06 Cuaresma moniciones reconciliacion by HC12032620172

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									                   ALGUNAS ADVERTENCIAS LITÚRGICAS
                     PARA ESTE TIEMPO CUARESMAL

1. Los domingos I y II de Cuaresma seguiremos las Lecturas bíblicas propias
   del Ciclo (B), pero el III, IV y V de Cuaresma utilizaremos las Lec-
   turas propias del Ciclo (A).

Aunque las Lecturas propias del presente Año litúrgico son las correspondientes al
Ciclo (B), la Iglesia nos recuerda que los domingos III, IV y V de Cuaresma podemos
utilizar las Lecturas propias del ciclo «A», por su carácter catecumenal y bautismal.

Y así lo vamos a hacer, en esta ocasión, recogiendo la propuesta que ya en septiembre
de 2005 hizo la Comisión de seguimiento del III PDE a toda la diócesis, en el docu-
mento titulado Para la lectura implicativa del III PDE en su primer curso
(2005/06).

    En el apartado titulado PROPUESTA DE ACCIONES E INICIATIVAS DE
CARÁCTER DIOCESANO RESPECTO AL ACENTO GENERACIONAL se decía:

      «¿Qué proponemos en concreto para este curso, teniendo en cuenta que el acen-
to generacional del Plan es el de los adultos? Cuatro iniciativas:

     1ª.   Para el tiempo de Cuaresma se ofrecerá una guía para cada una de las
           homilías dominicales, tomando como elemento central la lectura
           evangélica del ciclo A. Estas guías homiléticas pretenden, al tiempo
           que sensibilizar a toda la comunidad eclesial respecto a la transmisión de
           la fe, desvelar su enraizamiento evangélico.»

2. El material que se ofrece para cada una de las homilías dominicales no pre-
   tende ser una homilía ya elaborada, sino una pequeña ayuda en orden a
   subrayar la experiencia de encuentro transformador con el Se-
   ñor, la renovación bautismal, la transmisión de la fe...


3. Los Equipos de Liturgia sabemos por experiencia la importancia que tiene
   cualquiera que sea el tiempo litúrgico cuidar la ambientación del
   templo, la simbología y la participación de la Asamblea, a todos
   los niveles.

Este año, sin embargo, no incluimos en los subsidios litúrgicos sugerencias concretas,
porque ya lo hemos hecho en otras ocasiones y vemos que las parroquias van adqui-
riendo su propia práctica. En cualquier caso, os recordamos que en la Cuaresma
de 2004 ofrecimos un folleto con “Sugerencias para las celebraciones”
que nos vendrá bien repasar, y que lo podéis encontrar en la página WEB
de la diócesis.


4. En esta ocasión, también será importante cuidar y buscar la unidad adecua-
   da entre las celebraciones dominicales y los encuentros semanales de
   carácter testimonial y adulto que la diócesis nos propone cele-
   brar.



                                                                                    1
                                            MIÉRCOLES DE CENIZA
                                                 1 – Marzo – 2006


MONICIÓN DE ENTRADA

      Iniciamos hoy la Cuaresma, el tiempo que nos prepara para celebrar con el
corazón limpio y la vida renovada las fiestas de Pascua. El Señor nos propone
vivir estos cuarenta días como un tiempo de gracia, de conversión, y de respon-
sabilidad, que haga posible la renovación gozosa de nuestra fe y de nuestras ac-
titudes.
      Comenzamos este camino cuaresmal con la imposición de la ceniza sobre
nuestras cabezas. Con este gesto, queremos reconocernos pequeños, pecadores,
necesitados del perdón y del don de la conversión. Pero lo hacemos con espe-
ranza, porque sabemos que el amor y el perdón de nuestro Padre-Dios es siem-
pre mayor que nuestro pecado y nuestros fracasos. Con Él siempre podemos
empezar de nuevo.


PROCESIÓN Y CANTO DE ENTRADA

SALUDO DEL PRESIDENTE

     La gracia y el amor de Jesucristo,
     que nos convoca al camino de la conversión cuaresmal,
     esté con todos vosotros.

                  Se omite el acto penitencial, al quedar sustituido
       por la bendición e imposición de la ceniza que realizaremos más tarde,
                            y se dice la Oración “colecta”.

ORACIÓN COLECTA

MONICIÓN A LA PALABRA DE DIOS

      Convertirse es volver a Dios con ánimo firme y sincero. Se trata de rasgar
los corazones, no los vestidos. En este tiempo de gracia y reconciliación, el Se-
ñor nos ofrece tres pistas para el encuentro con nosotros mismos y con Dios,
que debemos interpretar y vivir adecuadamente: el ayuno, la oración y la li-
mosna.

     En vez de Aleluya, cantamos una aclamación a Jesucristo antes del Evangelio.


BENDICIÓN E IMPOSICIÓN DE LA CENIZA

       Después de la homilía tiene lugar el rito de la Imposición de la Ceniza.
       El sacerdote se acerca al lugar donde está la ceniza y el agua bendita,
                                e invita a la oración.



                                                                                    2
     Con actitud humilde oremos, hermanas y hermanos, a Dios
nuestro Padre, para que se digne bendecir con su gracia estas ceni-
zas que vamos a imponer en nuestras cabezas, en señal de peniten-
cia.

                  Y después de un breve silencio oracional, prosigue:
      Oh Dios que ....
                    (se elige una de las dos oraciones propuestas)

   Finalizada la oración, rocía con agua bendita las cenizas.

   Seguidamente, se dirige al lugar desde el que va a imponer la ceniza.

   Junto a él se coloca una persona con el Leccionario o Evangeliario abierto.

