CUANDO LOS HIJOS SE VAN by EuBy9fBj

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8     CUANDO
      LOS HIJOS SE VAN

A sí se titulabaclásico
  película del
                   una

cine mexicano de allá por
los años 50’s, y que
posiblemente algunos recu-
erden. El tema que trataré
está relacionado a una
situación que en la mayoría
de los hogares se produce:
el momento en que los
hijos salen del hogar en busca de sus propios destinos. Dado que ello
produce variadas reacciones, a veces negativas, es que me permito
hacer algunas reflexiones por experimentar en carne propia tal
situación.

   La vida es una sucesión de algunos hechos irreversibles, es decir,
emociones que producidas ya no vuelven a producirse. Un ejemplo lo
es dado por la evolución de nuestros hijos. Para los jóvenes ahora, la
niñez de los hijos ya no la verán jamás físicamente los padres, salvo si
fueron filmados o fotografiados los niños de entonces. Sin embargo
podemos encontrar recursos para revivir tales emociones: son los
momentos, los recuerdos gratos que podemos haber vivido con ellos, el
cariño, el afecto que pusimos en su formación, en su educación. Esto
nunca pasa. La niñez es una etapa crucial!

  Por ello sugiero a los padres que tienen hijos, niños aún, para que les
den la máxima atención y cuidado, que los vivan y participen juntos en

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una comunidad de hogar, con un amor recíproco. Esos momentos no se
olvidarán jamás en sus integrantes. Casi siempre los desajustes, los
desequilibrios y conflictos en los adultos son producto de una niñez
abandonada de afecto y cariño. Hay niños que sólo reciben maltratos,
castigos y a veces la ausencia física y afectiva de los padres; todo ello
tiene lamentables consecuencias en el futuro.

   El niño llega a ser joven. Termina sus estudios de secundaria. Ahora
tiene que elegir un camino en busca de su propia realización. Esta etapa
tiene otra dimensión de dificultad, porque casi siempre a nuestros
jóvenes no los preparamos o les clarificamos los caminos existentes a
escoger. En muchos casos hay desorientación. A muchos padres sólo
les interesa que sus hijos escojan lo mejor sin haber sembrado
previamente.

   Por una u otra razón, frecuentemente lo elegido por el joven no
existe en la ciudad o pueblo en que vive. Hay que salir del lugar de
origen, dejar el hogar. Esto produce reacciones diversas en los padres.
Unos que quisieran tenerlos siempre juntos, no desean la separación;
otros que lamentando la situación, comprenden que hay que adaptarse
al problema; y otros, que les da lo mismo, cerca o lejos, porque siempre
fueron indiferentes con sus hijos.

   Creo que en la vida hay que saber sacar provecho de lo positivo, de
lo constructivo de cada situación, cualquiera que sea ella. Si lo real es
que el hijo tiene que salir del hogar en busca de su propio bienestar,
busquemos la forma de tener otro tipo de afecto hacia él. Me explico,
cuántas veces teniendo a nuestros hijos a nuestro lado, ¿vivimos
realmente con ellos? A veces, muchas veces creo, vivimos físicamente
bajo el mismo techo, pero a muchos kilómetros de distancia en el trato
afectivo, familiar, en la comunidad del hogar. Entonces, ¿qué es lo que
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lamentamos cuando los hijos se van?. Es simplemente satisfacer (a
veces inconscientemente) nuestra calidad de jefes de casa.

   Quienes tienen hijos estudiando (o trabajando) fuera del hogar,
seguramente han experimentado que la visita de los chicos (por
vacaciones, etc.) constituyen días de gran alegría en casa. Son pocos
días, pero bien vividos. Por saltos, por escalones vamos viendo en ellos
sus cambios físicos, mentales, profesionales, y como personas.

   Hay otro hecho importante. Si bien es cierto que uno se forma en el
hogar, también lo es que uno se forma en la vida misma, enfrentando
otro tipo de dificultades; a veces solo, donde no hay la protección o el
consejo paterno. Esto es formativo, templa el carácter, desarrolla la
capacidad de sacrificio frente a los hechos. A veces el joven dentro del
hogar recibe una sobreprotección, lo que es un hecho peligroso para su
futuro.

   Un ejemplo concreto es mi propia experiencia. Cuando en busca de
mi camino tuve que alejarme del país (en más de una ocasión) por un
tiempo prolongado, mis padres que ya eran ancianos, y estaban
enfermos, aceptaron constructivamente esta situación no obstante las
dificultades económicas que teníamos. Para mi fue una experiencia que
me permitió ver mundo, a valerme por mi mismo; algunas de mis
periódicas enfermedades desaparecieron.

   Ahora son mis hijos los que han salido. Gustaríamos (mi esposa y
yo) tenerlos a nuestro lado, pero el cariño o capricho de los padres
nunca deben ser obstáculos en el porvenir de los jóvenes, por más que
nos duela! Si mis padres fueron capaces de superar la situación en
condiciones más adversas, esa lección no puedo desmejorarla.


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   Sé que hay muchas situaciones análogas; ellas son la motivación de
este artículo. Sé que hay divergencias en muchos hogares, por lo que
sugiero reflexión. Si a nuestros hijos los queremos realmente, entonces
demostremos ante ellos capacidad de adaptación, y en estos tiempos...
capacidad de sacrificio económico, a aprender a vivir, a veces, sin un
centavo en el bolsillo a fines de cada mes.




9    EL PENSAMIENTO EN EL
     UMBRAL DE LA MUERTE

C    erca de la muerte parece ser
     que existe un instante de
gran lucidez, de despertar, de
iluminación de la mente, un
arranque de vida para luego pasar
a la quietud eterna de nuestro
cuerpo y de nuestra mente. En
esta oportunidad vamos a
presentar algunos ejemplos de
personajes, quienes en el umbral
de la muerte, en plena agonía,
han sentenciado frases de gran
contenido o significado dentro
del área a la que se dedicaron en
vida. En otros casos, han dejado
mensajes escritos cuyos signi-
ficados han tardado en ser
explicados.

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  Veamos algunos ejemplos.

- Estando en plena agonía, un hombre que sufría mucho, pidió un
  lapicero a través de una señal. Se le dio uno de tinta negra. Trazó
  una circunferencia y una raya que la cortaba en dos puntos. Luego
  murió. ¿Qué quiso decir?… Después de algún análisis se llegó a la
  siguiente probable hipótesis “¡oh negra partida!”.

- Camilo Corot, un célebre pintor francés, expresó en sus últimos
  momentos: “espero de todo corazón que en el cielo se pueda pintar”.

- Un conocido gramático, agonizante murmuró: “voy a morir o
  morirme, que de ambas maneras puede decirse”.

- El médico Halle se tomaba el pulso en sus últimos instantes de vida,
  a un colega le dice: “amigo mío, la arteria deja de latir,…” fueron
  sus últimas palabras.

- Completamente inconsciente, no reconocía a sus familiares, a un
  matemático le preguntaron : ¿cuál es el cuadrado de doce?.....
  “ciento cuarenta y cuatro”, respondió. Luego murió.

- Pablo Gauguin, famoso pintor francés que por voluntad propia vivió
  desterrado en un lugar primitivo de las islas Marquesas, en pleno
  Océano Pacífico, agonizante pinta su último cuadro: una aldea
  cubierta de nieve de su querida patria; su imaginación añorante, lo
  traslada a un paisaje de su Francia que nunca más volvió a ver, pero
  que al final de su vida quiso tenerla cerca.

- La profunda quietud de la noche invade la habitación en que yace
  Vincent Van Goth, el trágico pintor francés. “Mi obra… arriesgué
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  mi vida por ella… y mi razón casi no resistió…”. A la una de la
  madrugada, el pintor exclama: “quisiera morirme ahora Theo”.
  Cierra los ojos! Theo que lo acompañaba comprendió que su
  hermano lo había dejado para siempre.

- Federico Chopin, el poeta del piano, atacado por la tuberculosis
  agoniza; en su delirio expresa : “tocad Mozart y acordaos de mí”; el
  maestro muere escuchando la sublime música, razón de su
  existencia.

- El divino Mozart, en su lecho pide a sus amigos que canten el
  Requiem, un canto fúnebre que el compuso por encargo de un
  misterioso personaje, que el sensible artista asoció a un mensaje de
  la muerte.

- ¡Adiós por la última / amor de mis amores, / la luz de mis tinieblas, /
  la esencia de mis flores / mi lira de poeta, / mi juventud, adiós !.
  Estos fueron los versos que escribió Manuel Acuña en la embriaguez
  afectiva del amor, en sus últimos momentos; luego terminó con su
  existencia.

- La noche es fría, cae nieve y granizo. El maestro agoniza, da un
  sobresalto, abre los ojos, con el puño cerrado y el brazo en alto
  exclama: “¿escucháis la campana?, van a cambiar la escena....”. Cae
  muerto. Como en la vida, Beethoven en la frontera con la muerte es
  enérgicos y vigoroso.

