INVENTARIO RECURSOS CULTURALES - DOC by 32Mo0a

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									INSPECCIÓN VISUAL COMPONENTE ARQUEOLÓGICO




    PROYECTO EXPLOTACIÓN DE MINAS
         MINERA LAS CENIZAS S.A.
       Planta de Óxidos y Mina Filomena.


                     PREPARADO PARA:

                             MYMA Ltda.

                      PREPARADO POR:

                     MAA Consultores S.A.
                          César Borie C.
                      Arqueólogo Responsable




                           Julio de 2007

                    Santiago Fono: 08 902 3031  246 5956 
          e-mail: cesarborie@gmail.coml  maaconsultores@gmail.com




                                     1
INTRODUCCIÓN

      El presente informe es resultado del estudio encargado por MYMA Ltda.,
para la evaluación ambiental del patrimonio cultural presente en sectores
asociados al Proyecto Explotación de Minas Minera Las Cenizas S.A.
      La prospección realizada por MAA Consultores S.A., tuvo como finalidad
determinar la existencia de restos superficiales de naturaleza cultural y
carácter patrimonial en estos sectores, para así protegerlos adecuadamente de
acuerdo a la legislación chilena vigente y contribuir a la evaluación de los
proyectos de desarrollo futuro que la empresa estime realizar en el área.

        Específicamente, nuestros trabajos procuraron reconocer la presencia de
sitios, estructuras, artefactos y/o rasgos, tanto históricos como prehispánicos,
en tres sectores dentro de los terrenos de propiedad de la empresa. El primero
de ellos corresponde al sector de Mina Aguilucho, localidad de Pampa Altamira
(65 km. al sureste de Taltal), el segundo, al sector Mina San Luis, en la
localidad de Sierra Buena Esperanza (35 km. al sureste de Taltal), y el tercero,
al sector Mina Filomena, en la localidad de Sierra del Pingo (35 km. al sureste
de Taltal), todos ubicados en la comuna de Taltal, II Región de Antofagasta.
Vale decir, se trató de identificar la presencia/ausencia de monumentos
nacionales según la definición aportada por la Ley 17.288. De esta forma, se
buscaba además complementar el conocimiento actualmente existente acerca
de los recursos culturales de la cordillera de la costa y pampa al interior de
Taltal.

      En este informe se presentan los resultados obtenidos a partir del
reconocimiento visual en terreno del patrimonio cultural arqueológico en el
sector asociado al Proyecto Planta de Óxidos y Mina Filomena de Minera Las
Cenizas S.A.

      En términos generales, se concluye que en el sector de Mina Filomena
no existen evidencias superficiales de sitios patrimoniales, históricos ni
prehispánicos.
      Cabe señalar que el sector de Mina Filomena contaba con un Estudio de
Línea de Base previo, realizado por AIH Consultores EIRL el año 2006, en el
que se señala sólo la presencia de evidencias de ocupaciones humanas
subactuales (desde 1950 en adelante) y contemporáneas, representadas por
faenas pirquineras y/o de pequeños mineros con sus instalaciones asociadas
como, caminos, huellas, piques, botaderos, campamentos básicos, etc.1




1
 Línea de Base Proyecto “Planta de Óxidos y Mina Filomena -Taltal”. AIH Consultores
EIRL 2006, p. 54.


                                          2
ANTECEDENTES GENERALES

El Patrimonio Cultural

      El patrimonio cultural está constituido por los recursos culturales de un
determinado lugar, y la valoración que de ellos hace una comunidad humana
dada. Los recursos culturales, por su parte, son todos aquellos rasgos físicos
muebles e inmuebles que se puedan asociar o son resultado de actividades
humanas, quedando incluidos dentro de esta categoría los sitios, estructuras y
objetos de naturaleza arqueológica, histórica y antropológica (Fowler, 1982).

