Alianza para el Progreso
Alianza para el Progreso (inglés: Alliance for Progress), programa de ayuda económica y social de EE.
UU. Para América Latina efectuado entre 1961 y 1970.
El presidente John F. Kennedy junto a la Primera Dama Jackie Kennedy en La Morita, Barinas, durante la
primera visita oficial de un presidente de los Estados Unidos a Venezuela (Dic, 1961). En la ocasión
Kennedy y Rómulo Betancourt firmaron el acuerdo de "Alianza para el Progreso".
Su origen está en la propuesta oficial del presidente John F. Kennedy, en su discurso del 13 de marzo de
1961 ante una recepción en la Casa Blanca para los embajadores latinoamericanos. El discurso fue
transmitido por la Voz de América en inglés y traducido al español, portugués y francés.
La Alianza para el Progreso duraría 10 años. Se proyectó una inversión de 20.000 millones de dólares.
Sus fuentes serían los EE.UU. por medio de sus agencias de ayuda, las agencias financieras multilaterales
(BID y otros) y el sector privado canalizados a través de la Fundación Panamericana de Desarrollo.
Detalles posteriores fueron elaborados en la reunión del 5 al 17 de agosto de 1961 en Punta del Este del
Consejo Interamericano Económico y Social (CIES) de la OEA. La Declaración y la Carta de Punta del
Este fueron aprobados por todos los países salvo Cuba que se opuso.
La negativa de Cuba no era de extrañar ya que la Alianza del Progreso se creó como una forma de
contrarrestar la influencia de su revolución y apoyar medidas más reformistas. Tal era el modelo que
EE.UU. veía en presidentes como Rómulo Betancourt (Venezuela 1959-1964), Jânio Quadros (Brasil
1961), Arturo Frondizi (Argentina 1958-1962), Francisco José Orlich Bolmarcich (Costa Rica 1962-
1966),Fernando Belaúnde Terry (Perú 1963-1968), Eduardo Frei Montalva (Chile 1964-1970), Alberto
Lleras Camargo (Colombia 1958-1962) y Carlos Lleras Restrepo (Colombia 1966-1970). Las principales
medidas eran una reforma agraria en función de mejorar la productividad agrícola, libre comercio entre
los países latinoamericanos, modernización de la infraestructura de comunicaciones, reforma de los
sistemas de impuestos, acceso a la vivienda, mejorar las condiciones sanitarias para elevar la expectativa
de vida, mejora en el acceso a la educación y erradicación del analfabetismo, precios estables y control de
la inflación y cooperación monetaria.
Inicialmente dentro de la OEA el CIES era el encargado de coordinar la ayuda financiera, revisión de los
planes y proyectos de la Alianza remitidos por los países. Sin embargo la creciente complejidad hace
ingobernable los propósitos de la Carta de Punta del Este. En la reunión de Cancilleres de Río de Janeiro
(noviembre de 1963), y tomando como base los informes de Kubitschek y Lleras Camargo, se crea el
Comité Interamericano de la Alianza para el Progreso (CIAP 1963-1970) como el organismo rector del
programa de ayuda, dependiendo del Comité Ejecutivo del CIES.
Operación Panamericana
Operación Panamericana, nombre de la iniciativa del Presidente del Brasil, Juscelino Kubitschek, que
marcó un giro en las relaciones entre Estados Unidos y América latina. Esta fue formalizada en el aide-
mémoire enviada por el gobierno de Brasil a los países americanos el 9 de agosto de 1958.
Los antecedentes para la iniciativa de Kubitchek fueron los incidentes durante la visita del Vicepresidente
Nixon a Venezuela. Por vía de una carta, de Kubitschek, en junio de 1958 dirigida al presidente
Eisenhower se da un esbozo de como mejorar las relaciones hemisféricas. Ante la respuesta favorable y
una serie de reuniones diplomáticas informales Kubitchek formaliza sus principios de la Operación
Panamericana por el aide-memoire.
La propuesta se puede resumir en un reenfoque de las relaciones del sistema interamericano, que sólo
cubría aspectos jurídicos y de defensa, para abordar también los dimensiones económicos y sociales de la
relación de EE.UU., la Organización de Estados Americanos (OEA) y Latinoamérica. Se esboza la idea
de una suerte de Plan Marshall pero aplicado a los países de Latinoamérica dentro del sistema de la OEA.
Se parte del supuesto que el mejoramiento económico reforzaría la defensa no militar del hemisferio
occidental. Entendida como la defensa hemisférica no militar a la penetración de la influencia de la URSS
en la zona. Dicho nuevo enfoque en la política de relaciones interamericanas, y hay un fuerte énfasis en el
aide-mémoire, debe ser permanente y multilateral.
Lo anterior bajo un esquema de preservar los siguientes aspectos: preservación de la democracia, libertad
religiosa y respeto a la propiedad privada y libre empresa.
Por último el aide-memoire puntualiza que para llevar a cabo los principios de la Operación
Panamericana se debe coordinar a través de una serie de contactos y consultas de alto nivel entre los
países de la OEA. Así como la creación de un comité de 21 expertos (Comité de los 21) que elaboraría las
propuestas técnicas.
Como resultado de los lineamientos básicos de la Operación Panamericana se creó el Comité de los 21
(1959), BID (1959), ALALC (1960), Mercado Común Centroamericano (1960), Acta de Bogotá aprobada
por el Consejo de la OEA en 1960. Al final por iniciativa del Presidente de los EE.UU. John F. Kennedy
se llega al más ambicioso programa de ayuda para América Latina: la Alianza para el Progreso
Desarrollismo
El desarrollismo considera que la clave del desarrollo económico es la industrialización.
El desarrollismo (también conocido como estructuralismo) es una teoría económica de origen
latinoamericano referida al desarrollo, y que sostiene que el deterioro de los términos de intercambio en el
comercio internacional, con un esquema centro industrial-periferia agrícola, reproduce el subdesarrollo y
amplía la brecha entre países desarrollados y países subdesarrollados. Como consecuencia de ese
diagnóstico, el desarrollismo sostiene que los países no desarrollados deberían tener Estados activos, con
políticas económicas que impulsen la industrialización, para alcanzar una situación de desarrollo
autónomo.
Elementos del pensamiento desarrollista
El desarrollismo cuestiona la teoría clásica del comercio internacional, apoyada en el principio de las
ventajas comparativas, para destacar el fenómeno del deterioro de los términos de intercambio y las
transferencias de valor entre países que ello implica, a favor de los países industrializados y en perjuicio
de los países con economías primario-exportadoras (centro-periferia).
El desarrollismo se relaciona estrechamente con la Teoría de la Dependencia. En la década de los años
1960 algunos desarrollistas comenzaron a percibir las limitaciones de la teoría en su formulación original,
como modelo de sustitución de importaciones, fundamentalmente debido a la necesidad de financiar
importaciones industriales utilizando divisas de exportaciones primarias, inversiones de capital
extranjero, radicaciones de empresas multinacionales, y endeudamiento externo. Estos desarrollos
llevaron a algunos economistas desarrollistas a complementar sus desarrollos teóricos con los trabajos
sociológicos sobre la dependencia que veían desarrollándose desde los años 1930, en gran medida
iniciados por Sergio Bagú. Se conformó así la llamada Teoría de la Dependencia.
Teóricos desarrollistas
El desarrollismo fue inicialmente elaborado por los economistas de la CEPAL, principalmente el
argentino Raúl Prebisch, los brasileños Celso Furtado y Fernando Henrique Cardoso, el chileno Aníbal
Pinto Santa Cruz, así como también los argentinos Aldo Ferrer, (aunque no fueron miembros de la
CEPAL) Rogelio Frigerio, el ex presidente argentino, Arturo Frondizi y el mexicano Víctor Urquidi, entre
otros.
Historia del desarrollismo
El desarrollismo está vinculado a la aparición de la Teoría del desarrollo,[1] como una profundización de
sus implicancias, hasta el punto de conformar una teoría independiente.
Luego de la Segunda Guerra Mundial, y siguiendo la Teoría del desarrollo clásica, que sostenía que los
países iban avanzando a través de fases cada vez más evolucionadas de desarrollo económico (desde la
economía agraria a la economía industrial de consumo masivo), las Naciones Unidas crearon una serie de
comisiones económicas para impulsar el desarrollo de los países no desarrollados.
Una de esas comisiones fue la CEPAL (Comisión Económica para América Latina de las Naciones
Unidas). Inicialmente la CEPAL trabajó siguiendo las pautas lineales de la teoría clásica del desarrollo,
pero a poco avanzar, algunos economistas y sociólogos de la comisión fueron notando que en América
Latina existían circunstancias sociopolíticas que obstaculizaban el desarrollo y condicionaban la
aplicación de los supuestos puramente económicos de las teorías clásicas.
Por esa razón, esos economistas y sociólogos comenzaron a analizar y profundizar las razones del sub-
desarrollo en los países de América Latina que la llevaron a conclusiones autónomas sobre las causas del
desarrollo y las medidas necesarias para impulsarlo. Estas teorías tomaron el nombre de desarrollismo o
estructuralismo.
Tuvo gran influencia en América Latina entre 1950 y 1980 impulsando los modelos de sustitución de
importaciones, especialmente en Argentina, Chile, Uruguay, Brasil y México. A partir de la crisis del
petróleo de 1973 el desarrollismo entró en crisis. Luego de las crisis internacionales del sudeste asiático
en la década de 1990, varios países de América Latina (Argentina, Brasil, México, Uruguay, etc.) han
impulsado políticas económicas neo-desarrollistas, adaptadas al contexto de la globalización.
Contexto en 2010
Los diagnósticos a la altura de comienzos de 2010 son necesariamente forzados. No obstando esto, es de
rigor notar que durante la crisis financiera mundial comenzada a mediados de 2008, se estima que las
economías latinoamericanas están soportado con mucha menor incidencia la desaceleración agregada
mundial, factor que se atribuye a una coyuntura de precios favorable de las materias primas, pero que en
otros casos también se explica por el énfasis de muchas de estas economías por priorizar, nuevamente, el
consumo y la inversión internos (menos susceptibles de fluctuaciones de invesión y demanda foránea), sin
descuidar en este caso las perspectivas de competitividad exportadora (e.g. desregular los tipos
cambiarios).
Teoría del desarrollo
Las teorías del desarrollo, entendidas en su sentido actual, pretenden identificar las condiciones
socioeconómicas y las estructuras económicas necesarias para hallar una senda de desarrollo humano y
crecimiento económico sostenido (productivo o no). Normalmente el campo no se refiere al análisis de
países del Norte, sino que se estudian directamente las economías del Sur(sin embargo, no debe olvidarse
que algunos economistas ortodoxos actuales consideran a veces a los modelos neoclásicos y keynesianos
de crecimiento del Norte también como teorías de desarrollo).
Podemos dividir las visiones del desarrollo económico en cinco fundamentales: la conservadora, seguida
principalmente por los economistas neoclásicos; la reformista, seguida por los keynesianos; la
revolucionaria productiva, por el marxismo tradicional; la revolucionaria humana, en torno a economistas
del desarrollo humano e izquierdistas actuales (alter-globalistas, ecologistas y feministas); y la
revolucionaria personal, por un heterogéneo conjunto de economistas perennes o transpersonales con
antecedentes teóricos en el anarquismo político clásico. Estas visiones responden las cuestiones básicas
de la economía, el desarrollo y la desigualdad Norte-Sur a partir de la siguiente: ¿cómo conseguir el
desarrollo para los diferentes países y personas? Estos son los planteamientos:
Postura del liberalismo
Según la postura del liberalismo el camino exitoso al desarrollo se logra, según realizaron los actuales
países ricos, mediante la acumulación de riquezas, aumento de producción e innovación tecnológica.
Estas fueron las primeras teorías sobre el desarrollo.
Tras la Segunda Guerra Mundial, los autores liberales presagiaron que los países tercer mundistas
seguirían el camino al desarrollo a través del capitalismo, mediante diferentes etapas. Según estas
posturas, es clave para el desarrollo el aumento de la producción para abastecer las necesidades de la
población. Es decir, el crecimiento económico lleva a la larga al desarrollo económico. Por ello se
considera que la renta o el producto per-cápita indican el grado de desarrollo, como los que siguen el FMI
y el Banco Mundial. Sin embargo, con el aumento de la desigualdad entre países ricos y pobres estas
ideas se han empezado a considerar simplificadoras del problema del subdesarrollo.
Postura del keynesianismo
Según la teoría del keynesianismo, el liberalismo tiene defectos que dificultan el desarrollo de los países,
lo que hace necesarias reformas estructurales a los países pobres, o incluso a la economía global.
Estas teorías se originaron poco después del surgimiento del liberalismo económico al ver que este tenía
sus fallas, como que países con buen crecimiento de producción no se desarrollaban. Sus autores
consideran que la visión capitalista sobre el desarrollo tiende a reducir los problemas al marco de la
producción impidiendo que se hagan reformas consideradas necesarias.
Sin embargo, esta postura considera que el desarrollo se logra por un capitalismo similar al usado por
países ricos. Pero procurando tener un mercado interno poderoso y saneado, gran importancia de los
sectores macroeconómicos primario, secundario y terciario de manera equilibrada, un flujo económico
estable y poca dependencia del exterior. En consecuencia según esta teoría el aumento productivo es el
factor necesario para el desarrollo.
Postura del marxismo
Según esta opinión los países subdesarrollados, aunque realicen reformas tanto internas como en el
Comercio Mundial, jamás llegaran al desarrollo, ya que los países que ya se han desarrollado se lo
impiden por que no es conveniente. La conclusión que se obtiene es que para desarrollarse debe hacerse
otro modelo económico alternativo. Como el socialismo soviético o el teórico de Marx.
Esta postura se convirtió en el estandarte de los autores de izquierda, tomo fuerza a fines de los sesenta,
para debilitarse en los ochenta y noventa con la caída de la URSS. Según esta postura los países
capitalistas del Norte (Primer Mundo) se desarrollaron marginando y subdesarrollando a los del Sur
(Tercer Mundo) debido a la explotación colonialista e imperialista para la extracción de recursos naturales
y el uso de mano de obra barata. Por ello es que este neo-imperialismo impide de forma deliberada el
desarrollo del Tercer Mundo, para mantener su bienestar y niveles de consumo a costa de éste.
Los autores socialistas terminaron por usar esta teoría como argumento de la imposibilidad estructural del
capitalismo mundial. Usando como base de sus teorías que mientras los Neoliberales y Keynesianos
centran sus análisis en temas unilaterales o concretos, los marxistas asumen que hay estructuras
internacionales que llevan a esa desigualdad. Según esta teoría existe un norte o centro que acumula
riquezas e innova en tecnología pero a costa de explotar al sur o periferia que carece de industria y
formas de acumular riquezas por imposición de los países ricos, perpetuando un desarrollo desigual. Los
marxistas propusieron una vía hacia el desarrollo diferente a la del capitalismo: el Socialismo.
Actualmente estos postulados son unos de los principales punto de critica de la Globalización.
Postura del humanismo
Según esta postura el principal error de sus opositores es que estos se enfocan tanto en el método que
olvidan el objetivo, y que no es, necesariamente, el desarrollo económico. Este enfoque es muy critico del
capitalismo, sosteniendo que se deben realizar cambios radicales al sistema económico, para garantizar
mayor bienestar de la gente, que es lo que si importa.
Esto lleva a una progresiva humanización del concepto de desarrollo pero se encuentra en conflicto
frecuente con el tema de aumento de producción. Ya que al centrarse en lo meramente económico se deja
de lado el valor de lo social en un país, como sostienen sus adeptos. Esta postura no critica más que la vía
al objetivo, ¿que tipo de desarrollo se desea? Postula que el desarrollo económico no es suficiente, ya que
si no existe una mejora social y humana todo es en vano.
Según este enfoque es negativo seguir el mismo camino que recorrieron los países ricos. Ya que tiene un
grave precio social y ecológico, por lo que se debe buscar vías económicas alternas. Por lo tanto
consideran que el desarrollo tradicional, basado en la industrialización y la producción está errado y lo
reemplazan con uno basado en el desarrollo humano, es decir, el aumento de las oportunidades socio-
económicas o de las capacidades humanas que en una país llevan al desarrollo, considerando como
requisitos mínimos:
Disponibilidad de productos (mediante aumento de producción), o una mejora material del nivel
de vida. Lo que da más oportunidades.
Longevidad (Esperanza de vida), indica el bienestar y sanidad. O sea mayores oportunidades.
Acceso a la educación (medible con tasas de alfabetización y escolarización) se toma como
criterio de cultura e información, entendiendo que ayuda a conocer y aprovechar mejor las
oportunidades.
La base que funda este pensamiento proviene de varias fuentes:
Social: Aduce que el aumento de la producción que requiere la vía tradicional requiere la
explotación y represión de los pobres.
Ecologismo: La postura indica que según la visión tradicional industrial requiere un daño
irreparable al medio ambiente, sin tener presente las consecuencias a futuro. Considera que el
planeta no resistiría que todos los países se desarrollen del modo tradicional.
Feminismo: según este punto de vista, el pensamiento machista de crecimiento pone en desventaja
y margina a las mujeres, la mayoría de la población mundial. Considerando que las deja más
vulnerables además ante crisis económicas.
Una de las principales críticas que les hacen sus rivales es que se requiere un mayor creciendo económico
(con o sin reformas según la postura) para que la población tenga mayores accesos a los productos y que
por medio de las ganancias del Estado se creen y financien programas de educación e inversión social de
forma coordinada (el Estado es la única organización capaz de hacerlo) que llevaran a la larga a la
industrialización y mejoras en la calidad de vida.
Postura del individualismo y anarquismo
Según esta postura, fuertemente influenciada por el anarquismo, surgida no de intelectuales de países
ricos, no tienen el mismo concepto de sudesarrollo que las de países aquellos países, por lo que posee
postulados más filosóficos que las anteriores, ya que se relaciona a las tradiciones culturales no
occidentales, como la filosofía perenne, que llevan al desarrollo a centrarse en el crecimiento personal y
la autorrealización, progreso interior. Ya que consideran al individuo como base de la sociedad (los
cambios empiezan por el individuo y luego en la sociedad).
Postula que el real desarrollo es en el interior del ser humano, por lo que su consecuencia es un cambio en
la economía (y no un cambio económico como origen), ya que es un movimiento de unidad y amor
internas (la esencia humana es el amor y la felicidad cuando estamos conscientes de eso nos realizamos),
solo a partir de eso, en la relación con nuestro entorno y quienes nos rodean se inician cambios en la
sociedad.
Teoría de la dependencia
La teoría de la dependencia es una respuesta teórica elaborada entre los años 50 y 70 por científicos
sociales (principalmente brasileños, argentinos y chilenos) a la situación de estancamiento socio-
económico latinoamericano en el siglo XX. La Teoría de la Dependencia utiliza la dualidad centro-
periferia y las teorías sobre los sistemas-mundo para sostener que la economía mundial posee un diseño
desigual y perjudicial para los países no-desarrollados, a los que se les ha asignado un rol periférico de
producción de materias primas con bajo valor agregado, en tanto que las decisiones fundamentales se
adoptan en los países centrales, a los que se ha asignado la producción industrial de alto valor agregado.
Auge y esplendor de la teoría de la dependencia
El contexto temporal (crisis capitalista de los años 30) fue determinante para esta tesis en la cual el Estado
debía tomar un papel principal, regulando al Mercado. Fue también una respuesta propia a esa crisis, que
en el mundo desarrollado se expresó a través del keynesianismo. Fue el argentino Raúl Prebisch quien
justamente con su idea de centro-periferia en los años 40 instaló el debate en la intelectualidad
latinoamericana. De otra manera, se trataba de una teoría explicativa de la modernidad periférica. El lugar
de debate fue la CEPAL, ubicada en Santiago de Chile, la cual fue albergando en aquella época a los
intelectuales más destacados de Latinoamérica.
La irrupción de intelectuales como Theotonio Dos Santos, Andre Gunder Frank, Ruy Mauro Marini,
Celso Furtado, Enzo Faletto y Fernando Henrique Cardoso, entre otros, le dio un dinamismo profundo a
la teoría de la dependencia, marcando claramente la estrategia estatal (Industrialización por sustitución de
importaciones o ISI) de los países más industrializados del sub-continente (Argentina, México, Brasil y
Chile) en la que estos países cerraron sus mercados (fomentando el mercado interno y aplicando altas
tasas a las importaciones) y promovieron la construcción de una burocracia que pudiera interactuar con
las élites decimonónicas que de paso contribuía a la construcción de una clase media de peso que pudiera
fomentar el dinamismo del mismo mercado interno.
La inspiración teórica de esta teoría económica-social estaba en las tesis marxistas en diálogo con los
postulados de Max Weber, cuyo pensamiento influyó notablemente en la estructura de este "pensamiento
cepalino". Posteriormente, a fines de los 60 un nuevo impulso redefine las primeras ideas sobre la
dependencia, ahora culpabilizando a las mismas élites latinoamericanas por el atraso de éstos países.
