CONSTITUCI�N DE 1845 by UexUDW

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									CONSTITUCIÓN DE 1845.- Forma parte del grupo de constituciones moderadas del
siglo XIX español. Estableció como forma de gobierno el de la monarquía constitucional
bajo la tesis de la doble soberanía, la del pueblo y la del rey. Igualmente estableció el
estado confesional aunque toleraba la práctica en privado de otros cultos diferentes del
católico . El sistema parlamentario era bicameral, el Congreso de los Diputados y el
Senado. Este último con un marcado carácter elitista. Las libertades, sobre todo la de
prensa, quedaron recortados bajo la vigencia de esta constitución, cuyo fin corrió paralelo
al derrocamiento de Isabel II en 1868.

JAVIER DE BURGOS.- (Motril 1778-Madrid 1849) Forma parte del grupo de
administrativistas de gran categoría que participaron en la reforma del Estado español en
tiempos de la revolución liberal. Habiendo servido a los franceses durante la guerra de la
Independencia se vio obligado a emigrar regresando a España en 1819, empezando una
carrera política que en un principio estuvo ligada al periodismo. Su periódico :Misceláneas
de comercio, arte y literatura, tuvo una gran acogida en su tiempo. Volvió a París
nuevamente y tras la muerte de Fernando VII en 1833, fue nombrado Ministro de Fomento.
Desde ese momento desarrolló la nueva división de España en provincias, de gran arraigo
ya que se mantiene en parte en la actualidad, matizada por la construcción del Estado de
las Autonomías.

PRÁXEDES MATEO SAGASTA.-(Torrecilla de Cameros,1825-Madrid, 1903).
Ingeniero de profesión, después de participar en la construcción ferroviaria empezó su
carrera política, primero en el partido Progresista, tomando parte en la Revolución de 1854
de la que fue Diputado por Zamora para las Cortes Constituyentes. Al igual que otros
políticos del siglo XIX practicó con fortuna el trabajo de periodista al impulsar la creación
de la Iberia el gran portavoz del partido Progresista hasta 1866. Posteriormente siguió sus
carrera política como diputado y colaboró con el movimiento revolucionario que terminó
con el derrocamiento de Isabel II en la revolución de 1868. Fue Ministro de la
Gobernación, así como Ministro de Estado, en los primeros gobiernos del Sexenio. Su
carrera política tuvo un gran auge durante la Monarquía de Amadeo de Saboya. Pero su
gran momento llegaría en época de la Restauración, sobre todo en los años 80, que
prácticamente fueron hegemonizados por su persona llevando adelante una política
reformista de gran calado. Bajo su gobierno se aprobó la Ley de Asociaciones que dio vida
al movimiento sindical. Otras reformas significativas fueron la creación de la Cámara de
Comercio, el Código Civil, la Ley de lo Contencioso Administrativo y, sobre todo, la
restauración del sufragio universal masculino en 1890, pieza de singular importancia para
el desarrollo de régimen representativo.

TRIENIO CONSTITUCIONAL.- Se denomina así a la etapa histórica comprendida entre
1820 y 1823, durante la cual entró en vigor nuevamente la Constitución de 1812. Todo ello
se inició con el pronunciamiento de enero de 1820 de Rafael del Riego en Cabezas de San
Juan. Durante el Trienio Constitucional se intentó cerrar el Antiguo Régimen e instalar en
España un sistema político representativo basado en la monarquía constitucional. El
problema es que desde el punto de vista internacional, cuando todavía estaba muy vivo el
problema de la Santa Alianza, el Trienio Constitucional llegó en un tiempo histórico hostil.
Las tensiones en el seno de la familia liberal, entre moderados y exaltados, el boicot
continuo del rey Fernando VII, aplicando de forma indiscriminada el veto real y la
oposición a veces violenta y siempre conspirativa de los realistas absolutistas, hicieron
imposible la consecución de una estabilidad política. Las potencias extranjeras de corte
absolutista eran Francia, Rusia y Austria, siempre vieron con malos ojos el ejemplo liberal
español y además había sido en gran medida imitado en algunos de los estados italianos y
en Portugal. Finalmente el Congreso de Verona de la Santa Alianza decidió la invasión de
España para reponer a Fernando VII como rey absolutista. La invasión se consumó en
1823. Fueron los Cien mil hijos de san Luis encabezados por el duque de Angulema. Con
ello terminó este período liberal, dando paso a la reacción absolutista.

MODERANTISMO.- Se denominó moderantismo a la versión conservadora del
liberalismo español del siglo XIX que tuvo su más acabada expresión en la Constitución de
1845 y 1876. No obstante la etapa central correspondió a la década moderada de 1845 a
1854. Sus tesis se basaban en la idea de un estado fuerte, centralizado en Madrid, de corte
oligárquico, partidario del sufragio censitario y de la reserva del ejercicio del poder a las
élites económicas, intelectuales y religiosas.

PROGRESISTAS.- Representan el sector más progresista del liberalismo español, ya
presentes en el ala izquierda de las Cortes de Cádiz o herederos de los exaltados de la época
del Trienio Constitucional (1820-1823). Durante la década de los treinta ya aparecen
definidas dos familias dentro del liberalismo español: los moderados o conservadores y los
progresistas. Estos últimos eran partidarios de acentuar la soberanía de la nación, ampliar el
sufragio y ensanchar los cauces de las libertades públicas, además de propiciar una mayor
dosis de autonomía municipal. Apartados del poder durante la década moderada (1845-
1854), los progresistas fueron los protagonistas de la revolución de 1854 de la que hay que
recordar, sobre todo, su legislación económica que posibilitó la construcción de la red
ferroviaria en España y abrió los cauces para un sistema económico más articulado con el
mundo europeo de ese momento. Posteriormente los progresistas fueron apartados
nuevamente del poder jugando un papel básico en el derrocamiento de Isabel II. Durante el
Sexenio perdieron su carácter autónomo como partido para incorporarse a algunos de los
partidos de época, como el Constitucional de Sagasta o el Radical de Ruiz Zorrilla.En
tiempos de la Restauración el partido liberal de Sagasta se consideraba el heredero del
mundo progresista del siglo XIX.

DEMÓCRATAS.- El partido democrático se funda en 1849. Respondería a la versión
española del tono intelectual de los movimientos de 1848 en Europa. Surgió cuando un
grupo de progresistas consideró que la antigua ideología de su grupo había tomado tintes
conservadores y era necesario rescatar la frescura ideológica de los orígenes del
progresismo. Los demócratas eran partidarios de un estado representativo en su sentido
estricto. Sus fundamentos eran la soberanía popular, el sufragio universal masculino, la
plena libertad de asociación, reunión y de prensa, la autonomía municipal. En cuanto a la
forma de gobierno, dentro de este grupo convivían los partidarios de una república federal o
unitaria y quienes postulaban una monarquía democrática y parlamentaria. Tuvo una gran
atracción entre los intelectuales de mediados del siglo XIX. Personajes como Castelar, Pi i
Margall o Nicolás María Rivero formaron parte del mismo. Los demócratas jugaron el
principal papel, desde el punto de vista de los ideales y del sentido ético de las ideas, para el
derrocamiento de Isabel II, siendo los artífices intelectuales de la revolución de 1868. En
los primeros momentos de ésta el partido demócrata se dividió dando origen al partido
republicano federal, mientras los demócratas monárquicos se repartieron en otras
formaciones como el partido radical de Ruiz Zorrilla, fundamentalmente, donde volvieron a
confluir con algunos progresistas históricos.

1848.- Las revoluciones de 1848 en Europa marcaron un antes y un después en la historia
del viejo continente. Desde París a Budapest, pasando por Viena, Frankfurt o Milán
parecieron convulsionarse las estructuras políticas de la época. En el caso parisino la
cuestión social, y las formulaciones republicanas dominaron el ambiente de las barricadas
acompasándolas con gritos de libertad. Sin embargo en otros lugares el grito de libertad se
teñiría de un profundo contenido nacionalista. Así lo fue en Budapest o en Milán, contra el
dominio del emperador de Austria y en pos de la independencia. El grito de guerra en
Frankfurt era en gran medida de frustración por la consecución de la unificación alemana.
En suma los 48 tuvieron un sustrato social y democrático y en él surgieron proyectos para
consumar el ideal más extendido del siglo XIX, el del estado español.

MODESTO LA FUENTE.- El célebre historiador nació en Rabanal de los Caballeros
(Palencia) en 1806 y murió en Madrid en 1866. Practicó el binomio clásico de los
intelectuales del siglo XIX: el periodismo y la política. Como periodista fue el principal
impulsor del periódico satírico Fray Gerundio, una de las grandes publicaciones de este
genero del siglo XIX. Como político Modesto La Fuente comenzó siendo progresista para
atemperar paulatinamente sus posiciones y acabar en el mundo de la Unión Liberal. Pero su
gran aportación fue su Historia general de España que empezó a publicarse en 1850 hasta
el 1859 en treinta volúmenes y que abarcaba la evolución histórica de España hasta la
muerte de Fernando VII. Fue considerada una de las obras magnas de la historiografía
española del siglo XIX, sobre todo en lo referente a la explicación histórica del
nacionalismo español. La obra de La Fuente fue reeditada en numerosas ocasiones después
de su muerte, siendo durante muchos decenios de referencia inexcusable.

