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EN CASTELLANO by HC12033121119

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									                EN CASTELLANO, EL FUTURO ES INCIERTO


      Si a cualquiera de nosotros nos preguntaran qué significa el tiempo futuro,
no tendríamos mayores problemas en contestar que es algo que se refiere al
porvenir. No obstante, esta respuesta intuitiva, no problemática en el sentido de
que no suscita vacilaciones ni preguntas, no refleja ni de lejos el uso que
hacemos de este tiempo verbal que, sorprendentemente, no tiene que ver con
la idea de futuro como posterioridad respecto del momento en que
hablamos.

Si bien la lengua oral siempre difiere de la escrita, en el uso del tiempo verbal
futuro esta diferencia es más marcada. Por eso, dado que esta comunicación va
a ser leída, les pido un esfuerzo de reflexión, de autoobservación; al leer estos
ejemplos traten de contextualizarlos en conversaciones y de escucharse hablar
para “pescar(se)” en el futuro –tiempo verbal–. Con esto les estoy pidiendo que
recorran el camino que yo hice. A los extranjeros se les enseña pronto a
expresar sus proyectos con la forma perifrástica “voy a ir al cine; vamos a viajar
a la Patagonia” etc. Durante bastante tiempo, yo lo adjudiqué a cuestiones
prácticas y de facilidad, ya que el verbo ir es uno de los primeros que aprenden
y, sin necesidad de una nueva conjugación, disponen así de una herramienta
para referirse a la posterioridad. Esta razón es verdadera y legítima, pero más
adelante advertí que es mucho más profunda y verdadera: en castellano,
cuando hablamos de proyectos los expresamos en presente o en futuro
perifrástico (insisto, es distinto en la lengua periodística, literaria, poética), y
obviamente no por una cuestión de facilidad ya que conocemos perfectamente
la conjugación del futuro, el asombro viene al descubrir que cuando usamos
este tiempo introducimos un elemento de duda o incertidumbre, lo cual tiene
muchas implicancias.

¿Por qué nuestra respuesta intuitiva dista tanto de la realidad reflejada en la
lengua? ¿la gramática “sabe” de algo que nosotros desconocemos? ¿Por qué lo
desconocemos? ¿Qué consecuencias subjetivas tiene este saber no sabido?
¿Qué de nuestra subjetividad está reflejando el uso que hacemos del tiempo
verbal futuro? ¿Cómo será un mundo –lingûístico–- en cuya lengua se proyecta
en futuro?

Les cito a continuación los tiempos gramaticales que aparecen en los ejemplos
–futuro; presente y futuro perifrástico del modo indicativo; presente del
subjuntivo–. Aunque parezca una vuelta al tedio escolar, lo que hay ahí, para mí
al menos, es impactante.

Les recuerdo, entonces, la correspondencia de las conjugaciones con los
nombres gramaticales:

                    Futuro            Presente       Futuro          Presente del
                                                perifrástico*      subjuntivo
                    amaré;amarás;    amo; amas; voy a amar;        que yo ame;
                    amará…           ama…       vas a amar; va     que      vos
                                                a amar…            ames; que él
                                                                   ame…

*Futuro perifrástico: “Perífrasis: expresión en varias palabras, equivalente a
una palabra sola, que existe o podría existir; rodeo o circunloquio, generalmente
para atenuar lo que se dice” (M.Moliner). Como su nombre lo indica, esta forma
verbal, que implica un rodeo; se forma con el presente del indicativo del verbo
“ir” + a + infinitivo

Ahora sí; veamos algunos ejemplos:

      a) – Mañana te llamo
      b) – Nos vemos el segundo martes de junio.
      c) – Voy a ir al cine el fin de semana
      d) – El año que viene voy a viajar a Europa.

Si observamos el tiempo verbal que utilizamos, comprobamos que expresamos
nuestros propósitos mediante el presente (ejs a y b) o el así llamado futuro
perifrástico (ejs. c y d), de lo que resulta un acercamiento al presente y por
tanto a su realización.

En cambio, para los hechos futuros que dejamos librados a cierto azar o a la
voluntad de que dispongamos más adelante, o bien para postergar algo en
forma indefinida, sí utilizamos el tiempo verbal futuro.

Así, en estos ejemplos:

      - Nos nos preocupemos de antemano, llegado el caso veremos cómo
         resolverlo.
      - ¿Hace mucho que no ves a Juan?
      - Sí, pero ya nos cruzaremos por ahí, en algún Congreso o en alguna
         Jornada.
      - ¿Cómo vas a hacer para pagar el crédito?
      - Qué sé yo, buscaré otro trabajo o haré horas extra.

Los proyectos expresados en tiempo futuro se tornan inseguros, conjeturales.

Esto queda confirmado con el uso de subjuntivo obligatorio con las conjunciones
temporales que introducen el futuro. El subjuntivo se utiliza siempre en frases
subordinadas cuya principal rige la obligatoriedad o no del modo subjuntivo Si
bien el castellano comparte con las otras lenguas romances los casos de uso de
subjuntivo, en el uso del futuro difiere y exige el subjuntivo obligatorio, es
agramatical, incorrecto, usar otro tiempo.
Ej. de expresión correcta:

      Cuando (conj.temp.) llegues (subj.) a tu casa, llamáme.

Ej. de expresión incorrecta para el español, correcta en otras lenguas romances:

      Cuando llegarás/vas a llegar a tu casa llamáme.

