Las maquiladoras de ropa en Altotonga, Veracruz by 38ms6w

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									Las maquiladoras de ropa en Altotonga, Veracruz
                                                                         Lauro Angel Trujillo Anaya1
        Introducción
        Altotonga es un municipio del estado de Veracruz que en el Censo del año 2000
registró 53,241 habitantes con un índice de masculinidad de 95 varones por cada 100
mujeres distribuidos en una superficie de 375 Kms2 De sus 85 localidades, sólo la
cabecera tiene carácter urbano con 15,464 habitantes, mientras que el resto, (37,777) se
asienta en la serranía, hasta donde se han extendido algunas actividades de costura a
domicilio. Se encuentra al noroeste de Xalapa y forma parte de un corredor maquilador
de ropa cuyo principal polo es Tezuitlán en el estado de Puebla y que se extiende a los
municipios de Jalacingo, Altotonga, Atzalan (Plan de Arroyos), Villa Aldama y Perote,
en Veracruz. Esto ha propiciado la formación de un mercado de trabajo regional en el
que observamos una colaboración entre algunas empresas distantes y de la zona
(maquila y submaquila) y una notable movilidad de personal dedicado a la costura;
tanto de aquellos que por diversos motivos cambian de taller, como de los que
cotidianamente se trasladan de Altotonga a Jalacingo y Tezuitlán o viceversa.


Las empresas
        En Altotonga coexisten: a) empresas que pueden coser 20 mil pantalones
pescadores en dos semanas y que están certificados por la firma J. C. Penny para
exportar a Estados Unidos, b) unidades medianas que pueden producir 800 camisas o
blusas escolares semanales para clientes de la ciudad de México y que están destinadas
al consumo popular, c) pequeños talleres que submaquilan a grandes establecimientos,
(locales, de Tezuitlán o de otros lugares), casi siempre concentrados sólo en algunas
fases de la confección, y d) el trabajo domiciliario por tarea específica: planchado,
lavado de puño y cuello, empacado u otras labores que incluyen la confección de la
prenda completa; que se han descentralizado hasta algunos hogares de las áreas rurales.
        Cabe aclarar que en la zona estudiada, la denominación “maquiladora” se utiliza
en un sentido laxo, para referirse a la producción realizada sobre pedido o por encargo
de empresas o “clientes” que participan principalmente en el mercado nacional. Por ello,
según algunos informantes calificados, en los dos años siguientes al 11-S, el nivel de
producción local no descendió tanto como durante la guerra del golfo a principios de los

1
 Universidad Veracruzana, Facultad de Sociología (Xalapa). Noemí Rivera Ortiz y Perla Bautista García
colaboraron en el diseño y construcción de gráficas y cuadros.
noventa; aunque varias empresas han producido directamente para el mercado de
Estados Unidos, como una que fue contratada por la NASA para confeccionar varios
tipos de uniformes, u otra que conserva muestras de algunos disfraces tipo Halloween
(para K Mart) o prendas difíciles de seda, que constituyen sus cartas de presentación
ante los clientes del exterior. Otras empresas como la cooperativa “La Esmeralda” se
especializa en camisa y entre sus clientes estables se encontraban (2003) Comercial
Mexicana, Aurrerá y Wal-Mart, con capacidad para producir mil camisas diarias. Otros
empresarios informaron que maquilaban para comerciantes israelitas del centro de la
ciudad de México, dueños de marcas comerciales de ropa, pero sin producción
industrial directa. De este núcleo de clientes, se quejaron de que tardaban mucho los
pagos y que en ocasiones les liquidaban el trabajo incompleto. Sólo algunos
establecimientos han incursionada en el pantalón, pero a Jalacingo, cuya cabecera
municipal se encuentra a menos de 30 minutos de Altotonga, se le reconoce por su
especialización pantalonera; allí tienen asiento por lo menos 4 grandes establecimientos,
entre ellos uno de la marca “Furor”. Otro problema expresado por los empresarios fue la
inseguridad: personal de la cooperativa “La Esmeralda” fueron asaltados en la carretera
rumbo a México y los despojaron de una camioneta, con todo y mercancía que iban a
entregar.
       Suponemos que la mayor parte de la producción que se exporta, se contabiliza
por empresas de otras entidades, como en el caso del lote de pantalones pescadores que
registramos en mayo de 2004: Una compañía de Guadalajara (Corpomex), importó tela
china, consiguió el contrato de manufactura; realizó o recibió el diseño, cortó la tela y la
trasladó a Altotonga donde se cosió; recogió las prendas ya elaboradas en el plazo
convenido y las exportó desde su sede. Para llegar a un acuerdo el procedimiento
consiste en que la empresa que solicita la maquila, envía una muestra (prenda), y la que
va a ser contratada la desarma y elabora una contramuestra para demostrar que puede
realizar la costura con un elevado standard de calidad. Debido a este tipo de
encadenamientos productivos y empresariales, el estado de Veracruz no tuvo registros
de la industria maquiladora de exportación textil y vestido (1998-2002), ni contaba con
inversión extranjera directa en el ramo hasta 2003. (INEGI 2004).


