DR MICUCCI by 36mJ83

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La Argentina frente a la nueva realidad internacional: Defensa Nacional para
una Argentina Independiente, Soberana y Democrática
Dr. Horacio Micucci

Quien no espere lo inesperado, no será capaz de detectarlo.
Heráclito

Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo; si tuvieras que librar cien guerras,
serás cien veces victorioso.
Sun Tse

“Hablar quedamente y llevar un gran garrote (a big stick); así llegaremos lejos”.
Theodore Roosevelt

¡No los veis sobre México y Quito
arrojarse con saña tenaz,
Y cual lloran bañados en sangre
Potosí, Cochabamba y La Paz!
¡No los veis sobre el triste Caracas
Luto y llantos y muerte esparcir!
¡No los veis devorando cual fieras
Todo pueblo que logran rendir1
Himno Nacional Argentino

       La Defensa Nacional es uno de los grandes temas nacionales. Y no es un
tema solamente de interés militar. Es preciso que el conjunto de la ciudadanía se
ocupe de él porque son cada vez más serios los peligros para la Independencia y
aún para la Integridad Nacional. Es deber de todos los argentinos tomar los
recaudos necesarios para enfrentar esos peligros. Podemos y debemos
defendernos.
       Es frecuente que se pongan de manifiesto, en esta cuestión, terribles
desencuentros. Equivocadamente se suele contraponer el presupuesto de Defensa
con el de Ciencia, Tecnología, Educación o Salud. No hay tal contraposición. Lo que
sí es preciso definir es:

            1. Un proyecto de país que asegure alimentos, salud, vivienda,
               educación y trabajo a sus habitantes.
            2. Un presupuesto que asegure lo anterior. No basta definir un mayor
               presupuesto en salud o educación, si no es con el objeto de otorgar
               esos bienes sociales a toda la población. Existen demasiados
               ejemplos de sistemas de salud no equitativos que aseguran cobertura
               sanitaria muy amplia a una pequeña parte privilegiada de los
               habitantes.
            3. Un sistema de Defensa Nacional para proteger al proyecto de país
               descripto en los puntos anteriores, frente a la prepotencia de los
               poderosos del mundo y sus aliados internos. Y aquí sí, un presupuesto
               suficiente para ello.

        Algunas veces se ha concebido a la defensa como algo estrictamente militar
(circunscrito únicamente al poder bélico) y otras como algo más amplio que lo
militar, más abarcativo. Se ha dicho que cabe preguntarse si ―la defensa y la
estrategia nacionales se aplican solamente a conflictos bélicos o potencialmente
bélicos, para cuya solución se utilice por acción o disuasión al poder militar o si bien
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es lícito considerar que ellas tienen que ver con conflictos que, aun amenazando al
logro de objetivos o la preservación de intereses trascendentes, pueden recaer
primariamente sobre factores distintos del militar y para cuya solución se ha de
utilizar de manera integral a todo el potencial nacional, descargando el esfuerzo
principal sobre cualquiera de los factores que lo componen, según sea la índole de
dicho conflicto‖. (1)
        Algunos, siguiendo las ideas de los centros mundiales de poder, sostienen
que en el mundo actual ―globalizado‖ la función de nuestra defensa nacional se ve
reducida al mero nivel de policía interna, en seguridad interior y drogas. A lo sumo,
imaginan una función de colaboración internacional bajo mando, inclusive, de
quienes fueron nuestros enemigos en Malvinas. Otros, desde aparentes antípodas
ideológicas de los anteriores, desde un supuesto progresismo democrático, pero en
realidad socialdemócrata y antimilitar, también reducen nuestra defensa a una
simple Guardia Nacional Interna. Paradójicamente, ambos imaginan una Argentina
con un futuro similar a Panamá o Costa Rica, en el mejor de los casos.
        Se ha afirmado que ―La Defensa Nacional pertenece al ámbito de la política;
de hecho es una política componente de la gran política nacional con carácter
necesario e inevitable: no formularla en términos racionales y explícitos o hasta
generar una antipolítica es una manera de elegir una opción; aún en estos casos se
hace de todos modos defensa nacional: parásita, degradada y torpe, pero no
menos mensurable en su ejecución y consecuencias.‖ (2)
        La defensa nacional es parte de la política integral de un proyecto de
Argentina Independiente y de Democracia Grande, no debe ser entendida como
un tema sólo de militares. Es un tema de civiles y militares, a condición —para unos
y para otros— de que sean patriotas y democráticos.
        Respecto a estas cuestiones se ha sostenido que ―...Entonces es preciso
ubicarse en las coordenadas del interés de la Patria y su pueblo, desechando los
esquemas de pensamiento que, con apariencia de ciencia pura, encubren la
finalidad de crear una subordinación intelectual que neutralice, silencie o distorsione
la perspectiva nacional de los problemas.‖ (3)
        Para ello, para definir el tipo de defensa nacional, es preciso considerar como
es el mundo actual y como repercute sobre la existencia de una Argentina
independiente y soberana.

Países opresores y países expoliados
      Dos cuestiones son esenciales en la compresión del mundo actual.

          1. Vivimos un período en que los países no son iguales. Hay un pequeño
             número de países opresores y una mayoría de países expoliados y
             limitados en su soberanía, por los primeros. Y Argentina pertenece a
             los pueblos, países y naciones expoliadas. La incomprensión de
             esta cuestión esencial hace que algunos imaginen a Argentina como
             aliada a nuestros enemigos sin comprender que el esclavo nunca
             conseguirá su libertad como aliado del amo. Se pregona así una
             política de buena letra, para congraciarse con el dominador, que nos
             ha llevado a la situación actual. En realidad es una política de sumisión
             nacional. Un ex alto funcionario del Banco Mundial y de la
             administración Clinton, el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz,
             ha descripto la minuciosidad con que los centros de poder mundial
             planifican y ejecutan las acciones de saqueo o dominación de nuestros
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             países,
          2. Esa opresión imperial no solo se ejerce como factor externo, a través
             de imposiciones abiertas (cada vez más descaradas y prepotentes) o a
             través de la imposición de condiciones económicas y políticas
             desfavorables, sino también, en el plano interno, mediante la acción de
             sectores sociales ―nativos‖ (no nacionales, ya que no todos son
             patriotas fronteras adentro) que trabajan en connivencia con esos
             factores externos.

