EL TALLER DE RESTAURACION DEL AGPR WEB by 8h7G6kx1

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									                     El Taller de Restauración del
                    Archivo General de Puerto Rico
                                            José Martí Soto, Restaurador de documentos



La ley que crea el AGPR establece en su artículo 14 inciso A:

        “El Archivo General de Puerto Rico contará con los recursos para
        la preservación de documentos y manuscritos tales como: cámara
        de fumigación al vacío, máquina de laminación, equipo de
        encuadernación laboratorio fotográfico y cualquier otro equipo
        necesario para estos trabajos.”1

Reconociendo así la necesidad de preservar los documentos y de crear un
programa activo de conservación.


                                    Trasfondo histórico




          AGPR. Taller de restauración con el conservacionista W. Barrow, 1958
                            Fondo Instituto de Cultura Puertorriqueña.




1
 Gobierno de Puerto Rico, Ley 5: programa de conservación y disposición de documentos públicos, 1955,
pág. 17.
Conociendo la necesidad de preservar los documentos y de no tener en Puerto
Rico una escuela de formación para restauradores, en el Archivo General de
Puerto Rico se dan a la tarea de desarrollar un plan para adiestrar personal con
los métodos y herramientas necesarias para la restauración de los documentos
gráficos. En 1958 ese recibió la visita del investigador de las causas del deterioro
del papel, el señor William Barrow.

El señor Barrow ofreció los primeros talleres sobre conservación y restauración
de documentos gráficos. Su método consistía en una solución de agua con Oxido
de Calcio para eliminar la acidez del documento y un segundo lavado con
Carbonato de Calcio para neutralizar el documento. Luego se procedía a la
laminación del documento con la máquina de laminar, procedimiento que
pretendía devolver al documento sus propiedades físicas y funcionales aplicando
papel tissue y acetato de celulosa.

Durante la década de los 80 se suspendieron los trabajos de laminación con el
Método Barrow ya que, a través de investigaciones realizadas, se descubrió que el
acetato de celulosa no ofrecía estabilidad y que el proceso de degradación
continuaba en los documentos laminados.

Un nuevo comienzo

Luego de varios años de trabajos de restauración con los métodos aprendidos, se
comenzó en 1995, un nuevo periodo de conferencias y talleres ofrecidos por
distintos especialistas en el campo de la restauración.

Estas conferencias y talleres ofrecieron nuevos métodos y técnicas de
intervención. Comenzamos así una nueva etapa en los procesos de restauración.
Los pasos que seguimos ahora son los siguientes:

       Un examen visual del documento para determinar los daños presentados
        y las posibles soluciones.

       Una ficha clínica donde se anota todo lo referente a la condición del
        documento y los procedimientos aplicados.

       Documentar con fotografía el antes, durante y después de la intervención.

       Protección del documento en recipientes y estanterías adecuadas
        mientras esperan para su intervención. En los tratamientos con agua son
        protegidos con telas conocidas con el nombre comercial de “reemay”.

       Limpieza en seco con cepillos, brochas, goma granulada o en bloque.

       Lavado con agua y jabón neutro para eliminar manchas y sucio.
       Desacidificación, en una solución de agua con carbonato de calcio, para
        eliminar la acidez.

       Consolidación con metilcelulosa (adhesivo sintético).

       Secado por oreo natural o prensado.

       Reparaciones con adhesivo y papel japonés.

       Laminación manual para reforzar el documento para su manejo.

       Encapsulado con mylar.


Cabe señalar que también se comenzaron a adquirir herramientas y equipo
apropiado para asegurar la integridad del documento. La selección de los
materiales a usarse para la restauración se hizo tomando en cuenta la calidad de
los productos, (papel japonés, cartón, adhesivos, tela de encuadernar, etc…).
                            El soporte de papel
Como mencioné al principio, el soporte principal que se trabaja en el taller de
restauración es el papel. Creo necesario exponer de forma breve un poco sobre la
historia, los factores de degradación y algunas soluciones.

Hoy día el soporte de papel se ve en competencia ante el crecimiento de la
tecnología computarizada. El aumento de libros, conferencias, enciclopedias y
diccionarios en formato de discos compactos nos ha impactado de forma
acelerada, facilitándonos así la búsqueda de información y el conocimiento. Pero
el papel, como gran Quijote, sigue su lucha por permanecer de pie ante los
grandes molinos de la tecnología.

Esas hojas delgadas tuvieron su nacimiento para el año 105 D.C. cuando Tsai-
Lun logró crear el primer papel de la historia utilizando fibras vegetales, como la
seda, lino, cáñamo y algodón. El proceso de su fabricación consistía en la
utilización del hombre como primer recurso para fabricar las hojas. El hombre
utilizaba un bastidor para sacar la fibra triturada en una tina y de esta manera le
daba forma al papel. Este proceso era completamente de manera artesanal,
siendo su producción limitada. Limitación que comparada con su alto grado de
durabilidad, que puede alcanzar hasta 500 años les hace justicia a los maestros
artesanos del ayer y de hoy.

