EL MODELO COOPERATIVA UNA ALTERNATIVA EN EL DESARROLLO LOCAL - DOC by s5kG1aU

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									SUPERINTENDENCIA
DE LA ECONOMIA SOLIDARIA
Ministerio de Hacienda y Crédito Público




                LA EMPRESA ASOCIATIVA SOLIDARIA
                        Y EL DESARROLLO LOCAL
                                                MARCO CONCEPTUAL




                                        LUIS ALBERTO PADILLA ACOSTA
                                                 Profesional Especializado
  Delegatura para la Supervisión del Ahorro y la Forma Asociativa Solidaria


                                                   Bogotá, Octubre de 2004
La empresa asociativa solidaria y el desarrollo local



                                            INDICE




0.- INTRODUCCIÓN                                                           3


1.- ANTECEDENTES DEL COOPERATIVISMO Y SU RELACIÓN
CON LA CULTURA                                                             7
1.1 Nacimiento del cooperativismo en Colombia                              13



2. LA EMPRESA DE LA FORMA ASOCIATIVA SOLIDARIA                             17

2.1 Los Principios Cooperativos                                            22



3. MARCO DE LA COOPERACIÓN PARA EL DESARROLLO DE LAS
ENTIDADES DEL SECTOR SOLIDARIO EN UN CONTEXTO LOCAL                        27
3.1 Distribución Espacial de Las Empresas del Sector Solidario.            35
3.2 El sistema solidario un Proyecto Colectivo de Desarrollo Territorial   41


BIBLIOGRAFÍA                                                               42




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                                    0.- INTRODUCCIÓN

En el sector de la economía solidaria se hace énfasis en el desarrollo integral del ser
humano como sujeto, actor y fin de la economía. En este sector la cooperación se
expresa con la ecuación, 2+2=5, lo que significa que un conjunto de empresas vale más
que la suma de todas ellas tomadas aisladamente; igualmente, la forma de organización
económica, no está sujeta a un objetivo material, la utilidad, sino que traspasa ese
concepto para tomar a mujeres y hombres en su dimensión integral como objeto de su
acción.


La importancia del sector solidario es significativa, como lo afirma la Alianza de
Cooperativas Internacional ACI, al señalar que más de 800 millones de mujeres y
hombres en todo el mundo son asociados de las empresas del sector solidario, y otros
100 millones trabajan en ellas sin ser miembros.


Las empresas asociativas solidarias son asociaciones de personas que se han unido para
abordar sus comunes necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales
mediante empresas de propiedad conjunta, controladas democráticamente. Se puede
reiterar que, a través de una historia de más de dos siglos, la empresa asociativa solidaria
en general y el cooperativismo en particular, han alcanzado dimensiones mundiales,
convoca y organiza multitudes de personas prácticamente en la totalidad de las naciones
no obstante la diversidad de los regímenes económico-políticos, y constituye un relevante
hecho económico, especialmente en los Estados más desarrollados movilizando enormes
cantidades de recursos humanos, productivos, financieros y comerciales.


En su desarrollo la empresa asociativa solidaria ha llegado a ser una realidad compleja y
diversificada que incluye organizaciones de tipo y nivel heterogéneos: está presente en
los distintos sectores de la producción, las finanzas y el consumo, adopta formas de
asociación diferentes que van desde unidades menores hasta consorcios tanto en las
dimensiones regionales, nacionales y mundial. Actúa conforme a principios y normas
variables y pluralistas, ha experimentado estructuras y métodos de acción renovados.




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No obstante esta expansión y diversificación, el sector solidario, en sus diferentes
asociaciones, conserva los rasgos esenciales de un fenómeno unitario dotado de
personalidad propia, en cuanto figura social que manifiesta una precisa continuidad
histórica. Es esta unidad esencial lo que permita verificar la contribución en los procesos
de desarrollo local y regional.


El sector solidario hoy en día, se ha constituido en un elemento importante en el esfuerzo
para el desarrollo económico, social y democrático de la sociedad, - su incidencia social,
cultural y económica es significativa para crear nuevas formas de desarrollo - al
considerarse como una alternativa real a muchos de los problemas socioeconómicos de la
misma.


El cooperativismo ha manifestado límites y crisis en su crecimiento, y no ha llegado a
imponerse como sujeto histórico autónomo dotado de efectiva capacidad de dirección de
los cambios económicos y políticos.


Indistintamente, el proceso de profundas modificaciones y cambios económicos, políticos,
sociales y culturales que a finales del siglo XX y comienzos del actual, afectó y afecta por
igual a países avanzados y en desarrollo, puso en marcha procesos de reconversión y
adaptación de las economías nacionales que en muchos casos tienen un alto costo social
en términos de empleos, y en términos de desarticulación del tejido productivo.


Pero ¿Qué se entiende por economía solidaria? La legislación colombiana acoge el
concepto de economía solidaria y lo define en el art. 2o de la Ley 454 de 1998 así: “Para
efectos de la presente Ley denominase Economía Solidaria al sistema socioeconómico,
cultural y ambiental conformado por el conjunto de fuerzas sociales organizadas en
formas asociativas identificadas por prácticas autogestionarias solidarias, democráticas y
humanistas, sin ánimo de lucro para el desarrollo integral del ser humano como sujeto,
actor y fin de la economía”. Sin embargo, este concepto debe ser debatido, de acuerdo
con el significado que le otorgan las corrientes latina y anglosajona, en el mundo.




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Al decir de Sarmiento y Guarín1, el concepto del cooperativismo que se maneja en las
corrientes anglosajona y latina, tiene algunas prioridades, “en efecto, en Inglaterra,
Alemania y los países nórdicos, entre otros, se dio desde el comienzo la mayor
importancia al concepto de “autoayuda” o “esfuerzo propio”, (“Self-help”, en inglés;
“Selbsthilfe”, en alemán), mientras que para la corriente latina, representada
principalmente por Francia, España e Italia, en Europa y posteriormente, por los países
latinoamericanos, se hizo énfasis en conceptos tales como la “ayuda mutua” y la
“solidaridad”.


    Expresado en una forma elemental pero diciente, en el sentir del cooperativista latino “yo
entro a formar parte de una cooperativa para ayudar a los demás asociados y a la
comunidad en general, y a la vez, para que los demás y el Estado me ayuden” ; mientras
que para el sentir del cooperativista anglosajón, “yo entro a formar parte de una
cooperativa no realmente para ayudar a los demás o para que los demás o el Estado me
ayuden, sino para ayudarme a mí mismo, pero no solo, sino con los demás”.2


    La legislación cooperativa colombiana no ha sido ajena a este contexto mundial del
cooperativismo y a los cambios y nuevas tendencias que se han dado en la comunidad
internacional. Es indiscutible que el cooperativismo en nuestro país pertenece a la
corriente latina y que, por ende, en Colombia se ha hecho énfasis en la “ayuda mutua” y
en la “solidaridad”, más que en la “autoayuda” y el “esfuerzo propio”. Asimismo, se ha
entrado a formar parte de los países en donde se ha acuñado recientemente el término
“Economía Solidaria”, haciendo intentos por contribuir en la delimitación de su alcance,
así como por darle vida no sólo teórica sino legal”.


En nuestro país debemos preocuparnos en el esfuerzo propio y la autoayuda mediante la
educación. Esta es una de las vías de formación para que los asociados de las entidades
de la forma asociativa solidaria se empoderen de estos conceptos y permitan ayudarse a
sí mismos, pero no solos, sino con los demás. Esta forma de pensar ha dado éxito en las



1   SARMIENTO REYES. Antonio José y GUARIN T. Belisario. 1999. Aspectos Legales de la Gestión Cooperativa, Pontificia Universidad Javeriana. Pág.51.

2BEUTHIEN, Volker. Genossenschaftsrecht: woher-wohin? (Derecho cooperativo: ¿de dónde- hacia dónde?). Marburger Schriften zum Genossenschaftswesen Nr. 69,
Göttingen 1990, p.16
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empresas de la economía solidaria de países como Inglaterra, Suecia o Alemania,
altamente competitivos en todos los sectores de la economía.


Igualmente, bajo la óptica de la cultura de la cooperación y la competitividad, el papel de
los asociados y los dirigentes de las entidades del sector solidario consiste en la creación
del entorno más propicio para sus empresas con el fin de que éstas puedan llegar a ser o
permanezcan competitivas en la globalización planetaria en la que deben desenvolverse.
Para ello deben crear y fortalecer las alianzas de cooperación, o en su defecto, saldrán
del mercado y la brecha entre ricos y pobres, entre países desarrollados del norte y el
resto del mundo se ampliará. El papel del Estado es crear las condiciones más favorables
a la competitividad de las empresas en todas sus formas y tipos.


La solidaridad constituye, pues, el gran desafío que debe encarar la nueva sociedad
globalizadora hacia la que nos encaminamos. La tarea no es fácil porque como lo
analizan B. Perret y G. Roustang3, el pragmatismo con el cual la economía ejerce su ley
hace imperceptible las múltiples formas de subordinación de lo social que se aceptan en
nombre del crecimiento económico, el empleo y la competitividad internacional. Sin
embargo, ha llegado la hora de conciliar la lógica de la acción con la reflexión crítica. Se
debe afirmar el valor político de la lógica de mercado pero se debe, al mismo tiempo, dar
importancia al ser humano.                                     Se hace, por lo tanto, imprescindible establecer una
concepción más abierta y comprensiva de la articulación entre lo económico, político,
social y cultural.




3Perret, B., Robusta, G., 1993, L'Économie contre la société Affronter la crise de l'intégration
sociale et culturalle, Collection Esprit/Seuil, Paris.
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                                       1.- ANTECEDENTES DEL COOPERATIVISMO
                                                Y SU RELACIÓN CON LA CULTURA


El sistema cooperativo surgió simultáneamente con una profunda transformación de los
contextos europeos durante el Siglo XVIII. La revolución francesa buscaba un cambio en
la estructura social de aquella época y tuvo una fuerte influencia en diversos países como
Gran Bretaña. De hecho “los primeros movimientos cooperativos datan de 1799 en los
talleres establecidos por el escocés Robert Owen (1771 – 1858), quien impulsó el trabajo
colectivo que combinaba las actividades laborales y un ambiente familiar de los
trabajadores fuera de los talleres”4. Tomando a Flores Crespo, él comenta que posterior a
este periodo, las cooperativas empezaron a formular sus principios desde la visión del
francés Felipe Buchez. La elección de representantes, la inclusión de nuevos miembros y
los métodos para el reparto de utilidades son los principales postulados que regirían al
esquema cooperativo en el futuro.


El desempeño del esquema cooperativo y la influencia que el entorno cultural ejerce sobre
las cooperativas y viceversa se puede observar mediante análisis a nivel local y por tipo
de empresa; los exámenes de nivel macro pueden dejar de lado los factores culturales
que en su esencia son significativos para el desarrollo de una economía.