Habría entonces, un factor interno y otro externo que produciría la situación de subdesarrollo. La solución
nuevamente estaba en el énfasis del rol del Estado, quien debía tomar el control total de las políticas
nacionales; entre éstas el control del dinamismo estacionario del capital, creación de empresas
estratégicas con dirección y capital estatal y regulación bancaria. Esto último, a través de varios años,
produjo una hiperinflación que devino la mayoría de los casos en desorden civil y golpes de Estado.
El golpe de Estado de 1973 en Chile produjo un quiebre de corto y mediano plazo en el pensamiento de la
CEPAL, quiebre que marcaría la progresiva marginación y pérdida de influencia del proyecto. Corto
plazo por la imposibilidad de seguir contribuyendo a políticas de Estado frente a la cadena de dictaduras
latinoamericanas y las operaciones combinadas de la CIA y la política norteamericana y mediano plazo
por un contexto de agotamiento de la estrategia de mercados internos y del mismo proyecto industrial
(Industrialización) conocido desde el siglo XVII y ampliado por el fordismo.
Pensamiento cepaliano desde los años 80
Diseminados y en algunos casos perseguidos, hubo un nuevo giro en los proyecto, el de la
industrialización, que se caía a pedazos. Los intelectuales chilenos del pensamiento de la dependencia
comenzaron a escribir sobre las transformaciones neoliberales chilenas, mientras que en otros países aún
había intentos de resucitar el proyecto industrializador a manos del Estado, pero la pluma estaba cargada
de un tinte crítico. Para una minoría radicalizada de estos intelectuales la solución estaba en la relación
con los movimientos sociales emergentes para desde un grado cero intervenir la burocracia. En esta línea,
donde destaca Samir Amin, se proyectaron hacia los años 90 las revueltas civiles que se hicieron
conocidas a fines de los 90 en Latinoamérica (la generación del "que se vayan todos") que puso el debate
sobre la izquierdización del sub-continente.
Con la llegada de los años 90 y la caída del Bloque Soviético, estos intelectuales tomaron diferentes
rumbos. Mientras unos pocos se radicalizaron participando activamente en el desarrollo las teorías
antiglobalización (Theotonio Dos Santos, Samir Amin) otros trabajaron en el ámbito académico (Faletto,
Marini) y otros reestructuraron sus ideas, como es el caso de Fernando Henrique Cardoso que llevó el
neoliberalismo a Brasil bajo su presidencia.
Golpes de Estado en Argentina
En Argentina se realizaron seis golpes de Estado durante el siglo XX, en 1930, 1943, 1955, 1962, 1966 y
1976. Los cuatro primeros establecieron dictaduras provisionales en tanto que los dos últimos
establecieron dictaduras de tipo permanente según el modelo de Estado burocrático-autoritario (EBA). El
último impuso una guerra sucia en la línea del terrorismo de Estado, en el que se violaron masivamente
los derechos humanos y se produjeron decenas de miles de desaparecidos.
En los 53 años que transcurrieron desde el primer golpe de Estado en 1930, hasta que cayó la última
dictadura en 1983, los militares gobernaron 25 años, imponiendo 14 dictadores con el título de
«presidente», uno cada 1,7 años en promedio. En ese período todas las experiencias de gobierno elegidas
democráticamente (radicales, peronistas y radical-desarrollistas) fueron interrumpidas mediante golpes de
Estado.
Golpe del 6 de septiembre de 1930
Artículo principal: Dictadura de José Félix Uriburu (1930-1932)
Artículo principal: José Félix Uriburu: El golpe del 6 de septiembre de 1930 y el gobierno militar
General José Félix Uriburu inició la serie de golpes de Estado en Argentina y dictaduras militares que se
extenderían hasta 1983.
El golpe militar del 6 de septiembre de 1930 fue liderado por el General José Félix Uriburu y derrocó al
Presidente Hipólito Yrigoyen de la Unión Cívica Radical, quien había sido elegido democráticamente
para ejercer su segundo mandato en 1928. Paradójicamente el General Uriburu había sido uno de los
organizadores de la Revolución de 1890, un levantamiento cívico-militar que dio origen a la Unión Cívica
Radical.
El 10 de septiembre, Uriburu fue reconocido como presidente Provisional de la Nación por la Corte
Suprema mediante la acordada que dio origen a la doctrina de los gobiernos de facto y que sería utilizada
para legitimar a todos los demás golpes militares.[1]
Siguiendo una tendencia que habría de ser general en los futuros golpes de Estado, Uriburu designó a un
civil en el cargo de ministro de economía, José S. Pérez, vinculado a los grandes terratenientes y a los
sectores más conservadores.[2]
El gobierno militar estableció un gobierno de inspiración fascista y le encargó la redacción de su
proclama inicial al escritor Leopoldo Lugones, quién había adherido a las ideas fascistas en 1924, al
pronunciar ante los jefes militares un difundido discurso « La hora de la espada», donde el escritor
anunciaba el deterioro de la democracia, su inestabilidad y su devenir hacia la demagogia. Una de sus
primeras medidas fue establecer una estructura estatal represiva ilegal, creando una "sección especial" de
la policía para utilizar sistemáticamente la tortura contra los opositores, siendo la primera en utilizar la
electricidad con tal fin, mediante las picanas diseñadas para el ganado.[3]
Luego de proscribir a la Unión Cívica Radical, el régimen organizó una salida electoral, al no poder
instaurar su régimen político fascista ante la falta de consenso con los conservadores. La reinstauración
democrática fue falaz, restringida y controlada por las Fuerzas Armadas que dio origen a una serie de
gobiernos conservadores fraudulentos y corruptos que fueron conocidos como la Década Infame.[4] [5] El
20 de febrero de 1932, el general José Félix Uriburu le entregó el poder al general Agustín P. Justo,
verdadera fuerza material del golpe de Estado; que si bien proponía este, pretendía un gobierno
democrático conservador y restringido.
Golpe del 4 de junio de 1943
Artículo principal: Revolución del 43
Generales Arturo Rawson, Pedro Pablo Ramírez y Edelmiro Farrell, los tres dictadores sucesivos de la
Revolución del 43.
La Revolución del 43 originada en el golpe militar del 4 de junio de 1943 tuvo características distintivas a
todos los demás:
Ramón Castillo, el presidente derrocado, era parte del régimen conservador conocido como
década infame, originado en el golpe militar de 1930 y apoyado en el fraude electoral
generalizado, la represión y la corrupción.[4]
Único golpe militar que se desenvolvió en medio de una guerra mundial.
No mantuvo relaciones de alianza con los grandes terratenientes y empresarios.
Su desencadenamiento estuvo vinculado a las presiones de Estados Unidos para que la Argentina
abandonara su tradicional neutralismo frente a la Segunda Guerra Mundial, con el fin de afectar
los intereses británicos en el país y reemplazar a Gran Bretaña como poder económico dominante
en la Argentina.
Fue el único golpe de Estado en Argentina que fue pura y exclusivamente militar, sin apoyo
civil[6]
Fue una verdadera revolución ya que acabo a todo un sistema de gobierno conservador y de fraude
instaurado desde 1930 y que tenía intenciones de permanencia.
Fue el único golpe militar que beneficio al país derrocando a los conservadores y terminando con
la década infame, que imponía a sus presidentes acostas del «fraude patriótico».
La Revolución del 43 fue un confuso proceso político durante el cual diversos grupos, muchos de ellos sin
protagonismo anterior en la historia argentina, se disputaron el poder. El golpe no tenía pretensiones de
permanencia en el poder, por lo que fue una dictadura de tipo transitoria.
Todos los grupos militares que lucharon por el poder durante la Revolución del 43 eran marcadamente
anticomunistas y mantenían relaciones fuertes con la Iglesia Católica que recuperó una sólida presencia
(perdida desde el siglo XIX), sobre todo en el ámbito de la educación. Las luchas internas
desencadenaron dos golpes internos, sucediéndose en el poder tres dictadores que llevaron el título de
«presidente»: Arturo Rawson, Pedro Pablo Ramírez y Edelmiro Farrell.[7]
Durante este período los sindicatos argentinos, principalmente los socialistas y los sindicalistas
revolucionarios (pero también algunos pocos comunistas), realizaron una alianza con un sector de
oficiales jóvenes del ejército liderado por el coronel Juan Perón, constituyendo una exitosa corriente
laborista-nacionalista, que finalmente terminó predominando y ganando el apoyo popular de la clase
obrera en ese momento en plena expansión y adquiriendo el nombre de peronismo. El período se
caracterizó por una extrema polarización de las clases sociales, y llevó también a la conformación de un
gran bloque social fuertemente antiperonista, mayoritariamente integrado por los sectores medios y
altos.[8]
Económicamente la Revolución del 43 se caracterizó por una fuerte política de industrialización por
sustitución de importaciones.
La dictadura finalizó con un llamado a elecciones democráticas realizadas el 24 de febrero de 1946, que
todos los sectores aceptaron como impecables, en las que triunfó Juan Domingo Perón, quien asumió el 1
de mayo de 1946. Perón sería derrocado por un golpe militar en 1955 antes de finalizar su segundo
mandato.
Golpe del 16 de septiembre de 1955
Artículo principal: Revolución Libertadora
Generales Eduardo Lonardi y Pedro Eugenio Aramburu, los dos dictadores sucesivos de la «Revolución
Libertadora».
La llamada «Revolución Libertadora» fue una dictadura militar de tipo transitoria, originada en el golpe
de Estado que derrocó al Presidente Juan Domingo Perón entre el 16 y el 23 de septiembre de 1955, día
éste último en que el jefe de la insurrección juró con el título de «presidente», a la vez que disolvió el
Congreso. Al día siguiente designó como «vicepresidente» al almirante Isaac Rojas.
La Revolución Libertadora contó con la Junta Consultiva Nacional integrada por la mayor parte de los
partidos políticos: Unión Cívica Radical, Partido Socialista, Partido Demócrata Nacional, Partido
Demócrata Cristiano y Partido Demócrata Progresista.[9]
El grupo golpista se dividió en dos sectores: un sector nacionalista-católico liderado por el General
Eduardo Lonardi, que tomó el gobierno al comienzo, y un grupo liberal-conservador liderado por el
General Pedro Eugenio Aramburu y el Almirante Isaac Rojas. Este último sector terminó predominando y
dando un golpe palaciego, por el cual Lonardi fue reemplazado por Aramburu como «presidente».[10]
La dictadura impuso la proscripción del Partido Justicialista (peronista) y persecución de sus
simpatizantes, que se mantendría por 18 años, y la intervención de los sindicatos. También, en un caso sin
precedentes en la historia argentina moderna, fusiló a opositores, en algunos casos en forma pública y en
otros clandestinamente.
El gobierno militar asignó el Ministerio de Economía a un civil, sucediéndose Eugenio Folcini, Eugenio
A. Blanco, Roberto Verrier y Adalberto Krieger Vasena, que llevaron adelante una política inspirada en
los criterios de los sectores socialmente más acomodados y poderosos económicamente.[11]
Una de las medidas institucionales más importantes de la dictadura militar fue dictar una proclama
derogando ipso facto la Constitución Nacional vigente, conocida como Constitución de 1949, para
reemplazarla por el texto de la Constitución de 1853. Esta medida sería luego avalada por una
Convención Constituyente elegida con proscripciones, que sesionó bajo el régimen militar y le agregó el
artículo 14 bis.
En 1958 la Revolución Libertadora convocó a elecciones limitadas y controladas por las Fuerzas
Armadas, con proscripción del peronismo que fueron ganadas por la Unión Cívica Radical Intransigente
(UCRI), un sector de la fracturada Unión Cívica Radical, liderado por Arturo Frondizi, quien había
realizado un pacto electoral y político con Perón con el fin obtener el apoyo del decisivo voto peronista a
su candidatura. El Presidente Frondizi sería a su vez derrocado por los militares cuatro años después.
Golpe del 29 de marzo de 1962
Artículo principal: José María Guido
José María Guido, único dictador civil de la serie de golpes de Estado en Argentina.
El golpe militar del 29 de marzo de 1962 tuvo elementos tragicómicos que determinaron que no fuera un
militar, sino un civil, quien accediera al gobierno luego de derrocar al Presidente Arturo Frondizi (radical
intransigente).[12]
Frondizi soportó durante su gobierno reiterados planteos e insurrecciones militares, mediante los cuales
llegaron a imponerle incluso al Ministro de Economía (Álvaro Alsogaray) y terminaron en el golpe del 29
de marzo de 1962, liderado por el General Raúl Poggi.
El hecho que precipitó el golpe fue la amplia victoria del peronismo en las elecciones realizadas once días
antes, en diez de las catorce provincias, incluyendo la estratégica Provincia de Buenos Aires, donde
triunfó el dirigente sindical textil Andrés Framini. El peronismo había sido proscripto por la dictadura
militar de 1955, pero Frondizi volvió a habilitarlo electoralmente, aunque manteniendo la prohibición a
Juan Perón de presentarse como candidato y volver al país. Frondizi inmediatamente intervino las
provincias en las que había ganado el peronismo, pero el golpe era indetenible.
Producido el levantamiento militar el 29 de marzo de 1962, el Presidente Frondizi, detenido por los
militares en la Isla Martín García, se negó a renunciar («no me suicidaré, no renunciaré y no me iré del
país»).[13] Eso llevó a interminables movimientos, amenazas y gestiones que agotaron a los líderes de la
insurrección, quienes se fueron a dormir antes de asumir formalmente el poder. En la mañana del 30 de
marzo, el General Raúl Poggi, líder de la insurrección victoriosa, se dirigió a la Casa Rosada para hacerse
cargo del gobierno, y se sorprendió con el hecho de que los periodistas le comentaban que un civil, José
María Guido, había jurado esa mañana como presidente en el palacio de la Corte Suprema de Justicia.[14]
Guido era un senador radical intransigente que presidía provisionalmente la Cámara de Senadores, debido
a la renuncia del Vicepresidente Alejandro Gómez. Teniendo en cuenta esto, la noche del golpe, algunos
abogados relacionados con la Corte Suprema de Justicia de la Nación, entre ellos Horacio Oyhanarte,
consideraron que el derrocamiento de Frondizi era un caso de acefalía y le propusieron a Guido asumir la
presidencia por encontrarse en la línea sucesoria, algo que éste hizo jurando ante la Corte Suprema la
mañana del 30 de marzo.
Entre incrédulos, sorprendidos e indignados, los militares golpistas terminaron aceptando a regañadientes
la situación y convocaron a Guido a la Casa Rosada para comunicarle que sería reconocido como
presidente, en tanto y en cuanto se comprometiera por escrito a ejecutar las medidas políticas indicadas
por las Fuerzas Armadas, siendo la primera de ellas anular las elecciones ganadas por el peronismo.
Guido aceptó las imposiciones militares, firmó un acta dejando constancia de ello y recién entonces fue
habilitado por estos para instalarse con el título de «presidente», pero con la obligación de clausurar el
Congreso Nacional e intervenir las provincias.
Efectivamente Guido cumplió las órdenes militares, anuló las elecciones, clausuró el Congreso, volvió a
proscribir al peronismo, intervino todas las provincias y designó un equipo económico de derecha que
incluía a figuras como Federico Pinedo y José Alfredo Martínez de Hoz.
Finalmente en 1963 volvió a convocar a elecciones limitadas, con proscripción del peronismo, en las que
resultó elegido presidente Arturo Illia (radical del pueblo), saliendo segundo el voto en blanco que
muchos peronistas utilizaron como forma de protesta. El Presidente Illia asumió el 12 de octubre de 1963
y también sería derrocado por un golpe militar el 28 de junio de 1966.
Golpe del 28 de junio de 1966
Artículos principales: Revolución Argentina y Juan Carlos Onganía
Generales Juan Carlos Onganía, Marcelo Levingston y Alejandro Lanusse, los tres dictadores sucesivos
de la autodonominada «Revolución Argentina».
El 28 de junio de 1966 un levantamiento militar liderado por el General Juan Carlos Onganía derrocó al
Presidente Arturo Illia (radical del pueblo). El golpe dio origen a una dictadura autodenominada
«Revolución Argentina», que ya no se presentó a sí misma como «gobierno provisional», como en todos
los golpes anteriores, sino que se estableció como un sistema de tipo permanente. Este tipo de dictaduras
militares permanentes, se instalaron por entonces en varios países latinoamericanos en esos años (Brasil,
Chile, Uruguay, Bolivia, Paraguay, etc.) y fue analizado detalladamente por el destacado politólogo
Guillermo O'Donnell quien lo denominó con la expresión de Estado burocrático autoritario (EBA).[15]
La Revolución Argentina dictó en 1966 un Estatuto que tenía nivel jurídico superior a la Constitución y en
1972 introdujo reformas constitucionales, algo que también la distinguió de las dictaduras anteriores. En
general la dictadura adoptó una ideología fascista-católica-anticomunista, apoyada abiertamente tanto por
Estados Unidos como por los países europeos.[16]
La alta conflictividad política y social generada durante la Revolución Argentina y las luchas entre los
diversos sectores militares produjeron dos golpes internos, sucediéndose en el poder tres dictadores
militares: Juan Carlos Onganía (1966-1970), Marcelo Levingston (1970-1971) y Alejandro Agustín
Lanusse (1971-1973).
Económicamente la dictadura entregó el Ministerio de Economía a los sectores civiles más
conservadores-liberales, cuyo máximo exponente fue Adalberto Krieger Vasena, quien ya había sido
ministro de la Revolución Libertadora. Sin embargo durante la dictadura de Levingston, predominó un
sector nacionalista-desarrollista de las Fuerzas Armadas, que nombró Ministro de Economía al radical
Aldo Ferrer.[17] [18]
Acosada por una insurrección popular creciente y generalizada, la dictadura organizó una salida electoral
con participación del peronismo (aunque impidiendo la candidatura de Perón), en 1973, en la que triunfó
precisamente el candidato peronista Héctor J. Cámpora, con el 49,53% de los votos, asumiendo el 25 de
mayo de 1973.
Cámpora renunció para permitir elecciones libres, en las que ganó Juan Perón con el 62% de los votos,
quien moriría menos de un año después de haber sido electo, y el gobierno peronista, en manos ahora de
la Vicepresidenta María Estela Martínez de Perón, sería también derrocada por un golpe militar en 1976.
Golpe del 24 de marzo de 1976 (mas abajo detalladamente)
Artículos principales: Proceso de Reorganización Nacional y Guerra sucia en Argentina
Juicio a las Juntas militares (1985), en el que fueron condenados varios de los dictadores del «Proceso de
Reorganización Nacional».
El 24 de marzo de 1976 una nueva sublevación militar derrocó a la Presidenta María Estela Martínez de
Perón instalando una dictadura de tipo permanente (Estado burocrático autoritario) autodenominada
«Proceso de Reorganización Nacional», gobernada por una Junta Militar integrada por tres militares, uno
por cada fuerza. A su vez la Junta Militar elegía a un funcionario con el título de «presidente», con
funciones ejecutivas y legislativas.
En cada una de estas etapas, las juntas designaron como «presidentes» de facto a Jorge Rafael Videla,
Roberto Eduardo Viola, Leopoldo Fortunato Galtieri y Reynaldo Benito Bignone respectivamente, todos
ellos integrantes del Ejército. Bignone, fue el único "presidente" que no perteneció a la junta.
El «Proceso de Reorganización Nacional» llevó adelante una guerra sucia en la línea del terrorismo de
Estado que violó masivamente los derechos humanos y causó la desaparición de decenas de miles de
opositores.
Internacionalmente, la dictadura argentina y la violación de derechos humanos contó con el apoyo activo
del gobierno de Estados Unidos (salvo durante la administración de James Carter) y la tolerancia de los
países europeos, la Unión Soviética y la Iglesia Católica, sin cuya inacción difícilmente hubiera podido
sostenerse. Asimismo, en ese momento se instalaron con apoyo estadounidense dictaduras militares en
todos los países del Cono Sur de Sudamérica (Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú y
Uruguay) que coordinaron entre sí y con Estados Unidos la represión, por medio de una organización
terrorista internacional denominada [[Plan Cóndor]
En materia económica, la dictadura entregó formalmente los ministerios económicos a las asociaciones
empresarias más conservadoras que impulsaron una política económica abiertamente desindustrializadora
y neoliberal, con máxima expansión de una deuda externa
Videla, el militar que más duró al mando del estado argentino, junto a la presidente Isabel Perón y a
Massera, en 1975. Un año más tarde la presidenta sería depuesta por el golpe de 1976 enbezado por
Videla.
En 1982 el gobierno militar emprendió la Guerra de Malvinas contra el Reino Unido, en un
acontecimiento sobre el cual siguen siendo muy oscuras las causas desencadenantes. La derrota infligida
provocó la caída de la tercera junta militar y meses más tarde la cuarta junta llamó a elecciones para el 30
de octubre de 1983, en las que triunfó el candidato de la Unión Cívica Radical, Raúl Alfonsín, quien
asumió el 10 de diciembre de 1983.
Los jefes militares fueron enjuiciados y condenados, y muchos de ellos llevados a prisión, en complejos
procesos que se extendieron en el tiempo.
La dictadura militar llamada «Proceso de Reorganización Nacional» fue la última. Si bien entre 1987 y
1990 se produjeron varias insurrecciones militares, denominadas carapintadas, ninguna de ellas logró
derrocar a los gobiernos democráticos.
