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Conferencia Manuel Aguilera Verduzco

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Conferencia Manuel Aguilera Verduzco Powered By Docstoc
					                                     México, D.F., 8 de mayo de 2012.

Versión estenográfica de la conferencia del Presidente de la
Comisión Nacional de Seguros y Fianzas, Manuel Aguilera
Verduzco, durante la XXII Convención de Aseguradores de
México, organizada por AMIS y efectuada en el Centro Banamex
de esta ciudad.

Presentador: Señoras y señores, para dar inicio al segundo día de
actividades, en este momento contamos con la presencia en el pódium
del Presidente de la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas.

Solicitamos su atención para escuchar el mensaje que tiene para
todos nosotros, Manuel Aguilera Verduzco.

Un fuerte aplauso para recibirlo, por favor.

Manuel Aguilera Verduzco: Buenos días. Muchas gracias a todos los
que se desmañanaron para estar a tiempo aquí para escuchar esta
presentación.

La presentación que yo quisiera hacer esta mañana, tiene que ver
mucho con el tema de la Convención este año.

Quizás alguno de ustedes, recuerde y hayan estado presentes
entonces, que la primera Convención de Aseguradores fue en 1990, el
otro día me prestaron una fotografía del podio de la Convención, y
estaban ahí como Presidente de la AMIS, Clemente Cabello, estaba
Pepe Covarrubias, no entonces todavía como funcionario de la AMIS,
sino como funcionario de la extinta Comisión Nacional Bancaria y de
Seguros, y algún otro asegurador distinguido a un lado.

1990 era el primer año en que después de muchos de haber
establecido a la AMIS, organizó esta Convención Nacional de
Aseguradores y en 1990 ese era un poco el panorama del país y del
sector asegurador. Había 43 aseguradoras, había 7 millones de
pólizas en el mercado; el tamaño del mercado era de 66 mil millones
de pesos, de pesos de hoy, una inflación en la economía del 30 por
ciento, el sector creció a ese año 1.2 por ciento en términos reales y el
PIB creció 5.2 por ciento en términos reales también.
¿Qué ha pasado de entonces a ahora, en 2011? Hoy tenemos, en
lugar de 43, tenemos 102 compañías aseguradoras, tenemos 116
millones de pólizas vendidas, el tamaño del mercado es de 276 mil
millones de pesos, en términos reales, la inflación es de 3.8, fue de 3.8
por ciento el año pasado; el sector creció 9.8 por ciento en términos
reales, y el único dato discordante de esto, es el crecimiento de la
economía, que contra aquel 5.2 por ciento real de 1990, fue el año
pasado de 3.9 por ciento real.

Como decía ayer el Presidente en su discurso, en estos 20 años, el
sector asegurador ha tenido un crecimiento muy importante, un
crecimiento que en términos relativos de otras actividades económicas
y de otras actividades financieras en el país, es sin duda espectacular.

La pregunta que surge entonces es ¿por qué si en estos años hemos
logrado que el número de compañías de seguros se multiplique en 2.4
veces? ¿Por qué si la prima directa o el tamaño del mercado se ha
multiplicado en términos reales, más de cuatro veces? ¿Y por qué si el
número de pólizas se ha multiplicado en más de 17 veces en estos 20
años, por qué la participación del sector asegurador en las primas, en
América Latina, ha tenido esa tendencia? ¿Por qué ha pasado que se
tenía en el año 2000 de un 23.7 por ciento a un 15.4 por ciento en el
año 2010? O visto de otra forma, que es como se planteó ayer, ¿por
qué México tiene una de las penetraciones de seguros más bajas de
los principales países de América Latina?

Quizás solamente por encima de Perú y por debajo del resto de las
principales economías de la región.

A eso precisamente voy a dedicar esta, a tratar de dar un punto de
vista sobre las razones que yo croe que están detrás de este
fenómeno, que es a lo que voy a dedicar esta presentación.

Se dice, y yo concuerdo que son tres los factores fundamentales, que
explican o que pueden explicar los niveles de penetración del seguro
en la economía: la regulación, las políticas públicas y los factores
estructurales.
¿Por qué se regulan las actividades financieras? La única razón que
hace admisible que el gobierno intervenga en una actividad que
debiera estar normada exclusivamente por las reglas de un libre
mercado tiene que ver con el hecho de que las entidades financieras a
diferencia de cualquier otra entidad económica genera lo que se
llaman externalidades negativas, cuando una entidad financiera
quiebra genera daños no solamente a sus accionistas que pierden su
capital, sino que genera costos a otros, genera costos muy
importantes a la sociedad.