Con el capitalismo industrial en el siglo XIX, se propició el surgimiento del modelo
cooperativo, como se enunció anteriormente. Igualmente, en Europa y en Norte América,
fueron designadas con el vocablo economía social las cooperativas y las asociaciones
mutualistas; en épocas resientes, las prácticas desarrolladas para asegurar servicios
personales, que aún responden a las nuevas necesidades relacionadas con la
transformación de las economías y del estado de bienestar, son calificadas más bien de
economía solidaria o de nueva economía social.


En América Latina las prácticas de economía solidaria se inscriben primero en una lógica
de subsistencia, así como de la economía del trabajo, que contrasta con la economía del
capital, que pone de relieve los esfuerzos individuales o colectivos de creación de

4FLORES CRESPO, Pedro. Análisis de la relación entre cooperativas, cultura y desarrollo local. Revista Contaduría y Administración, No. 199, octubre – diciembre del
2000. Estudiante de doctorado de la Universidad en desarrollo en la Universidad de York, Gran Betaña.
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actividades que generan ingresos o que contribuyen a bajar el coste de los bienes y los
servicios prácticos, tales como en alimentos, vivienda, etc.
La Economía Social es un concepto que, según los expertos de la Unión Europea, es a la
vez antiguo y nuevo ya que se encuentra citado en Francia hace más de un siglo “para
definir las tentativas de agrupación de las antiguas sociedades cooperativas de
producción y consumo, así como las sociedades de crédito agrario y de crédito mutuo
urbano”5. Este término, olvidado desde principios del siglo pasado, fue recuperado hace
solo unos quince años. Entre sus posibles definiciones, el profesor Barea Tejeiro ha
elegido ésta: la Economía Social es “un tercer sector intermedio entre el sector público
administrativo y el sector privado capitalista”6.                                         La expresión Economía Solidaria es
seguramente la más acertada porque toda la economía es social y la invocación a la
solidaridad añade un elemento de apoyo mutuo, de cierto altruismo, de menor interés
egoísta, que es el matiz que siempre ha predominado en el cooperativismo.


En sentido amplio las organizaciones de la economía solidaria son todas aquellas que han
sido creadas para la solidaridad y el apoyo entre personas o grupos de personas frente a
necesidades básicas habituales y frente a necesidades o calamidades imprevistas; o
aquellas conformadas específicamente como grupos cooperativos, asociativos de trabajo,
comunitarios y otros. Uno de los principios filosófico-político que las orienta es la ausencia
de ánimo de lucro individual, de ganancias individuales como resultado de la actividad
emprendida. Pero simultáneamente deben ser organizaciones de carácter social, con
espíritu de servicio, de ayuda mutua, de cooperación.


Ahora bien, de acuerdo con los estudiosos el término “economía social” es utilizado para
señalar aquel sector de la economía mundial que comprende las empresas cooperativas,
las mutualidades y las asociaciones que cumplen alguna actividad económica. Existen
distintos enfoques sobre lo que se entiende por “economía social” 7 y hasta algunos dicen
que resulta redundante dado que toda economía en sentido estricto es social. Sin


5 RAUCH Armand y CEDRÓN DIAZ Ramón. Economía y Sociología del Trabajo, Análisis de la política de la Comunidad Europea respecto a las empresas de economía
social. Número 12, Madrid, junio de 1991, pág. 47 y ss.
6 BAREA TEJEIRO José. La Economía Social en España. Ob. Cit, Pág.



7 SARACHU ONETO, Juan José. Disertación desarrollada durante el Simposio “LA IMPORTANCIA DE LAS COOPERATIVAS Y LA ECONOMÍA SOCIAL COMO
INSTRUMENTO DE INCLUSIÓN Y COHESIÓN SOCIAL”. Uruguay, 2003.


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embargo, resulta relevante el pronunciamiento del Primer Congreso Español de la
Economía Social celebrado en Madrid en diciembre de 1993, cuando la caracteriza como
“toda actividad económica, basada en la asociación de personas en entidades de tipo
democrático y participativo, con primacía de las aportaciones personales y de trabajo
sobre el capital”.


Muchos años antes, el “Consejo Wallon de la Economía Social”, de Bélgica, definía en
forma similar que: “La economía social agrupa las actividades económicas practicadas por
sociedades, especialmente cooperativas, mutualidades y asociaciones, cuya ética se ve
reflejada en los siguientes principios:
   Su finalidad, más que maximizar beneficios, consiste en prestar servicios a los
    miembros o a la comunidad;
   Tienen una gestión autónoma o independiente;
   Se emplean procesos de decisión democráticos;
   En la redistribución de ingresos, se da prioridad a las personas y al trabajo, en lugar
    de al capital”.


De esta definición se desprende que las organizaciones de economía social que cumplen
con estos principios básicos, son también movimientos sociales.


Al decir de Jacques Defourny (Universidad de Lieja) y Patrick Develtere (Universidad de
Lovaina), se puede extraer una lección fundamental de la historia de la economía social y
son dos las condiciones que han determinado casi siempre el éxito de las iniciativas en
este campo:


a) Para empezar. Existe la “condición de necesidad”, sostienen los autores citados.
Cuando la gente experimenta una presión económica o socioeconómica, se cierran filas y
se busca refugio en las organizaciones de tipo mutualista, cooperativo o asociativo.
En otras palabras, la economía social es, en primer lugar, una respuesta a las agudas
necesidades de un grupo de gente. Las organizaciones de la economía social son, en
buena medida, “hijas de la necesidad”.



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b) A continuación está la “condición de cohesión social”. La economía social siempre es
apoyada por la identidad colectiva de un movimiento social, o por lo menos, de una
comunidad.


Las cooperativas y las mutualidades más duraderas se encuentran además en el seno de
un movimiento social, o son llevadas por éste, cuya identidad social o cultural es o era
muy fuerte. Por ejemplo, los Kibutz, las Cajas Raiffeisen, las Cooperativas Vascas de
Mondragón, las mutualidades Belgas, el movimiento cooperativo Desjardin, el movimiento
cooperativo agrario cubano, el movimiento cooperativo de vivienda en Uruguay, el modelo
de cooperativas abiertas de ahorro y crédito del Instituto Movilizador de Fondos de
Argentina, la cooperativa agroindustrial Colanta en Colombia y otras experiencias
exitosas.


Si se pretende fomentar la economía social y establecer el papel propio de cada agente,
es importante tener siempre en cuenta estas dos condiciones. No se trata de plantear que
lo cooperativo o asociativo son la “panacea” para todos los males, pero si se puede
afirmar que estas empresas constituyen una poderosa herramienta de cambio en un
mundo en transición.


No es casualidad que en la vieja y docta Europa, cuna de la economía social en el mundo,
se esté viviendo un proceso que podemos calificar de “verdadero retorno a las fuentes”,
donde se revalorizan los esfuerzos de desarrollo de las experiencias comprendidas en
este sector de la economía. Y no es casualidad por lo dicho antes en cuanto a que las
mutuales, cooperativas o experiencias asociativas son “hijas de la necesidad” y los
tiempos que vivimos convocan a la búsqueda de alternativas productivas, financieras y de
servicios que resalta de algún modo la importancia de aquellos instrumentos y su
idoneidad para coadyuvar a resolver los problemas concretos de la gente. Y no es
casualidad, también, por el grado de “cohesión social” que exigen estas soluciones y que
se ve reflejado en el proceso creciente de afirmación de la identidad cooperativa, a través
del mundo. No es, tampoco, casualidad el crecimiento acelerado de la economía social en
otros continentes como Asia, África y nuestra América que aún se debaten en la
afirmación democrática y en la obtención de niveles de desarrollo compatibles con la
dignidad humana.
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Como muy bien señalan los Profesores Defourny y Develtere : “No existe ningún libro de
recetas para la promoción y el desarrollo de la economía social.” “El éxito de ésta
depende siempre del respeto al principio de necesidad y al de cohesión social. Una vez
que se haya cumplido con ellos, parece posible, en general, encontrar dentro de la
comunidad o de grupos o instituciones involucradas, los necesarios recursos financieros y
de gestión.”


Para reafirmar la vigencia de lo cooperativo o asociativo, se puede decir que en la
actualidad se cuenta con los aportes técnicos y en parte, científicos, que pueden
ayudarnos a concretar el sueño de muchos pioneros, en diversos ámbitos, que
expresaban inquietudes e intuiciones a través de su inmensa sabiduría popular.


Al decir de Luis Razeto Migliaro: “La elaboración de una teoría científica del fenómeno
cooperativo, que lo comprenda tal como se presenta actualmente, después de un largo y
complejo proceso de desarrollo y evolución histórica, y que lo proyecte guiando su
desarrollo en las nuevas condiciones existentes, responde a una necesidad práctica”. Se
debe aclarar que bajo el término “fenómeno cooperativo”, Razeto considera no solamente
aquel conjunto de experiencias e ideas que explícitamente se refieren al cooperativismo y
se reconocen como expresiones de cooperación económica, sino también a otras formas
de organización de empresas y movimientos sociales que aunque no se identifiquen a sí
mismas como cooperativas, de hecho manifiestan características que las vinculan
esencialmente a los modos cooperativos de hacer economía.


“La respuesta no puede ser sólo ideológica sino científicamente elaborada”, nos dice
dicho autor y ello constituye una tarea impostergable que está reclamando el aporte de
todos los actores involucrados en el desarrollo del movimiento.


Por otra parte, justamente, hoy contamos con herramientas teórico - prácticas que nos
permiten posicionar convenientemente el rol y perspectivas de las entidades de la
economía social cuya “ventaja competitiva” resulta, aunque parezca paradojal, de su
esencia, naturaleza e índole cooperativa. Muchos hoy se preguntan si en un mundo
globalizado que tiende a la concentración del poder; en un país como Colombia, con un
tratado de libre comercio con Norte América, y en un mundo que, en definitiva, apunta a
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incentivar las soluciones individuales, donde campea él “sálvese quien pueda”, si
mantienen vigencia los valores y principios cooperativos y hasta las propias
organizaciones que se han ido desarrollando a través del tiempo.


Sin ninguna duda, y no es voluntarismo, estamos convencidos que no hay nada fatal, ni
debemos dejarnos ganar por planteamientos deterministas que ignoran que todas las
realizaciones humanas son posibles de cambios mientras exista vida humana sobre la
tierra o en las galaxias que conforman el universo. El mundo está inmerso en un proceso
vertiginoso de cambios e incertidumbres y aún lo que se nos presenta como inevitable e
irreversible puede ser cambiado por la acción comprometida y solidaria de quienes
dependemos de nuestro trabajo para forjar una vida más digna.


El maestro Don José María Arizmendiarrieta decía: “Nada diferencia tanto a los hombres y
mujeres, y a los pueblos como su respectiva actitud en orden a las circunstancias en que
viven. Los que optan por hacer historia y cambiar por sí mismos el curso de los
acontecimientos llevan una ventaja sobre quienes deciden esperar pasivamente los
resultados del cambio”. Arizmendiarrieta        es impulsor del Movimiento Cooperativo
Mondragón (España) que comprende un complejo exitoso de más de 100 entidades
cooperativas, con más de 70.000 trabajadores asociados.


