12jesus historico ultimo by PB0P359f

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									LAS HUELLAS DEL
    GALILEO

 Un encuentro con el
   Jesús Histórico
                          12




  María Cristina Macció
  Nora Rodríguez Cimini
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Por un sendero camino

en busca de ti, Señor

quiero llegar a tu encuentro

para vivir junto a vos . . .


                   Este material que hoy llega hasta ustedes en forma escrita, fueron en
               principio una serie de talleres compartidos en nuestra parroquia Santa
               Cruz con otros y otras, buscando juntos conocer más a Jesús.

                   No es un trabajo de investigación, sólo de recopilación de algo de lo
               mucho que hay escrito sobre Jesús por quienes sí tienen la formación
               para investigar científicamente.
                   Lo que aportamos a esta recopilación es nuestra mirada de mujeres y
               nuestra espiritualidad pasionista.

                   Poner este material por escrito nos resultó una tarea ardua pero muy
               enriquecedora. Nos permitió profundizar en este Jesús, un judío que vivió
               en un tiempo, en una cultura, en una realidad determinadas que marcaron
               su vida y sus opciones. Cuanto más lo descubrimos, cuanto más lo
               conocemos, más nos enamora y somos más concientes de cuánto camino
               nos falta por recorrer si queremos ir tras las huellas del Galileo.

                   Les proponemos que se animen a trabajar con este material en
               pequeños grupos o en sus comunidades, sabiendo que aquí no está la última
               palabra sino que es sólo una “puerta entreabierta” para que sigan ustedes
               buscando y compartiendo, rezando y profundizando en el seguimiento de
               Jesús.

                   Quienes tenemos fe y estamos convencidos de que aquel Jesús que
               pasó haciendo el bien por los caminos de Galilea es el Hijo de Dios,
               podemos volver al comienzo de su historia para ver qué es lo que hay
               detrás de todos aquellos acontecimientos y enseñanzas.

                    Los/las abrazamos en Jesús Crucificado, que es el Resucitado

                                                               Cristina y Nora
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    Dibujo de tapa: Nilda Noguera



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1°   Encuentro              EL CAMINO DEL PUEBLO DE JESÚS




                PARA COMENZAR



                       Iniciamos nuestro encuentro con un canto
                       y una oración invocando al Espíritu Santo

Introducción

    Jesús fue un judío, que vivió en un tiempo, en una cultura, en una realidad que
     queremos seguir conociendo.
    Por esto, haremos memoria del camino del pueblo de Israel para llegar al tiempo de
     Jesús.
    Partimos de lo que sabemos. Si tuviéramos que contar a otros la historia del pueblo
     ¿Cómo lo haríamos?

¿Qué es la Biblia?

   Para nosotros, el libro de la Biblia es la historia de un pueblo como cualquier otro pueblo,
con la gran diferencia que en él, se nos relata cómo Dios se fue haciendo presente en
medio de ellos, cómo lo fueron reconociendo. También encontramos en él las preguntas que
ellos se hicieron y que hoy y siempre los creyentes nos hacemos:

                       ¿Quién es nuestro Dios?
                       ¿Dónde está Dios?
                       ¿Qué quiere de nosotros?




                    PARA CONOCER Y COMPARTIR




1. Los Patriarcas y Matriarcas (1700-1250 a.C.)

   Los Patriarcas y Matriarcas, Abraham, Sara, Isaac, Rebeca, Jacob. . . son como el árbol
genealógico de la historia del pueblo de Israel, siendo Abraham y Sara el tronco de ese
árbol. Al comienzo hubo distintos clanes o grupos seminómadas autónomos, cada uno con
experiencias propias, con historias diferentes. Es decir, tenían sus propias tradiciones, no
formaban un pueblo. Con el correr del tiempo entraron en contacto, descubrieron que



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habían vivido situaciones parecidas y compartían la experiencia de un Dios cercano,
liberador.
    Ellos elaboraron un solo relato con todas las historias y tradiciones de los diferentes
clanes. Es probable que en las historias de Moisés, Aarón, Miriam estén incorporadas
historias de liberación de otros grupos. Todo aquel caminar fue sentido y contado como una
única historia que culmina con la fantástica liberación conducida por Dios: el ÉXODO.
    Sus leyes, fiestas y sus experiencias religiosas recibieron, a partir del Éxodo, un nuevo
significado. Por ejemplo, la Pascua para el grupo de pastores semi-nómades, era el día de
inicio del viaje en busca de nuevas pasturas para sus rebaños. En cambio, para el grupo de
los campesinos, era la fiesta del paso del invierno a la primavera. Celebraban la intervención
de Dios quien hace renacer la vida en lo que parece muerto. Esta fiesta debe haber
coincidido con el episodio del Éxodo y, a partir de aquel momento, pasó a conmemorar la
salida de Egipto. (Ex.12)
    Es a partir del Éxodo, que esta gente va tomando conciencia de ser “pueblo” y, en este
caminar, va descubriendo a Dios presente, lo va reconociendo. Es el Dios de los hebreos, el
Dios que baja, que se acerca y camina con ellos. Es el Dios liberador.

      Antes de avanzar en la historia del pueblo hebreo, se hace necesaria una aclaración sobre el surgimiento de las ciudades y su
realidad de opresión: cuando los agricultores fueron mejorando su producción y las cosechas fueron más abundantes que las
necesidades del clan, aparece lo que llamamos excedente, y la necesidad de almacenarlo. Así surgen las primeras “ciudades”. Los
campesinos se juntan para construir el lugar de almacenamiento. Fue necesario que alguien dirigiera la construcción. El almacén debe
ser custodiado para que nadie robe lo que está almacenado. Hay otra cosa importante, cambia el “lugar” de los dioses, ya no se les
rendirá culto en un pozo, en un árbol, en las piedras, en lo alto de un cerro, sino en el almacén o próximo al mismo, ya que se
agradecía la abundancia de las cosechas. Surge así el Templo. Algunos agricultores van dejando su trabajo en el campo. Los que
dirigieron la construcción pronto se transformaron en “los que mandan” (reyes), los que cuidaban el almacén en soldados y los que
atendían el templo en sacerdotes. Estas ciudades eran pequeños predios amurallados (su extensión como mucho equivaldría a 10
manzanas actuales)
      Los que vivían en las ciudades dejaron de producir y consumían del excedente, por eso era indispensable mantener la existencia
de ese excedente. Así aparecieron los “impuestos” o “tributos” cobrados en productos del campo. La ciudad vivía del campo. La
ciudad oprimía a los campesinos, ya que, aunque su cosecha no fuera buena, debían pagar el tributo a costa del hambre propia.



2. La experiencia tribal (1250-1040 a.C.) y la monarquía unida (1040-932 a.C.)

    Después de llegar a la tierra, durante 200 años viven la experiencia más fuerte y
profunda: un proyecto en contra de la ciudad que oprime y mata, un proyecto alternativo
llamado “la experiencia tribal”.
    La fe en Yahvé se transforma en un proyecto político, no se queda sólo en el corazón del
pueblo. Encontraron una manera distinta de convivencia, una sociedad igualitaria, con una
organización económica diferente, donde todos tenían derecho a la tierra. La base social
era la tribu y, dentro de ella, la casa, el clan, responsable de la vida de las personas. El
levita, que manejaba lo sagrado, tenía prohibido poseer tierras, ellos eran los encargados
de la memoria del Yahvé de los pobres, por eso debían de ser pobres. Un ejemplo: cuando
se mataban las ovejas en las grandes fiestas, la parte que pertenecía al sacerdote era el
estómago y las entrañas, la mejor carne era para el pueblo. Más tarde, con el control del
Templo, lo mejor fue para los sacerdotes.
    No era fácil mantener este tipo de sociedad, había tensiones, problemas, pero el
esfuerzo, en busca del bien común, era de todos.



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   Después de casi 200 años de vivir esta experiencia, comienzan las diferencias entre
los campesinos pobres y los que se enriquecían. Estas diferentes       situaciones
económicas aceleran el proceso de ruptura entre campesinos. Los más ricos, los que
poseen los bueyes, más tarde van a querer un ejército estable que defienda los excedentes
de su producción (Saúl pertenece a este tipo de campesinos, casi hacendados).
    La tierra de Canaán tiene una posición geográfica privilegiada. Por eso, muchos pueblos
del desierto buscaban sus productos e invadían las tierras para saquearlas. Esto
obligaba a los campesinos que no tenían ejército fijo a transformar sus herramientas en
espadas para pelear. Una vez derrotado el enemigo, ellos volvían al campo.
   Uno de esos pueblos eran Los filisteos. Eran gente bien armada, con carros y
caballos de guerra y tomaron a Judea y a Samaría bajo su control por 40 años
aproximadamente. Se transformaron en los enemigos eternos de los israelitas. Esta
realidad cansó al agricultor. La invasión filistea fue lo que faltaba para que se constituyera
un ejército profesional, bajo el mando del rey Saúl.
    En cuanto aparece el rey, se destruye la sociedad igualitaria. En un plazo de menos de
60 años entre Saúl, David y Salomón de aquel proyecto no queda nada.
    Saúl, llamado “el primer rey” era, en realidad, un “comandante militar”, no tenía
ciudad, sólo un cuartel para la defensa de los campesinos ricos. Son ellos los que provocaron
un cambio estructural y pagaban al ejército de Saúl.
   David pertenece a las tribus del Sur, representaba a los campesinos pobres, los
pastores de ovejas, que estaban descontentos con la dominación de los del Norte, de
Samaría (Saúl)
   La pelea entre los dos grupos hizo que se impusieran nuevamente los filisteos, y
Saúl muere en batalla. David fue proclamado rey de Judá y progresivamente
reconocido por las otras tribus.
    David agregó al cuartel que ya existía, el palacio. Tenía su propia “ciudad”, Jerusalén, y
peleó con los otros pueblos cercanos sometiéndolos y dominándolos. Luchó por defender la
producción de los campesinos, por eso, será considerado “el rey según el corazón de Dios”.
   Salomón, en cambio, construyó el Templo, impuso pesados tributos a los campesinos
y se hizo extremadamente rico a costa de ellos.
   Es muy poco el tiempo de la monarquía unida (Saúl, David y Salomón), es decir los
reinos del Norte y del Sur juntos. Apenas unos 70 años. A la muerte de Salomón, sólo el
Sur reconoció como rey a su hijo Roboam, ya que Jeroboam (quien antes se había rebelado
contra Salomón) en total desobediencia al nuevo rey partió al Norte donde estableció otro
estado separado.

3. Caída de los reinos del Norte (722 a.C.) y del Sur (597 a.C.) y el exilio (587-538
a. C.)

    Cuando se produjo el avance del Imperio Asirio, el reino del Norte buscó aliarse con
Siria, con Judá y con Egipto; sólo logró la alianza con Siria. Judá se alió con el Imperio
Asirio que se comprometió a no destruir la ciudad de Jerusalén. Como consecuencia en el
722 a.C. cayó Samaría, capital del reino del Norte, en manos de los Asirios, quienes se
llevaron a sus habitantes a Nínive.
    El Imperio Asirio fue derrotado (en 612 a.C.) y reemplazado por el Caldeo-babilónico. Y
fue así como en el 597 a.C. el reino del Sur (Judá) cayó en manos de Nabucodonosor.


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El ejército fue derrotado y fueron llevados al Exilio en Babilonia, los nobles, el rey, los
ministros, sacerdotes, generales y soldados. II Re. 24,10-17
    Diez años después se destruye Jerusalén, todos los palacios, las casas principales y
hasta el Templo. Todos los que todavía quedaban en Jerusalén fueron deportados a
Babilonia; sólo quedó la gente del campo. II Re. 25,1-26.
    El haber perdido la Tierra, el Templo y el Rey dejó a los deportados judíos sumidos en
la tragedia más grande de su historia.
    Este segundo grupo que fue al Exilio en calidad de esclavos, es el que la Biblia nombra
como el “resto de la población de la ciudad”, los artesanos, esclavos y esclavas de los
ricos de la ciudad. En este grupo van a tener una presencia significativa las mujeres.
Estos últimos fueron los que en el exilio pudieron experimentar la presencia de Yahvé en
medio de ellos, era el pueblo oprimido e insignificante que recupera su identidad. Ellos
creyeron que el Dios de sus antepasados estaba con ellos y los enviaba a ser “luz de las
naciones”.
    Al pensar en el futuro, este grupo proyectó una sociedad sin templo y sin rey,
abiertos a todos los que buscaban la justicia, sin distinción de raza. Fueron los
discípulos y discípulas del Segundo Isaías.
    No todo el pueblo de Israel fue a Babilonia: Nabucodonosor sólo llevó a la gente de la
ciudad, la población del campo se quedó en Judá tal como nos relata Jeremías (II Re 25,12;
Jer 39,10-11) y el profeta se quedó con ellos. Los babilonios nombraron a Godolías
gobernador en Judá, quien produjo una verdadera reforma agraria: a los pobres les entregó
las tierras y las viñas.
    De ahí el conflicto que surgirá con la vuelta de los exiliados.
    Los libros de Josué, Jueces, I y II Samuel y I y II Reyes son la memoria de los pobres
de la tierra: ellos cuentan la historia con el objetivo de denunciar los muchos errores que
llevaron a Israel a la destrucción.

4. La reconstrucción del pueblo

     El exilio terminó en el 538 a.C. (duró sólo 50 años), cuando Ciro el emperador persa,
permitió la vuelta de quien quisiera hacerlo.
    Los primeros que volvieron fueron los que estaban esclavos y algunos sacerdotes. Los
campesinos que quedaron y los pobres que volvieron, intentaron integrarse. Pero se
encontraron con la gran oposición del grupo sacerdotal que consideró a los campesinos
“impuros” por haberse casado con mujeres de otros pueblos. Los campesinos tampoco
quisieron la vuelta de los sacerdotes e impidieron, junto con los de Samaría que era la
capital de la región en ese momento, la reconstrucción del templo. Tampoco devolvieron las
tierras que hacía 50 años habían recibido.
    El grupo de los sacerdotes no logró recuperar las tierras y no tuvo el apoyo de los
campesinos que querían continuar viviendo sin ciudad y sin templo. No lograron sobrevivir
sin los productos del campo.
    El Exilio fue un momento de fragmentación muy importante, de éste van a salir
conflictos y peleas entre ambos grupos, los deportados y los que quedaron en la tierra. El
grupo que fue deportado primero volvió sintiendo que había expiado su culpa, que era
haber cometido excesos de poder, abusos y haber sido infieles a la Alianza. Dios los había
castigado con el Exilio. Se humillaron y Dios los había perdonado. Decían que volverían a sus


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tierras y al poder pero sin oprimir a nadie. Cuando volvieron todo volvió a ser como
antes: ellos querían la Tierra, el Templo y el rey.
    Estos conflictos se reflejan en los escritos sobre estos hechos: si leemos el final del
libro de Crónicas, estamos asistiendo a un “genocidio de memoria”, cuando se relata la
destrucción de Jerusalén (II Cro 36,17-21).
    Tal vez la palabra que más se registre en estos versículos es la palabra TODOS. Es
decir, lo que recoge la última redacción de la historia de este momento es que hubo una
guerra, una destrucción, un exilio, en que nadie se salvó. Todos fueron o muertos o los
sobrevivientes llevados todos a Babilonia.
    En este relato se están olvidando por completo de otros grupos como “los pobres de la
tierra”, que quedaron en Judá. Esto es lo típico de la historia sacerdotal, que tiene como
característica eliminar a los grupos que para ellos carecían de importancia.

   No todos volvieron del exilio, muchos se quedaron en Babilonia o en otras ciudades
del imperio persa. A éstos, se los llama “judíos de la diáspora”. Este grupo, en la
dispersión, eran “amigos del rey”. Un grupo económicamente rico. Ellos comenzaron a pensar
que se puede servir a Yahvé y convivir con el poder imperial. En Babilonia, sin Templo,
ellos tuvieron que buscar una nueva manera de expresar su fe. El templo fue sustituido
por la sinagoga, los holocaustos que se ofrecían en el templo fueron sustituidos por obras
de piedad: oración, ayuno y limosna. Surgieron otras expresiones de su culto como: la
circuncisión, la práctica del sábado y las distintas leyes de pureza. Elaboran una teología
completamente diferente a la de los profetas, en la cual la presencia constante de
Dios en medio del pueblo se expresaba en La ley.

    Nehemías y Esdras van a salir de Babilonia para arreglar la confusión en Judea, por
orden del emperador. Su misión fue apoyada económicamente y militarmente por el imperio
(Es 7,27).
    Nehemías fue a Jerusalén con el apoyo del rey persa que le dio oro y soldados.
Reconstruyó los muros de Jerusalén, obligó a parte de la población a dejar el campo e ir a
trabajar a la ciudad al servicio del grupo sacerdotal.
    Lo sigue Esdras. Con él los campesinos perdieron sus tierras y pasaron a ser declarados
de manera despectiva “pueblos de la tierra”. Se garantizó la tierra para los judíos “de raza
y sangre”. Los que tenían sangre “mezclada”, los que se habían quedado en Judá y se habían
casado con mujeres extranjeras sólo trabajarán como siervos. Las tierras pasaron a ser
controladas por la casta sacerdotal.

