Embed
Email

Ponencia U Catolica de Col GRADUA2 Mexico

Document Sample
Ponencia U Catolica de Col GRADUA2 Mexico
Shared by: HC120125043811
Categories
Tags
Stats
views:
1
posted:
1/25/2012
language:
pages:
20
Los estudios sobre seguimiento de egresados en los procesos

de mejora continua de la actividad universitaria



Monterrey, México (16 de marzo de 2005)





Carlos Mario Lopera Palacio, Director General de Extensión

de la UNIVERSIDAD CATÓLICA DE COLOMBIA, en el marco

del Seminario para Funcionarios Universitarios y Gubernamentales sobre

Seguimiento de Egresados, de la RED GRADUAD2







Referentes de la presentación: Las consideraciones que aquí se presentan

parten de la experiencia de la Universidad Católica de Colombia, institución

privada, de naturaleza laica, con 26 mil egresados en ocho programas de

pregrado y posgrado en 35 años de existencia. El análisis sobre la manera como

el trabajo con egresados debe incidir en la mejora continua de la actividad

universitaria y de la misma universidad, recoge la experiencia de su programa de

seguimiento de egresados sumada a la del sistema colombiano de educación

superior, mayoritariamente privado (70% de instituciones y de matrícula), sin

patrocinio –subsidio- alguno de parte del Estado, y que en la última década ha

venido demandando exigentes procesos de autoevaluación y acreditación de alta

calidad, en los cuales el tema de egresados ha pasado a constituirse en un

referente obligado de calidad.





La presentación está organizada en cuatro apartes. Inicialmente se hace una

reflexión sobre la naturaleza del compromiso de la Universidad con sus egresados

y la relación con los estudios de seguimiento de egresados. La segunda parte

pretende mostrar acciones y mecanismos de participación de los egresados dentro

de la Universidad. La tercera sección analiza la relación entre la Universidad y el

mercado laboral y buscar comprender erróneas interpretaciones creadas en torno

de este pretendido matrimonio. Finalmente, se termina con consideraciones sobre







Página 1 de 20

algunos de los aportes que, en aras de la mejora institucional de nuestras

universidades, podemos buscar en los estudios de seguimiento de egresados que

tan diestramente han mostrado aquí mis compañeros de exposición.





I. EL COMPROMISO DE LA UNIVERSIDAD CON SUS EGRESADOS





Cuando en un escenario como éste hablamos sobre la importancia de los estudios

de seguimiento de egresados, tendemos a tratar el tema como una respuesta de

la Universidad para saber en dónde están sus exalumnos, cuál es el nivel de

relación entre el entorno académico y social en el que se mueven y en los que

fueron formados, de qué manera las universidades pueden contribuir al enganche

laboral de los egresados, y por qué no, a buscar ingresos adicionales a través de

nuevas matrículas para posgrados y cursos de formación permanente, entre otros.





Esta presentación se ubica en otro plano de la responsabilidad del trabajo con los

egresados: Más desde la óptica de la Universidad que la del egresado. Aquí las

preguntas cambian: No es quiénes son, en dónde están, en qué laboran nuestros

egresados y qué podemos hacer por ellos, sino ¿cómo puede la universidad sacar

mejor provecho de sus egresados para mejorar internamente, para replantear la

efectividad de su misión, la coherencia de su discurso formativo, la orientación de

sus planes de estudio, y su comprensión real del medio social en que actúa?. En

otras palabras, cómo puede la Universidad llevar la identidad que le significa su

misión y la especificidad de su acto educativo a la vida viva de la sociedad?





Para ello se parte de una sencilla premisa que podría ser paradójica: Los

egresados no son la Universidad, pero la Universidad sí son sus egresados, o no

puede existir sin sus egresados.





Pretender que los egresados sean la Universidad representa una visión

incompleta y no es justo responsabilizarlos a ellos con el peso de la institución

universitaria, porque ellos tan sólo vivieron un momento de la historia de la







Página 2 de 20

Universidad, y porque más allá de su título carecen de la suficiente experiencia

para hablar o defender a una institución que apenas les representó una etapa de

sus vidas. En cambio, dentro de este pensar es más significativo y también

comprometedor, considerar que la Universidad sí son sus egresados porque,

quiérase o no, e incluso para algunos pueda parecer inapropiado el término, los

egresados son el “único producto”, o realidad, medible, concreta y real del obrar

de la Universidad. Si bien un solo egresado no representa toda la Universidad, un

grupo de egresados sí refleja el espíritu y el estilo de la institución en que se

formaron. La ceremonia de graduación, como acto simbólico, transmite toda una

carga emotiva, social y académica que representa la entrega a la sociedad de

nuevos profesionales avalados plenamente por la Universidad. Aquí la historia se

olvida, las calificaciones también. Detrás del calificativo de Egresado está el

nombre de una institución que dice públicamente que ese egresado cumple con

los referentes básicos de calidad exigidos por dicha universidad.





