NOMBRE ARCHIVO: ENFOQUE SISTEMICO by Sz6fyR

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									              MESA DE PONENCIAS:
    “TERAPIA GESTALT Y ENFOQUE SISTÉMICO”




   APORTACIONES TEÓRICAS Y METODÓLOGICAS A
    UN ENFOQUE GESTALT SISTÉMICO. Eugenio Moliní.

   LA GESTALT, UNA TERAPIA PROTOSISTÉMICA. Paco
    Sánchez.
 AUTORREGULACIÓN ORGANÍSMICA Y MOVIMIENTOS
  DEL ALMA. LA TERAPIA GESTALT Y LA TERAPIA
  SISTÉMICA DE BERT HELLINGER. Joan Garriga Bacardí.
                                                   AREA: ÁPORTES DE OTRAS CORRIENTES




      APORTACIONES TEÓRICAS Y METODÓLOGICAS A UN
              ENFOQUE GESTALT SISTÉMICO
Eugenio Moliní


La orientación Gestalt que tan adecuadamente me equipa para trabajar con individuos y
relaciones interpersonales se me queda corta a la hora de trabajar en/con instituciones,
organizaciones y empresas. En la orientación Sistémica he encontrado herramientas
teóricas y metodológicas que, sin entrar en contradicción con mi orientación Gestalt, me
permiten trabajar con éxito procesos de cambio en sistemas complejos. En mi exposición
comparto la síntesis Gestalt –Sistémica que en éstos momentos me orienta, así como algún
caso en el que actualmente estoy trabajando.




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                         Actas del II Congreso Nacional de Gestalt
                          “Alcance y límites de la terapia gestalt”
                                                                AREA: ÁPORTES DE OTRAS CORRIENTES




                LA GESTALT: UNA TERAPIA PROTOSISTÉMICA

Paco Sánchez


1. Una premisa principal

El modelo sistémico parte del principio de que cualquier persona está inserta en un
contexto al que llamamos sistema, entendiendo aquí el sistema como un conjunto de
elementos en interacción dinámica. Con el modo de pensar sistémico abordamos la
realidad de forma que el individuo pierde preponderancia en cuanto tal al hacer objeto de
nuestra observación e intervención el contexto, lo interactivo, lo relacional.

Sentada esta premisa, podemos quedarnos con la visión de que el objeto de atención de la
terapia sistémica es el conjunto del sistema, mientras que el de la Gestalt sería el individuo.
Pero nos atrevemos a calificar como excesivamente simplista esta visión, pues la Gestalt
no tiene en ningún momento una visión del individuo como realidad aislada, sino
formando parte de un sistema más amplio, con la diferencia de que al sistema lo llama
“campo”. En palabras del propio Perls:

          “Ningún individuo es autosuficiente; el individuo puede existir únicamente en un
         campo ambiental. El individuo es, inevitablemente en todo momento, parte de algún
         campo. Su comportamiento es función del campo total que lo incluye tanto a él como
         a su ambiente”. 1

Tras desarrollar analíticamente esta visión, afirma taxativamente:

         “Organización mas ambiente es igual a campo”. 2

Por otro lado, y aunque el enfoque sistémico se centra en lo que pasa “entre”, en ocasión se
abordan con él también terapias individuales. Pero el individuo, ¿no es simplemente una
parte del sistema?. Cualquier segmento de la realidad (por tanto, también el individuo),
según el enfoque sistémico, es a la vez parte y todo, o, mejor dicho, “sub-parte” y “sub-
todo”. Para designar este hecho aparentemente paradójico el enfoque sistémico introduce el
concepto de “holon”. Creemos que entre el concepto sistémico de “holon” y el gestáltico
de “organismo” (“individuo-campo”) no hay diferencia sustancial.

Qué duda cabe que los objetos de trabajo o temáticas que, en la práctica, se abordan con
ambos enfoques son, habitualmente, diferentes. Como también apreciamos claras
diferencias en las herramientas de trabajo que ambos utilizan. Nuestra aportación, sin
embargo, se centra en ciertas similitudes de fondo e, incluso, de forma, más allá de las
apariencias. Esta es la base para una posible integración de dichos enfoques terapéuticos.

2. Aspectos dinámicos

1
    Perls, F.: El enfoque gestáltico. Testimonios de terapia. Santiago de Chile, Cuatro Vientos, pág. 29.
2
    Perls, F.: El enfoque gestáltico. Testimonios de terapia. Santiago de Chile, Cuatro Vientos, pág. 32.
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                                  Actas del II Congreso Nacional de Gestalt
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Ambos enfoques utilizan el concepto básico de “homeostasis” para designar el proceso
permanente y dinámico de adaptación al medio (“autorregulación”, como término más
específicamente gestáltico): conjunto de comportamientos que sirven para satisfacer
necesidades y, por tanto, para mantener el equilibrio. El desarrollo posterior de este
concepto presenta diferencias. En el enfoque sistémico, el desarrollo del concepto de
homeostasis presenta una importante limitación: la homeostasis preserva el equilibrio en
cuanto contribuye al mantenimiento de una situación “congelada”. Por ello el enfoque
sistémico desarrolla complementariamente el concepto de morfogénesis, para referirse a
las fuerzas de crecimiento o de adaptación creativa al medio.