       En ocasiones, la proyección y ejecución de proyectos de inversión
públicos y privados, conlleva un impacto ineludible sobre los recursos
culturales y, por lo tanto, sobre el patrimonio cultural de la nación. Dada la
ubicación de los sitios arqueológicos e históricos, sobre o bajo la superficie
terrestre, estos resultan muchas veces afectados por obras de infraestructura
o desarrollo que contemplan la remoción o alteración de un cierto territorio.

       Los recursos culturales en general, y los sitios arqueológicos en
particular, son por definición únicos y no renovables, por lo que cualquier daño
o pérdida de éstos es irreversible. Es justamente para asegurar que ante la
proyección y ejecución de obras de infraestructura e inversión los vestigios del
pasado sean debidamente resguardados o, en su defecto, el impacto sobre
ellos sea mitigado, que en la actualidad existen ciertos cuerpos legales que
regulan y protegen el Patrimonio Cultural de nuestra nación. Los aspectos
centrales de dichos cuerpos legales pueden consultarse en el Anexo 1 del
presente informe.

       Tanto la Ley 19.300 como su Reglamento y otros acuerdos
internacionales sobre el patrimonio cultural (por ej. política de manejo de
recursos culturales del Banco Mundial) señalan la necesidad imperiosa de
incluir en la fase de diseño de los proyectos de desarrollo económico los
estudios de impacto y la evaluación y diagnóstico del patrimonio cultural. Esta
temprana incorporación en el diseño de un proyecto permite optimizar la fase
de implementación de los mismos, ahorrando tiempo y dinero en su ejecución
al mismo tiempo que permite prever el daño al patrimonio permitiendo
prevenir o mitigar el daño a los recursos culturales amenazados.

Plan de Manejo de los Recursos Culturales

      Para poder definir un plan de manejo es necesario comenzar elaborando
una línea de base de los recursos culturales presentes en una determinada
zona. Construir un inventario o catastro de los recursos arqueológicos
presentes permite conocer la existencia de tales recursos, y permite divulgar y
hacer pública su existencia entre todas las personas que acceden y
desempeñan actividades en dicho territorio con el fin de prevenir su
destrucción y/o alteración.


                                       3
      Si la línea de base para un determinado sector es elaborada en un
estado inicial del proyecto, se puede lograr que los diseños y trazados de las
obras de infraestructura se realicen en consideración a la ubicación de los
recursos culturales, buscando el menor impacto posible sobre ellos, o bien,
permitiendo diseñar trabajos sistemáticos de rescate de los mismos.

       En aquellos casos en que se conozca de antemano que un determinado
sitio arqueológico será impactado directamente de forma irreversible, en su
totalidad o en alguno de sus componentes, su mitigación exigirá
necesariamente un trabajo de rescate arqueológico. Este rescate permitirá
recoger y conservar para el futuro toda la información contenida en un
yacimiento arqueológico y que amenaza con perderse por la acción de
intervenciones no especializadas.

       El rescate requiere, a su vez, de un cuerpo de datos previo que de
cuenta de la existencia, características y dimensiones del o los sitios
comprometidos. Para ello es necesaria una actividad planificada que debe ser
realizada con anterioridad a la intervención y que habitualmente se denomina
Ampliación de Línea de Base, ya que implica actividades adicionales a las
realizadas en el marco de la inspección visual o prospección original.

       Vale decir, un adecuado manejo de los recursos culturales exige la
realización de una estrategia planificada que contemple a lo menos tres etapas
de investigación y análisis:

      a) Prospección sistemática tendiente a la generación de una Línea de
         Base de los recursos culturales.
      b) Valoración de los sitios arqueológicos identificados previamente o
         realización de una Ampliación de Línea de Base.
      c) En caso de ser necesario, rescate de las evidencias patrimoniales
         amenazadas por un proyecto de inversión, lo que implica
         excavaciones sistemáticas extensivas.

       El presente informe es el resultado de la implementación de la primera
de estas tres etapas dentro de un adecuado plan de manejo de recursos
culturales.