Así, no es el egresado el que pasa por la universidad, es la universidad la que

pasa por el egresado. En los egresados está impreso el talante institucional, y son

ellos quienes pueden afirmar si nuestras decoradas declaraciones de misión y

visión son apropiadas; ellos son jueces de la Universidad. En su diario acontecer

laboral y profesional, dan un veredicto sobre si la opción curricular, o énfasis

disciplinar de su profesión, es coherente con la realidad, y si la cultura académica,

el bienestar, el compartir con compañeros y docentes les ayudaron a armonizar un

proyecto de vida personal, familiar, social, espiritual y económico, a partir de la

toma de posición sobre una visión del mundo, la estima personal y la planeación

de vida que les inculcaron en la Universidad.





Este razonamiento nos conduce a otro: El compromiso de la universidad es con el

estudiante, más que con el egresado. Parece un juego de palabras, pero si la

Universidad considera a todo aquel que pasa por sus aulas como estudiante, por

toda la vida, si su plan de formación es coherente en todos los aspectos, si hay

preocupación real por formar en lo humano, en lo académico, en lo familiar, en lo







Página 3 de 20

espiritual, en lo social, en lo económico y en lo empresarial, sencillamente el

egresado es alguien que hace una pausa en su proceso formativo en tanto

regresa, nuevamente como estudiante, profesor, padre de familia o patrocinador, a

su “madre nutricia” o Alma Máter, porque aprecia que la institución le ha entregado

calidad, le ha mostrado que puede regresar allí a continuar su formación

permanente y, lo más importante, le ha señalado que tiene un compromiso con la

comunidad que puede manifestar retornando a la sociedad, a través de su

universidad, la confianza que ésta (la sociedad) depositó en él. Según las “teorías

del capital humano, el egresado ha pasado de ser el profesional con

conocimientos técnicos, a ser una persona en medio de relaciones sociales y de

intereses. Por tanto, un egresado tendrá que responder no sólo por el desempeño

de sus tareas profesionales, sino que –al reconocerse como parte de una

sociedad- deberá responder por sus intereses políticos, sociales o de estatus y

hacerlos coherentes con las decisiones de política y de desarrollo”1.





En últimas, el “negocio” de nuestras instituciones, si se me permite el término, es

perfilar personas que demandan un conocimiento para vivir en el mundo externo, y

no estructurar procesos de seguimiento y alianzas con egresados que, a partir del

momento de su graduación, salvo afectos especiales, dejan de estar bajo la

protección de sus maestros.





No obstante, desde esta óptica aparece otra premisa también de carácter

paradójico: El trabajo con los egresados comienza desde mucho antes del grado…

porque el egresado, es de por sí un producto, y pretencioso es querer mejorar un

regalo únicamente en su empaque. Cuando el estudiante recibe calidad, es muy

probable que su regreso como egresado se dé por cuenta propia y no atraído por

programas promocionales y ganchos publicitarios. El egresado es una persona

con suficiente criterio para calificar la comunidad y la formación que recibió



1

La referencia es tomada del estudio Los egresados y la calidad de la Universidad

EAFIT, (Medellín – Colombia) realizado en 2002, por la Oficina de Planeación Integral. La

alusión a las teorías del Capital Humano son tomadas de Gary Becker (1964) A theoretical

and empirical analisys with special reference to education, y Acemoglu (1996) A

microfundation for social incresing returnos in human capital accumulation





Página 4 de 20

durante varios años. Es un promotor de la Universidad, pero también su juez. El

retorno del egresado a la Universidad se da por afecto, agradecimiento o

convencimiento real de la calidad recibida, no más. En la óptica de hoy, excepto

que los beneficios o ganchos publicitarios que emplee la institución sean lo

suficientemente llamativos (como por ejemplo, descuentos significativos en

matrículas de posgrados u otros pregrados, o en nuestro entorno las alianzas

comerciales que intermedia la Universidad, o sus asociaciones de egresados, para

trasladar descuentos en adquisición de bienes y servicios), el egresado

difícilmente responderá las encuestas y llamados de su Universidad.