Masculinización de la maquila
       De acuerdo con el XV Censo Industrial de 1998 (INEGI 1999), 1626 personas se
dedicaban en Altotonga a la confección de ropa. Si sólo consideramos a los obreros, la
suma alcanzó 1496, de los cuales el 46.6% eran varones (CUADRO 1). Es seguro el
subregistro no sólo por el trabajo domiciliario, sino también por los pequeños talleres
clandestinos. Lo inexplicable es la cláusula de confidencialidad (asterisco), que aplicó el
Inegi para no revelar el número de unidades económicas que se encuentran por toda la
pequeña ciudad. Algunas estimaciones para el 2004 ubicaban más de 100 puntos de
costura con cerca de 3 mil personas trabajando2. Hace algunos años, durante una gira
del entonces candidato a gobernador Miguel Alemán Velazco, los empresarios le
solicitaron apoyo y declararon que pagaban cerca de un millón de pesos semanales en
salarios; pero en la página web de su gobierno, a Altotonga se le siguió considerando
sólo como productora de café, durazno, ciruela, maíz, manzana y ganado vacuno, entre
otros productos agropecuarios. La crisis del café que hasta mediados de la década
pasada era la principal fuente productiva rural, aceleró la migración hacia la cabecera
municipal, a grandes centros urbanos y a Estados Unidos.


                                           CUADRO 1 (1998)
     Rama 3220            unidades            Trabajadores            Hombres               mujeres
         Ver                1651                 10,753                   -                     -
      Altotonga               *                   1496              697 (46.6%)           799 (53.4%)
                Fuente: INEGI 1999. Censos Económicos. Veracruz, XV Censo Industrial




Asalariados de primera generación
        En la GRAFICA 1 se muestran la ocupación del padre de los entrevistados,
según un sondeo que realizamos entre 2002 y 20033 Poco menos de la mitad contestó
que al campo, por lo que estamos ante un segmento de trabajadores asalariados de
nueva     generación.      En      posteriores    diálogos      abiertos,     detectamos      respuestas
complementarias: “es mejor trabajar bajo techo”, “tenemos Seguro Social” “siempre
hay trabajo” (a diferencia del campo), etc. Ante la crisis agropecuaria, muchos prefieren
2
  Uno de los empresarios nativos de Altotonga, es propietario de otras dos unidades en Tezuitlán y
recientemente en Xalapa. La empresa de los pantalones pescadores extrañamente está registrada como
“Asociación Civil” y al salario lo denominan “reparto”.
3
  Los datos provienen de un sondeo al azar que aplicamos en la vía pública con estudiantes de la Facultad
de Sociología a 163 trabajadores que laboraban en 38 establecimientos distintos, algunos sin razón social,
sólo ubicables por el nombre de sus propietarios. 2002 y 2003.
ir sobre seguro, cerca de sus lugares de origen, aunque alrededor del 15% respondió que
su empleo actual no les ofrecía ninguna ventaja. Las otras alternativas visualizadas
fueron la migración internacional con todos sus riesgos, como trabajadoras domésticas o
albañiles en Puebla o México. Muchos costureros aún vivían en comunidades rurales,
por lo que a la jornada se le tendría que agregar el tiempo y costo del transporte.
       Otras respuestas confirman lo asentado: Ante la pregunta “¿dónde le gustaría
trabajar?”, casi la tercera parte contestó que en la misma empresa muy por encima de
quienes preferirían laborar como empleadas comerciales o como supervisoras
(“revisadoras”) en la maquila, que obtuvieron un 10% de respuestas, cada una. En otras
charlas con gente de Altotonga, algunas señoras de la clase media, se “quejaron” de que
ya les costaba mucho encontrar a jóvenes que las ayudaran en sus labores domésticas:
“las maquiladoras nos las quitaron”, dijo una veterana comerciante y ama de casa.
                                       GRAFICA 1