REAL ACADEMIA.- Aunque el terminó academia posee una vieja raigambre que llega
hasta Grecia y fue utilizado en la Edad Media para definir las reuniones de literatos, el
término con su carga institucional empieza a utilizarse en época del Renacimiento. En
España las Reales Academias son constituidas por la nueva dinastía borbónica del siglo
XVIII y responde plenamente al mundo intelectual y a los valores que informan la época de
la Ilustración. La Real Academia Española de la Lengua fue creada en 1714 por Felipe V.
Su misión ha sido básica a lo largo de la historia en la codificación gramatical de la lengua
española.

LEY MOYANO.- Se denomina Ley Moyano a la ley de Instrucción Pública que estableció
como obligatoria la enseñanza primaria en 1857. Claudio Moyano (1809-1890) fue el
principal impulsor de la misma. Hombre moderado, fue Ministro de Fomento en varias
ocasiones. La Ley Moyano tuvo un cumplimiento muy limitado para los fines que
perseguía. La crisis de la escolarización es una de las lacras sociales más reproducidas
durante la segunda mitad del siglo XIX.

CASADO DEL ALISAL.-José Casado del Alisal (Villada 1832-Madrid 1886) fue uno de
los más importantes pintores de historia del siglo XIX. Este género fructificó
abundantemente en la Europa de la época hasta considerársele como los pilares
iconográficos de los nacionalismo del momento. Discípulo de Federico de Madrazo,
pensionado y residente en Italia durante algunos años, sus obras son básicas para
comprender la idea decimonónica del pasado de la nación española. Entre sus obras
podemos señalar La compañía de Jesús, Fernando VII el emplazado, La muerte del Conde
de Saldaña, El Juramento de las Cortes de Cádiz de 1810, La rendición de Bailen, o los
dos Caudillos.

CARLES ARIBAU.- Buenaventura Carles Aribau (Barcelona 1798-1862), literato y
economista catalán. Su obra Oda a la Patria escrita en catalán en 1832 se considera como
una de las expresiones más significativas del sentimiento catalán de la primera mitad del
siglo XIX. Aunque no escribió ninguna otra obra de importancia en lengua catalana, la
repercusión de su Oda le sitúa como uno de los principales precursores del Renacimiento
literario catalán.

  TERRADES.- Abdón Terrades, político y escritor catalán, (Figueras 1812-Medina
Sidonia 1856). Es considerado uno de los precursores del ideal republicano en España,
ciertamente mezclado con presupuestos clásicos del socialismo utópico. Alcalde de
Figueras en 1842, participó en algún pronunciamiento de corte republicano lo que le obligó
a varios exilios. Como escritor merecen destacarse sus colaboraciones en el periódico de
Barcelona El republicano en 1842. También se le considera como uno de los precursores de
la Renaixença catalana.

  ALMIRALL.- Valentí Almirall (Barcelona 1841-1904). Abogado catalán, inició su
actividad política en las filas del republicanismo federal, jugando un papel decisivo en la
organización del nuevo partido en los primeros tiempos del Sexenio Democrático. En 1869
fundó el periódico El Estado catalán. La frustración del Sexenio le llevó hacia posturas
autonomistas catalanas, separándose del republicanismo federal hacia 1881. Dos años antes
había fundado El Diari catalá. Se le consideraba como un de los precursores de un
catalanismo popular y republicano, contrapartida ideológica de la que representaba el
mundo conservador de la Lliga.

VERDAGUER.- Mosén Jacint Verdaguer, poeta y sacerdote catalán, nació en Folgarolas
(Barcelona) en 1845 y murió en Vallvidriera (Barcelona) en 1902. Ingresó en el seminario
de Vic y en 1865 concurrió a los Juegos florales de Barcelona, en los que obtuvo dos
premios. En 1870 se ordenó sacerdote y desde 1876 fue capellán de los marqueses de
Comillas en Barcelona. En 1877, el poema que Verdaguer gestaba desde su época de
estudiante, La Atlántida obtuvo el premio de la Diputación de Barcelona. Publicó luego
Oda a Barcelona (1883), Caridad (1885), Diario de un peregrino en Tierra Santa (1889) a
raíz de un viaje a Palestina. A partir de este viaje se dedicó a la caridad llegando a contraes
deudas considerables. Su afán apostólico le llevó a relacionarse con grupos que practicaban
formas de piedad poco ortodoxas, lo que le enfrentó con el obispo de Vic, a consecuencia
de lo cual en 1896 quedó suspenso “ad divinis”. A este periodo tan dramático de su vida
pertenece Flores del Calvario.

FUEROS.- Conjunto de peculiaridades, particularidades, formas propias administrativas o
judiciales y conjunto de exenciones o de pactos económicos que poseían determinadas
regiones españolas y que fueron perdiendo paulatinamente conforme se desarrollaba la
naturaleza centralizadora y uniformizadora del estado moderno.

  ABRAZO DE VERGARA.- El 31 de agosto de 1839 se ratificaba en Vergara el fin de los
enfrentamientos entre el ejercito carlista bajo las órdenes del general Maroto y el ejercito
liberal al mando del general Espartero. El abrazo de ambos generales fue símbolo de la
obligada reconciliación de una guerra sin vencedor claramente definido.

SABINO ARANA .- Abando (Vizcaya) 1865- Pedernales (Vizcaya) 1903. De tradición
familiar y propia carlista, estudió derecho en la Universidad de Barcelona donde entró en
contacto con el mundo político de la Renaixença catalana. Desde finales de los años 80
desplegó una gran actividad en defensa del particularismo político y cultural del pueblo
vasco, bien desde las páginas de los periódicos o desde sus obras políticas y literarias. Sus
trabajos gramaticales fueron de gran importancia en la sistematización de la lengua vasca.
Estuvo en prisión en varias ocasiones. La última de ellas, en 1902, cayó enfermo y ya no
pudo recuperar la salud, muriendo un año después.

ALTOS HORNOS DE VIZCAYA.- Durante la segunda mitad del siglo XIX la provincia
de Vizcaya se convirtió en uno de los focos industriales más importantes de España. La
siderurgia fue el motor de una industrialización cuyas raíces se situaban en el capital
comercial acumulado durante el siglo por las transacciones comerciales realizadas a lo
largo y ancho del Atlántico. Por otro lado las nuevas tecnologías sobre el acero
revolucionaron las minas de hierro del Somorrostro. La expansión de la siderurgia se basó
en la venta de hierro a Inglaterra tomando como flete de vuelta carbón británico. Los Altos
Hornos de Vizcaya representan la madurez de la industria vasca a principios del siglo XX a
base de un proceso de industrialización que permitió la incorporación de una economía de
escalas.

AGUIRRE, JOSÉ ANTONIO.- Guecho 1903-París 1950. Procedente de una familia
carlista, estudió derecho en la universidad de Deusto. Católico practicante, encabezó el
nacionalismo vasco en tiempos de la Segunda República, rompiendo definitivamente con el
carlismo en el transcurso de la misma. Fue el primer lehendakari del gobierno autónomo
vasco desde octubre de 1936 hasta la ocupación de Vizcaya por las tropas de Franco en
junio de 1937. Se exilió después de la guerra, viviendo en Francia, Alemania y Estados
Unidos. Entre sus obras merecen destacar Entre la libertad y la revolución publicada en
1935 y De Guernika a Nueva York pasando por Berlín que apareció en 1944.

  SEXENIO DEMOCRATICO.- Período de la historia de España que transcurre entre
septiembre de 1868 y diciembre de 1874. De tono democrático, tuvo su mejor expresión en
la constitución de 1869. La inestabilidad política fue una de las características del período
ya que a lo largo del mismo se sucedieron un gobierno provisional, una regencia, una
monarquía democrática, una república federal y una república autoritaria. El 30 de
diciembre de 1874 la sublevación del general Martínez Campos dio paso a la restauración
monárquica en la persona del príncipe Alfonso de Borbón.

  PI I MARGALL.- Francisco Pí i Margall, Barcelona 1824- Madrid 1901. Procedente de
una familia obrera, consiguió terminar la carrera de derecho. Este político republicano fue
perfilando y desarrollando su pensamiento político desde finales de los años 40. De basta
cultura y de polifacética actividad intelectual, Pí i Margall apostó por una solución federal
para España. Buen lector de Prudhon y conocedor del socialismo utópico, su concepción
republicana estaba cargada de fuertes tintes sociales, lo que le separó de otros republicanos
menos sensibles a la idea de la federación o de los temas sociales como Emilio Castelar. Pi
i Margall siempre planteó la opción política en términos legales y no insurreccionales a lo
largo del Sexenio. Su ideario federal acabó siendo presa de las estructuras atrasadas del país
y de la práctica insurreccionalista y extremista de parte de los federales de 1873.