Los estudios de seguimiento de egresados, además de costosos, de impacto

momentáneo, urgente aplicación e inmediata desactualización, representan un

verdadero activismo si no están relacionados con programas concretos y

respuestas efectivas de todas las instancias de la Universidad que intervienen en

el proceso formativo. Cuando estos estudios están aislados del proyecto educativo

y de la planeación institucional, cuando están a cargo únicamente de una

dependencia, generalmente de carácter central y ajena al programa de egreso de

los estudiantes, cuando están aislados del proceso de selección, reconocimiento y

acompañamiento del estudiante durante su avance académico, cuando son vistos

únicamente como una estrategia de mercadeo para reactivar la demanda, o se

ordenan como respuesta a un requerimiento legal estatal, terminan convirtiéndose

en un desarrollo improductivo y de difícil control, en bases de datos

desactualizadas y en la creación de una falsa expectativa ante egresados que con

estos cuestionarios, entrevistas y sondeos esperan o se ilusionan con algo más de

su universidad. Independientemente de la naturaleza académica y autonomía, la

figura del Egresado debe estar considerado desde la propia misión y génesis

educativa de la institución.





En este orden de ideas, internamente los estudios de seguimiento de egresados

pierden su sentido cuando en la Universidad hay indefinición sobre qué puede

ofrecer, qué espera de sus egresados y cómo desea que sus egresados se







Página 5 de 20

muestren ante la sociedad. No tener claridad en el mensaje, ni capacidad de

respuesta inmediata a las preguntas del egresado, alimenta las inquietudes de

ellos y desaprovecha, incluso publicitariamente, el corto instante de contacto entre

la Universidad y el egresado.





La naturaleza del trabajo con egresados debe beneficiar tanto a la Universidad

como a los egresados y, por qué no, su familia. Como diría Steven Covey, debe

ser una relación gana-gana. Es lesivo cuando el egresado se siente utilizado,

cuando su nombre es promocionado sin haber sido consultado, cuando no

encuentra respuesta a sus observaciones o cuando se ve utilizado para diligenciar

extensos cuestionarios sobre los que no ve utilidad directa para él. La relación

debe basarse en la constante comunicación soportada en la confianza. Cuando el

egresado ve acercamiento y confianza desde y hacia su universidad, comprenderá

que, más allá de los errores, la institución en la que se formó es una comunidad

humana que espera su aporte en la búsqueda de soluciones, porque puede

continuar opinando como egresado, porque puede retornar a formarse a su casa

de estudios, y porque su familia puede encontrar allí la formación deseada.





Es el egresado quien mayoritariamente recomienda nuevos estudiantes (según

estudios de las mismas universidades, en nuestro país el principal motivo que

determina la selección de una universidad y un programa por parte de los

aspirantes –en más del 50%- lo constituye la recomendación de los mismos

egresados; en nuestro caso es el 74%); es el egresado quien laboralmente

primero piensa en su universidad cuando tiene oportunidad de contratar

capacitación, consultoría o investigación, y es el egresado el primer llamado a

dinamizar con su práctica profesional, la fundamentación teórica de la disciplina a

través de la docencia y la investigación. Por esto, porque oxigena la academia,

porque alimenta la imagen y la opinión pública de la Universidad y porque

contribuye con las finanzas de la institución, vía matrículas, alianzas o donaciones,

el trabajo con egresados en la educación superior no puede ser un formalismo en

la Universidad.







Página 6 de 20

II. LOS EGRESADOS DENTRO DE LA UNIVERSIDAD





Estos planteamientos nos dan paso a la reflexión práctica sobre cómo puede la

Universidad obtener mejor provecho de la experiencia de sus egresados en sus

procesos de mejora institucional, tal y como ha sido identificada esta ponencia. Y

como el término “mejora institucional” cubre todo el ámbito universitario, bien vale

decir que el aporte de los egresados es indispensable para la actualización y

mejora de las funciones sustantivas de la Docencia, la Investigación y la

Extensión, así como el fortalecimiento del Gobierno y la Gestión de una institución

que, por naturaleza e historia, es de carácter colegiado. Mejor pudiéramos decir

que no habría campo de la vida universitaria vedado para la participación de sus

egresados.





Son los egresados de todo orden: los conformes e inconformes, los recientes y

antiguos, los de diversos planes de estudio y generaciones, y ojalá los no

vinculados como docentes o funcionarios administrativos de la Universidad,

quienes desde fuera, pueden dar una luz a profesores, decanos y directivos. No es

fácil reconocer esto en nuestras universidades, en donde las culturas académicas

son tan reacias al cambio y la aceptación de versiones diferentes a las

académicas. Es claro también que los egresados, por derecho propio, deberían

participar en la vida de su universidad, pero esto no significa que cualquiera lo

pueda hacer. La Vida Universitaria es exigente, demanda actualización, habilidad

para interactuar con otras visiones del mundo, vocación y servicio desinteresado, y

estas son condiciones que no reúnen todos los egresados.





Los egresados dentro de la Universidad deben contribuir a:





a) Reflexionar si la Institución hace realidad su ideología formativa o PEI

b) Asegurar que la opción curricular de los planes de estudio sea pertinente, y

que las reformas de estos efectivamente correspondan o den respuesta a los

avances del conocimiento y las deficiencias y necesidades del entorno.