Cuestiones generales
Los golpes de Estado en Argentina generaron una serie de problemas jurídico-políticos específicos:
La doctrina de los gobiernos de facto de la Corte Suprema de Justicia de la Nación;[19]
La validez y suerte de los llamados "decretos-leyes" y demás normas sancionadas por los
gobiernos militares, una vez finalizada la dictadura;[19]
La sanción de los golpistas.
También es posible observar una escalada en la violencia represiva y una paralela reducción del respeto
por las formas legales en cada uno de los golpes. En particular, mientras que los cuatro primeros golpes
de Estado (1930, 1943, 1955 y 1962) se definieron como "gobiernos provisionales" y manifestaron desde
un inicio su intención de llamar a elecciones democráticas en un breve lapso, los dos últimos golpes
(1966 y 1976), establecieron dictaduras militares de tipo permanente, de acuerdo al modelo de Estado
burocrático autoritario (EBA) descrito por Guillermo O'Donnell.
Un elemento importante de los golpes de Estado en Argentina está relacionado también con los planes
económicos y la actitud ante los mismos de las grandes potencias mundiales. En el primer caso, los
equipos económicos de los gobiernos militares tendieron a recurrir a las mismas figuras,
mayoritariamente provenientes del sectores conservador-liberal, llegándose a decir que las Fuerzas
Armadas se comportaron como partido político de la clase alta.[20] [21] En el segundo caso en casi todos los
golpes de Estado la o las potencias mundiales hegemónicas en el país, tuvieron participación directa, ya
sea en su realización o posterior protección de los golpistas.[22]
Los golpes de Estado en Argentina, sobre todo a partir de la década del 60, formaron parte de un cuadro
subregional y regional más amplio, de golpes militares generalizados en Sudamérica y América Latina, en
la mayoría de los casos apoyados o promovidos por Estados Unidos, a partir de las operaciones de la
Escuela de las Américas con base en Panamá y la Doctrina de la Seguridad Nacional.[20]
Durante la Convención Constituyente que en 1994 reformó el texto de la Constitución Argentina se
discutió largamente la doctrina de los gobiernos de facto y la forma de evitar que la misma pudiera volver
a invocarse en un eventual golpe de Estado futuro. El resultado fue la aprobación del primer párrafo del
artículo 36 de la Constitución Nacional, conocido también como de "defensa de la democracia o defensa
del orden constitucional":
«Esta Constitución mantendrá su imperio, aún cuando se interrumpiere su observancia por actos de fuerza
contra el orden institucional y el sistema democrático. Estos actos serán insanablemente nulos».
Proceso de Reorganización Nacional
Proceso de Reorganización Nacional
Primera Junta Militar, de izquierda a derecha: Emilio Massera, Jorge
Videla y Orlando Agosti.
Contexto del acontecimiento
Fecha: 24 de marzo de 1976
Sitio: Argentina
Impulsores: Jorge Videla, Emilio Massera,
Orlando Agosti, Roberto
Eduardo Viola, José Alfredo
Martínez de Hoz, Jaime
Perriaux, Cecilio Pereda, entre
otros.
Influencias Autoritarismo, anticomunismo,
ideológicas de antiperonismo,
los impulsores: conservadurismo, liberalismo
económico.
Gobierno previo
Gobernante: Presidenta María Estela
Martínez de Perón
Forma de Democracia representativa
gobierno:
Gobierno resultante
Gobernante: Junta Militar: Jorge Videla-
Emilio Massera-Orlando
Agosti (de facto)
Forma de Dictadura militar
gobierno:
Proceso de Reorganización Nacional es el nombre con el que se autodenominó la dictadura cívico-
militar que gobernó la Argentina entre 1976 y 1983, como consecuencia del golpe estado del 24 de marzo
de 1976, que derrocó al gobierno constitucional de la presidenta María Estela Martínez de Perón e instaló
en su lugar a una junta militar encabezada por los comandantes de las tres Fuerzas Armadas: Jorge R.
Videla (Ejército), Emilio E. Massera (Armada) y Orlando R. Agosti (Fuerza Aérea). La dictadura también
suele ser referida simplemente como "el Proceso".
Los golpistas tomaron al poder en un contexto de violencia creciente, caracterizado por acciones de
terrorismo de Estado llevadas adelante por las Fuerzas Armadas y el grupo parapolicial Triple A y la
actuación de organizaciones guerrilleras como Montoneros (de tendencia peronista) y el ERP (de
orientación marxista). La violencia política, que se venía incrementado significativamente desde fines de
los años sesenta, fue la principal justificación utilizada por los golpistas para derrocar al gobierno
constitucional.
La Junta Militar llevó a cabo una acción represiva en la línea del terrorismo de Estado conocida
mundialmente como la Guerra Sucia, coordinada con las demás dictaduras instaladas en los países
sudamericanos mediante el Plan Cóndor, que contó con el apoyo de los principales medios de
comunicación privados e influyentes grupos de poder civil, la protección inicial del gobierno de los
Estados Unidos y la pasividad de la comunidad internacional.[1]
El gobierno secuestró, torturó y ejecutó clandestinamente a miles de personas, sospechadas de ser
guerrilleros o activistas civiles sin relación con las organizaciones armadas y estableció centros
clandestinos de detención para llevar a cabo estas tareas. Las personas detenidas en estos centros
clandestinos fueron conocidos como «los desaparecidos» y gran cantidad de ellos fueron ejecutados y
enterrados en fosas comunes o arrojados al mar desde aviones militares.
La política económica del Proceso de Reorganización Nacional quedó a cargo de los sectores civiles que
promovieron el golpe de estado. Bajo el liderazgo del empresario y estanciero José Alfredo Martínez de
Hoz, se puso en práctica una serie de reformas económicas radicales, siguiendo las nuevas doctrinas
neoliberales de la Escuela de Chicago, que tendieron a desmontar el Estado de Bienestar, desindustrializar
y concentrar la economía argentina y a fomentar el sector financiero y la concentración de tierras en
manos de los grandes estancieros.[2] Socialmente, el Proceso se caracterizó por aumentar notablemente la
pobreza, que alcanzó a un tercio de la población, cuando en la décadas anteriores la misma no había
superado el 10%.[3]
El Proceso fue gobernado por cuatro juntas militares sucesivas, integradas por un representante de cada
una de las fuerzas armadas:
1976-1980: Jorge Rafael Videla, Emilio Eduardo Massera y Orlando Ramón Agosti
1980-1981: Roberto Eduardo Viola, Armando Lambruschini, Omar Domingo Rubens Graffigna
1981-1982: Leopoldo Fortunato Galtieri, Basilio Lami Dozo y Jorge Isaac Anaya
1982-1983: Cristino Nicolaides, Rubén Franco, Augusto Jorge Hughes
En cada una de estas etapas, las juntas nominaron como presidentes de facto a Jorge Rafael Videla,
Roberto Eduardo Viola, Leopoldo Fortunato Galtieri y Reynaldo Benito Bignone respectivamente, todos
ellos integrantes del Ejército.
El gobierno dictatorial se completó con una Corte Suprema de Justicia designada por la Junta Militar,
integrada por los abogados Adolfo Gabrielli, Horacio Heredia, Abelardo Rossi, Alejandro Caride y
Federico Videla Escalada.
En 1982 el gobierno militar emprendió la Guerra de Malvinas contra el Reino Unido. La derrota infligida
provocó la caída de la tercera junta militar y meses más tarde la cuarta junta llamó a elecciones para el 30
de octubre de 1983, en las que triunfó el candidato de la Unión Cívica Radical, Raúl Alfonsín.
Primer día del Juicio a las Juntas (22 de abril de 1985).
Los miembros de las tres primeras juntas del Proceso fueron enjuiciados por los delitos cometidos
durante su gobierno, como consecuencia del Decreto 158/83 del presidente Alfonsín, que también creó la
Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas para investigar las violaciones de derechos
humanos ocurridas entre 1976 y 1983. Como resultado del Juicio a las Juntas, cinco de sus integrantes
fueron condenados y cuatro absueltos. Los restantes responsables fueron enjuiciados en diversos
procesos. En 1986 y 1987, a iniciativa del presidente Alfonsín, se dictaron las leyes de Punto Final y
Obediencia Debida dando fin a los juicios por crímenes de lesa humanidad.
En 1989 y 1990 el presidente Carlos Menem dictó una serie de indultos que beneficiaron a los
funcionarios del Proceso y a los jefes guerrilleros que continuaban judicialmente comprometidos. La
situación de impunidad en Argentina determinó que los familiares de los desaparecidos buscaran apoyo
en el exterior, por lo que desde 1986 se iniciaron procesos penales contra miembros de la dictadura
militar en España, Italia, Alemania, Francia, por desaparecidos de esos países. En 2004 el Tribunal de la
ciudad de Núremberg, Alemania emitió órdenes de captura y extradición contra Jorge Rafael Videla y
Emilio Massera.
En 2003, tras iniciativas del Presidente Néstor Kirchner, las leyes de Punto Final y Obediencia Debida
fueron derogadas por el Congreso de la República Argentina y los juicios se reabrieron, en tanto que la
justicia comenzó a declarar inconstitucionales los indultos por crímenes de lesa humanidad que habían
cometido los militares durante la última dictadura. En 2006 se habían reabierto 959 causas penales en las
que 211 acusados se encontraban con prisión preventiva.
El golpe de estado del 24 de marzo de 1976
Reconstrucción de la tapa del diario Clarín del 25 de marzo de 1976.
Al día siguiente del golpe, el diario La Nación comunica que se ha impuesto la pena de muerte en
Argentina.
El golpe de estado del 24 de marzo de 1976 comenzó a ser preparado con mucha anticipación. Para
entonces, Argentina era el único país del Cono Sur que mantenía un régimen democrático, en tanto que
todos los países vecinos estaban gobernados por dictaduras militares (Banzer en Bolivia, Geisel en Brasil,
Augusto Pinochet en Chile, Stroessner en Paraguay y Bordaberry en Uruguay), sostenidas por Estados
Unidos en el contexto de la Doctrina de la Seguridad Nacional.
A mediados de 1975 una delegación de empresarios liderada por José Alfredo Martínez de Hoz,
presidente del Consejo Empresario Argentino se entrevistó en secreto con el entonces general Jorge
Rafael Videla, comandante en jefe del Ejército, para expresarle la preocupación de los grandes grupos
económicos porque "se estaba impidiendo la libertad de trabajo, la producción y la productividad" y
solicitarle a las Fuerzas Armadas que aseguraran "el imperio del orden sobre todas las cosas".[4] Desde ese
momento, las reuniones entre empresarios y militares se hicieron frecuentes, con la destacada mediación
de Jaime Perriaux, director de empresas como La Vascongada y Citroën. La última de esas reuniones se
realizó con el entonces almirante Eduardo Massera, comandante en jefe de la Armada.[4]
En octubre de 1975, los militares y empresarios golpistas comenzaron a reunirse con la jerarquía de la
Iglesia Católica y de líderes de partidos políticos como la Unión Cívica Radical y el Partido Federal, que
se comprometieron a no oponerse.[4]
En febrero de 1976 el entonces general Roberto Eduardo Viola elaboró el plan de operaciones del golpe.
El plan contemplaba la necesidad de "encubrir" como "acciones antisubversivas", la detención clandestina
de activistas y opositores, desde la noche misma del golpe.[4]
El 21 de marzo de 1976 el diario derechista La Nueva Provincia de Bahía Blanca criticaba a los políticos
que daban prioridad a mantener el régimen democrático y reclamaba abiertamente el golpe militar:
«A las elecciones con muletas», dejó escapar, en alguna ocasión, el líder radical (Ricardo Balbín). No
interesa cuál sea el precio, no importan las consecuencias ni el estado de la República. Lo importante es
llegar... Quizás porque subyugado con aquellas palabras de Almafuerte supone "curables" los males
argentinos cinco minutos antes que muera la República? ¡Qué increíble ceguera! No cabría pensar, mejor,
con el egregio Lugones, que otra vez LA HORA DE ESPADA se cierne insoslayable, para bien del
mundo?
Diario La Nueva Provincia, 21-02-1976.
A la una de la madrugada del 24 de marzo de 1976, el general José Rogelio Villarreal inició el golpe de
estado diciéndole a la presidenta Isabel Martínez de Perón:
Señora, las Fuerzas Armadas han decidido tomar el control político del país y usted queda arrestada.
Simultáneamente con el golpe, esa misma noche, se realizaron centenares de secuestros y arrestos,
principalmente de activistas y dirigentes sindicales en áreas industriales estratégicas, como el Gran
Buenos Aires, Córdoba y la zona que se extiende desde el Gran Rosario hasta San Nicolás.[4]
El primer día la Junta Militar dictó 31 comunicados. El comunicado Nº 1 dice:
Se comunica a la población que, a partir de la fecha, el país se encuentra bajo el control operacional de la
Junta de Comandantes Generales de las FF.AA. Se recomienda a todos los habitantes el estricto
acatamiento a las disposiciones y directivas que emanen de autoridad militar, de seguridad o policial, así
como extremar el cuidado en evitar acciones y actitudes individuales o de grupo que puedan exigir la
intervención drástica del personal en operaciones.
El comunicado N.º 19 estableció:
Se comunica a la población que la Junta de Comandantes Generales ha resuelto que sea reprimido con la
pena de reclusión por tiempo indeterminado el que por cualquier medio difundiere, divulgare o propagare
comunicados o imágenes provenientes o atribuidas a asociaciones ilícitas o personas o grupos
notoriamente dedicados a actividades subversivas o al terrorismo. Será reprimido con reclusión de hasta
diez años, el que por cualquier medio difundiere, divulgare o propagare noticias, comunicados o
imágenes, con el propósito de perturbar, perjudicar o desprestigiar las actividades de las Fuerzas
Armadas, de Seguridad o Policiales.
Ese mismo primer día se impuso la pena de muerte y los Consejos de Guerra (Ley 21.264):
Art.1 El que públicamente por cualquier medio, incitare a la violencia colectiva y / o alterare el orden
público, será reprimido por sola incitación, con reclusión hasta diez años. Art. 2. El que alterare en
cualquier forma contra los medios de transporte, de comunicación, usinas, instalaciones de gas o agua
corriente u otros servicios públicos, será reprimido con reclusión por tiempo determinado o muerte...
Art.5 ....el personal militar de las fuerzas de seguridad y de las fuerzas policiales hará uso de las armas en
caso de que la persona incurra en alguno de los delitos previstos de dos a cuatro precedentes.... Art. 7
Créanse en todo el territorio del país los Consejos de Guerra Especiales Estables...que juntamente con los
Consejos de Guerra Permanente para el Personal Subalterno de las Tres Fuerzas Armadas, conocerán en
el juzgamiento de los delitos que prevé la presente ley. Art 10. La presente ley será aplicable a toda
persona mayor de dieciséis años.
Inicio del Proceso
Gráfico sobre la estructura del Estado implantada por el Proceso de Reorganización Nacional.
El mismo 24 de marzo de 1976, los golpistas organizaron un gobierno dictatorial que impuso, como
"órgano supremo del Estado",[5] una Junta de Comandantes de las tres fuerzas armadas (Ejército, Marina
y Aviación). El origen tripartito del poder, durante el Proceso de Reorganización Nacional, estableció una
situación de independencia virtual de cada fuerza que, en más de una ocasión, llevó a que actuaran sin
comunicación alguna entre ellas y hasta a enfrentarse entre sí. La primera junta militar estuvo integrada
por Jorge Rafael Videla (Ejército), Emilio Eduardo Massera (Marina) y Orlando Ramón Agosti
(Aviación).
También se dispuso que el mando directo del país quedaría en manos de un "presidente", con facultades
ejecutivas, legislativas y judiciales, designado y supervisado por la junta. El primer presidente designado
fue el ex general Jorge Rafael Videla.
Los golpistas disolvieron el Congreso Nacional, derrocaron a las autoridades provinciales (gobernadores
y legislaturas) y destituyeron a los miembros de la Corte Suprema de Justicia, designando en su lugar a
los abogados Adolfo Gabrielli, Horacio Heredia, Abelardo Rossi, Alejandro Caride y Federico Videla
Escalada, que asumieron el 2 de abril.
Finalmente la estructura de gobierno nacional se completó con la Comisión Asesora Legislativa (CAL),
integrada por tres militares designados por cada fuerza, con "facultades de asesoramiento legislativo en
representación de las Fuerzas Armadas".[6]
Los autores e ideólogos del golpe decidieron autodenominarse como Proceso de Reorganización
Nacional, aludiendo de ese modo a dos conceptos fundamentales de la dictadura:
a) que se trataba de un "proceso" y que como tal "no tenía plazos sino objetivos";[7]
b) que había que "reorganizar" radicalmente al país, implementando reformas que modificaran
profundamente la economía, las relaciones laborales, el sistema político y la cultura nacional.
"En ejercicio del poder constituyente" la Junta de Comandantes impuso una serie de "principios
liminares", "objetivos básicos", actas y estatutos para la Reorganización Nacional, al que deberían
someterse todas las otras leyes incluida la Constitución vigente, en lo que pudiera resultar aplicable aún.
Cuatro fueron la principales normas supraconstitucionales establecidas:
Reglamento para el funcionamiento de la Junta Militar, Poder Ejecutivo y Comisión de
Asesoramiento Legislativo (aprobado por la denominada "ley" 21.256, realizada el 24-03-1976 y
publicada el 26-03-76);
Acta para la Reorganización Nacional (realizada el 24-03-1976 y publicada el 29-03-76);
Estatuto para la Reorganización Nacional (publicado el 29-03-76);
Acta fijando el Propósito y los Objetivos Básicos del Proceso de Reorganización Nacional
(publicada el 31-03-76).
Cinco días después del golpe, el 29 de marzo, asumió Videla como presidente, y a continuación
asumieron sus ministros:
Ministerios de la Dictadura de
Jorge Rafael Videla
Cartera Titular Período
29 de marzo de 1976 – 29 de marzo de
Ministerio del Interior Albano Harguindeguy
1981
29 de marzo de 1976 – 23 de mayo de
César Augusto Guzzetti
Ministerio de Relaciones 1977
Oscar Antonio Montes
Exteriores y Culto 23 de mayo de 1977 – 27 de octubre de
Carlos Washington Pastor
1978
6 de noviembre de 1978 – 29 de marzo de
1981
José Alfredo Martínez de 29 de marzo de 1976 – 29 de marzo de
Ministerio de Economía
Hoz 1981
Ricardo P. Bruera 29 de marzo de 1976 – mayo de 1977
Juan José Catalán junio de 1977 – agosto de 1978
Ministerio de Educación
Juan Rafael Llerena 3 de noviembre de 1978 – 29 de marzo de
Amadeo 1981
29 de marzo de 1976 – 30 de octubre de
Ministerio de Bienestar Julio Juan Bardi 1978
Social Jorge A. Fraga 3 de noviembre de 1978 – 29 de marzo de
1981
29 de marzo de 1976 – 30 de octubre de
Ministerio de Defensa José María Klix 1978
Nacional David de la Riva 3 de noviembre de 1978 – 29 de marzo de
1981
29 de marzo de 1976 – 30 de octubre de
Julio Arnaldo Gómez 1978
Ministerio de Justicia
Alberto Rodríguez Varela 3 de noviembre de 1978 – 29 de marzo de
1981
29 de marzo de 1976 – 18 de enero de
Horacio Tomás Liendo 1979
Ministerio de Trabajo
General Llamil Reston 18 de enero de 1979 – 29 de marzo de
1981
Ramón Genaro Díaz octubre de 1976 – diciembre de 1977
Ministerio de Planeamiento Bessone diciembre de 1977 – 30 de octubre de
Carlos E. Laidlaw 1978
Las empresas y grupos civiles que participaron en la organización del golpe se instalaron principalmente
en el Ministerio de Economía, que se le entregó al Consejo Empresario Argentino asumiendo su
presidente, el empresario José Alfredo Martínez de Hoz, como ministro. La Secretaría de Ganadería le
correspondió a la Sociedad Rural Argentina, representada por Jorge Zorreguieta (el padre de la princesa
Máxima Zorreguieta).[8] Por su parte, el Banco Central le fue entregado a la Asociación de Bancos
Privados de Capital Argentino (ADEBA), siendo designado el economista Adolfo Diz, ex Director
Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional y adscripto a la Escuela de Chicago.[9] Como Secretario de
Estado de Programación y Coordinación Económica, fue nombrado Guillermo Walter Klein de la Cámara
Argentina de Comercio. El Ministerio de Educación también estuvo a cargo, desde un inicio, de un grupo
de civiles provenientes del CONICET (Fundación FECIC), siendo nombrado Ricardo Bruera. Mas
adelante otros ministerios también quedaron a cargo de los grupos civiles, como el de Justicia,[10] el de
Relaciones Exteriores,[11] el de Defensa[12] y el de Salud.[13] Por otra parte, a partir del la "presidencia" de
Viola, el Ministerio de Economía se desdobló en varios ministerios que estuvieron a cargo de las
organizaciones empresariales.
