JESUS MISERICORDIOSO ME HA SALVADO DEL INFIERNO by FABIENNEGuerrero

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									   Jesús Misericordiosos me ha salvado del Infierno

Introducción del Padre Espiritual de Fabiana
Desde hace varios años, ella me ha pedido ser su Director Espiritual y ella me solicita una palabra de
introducción para las enseñanzas que ella transmite en sus escritos. Yo lo hago de muy buena gana.
Ella atestigua su vida en el pecado, en las trampas de la Nueva Era y del espiritismo, y otras.
Si, en nuestra época, algunos dudan de la existencia del Infierno –lo que es perjudicial para muchos
que renuncian a convertirse–, ella reconoce que llevaba una vida que le habría conducido al Infierno,
no por la Voluntad de Dios, sino por el odio, las mentiras y los halagos de Satanás, “el enemigo de
Dios y de los hombres”.
Ella atestigua la Divina Misericordia de Jesús y el Amor infinito que le ha manifestado para salvarle; y
atestigua con humildad, para incitar a sus lectores a la conversión, en conformidad con las
enseñanzas del Evangelio y del Catecismo de la Iglesia Católica. Ella evangeliza. Yo me empeño en
sostenerla en este apostolado, “en contradicción con el espíritu del mundo”. Vosotros os daréis
cuenta por vosotros mismos, leyendo su texto.
Puesto que ella está consciente de que Jesús le ha salvado por Amor, al haberla convertido de una
gran pecadora en una persona cercana a Dios. En esto Dios se glorifica contra el espíritu del mal, y
hace brillar así la Omnipotencia de su Divina Misericordia, haciendo no conversiones a medias, sino
verdaderas conversiones, definitivas; y Dios quiere, hoy, que la multitud de los pecadores se vuelva
una multitud de santos, y de grandes santos. Porque nosotros no podemos aceptar que nuestro
Salvador consiga una victoria a medias.
Fabiana sabe de dónde ha sido ella levantada y de qué es ella deudora a nuestro Redentor. El ha
pagado muy caro por salvarla y por salvarnos a todos nosotros. Ella no puede callarse, su
compromiso con Dios es total, absoluto..., hasta el martirio, si es preciso.
Y ella da gracias, también, a la Santísima Virgen María, a los dos Santos Corazones unidos de Jesús
y de María.
Su testimonio es verdadero, su enseñanza es aquella de la Iglesia, sin concesión ni disminución.
¡Qué él se difunda!

El Padre Espiritual de Fabiana
(Padre Espiritual de varias almas privilegiadas).

Testimonio: Jesús Misericordioso me ha salvado del Infierno
He aquí el testimonio liberador de Fabiana Guerrero, cuyo destino está desde ahora fijado en la
clamorosa Misericordia Divina, la de Jesucristo.
Su conversión la propulsa al pedido de Jesús y de su Director Espiritual, a los cuatro rincones del
mundo para denunciar a la “Nueva Era” a la que ella estuvo adepta y para animar las jornadas de
oraciones orientadas a la curación del alma y del cuerpo.

Salvada del pecado en l996
"Queridos hermanos y hermanas, desde que Jesús me pidió que manifieste lo que es la Nueva Era,
yo viajo por el mundo entero para dar mi testimonio de conversión, porque Dios me ha pedido
atestiguar su Misericordia, ya que en mi vida yo le he ofendido mucho. Jesús de Amor ha venido a
salvar del pecado a la pobre pecadora que soy yo, en 1996.
Después de una peregrinación a Medjugorge, donde yo encontré el amor de la Iglesia y la bondad de
la Virgen María, Jesús de Amor me ha liberado de las enseñanzas de la Nueva Era y de la creencia
en la reencarnación. En su Misericordia infinita, Jesús de Amor ha venido a decirme cuánto El me
ama y me ha dado confianza en su Bondad infinita con tal de que acepte reconocer mis faltas
haciendo una buena Confesión privada.
Yo he llegado a conocer lo que nos dice el derecho canónico en lo que concierne a la Confesión
colectiva.
En el canon Nº 961, párrafo 1, está escrito: «La absolución no puede darse de modo general a varios
penitentes juntos, sin Confesión individual previa, salvo:
1) Si un peligro de muerte amenaza y el tiempo no es suficiente para que el Sacerdote o los
Sacerdotes puedan oír la Confesión de cada uno de los presentes.
2) Si hay una grave necesidad, es decir, si teniendo en cuenta el número de penitentes, no hay
suficientes Confesores disponibles para oír como es preciso la Confesión de cada uno en un tiempo
conveniente, de suerte que los penitentes, sin que haya falta de su parte, serían forzados a ser
privados durante mucho tiempo de la Gracia sacramental o de la Santa Comunión; pero la necesidad
no es considerada como suficiente cuando los Confesores no pueden estar disponibles por el solo
motivo del gran aflujo de penitentes, tal como puede producirse por una gran fiesta o una gran
peregrinación»
Queridísimos amigos, el canon Nº 962, párrafo 1, nos dice: «Para que un fiel aproveche válidamente
una absolución sacramental dada a varios penitentes, se requiere no solamente que él esté bien
dispuesto, sino que tenga al mismo tiempo el propósito de confesar individualmente, en tiempo
oportuno, los pecados graves que no puede confesar así actualmente».

Yo estaba destinada al Infierno por mi vida de impiedad
Después, Jesús de Amor me pidió escuchar su Palabra, observar sus Mandamientos y observar sus
sábados. Yo no conocía la Ley de Dios que el Señor me pidió defender. Entonces yo tuve que volver
a aprender los diez Mandamientos de Dios.
Yo estaba destinada al Infierno por mi vida de impiedad, pero Dios, en su Misericordia infinita, me
dejó el tiempo de arrepentirme y me dejó una segunda oportunidad para lograr mi salvación eterna.
Después de mi conversión, Jesús de Amor me dijo que yo era toda su alegría, y la Santísima Virgen
María, nuestra queridísima Mamá Celestial, me hizo saber que en mi muerte, Ella me llevaría al Cielo,
porque Ella ha visto el sufrimiento que yo soportaba para llevar mi cruz.

Los demonios me atormentaban
Antes de mi conversión, los demonios me atormentaban porque yo amaba el dinero, los placeres del
mundo y los placeres de la carne. Entonces, yo fui advertida de que mi alma estaba al fondo del
abismo. Para salvarme, Jesús de Amor me pidió adherirme a la pobreza y no hacerle ya sufrir con mi
carne.
Yo me decidí a hacer un buen examen de conciencia. Es cierto que yo no vivía los Mandamientos de
la Ley de Dios.

¿Entonces cómo hubiera podido ser salvada?
Yo no observaba el primer Mandamiento: «Yo soy el Señor, tu Dios, que te he hecho salir del país de
Egipto, del lugar de esclavitud. No habrá para ti otros dioses delante de Mí. No te harás escultura ni
imagen alguna, nada que se asemeje a lo que hay en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni
en las aguas debajo de la tierra. No te postrarás delante de ellas ni les darás culto» (Exodo 20, 2–5).
Está escrito: «Al Señor tu Dios adorarás y a El solo darás culto» (Mateo 4, 10).
Queridos amigos, yo me adoraba a mí misma físicamente (especialidades de estética, vestidos de
lujo, vacaciones de lujo...) y yo tenía también muchos ídolos en la Nueva Era detrás de la cual se
oculta el demonio.
Entonces Jesús de Amor, en su Espíritu de Verdad, me dijo: «Tú adoras a Satanás».

