Perfeccionando la alabanza a Dios

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					Perfeccionando la alabanza a Dios.

   Mateo 21: 14 Y vinieron a él en el templo
      ciegos y cojos, y los sanó. 15 Pero los
principales sacerdotes y los escribas, viendo
 las maravillas que hacía, y a los muchachos
aclamando en el templo y diciendo ¡Hosanna
     al Hijo de David! se indignaron, 16 y le
dijeron: ¿Oyes lo que éstos dicen? Y Jesús les
  dijo: Sí; ¿nunca leísteis?: De la boca de los
niños y de los que maman, perfeccionaste la
                    alabanza.
• El Salmista David era un hombre con el don
  especial de allegarse a Dios de tal manera que su
  corazón estuviese extremadamente sensibilizado
  al grado que prorrumpía en alabanzas o
  expresiones que necesitan una explicación que
  sea generada de una meditación profunda.
  Cualquier simplista se conforma con una
  descripción generalizada. El Salmista está
  hablando de la creación o formación de lo que
  existe. Salmo 8: 1 ¡Oh Jehová, Señor
  nuestro, Cuán glorioso es tu nombre en toda la
  tierra! Has puesto tu gloria sobre los cielos; 2 De
  la boca de los niños y de los que
  maman, fundaste la fortaleza, A causa de tus
  enemigos, Para hacer callar al enemigo y al
  vengativo.
• En el proceso de la creación, Dios puso su gloria sobre la tierra y
  esa gloria es evidente, visible e imborrable, pero no todos pueden
  reconocerla a no ser que se tenga un corazón de niño, pero aun
  mas , esa gloria puede ser reconocida no solo por el niño que
  balbucea palabras o compone oraciones de pensamiento
  completo si no que aun el bebe que se amamanta del pecho de su
  madre, en su balbucear, en el movimiento de sus manitas o en el
  llanto puede proclamar la gloria de Dios, puede exaltar su nombre
  y evidenciar entre los que le rodean que Dios es grande, soberano
  y todo poderoso. En otras palabras ninguna cosa creada, sea
  hombre, animal o vegetal puede negar la gloria de Dios y si
  alguien va expresar con toda la magnitud lo que es esa gloria, este
  lo es un bebe y un niño. La razón para ello es extremadamente
  sencilla, en un niño no hay pecado, en un niño no ha entrado el
  mal y ni el causante del mal. Satanás pretende gloria para si y
  para ello atenta contra la cosas creadas y contra Dios pero eso no
  mella o mengua la gloria que le corresponde a Dios y que esta
  manifestada por doquier.
• Por eso Jesús, cuando tuvo que entrar al santo
  templo y observó que estaba corrompido por los
  intereses materialista de los hombres, que estaba
  siendo deshonrado ante la ausencia de genuina
  adoración, ausencia de oración y respeto, tuvo
  que reprender a los presentes, volcar las mesas de
  los cambistas, ahuyentar a las aves y animales,
  agarrar un fuete y expresarse con ira, pero
  provocó que entre los presentes se generará
  alabanzas y esa alabanza en un ambiente donde
  Satanás había dañado la mente de los que
  debieran de estar adorando a Dios solo podría
  provenir de corazones sanos y cuya adoración
  tenia que provenir en forma espontanea y
  sincera.
• Jesús estaba en una condición de ira, pero era
  una de santa reacción ante el materialismo y
  egoismo del ser humano pero no por ello dejo de
  irradiar poder. La Palabra expresa que: Y vinieron
  a él, en el templo, ciegos y cojos, y los sanó. No
  fue un acto accidental, ni voluntad propia de
  Jesús, si no que estos ciegos y cojos acudieron al
  Señor, no era excusa la situación emocional del
  Maestro como para dejarlos ir en necesidad, pero
  por cuanto llegaron a Él, fueron sanados.
• Había allí mucha gente, entre ellos, unos muchachos, o
  sea: dice el diccionario que un muchacho es una
  persona que no ha llegado a la edad adulta, que esta
