Nulidad de testamento by oWEP44

VIEWS: 86 PAGES: 3

									Nulidad de testamento. Objetivo de las solemnidades. (Corte Suprema, sentencia de
25 de noviembre de 2004, Rol Nº 4.650-04)


                                                          Santiago, 25 de noviembre de 2004.


Considerando:

Primero: Que, en concepto del recurrente la sentencia impugnada, al revocar el fallo de
primer grado, infringió los artículos 1º inciso 1º y artículo 2º inciso 1º de la ley Nº 18.776,
artículos 19, 20, 24 y 1012 del Código civil, en la forma que se pasa a explicar a
continuación:

a) Infracción relativa a la ley Nº 18.776. En este sentido señala el recurrente que
   conforme lo establece el artículo 2º inciso 1º de la referida ley, el legislador tuvo la clara
   intención de sustituir la expresión “departamento” por la de “comuna o agrupación de
   comunas”, adecuando la organización de los tribunales de justicia a la nueva
   regionalización del país, por lo que debieron modificarse los Código de Procedimiento
   Civil, Orgánico de Tribunales, de Procedimiento Penal, del Trabajo y Civil, para
   establecer los parámetros dentro de los cuales debía actuar cada tribunal de la
   República, así como para señalar y establecer la validez de ciertos actos civiles, como
   la celebración de un testamento solemne.
   Agrega que esta misma adecuación se aplica a los auxiliares de la Administración de
   Justicia, como en el caso de los Notarios, que conforme a los artículos 55 letra g) y 400
   del Código Orgánico de Tribunales – según concluye el recurrente- sólo podrán
   participar en actuaciones que se desarrollen dentro de su comuna o agrupación de
   comunas, pudiendo aquel Notario que dependa de la Corte de Apelaciones de
   Santiago intervenir en las Provincias de Chacabuco y de Santiago, con exclusión de,
   entre otras, Pedro Aguirre Cerda;
b) Infracción del inciso final del artículo 1012 del Código Civil. Fue vulnerado, en razón de
   su errónea interpretación por parte de los jueces de segundo grado, lo que se advierte
   claramente en lo señalado en el considerando cuarto del fallo impugnado, en que se
   sostiene que los testigos tienen su domicilio en la ciudad capital de Santiago. De esta
   forma, sostiene, se estaría obviando el tenor literal del texto de la ley, habida
   consideración de que claramente la norma utiliza la expresión “comuna o agrupación
   de comunas” y no “ciudad capital” como se pretende deducir por los jueces del fondo;
c) Infracción de los artículos 19, 20 y 24 del Código Civil. En este aspecto, arguye el
   recurrente que se han vulnerado las normas de interpretación denunciadas, puesto que
   las disposiciones denunciadas, puesto que las disposiciones citadas e infringidas,
   como se ha explicado en las letras a) y b) precedentes, tienen un sentido que no
   admite interpretación alguna, por cuanto el legislador ha sido claro en su redacción, y
   deben, por tanto, ser entendidas según su significado natural y obvio;

Segundo: Que en estos autos don Héctor Egaña Reyes ha deducido demanda en juicio
ordinario con el objeto de obtener la declaración de nulidad del testamento abierto,
otorgado por su cónyuge por escritura pública de 30 de septiembre de 1997, en la notaría
de Santiago servida por don Gastón Santibáñez Soto, a favor de doña rosa Ester García
Tapia, sosteniendo que dicho testamento es nulo, pues ha sido otorgado con infracción a
lo que dispone el inciso final del artículo 1012 del Código Civil, puesto que dos de los tres
testigos que comparecieron en dicho acto no están domiciliados en la comuna o
agrupación de comunas en que se otorgó, esto es Santiago;

Tercero: que el artículo 1012 del Código Civil establece quiénes no pueden ser testigos
en un testamento solemne otorgado en Chile, y en su inciso final dispone: “Dos a lo menos
de los testigos deberán estar domiciliados en la comuna o agrupación de comunas en que
se otorgue el testamento…”;