                 OCUPACION DEL PADRE
            80




            60




            40




            20
TOTAL




             0
                   Missing       ventas, comercio       empleado          no contesto
                             campo         artesano, obrero        otro



        Ante la aparente mejoría social, al preguntarles sobre las desventajas de su
empleo, el 19% mencionó el desgaste físico, enfermedades, tedio y tensión nerviosa
(estrés); casi el 17% mencionó las extensas jornadas, y el 13% los bajos sueldos, y
“ninguna”, respectivamente. Este último es el nicho laboral en el que se apoyan los
empresarios: gente joven, dócil, que aprende rápidamente el oficio en un contexto
laboral muy competido y sin muchas alternativas.


Aprendizaje y proceso de trabajo
        Los empresarios e informantes calificados evaluaron como buena la capacitación
del personal ocupado en la rama y mencionaron que a muchos costureros se los han
llevado a Tezuitlán, Tehuacan y otros lugares. El aprendizaje se realiza en los mismos
talleres: los nuevos ingresan como “manuales”, “deshebradores”, “empacadores”, y a la
hora de la comida o después de la jornada ocupan las máquinas para hacer pruebas con
retazos sobrantes. Esto los ubica como candidatos a costureros. Por encima de ellos se
encuentran los “revisadores”, “aduaneros” y “supervisores” que tienen fama de dominar
todos los puestos, además de tener la confianza de los propietarios. El proceso de
trabajo es taylorizado: se definen tarifas y cuotas de producción a realizar en cada
puesto durante la jornada. Apoyados en el cronómetro y según la dificultad de la tarea,
el personal directivo define el número de operaciones a realizar. En una de las empresas
visitadas que producía prendas completas, sin submaquila ni trabajo a domicilio, la línea
de producción para camisas constaba de 28 operarios y para pantalón 10, con algunas
variaciones según el modelo.


Jornada, salario y prestaciones
        En las GRAFICAS 2 y 3, se registran, de acuerdo a nuestro sondeo de 2002-
2003, la jornada y el salario. La jornada típica era de 8:00 a 13:00 y de 14:30 a 18:30,
19:00 ó 19:30; según tuvieran semana inglesa o de 6 días, en este último caso las
labores de los sábados concluían a la 1 o 2 de la tarde. En todos los talleres se escucha
música a todo volumen a lo largo de la jornada, lo que resulta hostigante si le
agregamos el estruendo y calor de las máquinas; una supervisora informó que los
trabajadores llevan su música favorita para escucharla allí, pero que a veces, por el
excesivo trabajo, ella opta por sintonizar alguna estación en la radio. Como podemos
apreciar, la mayoría (casi 40%), trabajó un tiempo mayor a la jornada legal de 48 horas
sin pago de horas extras. Estas se cotizaban de ocho a diez pesos, pero en ocasiones se
evadió su pago con motivo de ir atrasados con los “pedidos”, o por incumplimiento de
las cuotas de producción impuestas4. Además, recibimos testimonios de algunas
costureras que después de salir a la medianoche o una de la madrugada, ya no las
dejaron entrar a la mañana siguiente, sólo por haber llegado a las nueve o nueve y
media. Altotonga es zona fría, pero en los talleres se genera un microclima bastante
caluroso; aún así, observamos que algunas costureras llegaban a sus casas a lavar ropa,
o a obtener otros ingresos, como una señora casada que vendía antojitos con ayuda de
algunos familiares. El sondeo arrojó un 20% de costureros que obtenían ingresos
adicionales, a pesar de su rigurosa jornada.




