Cristo Hombre y Dios

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1.- NOTA INTRODUCTORIA.

Estos folletos contienen el desarrollo de las pláticas tal y como vienen en el Manual Básico.
Son una opción para que el Auxiliar y/o el Asesor tengan una idea de cómo desarrollar su
plática. Habrá que adaptar algunas cosas según las circunstancias específicas de cada
grupo. Siempre será necesario releer lo que el Manual Básico dice sobre esta plática, en
especial las págs. 20-27, 80-81, 103-105 152-53. Sólo así podrán entenderse el objetivo y
contenido de este folleto.

2.- EXPLICACIÓN DE LA PLÁTICA

A.- OBJETIVO.
El Manual Básico nos habla del objetivo de esta plática: Mostrar al joven la persona de
Cristo como la Plenitud del Amor de Dios hacia la humanidad, Hijo de Dios hecho
hombre (verdadero Dios y verdadero Hombre), por el cual se nos ofrece la salvación.
Motivar a seguirlo como Camino, Verdad y Vida.

B.- LOS CRITERIOS ESENCIALES.
Dentro del proceso de conversión que vive cada joven asistente a la Jornada, la plática de
CRISTO es una de las más importantes, y seguramente una de las que más fácilmente se
distorsionan y/o manipulan. Por toda una serie de razones (hacer la plática atractiva, falta
de preparación y de asesoría, deseo de introducir ideas novedosas, "ser original") a
menudo se ha distorsionado el sentido de esta plática, vaciándola de su contenido y
presentando una visión distorsionada de Cristo. En particular es popular, en muchos
lugares, la idea de "Cristo Amigo", presentando a Cristo como "un amigo", pero dejando
peligrosamente de lado su divinidad, su salvación, y sobre todo su relación profunda con el
creyente por medio de la Fe. Muchos grupos enfatizan un aspecto solamente de Cristo y de
su mensaje, dejando fuera aspectos esenciales de su Misión. Si bien este aspecto de la figura
de Cristo es importante, no deberá oscurecer otros aspectos más importantes, como son su
Filiación Divina, la Salvación que nos ofrece y su Presencia Viva en medio de nosotros,
especialmente en la eucaristía.

Por todo esto, conviene recordar algunos criterios que la Iglesia nos ofrece: "La
Evangelización también debe contener siempre -como base, centro y a la vez culmen de su
dinamismo- una clara proclamación de que en Jesucristo, Hijo de Dios hecho hombre,
muerto y resucitado, se ofrece la salvación a todos los hombres, como don de la Gracia y de
la Misericordia de Dios." (E.N. 27). "La evangelización comprende además la predicación de
la esperanza en las promesas hechas por Dios mediante la nueva alianza en Jesucristo; la
predicación del amor hacia Dios para con nosotros y de nuestro amor hacia Dios; la
predicación del amor fraterno para con todos los hombres- capacidad de donación y de
perdón, de renuncia, de ayuda al hermano- que, por descender del amor de Dios, es el
núcleo del Evangelio" (E.N. 28). Es necesario que en la Jornada el joven reciba el mensaje
con fidelidad y tenga todos los momentos adecuados para que exprese su respuesta y
pueda convertirse plenamente al Señor Jesús. No tenemos derecho a ofrecer un Evangelio
incompleto y/o distorsionado.

C.- LOS APOYOS TECNICOS.
Siempre serán útiles algunos apoyos técnicos que hagan más interesante y amena la
plática: Un retrato de Cristo, un Crucifijo, la utilización de la Biblia o del Nuevo Testamento,
incluso algún canto o sonorama. Sin embargo, deberán usarse con cierta prudencia, y
respetando algunos criterios sencillos: Estas dinámicas o apoyos NUNCA deberán
reemplazar o usarse como sustituto de la plática. En efecto, siempre existe la tentación de
irse por lo más fácil, y pasar unas filminas o película en vez de dar una buena plática, bien
preparada y profesional. O bien se pone una canción con mensaje (no siempre) cristiano,
ahorrándose el expositor el trabajo de estudiar su tema.

En muchos lugares se ha hecho presente una cierta "flojera intelectual", se rechaza el
esfuerzo necesario para una buena presentación, y bajo pretextos como "somos jóvenes",
"las pláticas aburren", "no hay que cansar al joven", se le niega al Jornadista la oportunidad
de escuchar la Palabra de Salvación que Cristo quiere ofrecerle.

En ningún momento se deberán crear situaciones de sentimentalismo o presión, buscando
provocar el llanto o la emoción con presiones artificiales; Será siempre recomendable que
el Asesor del Grupo, junto con los coordinadores, examinen el contenido de la dinámica y/o
canción que se pretenda utilizar. Más de una vez los Auxiliares quieren usar la canción de
moda, o alguna vagamente cristiana ("Jesucristo Superestrella"!) que pueden traer
inexactitudes teológicas, e incluso falsedades.

D.- LA PALABRA DE DIOS.
Nunca deberá faltar, en esta plática más que en otras, el contacto con la Palabra de Dios. En
efecto, Cristo es el Verbo Eterno hecho hombre por nosotros.

El joven tiene derecho a escuchar de viva voz la Palabra que salva, y no simples
reminiscencias o recuerdos vagos. Por eso se recomienda que el expositor sea auxiliado por
un lector, quien leerá en los momentos que el expositor le indique, las lecturas del
Evangelio adecuadas (Hemos indicado esas lecturas en el presente folleto). Esto, si ha sido
bien preparado y ensayado, le dará gran agilidad a la plática y pondrá al joven en contacto
directo con la Palabra de Dios.

3.-CONTENIDO DE ESTE FOLLETO.

El lector encontrará dos secciones en este folleto:

1.- PRIMERA SECCIÓN.
Un desarrollo práctico, ya dado en Jornadas de Vida Cristiana El texto de la plática viene en
letra normal. Lo que viene en negrita son los títulos del esquema del Manual Básico
Nacional del M.J.V.C. (No es necesario leerlos al dar la plática). Lo que viene en Graphite
Light son algunas ideas adicionales que pueden insertarse en la plática o no, a juicio del
expositor, según el auditorio a quien se dirija. Las citas Bíblicas vienen en UNICORN.
2.- SEGUNDA SECCIÓN.
Textos tomados del Magisterio de la Iglesia, para un estudio más a fondo.

