Beneficios de la conciencias moral by lBiQ4s4P

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									Beneficios de la conciencias moral

Tomado del documento de Rosario Hermano

La conciencia moral es la posibilidad fundamental que tiene la persona de trascenderse a sí
misma, es decir, de superar los estrechos límites de su horizonte inmediato. La persona es
también un nudo de relaciones, cuya unicidad sicológica habíamos dicho está dada por la
referencia al «yo». No obstante, hay un nivel de unicidad personal diferente y es el que
corresponde a la conciencia moral. Se trata de la unicidad de la vida dada por el propio
Proyecto de vida. En ese proyecto es donde la persona integra la constelación de valores
éticos que lo guían, de modo de marcar un perfil coherente y alcanzable como proyecto de
realización personal; y al mismo tiempo plasma en realidad histórica ese nivel ideal
(axiológico) definido. El Proyecto de vida es la plasmación de lo original y más auténtico de la
persona en cuanto proyecto de autorrealización. Por ello, en ese proceso la conciencia
asume simultáneamente la función de «abrir horizontes» a la persona. La conciencia moral
«toma distancia» de la propia persona y de su actuar, para analizarla en su globalidad,
confrontarla con otros parámetros que no sean los únicamente subjetivos, y valorarla en
consecuencia. La conciencia tiene la capacidad de asumir el principio de la «sospecha», o
sea, de criticar las propias convicciones, de introducir elementos y perspectivas nuevas en el
horizonte vital de la persona, e inclusive de hacer entrar en crisis todo el proyecto
desarrollado por la persona.

La conciencia moral da la posibilidad a la persona de «ubicarse en el lugar del otro», de
descubrir una perspectiva distinta de la propia vida, e inclusive, merced a su fuerza
imperativa, da la posibilidad a la persona de cambiar de actitud y de vida. La conciencia es
el único mecanismo con que cuenta la persona para trascenderse a sí misma, es decir, para
superar y hasta romper los propios esquemas, los propios pre-juicios, las propias costumbres
y hábitos. La conciencia le permite a la persona salirse de la propia inmediatez estrecha de la
vida para ir al encuentro del «otro», del que es «diferente». Esta capacidad de la conciencia
moral surge de su posibilidad de objetivación con respecto a sí misma. Al igual que a nivel de
conciencia sicológica se da la capacidad de autobjetivación por «desdoblamiento», a nivel de
conciencia moral se da la capacidad de juzgar una actitud y simultáneamente analizar
críticamente el propio proceso de juicio (objetivaciónde sí). Eso permite descubrir el grado de
seriedad y de profundidad que tienen las propias convicciones, y confrontarlas con nuevos
elementos de juicio posibles.

La conciencia moral es la que despierta a la persona hacia un futuro insospechado por su
amplitud. Es la que abre a la persona a la libertad, a la esperanza, y al amor. También es la
que permite a la persona concreta conocer sus posibilidades y sus límites. De hecho, la única
garantía de que dispone el ser humano de encontrar la verdad, radica en el desarrollo de su
conciencia moral, y en su fidelidad a ella. Sin una conciencia moral madura es imposible
alcanzar la verdad de la realidad histórica y de la propia vida. La conciencia es una apertura
a sí mismo. Todo ser tiene en su interior su propia ley de desarrollo y realización, y es su
realidad más profunda. El ser humano, sin embargo, es el único ser que puede abrazar o
rechazar ese dinamismo que lo constituye. La conciencia le permite al ser humano
trascender sus propios condicionamientos, y de esa forma llegar a conocerse y
comprenderse en plenitud de sentido.

								
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