El esquema del poder dictatorial se completó con la designación de "gobernadores" en cada provincia e
"intendentes" en las ciudades. La designación de "gobernadores" en las provincias, recayó casi siempre en
un militar, con excepción de caso de Jujuy donde fue designado el político Horacio Guzmán de la Fuerza
Federalista Popular. En el caso de los "intendentes" de ciudades, en un gran número de casos se trató de
políticos civiles, entre ellas la ciudad de Rosario, la segunda del país. Los partidos políticos, explícita o
implícitamente, aportaron un total de 794 "intendentes" de la dictadura, divididos según la siguiente
pertenencia:[14]
Unión Cívica Radical: 310
Partido Justicialista: 169
Partido Demócrata Progresista: 109
Movimiento de Integración y Desarrollo: 94
Fuerza Federalista Popular: 78
Movimiento Popular Neuquino: 23
Partido Demócrata Cristiano: 16
Partido Intransigente: 4
Partido Socialista Democrático: 1
Zonificación militar de Argentina 1975-1983.
Simultáneamente, y en superposición con el esquema formal de autoridades, la dictadura mantuvo el
sistema de zonificación militar del país, que había sido dispuesto el 28 de octubre de 1975, mediante la
Directiva del Comandante General del Ejército 404/75 (Lucha contra la subversión). Según el régimen de
zonificación militar, el país quedaba dividido en 5 zonas militares, correspondientes a los cinco cuerpos
en que se dividía el ejército. Al comandante de cada cuerpo del Ejército le correspondía hacerse cargo de
la zona. Cada zona estaba dividida a su vez en subzonas y áreas y cada uno de los jefes de zona, subzona
y área tenía mando directo para la represión en su jurisdicción. Por ejemplo, la Ciudad de Buenos Aires
era una subzona, ubicada dentro de la Zona 1; a su vez la subzona Ciudad de Buenos Aires, estaba
dividida en 6 áreas. Los jefes de zona y subzona actuaban con total autonomía. Su capacidad para tomar
decisiones que implicaran violaciones de derechos humanos era absoluta. El General Martín Balza los
definió como "señores de la guerra... verdaderos señores feudales..."[15] Al momento del golpe, las cinco
zonas estaban al mando de los siguientes generales:
Zona 1: Guillermo Suárez Mason
Zona 2: Ramón Genaro Díaz Bessone[16]
Zona 3: Luciano Benjamín Menéndez[17]
Zona 4: José Montes[18]
Zona 5: Abel Teodoro Catuzzi[19]
Fuera de la estructura de mandos ya descripta, la dictadura creó Grupos de Tareas y centros clandestinos
de detención (CCD) que, en algunos casos, dependían directamente de la Marina o la Fuerza Aérea. Tal
fue el caso de la ESMA, el CCD más grande que funcionó en el país.
La «guerra sucia»
Artículo principal: Guerra sucia en Argentina
Homenaje a los desaparecidos, escultura ubicada actualmente donde estuvo el CCD Club Atlético, Paseo
Colón 1200, Buenos Aires.
Durante el Proceso, decenas de miles de personas fueron detenidas, torturadas, asesinadas y
desaparecidas o forzadas al exilio, como parte del plan de exterminio del gobierno militar, quienes
atentaban contra los derechos humanos.
El número exacto de desaparecidos no ha sido establecido: los organismos de derechos humanos estiman
la cantidad en unos 30.000; y, hasta 2007, la Subsecretaría de Derechos Humanos tenía registradas
aproximadamente 15.000 víctimas. La CONADEP documentó 8.961 casos. Sin embargo, estas cifras
nunca han sido aceptadas por los defensores de la dictadura militar que, inclusive, hacen hincapié en
algunos casos aislados de supuestos desaparecidos que han retornado a la vida pública como la Dra.
Carmen Argibay, actual integrante de la Corte Suprema de la República, para poner en duda todas las
acusaciones contra la dictadura sobre las violaciones a los derechos humanos que, no obstante, han sido
probadas en las cortes nacionales e internacionales. Cientos de ciudadanos extranjeros figuran también en
las listas de víctimas, entre ellos de nacionalidad alemana, española, italiana, griega, sueca, francesa, entre
otras.
Entre los desaparecidos se encuentra un número de niños que se estiman entre 250 y 500, los cuales
fueron adoptados ilegalmente luego de que nacieran en los centros clandestinos de detención. Existe una
organización denominada Abuelas de Plaza de Mayo que se ha dedicado a localizarlos, y que hasta
diciembre de 2009 ha encontrado a 100 nietos secuestrados por la dictadura.
Durante el tiempo de la dictadura militar de 1976 a 1983 funcionaron centros clandestinos de detención,
encontrándose a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) y el Garage Olimpo entre los más
conocidos en la Ciudad de Buenos Aires. En la Provincia de Buenos Aires, El Campito (también
conocido como Los Tordos), El Vesubio, La Perla, el Pozo de Banfield, en la provincia de Córdoba,
Regimiento 9, La Polaca, Campo Hípico y Santa Catalina en Corrientes.
Estas acciones de represión ilegal, para los defensores de la «teoría de los dos demonios», constituyeron
la llamada guerra sucia y agravaron la situación de ilegitimidad e ilegalidad en que habían incurrido las
Fuerzas Armadas al interrumpir el orden constitucional.
Los crímenes de lesa humanidad cometidos durante el Proceso fueron investigados en 1984 por la
Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) que produjo el famoso informe
Nunca Más.
Por estos crímenes, las tres juntas de comandantes que gobernaron el país entre 1976 y 1982 (se excluye
la última) fueron juzgadas y condenadas en 1984. Otros responsables han sido enjuiciados y condenados
tanto en Argentina como en otros países. Los procesos han continuado varias décadas después de los
hechos.
Encarnizamiento contra las minorías
Dentro del ideario ideológico del Proceso, heredero en muchos aspectos del nazismo,[20] el concepto de
nacionalidad excluía cualquier forma de heterogeneidad posible.[21] Esta búsqueda de homogeneidad de la
sociedad dejaba al costado las minorías tomando en cuenta, por ejemplo, sus raíces (judíos,[22] [23]
descendientes de los pueblos originarios,[24] etc.) su orientación sexual y su identidad de género
(homosexuales,[25] lesbianas,[26] transexuales, etc.) o sus creencias religiosas (Ateos, Testigos de
Jehová,[27] etc.).
Estas minorías fueron tratadas con especial ferocidad por los represores, creándose incluso comandos
especiales con dedicación exlusiva (como es el caso del Comando Cóndor, dedicado a perseguir personas
homosexuales).[26] En el caso de las víctimas judías, el antisemitismo sistemático llevado a cabo en los
distintos centros clandestinos de detención fue un hecho constatado ya desde el informe Nunca Más[22] y
por posteriores investigaciones y trabajos.[28] [29] Los Testigos de Jehová fueron discriminados durante el
servicio militar de sus fieles, no permitiendo la práctica común llevada a cabo con otros credos religiosos
de permitir a sus autoridades el exceptuarse, y obligando a todos a hacer cuatro años de servicio (tres más
que el resto de los ciudadanos) siendo, además, sometidos a torturas y asesinatos.[27] Los descendientes de
amerindios vieron cómo las Villa miseria eran arrasadas por los distintos planes de erradicación,[24] sobre
todo en el marco de la organización de la Copa Mundial de Fútbol de 1978.
Secuestro de niños
El Proceso llevó a cabo distintas actuaciones relacionadas con los hijos de los secuestrados, entre los
cuales hubo incluso mujeres embarazadas[30] las cuales dieron a luz, en muchos casos, en cautividad.[31]
Cuando en los domicilios de los "objectivos" de los grupos de tareas[32] había niños, éstos podían ser
secuestrados (chupados) o dejados en la casa de algún vecino. La práctica habitual de los grupos de
tareas fue el hacer la repartija de los niños secuestrados, dándolos en adopción a familias de militares o
de civiles relacionados con las Fuerzas Armadas. De todos modos, en el informe Nunca Más también hay
testimonios de secuestrados que pudieron escuchar los gritos de sus propios hijos mientras eran
torturados, lo cual era una estrategia de tortura psicológica hacia los padres, con el objetivo de
desmoronarlos moralmente.
Fue una práctica habitual, cuando los objetivos recibían la primera sesión de tortura en su domicilio al
momento de ser secuestrados, el realizarlas independientemente de que pudiera haber niños presentes, los
cuales eran testigos de todo el proceso.
En el caso de las mujeres embarazadas, el régimen de exclusión se volvía algo menos severo, pero la
mujer no recibía prácticamente ninguna atención medica, incluso en el momento del parto, el cual podía
realizarse en el suelo de su celda, el piso de una cocina, etc. Las mujeres daban a luz normalmente en
soledad, o auxiliadas por otro secuestrado, y hay testimonios que certifican que, inmediatamente después
del parto, las mismas madres debían limpiar los restos de sangre, placenta, etc., que habían quedado
desperdigados.
Desaparecidos destacados
Artículo principal: Desaparecidos durante el Proceso de Reorganización Nacional
Según la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas), creada al final de la
dictadura por el gobierno constitucional de Raúl Alfonsín, el número de desaparecidos —de acuerdo a la
cantidad de denuncias judiciales presentadas por víctimas y familiares— es de 8.961 personas [1], pero
grupos defensores de los derechos humanos como las Madres de Plaza de Mayo y el Servicio Paz y
Justicia, estiman que hubo 30.000 desaparecidos. Un informe de la inteligencia chilena estimaba el
número de desaparecidos en 22.000 personas en 1978, según un informe de los EEUU [2]. Hasta 2003 la
Secretaría de Derechos Humanos de la Nación Argentina tenía registrados 13.000 casos [3].
Entre los más de 30.000 desaparecidos según los organismos de derechos humanos, Madres de Plaza de
Mayo, Abuelas de Plaza de Mayo y otros, se encuentran:
Héctor Germán Oesterheld
Nació en Buenos Aires en 1922. A fines de la década del 40 comienza escribiendo cuentos infantiles,
publicados por la Editorial Abril. Luego colabora en la mítica revista Mas Allá, y en 1950 publica su
primer historieta, «Alan y crazy». Hacia 1955 publica «El sargento Kirk» y «Bull Rokett».
En 1957, con dibujos de Solano López, publica la primera parte de «El eternauta», que se convertiría en la
más famosa historieta argentina. Hector G. Oesterheld, como otros miles de argentinos, fue secuestrado y
desaparecido en 1977 por la dictadura militar.
Boris Spivacow
Además de ser gerente de Eudeba durante ocho años y fundador del Centro Editor de América Latina
(CEAL), José Boris Spivacow resistió con las armas de la cultura a la dictadura que le quemó un millón y
medio de ejemplares. La plaza ubicada en la esquina de Las Heras y Austria en Buenos Aires lleva su
nombre, a partir de una iniciativa conjunta de la Biblioteca Nacional y de la Cámara Argentina del Libro.
El plan económico
Artículo principal: Política económica del Proceso de Reorganización Nacional
El economista José A. Martínez de Hoz con el dictador Videla.
Evolución de la pobreza durante el Proceso de Reorganización Nacional.
El plan económico del Proceso de Reorganización Nacional fue diseñado básicamente por José Martínez
de Hoz, quien se desempeñó como ministro de Economía hasta el 29 de marzo de 1981. Martinez de Hoz
siguió los, en ese momento, nuevos lineamientos económicos de la Escuela de Chicago (genéricamente
incluida en el concepto de neoliberalismo), que habían sido implementados por primera vez por la
dictadura de Augusto Pinochet en Chile, instalada en 1973. Con posterioridad esa orientación económica
se volvería hegemónica en el mundo occidental, a partir de las reformas económicas del presidente
Ronald Reagan en Estados Unidos ("reaganomics") y la primera ministro Margaret Thatcher, en Gran
Bretaña. Lo acompañaron en el equipo económico, empresarios y abogados estrechamente relacionados
con los grupos más conservadores, como Guillermo Walter Klein, Adolfo Diz (presidente del Banco
Central), Juan Alemann, Cristian Zimmermann, Enrique Folcini, Jorge Zorreguieta y Francisco Soldati.
El plan económico fue presentado el 2 de abril de 1976, y tenía como objetivo explícito detener la
inflación y estimular la inversión extranjera. Se inició una reducción arancelaria que llegó a su máximo
nivel en 1978, con la finalidad expresa de incrementar la competitividad de la economía argentina y
promover sus «ventajas naturales». El resultado fue un proceso de importaciones masivas y un efecto
desastroso sobre la industria. Grandes empresas industriales cerraron sus plantas: General Motors,
Peugeot, Citroen y Chrysler, Siam, Decca (Deutz-La Cantábrica), la planta de vehículos utilitarios de
Fabricaciones Militares, Aceros Ohler, Tamet, Cura, Olivetti, y otras miles de empresas industriales
medianas y pequeñas. Para 1980 la producción industrial había reducido un 10% su aporte al PBI, y en
algunas ramas como la hasta entonces extendida industria textil, la caída superó el 15% (Gerchunoff,
373).
Apoyado en una política laboral que produjo una profunda reforma de las leyes laborales, la prohibición
de la huelga, la intervención militar de los sindicatos, y la política represiva de «guerra sucia», Martínez
de Hoz decretó el congelamiento de salarios y contuvo el descontento general, ante una caída del nivel de
vida de la población sin precedentes. El salario real, sobre una base 100 en 1970, había subido a 124 en
1975. En 1976, en un solo año, cae bruscamente a 79, el nivel más bajo desde los años '30 (OIT 1988).
Nunca más volverá a recuperarse. Adicionalmente la pobreza, que desde los años '40 se ubicó siempre
debajo del 10%, y que era del 5,8% en 1974, subió al 12,8% en 1980 y al 37,4% de pobreza en 1982
(INDEC, datos correspondientes al Gran Buenos Aires). El desempleo por su parte, se mantuvo
relativamente estable, partiendo de un 3,8% en octubre de 1975 y dejando un 3,9% en octubre de 1983,
con un pico del 6% en mayo de 1982 (durante la Guerra de Malvinas).[33]
Con el objetivo de controlar la demanda de divisas y mantener una política de atraso cambiario, Martínez
de Hoz implementó a fines de 1978 un sistema de devaluación programada, apodado «la tablita». Junto
con la Ley 21.526, de entidades financieras, promulgada en junio del año anterior, la tablita promovería la
especulación financiera desmedida. La medida se tomó para intentar compensar las pérdidas ocasionadas
a los ahorristas por la diferencia entre la tasa de interés pagada a los depósitos a plazo fijo y la inflación;
para proteger a las entidades financieras, el Estado se hizo responsable del pago de los depósitos. El coste
de estas medidas, que ocasionaron el cierre de más de 25 entidades crediticias, cuyos pasivos debió
asumir el Estado, fue enorme; también lo fue para los consumidores, que debieron hacer frente a un
mercado de crédito liberalizado, cuyas tasas aumentaron parejamente a las pagadas por los depósitos. Los
créditos hipotecarios alcanzaron una tasa de interés del 100% anual, que resultó impagables para
numerosos deudores, y condujo a una gran parte de la población a perder la propiedad de sus viviendas.
El resultado combinado de las políticas económicas internas y la situación financiera internacional de
abundantes capitales buscando plazas de inversión, impulsó un nivel de endeudamiento récord. La deuda
externa, que fue producto, incluso, de la estatización de deuda externa privada,[34] se elevó de 7.875
millones de dólares al finalizar 1975, a 45.087 millones de dólares al finalizar 1983.[35] El proceso de
endeudamiento constituyó esencialmente una operación delictiva ejecutada por empresas nacionales y
extranjeras, militares y agentes económicos, según se comprobó en el importante fallo de 196 fojas
dictado el 13 de julio de 2000 en el caso «Alejandro Olmos c/ Martínez de Hoz y otros s/
Defraudación».[36]
Con posterioridad a la renuncia de Martínez de Hoz se sucedieron como ministros de Economía:
Lorenzo Sigaut (marzo a diciembre de 1981)
Roberto Alemann (diciembre de 1981 a junio de 1982)
José María Dagnino Pastore (julio a agosto de 1982)
Jorge Wehbe (agosto de 1982 a diciembre de 1983)
Política cultural y educativa
Artículo principal: política cultural del Proceso de Reorganización Nacional
El Proceso tuvo una política cultural y educativa en sintonía con su política represiva de «guerra sucia».
Esta política incluyó una estricta censura previa. El gobierno militar creó un grupo especial encargado de
controlar y censurar todo tipo de producción científica, cultural, política o artística.
El Proceso quema los libros
El 29 de abril de 1976, los ocupantes del Regimiento de Infantería Aerotransportada de La Calera (en
Córdoba) hicieron arder una montaña de libros. El comunicado oficial decía: «Se incinera esta
documentación perniciosa que afecta al intelecto y a nuestra manera de ser cristiana, a fin de que no
pueda seguir engañando a la juventud sobre nuestro más tradicional acervo espiritual: “Dios, Patria y
Hogar”». Arden, entre muchas obras, las novelas de Gabriel García Márquez, los poemas de Pablo
Neruda, las investigaciones de Osvaldo Bayer. Desde el Ministerio de Educación y Cultura se pergeña la
Operación Claridad: plan de caza de opositores en toda el área cultural. Además de las desapariciones de
artistas, intelectuales, docentes y alumnos, el plan produce despidos masivos e inhabilitaciones para
enseñar.
En la ciudad de Rosario (provincia de Santa Fe), los militares usurparon la Biblioteca Popular Constancio
C. Vigil. La Vigil era una institución que a principios de los años setenta tenía una biblioteca de 55.000
volúmenes en circulación y 15.000 en depósitos. El 25 de febrero de 1977 fue intervenida mediante el
decreto n.º 942. Ocho miembros de su Comisión Directiva fueron detenidos ilegalmente, y el control de
préstamos de libros fue utilizado para investigar a los socios. Miles de libros de la entidad fueron
quemados, por ejemplo seiscientas colecciones de la obra completa del poeta Juan L. Ortiz. El periodista
y escritor Mempo Giardinelli sufrió las consecuencias de la pasión ígnea de los militares: su primer
novela fue quemada junto a una de Eduardo Mignogna. [Enrique] Medina es, quizás, uno de los autores
más sistemáticamente perseguidos por la censura, durante la dictadura e incluso antes, según Invernizzi y
Gociol. Manuel Pampín, de Corregidor, editó parte de la obra del autor de Las tumbas, como Sólo
ángeles, cuya sexta edición fue prohibida aunque no la séptima, una copia de la anterior.
La quema de libros más grande que concretó la dictadura fue con materiales del Centro Editor de América
Latina, el sello que fundó Boris Spivacow, quien además tuvo un juicio «por publicación y venta de
material subversivo». Él fue sobreseído, pero el millón y medio de libros y fascículos ardieron en un
baldío de Sarandí.
Marcelo Massarino, revista Sudestada, 46, 18 de marzo de 2006
Si bien el grueso del accionar censurador del Proceso se concentró en el material bibliográfico que
pudiera ser sospechoso de contener ideología izquierdista o peronista, durante la dictadura se dictaron
varios decretos prohibiendo la venta y distribución y ordenando secuestrar todos los ejemplares
disponibles de diversos libros de orientación nazi o de ultraderecha, entre ellos:
Beveraggi Allende, Walter: Del yugo sionista a la Argentina posible: esquema económico de la
dependencia y la liberación argentina. Confederación Nacionalista Argentina.
o Prohibido por decreto 3209/76 (publicado en el Boletín Oficial de la República Argentina
del 16 de diciembre de 1976, Colección de Anales de Legislación Argentina XXXVII-A-
182).
El Shulján Aruj: el código sagrado de los judíos (edición crítica de un libro de 1549). Ediciones
Mi lucha (Biblioteca de Esclarecimiento Popular n.º 2).
o Prohibido por decreto 2579/77 (publicado en el Boletín Oficial de la República Argentina
del 6 de septiembre de 1977, Colección de Anales de Legislación Argentina XXXVII-D-
3821.
Hermann y Ritach: La economía nacional socialista. Editorial Occidente.
o Prohibido por decreto 3006/76 (publicado en el Boletín Oficial de la República Argentina
del 30 de noviembre de 1976, Colección de Anales de Legislación Argentina XXXVI-D-
2959.
Revista Cabildo, edición de junio de 1977.
o Prohibido y secuestrado por decreto 1711/77 (publicado en el Boletín Oficial de la
República Argentina del 16 de junio de 1977, Colección de Anales de Legislación
Argentina XXXVII-C-2612. En el artículo 3.º se aclaraba que el secuestro de la edición
«...no impedirá la realización de las tareas administrativas inherentes a la revista
Cabildo...», la que se siguió publicando de manera intermitente.
A pesar de estos actos de censura puntuales, en realidad el Proceso permitió una amplia difusión de la
literatura nazi y antisemita durante la dictadura,[37] lo cual fue coherente con su línea ideológica, heredera
del nazismo.[20]
Todos eran subversivos
Durante el Proceso, la conducción militar definió en un sentido sumamente amplio el concepto de
"subversión". Para la Junta Militar y sus principales personeros, todo aquel que no estuviera alineado con
los criterios y objetivos de los golpistas, estaba "infiltrado" por el "germen" subversivo. Los principales
jefes de las Fuerzas Armadas compartían esta posición y lo explicitaron en sucesivas declaraciones
públicas, que potencialmente ubicaban dentro del espectro "subversivo" a gran parte de la población:
Para obtener sus objetivos [los subversivos] han usado y tratan de usar todos los medios imaginables: la
prensa, las canciones de protesta, las historietas, el cine, el folclore, la literatura, la cátedra universitaria,
la religión...
