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DEFENSORIA DEL POLICIA by VFwPHha

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									                     DEFENSORIA DEL POLICIA



 Este Organismo de Defensa de derechos de los Policías es actualmente
 un monumento a la burocracia y sobrevive como una estrategia política
 utilizada para disimular los graves problemas que aquejan al marginado
                         sector policial en el Perú.

                   Por: Enrique Hugo Muller Solòn (*)
                 Ex – Defensor del Policía ( 2005 – 2006 )


                   I.     Introducción
                   II.    Monumento a la Burocracia
                   III.   Consecuencias de la situación Existente
                   IV.    Defensorìa del Policía una
                           Estrategia Política


I.    Introducción

      Es innegable que la garantía de los Derechos Fundamentales del
      hombre y del ciudadano en general, necesita de una Fuerza Pública.
      Esta Fuerza se instituye, por tanto, para beneficio de todos y no para el
      provecho particular o para satisfacer intereses de aquellos a quienes ha
      sido encomendada su dirección, su conducción o su dependencia. Por
      otro lado, la Ley Orgánica de la Policía Nacional del Perú, en su Art. 7º,
      inciso 1º determina que es función de la Policía Nacional del Perú
      mantener la seguridad y tranquilidad públicas para permitir el libre
      ejercicio de los derechos fundamentales de la persona
      consagrados en la Constitución Política del Perú, por tanto,
      constituye un deber del hombre y mujer policía y una obligación
      institucional, velar por el cumplimiento de los Derechos Humanos de
      todos los peruanos como el derecho a la vida, a la libertad, a la
      propiedad, etc.

      Es necesario destacar por otro lado, que la dinámica social al iniciar el
      siglo XXI exige un compromiso, solidario de cada una de las
      Instituciones para que desde los diferentes sectores de su competencia
      apoyen con acciones prácticas y coherentes al respeto y vigencia de
      los Derechos Humanos, pero sin discriminación alguna; sin embargo,
      por ideología de quienes tradicionalmente han difundido el tema de los
      Derechos Humanos se ha sembrado la idea en el consenso público que
      instituciones como la Policía Nacional del Perú, que es la institución
      que precisamente cumple el encargo social de velar por los Derechos
      Humanos y la Seguridad Ciudadana se vea desconocida tanto en sus
      acciones para cumplir con su misión, como en su derecho para hacerlo
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y por el contrario en lugar de reconocerle sus buenas acciones, se le
acusa constantemente de ser una organización violatoria de los
derechos fundamentales de las personas.

Y esto, naturalmente puede parecer paradójico teniendo en cuenta que
existe consenso en estas ideologías, de que solo los poderes públicos y
sus representantes pueden vulnerar los derechos humanos. ¿Cómo
entonces una institución como la Policía Nacional a quien
frecuentemente se le acusa con mucha ligereza de violar derechos
humanos de las personas, es en sí la garante del respeto de estos
mismos derechos? La relación entre derechos humanos y policía
debe por consiguiente girar en las nociones de "protección" y "respeto".
La misión de protección de los Derechos Humanos la realizan los
policías día a día, manteniendo el orden público y garantizando así el
ejercicio de los derechos y las libertades de las personas. Y el respeto,
es el reconocimiento que también deben tener los Policías tanto como
personas como en su condición de profesionales de la seguridad al
servicio del Estado, de los derechos inherentes a las personas, para no
incurrir por ejemplo en detenciones arbitrarias, excesos, o abusos en el
ejercicio de sus funciones. Creo que todos estamos de acuerdo, que la
gran mayoría de Policías no son precisamente violadores de los
derechos humanos.

Pero esa gran mayoría de Policías honestos y entregados
abnegadamente a su profesión, no solamente deben soportar – sin
serlo - el estigma de reconocimiento y el reproche colectivo de ser
integrante de una organización que vulnera los derechos humanos de
las personas; sino que además ellos mismos son víctimas
permanentes de la vulneración de sus propios derechos humanos,
pero sorprendentemente, no son vulnerados precisamente por los
ciudadanos, sino por la propia estructura política y organizacional de la
Institución que los alberga, es decir por parte el Estado y por la
propia Policía Nacional del Perú.

Dentro de este contexto, la Defensoría del Policía se crea mediante
Resolución Ministerial Nº 0186-2002/0102 del 06 de febrero de 2002
con la finalidad de garantizar, al interior de la propia organización
policial, los Derechos Humanos del personal que presta servicios en la
Policía Nacional del Perú y plantear mecanismos de solución en
salvaguarda de sus derechos fundamentales, mediante la debida
aplicación de las normas y reglamentos vigentes concordante con la
Constitución Política del Perú y demás leyes de la República.