En cambio, en Perls el concepto de homeostasis conserva permanentemente esta
connotación más creativa o activa, reservándose, para la tendencia a mantener la situación
“congelada” el término de “resistencia” que, como sabemos, es de origen psicoanalítico,
pero que se resignifica en el enfoque gestáltico de manera que la resistencia no es una
fuerza a vencer, sino a utilizar en la dirección, precisamente, de su función protectora.
Significativamente también el enfoque sistémico habla de familias “resistentes” al cambio
(es decir, con dificultad para los procesos morfogenéticos), niega la utilidad de luchar
contra dicha resistencia y propone intervenciones (resignificaciones y prescripciones
paradójicas) para utilizar dicha fuerza en favor del crecimiento.

Creemos que cualquier terapeuta sistémico podría hacer suyas las siguientes palabras, con
la única salvedad de cambiar el término “organismo” por el de “sistema”:

       “Pero, dando por supuesto que las condiciones están siempre cambiando, el
       equilibrio parcial obtenido es siempre nuevo; sería un crecimiento hacia. Un
       organismo se preserva solamente al crecer. La autopreservación y el crecimiento
       son polares, ya que solamente quien se preserva puede crecer mediante la
       asimilación, y sólo quien asimila continuamente la novedad puede preservarse y no
       degenerar”. 3


3. Aspectos interactivos, experimentos y prescripciones

Para cualquier persona con conocimientos mínimos del trabajo sistémico, resulta obvio
afirmar que su objeto principal de atención son las pautas de interacción, siendo el lenguaje
verbal uno de sus ingredientes: no el único, ni siquiera el principal. En nuestra experiencia,
cualquier pauta de interacción puede explicarse también en términos de polaridades
interpersonales: bien una sola, bien pares de ellas. Con frecuencia estas pautas tienen el
aspecto de juegos de poder, donde el que controla a un nivel es a su vez controlado a otro
(situaciones de “incongruencia jerárquica”), o de desplazamiento de roles (en la línea de
muchos juegos descritos por el Análisis Transaccional). Específicamente hemos observado
que algunos de estos juegos interpersonales responden exactamente a la dinámica entre
perro de arriba y perro de abajo, tan conocida en la terapia Gestalt.



3
  Perls, F., Hefferline, R. y Goodman, P.: Terapia Gestalt: Excitación y crecimiento de la
personalidad humana. Madrid, Los libros del CTP, pág. 189.
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Más allá de esta semejanza conceptual, las técnicas de intervención no son tan diferentes.
En efecto, tareas que en terapia gestáltica se piden al sujeto, tales como las de repetir o
exagerar determinados comportamientos, no están tan alejadas de lo que en el enfoque
sistémico se llama, por ejemplo, prescripción del síntoma, ordalía, o prescripciones
paradójicas de diferentes tipos. Si bien en el en enfoque sistémico lo que se busca es actuar
estratégicamente sobre la pauta y en Gestalt lo que pretendemos es la toma de conciencia,
con frecuencia esta toma de conciencia facilita una comprensión de la función que el
comportamiento prescrito desempeña, y la consiguiente sustitución del mismo por otros
comportamientos más adaptativos.

En general, las tareas que en el enfoque gestáltico se prescriben al sujeto, sea
individualmente o en grupo, no dejan de ser eso, prescripciones, y aunque no presenten la
variedad ni el sustrato técnico de las prescripciones sistémicas, no dejan de alcanzar el
mismo objetivo por otra vía, o quizá más exactamente dicho, desde otra comprensión
conceptual. Análogas consideraciones podríamos realizar en relación con las
prescripciones “negativas”, prohibiciones según el lenguaje sistémico o frustraciones según
el lenguaje gestáltico.


4. El sistema desde dentro, el sistema desde fuera

Si podemos hablar de una técnica gestáltica por antonomasia, ésta sería la de la silla
caliente. En los diálogos con la silla vacía se representan habitualmente polaridades
intrasubjetivas, pero no es infrecuente la práctica de esta técnica con polaridades
interpersonales, representando el dialogo del sujeto con otra persona. Tanto se ha puesta el
acento en lo que pasa en y entre los dos extremos de la polaridad que se ha pasado por alto
el hecho de que en este trabajo existe una tercera persona: la del terapeuta que, a veces
permanece como simple observador y a veces interviene activamente.

