ley residuos peligrosos by dt5546r

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									                    Ley Nacional de Residuos Peligrosos Nº 24.051

FUNDAMENTOS
Las pilas no son inofensivas. En la Argentina se venden cinco tipos de pilas no
"recargables" compuestas por los siguientes minerales: alcalinas, carbón-zinc-cloruro de
zinc-óxido de plata-óxido de mercurio. En los dos grupos existe un elemento altamente
contaminante: el mercurio.
Cuando arrojamos pilas con mercurio a la basura, estas van a parar junto con el resto de
los residuos a la tierra. Y a pesar de estar descargadas, seguirán descargando ese mineral
a su alrededor. Si multiplicamos las pilas que usamos por la cantidad de habitantes, nos
damos cuenta que estamos contaminando nuestra tierra con mercurio.
De las pilas se alimenta hoy buena parte de la aparatología que usa el hombre moderno,
pero el problema principal comienza en el momento de arrojarlas a la basura, ya que por
ej. Una micropila de mercurio puede contaminar seiscientos mil litros de agua al liberar
sus componentes de mercurio o cadmio, el que al entrar en contacto con la tierra y luego
cuando llegan a la napa de agua, contaminan la cadena alimentaria.
Cuando la industria electrónica logró niveles altísimos de miniaturización, con la
consiguiente facilidad para la fabricación de aparatos portátiles, se produjo una gran
explosión de producción seguida de un gran consumo. La industria y el comercio no se
preguntaron por el impacto que causarán en el medio ambiente tal productos, es por ello
que nos encontramos hoy en el mundo y en nuestro país, sin haber desarrollado métodos
adecuados para la eliminación o reciclado.
No existen iniciativas gubernamentales tendientes a buscar soluciones a pesar de
considerar a la pila un residuo peligroso según la ley 24.051. En los últimos años han
surgido algunas experiencias llevadas a cabo por organizaciones no gubernamentales,
en diferentes puntos del país, pero aún no se puede afirmar científicamente con absoluta
seguridad sobre los resultados de esas experiencias, (encapsulado, enterramiento, etc.)
En otros países como en Suecia, Suiza, Austria, España, se tratan de diferentes maneras,
En Suiza está prohibido enterrarlas o depositarlas en rellenos sanitarios, se alienta el uso
de equipos con pilas recargables, se recupera el mercurio, zinc y manganeso para
reciclados etc. En Austria no se la puede arrojar a la basura común, en España ya no se
fabrican pilas con alto contenido de mercurio, en Alemania se obliga al fabricante y
comerciante a reciclarlas. Y la Asociación Europea de Fabricantes de Pilas Secas, es
una entidad que representa a varias compañías y propuso e instrumento un programa de
reducción gradual del uso del mercurio. En Japón se reciclan.
Es importante no arrojar las pilas con la basura domiciliaria en aquellas ciudades que no
cuentan con relleno sanitario, por cuanto irán a parar a los basurales a cielo abierto y
contaminarán severamente el suelo dañando el ecosistema.
En este caso es preferible conectarse con organizaciones que se ocupen de la
recolección, como así también peticionar a las autoridades competentes, tanto locales
como nacionales, la puesta en práctica de los programas de recolección y reciclado que
estamos proponiendo.
Los fabricantes de pilas tienen la responsabilidad de colaborar en la solución apropiada
que evite la contaminación producida por sus productos, poniendo toda su tecnología al
servicio del ambiente.
 La mayoría de las pilas actuales recargables, carecen de mercurio. La ingesta de ese
mineral puede provocar daños cerebrales, en los riñones y en la función motora si,
contienen níquel y cadmio, dos metales altamente tóxicos. La exposición al níquel
puede destruir los tejidos de las membranas nasales, y estudios sobre el cadmio, lo
califican como cancerígeno, causante de trastornos en el aparato digestivo, altamente
peligroso para las embarazadas.
El problema debe ser atacado en varios frentes. Lo ideal sería alentar las investigaciones
hacia la fabricación de elementos no contaminante o que lo sean en grado mínimo,
como es el caso de las baterías solares, que están teniendo aplicación en relojes,
calculadora de bolsillo y similar.
Por otro lado habrá que instar a la industria a acelerar los programas de reducción de los
componentes más peligrosos. En este sentido debe señalarse que en algunas clases de
pilas se han reducido progresivamente las cantidades de mercurio. Esto es plausible
pero no suficiente mientras no se eliminen todos los materiales peligrosos.
Otro frente de ataque consistirá en informar adecuadamente a la población. Esta debe
tomar conciencia de que las pilas, inclusive las que se encuentran en uso, son elementos
peligrosos, particularmente si son manipuladas por niños pequeños, recomendando a la
población a reducir la utilización de estos elementos en aquellos casos en que los
aparatos puedan ser conectados a la red eléctrica doméstica, o de lo contrario emplear
pilas recargables con lo que se reduce el material de desecho.
Se ha dicho que la dispersión de las pilas en campos u otros lugares abiertos, públicos o
privados, no constituye una amenaza, esto no es así, si se tiene en cuenta la
contaminación que poseen.
Una pila común afecta a 3.000 litros, una a botón, 14.000, una alcalina a 175.000, y una
micropila de mercurio 600.000 litros.
Tanto la dispersión como su incorporación no selectiva a la basura, tienen un común
denominador: la incontrolabilidad.
La única salida viable en lo inmediato consistiría en propiciar la recolección selectiva de
los elementos usados y su colocación transitoria en depósitos adecuadamente diseñados
y mantenidos.
Estos repositorios deberán estar administrados por organismos gubernamentales o no,
responsables, con ajuste a regulaciones ambientales, que garanticen un mantenimiento
permanente y adecuado de las instalaciones.
Lo que estamos sugiriendo es la construcción de acuerdo con la mejor técnica en
materia de aislamiento para no dañar acuíferos y evitar otras formas de polución.

								
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