Si queremos cambios, pues, comencemos con decisión y firmeza a desarrollar las
acciones necesarias que nos permitan ser arquitectos de nuestro propio destino,
asumiendo protagonismo sí, pero en forma colectiva y solidaria. Sí, por el contrario, nos
conformamos con el “statu quo”, seremos espectadores del deterioro progresivo de
nuestras respectivas organizaciones y en definitiva de la sociedad toda, con riesgo cierto
de supervivencia de las mismas.


En definitiva, la economía social es un componente fundamental de la sociedad civil
organizada que adopta posturas y da su opinión a los poderes públicos en la elaboración
de políticas que afectan a la vida de los ciudadanos, contribuyendo de manera muy
significativa a la construcción de una sociedad plural, más participativa, democrática y
solidaria.


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Durante los próximos años debemos trabajar y consolidar el modelo asociativo solidario,
como una alternativa real formando un frente común y salir así, de la supervivencia. Así
mismo, el modelo asociativo, tanto en América Latina como en Colombia se encuentra
sustentado en la ayuda mutua, la cooperación y la solidaridad.


En la historia de Colombia y específicamente en el caso de nuestros pobladores
observamos que tanto las comunidades indígenas como afrocolombianas compartían el
trabajo comunitario.




1.1 Nacimiento del cooperativismo en Colombia


El cooperativismo en Colombia nació a comienzos del siglo XX con la transformación de
una sociedad agrícola en una semi-industrailzada. En los años 30, del mismo siglo, con el
comienzo de las primeras industrias y el apoyo al cooperativismo se profirió la primera Ley
cooperativa, la cual permitió formalmente dar el primer paso a las cooperativas en
Colombia.


Durante el gobierno de Enrique Olaya Herrera se logró formalmente, el nacimiento del
movimiento cooperativo en Colombia. La historia legislativa cooperativa colombiana se ha
dividido en tres grandes etapas de conformidad con la vigencia de las diferentes
normatividades que han regulado la materia, a saber: a) Ley 134 de 1931, b) Decreto-Ley
1598 de 1963 y c) Ley 79 de 1988.


De acuerdo con las investigaciones realizadas por la Universidad Javeriana en
colaboración con UNISANGIL, se establece la siguiente génesis de las organizaciones del
sector cooperativo “Expedida la Ley 134 de 1931, aparecieron las primeras sociedades
cooperativas en el país, sin mucha fuerza social ni exigencias doctrinarias dada la
ignorancia total que existía sobre la materia. En el año de 1933 nacieron con vida legal las
primeras cooperativas entre las cuales aparecen las siguientes:




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1) Cooperativa de Empleados de Bogotá (hoy Cooperativa Ciudad Jardín), autorizada por
Resolución Ejecutiva N° 0032 del 26 de mayo de 1933 del Ministerio de Industrias y
registrada por escritura pública N°1134 del 26 de mayo del mismo año.


2) Cooperativa de Buses de Santa Fé Ltda., aprobada por Resolución del 27 de mayo de
1933 y suspendida por Resolución del 10 de abril de 1934.


3) Cooperativa Cundinamarqueza de Miel y Panela, que tenía por objeto la explotación de
estos productos con destino a las Rentas Departamentales.


4) Cooperativa de Consumo de Empleados y Obreros de la Fábrica de Cementos
Diamante, autorizada por Resolución Ejecutiva del 22 de octubre de 1933.


La estadística cooperativa colombiana del año 1933 señala el funcionamiento de cuatro
cooperativas con 1087 socios y un capital de $46.392.51 pesos.


Una de las primeras cooperativas que existió en el país fue la Cooperativa Bananera de
Magdalena, fundada el 14 de febrero de 1933, con participación de ciudadanos
colombianos, holandeses, estadounidenses, belgas y españoles, y con el patrocinio de la
Caja Agraria, el Ministerio de Industrias y la Superintendencia de Cooperativas. Esta
cooperativa vino a solucionar las necesidades de compra de insumos, capital de trabajo,
recursos de subsistencia y asistencia en general a los dueños de las tierras donde se
cultivaba el banano. Dicha cooperativa existió hasta el año 1945 cuando la Segunda
Guerra Mundial hizo imposible el transporte del banano, lo que conllevó a que entrara en
inactividad, transformándose luego en la Cooperativa Agrícola del Magdalena dedicada al
cultivo de productos agrícolas como el maní y el arroz, transformación que una vez
terminada la guerra llevó al fracaso definitivo de ésta, por el pasivo ocasionado por las
perdidas presentadas debido al desconocimiento en el manejo de estos productos.


La Cooperativa Algodonera de la Costa Atlántica, fundada en 1935 y aprobada por
Resolución 81 del 8 de noviembre del mismo año, llegó a ser una de las más importantes
cooperativas del país. Su radio de acción cubría toda la Costa Atlántica, es decir los
departamentos de Atlántico, Bolívar y Magdalena de ese entonces. Circunstancias de
Superintendencia de la Economía Solidaria                                             14
La empresa asociativa solidaria y el desarrollo local



carácter administrativo y dificultades y conflictos internos afectaron su estabilidad
llevándola a su disolución en el año de 1962. Es de resaltar que las primeras cooperativas
se orientaron al ahorro y crédito de tipo cerrado, surgiendo luego otras de carácter
multiactivo, que en su mayoría establecían secciones de ahorro y crédito”8.


A decir del estudio antes indicado, se puede observar que la evolución del sector
cooperativo en Colombia fue lenta en sus comienzos. Entre los años 1930 a 1960, el
desconocimiento de las bondades del modelo cooperativo en la población, a pesar de los
esfuerzos del Estado y la Iglesia Católica, hizo que su apropiación fuera tardía.                                                     Al
comienzo el crecimiento en número de cooperativas y de asociados fue pequeño
especialmente hasta el año 1960. Entre los años 1960 a 1965 el número de entidades
cooperativas                  se multiplicó por cuatro, manteniéndose en esa tónica a lo largo de la
segunda mitad del siglo XX y en lo que va el siglo XXI.


             Año                 1933           1940             1950              1960            1965     1970    1975    1980    1985
     No. de                         4            165              472               425            1.662    1.677   1.691   2.003   2.450
     cooperativas
     No. de                      1.087         43.760          145.943          234.392           645.319    ND      ND      ND      ND
     asociados
* ND – Información no disponible


El desarrollo histórico de las formas asociativas solidarias en Colombia, como se expresó
antes, se da de acuerdo con la aparición de las primeras industrias, es decir durante los
años treinta.                En referencia al marco normativo, este de dividió en tres grandes etapas
de conformidad con la vigencia de las diferentes normatividades que han regulado la
materia, a saber: a) Ley 134 de 1931, b) Decreto-Ley 1598 de 1963 y c) Ley 79 de 1988,
sin embargo en ninguna de estas legislaciones, se empleó por el legislador el término
“Economía Solidaria”.


Al expedirse la nueva Constitución Política de 1991, tampoco se hizo uso de dicha
expresión, pero en algunos artículos el constituyente se refirió, por ejemplo, a las




8   Red Universitaria de las Ameritas en Estudios Cooperativos y Asociativismo, UNIRCOOP. 2003.
Superintendencia de la Economía Solidaria                                                                                             15
La empresa asociativa solidaria y el desarrollo local



“organizaciones solidarias” (art. 60 C.N.) o a las “formas asociativas y solidarias de
propiedad” (art. 58 inciso 3o C.N.)9.


Es conveniente aclarar que desde antes de la llegada de los españoles a América, con
nuestros primeros pobladores, existía la propiedad colectiva de la tierra, el trabajo
colectivo, entre otros, pero no se puede decir del surgimiento del cooperativismo, pues,
los indígenas no tenían la noción de la propiedad privada. En el siguiente cuadro se
puede observar el desarrollo histórico de las formas asociativas solidarias.


 PERIODOS                    ETAPA                                   HECHOS                                                                      IMPULSORES
Antece-                                        Surgimiento y expansión del cooperativismo en Europa                                            Misioneros de la
dentes                                         1844                                                                                            Iglesia Católica
                                               Surgimiento de las ideas cooperativas en Colombia                                               Dirigentes
                                                                                                                                               políticos
                                                                                                                                               gobernantes
Nacimiento                  1931 -             1. Promulgación de la Ley 134 de 1931 que establece                                             Iglesia Católica.
del coopera-                1960               las bases para la creación de las cooperativas                                                  Lideres
tivismo                                        2. Expedición del decreto 849 de 1932 para el fomento                                           sindicales
                                               cooperativo.                                                                                    Lideres políticos
                                               3. Creación de la Superintendencia de Cooperativas,                                             y representantes
                                               mediante decreto 1339 de 1932 y reglamentada la Ley                                             el gobierno.
                                               134 de 1931.
                                               Expedición de la Ley 115 de 1959, enseñanza del
                                               cooperativismo en todos los grados de la educación.
Crecimiento                 1960-              1. Integración nacional del cooperativismo.                                                     Iglesia católica.
y expansión                 1995               2. Organización de UCONAL, fundada en 1959.                                                     Cooperativas.
                            consoli-           3. Se Fundaron las siguientes entidades:                                                        Sindicatos.
                            dación             . Asociación Colombiana de Cooperativas, ASCOOP,                                                Gobierno.
                                               1960.
                                               . Central Cooperativa de Crédito y Desarrollo Social,
                                               COOPDESARROLLO, 1963
                                               . Central Cooperativa de Promoción Social,
                                               COOPCENTRAL, 1964.
                                               . Central de Cooperativas Agrarias del Occidente,
                                               CENCOA, 1967.
                                               . Central de Cooperativas de la Reforma Agraria,
                                               CECORA, 1968.
                                               . Instituto Nacional de Desarrollo y Financiamiento
                                               Cooperativo, FINANCIACOOP.
Reestructu-                 1996 -             1. Expedición de las Leyes 454 de 1998, 510 de 1999,
ración                      2004               550 de 1999, 759 del 2002,                                                                      Gobierno
                                               2. Decretos                                                                                     Organizaciones
                                               3. Liquidación de algunas cooperativas financieras,                                             cooperativas
                                               4. Transformación de Dancoop en el Departamento
                                               Nacional de la Economía Solidaria, Creación de la


9   SARMIENTO REYES. Antonio José y GUARIN T. Belisario. 1999. Aspectos Legales de la Gestión Cooperativa, Pontificia Universidad Javeriana.
Superintendencia de la Economía Solidaria                                                                                                                  16
La empresa asociativa solidaria y el desarrollo local



                               Superintendencia de la Economía Solidaria y el Fondo
                               de Fomento de la Economía Solidaria –FONES-,
                               reestructura el Consejo Nacional de Economía
                               Solidaria –CONES-.
Fuente: UNIRCOOP. 1993.


