GRECIA, QUE ERA DE TODOS

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GRECIA, QUE ERA DE TODOS Powered By Docstoc
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                                                           Dr. Fernando Antonio Noriega Ureña*
                                                                           México, D.F. 23 de febrero de 2012




A
         quella Grecia que era de todos es ahora de unos pocos, y lo será durante quién sabe
         cuántas décadas. Desde hace por lo menos tres años, los chinos decidieron llegar de
         compras a Grecia, con sus intereses bien puestos en los puertos, las embarcaciones,
el turismo y la construcción. En 2010 arrendaron uno de los dos muelles en el puerto griego
de El Pireo. Desde entonces han iniciado también una fuerte exploración en torno a
concesiones importantes de los ferrocarriles europeos mientras profundizan su presencia en
Grecia. Han expuesto ya su estrategia de compra de activos productivos de países europeos
ahora abatidos a causa de la crisis financiera. Actualmente, los intereses chinos se hallan
también en la deuda soberana griega, al igual que los de Alemania y Francia, entre muchos
otros acreedores, y se suman abiertamente a los propósitos de salvar al euro de su mayor y
casi definitiva crisis.
    A Grecia, su pertenencia a la Eurozona le ha enseñado que ni la transfusión monetaria ni
la libre movilidad de mercancías y recursos financieros lograron cerrar la brecha entre el
desarrollo y el subdesarrollo. El resultado para los griegos es, por el momento, que los
activos financieros en manos de sus acreedores equivalen al valor de todo su producto social
más dos tercios, y que crece a tasas de interés que en términos reales han superado
sistemáticamente, desde hace cinco años, a la tasa de crecimiento de su producto y, por
ende, al crecimiento de las recaudaciones fiscales. (A la fecha, la tasa nominal de interés de
los bonos gubernamentales griegos a 10 años es de 34.38%). Los especuladores que
decidieron invertir en los activos de renta fija emitidos por el gobierno griego, han
disfrutado largamente de ganancias espectaculares, respaldadas por la confianza que emitía
la unión monetaria y por la apertura del propio Banco Central Europeo hacia las solicitudes
de mayores empréstitos por parte de los países deficitarios. Habrá que esperar que la troika
aclare en algún momento en qué medida la crisis griega se ha agravado por los fondos que el
Banco Central Europeo destinó a rescatar bancos afectados por la crisis de 2008.
    Tras la crisis inmobiliaria de 2008, la capacidad explicativa y predictiva de la teoría
habitual ha decepcionado nuevamente a través de las calificadoras de la calidad crediticia y
de las autoridades monetarias y fiscales de la zona euro. Pese a ello, las soluciones
propuestas por la troika para Grecia se han encaminado ya en el sentido marcado por dicha
teoría, con todo el peso que de ello está recayendo en la razón fundamental de ser de todos
los procesos económicos: el bienestar de los hogares. Hoy las empresas quiebran
masivamente y los hogares resienten el desempleo, la elevación de las cargas fiscales y la
disminución de las pensiones y de los salarios; en resumen, la indignidad invade a los
griegos a través de la destrucción de sus condiciones de vida material en aras del rescate del
euro; objetivo que sus propios líderes han sobrepuesto a la dignidad de su pueblo. A ello se
suma el hecho de que los nuevos dueños de Grecia, sus acreedores, algunos de los cuales
han concedido el renunciar a cerca del 70% del valor de sus activos con tal de que sus
finanzas sigan respirando, son los que determinarán durante muchos años más los destinos
de este gran país que hasta hace poco fue de todos.
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  Profesor Titular de TC Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Miembro del Seminario
Permanente sobre Teoría de la Inexistencia del Mercado de Trabajo. Contacto: noriega@correo.azc.uam.mx

				
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