Página 7 de 20

c) Orientar las estrategias de acercamiento a otros egresados, así como el diseño

de posgrados y programas de formación permanente

d) Ayudar a abrir las puertas de la empresa y del sector productivo a los

desarrollos de ciencia y tecnología de la Universidad

e) Participar activamente en los órganos de gobierno





Llegamos a otra paradoja: Los egresados no son un pasado en la Institución; más

que los mismos estudiantes, reflejan la realidad y el presente de la Universidad.

Son la Universidad afuera. Esta antinomia enfrenta a la Universidad a un nuevo

reto: generar espacios de vida académica más allá de las aulas, y garantizar la

actualización permanente de sus egresados, pues es en la confrontación y

evaluación crítica de la formación de sus egresados en donde la Universidad

encuentra un sólido proceso de autoevaluación institucional2.





Allí está un camino explícito para la mejora institucional. En Colombia, desde hace

ya tres años, han tomado forma y carácter obligatorio para los alumnos de último

año, la aplicación de los ECAES o Exámenes de Calidad de la Educación Superior

(similares a los EGEL o Exámenes Generales para el Egreso de la Licenciatura,

en México), que buscan medir la calidad de los egresados de todos los programas.

Los resultados de estos exámenes, públicos y comparables, están creando una

nueva dinámica en la responsabilidad de la Universidad con sus egresados, y del

trato que la institución le dé a esta depende en gran parte la amistad posterior

entre los egresados y su universidad. Una exitosa asociación o red de egresados









2

“Un ejemplo interesante de la voluntad de cambiar y adaptarse al cambio de forma

consistente lo da la Universidad de Florida del Sur en Tampa, una de las universidades

públicas relativamente jóvenes en los EE.UU. El Departamento de Ingeniería ofrece a sus

graduados una garantía por cinco años tal y como lo ofrecería una tienda a cualquier

producto manufacturado. Si en cualquier momento durante los cinco años inmediatos a la

graduación, el egresado requiere aplicar habilidades o conocimientos en su trabajo en los

cuales no fue capacitado o entrenado durante sus estudios en la universidad, puede

matricularse sin costo alguno para recibir la capacitación requerida”. Salmi, Jamil.

Enfrentando los Retos del Siglo XXI







Página 8 de 20

debe ser juez y confrontar rigurosamente la calidad que recibieron y que ahora

pueden comparar con criterios objetivos.





Porque son los egresados quienes de una manera honesta y en confianza pueden

indicarle a su universidad los puntos débiles del programa y la institución. En

Colombia tenemos un refrán en el sentido de que los egresados no patean la

“lonchera”, para referirse a que los profesionales no hablan mal de su universidad,

porque hacerlo les conlleva a desacreditarse a sí mismos. Esta situación debe

considerarla la Universidad, para que sea en su interior en donde hable el

egresado, pero no sólo el egresado que labora en la misma Institución o está muy

agradecido con ella. Las universidades debemos recoger aquel principio del

entorno empresarial, heredado en los programas de servicio al cliente, según el

cual una queja que nos transmiten adecuadamente y a tiempo es un regalo. Por lo

mismo, debemos darle suficiente confianza a todos los egresados para que se

manifiesten, y mejor aún si son aquellos egresados que nunca responden

encuestas porque “no quieren saber más de su universidad”. El egresado tiene

pleno derecho a estar informado sobre indicadores de logro de su programa, que

le permitan sentirse orgulloso de su institución. Una Universidad que no refleje

avances en cantidad, impacto y calidad de sus programas, difícilmente logrará el

retorno de sus egresados y, por el contrario, tenderá a desvanecerse socialmente.





La Universidad no puede desentenderse de la actualización, pertinencia y

competencias de sus egresados. De la solvencia profesional de los egresados

depende la imagen propia y la de la universidad. “Cuando la calidad es alta, el

mercado profesional comenzará a demandar más servicios y más productos

(egresados) de la universidad; las empresas entregarán parte de los beneficios,

que obtienen por contratar empleados con buena formación, a la universidad, bajo

la forma de reconocimiento, demandando egresados de la universidad con

calidad… porque se ha constatado una alta correlación entre el ranking del

programa académico y la aceptación laboral de los egresados; en estudios sobre

el tema, Barbezat (1992), McMillen y Singell (1994), hallaron que los candidatos







Página 9 de 20

provenientes de los programas mejor calificados, tenían mayor probabilidad de

encontrar un empleo”3. En ese orden de ideas, egresados atraen nuevos

estudiantes: egresados sobresalientes convocan estudiantes meritorios para

primer curso, en tanto que egresados de bajo perfil atraen estudiantes de bajo

nivel.





Son variadas y ya tradicionales las formas de participación de los egresados

dentro de la Universidad.