Con la promulgación de la Ley 454 de 1998, se regula al sector de la de economía
solidaria, se caracteriza y se da orden. En el siguiente cuadro se observa la clasificación
del sector cooperativo, del sector solidario y del sector empresarial colombiano, desde lo
normativo.

                               Clasificación del sector empresarial
                                                                     Cooperativas.
                                                                     Organismos de 2º y 3º grado.
                                                                     Instituciones auxiliares del
                                    Sector cooperativo               cooperativismo
                                                                     Precooperativas
                                                                     Administraciones públicas
                                                                     cooperativas
Sector de la economía                                                Fondos de empleados
solidaria                                                            Asociaciones mutuales
                                                                     Empresas solidarias de salud
                                    Otras organizaciones             Empresas asociativas de
                                                                     trabajo
                                                                     Instituciones auxiliares de la
                                                                     economía solidaria
                                    Sociedades anónimas
Comerciales privadas                Limitadas
                                    En comandita simple y por acciones
                                    Empresa unipersonal
                                    Corporaciones
Civiles                             Asociaciones
                                    Fundaciones
                                    Establecimientos públicos
Entidades públicas                  Empresas industriales y comerciales del Estado
                                    Sociedades de Economía Mixta


2. La empresa de la forma asociativa solidaria.

Antes de definir el concepto de empresa es conveniente realizar una comparación entre la
empresa asociativa y la capitalista, con el propósito de observar el contexto.

          Diferencias entre el sistema capitalista y el esquema asociativo solidario

                                Sistema capitalista                   Esquema cooperativo
Propiedad            Privada                                   Colectiva
Superintendencia de la Economía Solidaria                                                             17
La empresa asociativa solidaria y el desarrollo local



Poder             De carácter monetario (dinero)          De carácter social
Capital           Concentrado en pocas manos              Repartido equitativamente entre los
                  (capitalistas, accionistas)             asociados
Aplicación de     Distribuida como ganancia entre los     Distribuida entre los asociados y
la utilidad       capitalistas                            reinvertida para beneficios comunes
Organización      Basada en la producción de bienes o     Diseñada para producir bienes o
industrial        servicios de forma que se maximice la   servicios bajo una relación
                  ganancia.                               interpersonal y autosuficiencia.



El concepto de empresa como lo define la ciencia económica, hace referencia a la
combinación de dos categorías económicas: el capital y el trabajo. Sin embargo si
observamos la realidad de una empresa cualquiera distinguimos cinco factores
principales: 1. la fuerza de trabajo, esto es, un conjunto de personas dotadas de las
capacidades físicas e intelectuales necesarias para ejecutar una serie de actividades
laborales; 2. la tecnología, o sea un conjunto de conocimientos e informaciones relativos
al proceso y sistema técnicos de producción, comercialización, etc.; 3. los instrumentos y
medios de trabajo, a saber, el conjunto de instalaciones y equipos necesarios para
efectuar el proceso técnico; 4. La administración o factor gerencial, es decir, un sistema
de coordinación y dirección de las funciones y actividades económicas; y 5. El factor
financiero, constituido normalmente por una cierta cantidad de dinero o crédito, que
permite contratar factores y establecer relaciones de intercambio en el mercado.


Estos cinco principales factores económicos son los elementos empíricamente dados que
forman parte de la empresa, y se encuentran asociados más o menos directamente a
personas o grupos de personas: trabajadores, técnicos y especialistas, propietarios,
gerentes, financistas, entre otros. En efecto, capital y trabajo de algún modo integran al
conjunto de los factores mencionados, sin identificarse con ninguno de ellos en particular.


Lo que hace el empresario capitalista al organizar y dirigir su empresa es, de hecho,
considerar todos los factores y recursos como cantidades de capital que debe combinar
en proporciones tales que le permitan reproducirlo y ampliarlo.
El trabajo es otra forma general en que se pueden presentar todos los factores
económicos: la tecnología, en cuanto resultado de una actividad humana transformadora
y en cuanto, conocimiento e información producidos y adquiridos con esfuerzo, es trabajo
realizado; los medios de trabajo acumulado. El dinero y el capital en general equivalen a
Superintendencia de la Economía Solidaria                                                   18
La empresa asociativa solidaria y el desarrollo local



tiempo de trabajo y es también trabajo la administración y la actividad gerencial. Los
trabajadores pueden considerar todos los factores y recursos económicos como resultado
del trabajo social, como cantidades de trabajo realizado en el tiempo.

Capital y trabajo, siendo categorías económicas generales, están vinculadas a los
respectivos factores económicos: el capital al dinero, el trabajo a la fuerza de trabajo. Se
trata, en realidad, de factores que se han convertido en categorías, sé podría decir, se
han universalizado.


La identificación de los distintos factores que forman parte de la unidad económica básica
o empresa, y el reconocimiento de que no sólo el capital, sino que también los demás
factores pueden convertirse en categorías económicas, es sólo el primer paso de una
reformulación del concepto de empresa tal que incluya las formas no capitalistas de
organización de la unidad económica.


El concepto ampliado de empresa permite identificar la esencia, estructura lógica
particular de diversos tipos de empresa conforme al criterio de la categoría económica
que las organiza: capital, trabajo, tecnología, consumo, ahorro, poder público, etc. La
expresión empresa asociativa solidaria incluye más de una de estas formas, y desde este
punto de vista permanece relativamente indeterminada.


Las empresas asociativas solidarias se distinguen ante todo por el hecho de estar
constituidas, organizadas y dirigidas sobre la base de categorías económicas distintas del
capital, y especialmente por aquellas del trabajo, el consumo, el ahorro, la tecnología y la
administración. Se distinguen, con este criterio, diferentes tipos de cooperativas: las de
trabajo asociado, las de consumo, de ahorro y crédito, de aportes y crédito, las
multiactivas e integrales, entre otras.


El hecho de estar constituidas sobre la base de categorías económicas que son
inseparables de las personas que las realizan confiere a las empresas asociativas un
carácter personalizado, comunitario y solidario original. La titularidad de las empresas es
de todos los que participan de sus actividades, la participación de los asociados en sus
actividades es marcadamente personal en el sentido de que compromete más directa y

Superintendencia de la Economía Solidaria                                                19
La empresa asociativa solidaria y el desarrollo local



globalmente la personalidad, y en todo caso la empresa no puede subsistir sin dicha
participación en primera persona; el beneficio o utilidad de las actividades y operaciones
emprendidas es solidario y tiene un carácter tendencialmente igualitario, o para ser más
precisos, proporcional a la contribución personal de cada uno en la obra colectiva; los
intereses de los miembros son homogéneos y comunes.


La empresa asociativa solidaria reúne los recursos económicos de los asociados para
promover actividades que produzcan beneficios y servicios para el mejoramiento y
superación de los cooperadores. De este modo de ser deriva aquella característica del
cooperativismo, esto es, el ser un fenómeno conjuntamente económico, social, político y
cultural, y el establecer entre estos niveles de acción relaciones íntimas originales.


A decir de Luis Razetto, los asociados de las empresas cooperativas, en cuanto
personifican y representan una determinada categoría económica que se pone a la base
de una unidad empresarial particular, establecen al interior de ésta relaciones definidas
con los otros factores y categorías que son necesarios para el desenvolvimiento de las
actividades productivas y comerciales que se han prefijado, es decir, organizan y
administran   determinadas     cantidades    de   capital,   trabajo,   insumos,   tecnología,
información, etc., indispensable para obtener el producto o el servicio que introducen en el
mercado. La unidad económica cooperativa de este modo constituida como una entidad
compleja, establece luego relaciones de mercado con todas aquellas categorías
económicas operantes en el mercado externo que de tal relación e intercambio pueden
obtener algún beneficio económico o la satisfacción de ciertas necesidades.


Al organizar el conjunto de los factores que componen la empresa y al estimular en el
mercado las transacciones con las demás categorías interesadas, los asociados se
proponen que la suma algebraica de todas las entradas y salidas, es decir, el resultado de
sus actividades y operaciones, constituya un valor positivo que compense al factor
productivo que han invertido en la empresa y también el trabajo mismo de organizar la
empresa, con los riesgos de gestión que comporta.


En su actividad económica la empresa asociativa se mueve fundamentalmente con el
propósito de obtener la máxima valoración posible de la categoría económica que se pone
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La empresa asociativa solidaria y el desarrollo local



a la base de la propia gestión, esto es, la valorización del trabajo si se trata de una
cooperativa de trabajo asociado, la maximización del consumo posible a partir de los
recursos disponibles, si es una cooperativa de consumidores, la optimización del ahorro o
la maximización del crédito si es una cooperativa de ahorradores o de aportes y crédito,
etc., análogamente como las empresas capitalistas se proponen la valorización del
capital.


Los excedentes (utilidad) cooperativos son expresados normalmente en términos
monetarios, en dinero como medida de valor, pero ello no es esencial para que se cumpla
efectivamente un beneficio económico. Si la categoría económica representada es el
consumo, o sea si los asociados se organizan cooperativamente en cuanto consumidores,
su beneficio o utilidad económica puede consistir en un menor costo de los productos y,
en consecuencia, en un incremento cuantitativo de su capacidad de consumo; pero
pueden obtener además una mejor cualidad y genuinidad de los productos, un servicio
constante y adecuado, etc. En el caso de las cooperativas de trabajo asociado puede ser
un mayor ingreso o salario       por el trabajo desarrollado, pero también la seguridad
ocupacional, condiciones de trabajo más humanas y dignas. En las cooperativas de
productores un ingreso superior por la venta de sus mercancías, pero también el hecho de
disponer de un mercado garantizado para su producción, posibilidades de operaciones
mayores y de economías de escala, etc. y en todos los casos la participación y el control
de la gestión empresarial.


Como toda empresa económica la asociativa solidaria persigue unos excedentes, utilidad,
ganancia o beneficio, y opera directamente por el interés de quienes la constituyen y de la
categoría económica que representan. Por consiguiente, en su específica racionalidad
también las empresas asociativas procuran retribuir lo menos posible las prestaciones de
las otras categorías económicas con las que establecen relaciones de mercado.


La diferencia fundamental respecto a la empresa capitalista está en que la cooperación
asociativa solidaria actúa siempre en beneficio de categorías económicas distintas del
capital, contrastando en tal sentido y medida los intereses de este último. Ahí está el
fundamento de sus potencialidades transformadoras, su carácter decididamente
progresista, la dimensión social que las distingue: el ser actividades económicas que
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La empresa asociativa solidaria y el desarrollo local



actúan en el mercado siempre en beneficio de grupos sociales cuyo puesto y función en la
sociedad no está dada por la posesión de capitales, sino por la carencia de éste, y que
precisamente por este motivo se encuentran subordinadas en una sociedad capitalista.
Carencia de capitales, pero disposición de otros factores y recursos económicos útiles: la
empresa cooperativa se funda en la decisión de organizar tales factores y de hacerlos
participar en el mercado de modo autónomo y no subordinado al capital.