 PRAT DE LA RIBA, ENRIQUE.- Enrique Prat de la Riba nació y murió en
Castelltersol (1870-1917). Procedente de una familia de modestos propietarios rurales,
estudió derecho como tantos otros políticos de la época. Participó en la elaboración de las
Bases de Manresa(1892). Tuvo una gran actividad periodística. Fundó el periódico La Veu
de Catalunya. Tras su salida de Unió Catalanista fundó el Centre Nacional Catalá y,
posteriormente, la Lliga Regionalista en 1901. En 1906 publicó La nacionalidad catalana
compendio donde fijó la teoría nacionalista del catalanismo conservador. Impulsó la cultura
catalana con actividades tan diferentes como la creación de la Universidad Industrial o
constitución de la Mancomunitat de Catalunya(1914) de la que fue presidente.

Maciá, FRANCESC.- Villanova y Geltrú 1859 – Barcelona 1933. Ingeniero militar en sus
inicios profesionales, Maciá entró en política siendo diputado por Solidaridad Catalana en
1907. Paulatinamente su pensamiento se fue apartando del conservadurismo de la Lliga
para acabar planteando la exigencia de la autodeterminación para Cataluña. En 1922 fundó
el partido Estat Catalá que respondía a estas señas de identidad. Se exilia con la dictadura
de Primo de Rivera proyectando algún golpe armado contra la misma que acabó
fracasando. En 1931 propició la fusión de su partido con otros grupos políticos que
constituyen la Esquerra Republicana, principal partido catalán durante la Segunda
República. Impulsó la concesión a Cataluña de su primer estatuto en 1932, convirtiéndose
en Presidente del primer gobierno autonómico.

 LLUIS COMPANYS.- Tarros(Lérida) 1883- Barcelona 1940. Republicano desde sus
orígenes, político y periodista, fue elegido en 1917 concejal en el ayuntamiento de
Barcelona. Fue abogado de sindicalistas de la CNT, lo que le valió ir a prisión. Fue uno de
los fundadores de Esquerra Republicana en 1931. Diputado a Cortes en varias ocasiones,
sucedió a Maciá en la presidencia del gobierno autónomo. Encarcelado como consecuencia
de los sucesos de octubre de 1934, salió de prisión con el triunfo del Frente Popular en
febrero del 36. Durante la guerra encabezó el gobierno catalán. Se exilió en febrero de
1939, detenido en Francia en 1940 fue juzgado en Barcelona y condenado a muerte, siendo
fusilado en el castillo de Montjuit.

CARRERO BLANCO, LUIS. Santoña, 1903, Madrid, 1973. Hombre muy próximo a
Franco, participó en la guerra civil. En 1940 comenzó su carrera política como
subsecretario de la presidencia de gobierno. Para igual cargo fue elegido en 1951. Fue el
primer jefe de gobierno del régimen de Franco, al ser nombrado por este para el cargo en
junio de 1973.
ESQUERRA REPUBLICANA DE CATALUNYA (E. R. C ).Partido político fundado
en marzo de 1931. Nació como coalición electoral de partidos republicano-catalanistas,
convirtiéndose en el partido político hegemónico de Cataluña vencer en la elecciones de
abril de 1931, de las que salió la proclamación de la república.
Liderado por los presidentes de la Generalitat F. Maciá ( hasta su muerte en 1933) y
L.Companys ( hasta su fusilamiento en 1940), dirigió la implantación del estatuto de
Cataluña y gobernó durante la República y la Guerra Civil en coalición con otros partidos.
Declarada ilegal en 1939 salió de la clandestinidad en 1976.

LLIGA REGIONALISTA.-Partido Político catalán. Surgió de la fusión del Centre
Nacional Catalá y la Unió Regionalista (1901) y ejerció gran influencia sobre la burguesía
industrial y los terratenientes de Cataluña. Su objetivo era movilizar a toda la sociedad
catalana para conseguir la autonomía. Acentuó su carácter conservador y dinástico, los que
motivó la escisión de la izquierda catalanista . Tras su derrota en la elecciones de 1919, la
Lliga se dedicó a la creación de la Mancomunidad (1913) de la cuatro provincias catalanas,
adoptando una actitud de enfrentamiento con el gobierno central, especialmente tras su
triunfo en 1916. Apoyó el advenimiento de la Dictadura de Primo de Rivera y durante la
segunda república tuvo escasa influencia.

MADRAZO.- Familia de pintores españoles, de los siglos XIX y XX. José (Santander,
1781- Madrid, 1859) se formó dentro del neoclasicismo; fue discípulo de David en Paris y
de Canova en Roma. Fue director del Prado desde 1839. Pintó algunos retratos pero se
especializó en la pintura de Historia ( La muerte de Viriato). Su hijo Federico ( Roma
1815- Madrid, 1894) es el miembro más destacado dela familia. Fue discípulo de Ingres en
Paris y de Overbeck en Roma, donde se relacionó con escuela nazarena. Fue pintor de
cámara de Isabel II. Sus obras se inscriben dentro del movimiento romántico. Realizó una
fecunda producción de retratos de los miembros de la familia real, de la nobleza y de
personalidades de la época, citando entre otros los retratos de La marquesa de Montelo o La
condesa de Vilches. Su hermano Luis colaboró con él y cultivó la pintura histórica.
Raimundo, hijo de Federico ( Roma, 1841-Versalles, 1920) destacó como pintor de género
( Una gitana) y retratista ( Mª Cristina de Habsburgo).

LICEO, GRAN TEATRO DEL.- Teatro de Barcelona inaugurado en 1847 y destinado
habitualmente a la música ( ópera, ballet, conciertos). En 1861 fue devastado por un
incendio que obligó a su restauración ; en 1893 una bomba en el patio de butacas causó
numerosas víctimas. En 1994, volvió a ser destruido por un incendio. Su reconstrucción,
concluida en 1999, estuvo a cargo del arquitecto I. de Solá-Morales.

CAMBÓ, FRANCISCO. Político español ( Verges, Gerona, 1876- Buenos Aires, 1947)
Concejal de Ayuntamiento de Barcelona en 1901 formó parte de la Lliga Regionalista en
sus comienzos. En 1906 participó en la creación de Solidaridad catalana y en 1912
consiguió su primera acta de diputado. Volvió a ser elegido en varias ocasiones. Ocupó el
ministerio de Fomento ( 1918) y el de Hacienda (1921-22). Defendió la monarquía de
Alfonso XIII, pero en abril de 1931 aceptó el régimen republicano. La sublevación militar
de julio del 36 le sorprendió en Italia. Inmediatamente organizó una amplia red de ayuda
política y económica al general Franco. Protector de la cultura catalana, reunió una
importante colección de pinturas, que legó en su mayor parte a los museos de Barcelona.
        ISABEL II. (Madrid 1830-Paris 1904). Reina de España (1833-1868), hija de
Fernando VII y María Cristina de Borbón. Su reinado se inició con la regencia de su madre,
María Cristina. Tras la primera guerra carlista (1833-1840) la regente tuvo que abandonar
el país, asumiendo Espartero la regencia (1840-1843). Tras ser proclamada mayor de edad
en 1843., entregó el poder a los moderados que gobernaron durante una década con
Narváez como principal figura.
  En 1846 contrajo matrimonio con Francisco de Asís de Borbón. Apoyó siempre las
decisiones políticas más reaccionarias lo que condujo al estallido revolucionario de 1854.
Los vencedores promulgaron una nueva constitución y dieron el poder a Espartero. El
período 1856-1863, dominado por la Unión Liberal de O’Donnell, fue tranquilo y próspero.
En 1863 la reina rompió el equilibrio apoyando nuevamente a los moderados; la crisis
económica se agravó creándose una situación que desembocó en la revolución de 1868.
Isabel hubo de abandonar el país.
  Una vez en el exilio, en Francia, los monárquicos españoles la movieron a abdicar sus
derechos en su hijo Alfonso (1870). Desde entonces quedó apartada de la política activa,
incluso tras ocupar el trono su hijo Alfonso XII en 1874, permaneciendo en París durante
treinta años.