El año 2007, la Defensorìa del Policía cumplió cinco años de creación,
oportunidad en que se publica un importante y revelador Ensayo escrito
por la Señora Susana Villaràn de la Puente primera funcionaria pública
que ocupara el cargo de Defensora del Policía en el Perú, sobre la
situación actual y crítica de este organismo de defensa de derechos
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      humanos del personal civil y policial que labora en el Ministerio del
      Interior: “La Defensorìa del Policía – Cinco años después.
      Evaluación de una Institución Unica en el Mundo”
      http://www.seguridadidl.org.pe/destacados/2007/13-07/defensoria_policia.pdf.
      La Defensorìa del Policía tiene una página web en la cual se puede
      apreciar objetivamente la falta de interés del Sector Interior y de la
      misma Defensorìa del Policía, al mantenerla totalmente desactualizada
      y desinformada; basta con visualizar el link de Defensores del Policía
      en ella se registra a la Abogada Giselle Emperatriz CANALES
      BECERRA como Defensora del Policía (e) de Mayo 2007 a la fecha,
      información que no es cierta; en cuanto a eventos por ejemplo, en la
      página Web aparecen los eventos desarrollados únicamente el año
      2006, los mismo sucede con la publicación de Informes Defensoriales
      en donde solamente obran los del año 2006 y lo que es peor aún el link
      que nos conduce al documento “Derechos del Policía”, en donde
      podemos observar que se trata de un documento antiguo que no ha
      sido actualizado y en donde se habla por ejemplo del derecho al voto
      del policía como una aspiración contenida en el proyecto de reforma
      constitucional y en donde se mencionan derechos del policía
      desarrollados en base a normas y leyes actualmente derogadas,
      omitiéndose      mencionar      otras     leyes     ahora      vigentes
      (http://www.mininter.gob.pe/defensoria/index.html).

      El autor del presente Ensayo, también ha descrito la situación actual de
      la Defensorìa del Policía con el título: “Mi Experiencia como Defensor
      del Policía” a través del cual se clama por su pronta reorganización y
      adecuación hacia efectivos niveles de protección y defensa de los
      Derechos Humanos del personal que labora en el Sector Interior:
      (http://www.avizora.com/atajo/colaboradores/textos_enrique_hugo_mull
      er_solon/0011_experiencia_defensor_policia.htm).


II.   Monumento a la Burocracia

      Como ya lo hemos expuesto en reiteradas oportunidades y como lo ha
      expresado también la Sra. Susana Villaràn en el Ensayo mencionado
      anteriormente, la Defensorìa del Policía, ha perdido totalmente la
      doctrina y la filosofía de trabajo que inspiró su creación y constitución
      en el año 2002. Sumado a la ausencia total de liderazgo en todas sus
      instancias de dirección (y la evidente falta de respaldo político), está la
      falta de conocimiento y compromiso de sus integrantes con el tema de
      defensa de derechos de los Policías en particular y de todas las
      personas que laboran en el sector interior en general, dando lugar a
      que actualmente los problemas que deben afrontar los policías tanto en
      situación de actividad como en retiro, viudas, huérfanos, deudos y
      familiares se agudicen y se institucionalicen frente a la indiferencia de
      quienes tienen la obligación de darle solución inmediata (el Sector
      Interior o el Comando de la PNP) y de quienes tienen la función y la

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misión de garantizar los derechos de estos (Defensorìa del Policía sede
central Lima y Delegaturas de Trujillo, Arequipa, Iquitos, Huancayo).
Uno de estos casos fue enfocado vivencialmente por el suscrito en el
caso de los policías jubilados a través de un Ensayo publicado en
Internet. Ver: “El Drama del Policía Jubilado en el Perú”:
http://www.avizora.com/atajo/colaboradores/textos_enrique_hugo_mulle
r_solon/0013_drama_policia_jubilado_peru.htm.; y de otros no menos
importantes que señalamos en el presente artículo. La Defensorìa del
Policía es actualmente un momento a la burocracia.

Y quien defiende al Policía?. No, no es la Defensorìa del Policía.
Este organismo burocrático del Sector Interior, conformado tanto por
Policías en situación de actividad, como de personal nombrado del
Ministerio del Interior y personas contratadas mediante la modalidad de
Servicios No Personales, no realiza actualmente ningún esfuerzo
adicional para defender los derechos del policía, que no sea el
procedimiento rutinario de dar charlas de difusión sobre su existencia o
de recibir las quejas y peticiones individuales de quienes se consideran
afectados o vulnerados en sus derechos por parte de la administración
Policial o del Sector Interior, para luego aperturar dilatorios
procedimientos administrativos (que justifican estadísticamente su
producción y su existencia) que acumulan documento tras documento
sin ningún tipo de finalidad concreta y que en el 90% de los casos
tienen resultados negativos para el usuario, sea por la excesiva
burocracia existente al interior de la misma Defensorìa del Policía, en
donde tampoco han sido ajenos los casos de corrupción (solicitud de
dádivas para acelerar algún tipo de procedimientos), sea por lo dilatado
de los procedimientos, sea por el desaliento del usuario al ver que no
consigue los resultados esperados, sea por la falta de atención a los
pedidos reiterativos para que la administración policial responda los
oficios y documentos que se le remiten, etc.. Procedimientos
personalizados como la persuasión, la intermediación, la celeridad
y la inmediatez para la resolución de las quejas y peticiones
recibidas, ya quedaron en el olvido para la Defensorìa del Policía.