Almirante Armando Lambruschini
El teatro, el cine y la música se constituyeron en un arma temible del agresor subversivo. Las canciones
de protesta, por ejemplo, jugaban un papel relevante en la formación del clima de subversión que se
gestaba: ellas denunciaban situaciones de injusticia social, algunas reales, otras inventadas o deformadas.
Teniente General Roberto Viola
En nuestros días, se ha consumado lo peor que podía ocurrir y de las más funestas consecuencias: la
infiltración de las ideologías marxistas en el sentido nacional y, más aún, en el nacionalismo argentino y
en la Iglesia Católica Apostólica Romana.
General Manuel Bayón, director de la Escuela Superior de Guerra, 1977
Hasta el presente, en nuestra guerra contra la subversión no hemos tocado más que la parte alta del
iceberg [...] Ahora es necesario destruir las fuentes que forman y adoctrinan a los delincuentes
subversivos, y esta fuente se sitúa en las universidades y en las escuelas secundarias. La influencia más
peligrosa es la ejercida por los universitarios formados en el extranjero, y más precisamente en la
Sorbona, Dauphine y Grenoble, que de inmediato transmiten el veneno con el cual intoxican a la juventud
argentina.
General Acdel Edgardo Vilas, comandante de la V Región Militar, 1976
A partir de una simple composición sobre las estaciones del año, un maestro subversivo o un idiota útil
comentará a sus alumnos la posibilidad de combatir el frío según los ingresos de cada familia (…) Para
los educadores: inculcar el respeto por las normas establecidas; inculcar una fe profunda en la grandeza
del destino del país; consagrarse por entero a la causa de la Patria, actuando espontáneamente en
coordinación con las Fuerzas Armadas, aceptando sus sugerencias y cooperando con ellas para
desenmascarar y señalar a las personas culpables de subversión, o que desarrollan su propaganda bajo el
disfraz de profesor o de alumno (…) Para los alumnos: comprender que deben estudiar y obedecer, para
madurar moral e intelectualmente; creer y tener absoluta confianzas en las Fuerzas Armadas, triunfadoras
invencibles de todos los enemigos pasados y presentes de la Patria.
Luciano Benjamín Menéndez, general juzgado por violaciones a los derechos humanos
Actos de censura y espionaje
El gobierno de la Junta Militar dispuso una serie de procedimientos para «neutralizar el germen
subversivo». Estas fueron algunas de las acciones emprendidas:
En 1977, se distribuyó en las escuelas un material gráfico dirigido a los padres con hijos en edad escolar,
titulado Cómo reconocer la infiltración marxista en las escuelas:[38]
Léxico marxista para uso de los alumnos: [...] Lo primero que se puede detectar es la utilización de un
determinado vocabulario que, aunque no parezca muy trascendente, tiene mucha importancia para realizar
este «trasbordo ideológico» que nos preocupa. Así, aparecerán frecuentemente los vocablos diálogo,
burguesía, proletariado, América latina, explotación, cambio de estructuras, capitalismo.
Historia, Formación Cívica, Economía, Geografía y Catequesis en los colegios religiosos, suelen ser las
materias elegidas para el adoctrinamiento subversivo. Algo similar ocurre con Castellano y Literatura,
disciplinas de las que han sido erradicados los autores clásicos, para poner en su lugar a «novelistas
latinoamericanos» o «literatura comprometida» en general.
Otro sistema sutil de adoctrinamiento es hacer que los alumnos comenten en clase recortes políticos,
sociales o religiosos aparecidos en diarios y revistas, que nada tienen que ver con la escuela. Es fácil
deducir cómo pueden ser manejadas las conclusiones.
Asimismo, el trabajo grupal que ha sustituído a la responsabilidad personal puede ser fácilmente utilizado
para despersonalizar al chico, acostumbrarlo a la pereza y facilitar así su adoctrinamiento por alumnos
previamente seleccionados y entrenados para «pasar» ideas.
En el mismo año, el decreto 3155 prohibió la distribución, venta y circulación de los relatos infantiles Un
elefante ocupa mucho espacio (de Elsa Bornemann), y El nacimiento, los niños y el amor (de Agnes
Rosenstichl) —ambos de Ediciones Librerías Fausto—, por tratarse de «cuentos destinados al público
infantil con una finalidad de adoctrinamiento, que resulta preparatoria para la tarea de captación
ideológica del accionar subversivo».[39] El decreto 538, de mayo de 1978, estableció para profesores y
maestros la lectura y comentario obligatorio del folleto Conozcamos a nuestros enemigos, cuyo contenido
resumió el diario La Prensa en ese mismo mes:
El texto tiende a facilitar a los docentes la comprensión del proceso subversivo en el país, especialmente
en el medio educativo, y brinda elementos de juicio sobre la forma de obrar del marxismo. Expone
también la estrategia particular de la subversión en el ámbito educativo, sus modos de acción en todos los
niveles educativos y en la actividad gremial del ámbito educativo [sic]. En las conclusiones del trabajo,
cuya lectura y aceptación por parte del personal docente y administrativo es obligatoria, se expresa que 'es
en la educación donde hay que actuar con claridad y energía para arrancar la raíz de la subversión,
demostrando a los estudiantes las falsedades de las doctrinas y concepciones que durante tantos años les
fueron inculcando en mayor o menor grado.
En octubre de 1978, una resolución del Ministerio del Interior prohibió dos obras del pedagogo brasileño
Paulo Freire: La educación como práctica de la libertad (editorial Siglo XXI) y Las iglesias, la educación
y el proceso de liberación humana en la historia (editorial La Aurora), ya que, según las autoridades,
«sirven como medio para la penetración ideológica marxista en los ámbitos educativos. Por otra parte, su
metodología para interpretar la realidad, el hombre y la historia es manifiestamente tendenciosa. Las
fuentes de pensamiento del autor, como los modelos y ejemplos que expone, son de clara inspiración
marxista y toda su doctrina pedagógica atenta contra los valores fundamentales de nuestra sociedad
occidental y cristiana».
También en octubre de 1978 se prohibió la distribución de la novela La tía Julia y el escribidor, del
escritor peruano Mario Vargas Llosa, argumentando que «revela distorsiones e intencionalidad, así como
reiteradas ofensas a la familia, la religión, las instituciones armadas y los principios morales y éticos que
sustentan la estructura espiritual e institucional de las sociedades hispanoamericanas y, dentro de éstas, a
nuestra Nación, contribuyendo a mantener y expandir las causas que determinaron la implantación del
estado de sitio».
Días antes de celebrarse en Buenos Aires la Semana del Cine Español (del 23 al 31 de julio de 1979) el
interventor del Instituto Nacional de Cinematografía, capitán Bitleston, señaló la «inconveniencia» de
presentar varios de los filmes seleccionados por la Dirección General de Cinematografía de España para
ser exhibidos en Buenos Aires. Los directores y productores españoles, enterados de la censura previa, se
negaron a enviar sus películas, lo que motivó la postergación sine die del evento.
En julio de 1980, por decreto 2038, se prohibió la utilización en el ámbito escolar de la obra Universitas,
Gran Enciclopedia del Saber, de editorial Salvat, editada en Barcelona, por «incurrir en falseamiento de
la verdad histórica [...] analizando uno de los períodos más importantes de la historia moderna, como es el
proceso de industrialización, bajo la metodología inspirada en el materialismo dialéctico». En el mismo
decreto se prohibía el Diccionario Salvat: «Las dos obras revelan un proceso editorial sistemático, en el
cual la enciclopedia y el diccionario cumplen la función expresa de ofrecer al estudiante [...] un léxico
definitivamente marxista, mediante la utilización de palabras y acepciones que, lejos de corresponder
fielmente a los significados propios de la lengua, tienden a sustituir estos por otros que responden y son
típicos de esa ideología».
En septiembre de 1980, un comunicado ministerial prohibió el uso en las escuelas de los textos de
Antoine de Saint-Exupéry, autor, entre otros, de El Principito.
Editores, periodistas, escritores, poetas, cantantes, fueron prohibidos:
Aída Bortnik (escritora)
Jorge Romero Brest (artista plástico)
Roberto Cossa (dramaturgo y director de teatro)
Crist (caricaturista)
Julia Elena Dávalos (cantante folclórica)
Griselda Gambaro (escritora)
Horacio Guaraní (cantautor folclórico)
Nacha Guevara (cantante)
César Isella (cantautor)
Litto Nebbia (cantautor)
Pacho O’Donell (escritor)
Gian Franco Pagliaro (cantante)
Piero (cantautor)[40]
Ariel Ramírez (pianista y compositor folclórico)
Sergio Renán (cineasta)
Mercedes Sosa (cantante folclórica)
María Elena Walsh (cantautora y escritora)
Otros fueron asesinados.
Entre algunos casos paradigmáticos se prohibió la enseñanza de la matemática moderna, o los temas
musicales en los que Carlos Gardel era acompañado solo por guitarras. Grupos de censores marcaban con
una cruz los temas musicales que no podían ser transmitidos por las emisoras radiales.
Las universidades fueron intervenidas, y se enviaron cientos de espías con el fin de detectar opositores y
detenerlos. Asimismo, los programas de enseñanza fueron «depurados» de todo contenido considerado
contrario a la cultura «occidental y cristiana».
Conflictos internacionales
El conflicto del Beagle
Artículo principal: Conflicto del Beagle
En 1971 los presidentes Salvador Allende de Chile y Alejandro Agustín Lanusse de Argentina habían
acordado someter el diferendo por las islas al sur del Canal Beagle formalmente al Reino Unido, pero en
su contenido a un tribunal arbitral compuesto por jueces elegidos consensuadamente por ambos
gobiernos, todo esto en el marco del derecho internacional y los tratados vigentes.
El 22 de mayo de 1977 se da a conocer en Londres el laudo arbitral de 1977 que otorga a Chile las islas
Picton, Nueva y Lennox junto a las islas adyacentes. Argentina obtiene la mitad norte del canal y las islas
correspondientes.
La junta militar argentina declaró la sentencia «insanablemente nula» e inició la planificación de una
guerra de agresión contra Chile para revertir el laudo arbitral. Los comandantes de las fuerzas armadas
argentinas pusieron en marcha la Operación Soberanía la noche del 21 al 22 de diciembre de 1978, que
fue abortada horas después cuando la junta aceptó la mediación papal en el conflicto.
Ninguno de los dictadores dio solución al conflicto desatado con el desconocimiento del laudo arbitral.
La Guerra de las Malvinas
Artículo principal: Guerra de las Malvinas
Monumento conmemorativo a los caídos argentinos en la Guerra de las Malvinas en Ushuaia (Argentina).
Durante el Proceso, el 2 de abril de 1982, el gobierno militar, a cargo del presidente Leopoldo Fortunato
Galtieri, ocupó militarmente las Islas Malvinas, cuya soberanía es ocasión de diferendos con Gran
Bretaña desde el siglo XIX; dando así comienzo a la Guerra de las Malvinas.
La guerra finaliza el 14 de junio de 1982 con la rendición de Argentina. Su saldo final fue la reocupación
de las Malvinas por el Reino Unido y la muerte de 649 soldados argentinos, 255 británicos y 3 isleños. En
Argentina, la derrota en el conflicto precipitó la caída de la Junta militar que gobernaba el país y la
asunción del general Reynaldo Bignone quien iniciará un proceso de restauración del sistema
democrático.
Actualmente Argentina reclama la soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del
Sur (Constitución Nacional: Disposiciones Transitorias, Primera: La Nación Argentina ratifica su
legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los
espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional).
Resistencia a la dictadura
Las madres y abuelas de los desaparecidos
Artículo principal: Madres de Plaza de Mayo
Artículo principal: Abuelas de Plaza de Mayo
Las Madres de la Plaza de Mayo son las madres de los desaparecidos que comenzaron a organizarse
durante la dictadura con el objetivo de descubrir el destino de sus hijos.
En 1977 el grupo inicial fue infiltrado por el integrante de la Armada Argentina y represor Alfredo Astiz,
resultando secuestrados, torturados y muertos una cantidad importante de miembros del grupo, incluidas
algunas fundadoras.
Las madres y abuelas de los desaparecidos han llevado a cabo una militancia desde los mismos
comienzos de la dictadura hasta la actualidad.
Los periodistas
Los medios de comunicación, tanto en manos privadas como oficiales, estuvieron al servicio de la
dictadura.[41] Además de la labor de exaltación del régimen llevada a cabo por los principales medios
gráficos de la época (las revistas Somos, Para ti y Gente, los periódicos La prensa, Clarín, La Nación y
La Razón)[41] la afinidad con el gobierno también sirvió a algunos grupos editoriales para hacerse con el
control de empresas rivales, las cuales tenían sus propietarios detenidos, como fue el caso de la empresa
Papel Prensa, que acabó siendo propiedad de Clarín, La Nación y La Razón.[41]
Rodolfo Walsh.
El periodismo clandestino de Rodolfo Walsh. El periodista, escritor y militante de la agrupación
Montoneros Rodolfo Walsh, que acabó siendo secuestrado y muerto por un grupo de tareas de la
ESMA al cumplirse un año del golpe,[42] acometió un proyecto de periodismo clandestino llamado
Agencia de Noticias Clandestina (ANCLA)[42] repartiendo distintas notas informativas en forma
individual, como por ejemplo su Carta de un escritor a la Junta Militar de 1977.[43] Las
comunicaciones de ANCLA se iniciaron inmediatamente después del golpe.[42]
La revista judía Nueva Presencia, fundada en 1977 y dirigida por Herman Schiller, fue uno de los
pocos ejemplos que hubo de denuncias del Proceso publicadas en medios de comunicación
argentinos durante la dictadura.[41] Nueva Presencia era una publicación sostenida por pequeños
anuncios publicitarios, en la cual firmaron artículos personalidades como Emilio Mignone, Nora
Cortiñas, Hebe de Bonafini, Julio Raffo e incluso ex detenidos-desaparecidos exiliados como
Graciela Geuna. En 1981 sus oficinas sufrieron dos atentados con bomba.[44]
La Revista Humor fue, también, uno de los pocos ejemplos del periodismo argentino que tuvo una
actitud crítica hacia el Proceso.[41] Dirigida por Andrés Cascioli, aprovechó el humor para hablar
de temas que estaban proscritos por la política cultural del gobierno de facto.[45]
Los medios de comunicación extranjeros publicados en la Argentina. Además de los pocos medios
de comunicación y periodistas que hicieron frente a la dictadura, también hubo casos de
periódicos en lengua inglesa que publicaron críticas al gobierno, como es el caso Buenos Aires
Herald o el periódico irlandés The Southern Cross.[41]
Fin y consecuencias del Proceso
Jaqueado por las crecientes protestas sociales, la presión internacional por las violaciones a los derechos
humanos, y la derrota en la guerra de las Malvinas, el Proceso decidió finalmente entregar el poder en
1983. Bignone, el último líder de la Junta Militar, se vio obligado a llamar a elecciones.
La campaña presidencial de 1983 opone el candidato peronista Ítalo Luder, quien rechaza una revisión de
lo sucedido durante la dictadura otorgando legalidad a la ley de autoamnistía dictada por los militares, y
al radical, Raúl Alfonsín, favorable al enjuiciamiento de los máximos responsables del terrorismo de
estado (establecía tres niveles de responsabilidad). El 30 de octubre Alfonsín vence con el 52% de los
votos provocando la primera derrota electoral del peronismo en la historia.
Apenas asumida la presidencia el 10 de diciembre de 1983, Alfonsín (1983–1989), firmó los decretos de
creación de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas para investigar las violaciones a los
derechos humanos ocurridas entre 1976 y 1983. Su investigación, plasmada en el libro Nunca más fue
entregada a Alfonsín el 20 de septiembre de 1984.
El gobierno radical ordenó el juzgamiento de los principales responsables del terrorismo de estado en el
llamado Juicio a las Juntas, con la participación destacada del fiscal, Julio César Strassera. Su sentencia
condenó a los integrantes de las Juntas Militares a severas penas corporales por delitos de lesa
humanidad, incluyendo la reclusión perpetua a los principales reponsables. Era la primera vez que se
enjuició a quienes detentaron la suma del poder público sin más armas que las leyes. Se los enjuició por
los mismos tribunales que pueden enjuiciar a cualquier ciudadano, aplicando el código penal vigente en la
república desde 1922. Éste fue un hecho único en el mundo que sentó precedentes para que se incluyera
en el Código Penal la figura de la desaparición forzada de personas, imitada por varios países y que logró
a la vez que la ONU la declarara delito de lesa humanidad.
Sin embargo, cediendo a las presiones de sectores militares (y también de algunos sectores civiles) el
gobierno de Alfonsín promulgó las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, las cuales extinguieron las
acciones penales contra los mandos intermedios participantes de la llamada «guerra sucia».
En 1990 el presidente Carlos Menem concedería el indulto a los líderes militares, como Jorge Videla y
Eduardo Massera, condenados a cadena perpetua; no obstante, quedarían en prisión domiciliaria por otros
crímenes no alcanzados por el indulto, como la apropiación de hijos nacidos durante el cautiverio de sus
padres.
El 15 de abril de 1998, por la ley 24.952, se derogaron las leyes de Punto Final (N.º 23.492) y Obediencia
Debida (N.º 23.521), que posteriormente, el 2 de septiembre de 2003, fueron declaradas «insanablemente
nulas» (Artículo 1.º) por la Ley 25.779. El 14 de junio de 2005, la Corte Suprema de Justicia de la Nación
declaró la inconstitucionalidad de las leyes mencionadas anteriormente, además de establecer la validez
de la ley de nulidad. En la actualidad se encuentran en proceso de apelación para su revocación los
indultos de 1990.
Día Nacional de la Memoria
Marcha por los desaparecidos en ocasión del trigésimo aniversario del Proceso de Reorganización
Nacional.
El 15 de marzo de 2006, la ley 26.085 declara al 24 de marzo como Día Nacional de la Memoria por la
Verdad y la Justicia, en conmemoración al terrorismo de Estado y crímenes de lesa humanidad cometidos
durante el Proceso, al cumplirse 30 años del golpe que derrocara a María Estela Martínez de Perón. Se
establece como feriado nacional inamovible.
Aplicación del concepto de genocidio
El Tribunal Federal Nº 1 de La Plata utilizó por primera vez en el país la figura de genocidio para
describir las acciones realizadas por el Estado argentino durante estos años. Si bien cita el hecho de que
durante algunos años la legislación internacional contemplaba los motivos políticos en la definición, la
fundamentación para aplicar la definición se centra principalmente en el hecho de que las víctimas
pertenecían a un grupo nacional: el argentino. La sentencia se refiere a la condena al ex director de
Investigaciones de la Policía bonaerense Miguel Etchecolatz por casos relacionados con detenidos-
desaparecidos, leída el 19 de septiembre de 2006.[46]
El 9 de octubre de 2007 el Tribunal Federal Oral N.º1 de La Plata condenó a reclusión perpetua por
genocidio a Christian Von Wernich, sacerdote de la Iglesia Católica y ex capellán de la Policía
bonaerense durante la dictadura militar.
Operación Cóndor
Países participantes en la Operación Cóndor. ROJO: miembros activos (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile,
Paraguay, Uruguay). Rosa: miembros esporádicos (Colombia, Perú, Venezuela). Violeta: EEUU.
La Operación Cóndor o Plan Cóndor es el nombre con el que es conocido el plan de coordinación de
operaciones de las cúpulas de los gobiernos dictatoriales del Cono Sur de América -Argentina, Chile,
Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia- entre sí y con la CIA de los EE.UU.,[1] llevada a cabo en las décadas
de 1970 y 1980.
Enmarcada en la Doctrina Truman, esta coordinación se tradujo en "el seguimiento, vigilancia, detención,
interrogatorios con apremios psico-físicos, traslados entre países y desaparición o muerte de personas
consideradas por dichos regímenes como 'subversivas del orden instaurado o contrarias al pensamiento
político o ideológico opuesto, o no compatible con las dictaduras militares de la región'".[1] El Plan
Cóndor se constituiría en una organización clandestina internacional para la práctica del terrorismo de
Estado y tuvo como resultado el asesinato y desaparición de decenas de miles de opositores a las
mencionadas dictaduras, la mayoría de ellos pertenecientes a movimientos de la izquierda política.