Bajo el dominio de los demonios
Yo practicaba la adivinación, la astrología, el espiritismo y la mayoría de las técnicas de la Nueva Era
e incluso había entrado en la secta Rosa–Cruz AMORC (La Antigua y Mística Orden de la Rosa–Cruz
[AMORC] está mencionada en el informe sobre las Sectas, Nº 1687, 10 de junio de 1999).
Después de mi arrepentimiento, Jesús de Amor me dijo: «No vendas más tu alma al diablo, ni me
traiciones más, sino glorifícame, hónrame y alábame». Entonces yo comencé a amar la oración de
alabanza que nos lleva a amar a Dios.
Yo estaba muy deprimida, durante años, puesto que todavía no se realizaba la reunión con un Dios
que no es sino Amor, Bondad y Compasión desde que se une con El con respeto.
Durante mucho tiempo yo no tenía ninguna relación de amor con el buen y dulce Jesús, en la oración
o en la adoración. Ahora, yo paso horas adorándole en espíritu y en verdad. Dios me ha hecho saber
que El buscaba adoradores fieles.
Segundo Mandamiento: «No tomarás el Nombre de Yahvé tu Dios en vano» (Exodo 20, 7).
«Se ha dicho a los antiguos: ‘Tú no perjurarás’ (...). Pues Yo os digo: ‘No juréis en modo alguno’»
(Mateo 5, 33–34).
Queridos amigos, es cierto que en mi juventud, yo he pronunciado varias veces en falso el Nombre de
Dios, mientras que este Nombre es sagrado. Yo he debido confesarme.
Tercer Mandamiento: «Recuerda el día de sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás
todos tus trabajos; pero el día séptimo, es día de descanso para Yahvé tu Dios. No harás en él ningún
trabajo» (Exodo 20, 8–10).
«El sábado ha sido instituido para el hombre, y no el hombre para el sábado; por tanto, el Hijo del
Hombre también es Señor del sábado» (Marcos 2, 27–28).                    .
Queridos amigos, el domingo yo no iba a la Misa y yo trabajaba ese día, mientras que es un día de
reposo completo.
Desde que yo encontré el Amor de Dios, yo le alabo, yo oro, yo le adoro, yo evangelizo en varios
países y yo contemplo la creación que El ha hecho tan bella. Me gusta pasear en la naturaleza, en la
cual encuentro una gran unión a Dios, en un silencio que me ayuda a unirme a El. Sí, este día es de
nuestro Dios de Amor y de ternura infinita.
Cuarto Mandamiento: «Honra a tu padre y a tu madre, para tener larga vida en la tierra que el Señor
tu Dios te da» (Exodo 20, 12). El Señor Jesús mismo ha recordado la fuerza de «Mandamiento de
Dios». El apóstol enseña: «Hijos, obedeced a vuestros padres, en el Señor, porque esto es justo.
Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer Mandamiento con promesa; para que tú te
encuentres bien y goces de una larga vida en la tierra» (Efesios 6, 1–3).
Queridos amigos, en mi juventud, yo jamás honré a mis padres, yo no los obedecía nunca. Desde que
Jesús de Amor vino a buscarme en lo más profundo de mi miseria, yo aprendí mucho a obedecer a
mis padres, a amar a mi familia, a servirla y a ocuparme bien, dado que yo la obedecía. Ahora yo
estoy en la paz perfecta y en la alegría de tener una familia bendecida por Dios.

Jesús: «Yo te he creado con mis manos»
Quinto Mandamiento: «No matarás» (Exodo 20, 13).
«Habéis oído que se dijo a los antepasados: ‘No matarás. Aquel que mate será reo ante el tribunal’.
Pues Yo os digo: ‘Todo aquel que se encolerice contra su hermano será reo ante el tribunal’» (Mateo
5, 21–22).
Yo os confieso, queridos amigos, que yo fumaba dos cajetillas de cigarrillos por día, yo me drogaba,
yo bebía mucho alcohol, yo tomaba también la píldora y, en mi juventud, yo era muy colérica.
Yo daba a mi cuerpo mucho veneno. De nuevo la Confesión, que es un verdadero Sacramento de
curación, me ha ayudado a liberarme de esto.
Después Jesús de Amor me dijo: «Yo te he creado con mis manos. Respeta tu cuerpo».
Después de haberme arrepentido de mis pecados, yo me di cuenta de que había gastado demasiado
dinero en humo, mientras que este dinero hubiera podido servir para nutrir a los pobres.
Yo llevé incluso un día a una amiga para hacerse un aborto. Yo no sé si vosotros sabéis lo que pasa
durante un aborto, pero es horrible. El embrión es desgarrado.

El aborto es un homicidio
Se le desgarra la cabeza, los pies, los brazos. El aborto es un homicidio. Cuando Jesús y María me
visitaron, yo lloré y me arrepentí y ahora yo oro todos los días para que no haya más bebés mártires y
para que las mamás que han abortado se arrepientan sinceramente. Yo oro también para que los
médicos que practican el aborto hagan penitencia.
Sexto Mandamiento: «No cometerás adulterio» (Exodo 20, 14).
«Vosotros habéis oído que se dijo: ‘No cometerás adulterio’. Pues Yo os digo: ‘Todo el que mira a
una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón’» (Mateo 5, 27–28).
Queridos amigos, yo he vivido en adulterio, que es un pecado mortal, según el No. 1856 del
Catecismo. ¿Cuál hubiera sido mi condición si hubiera muerto con tal pecado en mi alma? El Nº 1035
del Catecismo nos dice: «La enseñanza de la Iglesia afirma la existencia del Infierno y su eternidad.
Las almas de los que mueren en estado de pecado mortal descienden inmediatamente después de la
muerte a los Infiernos, donde ellas sufren las penas del Infierno, ‘el fuego eterno’. La pena principal
del Infierno consiste en la separación eterna de Dios, en quien solo el hombre puede tener la vida y la
dicha para las cuales ha sido creado y a las cuales aspira».
Esta es mi experiencia. Yo me había casado civilmente con un señor divorciado que había recibido el
Sacramento del Matrimonio catorce años antes y su esposa le había dejado por un amigo suyo. Sin
embargo por haber accedido a la Confesión y a la Comunión, nosotros hemos vivido como hermanos
y hermanas, separadamente.

Jesús me mostró a los demonios
Cuando yo me casé civilmente, Jesús de Amor vino a pedirme la continencia y me pidió reparación de
mi pecado. A partir de ese momento, Jesús me mostró a los demonios que rodeaban mi alma y que
estaban listos a llevarme con ellos al Infierno.
Pero Jesús de Amor, en su Misericordia infinita, me protegió. Entonces yo seguí lo que Jesús me
pedía, porque Jesús vino para salvar a los que estaban perdidos. Ustedes saben que ningún pecado
agota la gran Misericordia del Señor y mientras más se agota, más ella aumenta.

Todos estamos llamados a ser grandes santos
Luego Jesús de Amor me dijo: «Yo te llamo a la santidad, Yo te llamo a amarme». Jesús de Amor
llama a todos los grandes pecadores a ser grandes santos. Su Misericordia infinita puede
transformarnos día tras día. Entonces para mí ha comenzado un gran camino de liberación y Jesús
de Amor me ha prometido que me guiaría y El lo ha hecho. Después, El me envía por el mundo
entero para testificar su Bondad con todos los que vuelven a El, que se confiesan y que se
arrepienten sinceramente de todos sus pecados.

Jesús: «Tu pecado está borrado»
Ustedes saben que cuando Dios ha perdonado los pecados, después de la Confesión, ellos ya no
existen. Dios los olvida. Desde que me confesé, Dios me dijo: «Tu pecado está borrado».
Cuando yo estaba todavía casada civilmente, escribí un día al Vaticano para informarme de los casos
de nulidad del Matrimonio, y el Vaticano me dijo que hacía falta que haya una causa válida y seria
para esto. Yo reconocí delante de Dios que yo no tenía derecho a esta nulidad, puesto que los dos
estábamos de acuerdo en el momento del Sacramento. Entonces, en conciencia con Dios, yo
renuncié a este pedido. Sin embargo si yo hubiese hecho este pedido, yo hubiera debido dar cuenta a
Dios en el día del Juicio, porque todos somos responsables de los actos que realizamos. Todo acto
tiene una consecuencia en nuestra vida. Personalmente, yo preferí ser prudente por la salvación de
mi alma.
Sin embargo, hay casos de nulidad que son realmente valederos y es la Iglesia la que decide para
cada caso.
En 1987, Juan Pablo II ha denunciado el número excesivo de anulación de Matrimonios: un
escándalo, ha dicho él, que amenaza con destruir el valor del Matrimonio cristiano. El ha denunciado
la proliferación excesiva y casi automática de las declaraciones de nulidad, bajo el pretexto de
inmadurez o de debilidad física de los esposos. «Una verdadera incapacidad de los esposos se
justifica exclusivamente por una grave anomalía que afecta la capacidad de comprensión y de
voluntad de los sujetos», dijo él.

