CARISMA CONGREGACIONAL

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La Congregación de las Hermanas de la Caridad Dominicas de la Presentación de la
Santísima Virgen, tiene su raíz en la persona de Marie Poussepin, quien se inspiró en el
pensamiento y obra de Santo Domingo de Guzmán, fundador de la gran familia
dominica.
En efecto, el carisma congregacional no se puede entender sin antes recordar a este
Santo y valorar su permanente interés por la cultura de su época y de las nuevas
generaciones, como asimismo el tener presente a la madre fundadora, mujer que ha
trascendido, no sólo por la obra de la congregación, sino por su vigencia.

Santo Domingo de Guzmán.

Domingo de Guzmán nace y crece en un ambiente de reconquista y esto le hace tomar
contacto con las situaciones de cautiverio y esclavitud. Por el contacto que tiene con la
herejía y con el mundo pagano, Domingo descubre la importancia de la Evangelización
y el profundo sentido de la Verdad y de la Fe.

El perfil espiritual y evangélico de Domingo está caracterizado por la misma finalidad
que persigue ”Predicar el Evangelio y cooperar así en la salvación de los hombres”. Y
quiere hacerlo a partir de la experiencia de Dios en el contacto con la Humanidad
doliente en el conocimiento del drama de la pobreza y la miseria de los hombres.

Así vamos subrayando los elementos que caracterizan el perfil Espiritual del fundador
de la Orden de Predicadores.

      Experiencia de Dios
      Generosidad, Caridad
      Verdad y Fe
      Libertad
      Alegría, Evangelización.

Es entonces, una espiritualidad forjada a la que pertenece y lo impulsa a llevar a cabo
su compromiso con la oración de intercesión.
 El perdón, la reconciliación, son características que acompañan esta oración de
Domingo, en las que ve acrecentar su experiencia de Dios. Experiencia que se
convierte en contemplación, originada en su historia personal y fortalecida en medio de
las situaciones históricas de sus contemporáneos. El amor a Cristo y a los hombres
concretos crece en Domingo simultáneamente y esto le ayuda a emprender la marcha
hacia una experiencia de redención de libertad cristiana.

Desde el seno materno, Domingo de Guzmán recibió la semilla misionera y
contemplativa.

La compasión de Domingo es fruto de una profunda experiencia de Dios. Domingo
tiene una franca capacidad de salir de sí mismo y colocarse en el puesto y en la
situación del prójimo y sintonizar espontáneamente con su necesidad y su dolor, o
también con su alegría. Esto es originalmente la compasión: Padecer con el otro.

El perfil humano de Domingo está sustentado por el suelo evangélico que le da
significado, armonía y coherencia. Lo humano y lo evangélico juntos, igual que misión
y experiencia de Dios. Esto se concreta con la siguiente afirmación “el núcleo del perfil
espiritual y evangélico de Domingo es la experiencia de Dios habida a través de la
contemplación de Cristo Redentor e intensificada al contacto con la humanidad
necesitada de redención”.

De la contemplación del drama histórico de los humanos pasará a la contemplación del
misterio de Dios y de la redención en Cristo. La oración de Domingo es una oración
que siempre está en función de su tarea apostólica.


La verdad según Santo Domingo

“En Santo Domingo, el papel del Estudio, la búsqueda apasionada de la Verdad, el
cuidado de “dar cuenta de su fe” tuvieron un lugar primordial y central. Para él
compasión, misericordia y ciencia están”. Una máxima ilustra esta realidad:” ¡Ay de
la ciencia que no lleve al amor!” (Maestro de la Orden General Vicent de
Couesnongle).

El estudio, la investigación de la verdad están más ligadas de lo que habitualmente
pensamos a un estilo de vida, e incluso, a una praxis. Para los miembros de la familia
dominicana fe, cultura y vida deben mantenerse siempre ligados. La fe cristiana debe
encarnarse. Debe mantener un diálogo con las culturas. No solamente se tiene que
hablar a los hombres, sino también con ellos y recibir de ellos.