No valen aquí ni el presente ni el futuro perifrástico, ni siquiera el futuro de
indicativo.. Si pensamos que el modo subjuntivo se refiere a una realidad
virtual,.se advierte la fuerza probatoria respecto de la percepción que
tenemos del provenir como virtual, poco seguro, el hecho de que haya
pasado a la gramática su empleo obligatorio en frases subordinadas
referidas al futuro.

Cito otros ejemplos:.

      - Cuando vuelva a mi país, voy a visitar a mis amigos.
      - Me voy a quedar hasta que anochezca.

Es imposible, incorrecto, decir “cuando volveré” o “cuando voy a volver”, (esa es
la regla en francés, italiano, portugués), cosa que, demás está decirlo, enoja y
produce repulsa a los extranjeros, quienes insisten en que el regreso a su país
es cosa segura, puesto que ya tienen confirmado el pasaje y la fecha de su
regreso..

A partir de este significado poco seguro del futuro como algo no realizado,
aparece un uso del futuro con significado metafórico, para expresar conjeturas
referidas al presente:

      - ¿Qué hora es?
      - No sé, serán las seis. (serán, ¿cuándo?)

      - ¿Por qué no vino Marcela?
      - Estará enferma       (¿cuándo?)

Esto equivale a decir “creo que son las seis/quizás sean las seis/ posiblemente
sean las seis” etc. Disponemos de muchos recursos para decir esto, para hacer
conjeturas, el uso del futuro es uno de ellos. En la medida en que tienen otras
opciones, los extranjeros, aunque puedan comprender esta forma, difícilmente la
utilicen.

En la misma línea, expresamos con el uso del futuro distintas emociones
como sorpresa, enojo, admiración, incredulidad, etcétera. Lo usamos, entonces .
tanto en exclamaciones como para formulamos preguntas referidas al
presente:

      a) Estamos en casa, no esperamos a nadie, suena el timbre… ¿Quién será?

         (es decir: me pregunto quién es; quién puede ser, manifestando
          también sorpresa)

      b) Pero ¿será posible? ¿cuántas veces te tengo que decir que no toques
         mis cosas?

         (aquí equivale a ¿cómo puede ser que sea posible? Y con el futuro
          enfatizamos el enojo)

En otros contextos, el futuro sirve para enfatizar nuestra incredulidad, muchas
veces mezclada al fastidio:

      - Mirá si será ingenuo que le dijeron que … y se lo creyó. (¿cuándo?)
Y aquí es una forma de decir “mirá hasta qué punto es ingenuo…”

       - ¡Si será idiota! Sabía que no te lo tenía que contar…
Este ejemplo es similar, pero el uso del futuro incluye también el sentido de
enojo.

Y extremando este significado metafórico de desrrealización, usamos el futuro
en concesivas, para quitarle valor a un hecho o aserción.

      - Tendrá mucha plata pero no sabe vivir. (tendrá, ¿cuándo?)
      - Será feo y pelado pero es muy seductor. (ídem)

Los ejemplos anteriores equivalen a decir “es verdad que… “ pero me ne frega,
eso no tiene ningún valor para mí. Aquí también hay muchas otras formas de
decirlo, por ejemplo “Aunque tenga mucha plata…” “Por más plata que tenga…”,
etcétera.

El uso del tiempo verbal futuro con idea de posterioridad se mantiene en la
lengua escrita y también en otros casos: con valor oracular o de mandato,
donde quien lo expresa tiene (o se atribuye) una investidura que lo sitúa de
alguna manera por fuera o por encima del tiempo, tiene el lugar de enunciación
de un Otro con mayúsculas:

      - Ganarás el pan con el sudor de tu frente.
      - El destino dirá quién tiene razón.
      - Conocerá a una persona que le cambiará la vida.
      - Serás lo que debas ser y si no no serás nada.
En este contexto podemos escuchar Volveré y seré millones.

Podemos resumir todo lo anterior en el siguiente cuadro –nótese la distancia con
nuestra primera respuesta intuitiva respecto del sentido del tiempo futuro–:

Para referirnos al futuro usamos:       Usamos el futuro para referirnos a:
.- presente del indicativo                  - algo        futuro       azaroso,
                                                incalculable,indefinidamente
- futuro perifrástico (voy a …)                 postergado
                                            - futuro con valor oracular, de
- subjuntivo presente                           mandamiento o mandato,
                                                enunciado por Otro con
                                                investidura por fuera del
                                                tiempo
                                            - conjeturas        referidas     al
                                                presente
                                            - hacernos preguntas respecto
                                                del presente
                                            - expresar                sorpresa,
                                                incredulidad, enojo referido al
                                                presente
                                            - concesivas        en     presente
                                                (tendrá muchos títulos pero
                                                es un ignorante)
                                            - consecutivas en presente
                                                (mirá si será ingenuo que le
                                                dijeron equis y se lo creyó )


¿Por qué nuestra respuesta intuitiva dista tanto de la realidad reflejada en la
lengua? ¿la gramática “sabe” de algo que nosotros desconocemos? ¿Por qué lo
desconocemos? ¿Qué consecuencias subjetivas tiene este saber no sabido?
¿Qué de nuestra subjetividad está reflejando el uso que hacemos del tiempo
verbal futuro? ¿Cómo será un mundo –lingûístico–- en cuya lengua se proyecta
en futuro?


                                                                  Graciela Klein

								
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