«...Yo me divorcié»
Después de dos años de vida común como hermanos y hermanas, me divorcié, puesto que mi
matrimonio civil no tenía ningún valor para Dios, dado que yo no podía recibir el Sacramento del
Matrimonio.
El Catecismo de la Iglesia Católica Nº 1650 nos dice que son muchos hoy día, en muchos países, los
católicos que han recurrido al divorcio según las leyes civiles y que contraen civilmente una nueva
unión.
La Iglesia sostiene por fidelidad a la Palabra de Jesucristo: «Quien repudie a su mujer y se case con
otra, comete adulterio contra aquella; y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete
adulterio» (Marcos 10, 11–12), que ella no puede reconocer como válida una nueva unión si el primer
matrimonio lo era.
Si los divorciados se vuelven a casar civilmente, ellos se encuentran en una situación que contraviene
objetivamente a la Ley de Dios. Desde entonces, ellos no puedan acceder a la Comunión Eucarística
mientras persista esta situación. Por la misma razón, ellos no pueden ejercer ciertas
responsabilidades eclesiales.
La reconciliación por el Sacramento de la Penitencia no puede ser concedida sino a los que se
arrepienten de haber violado el signo de la alianza y de la fidelidad a Cristo, y se han comprometido a
vivir en una continencia completa.
Queridos amigos, durante algunos años, yo he vivido en concubinato con otra persona. Yo no sabía
que no estaba permitido vivir juntos sin haber estado casada religiosamente.
Dios me ha advertido también que era prohibido procrear fuera del Sacramento del Matrimonio. Si
nacen hijos mientras los padres son católicos desde su Bautismo y ellos no están unidos a la Iglesia
Católica, desgraciadamente son los hijos los que deberán llevar la consecuencia de la desobediencia
de sus padres.
Pero aquí todavía, la Misericordia de Dios es infinita en el sentido en que nosotros tenemos la
posibilidad de hacer celebrar Misas de reparación de nuestros pecados y después deberemos todos
responder en el Juicio particular de nuestra alma, en la hora de nuestra muerte, de todos los pecados
que hayamos cometido en la tierra y veremos su consecuencia y todo el film de nuestra vida.
Ya, todos nosotros veremos, en el momento del Aviso que se acerca, el estado de nuestra alma y la
consecuencia de todos nuestros pecados y la ofensa que ellos han causado a Dios.
Queridos amigos, permanezcamos con gozo esperando en la Misericordia divina, si hacemos celebrar
muchas Misas por nuestras almas y si estamos arrepentidos sinceramente de todas nuestras faltas,
porque Jesús no sabrá negar nada al alma que confía en El y a quien libra de sus miserias a través
de un Sacerdote.
En cada Confesión, se desclava a Jesús de Amor de su Cruz. ¡Quién podrá comprender la grandeza
de tal Sacramento de Amor! Dios no desea sino nuestra liberación, tanto es su Amor. El nos quiere a
todos en el Paraíso con El y con su Santa Madre María.

Un Dios de pasión celosa
Dios dice: «Yo soy un Dios de pasión celosa, que hace rendir cuentas a los hijos por la falta de los
padres, hasta la tercera y la cuarta generación de los que me detestan; pero que actúa con fidelidad
hasta la milésima generación de los que me aman y observan mis Mandamientos» (Exodo 20, 5–6;
34, 7).
Por la Gracia de los Corazones Unidos, los efectos maléficos de una maldición pueden ser
neutralizados. ¡Cuántas veces se manifiestan en los hijos disturbios inexplicables: crisis psíquicas,
físicas, disturbios nocturnos!
Rara vez se establece una relación con las consecuencias de los pecados cometidos por
generaciones anteriores y que repercuten en sus descendientes.
Sin embargo, algunos fueron testigos en su propia familia de los efectos saludables de la oración de
ofrenda sobre tales males hereditarios. He aquí esta bella oración.

Oración a los Corazones Unidos de Jesús y de María
«Padre Eterno, con confianza, yo os ofrezco los Corazones Unidos de Jesús y de María, las llagas
victoriosas y sangrantes de Jesús y las lágrimas de María, nuestra Madre del Cielo. Señor, ¡que se
haga vuestra Voluntad!».
Después, para recibir las bendiciones, hace falta muchas veces consagrarse a los Corazones Unidos
de Jesús y de María, de la siguiente manera (si es posible todos los días, y vivir en estado de Gracia):
«En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Padre Eterno, habéis recibido la más alta Gloria de los Corazones de Jesús y de María. Vuestro
Divino Hijo, hecho Hombre, ha cumplido perfectamente, en unión con su Madre, vuestra Voluntad en
Espíritu de expiación amorosa. Nosotros os ofrecemos de nuevo esta alabanza para que nos
bendigáis y nos curéis por estos Santos Corazones, e igualmente para que nos enviéis el Espíritu
Santo que renovará la faz de la tierra.
Divino Redentor, nosotros reconocemos que sois el Hijo del Padre Eterno, el solo Mediador entre
Dios y el hombre. Conforme a la Voluntad del Padre Eterno, habéis asociado a vuestra Santa Madre a
vuestra misión, como Mediadora y Corredentora.
En un espíritu de viva confianza nos consagramos (nuestra familia, nuestra comunidad...) a los
Corazones Unidos de Jesús y de María, a fin de obtener provecho de vuestra promesa y para obtener
la unidad en la caridad.
Nosotros nos comprometemos a vivir nosotros mismos en el espíritu de los Corazones de Jesús y de
María, y a contribuir a que los pedidos contenidos en la oración que nos habéis enseñado puedan
realizarse.
Donde quiera que nuestra influencia puede ejercerse, nosotros nos esforzaremos en hacer honrar el
Nombre de Dios, establecer el Reino de Dios entre nosotros y cumplir todo según vuestra Divina
Voluntad. Entonces Dios bendecirá también la tierra y el pan cotidiano para todos.
Nos perdonaréis nuestros pecados e inclinaréis nuestros corazones a la paz. Misericordiosamente
nos preservaréis de nuevas faltas y, en fin, nos libraréis de todo mal.
Cuando nosotros tengamos así la alegría de constatar que, por la intercesión de María, nos habéis
socorrido, como obrasteis vuestro primer milagro en Caná por su intercesión y en unión con la
Voluntad del Padre, entonces toda la tierra se unirá a la Iglesia para repetir la salutación del Angel y
orar: ‘Yo os saludo, María...’.
Movidos por una absoluta confianza, sellamos la alianza con la más grande potencia de Amor sin
jamás romperla. Señor, guiadnos todos los días de nuestra vida con vuestro Espíritu Santo hasta que
nos presentemos a la puerta de la Patria Celestial. Amén».
Queridos amigos, la Gracia ligada al culto de los Corazones Unidos de Jesús y de María, rompe las
leyes de la naturaleza y las predisposiciones hereditarias. Confiemos pues en Dios.

