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Mario Secco, intendente de Ensenada

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Mario Secco, intendente de Ensenada
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2/8/2012
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Mario Secco, intendente de Ensenada

“ES MENTIRA

QUE NO SE PUEDA CAMBIAR LA HISTORIA”

Por Carlos Gassmann

Fotos: Luis Ferraris



Venció electoralmente al peronismo en un distrito que

controlaba desde hacía más de una década. Siendo el único

intendente no justicialista de la región, logró construir una

relación privilegiada con el presidente Kirchner. El jefe

comunal de Ensenada, Mario Sec co, conversó con La Pulseada,

entre otros temas, de sus primeros meses de gestión, el

vínculo con el Ejecutivo Nacional, la transversalidad, el

venezolano Chávez, la reactivación del astillero y el puente

Punta Lara -Colonia.



Apenas pasadas las cuatro de l a tarde de un soleado día de

invierno, el intendente Mario Secco nos recibe en su despacho de

la Municipalidad de Ensenada. A sus espaldas exhibe con orgullo

un cuadro que muestra el pañuelo de las Madres de Plaza de

Mayo. También los libros que personas m uy queridas y respetadas

por él, como Hebe de Bonafini y Gonzalo Chavez, le han regalado

y dedicado. Mientras nos ofrece los mates que ceba, se muestra

dispuesto a un diálogo extenso y distendido.

-¿Cómo sería tu primer balance después de ocho meses de

gestión?

-Agarramos una municipalidad fundida, saqueada por los que nos

gobernaron más de doce años. Era un municipio que estaba hasta

anímicamente quebrado, con el pueblo descreído. Yo siempre

decía: “hagámonos cargo: si éstos nos gobiernan es porque

nosotros no somos capaces y lo permitimos”. En veinte días

municipalizamos todos los servicios que estaban privatizados: el

barrido de las calles, la recolección de residuos, el mantenimiento

del alumbrado público. Hasta había una empresa que repartía las

chequeras con los impuestos. Ahora lo hace todo, y con eficiencia,

el Estado municipal. Ya no contratamos más máquinas ni

camiones. Cuando asumí, el parque automotor propio era de tres

unidades. Hoy tenemos cincuenta y cinco. A las unidades

sanitarias, aunque no estén abarrotadas de insumos, no les falta

nada. En cualquiera de las once salitas hoy es posible pincharte y

decirte si tenés SIDA. Eso es muy importante para que los pibes lo

sepan a tiempo y se hagan el tratamiento adecuado. Hoy se les

revisan los dient es a todo el mundo. Antes lo odontólogos iban a

jugar a las cartas. Ahora todos laburan porque, de lo contrario, les

sacudo el poncho. En otros órdenes, también demostramos que

veníamos a gobernar y a tomar decisiones. Después de 24 años,

cerramos la plant a de Copetro por la contaminación provocada al

barrio Campamento. No era una decisión fácil. A este teléfono de

la intendencia llamaron muchos pidiendo el levantamiento de la

clausura. Es una de las empresas que más impuestos paga en el

distrito. Pero pens amos que primero estaban los derechos de

nuestro pueblo. La clausura sólo se levantó cuando aceptaron

nuestras condiciones: tienen un plazo para encapsular la fábrica y

cambiar las chimeneas, de modo que no sigan tirando carbón

sobre la gente. Si no lo hac en, cumplido ese plazo, se les cerrará

definitivamente la empresa. También encaramos una cuestión que

desde hace más de 20 años estaba pendiente con el CEAMSE.

Estamos construyendo la planta de separación de basura más

grande del país. La asistencia social también es muy importante.

Antes se abastecía con mercadería a 400 familias. Hoy estamos

repartiendo 38.000 kilos de mercadería entre 3.500 familias. Las

estamos ayudando para que no tengan que meter los dedos detrás

de un alambrado para afanarse un pollo .

-La crisis se siente especialmente en distritos como Ensenada.