Esa es la única razón, la única explicación que por qué se regulan las
actividades financieras, no se regula para promover si la regulación
sirviera para promover algo habría que regular entonces a las fábricas
que producen zapatos o la industria de los cementos. La única razón,
insisto, es evitar que se generen estas externalidades negativas y la
forma de evitarlo es manteniendo un esquema que reduzca la
posibilidad de quiebra de las empresas y mantenga la integridad de los
mercados financieros.

Hasta antes de finales de la década de los 90’s, la forma en la que
este propósito se lograba era bastante desigual en todo el mundo, en
algunos países se utilizaban ciertos instrumentos de política, y en
otros, otros.

Sin embargo, después de la crisis de finales de los 90’s se fue
avanzando en nivel internacional en un esquema de establecimiento
de estándares internacionales para fijar esos parámetros que debe
tener la regulación, de tal forma que cumpla con ese cometido que
tiene impacto no solamente a nivel doméstico, sino a nivel
internacional.

Estos estándares lo que buscan, insisto, es uniformar estas políticas
que antes se manejaban de manera más o menos intuitiva.

¿Y cómo está México en ese contexto de cumplimiento de estándares
internacionales? El año pasado, el Fondo Monetario Internacional
realizó una evaluación de ese cumplimiento de estándares en el
sistema financiero mexicano, no solamente en seguros, sino también
en otros intermediarios financieros, y el resultado de esa evaluación es
esta que está en la pantalla.
Como ustedes ven, aquí están comparadas las evaluaciones del
Fondo Monetario y del Banco Mundial para diferentes países
desarrollados, y ahí pusimos a México, además de que se han
evaluado en los últimos años.

El nivel de cumplimiento de estándares internacionales que tiene
México está por debajo de algunos países muy avanzados, como el
caso de Alemania, Holanda o el Reino Unido, y por encima de otras
economías bastante desarrolladas por supuesto como los Estados
Unidos y Suecia.

El nivel general de cumplimiento en nuestros estándares es bastante
alto, la forma en la que nuestra regulación está protegiendo este
interés de mantener solvente a las entidades y mantener íntegro el
mercado se está cumpliendo adecuadamente.

Además desde 2001 que se realizan estos ejercicios para revisión de
la supervisión financiera en México, invariablemente las autoridades
financieras y la Comisión de Seguros en particular, ha adoptado todas
y cada una de las recomendaciones que el Fondo Monetario
Internacional ha hecho respecto de la forma de ajustar nuestro
esquema regulatorio para apegar los estándares internacionales;
incluso en esta evaluación las cuestiones que nos faltarían para tener
un nivel de cumplimiento mayor fueron evaluadas por el Fondo
Monetario y fueron evaluadas contra el proyecto de la nueva Ley de
Instituciones de Seguros y Fianzas, y de acuerdo con los evaluadores
del Fondo Monetario, una vez que implementemos la nueva Ley de
Instituciones de Seguros y Fianzas ese va a ser el nivel de
cumplimiento de estándares internacionales que tendremos en materia
aseguradora.

Hace muchos años, a finales de 96 ó 97, escuché un discurso en una
de las convenciones bancarias a don Miguel Mancera, que era
entonces ya por muchos años Director General del Banco de México,
y en esa época era Gobernador del Banco de México, y un poco su
discurso respondía a una inquietud que se presentaba entonces en el
país respecto de si valía la pena abandonar un poco la ortodoxia o la
disciplina en el manejo de la política monetaria en aras de impulsar el
crecimiento de la economía, es decir, tratar de que la economía
creciera un poco más a costa de perder la disciplina en la política
monetaria.

El licenciado Mancera en esa exposición señaló que esa era una idea
peligrosamente atractiva, a pesar de que efectivamente hay una
correlación bien medida por los economistas en términos de la
flexibilización de la política monetaria como un insumo o como un
factor que pueda hacer que la economía crezca más rápidamente en
el corto plazo, la posibilidad de las externalidades negativas, o sea, los
costos que puede traer esa política es mucho mayor que los beneficios
que aparentemente tienen en el corto plazo.

De la misma forma, pensar que modificando la regulación, haciéndola
más laxa, menos rigurosa en sus alcances se puede estimular el
crecimiento del sector asegurador, no sólo es en ese sentido y –yo
diría también- atractivamente peligrosa, sino francamente una
irresponsabilidad.