4.- OTRAS INDICACIONES PRÁCTICAS.
El esquema de la plática se encuentra en el Manual Básico Nacional del M.J.V.C., en las págs.
104-105. No consideramos necesario repetirlo aquí El desarrollo que ponemos aquí es
bastante libre, muy movido. Busca mostrar al joven que la figura de Cristo es actual y
atractiva, y que Su mensaje sigue vivo y tiene mucho que darle a su vida. Como lo marca el
horario del Manual, generalmente es bueno tener Corrillos después de la plática (cfr.
Manual Básico, p.174) para resolver dudas y orientar mejor a los chicos. Los auxiliares
deberán estar bien preparados para poder llevar adecuadamente los Corrillos. Las
preguntas para los corrillos se encuentran en el Anexo del Manual Básico del M.J.V.C.

DESARROLLO DE LA PLÁTICA

I.- Introducción.

Quisiera iniciar esta plática con estas palabras tomadas de la Primera Carta de San Juan: Lo
que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo
que hemos contemplado y han tocado nuestras manos acerca de la vida de la palabra, -pues
la vida se manifestó y nosotros la hemos visto y damos testimonio, y os anunciamos la vida
eterna que estaba junto al Padre y se nos manifestó-, lo que hemos visto y oído os lo
anunciamos para que también vosotros estéis en comunión con nosotros. 1 Jn 1, 1-4.

Esta ha sido siempre la misión de la Iglesia: Anunciar a Cristo, anunciar la Salvación que
Dios nos ofrece por medio de Él.

1.1. Enlace con Historia de la Salvación.
Ya vimos en la plática anterior cómo Dios ha ido escribiendo una Historia de la Salvación. Él
ha ido guiando a la humanidad entera hacia este encuentro con Él Mismo, como un Padre
amoroso que llama a sus hijos.

1.2. En la plenitud de los tiempos Dios, interviene de una manera total en la historia
de la humanidad, en la persona de Cristo.
El Pueblo de Israel, portador de todas las promesas de Dios, esperaba la venida del Mesías.
Cuando llega el momento adecuado, "en la plenitud de los tiempos, como dice San Pablo
tiempos, Dios envió a su hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley, para salvar a los que
estábamos bajo la Ley" (Gal, 4,4). Así pues, ahora nos toca descubrir quién es este Jesús de
Nazareth, el cual se dice ser el Mesías, es más, ¡afirma ser Dios mismo! En él descubrimos la
totalidad del Amor de Dios hacia nosotros, porque él lo da todo, incluso la misma vida, por
ti y por mí.

1.3 La totalidad del Amor de Dios se refleja en la Persona de Cristo.
La Encarnación del Verbo es un acontecimiento central y culminante. Él inicia una NUEVA
CREACION. Dios entra así de modo decisivo en la historia para que el hombre alcance su
destino trascendental. Es la expresión definitiva del Amor Salvífico de Dios al hombre.

1.4. Diversidad de conceptos de Cristo.
En torno a la figura de Cristo, vemos desafortunadamente muchos errores, mucha
ignorancia, incluso entre los cristianos. Hay quienes lo reducen a un profeta, un Maestro
con una doctrina maravillosa; hay quienes ven el Él solamente un curandero, un milagrero,
pero negando Su Divinidad, su trascendencia; hay otros que manipulan su mensaje,
negando su Cruz, negando su Iglesia, haciendo de Él un guerrillero, un reformador social.
Todo esto nos lleva a buscar a Jesús, a querer conocer su verdad plena. Cada uno de
nosotros debe dejarse tocar personalmente por la pregunta: "Y tú, ¿quién dices que soy?
Tú, que oyes hablar de mí, ¿Quién soy de verdad para ti? Mi único deseo es que puedas dar
una respuesta libre y personal, y que esa plática te ayude a ello.

Pero para nosotros en esta Jornada, la persona de Jesús es motivo de estudio y de oración,
porque Él es quien debe cambiar nuestra vida.

Te invito pues a que recorramos juntos este camino, que vayamos descubriendo todo lo
que hizo y dijo Cristo, para que tú también puedas abrirle las puertas de tu corazón. Pero te
invito a que lo recorras con AMOR, abriendo tu mente, tu espíritu, todo tu ser a lo que
Cristo te propone. Y recuerda esto: Nadie puede obligarte a seguir a Cristo: Debe ser una
decisión libre y personal. Depende solo de ti. Pero al mismo tiempo te invito, a ti que eres
joven, a que no tengas miedo, a que abras tu corazón a Cristo. Miles, millones lo han hecho
ya. ¡Yo lo hice cuando viví mi jornada, y esta es ahora tu oportunidad!

II.- CRISTO-HOMBRE.
Sabemos por la Fe que Cristo es Verdadero Dios y Verdadero Hombre. Empezaremos por
ver qué significa que Cristo sea Verdadero Hombre, para poder comprender cómo Dios
mismo quiso compartir con nosotros nuestra propia humanidad, ser semejante a nosotros
en todo menos en el pecado.

2.1 Características iguales a las de todo hombre.
En primer lugar debemos afirmar que Cristo fue verdadero Hombre. Tuvo todas las
características de un ser humano. No fingió ser hombre, sino que fue verdadero Hombre. El
que Dios haya querido hacerse hombre es una de las maravillas de su Amor hacia nosotros.

2.2. Nace de una mujer (Lc 1, 26-38; Lc 2, 6-7).

Jesús es Hombre en primer lugar porque, como todos nosotros, nace de una mujer.

Anunciación a María. Ya el Padre nos habló de cómo Dios envió al Arcángel Gabriel a casa
de María para anunciarle la venida del Mesías. Conviene escuchar de nuevo el texto: Lc.
1,26-38): «Al sexto mes, envió Dios al ángel Gabriel a una ciudad de Galilea llamada
Nazaret, a una joven prometida a un hombre llamado José, de la estirpe de David; el
nombre de la joven era María. El ángel entró donde estaba María y le dijo: -Dios te salve,
llena de gracia, el Señor está contigo. Al oír estas palabras, ella se turbó y se preguntaba qué
significaba tal saludo. El ángel le dijo: -No temas, María, pues Dios te ha concedido su favor.
Concebirás y darás a luz un hijo, al que pondrás por nombre Jesús. El será grande, será
llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la
estirpe de Jacob por siempre y su reino no tendrá fin. María dijo al ángel: -¿Cómo será esto,
si yo no tengo relaciones con ningún hombre? El ángel le contestó: -El Espíritu Santo
vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso, el que va a nacer
será santo y se llamará Hijo de Dios. Mira, tu pariente Isabel también ha concebido un hijo
en su vejez, y ya está de seis meses la que todos tenían por estéril; porque para Dios nada
hay imposible. María dijo: -Aquí está la esclava del Señor, que me suceda según dices. Y el
ángel la dejó».