       En este marco internacional reducir la Defensa Nacional a una cuestión
de Seguridad y Orden Interno suele ser la defensa del status quo del opresor,
no la Defensa Nacional de una Argentina de pie.
       De acuerdo a lo anterior es cuestión prioritaria, entonces, el diseño de un
nuevo proyecto nacional, que incluya a la Defensa como un elemento indispensable
de un Estado que asegure la independencia, la soberanía, la democracia grande y
el bienestar popular ante las pretensiones y presiones de los poderosos, cualquiera
sean ellos.
       Las hipótesis de conflicto de este Estado surgirán de ubicar correctamente a
nuestros enemigos potenciales.
       Desde ya nuestra Defensa Nacional no será una defensa agresiva y
expansionista como la conciben las potencias dominantes, con el objeto de defender
a su penetración en lejanos países; sino que será de defensa activa de nuestro
patrimonio nacional y sus habitantes.
       En la discusión de nuestras hipótesis de conflicto, entonces, hay dos
cuestiones:

   1. En que situación política internacional se halla inmersa nuestra situación
      nacional.
   2. Qué tipo de defensa, parte del proyecto soberano y popular, ante esa
      situación. Defensa que debe ser amplia e integral, de interés nacional y
      popular.

El mundo actual: un mundo multipolar
       Con la disolución de la URSS, muchos imaginaron un mundo unipolar, donde
reinara omnímoda la voluntad de la superpotencia restante. Francis Fukuyama
elaboró su teoría del ―mundo uno‖, y anunció el fin de las guerras y de la historia.
       Sin embargo, las guerras continuaron como muestra de disputas, diferencias
y contradicciones entre las potencias; y las naciones oprimidas fueron haciendo oír
su voz. En lugar del sumiso silencio que se apresuró a imaginar Fukuyama, brotó,
en oleadas, la crisis económica mundial, y unida a ellas una espiral de protestas y
rebeliones que van ―desordenando‖ la pax global. Y en lugar de un mundo unipolar,
hay un mundo multipolar donde las potencias empiezan a mostrarse los dientes.
Ante esta realidad surge un nuevo ―teórico‖ del imperio estadounidense: Samuel
Huntington que, en polémica con Fukuyama, describe en 1993 ―un mundo multipolar
y multicivilizacional‖ y elabora su teoría del ―choque de civilizaciones‖.
       En oposición a su colega del Departamento de Estado, Samuel Huntington‖
describe la existencia de ocho culturas en conflicto: la occidental (a la que concibe
como portadora de todas las virtudes), la china, sínica o ―confuciana‖, la japonesa, la
rusa ortodoxa (―distinta de su pariente la bizantina y de la cristiana occidental‖), la
islámica, la hindú, la latinoamericana (considerada a su criterio, como una
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civilización aparte de occidente, emparentada con él pero dividida en cuanto a su
pertenencia al mismo) y la africana (sobre la cual duda de su existencia al punto de
agregar el término ―posiblemente‖). (4)
        La idea de constituir una ―civilización superior‖ que se autoarroga el mandato
de imponer ―su‖ orden al mundo ha aparecido siempre en las etapas más agresivas
de las grandes potencias, quedando la Alemania de Hitler como ejemplo
paradigmático. Paradojalmente, los personajes que encarnan a tal ―civilización
superior‖, son patéticos. Si el primer mandatario de alguno de nuestros países
hubiese sabido que un grupo terrorista suicida se entrenaba bajo sus propias barbas
en el pilotaje de aviones —y se hubiese limitado a avisarle a los altos funcionarios
de su gobierno y los jefes de las grandes corporaciones—, sería acusado de
cómplice, por acción u omisión, de los hechos que se produjeron; pero tratándose
del Presidente de la ―civilización superior‖ es... el jefe ―moral‖ de la ―cruzada contra
el terrorismo‖.
        Si se analiza detenidamente, se descubrirá que detrás de cada civilización de
las enumeradas por Huntington hay una potencia rival de EE.UU. o países a
sojuzgar. Entre los rivales: la civilización ortodoxa es Rusia, la China es la República
China, la japónica es Japón. Y las civilizaciones islámica, hindú, latinoamericana o
africana representan a países, pueblos y naciones a expoliar.
        La nueva teoría se adapta a la actual realidad multipolar, cada vez más
próxima a los realineamientos bélicos.
        Efectivamente, en esta realidad mundial multipolar, EE.UU. es una
superpotencia política, económica y militar. Pero también hay tres potencias
militares (EE.UU., China y Rusia), cuatro potencias económicas (EE.UU., Europa
Unida, China y Japón) y cinco potencias políticas que, no sin diferencias, intentan
decidir todo en el mundo (EE.UU. junto a su estrecho aliado inglés y atrayendo a
España, Europa Unida con un eje franco-alemán, China, Rusia y Japón). Pero la
disputa entre ellas y sus realineamientos estratégicos se acentúan. Disputan a
expensas de nosotros, países expoliados. Sin embargo sus disputas los dividen, lo
que es bueno para nosotros.
        Según Huntington, la alianza de las civilizaciones China e Islámica es el
principal peligro para la civilización occidental. Y como prueba de que su libro no es
un mero ensayo literario, el Documento Santa Fe IV (cuyos autores pertenecen al
sector que expresa Bush (hijo), íntimamente ligado al aparato industrial - militar de
EE.UU. como su padre) también define como rival principal a China.
        También, para sorpresa de quienes se ilusionaron con la ―tercera vía inglesa‖,
Robert Cooper, asesor de Tony Blair, coincide en lo esencial. En efecto, en
recientes publicaciones, este personaje hizo conocer sus ideas. El mundo, según él,
se divide en estados posmodernos que no entrañan peligro para sus vecinos (como
los europeos), estados modernos a los cuales debe oponerse el equilibrio militar
(como China) y estados premodernos que, como son un peligro para los otros,
deben sufrir “...un nuevo imperialismo defensivo, democrático, exportador de
elecciones y derechos humanos, además de leyes y moneda.” (5)
         Es cierto que este mundo multipolar tiende a futuros realineamientos y
a la conformación de bloques en una posible y futura guerra mundial.
Precisamente EE.UU. en el mencionado documento y en el libro citado de
Samuel Huntington parece decidir que ese futuro enemigo será China. Las
últimas operaciones militares de EE.UU., y las planeadas, suponen precisamente un
cerco a China, bloqueando su acceso al petróleo del Medio Oriente y cercando a
ese país desde Afganistán, Taiwán, Indonesia y (si lo logran) Corea del Norte.
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EE.UU. también se propone subordinar a Europa racionando su acceso a la energía
petrolera. Todos estos planes demuestran que hay disputas entre distintas
potencias y que ellas se acentuarán así como sus realineamientos estratégicos.
       Cabe tener en claro dos cuestiones:

      1.     Disputan a expensas de nosotros, países expoliados entre los que nos
contamos, lo que nos perjudica.
      2.     Sin embargo sus disputas los dividen, lo que es bueno para nosotros.