-Ensenada es una muestra acabada de lo que le pasó al país.

Segundo polo petrolero e industrial del país, después de San

Nicolás, era cuna de fuentes de trabajo. Pero sufrió el castigo de

la década infame del menemismo. Legiones de compañeros

quedaron desocupados después de las privatizaciones de las

grandes empresas. En un par de años, diez mil trabajadores se

quedaron sin empleo. Algunos se ilusionaron con que a través de

la plata de la inde mnización se salvarían mediante un quiosquito,

un video o un remise. Pero terminaron fundidos y se quedaron sin

nada. Hoy los índices son alarmantes: 30 % de desocupación y 35

% viviendo en la pobreza. El Presidente, a través del Ministerio de

Alicia Kirchner, me ayuda con los alimentos y me permite asistir a

más familias. Pero lo hace porque nosotros le demostramos que

nos merecemos esa ayuda, en tanto somos capaces de cambiar la

historia. Este municipio está recaudando hoy por encima de lo

presupuestado, con superávit, porque la gente confía en que no

venimos a llevarnos lo que es del pueblo.

-Fuiste durante años el responsable del gremio de trabajadores

municipales. ¿Cómo te sentís ahora del otro lado del

mostrador?

-Con los representantes gremiales me s iento un hermano. Y no

creo que, en la medida en que sigamos así, vayamos a tener

conflictos. Antes los trabajadores municipales cobraban el día del

arquero, se les dividía el aguinaldo en tres o cuatro cuotas, se les

adeudaba la ropa. Hoy cobran el último día de cada mes. El

aguinaldo lo tuvieron con veinte días de adelanto. La ayuda

escolar la percibieron antes de que comiencen las clases. Le

hemos comprado ropa. Tienen ART y seguro de vida. Lo que se

reclamaba cuando yo conducía el gremio ya se cumplió. Hoy tienen

que pensar en otras reivindicaciones. Los estamos llevando a 42

horas laborables por semana. Les aumentamos el sueldo. Mientras

en el resto de la provincia se mataban a palos, nosotros, en una

discusión sana y con los números arriba de la mesa, llegamos a un

acuerdo. Hay que tener en cuenta que el Secretario de Hacienda,

el Tesorero y el Jefe de Compras también son ex trabajadores

municipales. Por eso, cuando nos sentamos a discutir, les

decimos: “esto es lo que tenemos y podemos repartir”. Y ell os lo

aceptan porque se sienten parte del Estado municipal. Pienso que

también debe ayudar que yo tenga una manera de ser poco

habitual para un intendente. Me meto a las villas solo. Yo mismo

vivo en una villa, atrás del Club de Pesca, que se llama “El Pir ia”,

en una casa que levanté con mis propias manos. No pienso en

mudarme y estoy orgulloso de mis vecinos porque me cuidan mejor

que si estuviese al lado de la comisaría. Tampoco me gusta que

me lleve un chofer: manejo yo mismo el auto oficial. A las ocho

menos cuarto llego al Palacio Municipal y espero a los

trabajadores. Saludo a cada uno y le doy la mano. Esto es muy

fuerte para ellos. Puede que antes algunos vinieran a la hora que

querían. Pero ahora saben que a las ocho menos cuarto, el

intendente los está esperando.

-Entre las críticas que le hiciste a tu antecesor, Del Negro,

dijiste que había convertido a Ensenada en una suerte de

territorio liberado para el narcotráfico.

-Del Negro no hizo las cosas bien en ningún orden. Tampoco cuidó a los

jóvenes impidiendo que la droga les llegara fácilmente. Entonces la droga

empezó a llevárselos y muchos terminaron muertos. Ahora estamos

combatiéndola y dispuestos a enfrentarnos con quién sea. La gente confía

porque ve que cuando hace una denuncia, acudimos enseguida. No nos

hacemos los distraídos pensando que no conviene meterse con el poder de los

narcotraficantes. La policía también tiene en claro que con este gobierno

municipal no se jode más. Ahora se habla mucho del problema de la seguridad.

