declaracion florence by NY845v61

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									Florence Cassez
Centre femenil de readaptacion social de Tepepan
Calle La Joya - Col. Valle Escondido - Deleg Tlalpan
Mexico D.F. CP 16020



                                                             Toca Penal: 198/2008



C. MAGISTRADO DEL PRIMER TRIBUNAL
UNITARIO EN MATERIA PENAL DEL
PRIMER CIRCUITO



Marie Louise Florence Cassez Crepin, sentenciada en la causa penal 25/2006
del Juzgado Quinto de Distrito de Procesos Penales Federales en el Distrito
Federal, reitero ante este Tribunal de alzada mi inocencia.

Comparezco en esta audiencia de vista a expresar la verdad que siempre he
sostenido: SOY INOCENTE, y a exponer por mi propio derecho los antecedentes,
razones y agravios que obligan a este tribunal de apelación a revertir en justicia y
derecho la injusta sentencia que pesa sobre mi persona.

Antecedentes. Soy ciudadana francesa, nací en Lille, Francia, el 17 de
noviembre de 1974. Llegué a México en marzo de dos mil tres invitada por mi
hermano, Sebastián, casado con una mexicana.

Siempre ingresé y residí en México en forma legal. Al pisar suelo mexicano
busqué asimilarme a la sociedad y conseguí trabajo.

La sentencia que apelo me impuso una pena de noventa y seis años de prisión.
Tengo treinta y tres años cumplidos. En otras palabras, la sentencia me encadena
a prisión perpetua por delitos que no he cometido.

Llevo treinta y un meses detenida. Mi pesadilla empezó el ocho de diciembre de
dos mil cinco cuando fui detenida por elementos de la Agencia Federal de
Investigaciones. Por veinticuatro horas fui incomunicada, sin abogado, sin poder
efectuar una llamada, y sin saber el motivo cierto de mi detención. Así, sin ser
puesta a disposición, permanecí en una caja negra, el día y la noche encerrada en
un vehículo policial. Al siguiente, en la madrugada, fui exhibida ante los medios de
comunicación como una delincuente, una secuestradora. Entonces los medios
dieron cuenta de un “rescate en vivo” y en medio de ello una mujer francesa.

Ese día, esa madrugada, sin haberse iniciado una investigación formal en mi
contra, por afanes evidentemente ajenos a la justicia y la verdad, la policía decidió
aventarme a un circo mediático. Desde entonces, mi persona, mi rostro, mi
nombre, quedaron ineluctablemente atados al grave estigma de “secuestradora”.
Empero, el festín no paró allí.

En el curso de mi arraigo, el cinco de febrero de dos mil seis, en una entrevista
televisiva en el programa Punto de Partida de Televisa, la Agencia Federal de
Investigaciones tuvo que admitir que el operativo dado a conocer por los medios
era en efecto una recreación. Ante el reclamo del montaje, la autoridad ministerial
optó por un eufemismo: “recreación”. En la investigación interna y las aclaraciones
públicas por esta grave irregularidad, se dijo simplemente que hubo un “error”. Un
error de horas; y todo para condenarme a 96 años.

Aún así, el diez de febrero se reconoció oficialmente que el operativo no fue en
vivo sino “recreado a petición de los medios”. Cuestionada sobre la validez de la
investigación, la autoridad ministerial se apresuró a contestar que la recreación “no
incidía en la validez legal.”

Lo cierto es que al dos de febrero de dos mil seis la averiguación previa no
arrojaba datos sólidos y suficientes que pudieran incriminarme y vincularme a los
delitos cuya comisión hoy se me atribuye.

A nivel de investigación, un testigo dijo reconocer mi voz y mi pelo. Dijo que era
güera, pero la verdad es que soy pelirroja de nacimiento. Las demás personas
manifestaron indubitablemente no haberme visto ni escuchado antes; esto es no
reconocieron ni mi voz ni mi rostro.

Para ese entonces, es decir, para cuando se desveló públicamente el montaje, la
verdad ya había sido sacrificada en aras de la versión que la policía había vendido
a la opinión pública. El descubrimiento del montaje lejos de hacer reconsiderar al
Ministerio Público, lo empujó al abismo de la mentira y la simulación. Ese día inició
otro montaje, el de mi incriminación legal.

A partir de entonces, las cosas dieron un giro sorprendente; las personas que
inicialmente no me reconocieron, súbitamente empezaron a hacerlo. E, incluso, de
la nada, apareció un testigo.

Para evitar mayores complicaciones y escándalos, el Ministerio Público apresuró
su investigación y el tres de marzo de dos mil seis ejercitó acción penal en mi
contra por los delitos de delincuencia organizada, secuestro y portación de arma
de uso exclusivo del ejército.

La causa penal 25/2006 instruida en mi contra por los delitos de delincuencia
organizada, privación ilegal de la libertad en la modalidad de secuestro y
otros, seguida ante el Juzgado Quinto de Distrito de Procedimientos Penales
Federales.

La sentencia que me condena a pasar el resto de mi vida en reclusión, carece de
un razonamiento crítico, serio y meticuloso. Procedo a enumerar sus violaciones y
errores más flagrantes:

La sentencia me considera culpable de pertenecer a un grupo de delincuencia
organizada. Su razonamiento final concluye:

     “Elenco probatorio antes reseñado […] que resulta apto y suficiente
     para acreditar […] que la activo FLORENCE MARIE LOUISSE
     CASSEZ CREPIN y otro, perteneciendo a una congregación
     criminal, ambos teniendo funciones de dirección, administración y
     supervisión […] organizada bajo estrictas reglas de disciplina, de
     manera reiterada, que cuando menos funciona desde el año dos
     mil dos, se organizaron para realizar de forma reiterada los
     secuestros [...] “

La sentencia concluye que pertenezco a una congregación o banda criminal
dedicada al secuestro cuando menos desde dos mil dos. Sin embargo, la
sentencia pasa por alto que llegué a México por primera vez en marzo de dos
mil tres. El razonamiento denota un error conceptual grave y una seria omisión de
estudio, pues en el proceso mis ingresos al país están más que probados. Ubica
mi pertenencia a banda organizada desde 2002, pero me condena por unos
hechos ocurridos a finales de 2005.

La sentencia también pasa por alto que en el año de dos mil cinco pasé una parte
importante del año en mi país natal Francia, y por tanto omite contrastar ese dato
esencial en su razonamiento.

Ruego a este Tribunal de alzada que pondere en conciencia mis declaraciones
que protestan mi inocencia y dicen la verdad. En mi declaración ministerial rendida
el nueve de diciembre de 2005, manifesté que “en el mes de julio del 2005,
cuando terminó mi contrato de renta con el departamento de la colonia Roma, dejé
el mismo, por lo que me fui a Francia a la casa de mis padres, siendo esto el
día 22 de julio, regresando el día 9 de septiembre del presente año […]”

Lo dicho en esta declaración está acreditado por los informes del Instituto Nacional
de Migración que confirman: 1. Que he residido en forma legal en los Estados
Unidos Mexicanos, con calidad migratoria No inmigrante visitante con actividades
lucrativas. 2. Que efectivamente estuve fuera de México a partir del 20 de julio y
regresé el 9 de septiembre de 2005.

En el expediente obra igualmente constancia que corrobora mis declaraciones en
el sentido de tener un trabajo de “Hostess”, recepcionista, en El Hotel Fiesta
Americana Grand, Chapultepec.

En el contexto de estos antecedentes y datos, haber salido por un mes y medio
del país, haber solicitado cambio de calidad migratoria ante el Instituto Nacional de
Migración y tener empleo fijo, la imputación de pertenecer a una congregación
criminal dedicada al secuestro resulta un tanto inverosímil.

Mis declaraciones contienen la verdad y están corroboradas por datos ciertos. En
diciembre de 2005 celebré un contrato de arrendamiento para vivir cerca de mi
trabajo en la calle de Hamburgo, esquina Burdeos. Existen datos que confirman
ese hecho, como lo es la declaración del arrendador Adrian Pini Nolásco y la
existencia del contrato de arrendamiento del citado departamento.

Yo solo puedo dar cuenta de mis actos y de mi conciencia. La verdad que me
asiste se basa en el recuento de lo que me encontraba haciendo en ese mes de
diciembre de 2005. Repito que resulta inverosímil pertenecer a una banda
dedicada al secuestro y al mismo tiempo acudir a la autoridad migratoria a pedir
permiso de trabajo.

En fin, nada de mi dicho fue valorado por la juez de la causa. En este caso, tal
parece que mi verdad no importa.

Los informes de mi empleador Servibosque, S.A. de C.V., Hotel Fiesta Americana,
Grand Chapultepec, arrojan un indicio de gran importancia. En el sumario, este
Tribunal podrá y deberá justipreciar el informe del 16 de octubre de 2006, firmado
por el Gerente de Recursos Humanos que confirma que tenía celebrado un
contrato por tiempo determinado del 7 de noviembre al 9 de diciembre de 2005,
¡no reportando el motivo de su ausencia los días 8 y 9 de diciembre 2005!

Al informe se agregó copia de la tarjeta de control de firmas, ingresos y salidas
que me correspondía y que da cuenta de mi asistencia puntual al trabajo y de mis
horarios que eran de las 15 horas a las 23:30 horas.

Probé en juicio que tenía un trabajo y horarios fijos. Más aún, el reporte da cuenta
de un indicio esencial, a saber: que el 8 de diciembre no fui a trabajar. Y
efectivamente no fui a trabajar el 8 de diciembre de 2005 porque ese día fui
detenida y sumida en una caja negra de indefensión y arbitrariedad, hasta que la
policía me exhibió a los medios como secuestradora.

Ahora bien, en el sumario aparece también constancia de los infundios y abusos a
los que se expuso mi persona a fin de ahondar la imagen de secuestradora y
generar el juicio perfunctorio de los medios y de la opinión pública.

La presentación ante la televisión no bastó. Ruego a este Tribunal revise la nota
del Diario “La Crónica” aparecida el 16 de diciembre de 2005, cuyo encabezado
dice: “La secuestradora francesa iba por 7 clientes VIP del Fiesta Americana.”
La historia que publicó ese medio informativo carece de toda veracidad y de
cualquier relación con la investigación; sin embargo, es claro que desde entonces
se me imponía un juicio lapidario.
Como ya lo señalé antes, desde mi exposición a los medios pasé a ser
estigmatizada como “La secuestradora francesa”

Es evidente que la nota de prensa del 16 de diciembre sólo pudo provenir de
información o, mejor dicho, desinformación filtrada desde la Procuraduría General
de la República. Más aún, la nota no contiene ninguna relación con la realidad de
la investigación, a pesar de lo cual así fue publicada en evidente perjuicio a mi
persona e imagen.

La sentencia afirma que tenía funciones de dirección, administración y supervisión.
Sin embargo, omite dar cuenta en qué se hacían consistir esas funciones.