La situación internacional
        La situación internacional está teñida por la política agresiva,
expansionista, de EE.UU., con la dirección de George W. Bush, que ha formulado,
la doctrina de "la guerra preventiva". Se designa como enemigo a una nación, una
religión, y a partir de ese momento se arroga el derecho de ir a una "guerra
preventiva", como en Irak, y como se amenaza en Corea del Norte, Irán, Cuba,
Colombia, etc.
        Este hecho tiñe toda la situación política internacional.
        Existen razones muy poderosas atrás de esta política, determinadas por la
crisis económica mundial. Crisis mundial, prolongada, profunda, y que tiene
efecto dominó (la caída de un país arrastra a otros).
        Después de los episodios de México, del sudeste asiático, de Rusia y de
Brasil, la crisis ha golpeado a los Estados Unidos. Japón ya hace más de diez años
que está en un estado de depresión; en Europa la locomotora alemana se ha
parado ya hace varios trimestres y, por lo tanto, la economía europea manifiesta
también problemas.
        La economía de EE.UU. está en una coyuntura muy difícil, hasta tal punto
que pese a todas las medidas de estímulo, como ha sido la baja de las tasas de
interés a un record histórico de un 1%, y los fabulosos gastos de guerra, este año va
a tener un déficit de 450 mil millones de dólares. Y para el año 2004 el déficit
alcanzará alrededor del 4% del producto bruto interno y será equivalente a 475 mil
millones de dólares. Todo esto es para movilizar el aparato industrial
norteamericano con los gastos de guerra.
        Es decir que, en esta situación, el sector que expresa Bush (hijo),
íntimamente ligado al aparato industrial – militar de EE.UU. y a las petroleras, como
su padre, decidió incentivar su potencia militar y su agresividad, ante la realidad de
la crisis económica mundial que ya ha sumido en la recesión a ese país afectando a
importantes empresas. Espera que la reactivación de su industria de guerra se
convierta en el motor de su economía, sacándola de la recesión. Repiten la receta
que aplicaron en la Segunda Guerra Mundial, que le permitió salir de la crisis
iniciada en 1929.
        Esto ha convertido a EE.UU. en una potencia particularmente agresiva.
        El libro de Samuel Huntington ―Choque de civilizaciones‖ y el documento
Santa Fe IV, a los que hicimos referencia en artículos anteriores, expresan esa
orientación
        La situación de crisis norteamericana es seria, y ese país no logra salir de ella
con los gastos de guerra y con las otras medidas que han tomado de estímulo a la
producción. Han tenido una mejoría en algunas ramas vinculadas precisamente a la
guerra, pero en general la economía está estancada, la desocupación ha crecido.
Hay una situación muy grave para una masa enorme de ahorristas que ha perdido
gran parte de sus ahorros, de sus futuras pensiones.
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Cuestiones de estrategia
        El otro motivo de la política belicista de EE.UU. está determinado por una
razón geopolítica, una razón estratégica mundial.
        Después del colapso de la URSS, EE.UU. ha encontrado rivales en su intento
de control universal. El proyecto de ―globalización‖ bajo su conducción indiscutida
encuentra resistencias. Y es previsible que en el futuro esas resistencias sean
mayores, en la medida en que potencias rivales (caso China) incrementen su
poderío económico y militar
        Además, los Estados Unidos han podido cercar a Rusia y desgranar lo que
fue el imperio soviético: solo basta pensar que Letonia, Lituania y Estonia se han
incorporado a la NATO, con lo cual los aviones de la NATO pueden estar a 15
minutos de San Petersburgo. Tienen a Polonia, Hungría, la República Checa,
Rumania, y están disputando palmo a palmo en varias ex repúblicas soviéticas,
como en Georgia, Kirguistán, Uzbequistán, Tardijistán. Es decir, EE.UU. aprovechó
la caída del imperio soviético para avanzar.
        Pero el problema estratégico que tiene ese país es que al ritmo actual de
desarrollo, para el año 2010 según algunas versiones, la República Popular China,
(que ya es una potencia imperialista), va a superar en el producto bruto interno a los
Estados Unidos, y también los va a superar en los terrenos económicos y militares.
Cabe destacar que China es el accionista principal del HSBC, uno de los principales
bancos del mundo.
        Hoy EE.UU. tienen a China contenida. La han cercado: tienen 100.000
hombres en Corea del Sur, tienen miles de hombres en Japón, en Taiwán, en
Filipinas, en el sudeste asiático, y ahora tienen sus tropas en Afganistán que tiene
fronteras con la zona islámica china.
        Además apuntan a China con misiles de corto y de mediano alcance. Pero
esta situación es transitoria, porque los chinos tienen misiles de largo alcance que
muestran a las delegaciones militares que viajan a ese país, aunque no están en
condiciones, todavía, de destruir de un golpe a los Estados Unidos en un
bombardeo atómico. Pero pueden estarlo luego del 2005. Para ese año 2005 los
chinos pueden estar en condiciones de discutir con los EE.UU. en una nueva
bipolaridad mundial.

Petróleo
       Los EE.UU., en estas condiciones, tienen que garantizarse las fuentes de
petróleo hasta el 2030, momento en el que consideran que el petróleo va a dejar
de ser el principal combustible.
       Respecto al tema petrolero, cabe decir que:
       1.    El petróleo seguirá siendo la fuente energética principal de
             abastecimiento del mercado, por lo menos en las próximas dos
             décadas.
       2.    En la actualidad la producción petrolera equilibra el consumo:
             aproximadamente 75 millones de barriles diarios. Pero se estima que el
             consumo mundial de petróleo se incrementará hasta 112.8 millones de
             barriles / día en el 2020.
       3.    Mientras los mayores productores son países del llamado Tercer
             Mundo, los mayores consumidores se encuentran en el Primero.
       4.    De un tiempo para acá se viene presentando una caída de las
             inversiones en la búsqueda de nuevos yacimientos. Desde mediados de
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            la década de los ‗80 las capacidades de producción se erosionan
            lentamente como resultado de la falta de exploración y puesta en
            funcionamiento de nuevos yacimientos. La relación entre las reservas
            mundiales conocidas y la producción viene cayendo sistemáticamente
            desde 1979. Hoy se descubre un nuevo barril de petróleo por cada
            cuatro que se consumen.

