Calqueo El Comienzo de la Edificacion 1989 by L28387u

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									          El Comienzo de la Edificación 1989
    APÓSTOL DOCTOR JOSÉ LUIS DE JESÚS MIRANDA
               JESUCRISTO HOMBRE
                            13 de Octubre del 2011

Atiende bien. ¿Tú sabes lo que Pablo dijo hablando de ese Cristo histórico,
hablando del Cristo antes de morir? ¿Tú sabes lo que él dijo? “Hermanos, de aquí
en adelante, a nadie conocemos según la carne. Y, aún si a Cristo lo conocimos
según la carne, ya no le conocemos así”, 2 Corintios 5:16.

Yo estuve doce años, que yo conocía al Cristo carne y al Cristo espíritu, y los tenía
mezclados ahí, muchacho, y no se llevaban, estaban como Ismael e Isaac.
Sí, porque esto es tan importante, tenemos que partir el alma y el espíritu; el viejo
pacto del nuevo pacto, alma y espíritu. Porque en el Viejo Testamento, el hombre
estaba en capacidad de alma, por eso David decía: “Mi alma tiene sed del Dios
vivo”. “Mi alma tiene sed de Dios”, Salmo 42:2. Pero, en el Nuevo Testamento
estamos bregando con espíritu.

Por eso, cuando tú lees Primera a los Corintios 15:47, dice: “El primer hombre
es terrenal, de la tierra, alma viviente; el segundo hombre que es del cielo, espíritu
vivificante”. Eso se tiene que partir claro en estos días.

Naturalmente, en el proceso de partir esto, pues te van a perseguir. –No, que tú no
crees en el viejo testamento, eso es lo que te pasa a ti. Eso es palabra de Dios-, y
se te meten por ahí. Entonces, tú tienes que explicarles, porque tú tienes la
revelación del espíritu, entonces tú tienes que explicarle con mucho amor: -No,
mira, no es que yo no crea en el viejo testamento, es que eso fue un pacto con
defectos y Dios procuró lugar para un mejor pacto-. Pero, en medio de eso, la
persona está ya turbada: -No, no, no. Hay que tener cuidado que no cree en el
viejo testamento-, lo ves, y está turbado.

Pero, tú que ya tienes la revelación, tú quieres creer todo lo que Dios tiene para ti.
Mira, si Dios hubiera puesto cinco testamentos, yo los creo los cinco. Lo que pasa
es que me dio un último y mejor pacto, y yo me conformo con ese, porque ese es
el que él dice.

Ahora, atiende bien, y tengo que hablar así. Tengo que hablar como te voy hablar
ahora, sin modificaciones. No me digas más nada, porque te lo voy a decir. Mira lo
que te voy a decir: Todas las iglesias actuales en el planeta tierra están
contaminadas con la mezcla de los dos pactos.

Y cuando tú los mezclas, hay unos cortos circuitos. ¿Y, tú sabes dónde se ve? En
la boca de los creyentes. Hay mezcla. Y, hay unas directrices para ti del Apóstol
Pablo, en cuanto a esa mezcla que no van. En esta tarde, hay directrices
específicas para tu espíritu, para que seas un creyente nuevo testamentario
agradando al espíritu de gracia. En cambio, cuando te atrevas a hacerlo, viene un
acompañamiento angelical a tu cuidado, y unos beneficios de parte de Dios que
nunca los has tenido. Sí, porque si te tiras por aquí, es así.

Imagínate que, como yo decía anoche en Tamarac, imagínate que a un bebe, tú lo
trepes así a la nevera, y que tú le digas a ese bebecito: -Tírate, tírate-. ¿Tú has
visto lo que él bebe hace? -Tírate, tírate-. Y, de momento, cuando él se tira, tú te le
salgas así. Oye, como sentiste el golpe, ahí. ¿Verdad que sí? ¿Tú sabes lo que es
un bebe, que se te tira así, y tu defraudarlo? Pues, cuando tú saques toda
tradición, y te tires así, a la gracia completa, tú te tiras, -Padre, pero, ¿y si no
trabaja esto?
-Tírate-, de pecho como dijo Carlos. –Tírate.
Ay, y ahí está el Señor que te va a bendecir.