Vistas así las cosas, tenemos aquí el germen de un modelo conceptual donde el foco está
puesto en lo que ocurre entre personas dentro de un sistema, de modo que lo que ocurre
existe precisamente bajo este foco, creado por una persona externa a dicho sistema pero
que, a su vez, forma parte de una sistema más amplio, asumiendo que la acción del foco
(del observador) jamás es neutra. Este modelo más completo, que la Programación
Neurolingüística conceptualiza como “triple posición perceptiva” es ampliamente
desarrollado por el enfoque sistémico, tanto desde el punto de vista analítico como
práctico. Pero nos atrevemos a afirmar que en el enfoque gestáltico se halla ya en germen,
y que el trabajo gestáltico podría en este sentido beneficiarse de las aportaciones sistémicas
sin perder por ello ninguno de los ingredientes del trabajo genuinamente gestáltico.


5. Algunos ejemplos de aplicación

De modo general, somos más bien partidarios del enfoque sistémico para el trabajo con
“sistemas”, es decir, conjuntos de individuos con pautas estables de interacción. Abordar
un sistema (típicamente: un sistema familiar) con la sola perspectiva gestáltica implicaría
perder de vista un conjunto de características de las interacciones que el enfoque sistémico
aborda específicamente. Sería como tratar de limpiar toda la casa con un cepillo de dientes.

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Ello no obsta para que algunos asuntos se puedan encarar mejor, en un momento
determinado, desde una perspectiva gestáltica.

Inversamente, diversos asuntos que suelen plantearse de forma individual se abordan mejor
desde una perspectiva gestáltica. Será útil, también, que el terapeuta gestáltico disponga de
conceptos y modos de intervención sistémicos, pues en ocasiones el problema del
individuo se plantea muy específicamente en el ámbito de su interacción con un sistema
dado. Llámese “organismo” u “holon”, algunos aspectos que el individuo plantea en
terapia se abordan más eficazmente con esta perspectiva.

Un ámbito interesante de coincidencia sería la terapia de pareja. En efecto, sea cual sea el
enfoque, en una terapia de pareja se presentan asuntos relacionados siempre con uno o
varios de los siguientes aspectos:
 la idea y el ideal que la pareja tiene de sí misma (incluyendo creencias y expectativas);
 las pautas de interacción, juegos de poder o formas de estar presentes y de manejar las
   polaridades interpersonales;
 los códigos de comunicación.

Sea que se resignifiquen comportamientos, directamente o por medio de metáforas, sea que
se prescriban cambios experimentales de rol, sea que se someta a la pareja a un
entrenamiento en la escucha mutua, etc. creemos que cualquier terapeuta experimentado
que, conociendo sólo uno de los dos abordajes, presenciara un trabajo encuadrado desde el
otro, encontrará gran cantidad de elementos que, como mínimo, no le resultarán extraños.
Aun cuando interiormente piense: “Yo, en este caso, hubiera hecho otra cosa”. Nos
atrevemos a presumir que las diferencias se producirán más entre diferentes terapeutas del
mismo enfoque que entre los enfoques mismos entre sí. Pero esto no deja de ser una
presunción que podría dar origen a una investigación interesante.


6. Otros aspectos

Además de tener en cuenta estas consideraciones principales, nos permitimos observar que
Perls se toma un especial cuidado en abordar la relación terapéutica como un sistema (al
cual, como hemos ya señalado, no le da este nombre sino el de “campo”) desde un punto
de vista fenomenológico y no interpretativo. Baste aquí recordar sus ideas sobre el vacío
fértil y la indiferencia creativa. Aunque no sea frecuente ni característico de todos ellos,
cuando los autores sistémicos dejan por un momento su discurso teórico y técnico y se
centran en la actitud terapéutica con más o menos aparato conceptual o simplemente
refiriéndose a ello en términos de experiencia, realizan una serie de afirmaciones que un
gestaltista suscribiría sin lugar a dudas. La descripción de las cinco libertades o los
pequeños poemas sobre el contacto o la autoestima, de Virginia Satir, el concepto de
“centro vacío” de Bert Hellinger, los recursos para “sobrevivir como terapeuta” , de J. S.
Bergman, las ideas sobre la persona del terapeuta, su integridad personal y la estructura de
su rol profesional, de C. A. Whitaker, entre otros muchos ejemplos, podrían ser suscritos,
sin ningún género de duda, por cualquier gestaltista.

En términos más estrictamente técnicos, encontramos también otras similitudes: el enfoque
centrado en el aquí y el ahora, el menor interés relativo por los historiales clínicos, la

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negativa a conceptualizar el sufrimiento de los pacientes en términos nosológicos de la
psiquiatría académica, etc. son otros tantos aspectos de coincidencia entre los enfoques que
estamos considerando.

