Mediacion y tribunales by amiscna22

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									                                   México, D.F., 9 de mayo de 2012.


Versión estenográfica de la sesión “Mediación y tribunales
especializados en materia de seguros”, durante el tercer día de
trabajos de la XXII Convención de Aseguradores de México,
organizada por AMIS y efectuada en el salón “Montejo 2” del
Centro Banamex de esta ciudad.

Presentador: Continuamos con las ponencias de esta Convención.
Toca el turno ahora a la parte o el apartado del área Jurídica.

Como ustedes saben, compartimos con el área de Autos desde hace
ya algunos años la palestra y es un privilegio estar aquí con ustedes,
precisamente para presentar a nuestro siguiente ponente.

Y concretamente yo les quiero dar cuenta, porque además es parte de
la labor que tenemos que hacer, de un proyecto que iniciamos hace un
año. Hace un año iniciamos el proyecto de identificar con el Tribunal
Superior de Justicia alternativas, concretamente, para resolver las
controversias que eventualmente pudieran darse con los asegurados:
que fueran expeditas, que fueran sencillas, que fueran accesibles al
propio público asegurado y que dieran respuesta a un reclamo que sí
existe de encontrar rápida solución a este tipo de controversias.

En el proyecto que iniciamos, de hecho, y prácticamente está
concluido en su primera etapa, que iniciamos con un primer convenio
firmado con el Tribunal Superior de Justicia, y que se concretó además
con un curso para los mediadores, que en especialidad de seguros ya
están capacitados para ofrecer ese servicio, pues prácticamente –
como les decía yo- la primera etapa fue concluida.

En el proceso, también les informo, su servidor tuvo la oportunidad de
encontrarse no sólo con un excelente profesional en el derecho,
también con un ser humano. Pero no en el sentido que se utiliza
normalmente como un cliché, estoy hablando de un buen hombre,
estoy hablando de un persona que sabe dónde está, que conoce,
porque lo ha escuchado, tanto en las ponencias como en entrevistas,
como en los hechos; decía yo, conoce en dónde está parado, sabe
cuáles son sus atribuciones, cuáles son sus limitaciones en un
momento dado y sobre todo, y esto es una cuestión muy particular,
sabe qué y cómo hacer las cosas, y eso es administración.

Y hablando de administración de justicia, creo que es un privilegio
tener un perfil de esta naturaleza y de este nivel en el Tribunal
Superior de Justicia. Me estoy refiriendo a su Presidente, al doctor
Elias Azar, Edgar Elias Azar.

Quien nació en Acapulco, Guerrero el día 7 de agosto del 46. Realizó
estudios profesionales en la Facultad de Derecho de la UNAM y es
licenciado en Derecho desde agosto del 70.

En 1998 realizó un diplomado de arbitraje internacional en la Escuela
Libre de Derecho y otro en Derecho Civil por la Universidad de
Estudios de Posgrados en Derecho.

En el 2000 obtuvo el grado de maestría en Contratos Civiles por la
Universidad Iberoamericana; en el 2002 la maestría en Estudios
Avanzados por la Universidad Complutense de Madrid. Y en 2005 el
grado de doctor en Derecho por la misma universidad.

El doctor Azar tiene experiencia de 38 años en el servicio público,
dentro de los que destacan 13 años en la administración pública, tanto
federal como estatal, lapso en el cual desempeñó diversos cargos
como son: Director Jurídico en la Administración del Patrimonio de la
Beneficencia Pública, Director de Normatividad y Control de la
Dirección General de Adquisiciones, Director de Legislación y
Consulta de la Dirección General de Asuntos Jurídicos y Secretario de
Finanzas del Gobierno del estado de Guerrero.

Ha sido académico y catedrático de las universidades Americanas de
Acapulco, Anáhuac del Sur, Iberoamericana, en el ITAM, en la Escuela
Libre de Derecho, el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
y además ha sido conferencista en instituciones públicas y privadas, y
representante de México en foros internacionales.

Actualmente ocupa el cargo de Presidente del Tribunal Superior de
Justicia y del Consejo de la Judicatura del Distrito Federal.
El Decálogo del Abogado propiamente, de Couture, por ahí dice que
debemos tener fe en el Derecho, como una herramienta, la
herramienta idónea para la convivencia humana.

En la justicia, dice ahí, tener fe en la justicia como el destino principal
del Derecho.

Por otro lado, establece que tenemos que tener consideración de que
la paz puede ser un sustituto bondadoso de la justicia.

Y, finalmente, nos dice que tenemos que tener fe en la libertad, porque
si no hay libertad no hay ni derecho, ni justicia ni paz.

El día de hoy creo que vamos a escuchar una excelencia ponencia del
doctor, que seguramente hará referencia a una alternativa que me
parece un excelente esquema para lograr justicia, paz, sin olvidarse el
Derecho y, definitivamente, mejorar la convivencia humana.

Sin más, le doy el uso de la voz al doctor Elias Azar.

Edgar Elias Azar: No sé si el formato implica estar sentado o parado,
pero prefiero estar sentado, con el perdón de ustedes.

Traigo aquí una ponencia que hice, que no va a durar arriba de 15
minutos, pero el propósito de esta reunión no es tanto venir a leer
como perico ponencias que siempre resultan aburridas, que de
cualquier manera la voy a leer porque siempre implicó una inversión
en tiempo y algunos datos importantes que hay aquí en la ponencia.