- El caso Ramanuján es un misterio del cerebro humano; es
  asombrosa su historia. El matemático estaba delirando cuando llega
  a visitarlo su maestro, el matemático Hardy, quién le cuenta que
  había venido en un taxi de placa número 1729, un número sin
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  importancia según él, a lo que Ramanuján replica; “¡no, no! Es un
  número muy importante. Es el menor número que puede ser
  expresado en dos formas diferentes como la suma de dos cubos!”
     Al poco tiempo muere. Hardy trabajó seis meses para demostrar
  la veracidad de lo dicho por el moribundo.

- Lagrange, un célebre matemático, momentos antes de su partida
  definitiva, expresó: “…Ha terminado mi carrera; he obtenido alguna
  celebridad en matemática; no he odiado a nadie; no he hecho ningún
  mal, y es hora de terminar, pero mi mujer no quiere…!”.

- Abel, el genial matemático noruego que en la flor de la juventud (26
  años) fue atacado por la mortal tuberculosis, en su delirio gritaba:
  “lucharé por mi vida,…, igual que un águila enferma que contempla
  el sol”.

- La muerte del gran matemático alemán Bernardo Riemann fue
  descrita por uno de sus amigos, matemático también, en la forma
  siguiente: “Sus fuerzas declinaban rápidamente, y sentía que su fin
  estaba próximo. El día anterior a su muerte, trabajaba bajo una
  higuera, el alma henchida de gozo en el glorioso paisaje que se
  extendía alrededor de él… su vida se deslizaba suavemente sin lucha
  ni agonía. El enfermo parecía seguir con interés la separación del
  alma y del cuerpo; su mujer le daba pan y vino… él le decía: besa a
  nuestra hija. Ella repetía el Padrenuestro, que el moribundo era
  incapaz de repetir; en las palabras “Perdónanos nuestra deudas”, él
  la miró cariñosamente; la mujer sintió su mano cada vez más fría
  entre las de ella, y después de algunos suspiros, su puro y noble
  corazón dejó de latir”.


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                           ALEJANDRO ORTIZ FERNÁNDEZ




   Todas estas descripciones, dentro de muchas otras, nos revelan lo
crucial que debe ser los momentos vividos por el moribundo. Existen
diferentes puntos de vista de enfocar el paso de la vida a la muerte. Por
ejemplo, Epicuro decía: “ la muerte no existe, porque en tanto que
existimos no hay muerte, y cuando hay muerte dejamos de existir”:

   En el otro extremo está el alba, la vida misma con todas sus
dificultades y amarguras, pero también con sus alegrías y felicidades
que dan las cosas nobles. Creo oportuno transcribir el siguiente
fragmento del Sánscrito :

     “Cuida bien de este día! Este día es la vida, la esencia misma
  de la vida. En su leve transcurso se encierran todas las
  realidades y todas las variedades de tu existencia : el goce de
  crecer, la gloria de la acción y el esplendor de la hermosura.

     El día de ayer no es si no un sueño y el mañana es solo una
  visión. Pero un hoy bien empleado hace de cada ayer un sueño
  de felicidad y de cada mañana una visión de esperanza. Cuida
  bien, pues, de este día.




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10      DORMIR Y SOÑAR

D     ormir, un agradable
      recurso    de    nuestra
naturaleza humana “Estoy
agotado, cansadísimo; quisi-
era dormir profundamente”, es
una expresión usual en noso-
tros. Dormimos todos los días,
desde antes de nacer, hasta
ahora mismo. ¿porqué dor-
mimos?… Años atrás no
se tenía una respuesta científicamente correcta; seguramente en la
actualidad la habrá. De 24 horas que tiene el día (con su noche),
pasamos (en promedio) casi la tercera parte del tiempo durmiendo.
Es decir, si una persona tiene 60 años de edad, se ha pasado 20 años
durmiendo!

   Acaso si durmiera menos la humanidad, ¿ella se habría desarrollado
más en los diversos aspectos del conocimiento?, ¿no sería mejor que
nuestra naturaleza necesitara dormir menos y que trabajáramos más
horas? Veamos algunas vivencias que tenemos en nuestra existencia en
este mundo.

   Actualmente la vida del hombre, en general, es de muchas tensiones,
de preocupaciones, de angustias. Cuantas veces llegamos al fin del día
exhaustos, fatigados. Dormir significa un reposo renovador de energías,
un olvido (momentáneo) de las preocupaciones. Cuanto mas
profundamente durmamos, mas reposados nos levantaremos. Feliz
aquel que logra dormir bien! El hombre de negocios, el hombre rico
que mueve grandes cantidades de dinero, ellos que desconfían de los

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que los rodean, ellos son víctimas de sus propias ambiciones y riquezas.
Acá vienen las palabras bíblicas de Salomón: “Al que trabaja, le
sobreviene dulcemente el sueño, tanto si ha comido poco como si ha
comido mucho, !pero al rico no lo dejan dormir sus riquezas!”

   El dormir es una bendición de la naturaleza humana, cada día que
despertamos de un sueño agradable, de un profundo dormir
comenzamos un feliz día, con ánimo de trabajo, con muchas y nuevas
energías; estamos alegres, contentos. Cuando no dormimos bien,
cuando casi no dormimos, llegamos al amanecer completamente
deshechos, malhumorados, pesimistas; el cuerpo lo sentimos como si
hubiéramos recibido una paliza y estamos irritados.

   Dormir es algo esencial en nuestra naturaleza humana; forma parte
de nuestra salud, física y mental. Felices aquellos que puede dormir
profunda y plácidamente; no todos pueden lograrlo. Para conseguir esta
felicidad, mucho tiene que ver nuestra conducta, nuestro compor-
tamiento con los demás, con nosotros mismos.

   En nuestra infancia, el dormir nos está asociado al cariño de nuestro
padres, en particular al de nuestra madre, quienes cuidaban de nuestro
sueño, a veces sacrificando el de ellos. El dormir es la oportunidad de
fortalecer el afecto y cariño con nuestra (o) compañera (o) de vida.
¿Cómo serían nuestras existencias si no durmiéramos?

   Bien, cuando uno duerme, siempre uno sueña. Asi entramos a un
universo desconocido, misterioso, complejo. Poco sabemos de las
profundidades de nuestro ser, de aquello que no constituye la
conciencia. Nuestros sueños son variados, curiosos y complejos de
interpretar. Alguien comparaba que nuestra conciencia habita el primer


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piso de un edificio (nuestro ser), pero que en el sótano habitan unos
inquilinos que aparecen en los sueños como los principales personajes.

   Hablando en términos globales, en cada uno de nosotros existen dos
grandes mundos: el mundo del consciente y el mundo del inconsciente.
Del primero tenemos conocimiento y cierto control, pero del segundo
poco conocemos. Es a través de los sueños que tenemos alguna
información de ese mundo. ¿Porqué el mundo del consciente es nuestra
realidad?; ¿no podría ser el del inconsciente?.

   Algunos investigadores han dedicado sus vidas a explorar el alma, a
penetrar en las profundidades del inconsciente; a tratar de explicar la
conducta humana y sus distintas manifestaciones a través de un mejor
conocimiento de este mundo misterioso. Un camino de llegar a estas
regiones es a través de los sueños. Un notable investigador del alma fue
Sigmund Freud, el creador del psicoanálisis; otro lo fue Carl G. Jung.

   En esta oportunidad hablamos un poco de JUNG. Nuestro personaje
nace el 26 de Julio de 1875 en Suiza. Su padre fue un ministro
protestante, lo que quizás influyó en su temprana infancia por su interés
en las religiones y en los mitos del hombre. En su juventud tuvo una
fuerte vocación por conocer el pasado, reencontrarse con el tiempo
lejano; buscar una integración entre lo material y lo espiritual; sentía
una profunda atracción por las culturas mas antiguas, sus creencias, sus
mitos, por la sabiduría del hombre en el pasado. Por ello Carl estudia
arqueología para luego pasar a la medicina. Como médico, en 1900
viaja a Zurich para iniciar su carrera como psiquiatra. Tuvo vocación de
ver y estudiar casos patéticos de alteraciones mentales. Jung medita en
la complejidad del alma humana. ¿A qué se debe los desequilibrios
mentales?... “El hombre necesita integrar los distintos pedazos de su ser
que flotan perdidos en su mundo inconsciente”, sentencia Carl.
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   En 1902 se doctora en medicina. En 1907 tiene su encuentro con
Freud, a quien considera su maestro. Ambos tienen teorías
revolucionarias sobre los sueños. Jung cree en los sueños proféticos,
como una advertencia del mundo inconsciente al consciente. Sus
conclusiones son producto de pacientes estudios, observaciones y
meditaciones de casos concretos.

   Deseoso de estudiar las diversas culturas, mitologías y religiones, a
partir de 1921 Jung viaja a distintas parte del mundo. Observa las
ceremonias rituales de los pueblos mas primitivos, sus representaciones
simbólicas del mal y del bien; le atrae las culturas orientales. Viaja a la
India. Cierto día entra a un templo budista. Va a tener su encuentro con
la estatua de Buda. Al contemplarla tiene la sensación de una vivencia
de miles de años, de haber vivido en la antigüedad; el tiempo no ha
pasado, se ha detenido; la mirada de Buda le impresiona, cautivándolo
en una rara sensación en las profundidades de su ser.

   De regreso a Europa, Jung sueña con frecuencia con Buda, quien le
sentencia:

      “acaso tu vida entera no sea mas que un sueño mío; cuando
   yo despierte, tu Jung, desaparecerás”.