Más aún, los antecedentes que acabo de exponer y que están acreditados en el
sumario, permiten contradecir la imputación. Y la contradicen pues, en efecto,
resulta inverosímil que alguien asuma una posición de dirección, administración o
supervisión en una organización criminal, “organizada bajo estrictas reglas de
disciplina”, y al mismo tiempo se preocupe de mantener su calidad migratoria en
orden, de tener un empleo fijo, regulado por tarjetas de entradas y salidas, y de
tomar vacaciones para ver a su familia en su país natal.

Otro dato que aparece en el sumario y que me desvincula de la pertenencia a la
banda organizada, que es fundamental y no fue debidamente valorado, es el
relativo al inicio de la averiguación previa y la declaración de una de las víctimas, a
saber: Valeria Cheja Tinajero.

La averiguación previa que dio origen a mi proceso inicia, precisamente, con la
investigación del secuestro de la señorita Valeria Cheja Tinajero, estudiante de 18
años, quien fue secuestrada el 31 de agosto de 2005. La indagatoria es la
SIEDO/UEIS/190/2005 y la investigación relativa fue ordenada el 2 de septiembre
de ese año.

Primer dato que debe adminicularse como indicio de peso. En agosto de 2005
está plenamente probado que yo me encontraba fuera del territorio nacional;
estaba en Francia en visita a casa de mis padres. Los registros de mis salidas y
entradas a México constan en los informes del Instituto Nacional de Migración y de
la Embajada de Francia.

Si yo era parte de la dirección y administración de una banda organizada bajo
estrictas reglas de disciplina, no es creíble que haya salido de vacaciones y haya
estado fuera del país un largo tiempo y durante la comisión de un secuestro.

Valeria Cheja Tinajero fue liberada el 5 de septiembre de 2005, seis días más
tarde. De nuevo, durante ese tiempo es claro que yo estaba fuera del territorio
nacional.

Hasta el 9 de diciembre de 2005, ninguno de los informes de la policía a cargo de
las investigaciones me vincula; de hecho ninguno de estos informes refiere la
presencia de una mujer o la salida de una mujer del rancho “Las Chinitas”

Es de notarse que la averiguación previa en cuestión inició con motivo del
secuestro de esta persona. Evidentemente, Valeria Cheja Tinajero no me
reconoció y manifestó que: “nunca escuché ningún tipo de voz de mujer.”

La declaración de Valeria Cheja Tinajero resulta coincidente con las primeras
manifestaciones de las víctimas Cristina Ríos Valladares y su hijo Christian Hilario
Ramírez Ríos, quienes tampoco refieren en sus declaraciones primigenias la voz
de una mujer y quienes fueron contestes en no reconocerme.

La declaración inicial de Valeria Cheja es indicativa de mi inocencia. Resulta
absolutamente inverosímil que estando de vacaciones en mi país, haya regresado
a México a participar y sumarme como “cuadro directivo o supervisor” en una
banda delictiva y al mismo tiempo haya conseguido empleo y acudido a las
autoridades migratorias a cambiar mi situación migratoria. En este sentido, es
fundamental vincular y valorar de manera concatenada la declaración de Valeria
Cheja con las coincidencias que obran en las primeras declaraciones e Cristina
Ríos Valladares y su hijo de Christian Ramírez Ríos.


Inmediatez procesal y valoración de pruebas.

La sentencia que me condena a noventa y seis años de prisión, dice basar su
juicio en una apreciación razonada, sustentada en sólidos principios judiciales.

No soy abogado ni tengo estudios en derecho; menos aún en derecho mexicano
o en las complejas reglas que regulan el procedimiento penal en el que
fantasiosamente me veo involucrada.

No obstante, sí entiendo lo que significa el principio de inmediatez procesal que
implica conceder mayor fe o peso probatorio a las primeras declaraciones de las
personas que deponen o declaran en un procedimiento.

Entiendo inmediatez por espontaneidad, por la libre apreciación de un hecho sin
aleccionamiento previo de abogados o de los intereses que determinan un
proceso. Sé también que este principio rige para todas las partes, acusado y
Ministerio Público, y que su sustento fundamental es la proximidad con los hechos,
el descubrimiento fiel de los hechos y, sobre todo, el apego a la verdad.

La sentencia apoya sus razonamientos al invocar la jurisprudencia de ese principio
fundamental. Empero, en la conclusión final lo cierto es que la sentencia y el
razonamiento judicial se apartaron en mi perjuicio lo más lejos posible del principio
de inmediatez al que protesta ceñirse.

En breve, la inmediatez procesal se resume en una frase: “La declaración
precedente, la inicial, prevalecerá siempre respecto de las ulteriores.”

Doy cuenta de este principio y de su importancia en el procedimiento, y
especialmente en la valoración de pruebas, para explicar ahora por qué en mi
caso dejó de observarse en claro perjuicio a mi persona y a mis garantías de
debido proceso y juicio imparcial.

Como lo expongo desde el principio de este escrito, al momento de ser detenida
nadie me imputaba la comisión de un hecho ni me señalaba o vinculaba con
secuestro alguno. Fue precisamente al servir de alimento fácil a las noticias, que
pasé a ser estigmatizada.

Sin embargo, en la investigación, dos personas, a saber: Cristina Ríos Valladares
y su hijo Christian Hilario Ramírez Ríos, son consistentes y contestes en no
reconocerme, en no identificar mi voz y en no dar cuenta de ningún vínculo con mi
persona. Su primera declaración rendida el día de su liberación, el 9 de diciembre
de 2005, es clara.

Doy cuenta de la parte medular y sustancial de las primeras declaraciones de
ambas personas, rendidas ante el Ministerio Público investigador, unas horas
después de mi detención:

     1. Declaración de CRISTINA RÍOS VALLADARES (rendida a las
        catorce 14:00 horas del 9 de diciembre de 2005. Foja 261 Tomo
        I): […] me percaté que efectivamente la persona encapuchada
        tenía en su uniforme las siglas de AFI; enseguida nos sacaron de
        la casa y nos subieron a una patrulla de la AFI y nos trasladaron a
        estas oficinas; estando a bordo de la patrulla de la AFI me percaté
        que tenían a dos personas viendo hacía la pared, un hombre y
        una mujer rubia, enterándome por uno de los policías que esas
        personas los habían detenido en la casa donde estábamos en
        cautiverio [sic], pero ignoro qué participación hayan tenido en
        mi secuestro. Durante la presente diligencia tuve a las personas
        que ahora me entero responden a los nombres de ISRAEL
        VALLARTA CISNEROS y MARIE LUISE CASSEZ CREPIN y
        después de observarlos con detenimiento manifiesto que no
        conozco a estas personas y es la primera vez que los veo, ya
        que a las personas detenidas que vi en la casa de seguridad las vi
        cuando estaban de espaldas, pero la ropa que traen es la misma;
        también los escuché articular palabras y manifiesto que no
        conozco la voz de ellos, ya que la voz de mis diferentes
        cuidadores era más ronca y considero que siempre la fingían
        […]

     2. Declaración de CRISTIAN HILARIO RAMÍREZ RÍOS (menor de
        edad, rendida a las 12:00 doce horas del día viernes 9 de
        diciembre de 2005. Foja 242 Tomo I): […] yo todavía me
        encontraba dormido, cuando escucho que entraron unas personas
        armadas que decían que nos tapáramos, pero otra persona dijo
        que éramos víctimas, fue cuando me di cuenta que eran
        elementos de la Agencia Federal de Investigación, nos
        rescataron, y nos trajeron a esta oficina para declarar. Acto
        seguido esta Representación Social de la Federación procede
        a ponerle a la vista a las personas que fueron detenidas en la
        casa de seguridad [sic], a través de la cámara de Hessel,
        donde se le pone a la vista a través del cristal a ISRAEL
        VALLARTA CIRSNEROS alías “CANCER” y FLORENCE MARIE
        LOUISE CASSEZ CREPIN, a quienes de forma individual se les
        solicitó manifestaran en voz alta, sus generales, actividades
        laborales, nombres de sus hijos y sus edades; por lo que después
        de haberlos visto y escuchado con detenimiento el menor,
        manifestó que a la primera persona que responde al nombre de
        ISRAEL VALLARTA CISNEROS, lo identifico por su voz,
        plenamente sin temor a equivocarme como la misma persona que
        me refiero en mi declaración como HILARIO, quien era el jefe
        porque daba las órdenes y me hacía preguntas. Asimismo
        señalo que la persona de FLORENCE MARIE LOUISE
        CASSEZ CREPIN, no la reconozco físicamente ni por la voz
        […]
Después del 5 de febrero, cuando se produce el descubrimiento de la recreación
mediática que montó la policía para presentarme sin datos y sin investigación
como una secuestradora, se imprimió a la averiguación previa una línea evidente
para incriminarme y rescatar la investigación del descrédito de la opinión pública.

Entonces, de la nada, las dos personas que en un origen y a escasas horas de
haber sido liberadas no me reconocieron, empezaron a recordar y dar cuenta de
datos inverosímiles. Cristina Ríos Valladares vuelve a declarar el 8 de febrero de
2006, a las 11:10, y su hijo Christian Hilario Ramírez Ríos el 14 de febrero de 2006
a 15:50. En su ampliación, ambos testigos empiezan a recordar y a arrojar datos
de incriminación. Sus ampliaciones están especialmente volcadas sobre mi
persona. Ambos concluyen la diligencia de ampliación haciendo anotaciones
manuscritas sobre una fotografía mía y apuntando un reconocimiento.
Las diligencias, todas ellas, desvelan un montaje, una inducción.

Y para dar cuenta de la inducción, bastaría ir precisamente a las primeras
declaraciones rendidas el 9 de diciembre, en las que se plasmó una confesión
misma de la inducción por parte de la policía y luego del Ministerio Público. Me
explico:
Ambos, Cristina Ríos Valladares y su hijo Cristian Hilario Ramírez Ríos son
coincidentes en no reconocerme ni por rostro ni por voz. Además, Cristina Ríos
Valladares expresa que nunca vio a ninguno de sus secuestradores. Sin embargo,
inmediatamente después de expresar su negativa de reconocimiento, en el acta
de su primera declaración se asentó lo siguiente:
     “Estoy enterada, por voz de los Agentes de la AFI, que las
     personas que detuvieron son parte de mis secuestradores, por
     lo cual denuncio el delito de privación ilegal de la libertad en la
     modalidad de secuestro cometido en mi agravio de mi menor hijo
     CRISTIAN HILARIO RAMÍREZ RIOS y procedo en contra de
     ISRAEL VALLARTA CISNEROS Y MARIE LUISE CASSEZ CREPIN
     […]”

Al valorar esta denuncia, ruego a este Tribunal analizar el sentido y alcance de
esta última manifestación. Se trata de una flagrante inducción plasmada y
reconocida en el acta misma de la declaración. Es decir, la testigo dice no
reconocerme, sin embargo los agentes de la Agencia Federal de Investigaciones
le dijeron y la enteraron que “yo era parte de sus secuestradores”.