La Preciosa Sangre derramada en la Cruz
Algunos Sacerdotes comienzan a aceptar el celebrar Misas para la curación del árbol genealógico.
Dios Padre perdona nuestros pecados gracias a la Preciosa Sangre derramada por Jesús en la Cruz.
Si Jesús ha reparado todos nuestros pecados, nosotros también debemos aceptar reparar los
nuestros en la tierra.
Si no se acepta repararlos en la tierra, por amor al tierno y dulce Jesús que ha sufrido tanto en la Cruz
por salvarnos, se deberá pasar algún tiempo en el fuego de Amor del Purgatorio que es terrible. Un
fuego devorador, pero un fuego de Amor infinito en el cual las almas se purifican antes de ver a Dios
cara a Cara. Su más grande sufrimiento es estar separados de Dios. Ellas no pueden hacer nada por
su propia liberación, pero nosotros podemos todo por ellas. Por eso el Cielo nos pide hacer celebrar
muchas Misas para que ellas puedan entrar en el Cielo lo más rápidamente posible.
Se puede también sacar del tesoro de la Iglesia todas las indulgencias y ofrecerlas por ellas.
¿Qué es la indulgencia? «La indulgencia es la remisión delante de Dios de la pena temporal debida
por los pecados cuya falta está ya borrada, remisión que los fieles bien dispuestos obtienen en ciertas
disposiciones determinadas, por la acción de la Iglesia, la cual, como dispensadora de la Redención,
distribuye y aplica por su autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los Santos».
La indulgencia es parcial o plenaria, «según que ella libere parcialmente o totalmente de la pena
temporal debida por el pecado».
«Todo fiel puede ganar indulgencias para sí mismo o aplicarlas a las difuntos» (Nº 1471 del
Catecismo de la Iglesia Católica).
Se puede también rezar el Santo Rosario. Las santas almas del Purgatorio que son muy queridas por
Dios, como nosotros lo somos todos en la tierra, piden esta oración por su liberación y en retorno
ellas oran mucho por nosotros e interceden junto a Jesús de Amor por nosotros. Entonces nosotros
obtenemos muchas Gracias en nuestra vida, gracias a las oraciones que ellas dirigen a Dios por
nosotros.
Personalmente, yo ofrezco todos los días el Viacrucis por ellas y me acuerdo que un día Jesús me
pidió continuar esta obra de Misericordia.
Séptimo Mandamiento: «No robarás» (Exodo 20, 15).
«No robarás"» (Mateo 19, 18).
El séptimo Mandamiento prohíbe tomar o retener el bien del prójimo injustamente y perjudicar al
prójimo en sus bienes de cualquier manera que sea. El prescribe la justicia y la caridad en la gestión
de los bienes terrestres y de los frutos del trabajo de los hombres. El pide en vista del bien común, el
respeto del destino universal de los bienes y del derecho de propiedad privada. La vida cristiana se
esfuerza por ordenar a Dios y a la caridad fraternal los bienes de este mundo (Nº 2401 del Catecismo
de la Iglesia Católica).
Solo Jesús de Amor me ha curado, durante mi adolescencia, del deseo de apropiarme de muchas
cosas que no eran mías.
Octavo Mandamiento: «No darás testimonio falso contra tu prójimo» (Exodo 20, 16).
«Se ha dicho a los antepasados: ‘No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos’» (Mateo 5,
33).
El octavo Mandamiento prohíbe tergiversar la verdad en las relaciones con los demás. Esta
prescripción moral se deriva de la vocación del pueblo santo a ser testigo de su Dios que es y que
quiere la verdad. Las ofensas a la verdad se expresan por palabras o por actos, un rechazo a
comprometerse en la rectitud moral; ellas son infidelidades fundamentales a Dios, y en este sentido,
socavan las bases de la alianza.
Yo reconozco, no llegaba a mantener las promesas que había hecho a Dios, es decir, vivir la castidad
después de mi conversión.
Yo quería casarme religiosamente, pero yo estaba obligada por una promesa que yo había hecho a
Dios y Dios no olvida nunca lo que se le ha dicho un día. Sin su Gracia cotidiana, yo no podría
mantener mis promesas, porque la soledad me pesa. Sin embargo, si yo no respeto mis promesas, yo
no entraría jamás al Paraíso, porque Dios me ha dicho que El odia la infidelidad. Un día la Santa
Virgen María vino, gentilmente, a recordarme que era necesario que yo observe lo que había
prometido a Dios.
Noveno Mandamiento: «No desearás la mujer de tu prójimo» (Exodo 20, 17).
«Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón» (Mateo 5,
28).
Yo puedo deciros que yo codiciaba los bienes materiales. Por lo demás, antes de mi unión con Jesús
de Amor, yo no vivía sino para el dinero y no por el amor. Ahora yo no vivo sino de Amor por la
salvación de las almas y yo voy por el mundo entero para evangelizar por amor a mi tierno Jesús.
Décimo Mandamiento: «No codiciarás la casa de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni
su asno, ni nada que sea de tu prójimo” (Exodo 20, 17). «No desearás su casa, su campo, su siervo o
su sierva, su buey o su asno: nada que sea de tu prójimo» (Deuteronomio 5, 21).
«Donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón» (Mateo 6, 21).
El décimo Mandamiento desdobla y completa el noveno, que versa sobre la concupiscencia de la
carne. Prohíbe la codicia del bien ajeno, la raíz del robo, de la rapiña y del fraude, prohibidos por el
séptimo Mandamiento. La «concupiscencia de los ojos» (1 Juan 2, 16) conduce a la violencia y a la
injusticia, prohibidas por el quinto Mandamiento. La codicia encuentra su origen, como la fornicación,
en la idolatría condenada en las tres primeras prescripciones de la Ley.
El décimo Mandamiento lleva en la intención del corazón: él resume, con el noveno, todos los
preceptos de la Ley (Nº2534 del Catecismo de la Iglesia Católica).
Me ha sucedido varias veces antes de mi conversión, mirar y querer el marido de las otras, pero
Jesús me ha enseñado a arrepentirme, a bajar la mirada y huir de los hombres. Sin embargo, yo caí
con muchos hombres. Por eso mi alma estaba encerrada en la Bestia. Jesús me mostró la visión en
1997, justamente antes de Navidad, y me ha pedido aceptar mi penitencia. Yo sé que tendría muchas
cuentas que rendir porque Dios me ha hecho saber, pero Dios espera también que yo le dé mucho
amor.

Yo estaba condenada a las penas del Infierno por el padre de la mentira:
Satanás
Queridos hermanos y hermanas, por todas estas razones, mi alma estaba en el fondo del abismo y
estaba condenada a las penas del Infierno, en el sentido en que durante muchos años, yo había
seguido al padre de la mentira, Satanás.
Yo estaba también castigada a causa de ciertos gestos indelicados que yo había hecho varias veces.
Entonces yo estaba atada por el demonio en cadenas de odio.
San Miguel Arcángel me ha ayudado mucho a hacerme muy pequeña para mi Dios de Amor que no
ama sino el amor de sus pequeñas criaturas creadas en su ternura infinita.
Los demonios que he visto antes de mi conversión y que me cercaban, tenían todos cabezas
horribles con mucha maldad en la mirada y mucha crueldad. Yo había abandonado la alianza con
Dios desobedeciendo su Ley de amor, de pureza y de caridad con los pobres.
Los demonios trabajan con las almas que practican la Nueva Era, el yoga, el reiki, la meditación
trascendental, y si los chakras están abiertos, ellos entran en el cuerpo. Entonces hay necesidad de
consagrarse al Corazón Inmaculado, de dejar estas técnicas y de confesarse, y de ver un Sacerdote
para hacer cortar estos lazos infernales y de ayunar mucho.

El santo temor de Dios
Cuando se sale libremente de la Ley de Dios, no se puede ya ser protegido por El. Se está entregado
en las manos de los Angeles caídos, porque nosotros hemos escogido el mal con toda libertad de
elección, pero desde que nos arrepentimos sinceramente de nuestras ofensas a la Trinidad de Amor,
Dios, en su Misericordia infinita, nos libera durante la Confesión.
Los demonios no tienen miedo sino de una cosa: que se vaya a la Confesión y que se rece el Rosario
a la Misericordia divina; cuando se va a encontrar al Sacerdote para dar a Dios nuestros pecados, los
Angeles caídos no tienen ya ningún poder sobre nuestra alma. En el momento de la Confesión, Jesús
de Amor nos lava en su Preciosa Sangre y nos toma en su Corazón para hacernos reposar en El.