LIBERAL. La historia del liberalismo español se inicia con las Cortes de Cádiz y la
constitución de 1812. Hasta 1820, liberalismo resultaba sinónimo de “constitucionalismo”
frente a “absolutismo”. Posteriormente, la masa de los partidarios del liberalismo, se
escindió en dos grupos: moderados y progresistas. Los moderados vendrían a representar el
ala derecha de la política española, y los progresistas que sólo ocuparon el poder con
continuidad en 1840-1843 (regencia de Espartero) y en 1854-1856 (bienio progresista),
vieron surgir en su propio seno una escisión más avanzada, el Partido demócrata, que sería
el germen de los futuros partidos republicanos. A partir de la revolución de 1868, la
denominación de liberal ya sólo denotaba la aceptación de los principios de un gobierno
constitucional. A medida que tomaba incremento el movimiento obrero y que los partidos
socialistas intervenían activamente en la vida política, la etiqueta “liberal” pasó a designar
en todo el mundo una forma de conservadurismo burgués que propugnaba la libertad
económica frente al intervensionismo del estado.
  Junto con el partido conservador de Canovas constituyó la base del sistema bipartidista de
la Restauración. Sagasta participó en las elecciones de 1876 y 1879, obteniendo un
elevado número de actas. En marzo de 1880 se logró unificar las principales corrientes
dando origen al Partido fusionista. Además de los antiguos constitucionales , en el nuevo
partido se incorporaron conservadores y miembros del antiguo partido moderado. Sus bases
doctrinales se centraban en la lucha por el establecimiento de un estado liberal de derecho,
sin enfrentarse con las profundas transformaciones que exigía la auténtica realización de
esos principios.
  Tras la muerte de Alfonso XII (1885), quedó definitivamente establecido el sistema de
turnos, gracias al acuerdo entre los dos líderes, Canovas y Sagasta. La segunda etapa de
gobierno liberal (1885-1890) fue la más fructífera, con una serie de reformas legislativas,
entre ellas el sufragio universal masculino. A partir de 1892, sin embargo, el Partido liberal
adoptaría una actitud defensiva, sin ofrecer respuestas adecuadas a los graves problemas de
la época. Con la muerte de Sagasta, la lucha por la jefatura agudizó la crisis, fraccionándole
el partido en una bloque más radical y en otro centrista. El asesinato de Canalejas (1912)
acabó de atomizar el partido.
BORBÓN. El acceso de los Borbones al trono español se produce en la persona de Felipe
V (1700), por testamento de Carlos II, muerto sin herederos directos. Su subida al trono
provocó la guerra de Sucesión española. Con los Borbones del siglo XVIII (Felipe V, Luis
I, Fernando VI, Carlos III y Carlos IV) se inició la centralización en la administración
española, en contraste con la descentralización tradicional de los reinos propiciada por los
Austrias, y se sentaron las bases del estado moderno con las reformas interiores, sobre todo
a partir del reinado de Fernando VI y Carlos III. Estos monarcas supieron rodearse de
ministros ilustrados y laboriosos (Ensenada, Esquilache, Floridablanca, Campomanes,
Aranda y otros) que aprovecharon la dinámica de la sociedad española.

  Fernando VII (de 1808-1833) no sintonizó con el cambio social de comienzos del siglo
XIX, reprimiendo el liberalismo y todo avance hacia una monarquía constitucional.
  Su hija Isabel II (de 1833 a 1868) hubo de apoyarse en los mismos liberales que su padre
había perseguido, mientras que los partidarios del absolutismo monárquico se vincularon al
infante Carlos María Isidro. Se iniciaba así un pleito dinástico que provocaría tres guerras
civiles.

  El desinterés por los asuntos del estado y la creciente crisis económica y social
provocaron el derrocamiento de Isabel II (1868) y la llegada de la Primera república (1873).
Un pronunciamiento restauró en el trono a su hijo Alfonso XII (de 1874 a 1885). Al morir
joven, le sucedió su hijo póstumo Alfonso XIII (de 1886 a 1931). Este no se resignó al
papel de rey constitucional sino que intervino en la política del estado, lo que ayudó al
advenimiento de la dictadura de Primo de Rivera, lo que, prácticamente le costó el trono
años después.
  Ya en el destierro Alfonso renunció a sus derechos en favor de su tercer hijo Juan. En
1969 el príncipe Juan Carlos, hijo de Juan de Borbón y nieto de Alfonso XIII, fue
refrendado por las Cortes como heredero a título de rey a la jefatura del estado. Proclamado
rey Juan Carlos I (22 de noviembre de 1975), su hijo Felipe se convirtió en príncipe de
Asturias en 1977. Poco después Juan de Borbón renunció a sus derechos a favor de su hijo
Juan Carlos (1977).

GUERRAS CARLISTAS. Las luchas de los partidarios de que la corona española, a la
muerte de Fernando VII, recayera en su hermano Carlos María Isidro de Borbón, y luego en
los herederos de éste, dieron lugar, en el siglo XIX, a tres cruentas guerras civiles, en las
que a la cuestión sucesoria se sumaron otros conflictos, en particular los derivados de las
consecuencias del establecimiento del estado liberal.
  En los últimos años del reinado de Fernando VII, Carlos María Isidro se había convertido
en el jefe de la facción apostólica. Su aspiración a suceder a Fernando VII en el trono se vio
frustrada por el matrimonio de su hermano con María Cristina de Nápoles (1829) y la
posterior publicación de la Pragmática Sanción (1830), en virtud de la cual don Carlos
quedó relegado frente a la infanta Isabel, nacida poco tiempo después. A la muerte de
Fernando II (1833) el conflicto estalló.
  El foco más importante de la insurrección fue Navarra, , donde el mando de las tropas
carlistas había recaído en el coronel Tomás de Zumalacárregui, el más famoso caudillo
militar con que contó el carlismo. El fracaso de la expedición de las tropas carlistas por
tierras de Aragón, Cataluña, Valencia y Madrid avivó las luchas intestinas en el seno del
bando carlista. Don Carlos optó por dar el mando al general Maroto. La situación militar
no mejoró y Maroto optó por negociar un acuerdo con Espartero, que sellado por ambos
con un abrazo en los campos de Vergara (el abrazo de Vergara) el 31 de agosto de 1839.
  Carlos María Isidro de Borbón abdicó sus derechos en su hijo Carlos de Borbón y
Braganza (1845), quien protagonizó un intento de solución de compromiso con Isabel II,
basado en su matrimonio con la reina y la consiguiente reconciliación de las dos ramas de
los Borbones españoles. Cuando el proyecto fracasó al casar Isabel II con Francisco de Asís
Borbón (1846) se desencadenó de inmediato el segundo levantamiento carlista, que fue
conocido como guerra dels matiners (de los madrugadores). Su escenario principal fue
Cataluña, fuera de ella, en el resto de España no hubo más que actuaciones de partidas
aisladas, entre las que destacaron las que tuvieron lugar en Navarra, Burgos, Soria , Ciudad
Real y Toledo. Como en la primera guerra carlista, la nueva sublevación se caracterizó por
su dispersión. Para intentar coordinar las acciones aisladas de las partidas y transformar la
contienda en una auténtica guerra entró en Cataluña Cabrera (23 junio1848). Herido en
Pasteral (enero 1849) cruzó la frontera francesa y a mediados de mayo no quedaba un solo
guerrillero carlista en Cataluña.
 La caída de Isabel II, la posterior instauración de una monarquía parlamentaria en la
persona de Amadeo I de Saboya y la proclamación de la I república, reavivaron al
movimiento carlista, que pudo sumar a sus filas a elementos adictos a la monarquía
borbónica. En mayo de 1872 Carlos de Borbón (Carlos VII según la dinastía carlista) entró
en España, por Vera. Reducido a pequeñas operaciones en Cataluña, el tercer levantamiento
carlista no se consumó hasta que en diciembre de 1872 no se reactivó la guerra en Navarra.
En 1874 se llegó al apogeo de la ofensiva carlista con las tomas de Luchana y Portugalete y
el nuevo sitio de Bilbao; sin embargo una vez más la ofensiva carlista decayó ante su
impotencia para entrar en la capital vizcaína. La restauración de los Borbones en la persona
de Alfonso XII (31 diciembre 1874) asestó un duro golpe político al carlismo, que ya había
mostrado sus debilidades militares. Muchos de los que se le habían incorporado tras la
revolución de 1868 lo abandonaron. Derrotados los carlistas en Montejurra, perdieron
Estella (febrero 1876) y pocos días después Vera, tras lo cual el pretendiente Carlos volvió
a cruzar la frontera francesa para no regresar jamás.