La vinculación entre Santo Domingo y Marie Poussepin se genera por lo siguiente. El
padre Francisco Mespolie OP (de la Orden de Predicadores Dominicos), en 1691 guía y
orienta a la joven Marie quien por este influjo llegará a ser gran promotora del
pensamiento y obra de Santo Domingo, llegando a fundar la Congregación de las
Hermanas de la Caridad Dominicas de la Presentación de la Santísima Virgen.

Marie Poussepin

Su vida y obra

Marie Poussepin nace en Dourdan (Essone-Francia) el 14 de octubre de 1653 y es
bautizada el mismo día en la Iglesia parroquial de Saint Pierre.

Sus padres: Claudio Poussepin y Julianne Fourrier, son feligreses muy comprometidos:
él, mayordomo de la parroquia y colector de la poda; ella, oficial de la cofradía de la
caridad, creada por Monseñor Vincent.

Como hija mayor, acoge sucesivamente el nacimiento de sus seis hermanos, de los
cuales sólo Claudio, el menor sobrevive.

La formación cristiana de su hogar se complementa con la vida parroquial y la
instrucción que en aquella época dan a las jóvenes de Dourdan.

Los Poussepin son fabricantes de medias de seda y disfrutan de bienestar económico.
En 1675 muere su madre Juliana Fourrier y Marie, ya de 22 años toma la
responsabilidad familiar y asume la educación de Claudio de 10 años. Hacia 1680 su
padre sufre graves fracasos financieros que lo llevan a la quiebra y se ve obligado a
exiliarse en Bourges. Con audacia para sacarlo de esa prueba, Marie se ingenia cómo
pagar las deudas y toma una iniciativa atrevida; transforma el taller en una
manufactura de medias de lana, importa máquinas y da trabajo a jóvenes de 16 a 20
años. Establece contratos que las favorezcan demostrando así su sentido social:
gratuidad, primas de rendimiento, promoción de jóvenes. Al mismo tiempo que
prepara una salida a su hermano, salva la situación de su padre y da inicio al
desarrollo económico de la ciudad de Dourdan.

El año 1691 marca una orientación nueva a su vida espiritual guiada por el padre
Francisco Mespolie OP, del noviciado general de París. Marie entra en la Orden Tercera
de Santo Domingo donde se fortifica en la contemplación y en el sentido apostólico.

Poco a poco se separa de la industria familiar, de las preocupaciones, de los negocios,
del confort de la casa de su hermano y continua su vida de caridad en el seno de la
Cofradía a la que se entrega completamente. El Señor prepara así a esta “Obrera de la
Providencia”.

Hacia el año 1696 empieza la nueva etapa de su vida.

Atraída por la miseria de las gentes va a Sainville, modesta aldea de La Beauce a 17
kilómetros de Dourdan y encuentra allí el campo propicio a sus deseos de humilde
servicio: ignorancia, abandono, enfermedades, carencias de toda clase... alquila una
casa de esa aldea y con tres jóvenes de Dourdan empieza por abrir una escuela, visita
a los enfermos, concreta sus proyecto de organizar una Comunidad de la Tercera
Orden para UTILIDAD DE LA PARROQUIA, INSTRUIR A LA JUVENTUD, SERVIR
A LOS POBRES ENFERMOS.

Hace entrega generosa de sus bienes a la comunidad en la persona de una Novicia
Noel Menard en una acta cuyos testigos son el Sr. Cura de Sainville y el Padre
Francisco Mespolie, garante de su Proyecto. Diríamos que allí nace LA PRIMERA
HERMANA DE LA CARIDAD DOMINICA DE LA PRESENTACIÓN.

La intuición de Marie Poussepin es original: quiere dar a la Iglesia del siglo XVII una
Comunidad NUEVA, Dominicana por el espíritu y la estructura y entregada a una
Misión de Caridad por la práctica de “las obras de misericordia”.

