CELEBRACI�N DE LOS SACRAMENTOS DEL BAUTISMO YL A CONFIRMACI�N

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    CELEBRACIÓN DE LOS SACRAMENTOS DEL
        BAUTISMO Y LA CONFIRMACIÓN

                                   RITOS INICIALES

Estando todo dispuesto para la celebración, se inicia con monición ambiental:

Queridos hermanos: hoy es un día grande para nuestra comunidad parroquial, ya que
un grupo de hermanos nuestros recibirá en este día los Sacramentos de Iniciación
Cristiana: el Bautismo, la Confirmación y la Primera Comunión, y se comprometerán
a dar testimonio de Cristo y ser luz y sal en medio del mundo. El Espíritu Santo
viene hoy como en un nuevo Pentecostés y por ello nuestra Iglesia exulta en el Señor,
presidida, como está hoy, por el Obispo, que es cabeza de este cuerpo del cual somos
miembros por el Bautismo. Acompañemos con alegría a estos hermanos nuestros y
participemos con entusiasmo en esta fiesta eclesial.

Mientras se hace el canto de entrada, el obispo, acompañado de los ministros, hace su entrada.
Llegado al altar, el obispo hace la debida reverencia y se dirige a la sede.
Concluido el canto de entrada, el obispo, sin mitra, dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo

Todos:

Amén

El obispo, extendiendo las manos, saluda al pueblo con una de las fórmulas siguientes:

    El Señor esté con ustedes.
    La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del
     Espíritu Santo estén con todos ustedes.
    El Dios de la esperanza, que por la acción del Espíritu Santo nos llena con su
     alegría y con su paz, permanezca siempre con todos ustedes.

Todos:

Y con tu espíritu.
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                                        Acto Penitencial

El obispo invita a los fieles al arrepentimiento:

         Hermanos:
          Para celebrar dignamente estos sagrados misterios, reconozcamos nuestros
          pecados.
         Al comenzar esta celebración eucarística, pidamos a Dios que nos conceda
          la conversión de nuestros corazones; así obtendremos la reconciliación y se
          acrecentará nuestra comunión con Dios y con nuestros hermanos.

Se hace una breve pausa en silencio. Después, hacen todos en común la confesión de los pecados:

Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante ustedes, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión.
Golpeándose el pecho, dicen:

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Luego prosiguen:

Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos
y a ustedes, hermanos,
que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.
El obispo concluye con la siguiente plegaria:

Dios todopoderoso
tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados
y nos lleve a la vida eterna.
Todos

Amén.
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A continuación, si la Liturgia del día lo prescribe, se canta o se dice el himno "Gloria"


G     loria a Dios en el cielo,
      y en la tierra paz a los hombres
que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria
te alabamos,
te bendecimos,
te adoramos,
te glorificamos,
te damos gracias,
Señor Dios, Rey celestial,
Dios Padre todopoderoso.
Señor, Hijo único, Jesucristo,
Señor Dios, Cordero de Dios,
Hijo del Padre;
tú que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros,
tú que quitas el pecado del mundo,
atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros;
porque sólo tú eres Santo,
sólo tú Señor,
sólo tú Altísimo, Jesucristo,
con el Espíritu Santo
en la gloria de Dios Padre.
Amén.
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Oración Colecta

Acabado el himno, el obispo junta las manos y dice:

Oremos

Y todos, junto con el presidente, oran en silencio durante unos momentos. Después el obispo, con
las manos extendidas, dice la oración colecta que termina siempre con conclusión larga.




O    h Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,
     Tú nos haces participar en el misterio
de la Pasión y Resurrección de tu Hijo;
concede que cuantos hemos sido fortalecidos
por el Espíritu Santo,
que nos hace ser tus hijos adoptivos,
vivamos la vida nueva de la cual participamos.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo…



O    h Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo
     que hiciste de todos los renacidos en Cristo
un nuevo pueblo y un reino sacerdotal;
concédenos amar y cumplir tus preceptos
para que nuestro testimonio de caridad
corresponda a la fe que profesamos.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo…
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                             Liturgia de la Palabra