A lo que vengo yo es a rogarles a todos ustedes, por favor, que me
pregunten, que me pregunten qué ha hecho el Tribunal Superior de
Justicia en esta materia, que me permitan decirle cuál es la numeralia
y la importancia y el peso que tiene el Tribunal Superior dentro de la
economía y el contexto nacional, y que me permitan decirles el drama
judicial que se vive dentro de nuestra Ciudad de México y que permea
en todo el país qué somos y quiénes somos y qué necesitamos.

Tenemos cerca de 320 mil asuntos al año y yo siento que ha sido en
buena parte culpa por parte del Estado de no haber sabido generar
esa cultura de la mediación y del arbitraje dentro de la sociedad civil.
No le hemos permitido nosotros, los poderes judiciales, crear la cultura
de la mediación y del arbitraje.

Yo creo en ella y por eso estoy aquí. Estoy aquí agradeciendo la
invitación de mi queridísimo amigo Manuel García Pimentel, pero
sobre todo espero que confíen en los programas que estamos
haciendo, que ya algunos estados de la Federación, algunos poderes
judiciales hermanos han abrevado ya de nuestra experiencia; que
hemos construido un modestísimo edificio que ven ustedes en la
pantalla, exactamente frente a la fuente generadora de nuestros
problemas, que es el edificio emblemático de Niños Héroes y que
manejamos decenas de miles de asuntos que están esperando de la
mediación, entre otros los relacionados con los seguros.

El tema de los seguros es importante porque siempre las compañías
de seguros o generalmente son las demandadas y, precisamente, ese
síndrome de insatisfacción que se genera entre el actor y el
demandado, alguien que reclama un derecho o una prestación
insatisfecha, pues es lo que tenemos que romper todos nosotros.

Al Tribunal le conviene que no ingresen asuntos o que ingresen menos
asuntos a nuestro Tribunal para poder ofrecer una calidad de justicia
mejor y los costos que representan un procedimiento en materia de
seguros, pues digo, se lo ahorrarían también las compañías con los
impactos que estos tienen en toda la materia judicial.

Conozco a la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros por el
interés que ha mostrado en la mediación para sentar las bases que
permitan aprovechar la solución de controversias legales, y esto da
muestra, la invitación que me han formulado para participar en esta
XXII Convención de Aseguradores y que he aceptado con gusto, me
da la oportunidad de poder hablar de este tema, que es la mediación
como una solución –como ya dije- alternativa real de conflictos entre
aseguradoras y asegurados.

Cuantitativamente el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal
es un poder del Estado mexicano en su versión local más grande que
hace un lustro apenas, con más amplios márgenes de resolución, con
mejores condiciones para prestar la función en la Casa de la Justicia
de la Capital se espera, todo esto dicho en una retórica exacta, que
encuentran sustento en la afirmación de que el Tribunal recibe –y
oigan esto con mucha atención, por favor- una quinta parte del total de
juicios iniciados en todos los tribunales de nuestro país. Tenemos casi
el 50 por ciento del trabajo que tiene el Poder Judicial Federal.

Cualitativamente la función de los jueces cobró durante estos meses
beligerantes una especial y relevante presencia en la vida pública de
la Ciudad de México.

Cuatro de cada 100 habitantes por año son partícipes de un juicio que
se ventila en el Tribunal Superior. Estamos hoy presentes en
prácticamente todo el espectro de la vida social de los habitantes, no
sólo de la macro urbe, sino de todo el país.

Oigan este dato también muy interesante para que vean la importancia
que tiene nuestro tribunal.

Del universo de asuntos que se tramitan, y que ascienden a más de
300 mil al año, el 12 por ciento corresponden a entidades federativas
hermanas, es decir, les estamos haciendo la chamba a los asuntos
que se generan en los estados hermanos, cuyas partes han dividido
en ejercicio del derecho de prorrogar la jurisdicción al Tribunal de la
Ciudad de México, y por lo mismo afirmo yo con mucho orgullo que
nosotros no somos los ausentes de la problemática nacional a atender
en el día a día aquí en la Ciudad de México, y nuestro Distrito Federal
está presente en todo y con todo el país.

A pesar de obstáculos provenientes de otras esferas, es decir, para
hablar lisa y llanamente, a pesar de las restricciones presupuestales,
el poder judicial en la vida de la Ciudad de México se dedica a
colaborar con la consolidación del sistema de bienestar social, que ni
duda cabe, incorpora la función judicial.

El Tribunal Superior de Justicia supera en número de asuntos a
tribunales nacionales de países como Uruguay, Ecuador, Puerto Rico
y Bolivia, aunque desde el punto de vista material y de recursos
presupuestales no sea así.
El poder judicial de la capital de la república está a la vanguardia
nacional en diversos frentes, y uno de ellos es precisamente este tema
de la mediación. Ser vanguardista, afirmo, como lo presumimos ser
nosotros en nuestro Tribunal es un orgullo, pero sobre todo una
responsabilidad, tenemos que ir al frente para avanzar en el camino
que implica dos cosas básicas.

Tenemos que tener una buena visión prospectiva que logre interpretar
los rumbos que anhelamos un conjunto de personas libres e iguales
como lo somos, o como lo pretendemos ser los de la Ciudad de
México para dirigir destinos a espacios en los que todos, pero todos
absolutamente todos quepan sin exclusión.