Al crecer la demanda del papel crece también la inventiva. Se comienzan a
fabricar máquinas para su elaboración con ellas nuevas materias para la
obtención de fibras. La madera se convirtió en el principal componente para la
fabricación del papel. Con la ayuda de la máquina, los troncos son triturados,
convirtiéndolos en una pulpa de la que se obtienen las hojas de papel. De esta
manera comienza la etapa industrial hasta el presente. Esta etapa trae consigo
grandes adelantos de producción satisfaciendo la demanda de papel.

El papel producido por las máquinas papeleras resulta ser de baja calidad por su
contenido de alumbre, colofonia y lignina. La industria buscando mejorar la
calidad del papel comienza a usar químicos para disminuir el contenido de los
contaminantes y crear un papel de mejorar calidad.
                                   Las tintas

Uno de los propósitos para los que se ha usado el papel es la escritura. Estos
signos se logran crear a partir de un líquido constituido básicamente por color,
diluyente y un aglutinante, estos componentes forman la tinta. La tinta más
estable que se conoce es la constituida por polvo de carbón. Existen otros tipos de
tintas como la de impresora, campeche, anilinas y metaloácidas. Esta última ha
sido causante de muchos deterioros en manuscritos por contener un metal al que
se le añada un ácido. Esta combinación produce perforaciones en los trazos del
escrito.
                     Causas de deterioro del papel




                               Documento deteriorado.
 John Mc. Cleary y Luis Crespo, El cuidado de libros y documentos, manual práctico de
 conservación y restauración, Clan, 1997.



Como se mencionó al principio, el papel está constituido por distintas fibras y por
su naturaleza envejecen y se deterioran hasta llegar a romperse. La velocidad de
deterioro depende de alguna de las siguientes causas; luz natural o artificial,
polvo, hollín, dióxido de azufre, hongos, bacterias, insectos, roedores, desastres
naturales, el hombre, la temperatura y humedad. Todas estas causas producen
cambios en los soportes y elementos sustentados. Algunos cambios pueden ser
visibles y otras son reacciones químicas no visibles que se manifiestan con el
tiempo.
             Alternativas para prevenir los deterioros


Se puede hacer frente a la inminente ley de caducidad, buscando alternativas que
puedan prolongar la utilidad funcional del papel. Algunas opciones pueden ser
las siguientes; para los efectos producidos por la luz se pueden utilizar cortinas y
filtros para disminuir los rayos ultravioletas y/o evitar que la luz se refleje
directamente en el papel.

En el caso del polvo y el hollín la limpieza se puede realizar con paños secos,
cepillos y una aspiradora con filtros HEPA.

Los gases como el dióxido de azufre pueden ser disminuidos con filtros de carbón
activado. En casos que la emanación de gases sea extrema se debe consultar con
las agencias pertinentes de la localidad.

Los hongos y bacterias necesitan de un soporte y clima optimo para su desarrollo.
La eliminación de estos agentes bibliófagos puede ser realizada con aspiradoras
en el caso de ser visibles. Para la prevención es de suma importancia el control de
la temperatura y humedad relativa así como el mantener una adecuada
ventilación del aire. Mantener una temperatura que fluctué entre los 65° F y 70°
F y una humedad relativa entre el 45% a 65% crea un ambiente idóneo para el
soporte del papel. Contar con un aparato como el termómetro que señale la
temperatura y humedad relativa es imprescindible para verificar los cambios
micro climático del lugar donde se encuentran los soportes de papel.

Como parte del entorno en que vivimos conviven con nosotros insectos y
roedores. Estos pueden utilizar el papel para hacer sus nidos y como fuente de
alimento causando en ocasiones daños irreparables. Para evitar una posible
propagación de cualquiera de estos agentes, la higiene es fundamental. Se debe
mantener una limpieza rigurosa que incluya los pisos, paredes, estanterías y
todos los exteriores. Además, incluir un programa de fumigación como parte de
las medidas previsoras ayuda a mantener el control de las plagas.

Otra de las grandes medidas de prevención es estar preparados ante una
emergencia de pequeña escala o de gran magnitud. Es importante tener escrito y
actualizado un plan ante emergencias naturales o causadas por el hombre.
Este debe incluir información de la institución, empleados a los que se debe
llamar en caso de desastres, compañías o agencias que ofrecen servicios de
emergencias. También se debe incluir un plano que indique todos los suministros
de servicios principales como agua y electricidad y los equipos necesarios para
enfrentar la emergencia.

Para finalizar si ponemos en práctica las medidas de preservación no será
necesario llegar a una restauración, la que conlleva siempre un riesgo potencial.

								
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