Biblia y Catequesis by MS1r0nLl

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									                                         El Éxodo
                                                                           P. José Carraro B.

"He visto y he decidido: los liberaré de la esclavitud" (Ex 3, 16-17).
También ahora vamos a seguir el mismo camino que hemos recorrido en el tema anterior
(la Creación). Los pasos que debe seguir un catequista iniciado son siempre los mismos:
exégesis, actualización (hermenéutica), didáctica (modo de comunicación) y vivencia
interior (espiritualidad). Son los cuatro momentos complementarios y convergentes que
hemos seguido y seguiremos al estudiar los grandes temas de la Biblia que nos hemos
propuesto.

1.    "Deja partir a mi pueblo" (Ex 5, 1). Un poco de exégesis

a)     El sentido original: Sabemos que el acontecimiento del Éxodo y su reflexión y
concientización posterior ha marcado profundamente la cultura y la historia del pueblo de
Israel. Desde el Éxodo, toda la religión hebrea se ha vivido y predicado en clave
soteriológica. El núcleo central es éste: Dios salva al hombre. Dios acompaña, libera y
lleva al hombre hacia la salvación. En el corazón del Evangelio encontramos a Jesús, el
que realiza el Éxodo (liberación) definitivo y universal. En realidad, "Jesús" significa "Dios
salva". El Éxodo es, por lo tanto, el camino nunca acabado hacia la casa del Padre Dios.

b)     Las fuentes de la narración: El profesor de religión o el catequista, responsable de
su intervención, investiga con el fin de hacer una buena exégesis. En toda la Biblia
encontramos "fuentes" para entender mejor toda la riqueza y significación de este hecho
trascendental en la historia de Israel, narrado en el libro llamado Éxodo.
 El texto fundamental (Ex 1-24): es el documento más célebre y antiguo. En él
   convergen muchas tradiciones antiguas para formar como una compleja y rica
   sinfonía.
 Una relectura del Éxodo: La encontramos en Isaías 40-55. La primera liberación de la
   esclavitud de Egipto se repite ahora con el regreso de la esclavitud de Babilonia. Se
   trata de una segunda marcha de liberación.
 Las muchas resonancias: A lo largo de toda la historia de la salvación, encontramos
   numerosos recuerdos de este hecho fundamental. El Éxodo llegó a ser el permanente
   punto de referencia para tomar conciencia del proyecto de Dios. A la luz de estas
   confrontaciones o resonancias hay que leer: Josué 3-4, Salmos 105, 114 y 136; las
   predicaciones proféticas (Deuteronomio, Amos, Oseas); las meditaciones sapienciales
   (Sab 11, 4-19, 22). También el Nuevo Testamento recuerda el primer Éxodo y lo
   refleja en el regreso de Jesús desde Egipto (Mt 2, 15) y en la sangre derramada que
   se anuncia en la Última Cena (Mt 26, 28). En san Pablo tenemos recuerdos del Éxodo
   en 1 Cor 10, 1-13. En Hebreos 3, 7-4, 13; 1 Pedro, Apocalipsis… Pero en el Nuevo
   Testamento el contenido del Éxodo tiene una novedad radical. Ahora el verdadero
   Éxodo es el paso de Cristo de la muerte a la vida. Es la Pascua definitiva y eterna. El
   primer Éxodo es profético y tipológico del gran Éxodo que es la liberación cristiana.
   Pero ahora nos interesa el Éxodo primero, el punto de partida, el hecho que se ha
   vuelto profecía de la historia de la humanidad.

a)     La narración de los textos: El corazón del Éxodo está en los primeros veinticuatro
capítulos. Pero no se trata de una crónica periodística. Se trata más bien de una
poderosa y profunda reflexión y nueva comprensión de la historia pasada a la luz de la fe
en Yahvé, concebido y acogido como el Único y Verdadero Dios liberador. Esta "historia"
tiene una larga historia. Se transmitía en el seno de las familias y en el contexto litúrgico
de los numerosos santuarios donde se recordaba, y se expresaba a través de
"representaciones sagradas" cantadas y oradas. Más tarde fueron escritas en diferentes
documentos y de acuerdo a las distintas tradiciones religiosas que hemos estudiado
anteriormente (Yavista, Eloista, Sacerdotal). Al final de este largo proceso, todo confluyó
finalmente en las páginas del Éxodo que encontramos en la Biblia.
Son páginas muy densas, de contenidos diversos y complejos. Sin embargo, todos
apuntan hacia el único y central acontecimiento de la liberación y de la Alianza.
Los especialistas ven en Ex 1-24 la redacción de un "Drama Sagrado", según estas cinco
etapas:
 La esclavitud del pueblo de Israel en Egipto y su imploración de libertad. Dios escucha
   su grito y decide la liberación (Ex 1-2).
 La lucha entre Moisés, guiado por Dios, y el ejército, mandado por el Faraón. Las
   difíciles relaciones entre ambos; las luchas, las amenazas, los castigos (las famosas
   plagas de Egipto) y finalmente el paso del Mar Rojo (Ex 3-15).
 El cambio radical desde la esclavitud al servicio de Yahvé. El momento importante de
   la Alianza en el Sinaí y el don de la Ley y de las instituciones (Ex 19-24).
 Sigue el largo y fatigoso camino hacia la tierra de la libertad; la peregrinación en el
   desierto, las tentaciones idolátricas (becerro de oro) (Ex 16-18; 32-34).
 Por último, el doloroso pero esperanzado camino hacia la liberación es recordado y
   celebrado con mucha responsabilidad en un rito repetido fielmente en la fiesta de la
   Pascua Judía (Ex 12-13).