2.1 Los Principios Cooperativos


En el curso de su desarrollo histórico y sobre la base de las elaboraciones doctrinarias de
los pensadores y reformadores sociales que lo ha impulsado, el cooperativismo ha
definido un conjunto de principios que rigen su funcionamiento y estructura. Las
formulaciones de tales principios han sido varias, pero coinciden en lo esencial, siendo la
conceptualización más difundida aquella que se conoce como Principios de Rochdale, y
que en síntesis postula para la cooperación cooperativa lo siguiente:


Un hombre, un voto. A diferencia de las sociedades de capitales en que el poder de
gestión de la empresa se distribuye entre los socios en proporción al aporte de capitales
de cada uno, las cooperativas establecen el principio de gestión colectiva igualitaria
conforme       al   cual   todos   tiene   idéntico   poder   de   decisión   en   la   asamblea,
independientemente de su contribución en aportes o dinero.


La democracia cooperativa recoge todas las virtudes de la democracia política: igualdad,
libertad, dignidad. El control democrático en la cooperativa significa también gobierno de
abajo hacia arriba. Es decir, socio- actor y gobernante- elegido, en votación libre e
igualitaria.


Como en la democracia política el voto es de personas y no de capitales ni de rangos. El
control democrático significa autonomía absoluta para elegir a los ejecutivos de la
empresa, con la cual cada socio se hace corresponsable de la acertada o mala elección
de los elegidos. La doctrina cooperativa enuncia este principio así:



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La empresa asociativa solidaria y el desarrollo local



“Las sociedades cooperativas son organismos democráticos. Los negocios deben ser
administrados por personas elegidas o nominadas por los asociados,                       según
procedimiento adoptado por ellos y ante los cuales son responsables. Los socios de las
cooperativas primarias deben tener los mismos derechos, (un socio un voto), y la
participación en las decisiones de la sociedad.


Incorporación libre de nuevos asociados. La empresa cooperativa mantiene abierta
sus puertas a toda persona que desee participar de sus actividades, con la sola condición
que acepte sus estatutos, cumpla sus obligaciones, pague sus cuotas de sostenimiento y
de aportes, y tenga los requisitos éticos y de idoneidad establecidos para todos los
asociados.


La dignidad de la persona es el más intangible de los derechos humanos. “En la
cooperativa rige rigurosamente este reconocimiento y este respeto a la libertad individual.
El ingreso es libre y libre también el retiro. Ninguna presión es válida para instar o retener
al socio contra su voluntad. En ella cabe, todas las ideologías, todos los niveles sociales,
que no riñan con la ética personal y la moral pública. Y en la afirmación de este principio
la doctrina cooperativa enuncia”: “la afiliación de una sociedad cooperativa debe ser
voluntaria, libre a toda persona que quiera usar sus servicios y si está conforme a asumir
las responsabilidades de socio. La afiliación no puede ser objeto de restricción sino por
causas naturales o propias de ella, y no por discriminación racial, política o religiosa”.


Interés limitado del capital. Con el objeto de impedir la formación de intereses privados
dentro de la empresa, que podrían llevar al predominio de una lógica de gestión
capitalista, se ha definido un tratamiento restrictivo a los aportes en dinero o capital social,
respecto de las cuales se establece un porcentaje fijo de interés que no ha de superar en
ningún caso el interés legal vigente.
La equidad cooperativa es ejemplo elocuente de justicia social. La cooperativa a nadie
despoja ni de nadie se aprovecha. Reconoce con rigurosa exactitud la participación de los
factores que concurren a darle vida y acción y revierte equitativamente el beneficio.
Reconoce interés, al capital; al trabajo remuneración justa; y al asociado usuario de los
servicios de la cooperativa, que contribuye a formar los excedentes, le devuelve en
retribución de su aporte, servicios eficientes, beneficios sociales .
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La empresa asociativa solidaria y el desarrollo local




Retorno de los excedentes sobre las operaciones. La distribución de los beneficios de
la actividad económica se realiza en proporción a las operaciones cumplidas por cada
asociado en la empresa, sean éstas el monto de las adquisiciones efectuadas, de los
ahorros depositados, del tiempo de trabajo prestado, según se trate, respectivamente, de
cooperativas de consumo, de ahorro y crédito o de trabajo asociado y producción.


La cooperativa como toda empresa económica, administrada con dinamismo y con
absoluta rigidez moral, está en capacidad de producir una ganancia justa, que no puede
llegar al nivel de la actividad especulativa, pero sí debe cubrir los costos de
funcionamiento y las reservas legales y sociales implicados en ella.
Y aún liquidados los porcentajes enunciados, la empresa cooperativa debe producir un
margen de ganancia líquida que se llama excedente cooperativo. ¿A qué o a quién se
destina este excedente? La doctrina cooperativa, que es lección de equidad insustituible,
define como destinatario final de ese excedente a los mismos usuarios que contribuyen a
formarlo, con el uso de los servicios de la empresa. Y así lo enuncia la norma doctrinaria,
que dice textualmente:


“Los excedentes o las economías eventuales que resulten de las operaciones sociales,
pertenecen a los miembros de la cooperativa y deben ser repartidas en forma que
ninguno gane a costa de los otros”.


Educación cooperativa. Cada cooperativa se compromete a desarrollar una acción
formativa de sus miembros y a difundir los principios y normas de la cooperación
cooperativa, con el objeto de expandir el movimiento en la medida de sus posibilidades.
Los creadores del sistema cooperativo, obreros modestos, pero de una gran intuición
futurista, comprendieron el valor inconmensurable de la educación para la superación
personal y para el crecimiento progresivo de su sociedad. Por eso, al formalizar los
prospectos de la doctrina, incluyeron uno inmutable: educación constante.


Educación constante significa concienciación de los asociados en la bondad de su
sistema y en la proyección socioeconómica para la superación personal y el progreso
colectivo. Educación en la capacidad técnica de los gestores administrativos. Educación
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La empresa asociativa solidaria y el desarrollo local



en el conocimiento riguroso del ejercicio contable que garantice pulcritud y buen manejo, y
algo más, el programa de educación debe comprender la divulgación del sistema que
gane cada día más adeptos a la cooperación.


En tal forma que la educación cooperativa no limite su beneficio al plantel de los
asociados sino que se proyecte como una luz abierta a todos los horizontes. A la
comunidad donde actúa. A la localidad o región que la comprende. Al país que le da
nacionalidad, y a todos los sectores del mundo donde quiera que el problema
socioeconómico, es una necesidad comunitaria y el cooperativismo su mejor solución.


Neutralidad política y religiosa. El movimiento cooperativo se declara política e
ideológicamente pluralista, abierto y neutral, no admitiendo la utilización de sus
estructuras para actividades de proselitismo político.


En la cooperativa “Los valores éticos de la persona van inseparables de los valores
económicos de la empresa”. El ejercicio cooperativo, es pues, una escuela práctica que
enseña a vivir y a convivir a los hombres, compartiendo el pan nuestro de sus inquietudes,
de sus aspiraciones, de sus esfuerzos y recursos, fundidos en un solo objetivo: la
superación social y economía de los asociados.


De estos principios, los cuatro primeros se refieren directamente a las modalidades y
mecanismos de comportamiento que en ellas se reserva al capital y al trabajo. Como se
percibe fácilmente, ellos han sido definidos en la perspectiva de caracterizar las
sociedades cooperativas a partir de sus valores éticos constituyentes y en términos de
precisar los rasgos que las distinguen de las empresas capitalistas. En este sentido
constituyen un patrimonio social y moral inapreciable, que identifica además la dirección
en que se orientan los esfuerzos transformadores y de justicia social del movimiento.
La experiencia de hecho enseña que por más que aspiren a la plena actuación de los
mencionados principios las cooperativas se enfrentan inevitablemente a situaciones que
obligan a hacer excepciones más o menos significativas, o a optar por las alternativas de
realización imperfecta. Lo paradójico del caso es que, si por un lado es verdad que las
empresas asociativas que adoptan rigurosamente estos principios como criterio inmediato
de la toma de decisiones pronto experimentan contradicciones que determinan la no
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La empresa asociativa solidaria y el desarrollo local



viabilidad de sus operaciones y funcionamiento, por otro lado también es cierto que
aquellas cooperativas que se limitan a una actuación más realista y, tanto, parcial de ellos
se ven progresivamente enfrentadas a desviaciones más o menos profundas respecto a la
lógica y a los objetivos esenciales del cooperativismo, de modo que experimentan un
proceso de transformación en sentido capitalista o bien terminan quedando supeditadas al
apoyo de los poderes públicos.




  3. MARCO DE LA COOPERACIÓN PARA EL DESARROLLO DE LAS ENTIDADES
                 DEL SECTOR SOLIDARIO EN UN CONTEXTO LOCAL


El contexto de la cooperación, como factor del desarrollo local y regional, se puede
abordar desde varios campos del conocimiento, esto es, desde lo económico, lo social, lo
ambiental y cultural. Las empresas asociativas solidarias representan un modelo de
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La empresa asociativa solidaria y el desarrollo local



empresa alternativo a la empresa de capital y al de la empresa estatal, tal como lo
demuestra su desarrollo a nivel internacional en la cual se han reflejado sus elementos
particulares y diferenciadores.


En algunos países, ejemplo España, Alemania, Francia, entre otros, el sistema
cooperativo ha sido un importante instrumento que ha permitido y permite aumentar la
competitividad de la producción. Este sistema tiene repercusiones claras sobre el empleo,
la capitalización de las empresas, y la rentabilidad.


Pero, antes de entrar en materia es conveniente dar respuesta a las siguientes preguntas:
Qué se entiende por desarrollo local? ¿Qué se entiende por economía local? ¿Tiene
sentido acaso interrogarse por lo local? ¿Cómo actúa la economía solidaria?


Una forma de entender la realidad de lo local es hacerlo usando como referencia la
comunidad, en la cual esencialmente existen elementos compartidos entre los miembros
de un grupo de personas; es decir, todos sus miembros tienen una misma idea
generalizada en las vivencias de cada uno. Desde el punto de vista sociológico hay aquí
una institución; en cada persona, en su conciencia se ha institucionalizado un conjunto de
elementos que conforman un cuerpo de visiones sobre sí mismos, sobre el mundo y qué
hacer con él. Ello significa que dichos factores al ser recogidos colectivamente no son un
atributo personal. Un individuo no puede deshacerse de ellos a voluntad; son aspectos
que están por sobre las partes y funcionan a nivel del todo.


Es lo que Berger y Luckman (1967)10 llaman la construcción social de la realidad. Hay un
edificio social, una construcción de lo humano en que han participado diversas personas,
poblaciones, generaciones varias. Ello también se ha transformado en tradición: las cosas
se hacen de esta manera y no de otra, no es cuestión de querer y cambiar, no se puede
cambiar aquello construido en años. Hay aquí un elemento histórico, es decir hay un peso
de algo vivido colectivamente que viene desde atrás y que empuja la realidad del presente
definiéndola.




