El modernismo en la poesia de Federico Barreto

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					          EL MODERNISMO EN LA POESÍA DE FEDERICO BARRETO

                                                                Lic. Luis Nicolás Chambilla Herrera

        Al nacer Federico Barreto, en 1868, la literatura peruana gravitaba alrededor de
la producción limeña y era el romanticismo europeo, especialmente el francés y el
español, el que ejercía gran influencia en los románticos peruanos. La Bohemia limeña,
retratada por Palma, había seguido los estilos de Byron, Espronceda, Zorrilla,
Lamartine, Leopardi, Campoamor y Larra; entre otros, y aunque dicha bohemia se
disgregó en 1860, el romanticismo poético1 perduró todavía hasta después de la guerra
del Pacífico cuando surge el modernismo de gran vigencia en nuestra literatura.

        Considerando lo anteriormente expresado, no es extraño que la producción
poética primaria de Barreto estuviese teñida de romanticismo. Sus primeros versos,
publicados en Los Andes de Rómulo Cúneo Vidal2, debieron tener tal influencia.
Suposición ésta que no es certidumbre al desconocerse dichos poemas. En cambio,
cuando en 1886 empieza a publicarse El progresista, bajo su dirección, sí es posible
advertir dicha influencia3. En A la preciosa niña / Elena Anjelina Boullón podemos
advertir el sentimiento que transmite sus versos: “Tu aun eres niña hermosa / Feliz,
pues que en tu inosencia / Ignoras de la existencia / Las miserias y el dolor.”4 Pero no
es sólo la significación y organización de las palabras las que otorgan el carácter
romántico; también es la libertad estrófica y de rima. El poema citado consta de cuatro
estrofas de ocho versos octosílabos y sólo concuerdan la rima entre el segundo y tercero
y el sexto y sétimo verso quedando los demás libres. La poesía barretiana aún estaba
lejos de las formas perfectas y la anulación del sentimiento propio del modernismo. Es
con la revista Letras (1896 – 1898) cuando Barreto ingresará de lleno al modernismo.

       El modernismo5 es considerado la primera corriente literaria surgida en tierras
americanas que tuvo repercusión en Europa. Sus raíces se hunden en la década de 1870
y el momento en que se define sus características es con la publicación de Azul de
Rubén Darío en 1888. Su decadencia es señalada hacia 1910 cuando se advierte el
advenimiento del posmodernismo revelando una nueva estética. En el Perú, se
distinguen tres momentos: Una etapa inicial6, que va de 1900 a 1910, dominada por la
figura de José Santos Chocano donde la obra representativa es Alma américa. Una
segunda etapa, de 1910 a 1920, denominada arielismo o del novecientos –por empezar
sus publicaciones alrededor de esa fecha- cuyos representantes son José de la Riva
Agüero y Ventura García Calderón con Paisajes peruanos y La venganza del cóndor
respectivamente. Se caracterizó esta etapa por privilegiar la prosa, haciéndola en forma
depurada, y una tendencia academicista. Sobrepuesta a esta etapa aparece una vertiente
en poesía y prosa denominada posmodernismo. El grupo que lo encabezó se llamó
Movimiento Colónida y su líder era Abraham Valdelomar. Si bien mantenían rasgos
formales del modernismo, añadieron el sentimentalismo nostálgico por la vida

1
  La narrativa romántica perduraría, por las Tradiciones Peruanas de Palma, hasta inicios del siglo XX.
2
  Carlos González Marín, quien proporciona este dato, señala que dichos primeros poemas salieron en
1879 (Antología histórica de Tacna); sin embargo, en su Historia del periodismo peruano en Tacna
indica que Los Andes surgió recién en 1880. Entonces el poeta habría tenido once o doce años.
3
  Existen poemas de Juan de Dios Peza, Heine (traducciones de Federico Barreto), Lamartine, Víctor
Hugo. Se nota la influencia poética de González Prada en el uso, que hace Barreto, de los rondeles.
4
  En El progresista. Año I. Nº 7. Primero de noviembre de 1886. [pág. 01].
5
  El realismo, en la práctica, no existió en poesía; pero tuvo relevancia en el cuento, la novela y el ensayo.
6
  Existe una etapa precursora de formación de 1870 a 1890 representada por la poesía de González Prada.
provinciana y el empleo de un lenguaje sencillo. La obra representativa de Valdelomar
lo constituyeron los cuentos y entre ellos sobresale El caballero Carmelo.