   La vida de este notable científico termina el 6 de Junio de 1961. Nos
legó una serie de profundos trabajos sobre el significado de los sueños,
sobre los misterios del alma.

   Dormir - soñar, un acto que hizo el hombre primitivo, el de las
cavernas, y que seguirá haciendo el hombre volando en un cohete por
los confines del universo. Dormir, estar despierto, un vaivén en nuestro
universo limitado por el tiempo de nuestra existencia terrenal. ¿Acaso
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no dormíamos antes de venir a este mundo?, y ¿no dormiremos en la
eternidad del tiempo, al dejar este mundo “real”?.

   Calderón de la Barca, una de las cumbres del Teatro Universal, nos
legó este hermoso verso relacionado al dormir:

      “Estas que fueron pompa y alegría
      despertando al albor de la mañana,
      a la tarde serán lástima vana
      durmiendo en brazos de la noche fría”.




11      LAS ANTIGUAS CAZUELAS

E latrás estabanlos silbidos selos pies a insoportables; los chicos de
     griterío y
                 sentados con
                                hicieron
                                          la altura de mi cabeza, otros
fumaban a quien mas hombres es, aquellos gastaban un “florido”
lenguaje; otros hablaban y reían mientras se pasaba la película.

   Casi me salgo de la matine a la que asistí hace poco en un cine local,
pero como había ido con mi menor hija tuve que soportar todo ello.
Quien sabe los años me hayan vuelto sensible a este tipo de bullicio y
de evolución en las costumbres de los jóvenes. Debe confesar que me
considero respetuoso de los jóvenes, pero existen ciertas costumbres
que podrían ser discutibles a fin de no caer en la malacrianza con las
negativas consecuencias.

   No todo fue pesar para mí, pues vino a mi memoria aquellas tardes
de cine en las antiguas salas que habían en el Trujillo de fines de los
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años 40´s e inicios de los 50´s. Era la época de las famosas “seriales”,
las que dejaron gratos recuerdos en los jóvenes mi generación; ellas
eran precedidas de los “cow boys” que también eran muy buenas. Sería
largo hablar de todas estas películas. Este artículo está dedicado a las
cazuelas, que eran los lugares populares a donde íbamos quienes no
podíamos pagar la entrada a platea, la que costaba 12 centavos en
promedio y estaba fuera del alcance de muchos de nosotros. Además, ir
a platea significaba, a decir de quienes iban a cazuela, ser “niño bien”,
“delicado”, “adinerado”, mientras en la cazuela estaban los “machos”,
los “hombres”.

   Los muchachos de los barrios populares acostumbrábamos ir en
grupo al cine, a las cazuelas mayormente. ¿Cómo era el ambiente de los
cines, en la época de los 50’s?. Parece que no menos bulliciosa que
actualmente. Al menos en cierto sentido.

   Comenzamos por los cines más antiguos en el Trujillo de entonces.
El ahora mutilado cine “El Pueblo”, cuya mitad viviente nos hace aún
recordar tardes de diversión, tenía su cazuela que se colmaba de alegres
jóvenes; ella consistía de largas tablas al estilo circo. Una barrera de
madera separaba a la cazuela de la platea y no faltaban ingeniosos
muchachos que burlando la vigilancia habida se pasaban a la platea.
Cualquier corte de la película era contestado con fuertes silbidos y
frases propias de la edad y del momento. De esta cazuela también se
enviaban “piropos”, de todo gusto, a encantadoras chiquillas que
entraban a la platea y que eran acompañadas de sus hermanitos
“delicados”.

   Pasemos al desaparecido teatro “Popular” (ahora “Ayacucho”). Este
teatro tenía una de las cazuelas más grandes de la ciudad. Ubicado en la
parte mas alta, los muchachos estábamos casi aislados de la platea, del
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palco y de la galería. El grupo de mi barrio se sentaba en determinado
lugar; igual lo hacían los de otros barrios. No era novedad alguna
competencia improvisada de chistes, de todo color, antes y durante la
película. A veces surgían ocurrencias que hacían reír a toda la
población cazuelera. Habían jóvenes que hacían de la cazuela del
“Popular” su lugar preferido de concurrencia y cuyas caras se
identificaban con el lugar. Recuerdo mucho la cara de un joven, a quien
llamaban “Rondo” y que cada vez que yo iba a la cazuela siempre lo
encontraba sentado en el mismo lugar,

   La cazuela del “Chimu” era una de las más pequeñas, pero una de
las más agitada; tenía su público en los jovenzuelos que venían del
barrio de Chicago y que hacían gala de su fama de ser bien palomillas.
Como la abertura por donde se proyectaba la película estaba al alcance
de las manos de estos jovenzuelos, las ocurrencias que veíamos
proyectadas en el telón eran de las más variadas y casi siempre estaban
relacionadas al sexo, tanto masculino como femenino.

   Pasamos a mi barrio Paseo Muñiz, famoso también por sus
jovencitos que hacían gala de ser también bien palomillas y fiesteros, y
que defendían su territorio y a sus chicas de la intromisión de jóvenes
de otros barrios. La cazuela del cine “Libertad” fue escenario de
muchas funciones de cine en los años 50’s; no era muy cómoda pues
nos sentamos en asientos de tablas. De ella daba para ver algo a los que
transitaban por la platea, que por lo general eran considerados “niños de
buena familia”, arriba estaban los “guapos”. A don Antonio Baltodano,
propietario del cine, se le ocurrió poner asientos “pullman” en la
cazuela. ¡Bendita experiencia! Los chicos en poco tiempo destrozaron
los asientos; fueron retirados y nuevamente a sentarse sobre tablas, que
bien merecido lo teníamos.


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    Pasemos a la cazuela “mas alta” de la ciudad, la del Municipal. Que
lejos veíamos a los de platea!; ¿algún día bajaríamos?, ¿alguna vez
iríamos a platea?… A esta cazuela había que llegar temprano, su pena
de ver la película tapada por las columnas que existen. Era un buen
ejercicio subir y bajar la larga y alta escalera de cemento, lo que casi
siempre se hacía con amenas conversaciones de todo tipo.

   Las cazuelas aportaban el bullicio, la palomillada de la época; mil y
una anécdotas de un tiempo ido, que ahora ya no existe. A las cazuelas
sólo iban los varones, eran impropias para las jovencitas por el
ambiente habido. Ahora la mayoría de las cazuelas han cambiado de
vestido y nombre; hay quietud y calma; hay silencio en esos escenarios.
Sin embargo, en el recuerdo de los jóvenes de los años 50’s (o antes)
están aquellos lugares en donde pasamos parte de nuestras horas de
expansión, de diversión, de alegría y en donde, de algún modo, nos
íbamos formando como “hombres”.

   Por lo descrito, ¿porqué entonces alarmarse de las nuevas
características de los actuales jóvenes en el cine? ... de acuerdo!; a los
jóvenes hay que entenderlos, ser pacientes con ellos. Eso si, evitemos
que caigan en los graves vicios actuales (que en mi época no habían);
que no caigan en la degradación del cuerpo y del espíritu. La energía, la
vida, la alegría, la “chispa”, es algo que no podemos reprimir en los
jóvenes en toda época.

   Me siento satisfecho por estas reflexiones y revivencias; así al
menos me siento más joven afectivamente y deseoso de seguir
aspirando en esta vida.




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12      ¿ ACTOS LOGICOS… ?

E snuestros actos de la observar
        interesante
                        vida co-
tidiana, o mas ampliamente los
actos de una comunidad, y re-
flexionar un poco sobre la logi-
cidad de dichos actos. De partida
tenemos que aceptar la rela-
tividad de la conducta humana.
Lo que es bueno para mí, podría
no serlo para otra persona y
recíprocamente. Entonces no pre-
tendemos establecer una medida
que nos permita marcar fronteras
en la conducta de todos nosotros.

   Pero como tenemos que partir
de ciertos axiomas a fin de tener
un sustento y un punto de refe-
rencia, nos vemos obligados a ensayar el siguiente criterio de acto
lógico. Por esto entendemos aquel acto que responde a cierto sustento
de raciocinio, reflexión orientada a la búsqueda de felicidad, a la
realización; se desea el logro de algo constructivo, de algo noble.

  Veamos algunos ejemplos:

EJEMPLO 1. Todos queremos a nuestros hijos; esto es un sentimiento
natural, instintivo, pero que en el hombre debería tener una dimensión a
la altura de su evolución. Sin embargo, es observable que en muchos
actos de los padres esta afirmación flaquea, en algunos casos en forma
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                           ALEJANDRO ORTIZ FERNÁNDEZ




dramática. Como no se enseña como ser padre, esta situación es
adquirida, en general, por razones biológicas y de sentimiento de
comunidad. En consecuencia, el riesgo de cometerse graves errores en
la formación de nuestros hijos es grande.

   Muchas veces damos castigos físicos y psíquicos a nuestros hijos.
Claro, posiblemente con nosotros hicieron lo mismo nuestros padres y
no tenemos la adecuada formación o en todo caso somos impotentes de
cambiar nuestras conductas.