10
     Berger y Luckman La Construcción Social de la Realidad, 1968, Amorrortu, Buenos Aires
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La empresa asociativa solidaria y el desarrollo local



Si una comunidad recolectora necesita cruzar un torrentoso río para conseguir comida,
todos los individuos son conscientes de la misma problemática: niños, mujeres, hombres,
jóvenes, ancianos. Todos se abocan a poner un árbol que sirva de puente, así se
contribuye a una tarea y una necesidad común. Nadie puede faltar porque a todos
compete, nadie falta porque cada individuo siente que es su problema. Esta acción, por
ejemplo, queda marcada en la historia de un grupo étnico, de forma que los elementos
relacionados como técnicas, conductas, emociones, significados, etc., forman parte de
una realidad que se hereda socialmente. Esto hace que una comunidad tenga
características particulares.


La identidad forma parte fundamental de la historia de la comunidad. Hay una
identificación con algo, se construye una autodefinición colectiva como grupo. Se edifican
ciertas características en base a un contexto de vivencias, de historias y experiencias.


¿Qué es lo Local? Se hace referencia a localidades, o a poblaciones locales, vale decir a
un lugar específico, claramente determinado dentro de un todo mayor. Se valoran los
municipios, siendo parte del Estado, dado que están cerca de "lo local". Es deseable y tal
vez factible apropiarse de lo municipal por la gente que vive en lo local y de ello tener por
fin algo de poder, poder local. Tener "en nuestras manos" un espacio de la realidad donde
seamos "nosotros" quienes decidimos allí, seamos dueños de algo.


Existe una cierta controversia alrededor de la definición o los rasgos característicos del
recorte territorial entendido como lo “local”.


Para C. Vapñarsky, por ejemplo, lo local es caracterizado como el lugar o ámbito de los
contactos cotidianos e inmediatos entre los actores y sectores sociales.


Sergio Boisier entiende que ante la incertidumbre de lo universal, nos aseguramos
volviendo a lo local y comunal, porque la institución procede y genera la región, basada en
una racionalidad operacional e instrumental en el contexto de la modernidad. Lo local es
el territorio organizado de menor tamaño que presente una elevada complejidad
estructural. La complejidad en Boisier alude a: i) la variedad de estructuras internas
(sociales, económicas, políticas, urbanas); ii) los niveles de jerarquía a través de los
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La empresa asociativa solidaria y el desarrollo local



cuales se establecen los mecanismos de retroalimentación y de control; y iii) las
articulaciones no lineales presentes en el sistema que generan estructuras disipativas.


El territorio organizado es un sistema dinámico y su estado final depende de si se trata de
un sistema         cerrado o abierto (dominancia de la sinapsis/sinergia o de la entropía,
respectivamente).


Estos aspectos, en otro plano, implican si lo local es capaz de generar un proyecto político
capaz de la movilización social y un proyecto socialmente concertado de región. Diríamos
con los estudiosos del medioevo, que se trata de “un cuerpo político que se provee de un
territorio” (observando de paso que del romano se derivan todos los términos modernos
sobre ciudad y administración de ella, cuya base es civitas y municeps). Para Boisier su
capacidad de adaptación (flexibilidad, elasticidad y maleabilidad) sirven para su
identificación en cuanto diagnóstico y en cuanto tipología de región pivotal, asociativa o
virtual (según la propuesta clasificatoria del autor).


En otra dimensión Teresa López (1991) señala: "Cuando hablamos de lo local, nos
estamos refiriendo a un espacio, a una superficie territorial de dimensiones razonables
para el desarrollo de la vida, con una identidad que lo distingue de otros espacios y de
otros territorios y en el cual las personas realizan su vida cotidiana: Habitan, se
relacionan,      trabajan,   comparten       normas,      valores,     costumbres,       representaciones
              11
simbólicas" .


Para Guajardo (1988) lo local es "Un territorio de identidad y de solidaridad, un escenario
de reconocimiento cultural y de intersubjetividad en tanto lugar de representaciones y de
prácticas cotidianas... Necesidad de construir toda dinámica de desarrollo a partir de una
identidad cultural fundada sobre un territorio de identificación colectiva y de solidaridad
concretas" 12.




11
  Teresa López, Servicio Social y Desarrollo Local, pág. 42, 1991, Colegio de Asistentes Sociales.
12
  Guajardo, Jorge. "La cuestión del Desarrollo Local. Notas Provisorias". En revista del Taller de Desarrollo
Local, N· 1, pág. 84, 1988.
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La empresa asociativa solidaria y el desarrollo local



Por otro lado a lo local se asocia el concepto de desarrollo a "Desarrollo Endógeno", a
"Desarrollo Integrado", a "Desarrollo desde la Base". Estos conceptos definen de cierta
manera el tipo de desarrollo planteado. Desarrollo desde el interior del cuerpo social,
valorando y confiando en la riqueza de lo local, como un mundo que está presente pero
que cotidianamente se lo percibe como una "cosa" vigente físicamente pero
decisionalmente ausente.


En este desarrollo se atribuye importancia a las experiencias de organización y acciones
populares, y estas experiencias permiten definir desde lo propio el objetivo del desarrollo.
Esto da una importancia fundamental a la historia y a la cultura.


Dicho de otra manera, se refiere a incentivar el desarrollo de dinámicas sociales
"endógenas", es decir, que los propios habitantes de una comunidad consigan potenciar
una serie de recursos, fuerzas y capacidades propias.


Para Bernard Emé (1986) Desarrollo Local se refiere a que "los actores locales unidos por
una voluntad solidaria, toman a cargo el desarrollo de su territorio, en función de las
necesidades y de los recursos locales. Su proyecto, cultural global, supera
consideraciones economicistas y debería crear nuevas relaciones sociales, un "ser" y un
                                                               13
"ser mejor" que se sitúa al nivel de la calidad de vida"


Por otra parte, al ampliar el contexto, es preciso reconocer que, aún en aglomeraciones
urbanas de gran peso nacional, como la ciudad de Bogotá, aclarando que en Colombia no
se da el fenómeno de la hidrocefalia poblacional urbana, como en el caso de Buenos
Aires para la Argentina, México, D.F., Sao Paulo y Río de Janeiro en el Brasil, Santiago
de Chile, Lima en el Perú, entre otras, en el caso latinoamericano, los procesos locales
parecen perder especificidad y autonomía al estar atravesados y subordinados por
procesos de orden global sujetos a la lógica del gran capital y sus poderes políticos
afines.



13
  Emé Bernard, " Les Termes -clés du petit (ou grand) développeur (local, bien sur), en Jorge Guajardo.
"Desarrollo Local: noción y visión en construcción" Documento de Trabajo Centro El Canelo de Nos, Stgo.,
1987.
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La empresa asociativa solidaria y el desarrollo local



Sin embargo, es necesario visualizar la posibilidad de que, desde esas sociedades
locales, emerjan nuevos sujetos colectivos y alianzas capaces de contrarrestar la
destrucción de las bases económicas y naturales de la vida y el empobrecimiento social
que genera el libre movimiento del capital.


Consideramos que una de las razones por las que es tan difícil ver esa posibilidad es la
persistente ilusión de que la reestructuración de la economía global finalmente va a llevar
al crecimiento integrador de la periferia y, en particular, de los grandes sectores excluidos
en la sociedad urbana. Otra ilusión, aparentemente promotora del activismo urbano, pero
igualmente paralizante en cuanto a poder pensar otras alternativas estructurales, es la
que apuesta a que la ciudad (cualquiera ella sea) podrá ubicarse competitivamente si
hace lo correcto para atraer la inversión, el ingreso privado y fiscal y las fuentes de
empleo que hoy escasean, retomando el camino del desarrollo autosostenido.


En esta perspectiva entendemos por Desarrollo (Local) un “..proceso eminentemente
social, en el cual una economía y sociedad (local), transforma un conjunto de iniciativas
individuales en una voluntad colectiva de cambio, refuerza su identidad y construye y
reconstruye cooperativa y creativamente, el sistema de innovación y aprendizaje social
y tecnológico de su territorio, para participar activamente en la economía y sociedad
nacional e internacional, sin desmedro de     las posibilidades de trabajo, empleo, ingreso,
producción y calidad de vida de la población nacional, regional, local..”.


Ahora bien, ¿Qué es la economía solidaria? ¿Cómo actúa en el contexto local y regional?
La economía solidaria o economía de solidaridad es una búsqueda teórica y práctica de
formas alternativas de hacer economía, basadas en la solidaridad y el trabajo. De acuerdo
con Razetto, el principio o fundamento de la economía de solidaridad es que la
introducción de niveles crecientes y cualitativamente superiores de solidaridad en las
actividades, organizaciones e instituciones económicas, tanto a nivel de las empresas
como en los mercados y en las políticas públicas, incrementa la eficiencia micro y
macroeconómica, junto con generar un conjunto de beneficios sociales y culturales que
favorecen a toda la sociedad.



Superintendencia de la Economía Solidaria                                                 31
La empresa asociativa solidaria y el desarrollo local



Cuando con serias y profundas razones muchos hoy día cuestionan la conveniencia e
incluso la posibilidad de continuación del crecimiento económico, en las formas
actualmente vigentes, la economía de solidaridad postula un nuevo tipo de desarrollo,
alternativo, integral, a escala humana, sustentable, con énfasis en lo local. Otro desarrollo
supone otra economía, y esa otra economía para un nuevo tipo de desarrollo puede ser la
economía solidaria, o al menor, constituir un componente que efectúa una contribución
importante en esa dirección.


Cuando el "sistema" capitalista parece haberse implantado como el modo único de
organización económica eficiente, no obstante sus enormes costos sociales y
ambientales; cuando los proyectos socialistas basados en el Estado y la planificación han
fracasado en su intento de establecer una economía justa y humana; cuando los motivos
que históricamente fundaron los grandes movimientos de cambio social con sentido de
justicia y equidad siguen vigentes, no encontrando sin embargo propuestas nuevas y
alternativas que los encaucen; cuando las energías sociales y espirituales orientadas a la
transformación social y que buscan formas éticamente superiores de organización
económica, centradas en los valores de la justicia, la equidad, la libertad, la fraternidad y
la comunidad, se encuentran desorientadas frente a una realidad adversa que parece tan
imposible de cambiar; cuando cunde la desesperanza y se difunde la convicción de que
"más de lo mismo" no conducirá a la humanidad hacia nuevos horizontes; en este difícil
contexto histórico, que no son pocos los que conciben como una verdadera crisis de
civilización, la economía de solidaridad aparece como el único modo nuevo de pensar y
de proyectar procesos transformadores eficaces y profundos, en condiciones de concitar
la conciencia y la voluntad de los más vastos sectores que anhelan una vida mejor y una
sociedad más humana.