   A cada persona que se acerca le dice, mientras le impone la ceniza: “Conviértete y
    cree el Evangelio” ( o “Convertíos y creed el Evangelio”)

   La respuesta de cada persona puede consistir en tocar con su mano el libro de la
    Palabra de Dios, y santiguarse, como señal de que acogemos la invitación y nos
    ponemos en camino de conversión.


ORACIÓN DE LOS FIELES

     En este tiempo de gracia, la ceniza nos recuerda que somos poca cosa, per-
sonas necesitadas de perdón y conversión; por eso acudimos a ti, Padre, para
que vengas en nuestra ayuda:

                   (A cada petición, se podría responder cantando)

   Por quienes formamos parte de la Iglesia. Para que evitando el conformismo
    o la desesperanza, busquemos la conversión y la renovación desde la fideli-
    dad al Evangelio y a los pobres. Roguemos al Señor.

   Por la paz, en el mundo y en nuestro pueblo. Para que se acaben las guerras,
    cese todo tipo de violencia, y se ponga fin a la desigualdad y a la pobreza.
    Roguemos al Señor.

   Por las personas que sufren, por las que se sienten solas o no encuentran
    sentido a su vivir. Para que, a través de nuestro apoyo solidario, puedan sen-
    tir el cariño cercano de Dios-Padre que nunca les abandona. Roguemos al
    Señor.

   Por todos nosotros. Para que durante la Cuaresma vivamos con especial in-
    tensidad el Tercer Plan Diocesano de Evangelización, buscando una mayor
    cercanía a Jesucristo y una mejor transmisión de la fe a nuestros hermanos.
    Roguemos al Señor.

     Señor y Padre nuestro, ten misericordia de nuestra debilidad, pues somos
ceniza, y ayúdanos a caminar decididos hacia tu Reino, pues somos hijas e hijos
tuyos. Por Jesucristo nuestro Señor.


                                                                                    3
                    I DOMINGO de CUARESMA – Ciclo (B)
                                     5 – Marzo – 2006

MONICIÓN DE ENTRADA

     El pasado miércoles comenzábamos con la imposición de la ceniza este
período de conversión que llamamos Cuaresma, y que desembocará en la cele-
bración más importante de los cristianos: la pasión, muerte y resurrección de
Jesús, la Pascua del Señor, en la que podremos renovar con gozo nuestra fe y
nuestro Bautismo.
     Ya desde esta primera semana de Cuaresma, Dios nos invita a vivir una
experiencia de desierto. El desierto es ese espacio simbólico de encuentro con
nosotros mismos y con Dios, donde se experimenta la tentación, y donde hay
que decidir por quién apostamos. Jesucristo hoy nos propone atrevernos a dar
la misma respuesta que Él.


PROCESIÓN Y CANTO DE ENTRADA

SALUDO DEL PRESIDENTE

     La gracia y la paz de nuestro Señor Jesucristo,
     que nos ama y nos llama a la conversión,
     esté con todos vosotros.

ACTO PENITENCIAL

     Al comenzar esta celebración eucarística,
     pidamos a Dios que nos conceda la conversión de nuestros corazones;
     así obtendremos la reconciliación
     y se acrecentará nuestra comunión con Dios y con nuestros hermanos.

Pausa de silencio

     Señor, ten misericordia de nosotros
     R/. Porque hemos pecado contra ti.

     Muéstranos, Señor, tu misericordia.
     R/. Y danos tu salvación.


MONICIÓN A LA PALABRA DE DIOS

     Dios siempre nos ofrece su amistad en forma de Alianza y de nueva opor-
tunidad. A nosotros, nos toca corresponder. Vivir la experiencia del desierto,
como Jesús, nos enseñará a superar la tentación de confiar en falsas seguridades
humanas, que nos atan y esclavizan, y creer sólo en el Evangelio del Reino.




                                                                              4
              Recordad que, en vez de Aleluya, se sugiere cantar
          una aclamación a Jesucristo, antes de escuchar el evangelio.


ORACIÓN DE LOS FIELES

      En este tiempo de misericordia y de gracia, oremos para que el mismo
Espíritu que condujo a Jesús al desierto, nos ayude a cada uno de nosotros y a
la Iglesia a superar las tentaciones de Satanás:

   Por la Iglesia. Para que el alimento de la Palabra de Dios nos ayude a ser más
    fieles a Jesucristo, y a trabajar por el pan que hace crecer la vida de todas las
    personas. Roguemos al Señor.

   Por los enfermos, por los oprimidos, por los afligidos con el azote de las gue-
    rras, por todas las personas necesitadas. Para que sientan nuestra cercanía y
    la presencia del Espíritu de Dios en ellos. Roguemos al Señor.

   El próximo miércoles, día 8, se celebra el Día Internacional de la Mujer. Hoy,
    como ayer, muchas mujeres siguen siendo discriminadas, maltratadas y ase-
    sinadas, víctimas de la violencia y el odio. Para que todos seamos más sensi-
    bles y eficaces en la eliminación de esta vergüenza. Roguemos al Señor.

   Para que hagamos de nuestra vida un continuo caminar por los senderos del
    Reino y renovemos los cauces de transmisión de la fe que da sentido a nues-
    tro vivir. Roguemos al Señor.

   Por nuestra comunidad parroquial. Para que nos preocupemos de acompa-
    ñar a cuantos buscan vivir una auténtica experiencia de Dios, y sepamos
    conducirles por caminos de conversión y justicia. Roguemos al Señor.

      Ayúdanos, Señor, a experimentar el gozo que supone vivir según tu volun-
tad. Y que esta celebración del triunfo de Jesús sobre el pecado y la muerte, nos
impulse a testimoniar que quien está apoyado en Dios vivirá para siempre. Por
Jesucristo nuestro Señor.