Su negativa fue espontánea; al ser colocada en la cámara de Hessel la testigo dijo
no reconocerme; inmediatamente después la policía insistió y le dijo que yo sí era
una de las responsables. Eso se llama inducción.

Esto ocurrió el día 9 de diciembre, ese mismo día, mi cara y mi nombre recorrieron
todos los medios masivos de comunicación. Es imposible e indebido jurídicamente
eludir estas circunstancias al valorar los subsecuentes testimonios de Cristina
Ríos Valladares. Dos meses más tarde, el escándalo mediático había alcanzado
su punto crítico de inflexión cuando se desvela la existencia del montaje. La policía
y el Ministerio Público acometieron una burda inducción para incriminarme.

La valoración de estos testimonios es medular. Tan lo es, que en ello va mi vida
de por medio. Ruego a este Tribunal que efectivamente, al apreciar en su justo
valor, contraste los primeros testimonios con los rendidos dos meses después y en
circunstancias totalmente irregulares. Ruego pondere con justicia y serenidad el
peso de cada uno de ellos.

La juez de la causa invoca el principio de inmediatez procesal, pero lo cierto es
que no lo aplicó. Antes bien, lo violentó flagrantemente.

Más adelante expondré las contradicciones que vician las ulteriores declaraciones
de los testigos Cristina Ríos Valladares y Cristian Hilario Ramírez Ríos. Por el
momento, ruego a este Tribunal tomar en consideración que las mismas se
rindieron dos meses más tarde, en febrero de 2006, concretamente los días 8 y 14
de febrero de 2006.

Ruego tomar en consideración las circunstancias, que son ineludibles, en que se
producen estas declaraciones, esto es, después de que el trabajo policial quedó
exhibido como una recreación, un montaje, una farsa. En ese contexto la buena fe,
la seriedad y la transparencia de la investigación se derrumban, caen por su
propio peso.

Ruego tomar en consideración que la señora madre del menor, claramente
manifiesta en su declaración primera que además sus captores “seguramente
fingían la voz.” Su declaración primera pasa luego a ser contradicha por sus
afirmaciones subsecuentes, cuando de repente y de la nada, mi voz, mis manos,
mi caballo pasaron a ser fácil y claramente identificables.

También carecen de toda credibilidad las anotaciones que los testigos efectuaron
sobre mis fotografías. Estas denotan una burda inducción. Ruego a este Tribunal,
tomar en cuenta que desde el 9 de diciembre de 2005 mi cara había sido pública y
reiteradamente expuesta como la de una “secuestradora”; ruego también tomar en
cuenta que en esas ampliaciones no participó mi abogado y sobre todo que para
entonces la actuación policial era seriamente cuestionada.
Lo jurídicamente válido es que las primeras declaraciones tienen más valor que
las ulteriores. Ese principio vale tanto para la defensa como para el Ministerio
Público. Resulta injusto y arbitrario que el principio de inmediatez deje de
observarse cuando se trata de valorar declaraciones que están teñidas por el
aleccionamiento de la parte acusadora.

Las declaraciones rendidas en el contexto que describo, pierden credibilidad.

Para dar cuenta del principio de inmediatez procesal cito la jurisprudencia
aplicable:

      PRUEBA TESTIMONIAL. PRINCIPIOS QUE RIGEN LA
      INMEDIATEZ PROCESAL PARA SU VALORACIÓN.
      Los principios que rigen la inmediatez procesal, para efectos de
      valoración de la prueba testimonial son la percepción, evocación y
      recuerdo, los cuales se ven afectados con el transcurso del tiempo,
      en virtud de que en cuanto a la primera, como facultad de
      percatarse de los sucesos a través de los sentidos, por sí
      misma se va desvaneciendo en cuanto a su fidelidad al pasar
      del tiempo; la evocación como la facultad de traer al consciente lo
      que permanece guardado en la memoria, además de variar en cada
      persona, dicha facultad también se debilita al correr el tiempo;
      finalmente el recuerdo como la capacidad de almacenar los
      acontecimientos captados por los sentidos se va olvidando
      paulatinamente; por ello, el derecho reconoce el principio de
      inmediatez como factor importante, que deberá tomar en cuenta
      el juzgador al valorar lo declarado por los testigos.1

Las ampliaciones de los testigos denotan inducción y sobre todo mala fe por parte
del órgano investigador.

Detalle de contradicciones en las declaraciones de los testigos:

Como ya lo he señalado, cuando inició la indagatoria dos testigos fundamentales,
Cristina Ríos Valladares y Cristian Hilario Ramírez Ríos, fueron contestes en no
reconocerme y en no identificar mi voz. A partir del montaje de mi “detención”, y
especialmente a partir del momento en que la maniobra policial fue exhibida, las
autoridades se avocaron a inducir y montar pruebas de incriminación.
El dato más palpable de este desvío de la buena fe del Ministerio Público se
verificó en las subsecuentes declaraciones de estas dos personas.
Repito, en su primera declaración nunca hicieron mención a la existencia de una
mujer, siempre ubican en el lugar a personas del sexo masculino; cuando me
presentaron ante ellos en la llamada cámara de Hessel y me pidieron hablar en
voz alta y decir mis generales, expresamente manifestaron no reconocer mi voz y
no conocerme físicamente.
Contrario a lo anterior, en sus ampliaciones de declaración cambiaron
radicalmente esta versión inicial. En forma inverosímil y repentina, dos meses más
tarde, empezaron a “recordar” detalles no sólo novedosos sino además
contradictorios.
La manipulación es palpable y su intención es vincularme. Concretamente
recordaron que el lugar donde se encontraban, también había una mujer, que ésta
tenía “acento extraño” y que se había encargado de tomar las muestras de sangre
de Christian.


1
  Tesis: I.6o.P. J/6. Novena Época. Tribunales Colegiados de Circuito. Semanario Judicial de la
Federación y su Gaceta. Tomo: XX, Octubre de 2004. Página: 2251
Para explicar estas contradicciones y demostrar la manipulación e inducción de
sus declaraciones, expongo a este Tribunal una tabla comparativa que contrasta la
evolución de sus declaraciones. En la primera columna se transcriben las primeras
deposiciones ministeriales y en las siguientes las subsecuentes ampliaciones de
declaración.




                  DECLARACIONES DE CHRISTIAN HILARIO RAMÍREZ RÍOS


 PRIMERA DECLARACIÓN          AMPLIACIÓN DE DECLARACIÓN              AMPLIACIÓN EN VIDEO
       (9.12.05)                      (14.02.06)                        CONFERENCIA
                                                                           (7.06.06)
…es el caso que               Que el día que me sacaron          …deseando agregar, que en
después llega HILARIO,        sangre de mi brazo izquierdo,      la primera declaración dice
saca a mi mamá de la          la mano que sentí y observé        que VALLARTA me sacó
habitación, me quedo          era muy delicada, suave y          sangre, pero yo solo dije
yo     solo,    después       de piel blanca… y al meter la      que VALLARTA fue el que
HILARIO, me saca              mano dentro de la cobija para      dio la orden, entonces la
sangre de la vena de          sacarme sangre, observé que        señorita         FLORENCE
mi brazo izquierdo, me        la mano era de una mujer de        CASSEZ vi la mano me dijo
dijo que era para             piel blanca, misma mano que        aprieta el puño, entonces
hacerme unos análisis,        no era de las manos                me sonó raro porque yo no
ya que ellos tenían un        habituales que me habían           conocía el acento francés
doctor, en la casa…           tocado        en      anteriores   hasta ese momento, luego le
                              ocasiones, ya que estas eran       dije a mi mamá que oí a una
                              toscas y rasposas… le              persona que tenía un acento
                              comenté a mi mamá que la           raro, mi mamá me preguntó
                              persona que me sacó la             que trate de describírselo
                              sangre había sido una mujer,       pero no me entendió bien…
                              ya que le vi las manos,
                              mismas que eran suaves y de
                              piel blanca…
Acto      seguido      esta   …recuerdo que cuando me
Representación Social         estaba sacando la sangre
de      la    Federación      escuché que la misma
procede a ponerle a la        persona que me la sacó
vista a las personas que      pronunció unas palabras que
fueron detenidas en la        eran las siguientes “aprieta el
casa de seguridad, a          brazo” y en ese momento
través de la cámara de        escuché que esta persona lo
Hessel, donde se le           pronunció como extranjera
pone a la vista a través      con un acento raro y no con
del               cristal…    el tono de mexicana… Acto
FLORENCE           MARIE      continuo esta Representación
LOUISE           CASSEZ       Social de la Federación da fe
CREPIN, a quienes de          de… tener a la vista un
forma individual se les       casete de audio, el cual… se
solicitó manifestaran en      pone a la escucha del menor
voz alta, sus generales,      y una vez que lo escuchó
actividades laborales,        manifestó… reconozco la
nombres de sus hijos y        voz de la persona que
sus edades; por lo que        menciona               llamarse
después de haberlos           FLORENCE MARIE LOUISE
visto y escuchado con         CASSEZ CREPIN, como la
detenimiento el menor,        misma voz de la persona que
manifestó que… la             me sacó sangre de mi brazo,
persona de nombre             lo anterior lo he comprobado
FLORENCE           MARIE      ya que al escuchar esta voz
LOUISE           CASSEZ       en los noticieros que pasan
CREPIN,         no       la   en la televisión la reconozco y
reconozco físicamente         es la misma voz como lo dije
ni por la voz.                de la persona que me sacó la
                              sangre.. Acto continuo esta
                              autoridad pone a la vista del
                           menor      declarante     dos
                           fotografías… PRIMERA.- Se
                           observa a una persona del
                           sexo femenino que porta una
                           blusa de color oscuro, misma
                           persona que se observa en
                           recuadros de ambos perfiles y
                           una vez que la observó con
                           detenimiento manifestó: que
                           reconozco a esta persona
                           que ahora se responde al
                           nombre     de     FLORENCE
                           MARIE LOUISE CASSEZ
                           CREPIN, como la misma que
                           nos fue mostrada a través de
                           un cuarto donde la vi detrás
                           de un vidrio, en las oficinas
                           en donde declaré por primera
                           vez y esta declaración fue
                           posterior      a      nuestra
                           liberación…