Y, por supuesto, la decisión de encarar los embates de lo que siempre
está en contra del progreso, si ustedes oyeran a algunos tribunales
hermanos cómo se oponen al tema de la mediación y al arbitraje,
quedarían ustedes escandalizados.

No podemos, los tribunales de los poderes judiciales, ponernos frente
o contra el progreso, una expresión del progreso en el ámbito de la
justicia es, sin lugar a dudas, la mediación. Puedo afirmar que esta, en
nuestra experiencia, es un instrumento de solución de conflictos de
intereses moderno, seguro, confiable y verdaderamente accesible y
expedito.

Hemos acudido a él, a su implementación y desarrollo como el éxito y
mejores auspicios, se integra ya con méritos propios y bien sabidos a
las estructuras que hacen posible la justicia, entendida como vía mejor
para dirimir esos conflictos.

Cuando hablamos de centros de justicia alternativa que atienden
casos en materia familiar, mercantil, penal o de justicia para
adolescentes, es todavía, y debo reconocer muy poca la atención que
recibimos, pero mucha satisfacción cuando tenemos que recibir
recompensas, ver un juicio ya arreglado en nuestro centro de
mediación.

Al mirar la manera en que hombres y mujeres libres se reconocen
derechos, pactan una solución a su conflicto, y en esas vías debemos
insistir, sobre todo para mejorarlas y para ensancharlas.
El Centro de Justicia Alternativa del Tribunal, que ofrece el servicio de
mediación tiene precisamente por misión, esa, esa precisamente,
presentarse como una vía diferente, confiable fundada en derecho
para darle salida justa a problemas entre personas o entre personas e
instituciones que tienen que ver en conflictos que evitan, en muchas
ocasiones, y con productos equitativos y justos la parafernalia judicial
que puede y debe quedar inscrita en la atención de conflictos, pero
solamente en aquellos conflictos que sintamos nosotros que no tienen
solución entre las partes, y que requieren forzosamente de la tarea
conmutativa de un juzgador.

La solución pacífica de conflictos y el orden de armonía sociales
descansan en la presencia de jueces respetados y confiables, así
como aunque todavía de manera insipiente de mecanismos
alternativos de solución de controversias.

El litigio, siempre he creído en esto, no es la solución para la gran
mayoría de los problemas legales, tenemos que dejarle a la sociedad
civil que aprenda a arreglar y a solucionar sus conflictos, los procesos
globalizadores nos demuestran que el tráfico jurídico ha adquirido hoy
tal velocidad y tal complejidad, que las herramientas clásicas del
derecho moderno, como lo es el proceso judicial, tenemos que ser
conscientes y autocríticos, hoy por hoy ya no responden de manera
tan efectiva, como sí lo hicieron en el siglo XIX y parte del siglo XX
para atajar conflictos jurídicos entre las personas.

Hace muy pocos años la mediación era objeto de fuertes críticas
respecto de su eficacia y su eficiencia, la práctica de este método ha
demostrado en distintas latitudes sus bondades y, sobre todo, la
pertinencia de sus procedimientos.

Hace más de cuatro años hemos privilegiado la política pública de
mediación, tomando como premisa el significativo esfuerzo realizado
por la casa de justicia de la capital de la República, desde el año 2003
en el impulso a los medios alternos, sobre todo con la creación
específica de un centro de justicia alternativa, sólida y con resultados
ya tangibles.
Desde su creación, hasta este año, ha atendido y tengo aquí una serie
de números con los que no los voy a cansar, pero en los que hemos
crecido año con año un poco más del 400 por ciento, de un año con
año. Lo que quiero decirles con esto es que nosotros en el Tribunal
hemos privilegiado el tema de la cultura de la mediación con diversas
acciones que en unos momentos les podría yo explicar.

Uno de los grandes retos que enfrenta la mediación en el Distrito
Federal es su expansión, no únicamente en el ámbito público, como lo
es nuestro Centro de Justicia, sino también lo que nos preocupa es en
el ámbito privado.

Si realmente se desea que este procedimiento de justicia se consolide
contribuyendo con ello a generar una verdadera cultura de la paz entre
los habitantes de la Ciudad de México, es indispensable,
absolutamente indispensable y esencial involucrar al sector privado en
esta noble práctica, sin la ayuda de ustedes esto va a fracasar.

Por ello, la política pública de mediación ha incluido la participación
muy activa de la sociedad civil, así lo demuestran los impulsos que
hemos dado en los diferentes campos, la cual le debe dar fijeza a
dicha política. Y, sobre todo, desarrollar programas que tengan los
resultados y los frutos que esperamos, con ello avanzamos en el
Distrito Federal.

El Estado es bien sabido, tiene funciones específicas como impartición
de justicia a la que nunca puede el Estado renunciar, pero que
debemos reconocer que con las fórmulas modernas deben quedar
atrás esos tiempos de la desbordada injerencia gubernamental en la
vida de los ciudadanos.

Las autoridades públicas debemos crear los incentivos necesarios
para que la sociedad recupere la capacidad de auto-gestionar sus
propios conflictos. Sin embargo, lo anterior de ninguna manera se
traduce en que la autoridad se desentienda de su papel regulador y
normativo cuando los particulares participan en la prestación de
servicios públicos en la modalidad de descentralización por
colaboración, como puede ser la mediación privada, vinculada a
nuestro centro.
Desde enero del 2011 a marzo pasado, en los juzgados del Distrito
Federal se conocen cerca de mil juicios en los que una de las partes
es una compañía aseguradora integrante de esta asociación, cerca de
mil juicios, que no sé qué están haciendo en los juzgados, sino que
deberían de estar frente a los escritorios de los mediadores.