5. El segundo templo y el sacrificio por el pecado (515 a.C.)

  El segundo templo fue construido. En él se instituyó “el sacrificio por el pecado”
(Levítico 4-5). Es fundamental conocer el significado del mismo para entender el mecanismo
de opresión que sufría el pueblo aún en el tiempo de Jesús.
    No es la concepción de pecado tal como hoy tenemos, cuando por ejemplo se
transgrede la ley. Pecado era, para ellos, una situación y no una acción. Para el hebreo era
una situación de impureza, de imperfección. Un cadáver, era impuro y todo aquel que lo
tocara se convertía en impuro, por lo tanto debía hacer un “sacrificio por el pecado” para
volver a ser puro. Una mujer en el período de menstruación se convertía en impura y, al


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mismo tiempo, lo era cualquiera que se acercara a ella o todo lo que ella tocara, la cama
donde dormía, la comida que preparaba etc. Cuando la mujer pertenecía a las “elites” no
había inconveniente, porque tenía siervas y ella se quedaba encerrada en sus habitaciones,
pero cuando la mujer era pobre, una mamá que debía ocuparse de los quehaceres
domésticos y del campo, no sólo era ella impura sino que se sentía responsable de la
impureza que provocaba en los otros, desde lo más cotidiano como preparar la comida,
hasta abrazar a sus hijos.
    En Judea, una tierra muy chiquita donde todos se conocían y se relacionaban, el impuro
no tenía acceso al templo y quedaba fuera del mercado y de la vida social. Además, existía
la denuncia. Si alguien sabía que otro era impuro y no lo denunciaba debía pagar más, de
este modo cada vecino se convertía en un delator. En nombre de Dios, se rompían los lazos
de solidaridad, de fraternidad, creando desconfianza, culpa, sumisión y mucho dinero para
el templo, pues cada persona “impura” debía ofrecer una oveja o dos palomas, según sus
posibilidades económicas. Esto marcará fuertemente la vida de Jesús, puesto que el templo
era el centro del poder.


333 a.C.-4 d.C.: Desde el Fin del Imperio persa al tiempo de Jesús
Al término de la dominación persa se produjo el avance griego: Alejandro Magno agrega a
Macedonia y Grecia, la conquista de todos los territorios del imperio persa; pero muere
muy joven y éstos se reparten entre sus generales. Palestina queda al principio en manos
de los Tolomeos que tomaron el territorio de Egipto. Luego por luchas internas entre ellos,
Palestina pasó a ser dominada por sirios, (reino ubicado al N. y N.O. de Palestina). La
unidad política se perdió a la muerte de Alejandro, pero la cultura griega “conquista” los
pueblos sometidos, busca imponerse, comienza un proceso llamado de “helenización”.

 Una vez que se hace el recorrido histórico, les proponemos compartir algo de la
Geografía y situación de Palestina, la importancia de su territorio en relación con otros
pueblos.

 VER UN MAPA del MEDITERRÁNEO y otro de PALESTINA (páginas 56-57)


 Características del “país” donde vivó Jesús. A lo largo de la historia se le ha dado a esta
tierra distintos nombres:
     Antes del 1250 a.C. : Tierra de Canaán ( habitada por los pueblos cananeos)
     A partir del tiempo de las tribus (1200 al 1000 a.C.): tierra de Israel o Tierra
       Prometida
      Después de la muerte de Salomón (931 a.C.) se dividió: al Norte, Israel, y al sur
       Judá
      Los romanos son quienes la llaman Palestina
      La superficie es aproximadamente de 25.000 km2, similar a la Provincia de Tucumán,
       es decir, la más pequeña.

Formaba parte de la antigua “Media luna de las tierras fértiles”. Si nos detenemos en sus
“rasgos” descubrimos que presenta de oeste a este:




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      Una llanura costera, es decir el litoral del Mediterráneo
      Una meseta ( llamada meseta central)
      Una línea de montes (de Neftalí, de Efraín y de Judá)
      La depresión del río Jordán
      La meseta Transjordánica

No se trata de la zona más fértil de la Media Luna, ya que en los extremos de la misma
encontramos el desbordante Nilo en el oeste, y los caudalosos Éufrates y Tigris formando
la mesopotamia asiática, en el este.
¿Cuál es entonces su “riqueza”?: Ser el paso obligado en la conexión de tres continentes:
África, Asia y Europa. Jerusalén es como el “ombligo” de esa encrucijada, ya que en ella se
cruzan los caminos que van de Egipto a Babilonia y los que vienen de oriente buscando la
salida al mar Mediterráneo. Todo el comercio de la zona pasaba por ella.
Esta situación explica por qué fue tan codiciada por los imperios que se sucedieron en la
región, siendo muchas veces motivo de disputa entre los mismos. Por eso los campesinos
sufrieron la doble opresión que significaba tener que pagar tributo de sus cosechas a la
ciudad cercana y al rey del imperio “de turno”, en tanto que los miembros de la nobleza se
aliaban a los extranjeros para no perder sus privilegios.




                CELEBRAMOS



Recordamos los grupos, personas (Patriarcas y Matriarcas) que a lo largo de la historia del
Pueblo, fueron viviendo su experiencia de Dios, del Dios liberador, del Dios de la Vida. A
medida que se van recordando se enciende sobre la línea del tiempo una velita.
Se lee: Sal.104 es el primer escrito del Primer Testamento, aproximadamente en el
1400/1300 a.C. Es un himno a Dios, por su obra creadora, está inspirado posiblemente en
un himno egipcio al dios sol.

      Hacemos nuestras oraciones a partir de lo compartido.
      Terminar con un canto




      Materiales: Velitas, Tapete, Cirio, Cruz




                                                                                         11
2°     Encuentro          GRUPOS DEL TIEMPO DE JESÚS




              PARA COMENZAR



                                               Iniciamos nuestro encuentro con un canto
                                  y una oración invocando al Espíritu Santo


☀ Separar en grupos (según el número de personas), cada uno trabaja con un Evangelio,
  “hojeando” para buscar los grupos sociales que cada Evangelista nombra.
☀ Poner en común




                PARA CONOCER Y COMPARTIR




   Existía en el judaísmo, en tiempos de Jesús, un gran pluralismo religioso. Es decir que
todos los grupos en Palestina, no producían mayores problemas a los distintos imperios de
turno, y además podían convivir entre ellos.
   Todas las informaciones que tenemos en cuanto a los distintos grupos que existieron en
el judaísmo son de Flavio Josefo y Filón de Alejandría, pensadores, historiadores, filósofos
del siglo I d.C.
  Es importante recordar que la llegada de la dinastía Seléucida en Siria (197 a.C.) abrió
una profunda herida en el judaísmo. Éstos llevaron a cabo la política de “helenización
forzosa” mediante una rigurosa persecución religiosa: se prohibió tener los rollos de la ley
en las casas, se prohibió la observancia de la circuncisión, del sábado, de las fiestas, es
decir todo lo que les daba identidad como pueblo.
  Esta situación dio origen a la reacción judía, dentro de la cual se formaron varias
corrientes de pensamiento. Así la reacción se manifestó en tres direcciones:
     Una minoría se adaptó a las nuevas medidas y renegó de su fe
     Otros opusieron una resistencia pasiva, pero preferían morir antes que faltar a la
      ley; eran llamados hasidim
     La tercera reacción fue la de los que escogieron la lucha armada: de este modo
      comenzó el movimiento de los hermanos Macabeos (s.II a.C.)
  La rebelión apoyada por los campesinos, se manejó con habilidad política logrando el apoyo
de Roma (que recién estaba volviendo la mirada hacia el Mediterráneo oriental) contra los




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griegos. Uno de sus jefes Simón el Asmoneo logró el título de sumo sacerdote y etnarca
(jefe de la nación), y la independencia política.
   Pero los reyes Asmoneos (descendientes de Simón) terminaron abrazando el proyecto
griego contra el cual habían luchado junto con los campesinos. Así, por mantenerse en el
poder, los antiguos enemigos se transforman en aliados y viceversa.
   Hacia el año 64 a.C., una pelea interna por el trono (entre los hermanos Hircano II y
Aristóbulo) facilitó la entrada a los romanos. Merced a hábiles intrigas, Antípatro (que era
gobernador en Idumea) puso los sólidos cimientos de la futura monarquía de su hijo
Herodes. Pero tanto el padre como el hijo dependieron siempre de la voluntad política de
las grandes personalidades que dominaron el mundo de su época: Pompeyo, César, Antonio,
Octavio (Augusto). A partir de ese momento todos los que sostenían el poder de la
monarquía local (“atada” a Roma), conformaron el grupo o partido de los Herodianos, los
cuales obviamente apoyaban sin restricciones el proyecto y la presencia de Roma en la
región.
Los publicanos: eran los cobradores de impuestos para el imperio. Este grupo tiene sus
orígenes en Roma, cuando el Imperio necesitaba dinero para sus empresas guerreras, había
comerciantes (prestamistas) que le daban lo que les hacía falta. Ellos se encargaban
después de cobrar los tributos al pueblo quedándose, por supuesto, con el dinero recaudado
de más. Luego al extenderse el imperio romano estos “personajes” eran gente de cada
lugar. Por eso eran tan despreciados por el pueblo.
Saduceos: muy probablemente deben su nombre a Sadoc, Sumo Sacerdote de la época del
rey Salomón. Eran un grupo formado por personas de la clase dirigente, muchos de ellos
eran probablemente sacerdotes, incluso sumos sacerdotes. Sin embargo no se debe pensar
que todos los miembros de las familias sacerdotales poderosas fueran saduceos.
   Preocupados de mantener el orden público mientras ocuparon el poder los Seléucidas y
luego los romanos (de quienes eran aliados), no parece que se preocupasen mucho de las
corrientes religiosas, a no ser para reprimirlas, toda vez que fueran sospechadas de alterar
el orden establecido.
   En el siglo I de la era cristiana los saduceos tenían gran poder en Jerusalén gracias al
Templo y a la persona del sumo sacerdote, cabeza de la nación y presidente del Sanedrín,
en donde gozaban de gran prestigio.
  Eran conservadores no sólo en política, sino también en religión.
1. Sólo admitían como escritura religiosa normativa la Torah o Pentateuco (es decir los
cinco primeros libros de la Biblia).
2. En base al contenido de estos libros, no creían en ningún tipo de juicio ni resurrección
tras la muerte y tampoco admitían la inmortalidad del alma, creencias todas ellas bastante
extendidas entre la población judía de la época.
3. Defendían la doctrina de la retribución, según la cual Dios ejerce su justicia premiando
o castigando al individuo en la misma vida. Y, consecuentes con la concepción bíblica de un
Dios totalmente justo, afirmaban que el hombre tiene plena libertad para elegir entre el
bien y el mal, siendo por tanto, el único responsable de las alegrías y desgracias con que
Dios le retribuye durante su vida.



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Estas tres ideas producían un fuerte choque con la mentalidad farisea:
      Eran muy severos en cuanto a la legislación penal, en cambio, no lo eran en cuanto a
       las normas de pureza e impureza.
      El evangelio de Juan y los otros escritos del Nuevo Testamento no los mencionan
       nunca.
      Es el grupo activamente comprometido con la muerte de Jesús


Fariseos: Aparentemente es el grupo del que se tiene más información, pero los estudios
que se han hecho sirvieron para que cada vez resulte más oscura la personalidad de ellos.
Tanto Flavio Josefo, como el Nuevo Testamento, como la literatura rabínica ofrecen una
información limitada y difícil de interpretar. Se la considera una secta dentro del judaísmo
(lo mismo que los saduceos y los esenios), un grupo de liderazgo religioso y político, un grupo
de gente culta, un movimiento laical en rivalidad con el sacerdocio, de clase media,
compuesto por artesanos urbanos.
   El término fariseo procede del hebreo “parush” derivado del verbo “parash”, que
significa explicar y separar. En el primer caso significaría “el intérprete”, en el segundo
caso “el separado”. Este segundo sería el más propio para nombrar a los fariseos, ya que
para hablar de los que interpretan la Ley se usa el término “darshanim”. Entonces nos
preguntamos: ¿“separados” de qué?, y la respuesta sería: de los que no observan la Ley, de
toda impureza.
   Los fariseos se consideran los verdaderos “hijos” de Israel por su observancia de la
Ley y su búsqueda de la pureza legal. Por esto se esfuerzan por mantenerse separados del
resto del “pueblo de la tierra”, que no comparten lo que ellos aspiran.
   Se discute en qué tiempo comenzaron los fariseos, algunos creen que en el siglo V a.C.,
época de Esdras, diciendo que son los fundadores de un tipo de judaísmo, otros los sitúan
en el siglo II a.C., como los continuadores de los hasidim de la época macabea. En tiempo de
Herodes no eran muy numerosos, unos 6000. En tiempo de Jesús se dice que habían perdido
importancia política, otros dicen que se habían hecho más prudentes en cuestiones políticas
pero siempre estuvieron en la oposición. Los fariseos marcaron la teología y la
espiritualidad del pueblo judío después de la destrucción del templo de Jerusalén en el año
70 d.C. y es a partir de este acontecimiento que se da el mayor enfrentamiento con los
cristianos.
   Se presentan como laicos, piadosos, separados para la vida cotidiana, más relacionados
con la casa. En cambio los saduceos están más relacionados al Templo. Cada fariseo hace su
vida en familia solamente, es cuidadoso de no contaminarse con alguien impuro. Tienen una
postura más distante con respecto al Templo, hacen una lectura más abierta de la Biblia con
una constante relectura de las Escrituras. Valoran la ley “oral”, al mismo tiempo que son
importantes las “tradiciones de los antepasados”. Están enfrentados en este tema a los
saduceos que sólo admiten la ley escrita. Su presencia está ligada a los que interpretan la
ley por eso algunos los llaman “escribas”. Son respetados y el pueblo les cree.




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       Creen en la resurrección y en los ángeles.
       Tienen muchos mártires; por ej. Alejando Janneo (rey entre 103 a.C. 76 a.C.) mata a
        muchos fariseos, ya que éstos lideraban una rebelión en su contra.
       Expresan una clara esperanza mesiánica. No participan en la condena de Jesús.


   Como suele ocurrir en todo “grupo”, también dentro de los fariseos había posturas más
abiertas y otras más rígidas. En tiempo de Jesús éstas estaban representadas por las
escuelas de Hillel, más abierta y la de Shamay, más rígida. Estas diferencias eran muy
notables, y comenzaban desde el momento en el que alguien quería ingresar al grupo
fariseo. Ambos tenían un período de prueba, los de Hillel lo reducían a un mes mientras que
los de Shamay lo extendían a un año para comprobar la capacidad que tenía los postulantes
de observar las prescripciones rituales. Una vez incorporado, el ingresante debía
comprometerse a observar los reglamentos de la comunidad sobre la pureza y el diezmo.
  Tenían su propia justicia, y podían pronunciarse sobre la expulsión de sus miembros.


SOBRE LA LEY DE PUREZA:
  Las leyes sobre la pureza se originan durante el tiempo del Exilio y se afianzan cuando
regresan los exiliados, sobre todo en la época de Esdras y Nehemías.
   Estas leyes, junto con otras prácticas fundamentales como la circuncisión y la
observancia del sábado, están destinadas a evitar el contacto con el mundo pagano que
podría ocasionar una pérdida de identidad, sobre todo a los judíos que vivían en la diáspora
(es decir, fuera de Palestina). Así, en tiempos de Esdras se consideraban impuros a los
campesinos porque aquellos se habían casado con mujeres paganas, habían perdido la pureza
de la sangre judía. Es entonces cuando se los comienza a llamar despreciativamente
“pueblos de la tierra” (Es 9,1-12)
  La víctima mayor de las leyes de pureza es la mujer (Ver Lev 12 - 15)


Esenios: Surgen en Palestina a partir del siglo III o II a.C. Los esenios son una comunidad
muy disciplinada que se concentra en cuestiones religiosas. Hacia el año 130 se produce
entre ellos una gran crisis, debido a cuestiones prácticas más que teológicas.
   Un personaje entre ellos, a quien se lo llama “maestro de justicia”, dice haber tenido una
revelación de Dios y propone usar un nuevo calendario litúrgico, interpretando de modo
diferente las prescripciones bíblicas que tienen que ver con el templo, el culto y la pureza
de las personas y las cosas; mientras otros quieren seguir con el calendario oficial. Esto
produce una división entre ellos. El maestro de justicia junto con su grupo, se retira a
Qumrán, mientras el resto de los esenios siguen viviendo en las ciudades de Palestina.
  Los que vivían en Qumrán, por los datos que hasta hoy se conocen, eran:
         Celosísimos cumplidores de la ley, aunque consideraban al sacerdocio de ese tiempo,
      al que respondía al Templo, corrupto. Seguían a un “Maestro de justicia”. Había entre
      ellos sacerdotes.



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       Su cementerio era sólo de varones, enterrados con la cabeza hacia Jerusalén.
       Eran absolutamente sectarios: quien pedía ingresar, hacía un juramento por un año;
      sus bienes no pasaban a formar parte de la comunidad. Luego, si lo aceptaban tenía un
      nuevo año. A partir del segundo año, si lo pedía y la comunidad lo recibía, se bautizaba
      y pasaba a formar parte de ella, con un juramento de por vida y sus bienes eran de la
      comunidad.
    Forman parte de este grupo unas 4.000 personas, su nombre proviene del término
griego “osiótes” (santidad) porque se entregan al servicio de Dios, no mediante el sacrificio
de animales sino por la firme decisión de santificar sus mentes. Viven en especie de aldeas
lejos de las ciudades, unos trabajan la tierra, otros practican diversos oficios. No
acumulan plata ni oro, ni tampoco adquieren tierras con el interés de sacar beneficio de
ellas sino que buscan lo necesario para vivir. No hay esclavos entre ellos, se ayudan
mutuamente para que todos vivan de la misma manera. Celebran su comida en común.
   Son judíos de raza, que se ejercitan en la santidad, celosos cumplidores de la Ley,
rechazan los placeres como un mal y consideran como una virtud no ceder a las pasiones.
Algunos se mantienen célibes pues consideraban que la mujer provocaba a la lujuria y nunca
podía ser fiel. En cambio, otros viven en familia.
    Esperan la venida de Elías, quien preparará la llegada de un Mesías que vencerá a los
“hijos de las tinieblas”. Ellos se consideran “hijos de la luz”. Esperan la llegada de un Mesías
sacerdotal que bendecirá el pan y el vino y todos juntos se sentarán a la mesa.
  Creían que todo lo bueno provenía de Dios, pero lo malo no procedía de Él.
  Creían en la inmortalidad y en un premio y castigo después de la muerte.
   En todo el Nuevo Testamento Jesús no hace referencia a ellos. ¿Por qué? Todos los
grupos que se mencionan en los Evangelios, de una u otra forma se opusieron a lo que Jesús
enseñaba con su vida; los esenios no.