         El modernismo asimiló características del parnasianismo y el simbolismo. Del
primero rescató: 1) El ideal del arte por el arte alejándose de cualquier fin social, moral
o utilitario. 2) La búsqueda de la belleza en la perfección de las formas. 3) La evasión
tanto en el tiempo como en el espacio lo que les condujo al exotismo. Se prefirió el
pasado griego. Del simbolismo asumen: 1) La correspondencia del mundo externo con
el interno del individuo a través de las imágenes sensoriales. 2) La belleza del verso
basado en su musicalidad. Estas características básicas originaron a su vez otras como la
búsqueda de formas estróficas y de versificación exóticas (actualización de formas
antiguas y asimilación de formas no hispanas.); uso de arcaísmos, neologismos,
latinismos, galicismos, etc; y la elegancia en el lenguaje evitando términos populares.

        Hacia 1896, cuando surge la revista literaria Letras dirigida por su hermano José
María, Federico Barreto estaba inmerso en la nueva corriente que se expandía por
América latina7. El carácter de la revista se verifica en los principales colaboradores:
Salvador Rueda (España), José Enrique Rodó (Uruguay), Rubén Darío (Nicaragua),
Vargas Vila (Colombia), Ricardo Jaimes Freyre (Bolivia), José Santos Chocano (Perú);
todos ellos representativos del modernismo. Tacna se nutría de una cultura literaria
cosmopolita actualizada que reflejaba un estilo y gusto del cual Barreto no pudo
soslayarse y que pasó a dominar su práctica poética. Su forma de asumir el modernismo
manifiesta las características más señaladas de esta corriente en boga como se observa
en el siguiente poema:
                                    VOLCANICA8

                                Soy un sátiro joven. Cuando veo
                                una mujer hermosa en mi camino,
                                arde en mi pecho, que azotó el destino,
                                la volcánica llama del deseo!

                                Soy un sátiro joven. Yo no creo
                                en el amor llamado amor divino...
                                Amar, por sólo amar, es desatino:
                                ¡prefiero ser Bocaccio a ser Romeo!

                                Mujeres, que habitáis en este mundo,
                                yo os amo a todas con amor profundo...
                                ¡Venid y os brindaré mil embelesos!

                                ¡Quiero que todas alegréis mis días,
                                dándome todas todos vuestros besos
                                y siendo todas solamente mías!...

                                                      En el campo: 1897

7
  El intenso tráfico comercial a través del vecino puerto de Arica, la afluencia y residencia de extranjeros,
la comunicación internacional a través del cable, el auge económico de la ciudad, entre otros factores;
fueron las causas de la floreciente actividad literaria.
8
  Letras. Revista ilustrada modernista. Vol. 1. Tacna. Segunda Quincena de Febrero. 1897. Nº 8. [pág.
58]. Este poema debió pertenecer al libro Fratérnicas el cual nunca llegó a publicarse.
        El rasgo modernista más visible se percibe inmediatamente en el léxico usado.
La significación del término “sátiro” no concluye con su inserción en el verso. El
conjunto de palabras del poema está estructurado para representar la idea que tenemos
de este ser de la mitología griega. Quien nos habla desde el poema es el sátiro, su
característica es el deseo y las víctimas de ese apetito insaciable son las mujeres. Todo
ello, así organizado, nos remite al mundo clásico griego. Exotismo y evasión. No sólo el
creador ha buscado evadirse a ese mundo remoto, también invita al lector a ejecutar el
mismo mecanismo.

        Otra cualidad, menos perceptible, corresponde a la estructura de los versos y la
estrofa. Los modernistas mostraron preferencia por el soneto que se compone de catorce
versos distribuidos en dos cuartetos y dos tercetos. Los versos podían ser endecasílabos
(once sílabas) o alejandrinos (catorce sílabas), aunque hubo de diferentes cantidades de
sílabas métricas. El poema presentado constituye un soneto endecasílabo (Verso de arte
mayor) cuya estructura silábica es la siguiente:

