Mario Secco, intendente de Ensenada
“ES MENTIRA
QUE NO SE PUEDA CAMBIAR LA HISTORIA”
Por Carlos Gassmann
Fotos: Luis Ferraris
Venció electoralmente al peronismo en un distrito que
controlaba desde hacía más de una década. Siendo el único
intendente no justicialista de la región, logró construir una
relación privilegiada con el presidente Kirchner. El jefe
comunal de Ensenada, Mario Sec co, conversó con La Pulseada,
entre otros temas, de sus primeros meses de gestión, el
vínculo con el Ejecutivo Nacional, la transversalidad, el
venezolano Chávez, la reactivación del astillero y el puente
Punta Lara -Colonia.
Apenas pasadas las cuatro de l a tarde de un soleado día de
invierno, el intendente Mario Secco nos recibe en su despacho de
la Municipalidad de Ensenada. A sus espaldas exhibe con orgullo
un cuadro que muestra el pañuelo de las Madres de Plaza de
Mayo. También los libros que personas m uy queridas y respetadas
por él, como Hebe de Bonafini y Gonzalo Chavez, le han regalado
y dedicado. Mientras nos ofrece los mates que ceba, se muestra
dispuesto a un diálogo extenso y distendido.
-¿Cómo sería tu primer balance después de ocho meses de
gestión?
-Agarramos una municipalidad fundida, saqueada por los que nos
gobernaron más de doce años. Era un municipio que estaba hasta
anímicamente quebrado, con el pueblo descreído. Yo siempre
decía: “hagámonos cargo: si éstos nos gobiernan es porque
nosotros no somos capaces y lo permitimos”. En veinte días
municipalizamos todos los servicios que estaban privatizados: el
barrido de las calles, la recolección de residuos, el mantenimiento
del alumbrado público. Hasta había una empresa que repartía las
chequeras con los impuestos. Ahora lo hace todo, y con eficiencia,
el Estado municipal. Ya no contratamos más máquinas ni
camiones. Cuando asumí, el parque automotor propio era de tres
unidades. Hoy tenemos cincuenta y cinco. A las unidades
sanitarias, aunque no estén abarrotadas de insumos, no les falta
nada. En cualquiera de las once salitas hoy es posible pincharte y
decirte si tenés SIDA. Eso es muy importante para que los pibes lo
sepan a tiempo y se hagan el tratamiento adecuado. Hoy se les
revisan los dient es a todo el mundo. Antes lo odontólogos iban a
jugar a las cartas. Ahora todos laburan porque, de lo contrario, les
sacudo el poncho. En otros órdenes, también demostramos que
veníamos a gobernar y a tomar decisiones. Después de 24 años,
cerramos la plant a de Copetro por la contaminación provocada al
barrio Campamento. No era una decisión fácil. A este teléfono de
la intendencia llamaron muchos pidiendo el levantamiento de la
clausura. Es una de las empresas que más impuestos paga en el
distrito. Pero pens amos que primero estaban los derechos de
nuestro pueblo. La clausura sólo se levantó cuando aceptaron
nuestras condiciones: tienen un plazo para encapsular la fábrica y
cambiar las chimeneas, de modo que no sigan tirando carbón
sobre la gente. Si no lo hac en, cumplido ese plazo, se les cerrará
definitivamente la empresa. También encaramos una cuestión que
desde hace más de 20 años estaba pendiente con el CEAMSE.
Estamos construyendo la planta de separación de basura más
grande del país. La asistencia social también es muy importante.
Antes se abastecía con mercadería a 400 familias. Hoy estamos
repartiendo 38.000 kilos de mercadería entre 3.500 familias. Las
estamos ayudando para que no tengan que meter los dedos detrás
de un alambrado para afanarse un pollo .
-La crisis se siente especialmente en distritos como Ensenada.
-Ensenada es una muestra acabada de lo que le pasó al país.
