Elogio de la dificultad

Document Sample
Elogio de la dificultad Powered By Docstoc
					Nació en Medellín en el año 1934. Sus abuelos habían sido abogados y periodistas. Su padre fue un joven intelectual, muerto en
el mismo choque de aviones que calcinó en Medellín, en el aeropuerto Olaya Herrera, a Carlos Gardel. Fue Investigador y
Profesor Universitario. Profesor de tiempo completo en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Antioquia de
Medellín. Escribió artículos académicos como Sobre la Lectura, en donde da una muestra acerca de lo que debería ser la lectura,
basándose en fundamentaciones teóricas y de pensamiento de Nietzsche, en donde da a entender que el fomento de la lectura
como argumento de la cultura, funda sus bases en la incitación de la lectura y la lectura provocadora. En 1977 es profesor de la
Universidad del Valle y en 1980 la misma universidad le confiere el doctorado Honoris Causa en Psicología, en donde leyó su
conferencia Elogio de la Dificultad. Su obra se fue abriendo camino a pesar de los escollos de una sociedad temerosa de la
originalidad, y de los recelos que un pensador independiente siempre despierta. Pero Zuleta conocía demasiado bien la
psicología humana, los dramas de Tolstoi o de Dostoievski con el juego, de Poe o de Faulkner con la bebida, de Baudelaire o de
Picasso con los seres a los que amaron, para temer que de verdad esas objeciones ruines puedan arrojar sombras sobre un
pensamiento.


Elogio de la dificultad\n\nLa pobreza y la impotencia de la imaginación nunca se manifiesta de una manera tan clara como
cuando se trata de imaginar la felicidad. Entonces comenzamos a inventar paraísos, islas afortunadas, países de cucaña. Una
vida sin riesgos, sin lucha, sin búsqueda de superación y sin muerte. Y, por tanto, también sin carencias y sin deseo: un océano
de mermelada sagrada, una eternidad de aburrición. Metas afortunadamente inalcanzables, paraísos afortunadamente
inexistentes. \nTodas estas fantasías serían inocentes e inocuas, sino fuera porque constituyen el modelo de nuestros anhelos
en la vida práctica. \nAquí mismo en los proyectos de la existencia cotidiana, más acá del reino de las mentiras eternas,
introducimos también el ideal tonto de la seguridad garantizada; de las reconciliaciones totales; de las soluciones definitivas.
\nPuede decirse que nuestro problema no consiste solamente ni principalmente en que no seamos capaces de conquistar lo que
nos proponemos, sino en aquello que nos proponemos: que nuestra desgracia no está tanto en la frustración de nuestros deseos,
como en la forma misma de desear. Deseamos mal.


La rebelión de un burgués. \n\nTodo el que escribe sobre la vida de otro hombre corre el riesgo de terminar escribiendo sobre
la propia. Jorge Vallejo no le teme a este riesgo en su reciente biografía de Estanislao Zuleta, La rebelión de un burgués.
Estanislao Zuleta, su vida. Lo dice en la presentación del libro, con una frase escrita en el estilo del Camilo Torres a punto de
marchar hacia el monte: “Un biógrafo no puede ser neutral. El que escoge elige” (p. 21). Con otros biógrafos audaces que
eligieron la pasión, Vallejo eligió “ir de la mano” con su biografiado. Como Stephan Zweig, como Paco Ignacio Tabio II, como Ian
Gibson, a quienes quiere como buena compañía, Vallejo se deja tentar por la pasión y decide “ir de la mano”. Pero, ¿qué quiere
decir ir de la mano con Zuleta? ¿Quién conduciría a quién? ¿O hacia a dónde irían los dos, marchando de la mano por entre
libros, recuerdos y olvidos? Zuleta, claro, está muerto y Vallejo está vivo y escribiendo. Dirán los malpensados que el vivo tenía
todo a su favor para llevar de la mano al muerto hacia sus dominios, y convertirlo en parte de su texto. No era tan fácil, sin
embargo. Mi hipótesis es que el biógrafo, conducido por su objeto, terminó descubriendo sus propios gustos literarios y revelando
pedazos de lo que podría haber sido su vida. O la versión literaria de su vida, que no es lo mismo. Biógrafo biografiado, digo. He
aquí mi caso.

Toda biografía es literatura. Y no puede evitar la elección de técnicas, puntos de vista, estilos. Pura ficción que regresa, con
venganza, para redondear en una sola vida legible las muchas vidas de un ser humano. Vallejo eligió anudar las vidas de Zuleta
alrededor de algunos puntos fundamentales: el entierro, el padre muerto en un célebre accidente aéreo cuando Zuleta apenas
tenía cuatro meses, la madre, los amigos, ciertos viajes (a Bucarest, a Sumapaz), ciertos lugares (Cali, Medellín, un hotel en
Bogotá), un autor (Freud), una mujer (Yolanda), un libro (La montaña mágica), unos eventos (el doctorado honoris causa, los
derechos humanos), y un estado que sirve como desenlace (la angustia). Salvo por el entierro, situado al inicio del libro, los
demás capítulos siguen un orden lineal y cronológico: es el devenir de las vidas de Zuleta, visto en el orden en el que ocurrieron
ciertos eventos en el tiempo de los relojes y de los calendarios.


Educación y democracia

La democracia implica la aceptación de un cierto grado de angustia, ya que la democracia es la aceptación de la angustia de
tener que decidir por sí mismo, y el pensar por sí mismo es más angustioso que creer ciegamente en alguien. De ahí entonces
que la democracia es frágil. Su fragilidad procede de que es difícil aceptar el grado de angustia que significa pensar por sí mismo,
decidir por sí mismo y reconocer el conflicto.

La democracia implica igualmente la modestia de reconocer que la pluralidad de pensamientos, opiniones, convicciones y
visiones de mundo es enriquecedora y que la propia visión del mundo no es definitiva ni segura porque la confrontación con otras
podría obligarme a cambiarla o a enriquecerla. La verdad no es necesariamente la que yo propongo sino la que resulta del
debate, del conflicto; por tal razón el pluralismo no hay que aceptarlo resignadamente sino como el resultado de reconocer el
hecho de que los seres humanos, no marchan el unísono como los relojes. Es la existencia de diferentes puntos de vista,
partidos o convicciones algo que nos debe llevar a la aceptación del pluralismo con alegría, con la esperanza de que la
confrontación de opiniones mejorará nuestros puntos de vista. En tal sentido, la democracia es modestia, disposición a cambiar,
disposición a la reflexión autocrítica, disposición a oír al otro seriamente.

En el ser humano existen profundas tendencias arcaicas contra la democracia y, si queremos defenderla realmente, debemos
comenzar por reconocer una de sus mayores dificultades: nuestros orígenes no fueron democráticos. La democracia es
maduración, la democracia no nos viene espontáneamente, sino como resultado de una conquista, como aceptación de la
angustia, de la duda, de la duda sobre sí mismo y de pasar por "la prueba de la duda".

				
DOCUMENT INFO
Shared By:
Categories:
Tags:
Stats:
views:20
posted:3/2/2012
language:Spanish
pages:2