Nosotros no salimos a reprimir a nadie: hacemos prevención en la calle. Hemos

terminado con muchos bolichitos que vendían droga. Porque eso muchas

veces fomenta que los pibes salgan a hacer sus travesuras para poder comprar

un poquito más. Uno no habla de gusto porque lo vio. Conoce a muchos pibes

que terminaron presos o muertos bajo las balas de la policía. Eso no puede

seguir. Es fundamental la prevención. Nada de gatillo fácil. Hemos reforzado el

comando de patrullas para que esté en la calle previniendo. De esta forma,

Ensenada fue uno de los distritos donde más rápidamente bajaron los niveles

de delincuencia. Por las medidas preventivas y por la asistencia social

concreta. Del sinvergüenza que se fue prefiero olvidarme. Sólo me acuerdo

cuando tengo que hacer frente a la deuda flotante que nos dejó. Tenemos que

seguir pagando la fiesta de esos señores. Imagínense que el barrio que vamos

a construir nos costará tres millones de pesos y la deuda que nos dejaron es de

veinte millones. Me indigna pensar cuántas cosas podríamos hacer con ese

dinero para mejorar las condiciones de vida de la gente. Pero creo en la justicia

y espero que terminen presos. Ya no pueden ni salir a la calle. Y no van a

resucitar políticamente: el pueblo los va a castigar. Es más: nosotros ganamos

con el 45 % de los votos y creo que, a este ritmo, en las elecciones que vienen

vamos a estar mucho mejor.

-La primera visita de Kirchner a Ensenada, el 12 de ma yo

pasado, tuvo que ver con el lanzamiento de un plan de vivienda

con mano de obra piquetera, ¿ cómo marcha ese proyecto?

-Cuando todo el mundo les tenía miedo a los piqueteros, yo propuse construir

con ellos un barrio obrero. ¿Qué problema puedo tener con los piqueteros si

yo, que no reniego de mi pasado, también fui uno de ellos? Por eso esta

iniciativa, de la que están participando la Federación de Tierra y Vivienda, la

Corriente Clasista y Combativa, Barrios de Pie y otras corrientes. La

municipalidad se está haciendo cargo de unos noventa mil pesos en rellenado

de tierras. Mientras tanto, se formaron unas 37 cooperativas con unos 500

trabajadores. Cada cooperativa tiene a su cargo cuatro casas y cuenta con un

plazo para terminarlas. Son 144 casas lindas que le permitirán a otras tantas

familias vivir con dignidad. El Presidente nos prometió que, apenas se terminen

estas primeras 144 casas, habrá una segunda etapa. Nuestra idea es que las

cooperativas después sigan participando de la construcción de cloacas y de

otros proyectos. Además, lo que está pasando en Ensenada les sirve a los

muchachos piqueteros para que otros intendentes de la provincia y del país

piensen en hacer algo parecido. Yo coincido con la decisión del gobierno de no

reprimir a los compañeros que han quedado excluidos del sistema. Muchos

piden agarrar a palos a los piqueteros. Yo digo: primero los matamos de

hambre, los dejamos sin trabajo, hacemos que pierdan hasta lo último que

tienen. Y cuando salen a la calle, embroncados, para reclamar una solución,

los agarramos a palos. ¡Estamos todos locos!.

-¿Por qué Kirchner privilegió su r elación con vos por sobre

otros intendentes de la región que son de su mismo partido?

-Si este Presidente, que está tratando de levantar al país de sus

cenizas, mete en una bolsa a los 144 intendentes de la provincia y

se pregunta, ¿quiénes reivindicaron l a historia de nuestro pueblo y

a los treinta mil compañeros desaparecidos?, ya se queda con

unos cuantos menos. Y si después sigue: ¿cuántos son capaces de

hacerse cargo de un municipio quebrado y hacerle renacer la

esperanza?, le quedan todavía menos. Por eso creo que este

Presidente está mirando hacia Ensenada.