Segundo polo petrolero e industrial del país, después de San
Nicolás, era cuna de fuentes de trabajo. Pero sufrió el castigo de
la década infame del menemismo. Legiones de compañeros
quedaron desocupados después de las privatizaciones de las
grandes empresas. En un par de años, diez mil trabajadores se
quedaron sin empleo. Algunos se ilusionaron con que a través de
la plata de la inde mnización se salvarían mediante un quiosquito,
un video o un remise. Pero terminaron fundidos y se quedaron sin
nada. Hoy los índices son alarmantes: 30 % de desocupación y 35
% viviendo en la pobreza. El Presidente, a través del Ministerio de
Alicia Kirchner, me ayuda con los alimentos y me permite asistir a
más familias. Pero lo hace porque nosotros le demostramos que
nos merecemos esa ayuda, en tanto somos capaces de cambiar la
historia. Este municipio está recaudando hoy por encima de lo
presupuestado, con superávit, porque la gente confía en que no
venimos a llevarnos lo que es del pueblo.
-Fuiste durante años el responsable del gremio de trabajadores
municipales. ¿Cómo te sentís ahora del otro lado del
mostrador?
-Con los representantes gremiales me s iento un hermano. Y no
creo que, en la medida en que sigamos así, vayamos a tener
conflictos. Antes los trabajadores municipales cobraban el día del
arquero, se les dividía el aguinaldo en tres o cuatro cuotas, se les
adeudaba la ropa. Hoy cobran el último día de cada mes. El
aguinaldo lo tuvieron con veinte días de adelanto. La ayuda
escolar la percibieron antes de que comiencen las clases. Le
hemos comprado ropa. Tienen ART y seguro de vida. Lo que se
reclamaba cuando yo conducía el gremio ya se cumplió. Hoy tienen
que pensar en otras reivindicaciones. Los estamos llevando a 42
horas laborables por semana. Les aumentamos el sueldo. Mientras
en el resto de la provincia se mataban a palos, nosotros, en una
discusión sana y con los números arriba de la mesa, llegamos a un
acuerdo. Hay que tener en cuenta que el Secretario de Hacienda,
el Tesorero y el Jefe de Compras también son ex trabajadores
municipales. Por eso, cuando nos sentamos a discutir, les
decimos: “esto es lo que tenemos y podemos repartir”. Y ell os lo
aceptan porque se sienten parte del Estado municipal. Pienso que
también debe ayudar que yo tenga una manera de ser poco
habitual para un intendente. Me meto a las villas solo. Yo mismo
vivo en una villa, atrás del Club de Pesca, que se llama “El Pir ia”,
en una casa que levanté con mis propias manos. No pienso en
mudarme y estoy orgulloso de mis vecinos porque me cuidan mejor
que si estuviese al lado de la comisaría. Tampoco me gusta que
me lleve un chofer: manejo yo mismo el auto oficial. A las ocho
menos cuarto llego al Palacio Municipal y espero a los
trabajadores. Saludo a cada uno y le doy la mano. Esto es muy
fuerte para ellos. Puede que antes algunos vinieran a la hora que
querían. Pero ahora saben que a las ocho menos cuarto, el
intendente los está esperando.
-Entre las críticas que le hiciste a tu antecesor, Del Negro,
dijiste que había convertido a Ensenada en una suerte de
territorio liberado para el narcotráfico.
-Del Negro no hizo las cosas bien en ningún orden. Tampoco cuidó a los
jóvenes impidiendo que la droga les llegara fácilmente. Entonces la droga
empezó a llevárselos y muchos terminaron muertos. Ahora estamos
combatiéndola y dispuestos a enfrentarnos con quién sea. La gente confía
porque ve que cuando hace una denuncia, acudimos enseguida. No nos
hacemos los distraídos pensando que no conviene meterse con el poder de los
narcotraficantes. La policía también tiene en claro que con este gobierno
municipal no se jode más. Ahora se habla mucho del problema de la seguridad.