4
  Hace algunos años unos coreanos visitaron Altotonga. Llevaron un video sobre la intensidad del trabajo
en algún lugar no identificado de Asia. El reto fue emularlos y lo lograron…pero sólo como prueba, no
como Standard. Es previsible que se trató de una acción concertada con los empresarios locales para
inducir un mayor rendimiento de los trabajadores.
                                                    GRAFICA 2

                            JORNADA SEMANAL
                       30




                       20




                       10
PORCENTAJE




                        0
                                Missing                 48 horas                 55 o más
                                       menos de 48 horas           48-54 horas              no contesto




                    En la GRAFICA 3 se observa que el 72.4% tenían ingresos de entre uno y dos
             salarios mínimos. Es previsible que quienes obtuvieron ingresos superiores a dos
             salarios trabajaban a destajo, con sobredesgaste y bajo fuertes presiones. En cuanto a la
             forma salarial, casi el 60% respondió que les pagaban por jornada (pero con cuotas de
             producción) y casi el 40% obtenía sus ingresos a destajo. A esta situación tan adversa,
             tenemos que agregar el cobro de mermas por los patrones: más del 20% de los
             encuestados declararon que en alguna ocasión sí les habían descontado parte de su
             salario por operaciones mal realizadas. Durante una visita a un taller observamos el
             airado reclamo de un supervisor a una costurera por no cumplir las cuotas de producción
             definidas, y en uno de los establecimientos mayores, en la entrada del personal estaba
             pegado un letrero que decía: “fulano de tal ya no trabaja aquí, por ser mal costurero”.
                                        GRAFICA 3

                    INGRESO MENSUAL
              140


              120


              100



               80


               60



               40


               20
 TOTAL




                0
                      Missing   1 - 2      2-3      4-5        6     no contesto




         En lo que se refiere a las prestaciones, (GRAFICA 4), el 82.2% declaró que sí
podían pedir permisos pero sin goce de sueldo. El 74% afirmó que tenían vacaciones;
sin embargo en charlas posteriores, algunas costureras nos dijeron que para merecerlas
tenían que trabajar algunas horas adicionales los sábados por la tarde y otras informaron
que sí les daban una semana libre, pero sin salario. El 69% dijo que sí les pagaban
aguinaldo. Sobre este tema fuimos informados que algunas empresas cada año
despedían a varios trabajadores a principios de diciembre para evadir dichos pagos. El
52% declaró que sí tienen seguro social (IMSS). Existe una clínica de atención de
primer nivel, casos más delicados se canalizan a Tezuitlán o Martínez de la Torre. La
empresa que funciona bajo la figura de Asociación Civil, tiene médicos particulares que
sólo atienden enfermedades o dolencias de primer nivel.
         Las demás prestaciones arrojaron respuestas afirmativas muy bajas: reparto de
utilidades 14%; fondo de pensión 12.3%; bono de antigüedad e infonavit 11%,
respectivamente; bono de productividad 3% y guardería 1%. Podemos concluir que
estamos ante un trabajo muy intenso, precarizado y sin estabilidad, puesto que los
patrones en cualquier momento pueden despedir sin indemnización a los costureros.
                                        GRAFICA 4


                              prestaciones %

     90 82,2
     80                                             74   69
     70
     60                                    52
     50
     40
     30
     20      11             11                                   14 12,3
     10                             1                                           3
      0
                gu avit
                     fo .


                            ia




                              .
                ag nes
                bo os




                u t l do
                 ca c.




