seis leyendas becquer by nBU3p5

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									Generalitat de Catalunya
Departament d’Educació
IES de Roquetes (Baix Ebre)


GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER (1836-1870)
Gustavo Adolfo Domínguez Bastida nació en Sevilla en 1836, hijo de un pintor de origen flamenco. Cuando
tenía cinco años murió su padre y a los diez su madre, por lo que tuvo que ingresar en un internado junto
a su hermano Valeriano. Muy joven comenzó a escribir y a destacar por su carácter
sensible y retraído. Inició estudios de Náutica y de pintura que abandonó a los 18 años,
cuando se trasladó a Madrid. Allí empezó a publicar poemas y obritas de teatro y
terminó la primera entrega de su Historia de los Templos de España. A los 21 años
contrajo la tuberculosis, enfermedad de la que nunca se recobraría por completo.
Como tantos otros escritores del siglo XIX, Bécquer vivió (o malvivió) del periodismo,
publicando artículos en periódicos de la época como El Contemporáneo, El Museo
Universal, El Porvenir, La España Artística y Literaria, La Iberia o La Ilustración de
Madrid. Para 1858 Bécquer había terminado la quinta entrega de su Historia de los Templos de España y
publicado su primera leyenda. Su salud se resentía por momentos. Ese mismo año conoció a Julia Espín, de
quien se enamoró sin ser correspondido y a quien van dirigidas algunas de sus Rimas. Luego amó a Elisa
Guillén, quien lo abandonó, y en 1860 comenzó a publicar las Cartas literarias a una mujer, dedicadas a
otra dama que también lo rechazó.
Finalmente, en 1861 se casó con Casta Esteban, con quien tuvo dos hijos. Las fracasadas experiencias
amorosas del poeta -el matrimonio tampoco le proporcionó felicidad- le llevaron a escribir hermosos y
desconsolados versos que hoy son justamente famosos.
En el plano financiero, Bécquer pasó momentos de gran penuria, manteniéndose apenas del periodismo.
Durante una época desempeñó un cargo burocrático en la Administración, lo que alivió un poco su
situación financiera, pero pronto lo despidieron por “perder el tiempo” escribiendo y dibujando. Mientras,
su salud seguía resintiéndose. Comenzó a publicar las Cartas desde mi celda en 1864, durante una estancia
de reposo en el monasterio de Veruela (sierra del Moncayo), donde se había refugiado para reponerse de
otro episodio agudo de tuberculosis.
El matrimonio del poeta fracasó definitivamente en 1868 cuando Bécquer se enteró de la infidelidad de su
esposa. Acompañado de sus hijos, fue a Toledo a vivir con su hermano. Llegó a ser director de la
Ilustración de Madrid en 1870, pero apenas ocupó el puesto, ya que su estado empeoró súbitamente y
murió enseguida de la llamada "enfermedad romántica”, a la edad de 34 años. En sus últimos momentos
exclamó: “Todo mortal”.
Análisis de su obra
Cronológicamente Bécquer pertenece al período posromántico, es decir, a la época en que en España ya
dominaba el Realismo en Literatura y otras artes. Su obra, sin embargo, representa una evolución natural
del Romanticismo y constituye, junto con la de Rosalía de Castro, la más interesante e innovadora de este
movimiento en lengua castellana: una poesía breve, desnuda, íntima y directa. Seca y suavemente musical,
como le gustaba decir a él.
Sus temas predilectos -el amor, la inspiración, el destino trágico, el misterio, la belleza femenina, lo
medieval...- muestran su entronque con el primer Romanticismo, pero sus versos carecen en general del
tono rimbombante generalmente asociado con él. Así mismo, en sus 28 leyendas se observan diversos
rasgos románticos al uso, como los temas del amor imposible, la soledad y la miseria, el tono misterioso, el
interés por lo sobrenatural, el gusto por lo exótico y la atracción por las escenas pintorescas y
costumbristas. El paisaje, que apenas existe en las Rimas, adquiere un énfasis especial en las Leyendas. En
ambas obras, sin embargo, el mundo exterior no existe sino en relación con el alma y las íntimas
preocupaciones del autor.
Bécquer llegó a escribir un total de 86 Rimas, la mayoría publicadas primero en diversas revistas y luego
recopiladas todas en un manuscrito que se perdió en una algarada durante la Revolución de 1868. Ante esa
desgracia, el poeta volvió a reunir de memoria en un cuaderno bajo el título de El libro de los gorriones, las
"poesías que recuerdo del libro perdido."
Las Rimas, tal como las publicaron finalmente sus amigos Augusto Ferrán y Ramón Rodríguez Correa en el
marco de sus Obras completas (1871), pueden leerse como la historia de un amor desgraciado, un amor
único pero frustrado, al estilo petrarquista, desde su ilusionado inicio hasta el momento en que la
arrebatada pasión se convierte en dolor y decepción. Pero esta breve colección de poemas son más que
eso puesto que abordan al menos cuatro ejes temáticos: la creación poética –y el arte en general-, el poder
de la pasión erótica (el enamoramiento), la desilusión amorosa subsiguiente e inevitable y las preguntas
sobre el sentido de la vida.
Para Bécquer, el poema era un vehículo mediante el cual se intentaba comunicar una belleza inefable e
ideal, a menudo soñada o imaginada. Como él mismo dice: "...mientras haya un misterio para el hombre /
habrá poesía...” La musicalidad y aparente sencillez formal de sus versos radican en el interés que tenía en
la nueva lírica alemana, sobre todo en Heine, cuya obra había sido traducida al español por Augusto Ferrán
y Eulogio Florentino Sanz. Como el poeta alemán, Bécquer quería que la forma de sus versos naciera de su
contenido, y que la inspiración y la razón se encadenaran en ellos. Para Bécquer, el poema tenía que
prescindir de artificios retóricos y representar "la memoria viva" del sentido. "Escribo como quien copia de
una página ya escrita; dibujo como el pintor que reproduce el paisaje que se dilata ante sus ojos y se
pierde entre la bruma de los horizontes" -decía.
Uno de los críticos contemporáneos de Bécquer, el poeta Núñez de Arce, llamó despectivamente a las
Rimas "suspirillos germánicos", y el novelista Juan Valera calificó las Rimas de "ayuntamiento monstruoso
de los lieder alemanes con las seguidillas y coplas de fandango andaluzas." Pero si la poesía simbolista y
sumamente subjetiva de Bécquer no la apreciaban sus contemporáneos, sin embargo, influyó
notablemente en la obra de muchos de los grandes poetas españoles del siglo XX que lo consideran su
antecesor y, junto con Rubén Darío, el creador de la poesía castellana contemporánea. Es el caso de
autores tan destacados como Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas, Rafael Alberti o Luis
Cernuda.