     Al final de la celebración, animemos a la gente a participar
        en los ENCUENTROS de carácter testimonial y adulto
                        propuestos por el III PDE




                                                                                   5
                   II DOMINGO de CUARESMA – Ciclo (B)
                                     12 – Marzo - 2006


MONICIÓN DE ENTRADA

      En el proceso de conversión que representa la Cuaresma, el pasado do-
mingo tuvimos la oportunidad de acompañar a Jesús en la experiencia del de-
sierto. Hoy, segundo domingo de cuaresma, se nos propone vivir con Él la expe-
riencia del monte Tabor.
      Frente a nuestros miedos, Cristo transfigurado nos ofrece una señal carga-
da de esperanza: si seguimos su camino, nuestras vidas y nuestro mundo tienen
futuro, aunque antes tengamos que pasar por la cruz.
      Dispongámonos a vivir esta Eucaristía como un nuevo Tabor al que el Se-
ñor nos invita, donde sentir una profunda experiencia del amor de Dios.


PROCESIÓN Y CANTO DE ENTRADA


SALUDO DEL PRESIDENTE

      Jesucristo, el Hijo amado de Dios,
      a quien queremos escuchar y seguir,
      esté con todos vosotros.


ACTO PENITENCIAL

     Somos pecadores, pero también hijas e hijos de Dios; por eso nos dirigi-
mos al Señor confiando en su misericordia y su perdón:

-   Tú, que eres Perdón y Promesa para cuantos te buscan . ¡Señor, ten piedad!

-   Tú, que nos llamas a la fe y a la esperanza. ¡Cristo, ten piedad!

-   Tú, que con tu entrega radical das sentido a la Cruz y haces posible nuestra
    salvación. ¡Señor, ten piedad!


MONICIÓN A LA PALABRA DE DIOS

    Abraham escuchó a Dios y se atrevió a fiarse de Él hasta el final. Hoy, ese
mismo Dios nos propone actualizar la experiencia del Tabor, acogiendo y escu-
chando a su Hijo Jesús, con todas las consecuencias.

                       En vez de Aleluya, se sugiere cantar
             una aclamación a Jesucristo antes de escuchar el Evangelio.




                                                                                 6
ANTES DE LA ACLAMACIÓN

     Por la lectura del Evangelio, Jesús se hará especialmente presente entre
nosotros. Aclamémosle con fe, antes de escuchar esta Palabra de vida.


CREDO

     Confesemos juntos nuestra fe en el Dios de Jesucristo, la que nos une al
resto de los creyentes, y que deseamos ilumine todos los corazones cuando es
anunciado el Evangelio.


ORACIÓN DE LOS FIELES

     En Jesús, en su cruz, está nuestra vida y la de la humanidad entera. Puesta
nuestra mirada en el crucificado glorioso, oremos:

   Por la Iglesia. Para que reconozca sus pecados con humildad, viva la auténti-
    ca conversión, y se fíe más de las promesas de Dios que de sus propias segu-
    ridades. Roguemos al Señor.

   Por quienes, cerca o lejos de nosotros, padecen la pobreza, la injusticia, la
    explotación o la exclusión, y no pueden gozar de una vida digna. Para que
    sepamos defender sus derechos y darles motivos para la esperanza. Rogue-
    mos al Señor.

   Por quienes tienen poder para influir sobre la paz y la guerra, la justicia y la
    opresión. Para que hagan posible un mundo más justo donde todas las per-
    sonas quepan sin distinción ni privilegios. Roguemos al Señor.

   Por quienes formamos parte de esta Iglesia local de Bizkaia. Para que, vi-
    viendo con ilusión el tercer Plan Diocesano de Evangelización, seamos ante
    la gente signo creíble del Dios que anima nuestro caminar. Roguemos al Se-
    ñor.

      Te bendecimos, Padre, porque siempre nos escuchas. Líbranos de nuestra
sordera y danos un corazón que escuche y ame de verdad. Por Jesucristo nues-
tro Señor. Amén.




     Al final de la celebración, animemos a la gente a participar
        en los ENCUENTROS de carácter testimonial y adulto
                        propuestos por el III PDE




                                                                                  7
                                   III DOMINGO de CUARESMA
                                            19– Marzo – 2006

             Recordemos que, por razones pastorales (III PDE),
los domingos III, IV y V utilizaremos las Lecturas bíblicas del ciclo (A)


              Jornada de las Misiones Diocesanas Vascas
            «SE ESTÁ PINTANDO OTRO MUNDO ¿TE SUMAS?»
       Será bueno tener presentes los materiales que nos lleguen desde la
 Delegación de Misiones Diocesanas, para enriquecer el contenido de la homilía.




MONICIÓN DE ENTRADA

     Después de dos semanas en camino hacia la Pascua, iniciamos hoy una
segunda etapa de tres domingos que son los centrales de la Cuaresma. En cada
uno de ellos, nos encontraremos con un personaje entrañable en el que podre-
mos vernos reflejados; estamos hablando de la samaritana, el ciego de naci-
miento y Lázaro.
      Son tres encuentros con Jesús de los que marcan una vida para siempre.
Son tres encuentros que el Señor quiere actualizar con cada uno de nosotros,
para ayudarnos a cambiar la mente y el corazón.

      En este marco de conversión y esperanza, celebramos también la Jornada
de las Misiones Diocesanas Vascas, [aunque la festividad religiosa de San José
se celebre mañana, lunes]. La actualización de nuestro compromiso misionero,
también forma parte de los frutos de conversión que Dios espera de nosotros. Es
la razón por la que se nos urge a colaborar activamente en esta gran tarea evan-
gelizadora, con este lema sugerente: «SE ESTÁ PINTANDO OTRO MUNDO ¿TE SU-
MAS?».
       Puestos en pie, comenzamos nuestra celebración.