Se cumple así la profecía de Isaías, pronunciada 720 años antes del nacimiento de Cristo:
«He aquí que una virgen concebirá y dará a luz a un hijo, y se llamará Emmanuel, que
significa 'Dios con nosotros' (Is. 7,14).

Notarás que la misma Palabra de Dios precisa que "María concibió al Hijo de Dios por obra
del Espíritu Santo 'sin conocer varón'" (Lc.1, 34). Esta es una verdad basada en el Nuevo
Testamento y afirmada por la Iglesia desde los tiempos apostólicos, especialmente en el V
Concilio Ecuménico en 553 D.C. Así se pone de relieve la verdad de que Él es el Hijo de Dios,
de modo que, al hacerse hombre, su Padre continúa siendo exclusivamente Dios. La venida
de Cristo no es fruto del esfuerzo humano, sino que es una libre iniciativa de Dios: ¡Cristo
no tenía por qué venir! ¡Él quiso venir, y ser uno de nosotros! El nacimiento virginal de
Jesús significa que Dios ha hecho nacer en medio de la humanidad, estéril y desesperada, el
germen viviente de una nueva humanidad. Fíjate en la actitud de María ante la anunciación:
Apertura, disponibilidad a la acción de Dios en su vida. No duda, pregunta para comprender
mejor a voluntad de Dios: Dios respeta su libertad y personalidad. Un evento tan
extraordinario como la venida del Salvador debía estar marcado por un nacimiento
extraordinario: Por eso Dios nace de una Virgen.

Nacimiento: Criterios de Humildad y sencillez desde el nacimiento.

Si la Concepción es extraordinaria, el nacimiento fue de lo más pobre y ordinario. Debido al
censo dictado por el emperador, que mandaba a cada uno registrarse en su ciudad natal.
José junto con María tiene que ir a Belén. Ahí no hay lugar para ellos en las posadas, por lo
que tienen que quedarse en una cueva y Jesús nace en una pesebre (lo recordamos en
Navidad).

Desde su nacimiento nos remarca los criterios para saber vivir Sencillez, Humildad y
Pobreza, camino seguro para alcanzar la felicidad. Se cumple la profecía de Miqueas, lugar
exacto donde nacería 500 años antes Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, ni mucho menos, la
menor entre las ciudades principales de Judá; Porque de ti saldrá un jefe, que será pastor
de mi pueblo Israel (Miq. 5,1).

2.3. Jesús asume todas las características de una persona.
Vive una situación concreta en el tiempo y el espacio.

Jesús nace en medio del Pueblo de Israel, crece en su religión y en su cultura. Es un
verdadero israelita, y sigue las costumbres de su pueblo. Por eso Jesús fue circuncidado
según la Ley de Israel, entrando así oficialmente a ser parte del Pueblo de la Alianza.
Cuando se hubieron cumplido los ocho días para circuncidar al niño, le dieron el nombre de
Jesús (Lc.2, 21).

NOTA: ¿Por qué la Biblia no nos habla mucho de la infancia de Jesús? ¿Por qué sabemos tan
poco de su infancia y juventud? Este período está cubierto de silencio porque es una "vida
Oculta", de humildad y silencio, en espera del momento de Dios. Lo que sucedió ahí no es
importante para nuestra salvación, basta con saber que Jesús "crecía en sabiduría y gracia
ante Dios y ante los hombres" (Lc.2, 52). Todos los acontecimientos con que Lucas y Mateo
nos narran la infancia y juventud de Jesús, no pretenden entregarnos una biografía, sino
más bien comunicarnos la fe que las primeras comunidades cristianas tenían acerca del
origen misterioso de Jesús, sobre la base de relatos transmitidos a los redactores de estos
Evangelios por personas dignas de fe; veamos: * Podemos mencionar rápidamente algunos
acontecimientos de la infancia de Jesús: La perplejidad de María y las dudas de José (Mt
1,18, 25). El viaje a Belén y el nacimiento cuando no tenían donde cobijarse (Lc. 2, 4-7). La
huida a Egipto (Mt 2, 13-14) La vuelta al pueblo humilde de Nazareth (Mt. 2, 19-23). El
viaje a Jerusalén para la fiesta de Pascua (Lc. 2, 41-50) y los percances del regreso. Su
crecimiento espiritual y físico (Lc. 2, 51-52).

La Biblia nos narra un solo pasaje importante en esta época. Escuchemos el relato: Lc. 2,41-
52). «Sus padres iban cada año a Jerusalén, por la fiesta de pascua. Cuando el niño cumplió
doce años, subieron a celebrar la fiesta, según la costumbre. Terminada la fiesta, cuando
regresaban, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres. Estos creían que iba
en la comitiva, y al terminar la primera jornada lo buscaron entre los parientes y conocidos.
Al no hallarlo, volvieron a Jerusalén en su busca. Al cabo de tres días, lo encontraron en el
templo sentado en medio de los doctores, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos
los que le oían estaban sorprendidos de su inteligencia y de sus respuestas. Al verlo, se
quedaron perplejos, y su madre le dijo: -Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo te
hemos buscado angustiados. El les contestó: -¿Por qué me buscabais? ¿, No sabíais que yo
debo ocuparme de los asuntos de mi Padre? Pero ellos no comprendieron lo que les decía.
Bajó con ellos a Nazaret, y vivió bajo su tutela. Su madre guardaba todo estos recuerdos en
su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en aprecio ante Dios y ante los
hombres».