La obra crece y se desarrolla...

Después de 48 años de trabajo, con sus consiguientes pruebas y adversidades de todo
tipo, enfrentados con equilibrio y entereza, expresión de su madurez humana y
espiritual, muere el 24 de enero de 1744 a los 90 años y 3 meses, dejando una
Comunidad con bases sólidas desde el punto de vista espiritual, eclesial y social.

Pocos escritos se conservan de Marie Poussepin ya que la usurpación del convento de
Sainville en 1793 destruyó gran número de ellos. Sin embargo nos quedan dos
documentos que revelan su vida: Las Reglas Generales y los Reglamentos de Sainville,
ambos traducen el elemento fundamental de su síntesis espiritual: La Caridad Teologal
hacia la cual todo debe converger y de la cual ella hace “el alma de su comunidad”. T.
XIV, XL.

Esta vida de caridad se manifiesta en una preocupación sin límites por evangelizar en
el servicio de caridad y con la base inamovible de la contemplación.

La devoción y amor a la Santísima Virgen en el Misterio de la Presentación en el
Templo, que ella afianzó en las catequesis del Padre Legou en la Parroquia, está
consagrada en los Reglamentos como una fuerza de apoyo que mantendrá firme a
cada hermana para entregarse como María, en el don total a su Dios y a sus
hermanos.

Aún cuando físicamente desaparece Marie Poussepin, su obra subsiste, ella siembra,
otros cosecharán.

El 20 de noviembre de 1994 en Roma es Beatificada por Su Santidad Juan Pablo II.

Casi 300 años después de su muerte, la Congregación, Obra de Dios, lleva la vitalidad
de su Carisma evangelizador a 36 países en cuatro continentes.


Carisma Congregacional

Como ya dijimos la intención original de Marie Poussepin es formar “una comunidad
de la Tercera Orden de Santo Domingo para la utilidad de la Parroquia, instruir la
juventud y servir a los pobres enfermos”

El carisma dominicano es un don inestimable de Dios a la Iglesia a favor de los
hombres. Este carisma se caracteriza por la liturgia y por su testimonio de pobreza y
hospitalidad, que procede simultáneamente de la escucha de Dios en la oración y de la
escucha de los hombres, por su inserción en la realidad.

Del mismo modo la predicación dominicana debe estar encarnada por el espíritu
profético y debe descubrir la misión de frontera a la que está llamado. Contemplación
encarnada que conduce a una predicación encarnada.

La contemplación dominicana es encarnada, es decir es una profunda y amorosa
mirada a Dios que se manifiesta en Providencia y Misericordia como un Dios de
Verdad y de Justicia, y al mismo tiempo una concienzuda mirada al hombre y su
mundo espiritual, sociológico, cultural, político a través de una atenta escucha y
fraternal acompañamiento en su historia de dolor y esperanza, en el que el Señor se
hace presente activo y constante.

La comunidad debe ser comunidad de oración, reunida alrededor de la mesa: Palabra
de Dios y Eucaristía. Así se llega a tener un solo corazón y una sola meta en Cristo que
impulsa a insertase activamente en la situación vital de nuestro pueblo.

En un mundo que cambia rápidamente, urge escuchar y acoger la Palabra de Dios ya
presente en las culturas en las que vivimos.

Por lo tanto, el Dominico (a) no contempla solo sino en medio del pueblo
contemplativo que comparte su mirada contemplativa con la suya. El estudio ayuda a
fortalecer la fe y a clarificar la misión para poder ser predicadores eficaces liberados
por la Verdad.