d)     El mensaje de los textos: Los contenidos fundamentales de este "drama de la fe"
son los siguientes:
 Dios escucha el gemido de su pueblo esclavo e interviene con fuerza para su
   liberación. Dios se presenta como el liberador del hombre.
 La liberación lleva especialmente a una filial relación con Dios. Dios y su pueblo se
   pertenecen y viven en permanente situación de alianza, de amistad, de "matrimonio
   fecundo".
 La liberación no es sólo un momento, sino un proceso que conduce de la esclavitud y
   de la alienación de los "sin patria y sin tierra" a la conquista de una patria y de una
   tierra, sacramentos y garantía de la libertad y felicidad deseadas.
 La Alianza es todo un estilo de vida que es consecuencia de la iniciativa y de la
   enseñanza de Yahvé mismo (la Torah). El Éxodo, por lo tanto, exige ciertos
   comportamientos, ciertas leyes e instituciones. El Decálogo llega a ser la base ética de
   toda la vida religiosa, civil, política y cultural de Israel.
 La libertad no se conquista de una sola vez. Es prometida y asegurada como una
   realidad que se debe conquistar y defender cada día. Debe ser cuidada y desarrollada
   con prudencia y fidelidad. Por lo tanto, se debe luchar en contra de tantas insidias
   amenazantes. Así, el "becerro de oro" es una tentación siempre latente, es la
   posibilidad de olvidar y rechazar a Dios, de no aceptar su absoluta trascendencia, su
   libertad y unicidad. También el temor sentido y sufrido frente a la agresividad de los
   pueblos vecinos puede tentar al pueblo y llevarlo a buscar las seguridades de la
   esclavitud (dependencias) y rechazar las exigencias de una libertad siempre
   amenazada y difícil.

1.    "¿Qué significa todo esto?" (Ex 12, 26). Un poco de hermenéutica

a)     Actualización del texto: ¿Qué sentido tiene el Éxodo para nosotros hoy? Es la
pregunta que los hijos hacían a sus padres en el contexto del rito pascual que se
celebraba cada año. La respuesta la encontramos en el mismo libro del Éxodo.
Hoy Dios me salva, nos salva. Dios es el único y verdadero liberador. Dios es Salvador
mío, de todos y de siempre. El hombre es un ser necesitado de salvación. Esta grandiosa
verdad ha marcado la historia. Biblia y esclavitud son incompatibles. Biblia y pecados
personales y sociales son incompatibles. El Éxodo genera esperanza, motiva el
compromiso, da sentido a la historia, orienta el quehacer humano hacia un futuro de
libertad. Sin libertad y sin felicidad, el hombre no es plenamente hombre. Aquí
encontramos las raíces de la llamada teología de la liberación, de la catequesis y
espiritualidad de la liberación.

b)     Algunas preguntas: Frente a un mensaje tan inmensamente desconcertante,
afloran en la intimidad del hombre muchas preguntas que parecen contradecir la misma
promesa bíblica. Detengámonos en dos:
 Primera: ¿Es Dios realmente un Salvador? Si lo es, ¿cómo explicar dos mil años de
    dolor, odios, guerras y muertes?, ¿Cómo combinar la certeza del amor de Dios
  Salvador y la misteriosa y dolorosa existencia del mal en todas sus formas? El mundo
  está lleno de anti-éxodos: explotaciones, amenazas, nuevas esclavitudes.
 Segunda: El hombre, ¿realmente necesita ser salvado desde fuera de su historia? Dios
  aparece a veces como innecesario y superfluo. La tecnología, la política, la razón, lo
  desplazan y condenan como inútil e ineficaz. El hombre salva al hombre. Con su
  inteligencia progresa y conquista su autoliberación. Sin embargo, aparecen muchas y
  nuevas esclavitudes materiales y espirituales. Después de todo, el hombre sigue
  sintiéndose pobre, débil, necesitado de salvación. La muerte sigue siendo la gran
  amenaza universal. No nos queda otra cosa que aceptar lo que decía el filósofo
  Heidegger: "Solamente un Dios nos puede salvar".