Pero, eso de mezclitas, no. Mientras tú estés con un pie en Creciendo en Gracia, y
por si acaso, un pie allá. Mira, tú estás en dos aguas, estás como las olas de la
mar, para aquí y para allá. No, no, no. Tú tienes que hacer una decisión firme: -
Entro a la gracia-, para que tú veas que el Señor te va a respaldar.

Cuesta, eso cuesta, cuesta un poco, bueno, de negarse a sí mismo. Bueno, en
parte, para mí fue fuerte hacerlo, por el amor que yo le tenía a los ministros
amigos míos. Tú no vez que ahora mismo, yo constituyo un problema para este
evangelio que está establecido. Yo soy un problema terrible. Cuando yo llego a un
sitio, a partir, a dividir, a romper, se forman dieciséis mil problemas. La iglesia que
me invita a predicar a mí, se viene en pedazos ese mismo día. Se parte en
pedazos.

Bueno, por eso es que usted ve que a mí nadie me invita a predicar. ¿Tú sabes
dónde yo predico? Aquí, porque en otro lado… Ah, y en Orlando. Pero, qué pastor
ahora mismo, de la radio, se atreve llamarme y decirme: -Pastor, usted no puedes
dar una campañita, aunque sea de media hora. ¿Por qué? Porque tan pronto
termine el mensaje, van a venir: -Pastor, hay que cambiarlo aquí. Hay que
cambiarlo.
-No, no, pero es que esto está establecido ya.
¿Establecido por quién? ¿Por la biblia?
-No, por la biblia no, pero por nuestra denominación.
¿Por nuestra denominación? No, yo lo que quiero es que esté respaldado por esto
(levanta la biblia).

Entonces, Jesús le dice a los discípulos, bueno que ya los tiene preparaditos para
enviarlos solitos, les advierte: -Mira, yo pronto me voy. Pero, tienen que cuidarse
de esto, no me traigan, no me arrastren esto para aquí, para la iglesia. No me
arrastren esas actitudes, de ayuno y de castigo corporal y de apariencias de
afuera, que ahora, esto es un pacto interno, en el corazón, en el espíritu. Lo que
yo traigo ahora es en el espíritu. Esto es mucho más poderoso. Esto no brega con
lo de afuera, esto se mete por dentro y lo de afuera automático cambia. Y tienen
que tener cuidado, porque la gente está muy apegado a lo de afuera, y me pueden
poner prioridad en lo de afuera, y no en lo de adentro-, que es lo que ha pasado
actualmente.

-Cuídense, cuídense de esa levadura, porque es levadura. Eso se pega-. ¿Tú
sabes a quien se le pega eso? A los recién convertidos. Cuando una persona se
convierte, encuentra ahí, esas aguas, Jesucristo viene a su vida, y lo primero que
escucha es lo que recibe. Por eso es que el sistema tiene que romperse, para que
vengan a iglesias como esta, que cuando llega así, recién convertiditos, reciben
para el interior, para el espíritu. Porque es que hay una mezcla, y Cristo tuvo que
decirle a los discípulos: -Cuídense de esto. Si no se cuidan de esto, van a pagar
las consecuencias. ¡Qué terrible!

Vamos a ver, entonces, las consecuencias. Vamos al número II. Resultados de
esa advertencia en la vida de Pedro.

