IGLESIA CRISTIANA
NUEVA NACION
PREDICACION POR EL PASTOR
JAVIER PEREZ
“LA IRA ARRUINA TU VIDA”
“Toda la escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para
corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto,
enteramente preparado para toda buena obra” 2 Timoteo 3:16-17
¿LA IRA ARRUINA TU VIDA?
Nadie sabe cómo se inició el conflicto. Los vecinos sólo recuerdan que la discusión inició pasadas
las ocho de la mañana. El marido argumentaba que el café estaba demasiado caliente, amargo y
con poca azúcar. "¿Pretendes que me lo beba?", le interrogaba, alzando la voz más de lo
acostumbrado.
La mujer se defendía. "Deja que se enfríe", decía una y otra vez. Pero el altercado iba en
aumento. De pronto un sonido seco, el grito de ella y un tremendo portazo, del hombre al salir. Eso
fue todo lo que escucharon.
Minutos después las llamas invadían todo alrededor. La casa de latas, zinc y cartones estaba
envuelta en fuego que pronto ganó fuerza y abrazó a otras viviendas, dejando a su paso tristeza y
desolación. Cincuenta y seis familias de aquél barrio marginal terminaron en la ruina.
--Mire usted lo que provocó la rabia de doña Isabela—se quejó una de las damnificadas.
Alrededor todo era desolación, como si hubiese terminado una guerra tremenda, de aquellas en
las que sólo se recuerda el dolor y las esquelas descoloridas de lo que fue.
I. LA IRA TOMA CONTROL DE NUESTRA VIDA
La ira destruye nuestra vida. Produce secuelas imborrables, que desatan tristeza y culpabilidad en
nuestro corazón, y heridas entre quienes nos rodean.
La Biblia es clara cuando advierte: "El iracundo comete locuras, pero el prudente sabe
aguantar" Proverbios 14:17 (Nueva Versión Internacional). Alguien dominado por un enojo
irrefrenable, termina dejándose arrastrar como una frágil rama por un río corrientoso, lo que a la
postre causa destrucción y levanta a nuestro alrededor tremendos muros de prevención no solo
entre nuestros familiares sino amigos y conocidos: “Deja la ira y abandona el furor, no te irrites,
solo harías lo malo” Salmo 37:8
La ira puede invadirte a cada instante y tomar control de tu vida en forma peligrosa
La Biblia tiene muchas enseñanzas en relación a la ira
“El que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua del mal, y sus labios no hablen
engaño. Apártese del mal y haga el bien; busque la paz y síguela. Porque los ojos del Señor están
sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones; pero el rostro del Señor está contra los que
hacen el mal” 1 pedro 3:10-12
Algunas personas piensan que no se debe sentir ira. Si eso fuera cierto tendrías que despojarte de
tu “carne” porque la ira es una emoción de la naturaleza caída del hombre. Sentir ira es natural
pero no tener control de ello, puede ser peligroso porque da rienda suelta al pecado y es
destructiva en acciones de agresión física o verbal. Con ira sin control puedes pecar contra Dios,
culpándolo de tus experiencias dolorosas en tu vida, contra tu prójimo o contra ti mismo.
“Airados pero no pequéis; no se ponga el sol sobre nuestro enojo, ni deis lugar al diablo” Efesios
4:26,27
La ira da como resultado explosiones de cólera que afectan tu lenguaje, y hieres a otros como lo
expresa el profeta Jeremías en el capítulo 20. La ira produce también sentimientos de venganza.
Bajo la ira eres presa fácil de Satanás.
Por eso…
No digas: Yo pagaré mal por mal, espera en el Señor y él te salvará” proverbios 20:22
II. ¿DE QUE DEPENDE LA IRA?
La ira depende de muchos aspectos: Del temperamento, de los patrones de conducta aprendidos
en el seno familiar y de las experiencias de injusticia o de dolor no resueltas en tu pasado; pero
sobre todo de la incapacidad de perdonar al prójimo como a ti mismo. También por ser incapaz de
someterte a la voluntad y autoridad de Dios; por falta de paciencia y dominio propio así como de
comprensión y aceptación del punto de vista del otro (Empatía)
“El necio da rienda suelta a toda su ira, más el sabio al fin la sosiega” Proverbios 29:11
Debes tener presente que cada persona tiene derecho a tener diferentes opiniones y que cada
quien tratará de hacer su voluntad, por eso no debes dar rienda a la ira cuando no se toman en
cuenta tus opiniones. Debes aprender a ser sabio y no tratar de ejercer tu autoridad sin control.
Responde calladamente cuando tengas ira y si no puedes dominarla apártate de tu prójimo
porque:
“La blanda respuesta quita la ira; más la palabra áspera hace subir el furor” (Proverbios 15:1).
“Todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse, porque la ira del
hombre no obra la justicia de Dios “Santiago 1:19, 20
III. DEBEMOS TENER DOMINIO SOBRE NUESTRA IRA.
Tener dominio sobre la ira no es reprimirla sino liberarla adecuadamente sin hacer daño a otros.
No debes reprimirla disimulando, porque crecerá dentro de ti y saldrá en forma explosiva y sin
control. Cuando la ira se reprime, va creciendo en el fondo del corazón y puede explotar en forma
violenta atentando contra tu paz interior o de los que te rodean. También te puede llevar a
cometer agresión contra ti mismo y tu prójimo, especialmente en personas indefensas o débiles.
Libera la ira ante la cruz. El Señor comprende tus emociones; exprésale lo que sientes y si
ofendes, acude al perdón. No debes reprimir la ira porque si es persistente te puede provocar
enfermedades, obstaculiza tu relación con Dios, afecta negativamente tu vida emocional y te
esclaviza impidiéndote sentir paz y gozo en tu corazón.
Practica también el dominio propio sobre las pequeñas situaciones con paciencia y comprensión
hacia otros, así te fortalecerás, pero sobre todo sigue la luz del Señor que está contenida en los
siguientes versículos:
“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, amor, y dominio propio” (2
Timoteo 7:9). “No te apresures en tu espíritu a enojarte, porque el enojo se anida al seno de los
necios” (Eclesiastés 7:9).
“Sed de un mismo sentir, compasivos, fraternales, misericordiosos y de espíritu de humildad, no
devolver mal por mal, o insulto por insulto, sino más bien bendición, porque fuisteis llamados con
el propósito de heredar bendición” (1 Pedro 3:8-9)
“Por tanto como escogidos de Dios, santos y amados, vestíos de profunda compasión, de
benignidad, de humildad, de mansedumbre y de paciencia” (Colosenses 3:12)
“Andad en el Espíritu y no satisfagáis los deseos de la carne” (Gálatas 5:16). “El fruto del
Espíritu es: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio,
contra tales cosas no hay ley” (Gálatas 5:22, 23)
Conclusión. Nuestra vida evidencia transformaciones a partir de cosas pequeñas. El
temperamento y las reacciones explosivas, pueden ser algunas de ellas. Y hoy es el día para
comenzar esa evolución en su existencia. ¡Recuerde que no está solo! En el Señor Jesucristo
encontrará la fuerza para alcanzar la victoria.
Para reflexionar:
¿Explotas en cólera y mal humor por pequeñas cosas?
¿Te es difícil sonreír siempre?
¿Ofendes y te desahogas con niños o ancianos, y en general con personas débiles?
PARA RECORDAR:
“Sed de espíritu sobrio y velad, vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda
alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8). “El que quiere amar la vida refrene su lengua
del mal y sus labios no hablen engaño. Apártese del mal y haga el bien; busque la paz y sígala” (1
Pedro 3:10,11)
Octubre 02 de 2011
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