                   pe s

                  no n
                             t




                          od
                           e
                          an




               bo s i ó
              se der

              va s o
                         is




                       ad
             de ina




                       pr
                        n




                        o
    rm




                      n
                    no




                    ro

                     ci



           fo ilid
                    ar




                    u
                  in
  pe




                gu




                o
             nd
          p.
       re




Ausencia de sindicatos
       En Altotonga no existe ningún sindicato de costureros ni de empresa. El único
antecedente de un movimiento laboral se registró a finales de los años 70. Los 125
trabajadores de una de las pocas empresas que existían entonces, iniciaron una huelga
que afectó profundamente la vida de la población. Ante la prolongación del conflicto en
las instancias legales, los trabajadores desplegaron una acción política y obtuvieron el
apoyo de choferes de la línea “Tezuitlecos” que también tenían su propio movimiento;
de sindicatos del DF, como el Mexicano de Electricistas (SME); de Puebla (UAP) y de
Xalapa (SETSUV). Ganaron y el patrón les tuvo que entregar las instalaciones, pero
casi sin equipamiento productivo (hasta la fecha, dicha persona es propietaria de otras
maquiladoras en Altotonga y otros lugares, pero ya no radica en la ciudad). Los
costureros adoptaron la forma legal de Cooperativa -“La Esmeralda”- para mantener su
fuente de trabajo. Recibieron apoyo de un diputado federal (Roque Spinoso Foglia,
PRI); de las autoridades municipales; de empresarios del ramo de Tezuitlán que les
encargaron pedidos y los contactaron con otros clientes del DF; del fondo federal de
cooperativas que les otorgó un crédito: de la gente del pueblo, y de la Obra Kolping –
entre otros-, representada por el entonces sacerdote católico Miguel Angel Vázquez
Montano5 Desde entonces no ha habido intentos de defender sindicalmente sus propios
derechos laborales por parte de los trabajadores. Muchos se quejan sigilosamente de las
condiciones adversas que padecen pero predomina el temor y la inexperiencia. Por su
parte, los empresarios asumen una actitud paternalista (“gracias a nosotros ellos tienen
trabajo”, “la costura no es tan pesada como el trabajo en el campo”). Su confianza en el
control ejercido es tal, que ni siquiera están agrupados en alguna organización; solo
unos cuantos forman parte de la delegación de la CANACINTRA de Tezuitlán.


Trabajo a domicilio
          Por último, presentamos algunos casos del trabajo de costura a domicilio.
          Señora Antonia. Tiene 31 años, trabajó en varios talleres, siempre como
planchadora. Su esposo y su hermana trabajan en talleres distintos. Sólo trabaja 3 días
por semana. Su patrona es una señora que tiene un taller especializado en ropa infantil.
Plancha, alfila, abotona y coloca las prendas en ganchos. Le pagan 40 centavos por
pieza; para obtener el equivalente de un salario mínimo, tenía que procesar 100
unidades aproximadamente. La plancha es suya y el consumo eléctrico corría por su
cuenta. Una camioneta entregaba y recogía las prendas en su domicilio. Declaró que le
convenía trabajar en su casa para poder atender a su pequeño hijo de 7 años y para
realizar el trabajo doméstico cotidiano6.
          Señora Guadalupe. Tiene 35 años, casada, hijos de 11 y 17 años. Nativa de
Altotonga. Estudió hasta la secundaria. Su casa es propia. Comenzó a trabajar a los 19
años, en una maquiladora planchando camisas. A los 5 años se salió, pero al poco
tiempo regreso a trabajar otros 3 años, porque le gustaba y era un trabajo seguro. El
planchado en su casa lo ejecuta sin ayuda. Lo único que puede decidir es el número de
piezas que puede procesar para determinada hora, ya que algunas veces le llevan las
prendas en la mañana y le piden la entrega al medio día. Le pagan a 90 centavos la
pieza. La plancha es suya y también asume el costo de la electricidad. No trabaja toda la
semana por lo que obtiene un mínimo de 180 o 200 pesos semanales. Le han descontado
prendas que se le han quemado. Tiene instrucciones de separar prendas con defectos;
como llevan marcado el lote, los patrones pueden ubicar quien cometió los errores.