El Defensor del Policía, de conformidad al Art. Nº 289 de la Guía de
Procedimientos de la Defensorìa del Policía ( RM Nº 1751-2003-IN-
DDP), a partir de la admisión inicial de la queja o petitorio, tiene un
plazo de noventa (90) días hábiles para una decisión o pronunciamiento
definitivo a través de una Acto Defensorial, salvo que la complejidad del
caso amerite una prórroga por igual plazo. Es decir una queja o un
petitorio podría demorar hasta OCHO (08) meses para merecer un
pronunciamiento del Defensor del Policía. Pero además, resulta
lamentable destacar, que los funcionarios de la Defensorìa del Policía
son incapaces de dar un paso fuera de su local, si es que no se les
abona por concepto de movilidad, en todo caso apelan a la falta de
movilidad o de transporte para justificar la inercia o falta de interés en la
atención de los casos a su cargo, priorizando por esta razón el trabajo
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       de oficina y no de campo – como debería ser - en el tema de defensa
       de derechos humanos y de los derechos fundamentales del Policía.
       Entonces quien defiende al Policía?. La respuesta es: ¡¡Nadie!!. Es
       el mismo Policía, quien tiene que defenderse acudiendo a las instancias
       judiciales y vía sentencia judicial lograr el reconocimiento de sus
       derechos, cuando agotada la vía administrativa se ve vulnerado en sus
       derechos y reclamos. Esta es una situación muy delicada, pero que
       ante la indiferencia de quienes tienen la responsabilidad de la defensa
       de los derechos del policía, vemos que actualmente son cada vez mas
       frecuentes los casos en que el Ministerio Público, el Poder Judicial y el
       Tribunal Constitucional – en algunos casos también la Defensorìa del
       Pueblo - tienen que asumir la defensa de estos derechos, declarando el
       abuso, la discriminación o la arbitrariedad de los encargados de la
       administración policial en contra de sus administrados, es decir de los
       mismos Policías, para que se les reconozca sus derechos. Ver:
       http://www.piuravirtual.com/noticias/articulo.php?t=566&f=2007-04-18
       La Defensorìa del Policía no tiene mayor ingerencia en estos
       casos, ni siquiera apersonándose a los tribunales de justicia vía
       AMICUS CURIAE conforme se lo faculta su Guía de Procedimientos
       para apoyar a los Policías que recurren a estas instancias en sus
       gestiones de demanda de derechos vulnerados.

       Pero además la Guía de Procedimientos de la Defensorìa del Policía,
       da como función al Defensor del Policía la de elaborar Informes
       Defensoriales y Pronunciamientos; en el primer caso cuando se
       analicen situaciones en las que se exprese un patrón de violación de
       derechos fundamentales del personal del Sector, efectuando
       conclusiones y recomendaciones para solucionar tales situaciones; y,
       en el segundo caso, para dejar sentada su posición con relación a
       temas de interés general respecto a la vulneración de derechos
       fundamentales del personal del Sector, funciones que no se cumplen
       en la Defensorìa del Policía o por lo menos no se publican que es
       lo mínimo que debería hacerse para conocimiento de los
       interesados, y esta situación se presenta precisamente por esa
       ausencia de vocación de servicio, de liderazgo y de compromiso con el
       trabajo primigenio que marcó el inicio de las funciones de la Defensorìa
       del Policía, y que lo reconocemos es la verdadera fuente doctrinaria
       que nunca ha debido perderse.


III.   Consecuencia de la Situación Existente

       Una de las principales consecuencias de esta inercia imperante en la
       Defensorìa del Policía es la de no avanzar hacia el “reconocimiento
       de los Derechos Humanos del Policía Peruano como persona y
       como profesional al servicio del Estado, para mejorar su calidad
       de vida y su rendimiento laboral”; en este sentido uno de los temas
       centrales de los derechos humanos que debería merecer el interés
                                       5
permanente de la Defensorìa del Policía, es el de buscar los
mecanismos de acción tendientes a mejorar sus remuneraciones y su
calidad de vida para lograr su desarrollo y realización como personas y
brindar un mejor servicio a la sociedad. Entendemos por calidad de vida
para un Policía, las condiciones en la cual vive, se desarrolla y realiza
su trabajo o sus actividades. Desde cómo se alimenta, cuál es su nivel
profesional, en que condiciones realiza su jornada laboral, cuál es su
acceso a los servicios de capacitación, especialización y salud,
inclusive los servicios de bienestar, entre otros. La Defensorìa del
Policía no se identifica con estas necesidades.

Condiciones remunerativas. Las condiciones remunerativas, son un
tema muy conocido en la Policía Nacional, y es probablemente el
problemas que mas afecta al Policía y a su rendimiento profesional.
Para mejorar la seguridad ciudadana hay que cambiar las políticas
económicas y sociales, y un elemento fundamental tiene que ser la
reforma, la modernización y el fortalecimiento de la Policía Nacional,
pero no solamente en cuanto a la compra de mas patrulleros, su
equipamiento, su armamento o su vestuario. La reforma central, debe
estar centrado en el Policía y en trato que le da el Estado como
ciudadano y trabajador y la atención y apoyo que debería recibir, pero
que no recibe. La revalorización del policía es central pues durante
décadas ha sido sometido a un trato desigual por parte de Gobiernos
que no los han tratado como personas y profesionales – con derechos y
necesidades legitimas - inherentes a cualquier otro trabajador,
considerándoles solamente como los garantes del orden y la seguridad
pública, pero con derechos limitados o restringidos. No existen
Pronunciamientos de la Defensorìa del Policía sobre el particular.

