HISTORIA DE SANTA RITA DE CASIA

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HISTORIA DE SANTA RITA DE CASIA Powered By Docstoc
					             HISTORIA DE SANTA RITA DE CASIA
                       “BIOGRAFÍA”

Nació en 1831 en Roccaporena (a 5km de Casia), hija única de
Antonio Lottius y Amada Ferri, fue bautizada en la iglesia Santa
Maria de la Piedad en Casia con el nombre de Margarita y
muere el 22 de mayo de 1457 a la edad de 76 años, las fechas
mencionadas tradicionalmente son aceptadas, se casó cuando
iba a cumplir los 18 años con Pablo Fernando Manzini; joven
bien apuesto pero resentido, tuvieron dos hijos varones,
Giangiacomo Antonio y Pablo Maria que fueron educados con
las límpidas convicciones e instituciones de la santidad de su
madre. La familia de Rita era de la clase media, ni necesitada,
ni propiamente rica. Gozaba de un cierto prestigio y de
competencia legal. El asesinato de Paolo, esposo de Rita, tuvo
lugar en 1401 bajo las viñas de Collegiacne, sus hijos tendrían
unos 15 años y Rita pedía a Dios que se los quitara antes que
naciera en ellos el espíritu de venganza.

Después del asesinato de Paolo y la desaparición de sus hijos,
Rita volvió a pensar en la vocación que había sentido en la
adolescencia, pero el Monasterio de Santa Maria Magdalena no
le quería abrir sus puertas; no porque fuese viuda, ya que las
viudas han sido siempre en la Iglesia una clase sumamente
querida y asistida. La razón era que también entre las monjas
de ese Monasterio algunas pertenecían a la facción contraria a
la de Rita. El Monasterio donde fue acogida Rita primero había
sido Benedictino y pasó a las Agustinas después del terremoto
de 1328. La celda, no más angosta y pobre que las demás
donde Rita pasó 40 años permitía ver el monte Meravigilía que
entonces daba al camino hacia San Agustín. El coro, donde
ahora tienen acceso los peregrinos, servía a la Comunidad de
Santa María Magdalena también como sala capitular para las
reuniones y las profesiones. Por muchos años se conservó el
cuerpo de la Santa, en los últimos 4 años se vio siempre
obligada a permanecer en cama y tomaba tan poco alimento
que se la pasaba con la comunión eucarística.

El tosco ataúd en que fue sepultado el cuerpo de la Santa, fue
construido siguiendo medidas precisas por un carpintero del
lugar, un tal Cicco Barbaro. De él se pueden derivar las
proporciones corpóreas de Rita, la longitud del ataúd es de 158
cms, la altura interior de 30 cms, la anchura de 40.5 cms de los
hombros a los 30 cms de los pies. Rita era pues una mujer más
bien baja y diminuta. Fue beatificada por el Papa Urbano VII en
el año de 1628 los Agustinos que tuvieron un convento en
Sabanagrande (5km al norte) fueron los que predicaron la fe a
la Santa al lado de el otro patrono Jesús Nazareno o Dulce
Nombre de Jesús. Ambas fiestas se celebran cada año el 22 de
Mayo y el tercer domingo de enero respectivamente.
Los datos suministrados fueron tomados del libro “Santa Rita”
Nuevo Perfil Histórico, publicado en Casia por Italo Valpi.

SANTA RITA EN SABANAGRANDE

La primera imagen de Santa Rita de Casia, cuya fiesta se
celebra el 22 de mayo, fue adquirida por suscripción popular
con el interés de la Comunidad Agustina, que fomentó su
veneración. Hasta la fecha se viene celebrando la fiesta de la
Santa Patrona, con misa, bailes, bancas, ferias, juegos
pirotécnicos, fritangas y concursos en la concha acústica
atrayendo gentes de la localidad como de los pueblos vecinos
y de otros departamentos.

LEYENDA

Existe una leyenda de que la imagen de Santa Rita de Casia no
era para Sabanagrande, sino Santa Rosalía de Palermo,
patrona de Sitionuevo y que el día que las trajeron la caja de
Santa Rita se volvió pesada y no pudieron bajarla y la dejaron
para Sabanagrande y la otra Santa o imagen la depositaron en
Sitionuevo. Sobre lo anterior no hay nada de cierto ya que la fe
sobre Santa Rita fue predicada por los Agustinos en
Sabanagrande y no en Sitionuevo “Villa de San José”.