   Según nuestras costumbres, aceptados por consenso, nos permitimos
actuar lesionando la sensibilidad de nuestros niños y jóvenes. El
hombre por naturaleza no es perfecto, en consecuencia no podemos
esperar perfección en él. De acuerdo, pero si está dotado de cierta
inteligencia, de lógica, lo que debería minimizar tal imperfección.

   ¿Son nuestros actos ante nuestros hijos, lógicos?. Cada padre tiene
su propia respuesta.

EJEMPLO 2. El dinero, bendito dinero que mueve al mundo! ¿Quién
no desea tener dinero?… Vivimos en un mundo objetivo en donde
tenemos obligaciones concretas con nuestras familias y por tanto el
dinero es necesario para satisfacer nuestras necesidades básicas.

   Lo que puede ser discutido es hasta donde el deseo de tener
“demasiado” dinero, la obsesión de la fortuna, puede limitarnos el goce
de otros aspectos de la vida, también importantes. Por ejemplo, si tal
deseo implica sacrificar horas dedicadas a nuestros hijos, tiempo
dedicado a ir a un concierto, a la lectura o a la actividad que deseamos
hacer y no podemos, creo que tal acto podría no ser lógico. Conocemos
personas que, en la búsqueda de almacenar fortuna lo que han
40
                           Temas Humanos

conseguido es infelicidad, tensiones, la pérdida de amigos y hasta de
familiares, al final pierden la salud y a veces la vida.

   Lo equilibrado sería tratar de armonizar ambas situaciones. El
hombre de empresa que genera riqueza, que da trabajo,… es útil a
nuestro progreso, pero a su vez debe hacer el esfuerzo por humanizar su
trabajo. Caso contrario los riesgos materiales, físicos y anímicos lo
acechan.

EJEMPLO 3. La naturaleza humana es compleja, en consecuencia en
el trato, en nuestra convivencia diaria, encontramos toda clase de
experiencias y de conductas. La vida misma es un desafío a nuestra
forma de encararla. Todas estas situaciones llevan, a veces, a la
amargura de las personas.

   Procuremos evitar amargarnos por las cosas simples o aun por
aquellas complejas. Claro que a veces es difícil evitarlo, pero la
naturaleza humana tiene recursos que cultivándolos nos ayudan a hacer
de esta vida un período de felicidad, de alegría, de comprensión.
Resentirse, amargarse, torturarse, casi siempre por cosas triviales, ¿es
un acto lógico?. Claro que no.

EJEMPLO 4. El instinto por la vida es algo natural en todo animal, y
desde luego en el hombre. Pero, y no es paradoja, el hombre tiene cierto
instinto del suicidio. Expliquémonos.

  Muchas veces por razones de un ideal, en una tarea científica, en una
misión milita,… el hombre busca o enfrenta conscientemente la muerte.
Tales son los casos, por ejemplo, de D. A. Carrión, E. Fermi, J.
Quiñones, entre otros mártires.


                                                                    41
                          ALEJANDRO ORTIZ FERNÁNDEZ




   Pero, no nos pongamos en los casos especiales, si no en los actos
más comunes y familiares. Por ejemplo, el de los bebedores de licor y
el de los fumadores, quienes en muchos casos son conscientes del gran
daño que se están haciendo al beber, al fumar, pero no tienen la
voluntad suficiente para evitarlo. Estos actos, ¿son lógicos?.

   Situación análoga es la de hombre de negocios o ciertos
profesionales liberales, que al exagerar el trabajo, caen absorbidos en
sus propios quehaceres, presiones y compromisos, resintiendo su salud
al extremo de no poder disfrutar de sus propios esfuerzos.

EJEMPLO 5. Si al país, y en particular a Trujillo, llegaran cantantes,
bailarines de la música de moda en los jóvenes, cualquier escenario es
chico por la gran demanda que tienen. Nuestra ciudad es visitada por
bailarinas-modelos que llenan las peñas, restaurantes. Todos estos
espectáculos son caros, sin embargo el dinero sale.

   Este argumento no sería resaltado (pues cada quien tiene la libertad
de elegir su espectáculo) si por otro lado, cuando se ofrecen
espectáculos artísticos, el público asistente es bastante menor. Muchas
veces un concierto donde se interpretan bellas obras de un Mozart, un
Bach, un Beethoven,… son muy pocos los asistentes, no obstante que
los precios son populares, y a veces son gratuitos. Todo esto, ¿es un
acto lógico?. ¿Qué dice usted?

   En fin podríamos continuar ofreciendo otros ejemplos: ¿cuántos de
nosotros, que vivimos en Trujillo, conocemos por dentro las Casonas
Coloniales?; ¿porqué el hombre hace tantas crueldades e injusticias?,
etc.



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                            Temas Humanos

   En conclusión : es difícil establecer fronteras en la conducta del
hombre; existen ciertos principios básicos que parecen ser invariantes
en el tiempo y en el espacio. Cada uno de nosotros tenemos cierta
obligación de justificar nuestra existencia con los actos más lógicos
posibles. Lo importante es que ofreciendo felicidad a los demás,
encontremos la nuestra!




13       EL ZANCUDO

N o, no voy a hablarmos-
  zancudo como un
                     del

quito dentro de la zoología, si
no de un zancudo bien deter-
minado, de un zancudo con
quien noche atrás tuve una
especie de reto de quien era
más astuto, más estratégico en
defender nuestros propios intereses.

   Previamente quisiera expresar mi admiración por la sapiencia de la
naturaleza al dotar a los animales, en toda la escala conocida, de cierta
intuición, instinto, que a veces nos conmueve. Tal es el caso de mi
amigo desconocido, el zancudo mencionado.

   Por lo general, lo que doy gracias, duermo con cierta profundidad lo
que no me permite apreciar la presencia de los zancudos que con
frecuencia nos visitan; sólo tengo sus noticias por las huellas que
encuentro en mi cuerpo al amanecer.
                                                                     43
                           ALEJANDRO ORTIZ FERNÁNDEZ




   Pero, hace unas noches tuve un problema matemático que me
preocupaba. Al acostarme seguí pensando en la cuestión con las luces
apagadas. A los pocos minutos sentí el clásico zumbido de un zancudo;
no le hice caso y seguí pensando. Como no se me aclaraban las ideas, el
zumbido comenzó a inquietarme y a ponerme nervioso.

   Prendí la lámpara de cabecera; pude apreciar que se trataba de un
zancudo relativamente grande, adulto. Se me perdió de vista. Volví a
acostarme. Apagué la luz. Seguí pensando. Pasados unos minutos
nuevamente el zumbido, lo sentí más fuerte y definido. Pensé que lo
más cuerdo era no hacerle caso y tratar de dormir. Así lo hice. Pasó un
breve tiempo al cabo del cual un fuerte hincón me hizo saltar. Prendí la
lámpara; lo vi, lo individualicé; estaba ya gordo de sangre. Lo seguí.

   Se posó en la pared; armado de un libro (de matemática que estaba
estudiando; ¡no serán útiles los libros!), me acomodé para no fallar.
¡Plas!… nada!, se había escapado.

   Seguí buscándolo; no lo encontré. Miré el reloj. Eran las 12.40 a.m.
Como el sueño se había ido, me puse a leer para atraerlo, y por si
apareciera el zancudo, terminar con él. No apareció; después de un
buen rato me estaba adormeciendo, por lo que apagué la lampara.

   No bien lo hice, el fuerte zumbido del bicho lo sentí en mis oídos.
Me tapé la cabeza a fin de no darle entrada y a la vez dormir. El animal
se apoderó de la situación pues se dedicó a zumbar por todo lado. ¿Qué
hacer?. Pensé en una estrategia: prender la luz súbitamente, localizarlo
y matarlo. Eso hice en forma rápida, lo ví pero como adivinando mis
intensiones buscó la parte menos iluminada.



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                            Temas Humanos

   Me levanté decidido a definir la situación. Después de una
minuciosa búsqueda, por la sombra en la pared, veo que se había
ubicado en una esquina de la mesa de noche. Geométricamente era una
posición difícil para cazarlo. Un libro no era el arma conveniente; sabía
que formaría un plano tangente con la “punta” de las esquina (“después
dicen que la matemática no es útil”), y mis posibilidades eran pocas.

   Cambié de arma, una toalla se adaptaba mejor a la situación. Me
preparé nuevamente par no fallar. ¡Plas!… nada! Se había escapado.
¿Porqué?… Pensé que al lanzar cualquier objeto contra el animal, se
forma una corriente de aire que lo pone en alerta y vuela a tiempo para
no ser alcanzado.

    Eran las 3.20 de la mañana. Cansado, decidí dormir con zancudo y
todo. Apagué la lámpara. Dormí un poco; al cabo de un rato un fuerte
hincón en la oreja me hizo sentarme casi instantáneamente. No podía
ser! Un pequeño animal me estaba ganando la batalla. Mi orgullo de ser
humano, de “animal superior”, estaba siendo mancillado. Hice otros
intentos de acabar con el zancudo, que ya a esas horas había adquirido
el significado de algo especial para mi.

  Comencé a pensar si esos pequeños animales tienen algún sentido
común, que los hace actuar inteligentemente, y que por el contrario el
hombre no es tan cuerdo, inteligente, como él se proclama.