        De lo anterior se deduce claramente que faltarán reservas para cubrir el
consumo esperado en las próximas décadas. Con el agravante que las reservas
están en países del tercer mundo.
        Por lo tanto, cada potencia debe asegurarse el abastecimiento para el siglo
que corre. EE.UU., el mayor consumidor, presta especial atención al tema. Por eso,
detrás de su cruzada ―antiterrorista‖ se encuentra el terrorismo de una potencia
hambrienta de energía, que debe asegurársela. Como decía el documento Santa Fe
I, en la década del 80, ―Los EE.UU. deben tomar la iniciativa o morir (...) Es hora de
tomar la iniciativa‖. Esto es lo que está detrás de su política exterior de
“agresión preventiva” que definió recientemente.
        Se marcha así a la dominación política, económica y cultural del Medio
Oriente
        En un informe del Foro de Política Global, instituto de la Naciones Unidas,
previo a la agresión a Irak, se afirma que:
        "Las compañías de Estados Unidos y Reino Unido están nerviosas pero
entusiastas por las opciones de guerra de Washington, ya que ven que es el único
medio de desbancar a sus rivales y establecer una presencia dominante en el
beneficioso mercado de producción de petróleo en Irak".
        En efecto, las grandes petroleras anglo-norteamericanas consideraban,
desde antes de la guerra, que la agresión militar a Irak y su ulterior ocupación era el
camino idóneo para acceder a las reservas petrolíferas de este país y para no ceder
terreno a sus competidores franceses, rusos y chinos, que ya tenían importantes
contratos de producción en la zona.
        El citado informe confirmaba la preocupación que existía entre los gigantes
mundiales del petróleo, las norteamericanas Exxon-Mobil y Chevron-Texaco, y la
británica British Petroleum y la anglo-holandesa Royal Dutch Shell, por la posibilidad
de perder el liderazgo mundial al no haber firmado contratos de explotación en Irak.
Se afirma que el costo de producción del petróleo de Irak es de un dólar por barril.
Algunos expertos como Jean François Giannesini (Instituto Francés de Petróleo)
afirmaba que Irak tiene 112.000 millones de barriles de reservas comprobadas, de
las cuales 35.000 millones están en condiciones de explotarse ya. Se dice que hay
reservas en los límites con Arabia Saudita del orden de los 60.000 a 200.000
millones de barriles. Se ha estimado que tal riqueza a tan bajo costo aumentará en
dos tercios las ganancias de la empresas anglo-norteamericanas.
        Ese bajo costo y la gran calidad del petróleo iraquí, según se deduce del
informe mencionado, espera ser usado en una producción de bajo precio que fuerce
a Venezuela, Irán y Arabia Saudita a privatizar sus compañías estatales. (6) (7) (8)
        Atrás de la ocupación de Irak está, entonces, la necesidad de controlar el
petróleo para dominar el mundo hasta el 2030. Porque Estados Unidos, con la
ocupación de Irak se ha garantizado el control de la primera reserva mundial de
petróleo, que es la de Medio Oriente; y a su vez, con la guerra en Afganistán, han
garantizado el cerco al Mar Caspio, que es la segunda reserva mundial de petróleo.
        Con eso, han puesto a ración a sus rivales europeos, a Japón, y también
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juegan sobre China (que está discutiendo la construcción de un gran oleoducto con
Rusia). Por eso es que el enfrentamiento más importante en la política mundial
actual, en lo táctico, en lo inmediato, es entre el eje anglo-norteamericano (que
arrastra a España e Italia) con el eje franco-belga-alemán. Estos países están
claros de que la invasión a Irak tuvo como objetivo tener el control del petróleo que
ellos necesitan para garantizar su competencia con EE.UU. Lo mismo sucede con
Japón. Cabe aclarar: esta es la pugna táctica principal, aunque estratégicamente el
enfrentamiento con China, y con Rusia (si se alinea con China, lo que está por
verse), va a ser la contradicción principal entre las potencias imperiales.
       EE.UU. está en este rumbo expansionista y agresivo. Los europeos forcejean
con ellos, pero dentro de la NATO y dentro del FMI. Los rusos tiene una posición
dual de acercamientos y tironeos, permaneciendo dentro del G8.

EE.UU. fuerza un nuevo reparto de zonas de influencia
        Como consecuencia de lo antedicho y de que la crisis mundial en curso ha
llegado a las entrañas del gigante del Norte, éste ha resuelto atacar ante la
posibilidad de su decadencia como superpotencia.
        Se plantea, entonces, una política de agresión.
        Como parte de esa política debe analizarse el ataque a Irak –y antes el de
Afganistán– o las amenazas a otros países (Colombia, Irán, Indonesia, golpismo en
Venezuela, presiones varias sobre Brasil y Argentina).
        La búsqueda de un nuevo reparto de zonas de influencia por parte de EE.UU.
(en un mundo ya repartido) no puede hacerse sin guerras y sin agresión.
        Es por eso que el General de Aviación Richard Myers, jefe del estado mayor
conjunto estadounidense, ha comparado la época actual con la de Teodoro
Roosevelt (1901-1908), gestor de la política del ―gran garrote‖ (ver epígrafe). Dice
Myers en un reciente discurso: “Fue también hace cien años cuando la nación
discutía el Destino Manifiesto de Norteamérica, cuando integraba los nuevos
territorios de Wake y Guam y Hawai, todos ellos puestos bajo la bandera
norteamericana. Desde luego, el paralelismo de hoy consiste en el debate en torno
a la parte que le corresponderá a Estados Unidos en la mundialización”.
        Sin tapujos se plantea un nuevo reparto del mundo. Además es conveniente
recordar, ya que el discurso lo menciona, como fue la supuesta ―integración‖ de
Hawai. En efecto las Islas de Hawai representaban para EE.UU. una importante
posición estratégica en su avance hacia el Océano Pacífico. Sus plantaciones de
azúcar eran explotadas por empresarios de ese país que abogaban insistentemente
por la anexión de aquellas islas. En 1883, los norteamericanos organizaron en ellas
un golpe de estado. La monarquía nativa fue derrocada, proclamada la ―república‖ y
organizado un gobierno provisional que debía regir al país hasta tanto fuesen
elaboradas las condiciones de su incorporación a EE.UU.. Poco tiempo después se
procedió a la anexión oficial de todo el archipiélago hawaiano.
        Fueron las épocas en que EE.UU. provocó de la misma manera la escisión
de Panamá de Colombia, para construir y adueñarse del Canal de Panamá. El
control de este canal sería fundamental en el futuro estadounidense para hacer
propia una confluencia (cercana y segura) entre los océanos Pacífico y Atlántico,
clave desde el punto de vista militar y económico para su expansión como potencia.
También en esos años estableció un verdadero protectorado sobre Cuba y Santo
Domingo y desarrolló una política activa en el Lejano Oriente para impedir el
crecimiento japonés.
        La similitud está a la vista. La diferencia es que EE.UU. era una potencia en
                                                                                     9

ascenso y hoy está herida por la crisis.