a)     El Éxodo bíblico: una gracia difícil y necesaria
Intentemos una lectura catequística del Éxodo. El drama del Éxodo es ahora nuestra
propia historia, la historia de todos los hijos de Dios.
 Desde la soledad a la Alianza: El hombre de siempre, para su realización plena y
   definitiva, debe vivir un cambio profundo, un tránsito radical. Debe pasar de la
   soledad de sus propios miedos y límites, a la amistad de Alguien Grande y Fuerte que
   le de paz, seguridad y felicidad. Que sea apoyo en el camino y esperanza en su
   existencia. El Éxodo lleva al hombre a vivir como hijo de Dios, en una Alianza de amor
   que no tendrá fin.
 Desde el silencio a la invocación confiada: El hombre, a la luz del Éxodo, aprende a
   invocar a Dios con cariño y confianza. Se deja guiar por Él y liberar de sus numerosas
   condiciones de esclavitud. Son las dificultades que él encuentra dentro de sí mismo.
   Éstas pueden ser el "becerro de oro" o "rostros de faraones" que se encuentran en el
   camino de la vida para apartarlo de la intimidad del Dios de la verdad y de la vida.
   Cuando el hombre tiene la suerte de experimentar que Dios está con él, que lo ama,
   lo salva y que "es Aquel que es" (Ex 3, 14), entonces entiende la maravillosa
   profundidad de la historia de la Salvación, vivida como un Éxodo que apunta a la
   llegada a la Patria Eterna.
 El paso del interés a la donación: No se entiende bien el contenido del Éxodo si no se
   capta el amor gratuito y eterno de Dios. Todo es don de Dios. Mi respuesta debe ser
   una acogida humilde y una disponibilidad agradecida. La salvación, la liberación, la
   felicidad eterna, frutos del Éxodo, son un don del Dios eterno, el protagonista de la
   historia. No se vivencia bien el Éxodo si no se vive a la altura del Don Gratuito, si no
   se responde generosamente a Aquel que ha dicho: "Yo soy el Señor, tu Dios, que te
   ha liberado de la esclavitud. No tendrás otro Dios fuera de mí… No nombrarás el
   nombre de Dios en vano… no matarás… no robarás", etc. (Ex 20, 1). La consecuencia
   es clara: el hombre salvado debe vivir la misericordia recibida, expresarla con una
   vida de amor y servicio (vivir los mandamientos).
 La gran novedad es Jesucristo: Toda la riqueza profética del Éxodo adquiere claridad y
   plenitud en Cristo. Gracias a su Pascua (Éxodo) el hombre es salvado y para siempre.
   No se puede entender bien el Éxodo a no ser que sea desde el acontecimiento pascual
   de Cristo. El A.T. se entiende a la luz del N.T. Ahora el Éxodo es el camino de la
   salvación cristiana. Es la vida de cada discípulo del Señor. Es la progresiva entrada en
   el Reino de Dios. Es la vocación a vivir la palabra y el ejemplo de Cristo, llamado el
   Liberador. Es una tensión escatológica, es decir, una búsqueda de la liberación
   definitiva.

1.    "En aquel día explicarás a tu hijo" (Ex 13, 8). Un poco de didáctica

En la misma Biblia (Ex 12-13 y Dt 6, 20) vemos que el tema del Éxodo es un contenido
primario de la catequesis familiar. Desde la infancia y en contexto familiar, el hombre
hebreo crecía en la creencia del Éxodo y asimilaba sus consecuencias espirituales.
También en nuestra catequesis familiar y en la predicación, el tema del Éxodo debería
ocupar un puesto relevante.
Veamos algunas indicaciones operativas:
 Cuando el educador de la fe habla del Éxodo debe armonizar debidamente los
   elementos esenciales que lo constituyen. Estos serían en síntesis:
     -   La misma narración bíblica,
     -   El género literario propio del Éxodo,
     -   El mensaje central: salvación - Alianza - don - Ley,
     -   La relectura hecha en el Nuevo Testamento,
     -   El concepto de vida y de historia,
     -   La incidencia que este tema ha tenido en la liturgia y en el lenguaje,
     -   La confrontación con otras propuestas de salvación de ayer y de hoy.