OBJETIVOS

      Los objetivos   de   la presente inspección arqueológica fueron los
siguientes:

      a) Identificación, sobre la base de vestigios superficiales, de sitios
         arqueológicos, históricos y/o paleontológicos considerados como




                                      4
      b) monumentos nacionales de acuerdo a la legislación vigente (Ley
         17.288).

      c) Proponer recomendaciones para el adecuado manejo de los recursos
         patrimoniales detectados.


METODOLOGÍA

       Para cumplir adecuadamente con los objetivos del presente estudio, se
aplicaron las metodologías estándares de la ciencia arqueológica, en lo
referente a las actividades de prospección (Cf. Gallardo & Cornejo, 1986). A su
vez, se realizó una revisión bibliográfica previa, con la finalidad de
contextualizar adecuadamente el trabajo a realizar, así como para contar con
una referencia acerca de qué tipo de materialidad cultural era esperable
encontrar en el área.

      Así, la metodología diseñada incluyó tres etapas fundamentales de
trabajo, que se detallan a continuación:

a) Revisión Bibliográfica: Los resultados de esta actividad se detallan más
   adelante.

b) Trabajo de Terreno: Las labores de prospección en el sector de Mina
   Filomena se realizaron el día 20 de junio de 2007, y estuvieron a cargo de
   César Borie Cervellino y Jochen Grosser Villar, ambos Licenciados en
   Arqueología de la Universidad de Chile.

       El trabajo realizado en terreno consistió, en primer lugar, en una
inspección visual de evidencias superficiales arqueológicas e históricas en el
área acordada previamente, la cual se realizó en base a transectos paralelos,
separados por aproximadamente 100 m. uno de otro. Las favorables
condiciones de accesibilidad y visibilidad de norte árido permitieron cubrir
íntegramente el polígono correspondiente al sector prospectado, conservando
en gran medida la regularidad, en términos de dirección y espaciamiento, de
los transectos diseñados. Adicionalmente, se prestó especial atención a los
espacios que se observaban especialmente adecuados para el asentamiento
humano, implementándose en forma complementaria una metodología de
prospección arqueológica dirigida.

      Cabe destacar que los trabajos arqueológicos no incluyeron la
excavación de pozos de sondeo ni la recolección de materiales superficiales.

c) Trabajo en Gabinete posterior al terreno: En esta fase del trabajo se
   procedió a la elaboración del presente informe final.




                                      5
ANTECEDENTES ARQUEOLÓGICOS PARA EL ÁREA DEL PROYECTO

        La localidad de Taltal se ubica en la franja longitudinal denominada “desierto
costero” o “litoral árido de arreísmo absoluto”, la que se extiende entre Pisagua por el
norte y Chañaral por el sur, recibiendo su nombre por la ausencia de cursos de agua
estables que desemboquen en el mar, con la notable excepción del río Loa. Esta situación,
determinada por la presencia de la cordillera del Medio, el cordón de Chuquicamata y la
cordillera de Domeyko, que impiden el escurrimiento natural hacia el oeste de las aguas
procedentes del macizo andino, define un litoral de carácter desértico, donde la única
fuente de agua está representada por aguadas o vertientes que afloran a los pies de la
abrupta cordillera de la costa. Son estas aguadas las que han posibilitado desde tiempos
prehispánicos la ocupación por parte de cazadores, recolectores y pescadores, de enclaves
costeros específicos, permitiendo el acceso a la gran riqueza marina del litoral nortino,
manifiesta en la diversidad y abundancia de especies de moluscos, crustáceos, peces, aves
y mamíferos marinos (Llagostera 1989).