La guerra rápida de las potencias
        Un historiador inglés que visitó nuestro país hace una década, refiriéndose a
la justa Guerra de Recuperación de nuestros territorios usurpados en el Atlántico
Sur, dijo:
        “...creo que tuvo efectos positivos sobre los Estados Unidos, porque le
permitió superar los complejos de Vietnam, Watergate y las derrotas ante la URSS
en África...”
        “...Malvinas fue parte de algo que se hizo en Granada, Panamá, y en el raíd a
Libia. Eso permitió que se llegase al Golfo como se llegó. Y eso comenzó en
Malvinas". (9)
        Los grandes potencias sacan conclusiones de las guerras donde se
empantanaron como Vietnam (o Afganistán en el caso soviético) y buscan guerras
cortas, rápidas. Lo que hay de cierto en lo dicho por este historiador inglés, es que
lo de Malvinas presagia o preanuncia ciertos métodos que después iban a usar
masivamente en Irak. Reagan, Thatcher, Bush y en general todas las cúpulas
imperialistas, sacaron la siguiente lección de la Guerra de Vietnam: agresión sí, pero
no empantanamiento.
        Esa es la línea que tienen hasta ahora. ¿Cuál fue la línea hacia Irak?. Operar
rápido y en forma contundente. Actuar rápido, no empantanarse. Por eso el
historiador Paul Johnson dice que esta estrategia comenzó a emplearse en
Malvinas: agresión rápida, guerra corta y rápida. Y precisamente, el peligro de
empantanamiento en Irak es lo que conmociona hoy a EE.UU.
        En contraposición, la concepción de países como el nuestro debe ser la
preparación para una larga resistencia ante agresiones externas, desplegando todo
el potencial bélico y no bélico, con participación de toda la población

El terrorismo
        El terrorismo ha sido definido como un estado de aplicación de violencia o de
amenazas de violencia con la intención de sembrar pánico en la sociedad para
debilitar o derribar al adversario y producir cambios políticos. Y, a todas luces, son
las grandes potencias las que lo han aplicado y aplican concienzudamente. Por eso,
el fascismo de la elite estadounidense se alía con el fascismo sionista en el
genocidio palestino. Rusia lo aplica en Chechenia como antes lo hizo en Afganistán.
Y dieron muestras de terrorismo las potencias europeas en África y Asia, al igual
que Japón en China (Segunda Guerra Mundial) y China en la Plaza Tien Anmen.
        Siguiendo a Karl Von Clausewitz, si la política de las potencias es bestial, lo
será el tipo de guerras que engendran: sus guerras serán bestiales e injustas. Ahí
donde llegan sus intereses económicos y estratégicos, ahí llegarán con sus guerras.
Sus preparativos son para atacar, por lo general a miles de kilómetros de sus
propios territorios.
        En cambio la política de los países oprimidos, es la defensa contra las
agresiones de quienes pretenden expoliarlos, lo que hace que sus guerras sean
justas, como lo fue la Guerra de Malvinas, contra la agresión inglesa aliada a
EE.UU..
        Por eso nuestra defensa nacional tendrá hipótesis de conflicto que serán
siempre la disuasión y el alistamiento para guerras justas y no de agresión, ni al
servicio de potencias expoliadoras.
        Cabe destacar que nosotros fuimos parte del ―eje del mal‖, tal como lo define
                                                                                 10

George Bush (h), cuando recuperamos las Malvinas. También lo fuimos cuando el
19 y 20 de diciembre expulsamos a un gobierno que continuaba las políticas de
hambre y entrega de Menem, y cuando, en el breve gobierno de Rodríguez Saa,
repudiamos la deuda externa ilegítima y fraudulenta.
        En suma: es un mundo de expansionismo y disputa entre las grandes
potencias a expensas de los países sojuzgados. De eso debemos
defendernos. A partir de comprender esto surgirán nuestras hipótesis de
conflicto.
        En tales circunstancias se avasalla nuestra soberanía. Funcionarios del FMI
controlan las economías nacional y provinciales, nos exigen la derogación de leyes,
la aplicación de políticas y discuten los planes económicos que deberemos aplicar.
        Precisamente el reciente acuerdo con el FMI, y el pago de la deuda
externa ilegitima y fraudulenta (como lo demostró el fallo del Juez Ballestero)
pesará como una lápida para todo intento de una Argentina Soberana,
Independiente y con bienestar social, impidiendo su concreción.
        Existen peligros reales de pérdidas territoriales y se discute
permanentemente la actividad grupos militares y de inteligencia norteamericanos en
áreas del territorio nacional. La recientemente abortada pretensión de inmunidad
para las tropas de EE.UU. que participarían en un ejercicio militar conjunto es una
muestra de ello.
        El documento Santa Fe IV, mencionado más arriba, establece que la ruta
segura alrededor del Cabo de Hornos es un elemento geoestratégico importante
para la seguridad nacional de EE.UU. Esto significa que los anglo norteamericanos
valoran especialmente a nuestras islas Malvinas como elemento de control
estratégico. Su papel como base de control de la región supera su valor económico.
Esto reafirma la necesidad de la recuperación de nuestra soberanía sobre ellas,
porque son, como se ha dicho, una pistola apuntando al corazón de la Argentina
Continental.
        Nuestra soberanía económica, política y territorial está en discusión. No
puede hablarse de Defensa Nacional sin tener en cuenta las hipótesis de
conflicto que todo lo anterior presupone.
        Y tal vez convenga recordarles a quienes esperan lograr nuestra
independencia y crecimiento económico siguiendo el viejo camino fracasado de
apoyarse en una potencia para liberarse de otra; a los que esperan liberarse de
EE.UU. e Inglaterra con el apoyo de Rusia, China o el resto de Europa, el lema de
los revolucionarios de Mayo: “Ni amo viejo, ni amo nuevo. Queremos dejar de
tener amos.”