5
    Sobre los orígenes de la Obra Kolping, puede consultarse el libro de Plum (1978)
6
    Testimonio recogido por Lauro Trujillo Anaya en 2003. Todos los nombres fueron cambiados.
Trabajaba para dos compañías diferentes. Declaró que en tiempos recientes estuvo
algunas semanas sin trabajo7.
        Señora Rosario. 46 años de edad, casada, una hija de 20 años de edad que
estudia. Trabaja alternada o simultáneamente en un taller y en su casa. Pagan más en los
talleres, pero en su casa sus familiares le ayudan. Cuenta con algunas máquinas propias.
En los talleres saben de su destreza por lo que nunca ha tenido dificultad para encontrar
empleo en ambas modalidades8.
        Señora Alicia. 43 años de edad, casada; escolaridad: primero de primaria. Tiene
un hijo de 17 años. Aprendió la costura en un taller. Confecciona junto con su marido
prendas “baratas”, “de batalla”, por cuenta propia, y las venden por lote a comerciantes,
presumiblemente tianguistas. Afirmó que casi nunca han trabajado por encargo y que ya
saben las prendas que tienen demanda segura, según la temporada9.
        Señora Jazmín. 29 años, madre soltera, 3 hijos. Su nueva pareja (que no vive
con ellos), compró 5 máquinas de costura que tiene en lo que fue la sala de su casa, en
un espacio aproximado de 5 por 5 metros. Sólo ocupan dos entre ella y su cuñada.
Aprendió la costura cuando trabajó 2 años en un taller. Durante la visita estaban
armando unos cubos de colores con el logo de la empresa “Pampers”, que se las dio a
maquilar una empresa local. Cobran un peso por pieza a pesar del grado de dificultad de
la tarea. Ella absorbe los gastos de electricidad, hilos y agujas. Los materiales ellos los
recogen y los entregan en la maquiladora. El pago lo reciben una semana después que
concluyen su trabajo. Semanalmente armaban entre 200 y 250 cubos. Trabajan para
varios patrones en distintas labores. A veces los patrones no les pagan completo su
trabajo y no tienen manera de demostrarlo o pelearlo legalmente porque no están
registrados ante la Secretaría de Hacienda (SHCP). Han recibido visitas de inspectores
del IMSS, quienes los han presionado para que paguen algunas cuotas (a los
entrevistadores los confundieron con tales personajes) y externaron su sospecha de que
fueron “delatados” por otros núcleos familiares considerados como “competidores”. Las
únicas ventajas visualizadas fueron el horario flexible y poder atender a sus hijos10.


Conclusiones


7
  Testimonio recogido por Celenia Pérez Mejía. (2003)
8
  Testimonio recogido por Luis Vásquez Ortiz y Joaquín Martínez Muñoz (2003)
9
  Testimonio recogido por Luis Vásquez Ortiz y Joaquín Martínez Muñoz (2003)
10
   Testimonio recogido por Angel Fernando Hernández Pérez (2003)
           1. Bajo la lógica capitalista de que “el pez grande se come al chico”, en las
maquiladoras de ropa de Altotonga, encontramos cómo en los procesos de maquila y
submaquila de la rama estudiada, los grandes capitales someten a los medianos, estos a
los pequeños y así sucesivamente, hasta topar con el trabajo domiciliario que resiste las
condiciones de trabajo más adversas de la rama.
           2. Ante la eliminación del régimen de cuotas para la exportación de prendas de
vestir, es previsible que las manufacturas chinas tiendan a desplazar gradualmente la
producción nacional destinada al mercado estadounidense y que aumente la presión
sobre las ya difíciles condiciones laborales y sociales de los obreros de la costura en
México. Está situación se agravaría un tanto por el contrabando de ropa que ingresa,
ante lo cual, los empresarios afiliados a la CANAINTEX, han solicitado que ese delito
sea tipificado como delincuencia organizada.
           3. La masculinización y ruralización de la maquila es una realidad en la zona de
Altotonga. Consideramos que se trata de una estrategia cuidadosamente adoptada por
los capitales para reclutar a nuevos trabajadores ajenos a la cultura sindical y a las
formas organizadas de resistencia y negociación con los empresarios11.


           BIBLIOGRAFIA SUMARIA
           - Arias, Patricia (1998): El trabajo femenino a domicilio ayer y hoy, en Sociológica No. 13, Ed
UAM-Azc, Mex.
           - Baltazar, Miguel (2004): Altotonga, (Ed. del autor)
           - De la O, Ma. Eugenia (2005), Desfeminización y migración al sur de la maquila, en ‘Voces de
la maquila’ (revista en línea)
           - INEGI (1999) XV Censo Industrial. Veracruz. Resultados definitivos (datos de 1998), Ags,
Ags.
           - INEGI (2004): La industria textil y del vestido en México, Ags. Ags.
           - Plum, Werner (1978): Relatos Obreros. Testigos y actores de la Revolución Industrial, Ed.
ILDIS, Bogotá
           - Ravelo B. Patricia (1998): “Aprisionamiento” y socializad en las fábricas del vestido.
Identidad ocupacional con atributos de género, en GUADARRAMA O, Rocío: “Cultura y trabajo en
México”, Ed. JP, UAM, Fundación Ebert. Mex
           - SEDECO (2005): http://www.veracruz.gob.mx/, (todavía con datos del sexenio anterior)




11
     Ver el artículo de Ma. Eugenia de la O (2005)

								
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