PROCESIÓN Y CANTO DE ENTRADA


SALUDO DEL PRESIDENTE

      Jesucristo es la fuente de agua viva
      que mana hasta la vida eterna.
      Que su gracia y su paz esté con vosotros.




                                                                                  8
ACTO PENITENCIAL

    - Tú, siempre sales a nuestro encuentro.
      Señor, ten piedad
    - Tú, nos ayudas a reconocer nuestras miserias y nuestro pecado.
      Cristo, ten piedad
    - Tú, eres el agua viva frente a nuestra sed de sentido y de esperanza.
      Señor, ten piedad


MONICIÓN A LA PALABRA DE DIOS

     Dios mantiene su fidelidad con el pueblo de Israel en el desierto, y le da el
agua que necesita para calmar su sed. Más adelante, le dará a su hijo Jesús, el
agua viva que apaga la sed de las necesidades más profundas que habitan en el
corazón de las personas.

      En vez de Aleluya, cantamos una aclamación a Jesucristo antes del Evangelio.


ANTES DE LA ACLAMACIÓN

     Dispongámonos a escuchar a Jesús, que se acerca a nosotros como se
acercó a la mujer samaritana. Él es la fuente del agua de la vida.


ORACIÓN DE LOS FIELES

    A Jesús, la fuente de agua viva, pidámosle por nosotros y por toda la
humanidad diciendo (o cantando): Señor, escúchanos.

   Por quienes formamos la Iglesia. Para que vivamos atentos a las necesidades
    de los nuevos tiempos, y sepamos responder a la sed y a las ansias de los
    hombres y mujeres de hoy. Oremos.

   Por la gente que sufre, por quienes se sienten fracasados, despreciados o ex-
    cluidos. Para que además de contar con nuestro apoyo solidario, puedan
    también reconocer al Padre–Dios que siempre brinda una nueva oportuni-
    dad. Oremos.

   Por nuestras Misiones Diocesanas, en tierras de Angola y Ecuador. Para que
    el Señor siga suscitando en nuestras comunidades vocaciones misioneras.
    Roguemos al Señor.

   Por las comunidades cristianas de nuestra diócesis que se esfuerzan por lle-
    var a la práctica el Tercer Plan Diocesano de Evangelización. Para que la es-
    peranza de la Pascua les lleve a vivir el Evangelio con autenticidad, y les haga
    capaces de transmitirlo con gozo. Roguemos al Señor.

   Para que nunca falten voces proféticas que, con valentía, denuncien nuestra
    comodidad y nos recuerden las exigencias del Evangelio. Oremos.



                                                                                     9
      Tú eres, Señor, quien mejor sabe cuántas y cuáles son nuestras necesida-
des. Acoge las que ahora te presentamos por la entrega y el testimonio de Jesu-
cristo tu Hijo, que contigo...


MONICIÓN A LA COLECTA

       La colecta de hoy será destinada íntegramente a Misiones Diocesanas.
Como sabéis, estas aportaciones son las que hacen posible la estancia y el traba-
jo de nuestros misioneros en tierras de África y Ecuador, y las que mantienen
allí diversos proyectos de promoción, asistencia y solidaridad. Gracias por vues-
tra generosidad.


                         Prefacio propio: La Samaritana




    Al final de la celebración, animemos a la gente a participar
       en los ENCUENTROS de carácter testimonial y adulto
                       propuestos por el III PDE




                                                                              10
                                    IV DOMINGO de CUARESMA
                                            26 – Marzo – 2006

             Recordemos que, por razones pastorales (III PDE),
los domingos III, IV y V utilizaremos las Lecturas bíblicas del ciclo (A)

Este domingo es el “Domingo de Laetare” (alégrate), denominación tradicional de este
4º domingo de Cuaresma. En medio del ambiente de sobriedad cuaresmal, hoy se nos
invita a poner un toque especial de alegría en la celebración, mediante el uso de ins-
trumentos musicales o poniendo unas flores... Quiere ser un detalle pedagógico de la
Iglesia para alentar nuestro caminar, al haber superado la mitad de la travesía cua-
resmal, y estar cada día más cerca de la Pascua.




MONICIÓN DE ENTRADA

      Celebramos hoy el cuarto domingo de Cuaresma, en nuestro caminar hacia
la Pascua. Hemos superado la mitad de la travesía y, aunque a veces resulte du-
ro reconocer nuestros fracasos y nuestro pecado, no nos desesperamos, porque
Jesucristo sigue saliendo a nuestro encuentro para curar nuestras cegueras y
abrirnos el camino de la esperanza.
      En la celebración de hoy, el Señor nos propone hacer nuestra la experien-
cia del ciego de nacimiento, dejándonos curar, saliendo de nuestras oscuridades,
y diciéndole de corazón: “Creo, Señor”. Un día más, tenemos motivos para la
alegría.


PROCESIÓN Y CANTO DE ENTRADA


SALUDO DEL PRESIDENTE

     La gracia y la paz de nuestro Señor Jesucristo,
     luz de vida para quienes creen en él,
     estén con todos vosotros.


ACTO PENITENCIAL

     No siempre nos dejamos curar, no siempre dejamos que Dios nos trans-
forme, no siempre dejamos que la luz de Cristo nos ilumine. Por eso, en unos
instantes de silencio, reconozcamos nuestra necesidad de conversión.

     Instantes de silencio...

     Y ahora, confesémonos pecadores:

     “Yo confieso ante Dios todopoderoso...”



                                                                                   11
MONICIÓN A LA PALABRA DE DIOS

      Dios no se fija en las apariencias, sino en el corazón; y sabe que, muchas
veces, no tenemos vida en nuestro interior. Hoy, su Palabra nos llama a levan-
tarnos de entre los muertos, a dejar curar nuestras cegueras, y a caminar como
hijos de la luz.