       La localidad de Taltal ha despertado profundo interés en la literatura arqueológica
nacional desde las primeras observaciones realizadas por el naturalista Rodulfo Philippi
(1860), relativas a la presencia de comunidades de “changos”, pescadores y navegantes
especializados en la explotación marina con el uso de balsas de cuero de lobo. Interés
reafirmado luego por los trabajos realizados en el sector por el investigador aficionado,
Augusto Capdeville, entre 1914 y 1928, quién a partir de excavaciones realizadas en Morro
Colorado postula a Taltal como una “Estación Paleolítica”, insertando a comienzos del siglo
XX a la localidad dentro del debate respecto al temprano poblamiento americano, debate
en el que se pronunciaron autores como Oyarzún , Bird, Latcham y Uhle en relación a las
evidencias recavadas por Capdeville (González 2005).

        A fines de la década del ’60, Silva y Bahamondes trabajan en el sitio precerámico
de Las Conchas, ubicado 14 Km. al norte del puerto de Taltal, ofreciendo sólo informes
preliminares. En las décadas del ’70 y ’80 encontramos investigaciones que hacen
referencia a la localidad por parte de Durán (1978) y Barraza (1981), además del resumen
sobre la secuencia de asentamientos prehistóricos realizado por Nuñez (1984). También a
la década del ’80 corresponden los trabajos sobre arte rupestre llevados a cabo por
Niemeyer en la Quebrada El Médano, sitio con representaciones en roca de peces,
cetáceos, lobos marinos, cazadores en balsas de cuero inflado y guanacos, ubicado a 60
Km. al norte del puerto de Taltal (González Op. cit).

        Posteriormente destacan algunas síntesis donde se incluyen datos relativos a la
localidad de Taltal realizadas por Llagostera (1989) –parte de cuya secuencia se esboza
más abajo- y Cervellino (1995), ambos abocados al período precerámico. Y por último
Castillo (1998) se refiere a algunas evidencias del período Intermedio Tardío y Tardío,
destacando a la localidad de

Taltal, junto a Caldera, como enclaves costeros clásicos donde confluyeron grupos étnicos
prehispánicos desde distintos territorios desplegando diversas dinámicas de interacción y
complementariedad a larga distancia (González Op. cit).




                                            6
        Con la puesta en vigencia de la ley 19.300, referida a los estudios de impacto
ambiental, un nuevo campo de investigación arqueológica se ha estado desarrollando en
los últimos años en la localidad de Taltal, investigación en gran medida ligada a la
instalación o ampliación de faenas mineras en la cordillera de la costa, sierras y pampas
del sector. Este sería el caso de los trabajos llevados a cabo el año 2006 por el arqueólogo
Lino Contreras en el área de Pampa Altamira, dentro del marco de la elaboración de una
línea de base arqueológica para el Proyecto Mina Franke de minera Centenaio (Cooper
Chile Ltda), trabajos que arrojaron una apreciable cantidad de sitios arqueológicos
correspondientes a talleres líticos, concentraciones de desechos de talla, hallazgos aislados
de material lítico, asentamientos históricos con restos prehispánicos y puntos de
intersección de huellas y senderos (Contreras 2006).

       Dentro de esta misma línea de investigación se cuentan otros estudios
de impacto ambiental que han proporcionado una serie de evidencias que
reflejan la extensa explotación de canteras líticas en la zona, identificando un
importante número de sitios de distintas magnitudes donde destaca
constantemente el trabajo bifacial (Cáceres y Rees 1996, Contreras 2006,
Gonzáles y Westfall 2005, Hermosilla 2005 entre otros, citados en Contreras
2006).

        Pese a los trabajos fundacionales de la arqueología de Taltal antes reseñados, la
prehistoria de esta localidad se sustenta, en gran medida, en referencias indirectas,
mayoritariamente reconstrucciones cronológico-culturales proyectadas a partir de trabajos
más rigurosos llevados a cabo en el litoral de Arica e Iquique por arqueólogos
profesionales. Es así como hasta el día de hoy es notable la escasez de trabajos de campo
dentro del marco de estudios sistemáticos que incluyan dataciones absolutas de los
contextos, lo cual ha redundado en la carencia de una acabada secuencia histórico-cultural
para esta zona del litoral nortino.