Sin duda, un buen número de esos asuntos pudieron haber sido
solucionados por las partes con la mediación, no tengo duda de eso.
Es por ello que reitero mi invitación a la Asociación Mexicana de
Instituciones de Seguros y, sobre todo, a todas las compañías de
seguros, sin excepción, que aprovechen nuestro Centro de Justicia
Alternativa.

Ese centro no es mío, ese centro es de ustedes, y a todo su equipo de
mediadores profesionales, tanto públicos, como privados. La
Asociación y el Tribunal diseñamos y ejecutamos un proyecto de
sinergia que ya rindió sus primeros frutos, pero que no son suficientes,
uno de ellos consistió en formar mediadores especializados en
seguros.

Para ello, se impartió por el Tribunal con la participación de la AMIS,
un diplomado que tuvo más de 200 horas de teoría y práctica, de tal
suerte que ya se cuenta con una plantilla de 45 mediadores, ocho
públicos y 37 privados, especializados en el ramo de los seguros, y
que todavía no están siendo aprovechados, es decir, no han mediado
un solo asunto.

Los servicios de mediación han tenido como principal efecto el de
detener el inusitado crecimiento de asuntos que se presentaba en
otros ejercicios judiciales, ahora sí podemos presumir que a través del
centro hemos sabido atajar a los grandes litigantes, como son las
hipotecarias y otras financieras, principalmente, pero no hemos tenido
éxito con las compañías de seguros hasta la fecha.

Uno de los proyectos de sinergia impulsados por el Tribunal en
materia de mediación incluyó el diseño e implantación del Modelo de
Solución de Conflictos Hipotecarios en nuestro centro, que
desarrollamos exitosísimamente, pero más que exitosamente con el
INFONAVIT. Dicho modelo incluye la participación de mediadores
privados, y hemos ya resuelto conflictos en varias decenas de miles de
asuntos de esta institución pública.

Si Derecho es el arte de lo bueno y equitativo, según un autor romano
muy antiguo, mi querido Manuel estamos pensando en Celso, pero no
iba a decir el nombre, para no caer en el sangronismo de estar
citando, toda su tradición romanista de buena prosapia y auténtico
abolengo, y tiene por determinante la justicia misma, yo le diría a ese
Celso de hace dos mil años, espero no equivocarme con los números,
que las vías alternativas para alcanzar esta, encuentran en la
mediación un camino espléndido, encuentran fundamento desde hace
muchísimos años.

Con la mediación, perdón, les ofrezco una disculpa, no me cansaré de
repetirlo, se rompe con el síndrome del ganador y del perdedor, pues
en ella todos salen ganando, todos salimos ganando.

Otro tema que me han sugerido abordar es el relativo a la
organización de tribunales especializados, pues esto va a ser posible
en la medida en que tengamos nosotros recursos y tengamos la
posibilidad de poder ampliar nuestro tribunal.

Yo estoy seguro de que con el arribo del próximo jefe de gobierno, o
con el arribo, para ser muy cuidadoso y no ser objeto de una multa,
con el arribo de la próxima jefa de gobierno o del próximo jefe de
gobierno, podemos dar un buen avance en caso de que muestren
voluntad política, la Asociación Mexicana relacionada con los seguros,
para poder crear por lo menos un tribunal especializados nada más en
este tema.

Hoy el número de asuntos que tenemos en materia de seguros,
afirmo, sí da para tener un juez especializado en esta materia. A
grandes rasgos, la propuesta que existe en tribunales especializados,
puede instrumentarse, ya lo dije.

Les propongo a la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros y
a las compañías en general, que primero utilicen los servicios de
mediación, consolidemos un verdadero modelo de atención de
conflictos de seguros, y con ellos estoy cierto, impulsaremos solución
en otras entidades federativas, porque recuerden, sigue siendo lo
mismo, lo que hace el Distrito Federal, están pendientes las entidades
federativas hermanas para copiar modelo cuando estas son exitosas.

La mediación es y será un camino a tomar siempre con seguridad y
respeto, no creo que haya otra salida.

Como son varias hojas todavía las que me quedan, solamente quisiera
yo terminar diciendo esto:

La Ciudad de México ha sufrido todo, hemos sufrido todo, ha debido
crecer y desarrollarse en circunstancias adversas y muchas veces
hemos crecido aquí, en la Ciudad de México, en circunstancias
perversa. A pesar de todo, a pesar de muchos que miran nerviosos el
buen desempeño de la capital de la República, hemos logrado
impulsar un ambiente de civilidad y seguridad de libertades, pero
sobre todo, lo que más me ufano yo, es que hemos sabido, dentro de
las áreas de poder de la Ciudad de México, sabido impulsar el respeto
de unos con otros.

Impulsemos la mediación, ayudemos a romper ese síndrome,
ayudémonos todos a evitarnos un litigio y a que salgan los clientes de
los asegurados y aseguradoras, digo, incómodos o quejándose
siempre del tema de los seguros.

Está el Tribunal Superior de Justicia con las puertas abiertas, pero no
esas puertas que ven ustedes abrirse, sino todas las puertas de todos
los edificios, de todos los juzgados abiertos para recibir un tema de
mediación. Medien.