Nosotros no salimos a reprimir a nadie: hacemos prevención en la calle. Hemos
terminado con muchos bolichitos que vendían droga. Porque eso muchas
veces fomenta que los pibes salgan a hacer sus travesuras para poder comprar
un poquito más. Uno no habla de gusto porque lo vio. Conoce a muchos pibes
que terminaron presos o muertos bajo las balas de la policía. Eso no puede
seguir. Es fundamental la prevención. Nada de gatillo fácil. Hemos reforzado el
comando de patrullas para que esté en la calle previniendo. De esta forma,
Ensenada fue uno de los distritos donde más rápidamente bajaron los niveles
de delincuencia. Por las medidas preventivas y por la asistencia social
concreta. Del sinvergüenza que se fue prefiero olvidarme. Sólo me acuerdo
cuando tengo que hacer frente a la deuda flotante que nos dejó. Tenemos que
seguir pagando la fiesta de esos señores. Imagínense que el barrio que vamos
a construir nos costará tres millones de pesos y la deuda que nos dejaron es de
veinte millones. Me indigna pensar cuántas cosas podríamos hacer con ese
dinero para mejorar las condiciones de vida de la gente. Pero creo en la justicia
y espero que terminen presos. Ya no pueden ni salir a la calle. Y no van a
resucitar políticamente: el pueblo los va a castigar. Es más: nosotros ganamos
con el 45 % de los votos y creo que, a este ritmo, en las elecciones que vienen
vamos a estar mucho mejor.
-La primera visita de Kirchner a Ensenada, el 12 de ma yo
pasado, tuvo que ver con el lanzamiento de un plan de vivienda
con mano de obra piquetera, ¿ cómo marcha ese proyecto?
-Cuando todo el mundo les tenía miedo a los piqueteros, yo propuse construir
con ellos un barrio obrero. ¿Qué problema puedo tener con los piqueteros si
yo, que no reniego de mi pasado, también fui uno de ellos? Por eso esta
iniciativa, de la que están participando la Federación de Tierra y Vivienda, la
Corriente Clasista y Combativa, Barrios de Pie y otras corrientes. La
municipalidad se está haciendo cargo de unos noventa mil pesos en rellenado
de tierras. Mientras tanto, se formaron unas 37 cooperativas con unos 500
trabajadores. Cada cooperativa tiene a su cargo cuatro casas y cuenta con un
plazo para terminarlas. Son 144 casas lindas que le permitirán a otras tantas
familias vivir con dignidad. El Presidente nos prometió que, apenas se terminen
estas primeras 144 casas, habrá una segunda etapa. Nuestra idea es que las
cooperativas después sigan participando de la construcción de cloacas y de
otros proyectos. Además, lo que está pasando en Ensenada les sirve a los
muchachos piqueteros para que otros intendentes de la provincia y del país
piensen en hacer algo parecido. Yo coincido con la decisión del gobierno de no
reprimir a los compañeros que han quedado excluidos del sistema. Muchos
piden agarrar a palos a los piqueteros. Yo digo: primero los matamos de
hambre, los dejamos sin trabajo, hacemos que pierdan hasta lo último que
tienen. Y cuando salen a la calle, embroncados, para reclamar una solución,
los agarramos a palos. ¡Estamos todos locos!.
-¿Por qué Kirchner privilegió su r elación con vos por sobre
otros intendentes de la región que son de su mismo partido?
-Si este Presidente, que está tratando de levantar al país de sus
cenizas, mete en una bolsa a los 144 intendentes de la provincia y
se pregunta, ¿quiénes reivindicaron l a historia de nuestro pueblo y
a los treinta mil compañeros desaparecidos?, ya se queda con
unos cuantos menos. Y si después sigue: ¿cuántos son capaces de
hacerse cargo de un municipio quebrado y hacerle renacer la
esperanza?, le quedan todavía menos. Por eso creo que este
Presidente está mirando hacia Ensenada.