De ahí la preocupación de Marie Poussepin, Madre Fundadora de las Hermanas
Dominicas de la Presentación, en tener cuidado al cumplimiento de los deberes y
preceptos. Sus reglas generales están muy fundamentadas en la experiencia de Dios y
su objetivo es la misión. “Anunciar a Jesucristo “. Invita a hacer de la vida una
continua experiencia de Dios y a hacerlo presente desde ahí, mediante el Servicio de
Caridad.
Al igual que en las reglas generales, en los reglamentos de Sainville se puede
constatar que Marie Poussepin vivió una profunda experiencia de Dios y que su misión
“el ejercicio de la caridad” no fue sino un fruto de su intensa contemplación.

En las constituciones esta interrelación profunda entre Misión y Experiencia de Dios es
marcada por su gran armonía. Por la fracción del pan y la escucha de la Palabra saca
de las fuente de la Verdad, para contemplarla y comunicarla sin cesar (Const.1).

Hoy a trescientos años de la primera comunidad de Sainville, las notas propias de esta
“Obra de Providencia”, siguen marcando y consolidando generosas respuestas
misioneras y abriendo nuevos cauces de evangelización y “anuncio de Jesucristo y de
sus misterios”, nos corresponde a nosotros en conjugar con acierto estos aspectos.


      Su singular experiencia de misión
      Su capacidad de escrutar los signos de los tiempos
      Su responsabilidad en la búsqueda de la reciprocidad y de la comunión y
       propuesta de conversión y de transformación.


Sainville sigue siendo testigo de esa historia misionera capaz de fidelidad y de
creatividad, de permanencia e itinerancia, de continuidad y actualidad.

Carisma sensibilidad misionera, intuición de una urgencia y voluntad de entrega, han
hecho posibles, no sólo la primera obra de Sainville, sino centenares de comunidades,
instituciones y obras que a lo largo de tres siglos, entre vicisitudes y esfuerzos, entre
avances y frenos, han realizado el sueño profético de Marie Poussepin “extender y
perpetuar la obra de la sola Providencia”.

El amplio panorama misionero de la Congregación es una clara expresión de la solidez
de la inspiración de origen, de la actualidad de las líneas apostólicas de la primera obra
de Sainville, y de la sabiduría de una institución asentada sobre las bases
inconmovibles de la Caridad

Un Carisma que sigue interpelando desde la fuerza de la Palabra y desde las
situaciones de nuestros pueblos, que nos sitúa ante el amplio panorama del mundo de
hoy con sus reclamos, sus injustas desigualdades, sus crecientes pobrezas, sus
desequilibrios y atropellos para mirarlo como “nuestro campo apostólico” y “lugar
teológico de Encarnación y Salvación”

La fidelidad histórica, la “sintonía” con las “tristezas y esperanzas” de nuestros pueblos
la sensibilidad verdadera por el dolor del hermano, por su falta de paz, de respeto a la
vida y a su dignidad humana, son condiciones de actualidad misionera y de fidelidad al
Carisma y a la Iglesia.

Por más de tres siglos se han dedicado a la educación de la niñez y juventud por medio
de la Escuela y de otras multitudes formas de presencia, en fidelidad al principio
fundamental que Marie Poussepin legó:” La comunidad mirará siempre como uno de
sus deberes fundamentales la instrucción y la educación de la juventud. De todas las
obras de caridad, es ésta la que puede procurar mayor gloria de Dios y más ventajas a
los hombres; sobre todo cuando se emplea, como las Hermanas deben hacerlo, para
sembrar en los corazones aún tiernos, las semillas de la piedad. (Reglamentos).
Los criterios Congregacionales inspirados en la sabia pedagogía de Marie Poussepin
deben continuar inspirando e identificando las obras educativas de formas variadas,
originales o tradicionales, pero que llenas de vitalidad, manifiestan las inagotables
posibilidades de una Obra que nunca dejará de ser impresionante y actual si responde
a las urgencias que la interpelan y reclaman.

Voz de la historia

Desde los orígenes se pueden testificar las obras gratificantes que nuestras
Instituciones educativas han realizado y siguen realizando a través de la búsqueda del
Reino Mesiánico y la tarea de construcción de la ciudad terrena.