                DECLARACIONES DE CRISTINA HILDA RÍOS VALLADARES


  PRIMERA DECLARACIÓN          AMPLIACIÓN DE DECLARACIÓN           AMPLIACIÓN EN VIDEO
        (9.12.05)                      (15.02.06)                      CONFERENCIA
                                                                          (7.06.06)
Durante      la     presente   …mi hijo y yo escuchamos         …la mujer que está
diligencia tuve a la vista a   la voz de una persona            detenida, la recuerdo en
las personas que ahora me      extranjera con acento muy        la segunda casa en
entero responden a los         peculiar, por lo que una vez     donde yo estuve en una
nombres de… MARIE              que he analizado esta voz,       ocasión nos tocaron para
LUISE CASSEZ CREPIN y          con la voz que he escuchado      darnos de comer y por lo
después de observarlos         en      los     medios     de    regular              siempre
con             detenimiento   comunicación (televisión) de     preguntaban que cómo
manifiesto       que      no   la persona que se identifica     estábamos o nos decían
reconozco        a     estas   con      el     nombre     de    que ahí estaba la comida y
personas y es la primera       FLORENCE MARIE LOUISE            esa ocasión que tocaron
vez     que     los    veo…    CASSEZ CREPIN, y sin             nadie         nos         dijo
también los escuché            temor       a     equivocarme    absolutamente nada y
articular     palabras     y   reconozco que es la misma        entraron        simplemente,
manifiesto        que     no   voz que escuché en varias        incluso saludé y no me
conozco la voz de ellos,       ocasiones en las dos casas       contestaron mañosamente
ya que la voz de mis           de     seguridad     en   que    pude descubrirme un poco
diferentes       cuidadores    estuvimos en cautiverio mi       la cara y vi a una persona
era más ronca…                 hijo y yo… percibiendo la voz    de espalda que llevaba
                               y el tono de una extranjera…     un pantalón de mezclilla
                               Acto        continuo      esta   entallado,                 un
                               Representación Social de la      pasamontañas          y     al
                               Federación da fe… de tener a     término                   del
                               la vista un casete de audio…     pasamontañas salía el
                               con la leyenda MUESTRA DE        pelo rubio, esto es por lo
                               VOZ DE LAS PERSONAS…             que respecta a la señora
                               FLORENCE MARIE LOUISE            que     está      detenida…
                               CASSEZ CREPIN… mismo             agente      del    Ministerio
                               audio que se pone a la           Público de la Federación
                               escucha de la declarante la      adscrito,     formula      las
                               cual una vez que lo escuchó      siguientes preguntas a la
                               con      detenimiento…      al   víctima CRISTINA HILDA
                               escuchar dicho audio en          RÍOS VALLADARES… 1.-
                               donde se aprecia la voz de       que diga la víctima si se
                               una     persona     del  sexo    percató del color de piel de
                               femenino de origen francés,      la persona que vio de
                               manifiesta: que una vez que      espalda      que      llevaba
                               lo    ha     escuchado    con    pantalón     de     mezclilla
                            detenimiento y sin temor a      entallado. RESPUESTA.-
                            equivocarme reconozco la        “no”.    2.- que diga la
                            voz de quien dijo llamarse      víctima si se percató de la
                            FLORENCE MARIE LOUISE           complexión física de la
                            CASSEZ CREPIN como la           persona     que     vio    de
                            voz de la misma mujer que       espalda que llevaba un
                            escuchó en las dos casas de     pantalón      de    mezclilla
                            seguridad en que estuvo         entallado. RESPUESTA.-
                            privada de su libertad, de la   “solo vi que era delgada,
                            misma       manera     quiero   llevaba    una     chamarra
                            precisar que derivado de las    negra solo pude ver de la
                            llamadas      efectuadas    y   cintura para abajo, se veía
                            difundidas por los medios       delgada,              llevaba
                            masivos de comunicación, es     pasamontañas… Defensor
                            decir la televisión, de quien   particular de la procesada
                            refiere    ser    FLORENCE      FLORENCE              MARIE
                            MARIE LOUISE CASSEZ             LOUISE             CASSEZ
                            CREPIN al respecto deseo        CREPIN… 1.- Que diga la
                            manifestar y sin temor a        víctima si recuerda cuánto
                            equivocarme que ratifico        cabello    le    salía     del
                            reconocer su voz como la voz    pasamontañas         a      la
                            de la misma mujer que           persona        del       sexo
                            escuché en el interior de las   femenino. RESPUESTA.-
                            dos casas de seguridad en       “era poco y se le salía de la
                            las que estuve privada de mi    parte de atrás, únicamente
                            libertad… Acto continuo se      un mechón”
                            da fe de tener a la vista dos
                            fotografías digitalizadas a
                            color… A LA SEGUNDA, se
                            observa a una persona del
                            sexo femenino que porta una
                            blusa color negro, la cual en
                            recuadro se observa de
                            ambos perfiles, quien ahora
                            se responde al nombre de
                            FLORENCE MARIE LOUISE
                            CASSEZ               CREPIN,
                            manifestando que reconozco
                            a esta persona como la
                            misma que nos fue mostrada
                            a través de la cámara de
                            “Hessel” en las instalaciones
                            de la SIEDO, y ser la misma
                            mujer que estuvo y escuchó
                            en las dos casas de
                            seguridad…



   CONTRADICCIONES ENTRE LAS DECLARACIÓN VERTIDAS POR CHRISTIAN HILARIO
                RAMÍREZ RÍOS Y CRISTINA RÍOS VALLADARES


      DECLARACIÓN DE CHRISTIAN                     DECLARACIÓN DE CRISTINA
        HILARIO RAMÍREZ RÍOS                          RÍOS VALLADARES
               9.12.05                                     8.02.06

…es el caso que después llega             …deseo aclarar que en una ocasión un sujeto
HILARIO, saca a mi mamá de la             del sexo masculino, fue por mi hijo al cuarto
habitación, me quedo yo solo,             donde estábamos secuestrados, y lo sacó
después HILARIO, me saca sangre de        de ahí, argumentado que le iban a realizar
la vena de mi brazo izquierdo, me dijo    unos análisis, siendo que después de una
que era para hacerme unos análisis, ya    hora me lo regresaron a lo cual le pregunté a
que ellos tenían un doctor, en la casa…   mi hijo que, qué había sido lo que le habían
                                          hecho, a lo cual me respondió que le habían
                                          sacado sangre de su brazo, pero que no
                                          había sido un doctor sino que había sido una
                                         persona del sexo femenino que hablaba con
                                         acento raro, ya que no podía pronunciar la
                                         palabra “aprieta” esto es porque dicha
                                         persona le pedía que apretara el puño para
                                         poder sacarle sangre y que había logrado
                                         verle las manos las cuales eran de mujer
                                         blanca y muy bonitas…


       DECLARACIÓN DE CHRISTIAN                   DECLARACIÓN DE CRISTINA
         HILARIO RAMÍREZ RÍOS                        RÍOS VALLADARES
               14.02.06                                   9.12.05

 … de la misma manera deseo              … yo le preguntaba a mi hijo si le hacían algo
 manifestar que en una ocasión los       o lo golpeaban, pero mi hijo decía que
 secuestradores me pegaron porque no     nunca le hicieron nada, al igual que a mí,
 me callaba…                             nunca fue objeto de maltrato físico ni abuso
                                         sexual…


El contraste exhibe las contradicciones y confirma que, a partir de sus
ampliaciones, se produjo un cambio drástico en la narración del desenvolvimiento
de los hechos. Este giro sólo puede explicarse por la inducción y la manipulación
del órgano investigador.
Este Tribunal no puede eludir una apreciación fundamental: en la primera
declaración de Christian Hilario Ramírez Ríos del nueve de diciembre de dos mil
cinco, el testigo únicamente describe, ubica y reconoce a personas del sexo
masculino. Esta narración cambia en su declaración del catorce de febrero de dos
mil seis, cuando introduce a una mujer en su narración.
Es también criticable que en la tercera declaración surge de nueva cuenta la
versión del cabello rubio que salía de un pasamontañas. En este sentido, conviene
subrayar que los recursos de la acusación se repiten en forma evidente, a saber,
el mechón de pelo y la mujer que habla con acento extranjero. Originalmente,
ninguno de estos testigos reconoce mi voz, meses más tarde salta a su memoria
auditiva y dan cuenta de un acento extraño, un acento extranjero, francés. Para
entonces, la historia de la francesa había circulado por todos los medios de
comunicación.
Todo lo anterior resulta inverosímil; es poco digno de fe que dos meses después
de su primera declaración los testigos recuerden súbitamente la presencia de una
mujer con las características señaladas.
Mala fe del Ministerio Público, negación de pruebas e indebida conducta
procesal

La sentencia que me condena no es un juicio razonado y crítico. Todo lo contrario,
el razonamiento es una reiteración acrítica del pliego acusatorio.

Lo es y lo digo puesto que la sentencia violentó un principio medular como es la
inmediatez procesal, pasó por alto las constancias de descargo que se agregaron
a la causa, desatendió las contradicciones inherentes a la versión que postuló el
Ministerio Público y además ignoró o toleró las flagrantes irregularidades de la
conducta procesal e investigadora del Ministerio Público.

No obstante que en el curso de la instrucción se reprodujeron numerosos videos y
notas que dieron cuenta del montaje, la sentencia que me condenó prefirió evadir
este incomodo aspecto del proceso de incriminación. En su razonamiento, la
sentencia prefirió callar sobre la conducta procesal y la intencionalidad con la que
actuaron la policía y el Ministerio Público investigador

Lo cierto es que, para dar cuenta de la verdad histórica de los hechos, era
indispensable examinar el montaje que armó la policía.
Llegado este punto, quiero apuntar y repetir un dato incontrovertible: aún en la
versión oficial consta que no fui detenida en el rancho “Las Chinitas”.

Conforme a los informes de policía se dice que fui detenida en la carretera México-
Cuernavaca, circulando en un vehículo y que ahí fui asegurada por la policía.
Posteriormente, fui trasladada a ese sitio. Es decir, aún conforme a la versión de la
parte acusadora hay coincidencia en que no fui detenida en el rancho “Las
Chinitas”, que no fui detenida en la casa de seguridad ni en compañía o presencia
de las personas que fueron rescatadas.

Por tanto, no había evidencia alguna que me vinculara con la banda, con los
secuestros.

Ahora bien, al ser presentada ante los medios, nadie me había reconocido ni
imputado hecho alguno. No obstante lo anterior, en una grosera y abierta
violación a mi elemental derecho de ser presumida inocente y en contravención al
secreto de la investigación, la policía me exhibió tal y como entonces decidió
estigmatizarme, como una “secuestradora francesa.”

Antes de recabar declaraciones y efectuar un elemental ejercicio de verificación, la
policía adelantó sus conclusiones y me vendió y sacrificó a los medios. Desde
entonces, mi suerte estaba echada.

La policía fijó su posición en el sentido de que yo era miembro de una banda
criminal, antes de corroborar sus pesquisas. Y para hacerlo, decidió no sólo
presentarme sino además elaborar y preparar un montaje televisivo. La mala fe es
evidente. Este Tribunal no puede ignorar ese dato esencial. Y es esa mala fe
precisamente la que da cuenta de la posterior manipulación de la investigación.

En resumen, si la policía simuló todo un montaje ante los medios y la opinión
pública, lo cierto es que nada la detuvo para proseguir con la manipulación a nivel
de la investigación y sostener la versión que vendió originalmente a los medios.