        En términos generales es posible realizar un ordenamiento de la secuencia cultural
de Taltal, por hallarse incluida esta localidad dentro del esquema planteado por Llagostera
(1989) para la costa arreica del norte del país, esquema desprendido, en gran medida, de
similitudes y diferencias observadas respecto a los desarrollos de aquellos complejos
culturales estudiados en detalle en la costa árida de valles y quebradas entre Arica y
Pisagua.

      Las evidencias más antiguas dentro del área en cuestión corresponden al sitio
Quebrada Las Conchas, con fechas de 9.680 a.p y 9.400 a.p. La ocupación

de este sitio, ubicado al norte de Antofagasta y a 3 Km. al interior de la costa, se
caracteriza por abundantes restos de conchas marinas, huesos de peces, lobos marinos y
guanacos, grandes fogones e instrumental lítico. La relativa lejanía de estos hallazgos
respecto al mar y la abundante cantidad de litos geométricos y puntas de proyectil
realizadas sobre arenisca, sin una

funcionalidad reconocida, lleva a considerar a este sitio como una ocupación de carácter
ceremonial asignable al Complejo Huentelauquén, definido por bandas de cazadores,




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recolectores y pescadores que se habrían extendido explotando la franja intermareal
entre la costa árida arreica y la costa semiárida nortina (Llagostera 1989).

        Hacia el 6.000 a.p. se produce el avance hacia el sur del Complejo Camarones,
definido por Bird en el extremo norte del país y caracterizado por el uso de anzuelos de
concha. Excavaciones realizadas por Capdeville con la asistencia de Bird en los sitios Cerro
Colorado y Punta Morada en la localidad

de Taltal, revelaron la presencia de la tradición de pescadores que individualiza a este
complejo cultural en su fase más tardía. Otros sitios de la costa arreica asignados a ésta
fase tardía del Complejo Camarones son Punta Blanca y Punta Guasilla (al sur de
Tocopilla), Chacaya (al norte de Antofagasta), Los Canastos (al sur de Mejillones) y Punta
Grande (a 36 Km. al norte de Taltal) (Llagostera Op cit).

        A una fase tardía y con características más locales del Complejo Quiani en la costa
arreica, definida como Fase Huelén, corresponden los hallazgos de asentamientos
habitacionales en un “patrón aldeano”, conformados por agrupaciones de recintos
circulares de una hilada de piedras realizados en Cobija (sitio Cobija-13, 5.060 a.p.) y en
la desembocadura del Loa (sitio Caleta Huelén-42, 4.780 a.p.). A estas estructuras, a
diferencia de las más nortinas, se le agregan luego pisos de argamasa de cenizas de
algas, entre los cuales fueron depositados restos óseos humanos, definiendo el uso de un
mismo espacio para fines habitacionales y funerarios (Llagostera Op. cit).

       Un nuevo complejo cultural de la costa arreica, denominado Complejo Abtao
(3.500 a.p.), se define por la presencia de anzuelos de hueso, puntas líticas de forma
amigdaloide y cuchillos líticos triangulares. Evidencias de este tipo han sido identificadas
en el sitio de Las Conchas y en estratos superficiales del sitio Punta Grande, ambos
ubicados en la costa de Taltal, pudiendo incluirse dentro de este complejo también los
hallazgos de esqueletos tendidos con ofrendas de hojas líticas asignados a la “Civilización
Dolménica” por Capdeville (Op cit). Estos últimos hallazgos corresponderían a restos
exhumados por Capdeville de tres cementerios: del “Caserón”, “Primer palo de Telégrafo”
y “Linderos Bajos”, todos ubicados en las cercanías del Morro Colorado en la localidad de
Taltal