                   CELEBRAMOS



           Sobre el tapete se colocan piedras, velita encendida, la Biblia.
   La piedra, en el Primer Testamento, tenía un valor simbólico muy importante, sobre ellas
se erigieron altares para celebrar al Dios de la Vida, otras veces se sellaron sobre ellas
alianzas, otras sirvieron de refugio entre las montañas. También sirvieron para levantar
muros que separaba a la gente: los de la ciudad y los del campo. Son símbolo de Vida o de
Muerte, según el uso que el hombre le haya dado. Estas piedras quieren significar hoy a
todos los grupos que fuimos mencionando, cada uno con su vivencia, sus creencias, su
apertura o cerrazón.
           Se lee: Sal.118,21-29
           Oraciones espontáneas. Terminar con un canto



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3°     Encuentro                    LAS FUENTES




                  PARA COMENZAR



                                                      Iniciamos nuestro encuentro con un
                                  canto
                                 y una oración invocando al Espíritu Santo



Los invitamos a compartir la siguiente pregunta:


                            ¿Cómo es Jesús de Nazareth para mí?




                 PARA CONOCER Y COMPARTIR




   Muchas veces nos han presentado a Jesús como alguien tan “divino” que su “humanidad”
no contaba. Como si se hubiese disfrazado de hombre, hasta tal punto que no tuvo nunca
necesidades biológicas elementales, como cualquier ser humano: ¿Sentiría hambre o sed? ;
¿Pasaría un tiempo y Jesús diría: “pasaron tantas horas sin comer y tengo hambre”…
entonces comía?
   Si Jesús, por ser Dios, lo sabía todo, no llevaba una vida como cualquier hombre de su
tiempo. Sabía lo que le iba a suceder, lo que iba a sentir, cómo se daría cada acontecimiento
de su vida y de la vida de los otros. Es decir, conocía el “final de la película”. Su vida,
entonces, tal como nos lo relatan los evangelistas, habría sido una “verdadera comedia”: su
llanto cuando murió su amigo, su indignación frente al actuar de los fariseos, su alegría ante
el encuentro con sus amigas y amigos, etc.
   Podríamos decir: ¿que mérito le encontramos a Jesús? Estaba tan feliz en el cielo, vino
un tiempo aquí durante 33 años y volvió junto al Padre. Así sería fácil para cualquiera…
   Ninguno de nosotros, los que estamos aquí, podríamos decir hoy esto, pero quizás sí lo
hemos pensado frente al Jesús que muchas veces nos han presentado. Un Jesús
“desencarnado”.




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     Jesús vivió tan plenamente su ser hombre, con sus fortalezas y fragilidades, fue tan
      fiel a sus sueños y a su vocación, desplegó tanto, al máximo, todas sus capacidades,
      que fue capaz de amar hasta dar la vida, tal como Él nos dice “A mí no me quitan la
      vida, la doy” (Jn 10,18)·
     Cuando Jesús vive la experiencia del bautismo en el Jordán estaba con el corazón
      lleno de preguntas (Mc1, 9-11). El encuentro con Juan el Bautista le abrió una brecha
      en su espíritu y entonces su corazón estalló de alegría. Jesús escuchó en lo más
      hondo de su ser, lo que Dios soñó decirle a cada hombre y a cada mujer desde
      siempre: “Tú eres mi Hijo, el amado, el elegido”
     Hay que hacer una distinción entre el Jesús histórico, es decir, según los datos de
      diversos historiadores de la época, y el Jesús predicado por los primeros testigos.
      En el primer caso es el resultado de una investigación científica. El otro es el relato
      de una experiencia de vida y de fe.
     Lo más importante es descubrir cómo Dios se va revelando en la historia y llega
      a su punto máximo en Jesús.
     El Señor en el que creemos los cristianos es el Jesús de Nazaret,            el hombre
      itinerante. El Hijo de Dios es el hijo del carpintero.
     Nuestra fe no está basada en un mito, nuestra fe está basada en una persona física
      realmente existente, que vivió en un tiempo y en una realidad y que fue muerto en la
      cruz. Que no vivió en las nubes, sino con los pies en su tierra, Palestina, en Galilea.


Situación Política
   Desde el año 63 a.C. Israel está bajo la dominación de los romanos, su política imperial
es de bajo conflicto, buscan la “Pax”; lo que quiere decir que invaden, dominan y controlan el
cobro de los impuestos. No llevan a cabo un dominio violento, sólo en caso de sublevaciones.
Su ejército es rápido para sofocar cualquier intento de levantamiento, podríamos decir que
su máxima era: “Si quieres la “pax” prepárate para la guerra”.
   Era un tiempo de relativa calma (año 37 a 4 a.C. reinado de Herodes). La policía de este
rey impedía cualquier manifestación popular. Roma estaba en plena reorganización en vistas
de futuras conquistas. Poco tiempo antes de la muerte de Herodes, dos fariseos Matías y
Judas doctores de la ley, organizaron una revuelta y llevaron a sus alumnos a derribar el
águila, símbolo del poder romano, que Herodes había colocado en la puerta del Templo.
Herodes reaccionó y mandó quemar vivos a los doctores y sus cuarenta alumnos. Jesús nace
al final del gobierno de Herodes
   Del año 4 al 6 d.C. es un período (el de Arquelao) de mucha violencia. El día que asume
como gobernador, masacró a 3.000 personas en la plaza del Templo. El movimiento popular
buscaba una motivación más profunda relacionada con la fe en Dios y con las tradiciones y
promesas hechas a David. La represión romana fue violenta; Séforis capital de Galilea fue
arrasada y su población esclavizada. Jerusalén se rindió pero 2.000 rebeldes fueron
crucificados en las afueras de la ciudad.




                                                                                           18
A nivel social podemos hablar de una pirámide donde abajo de todo estaban los excluidos,
enfermos, mujeres, niños; por encima de ellos, los pobres; luego los artesanos, y los
poderes religiosos y, en lo más alto, el Imperio romano.
   La tierra estaba en manos de los extranjeros.
   Un criterio de organización social era el HONOR: había personas honorables y así era
toda su descendencia. Lo mismo sucedía con los que no eran honorables. Por ejemplo,
Zaqueo, publicano (cobrador de impuestos) era uno de los hombres más ricos de su ciudad y
sin embargo era un desplazado social.
   Las personas se relacionaban por su honor, es decir, nadie considerado “honorable”
compartiría su mesa con alguien que no fuera honorable, de ahí las críticas a Jesús cuando
se vincula con publicanos (Lc5, 29-32; Mc2, 15-17; Mt 9,10-13; Lc. 1,1-10).
   Del mismo modo también los oficios eran considerados una “herencia”. De modo que era
normal que, si el padre era carpintero, también lo sería su hijo, su nieto, etc.
  También es interesante tener en cuenta que en el mundo helénico era considerado
deshonroso trabajar, por eso, lo hacían los esclavos; en cambio, para los israelitas trabajar
era honroso.


Situación religiosa
   Todo lo referente a la religiosidad del pueblo era dominado por la casta sacerdotal,
“paradigma de corrupción”. Los sumos sacerdotes eran puestos “a dedo” por el imperio, si
no colaboraban con él eran depuestos, (eran títeres del imperio). Flavio Josefo en sus
escritos, narra alguno de estos casos.
   Todos los judíos, aún los que vivían en la diáspora (es decir, fuera de Palestina) tenían
que ir a Jerusalén al menos tres veces en el año, en las fiestas de la Pascua, Pentecostés y
Tabernáculos. Al Templo, esto le ocasionaba un gran movimiento comercial. En el mismo
Templo se vendían distintos animales para los sacrificios, hasta palomas que era la ofrenda
del pobre. Por eso Jesús se indigna tanto con los mercaderes, porque hacen de la “Casa del
Padre una cueva de ladrones” Lc 19,45-46
                                       ------------------------
    Aclaración al texto de la expulsión de los mercaderes: Cuando leemos los textos, dice que los echó, que derribó sus mesas y
desparramó sus dineros. Por más que Juan dice que hizo un látigo de cuerdas, en ningún momento dicen (ninguno de los
Evangelios) que haya pegado a nadie, como suele quedar en el imaginario popular.
    Tampoco Jesús dice nada sobre la vida privada de ellos, nada pueda estar en contradicción con su misericordia. Sólo les
reclama que no hagan de la casa de Dios una casa de comercio….que era justamente lo que estaban haciendo. Es una “indignación
profética”… no es bronca, odio; es estar "indignado" con una situación de injusticia, con el agravante que se justificaba porque –
según ellos - era querido por Dios. Esta indignación, la viven todos los profetas cuando la realidad de injusticia es tal que dicen:
"esto no puede seguir así…"
                                       --------------------------
   El sacerdocio era una forma más de separación, los sacerdotes tenían que distinguirse
del resto del pueblo: en la vestimenta, en lo laboral (sólo cumplían sus funciones




                                                                                                                                19
sacerdotales), en la legislación (tenían una legislación especial para el matrimonio) (Lev 21 -
22)
   Todo el poder que tenía la estructura religiosa se la daba Roma y esto variaba según el
grado de “utilidad y amistad” que tuvieran con los romanos.
   El Templo era reflejo de la sociedad de ese tiempo: tenía varias separaciones, había
lugares a los que podían entrar unos y otros no. Por ejemplo, el “patio de los gentiles”, el
“patio de las mujeres”, etc. Había un lugar especial para los sacerdotes y el Sumo
Sacerdote era el único autorizado a entrar al Santo de los Santos, una vez al año, para
expiar los pecados del pueblo.




FUENTES PARA ACCEDER AL JESÚS HISTORICO


  ¿Existen documentos históricos (“fuentes”) que corroboren la veracidad de la figura de
Jesús?
  Los historiadores (cristianos y no cristianos), dan testimonio de que Jesucristo
realmente existió.
  Hay distintas fuentes para acceder al Jesús histórico, estas son:
             Bíblicas : Evangelios
             Extrabíblicas : Evangelios Apócrifos
          Históricas: los historiadores de la época (Filón de Alejandría, Flavio Josefo y
       Tácito)



✎      Los Evangelios, (como fuente de información sobre Jesús) no son obras de historia,
       son Buena Noticia, escritos para anunciar y predicar el mensaje de Jesús, tienen
       una intención teológica. Hay que tener en cuenta que sí parten de acontecimientos
       históricos.


  Teoría de las dos fuentes:

      Mateo y Lucas tienen como fuente para escribir sus evangelios a Marcos
      Existe una fuente Q (abreviatura de Quelle que quiere decir “fuente”) que sólo usan
       Mateo y Lucas.
      Además cada evangelista tienen textos que le son propios.
      Hay textos de Marcos que Mateo o Lucas no usan. Porque les parece que
       correspondan a sus teologías.


                                        Mc




                                                                                            20
                                     Mt                                    Lc
                                                          Q



✎        Las fuentes extrabíblicas, es decir los evangelios apócrifos, nos interesan en la
         medida que aporten datos históricamente ciertos. Los que se suelen tener en cuenta
         a la hora de tener mayor información histórica son: el Evangelio de Tomás, el de
         Pedro, el Evangelio secreto de Marcos y el de Felipe. Los Evangelios de Tomás y de
         Felipe son gnósticos, se encontraron manuscritos en el siglo III.
                                       ------------------------
    Aclaración: “gnosticismo” es una doctrina filosófica y religiosa de los primeros tiempos del cristianismo, que pretendía tener
un conocimiento intuitivo y misterioso de las cosas divinas. Era una mezcla de la doctrina cristiana con creencias judaicas y
orientales.
                                       ------------------------

✎        Las fuentes históricas: Las referencias a Jesús procedentes de autores no
         cristianos son muy breves. A partir de ellas sólo podemos deducir con seguridad que
         Jesús fue el líder de un movimiento de origen judío y que fue ejecutado por las
         autoridades romanas.
         Los autores de estas referencias son un historiador judío, Flavio Josefo, que
         escribió en Roma después de la primera guerra judía, y el historiador romano
         Tácito. (Ver “ANEXO” al final )
   Estas tres categorías de fuentes: bíblicas, extrabíblicas e históricas, no resultan
suficientes para acceder al Jesús histórico.



✎        Investigaciones: A partir de finales del Siglo XVIII se ha pasado por distintas
         etapas en la investigación del Jesús histórico. La última, a partir de 1980, comienza
         una nueva búsqueda y sus características principales son:
             a) Encontrar una explicación histórica de Jesús, con la convicción que hay
           suficientes conocimientos e información para acceder al Jesús de la historia.
              b) Se intenta ubicar a Jesús dentro de su tiempo y dentro del judaísmo
           pluralista que Él conoció.
              c) Muchos avances se han hecho gracias a la antropología cultural, a la
           psicología y a la sociología, investigando sobre Palestina e Israel, especialmente la
           zona de Galilea.
              d) Se sabe que el judaísmo de Galilea era diferente al de Jerusalén, pues era
           más abierto a la influencia helenista y porque era una región donde la mayoría de
           los que vivían en la ciudad eran los grandes latifundistas que tenían y ejercían el
           poder sobre los campesinos.
   Diferentes autores propusieron diferentes métodos para acceder al Jesús histórico, con
distintos criterios.




                                                                                                                              21
   Nosotros vamos a seguir el esquema de Meier:


     I. Diferentes criterios
               1.- “Fuentes múltiples”
               2.- “Discontinuidad”
               3.-“Incomodidad”


     II. Método de Coherencia

     III. Verosimilitud histórica

     IV. Otros Métodos complementarios



I. Diferentes criterios:
Son tres los criterios a tener en cuenta en la consulta de fuentes:



  1.-Fuentes múltiples: Que varias fuentes hablen sobre un dicho, o palabra de Jesús,
nos está diciendo que es probable que sea del Jesús histórico.
Por ejemplo: En Mc, 10,1-12 en Mt.19, 5-32 y en Lc.16, 18 no está el mismo texto pero si un
dicho sobre el divorcio. Además Pablo en I. Cor.7, 11 dice que Jesús habla en contra del
divorcio.


  2.- Discontinuidad: Es bastante probable que, cuando un tema no aparece en el A.
Testamento, luego lo hace abruptamente en boca de Jesús y luego desaparece, sea propio
de Jesús.
Por ejemplo: el tema del Reino no es mencionado en todo el A. Testamento, durante el
tiempo de Jesús sí, y luego desaparece abruptamente. Nos está diciendo que es probable
que Jesús haya predicado el Reino. Antes de Jesús no hay mención al Reino ni en el Antiguo
Testamento ni en Qumrán, en Jn. se hacen una o dos menciones y en Pablo no aparece.


  3.- Incomodidad: Algo que ha ocurrido, cuando pasa el tiempo “molesta”, “incomoda”
que haya sucedido y hay que buscarle “explicaciones”.
Por ejemplo: -sobre el caso de Judas, las primeras comunidades sentían: “es inexplicable
que alguno de los nuestros haya hecho esto”; por eso en los cuatro Evangelios aparece



                                                                                        22
expresado que Jesús ya sabía que Judas lo iba a traicionar (Mc.14, 17-21; Mt 26, 20-25;
Lc.22, 21-23; Jn 13, 21-30)
  Otro caso es el bautismo de Jesús: en el cristianismo primitivo chocaba que Jesús
hubiera sido bautizado por Juan (ya que todavía existían grupos que reivindicaban a Juan
como Mesías), y sin embargo se mantiene el relato, es probable entonces que Jesús
efectivamente haya sido bautizado por Juan, pero se lo muestra a Jesús superior a Juan el
Bautista. (Mc 1, 1-7; Mt 3, 14; Lc.3, 21)




II. Método de Coherencia
Con esto queremos decir que toda su vida condice con el relato.
Por ejemplo: El evangelio (Lc 5,13) dice que un leproso se acerca y lo toca, Jesús lo cura,
queda impuro, pero esto es coherente con su vida. Otro ejemplo, Jesús toma distancia con
algunas instituciones de Israel (sábado).
  La coherencia es lo contrario a la discontinuidad. Aunque tampoco nos da total certeza,
porque también es posible que el que escribe muestre al Jesús que predica.
   Otro elemento es el de “argumento detonante para la crucifixión” ya en los Evangelios
no hay argumentos válidos o razonables para la muerte en cruz. Es probable que Jesús haya
tenido una doble condena, religiosa y política. Para ser condenado a morir en la cruz tuvo
que haber habido una causa política.
  Un ejemplo de esto es la discusión sobre “la moneda del emperador” (Mc 12,13-17), hay
dos grupos que interrogan a Jesús, los herodianos y los fariseos, (entre ellos se odiaban),
uno es un grupo religioso y el otro es político ¿Cómo contesta Jesús? “Muéstrenme un
denario”, (para el judío una imagen es idolatría), esta moneda tiene una imagen del
emperador, por eso el emperador le robó a Dios lo que era de Dios. Esto influyó
seguramente para la condena de Jesús.
   Otro, es el texto de la expulsión de los vendedores del Templo: Jesús mantiene una
actitud muy crítica, cuando dice “mercado” hace referencia a una cuestión de idolatría.
Hace referencia a Isaías y lo considera lo contrario a la casa del Padre. Han desvirtuado el
Templo, lo han convertido en “cueva de ladrones”. Jesús enfrenta a la idolatría. Su crítica
al Templo también es detonante para el enjuiciamiento de Jesús. (Ver nota en pág.3)


III. Verosimilitud histórica
Significa que no hay ningún elemento en el texto que nos diga lo contrario.
Por ejemplo: lo normal era que una mujer a los 13 años se casara y un hombre, a los 17. No
sería raro que María y José estuvieran casados. Lo normal era casarse, hasta el día de hoy
los rabinos deben ser casados. Tan es así, que en el caso de Jeremías está especialmente
indicado que no era casado.
     1.   Los evangelistas no dicen que Jesús fuera casado. No todos estaban casados, la
    arqueología muestra que en Qumrán viven juntos solo varones.


