INTEGRACIÓN DE LOS PADRES I
Y el cereal se confunde con Ia gota de came, alta dispensadora del tacto y el oído, a cuyo albo contacto se ejercitan las sales, y el fósforo reanuda su física alegría. Todos los vecinos de la came —la forma, los trigos, el vacío— se agrupan en sus inmediaciones; para nutrir el tiempo del verbo que exige la materia, el verbo de la honda criatura innumerable, que encamínase al éxtasis del primer movimiento.
II
En el primer movimiento, un ruido de coloides perduró hasta girar inmóvil; y el aliento corrió junto a los nimbos, con pie de Trono interminable y fijo. El crespo nácar onduló de frente, y los serenos padres infantiles, presintiéndose el tacto esplendoroso, tocaron sus amorosas vísceras predilectas.
III
Entonces se abrió el espacio y se quedó desierto. Parpadeó una semilla y transcurrió un ojo etemo.
IV
El hueso declinó a blancura y se encontró a sí mismo líquido, anegando sus propias cavidades futuras, y sus agrios aromas venideros; pero un verano lleno de ríos y pesebres cambió lo que era apenas vestidura, en sólida presencia, y un gran ciclo de came paterna se cumplió.