   Interesante situación; el alba llegaba; eran las 4.53. En una noche
normal, entre las 5 y 6 de la mañana acostumbro a levantarme. ¡De
pronto!… en la pared veo al zancudo; ahí estaba, bien “gordo”, en su
hinchado cuerpo había algo mío, mi sangre. Percibí que estaba cansado,
quizás dormido disfrutando de su cena, que la había ganado con
ingenio.
                                                                     45
                          ALEJANDRO ORTIZ FERNÁNDEZ




   Sabía que ahora él no tenía escapatoria, su muerte era segura. No sé
como, pero en mi mente surgió el recuerdo de las tardes de toros que mi
padre me llevaba en mi niñez. Cuando un toro es noble, bravo y da
emoción a la tarde, ¡se le perdona la vida!. ¿Porqué a este pequeño
animal, que había sabido defenderse con astucia, no perdonarle la
vida?. Después de todo, ¿qué derecho tengo de quitársela?.

   Sentí la sensación de actuar con justicia, con la emoción de saber
valorar el mérito de otros, aún cuando sean pequeños animales.

  No lo maté!. Lo contemplé un rato. Luego me vestí y comencé un
nuevo día de trabajo. Mi cuerpo y mi mente estaban agotados,
maltrechos, pero mi espíritu estaba imbuido de una rara sensación de
gozo afectivo por haber actuado con justicia y amor con un animal.




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                            Temas Humanos


14      PENSAMIENTO Y ENFERMEDAD

I ndudablemente que lafunda-
  física y mental es
                       salud

mental para el trabajo, en
cualquiera de sus formas, en
particular para la producción
científica o artística. Sin embar-
go, son muchos los casos en que
tales condiciones no se dan
juntas, pero con voluntad y
placer en el trabajo el hombre
logra hacer algo positivo, útil,
bello, no obstante las situaciones
más adversas que tenga.

   El objetivo de este artículo es estimular a aquellas personas, en
particular a los jóvenes, que desanimados por alguna dolencia o
limitación física, se sientan desanimados para triunfar o realizarse en
esta vida. La salud es algo de mucho valor, que cuando se la tiene no se
la aprecia y conserva en general. Tenemos cierta tendencia a descuidar
de ella; cuando la perdemos, cuanto la extrañamos!

   La mente humana es algo grandiosa, maravillosa. Aún enfermos
podemos pensar y crear. Hay quienes sostienen que en la enfermedad,
el hombre sensible encuentra la sublimación para pensar, reflexionar en
agudos problemas científicos o para plasmar su dolor en una bella obra
de arte. En tales situaciones el coraje, el deseo de dejar una huella en
esta vida, el instinto de prolongarse, hace que el personaje enfermo se
motive y luche hasta sus últimos minutos.

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                          ALEJANDRO ORTIZ FERNÁNDEZ




   Pondremos algunos ejemplos, que aunque son casos especiales por
tratarse de hombres de gran talento, sin embargo nos ilustran de cuan
grande es la naturaleza humana. Hemos escogido a un matemático, a
un músico y a un pintor, como podríamos haber escogido de otros
sectores del quehacer humano. Ellos, atormentados por el dolor físico y
espiritual, buscaron un camino hacia la gloria.



                                ABEL

Niels Abel, un matemático casi desconocido en nuestro medio, hizo
aportes fundamentales a la matemática; fue un genio que vivió entre la
enfermedad y la pobreza; murió muy joven “legándonos algo que
mantendrá activos a los matemáticos por más de 500 años”, a decir de
un prestigioso matemático.

   Abel nace en 1802; a los 16 años comienza a leer a los grandes
matemáticos, dominando obras realmente difíciles de asimilar, sobre
todo a su edad. Comenzó a investigar desde muy joven. Resolvió
problemas de mucha proyección en el desarrollo de la matemática.

   Niels viaja, luego de superar muchas dificultades, a Alemania y a
Francia en busca de los mejores matemáticos de la época (él, en
realidad, ya estaba por encima de muchos de ellos); tuvo una relativa
aceptación, debido más a los celos e indiferencia de los viejos ante un
joven matemático de gran futuro. Así, tuvo dificultades para que
apreciaran sus profundos trabajos; además, Abel era tímido de carácter.

  No obstante su significativo aporte a las matemáticas, Abel no tenía
una posición asegurada. Aspiraba tener una cátedra. Pero la pobreza, la
mala alimentación y el incesante trabajo resintieron su delicado
48
                            Temas Humanos

organismo. Enfermo prosiguió sus trabajos matemáticos no teniendo
aún una estabilidad económica.

   En enero de 1829 tiene una hemorragia que no oculta su destino.
“Lucharé por mi vida, igual que un águila enferma que contempla el
Sol”, exclama en su delirio. Tenía 26 años, 8 meses, Abel muere… dos
días después le llega su nombramiento a una cátedra.



                               CHOPIN

En el arte pareciera existir, al menos en cierta época, una relación entre
la pobreza, la enfermedad y la fuerza creadora, con el trance y la
inspiración. Como sea, Federico Chopin fue un artista que vivió sus
pocos años atormentado por la tuberculosis (enfermedad que acabó con
muchos grandes hombres en el siglo pasado).

   En medio de un torbellino de dolor, tristeza, depresión, este poeta
del piano compuso hermosísimas obras; de gran delicadeza unas, otras
de gran fuerza y mensaje patriótico.

   Unido sentimentalmente a una extravagante mujer, Federico no
encuentra la felicidad afectiva deseada por un artista. Absorbido por sus
ideas musicales y también por el drama de su querida Polonia, este
delicado artista vivió como tal. Así también murió. Había nacido en
1810; a los 39 años agoniza, pero aún así desea estar acompañado por
la pasión de su vida: la música. Pide que canten algunos Salmos; entre
lágrimas de sus pocos amigos, Chopin entra al descanso eterno.




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                           ALEJANDRO ORTIZ FERNÁNDEZ




                             VAN GOGH

¿Qué es lo normal?…, en nuestro consenso es lo que hacemos todos los
hombres según ciertas reglas, costumbres, tradiciones. Es decir,
comemos, dormimos, hacemos un trabajo rutinario, nos divertimos,
morimos. El artista es, en general, hipersensible a lo que lo rodea, a su
propio mundo interior. Es capaz de captar e interpretar aspectos a lo
que el común de los mortales es indiferente.

   La historia de Vincent Van Gogh es trágica, pero llena de mucho
humanismo. Fue genial pintor que vivió una vida bohemia; dependía
económicamente de su hermano Theo, aún cuando ya era un pintor
consumado. En vida casi no vendió un cuadro. Nació el 30 de marzo de
1853.

   Van Gogh sufría de alteraciones mentales, de ataques epilépticos,
pero en su lucha interior puso la fuerza para tratar de encontrar el
equilibrio que lo condujera a la realización de su arte. Pintaba, no
dejaba de pintar en sus momentos de lucidez. Pero no solo fue un
genial pintor; sus cartas a su hermano son verdaderas obras literarias,
de gran contenido humano y filosófico.

   Fue una lástima que tan valiosa existencia estuviera sellada por un
destino tan trágico. En sus últimos momentos de lucidez, dueño de su
propia existencia, determinó acabar consigo mismo.

   Los tiempos van cambiando; otras son las características de la
sociedad frente al hombre pensante, aún cuando falta avanzar más,
sobre todo en nuestro país. Pero, aquellos científicos y artistas hicieron
de sus dolores, de sus tristezas y de sus enfermedades, el pensamiento y

 50
                            Temas Humanos

la realización de sus existencias, en la búsqueda de un poco de
felicidad.




15       POR UNA FELIZ VEJEZ

Y ella dicha perfecta llegaquien
       atardecer, para
                             con

supo emplear      con    fruto   la
jornada!
                        CORNEILLE

   La vejez, una etapa más en la
vida de una persona. Es la última
y aspiramos a vivirla pero a la
vez tenemos cierto temor de
enfrentarla. Al menos no nos
preparamos ni recibimos orien-
tación alguna para una mejor
vivencia, que nos haga feliz en
el ocaso de nuestras vidas. Además, después de esta etapa está la
muerte y ello constituye un paso difícil de superar en algunos casos.

   En realidad, para cada una de las etapas de nuestras existencias poco
o nada se nos enseña para vivirlas con la mejor sabiduría posible. En
nuestros años de estudiante nos llenan la cabeza con un montón de
conocimientos, muchos de ellos sin la importancia ni trascendencia que
tendrían si nos enseñaran, de alguna manera, a vivir, a cultivar virtudes,
a controlar nuestros impulsos negativos.
                                                                      51
                           ALEJANDRO ORTIZ FERNÁNDEZ




   Peor es cuando la persona entra en la llamada tercera edad;
simplemente al viejo se le margina, nadie se ocupa de él.

   Podemos considerar dos aspectos en el proceso de envejecimiento de
una vida. Una, la evolución natural dictada por las leyes de la
naturaleza. Otra es la parte afectiva, mental y la educación respecto a la
vejez.

   Con respecto a la primera, en el universo las galaxias nacen,
evolucionan y mueren; luego nacen otras galaxias y así. Es el ciclo
dictado por la naturaleza en su esencia misma. Por consiguiente, el
hombre no puede abstraerse de este principio. Así, tenemos que
someternos a las etapas invariantes de la evolución, incluyendo el
envejecimiento y la muerte. En realidad, el problema que nos interesa
ahora no es este aspecto. Es, ¿cómo enfrentar la vejez?.