Esta situación debería interesar prioritariamente a la Defensorìa del
Policía, pues no habrá una seguridad ciudadana que funcione con
policías desmoralizados, físicamente cansados y agotados, con sueldos
que ni siquiera satisfacen sus necesidades básicas, a quienes se les
adeudan sus beneficios sociales por vacaciones y otros conceptos
desde hace muchos años, a quienes se les sustrajeron sus ahorros en
el escándalo fujimorista de la Caja Militar Policial con grave riesgo de
su seguridad económica al pasar al retiro y a quienes se les niega
reconocimiento y los derechos que les corresponden por no someterse
a la corrupción interna que existe al interior de la organización policial.
Es un deber del Estado y la sociedad dar a los Policías los derechos y
recursos que les garantice un ingreso remunerativo suficiente para
llevar una vida digna. Reconocer a nuestros Policías el derecho a un
sueldo decente, capacitación profesional, facilidades para el estudio y
un pleno respeto de sus derechos ciudadanos, protegiéndolo de abusos
y maltratos será un significativo avance en materia de defensa de los
derechos del Policía. No se conoce gestiòn al respecto por parte de
la Defensorìa del Policía.


                                 6
Contra el abuso al personal policial femenino. Proteger y defender al
personal policial femenino contra la discriminación, el maltrato y el
acoso en todas sus modalidades es un tema de actualidad, que
muchas no es denunciado pero que existe al interior de la institución
policial. La falta de adecuación de la estructura física de los locales
policiales para albergar al personal femenino, por ejemplo carencia de
servicios higiénicos y dormitorios para la policía femenina en las
Comisarías es una muestra de esta falta de consideración. Disponer
que el personal femenino trabaje casi en su mayoría en la especialidad
de Control de Tránsito, por cuanto se considera que son menos
proclives a la corrupción, es una forma de discriminar a la mujer. Ver:
http://www.ideeleradio.org.pe/look/portal/article.tpl?IdLanguage=13&IdP
ublication=7&NrIssue=47&NrSection=50&NrArticle=18769 .

Derechos económicos que no se otorgan. Reconocer la deuda total
que tiene el Estado con los policías muertos y discapacitados en
cumplimiento del deber, con sus deudos y familiares, a quienes no se
les cumple con otorgarles los beneficios establecidos en la Ley, como
por ejemplo que no se haya cumplido con entregar las viviendas - que
por Ley le corresponden - a los deudos de más de 700 policías
fallecidos y discapacitados en acto de servicio, es una injusticia que
tiene que ser prontamente subsanada, no precisamente con promesas
o con satisfacciones aisladas dirigidas a uno que otro beneficiario que
se manipulan periodísticamente argumentándose que ya se dio inicio al
pago de la “deuda social del estado con los deudos de los policías
caídos en la época del terrorismo”. La Defensorìa del Policía debe
considerar que estos temas constituyen un patrón de vulneración
de derechos vigente.

Reconocimiento de la Policía como una organización policial de
naturaleza civil. La Defensorìa del Policía en este nuevo orden de la
vigencia constitucional y reordenamiento del régimen democrático a
partir de la asunciòn del actual gobierno del Dr. Alan García Pérez, no
ha tomado en cuenta que la Policía Nacional necesita y debe ser vista
definitivamente por la sociedad de manera progresiva como una
Institución policial de naturaleza civil, debiendo consolidarse su
incorporación plena a la sociedad civil, es decir dejando de lado su
sujeción tradicional al modelo militar, para convertirse en una institución
ligada totalmente a la sociedad civil que es de donde se nutre
permanente en el cumplimiento de sus funciones; objetivo que
debería tener el respaldo permanente de la Defensorìa del Policía.

Jornada de trabajo excesiva. Con respecto a la jornada laboral que
cumplen los policías y que tampoco es materia de interés de la
Defensorìa del Policía, podemos comprobar que un Policía cualquiera
sea su rango, cumple jornadas de trabajo que superan las de las 8
horas diarias establecidas en la Legislación Nacional e Internacional.
En la administración de la Policía Nacional no se toman en cuenta la
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acumulación de horas extras trabajadas fuera del horario establecido a
través de Ordenes de Inamovilidad o de suspensión de horas de
descanso “Francos” por tener que participar en Operativos Policiales,
los turnos de horarios de trabajo nocturnos, los turnos de “rotación” a
zonas alejadas del lugar de residencia habitual del Policía entre otros,
las cuales no están sujetas a ningún tipo de pago adicional o
compensación económica por horas extras trabajadas. Este injusto
sistema laboral pareciera no ser de importancia para la Defensoria
del Policía.

Deterioro de la calidad de vida del Policía. La situación de
inseguridad ciudadana que demanda una mayor participación de los
órganos de control social entre ellos de la PNP, han generado
modificaciones en el sistema de trabajo policial, priorizando el
incremento de la operatoria policial sobre la calidad de vida y salud de
los Policías. Para lograr tal fin, la diferentes Unidades Policiales han
venido adecuando sus escasos Recursos Humanos a las necesidades
del servicio implementando una serie de ensayos sobre modalidades
diversas de jornadas extensivas de trabajo diurno y nocturno, en la
mayoría de casos superiores a las ocho horas de trabajo diario, con
horarios prolongados hasta de doce horas, reducción y suspensión de
los turnos de descanso, etc.. bajo la modalidad de la “doble asignación”
En ninguno de los casos esta horas adicionales trabajadas son
pagadas, sino que se asume como parte del sistema de trabajo. Al
respecto la Defensorìa del Policía no ha hecho ningún
Pronunciamiento.

