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Tres versiones de una anecdota en testimonio de la batalla del Campo de la Alianza

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Tres versiones de una anecdota en testimonio de la batalla del Campo de la Alianza Powered By Docstoc
					  TRES VERSIONES DE UNA ANÉCDOTA EN TESTIMONIOS DE LA BATALLA
                              DEL CAMPO DE LA ALIANZA
                                                     Por: Lic. Luis Chambilla Herrera


       La apertura del campo literario, provocada por los postulados de las últimas teorías
literarias, ha permitido un mayor interés en la producción y el estudio de la llamada literatura
de no ficción. Bajo esta denominación se enmarca el diario (Diario de Ana Frank), la
autobiografía (Las Confesiones de Juan Jacobo Rousseau), el relato testimonial (La noche de
Tlatelolco de Elena Poniatowska), entre otras especies, que tienen por característica esencial
el haber sido escritos desde la realidad subjetiva del autor basándose en hechos realmente
sucedidos; es decir, a través de dichas narraciones fluyen sentimientos, emociones, prejuicios
e ilusiones del narrador frente a un acto real. A ello debemos agregar la necesidad de hacer
creíble el relato mediante el recurso del “yo lo vi”, “yo estuve ahí” o “fulano es testigo que así
fue” y, además, el apelar a los detalles, actitud propia del narrador presencial. Sin embargo, la
mayoría de las veces, el relato adquiere una versión diferente según cada narrador debido a su
ausencia en el momento del hecho. Este vacío es compensado con la reunión de datos de los
testigos y usando los recursos arriba señalados dotándole al relato el rasgo de la veracidad.
Dicho fenómeno podemos observarlo en la anécdota que a continuación pasamos a analizar.


       La anécdota se inserta en testimonios bolivianos que tienen por eje la batalla del
Campo de la Alianza y sucede en el contexto del bombardeo del 22 de mayo, días antes de la
batalla. La anécdota cuenta la caída de una bomba junto a una rabona boliviana y la actitud
que ésta asume. En Diario de la campaña, de José Ochoa (1899), el relato es escueto pero de
intensa emotividad: “Una de las bombas chilenas cae junto a una rabona boliviana, sin
estallar. Ésta, la levanta y grita: _Viva la Alianza!. El mismo hecho es narrado por Manuel
Claros en Diario de un excombatiente de la guerra del Pacífico (1962) pero le agrega
muchísimos detalles y le cambia la frase final: “Una vivandera Lorenza (cochabambina)
había venido a la fila de combate a vender panes, cigarros, fósforos, etc.(...), cuando la
bomba cayó al extremo de la pollera de la mujer, enterrandola con una columna de polvo;
esta restregándose los ojos decía en quichua: “Señor tome su medio de cambio”. Añade otros
detalles sobre la bomba y luego indica que “Apuntaron el nombre de la cochabambina, así
como la hora, exigiéndome que ponga en mi “diario” este incidente”, es decir, se recurre a
los otros para asentar la verdad de lo ocurrido. Finalmente, Daniel Ballivián, en Los
Colorados de Bolivia(1912) lo cuenta así: “La rabona del sargento Olaguibel (...) llegó
trayéndole su almuerzo desde Tacna”, terminado el almuerzo, la rabona se retiraba, pero, “no
había caminado 150 metros, observada por nosotros, cuando una bomba fue a caer casi a sus
talones, levantando una nube de polvo (...). La mujer se acercó a la bomba que no había
explotado, hizo una seña como diciéndonos que eran inofensivas y siguió al trotecito.”.Otra
vez, en el “observada por nosotros”, existe la búsqueda de testigos que certifiquen lo ocurrido;
y, a pesar de todo, cada versión es diferente, lo que se explica sólo si aceptamos que quienes
narran la anécdota no fueron testigos cercanos del suceso, sino distantes o quizás sólo
recogieron lo que otros dijeron. La probabilidad de dos ocurrencias similares desaparece por
ser narradas como única en el bombardeo, la coincidencia de no haber explotado sino
enterrado en polvo a la rabona y la actitud despectiva de ésta frente a la bomba. Ante estas
diferentes versiones, uno se pregunta cuántos de los sucesos, que forman la historia, pudieron
ser mal narrados alterando para siempre la visión que tenemos de traiciones como la de Daza
en la retirada de la Quebrada de Camarones o la lentitud de Leiva en llegar a Tacna y Arica o
los episodios sublimes de nuestros héroes, porque, después de todo, la historia es un conjunto
de versiones argumentadas de las cuáles la mas aceptada es considerada verdadera sin que
anule la posibilidad de que aquellas dejadas como falsas algún día sean consideradas
verdaderas.


Bibliografía:


BALLIVIÁN, Daniel. Los Colorados de Bolivia. Recuerdos de un subteniente.
Imp. Americana. Valparaíso. 1912.


CLAROS; Manuel P. Diario de un excombatiente de la guerra del Pacífico.
Diario La Nación. La Paz. 1962.


OCHOA; José Vicente. Diario de la Campaña del Ejército Boliviano en la Guerra del
Pacífico. Librería Económica. Sucre. 1899.

				
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posted:5/10/2012
language:Spanish
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Description: El artículo postula la relatividad de la objetividad de los testimonios y, en este caso, de un hecho específico.