Primera Lectura

De la Carta del apóstol san Pablo a los Romanos                   6, 3-9

Hermanos: Recuerden que todos los que en el bautismo nos unimos a Cristo Jesús,
nos sumergimos en su muerte. Fuimos, pues, con él sepultados por el bautismo en la
muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por
medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva.
Porque si nos hemos hecho una misma cosa con él por una muerte semejante a la
suya, también lo seremos por una resurrección semejante; sabiendo que nuestro
hombre viejo fue crucificado con él, a fin de que fuera destruido este cuerpo de
pecado y cesáramos de ser esclavos del pecado. Pues el que está muerto, queda
librado del pecado. Y si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos
con él, sabiendo que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere
más, y que la muerte no tiene ya señorío sobre él.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial 23 (22)

R. El Señor es mi pastor, nada me falta.

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R.
Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R.
Preparas una mesa ante mí
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R.
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Aleluya
El que no renazca de agua y del Espíritu
no puede entrar en el Reino de Dios.
Aleluya

Evangelio


Proclamación del santo Evangelio según san Juan                                   3,1-6

Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, magistrado judío.
Fue éste donde Jesús de noche y le dijo: «Rabbí, sabemos que has venido de
Dios como maestro, porque nadie puede realizar las señales que tú realizas si
Dios no está con él.» Jesús le respondió: «En verdad, en verdad te digo: el que
no nazca de lo alto no puede ver el Reino de Dios.»
Dícele Nicodemo: «¿Cómo puede uno nacer siendo ya mayor? ¿Puede acaso
entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?»
Respondió Jesús: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de
Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la carne, es carne;
lo nacido del Espíritu, es espíritu.


Palabra del Señor


A continuación el obispo hace la homilía explicando el sentido de los sacramentos que se van a
administrar.
Terminada la homilía se procede al rito del bautismo.
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                         Liturgia de los Sacramentos

Presentación de los Candidatos
Cuando los candidatos son numerosos se les llama de la siguiente manera:
Párroco:
Todos los niños y jóvenes que van a recibir los Sacramentos, pónganse en pie.
Párroco:
Señor Obispo:
Estos niños y jóvenes aquí presentes, después de la conveniente preparación y
comprobación de su recta intención, confiados en la gracia de Dios y ayudados por el
ejemplo y las oraciones de la comunidad, piden por mi medio ser admitidos a los
Sacramentos de Iniciación Cristiana.

Obispo:
En el nombre del Señor admito a este grupo de niños y de jóvenes para recibir estos
sacramentos admirables, que los introduce en la vida de los hijos de Dios y los
fortalece con los dones del Espíritu Santo.
Todos:
Demos gracias a Dios.
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Sacramento del Bautismo

Si los catecúmenos no han recibido con anterioridad los ritos iniciales por parte del párroco, el
obispo inicia el rito con la oración de exorcismo y seguidamente hace la oración propia para la
unción con el óleo de los catecúmenos. Luego, dirigiéndose a cada uno, les pregunta el nombre, los
unge, les da la bienvenida a la Iglesia y les impone las manos en silencio. Si ya tienen los ritos
iniciales el obispo empieza con la bendición del agua.


Oración de Exorcismo

Señor, Dios y Padre nuestro
que enviaste a tu Hijo único
para dar al hombre
esclavo del pecado,
la libertad de tus hijos,
te suplicamos por estos niños y jóvenes.

Tú sabes que experimentarán
las tentaciones del mal
y tendrán que luchar
contra las acechanzas del demonio.

Por la eficacia de la Muerte
y Resurrección de hijo,
líbralos ahora
de la mancha del pecado original
y fortalecidos con la gracia de Cristo,
protégelos a lo largo del camino de la vida.
Por Cristo nuestro Señor.
R. Amén

Oración para la unción con el óleo de los catecúmenos

Los proteja el poder de Cristo Salvador
y en signo de ello,
los unjo con el óleo de la salvación
en nombre del mismo Cristo,
que vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén
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Invocación de los santos

Santa María, Madre de Dios                                Ruega por nosotros
San Juan Bautista                                         Ruega por nosotros
San José                                                  Ruega por nosotros
Santos Pedro y Pablo                                      Ruega por nosotros

Se pueden añadir algunos santos, principalmente el patrono de la parroquia.