Gálatas capítulo uno, vamos a Gálatas. Cristo se lo advirtió, pero Pedro no
entendió, estaba pensando que era pan. Vamos a ver el proceso paulino para
reprender a uno que está mezclado. Vamos a ver el proceso paulino, que es el
proceso, que nosotros vamos a usar para reprender a los pedrinos. Hay muchos
Pedros, el pastoreado está en Pedro, no ha llegado a Pablo. Entonces, tú y yo,
estamos haciendo el puente para llevarlos a Pablo, y que salgan de la imagen del
Cristo histórico que tenía Pedro, el Cristo de la historia, el Cristo de la ley. Y no es
que hay dos Cristos, estoy hablando de uno.

Tú me entiendes. ¿Cuántos dicen: Amén? Tú no me estás mal entendiendo,
diciendo: -¿Que hay dos Cristos? Es que este hombre esta turbado. ¿Que hay dos
Cristos?
No estoy diciendo eso. Lo que estoy diciendo es, que Cristo primero vino en una
etapa de cumplirle a la ley, pero una vez le cumplió a la ley, la quitó del medio, y te
libró a ti de la ley. Entonces, viene Dios con nosotros. Por eso, cuando María vino
a tocarlo, le dijo: No me toques todavía, muchacha, que ahora yo no soy el Cristo
que tú conociste en tu barriga. Ahora yo he vuelto de donde salí. Le dijeron: -
Cálmate, muchacha, que esto ha cambiado completo. Tú no sabes, ni quién soy
yo. Yo soy el creador del cielo y de la tierra.

Eva dañó la parte carnal nuestra, porque hemos heredado esa concupiscencia
cuando ella desobedeció, pues, entonces, vino el Cristo glorificado y arregló la
parte espiritual nuestra, y dejó la carnal dañada, en lo que un día retorna y nos
trasforma. Eso está claro contigo. Eso es leche. Si esto te a tapona la garganta,
entonces, no puedes comer alimento sólido, porque esto es líquido.

Vamos a la palabra, capítulo uno de Gálatas, verso 14 al 18. Pablo hablando un
poquito de él, para hacerlo brevecito, dice:

 “Y en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación…”

Era una competencia, porque la ley es una competencia. Pues, Pablo, dentro de
los legalistas, él era más. Mira, lo que dice en el verso 14.

  “Y en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación,
    siendo mucho más, ay Padre, mucho más celoso de las tradiciones de mis
                                   padres.”

Ese hombre era celoso. Ay, padre, muchacho. Así hay algunos en la radio aquí,
que compiten y se les mete la ira, y entonces, las ovejitas creen que eso es
unción.

Bien, verso 15.

  “Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre,…”

Ya ahí hay predestinación. Por eso, la gente se cree que predestinación son sólo
ciento cincuenta versos, que nosotros hemos encontrado. No, predestinación es el
corazón de Dios, toda la biblia es predestinación. Mira, ya aquí se violó todas las
normas de la iglesia por ahí. -¿Cómo que me aparto desde el vientre de mi
madre? ¿Y, por qué permitió que matara a Esteban? ¿Y, por qué permitió todo
ese judaísmo, para ahora y que salvarlo ahora? ¿Qué Dios es ese, que se le
olvidó que ya lo había apartado y permitió eso?
Ah, si te metes a bregar con Dios así, tú no sirves. Tú no sirves en este reino
porque tú estás bregando con lógica. – Ah, ¿cómo Dios va a predestinar a unos, y
a otros no?

Tú no sirves. Tu cabeza está enferma. A tu cabeza hay que untarle yodo, con un
poquito de ácido para limpiártela. Sí, porque tú estás contendiendo con Dios.
-¿Cómo va a predestinar a unos y a otros no?
Tú estás bregando mal. Tú tienes la cabeza enferma, y hay que sanarte esa
cabeza. Porque aquí tú tienes que decir: -Bueno Dios lo dice, y si Dios lo dice,
para mí es suficiente-. Y, eso no es injusto. Eso es justicia, que tú le creas a Dios.
Sólo este tipo de discípulos, Dios va a usar en estos últimos días.