                            Soy un sá ti ro      jo ven. Cuan do ve o               =11 SM
                            u na mu jer her      mo sa en mi ca mi no,              =11 SM
                            ar de en mi pe       cho, que a zo tó el des ti        no,=11SM
                            la vol cá ni ca      lla ma del de se o!                =11 SM


        La disposición de la forma es perfecta; sin embargo, al privilegiar la forma sobre
el contenido, el poema pierde fuerza. Una de las críticas comunes al modernismo es que
su poesía podía ser hermosa para ser escuchada, pero no decía mucho. El cuerpo bello y
sin alma es perceptible, especialmente, en Chocano y mucho más en Barreto. Es poesía
del decir, no del sentir. Se describen los personajes y los hechos más que vivirlos. El
tono se vuelve impersonal a pesar de que el yo poético participe de la historia descrita.
Ésa es una diferencia básica respecto al romanticismo.

        La organización sintáctica y la elección del léxico no tenían la función de
transmitir el estado de ánimo del emisor, sino la búsqueda de la perfección métrica; de
las imágenes sensoriales y la musicalidad –estos dos reflejarían el estado anímico9-; y
del lenguaje elegante. Dicha conjugación tendría un efecto estético en el proceso de la
lectura. Pero Barreto no era un modernista perfecto. Sus imágenes visuales, las más
comunes e importantes, eran directas y, por ello, simples. Una imagen como “el
pantano es un sueño de pereza”10 es difícil hallarlo en Barreto. En nuestro poema
analizado aparece: “Soy un sátiro joven. Cuando veo / una mujer hermosa en mi
camino,”. La imagen sensorial no es sugerente, expresa directamente impidiendo al
lector interiorizarse con el poema11 y comulgar espiritualmente con el yo poético.




9
  Adviértase en el conocido poema Sonatina, de Rubén Darío, la melancolía que produce el tono dulce de
los versos y su relación con la princesa enferma.
10
   Los pantanos. en Alma América de José Santos Chocano.
11
   Ejemplo similar podemos extraer de Toilette matinal: “Delante de un espejo veneciano / que copiaba
su imagen toda entera, / Margot, hacía su toilette primera / con la borla de polvos en la mano.”En
Federico Barreto. Federico Barreto. [pág. 183]. Aunque aquí incluido en Poesías dispersas, pertenece a
Aromas de mujer.
       La musicalidad, que debía dejar su huella emotiva en el lector, tampoco era
perfecta. Se advierte un ritmo12 al interior de los versos, pero no la melodía que
transmita tristeza, alegría, ira o pesar. En Barreto, el eje del ritmo lo constituye la rima
consonante o perfecta que llegó a dominar. En la estrofa trascrita ésta es: ABBA /
ABBA / CCD / EDE13. No cumplía cabalmente con esta característica de los
modernistas, pero se esforzaba y en muchas ocasiones lo conseguía14.

       Hacia esta época, Federico Barreto transcurría su mejor etapa de producción. El
modernismo estaba en boga y la revista Letras15 servía de vehículo de divulgación de su
poesía. Sus amigos de la Bohemia tacneña se hallaban dispersos en Latinoamérica y el
Perú difundiendo la cultura y bien pudieron ayudarle a darse a conocer. Pudiera resultar
incomprensible la no publicación de un poemario cuando el medio cultural lo favorecía;
sin embargo, una anécdota de Juan Auza Arce16 lo muestra angustiado, en 1906, por la
subvención económica del gobierno peruano a La voz del sur. Es razonable, Barreto
provenía de una familia modesta y en su condición de periodista no podía solventar una
publicación de ese tipo.

         Extinta Letras, en 1898, el campo de acción para la difusión de su poesía se
reduce al ámbito local y los contactos con sus amigos bohemios. Una de las formas de
darse a conocer eran los eventos públicos y, entre estos, las celebraciones por fiestas
patrias. Era habitual que, en las ceremonias de los veintiocho de julio y otros actos de
similar carácter, se invitase a Federico Barreto para que declamase algún poema
patriótico quien a su vez creaba uno nuevo para cada ocasión. Esto explica la
abundancia de poesía patriótica de este período y que aparecería en Algo mío, incentivo
que desaparecería en Lima y ocasionaría su inexistencia durante su estancia en la
capital.