  en la etapa de la adolescencia o menor de 15 años.
  Algunos lo definen que se trata de un muchacho
  travieso, interesado en juegos o en la vida facil, alguien
  que no asume compromisos o alguien que esta en el
  proceso de convertirse en un adulto. O que solo de
  algunos se esperan buenas acciones o resultados
  productivos pero yo digo: gloria a Dios, por los
  muchachos que acuden al templo, de ellos podemos
  esperar cosas tremendas.
• Por eso, aquellos muchachos comenzaron a glorificar a
  Dios, a reconocer la gloria que se estaba manifestando en
  el templo, aceptaron los milagros en gente de extrema
  necesidad, aceptaron que Jesús disciplinara, pusiese
  orden en el templo, le llamase la atención a aquellos
  adultos religiosos que eran muy exigentes con los
  muchachos pero que no se aplicaban la disciplina que se
  esperaba de ellos, especialmente como miembros de la
  iglesia, asistentes frecuentes al templo, predicadores de
  una palabra que no vivían. Ojala, no tengamos que ser
  avergonzados por uno de esos muchachos al descubrir
  nuestra ausencia de adoración a Dios, nuestra critica al
  prójimo, nuestra ausencia regular al templo, nuestro falta
  en los diezmos y en las ofrendas, nuestros pecados
  ocultos, nuestra doble vida entre el mundo y el
  cristianismo o en cualquier otro asunto de lo cual no
  tenemos excusas.
• Observar a Jesús realizando milagros y señales es algo
  común dentro su hermoso ministerio, El estaba haciendo
  la voluntad de su padre y reflejando el inmenso poder que
  hay en Él, el cual lo acredita como Dios y que refleja la
  comunión que tiene con el Padre Celestial.
• Lo que debemos analizar con mayor profundidad es que El
  esté alabando y reconociendo la adoración de esos
  muchachos, no los está regañando, ni rechazando, ni
  criticando, los está exaltando y su exaltación tiene una
  magnitud de niveles extraordinarios, El está aceptando y
  definiendo esta adoración a los niveles de santidad,
  pureza y dignidad de un niño libre de pecado, de travesura
  y en su nivel de inocencia en las fases de no solo de la
  niñez definida dentro de los parametros que define un
  especialista en niños sino que los lleva a nivel de niño que
  se amamanta y que los muestra, a estos muchachos, como
  instrumentos que perfeccionan la alabanza de tal manera
  que llegan al trono de Dios y provocan aceptación y
  reconocimiento
• Nosotros tenemos que analizar todo esto
  expresado por el Salmista y por Jesús en la
  Biblia para cuestionar nuestro servicio a Dios,
  nuestra alabanza y toda nuestra relación
  delante del Eterno y definir como está nuestra
  salvación y hacia donde nos dirigimos como
  hijos de Dios. Pero también tenemos que re
  evaluar nuestro sentir con relación a los
  bebes, a los niños y aun a los muchachos.
• Tendemos a ignorar los que Dios está haciendo con los bebes
  y los niños, como Dios está manifestando su gloria sobre ellos
  y cuanto Dios puede hacer con sus vidas. Tendemos a señalar
  a nuestros muchachos, ignorar cuan productivos pueden ser y
  cuál es su relación espiritual con el Eterno. Es necesario
  mejorar el plan de evangelización a favor de los niños y de los
  muchachos, que ellos desarrollen sus capacidades
  evangelizadoras a favor del reino de Dios pero además
  debemos tomar en serio el consejo de la Palabra de Dios que
  expresa: Marcos 10: 15 De cierto os digo, que el que no reciba
  el reino de Dios como un niño, no entrará en él.
• ¿Cómo está nuestra relación con Dios, en verdad estamos
  ubicados en el camino o en la voluntad que Dios reclama para
  nuestras vidas?
•
• Rev. Sadí E Castro, pastor.
• ramsad1@hotmail.com pentecostalmiphiladelphia.com iddpmiram.org

				
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