El conjunto de los aspectos señalados tiene entidad suficiente como para permitir
desarrollar un enfoque integrativo de las perspectivas gestáltica y sistémica. Creemos que
un gestaltista puede incorporar eficazmente diversas aportaciones sistémicas (al menos, las
ya señaladas), así como de otras procedencias (psicocorporales o psicoanalíticos, por
ejemplo), sin que el enfoque genuinamente gestáltico se resienta por ello. Si algo
caracteriza al enfoque gestáltico, y con ello no hacemos sino expresar nuestra personal
creencia, es, precisamente, su capacidad de integración.




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   AUTOREGULACION ORGANISMICA Y MOVIMIENTOS DEL
  ALMA. LA TERAPIA GESTALT Y LA TERAPIA SISTEMICA DE
                   BERT HELLINGER
Joan Garriga Bacardí


El principal objetivo de mi exposición consistirá en mostrar las equivalencias entre la idea
de Autorregulación Organísmica de la Terapia Gestalt y la de los Movimientos del Alma
del modelo de trabajo sistémico de Bert Hellinger, denominado Constelaciones Familiares.
Para ello me detendré en explicar la noción de Autorergulación Organísmica junto con
algunas breves reflexiones acerca de si la Terapia Gestalt puede ser o no considerado un
modelo relacional o sistémico para, a continuación explicar los fundamentos del Modelo
de Constelaciones, desembocando en el concepto de Movimientos del Alma y, finalmente
extraer algunas conclusiones.

La Autorregulación Organísmica.

Autorregulación organísmica era un término asiduo en boca de Fritz Perls, al punto de ser
asimilado en la cultura gestáltica como lugar común y presuposición obvia en el quehacer
terapeutico. Aún sin ser explicado en su detalle conceptual tenía el efecto de sugerir una
evocación en el funcionamiento de las personas: a saber, una confianza básica en ser uno
mismo y en la naturaleza humana y que ésta, entregada a su suerte y libre de interferencias,
sólo nos podía llevar a un lugar bueno y sanador, un lugar de espacio e integración de
todos los aspectos de la personalidad.

La Autorregulación Organísmica sugiere un estar fiado a los procesos espontáneos lo cual,
citando a Claudio Naranjo (La vieja y la novísima gestalt. Actitud y práctica. Ed. Cuatro
Vientos), “no es una materia diferente sino una traducción biológica de los existencial de
ser uno mismo” y “va de la mano con lo que ha autodenominado “hedonismo humanista”.
Claudio hace referéncia más a un vivir desde adentro que a un vivir desde afuera – por
obediencia a la obligación o preocupación por la autoimagen-. Diríamos entonces que las
principales interferencias al proceso espontáneo son la red de obligaciones interiorizadas,
la autoimagen construida y, su nexo lógico, todo aquello que no somos conscientes o
ignoramos para canalizar el cumplimiento de dichas obligaciones o mantener la coherencia
de nuestra autoimagen. Siguiendo a Claudio parece que Fritz Perls aludía al “Tao” al
referirse a la Autorregulación Organísmica que vendría a ser: “un curso de acción
apropiada dictada más bien por una profunda intuición que por la razón (e involucrando un
ceder dionisíaco ante las preferencias en lugar de una lucha sartreana por las opciones).

En mi opinión la idea de Autorregulación Organísmica presupone por lo menos cuatro
dimensiones principales:

1. Existe una fuente de vida misteriosa (que no puede ser cartografiada intelectualmente)
   de la que mana algo bueno a la que intuitivamente nos podemos confiar y nos dirije a la
   realización de nuestra potencialidad, al igual que una semilla de bellota conduce
   naturalmente al crecimiento y plasmación de un bellotero único,

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2. Esta fuente misteriosa de vida se abre camino a través de impulsos espontáneos a los
   que es mejor ceder y respetar, en lugar de imponer la tiranía de la voluntad y el control
   como único sistema de orientación,
3. Lo cual conlleva la no exclusión, el respeto, integración y buena acogida de todos los
   aspectos y partes de uno. Se trataría de una fuerza que renuncia a hacer diferencias.
4. La exclusión deviene en perversión, pues aquello excluido trata de abrirse camino y ser
   representado, a veces en modos problemáticos, como por ejemplo mediante la
   enfermedad tanto física como psíquica y emocional.

En el hacer concreto de la terapia la idea de Autorregulación Organísmica se vuelve
operativa y se traduce por “un hacer espacio a la vivencia y al reconocimiento” para todo
aquello que ya lo tiene internamente, y que generalmente tratamos de excluir, en un fatal
negocio de compromiso con la autoimagen idealizada y la cadena de identificaciones que
tomamos por nuestra identidad.