Un nuevo proyecto
        Cabe preguntarse: ¿Es un momento de triunfo incuestionable de la
globalización o estamos asistiendo a su fracaso?. ¿Es una ley ―natural‖ como la de
la gravedad, o es una política de las grandes potencias, particularmente de los
Estados Unidos, que, más tarde o más temprano, correrá la suerte de todas las
políticas de los grandes imperios, como ocurrió con los de la antigüedad, el
medioevo y la modernidad?
        Aunque el impulso ―globalizador‖ todavía es muy fuerte y condiciona la
situación mundial, la crisis económica mundial y la lucha de los pueblos y naciones
lo va desgastando.
        Las resistencias que se perciben en pueblos e incluso gobiernos de distintos
puntos del planeta es muestra de ello. Y América Latina no es la excepción
                                                                                     11

       Es posible una Argentina soberana, popular y democrática, unida a los
pueblos, países y naciones oprimidas, capaz de defender nuestras tierras, nuestros
mares y nuestros cielos; nuestras mujeres y nuestros hombres; nuestros padres,
nuestros hijos, nuestros abuelos y nuestros hermanos, de la prepotencia de
cualquier potencia imperial.
       Pero ¿cuál será el camino?. ¿Será, como creen algunos, simplemente
renegociar con el Imperio? ¿hacerle concesiones? Sería algo así como negociar
qué trozo del corazón nos van a arrancar, sin ver que cualquiera sea el trozo,
perderemos la vida. ¿Será, como creen otros, hacer concesiones a las potencias
que disputan con EE.UU. para resistir la prepotencia del gigante? Sería, en el mejor
de los casos, posibilitar el cambio de amo pero no la Independencia.
       No hay reforma posible a este estado de entrega, opresión y sumisión
nacional.
       Debemos prepararnos para la defensa de un proyecto de país independiente.

Una Defensa nacional y popular integral
       Y aquí viene el segundo punto: Cómo nos preparamos para defender nuestro
proyecto.
       De acuerdo a lo manifestado en el comienzo del artículo, la defensa nacional
excede el tema militar.
       Desde el punto de vista de la economía, no se puede pensar verdaderamente
en Defensa Nacional si no pensamos en el desarrollo de Fabricaciones Militares,
que los gobiernos-gerentes han destruido. No se puede pensar en una verdadera
defensa nacional con el petróleo en manos extranjeras. O sin el desarrollo de una
industria naval y aeronáutica.
       ¿Es el petróleo un tema civil y económico o es, también, un tema de Defensa
Nacional? Es conocida la anécdota según la cual el General Mosconi decidió crear
YPF. Al ir a comprar nafta para avión para efectuar un raíd de entrenamiento de la
aviación militar, un gerente de la empresa norteamericana WICO no se la quiso
vender. Advirtió Mosconi que lo mismo podría ocurrir si se necesitaba ese
combustible para defender Buenos Aires de un ataque y se juramentó romper los
trust. De allí surgió YPF, antes como un problema de defensa nacional que como
una explotación minera de alto rendimiento. Esto vale mucho más hoy con
gobiernos que no son capaces de asegurar ni el precio ni el abastecimiento de
combustible.
       El Dr. Adolfo Silenzi de Stagni, cuyos trabajos en defensa de una política
petrolera nacional todavía están vigentes, solía decir que las razones de la creación
de la British Petroleum como empresa de mayoría estatal inglesa debían estudiarse
en todas las academias militares del mundo. Recordaba que antes de la Primera
Guerra Mundial, los buques de guerra dejaron de funcionar a carbón para usar
derivados del petróleo. Para Inglaterra esto constituía un problema ya que el carbón
lo tenía dentro de su territorio y el petróleo afuera. Churchill, en esas circunstancias,
intentó asegurarse las fuentes de petróleo, y aún contra la opinión de sus
correligionarios conservadores, decidió fundar la empresa con mayoría estatal
comprando el 51% de las acciones de la Anglo Persian a partir de la cual se
constituyó la British, que surgió por esas necesidades bélicas inglesas. (10)
       El falso caso de Ántrax registrado en nuestro país en el año 2001 puso en
evidencia que los Institutos del ANLIS Malbrán, además de ser los organismos
destinados a la vigilancia epidemiológica de la población, están destinados al control
de cualquier intento de agresión biológica, y que su descuido y abandono
                                                                                   12

presupuestario también afectan la defensa nacional. Lo mismo ocurre con los
medicamentos, cuyo costo y desabastecimiento lesiona en nuestros días a la salud
popular. Es bueno recordar que la supremacía de EE.UU. en el área del antibiótico
después de la Segunda Guerra se debió a que eran secreto militar durante la
misma. Es decir fueron primero un tema de defensa antes que un tema sanitario. En
nuestro país es preciso retomar la experiencia de fabricación de medicamentos
realizada en el primer gobierno del General Perón y su Ministro Ramón Carrillo, a
partir de estructuras militares, universitarias nacionales y sanitarias estatales. (11)
(12)
        En otro aspecto, es sabido que en nuestra Argentina, las proteínas de origen
marítimo son equivalentes en cantidad a las de origen terrestre. Además existen en
nuestro mar riquezas minerales y petroleras. ¿La existencia de una Fuerza Marítima
capaz de defenderlas es un tema militar, es un tema civil o es, en realidad, un tema
de defensa nacional integral?
        Es más, el papel jugado por la Flota Mercante del Estado y Aerolíneas
Argentinas en la Guerra de Malvinas, muestran la relación que debe existir entre las
flotas aérea, pesquera y mercante, del Estado, con la Defensa nacional. Y la
privatización del petróleo, de Aerolíneas Argentinas, de ELMA, etc., son expresión
del sistema en vigencia, que nos somete a la indefensión nacional.
        Hasta el agua es importante desde el punto de vista militar. ¿Por qué?
Porque un país que aprecia su soberanía, primero usa sus aguas superficiales y
guarda las profundas como reserva estratégica. En la Argentina se hizo al revés, por
años consumimos y contaminamos las aguas profundas y después usamos el agua
del Río de La Plata. Más de la tercera parte de nuestra población toma las aguas del
Río de La Plata. Si un artefacto nuclear de bajo alcance, lo contamina, esas aguas
no sirven más, y ya sin ninguna alternativa para reemplazarlas, harían colapsar a la
Argentina. Por lo tanto, el problema del agua es un problema estratégico, que debe
ser analizado desde el punto de vista de la defensa nacional. La contaminación del
agua corriente de Bahía Blanca, ocurrida hace algún tiempo, confirma lo expresado.
Empresas extranjeras controlan nuestra red de agua, en un plan regido por sus
ganancias, con un desorden tal que provoca la inundación de zonas del conurbano
por elevación y contaminación de napas que ya no se usan y que, por otro lado,
contaminan el Río de la Plata, por carencia de plantas tratadoras de efluentes
líquidos que son arrojados al mismo lugar de donde se toma el agua para beber. No
existe un plan regulador que use fundamentalmente aguas superficiales, pero sin
contaminarlas, utilice un mínimo de aguas profundas para que no suban las napas,
y mantenga en vigencia un sistema de suministro de estas últimas para una
emergencia. Claro, si el centro es la ganancia, esto es más caro. Si el centro es la
independencia nacional no es así, porque nada es más caro para el pueblo que la
sumisión de la patria, como lo demuestran las consecuencias de la última década.
        Como se ve los temas civiles y militares se confunden e interpenetran.
        Es de interés nacional romper las imposiciones que nos impiden el desarrollo
de nuestra capacidad atómica y misilística (elemento clave para la recuperación de
las Malvinas) integrando las capacidades civiles y militares. La recuperación de
nuestros territorios usurpados debe ser un objetivo irrenunciable.
        Las Fuerzas Armadas de este proyecto deberán participar en la producción e
interesarse por el desarrollo de la ciencia y la tecnología. Debe ser así porque el
progreso de las ciencias, el desarrollo industrial y agrícola, una mayor capacidad
productiva y la explotación de los recursos naturales permitirán acrecentar el poder
de combate y mejorar las condiciones de vida del pueblo argentino con cuyos
                                                                                   13