El segundo factor que puede afectar el nivel de penetración del Sector
Asegurador en la economía tiene que ver con las políticas públicas.
Efectivamente, las políticas públicas pueden tener este impacto en el
funcionamiento o en el crecimiento del Sector Asegurador.

Sin embargo, las políticas públicas tienen varias características; la
primera es que no forman parte de la regulación, las políticas públicas
son instrumentos que utilizan los gobiernos para estimular actividades
económicas o para resolver problemas económicos, a través del
establecimiento de ciertas políticas se puede elevar el nivel general de
eficiencia.

La segunda característica que tienen las políticas públicas es que, a
diferencia de los estándares, no basta con decir: “Es que en tal país se
hace esto”, como para que se justifique en este país también se haga.

Las políticas públicas son buenas ideas que se implementan en los
países y que pueden o no implementarse en otros países.

He puesto aquí cuatro de las que más se han manejado como políticas
públicas que pueden impulsar la mayor penetración del Sector
Asegurador en la economía.
La primera son los seguros vinculados al esquema de seguridad
social, que ha sido una política muy exitosa en muchos países de
América Latina.

Cuando uno analiza los índices de penetración en Chile, por ejemplo,
buena parte de explicación de 4 por ciento tiene que ver con la
implementación de esta política pública en particular que en ese
contexto específico del país, de Chile, tuvo este éxito tan importante.

Cuando uno piensa en los niveles de penetración, por ejemplo, en
Brasil, también políticas públicas ligada a la seguridad social tienen
parte importante de la explicación. El papel que juegan los seguros de
salud en el esquema de seguridad social en Brasil y los seguros
privados de salud explican los altos niveles de penetración que tiene el
Sector Asegurador en ese país.

En México también se han implementado parcialmente estas políticas,
se ha hecho la incorporación del sector asegurador al manejo de las
pensiones del Seguro Social y del ISSSTE.

Hay otras iniciativas que podrían ponerse en práctica, que
seguramente podrían elevar el nivel de penetración del Sector
Asegurador, pero que requieren de un consenso a nivel político, que
requieren de una evaluación económica y que requieren también de
una evaluación de política a política, del consenso que se puede lograr
entre los diferentes actores y que no es una cuestión tan inmediata de
conseguir.

Otro ejemplo es la tercerización de los planes privados de pensiones,
que explicaron también en algún momento el brinco tan importante en
la penetración del seguro en España y que si se aplicara en México
generaría también un brinco muy importante en la participación del
Sector Asegurador en la economía. Pero no basta –insisto- con que se
haya hecho en un país como para que se pueda reflejar
automáticamente aquí, requiere de consensos políticos y de revisiones
económicas que tienen sus implicaciones.

Los seguros obligatorios, creo que todo mundo está absolutamente
convencido de la importancia que esto tiene no solamente para elevar
la penetración del Sector Asegurador en la economía, sino también
desde el punto de vista del mejor funcionamiento social.

Pero otra vez; esto requiere de consensos políticos que no son fáciles
de alcanzar. En las particularidades de la conformación política de
México es evidente que un seguro obligatorio de automóviles del tipo
que se maneja en los países desarrollados va a tomar muchos años
en poderse implementar en el país.

Lo más práctico es tratar de encontrar seguros mejores a ese
propósito y parte de las iniciativas que acaba de aprobar el Congreso
para un seguro obligatorio en carreteras federales puede ser una
salida de corto plazo que sí logre algún beneficio en este sentido.

Y los incentivos fiscales sobre los que he platicado también ya antes,
seguramente si se aplicaran incentivos fiscales a esta actividad se
podría elevar la penetración del seguro en la economía, sin duda, y los
incentivos fiscales tienen esa cualidad: cualquier otra actividad
económica que los reciba se verá estimulado.

Nuevamente, aquí se requiere de hacer una evaluación de la
aplicación del incentivo fiscal en esta actividad en particular cumple
con el principio de progresividad fiscal y no genere efectos regresivos
a la distribución del ingreso.

En suma, es fácil coincidir en el hecho de que las políticas públicas
pueden elevar el nivel de penetración del seguro. Sin embargo, la
implementación de este tipo de políticas no es algo automático, es
algo que requiere de evaluaciones cuidadosas y que no va, por
desgracia, a generarlos de manera, en el corto plazo, un incremento
importante en la penetración del seguro en México.