      En vez de Aleluya, cantamos una aclamación a Jesucristo antes del Evangelio.


ANTES DE LA ACLAMACIÓN

      No hay peor ciego que el que no quiere ver. Jesús quiere acercarse a noso-
tros, como se acercó al ciego de nacimiento. Dejemos que también cure nuestras
cegueras.


ORACIÓN DE LOS FIELES

    Unámonos en una misma oración para que la luz de Cristo aleje de nuestro
mundo las tinieblas del pecado y de la muerte. A cada petición responderemos:
Señor, ilumínanos con tu luz.

   Por las comunidades cristianas de Bizkaia, rostro visible de la Iglesia dioce-
    sana. Para que la puesta en práctica del Tercer Plan Diocesano de Evangeli-
    zación nos impulse a testimoniar sin miedo nuestra fe y a confesar con gozo
    a Jesucristo, Luz del mundo. Oremos.

   Por las personas que sufren, por quienes viven en la oscuridad de la miseria,
    por las víctimas de la violencia y de la guerra. Para que vivamos favoreciendo
    la cultura de la justicia, la paz y la solidaridad. Oremos.

   Seguimos pidiendo a Dios vocaciones sacerdotales, religiosas y laicales. Para
    que en nuestro mundo no falten personas que anuncien con ilusión el Evan-
    gelio del perdón y la esperanza. Oremos.

   Para que nuestras comunidades potencien todo lo que signifique unir volun-
    tades, superar odios y favorecer la paz y la reconciliación entre las personas y
    los pueblos. Oremos.

     Escucha, Señor, la oración que con sinceridad te dirigimos, nosotros que,
en medio de las tinieblas, creemos y esperamos en la salvación que nos traes. Tú
que vives y reinas...

                       Prefacio propio: El ciego de nacimiento


     Al final de la celebración, animemos a la gente a participar
        en los ENCUENTROS de carácter testimonial y adulto
                        propuestos por el III PDE


                                                                                 12
                                    V DOMINGO de CUARESMA
                                             2– Abril – 2006

             Recordemos que, por razones pastorales (III PDE),
los domingos III, IV y V utilizaremos las Lecturas bíblicas del ciclo (A)




MONICIÓN DE ENTRADA

      Hemos llegado al 5º domingo de Cuaresma, y entramos en la recta final de
este tiempo de conversión. Hoy, podremos contemplar a Jesús gritando, para
que Lázaro salga del sepulcro y pase de la muerte a la vida. Es todo un signo de
que Cristo es la resurrección y la vida en plenitud, pero también una llamada a
salir de nuestros sepulcros de pecado y de muerte.
      Dejemos que el Señor nos ayude a pasar de la Muerte a la Vida, y vayamos
poniendo todo a punto en nuestro interior, para renovar con pleno sentido
nuestro Bautismo y vivir como hijas e hijos de Dios renacidos.

PROCESIÓN Y CANTO DE ENTRADA

SALUDO DEL PRESIDENTE

     La gracia y la paz de Jesucristo,
     el Señor de la Vida,
     esté con todos vosotros.

ACTO PENITENCIAL

     El Señor Jesús, a través de la conversión y el perdón, nos llama a pasar de
la muerte a la Vida de Dios. Con sencillez y humildad, pidamos perdón por
nuestros pecados.

      Tú, el Dios empeñado en abrir nuestros sepulcros. Señor, ten piedad.
      Tú, el Dios que libera en toda situación de dolor y muerte. Cristo, ten
       piedad.
      Tú, que eres la Resurrección y la Vida. Señor, ten piedad.

MONICIÓN A LA PALABRA DE DIOS

     Frente a toda situación de muerte, la Palabra de Dios es promesa de Vida.
También nosotros somos llamados a pasar de la muerte a la vida, impulsados
por el Espíritu que ha sido derramado sobre nosotros. ¡Ojalá el grito del Señor a
Lázaro, llamándole a salir del sepulcro, resuene hoy con fuerza en cada uno de
nuestros corazones!

     En vez de Aleluya, cantamos una aclamación a Jesucristo antes del Evangelio.




                                                                                13
ANTES DE LA ACLAMACIÓN

      Pongamos a punto nuestro corazón para escuchar el grito de Jesús, que
nos llama a salir de nuestros sepulcros, como lo hizo con Lázaro. Él es la Resu-
rrección y la Vida.


ORACIÓN DE LOS FIELES

     En Jesús, en su cruz, está nuestra vida y la de la humanidad entera. Puesta
nuestra mirada en el crucificado glorioso, oremos:

   Por las personas bautizadas que hoy formamos la Iglesia de Jesucristo. Para
    que con la fuerza de su Espíritu apostemos por poner vida y esperanza donde
    no hay más que experiencia de muerte y frustración. Roguemos al Señor.

   Por quienes, cerca o lejos de nosotros, padecen la pobreza, la injusticia, la
    explotación o la exclusión, y no pueden gozar de una vida digna. Para que
    sepamos defender sus derechos y darles motivos para la esperanza. Rogue-
    mos al Señor.

   Por la paz y la reconciliación en nuestro pueblo. Para que, a partir de nues-
    tra propia experiencia cuaresmal de conversión, nos atrevamos a potenciar
    entre quienes nos rodean el valor del diálogo, la comprensión y el perdón.
    Roguemos al Señor.

   Por todos los miembros de nuestra comunidad cristiana, comprometida con
    el Tercer Plan Diocesano de Evangelización. Para que mantengamos vivo
    nuestro espíritu misionero, siempre dispuestos a testimoniar nuestra fe,
    acompañar a quienes la buscan, y dar signos creíbles del Dios de la Vida en
    plenitud. Roguemos al Señor.

