POESÍA- TRABAJO
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Alberti, Rafael Alonso, Dora
Berdiales, Gemán
Conde, Carmen
Bécquer, Gustavo A. Darío, Rubén
Gª Lorca, Federico Gª Tejeiro, Antonio
Fuertes, Gloria
González, Ángel
Gómez Yebra, Antº A. Hernández, Miguel
Guillén, Nicolás
Hierro, José Iriarte, Tomás de Jiménez, Juan Ramón
Machado, Manuel
Loinaz, Dulce María Machado, Antonio
Martí, José Medina, Vicente
Manrique, Jorge
Murciano, Carlos Neruda, Pablo Nervo, Amado
Rodríguez, Antº. Orlando
Niño, Jairo Aníbal
Storni, Alfonsina
Samaniego, Félix
Walsh, María Elena
Viñas, Celia Walt Whitman
http://ca.geocities.com/el_rincon_de_nora/rincon.htm
http://www.edicionesdelsur.com/poemasinfantiles_3.htm
1
Alberti, Rafael Volver
SE EQUIVOCÓ LA PALOMA
Leñador,
no tales el pino,
Se equivocó la paloma.
que un hogar
Se equivocaba. hay dormido en su copa.
Por ir al norte, fue al sur. -Señora abubilla,
señor gorrión,
Creyó que el trigo era agua.
hermana mía calandria,
Se equivocaba. sobrina del ruiseñor.
Ave sin cola,
martín pescador,
Creyó que el mar era el cielo;
parado y triste aclaraban:
que la noche, la mañana.
¡a volar,
Se equivocaba. pajaritos,
al mar!
Que las estrellas, rocío; Rafael Alberti
que la calor; la nevada.
Se equivocaba.
Que tu falda era tu blusa;
que tu corazón, su casa.
Se equivocaba.
(Ella se durmió en la orilla.
Tú, en la cumbre de una rama.)
2
Si Garcilaso volviera Si mi voz muriera en tierra,
yo sería su escudero, llevadla al nivel del mar
que buen caballero era. y dejadla en la ribera.
Mi traje de marinero Llevadla al nivel del mar
se trocaría en guerrera y nombradla capitana
ante el brillar de su acero; de un blanco bajel de guerra.
que buen caballero era.
¡Oh mi voz condecorada
¡Qué dulce, oírle, guerrero, con la insignia marinera;
al borde de su estribera! sobre el corazón un ancla
En la mano mi sombrero; y sobre el ancla una estrella,
que buen caballero era. y sobre la estrella el viento,
Rafael Alberti. y sobre el viento la vela!
Rafael Alberti.
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LO QUE DEJÉ POR TI
Dejé por ti mis bosques, mi perdida
arboleda, mis perros desvelados,
mis capitales años desterrados
hasta casi el invierno de la vida.
Dejé un temblor, dejé una sacudida,
un resplandor de fuegos no apagados,
dejé mi sombra en los desesperados
ojos sangrantes de la despedida.
Dejé palomas tristes junto a un río,
caballos sobre el sol de las arenas,
dejé de oler la mar, dejé de verte.
Dejé por ti todo lo que era mío.
Dame tú, Roma, a cambio de mis penas,
tanto como dejé para tenerte.
Rafael Alberti
3
PREGÓN EL MAR, LA MAR
¡Vendo nubes de colores: El mar. La mar.
las redondas, coloradas, El mar. ¡Sólo la mar!
para endulzar los calores!
¿Por qué me trajiste, padre,
¡Vendo los cirros morados a la ciudad?
y rosas, las alboradas,
los crepúsculos dorados! ¿Por qué me desenterraste
del mar?
¡El amarillo lucero,
cogido a la verde rama En sueños, la marejada
del celeste duraznero! me tira del corazón.
Se lo quisiera llevar.
¡Vendo la nieve, la llama
y el canto del pregonero! Padre, ¿por qué me trajiste
acá?
Rafael Alberti
Rafael Alberti
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Dora Alonso
Tomados de: Palomar, de Dora Alonso. La
Habana: Gente Nueva, 1989.
Aclaración:
Para Andresito Pi, dueño de las preguntas.
Quien entienda de caballos
que lo aclare de una vez:
¿a qué raza pertenece
el caballo de ajedrez?
No le gusta el campo,
no sabe comer,
ni lleva herraduras
ni puede correr
¿Qué caballo es ése...?
¿Qué caballo es?
4
POEMAS
Semana
Domingo, jazmín.