El tercer factor tiene que ver con los factores estructurales y aquí, a
diferencia de otros que han analizado estos temas, yo considero que
estos son los factores más importantes, son los factores que más
explican lo que ha pasado en el Sector Asegurador y que más explican
lo que va a ocurrir con el Sector Asegurador en los próximos años, son
básicamente tres:
El primero es la educación financiera, la educación y la inclusión
financieras que tienen un impacto muy importante en la formación
cultural de la población.

Sin embargo, esto es un proceso que se da, en el mejor de los casos,
en el mediano plazo, es un proceso generacional, es un proceso que
se de manera que los niños entienden mejor la utilización de los
productos financieros para protegerse de los riesgos, para lograr
propósitos de ahorro de largo plazo.

Es algo que hay que hacer, que tendrá impacto muy importante en la
penetración del seguro, pero solamente en el mediano y largo plazo.

Un segundo factor es la estructura de la distribución del ingreso,
también ya lo he presentado en otras ocasiones, hay una relación
directa entre los niveles de penetración en los países desarrollados y
la estructura de la distribución del ingreso. Pero este es un factor que
solamente se va a modificar en el muy largo plazo.

En los últimos 20 años en el país prácticamente no ha habido un
cambio en la estructura de la distribución del ingreso. Difícilmente
podemos pensar que de un año a otro este factor va a tener un cambio
importante que se refleje en mayores niveles de penetración.

Y el tercero es la dinámica de crecimiento económico. Este es el factor
más importante para explicar el crecimiento del sector, es el más
importante para explicar los niveles de penetración, y es el único de
los factores estructurales que tiene o que puede tener modificaciones
en el corto plazo.

Esta es la gráfica de la evolución de la penetración del seguro en
México en los últimos 20 años.

Podemos estar inconformes o insatisfechos con el hecho de que
solamente tengamos un 1.92 por ciento de penetración en el año
2011. Pero lo que es innegable es que hay una clara tendencia en los
últimos 20 años a la elevación del nivel de penetración de la actividad
aseguradora en el país.
Esta es una gráfica que muestra esta misma tendencia. Está en la
línea verde el comportamiento del nivel de penetración en México, y
están comparadas las seis economías que mostré al principio. Donde
llegamos al final a esta escala en la que México está en el penúltimo
lugar.

Lo primero que se puede ver es que los niveles de penetración no
pueden cambiar drásticamente, salvo con la presencia de ciertas
políticas públicas, no pueden cambiar drásticamente de un año para
otro.

Si ustedes ven, salvo el caso de Brasil, que tiene ahí un crecimiento a
mediados de la primera década de este siglo, el resto son tendencias
bastante estables.

De hecho es muy difícil ver quiénes son los ganadores y los
perdedores en esta última década en términos de penetración en una
gráfica como ésta. Pero es más claro en una gráfica como la que se
muestra a continuación.

En los últimos diez años el país de América Latina que más ganó en
términos de penetración fue Brasil. Gano un punto porcentual del
Producto Interno Bruto. En segundo lugar está Perú, con .6, y en
tercer lugar está México con .5 de penetración en su sector
asegurador.

Lo que, insisto, a diferencia de aquella gráfica que nos mostraba la
clasificación del mejor al peor, muestra quién está teniendo los
mejores desempeños en términos de penetración del seguro, y ahí con
todo y que no somos el primer lugar, sí, el asunto se ve de una
manera distinta.

¿Por qué no logramos tener penetraciones tan altas como otros
países? En mi opinión la explicación fundamental es ésta: Estos son
los datos del crecimiento promedio de la economía entre 1990 y el año
2000, la última década del siglo pasado.

México tuvo, en esa década, un crecimiento promedio de 3.6 por
ciento en términos reales, que aunque no comparaba con los
crecimientos de Chile, Argentina y ya estaba muy cerca del Perú, sí
estaba por encima de los de Brasil y de los de Colombia.

Pero qué paso en la primera década de este siglo. Lo que pasó fue lo
siguiente: El desempeño económico de México el peor desempeño de
los seis países de América Latina, que están aquí señalados.

Por eso, el sector asegurador no crece tan rápidamente como en otros
países, como dirá uno de los conferencistas que tendrán ustedes en el
transcurso de esta mañana: Es la economía. Eso es lo que explica el
pobre desempeño, o no el pobre el no tener un espectacular
crecimiento en la actividad aseguradora está determinado
fundamentalmente por esto.