Goya, Francisco de
(Fuendetodos 1746-Burdeos 1828) Pintor español. A los catorce años entró en un taller de
Zaragoza, donde aprendió los principios del dibujo. En 1770-1771 realizó un viaje a Italia,
del que se sabe muy poco. A su regreso a Zaragoza, recibió algunos encargos importantes y
pintó la Gloria del coreto en el templo del Pilar, el gran ciclo mural de la Vida de la Virgen
en la cartuja de Aula Dei, cerca de Zaragoza, y los murales del palacio de Sobradiel y de la
iglesia de Remolinos, en los que demostró tanta habilidad en la composición como maestría
en la ejecución.
Entre 1775 y 1792 realizó 63 cartones para la Real fábrica de tapices de Madrid, de los que
el museo del Prado conserva cuarenta; estos cartones, de carácter costumbrista y popular,
evidencian el progresivo dominio técnico, el afinamiento de la paleta y la desenvoltura que
el pintor fue desarrollando a lo largo de estos años; entre ellos cabe citar: La merienda
(1776), La sombrilla (1777), El baile a orillas del Manzanares (1777), La cometa (1778),
El cacharrero (1779), La era (1786), La pradera de san Isidro (1788), El pelele (1791) y
La gallina ciega (1791).
Al mismo tiempo, Goya se fue revelando como retratista consumado: el Conde de
Floridablanca (Banco de España, Madrid), La familia del infante Luis de Borbón
(Fundación Magnani-Roca, Parma), La familia de los duques de Osuna (museo del Prado).
En 1780 Goya pasó a ser miembro de la Academia de san Fernando, de la que en 1795 sería
nombrado director de pintura, y en 1786 recibió el cargo de pintor de cámara de Carlos IV.
Unos años más tarde, tras una grave enfermedad, quedó completamente sordo; esta
deficiencia física contribuyó a enriquecer la vida interior del artista y a llevar su
imaginación hacia zonas no exploradas hasta entonces. Entre 1793 y 1798 ejecutó la serie
de grabados titulada Los caprichos, en la que fustigaba los abusos y los contrasentidos de la
sociedad y de la intolerancia. En 1800 hizo un buen número de retratos: La familia de
Carlos IV (museo del Prado), la Reina María Luisa (museo del Prado), Godoy (colección
particular), La condesa de Chinchón (colección particular) y decoró, por encargo de la
corte, la iglesia de San Antonio de la Florida, donde convirtió el tema de un milagro del
santo titular en un pretexto para describir una escena popular y alegre de su tiempo.
En 1804 provocó un escándalo con la Maja desnuda y la Maja vestida (ambas en el museo
del Prado), identificadas de forma equivocada con la duquesa de Alba y que le valieron al
artista una denuncia de la Inquisición. Unos años más tarde, la invasión francesa convirtió a
Goya en el cantor del pueblo combatiente frente al invasor francés, tema que plasmó con
una fuerza épica y dramática impresionantes: La lucha con los mamelucos y Los
fusilamientos en la montaña del príncipe Pío, ambas en el museo del Prado. Su protesta
contra la contienda se manifiesta también en la serie Los desastres de la guerra (1810-
1820), colección de ochenta aguafuertes que constituyen un implacable alegato
antibelicista.
Durante este período realizó, además de numerosos retratos, algunas de sus obras más
características, como El entierro de la sardina, El coloso, las series de grabados de La
tauromaquia y Los disparates o Proverbios, cuadros religiosos y las llamadas Pinturas
negras, composiciones alucinantes que constituyen una de las manifestaciones más
grandiosas de su genio: El aquelarre, Viejas comiendo sopa, Saturno devorando a sus
hijos, Duelo a garrotazos, etc.; estas pinturas decoraban las paredes de su casa, denominada
la Quinta del sordo, que fueron trasladadas al museo del Prado.
En 1824 se exilió voluntariamente a Burdeos, donde realizó La lechera de Burdeos, obra
que ofrece todo el programa estético del impresionismo decimonónico, así como la
colección de litografías titulada Los toros de Burdeos y otros dibujos y grabados. En su
obra de temática religiosa, no muy abundante, merecen particular mención La oración del
huerto y La primera comunión de san José de Calasanz (escuelas pías de San Antón,
Madrid), que son seguramente sus obras más auténticas dentro de este género.


Ruíz Zorrilla, Manuel
(Burgo de Osma, 1833-Burgos, 1895) Político español. En 1866 dirigió la sublevación del
cuartel de San Gil por lo que tuvo que exiliarse. Volvió a España tras la revolución de 1868
y ocupó el ministerio de Fomento. Decretó la libertad de la enseñanza primaria y el retorno
de los expulsados de sus cátedras. Ministro de Gracia y Justicia (1869-1870) y presidente
del Congreso, apoyó a Amadeo I de Saboya y trabajó para la consolidación de la
monarquía. Acompañó al rey en su exilio y volvió a la política activa para oponerse al
regreso de los Borbones, por lo que Cánovas del Castillo lo expulsó del país (1875).Fundó
el partido liberal progresista (1880), integrándose en 1885 en el refundido Partido liberal.
En 1893 se unió a progresistas y republicanos centralistas y federalistas en la Unión
republicana y en 1895 regresó a España.


Renaixença
Movimiento literario y cultural surgido en Cataluña hacia 1830 y extendido pronto a las
Baleares y a Valencia. Ligado al romanticismo, propugnó la reivindicación del catalán
como lengua de cultura. Tras unos inicios vacilantes, se afirmó con el triunfo liberal que
siguió a la muerte de Fernando VII (1833) y con la reinstauración de la universidad en
Barcelona (1837). Los Juegos florales fueron su institución más importante.
El movimiento se nutrió de dos tendencias, una culta y otra popular. De la primera, el hito
mayor lo constituyó la publicación de la Oda a la patria de Bonaventura Carles
Aribau. La plenitud de esta tendencia llegó con la publicación de las antologías Los
trobadors nous (1858), a cargo de Antonio de Bofarull, y Los trobadors moderns (1859), a
cargo de Víctor Balaguer. Entre sus poetas más destacados figuran Manuel Milà i
Fontanals, Josep Lluís Pons i Gallarza, Marià Aguiló y Teodor Llorente. La tendencia
popular estuvo representada por las obras de Clavé y Soler. La primera revista importante
adscrita al movimiento fue Lo gai saber (1868). En la narrativa destacaron Bofarull y Genís
i Aguilar; en el teatro, autores como Renart, Dimas, Angelon y, sobre todo, Frederic Soler,
Eduard Vidal i Valenciano, Damas Calvet y Conrad Roure. A partir de la restauración
borbónica (1874), el movimiento fue combatido por las nuevas generaciones adscritas al
realismo, el positivismo, el parnasianismo y el simbolismo.




constituciones españolas
constitución de Bayona
Texto aprobado por la asamblea de notables en julio de 1808, con el que se instituía la
monarquía constitucional en España. Convocada por Napoleón, se reunió en Bayona una
asamblea de representantes de la nobleza, el clero y el estado llano. El texto aprobado por
dicha asamblea, inspirado en un proyecto napoleónico, establecía un Senado compuesto por
los infantes de España mayores de 18 años, 24 miembros designados por el rey, y una
asamblea legislativa con representación estamental, que se reuniría cada tres años. Tachada
de revolucionaria por los absolutistas y de poco dura por los liberales, fue jurada por José I,
el 7 de julio de 1808, aunque nunca llegaría a aplicarse con normalidad.
constitución de Cádiz
Constitución progresista promulgada por las cortes de Cádiz, el 19 de marzo de 1812. Se la
conoce también como constitución de Cádiz o «La Pepa». Se la considera la primera
constitución liberal española y fue durante muchos años un hito para el liberalismo español
y el de otros países mediterráneos. Fue una constitución avanzada que proclamó el
principio de soberanía de la nación y de la separación de poderes, con preeminencia del
legislativo. Su vigencia durante el período bélico, 1812-1814, fue prácticamente nula y
Fernando VII la ignoró fácilmente. Rigió durante el trienio liberal (1820-1823) y desde
1836 a 1837.
constitución de 1837
Teóricamente fue una revisión, de talante moderado, de la constitución de 1812. En
realidad, se trató de una nueva constitución elaborada por las cortes durante la minoría de
Isabel II, bajo la regencia de María Cristina. Estaba inspirada en las teorías del liberalismo
progresista, que se impusieron gracias al papel del ejército dirigido por el general
Espartero.
constitución de 1845
Carta magna moderada que reemplazó a la de 1837 y que teóricamente la modificaba.
Surgió como consecuencia de la subida al poder del partido moderado, encabezado por el
general Narváez. Inauguró la práctica habitual en el siglo XIX español de considerar la
constitución como la ley propia del partido en el poder, siendo modificada según estuvieran
en el poder los moderados o los progresistas. Rigió hasta que, tras la revolución de 1868, se
proclamó el texto constitucional de 1869.
constitución de 1856
Fue una constitución «non nata». No llegó a entrar en vigor ya que un pronunciamiento
moderado (1856) puso fin al bienio progresista (1854-1856) durante el que se había
elaborado esta nueva constitución. El pronunciamiento de 1854 llevó al poder a los
progresistas coligados con la Unión liberal que desestimaron la carta magna de 1837.
constitución de 1869
Carta magna progresista. Fue elaborada a raíz del pronunciamiento de 1868, encabezado
por el progresista general Prim coligado con la Unión liberal y los demócratas, que
desplazó del poder a los moderados y del trono a Isabel II. Se trató de una constitución muy
avanzada que rigió hasta 1873, año en que el monarca Amadeo I de Saboya abandonó el
trono y se proclamó la primera república española.
constitución de 1873
Carta magna republicana. Se trató de un proyecto de constitución republicana federal
inspirada en la constitución federal de Estados Unidos. Se caracterizaba por su vocación
democrática y por ser la más avanzada de todas las del siglo XIX en España. Sin embargo,
el republicanismo no era representativo de la opinión pública ni de la realidad española, por
lo que el fin del predominio político de los federales y, poco después, la desaparición de la
república impidieron que este proyecto constitucional fuese aprobado.
constitución de 1876
Carta magna de consenso. Fue elaborada a raíz de la restauración borbónica en la persona
de Alfonso XII, de acuerdo con el espíritu del manifiesto de Sandhurst (1874), redactado
por Cánovas del Castillo. Se trató de una constitución conciliadora inspirada por Cánovas y
que logró ser aceptada por los partidos políticos dominantes. Presidió una época sin
pronunciamientos, en la que las subidas al poder de conservadores o liberales no
significaron nuevas constituciones. Se aplicó hasta la dictadura de Primo de Rivera (1923-
1930); en 1931 se promulgaría una nueva constitución.
constitución de 1931
Carta magna republicana, elaborada en 1931 tras la proclamación de la segunda república.
Rigió hasta 1936 en toda España y, durante la guerra civil (1936-1939), en la llamada zona
republicana. En ella, el estado adoptaba la forma de una república democrática y social,
laica y aconfesional. Además, incluía derechos sociales, aceptaba la autonomía política y
administrativa de las regiones en el marco de un estado integral, e incluía elementos
modernizadores en la línea del estado social y democrático de derecho.
CONSTITUCIÓN DE 1978
Aprobada por las cortes en sesiones plenarias del congreso de los diputados y del senado
celebradas el 31 de octubre de 1978. Ratificada por el pueblo español en referéndum del 6
de diciembre de 1978. Sancionada por S.M. el rey ante las cortes el 27 de diciembre de
1978.
Texto íntegro de la constitución española:
Don Juan Carlos I, rey de España, a todos los que por la presente vieren y entendieren.
Sabed: que las cortes han aprobado y el pueblo español ratificado la siguiente constitución.
PREÁMBULO
La nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el
bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de:
Garantizar la convivencia democrática dentro de la constitución y de las leyes conforme a
un orden económico y social justo.
Consolidar un estado de derecho que asegure el imperio de la ley como expresión de la
voluntad popular.
Proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos
humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones.
Promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna
calidad de vida.
Establecer una sociedad democrática avanzada, y colaborar en el fortalecimiento de unas
relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra.
En consecuencia, las cortes aprueban y el pueblo español ratifica la siguiente constitución:
Título preliminar
Artículo 1.1. España se constituye en un estado social y democrático de derecho, que
propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la
igualdad y el pluralismo político. 1.2. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del
que emanan los poderes del estado. 1.3. La forma política del estado español es la
monarquía parlamentaria.
Artículo 2. La constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la nación española,
patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la
autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas
ellas.
Artículo 3.1. El castellano es la lengua española oficial del estado. Todos los españoles
tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla. 3.2. Las demás lenguas españolas serán
también oficiales en las respectivas comunidades autónomas de acuerdo con sus estatutos.
3.3. La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio
cultural que será objeto de especial respeto y protección.
Artículo 4.1. La bandera de España está formada por tres franjas horizontales, roja, amarilla
y roja, siendo la amarilla de doble anchura que cada una de las rojas. 4.2. Los estatutos
podrán reconocer banderas y enseñas propias de las comunidades autónomas. Éstas se
utilizarán junto a la bandera de España en sus edificios públicos y en sus actos oficiales.
Artículo 5. La capital del estado es la villa de Madrid.
Artículo 6. Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación
y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación
política. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la
constitución y a la ley. Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos.
Artículo 7. Los sindicatos de trabajadores y las asociaciones empresariales contribuyen a la
defensa y promoción de los intereses económicos y sociales que les son propios. Su
creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la constitución y a la
ley. Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos.
Artículo 8.1. Las fuerzas armadas, constituidas por el ejército de tierra, la armada y el
ejército del aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España,
defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional. 8.2. Una ley orgánica
regulará las bases de la organización militar conforme a los principios de la presente
constitución.
Artículo 9.1. Los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la constitución y al resto
del ordenamiento jurídico. 9.2. Corresponde a los poderes públicos promover las
condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se
integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud
y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y
social. 9.3. La constitución garantiza el principio de legalidad, la jerarquía normativa, la
publicidad de las normas, la irretroactividad de las disposiciones sancionadoras no
favorables o restrictivas de derechos individuales, la seguridad jurídica, la responsabilidad
y la interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos.