Si te dejas llevar por esa teología enferma, cuando tú me oyes hablar a mí
enseguida vas donde otro pastor: -Pastor ¿tú qué piensas de esto? Él dice que
somos y que predestinados-. Entonces, él viene y te dice: -Eso no es así. No lo
escuches.
-Ah, sí. Yo sabía que no era así, pero le pregunte a usted para confirmar.
Sigue así.

Verso, 15:

                          “Pero cuando agrado a Dios…”

¿Cuándo agrado a quién? Oye, es cuando agrada a Dios que él llama.

    “Cuando agrado a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me
                    llamó…, ay…, por qué, por su gracia.”

¿Tú has oído que hay gente que me dice: -Y, cuando usted va a parar a hablar de
gracia? Pero, si es que no hay otro mensaje. Mira qué claro. Oye, es que eso tiene
un peso tremendo: “Que me apartó desde el vientre de mi madre”. Pablo no lo
sabía, pero Dios lo sabía.

¿Cuándo fue que tú te convertiste? ¿Cuántos años hace? ¿Cinco, diez, quince
años? ¿Un año?
-Sí, pastor, fue que yo, por mi libre albedrío lo acepté.
O sea, que Dios no lo sabía.
-Bueno, Dios lo sabía, pero si yo no lo hago, pastor…
Eso no trabaja así. Él a los suyos, los conoce, y cuando le agrada a él, él los
llama, porque él es el que llama. Él llama por su gracia, no por tu libre albedrío,
por su gracia. Con ese verso nada más, podemos verificar muchas cositas ahí de
predestinación. ¿Verdad que sí? Con ese nada más.

Mira, mira, vamos a seguir. Gálatas 1:16.

                           “…revelar a su hijo en mí…”

¿Quién es el que revela a Jesucristo? ¿El libre albedrío, o es Él, que lo hace por
gracia?

Si Él no decide, nadie va a ser salvo. El libre albedrío es una mentira diabólica,
porque el libre albedrío, lo que pretende es oscurecer esa soberanía de Dios, de
que él es el que revela a sus hijos. Es cuando a él le dé la gana. Él de momento,
ahora mismo, en la prisión, ahora mismo pueden haber diez prisioneros, que Dios
dice: -Hoy, noviembre 11, hoy es que viene ‘Pedro Pistola’ para mis caminos.
Hoy. Hoy me da la gana, hoy le revelo-, y es ese día, y se acabó. –Y, ‘Quique
Tarántula, y ‘Pedro el otro’, y toda esa gente, hoy los salvo.

Bien, dice Gálatas 1:16.

 “Revelar a su hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles, no consulté
                         enseguida con carne y sangre…”

Oye, Pablo, en vez de decir: -No consulté con los hombres. No consulté con lo
establecido.
Él dice: “No consulté con carne y con sangre”. No busqué lógica, no busqué teoría.
Él dijo: “Dios me apartó”. Esta es la realidad del evangelio, voy a romper con ese
sistema. Déjame ir a visitar al cabecilla de ellos.

Eso es lo que hace: -Subió a ver a Pedro. Verso 17.

 “Ni subí a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que yo; ya él sabía que era
             apóstol, sino que fui Arabia y volví de nuevo a Damasco.
    Después, pasado tres años, subí a Jerusalén para ver, a quién, a Pedro, y
                       permanecí con él, cuánto, quince días;
Pero no vi a ninguno otro de los apóstoles, sino a Jacobo el hermano de El Señor.”

Jesús tenía hermanos. María tuvo más hijos.
Entonces, estuvo quince días con Pedro. En esos quince días, él comenzó a
hablar con Pedro. Le dijo: -Pedro, ¿qué tú estás haciendo?
-Bueno, yo soy judío, y hay que observar toda la herencia judía, y hay que estar al
tanto con el judaísmo. Y, esto fue lo que dijo Moisés.
Y, entonces, ahí viene Pablo y le dice: -Pedro, pero en eso yo era un general, yo
aventajaba a mis contemporáneos, y eso no es.
-¿Cómo que esto no es?
-No, porque esas son obras, Pedro. El judaísmo es obra. En la ley, tú vives por lo
que haces, y en el nuevo pacto, Pedro, eso hay que quitarlo del medio, porque
esto es por fe; la justicia de Dios que es por la fe.