 Egresados como docentes

 Egresados como investigadores

 Egresados en programas de extensión o servicio

 Egresados en la administración de la universidad

 Egresados en los órganos colegiados

 Otras formas de participación





Muchas instituciones erróneamente buscan minimizar esta participación,

probablemente para evitar testigos u otros protagonistas en su toma de

decisiones, en tanto que otras se exceden en abrir las puertas de la academia a

sus egresados. Ambos extremos deslegitiman esta participación.





1) Egresados como docentes: Como en una carrera de relevos, los egresados de

la misma Universidad en la docencia reciben el listón con la herencia

pedagógica de sus maestros y el reto de continuar el proyecto de formación.

No obstante comprendan la idiosincrasia de la Universidad y el nivel de

exigencia de la misma, en algunos casos, representan para la institución

docencia de bajo costo, especialmente cuando es labor desarrollada





3

Los egresados y la calidad de la Universidad EAFIT, (Medellín – Colombia) realizado en

2002, por la Oficina de Planeación Integral. La alusión a las teorías del Capital Humano

son tomadas de Stock, Wendy y Alston, Richard, Effect of Graduated Program Rank on

Succes in the Job Market. Journal of Economic Education. Pg. 389. 2.000







Página 10 de 20

egresados de recién graduación. Para evitar la endogamia4 y, por qué no, la

mediocridad, esta docencia debe ser desarrollada por egresados con

experiencia profesional en el área de enseñanza y formación pedagógica.





2) Egresados como investigadores: Representan un contrasentido cuando la

vocación misional de la universidad no es explíctamente la investigación. Lo

mínimo que se demanda para estos egresados es formación posgradual en

maestría antes de ser identificados como investigadores.





3) Egresados en programas de extensión o servicio: La extensión representa una

interesante salida no sólo para la consecución de nuevos recursos, sino

también para incentivar nuevas líneas académicas con el aporte de los

egresados. Aquí se requiere identificar la pertinencia, calidad y hoja de vida de

los mejores egresados para ofertar servicios y trabajar en equipo con los

profesores.



4) Egresados en la administración de la universidad: Sin quererlo, esta es una de

las principales causales de la reactividad y estacionamiento de la gestión

universitaria. Ante la ausencia de rigor y programas de formación para

directivos universitarios, los propios egresados que ascienden a estos niveles

difícilmente mejoran la administración y, ante su inexperiencia y referentes

universitarios externos, generan un ambiente de “más de lo mismo”.





5) Egresados en los órganos colegiados: En la más pura esencia de la

Universidad, es deseable y necesaria la participación de los egresados en los

Consejos o Comités de Facultad o Programa, y en los Consejos Académico y

Directivo o Superior. Al respecto se presentan consideraciones sobre cómo

debe darse esta participación:







4

Al respecto, véase. “El análisis de la Educacìón Superior en México mediante la teoría del

caos”, de Alvaro Marín Marín, en http://fuentes.csh.udg.mx/CUCSH/Sincronia/caos.htm







Página 11 de 20

a) que el egresado que participe en los cuerpos colegiados tenga real

autonomía e independencia para opinar y actuar, por lo que no es

recomendable que esta dignidad sea ocupada por un profesor,

administrativo u otro egresado que tenga algún vínculo –especialmente

laboral- con el programa o la universidad;





b) que sea elegido dentro de un verdadero proceso participativo, en donde

haya una significativa representación de generaciones y promociones de

egresados y, ojalá, sean consultados aquellos egresados que

tradicionalmente muestran apatía. Esto significa también que no sea un

egresado “elegido a dedo” por los decanos o rectores;





c) que tenga convocatoria y representatividad; el egresado no tiene que ser

popular, mas sí reconocido por un significativo número de egresados,

quienes deberían conocer de su labor profesional, sus reales intenciones en

el cuerpo colegiado, sus aportes propuestos para la Universidad y su

interés académico y afectivo, más que personal o laboral, para estar en

dicha posición.





d) Que reciba una inducción sobre gobierno y gestión de la Universidad:

generalmente, el egresado que tiene asiento en un Consejo Directivo tiene

como referente lo que él quisiera que fuera la Universidad en la que

estudió, o que se administrara como se gerencian las empresas

comerciales que él conoce. Pero la realidad cultural y política de las

instituciones de educación superior es totalmente diferente, y la dinámica

del cambio, los procesos de toma y oficialización de decisiones, la

capacidad de respuesta y los núcleos de poder que giran en torno de la

universidad como “anarquía organizada”, u organizaciones flojamente

acopladas, son más determinantes que los mismos rigurosos procesos

técnicos y las políticas de administración.