Título VIII. De la organización territorial del estado
 Capítulo primero. Principios generales
Artículo 137. El estado se organiza territorialmente en municipios, en provincias y en las
comunidades autónomas que se constituyan. Todas estas entidades gozan de autonomía
para la gestión de sus respectivos intereses.
Artículo 138.1. El estado garantiza la realización efectiva del principio de solidaridad
consagrado en el artículo 2 de la constitución, velando por el establecimiento de un
equilibrio económico, adecuado y justo entre las diversas partes del territorio español, y
atendiendo en particular a las circunstancias del hecho insular. 138.2. Las diferencias entre
los estatutos de las distintas comunidades autónomas no podrán implicar, en ningún caso,
privilegios económicos o sociales.
Artículo 139.1. Todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en
cualquier parte del territorio del estado. 139.2. Ninguna autoridad podrá adoptar medidas
que directa o indirectamente obstaculicen la libertad de circulación y establecimiento de las
personas y la libre circulación de bienes en todo el territorio español.
Capítulo segundo. De la administración local
Artículo 140. La constitución garantiza la autonomía de los municipios. Éstos gozarán de
personalidad jurídica plena. Su gobierno y administración corresponde a sus respectivos
ayuntamientos, integrados por los alcaldes y los concejales. Los concejales serán elegidos
por los vecinos del municipio mediante sufragio universal, igual, libre, directo y secreto, en
la forma establecida por la ley. Los alcaldes serán elegidos por los concejales o por los
vecinos. La ley regulará las condiciones en las que proceda el régimen del concejo abierto.
Artículo 141.1. La provincia es una entidad local con personalidad jurídica propia,
determinada por la agrupación de municipios y división territorial para el cumplimiento de
las actividades del estado. Cualquier alteración de los límites provinciales habrá de ser
aprobada por las cortes generales mediante ley orgánica. 141.2. El gobierno y la
administración autónoma de las provincias estarán encomendados a diputaciones u otras
corporaciones de carácter representativo. 141.3. Se podrán crear agrupaciones de
municipios diferentes de la provincia. 141.4. En los archipiélagos, las islas tendrán además
su administración propia en forma de cabildos o consejos.
Artículo 142. Las Haciendas locales deberán disponer de los medios suficientes para el
desempeño de las funciones que la ley atribuye a las corporaciones respectivas y se nutrirán
fundamentalmente de tributos propios y de participación en los del estado y de las
comunidades autónomas.
Capítulo tercero. De las comunidades autónomas
Artículo 143.1. En el ejercicio del derecho a la autonomía reconocido en el artículo 2 de la
constitución, las provincias limítrofes con características históricas, culturales y
económicas comunes, los territorios insulares y las provincias con entidad regional histórica
podrán acceder a su autogobierno y constituirse en comunidades autónomas con arreglo a
lo previsto en este Título y en los respectivos estatutos. 143.2. La iniciativa del proceso
autonómico corresponde a todas las diputaciones interesadas o al órgano interinsular
correspondiente y a las dos terceras partes de los municipios cuya población represente, al
menos, la mayoría del censo electoral de cada provincia o isla. Estos requisitos deberán ser
cumplidos en el plazo de seis meses desde el primer acuerdo adoptado al respecto por
alguna de las corporaciones locales interesadas. 143.3. La iniciativa, en caso de no
prosperar, solamente podrá reiterarse pasados cinco años.
Artículo 144. Las cortes generales, mediante ley orgánica, podrán, por motivos de interés
nacional: a) Autorizar la constitución de una comunidad autónoma cuando su ámbito
territorial no supere el de una provincia y no reúna las condiciones del apartado 1 del
artículo 143. b) Autorizar o acordar, en su caso, un estatuto de autonomía para territorios
que no estén integrados en la organización provincial. c) Sustituir la iniciativa de las
corporaciones locales a que se refiere el apartado 2 del artículo 143.
Artículo 145.1. En ningún caso se admitirá la federación de comunidades autónomas.
145.2. Los estatutos podrán prever los supuestos, requisitos y términos en que las
comunidades autónomas podrán celebrar convenios entre sí para la gestión y prestación de
servicios propios de las mismas, así como el carácter y efectos de la correspondiente
comunicación a las cortes generales. En los demás supuestos, los acuerdos de cooperación
entre las comunidades autónomas necesitarán la autorización de las cortes generales.
Artículo 146. El proyecto de estatuto será elaborado por una asamblea compuesta por los
miembros de la diputación u órgano interinsular de las provincias afectadas y por los
diputados y senadores elegidos en ellas y será elevado a las cortes generales para su
tramitación como ley.
Artículo 147.1. Dentro de los términos de la presente constitución, los estatutos serán la
norma institucional básica de cada comunidad autónoma y el estado los reconocerá y
amparará como parte integrante de su ordenamiento jurídico. 147.2. Los estatutos de
autonomía deberán contener: a) La denominación de la comunidad que mejor corresponda a
su identidad histórica. b) La delimitación de su territorio. c) La denominación, organización
y sede de las instituciones autónomas propias. d) Las competencias asumidas dentro del
marco establecido en la constitución y las bases para el traspaso de los servicios
correspondientes a las mismas. 147.3. La reforma de los estatutos se ajustará al
procedimiento establecido en los mismos y requerirá, en todo caso, la aprobación por las
cortes generales, mediante ley orgánica.
Artículo 148.1. Las comunidades autónomas podrán asumir competencias en las siguientes
materias: 1º. La organización de sus instituciones de autogobierno. 2º. Las alteraciones de
los términos municipales comprendidos en su territorio y, en general, las funciones que
correspondan a la administración del estado sobre las corporaciones locales y cuya
transferencia autorice la legislacion sobre régimen local. 3º. Ordenación del territorio,
urbanismo y vivienda. 4º. Las obras públicas de interés de la comunidad autónoma en su
propio territorio. 5º. Los ferrocarriles y carreteras cuyo itinerario se desarrolle íntegramente
en el territorio de la comunidad autónoma y, en los mismos términos, el transporte
desarrollado por estos medios o por cable. 6º. Los puertos de refugio, los puertos y
aeropuertos deportivos y, en general, los que no desarrollen actividades comerciales. 7º. La
agricultura y ganadería, de acuerdo con la ordenación general de la economía. 8º. Los
montes y aprovechamientos forestales. 9º. La gestión en materia de protección del medio
ambiente. 10º. Los proyectos, construcción y explotación de los aprovechamientos
hidráulicos, canales y regadíos de interés de la comunidad autónoma; las aguas minerales y
termales. 11º. La pesca en aguas interiores, el marisqueo y la acuicultura, la caza y la pesca
fluvial. 12º. Ferias interiores. 13º. El fomento del desarrollo económico de la comunidad
autónoma dentro de los objetivos marcados por la política económica nacional. 14º. La
artesanía. 15º. Museos, bibliotecas y conservatorios de música de interés para la comunidad
autónoma. 16º. Patrimonio monumental de interés de la comunidad autónoma. 17º. El
fomento de la cultura, de la investigación y, en su caso, de la enseñanza de la lengua de la
comunidad autónoma. 18º. Promoción y ordenación del turismo en su ámbito territorial.
19º. Promoción del deporte y de la adecuada utilización del ocio. 20º. Asistencia social.
21º. Sanidad e higiene. 22º. La vigilancia y protección de sus edificios e instalaciones. La
coordinación y demás facultades en relación con las policías locales en los términos que
establezca una ley orgánica. 148.2. Transcurridos cinco años, y mediante la reforma de sus
estatutos, las comunidades autónomas podrán ampliar sucesivamente sus competencias
dentro del marco establecido en el artículo 149.
Artículo 149.1. El estado tiene competencia exclusiva sobre las siguientes materias: 1º. La
regulación de las condiciones básicas que garanticen la igualdad de todos los españoles en
el ejercicio de los derechos y en el cumplimiento de los deberes constitucionales. 2º.
Nacionalidad, inmigración, emigración, extranjería y derecho de asilo. 3º. Relaciones
internacionales. 4º. Defensa y fuerzas armadas. 5º. Administración de justicia. 6º.
Legislación mercantil, penal y penitenciaria; legislación procesal, sin perjuicio de las
necesarias especialidades que en este orden se deriven de las particularidades del derecho
sustantivo de las comunidades autónomas. 7º. Legislación laboral; sin perjuicio de su
ejecución por los órganos de las comunidades autónomas. 8º. Legislación civil, sin
perjuicio de la conservación, modificación y desarrollo por las comunidades autónomas de
los derechos civiles, forales o especiales, allí donde existan. En todo caso, las reglas
relativas a la aplicación y eficacia de las normas jurídicas, relaciones jurídico-civiles
relativas a las formas de matrimonio, ordenación de los registros e instrumentos públicos,
bases de las obligaciones contractuales, normas para resolver los conflictos de leyes y
determinación de las fuentes del derecho, con respeto, en este último caso, a las normas de
derecho foral o especial. 9º. Legislación sobre propiedad intelectual e industrial. 10º.
Régimen aduanero y arancelario; comercio exterior. 11º. Sistema monetario: divisas,
cambio y convertibilidad; bases de la ordenación de crédito, banca y seguros. 12º.
Legislación sobre pesas y medidas, determinación de la hora oficial. 13º. Bases y
coordinación de la planificación general de la actividad económica. 14º. Hacienda general y
deuda del estado. 15º. Fomento y coordinación general de la investigación científica y
técnica. 16º. Sanidad exterior. Bases y coordinación general de la sanidad. Legislación
sobre productos farmacéuticos. 17º. Legislación básica y régimen económico de la
seguridad social, sin perjuicio de la ejecución de sus servicios por las comunidades
autónomas. 18º. Las bases del régimen jurídico de las administraciones públicas y del
régimen estatutario de sus funcionarios que, en todo caso, garantizarán a los administrados
un tratamiento común ante ellas; el procedimiento administrativo común, sin perjuicio de
las especialidades derivadas de la organización propia de las comunidades autónomas;
legislación sobre expropiación forzosa; legislación básica sobre contratos y concesiones
administrativas y el sistema de responsabilidad de todas las administraciones públicas. 19º.
Pesca marítima, sin perjuicio de las competencias que en la ordenación del sector se
atribuyan a las comunidades autónomas. 20º. Marina mercante y abanderamiento de
buques; iluminación de costas y señales marítimas; puertos de interés general; aeropuertos
de interés general; control del espacio aéreo, tránsito y transporte aéreo, servicio
meteorológico y matriculación de aeronaves. 21º. Ferrocarriles y transportes terrestres que
transcurran por el territorio de más de una comunidad autónoma; régimen general de
comunicaciones; tráfico y circulación de vehículos a motor; correos y telecomunicaciones;
cables aéreos, submarinos y radiocomunicación. 22º. La legislación, ordenación y
concesión de recursos y aprovechamientos hidráulicos cuando las aguas discurran por más
de una comunidad autónoma, y la autorización de las instalaciones eléctricas cuando su
aprovechamiento afecte a otra comunidad o el transporte de energía salga de su ámbito