      Una pedagogía de Valores que cultiva la propia Libertad y autodeterminación
       favorece las realizaciones humanas que depuran el egoísmo y dejan paso
       abierto a una convivencia fraterna, pacífica y a una amplia relación integral de
       la persona.
      Una filosofía centrada en la persona, con realizaciones muy concretas de
       Educación Personalizada, que orienta a nuestros educandos a una genuina
       liberación cristina y la participación en el Misterio de Cristo Encarnado- Muerto y
       Resucitado.
      Esfuerzos decididos para hacer de la Catequesis la columna vertebral, el hilo
       conductor de la acción Pastoral de la Comunidad Educativa



Voz del Capítulo General de la Congregación

El reciente 52º Capitulo General de la Congregación (22 de Julio de 2004) dice:

La misión educativa, dimensión constitutiva del Carisma, cobra toda su actualidad bajo
múltiples modalidades, cualquiera sea el contexto cultural donde se encuentren.

Educar para la paz y la solidaridad significa formar la persona en los valores del
Evangelio y a la luz de las orientaciones de la Iglesia:

          Sentido profundo de la vida
          Adhesión total a la verdad
          Decisión clara por la paz
          Defensa radical de los derechos humanos.


Educadores somos todos: Padres, Religiosas, Alumnos, Exalumnos, Laicos con el
derecho a la fascinación por esta obra y dispuestos en todo momento a dar testimonio
de Cristo, de María, de la Iglesia, y de su Doctrina venciendo dificultades a golpes de
Evangelio.

Educadores descubriendo y formando liderazgos en los que se haga evidente que no
buscamos servir para poder, sino poder para servir, liderazgo del entendimiento,
de la memoria y de la voluntad, liderazgo en el discernir, en esa búsqueda del hombre
en Dios y de Dios en el hombre, liderazgo en como comprender que somos comunidad
forjante de nuevas realidades que reclaman un hombre nuevo a través de la
evangelización que en nosotros mismos comienza, liderazgo en la misión, en la piedad,
en la sencillez, y en el trabajo, liderazgo con esta patria que duele tan profundamente
en nuestros afectos, liderazgo en la promoción del evangelio que nos interpela y nos
anima, liderazgo en la acogida al pobre en sus pobrezas no solo en lo económico, sino
en las dolorosas pobrezas de espíritu de los satisfechos, liderazgo en la negación de la
violencia que destruye y en pro de la convivencia, liderazgo para generar agentes de
cambio comprometidos con la historia de un mundo que re-comienza, “liderazgo de la
Palabra hecha carne”, liderazgo de una Latinoamericana integrada y participante, y
definitivamente liderazgo en el rescate de los valores, que dejen reconocer en una
nueva realidad como el árbol por sus frutos, que en nosotros el bautismo, las
dimensiones de la fe y de la gracia no han sido estériles.


La pedagogía de Marie Poussepin

La iniciativa de Marie Poussepin se inserta en un amplio movimiento a favor de la
Educación popular y más concretamente de la educación de la mujer iniciado por el
Concilio de Trento, una de las preocupaciones había sido la formación religiosa de la
juventud

Antes de iniciar la relación de los principios pedagógicos de Marie Poussepin con las
corrientes pedagógicas actuales es necesario tomar como referencia el enfoque
histórico que acompaño su proceso educativo.

   1. Encaminarse en la realidad para ser agente activo de renovación
   2. Afianzarse en la búsqueda de nuevos caminos para la promoción humana y
      cristiana
   3. Acompañar a los alumnos hacia la síntesis entre fe, cultura y vida para la
      realización de su historia, dichos principios aún cobran vigencia, hoy son la guía
      metodológica que orienta una práctica pedagógica con calidad.

Hace tres siglos Marie Poussepin escribió así para las hermanas dedicadas al “santo
empleo” de la educación.