En el momento en que la economía, con las reformas estructurales
que son necesarias, logre tener una trayectoria de crecimiento
sostenido más larga, el Sector Asegurador alcanzará rápidamente, ahí
sí, y sin tener que meter mano a estrategias que no sabemos qué van
a tener como resultado, va a tener niveles de penetración en el corto
plazo más importantes.

Una validación de eso es de lo que se puede considerar como la
sensibilidad que tiene el Sector Asegurador al crecimiento de la
economía. Si el principal factor para explicar qué tan rápido crece el
Sector Asegurador es el crecimiento de la economía, quiere decir que
hay una relación entre cuánto crece el sector y cuánto crece la
economía, que es un factor que se puede calcular considerando estos
dos elementos.

Nosotros lo calculamos, y el resultado es éste que está en la pantalla,
y aquí sí, el sector asegurador mexicano, es el sector que ha tenido la
capacidad pese al pobre desempeño de la economía en general, de
crecer más rápidamente.

Eso es lo que muestra las características estructurales de este sector,
esto es lo que le da fortaleza a este sector, y quiere decir en pocas
palabras que éste es un sector que está preparado para que cuando la
economía empiece a crecer más rápidamente, alcanzar en el corto
plazo niveles de penetración sustancialmente más altos.
O en sentido contrario, si la economía no crece, cualquier otro intento
que hagamos, haciendo, pensando otra vez la analogía del licenciado
Mancera haciendo realidad estas ideas peligrosamente atractivas, lo
único que va a ser es debilitar esta fortaleza que hoy en día sí tiene el
sector asegurador mexicano.

Si quisiéramos simplificar la explicación, en una trayectoria de
penetración, es una gráfica arbitraria de penetración en el mediano
plazo, las políticas públicas tienen más o menos ese efecto; cuando se
introducen, generan un brinco en la penetración, pero el
comportamiento estructural del sector no cambia, sigue estando ligado
el comportamiento general de la economía.

El otro factor, el factor más estructural, es el que define, digamos, las
pendientes en el crecimiento. Eso es lo que hace que efectivamente
cuando el crecimiento económico es más acelerado, el sector
asegurador pueda alcanzar niveles de penetración mayores.

Uno es un crecimiento coyuntural, originado por una política que se
introduce, el otro es un crecimiento estructural ligado a las
características del funcionamiento de la economía.

Estos son los datos de las proyecciones, que la Comisión tiene
respecto a la penetración del seguro en los siguientes 20 años.

Como ustedes ven, en estas líneas de colores, lo que se muestra son
los escenarios de penetración que se pueden lograr, teniendo
diferentes niveles de crecimiento económico; mientras más alto sea el
crecimiento económico, podríamos llegar a una penetración en el año
2030, de 5.4 por ciento del Producto Interno Bruto, y mientras menos
sea ésta, el efecto será menor.

Y aquí se ve con claridad, el efecto de las políticas públicas. Si
ustedes notan, en esta parte que está marcada en la parte derecha de
la lámina, hay un brinco en el crecimiento de la penetración. Ese
brinco tiene que ver con una política pública diferida, que es la
incorporación de las pensiones de retiro del Instituto Mexicano del
Seguro Social, al sector asegurado.
Éste es el momento en el que la mayor parte de las pensiones, van a
provenir de las cuentas individuales de las AFORES.

Como ustedes ven, genera un brinco en ese período de transición, y
después otra vez la tendencia es básicamente la misma.

Entonces, si se tiene éxito y yo por supuesto que lo deseo, en
instrumentar políticas públicas que eleven la penetración del seguro,
será un gran éxito para el sector.

Pero hay que estar claros que el factor de fondo, el factor estructural
es la economía.

Quizás ahora desde un punto de vista distinto, lo que quisiera yo
mostrar es cuáles son los desafíos del sector, no cuáles son las
posibilidades que tiene el sector para crecer desde el punto de vista de
nuevos nichos de mercados, nuevas áreas de participación, sino
quizás, que eso ya está muy visto y muy platicado, quizás una visión
un poco más estratégica de cuáles son los factores que podrían
afectar el crecimiento del sector, si no son atendidos adecuadamente
por el propio sector, y por las autoridades.

Me voy a referir a tres temas en particular. Uno, es el que tiene que
ver con los seguros de gastos médicos; otro, con los seguros
catastróficos, y el tercero, con la supervisión consolidada en el
sistema financiero.