Todos los Santos y Santas de Dios                         Rueguen por nosotros

Bendición del agua

Fuera del tiempo pascual.

Bendito seas, Padre clementísimo,
porque de la fuente del Bautismo
hiciste brotar en nosotros
la vida nueva de los hijos de Dios-
R. Bendito seas Señor, Dios nuestro
Bendito seas, Padre santo,
porque del agua y del Espíritu Santo
te dignaste reunir en una sola familia
a todos los bautizados
en tu Hijo Jesucristo.
R. Bendito seas Señor, Dios nuestro
Bendito seas, Dios, Padre nuestro,
porque por el Espíritu de Amor
que infundes en nuestro corazón,
nos das la perfecta libertad
para que podamos disfrutar de tu paz.
R. Bendito seas Señor, Dios nuestro
Bendito seas, Padre rico en misericordia,
porque eliges a los bautizados
para que anuncien con alegría
a todos los pueblos el Evangelio de Cristo.
R. Bendito seas Señor, Dios nuestro
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Padre Santo,
dígnate ahora ✠ bendecir esta agua
con la cual serán bautizados tus elegidos
a quienes llamaste a recibir
en la fe de la Iglesia
el Sacramento que hace renacer a la vida nueva.
Por Cristo nuestro Señor.
R. Amén.

Terminada la bendición del agua, se continúa con las renuncias a Satanás y la Profesión de Fe.
En este momento se encienden los cirios de los que sólo van a ser confirmados, si los hay.

Renuncias y Profesión de Fe
El obispo amonesta a los padres y padrinos con estas palabras u otras parecidas.

Queridos padres y padrinos:
Por el Sacramento del Bautismo
estos niños que han presentado a la Iglesia,
van a recibir del agua y del Espíritu Santo,
una vida nueva que brota del amor de Dios.
Ustedes, por su parte, necesitan esforzarse
en continuar su educación en la fe,
de tal manera que esta vida divina
esté siempre preservada del pecado
y crezca en ellos de día en día.
Así, pues, si impulsados por su fe
están dispuestos a aceptar esta responsabilidad,
recordando su propio bautismo,
renuncien al pecado
y proclamen la fe en Cristo Jesús,
que es la fe de la Iglesia,
en la que sus hijos y ahijados serán bautizados.

Renuncias
Obispo:
¿Renuncian ustedes al pecado para vivir en la libertad de los hijos de Dios?
Padres, padrinos y catecúmenos:
Sí, renuncio
Obispo:
¿Renuncian a todas las seducciones del mal, para que el pecado no os esclavice?
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Padres, padrinos y catecúmenos:
Sí, renuncio
Obispo:
¿Renuncian a Satanás, fuente y autor del pecado?
Padres, padrinos y catecúmenos:
Sí, renuncio

Profesión de fe
Obispo:
¿Creen ustedes en Dios Padre, todopoderoso, creador del cielo y de la tierra?
Padres, padrinos y catecúmenos:
Sí, Creo
Obispo:
¿Creen en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que nació de Santa María Virgen,
murió, fue sepultado, resucitó de entre los muertos y está sentado a la derecha del
Padre?
Padres, padrinos y catecúmenos:
Sí, Creo
Obispo:
¿Creen en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el
perdón de los pecados, la resurrección de los muertos y la vida eterna?

Padres, padrinos y catecúmenos:
Sí, Creo
Aclamación:
Esta es nuestra fe.
la fe de la Iglesia de Cristo,
que es Una, Santa, Católica y Apostólica,
a la que nos gloriamos de pertenecer
en Cristo Jesús, nuestro Señor.
Amén
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                                     Rito del Bautismo
Interrogatorio
El obispo interroga, primero a los padres y padrinos, luego a los catecúmenos, de la siguiente
manera:

Padres y padrinos:
¿Quieren ustedes que sus hijos y ahijados
sean bautizados en la fe de la Iglesia
que todos juntos acabamos de profesar?
Padres y padrinos:

Sí, queremos
Obispo

Niños y jóvenes:
¿Quieren ustedes ser bautizados
en la fe de la Iglesia
que todos juntos acabamos de profesar?
Catecúmenos:

Sí queremos

Bautismo

Al catecúmeno lo presentan los padrinos, colocando cada uno la mano derecho sobre cada uno de
los hombros del catecúmeno.
Obispo:

N., yo te bautizo
en el nombre del Padre,
y del Hijo,
y del Espíritu Santo.