Página 12 de 20

e) Que rinda cuentas; ¿a quién rinde cuentas el egresado que habla a nombre

de todo el colectivo en un cuerpo colegiado? ¿la Universidad facilita medios

y mecanismos de difusión de la gestión del representante de los egresados

para con sus representados? ¿con base en qué se evalúa su gestión como

representante de los egresados? En la medida en que la comunidad de

egresados se sienta participada y consultada al respecto, la universidad

hallará menos obstáculos en la comunicación con sus egresados5.



6) Otras formas de participación: Las que a continuación se enumeran no reflejan

la diversidad de las empleadas por los aquí presentes para incentivar el

regreso a casa de los egresados, pero cabe destacar:





a) Grupos deportivos y culturales de egresados, que incentiven la sana

competencia con estudiantes, profesores y administrativos

b) Conferencias y páneles con egresados, que permitan intercambiar ideas

con estudiantes

c) Promoción entre la comunidad académica de los premios, logros y

reconocimientos que obtienen los egresados distinguidos de la

Universidad, previa consulta a ellos sobre esta publicidad. Al respecto, la

Institución cuidar de no aprovecharse del prestigio profesional de sus

egresados, más aún cuando los logros de ellos no siempre están

fundamentados en la formación recibida en la universidad sino por

experiencias distintas o formación complementaria de pregrado o posgrado

en otra institución.





5

VÍCTOR MANUEL GÓMEZ, en Gobierno y gobernabilidad en las universidades

públicas”. Universidad Nacional de Colombia, 2004, reflexiona al respecto: “¿A quiénes

realmente ‘representan’ los representantes de egresados y exrectores? ¿Conforman los

egresados un grupo orgánico, organizado, coherente, con visión holística y de futuro sobre la

universidad, y con derecho legítimo de participación en el máximo órgano de gobierno? ¿No

debería su función ser, más bien, consultiva y propositiva en lugar de decisoria? ¿Cómo se

eligen los ‘representantes’ de este cuerpo o grupo; tal vez inorgánico, difuso y no

representativo? ¿Estos supuestos representantes, a quién representan? ¿A quién le rinden

cuentas de su gestion? ¿Ante quién son responsables? ¿Quién los evalúa y controla?

¿Existen mecanismos de evaluación y/o revocatoria de su gestión?”





Página 13 de 20

d) Actividades sociales y lúdicas con egresados

e) Fomento de las asociaciones de egresados como mecanismo de

comunicación entre la universidad y ellos, mas no como fin en sí mismas.

La responsabilidad de la Universidad con sus egresados no puede

delegarse en las asociaciones de egresados.

f) Programas de patrocinio, donaciones y retribución económica y social de

los egresados a su medio social y universidad: Esto es, y especialmente en

las universidades públicas, programas de becas y de apadrinamiento de

estudiantes de clases necesitadas que demandan el subsidio económico

del Estado y que los egresados pueden apoyar financieramente, retornan

así a la sociedad parte de la inversión que ella hizo en su formación.





III. UNIVERSIDAD Y EMPLEO





De otro lado, es comprensible que no todos los egresados están interesados en

regresar a la universidad; es más para algunos graduados ni siquiera es su

universidad, por la naturaleza misma del momento en que se formaron y la

experiencia vivida, inclusive no desean recordarla (por algunos de sus

compañeros, profesores, reglamento…), pero –eso sí- todos desean que la

Universidad de la que egresaron tenga prestigio, mismo que no necesariamente

es calidad– aunque internamente reconozcan que hay fallos de calidad-.





Ser egresado de una Universidad es una marca indeleble, que por mucho se

podrá ocultar mas nunca dejará de estar ahí. Es una realidad ineludible afianzada

en dos principios contradictorios: Por un lado está la realidad de una Universidad

que sedujo o enamoró estudiantes para ofrecerles un proyecto de vida amparado

en un programa académico, y de otro, la realidad de un egresado que, como

estudiante, se matriculó en la Universidad para obtener un título y emplearse, más

que para vivir el espíritu universitario. “Cuando un egresado ingresa al mercado

laboral, lleva consigo no sólo una impronta, que lo define como persona y como

profesional, sino que -como producto lleva una marca y es ésta la que será







Página 14 de 20

demandada o no por las empresas y organizaciones. Las posibilidades laborales

están condicionadas según el grado de aceptación y posicionamiento (hablando

en términos de mercadeo), de esa marca; con ella, el egresado no sólo ofrece su

capacidad de trabajo, sino todo un testimonio institucional de calidad y de imagen

en el mercado laboral6”. Tasas de desempleo de egresados por encima del

promedio, escasa demanda laboral de los egresados, o egresados ubicados

laboralmente en trabajos radicalmente opuestos a aquellas áreas en las que se

prepararon, se convierten en una Espada de Damocles para la Universidad y en

una seria advertencia sobre la calidad de su programa.