               La Abadía de Veruela, monasterio del siglo XII situado en el Moncayo. Un espacio muy “becqueriano".

Introducción sinfónica
Por los tenebrosos rincones de mi cerebro, acurrucados y desnudos, duermen los extravagantes hijos de mi
fantasía, esperando en silencio que el Arte los vista de la palabra para poderse presentar decentes en la
escena del mundo.
Fecunda, como el lecho de amor de la Miseria, y parecida a esos padres que engendran más hijos de los
que pueden alimentar, mi Musa concibe y pare en el misterioso santuario de la cabeza, poblándola de
creaciones sin número a las cuales ni mi actividad ni todos los años que me restan de vida serían
suficientes a dar forma.
Y aquí dentro, desnudos y deformes, revueltos y barajados en indescriptible confusión, los siento a veces
agitarse y vivir con una vida oscura y extraña, semejante a la de esas miríadas de gérmenes que hierven y
se estremecen en una eterna incubación dentro de las entrañas de la tierra, sin encontrar fuerzas
bastantes para salir a la superficie y convertirse al beso del sol en flores y frutos.
Conmigo van, destinados a morir conmigo, sin que de ellos quede otro rastro que el que deja un sueño de
la media noche que a la mañana no puede recordarse. En algunas ocasiones y ante esa idea terrible, se
subleva en ellos el instinto de la vida y agitándose en terrible aunque silencioso tumulto buscan en tropel
por donde salir a la luz, de las tinieblas en que viven. Pero ¡ay!, que entre el mundo de la idea y el de la
forma existe un abismo que sólo puede salvar la palabra, y la palabra, tímida y perezosa, se niega a
secundar sus esfuerzos! Mudos, sombríos e impotentes, después de la inútil lucha vuelven a caer en su
antiguo marasmo. Tal caen inertes en los surcos de las sendas, si cae el viento, las hojas amarillas que
levantó el remolino.
Estas sediciones de los rebeldes hijos de la imaginación explican algunas de mis fiebres: ellas son la causa
desconocida para la ciencia de mis exaltaciones y mis abatimientos. Y así, aunque mal, vengo viviendo