La terapia gestalt es una terapia relacional, pero ¿llega a ser sistémica?

Una forma de ubicar a la terapia gestalt es mostrando una de sus paradojas más
difíciles. Por un lado posee la atmósfera del Tao y sintoniza con una fuente que mana o
Principio indiferenciado respecto al cual todo el resto serían sus manifestaciones y por
otro lado enfatiza y agranda un Yo que hace diferencias (recordemos que Jean Marie
Robine ha descrito el mecanismo de defensa específico de la terapia gestalt como
egotismo, y en clara alusión a esta paradoja que describo ha sugerido el paso de una
egología a una ecología). La propia oración de la gestalt de Fritz expresa en forma
sucinta y directa como la terapia gestalt es dialógica, considera un yo y un tú, es
relacional. Pero aunque da un paso importante como terapia de contacto y de relación y
Fritz Perls habla de campo unificado entre organismo y ambiente mantiene claras
reminiscencias psicoanáliticas orientadas a los mecanismos intrapersonales y aún
enfatiza el yo por encima del contexto y el mundo interior propio y la regulación de las
experiencias emocionales por encima del poder de los sistemas y redes de relación. Por
un lado es una terapia espiritual: confia en una fuerza misteriosa que de forma natural
regula, y por otro es una terapia de la identidad: el yo toma carta de privilegio; y aún por
otro lado es una insinuación sobre lo relacional y por tanto un primer esbozo sistémico.
Si ciertamente la terapia gestalt concibe a la persona de un modo inseparable de su
ambiente, de soslayo resuelve dicha dialéctica con una propuesta de refuerzo y
concesión del poder al yo. Lo cual, creo, no está mal, pero olvida de manera incauta
cómo la fuerza del yo es de pequeña comparada con las tramas invisibles que rigen en la
familia y que, a menudo, conllevan guiones y destinos muy marcados; ahí la solución se
encuentra no tanto en un fortalecimiento del yo sino en un esclarecimiento del nosotros,
o sea, la familia a la que pertenecemos y la red de vínculos en que estamos insertados.
Comparemos a modo de diferenciación la oración de Fritz con la contraoración de
Thich Nhat Hanh (que extraigo del libro “Llamádme por mis verdaderos nombres”
editado por La Llave) que vendrían a resultar metáforas poéticas conceptuales:

         Oración de Fritz:
         Yo soy yo
         Tú eres tú
         Yo hago lo mío y
         Tú haces lo tuyo
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           Yo no estoy en este mundo para satisfacer tus expectativas
           Ni tú para satisfacer las mías
           Si nos encontramos por casualidad está bien
           Si no, no hay nada que hacer.

                                        Contraoración de Thich Nhat Hanh:
                                        Tú eres yo y yo soy tú
                                        ¿No es evidente que ambos inter-somos?
                                        Tú cultivas la flor que hay en ti
                                        Para que yo sea hermoso.
                                        Yo transformo la basura que hay en mí
                                        Para que no tengas que sufrir

                                        Yo te apoyo
                                        Y tú me apoyas
                                        Yo estoy en este mundo para ofrecerte paz;
                                        Tú estás en este mundo para darme alegría.

La primera enfatiza las diferencias e insinúa la idea de un yo y un tú que se hacen libres
demarcando con claridad sus propias fronteras. La segunda pone de manifiesto lo
interdependiente y el poder de las relaciones además de sugerir que de alguna manera
“todos somos uno”.

El modelo sistémico de Constelaciones Familiares de Bert Hellinger

En el modelo de Bert Hellinger, el paciente exterioriza su imagen de la familia
posicionando en el espacio representantes para los distintos miembros de sus sistema
familiar. Basándose en esta configuración es posible detectar las dinámicas que mantienen
los problemas y trabajar con ellas reorientando la imagen inicial hacia otra que siembre
impulsos de solución. A continuación presento las ideas básicas que fundamentan este
trabajo.

Red de vínculos y Alma Familiar

El sistema que más influye a la persona es la familia y la red de vínculos familiares a la
que pertenece, y la hipótesis sistémica principal no es otra que la que afirma que los
estados anímicos, vivencias, problemas, guiones de vida y destinos de las personas se
explican y se resuelven encarando la posición que la persona ocupa en dicho sistema. Me
parece que intuitivamente es algo que sabemos y, en general, concordamos en sentir la
fuerza del entramado familiar como determinante de nuestras posibilidades, limitaciones y
vivencias existenciales.