Una ley de amor y de respeto
Yo he debido reparar mis pecados con muchos sufrimientos y abnegación para con mis hermanos y
hermanas a quienes encuentro en mis conferencias, y algunos llevan muchas veces una cruz pesada
y están en la angustia. Entonces yo los consuelo con el Espíritu Santo con una oración de sanación
que les apacigua.
El sufrimiento ha santificado y embellecido mi alma, porque he aprendido a amarlo.
Después de mi arrepentimiento en Medjugorge, yo he llorado mucho a causa de mi vida pasada en
los clubes nocturnos y los malos cines y me gustaba incluso mirar films pornográficos, lo que ahora
me causa horror. Yo comprendo que con todos estos pecados mi alma estaba al fondo del abismo.
Sin embargo, la Confesión y la penitencia me han salvado, y puedo verdaderamente decir que ahora
yo tengo la contrición perfecta de todos mis pecados.
A causa de mi egoísmo y de esta primera mitad de vida pasada, olvidando a los pobres que tenían
necesidad de mi ayuda y de mi compasión, yo pedí a Dios tener piedad de mí, tener piedad de la gran
miseria que soy yo y de enseñarme a vivir en Su Ley de Amor, de respeto y de pureza.

Jesús: «Tú tienes mi Misericordia»
Cuando yo me confesé y cuando dejé la Nueva Era y el adulterio, Jesús me dijo: «Yo soy el Hijo de
Dios. Mi Nombre es Yeshova. Tú tienes mi Misericordia».
Dios, que ha visto mis esfuerzos de arrepentimiento y de retorno a El, en su Bondad infinita me dijo
hasta qué punto El me amaba, y hasta qué punto yo le era amada y me pidió meditar su Pasión y ahí
yo comprendí todo el Amor que El había tenido por mí y por cada criatura.

Yo puedo ofrecerle mi vida en acción de gracias
Jesús, durante su dolorosa Pasión, ha sufrido 5480 golpes para reparar todos nuestros pecados
mientras era inocente, entonces yo puedo ofrecerle mi vida en acción de gracias.
Si yo no hubiera atestiguado la gran Misericordia que Dios ha tenido por mi alma, difícilmente hubiera
obtenido Misericordia el día del Juicio particular de mi alma.
Sin embargo, si yo lo he hecho con toda libertad de corazón, es únicamente por amor al tierno y dulce
Jesús que sufre tanto de ver a los pobres pecadores alejados de su Divino Corazón.
Dios me pidió meditar su Pasión y ahí yo he comprendido todo el Amor de Dios Hijo, el Verbo
encarnado. Jesús de Amor perdona todo desde que se confiesa, El olvida todo con tal que se vuelva
por un sendero de verdad con El.

Amor, Misericordia, Justicia
La Misericordia es su más grande atributo, aunque Dios está compuesto de tres atributos: el Amor, la
Misericordia y la Justicia. Por eso Dios me ha explicado que después de esta vida, el Purgatorio es su
Misericordia y el Infierno su Justicia. Dios me ha explicado que las almas que van al Infierno se han
condenado ellas mismas. Va al Infierno el que quiere. Esto significa que la vida que se ha vivido en la
tierra, se la continúa del otro lado. Queridos amigos, hay almas que prefieren permanecer en el
pecado, es decir que ellas rechazan arrepentirse incluso en el momento de la agonía. Ellas no han
querido arrepentirse, aun en el último segundo de su vida, de su existencia pasada en el placer de la
carne, los placeres de la vida y los placeres del mundo en lugar de hacer penitencia y de orar mucho.
Si las almas pudieran comprender que Jesús es el mejor Padre, un Papá lleno de ternura. Es lo que
yo he comprendido cuando yo volví a El. Jesús quiere nuestro amor y, personalmente, me ha pedido
darle mucho amor. Jesús tiene un Corazón grande que tiene necesidad de nuestro amor. El mendiga
nuestro amor y en la hora de nuestra muerte suplica que se acepte su Misericordia, pero ciertas
almas la rechazan por su orgullo. Si, solamente, ellas conocieran el Amor y la Bondad de Dios, ellas
se echarían en el océano de Amor de su Corazón ardiente y en los brazos de su Misericordia.
Jesús de Amor me ha invitado varias veces a hacer penitencia y a deplorar sinceramente todos mis
pecados. Desde que yo me arrepentí, Dios me ha pedido aliviarlo porque tantas almas están lejos de
El. Dios sufre mucho y yo he aprendido a consolar su Corazón afligido por los pecados del mundo.

Las santas Llagas de Jesús salvan
Jesús me ha hecho saber que sus santas Llagas me salvarían y me ha pedido ofrecerle mi vida. Yo
estaba todavía apegada a lo material, aunque Jesús me pidió acercarme a la pobreza, y hace tres
años, aunque yo no tenía el dinero para esto, yo quería comprar una hermosa casa, puesto que yo
todavía tenía en mí el gusto del lujo, que no lleva al Paraíso.
Entonces Jesús de Amor me hizo comprender hasta qué punto yo era hipócrita. Mi conciencia no
encontraba ya la paz, porque yo estaba lejos de la verdad del Evangelio: «Vende todo y sígueme».
Una vez más, yo estaba al fondo del abismo a causa de mi gran orgullo. Entonces Jesús de Amor me
dejó purificarme en un gran sufrimiento, y en su Bondad infinita, El volvió todavía a explicarme no
olvidar el Evangelio y pensar en los que están en la miseria material. Luego Jesús me animó a la
solidaridad.

Jesús: «Despierta a tus hermanos»
Jesús de Amor, al principio de mi conversión, me atraía con fuerza hacia El al Tabernáculo y yo no
podía ya dejarle. El me pedía no resistirle, porque El tenía muchas resistencias en mí. Yo iba a la
iglesia todas las tardes para consolar al Corazón de Jesús de Amor, y yo comencé a hacer el
Viacrucis todos los días, aunque estuviera muy fatigada. Dios me dijo que El veía mi fatiga. Entonces
El mismo aumentó mis fuerzas y rápidamente me volvió a poner de pie e incluso me ha devuelto una
buena salud para servirle en el mundo entero. Luego me pidió despertar la fe de mis hermanos.

Intervención de la Virgen María
Después la Virgen María me concedió muchas Gracias para mi conversión y no ha dejado nunca de
hacerlo porque yo tenía mucha necesidad, por ser muy rebelde de naturaleza.
Entonces yo acepté estas Gracias y comencé a ir a la Misa todos los días, a leer la Biblia, a estudiar
el Catecismo, a confesarme, a ayunar tres veces por semana, a rezar el Rosario porque Jesús me
prometió que el Rosario me salvaría.
Después de haberme consagrado al Corazón Inmaculado de María, yo me hice imponer el
Escapulario de Nuestra Señora del Monte Carmelo. La Santa Virgen me ha protegido muchas veces
gracias a este sacramental. Para obtener el privilegio sabático cuando se ha impuesto el Escapulario
de Nuestra Señora del Monte Carmelo, es necesario guardar el Escapulario día y noche, vivir la
castidad según su estado de vida y rezar el Rosario todos los días. (El privilegio sabático significa que
si nosotros morimos el miércoles, María nos liberará de las llamas del Purgatorio el primer sábado
que sigue a nuestra muerte y nos llevará al Paraíso).
Hace once años que volví a la Iglesia Católica y yo puedo decirles que desde que sigo a Jesús de
Amor, yo tengo mayor alegría que cuando llevaba la vida del mundo. Hay más alegría en dar a los
hermanos y hermanas que se ama, que en recibir.
Para salvar mi alma, Jesús de Amor me pidió huir del mundo, es decir huir de todos los placeres que
nos propone el mundo, porque si yo continuaba siguiendo al mundo, yo jamás podría entrar en el
Reino de los Cielos. Yo he hecho la elección libre de Dios, Santa Trinidad, y he rechazado a
Mammon.