Lunes, azucena.
Martes, clavellina.
Miércoles, violeta.
Jueves, heliotropo.
Viernes, madreselva.
Con la mariposa
el sábado llega,
y con esa flor
la semana cierra.
Canción de Marilola
(Una sirena de verde cola)
Juana Luz,
la Luna.
Juan Sin Paz,
el Mar.
El Sol,
Juan Candela,
y el Viento,
Don Juan.
Dora Alonso
5
Germán Berdiales
Ronda del zapatero
Tipi tape, tipi tape, En tus brazos
tipi tape, tipitón,
tipi tape, zapa, zapa, Mamita, mamita,
zapatero remendón. si tú fueses árbol,
tu hijito en tus ramas
Tipi tape, todo el día, quisiera ser pájaro.
todo el año tipitón;
tipi tape, macha, macha, Si tú fueses río
machacando en tu rincón. que al mar va cantando,
tu hijito en tus aguas
Tipi tape, en tu banqueta, quisiera ser barco.
tipi tape, tipitón,
tipitón con tu martillo, Mamita, mamita,
macha, macha, machacón. si fueses un río
o fueses un árbol,
¡Ay tus suelas!, zapa, zapa, tú me acunarías
zapatero remendón, igual en tus brazos.
¡ay tus suelas!, tipi, tape,
Germán Berdiales
duran menos que el cartón.
Tipi tape, tipi tape,
tipi tape, tipitón...
Germán Berdiales
La tos de la muñeca
La tijera de mamá Como mi linda muñeca
tiene un poquito de tos,
Cuando me recorta el pelo yo, que en seguida me aflijo,
la tijera de mamá, hice llamar al doctor.
va diciendo en su revuelo:
chiqui-chiqui-chiqui-cha... Serio y callado, a la enferma
largo tiempo examinó,
Aletea, viene y va ya poniéndole el termómetro,
y a mi oído cuchichea: ya mirando su reloj.
chiqui-chiqui-chiqui-cha...
La muñeca estaba pálida,
Cuando el pelo me recorta yo temblaba de emoción,
la tijera de mamá, y, al fin, el médico dijo,
charla más de lo que corta: bajando mucho la voz:
chiqui-chiqui-chiqui-cha...
—Esta tos sólo se cura
Germán Berdiales con un caramelo o dos.
Germán Berdiales
6
Gustavo A. Bécquer Volver
Amor eterno
Podrá nublarse en sol eternamente,
podrá secarse en un instante el mar,
podrá romperse el eje de la tierra
como un débil cristal.
¡Todo sucederá! Podrá la muerte
cubrirme con su fúnebre crespón,
pero jamás en mí podrá apagarse
la llama de tu amor.
Volver Gustavo Adolfo Bécquer
Los suspiros son aire , y van al aire.
Las lágrimas son agua , y van al mar.
Dime, mujer, cuando el amor se olvida,
¿sabes tú adónde va?.
Gustavo Adolfo Bécquer
Volverán las oscuras golondrinas Pero aquellas cuajadas de rocío
en tu balcón sus nidos a colgar, cuyas gotas mirábamos temblar
y otra vez con el ala en sus cristales y caer como lágrimas del día...
jugando llamarán. ¡ésas... no volverán!
Pero aquellas que el vuelo refrenaban Volverán del amor en tus oídos
tu hermosura y mi dicha al contemplar, las palabras ardientes a sonar,
aquellas que aprendieron nuestros tu corazón de su profundo sueño
nombres... tal vez despertará.
¡ésas... no volverán!
Pero mudo y absorto y de rodillas,
Volverán las tupidas madreselvas como se adora a Dios ante su altar,
de tu jardín las tapias a escalar, como yo te he querido...,
y otra vez a la tarde aún más hermosas desengáñate,
sus flores se abrirán. ¡así... no te querrán!
GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER
7
Volver
Sobre la falda tenía
el libro abierto;
en mi mejilla tocaban
sus rizos negros;
no veíamos las letras
ninguno, creo;
mas guardábamos ambos
hondo silencio.
¿Cuánto duró? Ni aun entonces
pude saberlo;
sólo sé que no se oía
más que el aliento,
que apresurado escapaba
del labio seco.
Sólo sé que nos volvimos
los dos a un tiempo.
Y nuestros ojos se hallaron,
y sonó un beso.
Gustavo Adolfo Bécquer Volver
Dos rojas lenguas de fuego
que a un mismo tronco enlazadas
se aproximan, y al besarse
forman una sola llama.