                                                                                         23
     2.   Los Evangelios dicen que los discípulos deben abandonar a su familia, no dicen lo
    mismo de Jesús, por lo tanto no la tenía. (Mc 10,28-31; Mt 19,27-29; Lc 18,28-30)
     3.    A Jesús se lo compara con alguien como Juan Bautista, que era célibe. (Lc 1-3)
      4.   La tradición recoge que, cuando algún rabino tenía descendencia, los seguidores
    (los continuadores de su obra o enseñanzas) eran sus descendientes. Respecto a Jesús,
    sus continuadores fueron Pedro y Santiago (esto constituye una línea “horizontal” de
    descendencia, no “vertical” –como sería un hijo-)


      Por estos motivos es muy probable que Jesús no fuera casado.


IV. Otros Métodos complementarios
   Relatos vivenciales: como por ejemplo la curación de la suegra de Pedro (Mc 1,29-31;
      Mt.8, 14-15; Lc.4, 38-39). Es decir, que nos hablan de algo que probablemente
      sucedió, por la manera en que es relatado, además de ser contado por los tres
      evangelistas.
   Arameismos: el uso de verbos o palabras arameas, representarían un acontecimiento
      efectivamente histórico ya que los apóstoles eran arameos. (Aunque Lucas, por
      ejemplo, era un buen imitador de estilos).




                 CELEBRAMOS



      Colocamos en el centro el tapete, una velita, la Biblia, una cruz
      Se lee: Mc8,27-30
      “Que la Palabra nos hable al corazón”
      Se va pasando la cruz y cada persona hace su oración.
      Se termina con un canto



ANEXO


En los escritos de Flavio Josefo hay dos pasajes que hablan de Jesús. Podemos leer los
textos, teniendo en cuenta que los pasajes que van entre corchetes son las interpolaciones
cristianas.




                                                                                            24
Escrito de Flavio Josefo I
El más breve está situado en un contexto en el que Josefo acaba de describir la muerte del
procurador Festo y el nombramiento de Albino como su sucesor (62 d.C.). Mientras Albino
está todavía de camino hacia Palestina, el sumo sacerdote Anano “el joven” reúne el
Sanedrín sin consentimiento del procurador y ejecuta a varios enemigos.


 “Así pues, habiendo pensado esta clase de persona [o sea, un cruel saduceo], Anano, que
disponía de una ocasión favorable porque Festo había muerto y Albino estaba aún de
camino, convocó una reunión [literalmente, sanedrín] de jueces y llevó ante él al hermano de
Jesús, que es llamado Mesías, de nombre Santiago, y a algunos otros. Los acusó de haber
transgredido la Ley y los entregó para que fuesen apedreados.” (Ant 20.9.1)
                    -----------------

Escrito de F.Josefo II
Este pasaje más largo nos proporciona una información más amplia sobre Jesús, aunque en
la forma en que ha llegado hasta nosotros, también, hay algunas interpolaciones cristianas.

“En aquel tiempo apareció Jesús, un hombre sabio, si verdaderamente se le puede llamar
hombre. Porque fue autor de hechos asombrosos, maestro de gente que recibe con gusto la
verdad. Y atrajo a muchos judíos y a muchos de origen griego. [Él era el Mesías.] Y cuando
Pilato, a causa de una acusación hecha por los hombres principales entre nosotros, lo
condenó a la cruz, los que antes lo habían amado no dejaron de hacerlo. [Porque él se les
apareció al tercer día, vivo otra vez, tal como los divinos profetas habían hablado de estas
y otras innumerables cosas maravillosas acerca de él.] Y hasta este mismo día la tribu de
los cristianos, llamados así a causa de él, no ha desaparecido”. (Ant 18.3.3)
                    ------------------

Pasaje de Tácito
El pasaje de Tácito está situado en un contexto diferente. Al narrar el gran incendio que se
produjo en Roma durante el reinado de Nerón menciona a los cristianos y hace referencia a
Cristo. Es un testimonio muy interesante, porque nos ofrece algunos datos de su biografía,
sobre todo de su muerte.


 “Por tanto, para acallar el rumor, Nerón creó chivos expiatorios y sometió a las torturas
más refinadas a aquellos que el vulgo llama ‘cristianos’, [un grupo] odiado por sus
abominables crímenes. Su nombre proviene de Cristo, quien, bajo el reinado de Tiberio, fue
ejecutado por el procurador Poncio Pilato. Sofocada momentáneamente la nociva
superstición se extendió de nuevo no sólo en Judea, la tierra que originó este mal, sino
también en la ciudad de Roma, donde convergen y se cultivan fervientemente prácticas
horrendas y vergonzosas de todas clases y de todas partes del mundo”. (Anales 15.44)




                                                                                         25
4°       Encuentro                  LOS RELATOS DE LA INFANCIA




                     PARA COMENZAR



                                         Iniciamos nuestro encuentro con un canto
                                         y una oración invocando al Espíritu Santo


        Los invitamos a que lean: Mt 1,18-2,23 y Lc 1,26-2,52
        Buscar datos; lugares, personajes, símbolos e imágenes.
        Anotar, poniendo en paralelo los textos trabajados



                     PARA CONOCER Y COMPARTIR




Los primeros cristianos fueron reuniendo los recuerdos sobre Jesús en tres etapas:


* En la primera, las comunidades hicieron memoria, centralmente, de la Pasión, Muerte y
Resurrección de Jesús, no sólo porque eran los acontecimientos más cercanos en el tiempo,
sino porque eran el fundamento de su fe (lo que llamamos Kerygma). Al leer los capítulos de
los cuatro evangelios en los que se narran estos hechos, comprobamos que las diferencias
entre ellos son muy poco importantes; son diferencias de matices, pero lo sustancial es
igual en los cuatro evangelios.


 *Más tarde, sintieron la necesidad de conservar fielmente todo lo que Jesús había hecho y
enseñado durante su vida pública. En este caso al hacer una lectura comparativa entre los
cuatro evangelios, las diferencias son ya más importantes, sobre todo entre los tres
primeros evangelios y el de Juan.


 *Recién en un tercer momento surgió el interés en algunas comunidades, por recuperar los
primeros años de la vida de Jesús. Así lo hacen los evangelios de Mateo y Lucas; ni Marcos
ni Juan elaboran estos relatos.
                                            -------------
Los “evangelios de la infancia” en Mateo y Lucas son el primer eslabón de una cadena que se prolongará más tarde en
una serie de evangelios apócrifos, cuyo propósito fue recuperar los años “ocultos” de la vida de Jesús. Los evangelios


                                                                                                                  26
apócrifos de la infancia no tienen valor histórico, son relatos muy tardíos que sólo tienen la intención de completar la
escasa información que contienen los evangelios canónicos, con anécdotas maravillosas acerca de la supuestamente
extraordinaria niñez de Jesús.
                                             ---------------
   Los relatos de la infancia son especiales dentro de la tradición evangélica, ya que en ellos
los intereses de tipo histórico no eran tan importantes, sino las motivaciones teológicas:
intentan decir quién es Jesús contando su nacimiento. Es muy probable que la intención
de los evangelistas aquí, más que en otros relatos, fuera mostrar la identidad de aquél a
quien reconocían como Mesías y Señor. Esto no significa que Mateo y Lucas hayan
compuesto sus relatos de la infancia de Jesús sin ningún apoyo en la tradición.
Probablemente, las primeras comunidades cristianas guardaban preciosos recuerdos acerca
de los orígenes de Jesús y tanto Mateo como Lucas pudieron haberlos conocido. En
cualquier caso, los evangelistas al narrar la infancia de Jesús no tuvieron ese interés
histórico con que nosotros nos acercamos hoy a sus relatos.
  Al leer atentamente los textos indicados, vemos que las coincidencias entre sus relatos
son muy escasas.


VEAMOS:
*En el relato de Lucas la protagonista es María, en el de Mateo es José quien desempeña el
papel principal.


*Sobre la relación de Jesús y su familia con Belén y Nazaret, Lucas parece dar a entender
que la familia de Jesús era originaria de Nazaret y que el nacimiento de Jesús en Belén se
debió a una situación coyuntural (un censo ordenado por los romanos). Por su parte Mateo
parece presuponer que la familia de Jesús era originaria de Belén y que su traslado a
Nazaret fue debido al temor de que Arquealo continuara teniendo hacia Jesús la misma
actitud hostil que había tenido su padre Herodes. Ambos ubicaron el nacimiento en Belén,
ciudad de David, para expresar el mesianismo de Jesús. No se trata de una manipulación de
datos, sino de una opción teológico–literaria válida para la mentalidad de esa época. Aún
así, es histórica la vinculación de Jesús con Nazaret donde pasó la mayor parte de su vida.
Lo es, probablemente también, la relación de su familia con Belén de Judea, que evoca sus
raíces judías, lo mismo que los nombres de todos los miembros de su familia.


*Sólo Lucas menciona:
El nacimiento de Jesús en un pesebre y la visita de los pastores. En ese tiempo los que
estaban cerca de los animales eran considerados impuros y por lo tanto estaban excluidos.
Es a ellos a quienes se les da la buena noticia del nacimiento del Mesías. Durante toda su
vida Jesús dirige su palabra y su acción preferentemente a los más pobres. Lucas lo sabía,
y así lo muestra en su relato. (Lc 2,1-20)
La presentación de Jesús en el Templo: Simeón y Ana, gente del pueblo, ancianos
reconocidos, ambos esperaban al Mesías, la redención, la consolación de Israel. (Lc 2,22-
24)



                                                                                                                    27
Jesús perdido y hallado en el Templo: los Doctores de la ley, representantes de la tradición
judía a quienes Jesús confronta, Lucas lo muestra capaz de enfrentarse a esa tradición. (Lc
2, 41-50)


*Sólo Mateo menciona:

     La visita de los magos: símbolo de la “universalidad” del mensaje de Jesús. El relato
       no dice cuántos eran ni sobre su condición de reyes (Mt 2,1-12)

     La estrella: símbolo de la elección de Dios (Mt 2, 2)

     La huida a Egipto: para presentar a Jesús como el nuevo Moisés. (Mt 2,13-15)

     La matanza de los inocentes: nos habla de la persecución que sufrían las
       comunidades del tiempo de Mateo. (Mt 2,16-18)


Otro aspecto importante es que Mateo y Lucas escribieron sus evangelios para
comunidades cristianas concretas. El propósito de ellos no fue sólo reunir una serie de
tradiciones acerca de Jesús, sino animar a sus comunidades teniendo en cuenta los
problemas cotidianos con que se encontraban. Veamos quiénes eran los destinatarios de
ambos evangelios:

✎        Destinatarios de Mateo


   El Evangelio de Mateo surgió en las comunidades de Palestina o Siria, formadas
mayoritariamente por judíos convertidos al cristianismo.
   * Eran comunidades que estaban viviendo tiempos difíciles: habían sido expulsados de las
sinagogas y perseguidos por quienes habían sido sus hermanos en la fe.
   El Evangelio de Mateo surge como una tentativa de animar a las comunidades en el
seguimiento de Jesús. Al reafirmar la fe de que Jesús era el Mesías, les garantizaba que
estaban en el camino cierto y les ayudaba a superar el trauma de la ruptura con el judaísmo
oficial.
   *El evangelio de Mateo utiliza mucho el Antiguo Testamento porque: era conocedor del
mismo, y además porque fundamenta con las Sagradas Escrituras que Jesús es el Mesías
esperado.
   El texto muestra con claridad el papel de Jesús como aquel que vino a cumplir toda la
Escritura: seleccionando más de 50 pasajes del Antiguo Testamento, Mateo presenta a
Jesús como el nuevo Moisés. Por eso Mateo presenta la huída a Egipto, desde donde
“saldrá” el nuevo liberador del pueblo, aquél que va a revelar la Nueva y Verdadera Ley.
   También, las comunidades eran continuadoras del mismo camino iniciado por Abraham.
Ellas también eran Pueblo de Dios.
*En este Evangelio las comunidades de judíos-cristianos encontraban una fuente de
consolación para el momento que vivían, una nueva manera de entender el pasado, y un mirar
el futuro con Dios.

✎        Destinatarios de Lucas



                                                                                         28
   Los destinatarios de este Evangelio son una comunidad constituida por cristianos
provenientes del judaísmo y del paganismo, aunque estos últimos seguramente eran mayoría.
Lucas escribe entre los años 70 y 90, el lugar donde se escribió es incierto, sólo parece
seguro que fue fuera de Palestina; dedica los dos tomos de su obra (el Evangelio y el Libro
de los Hechos de los Apóstoles) a Teófilo. Para algunos se trata de un importante
personaje de la sociedad de aquel tiempo, otros en cambio dicen que es probable que Lucas
no se refiera a una persona determinada, sino a los cristianos convertidos del paganismo.
   El Imperio Romano se había edificado sobre la base de la esclavitud de los pueblos. Por
medio de tasas, tributos, impuestos y diezmos oprimían al pueblo llevando lo recaudado
hacia Roma, el centro del imperio. Cada vez eran más los pobres a causa de la acumulación
de riqueza y poder en la capital. El endeudamiento de personas y familias eran camino
seguro a la esclavitud. Este modelo esclavista de la capital se reproducía en las provincias,
especialmente en Asia y su capital, Efeso. Alrededor del año 50 d.C. luego de que Pablo
comienza la apertura a los paganos, la mayor parte de los convertidos eran pobres y
esclavos (1 Cor 1,26) pero a medida que la apertura se afirmaba, las comunidades
comenzaron a recibir gente de las clases más ricas y, de pronto, descubrieron que en su
seno la discriminación entre ricos y pobres era una realidad. El conflicto social que existía
en el Imperio había entrado en las comunidades.
  Este es el otro motivo que impulsa a Lucas a escribir su Evangelio. También aquí su
mensaje es claro, radical y un tanto duro. El quiere ayudar a las comunidades venidas del
paganismo a percibir que es imposible mantener la ideología esclavista del imperio y al
mismo tiempo ser cristiano.
Por eso, insistimos, los relatos de la infancia nos informan más sobre la cristología y la
situación comunitaria de las iglesias en que se escribieron, que sobre los acontecimientos
históricos del nacimiento de Jesús.



                 CELEBRAMOS



      Preparamos el tapete, con una velita y un pesebre
      Se lee: Lc1,46-55
      Dejamos que la Palabra hable a nuestro corazón.
      Después de todo lo compartido ¿Qué queremos decirle a Dios?
      Cada uno/a comparte su oración
      Canto


5°     Encuentro                 LOS ORÍGENES de JESÚS




                                                                                          29
    PARA COMENZAR



   Iniciamos nuestro encuentro con un canto
                                y una oración invocando al Espíritu Santo


    1. Trabajar los siguientes textos:
       Un grupo lee: Mt 1,1-25 Otro grupo lee: Lc 1,26-38 y 3,23-38
    2. ¿Qué datos sobre el origen de Jesús nos presentan Mateo y Lucas?
    3. Puesta en común




                PARA CONOCER Y COMPARTIR




Genealogías
   En este encuentro volveremos a centrarnos en los relatos de la infancia de Jesús que nos
presentan Mateo y Lucas. Poniendo en paralelo los dos evangelios, tal como lo hemos hecho,
encontramos algunas coincidencias y otras muchas diferencias. Por lo tanto, podemos
afirmar que el propósito de los evangelistas no es acumular datos históricos para
presentar, sino trasmitir a sus comunidades ideas más profundas.
  Los relatos de la infancia que nos presentan tanto Lucas como Mateo responden a
cualquier biografía antigua, informando datos sobre los antepasados del protagonista.
Conociendo a la familia y sus antepasados se conoce a la persona misma en profundidad.
  Para una cultura que valora a la persona por encima del grupo esto es difícil de entender,
pero para la cultura mediterránea del siglo I, el grupo o la familia a quien se pertenecía
era, hoy diríamos, “la carta de presentación”. Es por eso que a muchos les resultaba
escandaloso que Jesús perteneciera a una familia sencilla, sin riqueza ni poder.
   Teniendo en cuenta esto, podemos entender que Mateo y Lucas insistan en demostrar
con las genealogías la ascendencia de Jesús. La intención de ambos es mostrar que Jesús
tiene antepasados “dignos” y que Dios ha previsto su nacimiento y su misión.
   Mateo, al presentar los orígenes de Jesús, refleja ciertas cuestiones de conflicto en la
vida de la comunidad, una de ellas y quizás la más importante es que se ha roto
completamente con el grupo de los fariseos, que había llegado a ser el grupo más fuerte
dentro del judaísmo después de la destrucción del templo. El interés de mostrar que Jesús
pertenece a la estirpe de David y que nació en Belén, la ciudad de David, es reflejo de esta
situación.

  Otro tanto sucede con la relación que se hace con los acontecimientos de los primeros
años de la vida de Jesús y las profecías del Antiguo Testamento, teniendo en cuenta que



                                                                                         30
dichos libros tenían una autoridad decisiva para los judíos. De este modo, Mateo muestra a
sus lectores que verdaderamente Jesús era el Mesías esperado por Israel.

   Los Patriarcas y Matriarcas son el árbol genealógico del pueblo, de ellos les venía la fe
en Yavé-Dios. Mateo quiere comunicar a sus lectores que se encuentran en un ambiente
parecido al de los Patriarcas, que la historia está comenzando de nuevo, no es la historia
del antiguo Israel, sino la historia de un nuevo pueblo, que también tiene su patriarca que
es José y con él se comunica Dios. (Mt 1,20-22)

El evangelista nos presenta en tres partes este “álbum de fotos” que es la genealogía:


   1. Desde Abraham hasta David
   2. Desde David hasta el tiempo del exilio en Babilonia
   3. Desde el Exilio hasta Jesús


  En el primero aparece grabado un título que sirve para los tres “Genealogía de
Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham” esto nos indica desde el comienzo del
Evangelio que Jesús es un verdadero judío. Es decir, que cumple todos los requisitos para
ser el Mesías.
  Lo segundo, es que Jesús acoge todo lo humano, se inserta en una historia de pecado, no
son personajes ideales sino hombres y mujeres de carne y hueso.
  Otro detalle fundamental está relacionado con los números, que en la Biblia siempre
encierran un mensaje. Vemos que en cada “bloque” (en cada sub-álbum), aparecen 14 fotos,
son 14 generaciones. Esto históricamente no es cierto, es como si dijéramos que Mateo “no
pone algunas fotos en el álbum”, ¿para qué hará eso?:


      14 es el doble de 7, que para el pueblo hebreo significa “perfección”.
      Así esos tres “bloques” de 14 “fotos” los podemos dividir y tendremos 6 álbumes de
       siete fotos cada uno.
      Es decir, desde Abraham hasta Jesús se han cumplido 6 etapas, la 7ma. es la etapa
       definitiva. Los que aceptan a Jesús abren la 7º etapa que es la nueva y definitiva
       etapa de la historia.