Hagan obligatorios sus contratos, pregúntenme ahorita las dudas que
tengan, en qué hemos fallado, hagan el señalamiento, y sobre todo,
hónrenme por favor, haciéndome preguntas que me permitan
contestar en qué los podemos ayudar a ustedes, y en qué nos
podemos ayudar de ustedes.

Hagamos de esto una sinergia importante, estamos hermanados en un
problema, el Tribunal no quiere que lleguen los asuntos a sentencia, el
Tribunal quiere que queden todos satisfechos y el Tribunal quiere que
ganen ustedes para que ganemos nosotros.
Muchas gracias.

A ver, por una razón de antigüedad, usted va a ser el…

Pregunta: (Sin micrófono).

Edgar Elias Azar: A ver, dijo cuáles son los beneficios que ofrecen ¿y
qué más?

Pregunta: (Sin micrófono).

Edgar Elias Azar: No lo oigo bien.

Pregunta: (Sin micrófono).

Edgar Elias Azar: El compañero, si entendí bien la pregunta, está
planteando dos incógnitas importantes, y le agradezco mucho que me
haya permitido, digo, que haya planteado esta pregunta para efecto de
poder contestarla.

Primero, cuáles son las ventajas de la mediación por sobre un juicio.
Bueno, son juicios ordinarios, mercantiles, que se tienen que ventilar
contra las compañías aseguradoras, y que siguen eso, la fatalidad de
un procedimiento que, digo, tarda tanto como las partes demandantes
y demandadas quieran que tarde.

Es decir, las chicanas procesales que se dan, etcétera, los tiempos
que tardan en resolver un asunto, en apelación, etcétera. Los tiempos
que tardan en la primera instancia, los tiempos que se tardan en
apelación, los tiempos que se tardan en el amparo, el amparo para
efecto se regresa, se corrigen cosas procesales, vuelve otra vez a
subir a la segunda instancia, y así sucesivamente viene esta
parafernalia procesal de la que voy a hacer un paréntesis en un
minuto.

¿Cuál es la ventaja de la mediación? La ventaja de la mediación es
que si van ustedes al centro de mediación, el convenio que se haga
dentro del centro de mediación es como si fuera una sentencia
definitiva, ya no admite ulterior recurso. Dicho en palabra coloquiales,
ya no admite ninguna chicana el centro, el convenio que se haga
dentro del centro de mediación.

Es decir, si ustedes llegan con un mediador profesional o se acercan a
alguno de los mediadores ya certificados para esta materia en
especial, y llegan a un convenio, y nos los llevan al centro para la
ratificación, se están ahorrando toda la locura de un procedimiento
normal, y todos los tiempos y todos los costos, eso es, por un lado, las
ventajas de la mediación, que son indiscutibles, nadie las puede
discutir.

Por el otro lado en el tema del arbitraje, en el tema del arbitraje acaban
de salir unas reformas impulsadas por el Tribunal Superior de Justicia,
en el que actualizamos nosotros y modernizamos nosotros el tema del
arbitraje comercial. Yo debo creerles que yo creo en el arbitraje, creo
en general en las fórmulas alternas, pero creo más en la mediación
que en el arbitraje. El arbitraje todavía tiene muchas puertas y muchas
salidas para el efecto de poder dilatar las resoluciones y la ejecución y,
sobre todo, puertas que por alguna ejecutoria de un caso muy sonado,
la Suprema Corte abrió la puerta para hacer todavía más largo y más
tortuoso el tema del arbitraje.

Créanme que si yo le tengo fe a un método alterno es a la mediación,
y sí le he perdido algo de fe al tema del arbitraje, pero también creo en
él, también creo en él como una solución más efectiva que la
sentencia judicial.

Recuerden que en la sentencia judicial siempre sale uno enojado,
siempre gana uno y pierde el otro. Y, en consecuencia, esa relación
tortuosa o perniciosa o dañina hay que romperla, hay que romperla en
una fórmula en que todos ganemos.

El arbitraje se ha modernizado, nosotros hemos impulsado reformas
en materia mercantil, que salieron de nuestro tribunal, que salieron de
nuestro escritorio, que salieron de mi mesa de juntas, y que hoy ya
son ley federal, en el que estamos oralizando todos los procedimientos
mercantiles, y a partir de mediados del año que entra, que yo no
estuve de acuerdo con el plazo de entrada en vigor, yo ya lo quería ya
establecer para el próximo julio de este año, me lo pospusieron un año
en el Congreso de la Unión, ya todos los procedimientos mercantiles
van a estar oralizados.

Un procedimiento en el que no va a haber más que dos audiencias y
que no va a tardar más de mes y medio el asunto y son reformas
impulsadas por nosotros.

O sea, yo creo en la justicia rápida, creo en una justicia desregulada.
Entre más quieras meter chicanas y retardos procesales, los costos
que se pagan son altísimos.

El Tribunal tiene una justicia gratuita, pero la administración de esa
justicia es muy cara. Nosotros gastamos cerca de 4 mil millones de
pesos del erario público, 4 mil millones de pesos que de no tener
tantos asuntos estarían dedicados a escuelas o estarían dedicados a
hospitales.

Yo no creo en la judicialización de la sociedad civil y todos la estamos
judicializando y lo vemos hoy en la política de altas esferas, cómo los
gobernantes ya no lo elije el pueblo, sino lo elije el pueblo, sino lo
elijen los jueces, que son los que determinan en última instancia quién
va a ser el encargado, quién va a ser el titular de ese poder o del otro.