Cuando se hace presente con urgencia la necesidad de un perfeccionamiento de la
economía, tanto a nivel de las empresas, de la organización de los mercados, de las
políticas públicas, de los procesos de globalización, etc., la economía de solidaridad se
ofrece como una realidad y un proyecto capaz de contribuir al perfeccionamiento de la
economía en el tiempo, con orientaciones, criterios, metodologías y modelos organizativos
nuevos y eficientes. Razetto.


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La empresa asociativa solidaria y el desarrollo local



Ahora bien, desde los orígenes del capitalismo y a lo largo de la historia moderna y
contemporánea, se han desarrollado múltiples búsquedas y procesos de experimentación
de formas económicas alternativas, las cuales han asumido diferentes nombres:
cooperativismo, autogestión, mutualismo, economía social y otros.


En sentido amplio las organizaciones de la economía solidaria son todas aquellas que han
sido creadas para solidaridad y apoyo entre personas o grupos de personas frente a
necesidades básicas habituales y frente a necesidades o calamidades imprevistas; o
aquellas conformadas específicamente como grupos cooperativos, asociativos de trabajo,
comunitarios y otros. Uno de los principios filosófico-político que las orienta es la ausencia
de ánimo de lucro individual de ganancias individuales como resultado de la actividad
emprendida. Pero simultáneamente deben ser organizaciones de carácter social, con
espíritu de servicio, de ayuda mutua, de cooperación.


Según Luis Razetto, la concepción de la economía de solidaridad es una elaboración
científica de teoría económica que viene a llenar este vacío. Ella se establece al nivel
epistemológico de la ciencia económica, y utiliza las herramientas conceptuales y
metodológicas propias de ésta, convenientemente ampliadas y reelaboradas para
expresar la identidad de formas económicas muy diferentes: la racionalidad especial de
las economías alternativas fundadas en la cooperación, la autogestión, el mutualismo y la
ayuda mutua. La economía de solidaridad constituye, en tal sentido, una contribución
relevante al potenciamiento y desarrollo de las búsquedas de economías alternativas
eficientes.


La concepción teórica de la economía de solidaridad ofrece, adicionalmente, otras
contribuciones:
a) Proporciona un lenguaje moderno, renovado, motivador y cautivante, en un contexto
cultural como el de hoy, en que las concepciones tradicionales del cooperativismo, el
mutualismo y la autogestión parecen haber perdido capacidad de convocatoria.
b) Ofrece una posibilidad de integración bajo una común identidad social, a búsquedas y
experiencias que se han desarrollado bajo distintas denominaciones, siendo en realidad
convergentes en sus propósitos y efectivamente provistas de una misma racionalidad
económica especial, que requiere ser profundizada.
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La empresa asociativa solidaria y el desarrollo local



c) Permite reconocer como parte de la misma búsqueda de formas económicas
alternativas, a numerosas experiencias nuevas y originales que adoptan diferentes
estructuras organizativas, que se conocen con distintos nombres, y que son protagonistas
de una dinámica reactivación de los procesos de experimentación de la solidaridad y la
cooperación en la economía y en la vida social.


El sector solidario, ha permitido mejorar el acceso de los ciudadanos a un puesto de
trabajo y a condiciones de trabajo digno y renta justa. Es preciso anotar, que algunas
empresas asociativas solidarias han nacido como respuesta de los trabajadores afectados
por el cierre o reestructuración de empresas anteriores, o bien por las dificultades para
insertarse en el mercado de trabajo.


En algunos países, como en el caso de España, el sistema cooperativo ha sido un
importante instrumento que ha permitido y permite aumentar la competitividad de la
producción; así mismo, este      sistema, tiene repercusiones claras sobre el empleo, la
capitalización de las empresas, y la rentabilidad.


La inserción de Colombia al movimiento cooperativo mundial se dio a comienzos del siglo
XX. Pero fue a raíz de la crisis mundial de los años 30, cuando el gobierno se preocupó
por la creación y fomento de cooperativas que vinieron a solucionar en parte los grandes
problemas que afrontaba el país esencialmente en las áreas de abastecimiento y
consumo de alimentos.


A lo largo del siglo XX, el Estado colombiano, a través de la legislación y de los diferentes
planes de desarrollo ha asignado al movimiento cooperativo algunas funciones
específicas.


Mediante la Ley 134 de 1931 el Congreso de la República de Colombia se decidió a dar el
primer impulso legal por parte del Estado a las organizaciones cooperativas y en sentido
amplio de la Economía Solidaria.


3.1 Distribución Espacial de Las Empresas del Sector Solidario.


Superintendencia de la Economía Solidaria                                                 34
La empresa asociativa solidaria y el desarrollo local



Antes de describir la distribución de las empresas solidarias y para lograr una mejor
comprensión de las formas como se ha dado la evolución en la constitución de entidades
del sector solidario en Colombia, es conveniente        tener   en cuenta la morfología de
nuestro espacio geográfico, de acuerdo con el desarrollo de la ocupación del territorio y la
información disponible sobre la creación de empresas asociativas en nuestro país.


3.1.1. Caracterización regional en Colombia y las entidades del sector solidario


Es preciso señalar que “Colombia es un país de regiones, así como también que es un
país de ciudades. Nada más cierto que las dos imágenes contenidas en estas frases, las
cuales hacen referencia al profundo fraccionamiento y a la gran diversidad que han
caracterizado tanto al territorio, como a su población y a su organización política,
condiciones que aparecen, precisamente, en la persistencia de las diversas estructuras
regionales. ”(Zambrano, 1998).


En efecto, la formación de los espacios regionales se explica como un proceso que: “Pese
a la historia oficial de cien años de centralismo institucionalizado y de vigencia de un
régimen político fuertemente presidencialista, las regiones colombianas son algo más que
espacios jurídicos administrativos o referentes territoriales para la planeación del
desarrollo; lo han sido siempre y lo son ahora, realidades históricamente          formadas,
socialmente construidas, colectivamente vividas por sus pobladores y a veces también
pensadas por sus dirigentes, por sus intelectuales que les imprimen un sentido político,
una dirección y un horizonte de posibilidad a esa existencia histórica compartida mediante
la formulación y puesta en ejecución de proyectos políticos y ético – culturales que
terminan definiendo los perfiles de un ethos regional perfectamente diferenciable” (URIBE,
María Teresa. 1990).


Al repasar la morfología de la distribución espacial de la población colombiana, como
antecedentes de la génesis del movimiento cooperativo, se observa que a partir del censo
del año 1938, en Colombia se evidencia la primacía urbana de cuatro ciudades, Bogotá,
Medellín, Cali y Barranquilla. Antes de este censo, se tenía que los cinco municipio con
mayor población eran en su orden, según los resultados del censo de 1851: Bogotá,
Socorro, Piedecuesta, Medellín y Mompós; para el año 1870 se observaba el siguiente
Superintendencia de la Economía Solidaria                                                35
La empresa asociativa solidaria y el desarrollo local



orden: Bogotá, Cúcuta, Medellín, Socorro, Jesús María; según el censo de 1918 en su
orden: Bogotá, Medellín, Barranquilla, Cartagena y Cali.


Los cambios en la distribución espacial se explica por dos factores que aparece a fines
del siglo anterior, como fueron la economía cafetera y la migración antioqueña hacia el
sur, y otros cambios desde comienzos del siglo XX, como fueron industrialización y el
desarrollo del sistema de transportes.


A decir de Fabio Zambrano, “la relación de este proceso con la evolución de los
transportes en bien interesante. La construcción de los ferrocarriles siguió privilegiando
determinadas zonas, y puede afirmarse que siguieron estructurando de manera
importante el territorio hasta 1938, y tuvieron mucho que ver en la localización industrial,
ordenamiento al que se sumaron las carreteras: allí donde se dio mayor competencia
entre estos medios de transporte se generó una nueva tendencia a una primacía
demográfica mayor. Esto es claro en Bogotá, de donde salían cuatro ferrocarriles y cuatro
carreteras; de Medellín dos vías férreas y cuatro carreteras; en Barranquilla se unen el
Terminal marítimo, el puerto fluvial y el Terminal del ferrocarril del Puerto Colombia; de
Cali salían tres vías férreas y dos carreteras; una situación similar se presenta en
municipios como Cartagena. Cúcuta, Bucaramanga, Manizales, Pereira, Armenia, Ibagué
y Pasto. Además hubo una clara tendencia a que por aquellos municipios por donde
pasaba la carretera se producía un proceso de vaciamiento demográfico. Surgen los
puertos del pacífico, gracias a la conexión férrea, como fueron los casos de Buenaventura
unida a Cali y de Tumaco a Pasto. De otra parte, se nota una pérdida de la primacía de
Cartagena, mientras Barranquilla se afianza entre las más pobladas. Esto tuvo que ver la
apertura de Bocas de Ceniza, en 1935, que hizo de Barranquilla el primer puerto del
Atlántico. Cali continúa creciendo gracias al ferrocarril del Pacífico, 1915, y la apertura del
Canal de Panamá, 1918, hechos que le permiten manejar la producción cafetera de la
cordillera Central, e iniciar un fuerte proceso de industrialización”.14




14
  ZAMBRANO P. Fabio. Desarrollo urbano en Colombia. una perspectiva histórica. Tomado de Seminario Políticas e
Instituciones para el Desarrollo Urbano Futuro en Colombia. Ministerio de Desarrollo económico, DNP.

Superintendencia de la Economía Solidaria                                                                        36
La empresa asociativa solidaria y el desarrollo local



De acuerdo con el contexto anteriormente expuesto, ¿cuál es la dinámica del sector
solidario? Como se expuso anteriormente, a partir del año 1960, las empresas del sector
solidario en Colombia ha tenido un crecimiento sostenido, a pesar de la crisis de algunas
cooperativas del sector financiero ocurrida durante los años 1997 y 1998.


De acuerdo con los datos presentados por el Departamento Administrativo Nacional de
Estadística DANE, la República de Colombia está integrada actualmente (2004) por 1099
municipios, de los cuales 901 cuentan al menos con una entidad del sector solidario; es
decir, que en el 81.99% de los municipios colombianos existe una empresa asociativa
solidaria, llámese cooperativa, precooperativa, asociación mutual, fondo de empleados,
organización de segundo o de tercer grado. Para corroborar lo anteriormente enunciado,
se toma como fuente, para el presente trabajo, las bases de datos de la Superintendencia
de la Economía Solidaria a 30 de junio del 2004, especialmente, la base de datos de las
entidades del sector solidario con número de identificación tributaria (NIT) y la base de
datos que registra la entrada de documentos a la Superintendencia, para su conocimiento
o hacen parte de cada uno de los procesos para la supervisión de acuerdo con las
funciones encomendadas por el Estado e instituidas en la Ley 454 de 1998. Las cifras que
almacenan estas dos bases de datos permiten la mayor aproximación al universo de
entidades del sector solidario.


De acuerdo con lo registrado en dichas bases de datos se encontró que en Colombia
existen 13.19315 entidades del sector solidario, distribuidas de norte a sur y de oriente a
occidente del territorio nacional. (ver anexo No. 1 – Distribución territorial de las entidades
del sector solidario en Colombia).