intereses esas Fuerzas Armadas deben estar totalmente consustanciadas.

El papel del hombre
        Estas reflexiones pretenden insistir en que la defensa nacional es un tema del
conjunto de los argentinos y los extranjeros de buena voluntad que habitan nuestra
tierra. Las medidas económicas y políticas fundamentales de los últimos 27 años
afectan nuestra independencia nacional y nuestra capacidad de defensa.
        Pero no se completaría una visión amplia de la defensa nacional si no se
recalcara que las armas son un factor importante en la guerra pero no el decisivo. El
factor decisivo es el hombre, y no las cosas. Determinan la correlación de fuerzas
no solo el poder de fuego y el económico, sino, en primer lugar, los recursos
humanos y la moral.
        Se ha dicho que los ejércitos que derrotaron a las invasiones inglesas y los
de la Independencia se conformaron con pequeños contingentes ―profesionales‖ y
un amplio número de negros esclavos, gauchos y otros criollos e indios, que
aprendían en poco tiempo el arte de la guerra. Las milicias de Güemes y Artigas
prácticamente carecían de una mínima armadura profesional. (13)
        Desde ya, como se comprenderá, lo anterior lleva a revalorizar el Servicio
Militar Obligatorio, para cumplir con el precepto constitucional de ―armarse en
defensa de la Patria‖, tanto para los hombres como para las mujeres. Seguramente
deberán ser estudiadas las formas que debe adoptar ese servicio, que exige una
ruptura a fondo con el sistema que quedó en evidencia con el asesinato del joven
Omar Carrasco, y con el estaqueamiento y otros sistemas de castigo de quienes
convertían en enemigo a sus propios soldados y luego eran ―blandos‖ con el
enemigo, metodología que indudablemente no compartieron y ni comparten muchos
militares como los oficiales y suboficiales que supieron ganarse el respeto y el
cariño de sus subordinados en la Guerra de Malvinas.
        Junto a un sistema de disciplina consciente, basada en una moral patriótica y
democrática, habrá que pensar en períodos de instrucción más cortos e intensos,
combinados con preparación en educación básica, capacitación técnica y
profesional, control del estado sanitario, etc. Esta concepción redundará en
capacitación de trabajadores, técnicos y profesionales para la producción civil (que
como se ha dicho es parte de los recursos de defensa), ya que el sistema
económico existente ha destruido las fábricas, pero lo principal que ha destruido es
una generación de trabajadores convirtiéndolos en desocupados, impidiendo el
trabajo creador, el estudio y la capacitación de las jóvenes generaciones.
        Posiblemente el servicio militar debiera complementarse, luego de su
realización, con un período corto anual de instrucción, en los lugares de trabajo y
estudio, lo que permitirá actualizar los conocimientos adquiridos y, en caso de
agresión, poner en pie de guerra a toda la población.
        Una fuerza no sobredimensionada, de alta moral patriótica y democrática, con
estrecha vinculación con la producción y la investigación, y en estrecha relación,
también, con la formación de reservas populares amplias, permitirá tener un
presupuesto militar de Defensa ajustado a las condiciones económicas del país..
        Pero la comprensión de la importancia del factor humano no termina allí.
Quien desee fervientemente y con ardor asegurar la defensa nacional entenderá
que es fundamental satisfacer las necesidades del pueblo. En efecto, el pueblo,
principal baluarte de la defensa, defenderá con la Patria a un proyecto de Nación
que le asegure alimentos, salud, vivienda, educación, trabajo creador.
        En suma, el proyecto de Defensa Nacional que se bosqueja, no solamente
                                                                                   14

deberá tener el armamento adecuado en número y calidad. No solo deberá tener
cuadros militares profesionales en número suficiente, con la imprescindible
capacidad técnica y una férrea voluntad patriótica popular (y por supuesto con
salarios dignos). No solo deberá reconstruir y desarrollar Fabricaciones Militares.
Deberá ser parte del impulso de una Argentina agro-industrial (en la que la tierra sea
un bien de trabajo y la industria un factor de progreso social), y comprender la
defensa y desarrollo de los materiales y las industrias estratégicas como la petrolera
y la petroquímica, la siderurgia, la química pesada, la energía atómica, etc.. En fin,
una Argentina que comprenda que en el hombre del pueblo reside la verdadera
Nación.