2.4 Se desarrolla en el seno de una familia.
Jesús nace como toda persona humana, en un lugar concreto: Belén; en un país llamado
Israel, que vive un momento histórico especial porque es colonia romana, cuyo jefe es el
emperador Cesar Augusto, bajo el reinado nominal de Herodes. De San José aprende el
oficio de carpintero. Pasó su infancia y juventud junto a sus padres, a quienes obedecía (Cf.
Lc. 2, 51).
Es sencillo y humilde, habla con la gente, le gustan los niños (Mc.10, 14), acoge con respeto
a la mujer (Cf. Lc.8, 1 -3; 36-50). Pasa los días caminando y predicando. Con frecuencia,
aprovecha las noches para dialogar con su Padre. Come y bebe, asiste a bodas. Se
compadece de quienes no tienen.

2.5 Se sujeta a las costumbres y leyes de su pueblo (Lc 2, 5-7. 21-23. -43. 51-52).

Ya vimos cómo fue circuncidado, sometiéndose a la Ley de Moisés. Come, juega, se viste
igual que todos los niños judíos. Podemos decir que va madurando como cualquiera de
nosotros.

Desde niño muestra su gran sabiduría, pasaje cuando se pierde en el templo.

Imagínate la escena: Jesús sentado en medio de los sabios de Israel, en el Templo de
Jerusalén, ocupado "en las cosas de su Padre". Jesús está muy consciente de su origen
divino, de la misión que ha de cumplir.

2.6. Adolescencia y Juventud normal. (Lc 2,52).
Al hacerse hombre, tiene que seguir el proceso del hombre y llevar una vida normal, como
el común de los jóvenes de su tierra y época.

2.7. Tiene necesidades y características humanas.
¿Recuerdas la plática de Madurez? Pues bien, analiza la personalidad de Jesús en base al
esquema de Madurez.

Madurez Física. Es un hombre como nosotros. Por su oficio de carpintero podemos suponer
una gran fortaleza física. El Evangelio narra que hacia caminatas muy largas para predicar
la palabra de Dios. Pudo cargar la Cruz, lo cual demuestra su fortaleza física. Su voz. La
potencia de su voz, cuando sube al monte; en el lago de Tiberiades, se contaban 5 mil
personas y todos escuchaban. Hablaba con autoridad.

Tenía necesidades igual que nosotros:

Hambre (Mt 11,18-19).
«Porque vino Juan, que no comía ni bebía, y dicen: «Está endemoniado». Viene el Hijo del
hombre, que come y bebe, y dicen: Ahí tenéis un comilón y borracho, amigo de publicanos y
pecadores». Pero la sabiduría ha quedado acreditada por sus obras.

Sed (Jn 4,7; Jn 19,28).
«En eso, una mujer samaritana se acercó al pozo para sacar agua. Jesús le dijo: "dame de
beber"».

Sueño (Mt 8,23-27).
«Jesús subió a una barca y sus discípulos lo siguieron. De pronto, se alborotó el lago de tal
manera que las olas cubrían la barca, pero Jesús estaba dormido».
Cansancio (Jn 4,6).
«Jesús, fatigado por la caminata, se sentó junto al pozo. Era cerca del mediodía.

Duerme en la barca (Lc.8, 23).

2.8. Características de su psicología.

2.8.1. Inteligencia.
Veamos algo de su inteligencia. El pasaje que ya vimos, cuando está en el Templo, muestra
cómo impresionó a los Sabios de Israel con su inteligencia. Conoce perfectamente la
Palabra de Dios y las tradiciones de su Pueblo, y sabe descubrir en ellas la riqueza que
contienen para comunicarla a los demás.

Capacidad de relación. Se relacionaba con todo tipo de personas.

Explicar cómo era la sociedad Judía.

El sabe relacionarse con todo tipo de personas. Trata igual con gente rica que con los
pobres, aunque estos son sus preferidos. No condena a la prostituta, sino que la perdona y
la hace cambiar de vida. Acepta a la gente como es, comiendo con pecadores y prostitutas, y
sabe invitarlos a la conversión.

Busca la sencillez (Mt 12,25-26 y Mc 9,33-37). Habla con sencillez. Parábolas. Jesús es un
hombre sencillo, que sabe enseñar a la gente sencilla. Usaba comparaciones y ejemplos
fáciles de entender. Veamos un ejemplo: Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo: -
Todo reino dividido acaba en la ruina; ninguna ciudad o casa dividida puede subsistir. Si
Satanás expulsa a Satanás, está dividido. ¿Cómo, pues, subsistirá su reino? Enseñaba con
ejemplos muy concretos y fáciles de entender: Llegaron a Cafarnaúm y, una vez en casa, les
preguntó: -¿De qué discutíais por el camino'? Ellos callaban, pues por el camino habían
discutido sobre quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los doce y les dijo: -El
que quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos. Luego tomó a
un niño, lo puso en medio de ellos y, abrazándolo, les dijo: "El que acoge a un niño como
éste en mi nombre, a mí me acoge-, y el que me acoge a mí, no es a mí a quien acoge, sino al
que me ha enviado.

A menudo enseñaba con pequeñas historias, llamadas parábolas: Y les expuso muchas
cosas por medio de parábolas. Decía: -Sucede con el reino de los cielos lo que con un grano
de mostaza que un hombre toma y siembra en su campo. Es la más pequeña de todas las
semillas, pero cuando crece es mayor que las hortalizas y se hace como un árbol, hasta el
punto de que las aves del cielo pueden andar en sus ramas.

Les dijo otra parábola: -Sucede con el reino de los cielos lo que con la levadura que una
mujer toma y mete en tres medidas de harina, hasta que todo fermenta.

Profundo en sus juicios (Mt 7,1-6).
Era profundo en sus juicios, sin dejarse llevar por las apariencias. No juzguéis, para que
Dios no os juzgue; porque Dios os juzgará del mismo modo que vosotros hayáis juzgado y,
os medirá con la medida con que hayáis medido a los demás. ¿Cómo es que ves la mota en
el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que hay en el tuyo? o -cómo dices a tu hermano:
"Deja que te á que la mota del ojo", si tienes una viga en el tuyo -¡Hipócrita, saca primero la
viga de tu ojo y entonces podrás ver para sacar la mota del ojo de tu hermano!
No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas a los puercos, no sea que las
pisoteen, se vuelvan contra vosotros y os destrocen.