En el modelo sistémico de Bert Hellinger no se mira, por ejemplo, la comunicación actual
de los miembros de la familia. Se aleja de los modelos pragmáticos de la comunicación
actual entre las personas prefiriendo identificar las dinámicas de fondo que subyacen a los
modos de comunicación actual. Se asemeja en algunas reflexiones al modelo estructural de
Minuchin concediendo importancia a las jerarquías y el ordenamiento de los subsistemas
familiares. Sin embargo va más allá y aporta algo novedoso en el campo de la psicoterapia.
Para el modelo de las Constelaciones Familiares de Bert Hellinger lo más importante y por
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tanto aquello que se mira es “lo que vincula en el Alma” y lo que vincula en el Alma viene
dado por la sexualidad y sus consecuencias y por la violencia y sus consecuencias. Es decir
vincula aquello que nos asoma a los asuntos del vivir y el morir. A través de la sexualidad
se constituye la pareja y viene la vida, y de ahí pueden venir vínculos entre hermanos
navegando en una corriente común; además tener la vida nos asegura la certeza de
perderla. La violencia también amenaza la vida y la dignidad, y a menudo, conlleva la
muerte. En un nivel muy profundo vibramos intensamente ante las fuerzas que nos acercan
al vivir y el morir, y éstas determinan implicaciones y dinámicas que tienen un gran poder.

El Alma Familiar vendría a ser una fuerza reguladora comparable a la fuerza reguladora
que dirige los procesos físicos de un organismo vivo para mantener su estabilidad. El Alma
Familiar reúne y dirige los destinos los destinos de las personas que permanecen
vinculadas por profundos lazos de lealtad y lo hace conforme a ciertos órdenes y leyes,
cuya transgresión acarrea consecuencias fatales en forma de enfermedad, tanto física como
psíquica o emocional, e incluso la muerte. Pertenecen a ésta Alma Familiar los hijos junto
con sus hermanos (también aquellos que nacieron muertos o murieron tempranamente, o
incluso que no llegaron a nacer), los padres y los hermanos de los padres, los abuelos y los
tíos abuelos, los bisabuelos, y aún más allá especialmente si hubo destinos graves o
trágicos, también los que hicieron espacio para otros, por ejemplo una primera pareja de
los padres o los abuelos, y también los que obtuvieron ventaja a costa de la desventaja de
otros o viceversa, por ejemplo cuando alguien conservo la vida a costa de que otro la
perdiera. En el Alma Familiar actúa un sentido de lealtad y un amor profundo, muchas
veces ciego y mágico, que lleva a los posteriores y por tanto más pequeños a asumir cargas
y sacrificios con la idea mágica e inconsciente que otros anteriores y más grandes se van a
beneficiar. Las leyes que rigen en el Alma Familiar, que como principio general pretende
que todos los pertenecientes tengan un lugar de dignidad y de respeto, se ajustan a las
siguientes ideas:

1. El Orden que debe ser respetado para que el amor fluya y se logre

Según Bert Hellinger, el amor no basta, requiere del Orden. Muchos padres quieren
profundamente a sus hijos pero no comprenden como a pesar de el éstos tienen problemas
y no se desarrollan bien. Lo que debe ser mirado es el Orden en la familia y el orden es
muy sencillo, explicado sucintamente: que los padres sean padres y sólo padres y por tanto
los grandes, que los hijos sean hijos y sólo hijos y por tanto los pequeños, y que el marido
sea marido y la esposa sea esposa, y además que los padres dan y los hijos toman. Este
Orden se ve trastocado a menudo porque un hijo, captando las necesidades y ataduras de
los padres respecto a su familia de origen, se ve llevado en un modo inconsciente a ser la
pareja invisible de alguno de los padres o a representar a alguno de los progenitores de los
padres, de lo cual se derivan importantes trastornos emocionales y de rol, que tendrán
consecuencias en la construcción del carácter y en los posteriores vínculos del hijo. Por
ejemplo, si una madre rechaza de algún modo a su propia madre e internamente dice “lo
que viene de ella no es bueno, no lo tomo” su hija se verá llevada a representar a dicha
madre, con lo cual de adulta tendrá dificultades en sus relaciones de pareja porque al no
sentirse hija de su madre no ha podido desarrollarse como mujer.