Entonces, dejemos ya de jugar con este crecimiento desorbitado de
los jueces, el gobierno de los jueces no es bueno. Debe haber jueces,
creo en ellos; tan creo en ellos que vivo con ellos y yo soy parte de
ellos y me siento muy orgulloso de haber sido juez durante más de 30
años.

Pero créanme que es muy peligroso el tema, que tenemos que
encontrar fórmulas alternas y que si no hermanamos esfuerzos esto,
digo, va a ir creciendo y creciendo.

Debemos tener un Tribunal que ya no crezca más. No puede ser esta
ciudad que maneje la quinta parte de los asuntos que se manejan en
todo el país. No puede ser jueces que están resolviendo asuntos de
seguros en la provincia mexicana, que de seguros no conocen más
que la póliza que compraron el mes pasado de su automóvil y no
saben cuál es la filosofía de un contrato de seguros. Y esos son los
jueces que les están resolviendo a ustedes el tema.
Obliguen en su contrato a que haya una mediación como un requisito
previo presupuestal, procesal, para poder ingresar a un tribunal.
Háganlo, ganamos todos.

Los jueces especializados son útiles, no se requieren recursos.

En fin, no sé si quedó satisfecho, compañero, con la respuesta, o más
preocupado quedó con la respuesta, ¿verdad?

Presentador: Doctor, todo mundo por razón natural entendemos que
tenemos derechos y hasta el más lego, me imagino que en un
momento dado siente que tiene derecho de algo.

Pero para ejercer el derecho, sin duda hay que saber ejercer el
derecho. ¿Cómo se ha promocionado la mediación?

Edgar Elias Azar: Qué promociones hemos hecho.

Presentador: Sí, o sea, ¿la gente lo conoce, el de la calle lo conoce,
el que va en el taxi lo conoce? ¿Quién conoce la mediación, cómo se
ha ofertado a esos 30 y tantos individuos que hoy no hay mediado un
solo asunto? ¿Qué falta? ¿Por qué no se han dado a conocer o en
dónde se está dando a conocer?

Acaba usted de mencionar algo muy importante, dirigiéndose a las
compañías de seguros: exijan que haya mediación, pónganlo en sus
condiciones.

Dijo otra cosa espectacular: hay jueces que no conocen del seguro, ni
del seguro de su auto.

Entonces, ¿cómo se va a promover esto? Vamos, a mí se me hace
excelente pero cómo se va a promover, cómo va a llegar a la gente,
por qué no ha llegado a la gente.

Edgar Elias Azar: Miren, siempre son temas sensibles los que se
tocan y le daré respuesta.
Siempre el problema termina siendo recursos. Voluntad política más
recursos.

Nosotros no tenemos un solo centavo en el Tribunal Superior para
hacernos publicidad. Hoy en la mañana, a las siete de la mañana tuve
una reunión con el Director del Centro de Mediación, en el que se llevó
un buen balde de agua fría, porque ya conseguí quién nos hiciera
publicidad gratuita.

Hemos hecho alguna publicidad gratuita con algunos, no sé si trae el
glosario de fotos, algunas de las mantas que tenemos nosotros y
algunos espectaculares que tenemos, pero no son suficientes. Tiene
usted razón, la gente no lo conoce.

¿Qué decidimos hacer a la falta de dinero para publicitarnos?

Bueno, rogarle a los grandes publicistas que nos regalen espacios, y
nos han regalado algunos espacios que sí es cierto, no son
suficientes. Pero si usted voltea a los techos de algunas azoteas en
toda esta gran ciudad, encontrará por ahí unos 15 ó 20 espectaculares
nuestros de “Acércate a mediar”, que de cualquier manera, de verla un
taxista no va a saber de qué estamos hablando en ese letrero, no lo va
a saber.

¿Entonces qué decidimos hacer?

Bueno, vayamos a encontrar el problema, y por eso estoy aquí, yo
vengo a pedirles por favor que se organicen y que los problemas que
generan ustedes, o que se generan entre ustedes y sus clientes, pues
nos ayuden a mediarlos y nos acercamos a las delegaciones también
a quienes les hemos certificado mediadores comunitarios. Y hemos
hecho trajes a la medida de cada uno de los grandes focos de
generación de juicios, a INFONAVIT le mediamos mediadores
específicos para el tema hipotecario, y a los bancos lo mismo.

Por eso nosotros, y lo presumo, a lo mejor no soy el autor de este
mérito, pero presumo que no tuvimos una crisis como la que tuvo
España, y conste que hubo muchísimos juicios hipotecarios, cuando
vimos cómo estaban creciendo los juicios hipotecarios, cuando yo
digo: juicios hipotecarios, por favor, oigan ustedes que son familias
que se van a quedar sin casa, no oigan la palabra juicio hipotecario así
de frío, oigan familias que se van a quedar sin su patrimonio.

¿Entonces qué hicimos?

Salir con los bancos a mediar, a certificarles mediadores. Y así hoy
algunos bancos están mediando, ya no lo sabemos ¿cuántos
mediaron? No lo sabemos, pero lo que sí sé es que no crecieron los
juicios hipotecarios en el Tribunal, y eso es un buen resultado del
esfuerzo que hicimos.

Y así lo mismo, salimos a las delegaciones a mediar, y no quiero usar
la palabra porque me están grabando, la palabra exacta, pero si me
prometen los medios borrar, los chismes de vecindad, chismes de
vecindad que generaban averiguaciones previas en la Procuraduría, y
que generaban asuntos civiles en nuestro Tribunal.