Los seguros de gastos médicos, se han venido convirtiendo en los
últimos    años, en un factor muy importante en el adecuado
funcionamiento social, desde el punto de vista de que constituyen un
mecanismo que se utiliza cada vez más por la población, para atender
el cuidado de su salud.

Aquí están los datos en términos reales, del monto de la siniestralidad,
que no es sino los gastos que efectúa la población a través del seguro
de gastos médicos, que son cerca de 30 mil millones de pesos, y que
representan casi el .2 por ciento del Producto Interno Bruto.

Y como ustedes ven, en los últimos 10 años, esto ha venido creciendo
de manera muy importante.
Si lo vemos desde el punto de vista de la utilización, quiere decir que
la población depende cada vez más de los seguros de gastos médicos
para atender su salud.

En ese sentido, el sector asegurador tiene una responsabilidad social,
una responsabilidad frente a los clientes, a la cual no puede abdicar de
un día para otro. El problema es que el modelo de prestación de
servicios médicos en el que se ha basado el producto de gastos
médicos mayores, es un modelo que no tiene una adecuada
alineación de incentivos para el control de los costos y no tiene
viabilidad financiera en el mediano plazo.

Lo he dicho en otras ocasiones, la trayectoria que tiene el
comportamiento de los seguros de gastos médicos es una trayectoria
de colisión, es una trayectoria en la que si no hacemos algo los
seguros de gastos médicos van a generar un problema muy serio a la
sociedad porque habrá un desabasto, una falta de aprovisionamiento
del seguro de gastos médicos en el mediano plazo; y viendo los datos,
insisto, es una responsabilidad del sector asegurador, y es un factor
que de llegar a materializarse con independencia de los factores
positivos que impulsan el crecimiento puede generar un efecto
exactamente contrario para el sector asegurador.

Es necesario y como resultado de estos se han venido introduciendo
una serie de variantes de los productos que los han hecho
francamente irreconocibles desde el punto de vista de la técnica del
seguro, el condicionamiento de los periodos de beneficio o el
condicionamiento de pago de siniestros a la renovación de las pólizas,
que son contrasentido no solamente económicos, sino jurídicos.

Es indispensable entonces transitar hacia mecanismos que tengan
modelos de operación de los seguros de gastos médicos que hagan
un énfasis mayor en la indemnización.

El segundo tema es el de los seguros catastróficos. Se ha dicho aquí,
se dijo ayer con abundancia que es muy importante que un país como
México pueda tener una mayor penetración de los seguros
catastróficos en la economía, cosa con la que estamos absolutamente
de acuerdo.
Hoy en día los seguros catastróficos están cubriendo o están dando
protección que equivale a casi el 160 por ciento del Producto Interno
Bruto. Otra vez veámoslo desde el punto de vista de la utilización,
valores por casi 160 por ciento del Producto Interno Bruto están
descansando en la posibilidad de que el sector asegurador sea capaz
de ofrecerles esas coberturas.

Eso quiere decir que la pérdida que están cubriendo equivale a casi el
3.5 por ciento del Producto Interno Bruto. Nuevamente como en el
caso de los seguros de gastos médicos, esto es una responsabilidad
del sector asegurador en la medida en que va teniendo más éxito en la
penetración de este tipo de seguros.

Sin embargo, el propio éxito genera el desafío y el desafío es que el
sector, en la medida en que logra elevar la penetración de las
coberturas catastróficas necesita garantizar que existirá en el mediano
y largo plazo la disponibilidad de coberturas para ese tipo de seguros.
Sin embargo, esas coberturas –lo sabemos- están condicionados por
la oferta de reaseguro catastrófico en los mercados internacionales.

Esta es una falla de mercado bien documentada en la literatura
económica, es una falla de mercado reconocida por los reguladores
financieros, es una falla de mercado que ha dado origen a los
mecanismos de compensación en las principales economías de
mercado del mundo y que nosotros simplemente no estamos viendo.

El riesgo es que en ciertas situaciones de mercado internacional de
reaseguro de pronto no exista la capacidad de reaseguro catastrófico
y, por lo tanto, las empresas no sean capaces de ofrecer las
coberturas catastróficas que hoy día están protegiendo ese 3.5 por
ciento del Producto Interno Bruto.