            “Tened mucha y vigilancia respecto de las niñas que educáis;
tratad de haceros temer y amar a la vez. Sed dulces sin debilidad, firmes sin dureza,
             graves sin altivez; corregid sin cólera”. (Reglas Generales).


Principios y Prácticas Pedagógicas de Marie Poussepin

Estos principios tratan de responder a las exigencias del mundo actual, y de su
ejercicio y aplicación darán un sentido de compromiso educativo con la Congregación,
la Iglesia y la Sociedad.

       1. Pedagogía del amor y del respeto:

Considerando a la persona creada a imagen y semejanza de Dios, sin diferencias ni
exclusivismos donde el amor se hará realidad en el “Nosotros”; el prójimo será
semejante nuestro. “Tratad de haceros amar y respetar al mismo tiempo”.


       2. Pedagogía de la corrección:
“Corregir sin cólera” significa trascender el desorden emocional para situarse en el
lugar de la misericordia. Porque el amor es auténtico imperativo de la existencia. Nada
mejor que combinar la acción correctiva con una gran disposición afectiva.

       3. Pedagogía de la gravedad y del equilibrio:

Debe considerar al ser humano desde un punto de vista especial, más allá de su ser de
persona, ha de tener en cuenta su futuro, su evolución y su perfeccionamiento a lo
largo del camino del cual, el ser humano llega a ser él mismo, para aceptarse,
quererse y reconocerse, para descubrir su propia identidad y al Señor que lo ha
creado.

       4. Pedagogía de la igualdad:

Hoy la desigualdad se expresa fundamentalmente a nivel socioeconómico, de género
(hombre – mujer) y de raza.
Esta pedagogía supone educar para una valoración de la personas sin importar sus
diferencias, sin hacernos superiores o inferiores.

       5. Pedagogía de la interioridad:

El cultivo y enriquecimiento de esta pedagogía debe llevar al equilibrio entre una vida
interior de mera contemplación del mundo y de la tendencia de la acción por la acción.

       6. Pedagogía de la firmeza:

El gran reto de esta pedagogía es sortear la virtud que impulsa la voluntad a no
renunciar al bien aunque sea arduo y difícil.

       7. Pedagogía de la ternura:
Es transformar lo cotidiano y rutinario en una experiencia única, dando dulzura a
nuestros actos, con sensibilidad que oriente con cariño.

       8. Pedagogía de la tolerancia:

Es una actitud personal que se manifiesta en la voluntad de actuar en forma
benevolente, de condescender, de ejercitarse en la comprensión y aceptación mutua
respetando al otro, reconociendo sus valores en la búsqueda del bien común.

       9. Pedagogía de la vigilancia:

Trabajar permanentemente en la formación de Agentes de Cambio mediante el análisis
de la realidad, iluminada por la Palabra de Dios.

En relación con las corrientes modernas

El pensamiento de Marie Poussepin se encarna en tres dimensiones fundamentales
actuales, como es la Promoción básica de la persona, que la haga apta para
desenvolverse en la vida y responder a ella, ser útil y a la vez ganarse el sustento, la
promoción cultural que le permita estar a tono con la ciencia y las exigencias de la
época en tal sentido desarrollando su inteligencia y capacidades, y, promoción en la
fe, que la conduzca a dar sentido pleno a su vida y a comprometerse en el servicio a
los demás.
Marie Poussepin considera la pedagogía como el camino por el cual un maestro
acompaña al discípulo en el conocimiento y desarrollo personal; concebida a si la
pedagogía no se limita a un simple método, es algo más, es una ciencia y un
verdadero arte, de saber acompañar al otro en el camino de su desarrollo y de su
aprendizaje. Por eso la pedagogía de Marie Poussepin es personalizante, liberadora y
trascendente.

En las corrientes pedagógicas se pretende por estos mismos principios y se globaliza el
significado de esta palabra pedagogía considerándose no como la práctica pedagógica
misma sino como el saber técnico- práctico generado por el maestro a través de la
reflexión personal y dialogal sobre su propia práctica pedagógica específicamente en el
proceso de convertirla en praxis a partir también de las otras prácticas de otras
disciplinas en su que hacer.