Anexo No. 1 Distribución territorial entidades solidarias.XLS


Al observar la distribución espacial de las entidades del sector solidario en Colombia, se
encuentra que las cinco principales ciudades concentran el 47.10% de las entidades,
destacándose la ciudad de Bogotá D.C. con el 27,46% del total acumulado a nivel
nacional. Lo que quiere decir que la ciudad capital de la Republica concentra 4.55 mayor

15
  Esta cifra se calcula mediante la fusión de las bases de datos existentes en la SUPERSOLIDARIA. Tales como de
instituciones que poseen NIT y de las organizaciones que remiten información financiera y para el control de legalidad.
Superintendencia de la Economía Solidaria                                                                                 37
La empresa asociativa solidaria y el desarrollo local



numero de entidades que la ciudad Cali, que ocupa el segundo lugar en número de
entidades; igualmente, alberga 4.9 veces más organizaciones solidarias que la ciudad de
Medellín; así mismo, congrega 5.4 y 9.2 veces más entidades del sector solidario de las
que tienen el domicilio principal en las ciudades de Bucaramanga y Barranquilla.


Este fenómeno de concentración de entidades del sector solidario puede obedecer a que
Bogotá D.C. es la ciudad más poblada del país; además el proceso de industrialización y
de conformación en el mercado nacional es superior en Bogotá, desplazando a Medellín,
primera ciudad industrial en la primera mitad del siglo anterior.


El desarrollo y especialización de las ciudades se debe al peso específico que
representan en el contexto regional: Bogotá en la zona centro, Cali en el Occidente y
Barranquilla en la zona norte del país. En términos de valor agregado Bogotá es similar a
Antioquia y Superior a Occidente.


Ahora bien, en términos del número de entidades de economía solidaria se puede
observar que las diez principales ciudades alcanzan el 57.32%, las cincuenta primeras el
76.22 y las primeras cien el 82.69% de entidades con domicilio en dichas ciudades. A
excepción de Bogotá, las diecisiete ciudades siguientes, en su orden, concentran más de
cien entidades de la economía solidaria, sin pasar de mil entidades.


Por otra parte, se observa que de los 901 municipios que albergan entidades del sector
solidario, en 249 municipios del país se localiza solamente una entidad asociativa del
sector solidario, y en quince (15)     municipios al menos dos entidades solidarias. Así
mismo, cien (100) municipios tienen en su territorio entre diez (10) y cien (100)
organizaciones del sector solidario.




    Número de entidades en las cinco principales ciudades 30 de junio del 2004.
                                                  Año 2004
                                No.
            CIUDAD          ENTIDADES       PARTICIPACION       % ACUMULADO
       BOGOTA                  3623            27,46%              27,46%
       CALI                     797             6,04%              33,50%

Superintendencia de la Economía Solidaria                                             38
La empresa asociativa solidaria y el desarrollo local



       MEDELLLIN                 732            5,55%          39,05%
       BUCARAMANGA               667            5,06%          44,11%
       BARRANQUILLA              395            2,99%          47,10%
       NEIVA                     306            2,32%          49,42%
       CARTAGENA                 279            2,11%          51,53%
       RESTO                    6394            48.47%         100.00%




Ahora bien al compararlo con el numero de habitantes se observa la siguiente
composición
                                   Año 2004 Proyección
                                CIUDAD              No. HABITANTES
                      BOGOTA D.C.                          7.185.889
                      CALI                                 2.423.381
                      MEDELLLIN                            1.978.967
                      BUCARAMANGA                            577.347
                      BARRANQUILLA                         1.356.873
                      NEIVA                                  377.480
                      CARTAGENA                            1.030.149
                      RESTO                               43.684.340


De acuerdo con lo observado en las tablas anteriores, la pregunta que surge, es ¿La
constitución de las empresas asociativas solidarias en Colombia, es una consecuencia de
la dinámica poblacional urbano-rural en concordancia con el desarrollo local? De ésta
pregunta como de otras que surgirán más adelante, se dará repuesta en el desarrollo del
presente trabajo.


Por otra parte, de acuerdo con los reportes de información financiera, a la
Superintendencia de la Economía solidaria, entre el año 2000 y 2003 se encuentra la
siguiente participación por departamento:

                                     Número de entidades             Participación %
 No.    DEPARTAMENTO            2000 2001 2002         2003   2000     2001 2002     2003
  1    AMAZONAS                    6      6      6        5    0%       0%      0%    0%
  2    ANTIOQUIA                 636    612    612      567   12%      12% 12%       11%
  3    ARAUCA                     37     37     23       23    1%       1%      0%    0%
  4    ATLANTICO                 165    158    180      193    3%       3%      4%    4%
  5    BOGOTA                   1.422 1.452 1.625     1.614   28%      28% 32%       32%
  6    BOLIVAR                   101    108    111      102    2%       2%      2%    2%
  7    BOYACA                    195    187    179      159    4%       4%      4%    3%
  8    CALDAS                    186    205    215      231    4%       4%      4%    5%

Superintendencia de la Economía Solidaria                                             39
La empresa asociativa solidaria y el desarrollo local



  9    CAQUETA                     8      9       9      11       0%      0%      0%      0%
 10    CASANARE                   43     35      36      29       1%      1%      1%      1%
 11    CAUCA                     101     94     111     111       2%      2%      2%      2%
 12    CESAR                      84     86      92      84       2%      2%      2%      2%
 13    CHOCO                      11     14      14       5       0%      0%      0%      0%
 14    CORDOBA                    36     38      35      33       1%      1%      1%      1%
 15    CUNDINAMARCA              275    267     300     295       5%      5%      6%      6%
 16    GUAINIA                     3      3       2       3       0%      0%      0%      0%
 17    GUAVIARE                    9      8       5       4       0%      0%      0%      0%
 18    HUILA                     148    140     179     134       3%      3%      4%      3%
 19    LA GUAJIRA                 21     18      15      15       0%      0%      0%      0%
 20    MAGDALENA                  50     56      53      55       1%      1%      1%      1%
 21    META                       69     74      97     109       1%      1%      2%      2%
 22    NARIÑO                    123    120     121     123       2%      2%      2%      2%
 23    NORTE SANTANDER           167    153     156     138       3%      3%      3%      3%
 24    PUTUMAYO                   38     34      22      30       1%      1%      0%      1%
 25    QUINDÍO                    73     74      83      82       1%      1%      2%      2%
 26    RISARALDA                 125    125     132     110       2%      2%      3%      2%
 27    SAN ANDRES                  1                      2       0%      0%      0%      0%
 28    SANTANDER                 346    345     375     378       7%      7%      7%      7%
 29    SUCRE                      11     9       9       14       0%      0%      0%      0%
 30    TOLIMA                    201    196     206     189       4%      4%      4%      4%
 31    VALLE                     411    422     488     589       8%      8%     10%     12%
 32    VICHADA                           1       1        1       0%      0%      0%      0%




3.2 El sistema solidario un Proyecto Colectivo de Desarrollo Territorial

De la diversidad de los casos prácticos en vía de construcción, surge la prioridad de la
cooperación cooperativa que consiste en promover nuevas regulaciones en el seno de la
economía contemporánea elaboradas a partir de acciones colectivas llevadas a acabo por
ciudadanos asociados. Mientras las protecciones sociales y del medio ambiente han sido
históricamente concebidas dentro de marcos nacionales, se trata ahora, de articular a la
vez acciones colectivas y acciones públicas, para promover regulaciones tanto en el
ámbito local como regional para articularlo a la sociedad de mercado.


En forma empírica, este proceso lo llevan a cabo organizaciones cuya especificidad es
privilegiar la constitución de un patrimonio colectivo, limitando a la vez la remuneración de
los accionistas. Las organizaciones que se inscriben en una perspectiva cooperativa

Superintendencia de la Economía Solidaria                                                 40
La empresa asociativa solidaria y el desarrollo local



toman, pues, formas jurídicas que les permiten respetar este principio. Por esta razón, se
tiende a confundir cooperativismo con conceptos cercanos como economía social, término
de origen francés que reúne las estructuras susceptibles de adoptar las formas
estatutarias de las asociaciones mutuales, cooperativas, organizaciones de segundo y
tercer sector, y demás organizaciones asociativas solidarias, según la terminología en uso
en el mundo anglosajón, que se define de manera más restrictiva como el conjunto de las
asociaciones que adoptan criterios no lucrativos.


Por estar basados en criterios jurídicos distintos, estos dos conceptos presentan a la vez
una ventaja y un inconveniente respecto al fenómeno cooperativo. Presentan la ventaja
de facilitar una aprehensión del peso económico del fenómeno pero también la
desventaja, debido a su estatuto jurídico, de dar una visión estática, cuando la noción
cooperativa favorece al contrario una percepción más dinámica y política del fenómeno.


3.2.1 El Desarrollo desde la perspectiva cooperativa.


Impulsar el desarrollo desde la perspectiva cooperativa, es todo un reto para las
comunidades con una gran diversidad cultural, mínima dotación de factores,          y con
problemas éticos, morales, institucionales y políticos que han deformado el espíritu de las
normas.
El factor cultural, es el más clave de desarrollo, tiene que ampliarse y acoger más campos
del conocimiento para disponer de una           interpretación más integral, sistemática y
compleja. Es la concepción más válida para ganar competitividad en las actividades
asociativas, del conocimiento, de la economía social y de bienestar de la sociedad; para
atacar a fondo el problema estructural del conflicto armado y de la pobreza, ante la
intensidad, complejidad y aceleración de los fenómenos, que se particularizan
regionalmente.


Desde la perspectiva local y regional, se debe concebir una visión del futuro, mediante un
proceso diacrónico consistente y sostenido, para lograr la paz y el desarrollo deseable en
el largo plazo.



Superintendencia de la Economía Solidaria                                                41
La empresa asociativa solidaria y el desarrollo local



Cualquier ámbito puede, si sus actores lo deciden transformar, acelerar y alcanzar nuevas
etapas de desarrollo. Lo importante es liberarse de ciertas dependencias exógenas,
definir autónomamente el futuro y crear condiciones para su transformación. Como es el
caso de Antioquia, Valle del Cauca y Bogotá, tres subregiones de Colombia con mejor
nivel de evolución estructural en el país; así mismo, las ciudades de Barranquilla, como
ciudad industrial,    comercial y puerto, Cartagena, ciudad turística y puerto con un
importante complejo petroquímico, Manizales, como ciudad con una importante vocación
universitaria, Medellín, como ciudad moderna y la cultura más pujante del país, para citar
algunos casos de ámbitos culturales y económicos con características muy propias y que
por lo tanto no se pueden asemejar a regiones o localidades de otras culturas.


Se requiere propiciar desde las localidades y regiones su inserción con grados de
endogeneidad cooperativa significativos, potenciando en sus actores la capacidad de
acción colectiva, a nivel local e intrarregional.




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