Los seres humanos, somos mas acu�ticos de lo que creemos by F925FrA

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									          Los seres humanos, somos mas acuáticos de lo que creemos?

En mis tantísimos anos de enseñanza como instructor del buceo libre, esto es sin aparatos de
respiración, y la caza submarina he tenido la oportunidad estudiar las reacciones de mis
alumnos que han abarcado desde sujetos de temprana edad hasta los mas maduritos. En
múltiples ocasiones he quedado hasta sorprendido de cuan rápidamente se produce en ellos una
adaptación física al medio acuático. Habría quizás algo mas que la esmerada educación y
conocimientos que les estaba yo impartiendo o esta
adaptación notable en corto tiempo tendría “otra”
explicación?
Tenemos los seres humanos un mecanismo o sistema
natural que nos permite transformarnos relativamente
en seres capaces de adaptarnos a un cambio tan
drástico como el de pasar de ser terrestres a ser
acuáticos?
En realidad es así. Conociendo que el origen de toda
vida se inicio en el mar, a pesar que la evolución de las
especies nos especializo a unos para existir en la tierra,
a otros en el aire y quizás a la gran mayoría de
permanecer en el mar, todos mantuvieron de modo
latente, en algún recóndito lugar de su DNA este
“recuerdo” genético de tiempos acuáticos.

El reflejo de los mamíferos acuáticos.

Todos hemos admirado en los programas o documentales de animales la increíble capacidad de
seres que, al igual que nosotros, respiran aire pero no obstante pasan toda su vida y en otras
ocasiones gran parte de ella en el mar. Ballenas, cachalotes, orcas, delfines, focas, leones de
                           mar, etc. todos son mamíferos al igual que nosotros y no obstante
                           son capaces de vivir, cazar, alimentarse, procrear y progresar en un
                           medio que hubiésemos pensado seria reservado para los peces que
                           poseen las branquias o agallas sus órganos de respiración altamente
                           especializados que extraen el oxigeno del agua.
                           Una respiración de agua de mar contiene 35 veces menos oxigeno
                           que el mismo volumen de aire. El agua de mar propiamente dicho
                           es casi 800 veces mas “densa” que el aire. El peso de los gases que
                           componen la atmosfera que respiramos pesa solo 14.7 libras por
                           pulgada cuadrada a nivel del mar. Pero una columna de agua salada
                           de solo 10 metros (33 pies) ejerce el doble del peso.
                           La presión a la cual se someten estos mamíferos acuáticos que
                           mencionamos durante sus prolongadas inmersiones de más de una
                           hora de duración a cientos y en casos a miles de pies de
                           profundidad (los cachalotes y las focas de Weddell han sido
registrados hasta 2000 pies de profundidad) debería aplastarlos pero no ocurre así.
Varios fenómenos físicos les ocurren a ellos y en cierta medida a nosotros también.
El simple hecho de entrar en contacto físico con el agua, cuya temperatura es siempre inferior a
la del ser humano promedio de 98.6 grados Fahrenheit desencadena respuestas fisiológicas
innatas.
Mientras más fría sea el agua mas rápidamente se desencadenan los cambios al igual que es
necesaria una cierta permanencia prolongada en esas condiciones. El efecto es directamente
proporcional a estas condiciones. mi experiencia requiere de unos 20 minutos al menos.
Primeramente la piel y los músculos subyacentes se contraen y comienza una “redistribución”
del torrente sanguíneo que se “retira” o “re-dirige” de las extremidades hacia las vísceras y
centros nerviosos cerebrales que necesitan mas del oxigeno para resistir lo que el cuerpo
reconoce como una agresión. Esta vasoconstricción se denomina “cambio sanguíneo” o “blood
shift” en Ingles. Las extremidades por ser sólidas, compuestas de músculos, huesos, cartílagos
siendo por lo tanto incompresibles, no sufren cambio alguno por causa de la presión o
inmersión de ellas y requieren considerablemente menos oxigeno que el corazón, pulmones,
riñones, cerebro, etc.
La inmersión de la cara en agua con el contacto directo de las mucosas, fosas nasales, oído
externo (membrana del tímpano) y la presión que el agua ejercerá sobre los nervios ópticos
trigéminos provocara el “reflejo oculo-cardiaco” que disminuirá la cadencia de latidos del
corazón (bradicardia) y por lo tanto se reducirá el consumo de oxigeno como mecanismo de
protección. El aparato auditivo coclear detectando que el organismo se encuentra en
“suspensión” y no bajo presión de modo vertical y con la ausencia del reflejo plantar o de las
plantas de los pies también contribuyen a la instalación del reflejo de los mamíferos acuáticos.
Es mucho mas complejo de lo que supondríamos, ya que inclusive el “bazo” (spleen) se
contraerá y comenzara a liberar mas glóbulos rojos o eritrocitos originados en la medula roja
ósea (hematopoyesis) que llevaran una mayor cantidad de hemoglobina rica en oxigeno a los
tejidos mas necesitados como anteriormente explicamos. Esto es completamente reversible y al
suspenderse la inmersión volverá a la normalidad.
Pero quizás el cambio fisiológico más increíble y dramático es el que les ocurre a las especies
de cetáceos y mamíferos marinos. Como es posible que sus pulmones no se aplasten bajo la
inmensa presión de
miles de pies de agua
salada. La respuesta
es “La dilatación o
erección torácica”.
El torrente sanguíneo
que ha sido desviado
de las extremidades
hacia el tórax y el
cerebro invade los
tejidos esponjosos de
los pulmones y los
alvéolos pulmonares
causando un aumento o engrosamiento de ellos. Es el mismo principio que ocurre en los
cuerpos cavernosos del pene durante la excitación sexual masculina o erección del pene. Al
estar engrosado de plasma sanguíneo el espacio que anteriormente ocupaba el gas (aire) la
cavidad torácica no será ya mas comprimible y, al igual que las focas, no se aplastara con la
presión marina que solo funciona sobre los gases y las cavidades o espacios comprimibles del
ser humano o sea los senos nasales, sinoviales, Trompas de Eustaquio, tórax y vías aéreas en
general.
Esto solo ocurre mayormente en los casos de atletas del submarinismo mundial que exceden en
sus récords profundidades inalcanzables para la inmensa mayoría de nosotros, los cazadores y
buceadores “normales”.
Nos ha reservado la Naturaleza un opción de “escape” o retorno hacia nuestros orígenes
acuáticos?
Si el hombre persiste en abusar de la Madre Tierra como lo ha estado haciendo, provocando el
“efecto invernadero”, la descongelación de los casquetes glaciales en ambos polos, el aumento
colosal del nivel de las aguas que muchos científicos predicen tal vez nos venga en buen uso.
Quizás el reflejo de los mamíferos acuáticos no sea sino el primer paso en la re-adaptación de
nuestra especie, como expuso Charles Darwin. Al final no seria sino que otro paso en nuestra
evolución, pues ya TODOS estuvimos respirando agua en el pasado, liquido amniótico en el
vientre de nuestras madres.
Visite www.divesafer.com donde encontrara más información detallada. Ahora, no abusen
demasiado de su adaptación acuática! Hasta la próxima.

								
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