Nuevamente en el mediano plazo en mi opinión es indispensable
avanzar hacia un esquema de compensación de mercado de riesgos
catastróficos que permita absorber la variabilidad de la severidad de
este tipo de siniestralidad para quienes participan.
Segundo, eleve la certeza respecto a la disponibilidad de estas
coberturas; y tercero, aumente así la penetración del seguro en la
economía.

Y finalmente un tercer reto tiene que ver con la supervisión
consolidada.

En los últimos años, el nivel de interrelación de los diferentes
intermediarios financieros ha ido creciendo de manera muy importante;
ahí tienen ustedes los datos para los tres principales grupos de
intermediarios financieros en México.

Hoy en día las empresas de seguros que están vinculadas a otras
entidades financieras reguladas tienen una participación de mercado
de casi el 70 por ciento. Los Bancos que están vinculados a otras
entidades financieras reguladas tienen una participación del 90 por
ciento, y lo mismo en el caso de las afores una participación del 83 por
ciento, esta caída en el caso de las afores de 2005 a 2007 tiene que
ver con el surgimiento de PensiónISSSTE, pero después de 2007 otra
vez la tendencia es creciente.

En pocas palabras, hoy en día tenemos un fenómeno que si queremos
mantener este valor que ayer el Presidente de la República destacó de
manera muy relevante, qué es la estabilidad del país en términos de
los sólidos, de los fundamentales macroeconómicos y en una política
financiera que dé certeza y que dé solidez al funcionamiento financiero
del país y que permitió que ante una crisis tan sería como la de 2008-
2009, el sistema financiero pudiera salir perfectamente bien librado.

Necesitamos también avanzar hacia un esquema que permita una
supervisión de estas entidades financieras sobre bases integrales,
sobre bases consolidadas.

La supervisión especializada en materia de seguros, bancos o
AFORES ha sido muy valiosa para consolidar la solidez de estos
sistemas asegurador, bancario y de Sistema de Ahorro para el Retiro,
pero hoy es necesario tener mediciones de riesgo que van mucho más
allá y si queremos tener éxito en el futuro en este sentido será
indispensable avanzar hacia esquemas de supervisión consolidada en
el país.
Finalmente, para concluir, tres ideas. Primero, tener claro que el
desempeño del Sector Asegurador ha sido muy importante en los
últimos años, es algo de lo que todos ustedes, que son finalmente los
primeros actores en este proceso, deben sentirse más que orgullosos.
El desempeño de los últimos 20 años ha hecho un cambio estructural,
notable en esta industria.

Pepe Covarrubias, que vio aquella Convención de 1990 y ve lo que
ocurre en el mercado hoy, 20 años después, podrá estar de acuerdo
con esto que digo.

Segundo, el sector asegurador tiene esta fortaleza que está ligada a
sus características estructurales y de solidez y que permiten que esté
preparado para que un escenario de mayor crecimiento económico, de
mejor desempeño económico en la economía nacional, los niveles de
penetración del sector puedan incrementarse de manera muy
importante.

Segunda idea: existen otros factores, efectivamente, como la
instrumentación de políticas públicas, que de tener éxito pueden tener
un impacto positivo para elevar en periodos relativamente breves los
niveles de penetración.

Pero hay que tener claro que las políticas públicas están sujetas a
evaluaciones de política social, de política económica y de política
política, y que esas no son valoraciones sencillas de hacer ni tiene
resultados en el corto plazo.

Y que junto con las políticas públicas hay que tener mucho cuidado
con esta idea peligrosamente atractiva, en palabras del licenciado
Mancera, de pensar que hacer más flexible, menos laxa, menos
estricta, menos disciplinada la regulación financiera se logran
beneficios para el sector.

Más bien al contrario, a la larga vamos creando monstruos que
conspiran en contra de esos objetivos.

Y tercero, que también el sano desarrollo de la industria no depende
solamente de los factores que impulsan positivamente a su
crecimiento, sino en contrarrestar y actuar estratégicamente sobre
factores que pueden tener efectos negativos en el comportamiento de
la industria, como son los que señalé hace un momento.

Y por eso los programas de expansión del sector y del crecimiento del
sector debieran considerar no solamente los factores positivos, sino
también esos factores estratégicos que son desafíos, que tanto
autoridades como sector debemos estar preparados para enfrentar
adecuadamente.

Yo les agradezco mucho su atención, les agradezco que se hayan
desmañanado conmigo para escuchar estas palabras y espero que
hayan sido de utilidad para todos ustedes.

Muchas gracias.

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