Lecciones de la Sociedad de Consumo (fragmento)

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					Lecciones de la Sociedad de Consumo (fragmento)
> >por Eduardo Galeano
>>
> >"El "shopping center", o "shopping mall", vidriera de todas las
> vidrieras,
> >impone su presencia avasallante. Las multiutudes acuden, en
> peregrinación,
> >a este templo mayor de las misas del consumo. La mayoría de los devotos
> >contempla, en éxtasis, las cosas que sus bolsillos no pueden pagar,
> >mientras la minoría compradora se somete al bombardeo de la oferta
> >incesante y extenuante. El gentío, que sube y baja por las escaleras
> >mecánicas, viaja por el mundo: los maniquíes visten como en Milán o París
>y
> >las máquinas suenan como en Chicago, y para ver y oír no es preciso
> pagar
> >peaje. Los turistas venidos de los pueblos del interior, o de las
> ciudades
> >que aún no han merecido estas bendiciones de la felicidad moderna, posan
> >para la foto, al pie de las marcas internacionales más famosas, como
> antes
> >posaban al pie de la estatua del prócer de la plaza. Beatriz Sarlo ha
> >observado que los habitantes de los barrios suburbanos acuden al
> "center",
> >al "shopping center", como antes acudían al centro. El tradicional paseo
> >del fin de semana al centro de la ciudad, tiende a ser sustituido por la
> >excursión a estos oasis urbanos. Lavados y planchados y peinados,
> vestidos
> >con sus mejores galas, los visitantes vienen a una fiesta que recorre el
> >universo del consumo, donde la estética del mercado ha diseñado un
> paisaje
> >alucinante de modelos, marcas y etiquetas.
> >La cultura del consumo, la cultura de lo efímero, condena todo al desuso
> >inmediato. Todo cambia al ritmo vertiginoso de la moda, puesta al
> servicio
> >de la necesidad de vender. Las cosas envejecen en un parpadeo, para ser
> >reemplazadas por otras cosas de vida fugaz.
> >En este fin de siglo, donde lo único permanente es la inseguridad, las
> >mercancías, fabricadas para no durar, resultan tan volátiles como el
> >capital que las financia y el trabajo que las genera. El dinero vuela a
> la
> >velocidad de la luz, ayer estaba allá, hoy está aquí, mañana quién sabe,
>y
> >todo trabajador es un desempleado en potencia. Paradógicamente, los
> >"shopping centers", reinos de la fugacidad, ofrecen la más exitosa
> ilusión
> >de seguridad. Ellos existen fuera del tiempo, sin edad y sin raíz, sin
> >noche y sin día y sin memoria, y existen fuera del espacio, más alla de
> las
> >turbulencias de la peligrosa realidad del mundo.
> >En estos santuarios del bienestar se puede hacer todo, sin necesidad de
> >salir a la intemprerie sucia y amenazante... Los "shoppings", que no se
> >enteran del frío ni del calor, están a salvo de la contaminación y la
> >violencia. Michael A. Petti publica sus consejos científicos en la prensa
> >mundial, en una difundida serie llamada "Viva más". En las ciudades con
> >"mala calidad de aire", el doctor Petti aconseja a quienes quieran vivir
> >más: "Camine dentro de un centro comercial". El hongo atómico de la
> >contaminación pende sobre ciudades como México, San Pablo o Santiago de
> >Chile, y en las esquinas el delito acecha; pero en este frígido mundo
> fuera
> >del mundo, aire ascéptico, paseos vigilados, se puede respirar y caminar
>y
> >comprar sin riesgos.
> >Los "shoppings" son todos más o menos iguales, en Los Angeles o en
> Bangkok,
> >en Buenos Aires o en Glasgow. Esta unanimidad no les impide competir con
> la
> >invención de nuevos imanes para atrapar clientes. Por ejemplo, la revista
> >"Veja" exaltaba así, a fines del 91, una de las novedades del shopping
> >Praia de Belas, en Porto Alegre: "Para el confort de los bebés, se les
> >brindan cochecitos, facilitando así el paseo de estos pequeños
> >consumidores". Pero la seguridad es el artículo más importante que todos
> >los "shoppings centers" ofrecen. La seguridad, mercancía de lujo, está al
> >alcance de cualquiera que penetre en estos "bunkers".
> >En su infinita generosidad, la cultura del consumo nos regala el
> >salvoconducto que nos permite fugarnos del infierno de las calles... Allí
> >la gente se cruza con la gente, llamada por las voces del consumo, como
> >antes la gente se encontraba con la gente, llamada por las ganas de
> verse,
> >en los cafés o en los espacios abiertos de las plazas, los parques y los
> >viejos mercados: en nuestros días, esas intemperies están demasiado
> >expuestas a los riesgos de la violencia urbana. En los shoppings no hay
> >peligro..."
>>
> >de "Lecciones de la sociedad de consumo",
> >Patas arriba. La escuela del mundo al revés.
> >Eduardo Galeano 1998. Ed. Catálogos. Bs. As

				
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