territorial. 23º. Legislación básica sobre protección del medio ambiente, sin perjuicio de las
facultades de las comunidades autónomas de establecer normas adicionales de protección.
La legislación básica sobre montes, aprovechamientos forestales y vías pecuarias. 24º.
Obras públicas de interés general o cuya realización afecte a más de una comunidad
autónoma. 25º. Bases del régimen minero y energético. 26º. Régimen de producción,
comercio, tenencia y uso de armas y explosivos. 27º. Normas básicas del régimen de
prensa, radio y televisión y, en general, de todos los medios de comunicación social, sin
perjuicio de las facultades que en su desarrollo y ejecución correspondan a las comunidades
autónomas. 28º. Defensa del patrimonio cultural, artístico y monumental español contra la
exportación y la expoliación; museos, bibliotecas y archivos de titularidad estatal, sin
perjuicio de su gestión por parte de las comunidades autónomas. 29º. Seguridad pública, sin
perjuicio de la posibilidad de creación de policías por las comunidades autónomas en la
forma que se establezca en los respectivos estatutos en el marco de lo que disponga una ley
orgánica. 30º. Regulación de las condiciones de obtención, expedición y homologación de
títulos académicos y profesionales y normas básicas para el desarrollo del artículo 27 de la
constitución, a fin de garantizar el cumplimiento de las obligaciones de los poderes
públicos en esta materia. 31º. Estadística para fines estatales. 32º. Autorización para la
convocatoria de consultas populares por vía de referéndum. 149.2. Sin perjuicio de las
competencias que podrán asumir las comunidades autónomas, el estado considerará el
servicio de la cultura como deber y atribución esencial y facilitará la comunicación cultural
entre las comunidades autónomas, de acuerdo con ellas. 149.3. Las materias no atribuidas
expresamente al estado por esta constitución podrán corresponder a las comunidades
autónomas, en virtud de sus respectivos estatutos. La competencia sobre las materias que
no se hayan asumido por los estatutos de autonomía corresponderá al estado, cuyas normas
prevalecerán, en caso de conflicto, sobre las de las comunidades autónomas en todo lo que
no esté atribuido a la exclusiva competencia de éstas. El derecho estatal será, en todo caso,
supletorio del derecho de las comunidades autónomas.
Artículo 150.1. Las cortes generales, en materias de competencia estatal, podrán atribuir a
todas o a alguna de las comunidades autónomas la facultad de dictar, para sí mismas,
normas legislativas en el marco de los principios, bases y directrices fijados por una ley
estatal. Sin perjuicio de la competencia de los tribunales, en cada ley marco se establecerá
la modalidad del control de las cortes generales sobre estas normas legislativas de las
comunidades autónomas. 150.2. El estado podrá transferir o delegar en las comunidades
autónomas, mediante ley orgánica, facultades correspondientes a materia de titularidad
estatal que por su propia naturaleza sean susceptibles de transferencia o delegación. La ley
preverá en cada caso la correspondiente transferencia de medios financieros, así como las
formas de control que se reserve el estado. 150.3. El estado podrá dictar leyes que
establezcan los principios necesarios para armonizar las disposiciones normativas de las
comunidades autónomas, aun en el caso de materias atribuidas a la competencia de éstas,
cuando así lo exija el interés general. Corresponde a las cortes generales, por mayoría
absoluta de cada cámara, la apreciación de esta necesidad.
Artículo 151.1. No será preciso dejar transcurrir el plazo de cinco años, a que se refiere el
apartado 2 del artículo 148, cuando la iniciativa del proceso autonómico sea acordada
dentro del plazo del artículo 143, 2, además de por las diputaciones o los órganos
interinsulares correspondientes, por las tres cuartas partes de los municipios de cada una de
las provincias afectadas que representen, al menos, la mayoría del censo electoral de cada
una de ellas y dicha iniciativa sea ratificada mediante referéndum por el voto afirmativo de
la mayoría absoluta de los electores de cada provincia en los términos que establezca una
ley orgánica. 151.2. En el supuesto previsto en el apartado anterior, el procedimiento para
la elaboración del estatuto será el siguiente: 1º. El gobierno convocará a todos los diputados
y senadores elegidos en las circunscripciones comprendidas en el ámbito territorial que
pretenda acceder al autogobierno, para que se constituyan en asamblea, a los solos efectos
de elaborar el correspondiente proyecto de estatuto de autonomía, mediante el acuerdo de la
mayoría absoluta de sus miembros. 2º. Aprobado el proyecto de estatuto por la Asamblea
de parlamentarios, se remitirá a la comisión constituciónal del congreso, la cual, dentro del
plazo de dos meses, lo examinará con el concurso y asistencia de una delegación de la
asamblea proponente para determinar de común acuerdo su formulación definitiva. 3º. Si se
alcanzare dicho acuerdo, el texto resultante será sometido a referéndum del cuerpo electoral
de las provincias comprendidas en el ámbito territorial del proyectado estatuto. 4º. Si el
proyecto de estatuto es aprobado en cada provincia por la mayoría de los votos válidamente
emitidos, será elevado a las cortes generales. Los plenos de ambas cámaras decidirán sobre
el texto mediante un voto de ratificación. Aprobado el estatuto, el rey lo sancionará y lo
promulgará como ley. 5º. De no alcanzarse el acuerdo a que se refiere el apartado 2º de este
número, el proyecto de estatuto será tramitado como proyecto de ley ante las cortes
generales. El texto aprobado por éstas será sometido a referéndum del cuerpo electoral de
las provincias comprendidas en el ámbito territorial del proyectado estatuto. En caso de ser
aprobado por la mayoría de los votos válidamente emitidos en cada provincia, procederá su
promulgación en los términos del párrafo anterior. 151.3. En los casos de los párrafos 4º y
5º del apartado anterior, la no aprobación del proyecto de estatuto por una o varias
provincias no impedirá la constitución entre las restantes de la comunidad autónoma
proyectada, en la forma que establezca la ley orgánica prevista en el apartado 1 de este
artículo.
Artículo 152.1. En los estatutos aprobados por el procedimiento a que se refiere el artículo
anterior, la organización institucional autonómica se basará en una Asamblea legislativa,
elegida por sufragio universal, con arreglo a un sistema de representación proporcional que
asegure, además, la representación de las diversas zonas del territorio; un consejo de
gobierno con funciones ejecutivas y administrativas y un presidente, elegido por la
Asamblea, de entre sus miembros, y nombrado por el rey, al que corresponde la dirección
del consejo de gobierno, la suprema representación de la respectiva comunidad y la
ordinaria del estado en aquélla. El presidente y los miembros del consejo de gobierno serán
políticamente responsables ante la asamblea.
Un Tribunal superior de justicia, sin perjuicio de la jurisdicción que corresponde al
Tribunal supremo, culminará la organización judicial en el ámbito territorial de la
comunidad autónoma. En los estatutos de las comunidades autónomas podrán establecerse
los supuestos y las formas de participación de aquéllas en la organización de las
demarcaciones judiciales del territorio. Todo ello de conformidad con lo previsto en la ley
orgánica del poder judicial y dentro de la unidad e independencia de éste. Sin perjuicio de
lo dispuesto en el artículo 123, las sucesivas instancias procesales, en su caso, se agotarán
ante órganos judiciales radicados en el mismo territorio de la comunidad autónoma en que
esté el órgano competente en primera instancia. 152.2. Una vez sancionados y promulgados
los respectivos estatutos, solamente podrán ser modificados mediante los procedimientos en
ellos establecidos y con referéndum entre los electores inscritos en los censos
correspondientes. 152.3. Mediante la agrupación de municipios limítrofes, los estatutos
podrán establecer circunscripciones territoriales propias, que gozarán de plena personalidad
jurídica.
Artículo 153. El control de la actividad de los órganos de las comunidades autónomas se
ejercerá: a) Por el tribunal constitucional, el relativo a la constitucionalidad de sus
disposiciones normativas con fuerza de ley. b) Por el gobierno, previo dictamen del consejo
de estado, el del ejercicio de funciones delegadas a que se refiere el apartado 2 del artículo
150. c) Por la jurisdicción contencioso-administrativa, el de la administración autónoma y
sus normas reglamentarias. d) Por el tribunal de cuentas, el económico y presupuestario.
Artículo 154. Un delegado nombrado por el gobierno dirigirá la administración del estado
en el territorio de la comunidad autónoma y la coordinará, cuando proceda, con la
administración propia de la comunidad.
Artículo 155.1. Si una comunidad autónoma no cumpliere las obligaciones que la
constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés
general de España, el gobierno, previo requerimiento al presidente de la comunidad
autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del
senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento
forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general. 155.2.
Para la ejecución de las medidas previstas en el apartado anterior, el gobierno podrá dar
instrucciones a todas las autoridades de las comunidades autónomas.
Artículo 156.1. Las comunidades autónomas gozarán de autonomía financiera para el
desarrollo y ejecución de sus competencias con arreglo a los principios de coordinación con
la hacienda estatal y de solidaridad entre todos los españoles. 156.2. Las comunidades
autónomas podrán actuar como delegados o colaboradores del estado para la recaudación,
la gestión y la liquidación de los recursos tributarios de aquél, de acuerdo con las leyes y
los estatutos.
Artículo 157.1. Los recursos de las comunidades autónomas estarán constituidos por: a)
Impuestos cedidos total o parcialmente por el estado; recargos sobre impuestos estatales y
otras participaciones en los ingresos del estado. b) Sus propios impuestos, tasas y
contribuciones especiales. c) Transferencias de un fondo de compensación interterritorial y
otras asignaciones con cargo a los presupuestos generales del estado. d) Rendimientos
procedentes de su patrimonio e ingresos de derecho privado. e) El producto de las
operaciones de crédito. 157.2. Las comunidades autónomas no podrán en ningún caso
adoptar medidas tributarias sobre bienes situados fuera de su territorio o que supongan
obstáculo para la libre circulación de mercancias o servicios. 157.3. Mediante ley orgánica
podrá regularse el ejercicio de las competencias financieras enumeradas en el precedente
apartado 1, las normas para resolver los conflictos que pudieran surgir y las posibles formas
de colaboración financiera entre las comunidades autónomas y el estado.
Artículo 158.1. En los presupuestos generales del estado podrá establecerse una asignación
a las comunidades autónomas en función del volumen de los servicios y actividades
estatales que hayan asumido y de la garantía de un nivel mínimo en la prestación de los
servicios públicos fundamentales en todo el territorio español. 158.2. Con el fin de corregir
desequilibrios ecónomicos interterritoriales y hacer efectivo el principio de solidaridad, se
constituirá un fondo de compensación con destino a gastos de inversión, cuyos recursos
serán distribuidos por las cortes generales entre las comunidades autónomas y provincias,
en su caso.