   El segundo aspecto, que si está (o debería estar) en nuestras
posibilidades, es la conducta que tenemos que asumir en esta etapa de
la vida. Este aspecto es a la vez un tanto complejo, pues depende de
varios factores, como son la influencia del medio ambiente, la crisis
económica, la educación de la persona, la voluntad por una vejez más
inteligente, la falta de orientación especializada, entre otras causas.

   Considerando ambos aspectos podemos decir que existe un
envejecimiento mental, afectivo, psicológico, que si podemos controlar,
de alguna manera. Entre ambos dominios existen implicancias e
influencias. Esto es importante saber o conocer.

   En todo dominio del conocimiento y de la vida misma, el hombre
aspira encontrar su realización. La prolongación de la vida es una de
tales aspiraciones. Posiblemente con el adelanto de la medicina y de las
 52
                             Temas Humanos

ciencias adjuntas se pueda regular, corregir ciertas partes de nuestro
organismo físico de modo que el envejecimiento se retarde, o al menos
se haga más placentero, si de alguna manera se piensa que la vejez es
un martirio.

    ¿Cómo enfrentar la vejez?… Aún cuando cada persona puede tener
su propia respuesta en base a su vivencia previa, a sus características
físicas-psicológicas, podría haber ciertos criterios generales para esta
etapa. La aspiración a algo noble debe ser un sentimiento que no debe
faltar hasta el final de nuestros días. Ello da vida, ilusiones, alegrías; en
la ocupación surgen una serie de resultantes que fortalecen nuestro
espíritu.

   Y si a la vejez llegamos enfermos e incapacitados físicamente, ¿qué
hacer?. En este caso la voluntad de vivir debe ser nuestro argumento.
Por pequeña o restringida que sea la aspiración, ella será muy grande en
tales circunstancias. Siempre hay algo que hacer, algo que aprender o
enseñar, algo que haga más entretenida la vejez. Esto es también el arte
de saber vivir de acuerdo a las circunstancias.

   En algunos casos, en la vejez la persona se vuelve exigente para sí,
es malhumorada y difícil de tratar. Mientras se pueda físicamente, la
persona no debe perder su hábito de servir, de ser atento y útil con los
demás. El carácter debe ser, para aquellos casos que no lo son,
justamente de máxima comprensión y tolerancia, pues, es el resumen de
toda una vida en que al final debemos darnos cuenta que lo más digno
es un carácter de respeto, de amabilidad y de amor.

   En cada zona del mundo existen diversos criterios de enfrentar a los
viejos. En muchos países desarrollados los ancianos casi no forman
parte de la vida familiar. La temprana independencia de los hijos rompe
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                           ALEJANDRO ORTIZ FERNÁNDEZ




el cordón afectivo padre-hijo. Cuando los jóvenes se casan, la tendencia
es vivir separados de los viejos, que casi siempre viven en la mayor
soledad o terminan en un asilo.

   Nosotros los latinos somos un poco más afectuosos y emotivos,
aunque no dejan de existir ingratitudes para quienes dieron la
existencia. En esto mucho tiene que ver el tipo de educación que
recibimos en nuestra formación.

   Jorge Luis Borges nos dice que “la vejez puede ser el tiempo de
nuestra dicha”, quien sabe para expresarnos cuan dura es nuestra vida
antes de llegar a ser viejos. Es un mensaje filosófico que alimenta
nuestro deseo de vivir con sabiduría aún cuando la actual época es de
crisis; las angustias y tensiones aparecen con frecuencia, pero si se
sembró bien, bien se cosechará en el anochecer de nuestras existencias.




54
                            Temas Humanos


16       LA CIUDAD CRECE

C    recer significa vida, de-
     sarrollo. Trujillo crece,
en consecuencia es una ciudad
en pleno desarrollo, es una
ciudad con vida. La ciudad de
Trujillo crece. Así es, ¿hasta
donde?

   En este artículo describiré
(sucintamente) mi vivencia en
esta ciudad donde nací y me crié; verla con la perspectiva del pasado e
inducir su futuro. No entraré en detalles estadísticos ni en datos
numéricos; enfocaré el crecimiento de nuestra ciudad en
un aspecto cualitativo, es decir, bajo el sentimiento de ver una ciudad
que crece, tanto física como culturalmente.

   Hace aproximadamente 40 años, Trujillo era una ciudad chica. Por
el norte la ciudad terminaba a la altura del ahora grifo Cassinelli, salvo
algunas viviendas aisladas que estaban entre chacras. Frente a la Coca-
Cola quedaba el campo de aterrizaje, de muchos recuerdos para quienes
estudiábamos en la Escuela 261 pues estaban frente a frente. También
por esta zona teníamos a la “Grama de Mansiche”, de tantas tardes
inolvidables de fútbol macho que era gozado por aficionados sentados
en la vieja tribuna de madera, que aunque pequeña y deteriorada,
albergaba a los viejos hinchas. Mas al norte todo era campiñas, chacras,
a donde los jóvenes de aquella época íbamos en pos de algunas frutas
con riesgo de ser corridos por los guardianes y sus perros.


                                                                      55
                            ALEJANDRO ORTIZ FERNÁNDEZ




   Por el este ya existía la Av. del Ejército en un estado casi desolado.
Ir a Laredo era atravesar zonas despobladas. La “Portada de la Sierra”
ya se distinguía por su alegre población en las fiestas de barrio. El viejo
“Teatro Unión” era escenario de noches de alegría. La línea férrea, por
donde pasaban los vagones al valle de Chicama, era el símbolo de una
época de tiempos mejores en algún sentido.

   Por el sur había el barrio de la Portada de Moche, el cual terminaba a
la altura de la hoy G.U.E. que por aquella época aún no existía. La Av.
Moche era el eje de una población en crecimiento. Vecino a este sector
era el populoso barrio de Chicago, barrio bohemio, que también era
frontera del Trujillo de los 50´s.

   Por el oeste, la ciudad terminaba en la calle Pedro Muñiz y A.
Ugarte. Detrás del Club Libertad habían pampas y chacras a donde los
jóvenes de mi época íbamos a jugar fútbol a pleno polvo. Donde ahora
es la Ciudad Universitaria, ello eran chacras que se prolongaban hasta
Buenos Aires. Ir a este balneario y a Huamán por una antigua ruta
ladeada de tapias (sobre las cuales gustábamos caminar), era ver zonas
despobladas y de vegetación silvestre.

   Así era Trujillo en sus limítrofes, que encerraban a la colonial
ciudad que llevaba una vida tranquila con una quietud que sólo se
animaba en las fiestas familiares y de clubes. Era una época en que solo
en Navidad, Año Nuevo y Fiestas Patrias las calles se veían pobladas
de gente a diferencia de lo que ocurre a diario en nuestros días. Era
época en la que uno salía a la calle y veíamos caras conocidas, que sin
ser necesariamente amigos, nos eran familiares. Ahora, uno sale a dar
una vuelta por el centro de la ciudad y es poca la probabilidad de ver
caras conocidas. La ciudad ha crecido mucho en los últimos tiempos.


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                            Temas Humanos

   Así era nuestro Trujillo 40 años atrás. Una ciudad de familias
conservadoras, cerradas a sus tradiciones. Una ciudad castigada
políticamente que la mantuvo en cierta quietud expansiva pero que
gracias a la nueva visión de sus hijos inició su propia evolución de
acuerdo a los nuevos tiempos.

   Culturalmente hemos crecido también; si bien es cierto que Trujillo
tuvo dignos representantes en las artes y en la literatura, hoy gracias al
papel jugado por nuestra Universidad, Trujillo es una ciudad
considerada culta, tanto en arte como en ciencia.

   Cuarenta años atrás la población estudiantil era pequeña. En
hombres los tradicionales colegios eran San Juan, Seminario y el
Moderno; en mujeres, Santa Rosa, Liceo Trujillo y Belén eran los
principales colegios. Apenas habían dos bandas de músicos. Hoy
tenemos una enorme población estudiantil; así la probabilidad de tener
nuevos artistas y científicos es mayor.


                             EL FUTURO

Imaginemos un viaje al futuro. Año 2050. En el centro de la ciudad se
conserva como un tesoro la tradición colonialista en su estilo
arquitectónico. Pero un paseo por la ciudad nos permite apreciar el
aporte de las nuevas tendencias de vida.

   Existen muchísimas urbanizaciones y nuevos barrios populares. En
un carro partimos de la Plaza de Armas, vamos a Buenos Aires. A
ambos lados de la hermosa autopista, adornada de árboles, vemos
edificios con casas comerciales y viviendas. La población ha penetrado,
en el lado derecho, bien adentro que la perdemos de vista.
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   Llegamos a Buenos Aires; cuanto ha cambiado !Mi abuelo me había
hablado de la tristeza del balneario de los años 1980´s. Ahora hay vida
y se ha aprovechado bien la ribera de la playa. Hay cines, edificios
comerciales, restaurantes. Aún vemos el antiguo edificio del restaurante
Morillas; los descendientes hablan de una época ida en que fueron
famosos por los cebiches.

