No. 62
Arte - Cultura - Literatura - Historia - Sociedad
PETER J. GOIN : ZOCALO DE XOXOCOTLA
Fernando México en la Cultura
Benítez La Cultura en México
Sábado
La Jornada Semanal
10 de enero 1912 - 21 de Febrero 2000
suplementoalebrije.blogspot.com
Colaboran: Judith Castañeda, Juan manuel mendoza lópez y peter J. goin
13 de Enero de 2012•Pág ii
Periódico Cómo?• Director Editorial: Carlos Gómez Alebrije• Director: Gerardo Pérez Muñoz huauchi_perez@yahoo.com.mx
teoría crítica
Juan ManuEL MEndoza LópEz
el sistema hegemónico no toma en cuenta lo huma- termitencias, que son muchas, es el margen. En el mar- La teoría crítica y la mirada otra,
no, subsume a los individuos de carne y hueso, busca gen viven, apenas, los que no pudieron forzar su ade- al margen de un modelo. El ciego y
erradicar las múltiples posibilidades del hombre/mujer cuación al sistema productivo, los ciegos, los lisiados,
social e impone, en su lugar, una realidad metafísica los idiotas. En este espacio caben todos los hombres el idiota como características de lo
planteada a priori como la única realidad, consistente en cuanto expulsados de la realidad del mundo, un sis- humano
en una pura función, la eficiencia de la producción in- tema que es anti-humano, y sus primeros abanderados, “En un movimiento perpetuo que no
terminable de objetos y estructuras lógicos; de igual los que por derecho lo habitan, son esos que no tu- parece vislumbrar siquiera su fin,
manera, define e institucionaliza la felicidad humana vieron elección desde un principio: los que no pudie-
estatista y a la vez indetenible, como
sólo como la integración a esta maquinaria con el fin ron trabajar en las fábricas y que, por su condición, no
de optimizarla, sirviendo así al ideal inasible. El ser pueden pelear la batalla imposible por la perfección, cualquier maquinaria sin propósito
humano, con todos sus deseos contradictorios, sus esos que para el modelo son feos, inútiles, redundan- de suyo, sólo tenemos a la mano una
posibilidades subjetivas –lúdicas-, y sus relaciones, es, tes. Aunque, ¿quién puede librar honestamente esta forma de mirar todas las cosas: la
entonces, un lastre, un estorbo en el perpetuo movi- batalla? En realidad nadie se pertenece. lógica dialéctica formal”
miento del progreso, enfocado éste sólo en alimentar- el primer problema es la adecuación, y quiénes po-
se a sí mismo por medio de indiscutibles fórmulas sin drían resultar más inadecuados que los idiotas. Todos definidores de la especie fue el establecimiento de una
aristas, y reproducido en objetos esencialmente igua- en esta sociedad saben –o deben saber- que ningún realidad oculocentrista, que habría venido a remplazar
les, aunque aparenten ser nuevos, pues su principio es acto irracional es justificable, ya que la razón previa- al sentido del olfato como forma primaria de percibir
el mismo: el dictado de una totalitaria lógica dialéctica, mente estructurada en fórmulas se debe realizar en el mundo y que, por extensión, habría sido fundamen-
incluso matemática. La pregunta es, entonces: y el ser cada cosa, sin importar el costo real que pueda con- tal en la formación de un mundo “imaginativo”, desde
humano, ¿dónde queda? llevar esta dialéctica; por el contrario, si alguien no es el que se considerarían bárbaras otras formas de “mi-
Los hombres caminan, en una realidad opresiva, capaz de llevar al cabo el plan, o no desea llevarlo a rar”; esta teoría sólo la uso para plantear el problema
llena de vallas electrificadas que marcan un solo ca- cabo, de inmediato se disparan las alarmas que anun- de la mirada humana como una a menudo excesiva
mino y vaporizan las contradicciones; el mundo ideal, cian el mal que surge de lo imprevisto. Los idiotas son acotación de la percepción, en otras palabras, hemos
que dice avanzar hacia una perfección resultado de un hueco en el plan y por lo tanto no pueden ser estructurado el mundo a través de una mirada limita-
la dialéctica, no puede materializarse sin errores en incluidos, es más, no pueden ser, así que la tarea pro- da, una percepción demasiado restringida al sentido
la facticidad de los hechos diarios, cotidianos, que sin filáctica, que en varios momentos históricos ha termi- de la vista, negándonos demasiado las posibilidades de
parar demuestran, vivifican, la realidad social, afectiva, nado en eugenesia, es lo más limpiamente ejecutada: los otros cuatro sentidos. Y la mirada engaña, no sólo
lúdica, de los seres reales, materiales y sociales, que sin función alguna en la sociedad, se les hace a un lado, por sus limitaciones fisiológicas naturales, sino tam-
inevitablemente somos todos los hombres y mujeres. se les encierra e ignora, pues nada hay más repugnante bién por la posibilidad que la tridimensión inherente a
No obstante, la razón promovida como modo pro- que lo irracional. Pero hay en ello algo verdaderamen- ella tiene de generar ilusiones variadas. Dependemos
ductivo por la Ilustración y el nacimiento de la bur- te inquietante: A través de nuestros ojos otro tipo de demasiado de la vista pero, sin darnos cuenta de esto,
guesía, se formaliza extremamente y se instituye como realidad, no ésta a la que tanto trabajo nos ha cos- insistimos en vivir en un mundo construido sólo des-
la única realidad posible, buscando trasformar también tado integrarnos, se manifiesta, y tal puesta en duda, de esta perspectiva.