     Padre y autor de la vida, mira compasivo a los que hoy vivimos en sombras
de muerte; y, por la acción vivificadora de tu Espíritu, renueva y transforma
nuestras vidas. Por Jesucristo nuestro Señor.


                       Prefacio propio: La resurrección de Lázaro



     Al final de la celebración, animemos a la gente a participar
        en los ENCUENTROS de carácter testimonial y adulto
                        propuestos por el III PDE




                                                                              14
              CELEBRACIÓN COMUNITARIA
        DEL SACRAMENTO DE LA RECONCILIACIÓN

                                 CUARESMA – 2006


Notas previas:

   1. Esta propuesta celebrativa es la misma que la del curso pasado, ya que desde
      el IIIPDE se nos invita a recoger el gran mensaje catecumenal de los tres
      últimos domingos del Ciclo (A).

   2. Es importante preparar y realizar bien la parte simbólica, dar tiempo al
      silencio, a los espacios entre las diversas partes... Por consiguiente, aunque
      cada comunidad tendrá que adaptar la celebración a sus circunstancias,
      seamos generosos con el tiempo, para no caer en la tentación de recortarlo
      todo o hacer la celebración con prisas.

   3. La lecturas se han escogido de estos tres domingos; pero no tal y como se han
      leído en la eucaristía, sino con párrafos seleccionados. Si parece oportuno,
      pueden omitirse las primeras lecturas y los salmos, y leer sólo los
      textos evangélicos.


                        INTRODUCCIÓN A LA CELEBRACIÓN

       Sería bueno...

        ... crear en el templo un ambiente que invite a la oración y a la reflexión per-
         sonal antes de dar inicio a la celebración. Una música de ambiente suave, una
         luz adecuada...

        hacer una procesión de entrada con las personas que van a realizar algún
         servicio en la celebración. La procesión podría ir abierta por la cruz y por el
         libro de la palabra de Dios. El canto podría ser el “oficial”: «Me invocará y lo
         escucharé», u otro conocido, propio de Cuaresma.

MONICIÓN INICIAL

      Hermanas y hermanos: Buenas tardes (noches). Nos damos la bienvenida
a esta celebración que quiere ser alegre y esperanzadora.
      En estos últimos domingos de Cuaresma la palabra de Dios nos está pi-
diendo un cambio: abrirnos al amor misericordioso de Dios, dejar de beber en
fuentes amargas y acercarnos a las fuentes de agua viva, dejarnos curar la ce-
guera y salir de nuestros sepulcros.
      En esta celebración queremos recoger todo este mensaje liberador de Je-
sucristo para pedirle que nos convierta. Como catecúmenos, escucharemos la


                                                                                      15
palabra de Dios para encontrar en ella el corazón nuevo y los ojos nuevos de
Jesús.
     Nos ponemos de pie para expresar con el canto el sentido de lo que nos
disponemos a celebrar.


CANTO DE ENTRADA PENITENCIAL


SALUDO DEL PRESIDENTE

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Hermanas y hermanos:
Que Cristo Jesús nos llene de sus sentimientos,
de sus ideales,
de la vida nueva de su Espíritu,
y que su amor, su misericordia y su perdón
estén con todos vosotros.


ORACIÓN PRESIDENCIAL

Oremos pidiendo a Dios que nos ilumine
para ver con claridad el camino de la conversión. (Instantes de silencio)

Dios Padre, rico en misericordia,
al ponernos en tu presencia y revisar nuestras vidas,
descubrimos que estamos lejos de responderte con total generosidad
y reconocemos tu bondad y nuestro pecado.
Danos ánimo para recorrer con entusiasmo el camino de conversión a Ti.
Por Jesucristo, nuestro Señor.


                                   Primera parte

                                  EL AGUA VIVA

MONICIÓN

     El tema de la sed es la primera catequesis que se nos ofrece para hablar de
nuestros deseos e insatisfacciones humanas.
     Jesús, sediento, ofrece la posibilidad de saciar definitivamente nuestra sed.
El Espíritu Santo colocado en nuestras entrañas es el don de Dios que se nos
comunica sin medida.

        Se trae una jarra de cristal vacía y se pone a la vista de todos.




                                                                               16
PALABRA DE DIOS

   Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (Cf. Rm 5, 5-8)

En efecto, cuando nosotros todavía estábamos sin fuerza, en el tiempo señalado,
Cristo murió por los impíos; en verdad, apenas habrá quien muera por un justo;
por un hombre de bien tal vez se atreviera uno a morir; mas la prueba de que
Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por noso-
tros.
                                                                Palabra de Dios.

   Salmo responsorial: 94
    Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: "No endurezcáis vuestro corazón."

Venid, aclaremos al Señor, / demos vítores a la Roca que nos salva; / entremos a
su presencia dándole gracias, / aclamándolo con cantos. R.

Ojalá escuchéis hoy su voz: / "No endurezcáis el corazón como en Meribá, / co-
mo el día de Masá en el desierto; / cuando vuestros padres me pusieron a prue-
ba / y me tentaron, aunque habían visto mis obras." R.

   Lectura del santo evangelio según san Juan (Cf. Jn 4, 5- 42)
      En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaria llamado Sicar, cerca
del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el manantial de Jacob. Jesús,
cansado del camino, estaba allí sentado junto al manantial. Era alrededor del
mediodía.
      Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jesús le dice: "Anda, llama a tu
marido y vuelve." La mujer le contesta: "No tengo marido." Jesús le dice: "Tie-
nes razón, que no tienes marido: has tenido ya cinco, y el de ahora no es tu ma-
rido. En eso has dicho la verdad." La mujer le dice: "Señor, veo que tú eres un
profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio
donde se debe dar culto está en Jerusalén."
      Jesús le dice: "Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni
en Jerusalén daréis culto al Padre. Vosotros dais culto a uno que no conocéis;
nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los jud-
íos. Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los que quieran dar culto verda-
dero adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que le den
culto así. Dios es espíritu, y los que le dan culto deben hacerlo en espíritu y ver-
dad."
      La mujer le dice: "Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él
nos lo dirá todo." Jesús le dice: "Soy yo, el que habla contigo."