-¿Cuál es tu opinión acerca de Kirchner y su gestión?

-Yo me equivoqué muchas veces, como tantos argentinos, al elegir

a un presidente. Y a Kirchner no lo voté. Ni él me apoyó a mí:

durante las elecciones, su hombre en Ensenada fue el otro, el que

perdió. Pero resulta que tenemos las mismas convicciones:

reivindicamos la memoria de nuestros compañeros que ya no

están, queremos que se respeten los derechos del pueblo,

tenemos un profundo sentimient o nacional. Por eso a mí me gusta

este Presidente y lo defiendo. Es el único que me reivindicó en mi

idealismo, mi militancia, mis convicciones. Si está haciendo el

cincuenta por ciento de lo que quiero, sé que los otros no hicieron

ni el uno por ciento. P or eso me quedo con este Presidente. Y no

digo como otros especuladores: “si hace las cosas bien lo vamos a

acompañar; de lo contrario, lo vamos a criticar”. Eso es ser

miserable. Es como decir: “yo voy a ser amigo tuyo, pero sólo si

tenés plata”. Acá hay que jugarse para que haya un cambio en la

Argentina. Al Presidente que está haciendo las cosas como

corresponde, hay que acompañarlo. Y no lo digo porque a mí me

esté ayudando. Lo hace también con otros intendentes. Y en mi

caso, sabiendo que no estoy –ni quiero estar- en la rosca del PJ.

Sé que algunos hablan ya del “kirchnerista de Ensenada”. Algún

diario de circulación nacional habló del “pingüino Secco”. Yo, por

suerte, sigo siendo pato y no pingüino. Desde chico me dicen

“pato” (risas). Cuando Kirchner vino por segunda vez a Ensenada,

me preguntaron si me ofendía que me llamara “su protegido”. Y

contesté que no, que me ofendería que me llamen “menemista” o

“duhaldista”. No me ofende mientras este Presidente siga así.

Tampoco me hago el kirchnerista de l a primera hora. Soy muy

franco al decir que yo no lo voté. Pero si sigue así, lo voto

tranquilamente.

-Desde la presidencia se viene hablando del proyecto de la

“transversalidad”. ¿Te sentís formando parte de algo así?

-De nuestro frente participaron cinco partidos políticos, siete

organizaciones gremiales, la iglesia, las cámaras de comercio,

corrientes desprendidas de la izquierda, del peronismo histórico,

agrupaciones barriales, organizaciones piqueteras. Si el 14 de

septiembre, con este gran frente político y social, no se eligió la

transversalidad en Ensenada, entonces no se qué es la

transversalidad. En cuanto a Kirchner, yo siento que es un

presidente que me está reivindicando, así que si mañana concreta

esa transversalidad que viene anunciando, ahí me van a encontrar.

Lo que no aceptaría sería sumarme a las listas del duhaldismo o

del pejotismo que nos ha gobernado durante años, con los

resultados que están a la vista. En eso no lo acompañaría al

Presidente.

-¿Pero qué opinás de que ahora convoque al diálogo a

dirigentes políticos y sindicales muy desprestigiados?

-Sé que Kirchner ha hecho acuerdos políticos para llegar. Y es de

hombre cabal respetar los acuerdos. Que esos acuerdos hayan

sido hechos con el duhaldism o y con sectores que dejaron mucho

que desear en la historia política y sindical, es algo de lo que él

tiene que hacerse cargo. Yo no lo comparto y, en ese sentido, soy

un crítico. Pretendo una política diferente para nuestro pueblo.

Ojalá que Kirchner no se equivoque con las alianzas que hace.

Sería muy triste que se aleje de este pueblo que empezó a creer

en él.

-¿Nunca temiste ser sólo una pieza en una disputa con el

aparato del PJ?