        El surgimiento de asentamientos aglutinados (“patrón aldeano”) en el litoral árido
nortino de arreísmo absoluto, se correlaciona con desarrollos de asentamientos en el
interior, donde se experimenta la domesticación de plantas y animales en quebradas y
vegas. La estabilidad representada por las ocupaciones arcaicas costeras emplazadas en
desembocaduras de ríos y vertientes o aguadas, abre el paso hacia el control gradual de
los oasis interiores. Entre la costa y los oasis interiores, quebradas y valles prepuneños,

y alta puna, se establecen dinámicas de movilidad e intercambio que desplazan materias
primas líticas, vegetales de recolección, cultígenos y lana de camélido hacia la costa,
movilizándose en dirección al interior pescados, mariscos, conchas marinas y algas secas,
entre otros bienes (Nuñez 1989).




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        Para períodos cerámicos se reconocen en Taltal testimonios adscribibles a la
Cultura Arica (cerámica San Miguel y Gentilar), a San Pedro de Atacama (cerámica de las
fases Quitor y Coyo), materialidades de la Cultura Molle (pipas tipo “T” invertida y
tembetás) y de la Cultura Copiapó y Diaguita (fase II y III), además de túmulos, placas
metálicas de la Cultura Santa María del noroeste argentino y cerámica inka (González
2005).

        Específicamente durante el período Intermedio Tardío los contactos a larga
distancia entre costa e interior son sugeridas a partir de imágenes de balseros
representados en el arte rupestre de los sitios de Tamentica (quebrada de Tarapacá) y
Quebrada El Médano, al norte de Taltal. Situación que se reafirma si se toma en
consideración el hallazgo de sardinas secas y conchas del Pacífico en sitios funerarios
(como Chiu-Chiu) y habitacionales del curso medio y alto del río Loa asignados a este
período, y la presencia de tipos cerámicos propios de tierras altas en los sitios costeros
(Castro 2004).

       Los primeros testimonios coloniales nos señalan la existencia de poblaciones
plenamente asentadas en la costa desértica, poblaciones de fuerte adaptación marítima
que fueron denominadas con una serie de términos entre los que se incluyen:
camanchacas, urus, pro-anches y changos, aunque no es posible determinar si estas
denominaciones corresponden a una etnia específica o si se utilizaron para englobar
dentro de un mismo término a grupos diferenciados entre sí pero especializados en la
explotación de los recursos marinos mediante la caza, pesca y recolección (Castro Op. cit).

        Aún en tiempos republicanos son descritos por viajeros e investigadores
poblaciones de origen indígena (“changos”) asentadas de manera transitoria o
semipermanente en las caletas, playas y roquerios de la costa desértica en chozas
elaboradas con costillas de ballena y cubiertas con algas y cueros de lobo marino (Philippi
1859 citado en Latcham 1910). Estos grupos reflejaban una dedicación exclusiva a los
oficios del mar, dominando la navegación en balsas de cuero de lobo marino, además de
mantener intensas dinámicas de contacto e intercambio con tierras altas gracias a la
extracción y procesamiento de algas y pescado seco.

         A partir de mediados del siglo XIX el área del presente estudio se define como un
territorio “esencialmente minero”, comenzando con la actividad extractiva de no metálicos
(salitre) desde mediados del siglos XIX y primera mitad del XX, para luego continuar con
faenas extractivas de cobre y oro, especialmente concentradas en enclaves de la Cordillera
de la Costa, generando con ello, una enorme actividad antrópica en toda el área.

        Cabe señalar que la actividad salitrera, desarrollada en la región, no presenta
vestigios en la depresión intermedia de la localidad en estudio, registrándose los restos de
esta actividad en los terrenos ubicados más al norte del Proyecto, en las cercanías de
fuentes de aguas, específicamente vertientes. Por el contrario, son numerosas las
ocupaciones subactuales y contemporáneas, desde 1950 en adelante, con una importante
presencia de actividad de pirquineros y/o pequeños mineros, los cuales han intervenido de
manera visible el paisaje desértico con la instalación de faenas extractivas artesanales y
semi-industriales.