Otro factor que afecta al personal policial directamente vinculado al
tema que comentamos, son los horarios de trabajo que no le permiten
ingerir sus alimentos en los momentos adecuados y en la mejor calidad.
Las jornadas de trabajo ordinarias, sumadas a las que el efectivo
policial realiza de manera particular, generalmente en sus horas de
descanso, denotan manifiestamente en el Policía un mayor cansancio,
las horas de sueño no son suficientes para reponer la energía, ello
sumado a que la alimentación en la mayoría de casos no es de calidad,
no es balanceada ni se toma en las horas adecuadas; todo ello afecta
su salud, por ello se presentan cuadros de hiperacidez y gastritis, lo que
disminuye su calidad de vida y en el largo plazo su fuerza de trabajo.
Estos son aspectos que no se encuentran en la agenda de trabajo
de la Defensorìa del Policía.

Abusos laborales contra el Policía. Con el incremento de la jornada
de trabajo, el Policía se encuentra limitado para obtener otros recursos
económicos      adicionales    mediante      servicios  individualizados
remunerados a terceros durante sus horas de descanso, por lo que de
alguna manera se le viene induciendo por parte de la Administración
Policial, a trabajar en el denominado “Servicio remunerado de
Seguridad Ciudadana Especial” (Patrullaje) en sus horas de descanso,
                                 8
o a exponer aún mas sus vidas en la captura de quienes delinquen
pretendiéndose “incentivar” el trabajo policial otorgándoles un
denominado “Bono de Productividad” a “quienes hagan mas capturas o
a quienes lograr rescatar a empresarios secuestrados por el crimen
organizado”, lejos de proponerse formalmente un aumento equitativo de
sus    remuneraciones     a    todos   los   policías en     general.
http://www.elcomercioperu.com.pe/ediciononline/HTML/2007-12-31/octavio-
salazar-los-policias-eficientes-recibiran-bono-productividad.html. Hay por
consiguiente, mayor probabilidad para los policías, de sufrir accidentes
de trabajo por el cansancio físico, el estrés y la fatiga debido a las
excesivas horas de trabajo; también existe una mayor exposición al
riesgo y peligro que implica el ejercicio de la función policial en las
actuales circunstancias en donde la delincuencia actúa de manera
mucho mas violenta; además de ello, la familia, principal soporte
afectivo, emotivo y social del Policía están siendo privados de la
presencia del padre o de la madre (Policía) en momentos donde una
sociedad en crisis como la nuestra, requiere de un mayor compromiso y
unidad familiar tanto del padre como de la madre con relación a sus
hijos. Estos son abusos contra el Policía. La Defensorìa del Policía no
se ha pronunciado sobre el particular.

Fondo de Salud Policial. Por otro lado, el servicio de salud que se
brinda al personal policial es muy deficiente. En el Hospital Central los
equipos médicos son obsoletos, no hay ambulancias ni medicinas. La
precariedad es alarmante. La totalidad de salas de operaciones no se
encuentran operativas. El FOSPOLI creado mediante D.S.. N º 015-B-
87 del 30MAY1987, con la finalidad de financiar y complementar la
atención integral de salud que brinda la DIRSAL PNP al personal de la
Policía Nacional del Perú y sus familiares con derecho asistencial, no
viene cumpliendo adecuadamente ni en Lima ni en Provincias con
brindar un buen servicio a sus usuarios, no obstante disponer de los
recursos económicos suficientes para este fin. Situación que viene
ocasionando continuas quejas y malestar en el personal policial y sus
familiares. El FOSPOLI ha pasado por etapas de denuncias por malos
manejos y actualmente se encuentra en proceso de reorganización y
hasta la fecha no resuelve el problema de salud en la Policía Nacional
del Perú. Otro tema que tampoco forma parte de la agenda de
trabajo de la Defensoria del Policía.

La Vida familiar del Policía. Los Policías, perciben que su vida
personal viene cambiando rápidamente debido a las condiciones de
vida que tienen que afrontar en la Institución Policial, consideran que
ese cambo ha sido negativo por que ”se cansan mas”, ”tienen mayor
exigencia en el trabajo”, pero sobre todo por que “les falta tiempo para
dedicarse a la familia”. Este aspecto es muy importante si
consideramos que la mayoría de Policías (hombres y mujeres) tienen
una responsabilidad familiar. El trabajo por turnos y en especial en este
sistema dificulta la relación diaria debido a la falta de coincidencia en

                                 9
los tiempos del trabajadores con los demás miembros de su familia. En
el ámbito familiar, se limita la vida de pareja; aparecen problemas de
coordinación y organización (horarios de comida, ruidos durante el día
cuando está en turno de noche, etc.) y existe menor oportunidad de
vida social al disminuir la posibilidad de participar en actividades
lúdicas, deportivas o de coincidir con amistades o familiares. Este
aspecto debería merecer la atención de la Defensorìa del Policía.

El retiro forzoso del ámbito del hogar por los llamados “Turnos de
Rotación” en zonas de sierra o de frontera viene generando que
muchos policías varones sostengan relaciones sexuales efímeras con
mujeres ligadas al servicio sexual de las ciudades aledañas, corriendo
el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual y el VIH-Sida
y en otros casos asumiendo compromisos extra-matrimoniales con las
consecuencias que este tipo de relaciones implica para la estabilidad de
la unidad familiar.