Antecedentes
En el marco de la Guerra Fría encuadrada en la América Latina, se establecieron muchas operaciones
destinadas a hacer desaparecer opositores y a usarlos como parte de la propaganda de miedo como por
ejemplo la Operación Fénix en Ecuador. Un antecedente directo de estas operaciones fué el Decreto
Noche y Niebla de Adolf Hitler.[2] Un historiador estadounidense atribuye a un operativo de la CIA la
organización de las primeras reuniones entre funcionarios de seguridad uruguayos y argentinos para
discutir la vigilancia de los exiliados políticos y también su actuación como intermediaria en las reuniones
entre los dirigentes de los escuadrones de la muerte brasileños y los argentinos y uruguayos.[3]
Pero Estados Unidos hizo más que organizar los encuentros. La división de servicios técnicos de la CIA
suministró equipos de tortura a brasileños y argentinos( entre otros) y ofreció asesoramiento sobre el
grado de shock que el cuerpo humano puede resistir, señala también el mismo autor.[3]
En 2007, la profesora estadounidense Patrice McSherry, de la Long Island University, mediante un
documento secreto de la CIA, fechado en junio de 1976, confirma el secuestro y tortura de refugiados
chilenos y uruguayos en Buenos Aires. Según ella, dichos planes emanaron en los años sesenta en la
Escuela de las Américas y las Conferencias de Ejércitos Americanos, mediante las cuales Estados Unidos
enseñó a los oficiales instruidos en ellas, acciones "preventivas" (torturas) en la región. Un documento
desclasificado de la CIA con fecha 23 de junio de 1976, explica que ya "a principios de 1974, oficiales de
seguridad de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia se reunieron en Buenos Aires para preparar
acciones coordinadas en contra de blancos subversivos". McSherry determinó que "(...) un documento de
la CIA, con fecha del 23 de junio de 1976, comprueba que un año antes del surgimiento oficial del Plan
Cóndor, oficiales de seguridad de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia se reunieron en Buenos
Aires para preparar acciones coordinadas en contra de blancos subversivos".[4]
La Operación Cóndor fue un pacto criminal que se puso en marcha cuando se contó con una verdadera
red de dictaduras en el Cono Sur y en América Latina. El general Alfredo Stroessner llevaba ya una
década en el poder en Paraguay,-desde 1954- cuando los militares brasileños derrocaron al gobierno
democrático y popular de João Goulart, en 1964.Después de una serie de golpes de Estado en Bolivia
llegó al poder el general Hugo Bánzer en 1971. El 11 de septiembre de 1973, el general Augusto Pinochet
y la Junta Militar , con el apoyo y las instrucciones de la CIA estadunidense, terminó con el experimento
socialista de un gobierno elegido democráticamente, derrocando al presidente Salvador Allende, quien se
suicido en la casa gubernamental bajo bombardeo. Coincidiendo con el plan general de “ajustar” el Cono
Sur, donde crecían movimientos populares de envergadura, también en 1973, se instaló la dictadura
cívico-militar en Uruguay y sólo tres años después, el 24 de marzo de 1976, una Junta Militar, presidida
por el general Jorge Rafael Videla, tomó el poder en Argentina derrocando a Isabel Martínez de Perón,
bajo cuyo gobierno ya había comenzado a actuar la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A) en una
coordinación criminal, con la dictadura de Pinochet en Chile.
Esto surgirá en las investigaciones sobre la Operación Colombo, un modelo de guerra sucia que actuó en
1975.
Historia
Asesinato de Carlos Prats y su esposa en Argentina.
El Plan Cóndor fue una operación similar a la estrategia de la tensión utilizada en Italia en los setenta, la
cual estaba dirigida por la llamada Operación Gladio, de la que Licio Gelli fue un miembro.
En Argentina y Chile
Fotos de desaparecidos a causa de las dictaduras.
Por los archivos desclasificados de la CIA, se supo que Manuel Contreras, jefe de la DINA en Chile, fue
invitado en 1975 al cuartel General de la CIA en Langley Virginia, por 15 días.[5] Después de esa visita,
Contreras aparece como "creador" de la Operación Cóndor. El periodista e investigador Cristopher
Hitchens vincula a Henry Kissinger como el ideólogo de dicha operación.[6] El asesinato del general
chileno Carlos Prats en Argentina y del ex ministro del gobierno de Salvador Allende, Orlando Letelier en
Estados Unidos, fueron partes de la operación [1] mientras que Bernardo Leighton escapó justo de una
tentativa de asesinato en Roma, organizada por el terrorista italiano Stefano Delle Chiaie, quien era un
miembro de la Operación Gladio. Quien accionó la ametralladora que hirió gravemente a Bernardo
Leighton y a su esposa, fue el terrorista de origen cubano Orlando Bosch Ávila, implicado con Luis
Posada Carriles en el sabotaje con una bomba de C4 de un avión de la Cubana de Aviación, que estalló
frente a las costas de Barbados en 1976 (murieron 73 personas). Los agentes de la Operación Cóndor
actuaron tanto en países de América Latina como en Estados Unidos y Europa. En Madrid intentaron
secuestrar a líderes del MIR chileno mientras que en Roma operaron contra disidente políticos argentinos.
Con Vincenzo Vinciguerra, el italiano Stefano Delle Chiaie ha hablado sobre los asesinatos de Prats y
Letelier; según ellos, participó en las dos operaciones, el ciudadano estadounidense Michael Townley ex
agente de la CIA. El terrorista cubano-estadounidense Luis Posada Carriles también participó en la
reunion en la que se decidió asesinar a Orlando Letelier, quien se había exiliado en Estados Unidos de
Norteamérica. Además, según investigaciones actuales, puede ser que Eduardo Frei Montalva haya sido
asesinado por veneno creado en la Colonia Dignidad.
En Brasil
La no necesidad de una actuación o intervención destacada de EE. UU. en Brasil prevaleció tras una
tradición por parte de esta última de dictadura militar conservada y afincada en el poder desde Castelo
Branco, pasando por los años más represivos con Emílio Garrastazu Médici, hasta la apertura democrática
realizada hacia el final de la dictadura de João Figueiredo en 1985.
En Paraguay
La perdurante dictadura de Alfredo Stroessner se convirtió en coetánea de los dictadores Jorge Rafael
Videla y Augusto Pinochet, con los Archivos del horror de Paraguay de 1992 como una de las evidencias
más poderosas de la represiva dictadura paraguaya.
Según los Archivos del Terror descubiertos por Martín Almada, en la ciudad de Lambaré, Paraguay, en
1992, el plan Cóndor dejó un saldo de 50.000 muertos, 30 000 desaparecidos y 400 000 presos. [2].
En Uruguay
Coincidentemente a la década de los 70, de acuerdo a los procedimientos habituales de las dictaduras del
Cono Sur en su declaración de gobernantes de facto, Juan María Bordaberry se autonomino dictador
prohibiendo al resto de los partidos políticos su existencia. En este país el golpe de estado se dio en el año
1973 y perduró hasta 1985, período en el que se asesinó, torturó, encarceló, secuestró y desapareció a una
gran cantidad de personas, bajo el argumento de la lucha contra la "subversión". Previo a 1973, ya
existían agentes de la CIA asesorando a las fuerzas de seguridad uruguayas, cuyo ejemplo más conocido
fue Dan Mitrione, (asesinado por la guerrilla tupamara en 1972) quien también enseñó métodos de tortura
para los comandantes militares sudamericanos en la "Escuela de las Américas" situada en Panamá. (Por
más información sobre este aspecto ver el film Estado de sitio del director griego Costa-Gavras). En
relación a su población, Uruguay fue el país que tuvo mayor número de presos políticos durante la
Operación Cóndor. La CNT del Uruguay (Central Nacional de Trabajadores) mantuvo una huelga general
por varias semanas a raíz del golpe de Estado.
En Bolivia
La historia de los Gobiernos Militares en Bolivia (1964-1982) y de inestabilidad política facilitaban en
Bolivia una dictadura militar como la de Hugo Banzer propiciada hacia principios de los años setenta.
Otras fuentes y documentos
"El Plan Cóndor dejó un saldo de más de 100.000 muertos y desaparecidos en la región, de modo
que la sentencia, que Paraguay está obligada a cumplir, es más que trascendente" (Almada, premio
Nobel Alternativo 2001)(mercosursocialsolidario.org)
“más de 400.000 latinoamericanos fueron víctimas de políticas de Estado terroristas, cuya base
estuvo diseñada en Washington. Y esto no es ideologismo fatuo. Sólo basta con reconstruir la
historia de dictadores como Anastasio Somoza, Fulgencio Batista, Jorge Ubico y otros, y unirla
con las dictaduras del llamado Cono Sur para comprobar de dónde, por qué surgieron y qué poder
los sostenía." (Stella Calloni: Operación Cóndor Pacto Criminal)
El 6 de marzo de 2001, el New York Times publicó un documento desclasificado. Este cable de 1978 fue
mandado por el embajador de los EEUU a Paraguay, Robert E. White, y decía que los servicios secretos
de los países miembros de Cóndor "están en contacto entre ellos por una instalación de comunicación de
los EEUU, localizada en la zona del Canal de Panamá" ("keep in touch with one another through a U.S.
communications installation in the Panama Canal Zone which covers all of Latinoamérica").
Un cable del embajador de Estados Unidos en Paraguay, Robert E. White, dirigido al Departamento de
Estado en 1978, citó al jefe del Estado Mayor del dictador paraguayo Alfredo Stroessner diciendo que la
instalación estadounidense en la Zona del Canal fue "empleada para coordinar información de
inteligencia" entre los países sudamericanos. Decía el cable: "Obviamente, ésta es la red Cóndor, de la
que todos hemos escuchado hablar en los últimos años".
Revolución cubana
Mural alusivo a la Revolución Cubana en una calle de La Habana.
La Revolución Cubana es el movimiento revolucionario que comenzó con la insurgencia que se opuso a
la dictadura de Fulgencio Batista. Actualmente también se asocia al período histórico tras su triunfo el 1
de enero de 1959, por varias fuerzas insurgentes, entre las que predominaba ampliamente el Ejército
Rebelde, brazo armado del Movimiento 26 de Julio comandado por Fidel Castro.
Pensamiento revolucionario del siglo XIX: PRC
Luego de las tendencias reformistas y autonomistas de notables pensadores criollos, como José de la Luz
y Caballero y Félix Varela, los pensadores más progresistas del siglo XIX llegaron a la conclusión de que
sólo la independencia de Cuba podría reivindicar a su población. A pesar de las advertencias de
autonomistas cubanos (Rafael Montoro; Domingo del Monte) y de políticos y militares españoles como
Práxedes Mateo Sagasta y Arsenio Martínez Campos, de la utilidad del status de Autonomía para Cuba,
en aras de no perderla totalmente, el gobierno de Cánovas llevó a cabo una política empecinada y
burocrática de extorsión y extremismo para con la isla caribeña.
Luego de la fracasada Guerra de los Diez Años (1867-78), el pensamiento revolucionario cubano tomó
una forma más acabada, con un sostén filosófico, ideológico y social mucho más profundo con el
pensamiento y la acción organizativa de José Martí quien dedicó prácticamente toda su vida adulta a la
lucha por la independencia. Martí creó el Partido Revolucionario Cubano (PRC) en Nueva York con el
motivo de reunir cubanos con las mismas ideas y veteranos de la Guerra de los Diez Años. Tras muchos
conflictos e intentos fallidos, finalmente se logró que comenzara la "Guerra Necesaria" como Martí llamó
a la Guerra de Independencia de 1895-98. En 1898, ante un poder español cada vez más acosado en unos
pocos núcleos urbanos, con la guerra francamente a favor del triunfo de los insurrectos, los Estados
Unidos, con William McKinley como presidente, ordenan la intervención armada en el conflicto,
indudablemente acelerando la total derrota de España en la guerra. Martí, quien había advertido con
tiempo del peligro que entrañaban los Estados Unidos para Cuba y el resto de América Latina, había
caído en combate el 19 de mayo de 1895. El 7 de diciembre de 1896 había caído también el Lugarteniente
General Antonio Maceo, el otro dirigente y guerrero revolucionario. El General en Jefe Máximo Gómez,
indiscutible líder militar de la Revolución de 1895, no se sentía autorizado, por su condición de
dominicano, para dirigir los destinos de Cuba e impedir lo que estaba sucediendo ante sus ojos.
En la historia de Cuba hay tres períodos de gran importancia, entre estos se puede encontrar el período
colonial, comprendido entre los años 1510 y 1898; el segundo período, en el que Cuba enfrenta al
neocolonialismo de los Estados Unidos, desde 1898 hasta 1959, y por último el período actual de la
revolución socialista. Teniendo en cuenta los dos últimos períodos mencionados podrían surgir diversos
interrogantes, como por ejemplo: "¿fue o no beneficiosa la revolución?", "¿Hasta que punto fue
beneficiosa la misma?" o "¿finalmente, la revolución fue un factor contraproducente para el actual y
futuro desarrollo de la isla de Cuba?". Para hacer un análisis completo de la Revolución Cubana y definir
la respuesta a estos interrogantes, se debe tener en cuenta a los tres por igual, sin descartar ninguno de los
mismos. De acuerdo a mi manera de pensar la respuesta a este dilema se haya en los tres interrogantes, ya
que no se puede definir a la Revolución Cubana como algo productivo, o por lo contrario, como algo
contraproducente, sería disminuir algo tan importante, de tanto legado, hasta hacerlo insignificante como
una simple cuestión de conveniencia. Cuando uno apela a la historia no se la puede manipular de tal
forma, sino que se debe profundizar hasta analizarla en todo su esplendor, en todos sus aspectos.
Dado todo esto, mi intención es analizar la eficacia de la Revolución Cubana, sin dejar de lado factores,
incluyendo la mayor cantidad de hechos posibles, y partiendo de la investigación del tema, adentrarme en
el mismo, y lograr la conclusión a la hipótesis.
Para esto es necesario introducir al lector en lo que comenzaría a ser un factor detonante en la vida de un
ciudadano cubano, desde el comienzo, y que en un momento decidió el futuro de ésta gente y de las
futuras generaciones, es decir, la decisión de apoyar a los revolucionarios y hoy en día ser el único país
comunista del hemisferio occidental.
En resumen, se crea un conflicto de Cuba con el dictador dispuesto por los Estados Unidos, Fulgencio
Batista. Al correr de los años previos a la revolución, innumerables causas aturdían a los pobladores
cubanos, reglas impuestas, tierra cedida para la conservación de la independencia, y un pueblo con ansias
de liberación, que de no reaccionar terminaría siendo una colonia del neocolonizador, Estados Unidos.
Tras desatar la Revolución, liderada por Fidel Castro, sus seguidores principales, Ernesto "Che" Guevara,
su mano derecha, Camilo Cienfuegos, y el de mayor importancia, el pueblo, esgrimieron una serie de
ataques premeditados y de cierta estrategia militar.
Todo inicia cuando Fidel Castro llega a Cuba en una embarcación con una tripulación, se planea el ataque
al cuartel de la Moncada y al de Bayamo, se incentiva al pueblo para apoyar a la Revolución; luego, tras
la guerrilla, se logra llegar al control y derrocar al dictador.
Antecedentes latinoamericanos
Los antecedentes generales de los movimientos revolucionarios latinoamericanos remontan a la
Revolución de Octubre en Rusia a raíz de la cual se crearon numerosos partidos de ideología socialista y
comunista en todo el subcontinente. En Argentina se desarrolló la corriente del "socialismo espiritual",
entre cuyos ideólogos se destacó el sociólogo y psicólogo social José Ingenieros.
El antecedente más inmediato de la Revolución Cubana se encuentra en lo que se denomina los Diez años
de primavera (1944-1954) de Guatemala y en el gobierno de Perón en Argentina.
En 1944, un movimiento estudiantil encuadrado en el amplio movimiento de la Reforma Universitaria
latinoamericana, derrocó al dictador Ubico e impuso un sistema democrático por primera vez en la
historia guatemalteca, resultando electo presidente Juan José Arévalo. Arévalo, un educador formado en
la Argentina que se adhería a una ideología que él denominaba "socialismo espiritual", inició una serie de
reformas políticas y sociales. Su sucesor (elegido en 1951), el coronel Jacobo Arbenz, profundizó tales
medidas y en 1952 inició un importante proceso de reforma agraria, que afectó seriamente los intereses de
la empresa estadounidense United Fruit, que tenía sólidos lazos con la administración del presidente
Eisenhower. Sosteniendo que se trataba de un gobierno comunista, Estados Unidos comenzó a operar
entonces para desestabilizar al gobierno de Arbenz, culminando en un golpe de Estado al mando del
Coronel Carlos Castillo de Armas. También tuvo una fuerte influencia en el pensar latinoamericano el
gobierno populista de Juan Domingo Perón en Argentina, derrocado por un golpe militar.De hecho Castro
estaba en Bogotá en 1948 promocionando un encuentro estudiantil peronista cuando participó en el
llamado "Bogotazo" a la muerte de Jorge Eliécer Gaitán. La caída de los gobiernos de Jacobo Arbenz y
Juan Domingo Perón llevó a amplios sectores nacionalistas de América Latina a abandonar la «vía
democrática» para realizar reformas sociales y exacerbar los sentimientos contrarios al llamado
imperialismo norteamericano. El antiimperialismo, una ideología con antiguas raíces en América, se
convirtió entonces en una posición política generalizada en las fuerzas políticas de la izquierda
latinoamericanas, con fuerte influencia y financiamiento de la URSS.
Partido Comunista de Cuba
El triunfo de la Revolución de octubre de 1917 en Rusia, la difusión de los ideales socialistas y
socialdemócratas europeos y latinoamericanos, llevaron a la creación del primer Partido Comunista de
Cuba, fundado inicialmente por Carlos Baliño (quien fuera fundador del PRC y conocido de Martí) y
Julio Antonio Mella (sobrino-nieto de Matias Ramon Mella, padre de la patria dominicana) en 1925.
Mella fue un gran organizador, dirigente universitario, notable sindicalista y hombre de acción obrera,
que dirigió numerosas manifestaciones (tanto escritas como en la calle) de protesta y condena a los
gobiernos de turno. Luego de exiliarse en 1926, continuó su actividad luchadora en México, donde
alcanzó rango continental por sus ideas claras con respecto al orden de las acciones para llevar a cabo una
lucha política exitosa. En 1929 era asesinado misteriosamente en México, aún se debate si su asesinato
fue ordenado por Machado o por Stalin. Cínicamente, el mismo Machado participó en su entierro, donde
dio condolencias y habló irónicamente de que "...era una buena persona, pero comunista", lo que le valió
el calificativo de "asno con garras" que le adjudicó el líder obrero y poeta Rubén Martínez Villena.
Después de la muerte de Mella, la Revolución del 30 dirigida por el agonizante Martínez Villena, barrió
con la dictadura de Machado, pero la toma del poder por parte de la clase obrera no llegó a producirse.
Después de un período que fue llamado "efebocracia" y "mangoneo" por Raúl Roa García (más tarde
primer Canciller de la Revolución Cubana y por muchos años activo anticomunista), y de algunos
presidentes cuyos nombres han sido prácticamente olvidados por el pueblo cubano, llegó al poder la
Pentarquía, seguida después por el Triunvirato del Gobierno de los Cien Días, en el que alternaron fuerzas
tres tendencias diferentes: el antimperialismo consecuente, revolucionario y popular de Antonio Guiteras
Holmes, la politiquería dubitativa e inconsecuente de Ramón Grau San Martín y la oposición sorda pero
amenazadora de Fulgencio Batista, quien había sido aupado al poder tras la castrense "Revolución de los
Sargentos" por el ABC, partido de tendencia fascista que expresaba a los sectores más reaccionarios de la
burguesía cubana. Batista además estaba en contacto permanente con la Embajada norteamericana,
dirigida por un verdadero procónsul, el célebre Jeffryson Caffery, quien fuera secamente llamado por
Guiteras a limitarse a sus funciones diplomáticas.
Guiteras, quizás el revolucionario cubano más consecuente de la década de 1930, era enemigo acérrimo
del Partido Comunista de Cuba de esos años, cuyo hombre más notable era entonces Juan Marinello,
excelente literato y organizador sindical, pero apologista de la organización stalinista de la Unión
Soviética, con lo cual Guiteras estaba en pleno desacuerdo. No obstante, en su intensísima actividad como
Secretario de Gobernación, legalizó su actividad y tuvo varios encuentros violentos con Batista por la
represión a que fueron sometidos más de una vez.
Batista, además de reprimir las manifestaciones y huelgas obreras de todo ese período, a la postre logró el
asesinato de Guiteras en Matanzas (junto a Carlos Aponte), cuando éste intentaba exiliarse para organizar
la insurrección desde el exterior.
Después de un breve período aparentemente constitucional (la nueva Constitución de 1940 era una de las
más avanzadas del mundo, de haberse aplicado consecuentemente), favorecido por la política del Buen
vecino estimulada por el presidente norteamericano Franklin Delano Roosevelt, Batista, ante la
radicalización de los nuevos revolucionarios y su evidente impopularidad ante otros candidatos
presidenciales, se aseguró el apoyo de la Embajada de los Estados Unidos antes de tomar una acción más
radical.
Origen político inmediato de la Revolución Cubana
El 10 de marzo de 1952 un golpe de Estado dirigido por Fulgencio Batista derrocó fácilmente y sin
resistencia al presidente electo Carlos Prío Socarrás, del Partido Auténtico, en un marco internacional que
transitaba los primeros momentos de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética.
Inmediatamente se suspendieron las garantías constitucionales y se instauró una fuerte dictadura militar.
Dos años después se celebrarían unas amañadas elecciones para la presidencia, cuyos resultados se sabían
de antemano. El argumento de Batista fue el de luchar contra la corrupción y el gansterismo, pero en
realidad fue para tomar el poder y enriquecerse particularmente él y sus allegados.