                                     Ritos Explicativos
En este momento es la unción con el santo Crisma, la imposición de la vestidura blanca y la entrega
de la luz. El obispo hace la oración propia de la unción con el Crisma y procede a ungir a los
neófitos en la parte superior de la cabeza. Al obispo lo precede el párroco, quien impone la
vestidura blanca una vez que el obispo haya hecho la unción. Seguidamente, el seminarista va
encendiendo la luz (sin decir nada) de los niños que ya han sido ungidos y han recibido la vestidura
blanca. Una vez terminada la unción, el obispo hace la entrega de la luz.
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Unción con el santo Crisma y Entrega de la Vestidura Blanca
El Obispo dice:

Dios todopoderoso,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
quien nos ha liberado del pecado y nos ha dado nueva vida
por el agua y el Espíritu Santo,
los unge con el Crisma de la Salvación
para que habiendo entrado a formar parte de su familia,
permanezcan en ella hasta la vida eterna.
Y que esta vestidura blanca sea signo
de su dignidad de cristianos,
y que ayudados por los consejos y ejemplos de sus padres y padrinos
puedan conservarla sin mancha hasta la vida eterna.
R. Amén.

Entrega del cirio encendido
Una vez que se ha hecho la unción, el obispo dice:

Reciban la Luz de Cristo:
Nuestro Señor dice en el evangelio:
“Yo soy la luz del mundo, el que me sigue no camina
 en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”
Conozcan, amen y sigan a Jesús para que Él ilumine
el camino de sus vidas y alcancen la vida eterna.
Padres y padrinos,
a ustedes se les confía el alimentar esta luz
para que sus hijos y ahijados,
iluminados siempre como hijos de la Luz,
y, perseverando en la fe,
puedan salir con todos los santos en el cielo
al encuentro del Señor.

                                  Rito de la Confirmación
Inmediatamente se procede al rito de la confirmación.
El obispo deja la mitra y de pie, con las manos juntas, dice:

Hermanos amadísimos,
oremos a Dios Padre todopoderoso,
y pidámosle que derrame abundantemente
al Espíritu Santo
sobre estos hijos adoptivos,
quienes han renacido a la vida eterna por el Bautismo;
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el mismo Espíritu Santo los confirme
con la abundancia de sus dones,
y confortados con esta unción,
los perfeccione en la configuración con Cristo

Todos oran en silencio unos momentos.
Enseguida el obispo impone las manos sobre los confirmandos mientras dice:

Dios todopoderoso,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que has dado nueva vida
del agua y del Espíritu Santo
a estos hijos tuyos,
librándolos del pecado.
Envía ahora sobre ellos
el Espíritu Santo Paráclito;
concédeles espíritu de sabiduría y de inteligencia,
espíritu de consejo y fortaleza,
espíritu de ciencia y de piedad
y cólmalos del espíritu de tu temor.
por Cristo nuestro Señor.
R. Amén

Unción con el crisma
El obispo, u otro ministro, instruye a los confirmandos y padrinos sobre las respuestas
correspondientes. Luego se procede a la unción. El obispo moja el pulgar derecho en el crisma y
traza el signo de la Cruz en la frente del confirmando, mientras dice:

N.,
RECIBE POR ESTA SEÑAL 
EL DON DEL ESPÍRITU SANTO.
El confirmando y el padrino responden:

Amén
Obispo:

La Paz sea contigo.
El confirmando y el padrino responden:

Y con tu espíritu.

Terminada la unción el obispo se lava las manos.
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Oración universal

Obispo:

Amados hermanos:
oremos confiadamente a Dios, nuestro Padre;
que nuestra plegaria sea unánime,
como una misma es la fe, la esperanza y la caridad
que el Espíritu Santo ha infundido en nuestros corazones.