Entonces estuvo quince días. ¿Tú crees que en quince días uno puede hablar
mucho con un hermano? Quince días. ¿Dará tiempo para sacar pergaminos y
papiros, escrituras, e historia? Quince días estuvo con Pedro. Y, entonces, le hizo
advertencia, y le dijo: -Pues, mira, el Cristo con el que tú estuviste tres años,
cuando yo caí en el camino a Damasco, porque Pedro, mira, yo iba a matar a dos
o a tres, iba para Damasco, a perseguirlos a ustedes. Y, de momento cuando iba,
se prendió un resplandor del cielo, y caí al suelo y el resplandor era tan tremendo
que quedé ciego, después no podía ver del resplandor-. Oye, eso sería tremendo,
quedó ciego.

–Y, los que iban conmigo, oyeron la voz y yo dije: ¿Quién eres? Y me dijo: Yo soy
Jesús, a quien tú persigues. Mira, Pedro y de ahí en adelante, pues yo no sabía,
yo dije: ¿Señor, qué quieres que a haga?
-Se te dirá lo que vas a hacer-.
Y, entonces, cuando le dijo a Ananías: -Ora por él-, pues entonces, viene Ananías
y le dice: Señor, pero este hombre nos perseguía. Este hombre es un blasfemo-.

Y, entonces, viene Dios y le da el llamamiento a Pablo, en la boca de Daniel. Le
dice: Ora por él, porque éste va a llevar mi nombre en presencia de los gentiles,
(Hechos 9). Él va llevar mi nombre en presencia de los gentiles.

Y, ahí, bueno, Pablo trató con los judíos. Se recuerdan que trató y trató, pero no
creyeron, y dijo: “Honro mi ministerio, me voy a los gentiles.” Y es que eso era lo
que tenía que hacer. Parece que el ángel que estaba con Pablo dijo: -Ay,
finalmente, entendió-. Porque es que él amaba a los de su nación.

¿Cuál era el sueño mío? Pues, Puerto Rico. El Señor se me reveló, me envió allá
a Massachusetts, a toda esa área de New Hampshire, Massachusetts,
Connecticut, y allí estuve, pero mi mente era: Tengo que ir a Puerto Rico. Hasta
que el Señor me envió a Puerto Rico, y allí prediqué, prediqué; pero luego,
cambiaron los planes: -No, si no es Puerto Rico, olvídate de Puerto Rico. Esto es
más largo-.

Pero, él lo hizo con los judíos, luego viene a los gentiles. Ahora, él estuvo quince
días, y le hizo muchas advertencias a Pedro. Luego de esas advertencias, viene la
reprensión. Estuvo quince días.

Vamos a ver el capítulo dos, muchos de ustedes ya saben esto, a mí no molesta
decirles las mismas cosas. Gálatas 2:11.

        “Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí, cómo, cara a cara,
                      por qué, porque era de condenar.”

“Era de condenar”. Ahora, ¿por qué lo resistió cara a cara? Porque, él primero
estuvo quince días, y se lo había advertido, y él persistió. ¿Me estás siguiendo?

Por ejemplo, mira, esa persistencia que yo hago en la radio de gracia, de gracia,
de gracia. Eso va suavecito, y muchos lo van a recibir, y muchos no lo van a
recibir, pero luego después viene el Señor con represión. Si no le reciben ahora
suavecito, después viene con represión.

Dios primero hace advertencia, como Pablo hizo con Pedro, que estuvo quince
días, y le explicó. No aguantó la cosa, ah, mira y lo que esperó, catorce años más
tarde. Catorce años más tarde, pasó Pablo, y se encontró con Pedro, y lo
reprendió cara a cara. Y uno de los señalamientos más claro es, verso 16.