                                             9
      Todos estos antecedentes hablan en favor de la compleja dinámica cultural y los
permanentes contactos que se produjeron en la localidad de

Taltal en tiempos prehispánicos, hecho que podría corresponderse con la importante
presencia de aguadas en el sector y la facilidad de acceso al interior en esta porción de la
costa nortina. Estos factores habrían posicionado a Taltal como un punto de encuentro y
nodo de articulación fundamental entre costa e interior, situación reafirmada por la
significativa continuidad y potencia de las ocupaciones humanas en la zona desde el
pasado prehispánico hasta la actualidad.

DELIMITACIÓN DEL ÁREA DE ESTUDIO

      El sector prospectado en el marco del presente proyecto fue definido por
la empresa mandante Minera Las Cenizas S.A, considerando el área de
probable influencia directa e indirecta del Proyecto Planta de Óxidos y Mina
Filomena de Minera Las Cenizas S.A. en el sector de Mina Filomena, emplazado
a la altura del Km. 1.109 de la Ruta 5 Norte, a unos 2500 m. al E de la
carretera (Fig. 1).




      Figura 1: Mapa de ubicación general del sector prospectado (indicado con flecha verde).



                                              10
Sector Mina Filomena

      El polígono de prospección alcanzó una extensión total de 7 ha,
cubriendo los terrenos donde se proyectan las obras de rajo abierto (o Pit),
áreas de botadero (de estériles y baja ley), área de campamento, caminos de
acceso y conexión entre las instalaciones, asociadas al Proyecto Planta de
Óxidos y Mina Filomena de Minera Las Cenizas S.A., hasta una cota
aproximada de 1200 m.s.n.m., y se encuentra delimitada por las siguientes
coordenadas UTM (Datum SAM 56):

       Vértice   NW: 376500 E / 7171000 N.
       Vértice   NE: 377500 E / 7171000 N.
       Vértice   SW: 376500 E / 7170300 N.
       Vértice   SE: 377500 E / 7170300 N.

        Para el sector definido por las anteriores coordenadas se contaba con antecedentes
acerca de la existencia de sitios históricos subactuales y contemporáneos representados
por faenas pirquineras y semi-industriales, identificadas en prospecciones arqueológicas
realizadas por AIH Consultores EIRL el año 2006, las cuales revelaron la ausencia de sitios
arqueológicos o históricos de valor patrimonial2.




         Figura 2: Vista general desde el suroeste del área de prospección Mina Filomena.




2
 Línea de Base Proyecto “Planta de Óxidos y Mina Filomena -Taltal”. AIH Consultores
EIRL 2006.


                                             11
Fig 3: Plano de polígono prospectado en sector Mina Filomena (en azul).




                                  12
RESULTADOS


       Nuestros estudios constataron la ausencia de evidencias superficiales de
vestigios culturales o de sitios arqueológicos, históricos o paleontológicos de
valor patrimonial en los sectores prospectado.

       El sector inspeccionado posee ocupaciones humanas de carácter
histórico subactual, posteriores a la década del ’50, y contemporáneas,
presentándose un alto grado de alteración antrópica de los terrenos producto
de la intensa actividad de pirquineros, pequeña minería y minería semi-
industrial con sus rasgos asociados: piques, desmontes, canchas de chancado,
campamentos de construcción liviana y caminos de acceso y conexión interna,
ocupaciones que, dada su cronología reciente y alta representatividad en el
área, se estiman de bajo interés patrimonial.



RECOMENDACIONES


       Ante la ausencia de evidencia cultural de valor patrimonial determinada
mediante la ejecución del presente proyecto de prospección arqueológica, sólo
cabe recordar a las empresas involucradas que deben considerar la
recomendación de dar cuenta a las autoridades pertinentes si se produjese la
aparición en el futuro de restos culturales antropo-arqueológicos o históricos
no detectados en la presente prospección (visual y superficial), con el
propósito de realizar actividades de salvataje arqueológico.