Cuarto: Que la exigencia referente al domicilio, recién mencionada, no constituye un
requisito que determine la capacidad de los testigos testamentarios, como lo reconoce don
Luis Claro Solar en su conocida obra “Explicaciones de Derecho Civil Chileno y
Comparado. (Imprenta Nacimiento 1941, Tomo 14 Nº 649);

Quinto: Que el artículo 1026 del Código Civil dispone: “El testamento solemne, abierto o
cerrado, en que se omitiere cualquiera de las formalidades a que deba respectivamente
sujetarse, según los artículos precedentes, no tendrá valor alguno.
Con todo, cuando se omitiere una o más de las designaciones prescritas en el artículo
1016, en el inciso 5º del 1023 y en el inciso 2º del 1024, no será por eso nulo el
testamento, siempre que no haya duda acerca de la identidad personal del testador,
escribano o testigo”;

Sexto: Que entre las designaciones prescritas en el artículo 1016 se encuentran el
nombre, apellido y domicilio de cada uno de los testigos. Luego, incluso la omisión de la
designación del domicilio de los testigos no ocasiona la nulidad del testamento, según el
precitado artículo 1026, si no hay duda acerca de la identidad de los mismos;

Séptimo: Que, como lo ha sostenido esta Corte, las solemnidades con que se reviste el
acto testamentario están destinadas, principalmente a asegurar su autenticidad y la
identidad del testador; en general, la institución testamentaria tiende a resguardar el
cumplimiento de la voluntad del testador y no a obstaculizarla. En consecuencia, es deber
primordial propender a que los testamentos surtan sus efectos y por ello las omisiones o
circunstancias que acarrean su nulidad o los dejan sin valor, son por su naturaleza, de
derecho estricto, siendo lícito dar tal sanción, exclusivamente, a las que el legislador no
haya expresamente excluido;

Octavo: Que en el caso de autos el testamento cuya nulidad se pide fue otorgado con la
concurrencia de tres testigos que fueron individualizados, cumpliéndose la formalidad que
a su respecto exige la ley, y cuya identidad no ofrece dudas. El hecho que se haya
cumplido imperfectamente tal formalidad, en ningún caso puede acarrear la nulidad
absoluta del acto testamentario. Por lo demás la exigencia del domicilio de los testigos,
tratándose de un testamento solemne abierto, no reviste la misma relevancia que en el
testamento solemne cerrado, pues en éste, para su apertura, ha de citarse a los testigos
que participaron de él;

Noveno: Que todo lo dicho se ve reafirmado por el principio de conservación de los actos
para que éstos produzcan el efecto deseado, lo que ha sido recogido por la jurisprudencia
y la doctrina;
Décimo: Que, entonces, conforme a lo que se viene razonando, cualesquiera que fueren
las infracciones de ley impugnadas en el recurso, ellas no han podido influir
sustancialmente en lo resuelto mediante la sentencia recurrida, al rechazar la demanda de
nulidad testamentaria impetrada en estos autos, lo que lleva a rechazar el recurso de
casación en el fondo interpuesto.
Y visto, además, lo dispuesto en los artículos 764, 765 y 767 del Código de Procedimiento
Civil, se rechaza el recurso de casación en el fondo deducido por el abogado señor
Hernán Molina Gana, en representación de don Héctor Egaña Reyes, en lo principal de
fojas 111, en contra de la sentencia definitiva de once de agosto de dos mil tres, escrita a
fojas 107.

Redacción a cargo del Ministro señor Rodríguez Ariztía.
Pronunciado por la Primera Sala de la Corte Suprema, por los Ministros señores Eleodoro
Ortíz S., Enrique Tapia W., Jorge Rodríguez A. Y Domingo Kokisch M. y Abogado
Integrante señor Enrique Barros B.

								
To top