 La necesidad de leer en clave de Éxodo (a la luz de la Pascua) todas las vicisitudes de
la vida como un llamado a pasar de la esclavitud a la libertad, de la muerte a la vida.
Las mismas formas humanas de liberación (desarrollo - ideologías - ciencias - propuestas
políticas, etc.) son signos e instrumentos históricos de la acción del Dios providente que
sigue liberando y salvando. Hay que anunciar y testimoniar su presencia liberadora en el
quehacer humano.

 Un buen catequista, además, sabe presentar el tema del Éxodo según las diferentes
edades de sus destinatarios, según las circunstancias y los tiempos.
   - Para los niños: una maravillosa historia que revela la grandeza y el poder amoroso
     de Dios.
   - Para los adolescentes: un llamado a pasar la etapa que conduce a la adultez en
     Cristo.
   - Para los jóvenes: un exigente pero fecundo proyecto de vida libre, anclada en la fe
     y la amistad con el Dios vivo.
   - Para los adultos: un estilo de vida como búsqueda de la plenitud de la libertad y
     como compromiso social-solidario con la humanidad.

En fin, el educador de la fe debe reconocer los signos del Éxodo en la Pascua del Señor,
en la liturgia, los sacramentos, en las luchas sociales, en la praxis solidaria, en los
constantes esfuerzos por una vida diferente.

1.       "Recuerda que fuiste esclavo y Yo, tu Dios, te he liberado" (Dt 5, 15). Un
         poco de espiritualidad

La reflexión sobre este evento central en la historia de Israel ha sido muy fecunda. Las
resonancias del Éxodo bíblico constituyen hoy un contenido esencial de la espiritualidad
cristiana.
La Pascua de Cristo es la realización máxima y definitiva del Éxodo, como el gran camino
histórico de la salvación personal y comunitaria.
Veamos algunos núcleos llenos de contenido espiritual:
 El hombre tiene vocación y necesidad de libertad plena y definitiva. Esta se logra
    mediante un proceso de liberación continua cuyo primer protagonista es Dios mismo.
    El Cristo pascual, muerto y resucitado, es ahora el modelo y el guía de nuestra
    liberación. Es el Liberador.
 Cada persona experimenta sus propias necesidades de liberación. También la sociedad
    descubre sus esclavitudes y busca su liberación. Las situaciones de pecado revelan la
    necesidad de ruptura y de libertad interior y exterior, personal y colectiva.
 La vida cristiana consiste en pasar de la esclavitud, que es egoísmo, indiferencia,
    independencia, a una vida de generoso servicio y compromiso comunitario. Este paso
    es posible mediante una apertura incondicional a Dios y una vivencia exigente de la
    intimidad con Él, es decir, de la Alianza de amor fiel.
 La iniciativa amorosa de Dios antecede y fecunda todo imperativo ético. Por lo tanto,
    el amor liberador de Dios está antes y por encima de las leyes, de las normas y de los
    comportamientos éticos. El cristiano descubre el amor de Dios y por eso su vida es
    una respuesta amorosa a su voluntad.
 Dios quiere la liberación de todo lo que frena el amor. Quiere la liberación de todos.
    Por lo tanto, donde hay gestos de amor, de servicio, de justicia, de paz,… se da la
    liberación, pues "Donde hay amor y caridad, allí está Dios liberando y salvando". La
  espiritualidad del Éxodo lleva al compromiso serio por la libertad del hombre y de la
  sociedad.
 Toda la liberación comienza por dentro. Hay que liberar el corazón del pecado. Es un
  absoluto y necesario presupuesto para las liberaciones de las estructuras opresivas
  que esclavizan a la humanidad. Como el Dios del Éxodo, el cristiano escucha el gemido
  del pobre y se la juega por su liberación.

Para reflexionar y compartir en grupo

1. Para comprender el Éxodo a fondo hay que leer y estudiar el Deuteronomio.
   ¿Sabemos de qué habla este libro? Hagamos un listado con sus mensajes centrales.

2. Una manera de entender y vivir la libertad como cristianos la encontramos en Gálatas
   5-6. ¿Podríamos identificar algunos elementos esenciales?, ¿Qué tiene que ver el
   Éxodo con esta libertad?

3. La dinámica del Éxodo bíblico es clara. Se trata de pasar de la esclavitud a la libertad.
   Busquemos elementos de éxodos actuales en nuestras vidas personales, familiares y
   comunitarias.

4. ¿Cómo hablar del Éxodo a niños, jóvenes y adultos? Hagamos un esquema
   catequístico.

5. La teología de la liberación valora mucho el tema del Éxodo y lo propone como desafío
   y una vivencia esencial para la salvación y el desarrollo integral (sea a nivel personal o
   colectivo) ¿Qué sabemos al respecto?

								
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