R. Escúchanos, Señor.       (Envíanos, Señor, tu Espíritu Santo)

      Por la Iglesia: para que guiada siempre por el Espíritu Santo conduzca a los
       hombres a una perfecta profundización del Evangelio.
      Por los gobernantes: para que iluminados por Espíritu de la Verdad implanten
       en todos los pueblos de la tierra la justicia, fruto de una vida conforme al
       Evangelio.
      Por los padres y padrinos de estos niños y jóvenes, para que les concedas la
       sabiduría necesaria para educarlos en el conocimiento y amor a Dios y a los
       hermanos.
      Por los que acaban de recibir estos sacramentos: para que, hechos hijos de Dios
       por el Bautismo; alimentados con la Eucaristía; y fortalecidos por el Espíritu
       Santo, den testimonio de Jesucristo y sean levadura que transforme el mundo.
      Por nuestra comunidad cristiana: para que fortalecida por el Espíritu Santo, sea
       fiel a su responsabilidad y ayude eficazmente a quienes hoy terminan su
       iniciación cristiana.
Obispo:

Padre bondadoso, mira propicio a tu familia,
y haz que quienes oramos
por las necesidades de todos los hombres,
no temamos ningún mal,
sino que seamos siempre consolados
con la presencia del Espíritu Santo
que vive en nuestros corazones.
Por Cristo nuestro Señor.
R. Amén
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                              LITURGIA EUCARÍSTICA
Acabada la Liturgia de la Palabra, los ministros colocan en el altar el corporal, el purificador, el
cáliz y el misal; mientras tanto puede ejecutarse un canto adecuado.
El obispo, o el presbítero, se acerca al altar, toma la patena con el pan y, manteniéndola un poco
elevada sobre el altar, dice en secreto:

Bendito seas, Señor, Dios del universo,
por este pan,
fruto de la tierra y del trabajo del hombre,
que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos;
él será para nosotros pan de vida.
Después deja la patena con el pan sobre el corporal, echa vino y un poco de agua en el cáliz,
diciendo en secreto:

El agua unida al vino
sea signo de nuestra participación en la vida divina
de quien ha querido compartir nuestra condición humana.
Después toma el cáliz y, manteniéndolo un poco elevado sobre el altar, dice en secreto:

Bendito seas, Señor, Dios del universo,
por este vino,
fruto de la vid y del trabajo del hombre,
que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos;
él será para nosotros bebida de salvación.
Después deja el cáliz sobre el corporal.
A continuación, el obispo, inclinado, dice en secreto:

Acepta, Señor, nuestro corazón contrito
y nuestro espíritu humilde;
que éste sea hoy nuestro sacrificio
y que sea agradable en tu presencia,
Señor, Dios nuestro.
Luego el obispo, de pie a un lado del altar, se lava las manos, diciendo en secreto:

Lava del todo mi delito, Señor,
limpia mi pecado.
Después, de pie en el centro del altar y de cara al pueblo, extendiendo y juntando las manos, dice
una de las siguientes fórmulas:

Oremos, hermanos,
para que este sacrificio, mío y de ustedes
sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.
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El pueblo responde:

El Señor reciba de tus manos este sacrificio,
para alabanza y gloria de su nombre,
para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.
Luego el sacerdote, con las manos extendidas, dice la oración sobre las ofrendas.



Oración sobres las Ofrendas


T    e rogamos, Señor, que recibas como ofrenda agradable,
     junto con el sacrificio de tu Iglesia,
a estos hijos tuyos
que, hechos semejantes a Cristo por el Bautismo
y llevados a la perfección
por la unción del Espíritu Santo
recibida en la Confirmación,
has agregado hoy a tu pueblo sacerdotal
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén
                                                                                         9


                                           Prefacio


V. El Señor esté con ustedes.                  R. Y con tu Espíritu.
V. Levantemos el corazón.                      R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.       R. Es justo y necesario.