         LAS HERMOSAS LEYENDAS DE SANTA RITA

Sobre el terreno histórico que acabamos de sintetizar han
florecido maravillosas leyendas, tras la búsqueda de la
santidad milagrosa en perjuicio de la santidad psicológica.
Refiero solamente las más conocidas.
                        “LAS ABEJAS”

La escena se encuentra en el primer espacio de un lienzo de
1480 y se presenta con estas palabras: “La beata Rita estaba
en la cuna y le salían de la boca cinco abejas o le entraban en
la boca, en presencia del padre y de la madre”. El hecho es
histórico, pero no necesariamente milagroso: la niña fue
encontrada por sus padres con unas abejas sobre la cara;
naturalmente temieron por ella; pero no se tuvieron
consecuencias nocivas y todo acabó en el olvido. Pero cuando
aquella niña llegó a ser la gran mística y la gloria de Casia,
entonces sus conciudadanos se recordaron de esa primera
manifestación de la providencia divina hacia Rita y pusieron las
abejas en el blasón de la familia de la Santa.
En el muro del monasterio de Sta. Rita viven ya desde el tiempo
del Papa Urbano VIII (1623 — 1644), quien también tiene abejas
en su escudo de armas, otras abejas, las llamadas murarias,
porque permanecen escondidas entre el enlucido y la piedra
durante la mayor parte del año. Estas abejas murarias no
tienen nada que ver con la historia de Santa Rita. Es solamente
una coincidencia que éstas, ya en vías de extinción, sobrevivan
aquí, como en poquísimos otros lugares en el mundo. Las
abejas murarias no tienen aguijón y no producen ni miel ni
cera.

“LA ENTRADA MILAGROSA DE RITA EN EL MONASTERIO”

Antes de ser monja en Casia, Rita vivía en Roccaporena, un
pequeño grupo de casas a cinco kilómetros, casi en el fondo
de un angosto cráter volcánico. Característicos es el Escollo,
una especie de cono que se levanta por un centenar de metros.

Sobre éste día dice la tradición que Rita iba alguna vez a orar,
quizás con mayor frecuencia después del asesinato de su
marido y la pérdida de sus hijos.
Sentía llegado el momento de realizar su vocación religiosa,
pero el monasterio de Sta. María Magdalena se obstinaba en
rechazarla.
Una noche sus tres Protectores parece que la invitaron al
Escollo, y de allí la transportaron a Casia e introdujeron
clandestinamente en el monasterio de Sta. María Magdalena:
por la mañana las monjas, abrumadas por el milagro la
acogieron entre ellas para siempre.
Hubo realmente milagro, pero como ya lo expliqué, fue el de la
pacificación del pueblo de Casia, que parecía una empresa
imposible y que Rita obtuvo con la perseverancia de su oración
y con la intercesión de sus Protectores.

                     LA VID MILAGROSA

El desarrollo florido de una planta cualquiera es desde la época
de los Salmos el símbolo de los justo “que se complace de la
ley del Señor”.
En la historia del monacato el más antiguo símbolo de la
obediencia que obtiene resultados de otro modo imposibles
fue un bastón que empezó a florecer en premio de quien lo
hubiese regado por obediencia.
Ya en un lienzo de 1840 junto a la puerta del Monasterio de
Santa María Magdalena está pintada una planta sin ninguna
explicación de su presencia. La fantasía popular le ha suplido y
ha hecho de ésta planta el emblema de la obediencia laboriosa
de Rita, a quien se le había confiado el cuidado del huerto. Lo
supo transformar. Aquella planta es precisamente una lozana
vida.

El milagro de la obediencia de Rita es muy verdadero y de
alguna manera continúa también hoy bajo otra forma: de los
sarmientos de aquella vid las monjas preparan los Polvillos de
Santa Rita, que con frecuencia son humildes instrumentos de
grandes gracias. La fe todo lo puede porque, si es fe verdadera,
nos pone de la parte de Dios, y entonces Dios está todo de
nuestra parte.

                           LA ROSA

Se relata de la siguiente manera desde 1610: mientras estaba
en cama casi desde hacia cuatro años, Rita recibió la visita de
una querida pariente, que al despedirse le preguntó si quería
algo de su casa. Rita le contestó que quería una rosa de su
huertecillo de Roccaporeria. Poca cosa, pero imposible de
obtener en el mes de enero. Sin embargo, aquella mujer,
aunque poco convencida, encontró con sorpresa una hermosa
rosa florecida y fresca en medio de un rosal del huerto de Rita.
Se apresuró a llevarla a la Santa, quien aspiró su perfume, dio
gracias a Jesús y la pasó a sus hermanas llenas de estupor.
Así la Santa de la Espina se completó en la
Santa de la Rosa. También éste es otro símbolo natural de la
santidad, tanto que
San Pablo la llamó “el buen olor de Cristo” en nosotros.
Aquella rosa fue también un amable do de Rita a sus hermanas
para agradecerles de tantos desvelos en su enfermedad yfue la
última satisfacción terrenal de Rita que en el siguiente mes de
mayo volará al cielo para ser pétalo de la “cándida Rosa”.

				
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