La continuación del escandaloso nivel de corrupción que caracterizó el periodo republicano , el
enriquecimiento de una oligarquía cada vez más reducida, que llegó a afectar notablemente a la incipiente
clase media cubana, llevaron a la conformación de una oposición generalizada, partidaria de la
insurrección para desalojar del poder a Batista.[1] Con esa oposición se identificaron numerosos partidos
políticos, los sindicatos, el movimiento estudiantil, e incluso sectores del empresariado . Durante los dos
primeros años (1952-54) incluso los Estados Unidos tomaron una posición de aparente censura a la
violencia dictatorial de Batista, limitando los suministros militares. El mismo presidente depuesto, Carlos
Prío Socarrás, un político que nunca se expuso al peligro de una acción concreta, expresaba ese clima
revolucionario diciendo: «triunfaré por cualquier medio, incluso el más extremo».[1]
Bandera del Movimiento 26 de Julio creado en 1955 por un grupo de nacionalistas cubanos entre los que
se destacaba Fidel Castro.
En esas condiciones, un grupo de jóvenes se desligó del cuerpo principal del Partido del Pueblo Cubano
(Partido Ortodoxo) (muy popular y considerado virtual ganador en las elecciones de 1952 impedidas por
el golpe de Batista) , identificados del resto por su decisión de tomar la lucha armada si era necesario para
derrocar el régimen batistiano. Este grupo de jóvenes, que se autotitularon la "Generación del Centenario"
por coincidir con el centenario del nacimiento de José Martí en 1853, se organizaron militarmente y
liderados por Fidel Castro, el 26 de julio de 1953 intentaron tomar el Cuartel Moncada ubicado en
Santiago de Cuba, y el cuartel Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, fracasando en el intento y
sufriendo decenas de muertos. El gobierno militar respondió con una severa acción represiva que llevó a
la detención y enjuiciamiento público de Fidel Castro y otros atacantes.
Tras 22 meses de prisión en la Isla de Pinos, ante la creciente presión popular e internacional y varias
intentonas insurreccionales, Castro y sus compañeros fueron amnistiados por Batista en 1955. Pocos días
después fundó en la clandestinidad el Movimiento 26 de Julio (M-26-7) una organización cuyo fin era
derrocar a Batista y que tenía una ideología de progreso y grandes cambios antiimperialista-democrática
fundada en las ideas de José Martí.
Por aquel entonces, a poco de iniciada la Guerra Fría y como herencia del Macartismo se generalizó en
América Latina la acusación de «comunismo» como táctica para desprestigiar y reprimir los movimientos
democráticos y sociales. Juan José Arévalo alertaría sobre este mecanismo en su libro AntiKomunismo en
América Latina (1959).[2]
El 7 de julio Fidel Castro se dirigió a México para preparar un grupo guerrillero con el cual volver a Cuba
y comenzar la lucha armada.
En el exilio, Castro estableció contactos y acuerdos con otras fuerzas favorables a la lucha armada para
derrocar al dictador, de las más variadas ideologías como el Directorio Revolucionario de José Antonio
Echeverría, integrado por estudiantes de la Universidad de La Habana, el ex presidente Carlos Prío
Socarrás del Partido Auténtico, y Acción Nacional Revolucionaria (ANR), liderado por Frank País.
Incluso un sector de la CIA (Agencia Central de Inteligencia Americana), apoyaba la lucha armada contra
Batista y llegó a financiar, a través de Carlos Prío, el inicio de la guerrilla que estaba preparando Fidel
Castro.[3]
La lucha armada
Mapa de Cuba.
El 25 de noviembre de 1956 zarpó de Tuxpan, estado de Veracruz, México, el yate Granma, con 82
guerrilleros del Movimiento 26 de Julio, entre los que se encontraban Fidel Castro, Juan Manuel
Márquez, Raúl Castro, Juan Almeida Bosque, y el argentino Ernesto Che Guevara, este último unido a la
guerrilla después de llegar a México huyendo de la represión posterior al derrocamiento del gobierno
democrático popular de Jacobo Arbenz en Guatemala. Después de 7 jornadas de tormentosa navegación
encalló en los manglares de Playa Las Coloradas, en las costas orientales de Cuba el 2 de diciembre de
1956. La planificación del desembarco era para el 30 de noviembre, cuando debían ser apoyados en la
ciudad de Santiago de Cuba por un alzamiento popular organizado por Frank País. La tardanza impidió el
éxito de esta coordinación destinada a distraer las fuerzas del ejército batistiano para facilitar el
desembarco de los guerrilleros. El ejército cubano en cambio era de 80.000 hombres.[4]
Dispersos, medio perdidos y perseguidos, los expedicionarios sufrieron una seria derrota inicial en
Alegría de Pío debido a la cual poco más de 20 hombres (de los 82 iniciales) pudieron internarse en la
Sierra Maestra, una zona de difícil acceso en el Oriente cubano, donde lograron instalarse. Luego del
bombardeo de Alegría de Pío y posterior asesinato de varios expedicionarios, el gobierno de Batista
difundió la falsa noticia de la muerte de Fidel Castro y todos los expedicionarios, lo cual entristeció los
ánimos de numerosos revolucionarios del país, pero en las semanas siguientes cambiaría la situación.
1957:
16 de enero: la guerrilla castrista realiza su primera acción militar, atacando y tomando el pequeño
destacamento militar de La Plata.
17 de febrero: aparece en el New York Times, el periódico más leído de los Estados Unidos, una
entrevista a Fidel Castro realizada por Herbert Matthews en Sierra Maestra. El impacto es enorme
y comienza a generar una gran simpatía hacia los guerrilleros en la opinión pública nacional e
internacional.
13 de marzo: el Directorio Revolucionario ataca el Palacio Presidencial y toma temporalmente la
emisora radial Radio Reloj, muriendo en la acción su líder José Antonio Echevarría, Presidente de
la FEU que gozaba de una enorme popularidad.
28 de mayo: Combate de El Uvero, primera acción abierta de la guerrilla del M-26-7.
17 de julio: se crea la segunda columna del Ejército Rebelde, llamada Nº 4, comandada por
Ernesto Che Guevara.
30 de julio: se produce el alevoso asesinato de Frank País en Santiago de Cuba que desencadena
un estallido popular y termina de volcar a la opinión pública contra el régimen de Batista. Frank
País era un Pastor Bautista que tuvo serias discrepancias con Raúl Castro y Ernesto Guevara.
5 de septiembre: se subleva la base naval de Cienfuegos, bajo el liderazgo del Alférez Dionisio
San Román, con apoyo de milicianos del Partido Auténtico y del Movimiento 26 de Julio. El
gobierno responde con una cruenta represión que incluye el bombardeo de la base por la aviación
de Batista. Perecen un gran número de los 400 sublevados y San Román muere tras ser torturado.
Durante este año se ramificaron las células del 26 de julio en casi todas las ciudades y pueblos
importantes del país, llevando a cabo acciones de protesta, sabotajes y ajusticiamientos de esbirros y
"chivatos" (delatores) a todo lo largo de la isla.
1958:
27 de febrero: Fidel Castro decide ampliar las operaciones de la guerrilla creando tres nuevas
columnas al mando de Juan Almeida, Raúl Castro y Camilo Cienfuegos. Almeida debe actuar en
la zona oriental de Sierra Maestra y Raúl Castro abrir un Segundo Frente e instalarse en la Sierra
Cristal, al norte de Santiago.
9 de abril: huelga general revolucionaria convocada por el Movimiento 26 de Julio. Mal
planificada y sin apoyo, es sofocada rápidamente por el gobierno.
6 de mayo: las tropas de Batista inician una ofensiva general en la Sierra Maestra para destruir la
guerrilla castrista. Se producen importantes batallas como El Jigue y Santo Domingo. Luego de un
período defensivo en el que los rebeldes deben limitarse a los macizos del Pico Turquino, el
Hombrito, la Bayamesa y Malverde, los soldados del ejército de Batista se retiran con numerosas
bajas y desmoralizados, seguidos de cerca por una contraofensiva rebelde que cada vez posee más
territorio.
7 de agosto: Batista ordena la de retirada en masa de la Sierra Maestra y la debilidad del régimen
se hace evidente. Fidel Castro decide entonces expandir la guerra al resto de Cuba. El Che
Guevara y Camilo Cienfuegos son enviados al centro del país para dividir la isla en dos y preparar
el ataque a la estratégica ciudad de Santa Clara, llave del camino a La Habana, mientras que Fidel
y Raúl Castro permanecerán en el Oriente para controlar la región y atacar finalmente Santiago de
Cuba.
31 de agosto: las columnas del Che Guevara y Camilo Cienfuegos parten a pie hacia el Occidente
cubano. Tardan seis semanas de caminatas por zonas pantanosas de la costa sur de Camagüey y
Sancti Spíritus hasta llegar a la zona montañosa del Escambray, particularmente en la zona del
Caballete de Casa, en la antigua provincia de Las Villas.
Septiembre y octubre: una vez establecidos en el centro de la isla, el Movimiento 26 de Julio
coordina sus acciones con otras fuerzas guerrilleras actuantes en la región, como el Directorio
Revolucionario, el Segundo Frente Nacional del Escambray y el Partido Socialista Popular
(Comunista) y organizan el apoyo logístico. En el oriente, entretanto, las fuerzas rebeldes, ya
dueñas de parte de los llanos, cercan las principales ciudades.
3 de noviembre: se realizan unas amañadas elecciones presidenciales, pero ninguna fuerza política
les concede legitimidad.
Del 20 al 30 de noviembre Batalla de Guisa.
Fines de noviembre: el gobierno intentó una ofensiva sobre las posiciones guerrilleras instaladas
en Escambray.
4 de diciembre: las tropas comandadas por el Che Guevara y Camilo Cienfuegos pasan a la
ofensiva. Atacar los regimientos de la zona central de la isla, con el fin de aislar a las tropas
gubernamentales.
Para fines de diciembre de 1958 la debacle de la dictadura de Batista aparecía como inevitable. El 28 de
diciembre las milicias comandadas por el Che Guevara iniciaron el decisivo ataque contra la ciudad de
Santa Clara, llave del centro de la isla y último reducto antes de La Habana. El 31 de diciembre, cuando
las tropas rebeldes tomaron el tren blindado que el gobierno había enviado para fortificar la ciudad,
Batista decidió huir hacia Santo Domingo junto con el presidente electo Andrés Rivero Agüero, quedando
el país virtualmente acéfalo y a cargo del General Eulogio Cantillo.
Luego de una reunión entre Fidel Castro y el general Eulogio Cantillo, éste intentó organizar una junta
militar con sede en el regimiento de Campo Columbia, con el magistrado Orlando Piedra.
Posteriosrmente se crea otra encabezada por el coronel Ramón Barquín, que había estado preso en Isla de
Pinos por conspitrar. La maniobra fue rechazada por Fidel Castro que llamó a la huelga general con la
consigna "Revolución, SI; golpe de Estado, NO." y ordenó a sus comandantes Che Guevara y Camilo
Cienfuegos continuar el avance hacia La Habana y tomar las posiciones claves de la capital.
En la madrugada del 1 de enero de 1959, las tropas del Segundo Frente Nacional del Escambray
comandadas por Eloy Gutiérrez Menoyo entraron a La Habana. Al día siguiente llegaron las tropas del
Movimiento 26 de Julio comandadas por Camilo Cienfuegos y el Che Guevara, tomando sin resistencia el
regimiento de Campo Columbia y la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, respectivamente. Al entrar a
Campo Columbia, Cienfuegos excluyó del mando al Coronel Barquín y detuvo al General Cantillo. Poco
después las tropas del Directorio Revolucionario, al mando de Faure Chomón, ocuparon el Palacio
Presidencial, lo cual originó una crisis entre las fuerzas revolucionarias.
Simultáneamente, el mismo 1 de enero, Fidel Castro entró triunfante a Santiago de Cuba, declarándola
capital provisional de Cuba y proclamando al magistrado Manuel Urrutia Lleó como presidente de la
nación. Por el momento, el gobierno de Estados Unidos reconoció al gobierno revolucionario.
A partir de ese momento el poder quedó definitivamente en manos de las fuerzas revolucionarias.
Históricamente, se toma como fecha del triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959.
La Revolución en el Poder
El Triunfo de la Revolución
En los primeros 6 meses de 1959 se llevan a cabo ejecuciones sumarias de criminales de guerra que
habían sido miembros de la policía o las fuerzas armadas de Batista y eran responsables de la muerte de
numerosos campesinos, violaciones y torturas . Ocurrieron algo menos de 100 ejecuciones ya que la
mayoría de ellos logró escapar a otros países en especial hacia Estados Unidos. Estos juicios fueron
realizados de manera pública con gran afluencia ciudadana. El gobierno norteamericano, que había
apoyado la dictadura, reaccionó condenando los fusilamientos.
Una vez tomado el poder, la oposición formó un nuevo gobierno. El Presidente fue Manuel Urrutia Lleó y
el Primer Ministro José Miró Cardona. Los ministros fueron Regino Boti (Economía), Rufo López
Fresquet (Hacienda), Roberto Agramonte (Relaciones Exteriores), Armando Hart (Educación), Enrique
Oltuski (Comunicaciones), Luis Orlando Rodríguez (Interior), Osvaldo Dorticós Torrado (Leyes
Revolucionarias), Manuel Ray (Obras Públicas) y Faustino Pérez (Recuperación de Bienes Malversados).
Fidel Castro permanecía como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas. Se trataba de un gobierno
moderado, en el que coexistían diversas tendencias.
Sin embargo, ante las discrepancias de Urrutia con permitir la aplicación de ciertas medidas de carácter
popular, Fidel Castro renuncia públicamente a su cargo de Primer Ministro, generando una gran
movilización ciudadana que exige su retorno y que obliga al presidente a abdicar, siendo nombrado
Osvaldo Dorticós como nuevo presidente, con Fidel Castro como Primer Ministro.
El 17 de mayo de 1959 Fidel Castro firmó la prometida ley de reforma agraria en la propia Sierra
Maestra. Se crea el INRA que se convertiría en el centro del poder del Estado cubano. Se abrió entonces
un proceso de expropiaciones, nacionalizaciones y confiscación de bienes malahabidos que afectaron
fuertemente a la clase alta y a algunas empresas estadounidenses así como la de otros países. Inicialmente
el gobierno revolucionario brindó indemnizaciones pero en el caso de Estados Unidos no fueron
aceptadas.
Simultáneamente los sectores moderados en el gobierno (Miró Cardona, Urrutia, López Fresquet) fueron
siendo reemplazados, al mismo tiempo que casi toda la clase alta propietaria de las plantaciones e
ingenios azucareros y un considerable sector de la clase media, abandonaban el país y se instalaban en
Estados Unidos. Se suman así a muchos funcionarios del gobierno de Batista que habían emigrado antes a
aquel país llevándose consigo millones de dólares procedentes del erario público cubano. Con todos esos
fondos varios de ellos lograron abrir prósperos negocios especialmente en el estado de la Florida.
Insurreción derivada de República Dominicana
Al triunfo de la revolución encabezada por Fidel Castro (1 de enero de 1959), un grupo de dirigentes
dominicanos exiliados vieron la oportunidad de invadir República Dominicana y liberarla de la dictadura
de Rafael Leónidas Trujillo, y desde el primer momento por supuesto contaron con la ayuda del aún no
declarado régimen comunista cubano, y en menor escala con la del presidente electo democrático de
Venezuela, Rómulo Betancourt, quien era un acérrimo enemigo de Trujillo por haber organizado un
espectacular atentado en su contra.
El grupo que iba invadir a Rep. Dominicana comenzó a entrenarse en Pinar del Río, y el reclutamiento lo
hacían casi en forma pública en Cuba, Venezuela, Estados Unidos y otros países. El mando militar estaba
a cargo del comandante Enrique Jiménez Moya natural de República Dominicana, y que había llegado a
la Sierra Maestra (Cuba), a principio de diciembre de 1958 por avión desde Venezuela uniéndose a las
guerrillas que combatían a Batista. Como anécdota puede decirse que en ese avión también venia, entre
otros, el Dr. Manuel Urrutia, que aterrizó en el aeropuerto rebelde de Cienaguilla en la Sierra, en una
breve visita a los rebeldes.
El día 14 de junio parte desde Cuba el primer contingente de unos 50 hombres en un avión pintado como
si fuera de la Fuerza Aérea de Trujillo, y aterriza en horas de la tarde en el aeropuerto militar de
Constanza. Después de una breve refriega con soldados de la base aérea que confundidos se acercaron a
investigar, Jiménez Moya y sus hombres se internaron en las cercanas montañas.
Esta acción de Jiménez Moya estaba programada para que otros grupos desembarcan en lancha por dos
puntos de República Dominicana, pero por una serie de razones no ocurrió hasta seis días después. El 20
de junio los expedicionarios que faltaban parten de Cuba en lanchas y desembarca un grupo por Estero
Hondo y el otro por Maimón, los cuales fueron sorprendidos por el ejército de Trujillo donde un gran
número de ellos murieron, y el resto pudo alcanzar las montañas. En Cuba quedó otro contingente, el cual
no participo en la invasión
Perseguidos por el ejército fueron cayendo los alzados, y para fines del mes de junio prácticamente estaba
aniquilada la invasión. El día 4 de julio el dictador Trujillo proclamaba la victoria. Hoy en día, los
mártires del movimiento del 14 de junio son recordados en Santo Domingo como la Raza Inmortal.
Primera invasión a Cuba
En agosto de 1959 el dictador de República Dominicana, Rafael Trujillo, con apoyo de los Estados
Unidos, ordenó la primera invasión a Cuba, a través de la Legión Anticomunista del Caribe, que terminó
en un fracaso. Estados Unidos, a través de la CIA, impulsó la organización de grupos guerrilleros
anticastristas.[5]
El 15 de abril de 1961, aviones pilotados por exiliados cubanos, bombardearon campos de aviación de
Cuba, tras el desembarco en Playa Girón, Bahía de Cochinos. Está disidencia fue catalogada como un
rotundo fracaso para los emigrantes cubanos.
Colapso soviético
Al colapsar la Unión Soviética en 1991 era un lugar común en los análisis sobre política internacional
señalar el inminente colapso del gobierno cubano. Se sostenía que, frente al triunfo mundial del
capitalismo y la democracia formal, y el absoluto bloqueo económico y el subsecuente deterioro de las
condiciones de vida de la población cubana, sería inevitable una sublevación popular en la isla. Sin
embargo las previsiones no se cumplieron, sorprendiendo a una gran parte de los estudiosos.
Período Especial
Se conoce como Período especial en tiempo de paz o Período Especial a la etapa de la historia cubana
luego del colapso soviético hasta el nuevo siglo según algunos. Aunque Fidel Castro ha dicho que es una
irresponsabilidad afirmar que este periodo haya terminado. Pero a la vez reconoce que está siendo dejado
atrás.
En realidad el Período Especial comenzó el 1ro. de septiembre de 1990, con un férreo control de los
alimentos, que fueron racionados casi en su totalidad para evitar una hambruna mayor. Sin embargo, debe
recordarse que los alimentos básicos siempre han estado racionados para garantizarlos a toda la población
desde los primeros tiempos del gobierno revolucionario a través de una libreta de productos alimenticios
notablemente subsidiados.
La pérdida del 85 % del mercado exterior con la caída del bloque socialista combinada con el
arreciamiento del bloqueo económico por parte de los Estados Unidos llevó al país a una profunda crisis.
Aun así, el gobierno cubano decidió llevar a cabo los planificados XI Juegos Panamericanos de la
Habana. Los EE.UU. argumentaron que había que cambiarlos de sede producto a la crisis en Cuba y
celebrarlos en su país o en otro de la región. Al final estos juegos significaron más gastos que ganancias
por la posición de Cuba de realizarlos aún sin la participación de televisoras extranjeras e incluso
regalando a las naciones más pobres las transmisiones televisivas. Los enormes gastos de los Juegos
Panamericanos aceleraron el colapso que se avecinaba.
Entre 1992 y 1994 el presupuesto nacional se redujo a menos de 2000 millones de dólares anuales, un
número impensable para una nación de 11 millones de habitantes. No obstante, a pesar del hambre y la
escasez, el régimen se mantuvo en el poder gracias a la confianza y al apoyo mayoritario de la población.
Pero inevitablemente comenzó la aparición de enfermedades relacionadas con la malnutrición. Entre ellas
se encontraban neuropatías por avitaminosis como la neuritis óptica.
Desde Estados Unidos se vaticinaba el fin inminente de la Revolución Cubana gracias al rápido
empeoramiento de la crisis humanitaria por brotes de nuevas enfermedades y penurias que debían llevar a
la desesperación ciudadana. Debido al bloqueo norteamericano era prácticamente imposible adquirir los
medicamentos necesarios en el extranjero, incluso aquellos para el tratamiento de afecciones infantiles. El
gobierno cubano se vio obligado a tomar medidas urgentes como la producción intensiva de suplementos
nutricionales, las tabletas popularmente conocidas en la isla con los nombres comerciales de Multivit o
Nutriforte.