En este contexto, la conducta procesal del Ministerio Público resulta relevante y no
puede ser pasada por alto al efectuar la valoración que conduce al juicio.

     CONDUCTA PROCESAL DE LAS PARTES. La conducta procesal
     de las partes es un dato objetivo de convicción para el juzgador,
     que debe tomarse en cuenta, sin que por ello se violen las garantías
     individuales.2

     PARTES EN EL PROCESO PENAL, ACTUACION DE LAS. La
     actuación de las partes en el proceso está normada por dos
     principios fundamentales: el deber de conducirse con buena fe, y
     el de auxiliar al tribunal. Ciertamente se ha expresado que es una
     exigencia moral que las partes se desenvuelvan con sujeción al
     principio de lealtad y faciliten el conocimiento de los hechos, a fin
     de que la sentencia que recaiga sea la expresión de la justicia. Más
     si en materia civil se discute aun si esta exigencia moral puede
     convertirse en un deber jurídico, en derecho penal no cabe tal
     discusión, porque dada la naturaleza y fin que persigue el proceso,
     la verdad de los hechos más que pertenecer a las partes,
     corresponde a la sociedad, pues en el proceso penal se busca la
     verdad real y no la formal como puede acontecer en el
     procedimiento civil. Por consiguiente, la conducta procesal de las
     partes no puede ser indiferente al juez, sino por lo contrario,
     éste debe tomarla en cuenta al dictar la sentencia, y tratándose



2
 Apéndice al Semanario Judicial de la Federación, 1995. 6ª Época. Tomo IV, Parte SCJN.
Tesis: 176, pág. 121.
        del inculpado con mayor razón, porque ello le permite juzgar mejor
        su personalidad para imponerle una pena justa y adecuada.3

        CONDUCTA PROCESAL DE LAS PARTES, PRESUNCIONES
        DERIVADAS DE LA. Siendo la buena fe base inspiradora de
        nuestro derecho, debe serlo, por tanto, del comportamiento de las
        partes en todas sus relaciones jurídicas y en todos los actos del
        proceso en que intervenga, y siendo la conducta procesal de éstas
        elemento básico para la resolución de los negocios judiciales, los
        jueces deben tomarla en cuenta para derivar de ella, en la
        averiguación la verdad, las presunciones que lógica y
        legalmente se deduzcan al mínimo.4

Una parte considerable de mi defensa estuvo centrada pues en descubrir las
razones y las circunstancias que llevaron a la policía a montar un circo mediático.
Empero, sobre el montaje y la conducta procesal de la policía y el Ministerio
Público, la sentencia optó por enmudecer.

En la instrucción se verificó además una violación flagrante al ejercicio de defensa
y contradicción. Mi defensa pidió fuera llamado a declarar el señor Pablo Reinah,
reportero de Televisa que participó en la cobertura del montaje y que, a la postre,
fue despedido de la televisora. Su testimonio era clave para descubrir las
circunstancias, horas, fecha, que movieron a la policía a actuar como lo hizo, a
efectuar ese montaje.

Me parece incontestable que mi derecho a la defensa merecía ese elemental
examen, sin embargo, alegando impedimentos procesales, la declaración del
periodista no se llevó a cabo y su testimonio fue desechado. En ese sentido, un
impedimento procesal resultó de mayor peso que mi elemental y constitucional
derecho a que se recabe un testimonio clave y se admitan las pruebas que
puedan dar cuenta de mi inocencia o de menos de conocer qué fue lo que
aconteció.

Es un dato incontrovertible que en mi detención la policía simuló un operativo
televisivo, a partir del cual me involucraron, me señalaron y me estigmatizaron.
Desde entonces, policía y Ministerio Público abandonaron la buena fe y optaron
por sostener su historia comprometida ante los medios de comunicación.

El descubrimiento del montaje debe apreciarse como evidencia de su indebida
conducta y de la mala fe que tiñó su actuación.

Este tribunal está obligado a poner en tela de juicio el proceder de la autoridad en
lo que respecta a mi persona y a partir de ahí someter a un examen crítico la
investigación.

Aunque la autoridad ministerial haya intentado justificar su conducta, lo cierto es
que ésta debe ser cuestionada con el mayor rigor crítico.

Invalidez de los informes de la policía investigadora por incertidumbre de la
fecha de mi detención

Desde un principio he sostenido que fui detenida el ocho de diciembre de dos mil
cinco, que ese día permanecí en el limbo legal, en una caja negra de indefensión e
incertidumbre.
La policía, el Ministerio Público, en suma, la parte acusadora postulan lo contrario:
que fui detenida el nueve de diciembre de dos mil cinco.




3
    Semanario Judicial de la Federación, 6ª. Época. Volumen LXXXI, p. 22
4
    Semanario Judicial de la Federación 5ª. Época. Tomo CXXXI, p. 179
Al valorar esta contradicción medular del debate procesal, este Tribunal podrá
apreciar al menos un dato objetivo. Yo he sido consistente en mi dicho, en mi
versión, y me he mantenido así pues siempre he dicho la verdad.
En cambio, la parte acusadora no ha sido fiel a la verdad. Y para probarlo, ahí
está el montaje televiso, que es también un dato incontrovertible en el proceso.
Como expresé líneas arriba, la parte acusadora no respetó su deber legal de ser
fiel a los hechos, todo lo contrario, desde un inicio intentó presentar mi detención
como un “rescate en vivo”, como un dato captado por las cámaras de televisión.
Esa no fue la verdad, y eso ya quedó probado y admitido por las altas autoridades
de la Procuraduría General de la República.
Existe, pues, más que una duda razonable sobre las circunstancias de lugar y
tiempo en que fui detenida. No obstante, tener en contra la presunción legal por su
indebida conducta procesal, la sentencia optó por dar pleno crédito a la versión
policial. Su valoración constituye una violación a mis garantías procesales.
Fui detenida, como lo he dicho desde un inicio y lo sostengo, el ocho de diciembre
del dos mil cinco por agentes de la Agencia Federal de Investigaciones alrededor
de las diez de la mañana sobre la Carretera Federal México-Cuernavaca.
No fui detenida, y en eso también coincide hoy la parte acusadora, en el Rancho
“Las Chinitas”, y tampoco en el interior de una casa de seguridad.
Empero, la mañana del nueve de diciembre, ante los medios de comunicación, sin
asesoría, la policía construyó una versión diferente. En esencia, construyó una
mentira.
Desde entonces, en la medida que me fue posible manifesté que fui detenida un
día antes, el ocho de diciembre y clamé mi inocencia.
Posteriormente, en declaración rendida ante el Ministerio Público Federal a las
quince horas del nueve de diciembre, sin haber podido efectuar la llamada a la
que todo detenido tiene derecho, reiteré que fui detenida el ocho de diciembre.
Una vez ante la autoridad judicial, el nueve de marzo del dos mil seis, sostuve que
fui detenida el ocho de diciembre del dos mil cinco.
El día y hora de mi detención así como mi desconocimiento en los hechos
imputados fueron confirmados por Israel Vallarta Cisneros, quien en su
declaración ministerial del nueve de diciembre del dos mil cinco, afirmó:
     “[…] a Florence Marie Luise Cassez Crepin la conozco desde hace
     aproximadamente un año […] actualmente se pasa todo el día
     trabajando en un hotel de nombre “Fiesta Americana” de Polanco,
     motivo por el cual ella no estaba enterada de las personas que
     tenía secuestradas dentro de mi casa ni participó en ninguno de
     los secuestros que he narrado, sino hasta el momento en que el
     día de ayer (8 de diciembre) fuimos detenidos en el kilómetro 28
     de la carretera Federal México-Cuernavaca.”
En declaración preparatoria, rendida el nueve de marzo del dos mil seis, Israel
Vallarta Cisneros reiteró que:
     “[…] el día ocho de diciembre de dos mil cinco,
     aproximadamente a las diez treinta de la mañana, recogí a la
     señorita Florence en un lugar donde se come alimentos rápidos
     sobre la carretera Federal a la altura del kilómetro 28 […] rumbo a la
     ciudad de México, y a la altura del kilómetro 27 […] entre ocho y diez
     personas vestidas de civil quienes se acercaron a mí, y uno de ellos
     me dijo pertenecer a la AFI.”
La detención ocurrida el ocho, y no el nueve de diciembre, se corrobora además
por el dicho de terceras personas, y se relaciona con la prueba del informe del
Hotel Fiesta Americana, Grand Chapultepec que da cuenta que el 8 de diciembre
de 2005, ya no acudí a trabajar.
Este informe ya fue relacionado y está fechado el 16 de octubre del dos mil seis,
suscrito por el Gerente de Recursos Humanos del Hotel Fiesta Americana Grand
Chapultepec que confirmó, que del siete de noviembre al nueve de diciembre de
dos mil seis trabajé para el hotel Fiesta Americana, pero que los días ocho y
nueve de diciembre del dos mil cinco no me presenté a trabajar.
Adicionalmente, en este sentido deben valorarse el dicho de dos personas que
dieron razón ante el Juez de una detención en la carretera México- Cuernavaca.
En declaraciones judiciales rendidas el dieciséis de agosto del dos mil seis,
Fernando Díaz González Beltrán y Alma Delia Morales Rosales confirmaron que el
día ocho de diciembre entre las diez y diez y media en la carretera México-
Cuernavaca fui detenida.
En este debate destaca un hecho: la autoridad presentó una versión que a la
postre resultó falsa, yo en cambio siempre me he sostenido en que mi detención
ocurrió el día ocho. Yo digo la verdad, la policía no.
La versión de la autoridad ha tenido que ser corregida en diversas ocasiones y dio
lugar a un escándalo mediático que obligó a altos funcionarios de la Agencia
Federal de Investigaciones y de la Procuraduría General de la República a
reconocer públicamente que la detención del nueve de diciembre fue una
“representación”, una escenificación preparada para consumo de los medios.
De su mentira, la propia autoridad tuvo que dar cuenta ante la opinión pública y
ese dato está probado incontestablemente en el expediente.
Ahora bien, y a la luz de ese dato probado, resulta que los informes de policía son
contradictorios e inconsistentes.
Por oficio AFI/DGIP/PI/12498/05 del nueve de diciembre del dos mil cinco, los
Agentes Federales de Investigación Germán Ovidio Zavaleta Abad, Luis Escalona
Aldama, José Aburto Pazos, Carlos Alberto Servín Castorena e Israel Zaragoza
Rico, manifestaron:
     El día de la fecha [9 de diciembre del 2005] siendo las 05:00 horas,
     los suscritos procedimos a implementar un servicio de vigilancia en
     el domicilio ubicado sobre la carretera federal México-Cuernavaca a
     la altura del kilómetro 29.5 esquina con la calle cerrada de
     Ahuacatitla en el rancho denominado “Las Chinitas” […] siendo
     aproximadamente las 05:30 horas el C. Policía Federal de
     Investigación Carlos Servín Castorena observó salir del citado
     domicilio una camioneta de color blanco misma que era tripulada por
     el sujeto antes mencionado (Israel Vallarta Cisneros) en compañía
     de una persona del sexo femenino […] a la altura de la entrada al
     pueblo de Topilejo el C. Policía Federal de Investigación Germán
     Ovidio Zavaleta Abad les marcó el alto, deteniendo su vehículo […]
     procediendo a asegurarlo y abordarlo al vehículo oficial marca
     chevrolet tipo suburban con placas de circulación 954 RDA del
     Distrito Federal; manifestándole a la que ahora sabemos responde al
     nombre de Marie Louise Cassez Florence tenía que acompañarnos
     a las instalaciones de la SIEDO […] esperando durante
     aproximadamente 10 minutos al C. Policía Federal de Investigación
     Carlos Servín Castorena procedimos a retirarnos […] circulando con
     dirección a las instalaciones de la SIEDO […] Israel Vallarta
     Cisneros manifiesta que si no regresa en un tiempo
     determinado a su rancho corren peligro la vida de unas
     personas y de un menor las cuales tenía privadas de su libertad
     […] en virtud de la flagrancia de lo anterior el C. Policía Federal de
     Investigación Carlos Servín Castorena solicitó el apoyo vía radio […]
     siendo aproximadamente las 07:15 horas llegó el apoyo solicitado
     al puente peatonal que se encuentra ubicado en la entrada al pueblo
     de Topilejo […] nos trasladamos al multicitado domicilio donde el C.
     Israel Vallarta Cisneros abrió el zaguán con las llaves que él llevaba
     permitiéndonos el acceso […] lugar en donde encontramos privados
     de su libertad a las personas que nos había mencionado por tal
     motivo se procedió a asegurar el mencionado inmueble […]
Este informe desvela una contradicción o ficción importante, pues ni yo ni nadie
fue asegurado o detenido en el rancho. Es decir, en ese lugar no se encontraron
los supuestos plagiarios o cómplices que refiere en el informe precedente.
Es decir, la razón que explica por qué no fuimos trasladados inmediatamente a
las oficinas de la SIEDO apenas detenidos, resulta falsa y poco creíble. En suma,
el informe no es digno de fe, y por lo mismo debe ser puesto en duda todo su
contenido.
El informe dice esencialmente que mi detención tuvo lugar el nueve de diciembre
alrededor de las cinco horas con treinta minutos, mientras que la entrada al rancho
y la liberación ocurrieron alrededor de las siete horas con quince minutos.
Tal versión fue desmentida plenamente. A las cinco de la mañana del día nueve
de diciembre, reporteros de las principales cadenas de televisión, Televisa y
Televisión Azteca, fueron convocados por personal de la Procuraduría General de
la República a presenciar y grabar el operativo de rescate de personas
secuestradas.
Carlos Rodríguez Romero, empleado de Televisa, compareció al juzgado a
declarar el veintitrés de agosto de dos mil seis y dijo, en esencia, que el 9 de
diciembre del 2005, aproximadamente a las 6:00 de la mañana recibió la orden
de trasladarse al rancho Las Chinitas a cubrir una nota. El traslado le tomó
aproximadamente media hora, razón por la cual llegó al lugar alrededor de las
6:30 de la mañana, en compañía de sus compañeros Bernabé y Miguel Ángel,
lugar en donde se encontró con el reportero Pablo Reináh.