Hoy, por ejemplo, ya la procuraduría tiene un centro de mediación con
mediadores que nosotros hemos certificado, y la Procuraduría ya está
hermanada con nosotros en el tema penal.

Hoy, por ejemplo, y sólo en el Distrito Federal con la buena voluntad
del anterior Procurador logramos hacer una modificación legal en la
legislación local para que ciertos asuntos penales se pudieran mediar,
aquellos asuntos en los que a la sociedad no les interesa perseguirlos,
y que no es más que un interés privado lastimado.

Entonces ya estamos permeando, digamos, en provincia ya les dimos
capacitación a varias entidades federativas, ya nos mandaron a sus
mediadores. En fin, hemos hecho un gran esfuerzo, estoy consciente,
lo reconozco y lo confieso, no es suficiente la publicidad que le hemos
hecho, pero por falta de recursos.

¿Qué vamos a hacer?

Seguir haciendo, que venga el Presidente del Tribunal, te vuelvo a
agradecer, Manuel, la invitación, a poder hablar aquí con ustedes e
invitarlos, vayan a mediar, medien.
Y lo mismo, mañana iré a Quintana Roo, como puedo ir a Baja
California a presumir nuestro centro y a pedirles que vengan aquí a
que nosotros les certifiquemos a los mediadores, el esfuerzo
presupuestario que pudimos hacer fue: primero, construir un edificio
que no lo había, darle una casa a la mediación, que estuviera
exactamente frente al foco de problemas más grande, que es nuestro
Tribunal Superior, en Niños Héroes.

La segunda es traer a los mejores mediadores del mundo, hicimos
convenios con una universidad española, y convenios con algunos
maestros que trajimos de los Estados Unidos. Y armamos un curso
para poder generar una formación de formadores, porque sabíamos
que no podíamos pagar esos cursos permanentemente.

A la Junta de Conciliación y Arbitraje, bueno, está el Presidente de la
Junta feliz de la vida conmigo, porque le certificamos no sé a cuántas
docenas de mediadores que hoy están mediando en materia laboral.
Todos ganamos, nadie pierde con esto, créanmelo, nadie pierde con
esto.

Entonces esos son los esfuerzos que hemos hecho, y hemos llegado a
nuestro máximo esfuerzo, hasta donde nuestra máxima fuerza
presupuestal nos lo permite, pero ya nos metimos también en la Junta,
y nos metimos también en las cuestiones electorales, y no solamente
en las locales, sino en las federales también les certificamos
mediadores electorales.

O sea, queremos decirles, por favor, queremos formar formadores,
queremos que esto de veras permee a todo mundo, y que cobren
conciencia de que están los centros abiertos, y que esta es una
fórmula mágica, pero que tenemos que trabajar muchísimo para
hacerla mágica.

Pregunta: Señor Presidente, de la presentación que usted hizo, me
surge una inquietud. Y recuerdo las lecciones de la clase derecho-
contratos, que se nos hablaba de los contratos conmutativos, donde
hay prestaciones y beneficios recíprocos.

Nos ha presentado usted la problemática del gobierno del Distrito
Federal, y la respuesta que ha dado y que ha puesto a disposición de
la ciudadanía. En esa posición siento que las empresas aseguradoras
tienen que hacer su parte, como usted lo dice, pónganlo en el contrato
de seguro, de alguna forma en las pólizas. Pero desde la perspectiva
de usted y de toda la actividad pro legislativa que usted maneja, ¿qué
podría pedir usted, además de ponerlo en las pólizas, qué le diría
usted al sector de las aseguradoras, de las empresas aseguradoras,
que hicieran, considerando que a ellas les debe de tocar también su
parte?, porque es una cuestión recíproca de beneficio mutuo.

Yo lo que les pediría, y a eso vengo, a rogarles primero que incluyan la
cláusula de mediación como un presupuesto indispensable para poder
llegar a un tribunal, y van a ver como muchos asuntos no van a llegar
a tribunal.

Segundo, que muchos de ustedes se certifiquen, no requieren ser
abogados. Lo mejor es que seamos abogados, pero no requieren ser
abogados.

Decía yo que yo tuve la fortuna de tener por vocación el ser abogado,
si yo no hubiera sido abogado, de veras a mí me daría miedo salir a la
calle. Háganse abogados, es muy práctico, muy bueno.

De veras, les da mucha ventaja y mucha confianza, y créanme,
cuando van a una reunión social ustedes, que no conocen a la
mayoría de las personas que están en un grupo de gente, luego, luego
se nota quien es el abogado, pero luego, luego se nota, nada más
abre la boca y ya sabemos quién es el abogado, y lo peor es que
también se sabe quién es el economista. No, no es cierto ¡eh!

Pero de veras, no requieren ser abogados, ¿requieren título
profesional, no es así? Un título profesional o si hay un grado
universitario, y a partir de ahí, pueden hacerse mediadores, y ustedes
pueden trabajar en su micro-universo, en su empresa, en su espacio
de negocios, y pueden trabajar entre ustedes, y pueden hacer
convenios con compañías de seguros para que todos los problemas
que surjan se los pasen a esos mediadores profesionales, y que se
cubran honorarios en proporción al éxito obtenido.