-¿Cuál es tu opinión acerca de Kirchner y su gestión?
-Yo me equivoqué muchas veces, como tantos argentinos, al elegir
a un presidente. Y a Kirchner no lo voté. Ni él me apoyó a mí:
durante las elecciones, su hombre en Ensenada fue el otro, el que
perdió. Pero resulta que tenemos las mismas convicciones:
reivindicamos la memoria de nuestros compañeros que ya no
están, queremos que se respeten los derechos del pueblo,
tenemos un profundo sentimient o nacional. Por eso a mí me gusta
este Presidente y lo defiendo. Es el único que me reivindicó en mi
idealismo, mi militancia, mis convicciones. Si está haciendo el
cincuenta por ciento de lo que quiero, sé que los otros no hicieron
ni el uno por ciento. P or eso me quedo con este Presidente. Y no
digo como otros especuladores: “si hace las cosas bien lo vamos a
acompañar; de lo contrario, lo vamos a criticar”. Eso es ser
miserable. Es como decir: “yo voy a ser amigo tuyo, pero sólo si
tenés plata”. Acá hay que jugarse para que haya un cambio en la
Argentina. Al Presidente que está haciendo las cosas como
corresponde, hay que acompañarlo. Y no lo digo porque a mí me
esté ayudando. Lo hace también con otros intendentes. Y en mi
caso, sabiendo que no estoy –ni quiero estar- en la rosca del PJ.
Sé que algunos hablan ya del “kirchnerista de Ensenada”. Algún
diario de circulación nacional habló del “pingüino Secco”. Yo, por
suerte, sigo siendo pato y no pingüino. Desde chico me dicen
“pato” (risas). Cuando Kirchner vino por segunda vez a Ensenada,
me preguntaron si me ofendía que me llamara “su protegido”. Y
contesté que no, que me ofendería que me llamen “menemista” o
“duhaldista”. No me ofende mientras este Presidente siga así.
Tampoco me hago el kirchnerista de l a primera hora. Soy muy
franco al decir que yo no lo voté. Pero si sigue así, lo voto
tranquilamente.
-Desde la presidencia se viene hablando del proyecto de la
“transversalidad”. ¿Te sentís formando parte de algo así?
-De nuestro frente participaron cinco partidos políticos, siete
organizaciones gremiales, la iglesia, las cámaras de comercio,
corrientes desprendidas de la izquierda, del peronismo histórico,
agrupaciones barriales, organizaciones piqueteras. Si el 14 de
septiembre, con este gran frente político y social, no se eligió la
transversalidad en Ensenada, entonces no se qué es la
transversalidad. En cuanto a Kirchner, yo siento que es un
presidente que me está reivindicando, así que si mañana concreta
esa transversalidad que viene anunciando, ahí me van a encontrar.
Lo que no aceptaría sería sumarme a las listas del duhaldismo o
del pejotismo que nos ha gobernado durante años, con los
resultados que están a la vista. En eso no lo acompañaría al
Presidente.
-¿Pero qué opinás de que ahora convoque al diálogo a
dirigentes políticos y sindicales muy desprestigiados?
-Sé que Kirchner ha hecho acuerdos políticos para llegar. Y es de
hombre cabal respetar los acuerdos. Que esos acuerdos hayan
sido hechos con el duhaldism o y con sectores que dejaron mucho
que desear en la historia política y sindical, es algo de lo que él
tiene que hacerse cargo. Yo no lo comparto y, en ese sentido, soy
un crítico. Pretendo una política diferente para nuestro pueblo.
Ojalá que Kirchner no se equivoque con las alianzas que hace.
Sería muy triste que se aleje de este pueblo que empezó a creer
en él.
-¿Nunca temiste ser sólo una pieza en una disputa con el
aparato del PJ?