         El otro medio de difusión vino a ser La voz del sur en cuya página literaria
publicaba regularmente. Desafortunadamente, hacia 1900 empezó el proceso de
chilenización contra las instituciones peruanas y, en 1911, le tocó el turno a este diario
peruano. Destruida la imprenta por el populacho chileno, los hermanos Barreto
partieron hacia Lima donde continuarían con su labor periodística. Al año de su llegada,
Federico publicaría Algo mío, poemario donde el romanticismo y el modernismo se
unen cuando, en el Perú, el posmodernismo anunciaba una nueva etapa en la historia
literaria.

       Algo mío debió ser bien recibido para que aventurase una segunda edición en
1924. A manera de prólogo, se le inserta una semblanza realizada hacia 1905 por Víctor
Mantilla. Dicho texto, lleno de elogios, lleva una crítica velada casi al finalizar. Señala
Mantilla que:


12
   En la época modernista, los poemas se declamaban y el ritmo tenía gran importancia ya que ayudaba a
esta actividad y el público lo percibía siendo bien o mal recibido. La musicalidad, lo melódico de los
versos, corresponde a una lectura íntima y silenciosa que permita la comunión del lector con el texto.
13
   Son llamativas las combinaciones en la rima que practicaba en los versos finales de los sonetos, aunque
la combinación estudiada era la que más utilizaba.
14
   El ejemplo clásico sería El beso inserto en Algo mío. Allí, la brevedad de los versos le da agilidad que
se corresponde con el estado de alegría del emisor.
15
   Igual función cumplía la sección literaria del diario La voz del sur, especialmente desde que asumiera
su dirección, en 1904, José María Barreto.
16
   PANGO VILDOSO, Grover. Altas letras. [ pág. 38].
       “Barreto, siguiendo la corriente, ha imitado a entre ambos escritores (Díaz
       Mirón y Rubén Darío), si con felicidad, con mengua, a un tiempo de lo que
       debe a su propio talento. Se puede y se debe imitar, pero a Byron y a
       Shelley. Todos los poetas escépticos y románticos del mundo caben en un
       poema del primero y todos los poetas filósofos del siglo, en una sola página
       del segundo.”(Federico Barreto. pág. 23)

        En palabras simples; le indica que tiene talento, sin embargo, no lo muestra al
estar dedicado a imitar a los poetas modernistas. Imita, pero imita a quienes no debe.
Los modelos que recomienda Mantilla son los románticos ingleses. Dicha semblanza, al
parecer, no fue escrita como prólogo debido a la nula mención del poemario en sí; por
lo tanto, la crítica debió dirigirse a la poesía que entonces escribía Federico.

        Algo mío es una obra desordenada respecto a la temática. Se entremezcla poesía
patriótica, sentimental, filosófica, romántica17. Así, la primera composición se titula Al
Perú, donde se conduele de la situación nacional tras la derrota; luego sigue Madre mía,
que elogia las recomendaciones maternas para la vida; posteriormente Luzbel, poema de
corte existencial donde se reniega de la vida, y Plegaria de amor con un tema amoroso.
Sirvan estos pocos títulos para ejemplificar la desorganización temática que presenta.
Pero el caos se extiende al estilo. Coexisten poemas románticos junto a modernistas e
híbridos. Poema romántico es ¡Al fin solos! donde se canta la alegría de la intimidad de
los recién casados y la forma (métrica y cantidad de estrofas) se sujeta a la necesidad de
expresión del yo poético. Poema modernista es Helénica que describe una escena
mitológica griega y lo que se desea expresar se sujeta a una forma determinada. Poema
híbrido es Queja a Dios donde la forma es modernista y expresa un contenido
romántico. De entre ellos, el predominio corresponde al modernismo.

        En su modernismo, es la mirada objetiva del cuerpo femenino y el deseo de su
apropiación lo más resaltante. El ideal de belleza se cristaliza en la descripción de sus
rasgos físicos: “espalda de alabastro y rosas”, “flor de terciopelo” (hoyuelo), “estrella
apagada entre la nieve” (lunar), etc. Sí, existe la belleza y ella radica en la mujer joven.
Una vez divinizada., no basta con elogiarla, es necesario apoderarse de lo bello. Surge el
deseo y el emisor pretende ser el dueño de un cuerpo femenino que se ha vuelto un
objeto. No se puede hablar allí de romanticismo: no hay sentimientos. Las relaciones
hombre - mujer son tan diversas que este caso no llega a ser abarcado en el término
“romántico”. Mientras los románticos del siglo XIX exaltaban el amor y lo hacían vivir
en el poema; Barreto sólo describe el amor o el objeto de deseo, pero no pasa a ser una
experiencia romántica que el lector pueda disfrutar. Su romanticismo, cuando se da, no
tiene el ímpetu de la pasión18, es apenas destello débil y artificial.