Son realidades diferentes –la académica y la laboral-, que deben articularse pero

no confundirse. Debe insistirse que no es función primaria de la Universidad ubicar

laboralmente al egresado. Sujetar los programas de seguimiento de egresados a

esta expectativa es desvirtuar la naturaleza de ambas realidades. Casos valiosos

como los de Alma Laurea, en Italia, aún son de difícil concreción en nuestro

contexto.





UNIVERSIDAD Y MERCADO LABORAL: ¿POR QUÉ CAMINOS DIFERENTES?





Entre las razones que fundamentan la división de responsabilidades y la necesaria

clarificación de los límites entre la Universidad como formadora y el mercado

laboral como contratante de mano de obra y de recurso intelectual, se pueden

señalar:





a) La Universidad forma para la vida, la familia, el conocimiento, la ciencia,

la producción, la sociedad, la reflexión y la convivencia; el mundo laboral

se fundamenta básicamente en la producción. No siempre el egresado

de la Universidad se forma para el trabajo, como no siempre el mercado

laboral busca sus trabajadores en la Universidad. Los mexicanos Gabriel

Corral, Noé Esquivel, Sergio Archundia y Juan María Parente, en su



6

Ibid, EAFIT





Página 15 de 20

escrito “¿Qué es la Universidad¨?” (Universidad Nacional Autónoma del

Estado de México 1999) afirman que “si la finalidad de una Universidad

es única y exclusivamente formar profesionistas que se relacionen única

y exclusivamente con el mercado de trabajo, entonces la vida

universitaria estará por ahora en entredicho”. El sentido primario de la

formación universitaria no es conseguir una colocación en el ámbito

laboral, sino un puesto, una ubicación como persona, en el mundo.





b) La formación universitaria tiene como referente, mas no como

fundamento, el mercado laboral. Bien señala Magdalena Fresán Orozco,

en el texto publicado por ANUIES, en México, sobre “Esquema Básico

para Estudios de Egresados en Educación Superior”, que “las

instituciones de educación superior, en cumplimiento de las funciones

que les son propias, tienen que estar abiertas y ser sensibles a todos los

sectores de la sociedad, incluyendo el sector productivo; sin embargo no

pueden ser dependientes de la dinámica propia de este sector. Las

instituciones educativas no debieran dar una respuesta automática

porque las transformaciones del mercado pueden, en ocasiones, tener

un carácter coyuntural”.





c) La naturaleza de los retornos de la inversión y externalidades en

formación superior universitaria son de índole social, en tanto que los

retornos y externalidades del mercado laboral son fundamentalmente

privados.





d) Ni la Universidad, ni el mercado laboral pueden definir conjuntamente

necesidades de recurso humano para el contexto social y nacional.

Ninguno de los dos tiene ni puede tener control de todas las variables

sociales.









Página 16 de 20

e) No existe una relación directa entre los niveles de formación, la

experiencia, la expectativa y los salarios en el mercado laboral. En este

tema la logica no opera: mayor titulación no es asimilable a mejor

remuneración. En complemento de esto, vale citar la investigación del

Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, CONICET 7,

de Argentina, según el cual –en ese país, y creo que en la mayoría de

nuestros países- viene en aumento el desgaste de los graduados y

posgraduados bajo las condiciones que impone el mercado, y refuerza

la Teoría del Burnout, o síndrome de desgaste profesional (“estar

quemado)”, vinculado históricamente a los trabajadores de la salud y la

educación, y que se ha extendido a otras profesiones, y se manifiesta en

estados disfuncionales de la persona relacionados con el trabajo, por un

salario insuficiente y falta de reconocimiento en relación con las

expectativas.





f) La vivencia académica es meritocrática, la vivencia laboral es inducida.

En el mismo estudio referenciado de la ANUIES, Marco Aurelio Navarro

Leal, hace referencia a Raymond Lyons cuando afirmó que: “Los

economistas se habían hecho conscientes del hecho de que las

relaciones entre la educación y el empleo eran más complejas y que

cuando se trataba de encontrar un trabajo acorde con la preparación

académica, no sólo influía en ello una mejor educación, sino también

otros factores como la condición social y las relaciones familiares, entre

otros8”









7

El trabajo "Desgaste y posicionamiento laboral. Un estudio en graduados y posgraduados

argentinos (1987-2002)" fue publicado por Atenea, la revista académica de la Universidad

de la Marina Mercante (www.udemm.edu.ar).



8

Raymond Lyons en “Economía de la Educación” en Revista Educación, No. 40. Vol. III, 4a.

época. Consejo Nacional Técnico de la Educación. México, Abril-Junio de 1982.