Da a cada cosa su valor (Lc 13, 10-16).
Jesús sabe valorar las situaciones, incluso cuando parece contradecir los mandamientos de
Dios, Él sabe que las personas son más importantes que las cosas. Escuchemos un ejemplo:
Un sábado estaba Jesús enseñando en una sinagoga, y había allí una mujer, que desde hacía
dieciocho años estaba poseída por un espíritu que le producía una enfermedad; estaba
encorvado y no podía enderezarse del todo. Jesús, al verla, la llamó y le dijo: -Mujer, quedas
libre de tu enfermedad. Le impuso las manos, y en el acto se enderezó y se puso a alabar a
Dios. El jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús curaba en sábado, empezó a decir a la
gente: -Hay seis días en que se puede trabajar. Venid a curaros en esos días y no en sábado.
El Señor le respondió: -¡Hipócritas! ¿No suelta cada uno de vosotros su buey o su asno del
pesebre en sábado para llevarlo a beber? Y a ésta, que es una hija de Abraham, a la que
Satanás tenía atada hace dieciocho años, ¿no se la podía soltar de su atadura en sábado?

¿Cómo ves? ¡Se requiere valor e inteligencia para defender sus acciones en público! Él
busca el bien de todos, y no le teme a nadie.

Desprecia la hipocresía (Mt 23, 13-32). (Mt 23, 23-28)

Rara vez vemos a Jesús enojarse. Pero cuando lo hace, ¡cuidado! Se enojó en una ocasión en
contra de los fariseos, reprochándoles su hipocresía. Escuchemos: «¡Ay de vosotros,
maestros de la ley y fariseos hipócritas, que pagáis el diezmo de la menta, del anís y del
comino, y descuidáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe! Hay que
hacer esto, sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito y os tragáis el
camello! ¡Ay de vosotros, maestros de la ley y fariseos hipócritas, que limpiáis por fuera el
vaso y el plato, mientras que por dentro siguen llenos de rapiña y ambición! ¡Fariseo ciego,
limpia primero por dentro el vaso, para que también por fuera quede limpio! ¡Ay de
vosotros, maestros de la ley y fariseos hipócritas, que os parecéis a sepulcros blanqueados:
por fuera parecen bonitos, pero por dentro están llenos de huesos de muerto y
podredumbre! Lo mismo pasa con vosotros: por fuera parecéis justos ante los hombres,
pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de maldad.

Busca la esencia de las situaciones. (Mt 6,32-34).
Jesús conoce y ama profundamente a su Padre Celestial, y sabe que todos estamos en sus
manos, por lo que nos enseña a confiar en su Providencia: «Así que no os preocupéis
diciendo: "¿qué comeremos'? ¿Qué beberemos? ¿Con qué nos vestiremos? Esas son las
cosas por las que se preocupan los paganos. Ya sabe su padre celestial que las necesitáis.
Buscad ante todo el reino de Dios y lo que es propio de él, y Dios os dará lo demás. No
andéis preocupados por el día le mañana, que el mañana traerá su propia preocupación. A
cada día le basta su propio afán».

Conoce al hombre y sus intenciones (Mt 22,16).
El Evangelio nos dice una frase muy interesante: Entonces los fariseos se pusieron de
acuerdo para buscar algún motivo de acusación en sus palabras, y le enviaron discípulos
suyos con los partidarios de Herodes a decirle: -Maestro, sabemos que eres sincero, que
enseñas con verdad el camino de Dios y que no te dejas influir por nadie, pues no miras las
apariencias de las personas. Sus mismos enemigos reconocen que Jesús no juzga por
apariencias, ni se deja influir por nadie. ¡Él sabe lo que hay en cada uno de nosotros, y no
ama!

El se declara como la VERDAD misma (Jn 14, 5).
Jesús, en la Última Cena, se declara como la Verdad misma "Yo soy el camino, la Verdad y la
Vida. Nadie puede llegar hasta el Padre, sino por Mí." Y en otro pasaje: Pasarán el cielo y la
tierra pero mis palabras no pasarán Mat. 24, 35

2.5.2. Voluntad.
Predica con el ejemplo. Hay coherencia entre sus palabras y sus actos antes de predicar la
vive (Jn.15, 13).

Nadie tiene Amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Eso es precisamente lo
que Jesús hizo. ¡No sólo lo dijo, sino que lo hizo!

Su voluntad lo lleva a rechazar las tentaciones (Mt.4, 1-11).
Todos sabemos lo difícil que es resistir las tentaciones. A menudo nos falta voluntad. Pero
no sucede así con Jesús. Su voluntad la lleva a rechazar las tentaciones, incluso las más
difíciles: Entonces el Espíritu llevó a Jesús al desierto, para que el diablo lo pusiera a
prueba. Después de ayunar cuarenta días y cuarenta noches, sintió hambre. El tentador se
acercó entonces y le dijo: -Si eres Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en
panes. Jesús le respondió: -Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra
que sale de la boca de Dios. Después el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero
del templo y le dijo: -Si eres Hijo de Dios, tírate abajo; porque está escrito: Dará órdenes a
sus ángeles para que te lleven en brazos, de modo que tu pie no tropiece en piedra alguna.
Jesús le dijo: -También está escrito: No tentarás al Señor tu Dios. De nuevo lo llevó consigo
el diablo a un monte muy alto, le mostró todos los reinos del mundo con su gloria v le dijo: -
Todo esto te daré, si te postras y me adoras. Entonces Jesús le dijo: -Aléjate, Satanás,
porque está escrito: Adorarás al Señor tu Dios y sólo a él le darás culto.

Su Voluntad es la del Padre (Mt.26, 39; Jn.4, 34).
Jesús vive una plena comunión Con Su Padre, y sabe que todo lo que Dios manda es para
nuestro bien. A Él se le va la vida en hacer lo que su Padre quiere: Mi alimento es hacer la
voluntad del que me envió y llevar a cabo su obra de salvación Incluso en los momentos en
que la debilidad humana parece vencerlo, Jesús hace lo que Su Padre le ha mandado: Padre
mío, si es posible, que pase de mí esta copa de amargura; pero que no sea como yo quiero,
sino como tú quieres.
Su voluntad madura lo lleva a ser el BIEN mismo.
Su voluntad madura lo lleva a ser el BIEN mismo y a buscar siempre el bien de los demás,
ayudándonos a vencer las dificultades y las cargas de cada día: Vengan a mí los que se
sienten cargados y agobiados, porque yo los aliviaré. Carguen con mi yugo y aprendan de
mí que soy paciente de corazón y humilde, y sus almas encontrarán alivio. Pues mi yugo es
blando y carga es liviana. Mt 11, 28-29 2.5.3.