Un camino para hacer posible lo necesario
        ¿Podremos hacer todo esto sin luchar, sin barrer el Estado de la entrega y la
opresión? ¿Se puede construir esa sociedad con gobiernos gerenciales, con
Congresos que funcionan en base a sobornos y una Justicia de ―servilletas‖ y
―papelitos‖ (con pocas honrosas excepciones); con un sistema electoral de
maquinarias de promesas y traiciones, con Fuerzas Armadas que se debaten entre
ser la reserva de ese Estado gerencial y corrupto o aprender de la Guerra de la
Independencia y de Malvinas para aportar a la nueva Argentina que se esbozó en
diciembre del año 2001?
        Hay un camino. Hay un proyecto.
        Arrodillarse nos lleva a la frustración como nación.
        Es posible un amplio movimiento que una a las fuerzas del trabajo, a los
sectores del campo, al empresariado y el comercio nacionales; a profesionales,
científicos, artistas e intelectuales consustanciados con el pueblo y la patria; a
religiosos sensibles a la situación de los más empobrecidos, y a los sectores
patrióticos y democráticos de las fuerzas armadas
        Este amplio movimiento será capaz de abrir una nueva huella popular,
nacional, latinoamericana y verdaderamente democrática y republicana, capaz de
llevarnos a nuestra segunda y definitiva independencia .
        Para hacer posible lo nacional debe unirse a lo popular y lo democrático. A la
inversa lo popular y lo democrático no puede realizarse sin la independencia
nacional. Ha sido un drama, muchas veces provocado, la separación entre estas
grandes cuestiones.
        San Martín dijo: ―Serás lo que debas ser o sino no serás nada‖.
        Lo nacional, lo popular y lo democrático solo podrán ser juntos, como en
mayo de 1810, en esa Junta donde estaban revolucionarios, militares, comerciantes,
religiosos. Es decir que, en nuevas condiciones, con nuevos afluentes, hay que
recoger las enseñanzas de esa unidad nacional, popular y democrática, para lograr
la segunda y definitiva independencia de toda dominación extranjera.

La crisis del modelo abre una oportunidad
       Es indudable que el ―modelo‖ a que nos han sometido ha fracasado a nivel
mundial y nacional. No porque haya desocupación y miseria sino porque sus planes
de crecimiento y ganancia infinita para los monopolios no se ha producido y se ha
desembocado en una típica crisis de superproducción relativa, prolongada y que, a
pesar de todos los pronósticos optimistas de superación, vuelve a aparecer una y
otra vez. Esta crisis ha repercutido en nuestro país..
       La persistencia de la dependencia ahondará los dolores del pueblo.
       Para buscar un ejemplo en nuestra historia, es pertinente una cita de un
                                                                                   15

historiador estadounidense, que describe la crisis del modelo dependiente que hizo
agua en épocas de la Primera Guerra Mundial y su repercusión en la situación de
nuestro pueblo, análoga a la actual:
        “Provocada en parte por los precios en alza de los bienes importados, sobre
los que se asentaba una proporción muy grande del consumo masivo, la inflación
comenzó en la Argentina y se transformó en plaga durante la guerra. En
consecuencia, el ingreso real de las clases trabajadoras cayó mientras, al mismo
tiempo, crecía el desempleo, que llegó a alcanzar a casi el 20% de la fuerza de
trabajo en 1917. La miseria se adueñó de gran parte de la población argentina. Las
ollas populares atraían largas filas y los productos básicos de consumo, como el
aceite de cocina, escaseaban. En el corazón de Buenos Aires, cerca de la Estación
de Retiro, creció una vasta villa miseria; en los suburbios la gente revisaba los
vaciaderos de basura en busca de papel, botellas, latas o cualquier cosa que
pudiera venderse.” (14)
        Las similitudes no son casuales. Son las consecuencias de un proyecto
de Argentina sin independencia, sin soberanía.
        Pero la crisis del modelo de sometimiento produjo, en ese entonces, el
surgimiento de corrientes de pensamiento que buscaron un nuevo proyecto de
Argentina Soberana. Fueron civiles y militares, intelectuales de fuste, pensadores
críticos del sistema fracasado. Se contaba entre ellos un joven coronel que después
sería el creador de YPF: el General Enrique Mosconi. Más tarde lo acompañaría el
General Alonso Baldrich. Como parte de esto, la Marina buscaría fuentes de carbón
para los buques de guerra, y los encontraría en San Juan y en Santa Cruz.
        Enrique Ruiz Guiñazú decía: “...la guerra ha señalado la falta de
independencia positiva.”
        Esa demanda de independencia se prolongaría en el pensamiento y la lucha
de FORJA con Raúl Scalabrini Ortiz. En el General Savio y el acero. En el proyecto
del nacionalismo peronista. Se fueron abarcando así todos los aspectos del
quehacer nacional.
        Las anónimas luchas de los hombres y mujeres del trabajo, de los que
labraban la tierra, de los verdaderos industriales nacionales y la búsqueda, por parte
de los nuevos patriotas, de un proyecto soberano, fueron confluyendo con el tiempo.
        Los patriotas y los luchadores populares, civiles y militares, de distintas
vertientes ideológicas, de distintas clases sociales, deben seguir su lucha por una
Argentina independiente como país, emancipada como nación, con una democracia
grande y verdadera donde se cumplan los verdaderos deseos del pueblo que se
habrá liberado, al fin, de tanta ignominia, de tanta miseria, de tanto sufrimiento.
        Y además deben prepararse para defenderla.

Referencias bibliográficas
  1. Cnel. (R) Félix Roberto Aguiar y Cnel (R) Dr. Carlos Jorge María Martínez,
      ―Normas constitucionales y legales de la Defensa Nacional‖. En Primeras
      Jornadas sobre Defensa Nacional, pág. 117, Círculo Militar, 1997.
  2. Cnel. ( R ) Francisco Javier de Guernica, ―Defensa Nacional: desafío de
      nuestro tiempo‖, Cuadernos Nº 1, pág. 53-64, octubre de 1997.
  3. Obra citada, pág. 54.
  4. Samuel P. Huntington, El choque de civilizaciones y la reconfiguración del
      orden mundial, pág. 50-54. Ed. Paidos, 2001.
  5. La Nación, pág. 25, 1/12/01.
  6. Clarín. 16-2-2003.
                                                                               16

7. Clarín. 24-2-2003
8. Energy Intelligence Group. INTERNET: www.energyintel.com
9. Johnson, Paul. En Historia de la guerra de Malvinas. Alonso Piñeiro,
    Armando. Pág.10. Ed. Planeta. Buenos Aires.1992.
10. Adolfo Silenzi de Stagni, Claves para una política petrolera nacional. Pág. 55-
    56, Ed. Teoría, 1983.
11. Horacio Micucci, ―Apuntes sobre bioterrorismo, guerra biológica y Defensa
    Nacional‖. Cuadernos Nº 8, pág. 32-39, marzo de 2002
12. Ramón Carrillo, Política Sanitaria Argentina. Tomo I, pág. 204-205, Ministerio
    de Salud Pública de la Nación, 1949.
13. Oscar Marioni, El Atlántico Sur y la crisis militar. Pág. 190, Ed. Ágora, 1989.
14. Carl E. Solberg. Petróleo y nacionalismo en la Argentina. Editorial
    Hispamérica. 1986.

								
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