   Les está diciendo a sus destinatarios que, a pesar de la persecución y la calumnia, ellos
tienen el futuro en sus manos. Podemos afirmar que lo más importante no son los datos
históricos sino el mensaje de quién es Jesús y qué significa para ellos.
  En estos capítulos no pretende decirnos Mateo qué es lo que ocurrió realmente sino
comunicarnos que Jesús es el Mesías, verdadero israelita. Que es el Mesías que viene para
todos, incluso para los paganos. Es también el nuevo Israel (que vuelve de Egipto) y el nuevo
Moisés (único que se salva de la muerte). Mateo deja claro también que es un Mesías
amenazado y rechazado.



                                                                                          31
   Mateo expresa en el momento de poner el nombre (1,21) que viene a salvar al pueblo de
los pecados. Esta frase puede estar mal interpretada por nosotros. No es una salvación
individual; los judíos creían que todo lo que les ocurría (persecución, injusticia, pobreza),
era por culpa de sus faltas. “Salvar al pueblo de los pecados” no era conseguir que cada uno
fuera muy bueno, sino conseguir un mundo distinto, fraterno, solidario donde reine la
justicia, donde no haya guerras, odios y explotación.
  La genealogía de Lucas va “de hijos a padres” en forma retrospectiva, es decir comienza
con Jesús y llega hasta Adán. Es más universal porque al “ascender” hasta Adán identifica a
Jesús con toda la humanidad. En cambio la genealogía de Mateo comienza con Abraham,
padre del pueblo judío.
  Lucas construye su genealogía incluyendo 77 antepasados de Jesús hasta llegar a Adán.
Es posible que esto se relacione con el 4to. libro apócrifo de Esdras, donde se dice que el
Mesías salvador de todos los hombres desde Adán, era esperado al final de los 77 días del
mundo.


 ¿Cómo habrá sido el nacimiento de Jesús?
  Como ya sabemos, los únicos Evangelios que nos hablan de la infancia de Jesús son Mateo
y Lucas. Ambos coinciden en la virginidad de María, y en ambos la palabra “virgen” es
fundamentalmente para destacar una cuestión de edad (de 12 a 14 años).
   Mateo es más específico que Lucas, por eso como le escribe a judíos convertidos al
cristianismo, es decir que conocían las Escrituras, a ellos les confirma diciendo “así se
cumplieron las Escrituras” por eso cita al profeta Isaías: “he aquí que una doncella está
encinta y va a dar a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel” (Is 7,14)
   De todos los textos (más de 200) que los judíos usaban como textos mesiánicos, sólo en
Is 7,14 figura como “requisito esperable” que el Mesías naciera de una virgen.


   Seguimos reflexionando desde la mirada de una biblista, Dolores Aleixandre:


    La escena de la anunciación a María, precedida de la de Zacarías y de la concepción de
 Isabel, está trazada por Lucas sobre un tapiz de fondo tejido con los hilos de antiguas
 tradiciones. Entre ellas sobresale la de la esterilidad de mujeres significativas de la historia
 de Israel: la primera de ellas es Sara, mujer de Abraham y, siguiéndola, Rebeca, mujer de
 Isaac, y Raquel, mujer de Jacob. De las cuatro matriarcas que engendraron en sus orígenes
 al pueblo de Israel, (Lía es fecunda desde el primer momento), tres aparecen marcadas por el
 sello dramático de una situación que hacía comparable a la estéril con un muerto viviente,
 un ciego, un leproso o un pobre 2. La vida en la Biblia no tiene sentido más que en referencia
 a la promesa de Dios en Abraham de llegar a ser una gran nación, no vale mas que abierta al
 infinito de las generaciones: por eso la esterilidad supone muerte y desolación. Una estéril


     2 “El Nombre Santo jamás se establece en un lugar defectuoso. Ven y ve: el hombre que no deja hijos en

este mundo, cuando sale de él no puede adherirse al Nombre Santo y no atraviesa el velo porque es defectuoso e
incompleto” Zohar 235 (Citado por C.CHALIER, Les Matriarches, Paris 1986, 38)




                                                                                                            32
    lleva el signo del castigo de Dios por sus pecados (cf.Gen 20,18) y su situación la
    imposibilita para ser digna compañera de su marido. Israel estimaba y respetaba a la mujer
    sobre todo por su maternidad, no por su feminidad y eso aparece tan acentuado que, en
    alguna ocasión y por metonimia, se habla de ella como rajam: “un vientre” (Jue 5,30).

        Las mujeres estériles califican su situación con el término hebreo ´oni : desgracia, desdicha
    que LXX traducirá casi siempre al griego como tapeinosis, que no significa “humildad” sino
    “humillación”, uno de los términos más fuertes del vocabulario de pobreza del AT. Quizá
    por eso Raquel pide angustiada a Jacob: “¡Dame hijos o me muero!” y obtiene una respuesta
    irritada que revela a quién se atribuía el origen de toda fecundidad: “¿Hago yo las veces de
    Dios para negarte el fruto del vientre?” (Gen 30,1-2).

       Las mujeres llamadas a gestar un pueblo para Dios fueron estériles y esto no supone una
    coincidencia casual, ni un detalle superfluo introducido en los textos. En la intuición de los
    autores, esta convergencia recobra un sentido profundo que toca el origen de la fecundidad:
    ellas dieron inicio al pueblo e Dios no a pesar de ser estériles, sino a causa de ello. Y por aquí
    podemos ahondar en la comprensión de otras perspectivas de la virginidad de María: la de
    una pobreza total junto con una privación no solamente de los bienes de este mundo, sino
    incluso de los que daban a una mujer en el judaísmo la razón de ser y el derecho a ser
    respetada. La venida del Espíritu sobre María será por tanto el encuentro de Dios con la
    humanidad pobre, el poder divino escogiendo “lo débil, lo despreciable, lo que no es, para
    confundir a lo que es” (1 Cor 1,27).

       “Todo el AT está animado por esta paradoja del poder del débil, de la exaltación del
    pobre, de la fecundidad de la abandonada, y esta paradoja alcanza su forma más violenta en
    el “escándalo de la Cruz”, esa “debilidad de Dios más fuerte que los hombres” (1Cor 1,23) . (...)
    Lucas no describe en María una forma heroica de la virtud de castidad: lo que ve en ella es
    una fe y una esperanza radicales, totalmente despojadas de confianza en la criatura,
    totalmente abandonadas a Dios. La virginidad de María no tiene tanto valor de virtud
    moral cuanto teologal; manifiesta más una actitud ante Dios que un esfuerzo de
    purificación. Representa al ser humano que no cuenta con sus propias fuerzas y puede ser
    comparada con el vacío sobre el que el Espíritu planeaba en los orígenes”3

       La catequesis recibida sobre esa afirmación del Credo: “Creo en Jesucristo, nacido de
    María virgen”(antiguo Credo romano siglo II), ha girado en torno a unas claves que, al
    exaltar la condición virginal de María, parecían llevar implícita cierta devaluación del
    matrimonio y de la sexualidad en general, y eso hoy provoca, especialmente entre las
    mujeres, perplejidad y recelo. Tanto en ésta como en otras prerrogativas de María, se ha
    puesto el acento preferentemente en lo que tienen de exención, singularidad y privilegio, y
    su consecuencia inevitable ha sido alejarla de nuestra experiencia cotidiana, convirtiendo su
    elevación en distanciamiento e inaccesibilidad.

       Sin embargo, nada más ajeno al modo de hablar de ella que emplean los evangelistas:
    Lucas reserva para el anciano Zacarías la solemnidad del culto, el hieratismo del templo, la
    ofrenda sagrada del incienso, la singularidad de la condición sacerdotal y el prestigio de
    Jerusalén, mientras que presenta a la joven María en una aldea desconocida y dentro de su

3   L.LEGRAND, “Fécondité virginale selon l’Esprit dans le NT”, NRT 8, Sep.-Oct.1962, 793-794




                                                                                                   33
 casa, inmersa en el tiempo profano que rodea la vida cotidiana de las mujeres. Y afirma
 sorprendentemente que la “llena de gracia” es ella y no Zacarías e Isabel, a pesar de ser
 ambos “justos según la Ley”. La describe después caminando hacia la serranía de Judea
 para servir a su prima Isabel y es ahí, en otra casa, y no en ningún lugar sagrado ni en
 “horario cultual”, donde se derrama el primer aroma del perfume que llevaba dentro.

    Para Lucas, la reacción de María después del anuncio del ángel no fue la de quedarse
 absorta y ensimismada en la sublimidad de su nueva condición, sino la de coger el hatillo y
 marchar aprisa a “exhalar perfumes”: el de la sencillez de su saludo y de su comunicación
 cercana, el de su servicio a otra mujer en una situación parecida a la suya, el de su alegría
 radiante cantada en el Magnificat.
    […..] si a cualquier cristiano consciente le preguntan en qué le afecta la Pascua de Jesús,
 seguramente contestará que en ella está el fundamento de su fe. Pero ya es más dudosa su
 respuesta si la pregunta fuera ésta: “¿Y en qué queda afectada tu fe cuando confiesas creer
 en “Jesucristo, nacido de María virgen?”

   En la Encíclica sobre María de Juan Pablo II, las citas bíblicas no hablan de la virginidad
física, sino de una consagración al Reino, María como modelo de discípula.
   La virginidad de María, el nacimiento en Belén, la estrella, los magos, la matanza de los
inocentes, la huída a Egipto, son hechos que no tienen una constatación histórica, en cambio
sí tienen un profundo significado teológico que resulta luminoso: María siempre virgen es la
única fiel frente a la infidelidad del antiguo Israel, que se iba con otros dioses,
(baales/maridos).


 ¿Jesús tenía hermanos?
  Los evangelios mencionan algunas veces a los hermanos de Jesús (Mc 3,31-35; 6,1-6a).
Estas referencias parecen estar en contradicción con la afirmación de la virginidad de
María. Sobre el parentesco de Jesús con los hermanos que menciona Marcos y los otros
sinópticos se ha discutido mucho y constituye un tema de debate entre diversas
confesiones cristianas.

  Ya en la iglesia antigua existían tres interpretaciones distintas del parentesco que unía a
Jesús con "sus hermanos".



   1) Algunos, como Hegesipo o Tertuliano, no tenían ninguna dificultad en considerar a
Santiago, Judas y a los demás como hermanos carnales de Jesús, hijos de José y de María.
Por eso algunos dicen que María fue virgen hasta el nacimiento de Jesús y luego tuvo una
vida matrimonial.
   2) Otros, como Epifanio sostenían que eran verdaderos hermanos de Jesús, nacidos en
un matrimonio anterior de José, con lo cual quedaba a salvo la virginidad de María.

  3) Finalmente, Jerónimo y muchos después de él afirmaron que estos hermanos eran en
realidad primos de Jesús. Pero esto fue ya en el siglo IV d. C.




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  Tanto Marcos, como Pablo, Fuente Q y hasta Flavio Josefo (es decir “fuentes
múltiples”) hablan de “adelphos”. Flavio Josefo dice: “fue encarcelado Santiago, el hermano
de Jesús”. Adelphos no se usaría si se tratara de parientes.
    La clave está en la interpretación de la palabra "adelfos" que en griego significa
"hermano". Los orientales utilizaban entonces y utilizan todavía hoy mucho esta palabra
para referirse a las personas con las que tienen una cierta relación. Así la utilizaron
también los primeros cristianos, que se llamaban unos a otros hermanos. Sin embargo no se
ha podido documentar la utilización de este término para referirse a los parientes. Más
aún, entre los términos de parentesco, que eran muy precisos, hay uno, "anepsios", que
significa "primo" y que Hegesipo utiliza para referirse a los "primos de Jesús". Esto
indicaría que el término se usa en el sentido de "hermanos" y no de "parientes".

    Por otra parte no tener hijos era una maldición en la tradición del pueblo hebreo. Lo
normal era que se tuvieran muchos hijos, porque esto era considerado”bendición”. En el
Antiguo Testamento (Jue 11,37-40) se habla de la virginidad como luto, como duelo. Eso
lleva a algunos a dudar de la posibilidad que María haya hecho votos de virginidad.
   En Mt 1,25 dice: “y no la hubo conocido hasta que había nacido Jesús”. Marcos dice:
“¿No es este el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, José, Judas y Simón?
¿y no están sus hermanas aquí entre nosotros?” (Mc. 6,3). Estas afirmaciones parecen
respaldar la interpretación (1)
   Otro aporte a esta hipótesis proviene de descubrimientos arqueológicos: en Noviembre
de 2002 se hizo público el hallazgo de un osario, usado solamente durante 70 años de
historia (entre el año 1 y el 70 d.C.). En el mismo aparecen sólo tres casos con esta
inscripción: “Santiago, hijo de José, hermano de Jesús”. Uno de ellos sería el hermano de
“nuestro” Jesús.

Segunda hipótesis: los evangelios apócrifos (el de Santiago y el Pseudo Mateo, del siglo
IV), ambos escritos en griego, intentan llenar las horas desconocidas de Jesús en su
infancia haciendo una lectura piadosa de la misma: Los padres de María, Joaquín y Ana
siendo ancianos, tienen una hija que la llevan en cumplimiento de una promesa al Templo, allí
aparece José uno de los ancianos, viudo con hijos (hermanos de Jesús más tarde) a quien se
la confían y él respetó su virginidad. Es anacrónica esta posición, es decir, que no es propia
del pueblo de Israel.


Tercera hipótesis: el mundo judío nace con mentalidad de clan, así la palabra hermano
puede tener diversos significados:


      Hijo solamente del padre varón
      Bien se aplica a todo judío, como cuando dice “Esto no sucederá entre hermanos”
       miembros del mismo pueblo.


  En el pensamiento judío la palabra hermano tiene connotación teológica. Palabra que no
precisamente quiere indicar una línea genealógica. Abraham y Lot dicen: (Gn 13,8)




                                                                                           35
“evitemos las discordias entre nosotros y entre nuestros pastores, porque somos
hermanos”.
   Hermana, novia o esposa, en el Cantar de los Cantares, en Tobías (Tob.8, 21). Es
frecuente que se designe a toda relación humana, primos, integrantes del mismo pueblo con
la misma palabra. Esto es en hebreo, pero en el Nuevo Testamento escrito en griego no es
así. Por ejemplo se dice: “tu pariente Isabel” (Lc 1,36).




Es bueno descubrir en medio de tantos signos e imágenes, el sentido teológico que le quiso dar el
redactor para no perder el verdadero sentido del mensaje que los evangelistas quisieron trasmitir a sus
comunidades y que sigue siendo válido para nosotros hoy.
En medio de persecuciones, de muerte, de incredulidad, este Jesús de Nazaret, el amigo entrañable, el que
caminaba junto al pueblo es el hombre, es el Mesías, es el Hijo de Dios.




                   CELEBRAMOS




          Colocamos el tapete, una velita, la Biblia, y un álbum de fotos de familia
          Se lee; Is9,1-6
          “Que tu Palabra nos hable Señor”
          Después de todo lo compartido ¿Qué queremos decirle a Dios?
          Compartir las oraciones
          Terminamos con un canto




6°        Encuentro                    PARÁBOLAS Y MILAGROS




                 PARA COMENZAR




                                                                                                     36
   Iniciamos nuestro encuentro con un canto
                                 y una oración invocando al Espíritu Santo




                 PARA CONOCER Y COMPARTIR




   Como ya hemos dicho, son pocos los datos sobre la historicidad de Jesús con los que
contamos fuera de los Evangelios. Es por eso que, a lo largo de veinte siglos, fueron muchas
las imágenes o ideas sobre Jesús que se fueron construyendo.
   Toda religión es una creación cultural de la experiencia de Dios, que responde a un
determinado pueblo, sus tradiciones, costumbres, su vida cotidiana, su tiempo. Religión,
etimológicamente re-ligar, es crear lazos entre un pueblo y sus dioses; y es una respuesta a
la búsqueda más honda de la humanidad. Por eso, en diferentes tiempos y pueblos, los que
ejercían el poder buscaron legitimar su posición respaldados en la religión; de esa forma
presentaban como voluntad de Dios, los sacrificios que el pueblo debía hacer para pagar los
tributos al templo y al rey, generando injusticia, opresión y pobreza.

  Queremos situarnos desde nuestro lugar y en nuestra realidad, por eso sentimos que es
importante partir de un reconocimiento de situación:
  AMÉRICA ES CRISTIANA COMO RESULTADO DE UN PROCESO DE CONQUISTA Y
COLONIZACIÓN.

  Vinculando con lo dicho más arriba, durante ese proceso podemos distinguir dos
imágenes de Jesús que han marcado a nuestros pueblos:

El Cristo     glorioso y triunfante: es semejante a los reyes europeos del tiempo de la
    conquista. De este modo los conquistadores lograban que se aceptara a los soberanos en
    nombre de Dios y también a sus representantes en tierra americana. Sin embargo, es
    valioso recordar a muchos que, en esa misma época, dieron su vida por mostrar un Jesús
    diferente como Francisco de Montesinos y Fray Bartolomé de las Casas, dos
    sacerdotes apasionados y comprometidos con su tiempo, con los hombres de su tiempo y
    con los acontecimientos que les tocaron vivir.
El    Cristo sufriente: a ejemplo suyo se debía de aceptar el sufrimiento, como voluntad
    de Dios, ya que Jesús todo lo había soportado pacientemente; ese era el modelo a
    seguir.



   Estas imágenes de Jesús han sido “grabadas a fuego” en el corazón del pueblo por la
religión.  Hoy siguen vivas adormeciendo la conciencia de muchos, quienes no pueden



                                                                                         37
descubrir que la injusticia, la exclusión y la pobreza no son una “casualidad”, ni mucho
menos situaciones deseadas por Dios.