                                      13
BIBLIOGRAFÍA


Castro, V.
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Contreras, L.
   2005       Línea de Base Proyecto Centenario Cooper. Documento N° 3029-
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                              ANEXO 1:
                  EXTRACTOS DE LEGISLACIÓN VIGENTE
                     SOBRE PATRIMONIO CULTURAL


       Ley de Monumentos Nacionales Nº 17.288 y su Reglamento, donde
se define monumento nacional como “los lugares, ruinas, construcciones u
objetos de carácter histórico o artístico; los enterratorios o cementerios u otros
restos de los aborígenes; las piezas u objetos antropológicos, arqueológicos,
paleontológicos o de formación natural, que existan bajo o sobre la superficie
del territorio nacional o en la plataforma submarina de sus aguas
jurisdiccionales y cuya conservación interesa a la Historia, al Arte o la
Ciencia...” (Título I, Artículo 1º). También se declara que “por el sólo ministerio
de la Ley, son monumentos arqueológicos de propiedad del Estado los lugares,
ruinas, yacimientos y piezas antropo-arqueológicas que existan sobre o bajo la
superficie del territorio nacional” (Título V, Artículo 21º).

       La tuición sobre los monumentos nacionales (sitios arqueológicos e
históricos) queda bajo la responsabilidad del Consejo de Monumentos
Nacionales, y todo trabajo que en ellos vaya a ser realizado deberá ser
previamente autorizado por dicho organismo. La destrucción de cualquiera de
ellos es penalizada y es obligación denunciar el descubrimiento de nuevos
hallazgos ante las autoridades competentes a fin de que éstas definan las
medidas pertinentes (Artículo 23º).


       Ley N 19.300 Bases Generales Del Medio Ambiente. Se enumeran
detalladamente los proyectos o actividades que deberán ser sometidos al
Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental y se consigna el procedimiento a
seguir. El Reglamento del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, define
disposiciones expresamente referidas al patrimonio cultural. Según éste, el
titular de un proyecto o actividad de los definidos por el Reglamento, deberá
presentar una Declaración de Impacto Ambiental, si dicho proyecto o actividad
no generará algunos de los efectos contemplados por la Ley N° 19.300 o por el
Reglamento. Por su parte, en el caso que el proyecto o actividad genere o
presente alteración sobre monumentos, sitios con valor antropológico,
arqueológico, histórico y, en general, los pertenecientes al patrimonio cultural,
se deberá presentar un Estudio de Impacto Ambiental.

       Para evaluar si el proyecto o actividad, con sus obras y/o acciones
asociadas en cualquiera de sus etapas, genera o presenta alteración de
vestigios pertenecientes al patrimonio cultural, se deben considerar en relación
con el proyecto los siguientes puntos:
       a) La localización en o alrededor de algún Monumento Nacional de los
definidos por la Ley 17.288;




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      b) La remoción, destrucción, excavación, traslado, deterioro o
modificación de algún Monumento Nacional de los definidos por la Ley 17.288;

        c) La modificación, deterioro o localización en construcciones, lugares o
sitios que por sus características constructivas, por su antigüedad, por su valor
científico, por su contexto histórico o por su singularidad, pertenecen al
patrimonio cultural;
         d) La localización en lugares o sitios donde se lleven a cabo
manifestaciones propias de la cultura o folklore de algún pueblo, comunidad o
grupo humano.


       Ley 19.253 de Pueblos Indígenas. En ésta se establece que "el
reconocimiento, respeto y protección de las culturas e idiomas indígenas
contemplará...f) la promoción de las expresiones artísticas y culturales y la
protección del patrimonio arquitectónico, arqueológico, cultural e histórico
indígenas". De no protegerse dicho patrimonio cultural indígena se incurre en
falta a la ley, lo cual evidentemente es penalizado.




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