Es decir, a las 6:00 ya había órdenes de la televisora para trasladarse al lugar y a
las 6.30 am ya estaba preparado el montaje puesto que a esa hora ya estaba ahí
el reportero Pablo Reinah, quien cubrió la nota y la comunicó a la televisión.

En su narración, el testigo Carlos Rodríguez Romero manifestó que afuera del
rancho Las Chinitas se encontraba un grupo de entre 15 o 20 elementos del AFI,
los cuales entran al interior del predio y atrás de ellos ingresa el reportero filmando
en tiempo real para transmitirlo a la estación. Que en el cuarto que estaba
inmediatamente a la derecha de la puerta principal del rancho observó a una
persona del sexo masculino tirada en el piso boca abajo, vio a una mujer en un
sillón, armas, fotografías, papeles, un hombre sentado con una venda en la
cabeza, y en otro cuarto a una mujer con un menor.

La intención era clara, se trataba de presentarnos como si hubiésemos estado en
el rancho “Las Chinitas” y como si ahí, en el interior, hubiésemos sido detenidos.
En suma, se trataba de montar y simular una flagrancia.
La poca certidumbre en torno a la fecha en que sucedieron los hechos no es la
única. Las horas reportadas por los Agentes Federales también son inconsistentes
y están contradichas por hechos incontrovertibles.
El oficio de los Agentes Federales afirma que el aseguramiento y liberación de las
víctimas en el rancho “Las Chinitas” ocurrió después de las siete horas con quince
minutos, sin embargo, los noticieros matutinos transmitieron que el operativo tuvo
lugar alrededor de las seis horas con cuarenta y cinco minutos; es decir, al menos
media hora antes de lo que refiere el reporte policial.
La víctima y testigo Cristina Ríos Valladares dice en su primera declaración que:
”el día de hoy, viernes nueve de diciembre de dos mil cinco, entre las cinco y las
seis de la mañana, estaba durmiendo con mi hijo, desperté al escuchar ruido
como pasos que corrían y como que escalaban paredes, enseguida escuché que
golpeaban una puerta y que esta cedía, y… luego escuché que decían “ESTE
QUIEN ES” y otra voz contestaba “… pero llegó una señorita que me abrazó y me
dijo “TRANQUILA, NO PASA NADA, SOMOS LA POLICÍA, SOMOS DE LA AFI,
ES UNA VICTIMA”.
Es decir, en el reporte de policía se informa que nos detuvieron como a las 5:30
horas de la madrugada y que ingresaron al Rancho como a las 7.15 horas. Este
reporte entra en contradicción con lo manifestado por la testigo, cuyo testimonio
acabo de citar.
En aras de enmendar el error, los agentes federales que intervinieron en mi
detención no tuvieron más remedio que corregir la hora del evento. Con ese
“remedio”, hoy se pretende tapar una grave irregularidad.
En declaración ministerial rendida el primero de marzo del dos mil seis, los
agentes Germán Ovidio Zavaleta Abad, Luis Escalona Aldama, José Aburto
Pazos, Caros Alberto Servín Castorena e Israel Zaragoza Rico, aclararon que el
nueve de diciembre del dos mil cinco las actividades de vigilancia iniciaron a las
cuatro de la mañana, que mi detención no ocurrió en la hora de su primer
reporte sino alrededor de las cuatro horas con treinta minutos y que la
liberación de las víctimas sucedió aproximadamente a las seis horas con treinta
minutos.
Al igual y como sucedió con los testigos de cargo, los policías aprehensores
tuvieron que cambiar su versión de los hechos, cuando se dio cuenta del montaje.
En suma, la autoridad aceptó que alteró la realidad al producir un “montaje” o
“recreación” de mi detención.
Ante el cúmulo de inconsistencias y ante el descubrimiento de un proceder
indebido e irregular, lo legal debe ser poner en tela de juicio la veracidad de los
reportes y restarles credibilidad y peso probatorio.
Es inadmisible tergiversar la verdad, sobre todo cuando esa alteración proviene de
la autoridad que está obligada a actuar de buena fe y buscar la verdad.
Un alto funcionario de la Agencia Federal de Investigaciones reconoció que mi
detención ocurrió, como lo afirmé, el ocho de diciembre. En el noticiero Punto de
Partida, el cinco de febrero del dos mil seis, un servidor público leyó un parte
informativo en el que se afirma que mi detención tuvo lugar el ocho de diciembre
del dos mil cinco.
Recientemente, y tan solo como ejemplo, el periódico Reforma del pasado 8 de
junio del 2008, a casi tres años de mi detención, afirma en su primera plana:
    “CASSEZ FUE DETENIDA POR LA AFI EL 8 DE DICIEMBRE DE 2005.”
En resumen, sobre la fecha y circunstancias de mi detención, yo he sido
consistente. En cambio la parte acusadora no lo ha sido y ha demostrado mala fe.

El testigo Ezequiel Yadir Elizalde
La sentencia que me condena, no valoró las pruebas que se ofrecieron para
desmentir la declaración del testigo que responde al nombre de Ezequiel Yadir
Elizalde Flores.
Este testigo, Ezequiel Yadir Elizalde Flores, afirma haber nacido el 5 de noviembre
de 1984, ser hijo de Enrique Elizalde Menchaca y Raquel Flores Martínez. Tiene
su domicilio en valle de Chalco, lugar donde también trabaja en el Billar Elimen,
negocio del padre.

Ahora bien, en su primera declaración Israel Vallarta afirma que Salustio, persona
que lo invitó a participar en el secuestro de personas, le informó que el caso de
Ezequiel Yadir Elizalde Flores: era un asunto personal con su señor padre, ya que
con éste, algunos años atrás, se había aventado un jale, es decir un secuestro,
pero que ese cabrón lo había bailado y que lo único que quería era recuperar su
dinero que le había tocado por dicho secuestro.

Desde el inicio de su rescate, Ezequiel Yadir afirmó que durante su cautiverio lo
había amenazado con cortarle un dedo para enviárselo a su padre y que, por ello,
había sentido un piquete en mi dedo meñique de mi mano izquierda y que, a raíz
de ello, había sentido mi mano, brazo izquierdo totalmente dormido. Como prueba
del piquete, Ezequiel Yadir afirma que le quedó una marca en el dedo meñique de
la mano izquierda.

Cuando fui detenida y me pusieron en la llamada cámara de Hessel, Ezequiel
Yadir Elizalde Flores dijo:
“…fue quien me inyectó…” En esa misma diligencia se puede leer con
posterioridad que se realizó una inspección ministerial de integridad física en la
que se describió lo siguiente: “…así mismo en dedo meñique de mano izquierda
se aprecia un punto de coloración roja, al parecer típico de cuando se aplica
una inyección…”
La imputación fue desmentida por prueba idónea, sin embargo, la sentencia no
valoró ni analizó las pruebas de descargo y se inclinó en forma acrítica a dar peso
a la versión de este testigo.
Pues bien, en el proceso por medio de un dictamen médico, que no fue
contradicho ni objetado por la parte acusadora, se pudo concluir que la
característica descrita, esto es el punto de coloración roja, corresponde a una
petequia5 y no a una cicatriz por punción previa.
Ruego a este tribunal tomar de la secuencia procesal respecto del supuesto
piquete, misma que da cuenta de la falsedad de la imputación.

El nueve de diciembre de dos mil cinco, dio fe el Ministerio Público y,
posteriormente, el 30 de mayo de 2006, siete meses después, el Secretario del
Juzgado certificó: “que en el dedo meñique en la parte media de la mano izquierda
del ateste de referencia se observa un pequeño punto en color rojo el cual al ser
ligeramente oprimido se le nota un poco de más color y al transcurso de dos o tres
milésimas de segundos toma su color natural.”