Página 17 de 20

g) La universidad puede influir mas no afectar directamente el mercado

laboral; en tanto que éste sí puede afectar la imagen de la Universidad.





h) La reflexión académica y objeto de estudio disciplinar propio de la

Universidad supera la consideración básicamente práctica de la

empresa. La epistemología, el método, el impacto, la

interdisciplinariedad y la conciencia social trabajada en la academia no

parecen “útiles” en el mercado laboral, pero son la puerta para la

aparición de nuevas opciones de productividad.





Cuando el egresado considera que ha recibido de su Universidad una adecuada

formación, tiene claro que su Universidad no es una bolsa de empleo, aunque ésta

le ofrezca oportunidades laborales, porque ha comprendido que es él y no la

Universidad quien tiene como referencia el mercado laboral 9; pero sí debe

encontrar en su universidad un espacio para el diálogo, para la comprensión del

mercado laboral y la problemática de empleabilidad, para la reflexión académica,

la responsabilidad social y las opciones de actualización profesional.





Por ello es importante que la universidad se presente frente a sus alumnos como

una comunidad humana que, por lo mismo, es imperfecta pero perfectible y que

son los mismos estudiantes y egresados quienes pueden contribuir a su mejora.





IV. APORTE DE LOS ESTUDIOS DE EGRESADOS A LA MEJORA

INSTITUCIONAL





El egresado lleva sobre sí la explícita manifestación del grado de coherencia

formativa de la Universidad, auncuando la coherencia es un término absoluto. Por

lo mismo, hay efectividad institucional cuando el egresado regresa a formarse en





9

Villa Arcila, Leonardo. Curso de Economía de la Educación: Con énfasis en Educación

Superior Universidad de los Andes -Magíster en Dirección Universitaria- Bogotá, noviembre

del 2000







Página 18 de 20

otras actividades, recomienda los programas de la Institución, contrata sus

servicios y matricula a sus hijos.





Para contribuir a la mejora institucional, los estudios de seguimiento de egresados

deben permitir evaluar el aporte e impacto real de la Universidad en la sociedad;

además de la identificación, ubicación laboral y demás variables ya por todos

ustedes conocidas y tan bien presentadas aquí, también debe ayudar a apreciar

aspectos de la efectividad de la institución, como:





 Si laboral y profesionalmente los egresados se desempeñan en el campo

de acción propio de la opción curricular del programa en que se formaron

(Potencialidades y restricciones)

 De qué manera incide en el contexto social y laboral ser egresado de

determinada Universidad y Programa

 Grado real de satisfacción de los egresados con su Universidad y con la

formación recibida. Al respecto, vale mencionar la experiencia de la

Universidad Católica de Colombia en donde tenemos un programa

denominado HELP (Habilidades Estratégicas para la Labor Profesional),

que la Universidad ofrece sin costo alguno para todos sus estudiantes de

último año, y el cual busca brindarle competencias para la búsqueda de

empleo. En dicho programa preguntamos de manera anónima a los

próximos graduandos aspectos como:





o Si con la experiencia y conocimiento adquirido en estos años, tuviera

oportunidad de volver a matricularse en el mismo programa en esta

Universidad, ¿lo haría?

o Si tuviera un hijo en edad de ingresar a Universidad, ¿lo matricularía

en esta Universidad?

o Con respecto a la formación recibida, Usted considera que el valor

de la matrícula que pagó en esta Universidad (privada), ¿es

favorable o desfavorable?







Página 19 de 20

o Con respecto a los egresados del mismo programa de otras

universidades, ¿cómo evalúa la formación recibida en esta

Universidad?





***





En síntesis, la pregunta es qué tanto escucha la universidad a sus egresados. ¿Es

este un diálogo sincero, un diálogo de sordos o un diálogo fingido?, porque, y aquí

una cruda conclusión de esta presentación, si la Universidad no está dispuesta a

escuchar a sus egresados, a implementar reformas académicas derivadas de su

experiencia, a brindarles asiento en los órganos consultivos, entonces la

Universidad como Institución social está en riesgo, y no tienen justificación los

estudios de seguimiento de egresados.





Muchas gracias,





Carlos Mario Lopera Palacio

cmlopera@ucatolica.edu.co









Página 20 de 20


Related docs
Other docs by HC120125043811
7
Views: 0  |  Downloads: 0
4 EMDR en Whiplash1
Views: 0  |  Downloads: 0
INTRODU��O AO ESTUDO DAS MATRIZES
Views: 0  |  Downloads: 0
FALL 07 FTX OPORDER
Views: 0  |  Downloads: 0
P meldingsskjema Frei og Kristiansund kommune
Views: 13  |  Downloads: 0
smc17
Views: 3  |  Downloads: 0
Polipastos
Views: 0  |  Downloads: 0
CM 09
Views: 1  |  Downloads: 0
cursos
Views: 2  |  Downloads: 0
By registering with docstoc.com you agree to our
privacy policy

You are almost ready to download!

You are almost ready to download!