2. El Alma Familiar no tolera las exclusiones e impone el principio de igual derecho
   a la pertenencia

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                          Actas del II Congreso Nacional de Gestalt
                           “Alcance y límites de la terapia gestalt”
                                                     AREA: ÁPORTES DE OTRAS CORRIENTES




El terapeuta que trabaja con el modelo de Constelaciones Familiares se pregunta sobre
quién debe ser reintegrado al sistema para que haya paz. El Alma Familiar tiene como
principio inexorable la no admisión de excluidos u olvidados, y cuando hay olvidados
(quizá personas que murieron y el dolor fue encarado con el olvido, o bien personas que
desafiaron las reglas del sistema y fueron apartados, etc) se deriva la consecuencia de que
otros posteriores los representarán, a menudo imitando su destino. Por ejemplo cuando un
hermano murió de niño y fue olvidado o incluso se dio su nombre a otro hermano siembra
la semilla de que otros hermanos, por lealtad al hermano muerto, traten de darle lugar
tratado ellos mismo de morir, sintiendo atracción hacia la muerte o impulsos suicidadas,
etc. O también por ejemplo cuando uno de los padres es rechazado por el otro, el hijo
contrae un solidaridad oculta con el padre rechazado y siente una fuerza a representarlo y
hacerse como él en un intento desesperado de darle lugar. También a menudo un hijo de
una segunda relación representa a la anterior pareja de uno de los padres si ésta no es
suficientemente reconocida.

3. Desdichas de las que debemos desprendernos para que haya libertad. El
   equilibrio entre el dar y el tomar

Podríamos decir que el principal tabú en las personas es el de la felicidad, y aunque en un
plano se desea afanosamente, en otro plano es difícil ser feliz a sabiendas de que otros en la
familia sufrieron, fueron desdichados o les tocó destinos difíciles. Como dice Bert
Hellinger “sufrir es fácil, actuar y desarrollarse difícil”. Actúan profundos vínculos de
solidaridad en las familias que nos remiten a las limitaciones de nuestros anteriores y
dificultan su superación e ir más allá. Y aunque vemos, una y otra vez, en las
Constelaciones que aquellos que fueron desdichados desean que su desdicha sea respetada
y tomada como un destino personal sin que otros se involucren, también vemos, una y otra
vez, como los posteriores saltan a la brecha y por una especie de amor mágico pretenden
liberarlos de su desgracia haciéndose ellos mismos desgraciados en una especie de
compensación negativa que dice: “si yo me sacrifico tal vez a ti te vaya mejor”. De esta
manera se repiten destinos y se acumulan sacrificios, siendo el resultado más desdicha. Por
ejemplo un hijo percibiendo que uno de los padres enferma o desea morir, tal vez
siguiendo a un anterior con el que se siente atado, salta a la brecha y dice internamente “ya
enfermo yo en tu lugar” o “ya muero yo en tu lugar” o “te sigo a la desgracia o a la muerte,
etc”. También existe en el Alma Familiar una profunda instancia que trata de restaurar el
equilibrio entre dar y tomar y ahí también vemos a menudo como los posteriores tratan de
expiar culpas de los anteriores dando lugar a aquellos que fueron perjudicados e imitando
su perjuicio. Como ejemplo extremo pondré el de un hijo que su madre perdió la vida en
el parto. Es un ejemplo extremo porque la madre da lo más esencial: la vida, a costa de que
ella misma pierde lo más esencial. Y para el hijo es difícil tomar la vida a este precio tan
alto, y a menudo trata de afrontar este gran desnivel a través de la compensación negativa
diciendo internamente “a este precio tan alto no la quiero y por tanto no la tomo con
plenitud y me limito”. Pero así ¿qué gana la madre? De nuevo actúa este amor ciego que
no consigue ver claramente el deseo de la madre que murió, de que el hijo tenga su vida en
plenitud y la desarrolle con felicidad y logros. Buda sería un ejemplo de compensación
positiva haciendo grandes desarrollos en memoria de una madre que murió tres días
despues de nacer como consecuencia del parto.


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Conciencia individual consciente, conciencia colectiva inconsciente y Movimientos del
Alma

Después de haber explicado en la forma más minimalista y sucinta posible los ingredientes
indispensables del modelo de Bert Hellinger, me acercó a mi propósito de explicar los
Movimientos de la Gran Alma y hacer la comparativa con el concepto de Autorregulación
Organísmica para extraer algunas conclusiones. Para ello aún debo explicar el asunto de la
Conciencia, entendida aquí no tanto como percatación sino como Conciencia ética o moral,
que regula en un modo sútil nuestras acciones, nuestras posibilidades y nuestros límites.