Primero, resulta inverosímil que siete meses después, la supuesta marca del
piquete siguiera ahí, en el dedo visible.

Contrario a lo sostenido por Ezequiel Yadir, en la instrucción se demostró que la
marca corresponde a una petequia y no a una cicatriz por punción previa.

En el proceso se agregó y desahogó un dictamen médico elaborado por el doctor
Juan Carlos Rueda García, quien exploró físicamente al testigo paciente, y
conforme a su dictamen fechado el 29 de mayo de dos mil seis, afirmó que el
punto en superficie de la piel de la falange media del dedo meñique: corresponde
a una alteración en piel denominada petequia o hipervascularización sub-
dérmica o cúmulo de varios capilares o vasos sanguíneos ya que desaparece con
la digito presión y reaparece al recibir flujo sanguíneo normal.

El doctor concluyó que la característica que presenta un superficie dérmica en
quinta falange de mano izquierda, falange media, corresponde a una
petequia y no a una cicatriz por punción previa.

Este dictamen médico fue ratificado judicialmente el 18 de agosto de dos mil seis,
y posteriormente el veinticinco de septiembre de dos mil seis, el doctor compareció
en audiencia a contestar preguntas de las partes.




5
    Petequia: Mancha pequeña en la piel, debida a una efusión interna de sangre.
A preguntas de mi defensor particular respondió que: “lo que se intentó describir
por el término punción previa fue que lo que se considera una petequia en la
conclusión emitida no se derivó de que en dicho sitio haya existido un piquete
o lesión que interesara el tejido subcutáneo, agregando que no podría
establecer cuando se apareció la alteración de la petequia, toda vez que no pudo
ser un evento generalizado y que hubiese llamado la atención del señor Ezequiel
Yadir Elizalde Flores, quien en su caso pudiese dar información sobre cuando se
percató de su aparición.”