En fin, hay muchas fórmulas, muchas fórmulas, tiene este problema
tanta ductibilidad, que lo podemos hacer como si fuera una escultura
de plastilina, le podemos poner lo que quieran, y siempre el Centro de
Justicia Alternativa estará atrás de ustedes para respaldarlo, como
hemos respaldado bancos y como hemos respaldado algunas
instituciones.

Háganlo, créanme que no nos va a ir a todos ¡eh! Nos va a ir muy bien
a todos. O sea, ya mil asuntos, ya casi mil asuntos en un tribunal, ya
da para un juzgado especializado en materia de seguros, pero de lo
que se trata es de que no haya mil, de que haya cien. No se trata de
crear más juzgados, se trata de que ya no haya asuntos en esa
materia y que se atajen en las oficinas de las aseguradoras.

Sí, compañero.

Pregunta: Gracias, un brevísimo comentario.

Solamente para decirle que hoy día, y desde hace muchos años, en
las pólizas de seguro, y principalmente en la de daños, hay la figura de
la mediación, ¡eh!, se da cuando la compañía sugiere una
indemnización y el asegurado está en contra de lo que tanto
aseguradora como ajustador sugieren indemnizar. Ellos no están de
acuerdo. Y ahí no tengo memoria para citar el artículo, pero hay un
artículo, el 25, por ejemplo, que nos obliga a estar de acuerdo, en
principio, para después poder indemnizar bien, y se nombra un tercero
en discordia. O sea, sí hay mediación desde siempre en los seguros,
pero hablando en autos, vamos, si no vamos al ministerio y ahí nos
peleamos, no hay mediación de nada.

Edgar Elias Azar: A ver, es una pregunta desde luego en la que
acuso mi ignorancia.

¿Y esa mediación es obligatoria? ¿Es el requisito previo para poder
ingresar una demanda al Tribunal?

Pregunta: No, es una facultad que le damos al asegurado para que el
asegurad convenga con nosotros y firme el finiquito que nos libera de
toda responsabilidad en el momento en que le estamos indemnizando.
Y es muy, muy común, que en el área de daños sugiramos una
indemnización que consideramos, por supuesto, acorde al riesgo,
acorde a las condiciones de la póliza, acorde a la ocurrencia, acorde a
todo, y que el asegurado tenga una expectativa de indemnización,
generalmente arriba del cien. Ese cien lo llevamos a lo que usted
quiera, 40, 60, 15, pero es una indemnización que nosotros estamos
proponiendo con justicia, a lo mejor una justicia que el asegurado no
considera justa, pero que hay elementos para darle categoría.

¿Él no está de acuerdo? Se nombra un tercero en discordia, y ese
tercero en discordia debería de ser el que dirimiera cualquier
controversia, sin embargo, no se le castiga al asegurado quitándole el
derecho de acción ante la CONDUCEF y después ante los tribunales.

Edgar Elias Azar: Pero creo que yo no me expliqué correctamente. El
peor veneno que le pueden dar a la mediación es dejar el tema en
manos de no profesionales en ese tema, es el peor veneno que le
pueden dar a la mediación.

Lo que yo digo es qué bueno que lo tienen, yo no estaba enterado,
será cosa de ver con los abogados aquí si se puede hacer eso
obligatorio, pero sobre todo decirles que quien haga eso, lo haga un
profesional, porque he visto yo incidentes de tránsito, que son los más
comunes o es lo que más sufren las compañías aseguradoras, el tema
de los autos, ¿no?, ¿o estoy equivocado? Y como llegan y, pues digo,
no hay capacidad de mediación, de las técnicas de mediación. La
mediación es una técnica que se estudia, y hay trucos, y hay forma de
convencer y, en fin, o sea, es un curso de 200 horas y no es nada más
decir “soy mediador y ya se arreglaron”, “tú tuviste la culpa, no pues tú
la tuviste”, y a la delegación todos.

Y ahí empieza la parafernalia primero del asegurado, que se siente
traicionado por la compañía, “no vuelvo a contratar con estos
desgraciados”, y bueno, se cambia de compañía y resulta
exactamente lo mismo, por ejemplo, están sometidos todos a unas
reglas que no aprendemos, y lo mismo le digo ¿qué han hecho
ustedes para generar esa confianza?, etcétera. Pues hacen hasta
donde pueden, ¿no?

En fin, es una, lo que me queda claro es que todos hemos concluido
que este es un trabajo que tenemos que enfrentar y afrontar, y que es
una tarea que tenemos que desarrollar, y el que no esté de acuerdo
que se pase al otro salón, por favor.
No, yo les agradezco muchísimo a todos ustedes, creo que el tiempo
ya se agotó.

Decirles que el Tribunal Superior de Justicia está a las órdenes de
ustedes para estos temas, que me complace, y me complació mucho
poder participar de esto, que salto de micrófono en micrófono para
tratar de impulsar ese tema de la medicación, que tomo nota de que
haremos mayores esfuerzos de publicidad para poder generar esta
confianza y este conocimiento entre la población, y créanme que hoy
vivimos en una sociedad de libertades y una sociedad de vanguardia,
y vaya el comercial al canto.

Muchas gracias a todos, y de veras, los abrazo con mucho respeto.

Presentador: Bien, me estoy permitiendo pedirle a don Patricio
Riverol, Director General de Seguros El Águila, le entregue un
reconocimiento al doctor Elías Azar.

Un aplauso, gracias.

Vamos a tener un receso y más adelante continuamos con
“Estrategias de multidistribución”.



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