E   n verdad es justo darte gracias,
    es bueno cantar tu gloria,
Padre santo,
fuente y origen de todo bien.
Tú, en el Bautismo, das nueva vida a los creyentes
y los haces partícipes
del misterio pascual de tu Hijo.
Tú los confirmas con el sello del Espíritu,
mediante la imposición de las manos
y la unción real del crisma.
Así, renovados a imagen de Cristo,
el ungido por el Espíritu Santo
y enviado para anunciar la Buena Nueva de la salvación,
los haces tus comensales en el banquete eucarístico
y testigos de la fe
en la Iglesia y en el mundo.
Por eso nosotros,
reunidos en esta asamblea festiva
unidos a los ángeles y a los santos,
cantamos el himno de tu gloria:

Santo, Santo, Santo…
                                                                                               9


                            PLEGARIA EUCARÍSTICA II
El obispo, con las manos extendidas, dice:

Santo eres en verdad, Señor,
fuente de toda santidad;
Junta las manos y, manteniéndolas extendidas sobre las ofrendas, dice:

por eso te pedimos que santifiques estos dones
con la efusión de tu Espíritu,
Junta las manos y traza el signo de la cruz sobre el pan y el cáliz conjuntamente, diciendo:

de manera que sean para nosotros
el Cuerpo y  Sangre
de Jesucristo, nuestro Señor.
Junta las manos.
En las fórmulas que siguen, las palabras del Señor han de pronunciarse con claridad, como lo
requiere la naturaleza de éstas.

Él mismo,
cuando iba a ser entregado a su Pasión,
voluntariamente aceptada,
Toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:

tomó pan,
dándote gracias, lo partió
y lo dio a sus discípulos, diciendo:
Se inclina un poco.

"TOMAD Y COMED TODOS DE ÉL,
PORQUE ESTO ES MI CUERPO,
QUE SERÁ ENTREGADO POR VOSOTROS".
Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego sobre la patena y lo adora haciendo
genuflexión.
Después prosigue:

Del mismo modo, acabada la cena,
Toma el cáliz y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:

tomó el cáliz,
y, dándote gracias de nuevo,
lo pasó a sus discípulos diciendo:
                                                                                                   9

Se inclina un poco.

"TOMAD Y BEBED TODOS DE ÉL,
PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE,
SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA,
QUE SERÁ DERRAMADA POR VOSOTROS
Y POR TODOS LOS HOMBRES
PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS.
HACED ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA".
Muestra el cáliz al pueblo, lo deposita luego sobre el corporal y lo adora haciendo genuflexión.

Éste es el Sacramento de nuestra fe.
Y el pueblo prosigue, aclamando:

Anunciamos tu muerte,
proclamamos tu resurrección.
¡Ven, Señor Jesús!
Después el Obispo, con las manos extendidas, dice:

Así, pues, Padre,
al celebrar ahora el memorial
de la muerte y resurrección de tu Hijo,
te ofrecemos
el pan de vida y el cáliz de salvación,
y te damos gracias
porque nos haces dignos de servirte en tu presencia.
Te pedimos humildemente
que el Espíritu Santo congregue en la unidad
a cuantos participamos
del Cuerpo y Sangre de Cristo.
Concelebrante primero

Acuérdate, Señor,
de tu Iglesia extendida por toda la tierra;
y con el Papa Benedicto XVI,
con nuestro obispo Oscar José

            El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:
                      conmigo, indigno siervo tuyo
y con todos los pastores que cuidan de tu pueblo
llévala a su perfección por la caridad.
                                                                                    9

En la misa del bautismo:

Acuédate también de nuestros hermanos
que hoy has hecho renacer del agua y del Espíritu Santo,
librándolos del pecado;
tú que los has incorporado, como miembros vivos,
al cuerpo de Cristo,
inscribe también sus nombres en el libro de la vida.
Concelebrante segundo

Acuérdate también de nuestros hermanos
que se durmieron en la esperanza
de la resurrección,
y de todos los que han muerto en tu misericordia;
admítelos a contemplar la luz de tu rostro.
Ten misericordia de todos nosotros
y así con María, la Virgen Madre de Dios,
los apóstoles,
y cuantos vivieron en tu amistad
a través de los tiempos,
merezcamos, por tu Hijo Jesucristo,
compartir la vida eterna
y cantar tus alabanzas,
Junta las manos.
Toma la patena con el pan consagrado y el cáliz y, sosteniéndolos elevados, dice:


P   or Cristo, con él y en él,
    a ti, Dios Padre omnipotente,
en la unidad del Espíritu Santo,
todo honor y toda gloria
por los siglos de los siglos.
El pueblo aclama:

Amén.
                                                                                     9


                                 RITO DE COMUNIÓN
Una vez que ha dejado el cáliz y la patena, el obispo, con las manos juntas, dice:

Fieles a la recomendación del Salvador
y siguiendo su divina enseñanza,
nos atrevemos a decir:
O bien:
Llenos de alegría por ser hijos de Dios,
digamos confiadamente
la oración que Cristo nos enseñó:
O bien:
El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones
con el Espíritu Santo que se nos ha dado;
digamos con fe y esperanza:
U otras palabras semejantes.
Extiende las manos y, junto con el pueblo, continúa:

Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
El obispo, con las manos extendidas, prosigue él solo:

Líbranos de todos los males, Padre bondadoso
y concédenos la paz en nuestros días,
para que, ayudados por tu misericordia,
vivamos siempre libres de pecado
y protegidos de toda perturbación,
mientras esperamos la gloriosa venida
de nuestro Salvador Jesucristo.
Junta las manos.
El pueblo concluye la oración, aclamando:

Tuyo es el reino,
tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.
                                                                                            9

Después el obispo, con las manos extendidas, dice en voz alta:

Señor Jesucristo,
que dijiste a tus apóstoles:
"La paz les dejo, mi paz les doy",
no tengas en cuenta nuestros pecados,
sino la fe de tu Iglesia
y, conforme a tu palabra,
concédele la paz y la unidad.
Junta las manos.

Tú que vives y reinas
por los siglos de los siglos.

El pueblo responde:

Amén.
El obispo, extendiendo y juntando las manos, añade:

La paz del Señor esté siempre con ustedes.
El pueblo responde:

Y con tu espíritu.
Luego añade:

Démonos fraternalmente la paz.
Y todos, según la costumbre del lugar, se dan la paz. Después toma el pan consagrado, lo parte
sobre la patena, y deja caer una parte del mismo en el cáliz, diciendo en secreto:

El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo,
unidos en este cáliz,
sean para nosotros
alimento de vida eterna.
Mientras tanto se canta el cordero de Dios.
Concluido el cato del cordero el obispo, con las manos juntas, dice en secreto:

Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo,
que por voluntad del Padre,
cooperando el Espíritu Santo,
diste con tu muerte la vida al mundo,
líbrame, por la recepción de tu Cuerpo y de tu Sangre,
de todas mis culpas y de todo mal.
Concédeme cumplir siempre tus mandamientos
y jamás permitas que me separe de ti.
                                                                                                 9

El obispo hace genuflexión, toma el pan consagrado y, sosteniéndolo un poco elevado sobre la
patena o sobre el cáliz, lo muestra al pueblo, diciendo:

Éste es el Cordero de Dios,
que quita el pecado del mundo.
Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Y, juntamente con el pueblo, añade:

Señor, no soy digno
de que entres en mi casa,
pero una palabra tuya bastará para sanarme.
El obispo dice en secreto:

El Cuerpo de Cristo me guarde para la vida eterna.
Y comulga reverentemente el Cuerpo de Cristo.
Después toma el cáliz y dice en secreto:

La Sangre de Cristo me guarde para la vida eterna.
Y bebe reverentemente la Sangre de Cristo.
Después toma la patena o la píxide, se acerca a los que quieren comulgar y les presenta el pan
consagrado, que sostiene un poco elevado, diciendo a cada uno de ellos:

El Cuerpo de Cristo.
El que va a comulgar responde:

Amén.
Terminada la comunión, el obispo vuelve la la sede,y si se juzga oportuno, se hace un momento de
silencio. Luego se levanta para hacer la oración después de la comunión y dice:

Oremos:

Oración después de la Comunión.


P   adre celestial,
    concédenos que,
alimentados con el sacramento
del Cuerpo y la Sangre de Cristo,
crezcamos en la comunión de su Espíritu,
y en el amor de los hermanos,
de tal manera que lleguemos
a configurarnos con Cristo
por una caridad viva y operante.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.
                                                                                                     9


                                RITO DE CONCLUSIÓN
Después tiene lugar la despedida. El obispo extiende las manos hacia el pueblo y dice:

El Señor esté con ustedes.
El pueblo responde:

Y con tu espíritu.
El Obispo, para bendecir al pueblo, usa el siguiente formulario, a no ser que prefiera utilizar una de
las bendiciones solemnes o una de las oraciones sobre el pueblo.