-¿Que nos usen y nos tiren? Bueno, sería una desilusión más para

los que venimos soñando una Argentina diferente. Igual creo que

el Presidente ya ha mostrado su voluntad de cambio con hechos

concretos: le dijo chau a la Obediencia Debida, al Punto Final, hizo

un acto histórico en la ESMA. ¡Qué triste sería que nos

desilusionáramos de nuevo por acuerdos que le hagan cambiar el

rumbo que está llevando!

-Los que no te quieren mucho, sabiendo que eso te perjudica,

hablan de vos como “el radical Mario Secco”. ¿Cómo te

definirías hoy políticamente?

-También me han dicho “zurdo”, “rev olucionario”, “piquetero”,

“kirchnerista” y unas cuantas cosas más. Mientras no me digan que

soy menemista o duhaldista, que digan lo que quieran. También

pueden llamarme “villero”, no me molesta. Lo que no pueden decir

es que soy un delincuente o un chorr o. Tampoco que soy incapaz o

inservible. Me afilié al radicalismo siendo muy joven, pensando que

era un partido democrático que me iba a representar con dignidad.

En el renacer de la democracia del ’82, ¿quién no se sintió atraído

por el discurso de Alfons ín? Claro que fui afiliado, pero nunca

candidato del radicalismo. ¿Cuántos se engancharon con Menem?

El propio pueblo se enganchó. Al menemóvil se subieron muchos.

La cuestión es quiénes siguieron estando arriba para cagar a la

gente. Porque el pueblo, así como se había subido, después se

bajó. Más tarde vino la Alianza, que sólo sirvió para echarlo a

Menem. Yo también la voté. Pero después fui de los primeros que

estuvo en la plaza para echarlo a De la Rúa, cuando ya estaba

claro que, aparte de incapaz, er a más de lo mismo. El pueblo sintió

nuevamente que lo habían tratado como un estúpido. Yo, por mi

parte, no apoyo hoy a este Presidente porque cambié de discurso.

Es porque reivindica los mismos ideales en los que siempre creí.

No me gustan los grises. Yo tomo decisiones: o blanco o negro. Y

después, si me equivoco, me hago cargo.

-¿Qué impresión te causó Chávez durante su visita a

Ensenada?

-Tiene una personalidad fascinante. Algunos dijeron que me había vuelto

chavista. No es eso, sino que siempre apoyaré a los que luchan realmente por

una Latinoamérica unida. A mí me encantó esa foto, durante la asunción de

Kirchner, donde se lo veía junto a Chávez, Fidel y Lula. Chávez es un motor,

alguien que ilusiona, con un gran poder de convencimiento. En el astillero tuvo

a los trabajadores hipnotizados durante 45 minutos. Y no se trata de

trabajadores comunes. Ahí hay muchos militantes que han sido capaces de

evitar el cierre durante años. Verlos a ellos como hipnotizados fue algo que me

erizó la piel. Lo recuerdo como uno de los días más felices que me tocó vivir al

frente del gobierno municipal. Para mí Chávez es un patriota y yo lo reivindico,

como reivindico a Fidel. Siempre pensé que no teníamos que entregarnos, que

arrodillarnos, como lo hicimos durante tanto tiempo. Por eso aplaudo también el

modo sin sometimientos en que el presidente Kirchner encara las

negociaciones con el FMI.

-Pese a las dificultades, ¿estás esperanzado en el futuro de

Ensenada y del país?

-Pienso que esta situación tiene que cambiar. No le podemos dejar

este país a nuestros hijos. Tampoco hay que olvidarse de que nos

arrebataron dos generaciones. Con esos compañeros vivos, quizás

no estaríamos padeciendo esto. Pero hay muchos dispuestos a

levantar las banderas que quedaron tiradas. Mucho s que saben

que hay que seguir peleando porque es mentira que no se pueda

cambiar la historia.