-¿Que nos usen y nos tiren? Bueno, sería una desilusión más para
los que venimos soñando una Argentina diferente. Igual creo que
el Presidente ya ha mostrado su voluntad de cambio con hechos
concretos: le dijo chau a la Obediencia Debida, al Punto Final, hizo
un acto histórico en la ESMA. ¡Qué triste sería que nos
desilusionáramos de nuevo por acuerdos que le hagan cambiar el
rumbo que está llevando!
-Los que no te quieren mucho, sabiendo que eso te perjudica,
hablan de vos como “el radical Mario Secco”. ¿Cómo te
definirías hoy políticamente?
-También me han dicho “zurdo”, “rev olucionario”, “piquetero”,
“kirchnerista” y unas cuantas cosas más. Mientras no me digan que
soy menemista o duhaldista, que digan lo que quieran. También
pueden llamarme “villero”, no me molesta. Lo que no pueden decir
es que soy un delincuente o un chorr o. Tampoco que soy incapaz o
inservible. Me afilié al radicalismo siendo muy joven, pensando que
era un partido democrático que me iba a representar con dignidad.
En el renacer de la democracia del ’82, ¿quién no se sintió atraído
por el discurso de Alfons ín? Claro que fui afiliado, pero nunca
candidato del radicalismo. ¿Cuántos se engancharon con Menem?
El propio pueblo se enganchó. Al menemóvil se subieron muchos.
La cuestión es quiénes siguieron estando arriba para cagar a la
gente. Porque el pueblo, así como se había subido, después se
bajó. Más tarde vino la Alianza, que sólo sirvió para echarlo a
Menem. Yo también la voté. Pero después fui de los primeros que
estuvo en la plaza para echarlo a De la Rúa, cuando ya estaba
claro que, aparte de incapaz, er a más de lo mismo. El pueblo sintió
nuevamente que lo habían tratado como un estúpido. Yo, por mi
parte, no apoyo hoy a este Presidente porque cambié de discurso.
Es porque reivindica los mismos ideales en los que siempre creí.
No me gustan los grises. Yo tomo decisiones: o blanco o negro. Y
después, si me equivoco, me hago cargo.
-¿Qué impresión te causó Chávez durante su visita a
Ensenada?
-Tiene una personalidad fascinante. Algunos dijeron que me había vuelto
chavista. No es eso, sino que siempre apoyaré a los que luchan realmente por
una Latinoamérica unida. A mí me encantó esa foto, durante la asunción de
Kirchner, donde se lo veía junto a Chávez, Fidel y Lula. Chávez es un motor,
alguien que ilusiona, con un gran poder de convencimiento. En el astillero tuvo
a los trabajadores hipnotizados durante 45 minutos. Y no se trata de
trabajadores comunes. Ahí hay muchos militantes que han sido capaces de
evitar el cierre durante años. Verlos a ellos como hipnotizados fue algo que me
erizó la piel. Lo recuerdo como uno de los días más felices que me tocó vivir al
frente del gobierno municipal. Para mí Chávez es un patriota y yo lo reivindico,
como reivindico a Fidel. Siempre pensé que no teníamos que entregarnos, que
arrodillarnos, como lo hicimos durante tanto tiempo. Por eso aplaudo también el
modo sin sometimientos en que el presidente Kirchner encara las
negociaciones con el FMI.
-Pese a las dificultades, ¿estás esperanzado en el futuro de
Ensenada y del país?
-Pienso que esta situación tiene que cambiar. No le podemos dejar
este país a nuestros hijos. Tampoco hay que olvidarse de que nos
arrebataron dos generaciones. Con esos compañeros vivos, quizás
no estaríamos padeciendo esto. Pero hay muchos dispuestos a
levantar las banderas que quedaron tiradas. Mucho s que saben
que hay que seguir peleando porque es mentira que no se pueda
cambiar la historia.