   De regreso tomamos la pista, que bordeando la playa nos lleva a
Huanchaco. El sol de la tarde nos alegra y contemplamos a lo lejos a
nuestro Trujillo, que poco podemos verlo por los edificios que existen a
cada lado de la pista. Pensar que antes todo esto era zona abandonada.
Llegamos a Huanchaco. Que hermosa playa. Siempre lo fue. Ahora
todo ha sido hecho bien pensado; tiene vida propia.

   Al volver a nuestra ciudad observamos lo respetuosos que han sido
los moradores vecinos con la ruinas de Chan Chan. Sin embargo, la
ciudad también ha crecido por esta zona. Mansiche aún conserva su aire
y espíritu de gente modesta. De lejos observamos que la Esperanza es
una perfecta ciudad aparte; se ha adentrado en los arenales y alberga
una gran población. ¡Pensar que 80 años atrás, todo era un desierto!

   Quisiéramos seguir conociendo a este Trujillo, que ahora vive la era
espacial. El hombre ha llegado a Marte y se prepara para nuevas
conquistas del cosmos. Trujillo no se ha quedado atrás culturalmente.
Tiene tres universidades de prestigio, varios institutos. Tiene una
orquesta sinfónica integrada por 120 maestros; tiene salas de exhibición
de pinturas y otras artes. Hay editores que publican las obras maestras
de nuestros escritores, y así…

   El tiempo ha pasado. ¿Será una ciudad tranquila afectivamente?;
¿valdrá la pena todo este adelanto? o era mejor aquel Trujillo de cien
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años atrás, en donde encontrábamos la paz, el silencio y la tranquilidad
para una mejor vida?

  El mundo avanza en el espacio. El hombre también…

Nota : Este artículo está siendo revisado en el mes de noviembre de
       1999, es decir, un promedio de 15 años después de haber sido
       escrito. Mucho de la imaginado es ahora una realidad; ¿cómo
       será Trujillo en el año 2050?




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17       DOS TEMPRANAS MUERTES

V     erano de 1961; en los patios
      de la vieja casona de la
Universidad de San Marcos los
alumnos acostumbran hacer
reuniones vespertinas, tertulias
para discutir sobre política, sobre
literatura, sobre arte y ciencias en
general.

   Eran días en que se notaba
gran efervescencia por la política
y por la discusión; había inqui-
etud estudiantil. La Revolución
Cubana estaba aún fresca y
muchas almas juveniles fueron
sensibles, hasta las últimas
consecuencias, con tal revolución                 Juan Guerra T.
social.

  En este ambiente conocí a uno de los personajes de este artículo.
Posiblemente el otro personaje estaba presente en el patio de letras de la
Casona, en alguna reunión literaria; a él no lo conocí personalmente.

   JUAN GUERRA y JAVIER HERAUD, dos jóvenes cuyas
tempranas muertes aún no terminamos de lamentar.

  Uno, reconocido como talentoso joven en el mundo literario, el de la
poesía; con el tiempo su imagen crece y crece por su valor poético.

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                           Temas Humanos

   El otro, un desconocido. ¿Quién fue Juan Guerra T.? Es nuestro
propósito rescatar su nombre.


Relatividad de la vida.
   Existen vidas muy cortas, pero que en tan breves períodos de tiempo
tales existencias hicieron mucho en este mundo, dejaron profundas
contribuciones en el arte, en la ciencia y al bienestar humano.

   Mozart vivió 36 años y nos dejó su asombrosa producción musical.
Galois vivió 20 años legándonos una teoría matemática que
revolucionó el conocimiento del álgebra. Vallejo falleció en plena
madurez, tenía 46 años y podía dejarnos otras hermosas y profundas
obras.

   Así, en la historia de los hombres existen vidas que se apagaron
cuando no tenían que apagarse; eran patrimonio de la humanidad.

  ¿Porqué tuvo que morir Heraud a los 21 años?; ¿porqué tuvo que
morir Guerra a sus, mas o menos 24 años?…

   Las causas son a veces una determinación consciente o inconsciente
de la persona. Galois buscó la muerte desengañado por las injusticias en
este mundo; falto de afecto la enfrentó en un inútil duelo.

  Heraud piensa en la muerte; ¿la enfrenta?. En una hermosa elegía
nos predice:

  Yo nunca me río / de la muerte. / Simplemente / sucede que / no
  tengo / miedo / de / morir / entre / pájaros y árboles.


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   Guerra no predijo su muerte; nadie la esperaba; ella apareció con su
lúgubre manto para arrebatarnos una valiosa existencia en el mundo de
la matemática.



                          JUAN GUERRA

Juan Guerra Tomasevich fue un matemático que murió en la flor de la
vida. Sus estudios universitarios los realiza en la universidad de San
Marcos, en donde es un distinguido alumno de la Facultad de Ciencias,
área matemática. Conocí a Juan cuando él tenía 18 años de edad allá en
1958, cuando hacía esporádicas visitas a la vieja universidad.

   Era un joven de una gran personalidad y de una prometedora
inteligencia matemática. Muy joven ya tenía avanzados conocimientos
y una capacidad para resolver complicados problemas. Todo ello lo
ponía en una gran diferencia con sus compañeros de promoción, pero
esto en lugar de alimentar un egocentrismo negativo, lo hacía más
humano y más bondadoso con ellos. Los ayudaba con frecuencia en las
tareas dadas por los profesores.

Cierta vez en un examen Juan fue el único en aprobarlo; a fin de
posibilitar una nueva oportunidad para sus compañeros renuncia a su
nota (20) y de alguna manera a ser tomado como punto de
comparación.

   Tuve la suerte de estudiar con Guerra en algunos seminarios de
verano en donde pude apreciar su gran capacidad matemática. Era un
joven sereno, reflexivo, callado, quizás un poco triste; reflejaba una
gran fortaleza mental. Fue un gran expositor, explicaba con paciencia
las partes más delicadas a fin de que todos comprendieran.
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                           Temas Humanos

   Juan Guerra fue un joven de gran bondad humana; un gran amigo, a
quien lo veíamos charlando en sus momentos de descanso, en las
bancas que adornaban los pasadizos sanmarquinos; fumaba mucho
aquellos cigarrillos “inca” de esa época, su conversación era agradable,
tranquila; dejaba la cesación de un alma que vivía en paz.

   Al término de sus estudios universitarios, querido y respetado por
sus profesores y compañeros, Juan viaja a la Argentina a estudiar en
donde ratifica sus notables condiciones matemáticas. Aconsejado para
que estudie en Europa, viaja a Francia y a Bélgica en donde completa
sus estudios de doctorado con una notable tesis que solo faltaba
sustentar.

   El destino es cruel muchas veces. El profesor asesor de Juan se había
ausentado. En la espera busca un momento de relajamiento. Va a una
fiesta en su carro. Al regreso sufre un accidente. Nuestro querido Juan,
que estaba sólo, sufre una mortal herida, se desangra; comienza su fatal
agonía para morir lejos de sus seres queridos, de sus amigos y de su
patria.

   Su muerte fue muy sentida en el pequeño número de matemáticos de
entonces, pero pasó casi desapercibida para el resto de la comunidad
universitaria del país y del público en general. Han pasado más de
veinte años de su muerte; una apreciada vida como la de Juan Guerra
no puede seguir en el anonimato. Los actuales jóvenes matemáticos
peruanos deben siempre retroalimentarse de aquellas personas que
sembraron, con talento y honestidad, lo que ahora disfrutan. Guerra, si
bien murió muy joven, es una figura que hay que rescatar para
motivación de las nuevas generaciones.



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                             EPÍLOGO

Juan Guerra y Javier Heraud, dos jóvenes que vivieron bajo un mismo
techo universitario por un breve período de tiempo, cuyos cuerpos se
cruzarían más de una vez por los viejos pasadizos de la Casona; ¿fueron
amigos?. Dos almas jóvenes, inteligentes, idealistas, bondadosas que
tuvieron un común denominador: una temprana muerte!




18      VIEJOS JÓVENES

“Y aserestoy viejo, quisiera
          más joven para
aprender, crear; me siento
cansado, abatido,…”; esta es una
frase usual en nosotros. Con los
años se va produciendo la muerte
de las neuronas del cerebro, lo
que al final puede producir un
decaimiento en nuestras facul-
tades físicas y mentales.

   Rousseau a los 64 años
escribe: La campiña todavía
verde y risueña pero en parte sin
hojas y ya casi desierta, ofrecía
por todas partes la imagen de la
soledad y de la cercanía del
invierno. Sólo y abandonado,
sentía venir el frío de los
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primeros hielos y mi imaginación que se agota ya no poblaba mi
soledad con seres formados según mi corazón”.

   ¿Porqué declinan nuestras capacidades con los años?, ¿es la vejez
una enfermedad o una sensación de nuestra alma? o ¿ambas cosas? La
respuesta a estas preguntas está lejos de mi información, por ello
trasladaré los argumentos que se pueda dar a la presentación de algunos
ejemplos que pueden ilustrarnos objetivamente de lo es capaz el ser
humano cuando existe un estado de ánimo positivo, cuando la cercanía
de la muerte genera la fuerza opuesta a la que deteriora en forma
natural nuestro ser.