La elección libre del Paraíso o del Infierno
Cuando yo hice la elección del Paraíso, yo puse este acto de amor por el Señor con toda libertad del
corazón. Por supuesto, yo tengo cruces, como todos los cristianos fieles, pero Jesús de Amor me dijo
que El es el Camino, la Verdad y la Vida.
Cuando yo esté en el Paraíso, las cruces que yo haya ofrecido a Dios en la tierra se harán lluvia de
Gracias y de alegrías renovadas por toda mi eternidad y yo alabaré la Misericordia infinita de un Dios
que sólo es Amor.
Después de mi divorcio, yo entré en una orden religiosa durante un año y medio para perfeccionar mi
fe.
En el Nº 846 del Catecismo de la Iglesia Católica nos dice que «no podrán salvarse los que sabiendo
que Dios fundó, por medio de Jesucristo, la Iglesia Católica como necesaria para la salvación, sin
embargo, no hubiesen querido entrar o perseverar en ella».
Aunque yo me separé de la Iglesia Católica durante algunos años, el Bautismo que había recibido en
mi nacimiento me había incorporado para siempre a la Iglesia que me ha concedido la Gracia por este
Bautismo de que todos mis pecados sean perdonados, el pecado original y todos mis pecados
personales, así como todas las penas del pecado (Nº 1263 del Catecismo de la Iglesia Católica).
Ustedes saben, hoy día, que muchas almas son ingratas con Dios que nos ha dado por su Iglesia
todos los Sacramentos. Hay los que se llaman los Sacramentos de iniciación cristiana, como el
Sacramento del Bautismo, el Sacramento de la Confirmación, el Sacramento de la Eucaristía.
Después se encuentran los Sacramentos de curación, como el Sacramento de Penitencia y de
Reconciliación, la Unción de los enfermos.

La Unción de los enfermos siete veces
Personalmente, yo he recibido siete veces la Unción de los enfermos después de haber hecho abrir
los chakras por un gurú. Yo he estado muchas veces moribunda a causa de estas técnicas que había
conocido en el espiritismo. Dios me dijo que no estaba de acuerdo con estas técnicas. Yo salí de ellas
puesto que me consagré al Corazón Inmaculado de María y yo he sido también advertida de que
había evitado los suplicios del Infierno por la eternidad, pues yo había sido guiada por un gurú que
me había enseñado a practicar el espiritismo.

La Gracia del Espíritu Santo
Hay también los Sacramentos de servicio de la Comunión, como el Sacramento del Orden y el
Sacramento del Matrimonio que es indisoluble. Hay que comprender que los Sacramentos nos
confieren la Gracia del Espíritu Santo. Nos ayudan a hacernos santos.
Hay también otras celebraciones litúrgicas, como los sacramentales y los funerales cristianos.
Personalmente, cuando el Señor me llame a El, yo deseo ser enterrada y no incinerada, aunque la
Iglesia no lo prohíbe, porque mi cuerpo está llamado a resucitar un día.
El entierro de nuestros difuntos es una de las obras de Misericordia. Ustedes saben que los difuntos
asisten a sus funerales. Entonces imaginen el dolor de los que ven sus cuerpos quemándose.

Algunos estudios en la Nueva Era

EL REIKI, PELIGRO MORTAL


El Yoga en la filosofía y en la práctica es incompatible con el Cristianismo

http://www.jmanjackal.net/esp/espyoga.htm


documento vaticano sobre el esoterismo y la Nueva Era


http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/interelg/documents/rc_pc_i
nterelg_doc_20030203_new-age_sp.html

Queridos amigos, hace quince años, yo estudié ciertos autores de la Nueva Era que son falsos
profetas, porque ellos no anuncian a Jesucristo como Dios. Actualmente, existen muchos falsos
profetas.
San Pedro nos ha hablado de ellos en su Segunda Carta, capítulo 2, versículos 1–3: «Hubo también
en el pueblo falsos profetas, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán herejías
perniciosas y que, negando al Dueño que los adquirió, atraerán sobre sí una repentina destrucción.
Muchos seguirán su libertinaje y, por causa de ellos, el Camino de la verdad será difamado.
Traficarán con vosotros por codicia, con palabras artificiosas; desde hace tiempo su condenación no
está ociosa, ni su perdición dormida».
La Nueva Era hace mención de algunos de entre los que yo he estudiado hace algunos años: Alice
Bailey, Helena Petrovna Blavatsky, Allan Kardec, khrishnamurti, Sai Baba, Maitreya (el que se dice
Cristo), Eliphas Levi, Leadbetter, Papus, René Guenon, Paracelse, Nostradamus, Carl Jung, Sigmud
Freud, Edgar Cayce, Marilyn Ferguson, Lobsang Rampa, Carlos Castañeda... y muchos otros.
Desgraciadamente, todos estos autores jamás me han hecho conocer un Dios de Amor, un Dios
Padre, un Dios Trinidad, un Dios lleno de dulzura, de Misericordia, de ternura y de compasión.
Yo he sido envenenada con el veneno que Satanás ha puesto en mi corazón a través de muchos de
sus escritos y yo puedo decirles que solo la Preciosa Sangre de Jesús me ha salvado de este veneno
infernal.

Jesús: «Tú te bañarás en mi Sangre»
Jesús de Amor, tranquilizándome, me dijo: «Tú te bañarás en mi Sangre”. Entonces, por amor a El y a
la Santísima Virgen María que ha sufrido a causa de mis pecados, al pie de la Cruz, yo rompí y
quemé todos los libros que estaban consagrados a la Nueva Era, al espiritismo, a la cartomancia, a la
numerología, a la astrología, al ocultismo, a los horóscopos. Yo no quería que nadie los recuperase,
porque yo hubiera sido responsable delante de Dios si alguien venía a tener conocimiento de ellos.
San Miguel Arcángel ha contribuido mucho en mi liberación, pues él me ha dicho que no amaba el
orgullo. Entonces, yo he debido caminar en la humildad.
Un día yo fui marcada por un libro: «¿PUEDE LIBERARSE DE LOS ESPIRITUS IMPUROS?», donde
Monseñor Tournyol de Clos (Ediciones del archiestratega), nos dice:
«Si vosotros habéis estado en contacto con el ocultismo, el esoterismo, el espiritismo, la astrología, la
brujería, la magia, el hipnotismo, el reiki, el yoga, la meditación trascendental, la Nueva Era y toda
especie de sectas; o también con prano-terapeutas, que se dicen curanderos a magnetizadores, que
curan por imposición de las manos, pases magnéticos o radiestesia o péndulo; si habéis visitado a
videntes o hechiceros tales como magos, adivinos, marabús o gurús, a cartománticos que leen en las
cartas; a quirománticos que leen en las líneas de la mano o a nigromantes que consultan a los
espíritus de los difuntos: sabed que os habéis dirigido a individuos que trabajan con el demonio y que
habéis dado a Satanás cierto poder sobre vosotros.
Si vosotros mismos habéis tratado de conocer el futuro, aun por juego en los tarots o los horóscopos,
si habéis llevado amuletos tales como talismanes, signos del zodíaco; si habéis hecho –o si se ha
practicado por vosotros– ritos ocultos, si habéis pronunciado fórmulas o repetido palabras secretas
como los mantras por ejemplo, en fin, si habéis frecuentado lugares envenenados por la brujería, el
vicio o la depravación moral; con mayor razón si vosotros mismos habéis hecho un pacto con
Satanás, hecho magia, invocado a los muertos; tirado suertes, proferido maldiciones o blasfemias,
debéis ante todo esforzaros por daros cuenta que habéis ofendido gravemente a nuestro Padre del
Cielo».
Por lo mismo, es necesario hacer una Confesión exhaustiva para pedir a Dios perdonarnos estos
extravíos y estos pecados que abomina, si bien estos acontecimientos son antiguos y si, en la época,
nosotros no éramos conscientes de ofenderlo.
Queridos amigos, la Palabra de Dios en el Deuteronomio 18, 10–12, nos dice: «No ha de haber en ti
nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique la adivinación, la astrología,
la hechicería o la magia, ningún encantador, ni quien consulte a espectros o adivinos, ni evocador de
muertos. Porque todo el que hace estas cosas es una abominación para Yahvé tu Dios, y por causa
de estas abominaciones desaloja Yahvé tu Dios a esas naciones a tu llegada».