a los “aleatorios” y complejos seres humanos, con to- tal violación de los estatutos no puede ser permitida, entonces surge una pregunta crítica: ¿Qué otras
dos sus vínculos, en números de una fórmula, de una pues aceptar esta otra percepción también cuestiona formas de mirar hay? Ya desde la pregunta, la realidad
monstruosa y salvaje ecuación que, sin empatía, equi- mi propio lugar en el mundo y todos mis actos tan que se instituye como ideal a seguir tiembla, ya que un
vale, balancea y desecha excedentes. Cuando la reali- normales, así como el tranquilizador discurso político ideal es unilateral, es decir, no se alimenta de nuestras
dad humana sobra, vienen entonces el sufrimiento, la dictado desde el poder:Todo está bien.Y es que la for- peculiaridades y perspectivas, sino que sólo él impone
enfermedad del “alma” y la destrucción en nuestras ma de mirar las cosas es una noción, una postura ante su forma. Lo miramos, pero él no nos mira, y mol-
comunidades, reemplazadas por fábricas, carreteras, el mundo, una ideología. dea nuestra mirada a su imagen única. No obstante,
gadgets, buenas costumbres que no ocurren. Aquí es donde el ciego ocupa un lugar, tal como el existen otras formas de mirar y nada hay más sub-
Pero, siempre hay un pero. El espacio que inquieta idiota, como una realidad “más real” que la del hombre versivo para la razón dialéctica y unilateral que enun-
a la teoría crítica, a los artistas, filósofos, pensadores normal y su perspectiva quietista. Según alguna teoría ciar la posibilidad de “la mirada del ciego” como una
de todo tipo, al hombre común y corriente en sus in- sobre el origen del hombre, uno de los momentos más pregunta sobre la validez de la mirada oculocentrista
•ConsEjo EDitoriAl•
gregorio Cervantes, Joel merino,
miguel Ángel andrade, araceli toledo, Karen r. Kauffman,
judith Castañeda, Gina lizeth y oswaldo Camarillo
•DisEño EDitoriAl•
Martha García
huauchi_perez@yahoo.com.mx
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canónica. Ésta otra perspectiva
viene a falsear lo que creíamos no
sólo correcto, sino único, y llega
a sus máximos límites en la foto-
grafía de ciegos, como la obra de
evgen bavcar, que nos enfrenta a
la construcción de espacios y for-
mas desde la perspectiva táctil y
desenfocada del ciego, y que nos
recuerda que hay perspectivas sin
foco. Pero esto también funciona
como puente, como metáfora
para criticar el sistema de razón
extremadamente formalizada en
que se nos obliga a vivir, pues
hace voltear la mirada a esos
otros espacios imprevistos, a esas
otras posibilidades de percepción.
Y nos recuerda que lo humano
no es sólo una única idea.