A preguntas del Ministerio Público de la Federación, que lo que se intentó describir
por el término punción previa fue que lo que se considera una petequia en la
conclusión emitida no se derivó de que en dicho sitio haya existido un
piquete o lesión que interesara el tejido cutáneo y subcutáneo, tipo de
lesiones que pueden generarse con cualquier objeto que tenga punta aguda y que
pueda ser utilizada para interesar los tejidos señalados.
Lo anterior consta en el expediente.
Por cuanto hace a las declaraciones de este testigo conviene señalar lo siguiente:
el testigo hace un reconocimiento en su primera declaración, pero lo cierto es que
desde un inicio, su reconocimiento ostenta los visos de un aleccionamiento.
Lo es así puesto que su primer dato es decir que reconoce un pelo güero que se
dejaba salir de un pasamontañas. Esa imputación se reproduce así casi textual,
aunque meses más tarde, por los demás testigos. La coincidencia les resta
verosimilitud.
En el proceso quedó demostrado además que no soy rubia o güera, sino pelirroja
de nacimiento. Existe un dictamen en materia de anatomía y patología de catorce
de noviembre de dos mil seis, en el que se concluyó que no presento datos
anatomopatológicos de haber tenido el pelo teñido de rubio y, además, señaló que
mi color natural de pelo es el pelirrojo.
Con este testigo empieza también la especie de mi acento francés, de que arrastró
la “eres”, declaración que sólo da cuenta de la manipulación que hizo el ministerio
público puesto que esto mismo empezaron a repetir los demás testigos.
Precisamente, esas manifestaciones se repiten de neuva cuenta con los demás
testigos, que arrastraba las “eres”, que tenía un acento francés y que dejaba ver
un mechón de pelo güero. Las coincidencias resultan extrañas y cuestionables. Se
trata más bien de fórmulas fabricadas para incriminarme.
Mi indefensión.
La sentencia condenatoria que me impone la reclusión de por vida es inadmisible
por ser resultado de un procedimiento de investigación viciado, manipulado y en el
que estuve siempre en completo estado de indefensión.
Repito, soy extranjera, francesa. Pero ello no implica estar exenta de la protección
que ofrece la Constitución Política y las Convenciones de Derechos Humanos
suscritas por los Estados Unidos Mexicanos.
Mi condena es el resultado de un procedimiento en el que mis derechos
fundamentales, supuestamente garantizados por la Constitución, fueron
francamente vulnerados; no fueron respetados por la autoridad a pesar de la
obligación que existe para el Estado mexicano de respetar los derechos y
libertades que reconoce la Constitución y la obligación del mismo de garantizar su
libre y pleno ejercicio a toda persona que se encuentre bajo su jurisdicción.
No obstante que las estructuras del aparato gubernamental a través de las cuales
se manifiesta el ejercicio del poder público deben ser capaces de asegurar
jurídicamente el libre y pleno ejercicio de los derechos humanos, lo cierto es que la
actuación de la autoridad investigadora en tratándose de delitos de gravedad
sacrifica por completo esos derechos en aras de un supuesto combate eficaz
contra la delincuencia, sin tomar en cuenta que las consecuencias penales para
esos delitos también son de extrema gravedad, lo que puede conducir a la mayor
de las injusticias: la reclusión de por vida de una persona inocente de los delitos
que se le atribuyen.
Debe reconocerse que todo proceso está integrado por actos jurídicos que
guardan entre sí relación cronológica, lógica y teleológica. Unos son soporte o
supuesto de los otros y todos se ordenan a un fin común: la solución de la
controversia por medio de una sentencia. Los actos procesales, como actos
jurídicos, se encuentran sujetos a las reglas que determinan la aparición y los
efectos de aquéllos. Por ende, cada acto debe ajustarse a las normas que
presiden su creación y le confieren valor jurídico, presupuesto para que produzca
efectos de este carácter. Si ello no ocurre, el acto debe carecer de validez y no
puede producir efectos jurídicos. La validez de cada uno de los actos jurídicos
influye sobre la validez del conjunto, puesto que en éste cada uno se halla
sustentado en otro precedente y es, a su turno, sustento de otros más. La
culminación de esa secuencia de actos es la sentencia que establece la verdad
legal.
Por ello, si los actos en que se sostiene la sentencia están afectados por vicios
graves, que los privan de la eficacia que debieran tener en condiciones normales,
la sentencia no puede subsistir. Carece de su soporte necesario: un proceso
realizado conforme a Derecho y con respeto a todos los derechos, pero
especialmente a los fundamentales. De esta forma, la validez del proceso es
condición de la validez de la sentencia.
El derecho a la presunción de inocencia, la prohibición de incomunicación, el
derecho al debido proceso legal, el derecho a contar con una defensa oportuna y
adecuada, el derecho a contar con asistencia consular, a contar con un traductor
competente, y el derecho a que la investigación sea imparcial, objetiva y legal no
fueron respetados por el Ministerio Público en ningún momento.
Como lo he dicho y puede desprenderse del sumario, fui detenida el día 8 de
diciembre y no así el día 9 de ese mismo mes, en un operativo realizado por
elementos de la Agencia Federal de Investigaciones con ese específico propósito.
No existió motivo alguno para mi detención ni la autoridad tenía elemento alguno
que le permitiera vincularme con la realización de alguna conducta delictiva, no
obstante ya existían investigaciones en curso y las mismas habían arrojado
resultados concretos para la determinación de las personas que supuestamente
se encontraban vinculadas con los hechos delictivos materia de dichas
investigaciones.
A pesar de haber sido detenida sin motivo alguno el día 8 de diciembre, se hizo
contar en el expediente que mi detención ocurrió un día después. Durante ese
lapso permanecí incomunicada, sin ser puesta a disposición de autoridad legítima
alguna y sin respeto a mis derechos fundamentales, provocando una evidente
indefensión y abriendo la posibilidad a la manipulación, la alteración de
constancias, pruebas y demás circunstancias relacionadas con mi detención o con
los hechos delictivos en los que indebidamente se me ha involucrado.
Además de ello, posteriormente fui conducida a un lugar diverso de aquél en el
que fui detenida a efecto de presentar a los medios masivos de comunicación un
montaje televisivo sobre la supuesta actuación de la autoridad en el rescate de
tres víctimas de secuestro.
Frente a todos los medios masivos de información fui colocada en la “posición y
con el carácter” de responsable de los secuestros cuyo rescate de las víctimas se
realizaba en ese momento, violentando de esta forma el derecho a la presunción
de inocencia y a que los responsables de resolver y determinar mi situación
jurídica no quedaran sometidos a presiones externas que afectaran su objetividad
e imparcialidad.
Si frente a la población toda, la opinión pública, (porque las imágenes televisivas
obtenidas por los medios de comunicación durante el montaje realizado por la
autoridad fueron transmitidas y retransmitidas en diversos días y horarios, canales
de televisión y de radio y casi la totalidad de los noticieros del país) representé el
papel de responsable del secuestro de tres víctimas, cómo podría más tarde la
autoridad resolver en forma distinta a como lo hizo. La verdad de la investigación
ya estaba comprometida, pues la autoridad ya había “vendido” una versión” a la
opinión pública.
Presentada a todos como secuestradora (a través de un montaje y sin existir un
solo elemento probatorio para ello) es evidente que en la averiguación previa a
cargo de quien me presentó de esa manera, tenía que sustentarse y ceñirse
ineluctablemente a lo que ya previamente se había hecho del conocimiento
público: mi participación en los delitos en los que no intervine.
El montaje televisivo realizado por la autoridad investigadora no sólo representa
una recreación de la forma en que las víctimas de secuestro fueron rescatadas,
como ha pretendido sostener aquella, sino la afirmación pública de las
circunstancias que rodean el hecho delictivo a pesar de no ser ciertas o no
corresponder con la realidad de los acontecimientos. Entre estas circunstancias se
encuentran las relativas a los responsables ––supuestamente–– detenidos en el
lugar de los hechos y en el momento en que las víctimas de secuestro eran
rescatadas.
Evidencia, así mismo, la enorme posibilidad de manipulación que existe y la
facilidad con la que la autoridad investigadora puede afirmar hechos que no
corresponden con la realidad de lo ocurrido.
A partir de esa manipulación y tergiversación de los hechos, lo que caracterizó la
investigación que realizó el Ministerio Público fue la violación de mis derechos
fundamentales.
No solamente fui detenida en forma ilegal y en una fecha y lugar distintos a los
que se hizo constar, tanto pública, como jurídicamente, sino que tampoco fui
puesta a la inmediata disposición del Ministerio Público a fin de que se garantizara
mi integridad física y moral y se evitara cualquier tipo de coacción o violencia para
doblegar mi voluntad al emitir mis primeras declaraciones.
La detención ilegal y la manipulación de la averiguación previa son datos que dan
cuenta de un efectivo estado de indefensión. Este tribunal deberá apreciar además
que en la averiguación previa se aprecian excesos como lo es las lesiones
probadas por dictámenes médicos de Israel Vallarta.
El reporte médico de la Comisión Nacional de Derechos Humanos fechado el doce
de diciembre de 2005 concluye que las lesiones que presenta Israel Vallarta “son
compatibles con lesiones producidas con un objeto transmisor de corriente
eléctrica.”
Doy cuenta de este reporte pues el mismo apunta indicios de tortura en el
proceder policial. Una policía que es capaz de lesionar o torturar a un detenido,
que organiza un montaje televisivo y estigmatiza de entrada, antes de investigar a
las personas, no es una autoridad que respete los derechos humanos
fundamentales.
Lo anterior está acreditado en el expediente.
En estos casos, la indefensión se pretende tapar con formalidades. En la
declaración que rendí ante el Ministerio Público, se simuló la presencia de un
defensor, un defensor público que en este tipo de investigaciones (de delincuencia
organizada) no interviene, sino cumple un papel formal para legitimar los abusos
en que incurre la autoridad.
Me asistió un traductor, empleado de la procuraduría, quien originalmente no quiso
firmar el acta y fue obligado bajo presión a hacerlo.
Rendí mi primera declaración el nueve de diciembre a las 15:10 horas (3.15 pm),
apenas cinco minutos antes, a las 15:05 horas (3:15 pm), se me concedió la
oportunidad de llamar a la Embajada de mi país, Francia. En la constancia
ministerial, quedó asentado que me contestó una grabadora, es decir que no tuve
contacto con una persona que me pudiera ofrecer la asistencia consular.
Aún así, el ministerio público procedió inmediatamente a recibir mi declaración, sin
que hubiese tenido una oportunidad cierta y efectiva de pedir asistencia.
Más tarde, el ministerio público concedió otra autorización para realizar una
llamada telefónica, ya con posterioridad a rendir mi declaración. Volví a efectuar
una llamada telefónica las 23:50 (11.50 pm) del nueve de diciembre, varias horas
después de rendir declaración.
Contar con un traductor y el derecho a ser informado oportunamente de que un
extranjero puede contar con asistencia consular, son medios para que los
inculpados puedan hacer pleno uso de otros derechos que la ley reconoce a todas
las personas. Aquéllos y éstos, indisolublemente vinculados entre sí, forman el
conjunto de garantías procesales y concurren a integrar el debido proceso legal.
Es evidente que frente a la situación que guardan los extranjeros que se ven
sujetos a un procedimiento penal, del que dependen los bienes jurídicos más
valiosos y eventualmente la vida misma, la notificación del derecho a comunicarse
con el representante consular de su país contribuye a mejorar considerablemente
las posibilidades de defensa y a que los actos procesales en que interviene se
realicen con mayor apego a la ley y respeto a la dignidad de las personas.
El derecho a la información sobre la asistencia consular constituye un medio para
la defensa del inculpado y repercute decisivamente en el respeto de otros
derechos procesales, tal como la libertad de elegir a la persona o profesionista que
deberá hacerse cargo de todos los actos de defensa.
El derecho a una defensa oportuna y adecuada no se agota con la simulada
presencia de un defensor público en el momento en que el imputado de un delito
rinde su declaración o firma el documento en el que supuestamente consta dicha
declaración.
El derecho a la defensa, junto con los demás derechos fundamentales, consiste en
el derecho a participar en todos los actos procesales que se desarrollan durante la
investigación; a confrontar, contradecir y controvertir los elementos que sirven de
base a la acusación; a vigilar, cuestionar o exigir el desahogo de las diligencias en
forma transparente, imparcial, objetiva y conforme con las disposiciones legales
que regulan cada uno de los actos procesales que se desarrollan.
El derecho a la defensa consiste en poder hacer valer todo aquello que el
imputado considera necesario en ejercicio de sus demás derechos y libertades, a
fin de que no se oculten, fabriquen, manipulen o alteren pruebas en su perjuicio.
En la averiguación previa, en toda averiguación previa, se hace constar el
resultando de la investigación y en su conjunto es un procedimiento de
construcción de la verdad sobre la cual será resuelta la causa en definitiva.
Si el proceso de construcción de la verdad es tergiversado, manipulado o de
cualquier manera alterado, el resultado obtenido será disconforme con la verdad
material; la verdad legal así obtenida no podrá corresponder con la verdad
histórica.
De ahí la importancia de valorar, en su justa y sana dimensión, lo que en el
presente asunto ocurrió.
La Agencia Federal de Investigaciones, al culminar con el seguimiento que venían
dando a la denuncia de una de las víctimas de secuestro (Valeria Cheja), realizó la
detención, el día 8 de diciembre de 2005, de Israel Vallarta Cisneros. Al momento
de su detención dicho inculpado era acompañado por la suscrita, pues como lo he
referido con el citado indiciado mantenía una relación sentimental de pareja.
Ese hecho, esa singular circunstancia -ir en compañía de Israel Vallarta Cisneros
el día de su detención, fue suficiente para privarme de la libertad, ilegalmente, casi
24 horas y presentarme posteriormente ante los medios de comunicación como la
responsable del secuestro de tres personas que supuestamente fueron liberadas
el día 9 del mismo mes y año.
A partir de ese momento, y como consecuencia de lo que como opinión pública
había quedado construido, el resultado de la “investigación” que realizó el
Ministerio Público de la Subprocuraduría de Investigación Especializada
Delincuencia Organizada, no podía ser otro; la suscrita tenía que estar vinculada a
los hechos tal y como fue presentado a los medios de comunicación nacionales.
Mi suerte estaba echada y no había regreso posible, no había posibilidad jurídica
de rectificar esta mentira.
No existe otra forma de explicar el actuar de la autoridad.
El día 9 de diciembre de 2005, se presenta a declarar Ezequiel Yadir Elizalde
Flores, una de las víctimas de secuestro que supuestamente fue rescatada en el
operativo realizado por la Agencia Federal de Investigaciones.
En dicha declaración, según se aprecia, realiza imputaciones a la suscrita, a quien
identifica como una persona del sexo femenino con la que tuvo contacto en dos
ocasiones durante su cautiverio. Mi identificación resulta de una diligencia
realizada por Ministerio Público de la Federación el mismo día 9 de diciembre, en
una cámara de Hessel en la Procuraduría General de la República, en la que
fuimos presentados (Israel Vallarta Cisneros y la suscrita) a través del cristal, para
los efectos citados.
Fui colocada únicamente con Israel Vallarta Cisneros. En dicha diligencia Ezequiel
Yadir Elizalde Flores manifiesta reconocerme, por la voz, como la persona del
sexo femenino que en dos ocasiones tuvo contacto con él: la primera cuando se le
dio de comer en el primer lugar en el que se encontraba privado de su libertad y la
segunda cuando fue inyectado en el dedo meñique porque supuestamente se le
iba a cercenar una falange o una oreja; hechos ocurridos en lugares distintos,
pues en cada caso el lugar de cautiverio era diferente.
Con independencia de los motivos que podrían conducir al testigo a realizar tales
manifestaciones, debe tomarse en cuenta, para la valoración de dicha probanza,
que la diligencia de reconocimiento a que me he referido se realizó momentos
después del supuesto rescate y sin que se cumplieran en lo absoluto los requisitos
que el Código Federal de Procedimientos Penales señala para este tipo de
diligencias, confrontación.
El primer dato es relevante pues debe tomarse en cuenta que apenas unas horas
antes de que se realizara la supuesta diligencia, la suscrita ya había sido
“colocada”, “exhibida” en el rancho “Las Chinitas” para ser presentada ante los
medios de comunicación y toda la opinión pública como la responsable de dicho
secuestro.
En otras palabras, la policía perpetró un abuso evidente a mi dignidad y a mi
derecho a la presunción de inocencia, pues antes de pasar a la diligencia de
confrontación en la cámara de Hessel, pasé ante las cámaras de televisión a ser
exhibida ya como culpable de secuestro.
Tomando en cuenta lo que señala el parte informativo de 9 de diciembre de 2005,
al momento en que son rescatadas las víctimas de secuestro (entre ellas Ezequiel
Yadir Elizalde Flores), son entrevistados por los medios de comunicación y lo que
se informa es que los secuestradores fueron detenidos también en ese momento y
lugar.
A partir de este dato, quien momentos antes fue rescatado de su cautiverio, no
puede sino asumir y dar por cierto que quienes fueron detenidos en ese mismo
lugar y públicamente son señalados como los responsables del secuestro, son
quienes lo tenían privado de su libertad. El segundo dato también cobra
relevancia, pues la diligencia de “confrontación” que llevó a cabo el Ministerio
Público de la Federación no cumple con ninguno de los requisitos que señala el
Código Federal de Procedimientos Penales.
Esto último no es de menor importancia. El Código Federal de Procedimientos
Penales establece y regula una mecánica, un procedimiento, ciertas reglas y
principios que deben cumplirse al llevarse a cabo una diligencia de confrontación.
Tales requisitos y principios no son formalidades legales que deban satisfacerse,
sino la única forma en que el resultado de la diligencia puede ser confiable; puede
otorgar cierto grado de certeza a quien, a la postre, va a juzgar a un individuo.
La dinámica de la diligencia de confrontación que se desprende de su regulación
legal, tiene por objeto otorgar certeza al resultado de dicha probanza,
garantizando al imputado la ausencia de manipulación, inducción o incluso
aleccionamiento. Por ello, debe llevarse a cabo con la presencia, entre otros, del
defensor, pues es éste quien puede exigir el cumplimiento de los requisitos
mínimos indispensables para dar certeza a dicha probanza. El imputado no puede
hacerlo pues evidentemente se encuentra dentro de cámara de Hessel y
desconoce lo que está sucediendo del otro lado del cristal.
No cumplir con esos requisitos, que en apariencia podrían estimarse meras
formalidades, no sólo coloca en estado de indefensión al imputado, sino además
genera incertidumbre y escasa claridad respecto del resultado.
Una condena de más de 96 años de prisión no es algo menor que pueda hacer a
un lado las exigencias legales como si se tratara de meros formalismos.
No es que tales formalismos no se hubieran cumplido, sino que el resultado de la
diligencia no es confiable. Una víctima, sometida a las presiones de su rescate, de
los medios de comunicación, de las entrevistas realizadas en ese momento, frente
al dato de que en ese mismo lugar en que fue rescatado fueron capturados dos de
sus secuestradores, no puede sino asumir que las personas que le son
presentadas como tales son sus victimarios; y más aún cuando le son presentados
no para realizar una diligencia de confrontación en la que objetivamente pueda
valorarse si existe la certeza de ese dato que proporciona la víctima, sino como
una diligencia de señalamiento pata poder justificar el proceder de una autoridad.


Ruego a este tribunal, analizar en conciencia y conforme a derecho los agravios
que expongo para hacer valer mi verdad y en defensa de mi inocencia.




      En la Ciudad de México, Distrito Federal, a once de junio del dos mil ocho.




                  Marie Louise Florence Cassez Crepin

								
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