El sistema de trabajo actual, subsume al Policía y tiene poco tiempo
libre para realizar otras actividades; generalmente el tiempo libre que
disponen lo utilizan para trabajar en otras actividades que les permita
compensar su escasa remuneración como Policía, lo cual no le permite
recuperar fuerzas físicas para el siguiente día de trabajo. El hecho de
tener descansos irregulares hace que se descuide las relaciones
conyugales con la esposa y se pierda paulatinamente el interés por la
educación de los hijos menores, dejándole esta responsabilidad
únicamente a la esposa. No existe un estudio de la Defensorìa del
Policía al respecto de estos dos últimos temas acotados.

Fondo de Vivienda Policial. En cuanto a la vivienda, el Fondo de
Vivienda Policial - FOVIPOL fue en el pasado una especie de
inmobiliaria que construyó caro, mal y en pésimas zonas, sobre el
particular se detectaron serias irregularidades en el manejo de los
fondos. Actualmente la situación ha cambiado, Los Policías escogen
ahora donde viven y a quien le compran. FOVIPOL sirve ahora para
prestarles la cuota inicial a un interés simbólico de 0.5% para que
puedan acceder a Mi Vivienda o Techo Propio, pero los problemas
continúan: mala atención al usuario, trato descortés, las solicitudes de
préstamo observadas se archivan sin comunicar al usuario una
respuesta al respecto de su gestión, no se entrega cronograma de
pagos, no se agilizan los trámites, dilaciones y tramites innecesarios
son entre otras las deficiencias que se verifican en la tramitación de
solicitudes de los beneficiarios de este sistema. La Defensorìa del
Policía debería asumir acciones de defensa de los usuarios del
FOVIPOL.

El Fondo de Apoyo Funerario - FONAFUN de la POLICIA NACIONAL
DEL PERU, creado mediante RD Nº 0101-93-DGPNP/EMG del
27ENE93, tiene por finalidad brindar un servicio funerario básico
                               10
oportuno y decoroso al personal de la PNP y sus familiares directos; a
nivel nacional es financiado principalmente con los aportes del personal
policial a quienes se les descuenta de sus haberes de manera mensual
a razón del equivalente a DOS DOLARES AMERICANOS, los mismos
que tienen la condición de miembros obligatorios. También existen
miembros aportantes que tienen la condición de voluntarios. No
obstante que todos los Policías aportan la misma cantidad de dinero
para el sostenimiento del FONAFUN, existe mucha desigualdad entre
el servicio que se brinda en la ciudad de Lima y el servicio que se
brinda a los titulares y/o sus beneficiarios que residen en la ciudad de
Trujillo. Mientras que en la ciudad de Lima, el FONAFUN dispone de
modernos ambientes para la prestación del servicio funerario, en
Provincias el FONAFUN no dispone de estos servicios. En la
ciudad de Lima el FONAFUN brinda movilidad para el traslado de
familiares y acompañantes desde el velatorio al cementerio; en
Provincias no dispone de este servicio de movilidad y tampoco lo
reconoce para efectos de reembolso. No existen convenios para brindar
el servicio de transporte de familiares y deudos. En la ciudad de Lima el
FONAFUN brinda como parte del servicio una Capilla Ardiente de
Primera Categoría, en Provincias las capillas ardientes son antiguas,
al igual que las alfombras y otros accesorios, deteriorados por el
desgaste de uso. En la ciudad de Lima, el FONAFUN brinda un Nicho
perpetuo o Columbario en el Parque Ecológico Camposanto
“Santa Rosa de Lima”; en Provincias lo hace con Cementerios que no
son los mas decorosos, como en el caso de la ciudad de Trujillo en
donde el FONAFUN tiene contrato con un Cementerio ubicado en el
Distrito de Florencia de Mora, contiguo al cementerio “Mampuesto” mas
conocido como “fosa común” y en una zona urbanìsticamente
deprimente y considerada de riesgo para la seguridad por la cantidad
de hechos policiales que a diario se suscitan en sus alrededores. De
esta manera se viene atentando contra el Principio de la Igualdad de
Derechos de los aportantes del FONAFUN, que ante el mismo derecho
merecen la misma retribución del servicio, tan igual como se brinda en
la ciudad de Lima a los aportantes de este servicio. El FONAFUN, viene
atentando contra los Derechos Fundamentales del personal policial,
particularmente en torno a su dignidad y a su derecho a ser tratado con
igualdad el día de su muerte. La Defensorìa del Policía no hace nada
al respecto.

Otro tema relevante es la sujeción de la Policía Nacional al Fuero
Castrense. La Defensorìa del Policía se ha preocupado en conocer que
del 100% de expedientes judiciales que se siguen por ante la Justicia
Militar, el 90% corresponden a Policías y solo un 10% a militares?.
Encuentran en este hecho algún tipo de relación con las razones por las
cuales los defensores de un Fuero Militar autónomo y paralelo a la
justicia ordinaria (entre los cuales se encuentran Policías inclusive) se
han esforzado por seguir sometiendo indebidamente a la Policía
Nacional a un fuero judicial que no le corresponde?. La respuesta es
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simple: Sin policías sometidos a la jurisdicción militar, ¿justificaría su
existencia el Fuero Militar?.¿Y que ha hecho la Defensorìa del Policía
para evitar que el Sector Interior y la Policía Nacional acepte este
tipo de arbitrariedad y abuso en contra de sus integrantes?. Ver:
http://www.avizora.com/atajo/colaboradores/textos_enrique_hugo_mulle
r_solon/0014_delito_funcion_policial_militar.htm