El Rosario a los nueve Coros de los Angeles y el acto de amor
Como el tierno Jesús nos ama a cada pequeño, yo me he hecho muy pequeña y he implorado al gran
San Miguel por mi liberación. Todos los días, yo rezo el Rosario a los nueve Coros de los Angeles,
por mi protección y por la liberación del mal que queda en mí y yo le doy gracias por liberarme del
orgullo espiritual del que estaba invadida a causa de esas falsas doctrinas. Yo rezo también la
oración: «Jesús, María, yo os amo, salvad las almas», porque cada vez que este acto de amor es
rezado con el corazón, se salva un alma.
Desde que yo volví, de todo corazón, a Dios y a la Iglesia, he sido advertida por el Cielo que he sido
marcada con el sello de Dios que recibí en El Escorial, lugar del que el Cardenal de Madrid ha
reconocido todas las obras de misericordia.
Yo tengo, especialmente, que dar gracias a la Santísima Trinidad y a la Santísima Virgen María,
siempre Virgen, que a pesar de mi gran miseria ha puesto sobre mi frente un sello especial, el sello
de Dios, para que el enemigo no pueda apoderarse de mi alma.

El microchip es la marca de la Bestia
Muy queridos amigos, Satanás actualmente está desencadenado para perder a todas las almas que
él intenta perder, por el orgullo espiritual; y uno de sus planes es llegar a marcar a cada individuo con
una marca sobre la frente o sobre la mano.
Dios, en su Misericordia infinita, me ha pedido hablar de esta marca de la Bestia que se la puede
llamar «microchip». Para esto, El simplemente me ha mostrado su Palabra en Apocalipsis 13, 16–18:
«Por sus maniobras, todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se harán marcar
sobre la mano derecha o sobre la frente, y nadie podrá comprar nada ni vender, si no está marcado
con el nombre de la Bestia o con la cifra de su nombre.
¡Aquí está la sabiduría! Que el inteligente calcule la cifra de la Bestia; pues ésta es la cifra de un
hombre. Su cifra es 666».
Dios me ha mostrado también su Palabra en Apocalipsis 14, 9–10: «Otro Angel les siguió, diciendo
con fuerte voz: ‘Si alguno adora a la Bestia y a su imagen, y se hace marcar en la frente o en su
mano, tendrá que beber también del vino del furor de Dios, que está preparado puro, en la copa de su
cólera. Será atormentado con fuego y azufre, delante de los santos Angeles y delante del Cordero’».
Muy queridos amigos, el microchip es la marca de la Bestia. Desgraciadamente, si nosotros lo
aceptamos voluntariamente en nuestro cuerpo, nosotros seremos suprimidos del Reino de los Cielos
por la eternidad.
Dios nos llama al valor, a la fe, a la esperanza en su ayuda y en su Poder infinito que nos protegerá
durante los tres años y medio del Anticristo. Dios enviará a Sus Angeles para proteger a su Pueblo
que rechazará dejarse marcar por la Bestia para la eternidad. Dios proveerá a su Pueblo de todo lo
que necesita. Entonces, ¡confianza! Dios me ha advertido que era necesario que yo tema no hablar
del microchip. Entonces yo advertí a tiempo y a destiempo, mientras nosotros estamos en el tiempo
de la gran Misericordia de Dios.
Sin embargo, queridos amigos, sepan que los que quieren ser marcados con el sello de Dios por los
Angeles deben observar los diez Mandamientos de Dios, la pureza, la caridad, la pobreza, el
compartir y la obediencia a la Iglesia. (Apocalipsis 7, 3: «No causéis daño a la tierra, ni al mar, ni a los
árboles, hasta que hayamos marcado en la frente a los servidores de nuestro Dios»).

Eucaristía: obediencia a la Iglesia
Queridos amigos, para ser obediente a la Iglesia, dado que el buen Jesús me ha pedido someterme
en todo, yo quise tener conocimiento de lo que la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de
los Sacramentos nos decía sobre lo que debe ser observado y evitado, concerniente a la Santísima
Eucaristía.
Entonces yo estudié la instrucción REDEMPTIONIS SACRAMENTUM.
Yo deseo simplemente citaros algunos pasajes que me han impresionado más.
En el Nº 92 se dice: «Todo fiel tiene siempre derecho de recibir, según su opción, la Santa Comunión
en la boca. Si un comulgante desea recibir el Sacramento en la mano, en los lugares en donde la
Conferencia Episcopal lo permite, con la confirmación de la Sede Apostólica, se puede darle la Santa
Hostia. Sin embargo, hay que velar atentamente, en este caso, que la Hostia sea consumida en
seguida por el comulgante delante del Ministro, para que nadie se retire con las especies eucarísticas
en la mano. Si hay peligro de profanación, la Santa Comunión no debe ser dada en la mano de los
fieles».
En el Nº 93: «Hay que mantener el uso de la patena para la Comunión de los fieles, a fin de evitar que
la Santa Hostia o algunos fragmentos, caigan al suelo».
En el Nº 94: «No está permitido a los fieles tomar ellos mismos la Santa Hostia o el Santo Cáliz,
menos todavía transmitirlos de mano en mano».
Además a este respecto, hay que hacer cesar el abuso siguiente: Durante la Misa de Matrimonio,
ocurre que los esposos se dan recíprocamente la Santa Comunión.
En el Nº 104: «No está permitido al que recibe la Comunión mojar él mismo la Hostia en el Cáliz, ni
recibir en la mano la Hostia que ha sido mojada en la Sangre de Cristo».
En el Nº 157: «Si habitualmente los Ministros presentes en la celebración son en número suficiente,
incluso para la distribución de la Santa Comunión, no es permitido designar para esta función a los
ministros extraordinarios de la Santa Comunión.
En las circunstancias de este género, los que fueren designados a tal ministerio, no deben ejercerlo.
Es pues necesario reprobar expresamente la actitud de los Sacerdotes que, estando presentes en la
celebración, se abstienen sin embargo de dar la Comunión, encargando a los laicos asumir tal
función».
En el Nº 158: «En efecto, el ministro extraordinario de la Santa Comunión no puede dar la Comunión
sino en el caso en que el Sacerdote o el diácono falten, cuando el Sacerdote está impedido a causa
de una enfermedad, de edad avanzada o por otro motivo serio, o también cuando el número de fieles
que se acercan a la Comunión es tan importante que esto ocasionaría a prolongar la celebración de
la Misa de una manera excesiva. A este propósito se considera sin embargo que el hecho de
prolongar brevemente la celebración, teniendo en cuenta las costumbres o el contexto cultural del
lugar, constituye una causa enteramente insuficiente».

Comunión y Confesión
El Espíritu Santo me ha enseñado poco a poco a comulgar y a confesarme bien. Antes de mi
conversión, yo no sabía que la Iglesia nos pide, por humildad, hacer una genuflexión o una simple
inclinación antes de recibir la Santa Eucaristía. Entonces en un espíritu de sumisión a la Iglesia, yo lo
hacía por amor a Dios, Divina Majestad.
Muy queridos amigos, antes de comulgar, yo he debido aprender a confesarme de los pecados
capitales como el orgullo, la avaricia, el deseo, la envidia, los celos, la glotonería, la cólera, la pereza.
Estos pecados, si no son confesados arrastran todos a cometer pecados más graves.

Dios quiere salvar a los homosexuales
En mi juventud, yo he tenido muchos amigos homosexuales. Dios que los ama hasta la locura quiere
salvarlos a todos. El les pide para ser salvados, observar la castidad. Dios quiere que nosotros
seamos puros y Dios quiere que todos nosotros sepamos que el Infierno está lleno de impurezas y de
sufrimientos sin nombre para las almas que no han querido arrepentirse del placer mientras estaban
en la tierra. Suplicios eternos esperan a los que se rehusaron, hasta el último segundo, a arrepentirse.
La Palabra de Dios es muy clara (1 Corintios 6, 9): «¿No sabéis que los injustos no heredarán el
Reino de Dios? ¡No os engañéis! Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni
los homosexuales..., heredarán el Reino de Dios”.