EL ASTILLERO
“Cuando el presidente Kirchner vino a Ensenada por primera vez –cuenta
Secco- me dijo que Venezuela quería construir barcos en la Argentina. ‘Ponete
las pilas –me entusiasmó-, así los hacen en el astillero’. Tanto me puse las
pilas que una semana después ya estábamos invitando al embajador
venezolano a participar de unas jornadas y recorrer Río Santiago. Quedó
enloquecido y prometió hablarlo con su presidente. Después Kirchner le dio el
toque de gracia al invitar a Chávez a visitar el astillero. Cuando al mediodía me
avisaron de la Presidencia que los esperara porque a las cinco de la tarde
bajarían juntos del helicóptero, yo pensé: ‘listo, se dio...’ Pero ocurre que el
astillero estuvo prácticamente parado por dos décadas. Conservó unos 2.200
trabajadores, hizo algunos barquitos y fue subsistiendo. Pero en el pasado
llegó a tener 7.500 trabajadores. Ahora tiene que volver a ponerse a la altura
de esta gran posibilidad que se le presenta. Hay quienes dicen que no puede
construir barcos de tanta envergadura. A esos les pido que miren la foto del
Ingeniero Huergo, con sus 230 metros de largo. Igualmente, yo no soy técnico
ni ingeniero naval. No puedo opinar acerca de si se pueden hacer barcos de
cien, doscientos o trescientos metros. Mi función como político es lograr que los
compañeros tengan trabajo y recuperen así su dignidad. Y lo que quiero es que
los barcos se hagan acá. Se habla de seis mil nuevos puestos de trabajo.
Ojalá. Pero si son cuatro mil, tres mil o mil, igual son bienvenidos. En principio
se construiría un ferry para 70 autos y 400 personas, destinado a unir la Isla
Margarita con el continente. Después vendría la reparación de un barco
grande, un petrolero. Y finalmente, sí, la construcción de grandes buques-
tanque. No sé si se comenzará en septiembre, como dicen algunos, pero que
sea cuanto antes, porque la necesidad de trabajo es enorme”.
EL PUENTE
“Los 42 kilómetros del puente que u niría Punta Lara con Colonia –
se ilusiona Secco - constituirían una obra inigualable para el
crecimiento de Ensenada y de toda la región. Por eso cinco
intendentes del área nos unimos para lan zar un llamamiento a
favor de su realización. Abriría para el sur de la provincia y del
país un corredor fundamental hacia el Mercosur. En Uruguay me
reuní con el intendente de Colonia, ciudad que quedaría
hermanada por el puente. Los uruguayos ya han votado la
aprobación de la construcción. Mientras que nosotros todaví a
seguimos discutiendo porque hay otros intereses, del norte de la
provincia y del país, que impulsan otros empla zamientos. Es
mentira que falte la inversión privada: el dinero está. Falta que lo
voten en las cámaras. Hay diputados que defienden intereses de
otras regiones de la provincia o del país, como el Tigre o el Delta,
con más población y peso político, que se oponen. Nosotros
reclamamos un debate serio en el que los que se oponen tengan
que fundamentar su negativa. Que demuestren con argumentos
técnicos, no con guitarreo, que de los cinco tra zados posibles hay
alguno mejor. El estudio binacional comprobó que por suelos o por
costas, la mejor opción es Punta Lara -Colonia. Con esta ubicación
se lograría un ahorro de combustible y de días -camión realmente
impresionante. Además, el puente baja donde se encuentran 3.500
hectáreas que son de la provincia. Ni siquiera sería necesario
expropiar. Quizás la oposición de algunos vivos tenga que ver con
generar la necesidad de expropiar, para que ciertos particul ares
hagan su negocio. Son muchas las pavadas que se han dicho del
puente para tratar de bajarle el pulgar. No es que el pueblo
argentino se va a pasar en masa al Uruguay: también los
uruguayos van a venir para acá. Yo insisto en que el puente,
aparte de significar cuatro o cinco años de trabajo para unas
cuatro mil personas, cambiaría fuertemente toda la región”.