Por un lado tenemos una conciencia individual consciente que se percibe en lo sensitivo
por la diferenciación más básica en los seres humanos: agrado y desagrado, categorías que
traducidas a la conciencia moral vendrían a ser: bueno y malo. Hasta aquí nada distinto de
las ideas de Perls. Bueno vendría a ser: corresponde con lo previsto en el código de mi
sistema familiar y respetándolo me aseguro mi derecho a la pertenencia haciéndome sentir
inocente, y malo significa: desentona con lo previsto y me arriesgo a perder mi derecho a
la pertenencia y experimento culpa. En el fondo nada distinto también de lo postulado por
Perls en el sentido de introyectar los valores importantes de nuestros mayores. Bert
Hellinger concede un alto valor a la necesidad profunda de pertenecer al grupo de
referencia y es obvio que cada grupo determina un código de valores propio a los que
tratamos de ajustarnos para no arriesgar el derecho a la pertenencia. Desde luego esto
también sería válido para otros grupos distintos al familiar, aunque con menor peso y
ataduras profundas. Este tipo de conciencia se fundamenta en hacer diferencias, la
fundamental entre bueno y malo, y para preservar nuestro sentido de inclusión ajustamos
nuestro caminar a lo bueno y estrechamos nuestro marco de vida. Desarrollarse e ir más
allá, frente a este tipo de conciencia, significaría asumir culpa y tal vez soledad,
renunciando al apasionamiento de aquello que consideramos bueno y nos procura
inocencia. Desarrollarse aquí significaría comprender profundamente que “todos somos
uno, ni mejores ni peores, renunciando a los juicios y diferencias sobre bueno y malo”,
comprender claramente “en un plano real todos somos iguales, y por si nos olvidamos la
muerte se encarga de equipararnos en un destino inequívoco”.

Por otro lado tenemos la conciencia colectiva inconsciente. Corresponde a una instancia
sistémica que lleva a las personas a asumir posiciones de un modo invisible para ajustarse
a los imperativos de Orden, de representación de excluidos u olvidados o de restauración
del equilibrio entre dar y tomar. Esta trama invisible puede ser mostrada en el trabajo de
Constelaciones y nuevamente la persona para desarrollarse puede renunciar al sentimiento
de inocencia que le procura su involucración en la trama del sistema familiar y, tal vez,
asumir la culpa de ser feliz al tiempo que da un lugar y respeta a todas las personas de su
red de vínculos. En suma, ponerse en consonancia con la realidad tal como es y tal como
ha sido sin arrogarse una tarea de mejorarla. En éste ámbito las ataduras son muy fuertes,
viscerales y no siempre la persona puede renunciar a su propio sacrificio por amor y lealtad
y esto bien puede ser respetado también.

Y por último tendríamos los Movimientos del Alma que se experimentan al superar los
límites de la conciencia y vienen de una fuerza más alta, del Alma profunda como si
dijéramos, y aportan soluciones muy particulares a los problemas planteados. Estos
movimientos toman espontáneamente a las personas que representan a los familiares en

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                          Actas del II Congreso Nacional de Gestalt
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una Constelación y se rigen por el contacto con una instancia que no hace diferencias, o
sea por una conciencia indiferenciada que tiende a dar un lugar de respeto, reconocimiento
y dignidad a todos los pertenecientes y se sale del margen estrecho entre buenos y malos.
Se trata de una conciencia profunda que no distingue entre buenos y malos, sanos y
enfermos, vivos y muertos, víctimas y victimarios, dichosos y sufrientes, locos y cuerdos y
concede a todos un buen lugar en el corazón, asiente a los destinos de cada uno y a la
realidad tal como es y da fuerza a la persona para mirar la vida en toda su plenitud.

Conclusiones

Podríamos decir que los Movimientos del Alma presuponen al igual que la
Autorregulación Organísmica, algunas dimensiones que los convierten en su equivalente
sistémico:

1. Existe una instancia superior muy profunda que supera la conciencia estrecha y no hace
   diferencias, de la que manan movimientos que nos orientan a ponernos en consonancia
   con la vida tal como es,
2. Estos movimientos se muestran a menudo de forma espontánea en el trabajo con
   Constelaciones, y ante ellos es mejor ceder en lugar de reafirmar un yo que pretende
   inocencia,
3. Lo cual conlleva dar un buen lugar a todos aquellos que pertenecen a nuestra red de
   vínculos sin exclusiones,
4. Ya que la exclusión deviene en perturbación, pues los excluidos serán representados
   por otros siguiendo o imitando sus trayectorias, a menudo en forma de graves
   patologías y destinos.

Quisiera terminar mi exposición recalcando la idea principal: cuando en Terapia Gestalt
nos confiamos a la autorregulación espontánea de los procesos porque abren y dan espacio
a la verdad integrando todos las partes de la persona y superando los límites del
autoconcepto, en el trabajo de Constelaciones Familiares nos confiamos a los movimientos
espontáneos del Alma porque superan la conciencia que hace diferencias y también abren y
dan espacio a profundas verdades integrando a todas las personas que pertenecen y forman
parte. Y ambas cosas suponen también una confianza y una fe en algo superior que opera
por asentimiento y consonancia con la vida y no por oposición e interferencia.

Claro que en el desarrollo de las personas esto es un fruto, un lugar de llegada, pero la
gracia es que se manifiesta espontáneamente cuando la terapia crea las condiciones
propicias.




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                          Actas del II Congreso Nacional de Gestalt
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