Ejemplo 1. Comenzaré con lo que tengo más cerca; mi padre. Mi
progenitor se va por los 88 años y continúa con una vida dinámica que
consiste en leer, pintar y hacer algunos quehaceres domésticos en casa.
No obstante haber tenido una juventud que le originó una fuerte crisis
nerviosa, y que aún siente sus estragos, sigue trabajando alegremente,
produciendo y creando algunas pinturas. Su ejemplo me compromete
ante los desánimos que yo pueda tener.

  Nota 1 La revisión de este libro es hecha en noviembre de 1999;
         mi padre tiene cien años, y aún trata de ser feliz con los
         pocos recursos físicos de que dispone.

  Nota 2 Mi padre falleció el 29 de mayo de este año (2000) a los
         101 años, 3 meses, dejándonos un mensaje de sabiduría
         para enfrentar a la vida con todos sus dolores.

Ejemplo 2. P. Casals y P. Picasso, dos artistas que trabajaron
arduamente después de los 80 años. Para ellos la ilusión sólo se perdió


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con la muerte. Sófocles produjo una gran obra a los 89 años; V. Hugo a
los 64 años escribe obras de gran valor literario.

Ejemplo 3. Platón comienza a independizarse de la influencia de
Sócrates a los 62 años y sólo recién comienza a escribir obras originales
y de gran profundidad. Gauss, célebre matemático, aprendía idiomas
siendo ya un hombre anciano; lo hacía para poner a prueba su mente.
Catón, el Viejo, a los 80 años era un hombre lúcido y estaba en
posición de sus facultades. B. Russell hasta el fín de su vida (98 años)
fue un viejo dinámico, vigoroso; su mente no se apagó con el tiempo.

Ejemplo 4. A nivel nacional tenemos que admirar la vitalidad y
claridad del Dr. Luis Alberto Sánchez, quien a los 85 años es capaz de
asumir responsabilidades que exigen una mente en producción.
Churchill fue otro viejo político de un vigor a toda prueba.

La lista es larga, y desde luego no pretendemos agotarla. Sólo hemos
buscado algunos ejemplos que nos muestran que la vejez no siempre es
sinónimo de un precipitado decaimiento de las facultades mentales. Ud.
dirá con razón: “se han seleccionado personajes muy singulares, la gran
mayoría no es así, no es lo normal” En parte ello es cierto pero creo que
todos tenemos los recursos para ser útiles, felices y hacer algo
productivo en la vejez, por más modesto que ello pueda ser.

  A esta altura tengo una curiosidad; en Trujillo, ¿cuántas personas
mayores de 65 años llevan una vejez de relativa acción, de trabajo y
que por tanto se sienten útiles y felices?

   Es innegable que con el tiempo, por procesos biológicos naturales,
se producen una serie de pérdidas de las facultades físicas y mentales.
Esto es natural hasta cierto punto. Sin embargo, creo que en la gran
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                           Temas Humanos

población de ancianos anónimos deben haber casos admirables de
personas que no pierden del todo su vitalidad, su creatividad y la
ilusión por esta vida.

   ¿A qué se deberá tales potenciales? Creo que es debido al tipo de
vida llevada en las etapas previas de nuestra vida, a la educación, a la
alimentación y otros aspectos positivos. La vejez y el desánimo es
también una actitud mental. Parece ser que una actividad intelectual en
la vida de la persona condiciona factores favorables para una
ancianidad lúcida.

   Todo esto es tan variado, heterogéneo y lleno de contrajemplos que
es difícil precisar “recetas” en la búsqueda de una salud fisica-mental
en la tercera edad. Sin embargo, la persona debe contribuir
conscientemente con aquellas acciones y conductas que sean positivas
para cada caso, a fin de esperar un atardecer dichoso.

   ¿Y el sexo? Este aspecto, tan polémico, ocupa su lugar en el tema
que nos preocupa. ¿Es coincidencia el que algunos de los grandes
viejos creadores hubieran tenido emociones sexuales hasta avanzada
edad?; ¿existe alguna relación entre la creatividad y la sexualidad?
Existen ejemplos notables que parecen indicar una respuesta positiva
(V. Hugo, Picasso…); sin embargo, en otros casos la respuesta
parecería ser negativa.

   En todo esto juega mucho la formación, la constitución física de la
persona; su concepción y objetivos en esta vida. Pienso que cada
persona debe actuar conforme a sus condiciones naturales, a su
formación, a aquello que lo haga una persona realizada, útil y feliz!



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19      JUAN PABLO II
        IMPRESIONES DE UNA VISITA

H an pasadoJuan Pablo IIdías
  desde que
              algunos
                          ha
dejado nuestro país; mi objetivo
es hacer algunas reflexiones
sobre su visita. En primer lugar
deseo expresar mi afecto por tan
gran acontecimiento.

   Indudablemente en la mayoría
de todos nosotros ha quedado
una profunda huella por la perso-
nalidad del Papa; nos impresionó
su carisma y su simpatía para
hacerse querer por las grandes
masas. Fue un acierto de quienes
lo eligieron pues la labor
realizada por Su Santidad nos
demuestra su gran capacidad de
trabajo, de energía; nos prueba su gran poder de concentración; en fin,
un hombre física, mental y afectivamente hecho para la notable misión
de la Iglesia en nuestros tiempos.

   Al margen de cualquier discrepancia ideológica, creo que todos
debemos aplaudir algunas características de esta personalidad. Su amor
a los niños y a los jóvenes son sentimientos de gran profundidad, lo que
es un sentimiento de carácter universal. Es un mensaje a muchos padres


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                            Temas Humanos

de familia que teniendo niños o jóvenes poco afecto ponen en la
formación de sus hijos.

   El Papa ha partido; millones de personas lo han aclamado, han
escuchado sus mensajes llenos de sabiduría, de realismo en muchos de
los problemas que aquejan a nuestra sociedad. El Papa ha partido, ¿y
ahora? Millones de personas lo han escuchado, ¿podremos corregir
nuestras conductas en caso de que fueran erradas, al menos en parte?, o
¿fue una expresión afectiva del momento? Los agudos problemas
sociales, económicos, psicológicos,… que tenemos se deben en gran
parte a una injusta organización de las diversas áreas del quehacer
humano. Siendo nuestra naturaleza imperfecta, existiendo en el hondo
mundo de nuestro subconsciente una serie de conflictos, de complejos,
de sentimientos negativos, no podemos esperar de un modo general el
mejor de los mundos. Pero, creo, la idea es optimizar la felicidad en
esta Tierra.

   Me pregunto, ¿Cuántos de nosotros seremos capaces de corregir
nuestras conductas, en aquellas acciones que contribuyen a la injusticia,
a la infelicidad de los demás y de nosotros mismos? El Papa ha
insistido en sus mensajes en la necesidad de cambios en la conducta
humana, cambios basados en el amor, en la paz, en el respeto a las
ideas y todo ello con soporte en la justicia. Si somos honestos
aceptemos nuestros defectos; la vivencia en este mundo debe hacernos
madurar a fin de que seamos capaces de captar, interpretar y practicar
lo que el Papa nos ha predicado. No basta con cumplir ciertas
obligaciones de carácter formal, como asistir a misa, …, si en el fondo
nuestras conductas no son compatibles con tales acciones. De ello
somos conscientes que existen ejemplos en nuestro medio.



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    La convivencia humana está rodeada de una serie de factores: el
deseo de ser importante, el deseo de una buena posición económica, el
deseo de gozar las diferentes manifestaciones de la vida, el deseo de ver
triunfar a nuestro hijos. En fin, estos y otros factores obligan al hombre
a una lucha por la obtención de tales objetivos. Por ejemplo, ¿qué es ser
importantes? Depende de las reglas de juego de cada sociedad. Creo
que en la nuestra tenemos una serie de defectos; así el trabajo serio
tanto en el campo artístico como en el científico no parece llevar a la
obtención de tales objetivos. Lamentablemente la mediocridad, en
particular en el campo de la administración pública, es agresiva y
muchas veces se atropella la capacidad y la moralidad.

   Quisiéramos que la visita del Papa sea motivo de serias reflexiones
por la mayoría de nosotros. Debemos ser conscientes que cambios
profundos no podemos esperar de la noche a la mañana; sin embargo,
tal visita creo que ha servido para recuperar la fe para escuchar a un
hombre de la dimensión de nuestro personaje; escucharlo hablar sobre
los problemas de la familia, de la juventud, del trabajo, de la conducta
humana,… temas que como repito, al margen de consideraciones
ideológicas, han sido expuestas con la profundidad que caracteriza al
Papa.

   El Santo Padre ha retado a los políticos, a las administradores
públicos a actuar con justicia, con honestidad; esperemos que así sea, al
menos en parte. Estamos viviendo momentos difíciles en muchos
aspectos: económico, moral y social; los agudos problemas a que nos
han conducido los responsables de la administración condicionan
nuestras conductas a estar a la ofensiva, en tensión, en desconfianza;
nos volvemos agresivos y deprimidos a la vez. En un panorama crítico
como el actual, la visita del Papa ha sido muy oportuna pues
hemos gozado de momentos de relajamiento espiritual, de afecto y de
 70

								
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