V.     Bendito sea el nombre del Señor.
R.     Ahora y por siempre.
V.     Nuestro auxilio es el nombre del Señor.
R.     Que hizo el cielo y la tierra.
Tomando, si lo usa, el báculo con la mano izquierda traza los tres signos de la cruz sobre el pueblo,
mientras dice:

La bendición de Dios todopoderoso,
Padre,  Hijo,  y Espíritu  Santo
descienda sobre ustedes.
R. Amén.
Con las manos juntas, despide al pueblo diciendo:

Pueden irse en paz.
El pueblo responde:

Demos gracias a Dios.
                                                                                 9


Invocación de los santos
Santa María, Madre de Dios                                Ruega por nosotros
San Juan Bautista                                         Ruega por nosotros
San José                                                  Ruega por nosotros
Santos Pedro y Pablo                                      Ruega por nosotros
Se pueden añadir algunos santos, principalmente el patrono de la parroquia.

Todos los Santos y Santas de Dios                         Rueguen por nosotros
Bendición del agua
En tiempo pascual.

Bendito seas Señor, Dios Padre,
porque has creado el agua
que purifica y da la vida.
R. Bendito seas, Dios Padre.
Bendito seas Dios
Hijo único del Padre, Jesucristo,
porque de tu costado abierto
hiciste brotar sangre y agua
para que con tu muerte
y resurrección naciera la Iglesia.
R. Bendito seas, Dios Hijo
Bendito seas, Dios,
Espíritu Santo,
porque ungiste a Cristo
bautizado en las aguas del Jordán
para que todos nosotros
seamos bautizados en ti.
R. Bendito seas, Dios Espíritu Santo.
Señor, Padre Santo,
escúchanos, y santifica esta agua,
creatura tuya, para que
quien es bautizado (quienes son bautizados)en ella
quede limpio (queden limpios) de pecado
y renazca(n) a la vida de hijo(s) adoptivo(s) de Dios.
R. Escúchanos, Dios Padre.

Santifica esta agua, creatura tuya, para que
quien es bautizado (quienes son bautizados) por ella
                                                                                                 9


en la muerte y resurrección de Cristo,
reproduzca (n) en sí mismo(s)
la imagen de tu Hijo.
R. Escúchanos, Dios Padre.
El que preside toca el agua con la mano derecha y continúa diciendo:
Santifica esta agua, creatura tuya,
para que por el Espíritu Santo
renazca(n) a la nueva vida tu(s) elegido(s)
y entre(n) así a formar parte de tu pueblo Santo.
R. Escúchanos, Dios Padre.
Terminada la bendición del agua, se continúa con las renuncias a Satanás y la Profesión de Fe.
En este momento se encienden los cirios de los que sólo van a ser confirmados, si los hay.
Renuncias y Profesión de Fe
El obispo amonesta a los padres y padrinos con estas palabras u otras parecidas.
Queridos padres y padrinos:
Por el Sacramento del Bautismo
estos niños que han presentado a la Iglesia,
van a recibir del agua y del Espíritu Santo,
una vida nueva que brota del amor de Dios.
Ustedes, por su parte, necesitan esforzarse
en continuar su educación en la fe,
de tal manera que esta vida divina
esté siempre preservada del pecado
y crezca en ellos de día en día.
Así, pues, si impulsados por su fe
están dispuestos a aceptar esta responsabilidad,
recordando su propio bautismo,
renuncien al pecado
y proclamen la fe en Cristo Jesús,
que es la fe de la Iglesia,
en la que sus hijos y ahijados serán bautizados.
Renuncias
Obispo:
¿Renuncian ustedes al pecado para vivir en la libertad de los hijos de Dios?
Padres, padrinos y catecúmenos:
Sí, renuncio
Obispo:
¿Renuncian a todas las seducciones del mal, para que el pecado no os esclavice?
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posted:3/8/2012
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