Dos notas que del laúd
a un tiempo la mano arranca,
y en el espacio se encuentran
y armoniosas se abrazan.
Dos olas que vienen juntas
a morir sobre una playa
y que al romper se coronan
con un penacho de plata.
Dos jirones de vapor
que del lago se levantan,
y al reunirse en el cielo
forman una nube blanca.
Dos ideas que al par brotan,
dos besos que a un tiempo estallan,
dos ecos que se confunden,
eso son nuestras dos almas.
Gustavo Adolfo Bécquer
8
Carmen Conde Volver
Pero, mi niño es tan débil … Caricia
Le dije a la luz: no quiero Madre, madre, tú me besas,
que la noche me persiga. pero yo te beso más,
Y la luz me contestó: y el enjambre de mis besos
lo imposible, no lo pidas. no te deja ni mirar...
Quiero que todos me vean Si la abeja se entra al lirio,
porque estoy desconsolada; no se siente su aletear.
el amor que era mi vida, Cuando escondes a tu hijito
la noche siempre lo apaga. ni se le oye respirar...
Ya no vendrá por la noche, Yo te miro, yo te miro
sólo brillará en el día. sin cansarme de mirar,
Es un amor tan pequeño y qué lindo niño veo
que necesita alegría. a tus ojos asomar...
Yo puedo quererle siempre, El estanque copia todo
si hace sol o no lo hace. lo que tú mirando estás;
Pero, es un amor tan débil pero tú en las niñas tienes
que necesita alumbrarse. a tu hijo y nada más.
Carmen Conde
Los ojitos que me diste
me los tengo que gastar
en seguirte por los valles,
por el cielo y por el mar...
Carmen Conde
El pájaro ruiseñor
A mi me canta en el pecho
Llamando al hijo un pájaro ruiseñor.
Cuando tu me llamas
todos los pájaros cantan; A ti te canta en la boca
la mar y sus caracolas el beso que te doy yo.
al corazón lo levantan.
Cuántas aves se reúnen
Cuando tú me llamas para hacerse una canción!
el cuerpo se sobresalta:
que es un romero sin sed Abro la mano y espero
y no necesita el agua. que se pose el ruiseñor.
Cuando tú no me llamas Cierras la boca y en ella
la vida se me desgana. se mete mi corazón.
Se convierte en un erial
que ya no produce nada. Cuídalo como yo cuido
Carmen Conde en mi pecho al ruiseñor.
Carmen Conde
9
EL PAJARO RUISEÑOR
A mí me canta en el pecho
un pájaro ruiseñor.
A ti te canta en la boca
el beso que te doy yo.
Cuántas aves se reúnen
para hacerse una canción!
Abro la mano y espero
que se pose el ruiseñor.
Cierras la boca y en ella
se mete mi corazón.
Cuídalo como yo cuido
en mi pecho al ruiseñor.
Carmen Conde
10
Rubén Darío Volver
A Margarita Debayle
Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar:
tu acento.
Margarita, te voy a contar
un cuento.
Este era un rey que tenía un palacio de diamantes,
una tienda hecha de día
y un rebaño de elefantes.
Un quiosco de malaquita
y un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita,
Margarita,
tan bonita como tú.
Una tarde la princesa
vio una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.
La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla,
una pluma y una flor.
Las princesas primorosas
se parecen mucho a ti...
Cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros. Son así.
Pues se fue la niña bella,
bajo el cielo y sobre el mar,
a cortar la blanca estrella
que la hacía suspirar.
Rubén Darío
11
Sonatina
La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro,
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.
El jardín puebla el triunfo de los pavos-reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y vestido de rojo piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.
¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz,
o en el rey de las islas de las Rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?
¡Ay!, la pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar;
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de Mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.
Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte,
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.
¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules
en la jaula de mármol del palacio real;
12
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.
¡Oh, quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste. La princesa está pálida.)
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la sierra donde un príncipe existe
(La princesa está pálida. La princesa está triste.)
más brillante que el alba, más hermoso que Abril!
«Calla, calla, princesa, dice el hada madrina,
en caballo con alas, hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,
a encenderte los labios con su beso de amor.»
Rubén Darío
Lo fatal
Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque ésa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Ser y no saber nada y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por
lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos...
Rubén Darío
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Gloria Fuertes Más en archivo propio Volver
AUTOBIOGARÍA
Nací a muy temprana edad.
Dejé de ser analfabeta a los tres años,
virgen, a los dieciocho,
mártir, a los cincuenta.