   Hoy, si no somos capaces de mirar al hombre sufriente que desplegó al máximo sus
capacidades, el que fue fiel a sus convicciones a pesar de los riesgos que su modo de vivir
“encerraba”. Aquél Jesús que seguramente tuvo miedo, (como nos pasa a nosotros muchas
veces) pero “optó” por seguir adelante, “confiando” plenamente en Dios Padre. Si seguimos
separando al Jesús histórico, al hombre, del Jesús de la fe, esto nos lleva a vivir una fe
“mágica” e inmadura; no logramos reconocerlo en nuestra vida cotidiana y no nos
comprometemos con la realidad que nos rodea.

   Jesús de Nazaret, uno más de los tantos ejecutados por el poder de los romanos, hace
2.000 años, es nuestro Maestro.
   Su palabra y su modo de actuar lo habían hecho sumamente peligroso para los poderosos
de su tiempo. Con su muerte, tanto el poder político como el religioso creyeron “solucionado
el problema”. Además justificaron su modo de actuar, unos cuidando la seguridad del
pueblo y los otros en defensa de Dios.
   La muerte de Jesús fue el fracaso total, murió abandonado por todos, aún por sus
propios amigos. Una vez más quedaba claro que quien lucha por la justicia y el pueblo,
termina pagándolo con su vida. Jesús no había mostrado un mundo mejor ni peor de lo que
era, mostró la realidad del pueblo sufriente y eso molestó.
    Pero algo debió suceder para que, sus discípulas y discípulos, después de un tiempo,
afirmaran que estaba vivo. Sostenían que Dios lo había rescatado de la muerte, por lo tanto
“su causa”, aquella por la que había dado la vida, debía continuar.
   A esas primeras comunidades se las llamaba “seguidores del camino”. Cristianos fueron
llamados recién cuando el Evangelio se expande a Antioquia. Así nació lo que hoy llamamos
Iglesia.

   Para poder seguirlo es necesario que recuperemos al Jesús histórico, para conocer su
modo de vivir, sus sueños, su actuar. La fuente más importante que tenemos para esto son
los Evangelios y de ellos vamos a nutrirnos.

Los Evangelios nos hablan de sus profundos sentimientos:

           Lo vemos cuando abraza, les impone las manos y bendice a los niños (Mc
       10,16).
           En Mc 10,21 queda impresionado por la actitud del joven rico “Jesús fijando
       en él su mirada le amó”.
           Se admira ante la fe de un pagano (Lc 7,9)
           Se maravilla de la falta de fe de sus parientes (Mc 6,6)

   Su modo de actuar y de hablar era cercano a la gente porque compartía su misma
realidad. Su palabra y su práctica son inseparables. Por eso, era natural que empleara las
formas propias de la tradición, tomadas de los libros de los Profetas, de la literatura
sapiencial como alabanzas, anuncios, bienaventuranzas, proverbios, sentencias. . . algo que él
conocía por ser judío.



                                                                                           38
  La forma más característica de la enseñanza de Jesús son las Parábolas.


      PARÁBOLAS

   Como lo hacían los maestros judíos de su tiempo, Jesús hablaba y enseñaba a la gente y a
sus discípulas/os de manera tal que facilitaba la memorización de sus enseñanzas. Con
frecuencia recurría a pequeños relatos tomados de la vida cotidiana que aún hoy nos
resultan muy fáciles de recordar, las parábolas.
   La diferencia es que para los maestros de la Ley, las parábolas eran un medio para
insistir en el cumplimiento de la Torá, en cambio para Jesús fueron el instrumento para
anunciar la Buena Nueva del Reino.
   La parábola es el desarrollo de una comparación que transmite un mensaje de orden
moral o espiritual, extraída de la vida de cada día y presentada en un relato ameno. Israel
era un pueblo agrícola y pastoril, sus comparaciones eran simples, sacadas de la vida
cotidiana, imágenes conocidas por todos, aquellas cosas simples que hacen reír y llorar y
por las cuales hay que trabajar cada día.
   Fue en el judaísmo donde la parábola se desarrolló como género literario específico, una
manera catequética de expresar la fe al pueblo.
   Ciertamente, Jesús hablaba el lenguaje de su gente y se hacía entender por el pueblo
sencillo. Su mensaje impactaba y cuestionaba a los que lo escuchaban, porque enseñaba a
buscar la voluntad de Dios no en la Ley sino en la vida.
   Toda parábola es una pregunta que permanece siempre abierta. Lo que Jesús quiere es
que, el que la escucha, piense y busque hasta descubrir por sí mismo el sentido de las cosas
que Él quiere transmitir. Jesús usa una comparación o imagen sacada de la vida, para
iluminar otra realidad, en relación con el reino de Dios.

   Al leerlas tenemos que tener en cuenta “los tres tiempos” a través de los cuales nos
llegaron las parábolas, como todos los textos bíblicos:

     HECHO: Lugar y momento histórico en el que las narró Jesús

     MEMORIA: La reinterpretación que hicieron los apóstoles y las primeras
      comunidades a la luz del acontecimiento pascual

     ESCRITOR: Lugar e interpretación que le dio cada evangelista de acuerdo con el
          mensaje que quería trasmitir a su comunidad.




Trabajar:
             Parábola del sembrador: Mc 4,1-20; Mt 13,3-23; Lc 8,4-15

  Es una parábola de tradición múltiple es decir que está en los tres evangelios sinópticos.
  Se divide en tres partes bien claras (en Marcos)




                                                                                          39
    1. La parábola 1-9. lugar y momento histórico de Jesús.
    2. su explicación 13-20 – reinterpretación creada por la primera comunidad.
    3. Sentido de las parábolas 10-12 – reflexión creada por la comunidad del “escritor”.

   La imagen de la siembra no es original, en cambio es original de Jesús la narración del
fracaso de la semilla debido a los distintos terrenos.
   En Palestina se ara después de haber sembrado, por lo tanto es común que se siembre
sobre los senderos y en medio de las espinas. No es raro que Jesús haya partido de esta
realidad para confeccionar esta parábola. Todos los detalles de la narración nos llevan a
creer que la parábola es histórica.




 MILAGROS: Señales y prodigios
  Si buscamos en un diccionario la palabra MILAGRO encontraremos que nos dice: "Hecho
no explicable por las leyes de la naturaleza y que se atribuye a la intervención
sobrenatural de origen divino". Según esta idea, Dios, “desde afuera y desde arriba”,
actúa sobre las leyes de la naturaleza para suspenderlas o cambiarlas cuando lo cree
conveniente. Quienes piensan así imaginan, por ejemplo, a un Dios capaz de detener un
terremoto con una palabra.

   Esto crea una tendencia a potenciar la “magia-milagrera”. Se trata de una necesidad
humana bastante generalizada: la de desear que los problemas se nos resuelvan
“mágicamente”. Sin embargo, esta forma de pensar crea muchas dudas: ¿Podemos pensar
que Dios "se entretiene" en sanar una enfermedad "incurable" de la piel, saltándose las
leyes naturales y que, en cambio, deje funcionar con normalidad esas leyes, aún a costa de
miles de muertos en un terremoto…? Si pensamos esto nos quedamos sin respuesta ante
quienes nos interpelan diciendo: ¿Dónde está “tu Dios” que permite que tantos niños
mueran de hambre… que permite las atrocidades de las guerras…etc.?

   Jesús lo tenía claro: Dios actúa de otra forma. Actúa “desde adentro y desde abajo”.
Desde adentro, desde el corazón del hombre, dinamizando las mejores potencialidades de
nuestro ser para que consigamos la madurez humana, la filiación divina. Y desde abajo,
buscando la liberación/sanación de las personas excluidas y marginadas. Por eso, "milagro",
"prodigio" (en griego “teras”) aparece sólo tres veces en los evangelios, mientras que
"signo", "señal" (en griego “semeion”) se utiliza 48 veces. Este vocabulario nos pone en la
pista de que las señales o prodigios realizados por Jesús no pueden utilizarse como
“pruebas apologéticas” (es decir justificar, probar, que Jesús es el Hijo de Dios y por eso
hace milagros) sino como confirmaciones de fe.

   Es importante aclarar que el milagro, entendido como un hecho contrario a las leyes de la
naturaleza, es una noción que no tiene sentido en el contexto cultural de Jesús.




                                                                                         40
  Según la mentalidad común en la época de Jesús, era posible que alguien realizara
acciones extra-ordinarias (si bien no se trataba de hechos de una frecuencia cotidiana).
Existe referencia de un tal Apolonio de Tiana que hacía “milagros”; también entre los judíos
había rabinos y otras personas que hacían “milagros”.
   En el mundo antiguo, tener capacidades o poderes extraordinarios era algo posible y hasta
frecuente. Hoy en día lo sigue siendo en sociedades “no industrializadas”, es decir aquellas en las que
todavía no se ha impuesto el conocimiento de tipo científico como única forma de acercarse a la
realidad e interpretar la experiencia (grupos aborígenes de la Amazonia o del centro de África).
También las antiguas culturas orientales nos invitan a una mirada diferente sobre las capacidades y
posibilidades humanas. Cuando nos hablan sobre “la energía” humana nos aproximan a realidades
casi desconocidas para nuestra cultura y apenas logramos incorporar que los seres humanos utilizamos
poco más del 10% de nuestras capacidades.

   Los relatos evangélicos nos muestran que al entrar en relación con Jesús, las personas
recobraban la confianza y la seguridad en sí mismas. Los evangelios sinópticos usan al
menos siete veces la fórmula: Tu fe te ha salvado (Mt 9,22…). Esta expresión puede
traducirse igualmente por esta otra: Tu confianza te ha curado. Es notable la apreciación
de Franz Alt: "El gran descubrimiento de Jesús fue éste: los hombres enferman por el
miedo, pero se curan por la confianza” (1). Nadie cuestionó la realidad de las sanaciones
realizadas por Jesús, aunque ya en su misma época se hicieran diferentes lecturas sobre el
mismo hecho: la fuerza de Dios, el diablo o la magia.

   Cada una de estas sanaciones iba siendo progresivamente magnificada y amplificada a
través de la transmisión oral. Las noticias corrían de boca en boca con todo el colorido que
le añadía la imaginación popular. Los especialistas, estudiosos del lenguaje bíblico,
reconocen que es casi imposible identificar las sucesivas etapas de narración para llegar al
“núcleo primero” (a lo que hizo Jesús). Pero afirman que tuvo que existir un punto de
partida ciertamente histórico sobre el que se basa la gran riqueza de narraciones
posteriores.

   Jesús tuvo las características de un sanador popular (lo que hoy llamaríamos
“curandero”) y éste es un rasgo muy importante para explicar la enorme atracción que
ejercía entre la gente. “Una gran muchedumbre, al oír lo que hacía, acudió a él” (Mc 3,10;
Cfr 1,32-34; 1,45; 6,55-56).

  Al actuar así, Jesús empalma con la tradición de Elías, el gran profeta sanador del
Antiguo Testamento. Esta reflexión nos invita a descubrir los aspectos de Jesús que
nuestra cultura tiende a colocar en la penumbra.

   Las sanaciones de Jesús muestran su cercanía a los marginados. Los enfermos, y por
causa de ellos sus familias, tenían que soportar una situación de sospecha y marginación. La
idea que entonces se tenía de la enfermedad acentuaba esta condición social de
marginación (recordemos por ej., la curación del ciego de nacimiento en Jn 9). El hecho de
que Jesús se acerque a ellos y se deje tocar por ellos o de que los cure de formas poco
ortodoxas era un atentado contra las normas de pureza que gobernaban la sociedad
Palestina del siglo primero. Jesús no tuvo inconveniente en transgredir estas normas, pues
sólo así podía acercarse a los que estaban en situaciones más marginales.



                                                                                                    41
   Finalmente, sus curaciones son un signo de que el Reinado de Dios está empezando a
llegar. Los profetas habían anunciado que la curación de los cojos, ciegos, sordos, etc. sería
el signo de que se cumplían las promesas de Dios. Jesús se refiere a esta profecía para
explicar sus curaciones (Mt 11, 2-5 = Is 35, 5-6)

  Lo que es más admirable en Jesús es su experiencia de Dios como Padre “Abba” y su
sencilla y comprometedora consecuencia de que todos somos hermanos.

Trabajar en grupos: Mc 7,31-37          y   Lc 7,11-17     (comparando con I Re 17,8-24)
                    Mc 7,31-37

   Este texto presenta una serie de detalles: dedos en la oreja, tocarle la lengua con la
saliva, el suspiro, la palabra effatá “ábrete”, son los mismas técnicas mágicas que se usaban
en el judaísmo para la curación de este tipo de enfermedad. Por la característica “arcaica”
que presenta, la narración debe ser prepascual, ya que a la comunidad cristiana no le
gustaba presentar a Jesús como curandero popular.

  Dolores Aleixandre nos ayuda a completar la reflexión: “El texto nos hace recorrer todo
el esquema corporal: de Jesús se nombran las manos, los dedos, la saliva, los ojos y la
respiración; del sordomudo los oídos y la lengua. Al comienzo del relato el sordomudo aparece
encerrado en su silencio, llevado ante Jesús por otros y luego apartado de ellos por el mismo
Jesús. Se diría que no sólo está atado y trabado por su problema de comunicación, sino
también impedido para tomar iniciativas y decisiones libres. El contacto con Jesús en intensa
cercanía corporal con Él, y la fuerza de su imperativo ábrete, le sueltan todas sus ataduras y
le permiten de nuevo pronunciar su propia palabra. Como por un efecto contagioso, todos los
presentes se ponen a pregonar lo ocurrido y escuchamos su rumor admirado, como un eco de
las palabras de Dios en la creación “todo lo ha hecho bien”. Sin nombrarlo explícitamente
están celebrando la llegada del que viene en persona a salvar, a hacer oír a los sordos y cantar
a los mudos.
   Un gesto expresivo de Jesús: “levantó los ojos al cielo y suspiró”, su gemido es un
movimiento profundo de llamada a Dios, con la conciencia de una tarea difícil, de una dura
posición a vencer. Nadie obedece en el texto la orden de silencio dada por Jesús.” (*)

Lc 7,11-17 (I Re 17,8-24)

   Tiene muchas semejanzas con la leyenda profética de Elías. La intención de Lucas de
crear este relato de acuerdo con el modelo profético se confirma con la aclamación de la
gente: “un gran profeta ha aparecido en medio de nosotros”.
   También tiene profundas semejanzas con el milagro que se le atribuye a Apolonio de
Tiana, la resurrección de una joven prometida en las puertas de la ciudad de Roma.
   Todo nos induce a creer que no se trata de un hecho histórico, sino de un cuento popular
utilizado por Lucas para trasmitir un mensaje acerca de Jesús.
   Naín: la ciudad dominada por quienes tienen el poder, respecto del campo, es el lugar de
opresión. Jesús no va solo, van sus discípulos, sus seguidores que se distinguen de la
multitud, ellos han aceptado el proyecto.
   La puerta de la ciudad: lugar donde se manifestaba la vida de la ciudad, allí se
administraba justicia, se instalaba el mercado, se negociaba, etc. Ahí encontró Jesús la



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muerte y no la vida. Las viudas y los huérfanos eran los más pobres y marginados de la
sociedad. Además a esta mujer se le había acabado toda esperanza de ser trasmisora de
vida pues, siendo él hijo único y habiendo muerto, terminaba la esperanza de tener
descendencia.

Jesús vio, se conmovió, no quedó insensible ante el dolor, como lo hicieron el sacerdote y
el levita en la parábola del buen samaritano, Jesús se acercó y le dijo “no llores”.
    Jesús se enfrenta con la muerte, al tocar el féretro Jesús quedaba impuro, muerto,
pero no le importaba la ley, las estructuras, sino las personas, esa madre y su hijo que se
incorpora y empezó a hablar, convirtiéndose él en mensajero de esa nueva vida.
    Dice Lucas (7,22) que la resurrección de los muertos es signo de que la Buena Noticia es
anunciada a los pobres.
    Este relato nos muestra a Jesús como el liberador, que viene a dar vida a los pobres y a
los marginados, a los muertos de toda clase.
    Según las fuentes múltiples a Jesús al menos una “resurrección” se le ha atribuido.
Lo que nosotros no podemos afirmar es si esa persona estaba o no muerta. Si esa
persona estaba en coma, o sufría de catalepsia evidentemente el mundo antiguo lo hubiera
considerado una “resurrección.” Pareciera mejor hablar de resucitación...o reanimación...y
dejar la palabra resurrección más para la experiencia profunda de la resurrección de Jesús
y nuestra después de la muerte. En los casos anteriores es un volver a la vida normal.

   Toda esta “novedad”, en la manera de leer los Evangelios, no debe provocar una actitud de sospecha
frente a los mismos, sino una forma distinta de leerlos, donde lo principal no es el hecho prodigioso
sino lo que ese relato quiere enseñarnos sobre la persona de Jesús, su vida, su mensaje y nuestra
relación con ÉL.



                  CELEBRAMOS




         En el tapete colocamos la velita, Biblia, distintas imágenes de Jesús, la Cruz
         Leemos el texto: Jn.14,1-7 Oraciones - Canto




(*)Aleixandre, Dolores: Contar a Jesús – Colección Espiritualidad Pasionista
(1) F. Alt: Jesús, el primer hombre nuevo. El Almendro, Córdoba, 1993

7°Encuentro                        LOS DISCÍPULOS Y DISCÍPULAS
                                       LA PREDICACIÓN DEL REINO




                                                                                                  43
    PARA COMENZAR



   Iniciamos nuestro encuentro con un canto
                                 y una oración invocando al Espíritu Santo
               Hacemos memoria de las personas que estuvieron cercanas a Jesús desde
                el comienzo de su predicación
               Compartir



                PARA CONOCER Y COMPARTIR




Jesús y sus discípulos y discípulas

  Jesús de Nazaret, tal como nos relatan los evangelios, surgió del “círculo” de Juan el
Bautista. Pero no fue sino hasta después de la muerte de aquél que Jesús comenzó su
ministerio. El mensaje central de su predicación destacaba el lado positivo de la llegada del
Reino, a diferencia del mensaje de Juan quien hablaba del juicio de Dios, inminente y
severo.
  Algunas preguntas que nos hacemos son: ¿Jesús tenía discípulos y discípulas?, ¿quiénes
eran?, ¿para qué los reunía?, ¿Jesús quería una iglesia?