Afectividad.
Todo lo auténticamente humano aparece en Jesús. Goza (Jn.15, 11), se enoja (Mc.11, 15),
llora (Jn.11, 32). Se alegra (Lc 10, 17-22). Su afectividad y su voluntad lo llevan a amar. Ama
a sus enemigos (Mt.6, 43) Ama al hombre hasta el extremo. (Jn 15, 13) y (Gal 2, 20) Jesús
ama sobre todo a los rechazados por la sociedad: los pecadores, los publicanos, las
prostitutas. No le importa el "qué dirán", Él solo ve a la persona humana que necesita de Él.
Jesús siente auténtico dolor frente a los necesitados, frente a los enfermos. Busca sanar
todas las enfermedades y dolencias: Mt. 9,35: Jesús recorría todos los pueblos y aldeas,
enseñando en sus sinagogas, anunciando la buena noticia del reino y curando todas las
enfermedades y dolencias. Mt. 15, 30-31: Se le acercó mucha gente trayendo cojos, ciegos,
sordos, mancos y otros muchos enfermos; los pusieron a sus pies y Jesús los curó. La gente
se maravillaba al ver que los mudos hablaban, los mancos quedaban sanos, los cojos
caminaban y los ciegos recobraban la vista; y se pusieron a alabar al Dios de Israel.

Todo lo auténticamente humano aparece en Jesús. Goza (Jn.15, 11), se enoja (Mc.11, 15),
llora (Jn.11, 32).

Su afectividad y su voluntad lo llevan a amar.
Ama a sus enemigos (Mt.6, 43).
Ama al hombre hasta el extremo (Jn 15, 13) y (Gal 2, 20).

¡Qué interesante! Cristo, quien nuca tuvo pecado, se acerca a los pecadores para alejarlos
del pecado: "El Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido" (Lc.
19,10)

El gran amor de Cristo al hombre, lo interpela, y provoca en éste una respuesta personal,
que en muchas ocasiones es una respuesta de amor. Ejemplo: los discípulos.

Es su gran Amor hacia su Padre y hacia los hombres que lo lleva a escoger a los pecadores,
a los enfermos, a los que nadie quiere. A mí siempre me cuestiona pensar que Jesús sabe lo
que dentro de cada uno de nosotros, y nos ama profundamente a pesar de nuestras fallas o
pecados.

Su afectividad madura lo lleva a ser la BONDAD Y LA BELLEZA misma.
En la Cruz muere amando y perdonando (Lc.23, 34).
El amor y el perdón son el núcleo de su predicación. ¿Quién necesita al médico los sanos o
los enfermos?
2.6 Jesús es verdadero hombre.
"Trabajó con manos de Hombre, pensó con Inteligencia de hombre, obró con voluntad de
hombre, amó con corazón de hombre, nacido de la Virgen María... Se hizo verdaderamente
uno de nosotros, excepto en el pecado" (G.S. 22).

III.- CRISTO DIOS

3.1. Un hombre libre y libertador.
Cristo es un hombre auténticamente libre. Libera al hombre integralmente de todo aquello
que lo oprime, esclaviza y no lo deja ser auténtico (Pecado, resentimientos, odios, temores,
etc.). Lc 5 Cristo nos amó y se entregó por nosotros. (Gal 2, 20). Nos hace libres y plenos
con el Amor (Jn.15, 13) y la Verdad. (Jn 8,32)

3.2 La liberación viene de Dios. Lc 5, 17-26
Aquí hay que afirmarlo claramente: La auténtica liberación puede venir solamente de Dios:
Solamente Dios es absolutamente libre. Toda liberación humana es necesariamente
limitada: ¿Qué hombre puede perdonar los pecados, curar a los enfermos, resucitar a los
muertos? Nadie, fuera de Dios, tiene esos poderes. Sólo Dios es Eterno y Omnipotente. El
hombre que reconoce que es esclavo de la enfermedad, ve en Jesús al liberador.

3.3. Cristo el Hijo de Dios. Dios que se hace hombre, no un hombre que se hace Dios.

En Cristo se unen las dos naturalezas, la humana y la divina. Verdadero Dios y Verdadero
Hombre.

Cristo utilizó muchas veces la expresión "Hijo del Hombre", para hablar de sí mismo. Con
eso afirmaba que era realmente Hombre. Pero poco a poco, Jesús va llevando a sus
discípulos al descubrimiento de que el "Hijo del Hombre" era al mismo tiempo el verdadero
Hijo de Dios.

Cristo utiliza una pedagogía, la "pedagogía de la Fe" para revelarnos cosas cada vez más
sublimes. Que Jesús se viera a sí mismo como igual a Dios, es muy claro en la Sagrada
Escritura: "Antes que Abraham naciese, YO SOY" (Jn. 8, 58) "Si no creen que Yo Soy,
morirán en su pecado" (Jn. 8,24). "Desde ahora se los digo, antes de que suceda, para que,
cuando suceda, crean que YO SOY" (Jn. 13,19) "Entonces conoceréis que YO SOY" Ver
también Mt.28, 20; Lc. 24,39) "¿YO SOY" quién? "Yo soy YO SOY", es decir, Yo soy YAVE, yo
soy Dios! Los mismos judíos lo entendieron muy bien, pues al escuchar que Jesús afirma ser
Hijo de Dios, quieren apedrearlo: "Por ninguna obra buena te apedreamos, sino por
blasfemia, porque tú, siendo hombre, te haces Dios" (Jn. 10,33).

De la misma manera, cuando es juzgado, el Sumo Sacerdote y el Sanedrín lo condenan por
blasfemo: "Ha blasfemado... Acaban de oír la blasfemia. Es reo de muerte" (Mt.26, 65-66)

Efectivamente, leemos en el Libro del Levítico: "Quien blasfemare el nombre de Yavé será
castigado con la muerte; toda la asamblea lo lapidará" (Lev. 24,16). Jesús, al declarar ser el
Verdadero Hijo de Dios, pronuncia, según los judíos, una blasfemia: Llamarse a sí mismo
"Hijo de Dios" quería decir "hacerse Dios". Cristo lo afirma sin ambigüedades, y sus
discípulos y los judíos en general lo entendieron muy bien: Yo soy aquel a quien compete el
nombre de Dios: "Mi Padre y Yo somos una sola cosa" (Jn.10, 30)

La Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo son pruebas contundentes de su DIVINIDAD.