¿Y que se viene haciendo frente el sistema ilegal y arbitrario de
ascensos que tienen que vivir los Oficiales PNP que al llegar al
grado de Coronel y postulan al Grado de General PNP?. No se
asciende por concurso, se asciende por selección. ¿Selección?. Si
selección que equivale a elegir a los Coroneles propuestos para el
ascenso a General, vulnerando derechos constitucionales muy
importantes; entre ellos: Principio de igualdad ante la ley; principio de
justicia y legalidad, principio de no discriminación; principio de equidad
de derechos; principio de observancia del debido procedimiento, entre
otros, privilegiándose en esta “selección” el favoritismo, la familiaridad,
la amistad, la coyuntura, el pago de favores, la recomendación, la
imposición; todo esto sumado a la falta de un Cuadro de Méritos, etc.,
que descalifican por completo, el actual sistema de ascenso a General
en la Policía Nacional del Perú. Ver:            “El mérito del dedo”
http://www.seguridadidl.org.pe/destacados/2008/25-01/texto1.htm.¿Que
hace la Defensorìa del Policía al respecto?

Existen además otras circunstancias que al no haber sido
debidamente analizadas, no están contempladas en la legislación y
por lo tanto restringen derechos a los Policías. Veamos. Primer
Caso: Personal que sufre accidentes de cualquier naturaleza, fuera del
servicio. Es el caso del efectivo policial que por ejemplo sufre un
accidente al salir de su casa con dirección al servicio, o al termino de su
servicio al dirigirse a su casa. Nos encontramos frente a un caso en
donde no se trata de acción del servicio, causa del servicio ni
consecuencia del servicio. Segundo caso: Personal que sufre muerte
súbita o accidente grave que le causa invalidez permanente practicando
deportes en el interior de una dependencia policial. También se trata
de un caso muy particular no contemplado en la legislación policial,
pero que debería ser materia de un detenido análisis, con la finalidad de
considerar a este tipo de eventos como consecuencia del servicio, toda
vez que se trata de actos considerados parte de la programación de
actividades de la mayoría de Unidades Policiales. La práctica de
deportes como bien es sabido es una actividad que forma parte de la
currícula de los niveles de instrucción institucional, por lo que existen
fundamentos mas que suficientes para considerar este tipo de hechos
como una causa justa de compensar económicamente al servidor
policial que por este motivo es víctima de un accidente. Tercer Caso:
Personal policial que contrae enfermedad terminal de origen maligno
sin poderse establecer su procedencia. Es un caso que se da con
mucha frecuencia en el personal policial que adquiere este tipo de
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enfermedades como es el cáncer en sus diferentes modalidades, sin
que realmente pueda establecerse algún tipo de relación con el
servicio. Por esta razón, el personal policial que adquiere estas
enfermedades, es pasado a la situación de retiro por enfermedad, pero
sin que realmente tenga un beneficio económico adecuado, en vista
que dependerá de los años de servicio que tenga para que tener
acceso a una determinada pensión. Es necesario igualmente considerar
en la nueva legislación policial, que las enfermedades malignas reciban
un tratamiento especial como causa de pase a la situación de retiro por
enfermedad. Cuarto Caso: Personal que sufre muerte súbita o
accidente grave que le causa invalidez permanente en acción del
servicio sin poderse establecer relación entre uno y otro hecho. Este
tipo de situaciones también suelen presentarse en el servicio, cuando
se producen actos que sin tener relación directa con la misión o con el
servicio, se producen y causan lesión o muerte en el servidor policial.
Es un hecho que tampoco está considerado como causa justificada de
pago de beneficios económicos como consecuencia del servicio.
Quinto Caso: Personal que sufre muerte violenta estando de
vacaciones en circunstancias que realiza un servicio de seguridad
particular. Teniendo en cuenta que el personal policial se encuentra de
servicio permanentemente y más aún, considerando que el servicio de
seguridad particular tiene directa relación con la función policial, debe
considerarse como una causal justificada para que sea considerado
como acto del servicio. Sexto Caso: Personal que estando cubriendo
servicio particular individualizado, es víctima de atentado criminal o
accidente que le causa invalidez permanente. Es un hecho relacionado
directamente con el servicio policial, razón por la cual consideramos
que debe ser considerado como consecuencia del servicio. Septimo
Caso: Personal que en circunstancias que se dirige o retorna a su
servicio sufre un accidente que le causa invalidez permanente. Son
circunstancias fortuitas, que como en los anteriores casos, debe ser
considerado como acto o consecuencia propias del servicio. Son temas
que deberían formar parte de la agenda de trabajo de la Defensorìa
del Policía.