        Es significativo que en Algo mío no haya considerado la mayor parte de las
creaciones publicadas en El progresista y Letras. Si ello hubiera ocurrido, el poemario
habría tenido un matiz más romántico.




17
   .No confundir el tema romántico con el estilo romántico. El primero nos señala que el poema trata sobre
el amor; el segundo nos indica que está utilizando recursos estilísticos del romanticismo literario.
18
    Otro es el caso de su poesía patriótica cuyo contenido romántico (amor a la patria, libertad, rebeldía, yo
inconforme, etc.) prevalece sobre la forma modernista.
        Entre 1920 y 1940 prosperó, en el Perú, la vanguardia literaria. Aunque desde
1915 ya se daban los primeros atisbos19, es recién en la fecha señalada cuando se
difundió masivamente entre los jóvenes provincianos y, en menor escala, los limeños.
No constituyó una corriente literaria en sí; los diferentes poetas asumieron, libremente,
alguno u otro rasgo de las vanguardias europeas. El denominador común fue la ruptura
total con el pasado visible en el rechazo a las formas elaboradas. Libre el verso, el
espíritu retorció el lenguaje y creó formas insospechadas de expresión. Pero el trabajo
vanguardista quedó en las formas, no instauró una nueva visión de la poesía, una
poética auténtica. A similitud de los “ismos” europeos, aquí los pequeños grupos
propusieron manifiestos y revistas. Si bien hubo cantidad, no existió una calidad
uniforme. Entre los principales representantes de la vanguardia en el Perú se cuentan a
César Vallejo (Trilce. 1922) y Martín Adán (La casa de cartón. 1928)20. Junto a la
vanguardia, y postulando una estética basada en el subconsciente, surge el surrealismo
que también significa una revolución en el lenguaje. El mejor representante en esta
etapa lo constituye Carlos Oquendo de Amat (Cinco metros de poemas. 1927). La
revista fundamental de este momento fue Amauta, de José Carlos Mariátegui que, sin
ser una publicación literaria, sirvió de tribuna para los jóvenes vanguardistas en quienes
Mariátegui creyó percibir el quiebre con el pasado conservador. Este era el ambiente de
efervescencia vanguardista en el cual hizo su aparición Aroma de mujer.

       Cuatro años había pasado desde la reedición de Algo mío. En este tiempo,
perfeccionó el manejo de los versos, aunque sin salirse del cauce del modernismo.
Tampoco podía hacerlo, su generación pertenecía a ese momento literario y su
generación era su referente. No pertenecía a las nuevas generaciones vanguardistas y
Carlos González Marín lo deja entrever así:

      “En 1827 (sic), salió a luz Aromas de Mujer, con prólogo de Aurelio Arnao,
      mereciendo elogiosos comentarios de la prensa nacional y juicios críticos
      ponderados de Salvador Rueda, Juan Francisco Bedregal, Rosendo
      Villalobos, Adela Zamudio, Alfonsina Storni y Juana de Ibarbouru.”
      (González Marín: 1952:82-83)

        Quienes elogian el poemario corresponden a un tiempo que está pasando a
conformar el pasado: Salvador Rueda (español), Juan Francisco Bedregal (boliviano) y
Rosendo Villalobos (boliviano) son ubicados, por la crítica, dentro del modernismo.
Adela Zamudio (boliviana) es considerado por algunos en la etapa final del
romanticismo y por otros en el modernismo. Alfonsina Storni (argentina) y Juana de
Ibarbouru (uruguaya) pertenecen al posmodernismo. Todos ellos fueron representativos
en la literatura de sus países y nos evidencia las prestigiosas relaciones que mantuvo y
no aprovechó en su tiempo. El auge vanguardista inundaba el Perú como se aprecia en
el párrafo anterior y publicar, entonces, un poemario modernista resultaba desfasado.