El gobierno, ante la caída económica, autorizó un reducidísimo sector privado al que se llamó
"Cuentapropismo" o "Trabajo por Cuenta Propia", que era el único capaz de llevar a cabo funciones de
servicios y artesanales que el Estado no estaba por el momento en condiciones de asumir. Posteriormente,
ante el fortalecimiento del presupuesto nacional, el cuentapropismo fue limitado radicalmente a través de
la prohibición de expedir nuevas licencias y con aumentos de los impuestos hasta niveles insostenibles,
con lo que, en lugar de estimular la producción, lo que se logró fue el aumento de una capa parásita de
intermediarios y comerciantes (con un alto nivel de ilegalidad y corrupción) que aún controla ese
diezmado sector privado de la economía cubana actual.
Paralelamente, en 1993, se legalizó la tenencia y uso de divisas convertibles en particular el dólar. Ésta
vino a sumarse a medidas como las Casas del Oro y las Tiendas Recaudadoras de Divisas que junto a
otras, lograron una espectacular mejoría de la tasa de cambio de la moneda nacional. Sin embargo, los
salarios de los trabajadores se mantienen en niveles irreales, totalmente divorciados de los precios y las
necesidades más perentorias de las familias cubanas. Además, trajo junto con la apertura al turismo, un
aumento vertiginoso de la prostitución en Cuba y el proxenetismo, entre otros males; y aumentó la
desigualdad económica de la población.
Recuperación Económica hasta la Actualidad
El Gobierno tomo medidas para desarrollar y levantar de esa crisis al país. Entre las medidas se
encontraba el aumento de la inversión del capital extranjero, las tiendas de divisas (en USD) y el aumento
de la producción agrícola a través de los mercados agrícolas, también controlados por intermediarios.
Para evitar los conflictos monetarios se aumentó el uso del peso convertible hasta hacerse el principal
medio de las tiendas (aquellas que no son por moneda nacional). Además se ha aumentado el número de
industrias, producciones y en general la economía, aunque aún ofrece grandes retos. La industria
azucarera, otrora fuente principal de divisas, es ahora el tercer renglón (con perspectivas de disminuir
nuevamente), antecedida por el turismo y la industria niquelífera. La macroeconomía ha mejorado
ostensiblemente, pero aún las economías familiares tienen un ingreso inferiores al poder adquisitivo
elemental para poder comprar alimentos que permitan una dieta adecuada, sin embargo esta dificultad es
aliviada en alguna medida por la la tarjeta abastecimiento por la cual la familia cubana recibe alimentos a
precios enormemente subsidiados. Algunas otras necesidades primarias son satisfechas en alguna medida
por negocios pequeños permitidos dentro de la isla que mejoran los ingresos per cápita. En la mayoría de
las economías cubanas no se puede hablar de comodidades. La mayor afectación se ve en las familias de
menos cultura o educación o en personas de la tercera edad que viven solas por diversas razones, de todas
maneras, se hace un esfuerzo por tratar de vigilar estos casos para evitar que caigan en problemas sociales
. Las desigualdades sociales han aumentado de cierta manera debido a la diferencia del ingreso en
cubanos que trabajan para el estado (la mayor parte de la población) y aquellos que lo hacen por cuenta
propia, quienes en algunos casos llegan a recibir en un día el sueldo de un obrero cubano promedio. La
baja productividad del país unida al bloqueo y la inversión gigantesca en programas de educación y salud
hace que el gasto público en sueldos no deje satisfechos a la mayor parte de la población por ello una
porción de la población participa de una forma u otra en actividades más o menos ilegales, que oscilan
entre esforzados trabajos por cuenta propia sin licencias, pasando por el comercio ilegal de bienes no
esenciales que están a precios exorbitantes en las tiendas, hasta el comercio inescrupuloso de artículos de
primera necesidad, como alimentos o incluso de medicamentos (muchas veces de dudosa procedencia).
Hay una evidente desatención a la producción agrícola, siendo la mayoría de los trabajadores parte de un
enorme aparato burocrático o de servicios, error que se está tratando de reparar desde la entrada de Raúl
Castro en el poder. Esto esfuerzo está encaminado a aumentar la producción y la divesidad de los
alimentos. Otro sector sociales con un ingreso superior al promedio es el de artistas, científicos y
deportistas. El problema del salario en Cuba está haciendo que muchos jóvenes dejen de trabajar para
dedicarse a negocios independientes, otros opten por emigrar o simplemente se dediquen a vivir de
remesas. Desde el 2008 el gobierno persuade a la población para que mejore su eficiencia y productividad
y tiene en mente una reestructuración del salario el que se otorgaría según resultados, reforma aún no
sentida en el país pero que se planea establecer poco a poco.Esto en respuesta al evidente igualitarismo al
que se había llevado el salario del cubano haciendo que la diferencia percibida por ejemplo entre un
médico y un trabajador de limpieza sea ínfimo.
Como ocurrió en todos los países Comunistas, especialmente al final de la Segunda Guerra Mundial, el
gobierno cubano limitó la salida de los nacionales de Cuba al exterior, con fuertes regulaciones, que se
justifican en las enormes inversiones que hace el gobierno en la educación de los ciudadanos, y evitando
de cierta manera el robo de cerebros y la fuga de capital humano. De todas maneras esto genera toda clase
de malestar, siendo denunciado en los foros internacionales como una violación de los Derechos
Humanos. También ha producido un fenómeno social en el cual se busca la emigración por vías legales
como el matrimonio con extranjeros o el trabajo fuera del país manteniéndose al servicio del estado
cubano. En los últimos años, con el renacer de las fuerzas de izquierda en América Latina, la Revolución
Cubana ha incrementado su papel de dirección y apoyo, casi desaparecido en la década de los 90.
Actualmente el gobierno cubano desarrolla las relaciones de toda clase (económicas, políticas, militares y
sociales ) con el gobierno de Hugo Chávez de Venezuela y con el gobierno del líder cocalero Evo
Morales en Bolivia, así como con el gobierno de Cristina Fernández de Kichner en Argentina, con Correa
en Ecuador y Ortega en Nicaragua.
En 2006, Fidel Castro enfermó y delegó el mando en su hermano Raúl, por primera vez en 47 años desde
el triunfo de la Revolución Cubana de 1959. El hecho abrió nuevamente un amplio proceso de debates y
especulaciones sobre el futuro de la Revolución Cubana.
El 19 de febrero de 2008, Fidel Castro, a través del diario oficial Granma, anunciaba que renunciaba
definitivamente a la Presidencia de Cuba (a la que había renunciado provisionalmente el 1 de julio de
2006) declinando la posibilidad de aspirar de nuevo a dicho puesto.
La Asamblea Nacional Cubana eligió el 24 de febrero de 2008 a Raúl Castro como nuevo Presidente de
Cuba.
Foquismo
El foquismo es una teoría revolucionaria inspirada por Ernesto "Che" Guevara y desarrollada como tal
por Régis Debray.
En su texto La guerra de guerrillas, Guevara postuló que la experiencia de la Revolución Cubana
demostraba que "no siempre hay que esperar a que se den todas las condiciones para la revolución", ya
que un pequeño foco que iniciara acciones típicas de la guerra de guerrillas podría lograr con relativa
rapidez que la revolución se expandiera, obteniendo así el levantamiento de las masas y el derrocamiento
del régimen.[1] El "Che" consideraba válidas estas consideraciones principalmente para los países
atrasados, y sostenía que los "focos" debían tomar como base social al campesinado.
La teoría se puso en práctica, en manos del propio Guevara, por primera vez en el Congo, con Laurent-
Désiré Kabila y por segunda vez en Bolivia. Ninguno de los intentos tuvo éxito; el segundo de ellos
finalizó con la captura y ejecución del "Che" en Bolivia por parte de fuerzas del ejército de ese país,
apoyadas por la CIA estadounidense.
Durante la década de 1970 y también durante la de 1980, grupos de diversas tendencias políticas (no sólo
en países subdesarrollados) tomaron al foquismo como estrategia. Ninguno pudo llevar adelante una
revolución socialista. El foquismo ha recibido numerosas y fuertes críticas desde el marxismo, y muchas
veces ha sido confundido con el método de guerra de guerrillas, el cual fue ampliamente utilizado en los
procesos de casi todas las revoluciones socialistas triunfantes: Rusia, China, Yugoslavia, Cuba, Vietnam,
etc.
ORGANIZACIONES SUBVERSIVAS LATINOAMERICANAS
ALN (Brasil)
Ação Libertadora Nacional (castellano:Acción Libertadora Nacional; ALN) fue un grupo rebelde durante la dictadura militar
en Brasil en los años 1964-1985. ALN tuvo su origen en la expulsión del partisano Carlos Marighella del Partido Comunista
del Brasil (PCB) en 1967. PCB saqueó Marighella debido a su asistencia en una conferencia de la Organización
Latinoamericana de Solidaridad en La Habana, Cubana.
AVC (Alfaro Vive ¡Carajo!)
Grupo subversivo y de carácter armado del Ecuador, de ideología de la llamada izquierda revolucionaria, que tuvo su auge
durante los 80. Fue fundado de forma clandestina en 1983 en la ciudad de Esmeraldas.
Ejército Guerrillero Túpac Katari
El Ejército Guerrillero Túpac Katari (EGTK) fue una guerrilla de Bolivia de ideología indigenista y maoista, que lleva el
nombre del líder del alzamiento indio de finales del siglo XVIII en el Alto Perú, Túpac Katari. La fecha de su fundación es
desconocida pero se estima que fue a comienzos de 1990.
Ejército Guerrillero de los Pobres
El Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) fue una de las cuatro organizaciones guerrilleras de Guatemala que conformaron
la organización Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (U.R.N.G.), coalición de cuatro organizaciones guerrilleras que
negoció y firmó los Acuerdos de Paz en Guatemala con el Gobierno y el Ejército de Guatemala.
Ejército Guerrillero del Pueblo
El Ejército Guerrillero del Pueblo fue una organización guerrillera que se estableció en Argentina en 1963 y 1964, en Salta.
Comandada por Jorge Masetti e integrada por combatientes argentinos y cubanos. El grupo fue rápidamente derrotado por la
Gendarmería Nacional Argentina.
Ejército Popular Boricua
El Ejército Popular Boricua o (en inglés:Boricua Popular Army;EPB-Macheteros) es una organización clandestina
político-militar con base en Puerto Rico, en los Estados Unidos y otros países que apoya la independencia de Puerto Rico de
los Estados Unidos y el socialismo.
Ejército Revolucionario del Pueblo
El Ejército Revolucionario del Pueblo fue un grupo guerrillero, la estructura militar del Partido Revolucionario de los
Trabajadores (PRT) , liderado por Mario Roberto Santucho, en la Argentina, durante los años 1970. Hacia finales de 1975
había sido desarticulado por las fuerzas armadas como consecuencia del Operativo Independencia y de la represión que sufrió
durante la última dictadura militar.
Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN)
El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) es una organización armada mexicana de carácter político-militar y
de composición mayoritariamente indígena. Su inspiración política es el marxismo-leninismo y el socialismo científico, y su
estructura militar es la guerrilla. Su objetivo es «subvertir el orden para hacer la revolución socialista y crear una sociedad más
justa» (indigenismo).[1
Ejército de Liberación Nacional (Costa Rica)
El Ejército de Liberación Nacional, también conocido como Movimiento de Liberación Nacional fue el nombre adquirido
por un grupo guerrillero y paramilitar de Costa Rica que se rebeló contra el gobierno del presidente Teodoro Picado Michalski
(Partido Republicano Nacional) en 1948 a quien se le acusó de fraude electoral y que fue uno de los dos bandos de la Guerra
Civil de Costa Rica de ese año así como el predecesor del Partido Liberación Nacional
FALN (Puerto Rico)
Las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) fue un grupo militante marxista-leninista en los años 1960-1983 en
favor de la independencia del Estado Libre Asociado de Puerto Rico. FALN fue el sucesor del Movimiento Independista
Revolucionario Armado (MIRA) y la antecedente del más famoso Ejército Popular Boricua (EPB- los "macheteros"). El
caudillo de todos los tres fue el legendario Filiberto Ojeda Ríos. Hace el cabo de su existencia, FALN perpetró alrededor de
120 atentados de bombear objetivos estadounidenses en los años 1974-83.[1] El FBI consideró a la FALN como un grupo
terrorista durante sus años de actividad.
Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN
El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) es un partido político de izquierda, que fue la principal
fuerza politica de oposicion de El Salvador, entre 1992 y 2009. Tras alcanzar la victoria en las elecciones presidenciales de 15
de marzo de 2009, su candidato Mauricio Funes asumió la Presidencia de la República el 1 de junio de 2009.
Frente Patriótico Manuel Rodríguez
El Frente Patriótico Manuel Rodríguez (conocido también por la sigla FPMR) es un grupo guerrillero de izquierda de Chile,
que inició sus actividades el 14 de diciembre de 1983 causando un "apagón" (corte del suministro eléctrico) a nivel nacional.
Tomó su nombre del héroe de la independencia chilena Manuel Rodríguez Erdoíza.
Frente Sandinista de Liberación Nacional (F.S.L.N.)
El Frente Sandinista de Liberación Nacional (F.S.L.N.) es una organización política de izquierda de tendencia
socialdemócrata creada en 1961 en Nicaragua por Carlos Fonseca Amador, Santos López y Silvio Mayorga. Se proclamó
seguidor del movimiento emprendido por el líder nicaragüense Augusto C. Sandino (del que tomó el nombre), el cual sostuvo
una guerra de guerrillas contra la intervención estadounidense en su país durante las primeras décadas del siglo XX.
Fuerza Revolucionarias Populares Lorenzo Zelaya
Las Fuerzas Populares Revolucionarias Lorenzo Zelaya (FPRLZ), fueron un movimiento político militar clandestino
hondureño formado en 1980 por disidentes del Partido Comunista de Honduras. Estaban inspirados por la Revolución
Nicaragüense de 1979, y a diferencia de los partidos comunistas tradicionales, abogaban por la lucha de guerrilla.
Fuerzas Armadas Peronistas
Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) fue una organización guerrillera argentina creada en 1968 bajo el liderazgo de Envar
Cacho El Kadri. Su aparición se produjo el 17 de septiembre de aquel año con una fracasada acción armada realizada en Taco
Ralo, Tucumán. Tuvo varias divisiones, a partir de 1972, luego del PHPC (Proceso de Homogenización Politica Compulsiva)
que fue un intento de sectores de FAP por acercase al marxismo. Esto fue rechazada por la linea más antigua y cercana a la
resistencia peronista. La Alternativa Idependiente, que sostenía que se creara un movimiento de base peronista pero alejada del
sindicalismo y del partido peronista. Algunos historiadores señalan que después de la separación, los grupos se llamaron FAP
17 de Octubre (referente: Envar El Kadri), FAP Comando Nacional y los Iluminados (por el marxismo).
Fuerzas Armadas Rebeldes
Primera organización guerrillera de Guatemala. Fue fundada a finales de 1962 a partir de la unión entre el Movimiento
Revolucionario 13 de Noviembre, el movimiento estudiantil 12 de Abril, y el destacamento 20 de octubre del Partido
Guatemalteco del Trabajo. Las Fuerzas Armadas Rebeldes FAR encararon la tensión entre la dirección política y militar de la
lucha guerrillera. Inicialmente se acordó que el PGT se haría cargo de lo político y las FAR de lo militar. Esta división
artificial fracasó y condujo a permanentes conflictos.
Fuerzas Armadas de Liberación Nacional
Las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) fueron la organización guerrillera creada por el Partido Comunista de
Venezuela (PCV) en 1962, para dar forma a los nacientes grupos rebeldes que empezaban a operar en el país para derrocar por
la fuerza al gobierno de Rómulo Betancourt. Según el ex oficial de la inteligencia cubana Ulises Estrada, la creación de las
FALN se enmarcó en una política de apoyo de Fidel Castro a los movimientos armados de Latinoamérica.[1
Guerrilla de Ñancahuazú
La Guerrilla de Ñancahuazú es el nombre con que es habitual referirse al grupo guerrillero comandado por Ernesto Che
Guevara en Bolivia entre 1966 y 1967, que finalizó con su muerte y la de la mayor parte de sus integrantes. El grupo estableció
su campamento base en una finca atravesada por el río Ñancahuazú, tributario estacional del río Grande, a 250 kilómetros al
sur de la ciudad de Santa Cruz.
Junta de Coordinación Revolucionaria
La Junta de Coordinación Revolucionaria fue una organización internacionalista del cono sur de América Latina, que tenía
por objeto la colaboración entre distintas organizaciones político-militares de Argentina, Chile, Uruguay y Bolivia. Nació a
principios de 1974 y fue desarticulada a mediados de 1976. Estuvo integrada por el PRT- ERP de (Argentina), el Movimiento
de Liberación Nacional - Tupamaros de Uruguay, el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) de Chile y el Ejército de
Liberación Nacional (ELN) de Bolivia.
Montoneros
Montoneros fue una organización guerrillera argentina que se identificaba con la izquierda peronista y que desarrolló la lucha
armada entre 1970 y 1979, aunque su período de máximo poder se extendió hasta 1976.
Sus objetivos iniciales fueron la desestabilización del gobierno de facto autodenominado "Revolución Argentina" (Onganía,
Levingston, Lanusse / 1966 - 1973) y el retorno al poder del General Juan Domingo Perón; posteriormente, una vez que
asumió la presidencia Héctor José Cámpora sus acciones se dirigían a la instauración en la Argentina de un sistema político
que denominaban "Socialismo Nacional", al que consideraban como la evolución histórica natural del peronismo. Fue
considerada "ilegal" por el gobierno democrático de María Estela Martínez de Perón a partir de la autoproscripción de la
organización que decidió su "vuelta a la clandestinidad" el 6 de septiembre de 1974.
Si bien durante sus primeros años recibieron el apoyo de Juan D. Perón y de buena parte del Movimiento Peronista, a partir del
1.º de mayo de 1974 sus acciones provocaron el rechazo tanto de su líder como de los sectores sindicales y políticos del
peronismo ortodoxo, llevándolos a un gradual aislamiento y a su eventual pase a la clandestinidad, para ser aniquilados por la
dictadura militar que derrocó a la viuda de Perón, el 24 de marzo de 1976.
Movimiento 26 de Julio (M-26-J)
El Movimiento 26 de Julio (M-26-J) fue una organización política y militar cubana creada informalmente en 1953 por un
grupo liderado por Fidel Castro que atacó los cuarteles del ejército en Santiago de Cuba con el fin de derrocar al dictador
Fulgencio Batista. Tenía una ideología nacionalista, antiimperialista y democrática fundada en las ideas de José Martí.
Movimiento Todos por la Patria
El Movimiento Todos por la Patria (MTP) fue una organización política que actuó en Argentina entre 1986 y 1989 cuyo
principal dirigente fue Enrique Gorriarán Merlo y que ganó difusión cuando realizó el 23 de enero de 1989 un ataque al cuartel
militar de La Tablada con el aparente propósito de frustrar una conspiración militar, hecho que produjo 19 muertos y 53
heridos, hecho luego del cual entró en virtual disolución.
Movimiento Revolucionario Tupamaro (MRT),
El Movimiento Revolucionario Tupamaro (MRT), mejor conocido como Tupamaros, era una organización política
venezolana de tendencia marxista-leninista-maoísta. Actualmente se encuentra disuelto, y sus miembros se han integrado al
Partido Socialista Unido de Venezuela.
Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR)
Es una organización política revolucionaria de Chile.Nace con la vocación de ser la vanguardia marxista-leninista de la clase
obrera y capas oprimidas de Chile y de buscar la emancipación nacional y social tal como dice la declaración de principios
aprobada en el congreso fundacional realizado el 15 de agosto de 1965 en Santiago de Chile. Basados en estos principios y
movidos por un análisis político social de corte marxista-leninista, en el cual queda clara la existencia y confrontación de las
clases, desarrolla sus actuaciones en búsqueda de la derrota de la clase explotadora y la consecución de una sociedad sin clases
pasando por un periodo socialista.
Movimiento de Izquierda Revolucionaria,
Grupo guerrillero peruano de los años 60, de orientación marxista e inspirada en la Revolución Cubana, cuyo máximo líder y
fundador fue Luis de la Puente Uceda.
Movimiento de Liberación Nacional - Tupamaros (MLN-T)
O simplemente Tupamaros es un movimiento político de Uruguay que tuvo una etapa de actuación como guerrilla urbana de
izquierda radical durante los años 1960 y principios de los '70, y que se integró a la coalición política Frente Amplio en 1989.[1
Sendero Luminoso
Cuyo nombre oficial dice ser Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso (PCP-SL), es una organización terrorista [9]
peruana de tendencia maoísta. La meta de Sendero Luminoso es reemplazar las instituciones peruanas, que ellos consideran
burguesas, por un régimen revolucionario campesino comunista, presumiblemente iniciándose a través del concepto maoísta
de la Nueva Democracia. Desde la captura de su líder, Abimael Guzmán Reynoso, en 1992, sólo ha tenido actuaciones
esporádicas.[1]
Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (UNRG)
fue fundada el 07 de febrero de 1982, como resultado de la coordinación de los cuatro grupos guerrilleros más importantes de
Guatemala. Estas guerrillas eran: Ejército Guerillero de los Pobres (EGP), la Organización del Pueblo en Armas (ORPA), las
Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR), y el Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT).