DE LAS ROSAS CRUCES AL CRISTIANISMO

					     "De los Rosa Cruces al Cristianismo"

 Entrevista con Fabienne Guerrero por Mons.
               René Laurentin

30 de abril 2009, Su Santidad Benedicto XVI ha
promovido "el Obispo Laurentin, Prelado de Su
                   Santidad".

          (Entrevista del 20/01/2011)

 Fabienne Guerrero nació 14 de abril de 1964.
  De altura mediana, morena de ojos azules, se
viste con modestia. Mantiene la precisión que ha
    cultivado en su profesión como secretaria
      ejecutiva y su trayecto contrastado es
              especialmente notable.

 RL: Has vuelto de las sectas a Cristo con una
      linda claridad. Háblenos de ello.

FG: Pasé mi juventud en las drogas, el alcohol,
clubes nocturnos, pecados de la carne. Escuché
   muy malas músicas, visto películas malas,
     practicado el espiritismo, astrología,
numerología, adivinación, hecho estudios en la
Nueva Era y tuve contactos con un gurú que me
abrió dos chakras: el chakra del tercer ojo y el
             chakra del corazón.

RL: También frecuentó a los Rosacruces. ¿Qué
                 es esto?

   FG: Se trata de un movimiento esotérico.

Fuí iniciada en la logia de Haroeris en Marsella
         desde abril 95 hasta marzo 97.

          RL: ¿En qué consistía eso?

 FG: Durante la primera iniciación, entré en la
logia con un enfoque especial. No puedo detallar
          para no crearme problemas.

   RL: ¿Ha tenido una educación cristiana?

FG: Sí. Fui bautizada el 03 de mayo 1964. Hice
  el recorrido habitual: catecismo, comunión
 privada, comunión solemne (profesión de fe).
RL: ¿Cuándo comenzaron sus contactos con los
               Rosacruces?

       FG: En julio de 1993 y me retiré
      definitivamente en marzo de 1997.

      A finales de 1996, hice una primera
         peregrinación a Medjugorje.

   RL: ¿Cómo se desligó de los Rosacruces?

FG: Empecé a rezar el Rosario y me consagré al
 Corazón Inmaculado de María. El 9 de agosto
  de 1998, durante una misa, hice un pacto de
   alianza con María Reina Inmaculada del
 Universo en la Fraternidad de "Bois le Roi".
  Siguiendo el consejo del cielo, hice celebrar
    misas (una treintena) por mi alma para
               encontrar la paz.

He recibido muchos sacramentos, incluyendo la
 unción de los enfermos, varias veces, sin estar
        realmente enferma físicamente.

  El Padre P. Rémels (Bélgica) ha hecho una
 ruptura de vínculos con el esoterismo que yo
había frecuentado. Todas las mañanas hago las
 Estaciones de la Cruz, seguido de laudes y la
       misa en mi parroquia en Béziers.

 RL: ¿Qué le trae su "misa orquestada" por la
                   mañana?

FG: Cuando veo el Señor, en el momento de la
elevacion me arrodillo y le pido de quemar mi
corazón en el fuego del suyo. Siempre recibo la
      comunión de rodillas y en la boca.

La misa me da la fuerza para darme y seguirlo.

RL: Usted entiende que la unión de la voluntad
 con Dios, es decir, la unión de amor (que es lo
             mismo), es lo esencial.

    FG: Sí, lo que me importa es la profunda
intimidad, día tras día con Jesús, en Su paz y Su
                     alegría.

      RL: Sí, una voluntad que le da una
           identificación a su vida!

                    FG: Sí.
RL: Cuando sus desviaciones empezaron? En su
                 infancia?

     FG: A la edad de 15 años, empecé la
  adivinación, la astrología y la numerología.

        RL: La numerología, ¿qué es?

   FG: Se trata de un conjunto de creencias
 basadas en la asignación de propiedades a los
números. Se hace el estudio de un tema de vida,
basado en la fecha de nacimiento para situarse
           en una conjuntura astral

         RL: ¿Cuál fue el resultado?

 FG: Pasé por tres etapas, en los cuales estaba
             buscando la lógica.

            RL: ¿Y la Nueva Era?

FG: La Nueva Era es un movimiento espiritual
   que no viene de Dios. En este movimiento,
nunca he oído hablar de Jesucristo como el Hijo
 de Dios. Aprendí que existía lo "Divino". Lo
Divino es la máxima expresión de la conciencia
  cósmica, la vibración (energía) más alta. Se
   manifiesta por medio de emanación en la
  energía interior y cósmica. Coincide con el
 mundo y con el hombre. El individuo puede
 decir: Dios está en mí, yo soy mi creador. En
una palabra, todo es uno, todo es energía, todo
                    es Dios.

El Cristo de la Nueva Era que he conocido es un
  simple Espíritu, que se manifestó en Buda y
                Jesús de Nazaret.

  No me era posible entrar en relación con un
  Dios personal, era una simple ola del océano
                    cósmico.

   Mi salvación consistía en el conocimiento
 experimental de mi naturaleza supuestamente
                    divina.

   Tenía que realizarme personalmente por la
    iluminación interior, los renacimientos, el
autocontrol y, eventualmente, por la adquisición
 de poderes conectandome en la energía divina
  que asegura la purificación y la armonía con
  uno mismo, con los demás y con el universo.

   Me bastaba a mí misma, no necesitaba de
revelación ni de redención, ni de ninguna ayuda
externa. De acuerdo con la ley del karma, tenía
  que arreglar yo misma mis propios errores
   durante nuevas existencias. Mi fe era "la
 gnosis" (secretos reservados a los iniciados) y
  nunca oraba. Ni siquiera creía en el pecado.

 RL: La Nueva Era es bien conocido, se adueña
de todas las facetas de nuestra cultura. Hizo una
síntesis brillante, pero inconsistente que seduce
  sus seguidores, pero los deja frustrados. En
      cuanto a los chakras, son significados
desconocidos en Occidente identificados por los
 Indios. Hay siete primordiales, del chakra raíz
  al chakra coronario que reside encima de la
     cabeza. Esto la ha sometido a todas las
    influencias. De ahí vuestro recorrido sin
                  desenfrenado.

FG: La apertura de los chakras me desvió de la
    fe y me abrió a todo tipo de aventuras
      heteróclitas que me han destruido.

 RL: Ese gurú quería abrirle al "más allá" de
      nuestras percepciones ordinarias.

  FG: Durante un año asistí a sus sesiones de
espiritismo. Un día me propuso que hiciera una
       limpieza a fondo. Como creía en la
 reencarnación, pensé que me iba a liberar del
  karma, es decir, de las servidumbres de mis
                 vidas pasadas.

  Puso su mano sobre mi chakra del corazón y
sobre mi chakra del tercer ojo al mismo tiempo,
   e hizo una invocación en un idioma que no
                   entendía.

    En la siguiente sesión de espiritismo, el
  Kundalini se eleva. Yo estaba muy asustada
    porque sentía una gran fuerza que me
atravesaba desde el chakra raíz hasta el chakra
 coronario y que me hacía como estallar hacia
                     arriba.

  RL: Con una tendencia a la levitación como
                  sucede?

 FG: No, en absoluto. Es a través de la cabeza
  que eso me estaba tirando hacia arriba, sin
        llegar a tocar destino ni objeto.

          RL: ¿Qué le hizo cambiar?
   FG: A finales de 1996, me fui a hacer una
    primera peregrinación a Medjugorje.

  RL: ¿Cuál fue su cambio en ese momento?

 FG: Reencontré en Medjugorje el gusto de los
 sacramentos, gusto que había perdido desde la
edad de 15 años, he reencontrado el gusto por la
      oración, especialmente del Rosario.

     RL: Una cierta iluminación general.

                    FG: Sí

      RL: Esto la ha "abierto" a Cristo?

                    FG: Sí

  RL: Reconoció que esto viene del Espíritu
   Santo: Él no se muestra, pero como los
  proyectores que están en nuestra espalda
durante los espectáculos, Él ilumina la escena:
              Jesús y su mensaje.

   FG: Reconocí de inmediato la acción del
              Espíritu Santo.
   RL: El Espíritu Santo no nos instruye con
 términos ni palabras, pero nos da Su luz para
que percibamos el Cristo y Su obra en nosotros.

FG: Yo he aceptado todo del cristianismo. Estoy
  participando activamente en el apostolado.

Escribí cinco libretos sobre mi conversión. Ellos
 obtuvieron el imprimatur el 1ro de diciembre
  de 2009 y 4 fueron publicados en la editorial
                      Téqui.

 - Salí de la Orden Rosacruz AMORC (Antigua
        y Mística Orden de los Rosacruces)
          - Astrología o confianza en Dios.
    - Dios me ha liberado de la creencia en la
                   reencarnación.
- Jesús Misericordioso me liberó del espiritismo.
      - Jesús Misericordioso me liberó de la
                    clarividencia.

         También he creado un sitio
     web: http://fabienne.guerrero.free.fr/

  RL: ¿Cuántas personas lo visitan cada mes?

 FG: He quitado el contador desde hace algún
   tiempo. En la actualidad, una decena de
personas por mes, de todos los países de habla
   francesa me está escribiendo por correo
                 electrónico.

  También difundo unos CDs sobre el Espíritu
 Santo, las apariciones de la Virgen María, los
peligros de la Nueva Era, del yoga, del reiki, de
  la meditación trascendental, del espiritismo y
      unos CDs sobre la enseñanza de buenos
sacerdotes (Padre E . Tardif, el Padre D. Ángel,
 el Padre Nicolás Buttet, el Padre Roger Paulin
   ..), unos CDs sobre la oración y la alabanza,
unos CDs sobre los distintos sacramentos, sobre
   la Biblia, sobre la sanación interior, sobre la
    evangelización, sobre la vida de los santos...

RL: Y los Rosacruces, han desaparecido de su
                horizonte?

FG: He adherido a AMORC entre julio de 1993
y marzo de 1997 y he accedido al séptimo grado
                 del Templo.

           RL: Cuántos grados hay?

FG: 12, creo. Después de Medjugorje, escribí al
Imperator de la Orden expresando mi deseo de
   irme. Me preguntó por qué y contesté:

       - Para volver a la Iglesia Católica.

    RL: Vuestros chakras estaban siempre
                  abiertos?

                     FG: Sí.

  RL: ¿Quién se los ha cerrado? Ya que no se
        abren solo al Cristianismo ...

 FG: Un sacerdote que no recuerdo el nombre
hizo una oración por el cierre y todo ha vuelto a
                la normalidad.

RL: Tiene suerte de que todo haya sucedido tan
        rápido y finalmente tan bien.

   FG: Sí, gracias a los sacramentos que he
 recibido todos los días ya que muchos siguen
  atravesando dificultades y a veces mueren
        cuando el kundalini despierta.

    RL: ¿Podemos preguntarle lo que es el
               Kundalini?
FG: Es una poderosa energía que se encuentra
 en el hueso sacrum. Se despierta y sube a lo
  largo de la columna vertebral y trabaja de
 centro en centro hasta el chakra coronario.

RL: Esto la ayudó a obtener una receptividad
           mayor al Cristianismo?

 FG: No directamente. Empecé a estudiar la
   Biblia, la vida de los Santos, el Concilio
Vaticano II, el Catecismo de la Iglesia Católica
              y vi que era bueno.

         RL: Eso la acercaba de Dios?

   FG: Sí. Pasaba mis tardes en una iglesia en
 Marsella para hacer el vía crucis y para pasar
tiempo con Jesús y ahí oí una voz. Ella salió del
tabernáculo, y Jesús me dijo: "Yo soy tu único
                  Maestro".

   RL: Lo oía o lo "percibía" internamente,
       intelectualmente como se dice?

     FG: Lo oía tal como usted me habla.
           RL: Ah si. Oía una voz?

FG: Sí. Una voz que salía del tabernáculo. Una
 voz masculina, muy fuerte. Resonaba en mí.
         Esto me sucedió otras veces.

RL: Si el Espíritu Santo no habla, Jesús que se
 hizo hombre puede hablarnos con palabras
                   humanas.

FG: Jesús también dijo: "Mis Santas Llagas te
 salvarán", ya que me llevaría en sus Santas
            Llagas para salvarme.

RL: Sus heridas, Sus sufrimientos y Su muerte,
            se las hizo compartir?

FG: No. Todavía no. Pensé que tenía que tener
            un Padre espiritual.

             RL: ¿Y lo encontró?

FG: Sí. Mi primer Padre Espiritual, un padre
  dominico, discernió que Dios me estaba
                 hablando.

           ¿Eso normal Monseñor?
    RL: Sí, totalmente. Ha tenido suerte de
        encontrar un padre perspicaz.

FG: Yo le expliqué que tenía un amigo y estaba
viviendo en relación marital con él desde 1994.
Después de Medjugorje, hicimos un matrimonio
civil el 06 de septiembre 1997, pero no pudimos
   hacer el matrimonio religioso porque ya se
había casado religiosamente, luego divorciado.

    RL: ¿Y su esposa todavía estaba viva?

 FG: Sí, ella lo había dejado por otro hombre.

  Después de mi matrimonio, una noche en mi
 habitación, Jesús vino a visitarme y me pidió
  que le obedeciera, a dormir cada uno en un
 cuerto separado, y entonces Él me dijo: "Pido
reparación. Tu pecado me ha ofendido" y luego
          "Te quiero cuerpo y alma."

Mi padre espiritual confirmó que debía vivir la
castidad y Dios me pidió que testimoniara de Su
                 misericordia.

    De vuelta a casa, vivía como hermano y
                    hermana.

RL: Pero aceptó en vivir esta nueva situación?

 FG: Fue muy duro para él. Pero ya que Dios
       exigía la continencia, obedecí.

  Finalmente, el 14 de diciembre de 2000, me
  divorcié para seguir a Cristo en el mundo,
  porque Él me había dicho: "Quiero que me
             sirvas en el mundo".

 Luego de haber salido de la casa, he estudiado
 la fe católica y a principios de 2003, he creado
      una red de íconos pelegrinos de Jesús
   misericordioso en la obediencia a un Padre
 Pallotin de Osny, el Padre Eugenio, con quien
      trabajo siempre. Él es mi guía para la
                misericordia divina.

 Se trata de hacer circular iconos que fabrico en
   las familias por la duración de una novena.
 Ellos circulan hoy en varios países, tales como:
  FRANCIA - GUADALUPE - MARTINICA -
ISLA LAS SANTAS - ISLA DE LA DESIRADE
    - BÉLGICA - SUIZA - LUXEMBURGO -
  PORTUGAL - PAÍSES BAJOS - AFRICA -
                   ITALIA.

 Algunas personas que reciben el icono ya no
quieren desprenderse de él. Se enamoran más
de Jesús. Rezan la coronilla de la misericordia.

              RL: Hay muchos?

             FG: Es una gran red.

          RL: Una red internacional.

     FG: Sí, dirigida por el Padre Eugenio.

       RL No existen grupos de oración?

           FG: No, no con esta red.

        RL: Usted tiene una profesión?

  FG: Sí. Secretariado Ejecutivo Bilingüe. Me
    detuve después de la peregrinación a
   Medjugorje para dedicarme por entero al
                  apostolado.

RL: Tiene sólo 46 años de edad, usted no está en
       edad de jubilación, de qué vive?
FG: Mi hermana (casada, dos hijos) me presta
 un apartamento y mis padres me alimentan.
Rechazé el dinero que me ofrecían mis editores
 (Tequi, Parvis, Rassemblement à son Image
         (Agrupación a su Imagen ...)

         RL: Usted compra su ropa?

FG: Mendigo ya que Jesús dijo: "Aferrate a la
 pobreza", "No tengas miedo de mendigar".

RL: Usted está muy sobrecargada de trabajo.

        FG: Sí, a veces no doy abasto.

          RL: Vive como un profeta?

FG: No. La Virgen María me dijo: "No tendrás
mensajes (como los profetas), pero sigue siendo
fiel a mi Hijo. Ella me habla de mí únicamente.

RL: Tiene una gracia de excepción: Renuncia,
 luz y claridad. Siga así fiel. No es tan fácil de
                     durar.

           **********************
              TESTIMONIO :


Jesús Misericordiosos me ha salvado del
                Infierno

    "DEL ORDEN ROSACRUZ A JESU
             CRISTO"

   Introducción del Padre Espiritual de
                 Fabiana

Desde hace varios años, ella me ha pedido
ser su Director Espiritual y ella me solicita
   una palabra de introducción para las
   enseñanzas que ella transmite en sus
 escritos. Yo lo hago de muy buena gana.
Ella atestigua su vida en el pecado, en las
trampas de la Nueva Era y del espiritismo,
                   y otras.
Si, en nuestra época, algunos dudan de la
     existencia del Infierno –lo que es
 perjudicial para muchos que renuncian a
  convertirse–, ella reconoce que llevaba
    una vida que le habría conducido al
 Infierno, no por la Voluntad de Dios, sino
 por el odio, las mentiras y los halagos de
   Satanás, “el enemigo de Dios y de los
                  hombres”.
  Ella atestigua la Divina Misericordia de
      Jesús y el Amor infinito que le ha
manifestado para salvarle; y atestigua con
 humildad, para incitar a sus lectores a la
    conversión, en conformidad con las
enseñanzas del Evangelio y del Catecismo
 de la Iglesia Católica. Ella evangeliza. Yo
     me empeño en sostenerla en este
   apostolado, “en contradicción con el
  espíritu del mundo”. Vosotros os daréis
 cuenta por vosotros mismos, leyendo su
                     texto.
  Puesto que ella está consciente de que
 Jesús le ha salvado por Amor, al haberla
 convertido de una gran pecadora en una
 persona cercana a Dios. En esto Dios se
 glorifica contra el espíritu del mal, y hace
  brillar así la Omnipotencia de su Divina
Misericordia, haciendo no conversiones a
  medias, sino verdaderas conversiones,
   definitivas; y Dios quiere, hoy, que la
 multitud de los pecadores se vuelva una
 multitud de santos, y de grandes santos.
Porque nosotros no podemos aceptar que
 nuestro Salvador consiga una victoria a
                  medias.
    Fabiana sabe de dónde ha sido ella
   levantada y de qué es ella deudora a
nuestro Redentor. El ha pagado muy caro
   por salvarla y por salvarnos a todos
   nosotros. Ella no puede callarse, su
compromiso con Dios es total, absoluto...,
       hasta el martirio, si es preciso.
 Y ella da gracias, también, a la Santísima
Virgen María, a los dos Santos Corazones
        unidos de Jesús y de María.
Su testimonio es verdadero, su enseñanza
 es aquella de la Iglesia, sin concesión ni
      disminución. ¡Qué él se difunda!

      El Padre Espiritual de Fabiana
    (Padre Espiritual de varias almas
              privilegiadas).

Testimonio: Jesús Misericordioso me ha
         salvado del Infierno

He aquí el testimonio liberador de Fabiana
 Guerrero, cuyo destino está desde ahora
fijado en la clamorosa Misericordia Divina,
             la de Jesucristo.
 Su conversión la propulsa al pedido de
  Jesús y de su Director Espiritual, a los
cuatro rincones del mundo para denunciar
   a la “Nueva Era” a la que ella estuvo
   adepta y para animar las jornadas de
  oraciones orientadas a la curación del
            alma y del cuerpo.

       Salvada del pecado en l996

 "Queridos hermanos y hermanas, desde
que Jesús me pidió que manifieste lo que
  es la Nueva Era, yo viajo por el mundo
      entero para dar mi testimonio de
  conversión, porque Dios me ha pedido
 atestiguar su Misericordia, ya que en mi
 vida yo le he ofendido mucho. Jesús de
 Amor ha venido a salvar del pecado a la
   pobre pecadora que soy yo, en 1996.
      Después de una peregrinación a
Medjugorge, donde yo encontré el amor de
 la Iglesia y la bondad de la Virgen María,
   Jesús de Amor me ha liberado de las
    enseñanzas de la Nueva Era y de la
    creencia en la reencarnación. En su
  Misericordia infinita, Jesús de Amor ha
 venido a decirme cuánto El me ama y me
 ha dado confianza en su Bondad infinita
con tal de que acepte reconocer mis faltas
  haciendo una buena Confesión privada.
Yo he llegado a conocer lo que nos dice el
derecho canónico en lo que concierne a la
             Confesión colectiva.
En el canon Nº 961, párrafo 1, está escrito:
 «La absolución no puede darse de modo
   general a varios penitentes juntos, sin
     Confesión individual previa, salvo:
  1) Si un peligro de muerte amenaza y el
     tiempo no es suficiente para que el
 Sacerdote o los Sacerdotes puedan oír la
 Confesión de cada uno de los presentes.
2) Si hay una grave necesidad, es decir, si
       teniendo en cuenta el número de
penitentes, no hay suficientes Confesores
  disponibles para oír como es preciso la
    Confesión de cada uno en un tiempo
conveniente, de suerte que los penitentes,
    sin que haya falta de su parte, serían
  forzados a ser privados durante mucho
  tiempo de la Gracia sacramental o de la
Santa Comunión; pero la necesidad no es
 considerada como suficiente cuando los
 Confesores no pueden estar disponibles
    por el solo motivo del gran aflujo de
penitentes, tal como puede producirse por
una gran fiesta o una gran peregrinación»
  Queridísimos amigos, el canon Nº 962,
   párrafo 1, nos dice: «Para que un fiel
  aproveche válidamente una absolución
 sacramental dada a varios penitentes, se
  requiere no solamente que él esté bien
dispuesto, sino que tenga al mismo tiempo
el propósito de confesar individualmente,
 en tiempo oportuno, los pecados graves
 que no puede confesar así actualmente».

Yo estaba destinada al Infierno por mi vida
               de impiedad

     Después, Jesús de Amor me pidió
     escuchar su Palabra, observar sus
Mandamientos y observar sus sábados. Yo
no conocía la Ley de Dios que el Señor me
   pidió defender. Entonces yo tuve que
 volver a aprender los diez Mandamientos
                  de Dios.
Yo estaba destinada al Infierno por mi vida
de impiedad, pero Dios, en su Misericordia
infinita, me dejó el tiempo de arrepentirme
 y me dejó una segunda oportunidad para
        lograr mi salvación eterna.
Después de mi conversión, Jesús de Amor
  me dijo que yo era toda su alegría, y la
     Santísima Virgen María, nuestra
queridísima Mamá Celestial, me hizo saber
que en mi muerte, Ella me llevaría al Cielo,
porque Ella ha visto el sufrimiento que yo
      soportaba para llevar mi cruz.

     Los demonios me atormentaban

 Antes de mi conversión, los demonios me
 atormentaban porque yo amaba el dinero,
los placeres del mundo y los placeres de la
carne. Entonces, yo fui advertida de que mi
   alma estaba al fondo del abismo. Para
     salvarme, Jesús de Amor me pidió
   adherirme a la pobreza y no hacerle ya
            sufrir con mi carne.
 Yo me decidí a hacer un buen examen de
  conciencia. Es cierto que yo no vivía los
      Mandamientos de la Ley de Dios.

   ¿Entonces cómo hubiera podido ser
               salvada?

 Yo no observaba el primer Mandamiento:
«Yo soy el Señor, tu Dios, que te he hecho
     salir del país de Egipto, del lugar de
 esclavitud. No habrá para ti otros dioses
   delante de Mí. No te harás escultura ni
 imagen alguna, nada que se asemeje a lo
   que hay en los cielos, ni de lo que hay
  abajo en la tierra, ni en las aguas debajo
   de la tierra. No te postrarás delante de
  ellas ni les darás culto» (Exodo 20, 2–5).
Está escrito: «Al Señor tu Dios adorarás y
     a El solo darás culto» (Mateo 4, 10).
    Queridos amigos, yo me adoraba a mí
   misma físicamente (especialidades de
  estética, vestidos de lujo, vacaciones de
  lujo...) y yo tenía también muchos ídolos
en la Nueva Era detrás de la cual se oculta
                   el demonio.
Entonces Jesús de Amor, en su Espíritu de
  Verdad, me dijo: «Tú adoras a Satanás».

     Bajo el dominio de los demonios

Yo practicaba la adivinación, la astrología,
el espiritismo y la mayoría de las técnicas
de la Nueva Era e incluso había entrado en
la secta Rosa–Cruz AMORC (La Antigua y
 Mística Orden de la Rosa–Cruz [AMORC]
 está mencionada en el informe sobre las
   Sectas, Nº 1687, 10 de junio de 1999).
 Después de mi arrepentimiento, Jesús de
 Amor me dijo: «No vendas más tu alma al
     diablo, ni me traiciones más, sino
     glorifícame, hónrame y alábame».
Entonces yo comencé a amar la oración de
   alabanza que nos lleva a amar a Dios.
 Yo estaba muy deprimida, durante años,
   puesto que todavía no se realizaba la
reunión con un Dios que no es sino Amor,
  Bondad y Compasión desde que se une
             con El con respeto.
Durante mucho tiempo yo no tenía ninguna
   relación de amor con el buen y dulce
  Jesús, en la oración o en la adoración.
    Ahora, yo paso horas adorándole en
  espíritu y en verdad. Dios me ha hecho
 saber que El buscaba adoradores fieles.
  Segundo Mandamiento: «No tomarás el
Nombre de Yahvé tu Dios en vano» (Exodo
                     20, 7).
    «Se ha dicho a los antiguos: ‘Tú no
perjurarás’ (...). Pues Yo os digo: ‘No juréis
    en modo alguno’» (Mateo 5, 33–34).
   Queridos amigos, es cierto que en mi
juventud, yo he pronunciado varias veces
 en falso el Nombre de Dios, mientras que
   este Nombre es sagrado. Yo he debido
                 confesarme.
 Tercer Mandamiento: «Recuerda el día de
     sábado para santificarlo. Seis días
trabajarás y harás todos tus trabajos; pero
  el día séptimo, es día de descanso para
    Yahvé tu Dios. No harás en él ningún
          trabajo» (Exodo 20, 8–10).
    «El sábado ha sido instituido para el
  hombre, y no el hombre para el sábado;
  por tanto, el Hijo del Hombre también es
      Señor del sábado» (Marcos 2, 27–
               28).              .
 Queridos amigos, el domingo yo no iba a
  la Misa y yo trabajaba ese día, mientras
     que es un día de reposo completo.
Desde que yo encontré el Amor de Dios, yo
le alabo, yo oro, yo le adoro, yo evangelizo
     en varios países y yo contemplo la
   creación que El ha hecho tan bella. Me
  gusta pasear en la naturaleza, en la cual
  encuentro una gran unión a Dios, en un
  silencio que me ayuda a unirme a El. Sí,
 este día es de nuestro Dios de Amor y de
               ternura infinita.
 Cuarto Mandamiento: «Honra a tu padre y
   a tu madre, para tener larga vida en la
 tierra que el Señor tu Dios te da» (Exodo
      20, 12). El Señor Jesús mismo ha
 recordado la fuerza de «Mandamiento de
Dios». El apóstol enseña: «Hijos, obedeced
  a vuestros padres, en el Señor, porque
    esto es justo. Honra a tu padre y a tu
madre, que es el primer Mandamiento con
promesa; para que tú te encuentres bien y
    goces de una larga vida en la tierra»
                (Efesios 6, 1–3).
Queridos amigos, en mi juventud, yo jamás
  honré a mis padres, yo no los obedecía
 nunca. Desde que Jesús de Amor vino a
    buscarme en lo más profundo de mi
 miseria, yo aprendí mucho a obedecer a
mis padres, a amar a mi familia, a servirla y
a ocuparme bien, dado que yo la obedecía.
 Ahora yo estoy en la paz perfecta y en la
alegría de tener una familia bendecida por
                     Dios.

 Jesús: «Yo te he creado con mis manos»

   Quinto Mandamiento: «No matarás»
            (Exodo 20, 13).
     «Habéis oído que se dijo a los
antepasados: ‘No matarás. Aquel que mate
será reo ante el tribunal’. Pues Yo os digo:
  ‘Todo aquel que se encolerice contra su
 hermano será reo ante el tribunal’» (Mateo
                    5, 21–22).
  Yo os confieso, queridos amigos, que yo
fumaba dos cajetillas de cigarrillos por día,
  yo me drogaba, yo bebía mucho alcohol,
    yo tomaba también la píldora y, en mi
        juventud, yo era muy colérica.
  Yo daba a mi cuerpo mucho veneno. De
 nuevo la Confesión, que es un verdadero
Sacramento de curación, me ha ayudado a
               liberarme de esto.
Después Jesús de Amor me dijo: «Yo te he
     creado con mis manos. Respeta tu
                    cuerpo».
  Después de haberme arrepentido de mis
   pecados, yo me di cuenta de que había
    gastado demasiado dinero en humo,
  mientras que este dinero hubiera podido
        servir para nutrir a los pobres.
  Yo llevé incluso un día a una amiga para
  hacerse un aborto. Yo no sé si vosotros
sabéis lo que pasa durante un aborto, pero
   es horrible. El embrión es desgarrado.
         El aborto es un homicidio

    Se le desgarra la cabeza, los pies, los
 brazos. El aborto es un homicidio. Cuando
  Jesús y María me visitaron, yo lloré y me
   arrepentí y ahora yo oro todos los días
   para que no haya más bebés mártires y
  para que las mamás que han abortado se
 arrepientan sinceramente. Yo oro también
    para que los médicos que practican el
           aborto hagan penitencia.
     Sexto Mandamiento: «No cometerás
           adulterio» (Exodo 20, 14).
   «Vosotros habéis oído que se dijo: ‘No
   cometerás adulterio’. Pues Yo os digo:
 ‘Todo el que mira a una mujer deseándola,
     ya cometió adulterio con ella en su
          corazón’» (Mateo 5, 27–28).
      Queridos amigos, yo he vivido en
 adulterio, que es un pecado mortal, según
  el No. 1856 del Catecismo. ¿Cuál hubiera
  sido mi condición si hubiera muerto con
    tal pecado en mi alma? El Nº 1035 del
  Catecismo nos dice: «La enseñanza de la
Iglesia afirma la existencia del Infierno y su
eternidad. Las almas de los que mueren en
    estado de pecado mortal descienden
  inmediatamente después de la muerte a
los Infiernos, donde ellas sufren las penas
   del Infierno, ‘el fuego eterno’. La pena
     principal del Infierno consiste en la
separación eterna de Dios, en quien solo el
hombre puede tener la vida y la dicha para
  las cuales ha sido creado y a las cuales
                    aspira».
    Esta es mi experiencia. Yo me había
casado civilmente con un señor divorciado
    que había recibido el Sacramento del
     Matrimonio catorce años antes y su
esposa le había dejado por un amigo suyo.
    Sin embargo por haber accedido a la
    Confesión y a la Comunión, nosotros
hemos vivido como hermanos y hermanas,
               separadamente.

     Jesús me mostró a los demonios

Cuando yo me casé civilmente, Jesús de
Amor vino a pedirme la continencia y me
pidió reparación de mi pecado. A partir de
   ese momento, Jesús me mostró a los
  demonios que rodeaban mi alma y que
   estaban listos a llevarme con ellos al
                  Infierno.
 Pero Jesús de Amor, en su Misericordia
infinita, me protegió. Entonces yo seguí lo
  que Jesús me pedía, porque Jesús vino
  para salvar a los que estaban perdidos.
Ustedes saben que ningún pecado agota la
  gran Misericordia del Señor y mientras
      más se agota, más ella aumenta.

 Todos estamos llamados a ser grandes
               santos

    Luego Jesús de Amor me dijo: «Yo te
      llamo a la santidad, Yo te llamo a
amarme». Jesús de Amor llama a todos los
 grandes pecadores a ser grandes santos.
        Su Misericordia infinita puede
transformarnos día tras día. Entonces para
    mí ha comenzado un gran camino de
     liberación y Jesús de Amor me ha
prometido que me guiaría y El lo ha hecho.
Después, El me envía por el mundo entero
   para testificar su Bondad con todos los
  que vuelven a El, que se confiesan y que
 se arrepienten sinceramente de todos sus
                    pecados.

    Jesús: «Tu pecado está borrado»
    Ustedes saben que cuando Dios ha
   perdonado los pecados, después de la
  Confesión, ellos ya no existen. Dios los
  olvida. Desde que me confesé, Dios me
      dijo: «Tu pecado está borrado».
     Cuando yo estaba todavía casada
civilmente, escribí un día al Vaticano para
  informarme de los casos de nulidad del
   Matrimonio, y el Vaticano me dijo que
  hacía falta que haya una causa válida y
  seria para esto. Yo reconocí delante de
    Dios que yo no tenía derecho a esta
nulidad, puesto que los dos estábamos de
 acuerdo en el momento del Sacramento.
   Entonces, en conciencia con Dios, yo
renuncié a este pedido. Sin embargo si yo
   hubiese hecho este pedido, yo hubiera
   debido dar cuenta a Dios en el día del
Juicio, porque todos somos responsables
  de los actos que realizamos. Todo acto
 tiene una consecuencia en nuestra vida.
Personalmente, yo preferí ser prudente por
          la salvación de mi alma.
  Sin embargo, hay casos de nulidad que
 son realmente valederos y es la Iglesia la
         que decide para cada caso.
  En 1987, Juan Pablo II ha denunciado el
      número excesivo de anulación de
 Matrimonios: un escándalo, ha dicho él,
   que amenaza con destruir el valor del
 Matrimonio cristiano. El ha denunciado la
proliferación excesiva y casi automática de
    las declaraciones de nulidad, bajo el
pretexto de inmadurez o de debilidad física
       de los esposos. «Una verdadera
  incapacidad de los esposos se justifica
  exclusivamente por una grave anomalía
que afecta la capacidad de comprensión y
     de voluntad de los sujetos», dijo él.

            «...Yo me divorcié»

Después de dos años de vida común como
hermanos y hermanas, me divorcié, puesto
 que mi matrimonio civil no tenía ningún
  valor para Dios, dado que yo no podía
   recibir el Sacramento del Matrimonio.
El Catecismo de la Iglesia Católica Nº 1650
   nos dice que son muchos hoy día, en
   muchos países, los católicos que han
    recurrido al divorcio según las leyes
   civiles y que contraen civilmente una
                nueva unión.
    La Iglesia sostiene por fidelidad a la
Palabra de Jesucristo: «Quien repudie a su
mujer y se case con otra, comete adulterio
    contra aquella; y si ella repudia a su
     marido y se casa con otro, comete
 adulterio» (Marcos 10, 11–12), que ella no
 puede reconocer como válida una nueva
    unión si el primer matrimonio lo era.
   Si los divorciados se vuelven a casar
  civilmente, ellos se encuentran en una
situación que contraviene objetivamente a
 la Ley de Dios. Desde entonces, ellos no
puedan acceder a la Comunión Eucarística
  mientras persista esta situación. Por la
   misma razón, ellos no pueden ejercer
   ciertas responsabilidades eclesiales.
 La reconciliación por el Sacramento de la
Penitencia no puede ser concedida sino a
los que se arrepienten de haber violado el
   signo de la alianza y de la fidelidad a
 Cristo, y se han comprometido a vivir en
         una continencia completa.
 Queridos amigos, durante algunos años,
   yo he vivido en concubinato con otra
    persona. Yo no sabía que no estaba
  permitido vivir juntos sin haber estado
           casada religiosamente.
    Dios me ha advertido también que era
  prohibido procrear fuera del Sacramento
del Matrimonio. Si nacen hijos mientras los
padres son católicos desde su Bautismo y
 ellos no están unidos a la Iglesia Católica,
   desgraciadamente son los hijos los que
     deberán llevar la consecuencia de la
        desobediencia de sus padres.
 Pero aquí todavía, la Misericordia de Dios
  es infinita en el sentido en que nosotros
  tenemos la posibilidad de hacer celebrar
 Misas de reparación de nuestros pecados
 y después deberemos todos responder en
 el Juicio particular de nuestra alma, en la
    hora de nuestra muerte, de todos los
    pecados que hayamos cometido en la
tierra y veremos su consecuencia y todo el
              film de nuestra vida.
      Ya, todos nosotros veremos, en el
    momento del Aviso que se acerca, el
 estado de nuestra alma y la consecuencia
de todos nuestros pecados y la ofensa que
           ellos han causado a Dios.
   Queridos amigos, permanezcamos con
 gozo esperando en la Misericordia divina,
   si hacemos celebrar muchas Misas por
 nuestras almas y si estamos arrepentidos
   sinceramente de todas nuestras faltas,
porque Jesús no sabrá negar nada al alma
   que confía en El y a quien libra de sus
     miserias a través de un Sacerdote.
En cada Confesión, se desclava a Jesús de
       Amor de su Cruz. ¡Quién podrá
comprender la grandeza de tal Sacramento
    de Amor! Dios no desea sino nuestra
liberación, tanto es su Amor. El nos quiere
    a todos en el Paraíso con El y con su
             Santa Madre María.

         Un Dios de pasión celosa

   Dios dice: «Yo soy un Dios de pasión
celosa, que hace rendir cuentas a los hijos
por la falta de los padres, hasta la tercera y
    la cuarta generación de los que me
   detestan; pero que actúa con fidelidad
 hasta la milésima generación de los que
 me aman y observan mis Mandamientos»
            (Exodo 20, 5–6; 34, 7).
 Por la Gracia de los Corazones Unidos,
  los efectos maléficos de una maldición
pueden ser neutralizados. ¡Cuántas veces
   se manifiestan en los hijos disturbios
  inexplicables: crisis psíquicas, físicas,
           disturbios nocturnos!
Rara vez se establece una relación con las
consecuencias de los pecados cometidos
    por generaciones anteriores y que
     repercuten en sus descendientes.
 Sin embargo, algunos fueron testigos en
su propia familia de los efectos saludables
de la oración de ofrenda sobre tales males
 hereditarios. He aquí esta bella oración.

Oración a los Corazones Unidos de Jesús
                   y de María
     «Padre Eterno, con confianza, yo os
 ofrezco los Corazones Unidos de Jesús y
      de María, las llagas victoriosas y
   sangrantes de Jesús y las lágrimas de
María, nuestra Madre del Cielo. Señor, ¡que
         se haga vuestra Voluntad!».
   Después, para recibir las bendiciones,
hace falta muchas veces consagrarse a los
Corazones Unidos de Jesús y de María, de
  la siguiente manera (si es posible todos
    los días, y vivir en estado de Gracia):
   «En el Nombre del Padre, del Hijo y del
            Espíritu Santo. Amén.
 Padre Eterno, habéis recibido la más alta
   Gloria de los Corazones de Jesús y de
María. Vuestro Divino Hijo, hecho Hombre,
 ha cumplido perfectamente, en unión con
su Madre, vuestra Voluntad en Espíritu de
       expiación amorosa. Nosotros os
  ofrecemos de nuevo esta alabanza para
 que nos bendigáis y nos curéis por estos
 Santos Corazones, e igualmente para que
nos enviéis el Espíritu Santo que renovará
              la faz de la tierra.
 Divino Redentor, nosotros reconocemos
 que sois el Hijo del Padre Eterno, el solo
      Mediador entre Dios y el hombre.
 Conforme a la Voluntad del Padre Eterno,
 habéis asociado a vuestra Santa Madre a
     vuestra misión, como Mediadora y
                Corredentora.
    En un espíritu de viva confianza nos
  consagramos (nuestra familia, nuestra
 comunidad...) a los Corazones Unidos de
      Jesús y de María, a fin de obtener
   provecho de vuestra promesa y para
       obtener la unidad en la caridad.
   Nosotros nos comprometemos a vivir
   nosotros mismos en el espíritu de los
     Corazones de Jesús y de María, y a
contribuir a que los pedidos contenidos en
    la oración que nos habéis enseñado
              puedan realizarse.
Donde quiera que nuestra influencia puede
 ejercerse, nosotros nos esforzaremos en
       hacer honrar el Nombre de Dios,
establecer el Reino de Dios entre nosotros
    y cumplir todo según vuestra Divina
     Voluntad. Entonces Dios bendecirá
  también la tierra y el pan cotidiano para
                     todos.
    Nos perdonaréis nuestros pecados e
  inclinaréis nuestros corazones a la paz.
 Misericordiosamente nos preservaréis de
   nuevas faltas y, en fin, nos libraréis de
                   todo mal.
 Cuando nosotros tengamos así la alegría
   de constatar que, por la intercesión de
     María, nos habéis socorrido, como
obrasteis vuestro primer milagro en Caná
    por su intercesión y en unión con la
Voluntad del Padre, entonces toda la tierra
      se unirá a la Iglesia para repetir la
salutación del Angel y orar: ‘Yo os saludo,
                    María...’.
    Movidos por una absoluta confianza,
   sellamos la alianza con la más grande
   potencia de Amor sin jamás romperla.
Señor, guiadnos todos los días de nuestra
vida con vuestro Espíritu Santo hasta que
 nos presentemos a la puerta de la Patria
            Celestial. Amén».
Queridos amigos, la Gracia ligada al culto
 de los Corazones Unidos de Jesús y de
 María, rompe las leyes de la naturaleza y
    las predisposiciones hereditarias.
         Confiemos pues en Dios.

La Preciosa Sangre derramada en la Cruz

 Algunos Sacerdotes comienzan a aceptar
el celebrar Misas para la curación del árbol
genealógico. Dios Padre perdona nuestros
   pecados gracias a la Preciosa Sangre
 derramada por Jesús en la Cruz. Si Jesús
   ha reparado todos nuestros pecados,
nosotros también debemos aceptar reparar
          los nuestros en la tierra.
 Si no se acepta repararlos en la tierra, por
amor al tierno y dulce Jesús que ha sufrido
 tanto en la Cruz por salvarnos, se deberá
  pasar algún tiempo en el fuego de Amor
  del Purgatorio que es terrible. Un fuego
 devorador, pero un fuego de Amor infinito
 en el cual las almas se purifican antes de
   ver a Dios cara a Cara. Su más grande
   sufrimiento es estar separados de Dios.
 Ellas no pueden hacer nada por su propia
   liberación, pero nosotros podemos todo
  por ellas. Por eso el Cielo nos pide hacer
     celebrar muchas Misas para que ellas
        puedan entrar en el Cielo lo más
              rápidamente posible.
   Se puede también sacar del tesoro de la
 Iglesia todas las indulgencias y ofrecerlas
                    por ellas.
  ¿Qué es la indulgencia? «La indulgencia
  es la remisión delante de Dios de la pena
temporal debida por los pecados cuya falta
    está ya borrada, remisión que los fieles
      bien dispuestos obtienen en ciertas
 disposiciones determinadas, por la acción
  de la Iglesia, la cual, como dispensadora
de la Redención, distribuye y aplica por su
  autoridad el tesoro de las satisfacciones
           de Cristo y de los Santos».
      La indulgencia es parcial o plenaria,
     «según que ella libere parcialmente o
 totalmente de la pena temporal debida por
                   el pecado».
  «Todo fiel puede ganar indulgencias para
   sí mismo o aplicarlas a las difuntos» (Nº
 1471 del Catecismo de la Iglesia Católica).
 Se puede también rezar el Santo Rosario.
 Las santas almas del Purgatorio que son
 muy queridas por Dios, como nosotros lo
     somos todos en la tierra, piden esta
oración por su liberación y en retorno ellas
   oran mucho por nosotros e interceden
    junto a Jesús de Amor por nosotros.
  Entonces nosotros obtenemos muchas
    Gracias en nuestra vida, gracias a las
   oraciones que ellas dirigen a Dios por
                   nosotros.
 Personalmente, yo ofrezco todos los días
el Viacrucis por ellas y me acuerdo que un
día Jesús me pidió continuar esta obra de
                 Misericordia.
    Séptimo Mandamiento: «No robarás»
                (Exodo 20, 15).
        «No robarás"» (Mateo 19, 18).
 El séptimo Mandamiento prohíbe tomar o
 retener el bien del prójimo injustamente y
   perjudicar al prójimo en sus bienes de
 cualquier manera que sea. El prescribe la
  justicia y la caridad en la gestión de los
bienes terrestres y de los frutos del trabajo
  de los hombres. El pide en vista del bien
común, el respeto del destino universal de
   los bienes y del derecho de propiedad
 privada. La vida cristiana se esfuerza por
 ordenar a Dios y a la caridad fraternal los
      bienes de este mundo (Nº 2401 del
       Catecismo de la Iglesia Católica).
Solo Jesús de Amor me ha curado, durante
mi adolescencia, del deseo de apropiarme
     de muchas cosas que no eran mías.
       Octavo Mandamiento: «No darás
testimonio falso contra tu prójimo» (Exodo
                     20, 16).
    «Se ha dicho a los antepasados: ‘No
   perjurarás, sino cumplirás al Señor tus
          juramentos’» (Mateo 5, 33).
El octavo Mandamiento prohíbe tergiversar
la verdad en las relaciones con los demás.
   Esta prescripción moral se deriva de la
vocación del pueblo santo a ser testigo de
su Dios que es y que quiere la verdad. Las
     ofensas a la verdad se expresan por
      palabras o por actos, un rechazo a
 comprometerse en la rectitud moral; ellas
 son infidelidades fundamentales a Dios, y
  en este sentido, socavan las bases de la
                     alianza.
  Yo reconozco, no llegaba a mantener las
    promesas que había hecho a Dios, es
    decir, vivir la castidad después de mi
                conversión.
Yo quería casarme religiosamente, pero yo
 estaba obligada por una promesa que yo
había hecho a Dios y Dios no olvida nunca
lo que se le ha dicho un día. Sin su Gracia
   cotidiana, yo no podría mantener mis
promesas, porque la soledad me pesa. Sin
 embargo, si yo no respeto mis promesas,
  yo no entraría jamás al Paraíso, porque
Dios me ha dicho que El odia la infidelidad.
     Un día la Santa Virgen María vino,
     gentilmente, a recordarme que era
  necesario que yo observe lo que había
             prometido a Dios.
  Noveno Mandamiento: «No desearás la
    mujer de tu prójimo» (Exodo 20, 17).
«Todo el que mira a una mujer deseándola,
    ya cometió adulterio con ella en su
           corazón» (Mateo 5, 28).
  Yo puedo deciros que yo codiciaba los
 bienes materiales. Por lo demás, antes de
 mi unión con Jesús de Amor, yo no vivía
sino para el dinero y no por el amor. Ahora
 yo no vivo sino de Amor por la salvación
de las almas y yo voy por el mundo entero
   para evangelizar por amor a mi tierno
                   Jesús.
  Décimo Mandamiento: «No codiciarás la
     casa de tu prójimo, ni su siervo, ni su
 sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que
    sea de tu prójimo” (Exodo 20, 17). «No
  desearás su casa, su campo, su siervo o
su sierva, su buey o su asno: nada que sea
     de tu prójimo» (Deuteronomio 5, 21).
 «Donde esté tu tesoro, allí estará también
           tu corazón» (Mateo 6, 21).
      El décimo Mandamiento desdobla y
   completa el noveno, que versa sobre la
    concupiscencia de la carne. Prohíbe la
 codicia del bien ajeno, la raíz del robo, de
   la rapiña y del fraude, prohibidos por el
séptimo Mandamiento. La «concupiscencia
   de los ojos» (1 Juan 2, 16) conduce a la
violencia y a la injusticia, prohibidas por el
quinto Mandamiento. La codicia encuentra
     su origen, como la fornicación, en la
  idolatría condenada en las tres primeras
           prescripciones de la Ley.
      El décimo Mandamiento lleva en la
  intención del corazón: él resume, con el
    noveno, todos los preceptos de la Ley
      (Nº2534 del Catecismo de la Iglesia
                    Católica).
 Me ha sucedido varias veces antes de mi
conversión, mirar y querer el marido de las
    otras, pero Jesús me ha enseñado a
 arrepentirme, a bajar la mirada y huir de
   los hombres. Sin embargo, yo caí con
muchos hombres. Por eso mi alma estaba
encerrada en la Bestia. Jesús me mostró la
    visión en 1997, justamente antes de
    Navidad, y me ha pedido aceptar mi
   penitencia. Yo sé que tendría muchas
  cuentas que rendir porque Dios me ha
  hecho saber, pero Dios espera también
         que yo le dé mucho amor.

    Yo estaba condenada a las penas del
Infierno por el padre de la mentira: Satanás

Queridos hermanos y hermanas, por todas
estas razones, mi alma estaba en el fondo
  del abismo y estaba condenada a las
 penas del Infierno, en el sentido en que
durante muchos años, yo había seguido al
       padre de la mentira, Satanás.
 Yo estaba también castigada a causa de
 ciertos gestos indelicados que yo había
 hecho varias veces. Entonces yo estaba
atada por el demonio en cadenas de odio.
   San Miguel Arcángel me ha ayudado
 mucho a hacerme muy pequeña para mi
Dios de Amor que no ama sino el amor de
  sus pequeñas criaturas creadas en su
               ternura infinita.
  Los demonios que he visto antes de mi
  conversión y que me cercaban, tenían
    todos cabezas horribles con mucha
maldad en la mirada y mucha crueldad. Yo
   había abandonado la alianza con Dios
    desobedeciendo su Ley de amor, de
    pureza y de caridad con los pobres.
Los demonios trabajan con las almas que
practican la Nueva Era, el yoga, el reiki, la
meditación trascendental, y si los chakras
 están abiertos, ellos entran en el cuerpo.
Entonces hay necesidad de consagrarse al
    Corazón Inmaculado, de dejar estas
   técnicas y de confesarse, y de ver un
 Sacerdote para hacer cortar estos lazos
       infernales y de ayunar mucho.

          El santo temor de Dios

 Cuando se sale libremente de la Ley de
Dios, no se puede ya ser protegido por El.
 Se está entregado en las manos de los
Angeles caídos, porque nosotros hemos
    escogido el mal con toda libertad de
elección, pero desde que nos arrepentimos
   sinceramente de nuestras ofensas a la
Trinidad de Amor, Dios, en su Misericordia
  infinita, nos libera durante la Confesión.
Los demonios no tienen miedo sino de una
 cosa: que se vaya a la Confesión y que se
  rece el Rosario a la Misericordia divina;
   cuando se va a encontrar al Sacerdote
   para dar a Dios nuestros pecados, los
Angeles caídos no tienen ya ningún poder
 sobre nuestra alma. En el momento de la
 Confesión, Jesús de Amor nos lava en su
Preciosa Sangre y nos toma en su Corazón
         para hacernos reposar en El.

       Una ley de amor y de respeto

   Yo he debido reparar mis pecados con
 muchos sufrimientos y abnegación para
 con mis hermanos y hermanas a quienes
encuentro en mis conferencias, y algunos
  llevan muchas veces una cruz pesada y
    están en la angustia. Entonces yo los
  consuelo con el Espíritu Santo con una
   oración de sanación que les apacigua.
El sufrimiento ha santificado y embellecido
  mi alma, porque he aprendido a amarlo.
     Después de mi arrepentimiento en
Medjugorge, yo he llorado mucho a causa
de mi vida pasada en los clubes nocturnos
  y los malos cines y me gustaba incluso
mirar films pornográficos, lo que ahora me
   causa horror. Yo comprendo que con
  todos estos pecados mi alma estaba al
     fondo del abismo. Sin embargo, la
Confesión y la penitencia me han salvado,
 y puedo verdaderamente decir que ahora
  yo tengo la contrición perfecta de todos
               mis pecados.
 A causa de mi egoísmo y de esta primera
   mitad de vida pasada, olvidando a los
pobres que tenían necesidad de mi ayuda
 y de mi compasión, yo pedí a Dios tener
   piedad de mí, tener piedad de la gran
miseria que soy yo y de enseñarme a vivir
    en Su Ley de Amor, de respeto y de
                  pureza.

   Jesús: «Tú tienes mi Misericordia»

 Cuando yo me confesé y cuando dejé la
 Nueva Era y el adulterio, Jesús me dijo:
  «Yo soy el Hijo de Dios. Mi Nombre es
  Yeshova. Tú tienes mi Misericordia».
   Dios, que ha visto mis esfuerzos de
 arrepentimiento y de retorno a El, en su
Bondad infinita me dijo hasta qué punto El
  me amaba, y hasta qué punto yo le era
amada y me pidió meditar su Pasión y ahí
 yo comprendí todo el Amor que El había
    tenido por mí y por cada criatura.

 Yo puedo ofrecerle mi vida en acción de
                gracias

  Jesús, durante su dolorosa Pasión, ha
 sufrido 5480 golpes para reparar todos
nuestros pecados mientras era inocente,
 entonces yo puedo ofrecerle mi vida en
             acción de gracias.
   Si yo no hubiera atestiguado la gran
 Misericordia que Dios ha tenido por mi
    alma, difícilmente hubiera obtenido
Misericordia el día del Juicio particular de
                  mi alma.
Sin embargo, si yo lo he hecho con toda
 libertad de corazón, es únicamente por
  amor al tierno y dulce Jesús que sufre
   tanto de ver a los pobres pecadores
      alejados de su Divino Corazón.
 Dios me pidió meditar su Pasión y ahí yo
he comprendido todo el Amor de Dios Hijo,
    el Verbo encarnado. Jesús de Amor
 perdona todo desde que se confiesa, El
 olvida todo con tal que se vuelva por un
         sendero de verdad con El.

        Amor, Misericordia, Justicia

La Misericordia es su más grande atributo,
     aunque Dios está compuesto de tres
    atributos: el Amor, la Misericordia y la
Justicia. Por eso Dios me ha explicado que
  después de esta vida, el Purgatorio es su
 Misericordia y el Infierno su Justicia. Dios
 me ha explicado que las almas que van al
  Infierno se han condenado ellas mismas.
 Va al Infierno el que quiere. Esto significa
 que la vida que se ha vivido en la tierra, se
la continúa del otro lado. Queridos amigos,
 hay almas que prefieren permanecer en el
     pecado, es decir que ellas rechazan
  arrepentirse incluso en el momento de la
 agonía. Ellas no han querido arrepentirse,
aun en el último segundo de su vida, de su
 existencia pasada en el placer de la carne,
  los placeres de la vida y los placeres del
  mundo en lugar de hacer penitencia y de
                  orar mucho.
   Si las almas pudieran comprender que
 Jesús es el mejor Padre, un Papá lleno de
    ternura. Es lo que yo he comprendido
cuando yo volví a El. Jesús quiere nuestro
amor y, personalmente, me ha pedido darle
    mucho amor. Jesús tiene un Corazón
   grande que tiene necesidad de nuestro
   amor. El mendiga nuestro amor y en la
   hora de nuestra muerte suplica que se
acepte su Misericordia, pero ciertas almas
 la rechazan por su orgullo. Si, solamente,
  ellas conocieran el Amor y la Bondad de
   Dios, ellas se echarían en el océano de
    Amor de su Corazón ardiente y en los
          brazos de su Misericordia.
     Jesús de Amor me ha invitado varias
    veces a hacer penitencia y a deplorar
  sinceramente todos mis pecados. Desde
  que yo me arrepentí, Dios me ha pedido
  aliviarlo porque tantas almas están lejos
de El. Dios sufre mucho y yo he aprendido
   a consolar su Corazón afligido por los
             pecados del mundo.

    Las santas Llagas de Jesús salvan
 Jesús me ha hecho saber que sus santas
    Llagas me salvarían y me ha pedido
    ofrecerle mi vida. Yo estaba todavía
  apegada a lo material, aunque Jesús me
 pidió acercarme a la pobreza, y hace tres
  años, aunque yo no tenía el dinero para
   esto, yo quería comprar una hermosa
 casa, puesto que yo todavía tenía en mí el
   gusto del lujo, que no lleva al Paraíso.
     Entonces Jesús de Amor me hizo
    comprender hasta qué punto yo era
 hipócrita. Mi conciencia no encontraba ya
la paz, porque yo estaba lejos de la verdad
  del Evangelio: «Vende todo y sígueme».
    Una vez más, yo estaba al fondo del
    abismo a causa de mi gran orgullo.
     Entonces Jesús de Amor me dejó
purificarme en un gran sufrimiento, y en su
     Bondad infinita, El volvió todavía a
    explicarme no olvidar el Evangelio y
   pensar en los que están en la miseria
    material. Luego Jesús me animó a la
                 solidaridad.

   Jesús: «Despierta a tus hermanos»
      Jesús de Amor, al principio de mi
 conversión, me atraía con fuerza hacia El
al Tabernáculo y yo no podía ya dejarle. El
   me pedía no resistirle, porque El tenía
   muchas resistencias en mí. Yo iba a la
  iglesia todas las tardes para consolar al
 Corazón de Jesús de Amor, y yo comencé
a hacer el Viacrucis todos los días, aunque
estuviera muy fatigada. Dios me dijo que El
veía mi fatiga. Entonces El mismo aumentó
   mis fuerzas y rápidamente me volvió a
poner de pie e incluso me ha devuelto una
   buena salud para servirle en el mundo
 entero. Luego me pidió despertar la fe de
                mis hermanos.

      Intervención de la Virgen María

  Después la Virgen María me concedió
 muchas Gracias para mi conversión y no
  ha dejado nunca de hacerlo porque yo
   tenía mucha necesidad, por ser muy
           rebelde de naturaleza.
   Entonces yo acepté estas Gracias y
 comencé a ir a la Misa todos los días, a
 leer la Biblia, a estudiar el Catecismo, a
   confesarme, a ayunar tres veces por
 semana, a rezar el Rosario porque Jesús
 me prometió que el Rosario me salvaría.
    Después de haberme consagrado al
Corazón Inmaculado de María, yo me hice
imponer el Escapulario de Nuestra Señora
del Monte Carmelo. La Santa Virgen me ha
  protegido muchas veces gracias a este
  sacramental. Para obtener el privilegio
    sabático cuando se ha impuesto el
 Escapulario de Nuestra Señora del Monte
     Carmelo, es necesario guardar el
 Escapulario día y noche, vivir la castidad
según su estado de vida y rezar el Rosario
   todos los días. (El privilegio sabático
   significa que si nosotros morimos el
miércoles, María nos liberará de las llamas
del Purgatorio el primer sábado que sigue
a nuestra muerte y nos llevará al Paraíso).
   Hace once años que volví a la Iglesia
  Católica y yo puedo decirles que desde
que sigo a Jesús de Amor, yo tengo mayor
   alegría que cuando llevaba la vida del
    mundo. Hay más alegría en dar a los
hermanos y hermanas que se ama, que en
                   recibir.
  Para salvar mi alma, Jesús de Amor me
   pidió huir del mundo, es decir huir de
  todos los placeres que nos propone el
mundo, porque si yo continuaba siguiendo
  al mundo, yo jamás podría entrar en el
    Reino de los Cielos. Yo he hecho la
elección libre de Dios, Santa Trinidad, y he
           rechazado a Mammon.

La elección libre del Paraíso o del Infierno

 Cuando yo hice la elección del Paraíso, yo
  puse este acto de amor por el Señor con
toda libertad del corazón. Por supuesto, yo
  tengo cruces, como todos los cristianos
 fieles, pero Jesús de Amor me dijo que El
      es el Camino, la Verdad y la Vida.
  Cuando yo esté en el Paraíso, las cruces
 que yo haya ofrecido a Dios en la tierra se
     harán lluvia de Gracias y de alegrías
    renovadas por toda mi eternidad y yo
 alabaré la Misericordia infinita de un Dios
              que sólo es Amor.
  Después de mi divorcio, yo entré en una
   orden religiosa durante un año y medio
           para perfeccionar mi fe.
   En el Nº 846 del Catecismo de la Iglesia
Católica nos dice que «no podrán salvarse
    los que sabiendo que Dios fundó, por
  medio de Jesucristo, la Iglesia Católica
   como necesaria para la salvación, sin
  embargo, no hubiesen querido entrar o
             perseverar en ella».
Aunque yo me separé de la Iglesia Católica
  durante algunos años, el Bautismo que
 había recibido en mi nacimiento me había
 incorporado para siempre a la Iglesia que
    me ha concedido la Gracia por este
 Bautismo de que todos mis pecados sean
perdonados, el pecado original y todos mis
  pecados personales, así como todas las
 penas del pecado (Nº 1263 del Catecismo
            de la Iglesia Católica).
    Ustedes saben, hoy día, que muchas
  almas son ingratas con Dios que nos ha
        dado por su Iglesia todos los
  Sacramentos. Hay los que se llaman los
Sacramentos de iniciación cristiana, como
       el Sacramento del Bautismo, el
     Sacramento de la Confirmación, el
        Sacramento de la Eucaristía.
 Después se encuentran los Sacramentos
    de curación, como el Sacramento de
 Penitencia y de Reconciliación, la Unción
              de los enfermos.
  La Unción de los enfermos siete veces

 Personalmente, yo he recibido siete veces
   la Unción de los enfermos después de
haber hecho abrir los chakras por un gurú.
 Yo he estado muchas veces moribunda a
     causa de estas técnicas que había
  conocido en el espiritismo. Dios me dijo
    que no estaba de acuerdo con estas
  técnicas. Yo salí de ellas puesto que me
 consagré al Corazón Inmaculado de María
   y yo he sido también advertida de que
había evitado los suplicios del Infierno por
la eternidad, pues yo había sido guiada por
      un gurú que me había enseñado a
           practicar el espiritismo.

       La Gracia del Espíritu Santo

Hay también los Sacramentos de servicio
 de la Comunión, como el Sacramento del
Orden y el Sacramento del Matrimonio que
 es indisoluble. Hay que comprender que
 los Sacramentos nos confieren la Gracia
del Espíritu Santo. Nos ayudan a hacernos
                  santos.
     Hay también otras celebraciones
  litúrgicas, como los sacramentales y los
              funerales cristianos.
 Personalmente, cuando el Señor me llame
       a El, yo deseo ser enterrada y no
incinerada, aunque la Iglesia no lo prohíbe,
 porque mi cuerpo está llamado a resucitar
                     un día.
 El entierro de nuestros difuntos es una de
 las obras de Misericordia. Ustedes saben
  que los difuntos asisten a sus funerales.
Entonces imaginen el dolor de los que ven
          sus cuerpos quemándose.

     Algunos estudios en la Nueva Era
 Queridos amigos, hace quince años, yo estudié
ciertos autores de la Nueva Era que son falsos
profetas, porque ellos no anuncian a Jesucristo
como Dios. Actualmente, existen muchos falsos
profetas.
San Pedro nos ha hablado de ellos en su
Segunda Carta, capítulo 2, versículos 1–3:
«Hubo también en el pueblo falsos profetas,
como habrá entre vosotros falsos maestros, que
introducirán herejías perniciosas y que,
negando al Dueño que los adquirió, atraerán
sobre sí una repentina destrucción. Muchos
seguirán su libertinaje y, por causa de ellos, el
Camino de la verdad será difamado. Traficarán
con vosotros por codicia, con palabras
artificiosas; desde hace tiempo su condenación
no está ociosa, ni su perdición dormida».
La Nueva Era hace mención de algunos de entre
los que yo he estudiado hace algunos años: Alice
Bailey, Helena Petrovna Blavatsky, Allan
Kardec, khrishnamurti, Sai Baba, Maitreya (el
que se dice Cristo), Eliphas Levi, Leadbetter,
Papus, René Guenon, Paracelse, Nostradamus,
Carl Jung, Sigmud Freud, Edgar Cayce,
Marilyn Ferguson, Lobsang Rampa, Carlos
Castañeda... y muchos otros.
Desgraciadamente, todos estos autores jamás
me han hecho conocer un Dios de Amor, un
Dios Padre, un Dios Trinidad, un Dios lleno de
dulzura, de Misericordia, de ternura y de
compasión.
Yo he sido envenenada con el veneno que
Satanás ha puesto en mi corazón a través de
muchos de sus escritos y yo puedo decirles que
solo la Preciosa Sangre de Jesús me ha salvado
de este veneno infernal.

Jesús: «Tú te bañarás en mi Sangre»

Jesús de Amor, tranquilizándome, me dijo: «Tú
te bañarás en mi Sangre”. Entonces, por amor a
El y a la Santísima Virgen María que ha sufrido
a causa de mis pecados, al pie de la Cruz, yo
rompí y quemé todos los libros que estaban
consagrados a la Nueva Era, al espiritismo, a la
cartomancia, a la numerología, a la astrología,
al ocultismo, a los horóscopos. Yo no quería que
nadie los recuperase, porque yo hubiera sido
responsable delante de Dios si alguien venía a
tener conocimiento de ellos.
San Miguel Arcángel ha contribuido mucho en
mi liberación, pues él me ha dicho que no
amaba el orgullo. Entonces, yo he debido
caminar en la humildad.
Un día yo fui marcada por un libro: «¿PUEDE
LIBERARSE DE LOS ESPIRITUS
IMPUROS?», donde Monseñor Tournyol de
Clos (Ediciones del archiestratega), nos dice:
«Si vosotros habéis estado en contacto con el
ocultismo, el esoterismo, el espiritismo, la
astrología, la brujería, la magia, el hipnotismo,
el reiki, el yoga, la meditación trascendental, la
Nueva Era y toda especie de sectas; o también
con prano-terapeutas, que se dicen curanderos
a magnetizadores, que curan por imposición de
las manos, pases magnéticos o radiestesia o
péndulo; si habéis visitado a videntes o
hechiceros tales como magos, adivinos, marabús
o gurús, a cartománticos que leen en las cartas;
a quirománticos que leen en las líneas de la
mano o a nigromantes que consultan a los
espíritus de los difuntos: sabed que os habéis
dirigido a individuos que trabajan con el
demonio y que habéis dado a Satanás cierto
poder sobre vosotros.
Si vosotros mismos habéis tratado de conocer el
futuro, aun por juego en los tarots o los
horóscopos, si habéis llevado amuletos tales
como talismanes, signos del zodíaco; si habéis
hecho –o si se ha practicado por vosotros– ritos
ocultos, si habéis pronunciado fórmulas o
repetido palabras secretas como los mantras
por ejemplo, en fin, si habéis frecuentado
lugares envenenados por la brujería, el vicio o
la depravación moral; con mayor razón si
vosotros mismos habéis hecho un pacto con
Satanás, hecho magia, invocado a los muertos;
tirado suertes, proferido maldiciones o
blasfemias, debéis ante todo esforzaros por
daros cuenta que habéis ofendido gravemente a
nuestro Padre del Cielo».
Por lo mismo, es necesario hacer una Confesión
exhaustiva para pedir a Dios perdonarnos estos
extravíos y estos pecados que abomina, si bien
estos acontecimientos son antiguos y si, en la
época, nosotros no éramos conscientes de
ofenderlo.
Queridos amigos, la Palabra de Dios en el
Deuteronomio 18, 10–12, nos dice: «No ha de
haber en ti nadie que haga pasar a su hijo o a su
hija por el fuego, ni quien practique la
adivinación, la astrología, la hechicería o la
magia, ningún encantador, ni quien consulte a
espectros o adivinos, ni evocador de muertos.
Porque todo el que hace estas cosas es una
abominación para Yahvé tu Dios, y por causa
de estas abominaciones desaloja Yahvé tu Dios
a esas naciones a tu llegada».

El Rosario a los nueve Coros de los Angeles y el
acto de amor

Como el tierno Jesús nos ama a cada pequeño,
yo me he hecho muy pequeña y he implorado al
gran San Miguel por mi liberación. Todos los
días, yo rezo el Rosario a los nueve Coros de los
Angeles, por mi protección y por la liberación
del mal que queda en mí y yo le doy gracias por
liberarme del orgullo espiritual del que estaba
invadida a causa de esas falsas doctrinas. Yo
rezo también la oración: «Jesús, María, yo os
amo, salvad las almas», porque cada vez que
este acto de amor es rezado con el corazón, se
salva un alma.
Desde que yo volví, de todo corazón, a Dios y a
la Iglesia, he sido advertida por el Cielo que he
sido marcada con el sello de Dios que recibí en
El Escorial, lugar del que el Cardenal de
Madrid ha reconocido todas las obras de
misericordia.
Yo tengo, especialmente, que dar gracias a la
Santísima Trinidad y a la Santísima Virgen
María, siempre Virgen, que a pesar de mi gran
miseria ha puesto sobre mi frente un sello
especial, el sello de Dios, para que el enemigo no
pueda apoderarse de mi alma.

