Presentaci�n de PowerPoint by IJM5N08

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									                                Presentación del P. Siverio Velasco
4/
     HISTORIA DEL CANON DEL NUEVO TESTAMENTO
        I: ORIGEN DE LA FORMACION DEL CANON

     La formación del canon del
     Nuevo Testamento resulta de
     gran complejidad y no fácil de
     trazar.

     Distinguimos dos períodos
     principales: El origen de la
     formación del canon (s. I-II), y
     la constitución del canon
     definitivo (s. III-V).
1. Origen de la formación del canon del N. Testamento
 Período apostólico.
Todos los libros del Nuevo
Test. fueron escritos en la
segunda mitad del siglo I.

Las comunidades los
acogieron con respeto y
veneración. Pero como
estaban escritos a comuni-
dades o personas particulares,
tardaron en surgir las
primeras colecciones.
Un dato significativo lo trae 2 P 3,15-16, en que se habla de
“todas las cartas” del “queridísimo hermano Pablo”.

Esto supone que existía
una colección de estos
escritos, al menos los
difundidos hasta ese
momento.
 La segunda carta de
 Pedro considera las
 cartas de Pablo con la
 misma autoridad que las
 “otras escrituras”,
 refiriéndose al A. Test.
Algunas cartas de san Pablo y algunas cartas católicas
estaban dirigidas a varias iglesias locales: Se mandaban a
una comunidad para que la transcribiesen a otra.

                             El mismo san Pablo ordena a
                             los colosenses que lean la
                             carta enviada a los de
                             Laodicea (quizá la de los
                             efesios). Y a los de Éfeso que
                             lean la de los colosenses.

                             La carta de Santiago y la 1ª de
                             Pedro parecen ser escritos
                             circulares. Las comunidades
                             guardarían una copia.
Al principio algunos libros se agrupan según regiones y
culturas. Sin embargo hay escritos, que por su importancia,
serían más extendidos como “Romanos” y “Efesios”.
En Grecia y Asia Menor, a las cartas de san Pablo se unirían
las de san Juan y el evangelio de san Lucas.
En Roma a la carta a
los romanos se uniría el
evangelio de Marcos.
En Siria y Palestina:
Mateo, Santiago y Judas
En Galia meridional se
comenzó a tener el
canon casi completo.
La formación del canon a lo largo del siglo II
Ninguno de los escritores de este período compuso un
catálogo de libros bíblicos.
                             Pero de sus obras se sacan estos
                             tres datos:

                       - Citan o aluden a casi todos los
                       libros que constituirán el canon
                       bíblico (excepto 3 Juan).
                        - No ponen en duda la autoridad de
                        ninguno de los libros inspirados
                         - Reconocen en esos libros una
                         autoridad suprema.
Por el siglo II en casi todas las iglesias hay dos grandes
colecciones parciales a las que se le reconocen autoridad
canónica: los evangelios y el corpus paulinum.
Éste consistía en las cartas de
san Pablo (incluído Hebreos).
Y se iban añadiendo Hechos, I
Pedro, I Juan y Apocalipsis.
 Un testimonio significativo es
 san Justino (muerto hacia
 166). Afirma que en la
 liturgia eucarística, junto a los
 escritos de los profetas, eran
 leídos los evangelios. Indica
 estar el canon de evangelios.
Otro testimonio sobre la formación del canon de los
evangelios es el Diatessaron de Taciano (+ 180).
Es una especie de “armonía
evangélica” sobre los 4
evangelios y compuesto en
Roma hacia el año 175.
Presupone el carácter
normativo de los 4 evang.
San Ireneo (+202) defiende
la canonicidad de los cuatro
evangelios, y reconoce
como Escritura todo el
Corpus Paulinum. En la
práctica es todo el N. T.
La palabra “Nuevo Testamento” en el sentido de Nueva
Alianza o pacto nuevo aparece ya en la Biblia (cf Mt 26,28
y Hb 8,6-13),
                        Algunos escritores antiguos, al
                        hablar de libros del Antiguo
                        Testamento, dan a entender que
                        los hay del Nuevo Testamento.
                        Es Tertuliano quien
                        primeramente usa el término de
                        “Nuevo Testamento” para
                        aplicarlo a estos libros bíblicos,
                        alrededor del año 200.
                        Comenzaban a surgir los
                        primeros catálogos de libros
                        inspirados.
Marción, Montano y el canon bíblico.
Marción (+160), siendo hereje, tiene un papel especial en la
formación del canon del Nuevo Testamento.
Consideraba que sólo podía ser auténtico el escrito que
hablase de Dios amor, no del Dios vengativo y justiciero.
 Para él eran auténticas 10
 cartas de san Pablo (todas
 menos las pastorales y
 hebreos) y el evangelio de
 san Lucas. Rechazaba todo
 el Antiguo Testamento y lo
 que en el Nuevo tuviera
 elementos del judaísmo.
Marción redactó un canon, aunque reducido sobre lo que la
Iglesia tenía ya de la Escritura santa, aunque no como si
fuese un canon.
                         Pero pudo acelerar el proceso de
                         canonización de los libros del
                         Nuevo Testamento en la Iglesia,
                         haciendo una unidad con los del
                         Antiguo. También Taciano pudo
                         tener un influjo.
                       El movimiento montanista, que
                       ampliaba la inspiración a toda
                       acogida del Espíritu, pudo también
                       acelerar la formación en la Iglesia
                       del canon del N. T.
Criterios y criterio de canonicidad
Además de esos factores externos a la Iglesia, el proceso de
formación del canon se debe al esclarecimiento de los
criterios. Podemos ver tres grupos:
a) Criterios externos:
apostolicidad, antigüedad
del escrito, aprobación
apostólica, ortodoxia
doctrinal, armonía con
otros libros de la Escritura
ya aceptados, carácter
edificante y universalidad.
b) Criterios eclesiales: Recepción de los libros por las
iglesias particulares, citación como Escritura por los
escritores antiguos, empleo litúrgico y reconocimiento por
parte de la autoridad eclesiástica.
c) Criterios internos: Los ofrecidos
por el mismo libro sagrado y
reconocidos por la experiencia
pneumática de la Iglesia.


 El principal de todos estos
 criterios era la “apostolicidad”.
El criterio de “apostolicidad”, que era el principal daba a
un escrito el sello de canónico e inspirado.
Para ello el escrito debía tener una tradición que se
remontase a los apóstoles y haber sido reconocido como de
origen divino por la iglesia apostólica.

A la catolicidad de-
bía unirse la acepta-
ción tradicional y la
conformidad a la
regla de fe dela
Iglesia. Se raciona-
lizó lo que era ya
praxis en la Iglesia.
  Presentación del P. Silverio Velasco
           EXTRACTADO
de la “Introducción General a la Biblia”
       del P. Miguel Angel Tábet

								
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