             “… por cuanto las obras de la ley nadie será justificado.”

Mira el verso 21, para que no te vayas a caer en esa maldición. Mira lo que dice:

                            “No desecho la gracia de Dios;
       pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.”

Por eso Gálatas 5:4, mira lo que dice:

             “De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis;
                         de la gracia, qué, habéis caído.”

Caer de la gracia no es perder la salvación. Caer de la gracia es perder la eficacia
de tú tener a Jesucristo en tu vida. Tú eres salvo, te pones a vivir por ley, y paras
todos los beneficios de la gracia en ti, que es Cristo en nosotros la esperanza de
gloria. Entonces, cuando tú te pones a obrar, Él te deja. Para de obrar y di: -Padre,
yo recibo que por yo confesar esta palabra, tu espíritu se va a activar en mí, y voy
a producir las obras más maravillosas, sin la ayuda mía. Entonces, el espíritu te lo
muestra a ti.

Romanos 4:1.

    “¿Qué, pues, diremos que halló Abraham, nuestro padre según la carne?”

Mira, mira cómo está escrito. ¿Tú ves la tinta azul mía ahí? Mira: NADA. Yo mismo
escribí: Nada, porque, ¿qué halló en la carne?

¿Tú sabes por qué dice: Nada? Porque Abraham, atiende bien, Abraham, Dios lo
llamó el padre de qué, de la fe, (Génesis capítulo 12). Pero, para llamarlo el padre
de la fe, ese fue el título, esa fue la posición: -Abraham, tú eres el padre de la fe.
Abraham dijo: Lo recibo. Yo soy el padre de la fe-, entonces le dieron una pruebita.
Le dijeron: -OK, tú eres el padre de la fe, Abraham. Atiende bien. Va a venir un hijo
a tu parentela. Va a venir un hijo, y en ese hijo, serán benditas todas las naciones-
, ahí nos incluyó a todos, gentiles, judíos, -serán benditas todas las naciones.
Todas las naciones van a ser benditas, en ese hijo-. Y, entonces, Abraham dijo: Lo
recibo.

Dios habla una vez su palabra, pero luego, está tu lógica, que comienza a trabajar.
Y, entonces: ¿Sara, te vas a reír de nuevo?
-No, no, no, Abraham. No me río-.
Porque cuando el ángel se lo dijo a Sara: -Viene un hijo. Tú vas a tener un hijo. En
el tiempo de los tiempos, vas a tener un hijo-, y Sara se rió. Y, tú sabes que la
regañaron, el ángel le dijo: No, tú te has reído. Tú te has reído.
Y, entonces, parece que Sara dijo: Es que yo estoy tan vieja y estéril, decir que yo
voy a tener un hijo me da risa, perdónenme ángeles-, porque había unos ángeles
allí en Génesis, hablando.

Y, entonces, qué pasa, que Abraham, atiende bien, Abraham es el padre de la fe.
Entonces, ahora está Abraham diciendo: -Sara, ¿tú lo recibiste? Ahora, que venga
el hijo. Que Dios lo haga. Y, entonces, pues, esperaron que Dios lo hiciera. Pero,
pasaron varios años, porque era en el tiempo de los tiempos. Porque en esa
decepción, Dios está ahí buscando, a ver si tú cesas de tratar tú, y dejar que él lo
haga. Pero, lo único que es la boca. –Padre, tú dices que yo soy santo, pues, lo
soy. Gloria a Dios. Yo soy santo. Yo no espero serlo, yo lo soy para el tiempo
presente. Yo soy santo. Tú dices: Sé santo, pues yo soy santo. Aquí está tu santo.
Naturalmente, ahí está también tu carne, y entonces, tu carne está esperando
hablar: -Tú no eres un santo nada, tú eres un bandido. Mira lo que pensaste-. Ella
te va a hablar. ¿Te recuerdas que los discípulos pensaron hablando dentro de sí?
Esa carne cuando piensa y habla dentro de ti, ¿tú sabes lo que dice? -Ayuna,
ayuna. Mira, mira, paga el precio-. Tú lo pasas a la boca, y lo predicas: -Hay que
pagar el precio-, y ahí dos ó tres por ahí que te dicen: -Amén.