*¿Jesús quería una iglesia?
Hay que decir que esta última es una pregunta anacrónica (es decir, formulada desde
nuestro tiempo y no desde la realidad de Jesús) Jesús de hecho vivía en una “iglesia” de
1000 años, porque el pueblo hebreo tenía conciencia de ser el pueblo de Dios. Es importante
recordar que “iglesia” es la traducción de asamblea, por eso se puede decir –como haciendo
una comparación- que el pueblo de Israel era una iglesia.

*¿Jesús tenía discípulos y discípulas?, ¿quiénes eran?
Él vino para las ovejas perdidas del pueblo de Israel. Él quiere restaurar el pueblo de
Israel, es tan claro que Jesús quiere esto que por eso elige 12 apóstoles. El número
doce remite a Israel, remite a las tribus; Jesús tenía seguramente muchos más discípulos y
discípulas; baste recordar el envío de los “72”. Ver Lc 10,1-12
   Si vemos la lista de los 12 no siempre coinciden los nombres. Hasta tal punto no
coinciden los nombres que después la Iglesia tuvo que empezar a identificar: a Judas con
Tadeo, a Mateo con Leví, a Bartolomé con Natanael, para que sean siempre los mismos doce.
Probablemente Jesús tuviera un grupo más chico, que en un primer momento remarca
el número de doce y al que se siguió llamando “el grupo de los doce”, porque más que
nada es evidentemente un número simbólico. Que el grupo de Jesús es el de “los doce”,
hay distintas fuentes que lo remarcan: Marcos, Lucas, hasta el Apocalipsis nombra a los
doce apóstoles (Ap 21, 14). La tradición ha identificado a los discípulos que siguen a Jesús,
como los doce apóstoles.



                                                                                          44
   No tenemos muchos elementos de certeza histórica para saber, aunque podemos
suponer, que en el grupo de los seguidores de Jesús algunos hayan sido llamados por ÉL
(Mc 1,16-20), lo cual es novedoso porque lo común era que cualquiera que quisiera
seguir a un maestro fuera y lo buscara, (si uno quería entrar en la escuela de Hillel iba y
le decía : “quiero que me formes”…. y no que el maestro lo llamara), pero por el otro lado
tenemos algunos casos de quienes piden seguir a Jesús, hay a quien se lo concede y a otros
no. (Jn 1,37-39)

   Al endemoniado de Gerasa le dice que no, que vaya a su casa a anunciar las cosas que
Dios hizo por él. (Mc.5, 19). En otros casos hay una firme invitación por parte de Jesús
que dice: “Sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos” (Lc.9, 59-60).
   Para poder reunir elementos históricos que nos permitan saber de los distintos
seguidores de Jesús, estamos un poco limitados a la hora de construir un relato vocacional.
   Para intentar construir ese relato, quizá la palabra clave sea “reunir”: “reunir a las
ovejas perdidas del pueblo de Israel”. La imagen pastoril no es ajena a todo esto; como en
Jeremías o en Ezequiel, Jesús también la utiliza (Ez 34,11-22; Jer 31,10; Mt 15,24)

   Insistimos, la acción de Jesús remite siempre a restaurar a Israel. ¿Quiénes eran para
Jesús “las ovejas perdidas del reino de Israel”?: Los excluidos, ya que queda claro en sus
actitudes cómo Él busca romper con todo el sistema que excluye a los que no cumplen con
determinadas prescripciones.

Un ejemplo es la exclusión de la mujer en un mundo absolutamente machista:

   a) el tema del divorcio: según la ley de Israel el único que puede repudiar (divorciarse)
      es el varón, ya que la mujer no tiene ninguna posibilidad de hacerlo. Partiendo de
      Deut 24,1 el varón puede divorciarse, repudiar a su mujer, echarla de su casa ¿Con
      qué motivos? Si el hombre encuentra en ella algo que le desagrada hace un
      certificado de repudio. ¿Qué es lo que puede desagradar al hombre? Algo tan
      mínimo como dejar quemar la comida, puede ser motivo de repudio. Si la mujer no
      tiene “casa paterna” donde regresar, queda sola, totalmente desamparada. [El texto
      en Mc 10, se basa en la legislación romana, según la cual la mujer también puede
      divorciarse, pero en Israel eso es imposible.]
   b) La mujer viuda pobre, sin familia que la sostenga, es una mujer abandonada, igual
      que en el caso de la mujer repudiada.
   c) El hombre, era el garante del sustento y de la vida de la mujer. Tan era así que si un
      hombre violaba a una mujer, tenía que casarse con ella y no podía repudiarla, es
      decir su vida, su sustento estaba asegurado. Por supuesto que para nosotros esto es
      aberrante, pero pensemos que no había un conjunto de leyes de defensa de la mujer;
      visto desde nuestra realidad es incomprensible, pero en aquella cultura era una
      verdadera defensa de la vida de la mujer.

  En todo el Nuevo Testamento encontramos muchos gestos y actitudes de Jesús buscando
incluir a los que la sociedad de ese tiempo excluía: extranjeros, publicanos, leprosos,
mendigos, mujeres, niños. En tiempos de Jesús, aquellos que buscaban su salvación por
medio de la Ley (como los fariseos) y los que buscaban “respaldo” en la Ley para sostener



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su poder o situación de privilegio (como los saduceos), se basaban en el criterio de la
santidad, y así cada vez excluían a más gente porque cada vez eran menos los “muy santos”,
los que podían “cumplir” con todos los requisitos de la Ley.
  Está claro que Jesús no utilizó ese criterio de la santidad. Jesús y sus discípulos y
discípulas incluían a los que la sociedad excluía: Jesús vino “para las ovejas perdidas del
pueblo de Israel”

*¿Para qué los reunía?:
Jesús buscó compañeras/os para ayudarlo a compartir su experiencia de Dios-Abba: es
decir, de que es posible concretar la voluntad de Dios, el sueño de Dios, el Reino de Dios.
Porque donde Dios “reina”, allí se realiza su voluntad.

a)   ¿Cuál es la voluntad de Dios?

En el texto de Is. 5 encontramos una respuesta en el ejemplo de la viña: Es para que dé
frutos: que se establezca el derecho (mispá) y la justicia (tsedacá). Porque lo que Dios
quiere mostrar es que “otro mundo es posible”. Una sociedad donde exista el derecho y
la justicia, en la que todos vivan como hermanos.
Dios quiere que se establezca el derecho y la justicia. Pero no hay derecho, sino clamores
(Is.5, 11).
¿Cuál es la voluntad de Dios? Que sólo Dios “esté por encima”. Así lo expresa Jesús al
nombrar a Dios como ABBA, entonces si Él es Padre, todos somos hermanos. Mientras haya
injusticia y exclusión no se vive como hermanos, no se está concretando el Reino de Dios, lo
que Él sueña para cada hombre y cada mujer.



b) El Reino, centro de la predicación de Jesús

Los relatos más antiguos sobre Jesús dan testimonio acerca de la importancia que tuvo en
su enseñanza y en su práctica el anuncio del Reino de Dios.
Aunque Jesús nunca se refiere a Dios como rey, la convicción de que el Reino de Dios está
haciéndose presente aparece en el centro de su predicación.

  Es importante tener en cuenta que en la cultura de los pueblos mediterráneos del tiempo
de Jesús, la única expresión política existente era la monarquía, generalmente una
monarquía absoluta (donde el rey reunía todo el poder). No existían otros sistemas de
gobierno.

   El término griego que se traduce por ‘reinado’ o ‘reino’ se refiere a la relación de
soberanía (poder) que un rey establece y mantiene sobre sus súbditos. Sólo de forma
indirecta significa también el territorio en el que viven esos súbditos.

   Cuando Jesús afirma que el Reino de los Cielos está llegando quiere decir que el
“soberano absoluto” de los cielos, Dios, está asumiendo el poder sobre la tierra.

  Jesús habla del Reino de Dios como de una realidad nueva, que distingue todo lo que está
empezando a acontecer en torno a su movimiento, de lo que existía antes de Él; pero




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también como de algo por lo que es necesario luchar o esforzarse, cuya plenitud no se ha
alcanzado todavía.

   El evangelio de Marcos, que es el más antiguo, recoge dichos tradicionales de Jesús en
torno al Reino de Dios: parábolas acerca de su crecimiento (la parábola del sembrador y la
de la simiente que crece por sí sola, Mc 4,1-9; 4,26-29), la predicción de su plenitud
cercana (Mc 9,1; 14,25) y el obstáculo que suponen las riquezas para entrar en él (Mc
10,23-25).

  Vemos, pues, que la venida y realidad del reino de Dios es un tema muy frecuente en la
predicación de Jesús. Todos los relatos de curaciones, exorcismos y “pan compartido”
hablan del Reino que se hace presente.

   El evangelista Marcos lo señala como el centro y la causa de la actividad pública de
Jesús: “Después de que Juan fuera arrestado, marchó Jesús a Galilea proclamando la buena
noticia de Dios. Decía: El plazo se ha cumplido. El reinado de Dios está llegando.
Conviértanse y crean en el evangelio” (Mc 1,14-15). Si tenemos en cuenta que el núcleo de la
predicación cristiana primitiva no fue ya el Reino de Dios sino la resurrección de Jesús,
deberemos reconocer en este texto de Marcos un testimonio fiel de lo que todos los
primeros seguidores de Jesús sabían acerca del contenido original de su mensaje.

   El Reino, por lo tanto es más el reinado de Dios, es decir una nueva manera de vivir las
relaciones entre los varones y mujeres y con Dios. El Reino no es un lugar, no es un espacio,
sino que es un nuevo tipo de vínculos más fraternos y filiales, más cercanos y justos, más
solidarios y misericordiosos. Cuando nos relacionamos del modo como Dios nos propone,
estamos haciendo espacio al reinado de Dios, estamos gestando Reino.
   Pero, tal como dice la Parábola del trigo y la cizaña, entre nosotros el Reino crece
mezclado con todo lo que tenemos de anti Reino.

C) “Escatología” y Reino de Dios

Es lógico pensar que tanto Jesús como sus discípulos y discípulas siendo judíos, entenderían
los acontecimientos y formularían sus ideas en el “marco conceptual” del Judaísmo.

A lo largo de la historia de Israel habían surgido profetas que anunciaban una intervención
extraordinaria de Dios:

      Antes del Exilio (-587), pensaban que Dios intervendría en un futuro muy próximo
       por medio de castigos ejemplares – guerras, hambres, terremotos, etc.- debido a la
       “infidelidad” del pueblo (injusticias o idolatrías por ej.) Si el pueblo se convertía la
       amenaza quedaba sin efecto. Dios nunca comprometía su libertad absoluta para
       perdonar.

      Desde la experiencia de la cautividad en Babilonia y durante todo el tiempo que duró
       el sometimiento del pueblo judío a los distintos imperios extranjeros, se fue
       afianzando una perspectiva distinta en la profecía, según la cual, la intervención
       extraordinaria de Dios en la historia estaría ahora dirigida a castigar o destruir las
       naciones que oprimían a Israel. Tras dicha intervención, el pueblo de Dios




                                                                                            47
       recuperaría su independencia política y se gobernaría por siempre según la justicia
       divina.

      A medida que la liberación parecía más difícil, y que judíos y gentiles o paganos, se
       diferenciaban menos entre sí en lo que se refiere a su responsabilidad en la opresión
       sufrido por el pueblo pobre, los profetas (recordemos a Juan el Bautista)
       anunciaban la intervención de Dios en términos cada vez más radicales,
       extraordinarios y definitivos. La idea de que la próxima intervención de Dios sería la
       última, de que el tiempo para la conversión se acaba, es lo que caracteriza esta
       corriente de pensamiento que los estudiosos denominan “escatológica” (“esjatón”
       significa “fin” en griego).

  Como decíamos al comienzo, es lógico pensar que tanto Jesús como sus discípulos
compartían alguna forma de esperanza escatológica.

   Los testimonios evangélicos más antiguos sobre el Reino de Dios parecen referirse a una
transformación de la realidad humana (personal, social y política) que empieza a
concretarse a través del ministerio de Jesús y que se espera llegue a su plenitud en un
futuro cercano.

  Hay, sin embargo en los Evangelios, otros textos que se refieren a un juicio divino
también próximo (Mc 12,1-12), a la vida eterna (Mc 12,18-27) o al propio Jesús viniendo
como juez glorioso para salvar a sus seguidores (Mt 25,31-46).

   Finalmente, la mayor parte de los testimonios que tenemos acerca de la fe de las
primeras comunidades cristianas (las cartas de Pablo y el libro de los Hechos de los
Apóstoles) centran su esperanza en el poder salvador de Jesús resucitado y en la
resurrección para la vida eterna.

   Tras la muerte de Jesús, algunos grupos de discípulos parecen haber continuado la labor
de extender el reino de Dios por Galilea con los mismos métodos que habían aprendido de
su maestro y guía. Numerosos investigadores creen que estos grupos son los responsables
de la composición y transmisión del documento Q.

   Otros discípulos vieron en los acontecimientos pascuales la señal de una ruptura mucho
más grande con lo anterior y el comienzo de una etapa distinta en el proyecto de Dios. En
esta nueva etapa, Jesús resucitado asumía un nuevo papel cuya importancia le colocaba en
el centro de las esperanzas de sus seguidores, desplazando a un segundo lugar el interés
por el Reino. En este contexto se reafirma la esperanza de un “Juicio Final” en el que Jesús
Resucitado estará presente actuando como intermediario escatológico entre Dios y los
hombres, y que de acuerdo con su forma de actuar cuando estaba todavía vivo entre la
gente, se apiadará y salvará a todos los que creen en Él (Rom 8,33-34; Mc 13, 26-27; Hch
10, 42-43 13, 38-39; 17, 30-31).

  Jesús murió sin que el reino de Dios alcanzara su plenitud. Las experiencias de
resurrección que tuvieron sus discípulos y discípulas les dieron la certeza que Dios lo había
confirmado en la Vida, que de alguna forma su compromiso con el anuncio y la llegada del
Reino no había sido un error o un fracaso.




                                                                                          48
                CELEBRAMOS




     Colocamos el tapete, la velita y un camino con “huellas”.

     Nos invitamos a rezar juntos esta oración:




                                          NO TIENES MANOS

                                           Jesús, no tienes manos.
                                        Tienes sólo nuestras manos
                          Para construir un mundo donde habite la justicia.
                                             Jesús, no tienes pies.
                                          Tienes sólo nuestros pies
                              para poner en marcha la libertad y el amor.
                                           Jesús, no tienes labios.
                                            Tienes nuestros labios
                             para anunciar la Buena Noticia a los pobres.
                                          Jesús, no tienes medios.
                                         Tienes sólo nuestra acción
                                    para lograr que todos los hombres
                                         y mujeres sean hermanos.
                                   Jesús, nosotros somos tu Evangelio,
                                el único Evangelio que la gente puede leer
                            si nuestras vidas son obras y palabras eficaces.
                                    Jesús, danos tu fortaleza y coraje
                                     para desplegar nuestros talentos
                                       y hacer bien todas las cosas.




8° Encuentro                     EL CONFLICTO Y LA CRUZ



            PARA COMENZAR



                                   Iniciamos nuestro encuentro con un canto



                                                                               49
                                 y una oración invocando al Espíritu Santo



                PARA CONOCER Y COMPARTIR




1. UN DATO HISTÓRICO MUY BIEN DOCUMENTADO: LA MUERTE DE JESÚS
  Los relatos de la pasión, muerte y resurrección de Jesús son el centro de nuestra fe, y
de la vida de las comunidades, el kerygma. Por eso fue lo primero en ponerse por escrito.
   Que Jesús fue ejecutado por orden de las autoridades romanas es el dato histórico
mejor documentado de su vida: aparece en los escritos del historiador judío Flavio Josefo y
del historiador romano Tácito; además, por supuesto, en las fuentes cristianas.

   Que el instrumento de su muerte fue la cruz está testimoniado por las fuentes
cristianas y por Flavio Josefo. La crucifixión era la forma de ejecución reservada por los
romanos a los rebeldes, los bandidos y gentes de baja extracción social acusadas de
producir disturbios. Las acusaciones por las que Jesús fue condenado son coherentes con
esta pena.

   Para las primeras comunidades cristianas, la ejecución de Jesús por orden de las
autoridades romanas fue un dato “incómodo”. Estas comunidades buscaron ser aceptadas
socialmente y para ello era importante ser reconocidas como un grupo religioso pacífico.
Por eso el hecho de tener como fundador a una persona ajusticiada como rebelde político
no favorecía en nada estas pretensiones. Por el contrario, las hacía sospechosas de
profesar una ideología opuesta al sistema del imperio romano y sus aliados locales; para
ellos, los seguidores de Jesús eran probables generadores de conflictos. Si recordamos el
“criterio de incomodidad” cuando nos referimos al tema de las fuentes, nos resulta más
fácil comprender por qué los relatos de la Pasión que nos presentan los Evangelios traslucen
un gran interés de los redactores por demostrar la inocencia de Jesús y que su ejecución
fue el resultado de la ignorancia de los romanos y la envidia o perversidad de las
autoridades judías. De todo ello podemos concluir diciendo que el dato de la ejecución de
Jesús jamás pudo haber sido “inventado” por sus discípulos y discípulas, ya que dificultaba
la inserción de las comunidades. La probabilidad de que el dato sea histórico es casi
absoluta.

   Teniendo en cuenta la situación política de Palestina y la forma rápida y cruel en la que
los prefectos romanos trataban a los súbditos de naciones sometidas que provocaban
disturbios o eran sospechosos de sublevar al pueblo contra el poder de Roma, resulta
coherente la actitud de Pilatos contra Jesús, ya que su prédica del Reino de Dios debió
despertar muchos recelos.