Con todo, no hay que ol-
vidar que la teoría crítica no bus-
ca negar tajantemente la teoría
tradicional, que es lógica, la cual
fundamenta no sólo el discurso
científico, sino que, en general, ha
sido una gran herramienta para fOTO: PETER J. GOIN
la expansión del conocimiento
Fantasmas viejos
humano y para la generación de
aplicaciones que dan una mayor
certeza frente a las fuerzas de
la naturaleza y, en algunos casos,
gran comodidad y eficiencia en
ciertos procesos prácticos. Lo Judith CastañEda suarí
que primera y últimamente cri- Emergen de entre las palabras como describe Fernando Benítez en Cristóbal, un tal Pedrero, haya logrado acumular millones reteniendo
tica es el monstruoso intento de el primer volumen de su obra Los indios de México: “Vienen de sus el monopolio del aguardiente”.
forzar todos y cada uno de los as- parajes, y se les ve surgir, ligeramente fantasmales, entre la niebla Un par de accidentes aparecen en la vida de Juan: el maltrato
pectos de la vida humana para que que principia a deshacer el sol de Chiapas”. Para observarnos desde de mano de su padre, lo que lo lleva a escapar –“siempre que iba
sean expresiones de la lógica dia- su “oscuridad de siglos lejanos” al mismo tiempo que nosotros los con él me pegaba; tal vez porque no podía cortar yo los palos con
observamos a ellos. el machete”– y su entrada por la fuerza en la Revolución –del lado
léctica, que se totalitarice la razón
Pero estos seres de bruma negra, estos ángeles de sombras, no de Huerta, y de Villa, consecutivamente–, a la que lo arrojan unos
formal y su lenguaje matemático sólo asoman desde las palabras del autor nacido en 1912, quien se soldados luego de liberarlo, a él y a otros presos, y meterlo en “un
para dictar la forma de vivir en el iniciara en el periodismo a mediados de la década de los treinta carro de tren donde llevan los plátanos y el ganado”.
mundo, olvidando que la realidad y fuera fundador de suplementos como México en la cultura, del Y al final, entre enrolarse con los carrancistas y volver a su tie-
subjetiva y social del hombre no novedades; su mirada de obsidiana también sobresale de entre las rra, Juan decide irse. Luego de un tiempo trabajando en fincas de
puede ni debe intentar acomo- confidencias que Juan Pérez Jolote hace a Ricardo Pozas. Veracruz y de Tuxtla, en la caña y en la milpa, de que lo asaltaran
darse a un modelo ideal, sea cual dicho autor, a la manera de los viejos cronistas novohispanos, para quitarle ciento cuarenta pesos –la totalidad de sus pertenen-
recoge los hechos de una vida en específico y simultáneamente, va cias–, regresa el 14 de agosto de 1930 a una tierra ahora ajena. “Me
sea, so pena de instituir una bar- formando un lienzo en el que es posible reconocer los aspectos quitaron mis trapos y me dieron un chamarro de lana que me cin-
barie peor que las que se vivieron generales de otras vidas –del mismo grupo indígena, de otros tantos ché al cuerpo… Ya era de nuevo chamula… no me hallaba con este
antes de la postulación de la ra- Juan Pérez Jolote, biografía de un tzotzil es el título del libro en vestido; tenía miedo de salir de mi casa…”, confía a Ricardo Pozas
zón como fundamento de lo hu- el que se vertieron las palabras de “un hombre en quien se refleja la un “aladinado”, por así decirlo, un hombre que olvidó en parte la
mano. Y es que así se justificaron cultura de un grupo indígena”, como dice el propio Ricardo Pozas lengua, que sabe hablar, leer y escribir en castilla porque recibió la
–y aún lo hacen- las dictaduras en la introducción. instrucción en el ejército.