El microchip es la marca de la Bestia

Muy queridos amigos, Satanás actualmente está
desencadenado para perder a todas las almas
que él intenta perder, por el orgullo espiritual; y
uno de sus planes es llegar a marcar a cada
individuo con una marca sobre la frente o sobre
la mano.
Dios, en su Misericordia infinita, me ha pedido
hablar de esta marca de la Bestia que se la
puede llamar «microchip». Para esto, El
simplemente me ha mostrado su Palabra en
Apocalipsis 13, 16–18: «Por sus maniobras,
todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres
y esclavos, se harán marcar sobre la mano
derecha o sobre la frente, y nadie podrá
comprar nada ni vender, si no está marcado con
el nombre de la Bestia o con la cifra de su
nombre.
¡Aquí está la sabiduría! Que el inteligente
calcule la cifra de la Bestia; pues ésta es la cifra
de un hombre. Su cifra es 666».
Dios me ha mostrado también su Palabra en
Apocalipsis 14, 9–10: «Otro Angel les siguió,
diciendo con fuerte voz: ‘Si alguno adora a la
Bestia y a su imagen, y se hace marcar en la
frente o en su mano, tendrá que beber también
del vino del furor de Dios, que está preparado
puro, en la copa de su cólera. Será atormentado
con fuego y azufre, delante de los santos Angeles
y delante del Cordero’».
Muy queridos amigos, el microchip es la marca
de la Bestia. Desgraciadamente, si nosotros lo
aceptamos voluntariamente en nuestro cuerpo,
nosotros seremos suprimidos del Reino de los
Cielos por la eternidad.
Dios nos llama al valor, a la fe, a la esperanza en
su ayuda y en su Poder infinito que nos
protegerá durante los tres años y medio del
Anticristo. Dios enviará a Sus Angeles para
proteger a su Pueblo que rechazará dejarse
marcar por la Bestia para la eternidad. Dios
proveerá a su Pueblo de todo lo que necesita.
Entonces, ¡confianza! Dios me ha advertido que
era necesario que yo tema no hablar del
microchip. Entonces yo advertí a tiempo y a
destiempo, mientras nosotros estamos en el
tiempo de la gran Misericordia de Dios.
Sin embargo, queridos amigos, sepan que los
que quieren ser marcados con el sello de Dios
por los Angeles deben observar los diez
Mandamientos de Dios, la pureza, la caridad, la
pobreza, el compartir y la obediencia a la
Iglesia. (Apocalipsis 7, 3: «No causéis daño a la
tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que
hayamos marcado en la frente a los servidores
de nuestro Dios»).

Eucaristía: obediencia a la Iglesia

Queridos amigos, para ser obediente a la
Iglesia, dado que el buen Jesús me ha pedido
someterme en todo, yo quise tener conocimiento
de lo que la Congregación para el Culto Divino
y la Disciplina de los Sacramentos nos decía
sobre lo que debe ser observado y evitado,
concerniente a la Santísima Eucaristía.
Entonces yo estudié la instrucción
REDEMPTIONIS SACRAMENTUM.
Yo deseo simplemente citaros algunos pasajes
que me han impresionado más.
En el Nº 92 se dice: «Todo fiel tiene siempre
derecho de recibir, según su opción, la Santa
Comunión en la boca. Si un comulgante desea
recibir el Sacramento en la mano, en los lugares
en donde la Conferencia Episcopal lo permite,
con la confirmación de la Sede Apostólica, se
puede darle la Santa Hostia. Sin embargo, hay
que velar atentamente, en este caso, que la
Hostia sea consumida en seguida por el
comulgante delante del Ministro, para que
nadie se retire con las especies eucarísticas en la
mano. Si hay peligro de profanación, la Santa
Comunión no debe ser dada en la mano de los
fieles».
En el Nº 93: «Hay que mantener el uso de la
patena para la Comunión de los fieles, a fin de
evitar que la Santa Hostia o algunos
fragmentos, caigan al suelo».
En el Nº 94: «No está permitido a los fieles
tomar ellos mismos la Santa Hostia o el Santo
Cáliz, menos todavía transmitirlos de mano en
mano».
Además a este respecto, hay que hacer cesar el
abuso siguiente: Durante la Misa de
Matrimonio, ocurre que los esposos se dan
recíprocamente la Santa Comunión.
En el Nº 104: «No está permitido al que recibe
la Comunión mojar él mismo la Hostia en el
Cáliz, ni recibir en la mano la Hostia que ha
sido mojada en la Sangre de Cristo».
En el Nº 157: «Si habitualmente los Ministros
presentes en la celebración son en número
suficiente, incluso para la distribución de la
Santa Comunión, no es permitido designar para
esta función a los ministros extraordinarios de
la Santa Comunión.
En las circunstancias de este género, los que
fueren designados a tal ministerio, no deben
ejercerlo. Es pues necesario reprobar
expresamente la actitud de los Sacerdotes que,
estando presentes en la celebración, se abstienen
sin embargo de dar la Comunión, encargando a
los laicos asumir tal función».
En el Nº 158: «En efecto, el ministro
extraordinario de la Santa Comunión no puede
dar la Comunión sino en el caso en que el
Sacerdote o el diácono falten, cuando el
Sacerdote está impedido a causa de una
enfermedad, de edad avanzada o por otro
motivo serio, o también cuando el número de
fieles que se acercan a la Comunión es tan
importante que esto ocasionaría a prolongar la
celebración de la Misa de una manera excesiva.
A este propósito se considera sin embargo que el
hecho de prolongar brevemente la celebración,
teniendo en cuenta las costumbres o el contexto
cultural del lugar, constituye una causa
enteramente insuficiente».

Comunión y Confesión

El Espíritu Santo me ha enseñado poco a poco a
comulgar y a confesarme bien. Antes de mi
conversión, yo no sabía que la Iglesia nos pide,
por humildad, hacer una genuflexión o una
simple inclinación antes de recibir la Santa
Eucaristía. Entonces en un espíritu de sumisión
a la Iglesia, yo lo hacía por amor a Dios, Divina
Majestad.
Muy queridos amigos, antes de comulgar, yo he
debido aprender a confesarme de los pecados
capitales como el orgullo, la avaricia, el deseo, la
envidia, los celos, la glotonería, la cólera, la
pereza. Estos pecados, si no son confesados
arrastran todos a cometer pecados más graves.
Dios quiere salvar a los homosexuales

En mi juventud, yo he tenido muchos amigos
homosexuales. Dios que los ama hasta la locura
quiere salvarlos a todos. El les pide para ser
salvados, observar la castidad. Dios quiere que
nosotros seamos puros y Dios quiere que todos
nosotros sepamos que el Infierno está lleno de
impurezas y de sufrimientos sin nombre para
las almas que no han querido arrepentirse del
placer mientras estaban en la tierra. Suplicios
eternos esperan a los que se rehusaron, hasta el
último segundo, a arrepentirse.
La Palabra de Dios es muy clara (1 Corintios 6,
9): «¿No sabéis que los injustos no heredarán el
Reino de Dios? ¡No os engañéis! Ni los impuros,
ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los
afeminados, ni los homosexuales..., heredarán el
Reino de Dios”.

Nueva Era

La Iglesia nos advierte que la Nueva Era hace
publicidad de un amplio abanico de prácticas
tales como: la meditación trascendental, el
hinduismo, el budismo, el Control Mental Silva,
el tarot, el péndulo, la astrología, el
chamanismo, la brujería, el yoga, el reiki, la
acupuntura, el biofeedback, la visualización, los
tratamientos psíquicos, la curación por los
cristales, la música o los colores, las terapias de
la reencarnación, etc.
Muy queridos amigos, si yo hubiera ido a
comulgar sin haberme confesado de los pecados
que he citado más arriba, hubiera traído la
condenación sobre mí misma, es decir que en
cada Comunión, me hubiera hundido un poco
más en un profundo abismo.
San Pablo nos ha pedido discernir el Cuerpo de
Cristo (1 Corintios 11, 28–30): «Examínese pues
cada cual, y coma el pan y beba la copa; pues
quien come y bebe sin discernir el Cuerpo del
Señor, come y bebe su propio castigo. Por eso
hay entre vosotros muchos enfermos y muchos
débiles, y mueren no pocos”.
Personalmente, yo ruego a Dios, en mi gran
miseria, que me conceda la Gracia de
convertirme todos los días, y antes de ir a
confesarme, yo pido al Espíritu Santo y a los
Santos me muestren todos mis pecados.

Las técnicas de Satanás
En mis diversas conferencias en el mundo, las
personas que yo encuentro han abordado más o
menos el yoga o el reiki.
Entonces Jesús quiere que ellos sepan que estas
técnicas no vienen de El, sino de Satanás que les
encadena y que tiene un poder sobre ellos. Dios
no pide sino liberarles si ellos aceptan volver a
El por la Confesión. La Confesión es un acto de
amor que se ofrece a Dios. En el momento en
que se entra en el confesionario, Dios abre de
par en par sus brazos para acogernos en su
Corazón. El se mantiene simplemente oculto
detrás del Sacerdote, pero es El solo quien actúa
en nuestra alma y lava en su Preciosa Sangre.
Nosotros debemos preparar nuestra eternidad
por la oración, la pobreza, la penitencia y por
muchos actos de caridad, porque el día en que
nos presentemos delante de Dios, para poder ser
admitidos en el Cielo, será preciso llegar con las
manos llenas de misericordia (toda clase de
oraciones por los agonizantes, por los
pecadores, por nosotros mismos, por las santas
almas del Purgatorio, caridad con los pobres,
visita a los enfermos, visita a los prisioneros...).
Lo seguro es que en el Juicio particular de mi
alma, yo deberé dar cuenta a Dios de todos mis
pensamientos, mis acciones, mis palabras. Por
eso, yo acepto de todo corazón dejarme
purificar en la tierra, a fin de evitar a todo
precio el fuego de Amor del Purgatorio. Yo
intento transformar todos mis pensamientos,
mis acciones y mis palabras en puro amor.
He aquí, queridos lectores, el testimonio de una
gran miseria que ha vuelto a su Señor de todo
corazón por amor a El, porque Dios no ha
dudado en subir a la Cruz y de sufrir por mí,
por salvarme y por salvarlos personalmente. No
hay amor más grande que el de dar la vida por
sus amigos.
La eternidad no bastará para agradecer a Dios
por su gran paciencia para conmigo, por mi
conversión y por alabar su gran Misericordia.
Muy queridos amigos, yo he pedido la Gracia de
la pequeñez para llegar a ser el Amor, amor del
hijo pródigo que ama a su Padre Celestial hasta
la locura... Y ustedes, ¿están prestos, queridos
amigos, a ofrecer su vida, sin temor del
martirio, por la sola gloria del Padre, por puro
amor?”.

FABIANA GUERRERO

				
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posted:3/16/2012
language:Spanish
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