Sabemos ya desde ahora que Dios es Amor, y por lo tanto Cristo, si bien manifestó su Amor
hacia nosotros de muchas maneras, va a amarnos "hasta el extremo". El siente la necesidad
de darlo todo, de entregar su misma Vida por nosotros. Por eso, y lo veremos más en
detalle mañana, los últimos días de su vida, su Pasión, Muerte y Resurrección son las
pruebas contundentes de su DIVINIDAD. ¿Por qué? ¡Porque solo Dios podía morir por
todos los hombres! Porque solo Dios podía entregar su Vida totalmente. Porque solo Dios
podía vencer a la Muerte y resucitar a una Vida Nueva.

3.5. Testimonios de personas que confiesan su divinidad.
Tenemos también, en el Evangelio, numerosos testimonios y declaraciones de personas que
proclaman la Divinidad de Cristo.

Declaración solemne del Padre (Mc 1, 11).Declaración solemne del Padre (Mc 1, 11) En
primer lugar, Dios Padre declara en favor de su Hijo: ser bautizado, Jesús salió del agua y,
mientras salía, se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba como una paloma y
venía sobre él. Y una voz del cielo decía: -Este es mi Hijo amado, en quien me complazco.

Confesión de los demonios. (Mc.1, 24).
Los mismos demonios, al ser expulsados por Cristo, reconocen y proclaman su Divinidad:
"¿Qué quieres tú con nosotros, Jesús de Nazareth? ¿Has venido a destruirnos? Sabemos
bien quién eres: ¡el Santo de Dios!" Mc.1, 24

Confesión de Pedro (Mt.16, 16) San Pedro, el pescador de Galilea, lo declara solemnemente.
Escucha este pasaje, que es seguramente uno de los más importantes del Nuevo
Testamento:

(LEER MT.16, 13-20) De camino hacia la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus
discípulos: -¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre? Ellos le contestaron: -Unos que
Juan el Bautista; otros que Elías; otros que Jeremías o uno de los profetas. Jesús les
preguntó: -Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Simón Pedro respondió: Tú eres el Mesías,
el Hijo de Dios vivo. Jesús le dijo: -Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque eso no te lo ha
revelado ningún mortal, sino mi Padre que está en los cielos. Yo te digo: tú eres Pedro, y
sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y el poder del abismo no la hará perecer. Te daré las
llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que
desates en la tierra quedará desatado en el cielo. Entonces mandó a sus discípulos que no
dijesen a nadie que él era el Mesías.

Pedro, inspirado por el Padre Celestial, confiesa valientemente la Divinidad de Cristo: "Tú
eres el Cristo, el Hijo de Dios Vivo". Recuerda que estas palabras las dice un judío, alguien
que desde pequeño fue educado en la fe judía. Lo primero que aprendía un niño judío era el
"Credo" israelita: "Shema Israel, Yavé Elohenu, Yavé Ejad: ¡Escucha Israel, el Señor es tu
Dios, el Señor es Uno!" Para que San Pedro pudiera afirmar que Dios tenía un hijo,
significaba para él un cambio radical, una nueva fe, una nueva relación con Dios.

Confesión propia ante Caifás (Mt.26, 64).
El mismo Jesús afirma su divinidad, en el momento mismo en que su vida está en peligro, al
ser juzgado por Caifás. Escucha el pasaje: El Sumo Sacerdote le dijo: Te conjuro por Dios
vivo: Dinos si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios. Jesús le respondió: Tú lo has dicho. Mt.
26,63-64.

Ya mencionamos varios textos del Nuevo Testamento que afirman la divinidad de Cristo.
Aquí hay otros más: Evangelio San Juan. Jn. 1,1: En el Principio ya existía la Palabra, y la
Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios

Jn.1, 14: Y la Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros, y hemos visto su Gloria, la
Gloria propia del Hijo Único del Padre, lleno de gracia y de Verdad.

San Pablo. Cartas de Colosenses y Filipenses. Col. 1, 15-17: Cristo es la imagen del Dios
invisible, el primogénito de toda criatura. En él fueron creadas todas las cosas, las del cielo
y las de la tierra, las visibles y las invisibles: tronos, dominaciones, principados, potestades,
todo lo ha creado Dios por él y para él. Cristo existe antes que todas las cosas y todas tienen
en él su consistencia.

Fol. 2,5-7: Tengan los sentimientos que corresponden a quienes está unidos a Cristo Jesús,
el cual, siendo de condición divina, no consideró como presa codiciable el ser igual a Dios,
al contrario, se despojó de su grandeza y tomó la condición de esclavo y se hizo semejante a
los hombres.

3.6. Respuesta de amor de Cristo al hombre: sus milagros.
Jesucristo no fue solamente un maestro: sus enseñanzas estaban acompañadas de
"milagros, prodigios y señales" (hecho. 2,23) estos hechos maravillosos vienen a confirmar
la divinidad de Cristo. Testifican que aquel que las realizaba era verdaderamente el hijo de
Dios.

NOTA: Me permito hacerte notar que estos relatos fueron escritos por testigos oculares,
que estuvieron presentes en el momento del suceso. No son inventos posteriores. Son
prueba fehaciente de que Jesús es Dios.

Dominio sobre la materia (Mt 14,15-21).
Solo Dios puede dominar la materia, como leemos en Mt.14, 15- 21: «Al anochecer, sus
discípulos se acercaron a decirle: -El lugar está despoblado y es ya tarde, despide a la gente
para que' vayan a las aldeas y se compren comida. Pero Jesús les dijo: -No necesitan
marcharse; dadles vosotros de comer. Le dijeron: -No tenemos aquí más que cinco panes y
dos peces. El les dijo: -Traédmelos aquí. Y después de mandar que la gente se sentase en la
hierba, tomó los cinco panes y los dos peces, levantó los ojos al cielo, pronunció la
bendición, partió los panes, se los dio a los discípulos y éstos a la gente. Comieron todos
hasta hartarse, y recogieron doce canastos llenos de los trozos sobrantes. Los que comieron
eran unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

Ese día, Jesús demostró claramente a sus discípulos que Él era Dios. La gente lo
malentendió y querían hacerlo Rey. Nosotros debemos tener cuidado de comprender bien
quién es Jesús, y no tergiversar su mensaje.