EL ASTILLERO

“Cuando el presidente Kirchner vino a Ensenada por primera vez –cuenta

Secco- me dijo que Venezuela quería construir barcos en la Argentina. ‘Ponete

las pilas –me entusiasmó-, así los hacen en el astillero’. Tanto me puse las

pilas que una semana después ya estábamos invitando al embajador

venezolano a participar de unas jornadas y recorrer Río Santiago. Quedó

enloquecido y prometió hablarlo con su presidente. Después Kirchner le dio el

toque de gracia al invitar a Chávez a visitar el astillero. Cuando al mediodía me

avisaron de la Presidencia que los esperara porque a las cinco de la tarde

bajarían juntos del helicóptero, yo pensé: ‘listo, se dio...’ Pero ocurre que el

astillero estuvo prácticamente parado por dos décadas. Conservó unos 2.200

trabajadores, hizo algunos barquitos y fue subsistiendo. Pero en el pasado

llegó a tener 7.500 trabajadores. Ahora tiene que volver a ponerse a la altura

de esta gran posibilidad que se le presenta. Hay quienes dicen que no puede

construir barcos de tanta envergadura. A esos les pido que miren la foto del

Ingeniero Huergo, con sus 230 metros de largo. Igualmente, yo no soy técnico

ni ingeniero naval. No puedo opinar acerca de si se pueden hacer barcos de

cien, doscientos o trescientos metros. Mi función como político es lograr que los

compañeros tengan trabajo y recuperen así su dignidad. Y lo que quiero es que

los barcos se hagan acá. Se habla de seis mil nuevos puestos de trabajo.

Ojalá. Pero si son cuatro mil, tres mil o mil, igual son bienvenidos. En principio

se construiría un ferry para 70 autos y 400 personas, destinado a unir la Isla

Margarita con el continente. Después vendría la reparación de un barco

grande, un petrolero. Y finalmente, sí, la construcción de grandes buques-

tanque. No sé si se comenzará en septiembre, como dicen algunos, pero que

sea cuanto antes, porque la necesidad de trabajo es enorme”.



EL PUENTE

“Los 42 kilómetros del puente que u niría Punta Lara con Colonia –

se ilusiona Secco - constituirían una obra inigualable para el

crecimiento de Ensenada y de toda la región. Por eso cinco

intendentes del área nos unimos para lan zar un llamamiento a

favor de su realización. Abriría para el sur de la provincia y del

país un corredor fundamental hacia el Mercosur. En Uruguay me

reuní con el intendente de Colonia, ciudad que quedaría

hermanada por el puente. Los uruguayos ya han votado la

aprobación de la construcción. Mientras que nosotros todaví a

seguimos discutiendo porque hay otros intereses, del norte de la

provincia y del país, que impulsan otros empla zamientos. Es

mentira que falte la inversión privada: el dinero está. Falta que lo

voten en las cámaras. Hay diputados que defienden intereses de

otras regiones de la provincia o del país, como el Tigre o el Delta,

con más población y peso político, que se oponen. Nosotros

reclamamos un debate serio en el que los que se oponen tengan

que fundamentar su negativa. Que demuestren con argumentos

técnicos, no con guitarreo, que de los cinco tra zados posibles hay

alguno mejor. El estudio binacional comprobó que por suelos o por

costas, la mejor opción es Punta Lara -Colonia. Con esta ubicación

se lograría un ahorro de combustible y de días -camión realmente

impresionante. Además, el puente baja donde se encuentran 3.500

hectáreas que son de la provincia. Ni siquiera sería necesario

expropiar. Quizás la oposición de algunos vivos tenga que ver con

generar la necesidad de expropiar, para que ciertos particul ares

hagan su negocio. Son muchas las pavadas que se han dicho del

puente para tratar de bajarle el pulgar. No es que el pueblo

argentino se va a pasar en masa al Uruguay: también los

uruguayos van a venir para acá. Yo insisto en que el puente,

aparte de significar cuatro o cinco años de trabajo para unas

cuatro mil personas, cambiaría fuertemente toda la región”.


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