Los niveles educativos, las finalidades y las disciplinas de la pedagogía están en
relación directa y proporcional al pensamiento pedagógico de Marie Poussepin porque
la educación actual busca un fundamento sólido en el reconocimiento y proyección de
la condición humana, en los valores de unos y otros, en la pedagogía del amor, el
respeto, la tolerancia, en el desarrollo de la autonomía en la necesidad de la
participación activa y reflexiva, además en la construcción de un proyecto de vida que
enseñe a aprender y        aprehender. La educación de ayer y de hoy está en la
permanente búsqueda de un perfil de maestro acorde con los avances tecnológicos de
las nuevas generaciones.

La propuesta de Marie Poussepin en su pedagogía es además exactamente lo que pide
hoy nuestra sociedad y que de una u otra forma la ley general de educación siguiere,
es una educación con un nuevo estilo de sociedad y de persona, una sociedad fraterna,
participativa, pluralista, justa, anunciada por los valores del evangelio, para que se
desarrolle en la persona su capacidad de autonomía, de critica, de creatividad y de
responsabilidad, abierta al servicio con sensibilidad social y con sentido de
trascendencia, una persona diferente comprometida con el hoy , con el mundo y la
sociedad, debe ayudar a os alumnos(as) a que pasen de los valores del tener a los del
SER, los valores de la: Verdad, Solidaridad y Fraternidad.


      Nuestra Madre Fundadora Marie Poussepin nos ha dejado una herencia, plasmada
en la sobriedad de su palabra, en el equilibrio de su visión pedagógica y en la audacia
de su intuición apostólica. Nos ha legado a lo largo de su existencia tres siglos a las
Hermanas y Laicos que participan de nuestra misión y de nuestro carisma. La práctica
educativa a lo largo de la historia, ha apreciado su equilibrio, su honda sabiduría, su
conocimiento y respeto por la persona humana. Este ideal pedagógico en su sencillez y
claridad, tiende a unificar Inteligencia, corazón, Comportamiento y Vida, Experiencia
Espiritual y Misericordiosa.


Colegios Presentación

La educación reconocida por la Iglesia como misión evangelizadora y como lugar
privilegiado para ayudar al crecimiento de la gracia bautismal del niño, del joven, del
adulto, reclama una búsqueda de criterios unificados y un esfuerzo por actualizar y
dinamizar nuestra identidad de colegio católico de manera que sea respuesta al reto
que la educación a todo nivel (convencional, formal, no formal, asistemática, popular,
etc.) tiene planteado hoy:

      Convertir al educando en sujeto no sólo de su propio desarrollo, sino también al
       servicio del desarrollo de la comunidad: educando para el servicio (Puebla N º
       1030).
      Desarrollar en el educando un espíritu creador, un fuerte sentido crítico y de
       respeto mutuo que personaliza gracias al diálogo y al amor, y anticipa el tipo de
       sociedad que buscamos.
      Suscitar una transformación interior que se concretice en opciones
       comprometidas al servicio de los demás.
      Llevarlo a tomar una posición libre, madura y cristiana frente al acontecer que
       le toca vivir.
      Hacerlo solidario con el destino de todos los hombres.


Sólo así podrá realizarse el paso de un mundo injusto y opresor a una tierra más
habitable para todos, por ser una tierra de hombres nuevos “que a la luz del Evangelio
sepan ser verdaderamente libres y responsables”. (Doc.Medellín Nº3).


Hoy a través de las pedagogías de Marie Poussepin se conforma lo que debe ser el
perfil del maestro Presentación con su misión proyectiva, enfatizando algunos de sus
principios, por medio del enseñar, del saber y del aprender, para que insertos en la
realidad del medio social respondan a las necesidades del entorno.

				
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