Dominio sobre las enfermedades. (Mt 15,29). Jesús también domina las enfermedades, y su
inmenso amor por los hombres lo llevaba a curar todo tipo de enfermedades: Jesús partió
de allí y se fue a la orilla del lago de Galilea; subió al monte y se sentó allí. Se le acercó
mucha gente trayendo cojos, ciegos, sordos, mancos y otros muchos enfermos; los pusieron
a sus pies y Jesús los curó. La gente se maravillaba al ver que los mudos hablaban, los
mancos quedaban sanos, los cojos caminaban y los ciegos recobraban la vista; y se pusieron
a alabar al Dios de Israel.

Dominio sobre la naturaleza. (Mt 8,23-27).
Es muy significativo cómo se manifiesta su dominio sobre las fuerzas de la naturaleza.
Veamos por ejemplo la Tempestad calmada: Jesús, despertando, mandó al viento y dijo al
mar: Calla, enmudece. Y se aquietó el viento y se hizo completa calma... Y sobrecogidos de
gran temor, se decían unos a otros: ¿Quién será este, que hasta el viento y el mar le
obedecen?" (Mc.4, 37-41).

Otro ejemplo son las pescas milagrosas, cuando, después de varios intentos infructuosos,
obedecen la orden de Jesús y llenan sus redes. Lc.5, 4-9: Cuando terminó de hablar, dijo a
Simón: -Rema lago adentro y echad vuestras redes para pescar. Simón respondió: -Maestro,
hemos estado toda la noche trabajando sin pescar nada, pero puesto que tú lo dices, echaré
las redes. Lo hicieron y capturaron una gran cantidad de peces. Corno las redes se rompían,
hicieron señas a sus compañeros de la otra barca para que vinieran a ayudarlos. Vinieron y
llenaron las dos barcas, hasta el punto de que casi se hundían. Al verlo, Siméon Pedro cayó
a los pies de Jesús diciendo: -Apártate de mí, Señor, que soy un pecador. Pues tanto él como
sus hombres estaban sobrecogidos de estupor ante la cantidad de peces que habían
capturado.

Pedro en ese momento reconoce intuitivamente algo maravilloso en Cristo.

Dominio sobre la muerte (Jn 11). Finalmente, Jesús también tiene dominio sobre la muerte,
cosa absolutamente imposible para el hombre común. La resurrección de Lázaro fue para
muchos judíos motivo de conversión, pues iban a Betania a verlo a Betania y creían en Jesús
Jn.11, 38-44.

Jesús, de nuevo profundamente emocionado, se acercó más al sepulcro. Era una cueva, cuya
entrada estaba tapada con una gran piedra. Jesús les ordenó: -Rodad la piedra hacia un
lado. Marta le advirtió: -Señor, tiene que oler muy mal, porque ya hace cuatro días que
murió. Jesús le contestó: -¿No te he dicho que, si tienes fe, verás la gloria de Dios? Cuando
rodaron la piedra, Jesús, mirando al cielo, exclamó: -Padre, te doy gracias, porque me has
escuchado. Yo sé muy bien que me escuchas siempre; si hablo así es por los que están aquí,
para que crean que tú me has enviado. Terminada esta oración, exclamó Jesús con voz
potente: -Lázaro, sal fuera. El muerto salió del sepulcro. Tenía las manos y los pies
vendados y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo: -Quitadle las vendas para que
pueda andar.

Esta resurrección fue un signo que preparaba el mayor de los milagros, el milagro de
Milagros: Su propia resurrección, la cual veremos mañana. ¡No fueron eventos aislados! Los
Evangelios hablan en forma resumida de los numerosos milagros que Jesús hacía: "Curó a
muchos pacientes de diversas enfermedades y echó muchos demonios" (Mc.1, 34); "Salía
de Él una virtud que sanaba a todos" (Lc.6, 19).

IV.- CRISTO, LA PLENITUD DEL HOMBRE

4.1. Da al hombre Criterio para ser pleno. Sermón de la Montaña.
Como puedes ver, Cristo da a cada hombre los criterios para alcanzar la plenitud, la
verdadera felicidad. En el Sermón de la Montaña.

4.2. Llamado a seguirlo. El es el Camino.
Por eso yo también te hago en este momento ese llamado a seguirlo. El es el Camino. Sólo Él
te puede llevar a la plenitud de la felicidad.

4.3. Maestro. El es la Verdad.
El mismo lo afirmó: Es El Maestro por excelencia, porque Él es la Verdad misma.
En Él no hay mentira ni engaño. Y viene a revelar la verdad plena y total.
Después de Él ya no hay otra Revelación.

4.4 Modelo de vida. El es la Vida.
Es también un Modelo de vida. Es más, El es la Vida misma. No solo después de la muerte,
sino ya desde ahora, nos ofrece una vida plena. Si el pecado ha sembrado la muerte en tu
vida, si la oscuridad ha ido ganando terreno, ahora es cuando debes acudir a Cristo, para
encontrar en Él la plenitud de la Vida.

4.5 Tienes que dar una respuesta

¿Para ti quién es Cristo? ¿Qué significa Cristo en tu vida?

Ejemplo de Los Discípulos, y muchas personas a lo largo de la Historia.
Pero para eso, tienes que dar una respuesta ¿Para ti quien es Cristo? ¿Qué significa Cristo
en tu vida? Has escuchado el ejemplo de Los Discípulos, de sus primeros seguidores.
Muchas personas a lo largo de la Historia se han hecho discípulos de Cristo. Por eso te
pregunto: ¿Quieres tú también ser discípulo de Cristo y seguir sus huellas?

V.- CONCLUSIÓN:
Cristo, la plenitud del hombre. Cristo, Dios y Hombre. Exhortación a conocerlo y seguirlo,
como el Camino, la Verdad y la Vida.
Sólo en Él encontramos la felicidad, pues Cristo es Dios y Hombre. Te exhorto a conocerlo y
seguirlo, como el Camino, la Verdad y la Vida.

						
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