2-EL CONFLICTO
  Por lo que decíamos en el párrafo anterior es importante recordar que cuando nos
referimos al Reino de Dios no estamos hablando de la vida eterna.



                                                                                         50
   En Palestina, en el tiempo de Jesús, el anuncio de la llegada del Reino tenía un sentido
eminentemente político. Según la predicación de Jesús, el Reino de Dios había empezado a
hacerse presente y eficaz; su plenitud se esperaba para un futuro cercano, incluso,
inminente. La llegada del Reino de Dios de forma no violenta, no contradice su carácter
político, es decir, su incidencia en las relaciones de poder

  Creemos importante volver a afirmar que el Reino de Dios es el centro de la predicación
de Jesús, por eso consideramos necesario “ambientar” este anuncio en la cultura
mediterránea del siglo I, para comprender mejor el significado que tuvo para el mismo
Jesús y para aquellos que lo escuchaban
   En todos los pueblos del mundo antiguo la religión estaba profundamente relacionada con
la vida cotidiana. Por eso existía un culto doméstico: en cada casa había un altar para
expresar la veneración a los antepasados, considerados los dioses familiares a los que se
pedía la bendición de los niños que nacían y de los matrimonios; el padre de familia oficiaba
de “sacerdote”. De la misma forma existía un culto público, vinculado a la vida política del
pueblo (por ej. entre los romanos, los Cónsules preguntaban a los sacerdotes o augures si
era un día propicio para iniciar una guerra). Así también en el pueblo hebreo la religión
estaba vinculada tanto al ámbito familiar como al público o político. Referido a éste último
baste recordar que Salomón ordenó la construcción del Templo para respaldar su propia
autoridad como rey de todas las tribus de Israel.
   Cuando Jesús habla del Reino de Dios sitúa su anuncio en el ámbito de la religión pública
o política de Israel, haciendo referencia a la situación social que vivía el pueblo de Palestina
en aquella época.
   En muchos lugares del Imperio Romano las aristocracias locales ejercían lo que se
llamaba patronato. Ésta era una costumbre que trataba de paliar las enormes diferencias
sociales; el “patrón” terrateniente protegía a sus “clientes” (plebeyos, campesinos)
asegurando el sustento de sus familias y creando un vínculo de mutua fidelidad, aunque las
diferencias siguieran siendo muy notorias.
   La aristocracia en Palestina desatendió la obligación de proporcionar su patronazgo a sus
clientes y se dedicó a acumular tierras y posesiones. La política de los herodianos
“mercantilizó” la economía explotando desmedidamente a los campesinos, lo que trajo una
importante desintegración de la familia campesina tradicional, haciendo que aumentara la
masa de empobrecidos y marginados.

  Estas masas son las que conmovían el corazón de Jesús, y a las que dirigió su mensaje
sobre el Reino de Dios. Su anuncio, que presenta a Dios como Padre de su pueblo, es la
respuesta a esta situación concreta, la situación que vivían los pobres, y por eso ellos
fueron sus primeros destinatarios.

   Este anuncio del Reino de Dios contiene una propuesta alternativa partiendo de los
valores que lo sustentan:

     la imagen de Dios-ABBÁ que Jesús predica y vive no es la de los sabios y entendidos,
      sino el Dios de la gente sencilla, que acoge a todos sin distinción

     Dios-ABBÁ es como un padre terreno, pero lo que lo identifica no es el ejercicio de la
      autoridad patriarcal, sino el perdón y la misericordia.



                                                                                             51
   En una sociedad teocrática como la de entonces la imagen de Dios servía para legitimar
un tipo concreto de autoridad y de estructura social. Jesús, al presentar esta nueva imagen
de Dios-ABBÁ, está poniendo las bases de una nueva sociedad con valores diferentes.

   En una cultura donde el valor central era el honor (y las riquezas y el poder, que solían
estar asociadas a él), que otorgaba el reconocimiento público de un individuo o un grupo;
Jesús critica a los que se pasean por las plazas para ser saludados con reverencia, o buscan
los primeros puestos en los banquetes (Mc 12,38-39; Lc 14,7-24).

   El Reino de Dios que anuncia Jesús, cuestiona el honor y propone nuevas formas de
relación entre las personas:

    Jesús se relaciona con publicanos, prostitutas y pecadores, que eran gente sin honor
     (Mc 2,15-17; Lc 15,1-2)
    Sus críticas contra la riqueza y el poder son muy severas. La riqueza es el principal
     obstáculo para entrar en el Reino de Dios (Mc 10,23), y por eso es necesario elegir
     entre ella y Dios (Lc 16,9-13; Mt 6, 24).
    El poder como dominio, es un instrumento de sometimiento que anula a las personas,
     y sus discípulos deben renunciar a ejercerlo (Mc 10,42-45).

   La propuesta de Jesús cambia todo de lugar: en vez de colocar en el centro el honor,
Jesús propone como valor central, la persona; pero teniendo en cuenta lo que vale para Dios
y no el valor relativo que muchos hombres le otorgan; en lugar de las riquezas propone la
solidaridad; y en lugar del dominio propone el servicio.

  Hasta aquí, las raíces profundas del conflicto entre Jesús y las autoridades judías y
romanas. Veamos cómo se fueron sucediendo los acontecimientos más cercanos a su
condena.

   Jesús fue ejecutado en Jerusalén durante las fiestas judías de la Pascua.
Él y sus discípulos llegaron a Jerusalén entre los peregrinos que iban allí para celebrar las
fiestas.

  Las protestas y disturbios contra Roma solían plantearse aprovechando las
multitudinarias celebraciones de las fiestas judías, sobre todo la de la Pascua, que era la
fiesta de la liberación. Por eso el prefecto romano, que habitualmente vivía en Cesarea
Marítima, se trasladaba a Jerusalén durante dichas fiestas.



Al llegar a la ciudad santa, Jesús realizó dos acciones simbólicas muy provocativas: entró
montado en un burrito entre las aclamaciones de sus seguidores; y expulsó a los cambistas
y vendedores de animales que realizaban sus negocios en las dependencias del Templo.

  Los últimos días de la vida de Jesús transcurrieron en la ciudad de Jerusalén. Por eso es
importante conocer algo sobre la situación de esta ciudad en aquella época, y sobre los
acontecimientos principales que tuvieron lugar allí.

   Herodes el Grande había desarrollado una intensa actividad constructora: suntuosos
palacios, una nueva muralla para ampliar el perímetro de la ciudad y sobre todo la ampliación



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del Templo, dieron a Jerusalén en tiempos de este gobernante un esplendor que no había
tenido antes y que no volvería a tener después. El Templo se convirtió de nuevo en el centro
del judaísmo. Herodes no lo hizo por devoción (pues al mismo tiempo estaba construyendo
otro templo en honor del emperador en Cesarea Marítima) sino para ganarse el apoyo de la
aristocracia sacerdotal. Se renovó el impulso de las peregrinaciones de judíos de todas
partes, que en fechas señaladas llegaban allí para ofrecer sus sacrificios de acuerdo con lo
que ordenaba la Ley.

  Los cuatro evangelistas coinciden en que la entrada de Jesús en Jerusalén fue una
verdadera manifestación popular en la que se escucharon gritos, aclamaciones y consignas
de marcado contenido político: referencias al Reino de Dios sobre Israel y al papel de
Jesús como enviado de Dios, en calidad de sucesor de David (Mt 21,9; Mc 11,9-10; Lc 19,38;
Jn 12,13). Si bien todos los que aclamaron a Jesús seguramente no pensaban en el mismo
“modelo” de Reino de Dios, sí tenían puestas sus esperanzas en alguna forma de gobierno
nacional autónomo inspirado en la justicia divina. Esos gritos expresaban los “clamores”
contra la situación política y social del momento y eran expresión de una esperanza de
cambio.

   En una ciudad relativamente pequeña como Jerusalén, desbordada de peregrinos,
controlada por los soldados romanos que patrullaban las calles y vigilaban desde lo alto de
las murallas, esta multitud que aclamaba a Jesús provocó el alerta entre las autoridades.

   Además, la tradición sinóptica sitúa también en estos días anteriores a la Pascua otra
actuación provocativa de Jesús: la expulsión de los mercaderes del Templo. Juan narra la
misma escena pero la sitúa al comienzo de su ministerio; la mayoría de los biblistas
consideran que este evangelista ha desplazado el acontecimiento del Templo por razones
teológicas y/o literarias.

   Según los cuatro evangelios, Jesús entró en el Templo y en abierta oposición a los
cambistas y vendedores de animales, les empezó a derribar sus puestos e impidió que
realizaran sus actividades (Jn 2, 13-16; Mc 11,15-17; Mt 21,10-17; Lc 19, 45-46). Al margen
de las interpretaciones que se pueden dar a esta acción de Jesús, es evidente que la misma
constituye una ofensa contra el “sistema” del Templo; por eso alarmó a los dirigentes
religiosos, quienes eran también los dirigentes locales de la comunidad judía, subordinados
al poder de Roma.

   No parece que Jesús fuera alguien que estuviera en contra del Templo, por cuanto Él
enseñaba en el Templo: “todos los días estaba en el Templo y no me detuvieron” (Mt 26, 55)
esto no lo dice buscando crear un conflicto, sino confirmando su presencia (Lc 19,47).
   Jesús enseña cuando ve a la viuda pobre; cuando va a Jerusalén a celebrar la Pascua, (si
estuviera en contra del Templo hubiera celebrado la Pascua en su casa, recordemos que los
esenios de Qumram no iban a Jerusalén para las fiestas).
   Jesús entiende el Templo como el lugar del encuentro con Dios en la realización del
derecho y la justicia. Para los que participaban del “sistema” del Templo éste era el único
lugar donde habitaba Dios, por lo que tenían la “seguridad” de encontrarse con Él solamente
por cumplir los sacrificios que marcaba la Ley (lo cual movía un importante comercio).
Desde la mirada de Jesús esto era tomar al Templo como un lugar idolátrico, no como casa
de oración. Por eso en los distintos relatos de la expulsión de los vendedores se encuentran


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referencias a la idolatría, a través de textos del Antiguo Testamento (Jer.7, 11 e Is.
56,7.)
   Este rechazo de Jesús hacia el modo como funcionaba el Templo es coherente con la
actitud que Jesús había mantenido a lo largo de todo su ministerio frente a las normas de
pureza. Recordemos que éstas tienen su origen en la legislación relativa al culto del Templo,
y su estricta aplicación excluía de la comunidad religiosa de Israel a toda una serie de
“individuos no deseables”: extranjeros, enfermos, mujeres (en determinados períodos de su
ciclo vital). . . o simplemente los más pobres que no podían costear las víctimas del
sacrificio.

  Para peor Jesús pertenece al Norte, a Galilea, zona de muchos conflictos. No olvidemos
que en Jerusalén viven los más acomodados económicamente, en cambio en Galilea eran
todos pobres, además era una zona donde se habían producido varios levantamientos,
fuertemente reprimidos por Roma.
  Las autoridades judías, se encuentran con este galileo que les causa conflictos y deciden
denunciarlo. Pero no les sirve una denuncia vinculada con cuestiones “religiosas” judías,
porque esto es inconsistente para las autoridades romanas, en cambio sí le sirve que la
denuncia tenga que ver con algo real como es el Templo, fuente de ingresos para el imperio.
  Probablemente haya habido conflictos a partir de algún acontecimiento previo, como el
tema de la moneda con la efigie del emperador (Mt 22, 15-22) con la intención de acusar a
Jesús diciendo “éste dijo que no hay que pagar impuestos”; ya que ésta era una denuncia
que hablaba de Jesús como alguien que proponía desobedecer, que incitaba a la rebelión
contra Roma. Esto daba mayor consistencia a la denuncia de las autoridades judías.
  Por esto lo juzgaron y las autoridades romanas lo condenaron a muerte.


3-¿POR QUÉ LA MUERTE EN CRUZ?
  La crucifixión es una forma de ejecución de origen persa que fue adoptada por griegos y
romanos.
   El proceso de la crucifixión es una forma de ejecución con la que se buscaba degradar
públicamente al condenado. Las autoridades romanas la aplicaban a aquellos individuos a
quienes no sólo se quería eliminar físicamente, sino también moral y afectivamente, a fin de
que su posible influencia sobre la sociedad quedara borrada de forma definitiva junto con
su existencia.
  Conseguir que el reo quede despojado de su condición de persona y que adquiera una
apariencia repulsiva, lograr que el miedo y el dolor le hagan perder el autocontrol... sirve
para legitimar a las autoridades que han decidido deshacerse de él, facilita la tarea de los
verdugos y avergüenza a los familiares y amigos.

   El proceso de degradación del condenado a la cruz empezaba en el camino que debía
recorrer hasta llegar al lugar de la ejecución, pasando por las zonas más pobladas de la
ciudad y cargando el travesaño de su propio patíbulo. Normalmente llevaba colgado al cuello
un letrero con la causa de su condena. Muchas veces estaba ya desfigurado debido a las
torturas que había sufrido en prisión.



                                                                                          54
   El lugar donde era ejecutado estaba siempre fuera de la ciudad, simbolizando el rechazo
de la entera comunidad hacia su persona; sin embargo, se solía elegir un punto concurrido o
elevado con el fin de que hubiera el mayor número posible de testigos de su deshonra. La
desnudez tenía por objeto avergonzarle públicamente, la forma como era colgado y la
duración de la agonía, quebrarle moralmente. Cuando finalmente moría, las autoridades
prohibían que se le diera una sepultura digna. Lo más frecuente era que dejaran al cadáver
sujeto a la cruz durante días y luego lo arrojaran a una fosa común. En algunas ocasiones
excepcionales permitían que la familia lo enterrara, pero con la condición de que no hubiera
ritos funerarios ni otros signos de duelo.

   Tanto sus seguidores como sus perseguidores llegaron a la misma conclusión: con la
muerte de Jesús todo había terminado… Los dos grupos se equivocaron. A lo largo de la
historia, incontable número de personas han tenido en Jesús, el Cristo, su consuelo, su
esperanza y su fortaleza.
   Quienes tenemos fe y estamos convencidos de que aquel Jesús que pasó haciendo el bien
por los caminos de Galilea es el Hijo de Dios, podemos volver al comienzo de esta historia
para ver qué es lo que hay detrás de todos aquellos acontecimientos y enseñanzas.
   Para nosotros Jesús no es sólo un hombre, sino la manifestación definitiva de Dios, y por tanto el
único camino seguro para conocer cómo es Dios.

   El Evangelio de Juan dice: “A Dios nadie lo ha visto jamás; el Hijo único, que es Dios
y que está en el seno del Padre, es quien nos lo ha dado a conocer' (Jn. 1,18).



                  CELEBRAMOS



   Encendemos la velita, junto a la Biblia está la cruz.
   Invitamos a hacer un momento de silencio, mirando la cruz
   Se invita a que se vaya pasando la cruz, y con ella en las manos cada uno hace su
    oración, diciéndole al Crucificado, lo que nos dice el corazón.
   Terminamos nuestro encuentro con un canto.

MAPAS

    1. Mediterráneo, en tiempos de Jesús




                                                                                                  55
2. Palestina, en tiempos de Jesús




                                    56
                               Bibliografía



 Aleixandre, Dolores rscj: Mujer de la nueva creación - UP Comillas



 Bravo, Carlos s.j.: Galilea, año 30, historia de un conflicto – Centro Bíblico
  Ecuménico, Bs.As., 1997




                                                                             57
 Castel, Francois: Historia de Israel y de Judá - Editorial Verbo Divino, Estella
  (Navarra), 1997



 Mesters, Carlos – Lopes, Mercedes: Evangelio de Lucas – Centro Bíblico
  Ecuménico, Bs.As., 1999



 Mesters, Carlos – Lopes, Mercedes –Orofino, Francisco: Evangelio de Mateo-
  Centro Bíblico Ecuménico, Bs.As., 1999



 Oporto, Santiago G.: El Jesús Histórico - Universidad de Salamanca



 Sicre, José Luis: El cuadrante- parte II – la apuesta. Verbo Divino Estella
  (Navarra), 1999



 Theissen, Gerd: La sombra del Galileo – las investigaciones históricas sobre
  Jesús traducidas a un relato – Salamanca, Sígueme, 1995




                                    INDICE

                                                                         Página


Presentación…………………………………………………………………………………………………………………. 3

1° Encuentro
EL CAMINO DEL PUEBLO DE JESÚS ………………………………………………………………….. 5




                                                                                  58
2° Encuentro
GRUPOS DEL TIEMPO DE JESÚS…………………………………………………………..…………………12


3° Encuentro
LAS FUENTES………………………………………………………………………………………………………………..17


4° Encuentro
LOS RELATOS DE LA INFANCIA……………………………………………………………………………26


5° Encuentro
LOS ORÍGENES de JESÚS………………………………………………………………………………………………….30


6° Encuentro
PARÁBOLAS Y MILAGROS………..……………………………………………………………………………..37

7°Encuentro
LOS DISCÍPULOS Y DISCÍPULAS
LA PREDICACIÓN DEL REINO…………………………………………………………………………………44


8° Encuentro
EL CONFLICTO Y LA CRUZ………………………………………………………………………………………..50

Mapas……………………………………………………………………………………………………………………………….56

Bibliografía……………………………………………………………………………………………………………………..58




           Colección Espiritualidad Pasionista
                             Para uso interno



               Poner este material por escrito nos resultó una tarea ardua pero
           muy enriquecedora. Nos permitió profundizar en este Jesús, un judío
           que vivió en un tiempo, en una cultura, en una realidad determinadas
           que marcaron su vida y sus opciones. Cuanto más lo descubrimos,



                                                                                  59
cuanto más lo conocemos, más nos enamora y somos más concientes
de cuánto camino nos falta por recorrer si queremos ir tras las
huellas del Galileo.

     Les proponemos que se animen a trabajar con este material en
pequeños grupos o en sus comunidades, sabiendo que aquí no está la
última palabra sino que es sólo una “puerta entreabierta” para que
sigan ustedes buscando y compartiendo, rezando y profundizando en
el seguimiento de Jesús.




             Familia Pasionista




                                                                     60

								
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