                                                                Palabra del Señor.
COMENTARIO
     Al decirle cuatro verdades, los otros no hacían sino humillar a la Samarita-
na. Jesús, al recordarle lo que ha hecho, la levanta. Al ponerle ante los ojos el
mal que ha hecho, la libra de él, la descarga de él. Lo coge y lo lanza muy lejos,
en el océano del perdón de Dios. En lugar de la carga pesada de su pecado,
tendrá la carga ligera del perdón de su pecado.

                                           (Th. Riebel, Les trompettes de Jericó).


                                                                                 17
PETICIÓN DE PERDÓN

      Una persona trae un recipiente de agua. A cada invocación va echando
un poco en la jarra que habíamos colocado vacía. Donde sea posible sería más
significativo que varias personas lean las invocaciones y ellas mismas echen
después el agua.

   Perdona, Señor nuestros egoísmos y danos un corazón nuevo.
   Perdona, Señor, nuestra insolidaridad y haznos crecer en la caridad.
   Perdónanos, Señor, nuestras violencias y llénanos de tu paz.
   Perdónanos, Señor nuestro desánimo y haznos crecer en la esperanza.
   Perdona, Señor, nuestras pasividades y danos la fuerza de tu Espíritu.

       Conviene dejar unos instantes de silencio (con música ambiental).




                                    Segunda parte

                                  LA LUZ DE LA FE

MONICIÓN

      El ciego de nacimiento nos representa. Somos ciegos para las cosas más
hermosas e importantes. Nos quedamos en las apariencias y no vamos al co-
razón. Lo más importante es que reconozcamos nuestra ceguera, que no nos
instalemos en ella, que queramos ver.
      La segunda catequesis nos habla de la fe. Cristo toma la iniciativa, mira al
ciego, le dice lo que ha de hacer para poder ver. El ciego es humilde y dócil, se
deja llevar y va creciendo en la fe hasta ser un valiente testigo.
      ¿Estamos dispuestos a recorrer ese camino en la luz?

         Se trae un cirio grande apagado y se deja junto a la jarra con agua.


PALABRA DE DIOS

   Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (Cf. Ef 5, 8-14)

Hermanos: En otro tiempo erais tinieblas, ahora sois luz en el Señor. Caminad
como hijos de la luz toda bondad, justicia y verdad son fruto de luz, buscando
lo que agrada al Señor, sin tomar parte en las obras estériles de las tinieblas,
sino más bien denunciadlas.
                                                                Palabra de Dios.

   Salmo responsorial: 22

                       El señor es mi pastor, nada me falta.



                                                                                18
El Señor es mi pastor, nada me falta: / en verdes praderas me hace recostar, /
me conduce hacia fuentes tranquilas / y repara mis fuerzas. R.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan / todos loa días de mi vida, / y
habitaré en la casa del Señor / por los años sin término. R.


   Lectura del santo evangelio según san Juan (Cf. Jn 9, 1-41)

      En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y
sus discípulos le preguntaron: "Maestro, ¿quien pecó, éste o sus padres, para
que naciera ciego?" Jesús contestó: "Ni éste pecó ni sus padres, sino para que se
manifiesten en él las obras de Dios. Mientras es de día, tenemos que hacer las
obras del que me ha enviado; viene la noche, y nadie podrá hacerlas. Mientras
estoy en el mundo, soy la luz del mundo."
      Jesús añadió: "Para un juicio he venido ya a este mundo; para que los que
no ve vean, y los que ven queden ciegos." Los fariseos que estaban con él oyeron
esto y le preguntaron: "¿También nosotros estamos ciegos?" Jesús les contestó:
"Si estuvierais ciegos, no tendríais pecado, pero como decís que veis, vuestro
pecado persiste."
                                                               Palabra del Señor.


COMENTARIO

     La luz vino al mundo y los hombres amaron más las tinieblas que la luz,
porque sus obras eran malas. Muchos hay, pues, que aman sus pecados y mu-
chos también los confiesan. Quien confiesa y se acusa de sus pecados hace las
paces con Dios. Si tú haces lo mismo, te unes a Dios. El principio de las buenas
obras es la confesión de las malas. Practicas la verdad y vienes a la luz.

                       (S. Agustín, Tratados sobre el evangelio de san Juan, 13).


PETICIÓN DE PERDÓN

     Distintas personas leen los cuatro textos y colocan un pequeño cirio en-
cendido alrededor del cirio grande que habíamos colocado. Finalmente, se en-
ciende también el cirio grande.

 Te presentamos, Padre, nuestros ojos ciegos, sumidos en las tinieblas del
  desencanto, para que los cures.
 Te presentamos, Padre, nuestros ojos egoístas que sólo ven sus intereses,
  para que con tu misericordia puedan ver las necesidades de los demás.
 Te presentamos, Padre, nuestros ojos violentos, duros, con miradas que hie-
  ren y desprecian, para que aprendan a ser pacíficos y misericordiosos.
 Te presentamos, Padre, nuestros ojos tristes y llorosos por tanta pena y sole-
  dad, para que sientan la alegría contagiosa de tu mirada.

       Conviene dejar unos instantes de silencio (con música ambiental).