Otro tema importante. El 15 de Noviembre del año 2004, entró en
vigencia la Nueva Ley de Régimen Disciplinario de la Policía
Nacional del Perú, aprobada por la Ley Nº 28338, que tiene como
objeto fundamental establecer los principios ético profesionales y de
disciplina en el comportamiento del personal policial para lograr un
servicio óptimo en beneficio de la persona, la sociedad y el Estado. En
este marco normativo se plasman las disposiciones que rigen el
procedimiento administrativo disciplinario de la PNP, su procedimiento,
la clasificación y tipificación de las infracciones en las que puede incurrir
el personal policial, así como las sanciones correspondientes,
determinando los órganos e instancias resolutorias administrativas. Sin
embargo, una ultima modificatoria Ley Nº 29133, adiciona a la Ley de
Régimen Disciplinario de la Policía Nacional del Perú, en el rubro de
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      INFRACCIONES GRAVES, el Articulo Nº 37.2.32-A, con el siguiente
      texto: “Ejercer la defensa legal en procedimientos administrativos, así
      como en procesos judiciales contra la institución o sus representantes;
      salvo en causa propia o en defensa del cónyuge, hijos, padres,
      hermanos; o con autorización expresa del comando institucional”. Es
      decir un Policía que se esfuerza estudiando y logra titularse como
      Abogado en la Policía Nacional y que defienda a un colega, incurre
      a mérito de esta modificatoria en infracción GRAVE. Ver:
      http://www.avizora.com/atajo/colaboradores/textos_enrique_hugo_mulle
      r_solon/0016_ley_regimen_disciplinario_policia_peru.htm. ¿No debería
      pronunciarse al respecto la Defensorìa del Policía?


II.   Defensorìa del Policía una Estrategia Política

      De ser una excelente decisión política la creación de la Defensorìa del
      Policía, esta organización ha pasado a ser a la fecha nuevamente una
      estrategia política - que se mantiene como pantalla -; pero debilitada,
      sin objetivos, sin autoridad, sin liderazgo, sin presencia política ni
      institucional; pero que sirve de alguna forma – así inactiva - a los
      propósitos de disimular los graves problemas que aquejan al marginado
      sector policial en el Perú, frente a la deficiente gestiòn administrativa
      tanto del Sector Interior como de la propia organización policial.

      Efectivamente, se vienen utilizando sus recursos y sus formas de
      trabajo, pero para intervenir en temas carentes de trascendencia al
      logro de su misión que es la defensa de los derechos del personal
      policial conculcados y restringidos por el Sector Interior y por la propia
      Policía Nacional. No siendo – evidentemente - del agrado del sector
      interior ni de la Policía Nacional la existencia de la Defensorìa del
      Policía por ser creación política de un Gobierno anterior; sin embargo,
      ni uno ni otro se atreven a opinar o sugerir que desaparezca – cosa que
      de buena gana lo harían – y prefieren mantener este – ahora -
      monumento a la burocracia en contra de su voluntad para evitar las
      críticas posteriores que devendrían sin duda alguna desde diferentes
      sectores políticos y de defensa de los derechos humanos si es que el
      Sector Interior dispusiera su desaparición. En tanto se le utiliza de esa
      manera.

      Y vemos que se instalan módulos itinerantes para recibir quejas y
      peticiones a sabiendas que este sistema de trabajo no tiene ningún
      objetivo, ni respaldo de la gestiòn ministerial ni policial y por lo tanto no
      ayuda a solucionar los graves problemas por los cuales pasan los
      integrantes de la Policía Nacional en el ámbito administrativo
      http://www.pnp.gob.pe/especiales/defensa.html

      Y también vemos que la Defensoria del Policía se preocupa de la
      cantidad de casos y denuncias de agresiones contra policías mujeres
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      de la Unidad de Tránsito por parte de conductores de vehículos,
      dejando de lado los problemas internos también de abusos y
      vejámenes por parte de los mismos policías contra el personal policial
      femenino: http://noticialocal.blogspot.com/2007/10/agentes-femeninas-
      de-trnsito-sufren-ms.html

      Encontramos también a la Defensorìa del Policía organizando
      seminarios como “Igualdad de Oportunidades para la Mujer Policía",
      organizado por esta entidad en el marco del Día Internacional de la
      Mujer, sin embargo no ejerce ningún tipo de acción real para evitar la
      falta de oportunidades de la mujer policía al interior de la Policía.
      http://www.mimdes.gob.pe/pncvfs/prensa/2007/prensa06mar1.htm

      Y vemos a la representante de la Defensorìa del Policía participando
      invitada en eventos, certámenes y ceremonias oficiales, pero sin voz ni
      voto para intervenir u opinar sobre los temas que hemos detallado en el
      presente Ensayo y otros en los cuales debería estar presente para
      defender los derechos de los Policías agraviados. Desconocemos si la
      titular de este organismo de defensa despacha personalmente con el
      Señor Ministro del Interior, ni los temas que se abordan en estas
      reuniones, pero en todo caso sus acuerdos no son hecho conocer a los
      usuarios ni a la opinión pública. Un portal Web desactualizado y sin
      información actual relevante es la mejor forma de demostrar lo poco o
      nada que se viene haciendo. Por eso decimos que “Este Organismo
      de Defensa de derechos de los Policías es actualmente un
      monumento a la burocracia y sobrevive como una estrategia
      política utilizada para disimular los graves problemas que aquejan
      al marginado sector policial en el Perú.”



(*)   Abogado – Coronel PNP en situación policial de retiro a su Solicitud
      desde el mes de SET 2007. Ejerció la encargatura de Defensor del Policía
      entre los años 2005 – 2006, cargo al cual renunció por la falta de apoyo
      del Sector Interior. Durante su gestiòn como Defensor del Policía
      denunció todos los hechos que son materia de comentario en el
      presente Ensayo y no fue atendido en audiencia ni una sola oportunidad
      por el titular del Sector Interior.




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