fascistas que tanto han dañado a Publicado por primera vez en 1952 en el Fondo de Cultura Eco- Pero esa fuerza que es “la unidad del grupo, la preservación de
nómica, en un principio llama la atención el lenguaje sencillo del re- su carácter y de su vida”, el costumbre mencionado en el libro de
la humanidad, y ese discurso de lato, sencillo pero cargado de poesía: “La tierra de mis antepasados Fernando Benítez, va devolviendo poco a poco a Juan a ese tiempo
eficiencia dialéctica en todos los está cerca del Gran Pueblo”, “Cuando yo muera y venga mi ánima, estacionado de los suyos: participa en la celebración de muertos del
ámbitos es el sustento de las in- encontrará los mismos senderos por donde anduve en vida”. pueblo, escoge a una mujer, dominga, desea para sí la fama, el respeto
justicias que los poderes fácticos Luego, poco a poco van apareciendo coincidencias entre Juan que trae consigo un cargo público…
de la economía capitalista perpe- Pérez Jolote y el tercer capítulo de Los indios de México, “La última Y junto a la explotación de los enganchadores y al endeudamien-
tran contra las grandes masas, las trinchera”. Los cargos innecesarios –el de primer mayor, cuyo deber to previo al viaje hacia diversas fincas, a la obediencia, casi devoción al
que parecen no darse cuenta de es servir al secretario yendo a buscar leña, agua o trago, por ejemplo; ladino porque “es el que manda, el hijo de dios, el hijo del cielo, el de
es una toma de posesión en el ayuntamiento regional, sin reconoci- la cara blanca”, junto al trabajo para desquitar el dinero que servirá
que existen otras, muchas, formas miento legal y más ligado a la organización religiosa, según las notas al para “los gastos” de un casamiento –“uno cincuenta de plátanos, un
de vivir. Pero aún permitimos que final–, el aguardiente como aderezo principal de las relaciones entre peso de naranjas, dos atados de panela, seis pesos de pan, cuatro pe-
se nos considere números de una los pobladores y de ellos con las autoridades –la entrega de un litro sos de carne, un garrafón de trago y cuatro cajas de cigarros”–, junto
ecuación monetaria en la que, de “trago” al momento de pedir a Dominga para Juan, el pago de a la concepción de la mujer y los hijos como otras tantas extremi-
últimamente abstractos, todos determinada cantidad de aguardiente como multa cuando se comete dades para las labores del campo, para cortar leña, Juan Pérez Jolote
resultamos redundantes; vale la un delito–, lo que lleva a los hombres a un estado de embriaguez casi nos entrega parte de la mitología de los tzotziles, como la historia
permanente, estado al que se aferran por costumbre o por escape, del llanto de Chulmetic, la sagrada señora, la luna, derramado a causa
pena, pues, reconsiderar nuestra estado dentro del que los patrones ladinos notan la presencia de de la muerte del padre de Chultotic, el sol. No llores, madre, le dijo
humanidad y la de los idiotas y una especie de capataz.Y el que, por si fuera poco, significa ganancias Chultotic a la luna, o su padre muerto no volvería a los tres días. Ella
los ciegos, los marginales, frente para ellos: “Una vez, los vigilantes le quitaron un garrafón porque no no escuchó las razones de su hijo y el padre del sol no regresó más;
a la extrema formalización de la lo compró donde debía de comprarse”, narra Juan, refiriéndose a es por eso que a diario el sol baja al olontic a ver a su padre y a los
razón como explicación e ideal su hijo Lorenzo, a las ocasiones que ha debido ir en su lugar por el hombres y mujeres muertos que no volverán al tercer día, como
de la perfección humana y social. trago que vende en casa, y señala que “”Hay dos fábricas de trago en pasaría de no ser por el llanto de la luna.
San Cristóbal y los dueños se han repartido los pueblos… uno ven- Los tzotziles. Desde su tiempo fuera del tiempo se muestran,
de a los chamulas y zinacantecos; el otro vende a todos los demás asoman los ojos y dan, quizá con reticencia, sus historias, el costum-
pueblos, que son muchos, tantos, que el dueño es el hombre más bre que han registrado Fernando Benítez y Ricardo Pozas en sus
rico de San Cristóbal y paga vigilantes que andan en los pueblos”, lo obras. Y es esto último, eslabón de una cadena completada por la
cual coincide con lo escrito poco más de diez años después por Fer- opresión del ladino, lo que los retiene en ese fondo de miseria suyo
nando Benítez: “No es obra del azar que el único millonario de San tal vez inamovible, eterno.
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Luis Gonzaga Urbina:
“era un cautivo beso enamorado
de una mano de nieve, que tenía
la apariencia de un lirio desmayado
y el palpitar de un ave en la agonía.
Y sucedió que un día,
aquella mano suave
de palidez de cirio,
de languidez de lirio,
de palpitar de ave,
se acercó tanto a la prisión del beso,
que ya no pudo más el pobre preso
y se escapó; mas, con voluble giro,
huyó la mano hasta el confín lejano,
y el beso que volaba tras la mano,
rompiendo el aire, se volvió suspiro.”
fOTO: PETER J. GOIN fOTO: PETER J. GOIN
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