                                                                              19
                                  Tercera parte
                                 LA VIDA NUEVA

MONICIÓN

     La principal herida humana es la muerte. Jesús llora la muerte de su ami-
go Lázaro. La última catequesis nos presenta a Jesús como Resurrección y Vida.
Esta vida que es Cristo, es libertad, valentía, alegría, paz, superación, fecundi-
dad, compasión, amor.

    Se coloca un recipiente adecuado con carbones encendidos junto a los
símbolos anteriores. Se pone también un recipiente con incienso.

PALABRA DE DIOS

   Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (Cf. Rm 8, 8-11)

Hermanos: Los que viven sujetos a la carne no pueden agradar a Dios. Pero vo-
sotros no estáis sujetos a la carne, sino al espíritu, ya que el Espíritu de Dios
habita en vosotros. El que no tiene el Espíritu de Cristo no es de Cristo. Pues
bien, si Cristo está en vosotros, el cuerpo está muerto por el pecado, pero el
espíritu vive por la justificación obtenida.
                                                                 Palabra de Dios.

   Salmo responsorial: 129

             Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa.

Desde lo hondo a ti grito, Señor; / Señor, escucha mi voz; / estén tus oídos aten-
tos / a la voz de mi súplica. R.

Si llevas cuentas de los delitos, Señor, / ¿quién podrá resistir? / Pero de ti pro-
cede el perdón, / así infundes respeto. R.


   Lectura del santo evangelio según san Juan (Cf. Jn 11, 1-45)

      Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Cuando Mar-
ta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se que-
daba en casa. Y dijo Marta a Jesús: "Señor, si hubieras estado aquí no habría
muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo
concederá." Jesús le dijo: "Tu hermano resucitará." Marta respondió: "Sé que
resucitará en la resurrección del último día." Jesús le dice: "Yo soy la resurrec-
ción y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y
cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?" Ella le contestó: "Sí, Señor: yo
creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo."
      Jesús, sollozó y, muy conmovido, preguntó: "¿Donde lo habéis enterrado?"
Le contestaron: "Señor, ven a verlo." Jesús se echó a llorar. Era una cavidad cu-
bierta con una losa. Dice Jesús: "Quitad la losa." Entonces quitaron la losa.



                                                                                20
     Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo: "Padre, te doy gracias porque me
has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que
me rodea, para que crean que tú me has enviado." Y dicho esto, gritó con voz
potente: "Lázaro, ven afuera." El muerto salió, los pies y las manos atados con
vendas, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo: "Desatadlo y dejadlo
andar."

                                                                   Palabra del Señor.

COMENTARIO

     Es posible que hayas experimentado un día que la muerte te llegaba... Tú
has visto cómo ibas directamente al pecado, a la muerte, lo veías venir. Es posi-
ble que hasta alguna vez hayas programado tu muerte. Porque hay veces que
programamos el pecado, nuestro pecado. Encerrados en el sepulcro de nuestro
egoísmo, de nuestros gustos malsanos, mordemos el silencio y la misma muerte;
y dentro de la muerte, solemos morir más y más. Cada pecado es más muerte.
     Un día pasa por nuestro sepulcro Jesús y nos grita: «Ven afuera y vive». Y
descubrimos que es posible la vida y es posible de nuevo respirar la libertad.
Una palabra de Dios nos puede sacar de la muerte, aunque llevemos muertos
tanto tiempo que ya todos desesperen.

                                                  (A. Ginel, Celebrar la Cuaresma).
PRECES

Presidente:

     Renovados por la palabra de Dios que hemos escuchado y sintiendo la ne-
cesidad de ser curados y salvados, nos dirigimos al Padre, diciendo:

    MUÉSTRANOS, SEÑOR TU MISERICORDIA Y DANOS TU SALVACIÓN.

            Distintas personas van leyendo las preces y, a continuación,
       cogen un poco de incienso y lo colocan en el recipiente con los carbones.

   Que nos cures de nuestra ceguera. R/.
   Que nos cures de la dureza de nuestro corazón. R/.
   Que nos des ojos nuevos y corazón nuevo. R/.
   Que aumentes nuestra fe. R/.
   Que seamos más compasivos y generosos. R/.
   Que sacies nuestra sed con agua viva. R/.
   Que nos llenemos de tu Espíritu. R/.
   Que vivamos llenos de tu presencia. R/.

Presidente:

     Como Jesús nos enseñó, digamos (cantemos): PADRE NUESTRO...

                 Si parece oportuno, se invita a todos a darse la paz
                            como signo de reconciliación.




                                                                                   21
                                      Cuarta parte

                  CELEBRACIÓN DE LA RECONCILIACIÓN

   Se dan los avisos oportunos para este momento.
   Donde sea posible se sugiere recoger de alguna manera toda la parte simbólica
    utilizada en la celebración.

Por ejemplo: Podría ponerse uno de los cirios que se habían encendido y, tras recibir
la absolución, invitar al penitente, que ya tiene su vela, a encenderla de aquel cirio y
llevarla así a su sitio para dar con ella gracias a Dios por su perdón.


                                  CONCLUSIÓN
ACCIÓN DE GRACIAS

           Puede cantarse un canto de acción de gracias o el «Magnificat».


ORACIÓN PRESIDENCIAL DE ACCIÓN DE GRACIAS

Oremos al Dios que nos ha perdonado.

Dios, Padre bueno,
te damos gracias por el perdón recibido.
Aquí nos tienes,
dispuestos a hacer eficaz la luz recibida,
abiertos a tus llamadas.
Queremos proclamar que Tú vives,
y que tu misericordia es eterna.
Bendito seas por los siglos de los siglos.
Amén.


BENDICIÓN

El Señor esté con vosotros.

Dios Padre os bendiga
y os ayude a ser testigos del perdón celebrado.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo + y Espíritu Santo descienda sobre vosotros.

El Señor os ha perdonado. Podéis ir en paz.




                                                                                     22

								
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