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hasta aquí: paseando por entre la indiferente multitud esta silenciosa tempestad de mi cabeza. Así vengo
viviendo; pero todas las cosas tienen un término y a éstas hay que ponerles punto.
El Insomnio y la Fantasía siguen y siguen procreando en monstruoso maridaje. Sus creaciones, apretadas
ya, como las raquíticas plantas de un vivero, pugnan por dilatar su fantástica existencia disputándose los
átomos de la memoria como el escaso jugo de una tierra estéril. Necesario es abrir paso a las aguas
profundas, que acabarán por romper el dique, diariamente aumentadas por un manantial vivo.
¡Andad, pues!; andad y vivid con la única vida que puedo daros. Mi inteligencia os nutrirá lo suficiente para
que seáis palpables. Os vestirá, aunque sea de harapos, lo bastante para que no avergüence vuestra
desnudez. Yo quisiera forjar para cada uno de vosotros una maravillosa estofa tejida de frases exquisitas
en la que os pudierais envolver con orgullo como en un manto de púrpura. Yo quisiera poder cincelar la
forma que ha de conteneros como se cincela el vaso de oro que ha de guardar un preciado perfume. ¡Mas
es imposible!
No obstante, necesito descansar; necesito, del mismo modo que se sangra el cuerpo por cuyas hinchadas
venas se precipita la sangre con pletórico empuje, desahogar el cerebro insuficiente a contener tantos
absurdos.
Quedad pues consignados aquí, como la estela nebulosa que señala el paso de un desconocido cometa;
como los átomos dispersos de un mundo en embrión que aventa por el aire la muerte antes que su
Creador haya podido pronunciar el fiat lux que separa la claridad de las sombras.
No quiero que en mis noches sin sueño volváis a pasar por delante de mis ojos en extravagante procesión
pidiéndome con gestos y contorsiones que os saque a la vida de la realidad del limbo en que vivís,
semejantes a fantasmas sin consistencia. No quiero que al romperse este arpa vieja y cascada ya, se
pierdan a la vez que el instrumento las ignoradas notas que contenía. Deseo ocuparme un poco del mundo
que me rodea pudiendo, una vez vacío, apartar los ojos de este otro mundo que llevo dentro de la cabeza.
El sentido común, que es la barrera de los sueños, comienza a flaquear y las gentes de diversos campos se
mezclan y confunden. Me cuesta trabajo saber qué cosas he soñado y cuáles me han sucedido; mis afectos
se reparten entre fantasmas de la imaginación y personajes reales; mi memoria clasifica revueltos nombres
y fechas de mujeres y días que han muerto o han pasado con los de días y mujeres que no han existido
sino en mi mente. Preciso es acabar arrojándoos de la cabeza de una vez para siempre.
Si morir es dormir, quiero dormir en paz en la noche de la Muerte sin que vengáis a ser mi pesadilla,
maldiciéndome por haberos condenado a la nada antes de haber nacido. Id pues al mundo, a cuyo
contacto fuisteis engendrados, y quedad en él como el eco que encontraron en un alma que pasó por la
tierra sus alegrías y sus dolores, sus esperanzas y sus luchas.
Tal vez muy pronto tendré que hacer la maleta para el gran viaje; de una hora a otra puede desligarse el
espíritu de la materia para remontarse a regiones más puras. No quiero, cuando esto suceda, llevar
conmigo, como el abigarrado equipaje de un saltimbanqui, el tesoro de oropeles y guiñapos que ha ido
acumulando la fantasía en los desvanes del cerebro.
ACTIVIDADES SOBRE LA OBRA DE BÉCQUER
1. Resume y explica las ideas expresadas en el texto anterior. ¿En qué sentido son románticas?
2. Lee y escribe un juicio crítico razonado de las seis leyendas escogidas.
3. Analiza y comenta uno de esos seis relatos siguiendo el esquema propuesto. Justifica tu elección.
4. Lee las rimas indicadas, indica el tema de cada una de ellas, expresa brevemente su sentido y
relaciónalas con lo que sabes de la vida y obra de Bécquer.
TEXTOS SELECCIONADOS
LEYENDAS: 1. El monte de las ánimas. 2. Los ojos verdes. 3. Maese Pérez el organista. 4. El rayo de luna.
5. El Miserere. 6. El Cristo de la calavera.
RIMAS: 1. Rima II ("Saeta que voladora...") 2. Rima VII ("Del salón en el ángulo oscuro...") 3. Rima XI ("-
Yo soy ardiente, yo soy morena...") 4. Rima XIV ("Te vi un punto, y flotando ante mis ojos...") 5. Rima LII
("Olas gigantes que os rompéis bramando...") 6. Rima LIII ("Volverán las oscuras golondrinas...") 7. Rima
LXVI ("¿De dónde vengo? El más horrible y áspero...") 8. Rima LXXV ("¿Será verdad que cuando toca el
sueño...?")

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ESQUEMA DE COMENTARIO DE TEXTOS NARRATIVOS
1. Breve introducción histórico-literaria: datos sobre la vida del autor, la época en que se escribe y publica
la obra, el movimiento literario al que pertenece, etc.
2. Análisis del relato:
   2.1. Explicación del título. ¿Es simbólico?
   2.2. Argumento: resumen de los hechos.
   2.3. Tema principal y temas secundarios.
   2.4. Estructura: partes y relación entre ellas. ¿Dónde está el clímax o momento de mayor tensión e
   interés? ¿Hacia el final? ¿En la última frase?
   2.5. Disposición del contenido: lineal o cronológica, accidentada, circular... ¿Tiene suspense o intriga?
   ¿Cómo se consigue?
   2.6. Personajes: protagonista y secundarios, relaciones entre ellos, descripción básica de cada uno y
   análisis de sus motivaciones. ¿Son personajes planos o redondos?
   2.7. Ambiente: época histórica, tipo de lugar (rural o urbano, real o ficticio, amplio o reducido, abierto o
   cerrado), e influencia en la acción (simple escenario o condicionante de los personajes).
   2.8. Tipo de acción: interna o externa. ¿Dónde se produce el conflicto? ¿Entre los personajes?, ¿entre
   los personajes y el ambiente? o ¿en el interior de los personajes?
   2.9. Tipo de narrador: según lo que sabe (omnisciente o parcial), según lo que se implique (subjetivo u
   objetivo), según su actitud ante los hechos (deformante, idealizante o realista) y según la voz narrativa
   utilizada (primera, segunda o tercera persona).
   2.10. Verosimilitud: ¿es creíble la historia? ¿en qué medida? ¿por qué?
   2.11. Estilo: vocabulario, imágenes y recursos literarios principales, extensión de los períodos
   sintácticos, etc.
   2.12. Subgénero al que pertenece: de aventuras, de terror, de misterio, sentimental, costumbrista...
3. Juicio de valor: opinión argumentada y razonada sobre si la narración está bien construida y ha cumplido
nuestras expectativas o no.
4. Comentario personal: relaciones con otras obras que conozcamos, con experiencias de nuestra propia
vida, reflexiones que nos haya provocado, etc.




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