Nueva Era
La Iglesia nos advierte que la Nueva Era hace publicidad de un amplio abanico de prácticas tales
como: la meditación trascendental, el hinduismo, el budismo, el Control Mental Silva, el tarot, el
péndulo, la astrología, el chamanismo, la brujería, el yoga, el reiki, la acupuntura, el biofeedback, la
visualización, los tratamientos psíquicos, la curación por los cristales, la música o los colores, las
terapias de la reencarnación, etc.
Muy queridos amigos, si yo hubiera ido a comulgar sin haberme confesado de los pecados que he
citado más arriba, hubiera traído la condenación sobre mí misma, es decir que en cada Comunión,
me hubiera hundido un poco más en un profundo abismo.
San Pablo nos ha pedido discernir el Cuerpo de Cristo (1 Corintios 11, 28–30): «Examínese pues
cada cual, y coma el pan y beba la copa; pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo del Señor,
come y bebe su propio castigo. Por eso hay entre vosotros muchos enfermos y muchos débiles, y
mueren no pocos”.
Personalmente, yo ruego a Dios, en mi gran miseria, que me conceda la Gracia de convertirme todos
los días, y antes de ir a confesarme, yo pido al Espíritu Santo y a los Santos me muestren todos mis
pecados.

Las técnicas de Satanás
En mis diversas conferencias en el mundo, las personas que yo encuentro han abordado más o
menos el yoga o el reiki.
Entonces Jesús quiere que ellos sepan que estas técnicas no vienen de El, sino de Satanás que les
encadena y que tiene un poder sobre ellos. Dios no pide sino liberarles si ellos aceptan volver a El por
la Confesión. La Confesión es un acto de amor que se ofrece a Dios. En el momento en que se entra
en el confesionario, Dios abre de par en par sus brazos para acogernos en su Corazón. El se
mantiene simplemente oculto detrás del Sacerdote, pero es El solo quien actúa en nuestra alma y
lava en su Preciosa Sangre.
Nosotros debemos preparar nuestra eternidad por la oración, la pobreza, la penitencia y por muchos
actos de caridad, porque el día en que nos presentemos delante de Dios, para poder ser admitidos en
el Cielo, será preciso llegar con las manos llenas de misericordia (toda clase de oraciones por los
agonizantes, por los pecadores, por nosotros mismos, por las santas almas del Purgatorio, caridad
con los pobres, visita a los enfermos, visita a los prisioneros...).
Lo seguro es que en el Juicio particular de mi alma, yo deberé dar cuenta a Dios de todos mis
pensamientos, mis acciones, mis palabras. Por eso, yo acepto de todo corazón dejarme purificar en la
tierra, a fin de evitar a todo precio el fuego de Amor del Purgatorio. Yo intento transformar todos mis
pensamientos, mis acciones y mis palabras en puro amor.
He aquí, queridos lectores, el testimonio de una gran miseria que ha vuelto a su Señor de todo
corazón por amor a El, porque Dios no ha dudado en subir a la Cruz y de sufrir por mí, por salvarme y
por salvarlos personalmente. No hay amor más grande que el de dar la vida por sus amigos.
La eternidad no bastará para agradecer a Dios por su gran paciencia para conmigo, por mi conversión
y por alabar su gran Misericordia.
Muy queridos amigos, yo he pedido la Gracia de la pequeñez para llegar a ser el Amor, amor del hijo
pródigo que ama a su Padre Celestial hasta la locura... Y ustedes, ¿están prestos, queridos amigos, a
ofrecer su vida, sin temor del martirio, por la sola gloria del Padre, por puro amor?”.

FABIANA GUERRERO

Términos, técnicas y prácticas de la Nueva Era

El Vaticano emitió el documento ¨Jesucristo portador del Agua viva, una reflexión cristiana sobre la Nueva Era¨.
En este estudio se describe como la nueva era con su publicidad hace eco de una amplia gama de prácticas,
como la acupuntura, el biofeedback, la quiropráctica, la kinesiología, irridiología, la homeopatía, masajes y
diversos tipos de equipos técnicos (como la ergonomía, Feldenkrais, reflexología, Rolfing, masaje de polaridad,
tacto terapéutico, etc.), varios tipos de meditaciones no cristianas, la visualización, terapias nutricionales,
tratamientos psicológicos, diferentes tipos de usos de plantas medicinales (tomando lo natural y convirtiéndolo en
superstición),curación por cristales, por metales o por música o colores (cromoterapia), terapias de
reencarnación y, por último, programas de doce pasos y grupos de auto-realización. (Fuente: Pontificio Consejo
para la Cultura y Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso).



Otros prácticas: el tarot, la numerología, la astrología, la adivinación,, líneas de mano, el magnetismo, el
enegrama, la escritura automática, amuletos y talismanes, el tantra, la interpretación de los sueños
(oniromancia) , la superstición, las reuniones y chanelling (canalización) , sesiones de sanación con los seres de
la luz, la reconexión de sesiones individuales, Tabla Ouija, la creencia en el karma / la reencarnación, los
curanderos N. Edad, la telepatía, la telequinesis, el pensamiento positivo, radiestesia, péndulo, Bendición de
Toronto, el entrenamiento autógeno, la psicología transpersonal, piensa otra vez, el desarrollo del potencial
humano, la creenciaen los ovnis y extraterrestres, el simbolismo, el vudú, chamanismo magia blanca o negro,,
hipnosis, viajes astrales, la fuerza psíquica, la respiración N. La edad, la lectura de la voluntad, todas las formas
de energías curativas, los chakras de apertura, de Bach, la fitoterapia, Etiopathie, terapia de relajación, la terapia
auricular, shiatsu zen, todas las artes marciales, el Método Silva, la meditación trascendental, la sugestión
mental, el ayurveda, kama sutra, todos los cursos de sanación interior, la música New Age en la relajación de la
Nueva Era, la musicoterapia, Eneagrama, Ying / Yang, arco iris, oraciones N. La edad, el laberinto, el
gnosticismo, el monismo, el panteísmo, el taoísmo, el budismo y el hinduismo y Gandhi se reanuda por N. Edad,
rosacruces, martinismo, la masonería, la Madre Tierra, Gaia, Sofía, Era de Acuario, Cristo cósmico, diversas
revistas N. Edad (3er milenio, La Palabra Diaria, despertar la evolución, Living Magazine, Amanecer, lo esencial,
lo sublime gusto, Casa del siglo 21, el yoga Mondo).

Para los niños: Pokemon - Magic tarjetas, juegos de rol, el Yu gi oh, Wicca, Game Boy, Halloween ...



Nueva Era: Autores Varios / Libros

Elizabeth Clare Prophet, Rampa Lopsang, Marilyn Ferguson, Allan Kardec - Denis León - Gabriel Delanne
(espiritualismo), H. P. Blavastky, Annie Besant, Alice Bailey, David Spangler, Rudolf Steiner, Khrishnamurti,
Confucio, Nostradamus, Gerard Encausse, Eliphas Levi, Cagliostro, Shin Ru Adb, Benjamin Creme, S. Freud,
Meurois-Givaudan, Rajneesh, Sri Aurobindo, Fritjof Capra, E. Cayce, Gurdjieff GI, Gibran Khalil, René Guénon,
George Lucas, Carl Jung, Shirley MacLaine, la R. Secreto Byrne, el libro Ca Marche, la Cábala, el Bhagavad
Gita, el Libro de Urantia, los libros apócrifos, El Código Da Vinci / Ángeles y Demonios D. Brown, H. Potter
Thödol el Bardo, el Libro de los Muertos libros contemporáneos sobre todas las comunicaciones con los ángeles,
las lecturas sobre los niños índigo, libros de Mantak Chia, tales como energías curativas, como la lectura télod
Kryon y soria , Oasis, la Atlántida, el libro de Eckart (nueva tierra) ...

Usted encontrará todo lo que se menciona en algunos sitios "Librería de la Nueva Era"
Para el informe «Jesucristo, portador de agua viva", ver ediciones Téqui.

								
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