Ese es el evangelio que está corriendo por ahí,        el que sale de la lógica del
hombre.

Mira lo que dice el verso cuatro, Romanos 4:4.

           “Pero al que obra, ¿estás ahí conmigo? ¿estás en Biblia?
 Mas al que obra no se le cuenta el salario como gracia, si no como, qué, deuda”

¿Tú quieres obrar? Te metes en deuda. Mira como estaba, ayune nueve días, y ya
me metí deuda: -Oye, hubiera hecho catorce-. Ese es el problema de tú confiar en
lo que tú haces; en tus ayunos, en tus programitas, en que llevo tres días orando
mucho, llevo cinco orando mucho. Te endeudas en seguida, te metes en deuda.
En gracia, no hay deuda, siempre estás bendecido con toda bendición.

¿Qué halló Abraham, nuestro padre, según la carne? Nada. Y, graves problemas.
-Fíjate, esto fue lo que hizo Dios. Lo otro, lo hice yo. Tú sabes, este es el producto
de mi carne. Ismael es el producto de mi carne. Esta barriga que viene aquí este
es el producto de lo que él dijo-.

Tú sabes, por qué yo voy con calma. Yo voy con calma, porque yo estoy
esperando que el espíritu allá te dé instrucciones a ti. Estoy ahí en ese procesito
para que el espíritu te diga: -Ah, por eso a mí me pasó esto. Por eso a aquella
iglesia le pasó esto-. Por eso voy con calma, para darte pensamientos a ti, dónde
estás.

Sara y Agar son tipos de iglesias. Sara representa una iglesia y Agar representa
una iglesia. Agar representa la iglesia que vive por lo que hace, y Sara, representa
la iglesia que cree al que lo dijo, y por gracia vive. Son dos congregaciones: una
ismaelita y una isaíta.

Ahora, tú y yo, Dios nos da entendimiento para promover un evangelio en Isaac, y
no un evangelio en Ismael. El que está formado es ismaelita, congregaciones en
Ismael. Mucho, mucho, pero montones de iglesias, denominaciones enteras,
pentecostales, metodistas, bautistas, presbiteriano. Bueno, es un reguero. Yo traté
allá adentro, antes de formar a Creciendo en Gracia, yo trate por muchos medios.
Cientos y cientos, y miles de casetes regué yo por todo New York, por todo Puerto
Rico y trataba dentro del sistema, y libertaba a muchos. Muchos, muchos fueron
libres, muchos, pero muchos, te estoy hablando que fueron libres. Pero, como yo
estaba en el sistema ismaelita todavía, pues yo arreglaba por aquí, pero se me
salía por debajo. Era vasija, saco roto por debajo.

Por eso fue que Pablo reprendió a Pedro, porque Pablo comenzó la iglesia en
Galicia, fue Pablo, pero Pablo se fue de viaje y llegó Pedro; y Pedro le metió el
judaísmo de las obras de nuevo.

Por eso, Creciendo en Gracia fue un llamado de Dios. Esto no fue empeño mío.
Bueno, yo llevo doce años, Creciendo en Gracia es del 86 para acá, que se
incorporó. Esto es un ministerio nuevo, totalmente, que comenzó los otros días.
Pero, yo había tratado nueve años por llevar la gente a la gracia y los llevaba, pero
los pastores, me los sacaban otra vez. Por eso Dios tuvo que sacarme,
establecerlo, porque en Creciendo en Gracia no pude predicar cualquiera.

								
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