JUEGOS FLORALES
Certamen literario, en especial poético, que tuvo su origen en Toulouse en 1323. Se
atribuye su institución a la dama tolosana Clemencia Isaura, que fundó el Consistorio del
Gay Saber, posteriormente Academia de los Juegos florales. Los eruditos románticos
creyeron ver en ella una encarnación de la poesía mística de los trovadores. Su finalidad era
estimular el cultivo de la poesía provenzal mediante un certamen que se celebraba
anualmente, el primer día de mayo. En el área cultural catalana, Juan I de Aragón favoreció
la implantación de un consistorio en Barcelona, que desapareció en el siglo XVI. Mientras
se interrumpieron en Cataluña, en Francia se acentuó su carácter conservador, académico y
centralizado, adoptando el nombre de Colegio de los Juegos florales. El impulso de la
Renaixença permitió su reinstauración en 1859. El mayor título de los Juegos florales de
Barcelona, el de «mestre en Gay Saber», fue otorgado a Balaguer, Rubió i Ors, Guimerà,
Verdaguer, Maragall y Carner. Su celebración se extendió a otros lugares de Cataluña y del
resto de España, así como México, Chile y otros países de América Latina.




Castro, Rosalía de
(Santiago de Compostela 1837-Padrón 1885) Escritora española en lengua castellana y
gallega. Hija natural de un joven que luego se ordenaría sacerdote y de una muchacha de la
nobleza que le daría su apellido, pasó su primera infancia en la aldea de Ortoño, donde
aprendió el gallego de los campesinos con los que convivió. A los ocho años se reencontró
con su madre, con la que se trasladó a Santiago en 1845. Allí recibió clases de dibujo,
declamación y música hasta que, a los 15 años, al enterarse de su condición de hija
ilegítima, sufrió una grave crisis que la llevó a romper los vínculos familiares y que
marcaría profundamente su obra. Se trasladó a Madrid, donde, con 19 años, publicó su
primer libro de poemas, La flor (escrito en castellano), y pudo conocer, según parece, a
Gustavo Adolfo Bécquer. En 1858 se casó con Manuel Murguía, historiador y figura
destacada del renacimiento gallego, que había publicado una breve reseña de su libro en la
revista Iberia. Escribió tanto en castellano (En las orillas del Sar, 1885) como en gallego
(Cantares gallegos, poemario publicado en 1863).
Su obra, escrita en casi total apartamiento y soledad, fue, junto con la de Bécquer, el mejor
fruto tardío del romanticismo español, además de representar el embrión del renacimiento
literario gallego. Como autora lírica destacó por libros como Follas novas (1880), y su
prosa estuvo a la misma altura en novelas como Flavio (1867) y El caballero de las botas
azules (1867).

								
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