        Aurelio Arnao, sin advertirlo, pone en evidencia lo extemporáneo del poemario:



19
   Alberto Hidalgo, Arenga lírica al emperador de Alemania y otros poemas. Arequipa. 1916; Panoplia
lírica. Lima. 1917. Estos poemarios aún mantenían rasgos modernistas.
20
    Un importante grupo de vanguardia indigenista surgió en Puno alrededor de Gamaliel Churata: El
grupo Orkopata, desde cuyo Boletín Titicaca (1926- 1930) empiezan a difundir su literatura vanguardista
en forma local, nacional e internacional.
     “Pertenece Barreto a esa generación post-guerra peruano chilena, que
     seguía las huellas de Nuñez de Arce y de Campoamor y tal vez la del ya
     lejano Espronceda, tan leído y saboreado en su tiempo como
     definitivamente olvidado hoy.” (Barreto: 1988: 101)

        Es de saber que Gaspar Nuñez de Arce (1834-1903) y Campoamor (1817-1901)
pertenecieron al post romanticismo español mientras que José de Espronceda (1808-
1842) era netamente un romántico español. Hago hincapié en las fechas para exponer la
distancia temporal que los separa respecto a Aromas de mujer. Reitera Arnao la
influencia romántica con: “(…) recordándonos el amargo dejo pesimista de Bécquer,
tan leído por los enamorados de fines del siglo pasado.”(Barreto:1988: 100). Equivoca
Arnao al darle tanta importancia al romanticismo barretiano. No existe tal sino en
pequeña proporción.

        La poesía de Barreto presenta rasgos románticos, en su vertiente sentimental y
patriótica, en Algo mío; pero en Aromas de mujer es casi por completo modernista. A
diferencia del anterior poemario, aquí desaparece totalmente la poesía patriótica y
predomina la temática romántica. Pero, como ya se dijo, es la mirada hacia la mujer
como un objeto de deseo. Poesía sensual, no sentimental. Aún así, el modernismo de
barreto ya era anacrónico. Comparemos un poema de Aromas de mujer con uno de
Trilce de César Vallejo, publicado cinco años antes:


                                FONTANA GRIEGA

                       En una fuente, clara y escondida,
                       fué a bañarse una virgen tan hermosa,
                       que de sí misma se sintió orgullosa
                       cuando estuvo en el bosque desvestida.

                       Quiso echarse a las ondas enseguida,
                       mas se apartó del agua, ruborosa,
                       al ver su imagen de alabastro y rosa
                       en el limpio cristal reproducida

                       Tranquila, al fin, entraba ya a la fuente,
                       más al pisar la linfa transparente,
                       quedóse yerta, horrorizada, muda…

                       Agazapado, bajo de una roca,
                       un viejo fauno, viéndola desnuda,
                       se relamía con placer la boca.


       He aquí la vanguardia de Vallejo:

                                           XLIV

                       ESTE piano viaja para adentro,
                       viaja a saltos alegres.
                       Luego medita en ferrado reposo,
                       clavado con diez horizontes.

                       Adelanta. Arrástrase bajo túneles,
                       más allá bajo túneles de dolor,
                       bajo vértebras que fugan naturalmente.

                       Otras veces van sus trompas,
                       lentas ansias amarillas de vivir,
                       van de eclipse,
                       y se espulgan pesadillas insectiles
                       ya muertas para el trueno, heraldo de los génesis.

                       Piano oscuro, ¿a quien atisbas
                       con tu sordera que me oye,
                       con tu mudez que me asorda?
                       Oh pulso misterioso.

        Vallejo, que fue posmodernista en Los heraldos negros, representa el cambio
radical en Trilce. No es sólo la ruptura de las formas métricas, estróficas y rima;
también es la apertura léxica y el reemplazo del lenguaje directo por el sugerente. En
contraste, Barreto no supo adaptarse a los nuevos cambios, fiel a su generación, siguió
escribiendo en modernista cuando el gusto literario ya había cambiado y los grupos de
vanguardia predominaban en la nueva escena literaria.


BIBLIOGRAFÍA

BARRETO, Federico. Federico Barreto. El cantor del cautiverio. Talleres Gráficos
de la Imprenta de la Marina de Guerra del Perú. Lima, 1988.

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posted:5/10/2012
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Description: Se señala las características que hacen que la poesía de Federico Barreto se considere modernista.