Aprendí a montar en bicicleta,
cuando no me llegaban
los pies a los pedales,
a besar, cuando no me llegaban
los pechos a la boca.
Muy pronto conseguí la madurez.
En el colegio,
la primera en Urbanidad,
Historia Sagrada y Declamación.
Ni Álgebra ni la sor Maripili me iban.
Me echaron.
Nací sin una peseta. Ahora,
después de cincuenta años de trabajar,
tengo dos.
Canción de la vacación
Canciones Gloria Fuertes
Gloria Fuertes
Cuando sea mayor, o muy mayor,
Lo importante de un niño no olvidaré esta canción
no es que sea un empollón de la Vacación.
y recite como un loro -¡Qué bien juego en el verano
sin entender la lección. con mi hermana, con mi hermano!
Bajo el sol y sin abrigo,
Lo importante de un gato con mi amiga, con mi amigo.
es que cumpla sus funciones Con la pelota de goma
-no que sea blanco o negro-, ¡Chuto! ¡Toma!
sino que cace ratones. Con pelota de raqueta
con el verso de poeta
llegaremos a la meta.
Cantando la canción
de la Vacación.
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14
«Cuando te nombran» A los niños
Cuando te nombran,
me roban un poquito de tu nombre,
No crucéis atolondrados,
parece mentira,
que media docena de letras digan tanto. mirad bien a los dos lados.
Mi locura sería deshacer las murallas con tu Si se escapa la pelota,
nombre, párate en seco. ¡No cruces!
iría pintando todas las paredes, te puedes caer de bruces,
no quedaría un pozo
y en la selva del asfalto
sin que yo me asomara
para decir tu nombre, los tigres son autobuses
ni montaña de piedra y los leones son autos.
donde yo no gritara No quiero meterte miedo
enseñándole al eco porque yo os quiero valientes
tus seis letras distintas. -valientes, inteligentes-,
sólo quiero recordaros
Mi locura sería,
enseñar a las aves a cantarlo, que los coches tienen dientes;
enseñar a los peces a beberlo, mirad bien a los dos lados,
enseñar a los hombres que no hay nada, evitad los accidentes.
como volverse loco y repetir tu nombre.
No debéis ir por la calle
Mi locura sería olvidarme de todo,
(por la calzada se entiende)
de las 22 letras restantes, de los números,
de los libros leídos, de los versos creados. ni en patín, ni en bicicleta
Saludar con tu nombre. lo pide vuestro poeta,
Pedir pan con tu nombre. monopatín bicicleta
-Siempre dice lo mismo -dirían a mi paso, -esto sí que es peligroso-;
y yo, tan orgullosa, tan feliz, tan campante. espero no hagáis el oso
imitando a los mayores.
Y me iré al otro mundo con tu nombre en la
boca, ¡Demostrad que sois mejores!
a todas las preguntas responderé tu nombre
-los jueces y los santos no van a entender nada-. Gloria Fuertes
Dios me condenaría a decirlo sin parar para
siempre.
Gloria Fuertes
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15
Pobre burro! El burro en la escuela.
El burro nunca dejará de ser burro.
Porque el burro nunca va a la Una y una, dos.
escuela.
El burro nunca llegará a ser Dos y una, seis.
caballo. El pobre burrito
El burro nunca ganará carreras.
contaba al revés.
¿qué culpa tiene el burro de ser ¡No se lo sabe!
burro?
En el pueblo del burro no hay
- Si me lo sé.
escuela. - ¡Usted nunca estudia!
El burro se pasa la vida Dígame ¿por qué?
trabajando,
tirando de un carro, - Cuando voy a casa
sin pena ni gloria, - no puedo estudiar;
y los fines de semana
atado a la noria. mi amo es muy pobre,
El burro no sabe leer, hay que trabajar.
pero tiene memoria.
El burro llega el último a la meta, Trabajo en la noria
¡pero le cantan los poetas! todo el santo día.
¡No me llame burro,
El burro duerme en cabaña de lona.
No llamar burro al burro, profesora mía!
llamarle "ayudante del hombre"
o llamarle persona. Gloria Fuertes.
Gloria Fuertes
16
Federico García Lorca Volver
El lagarto está llorando
El lagarto está llorando. Canción tonta
La lagarta está llorando.
Mamá.
El lagarto y la lagarta Yo quiero ser de plata.
con delantalitos blancos.
Han perdido sin querer Hijo,
su anillo de desposados. tendrás mucho frío.
¡Ay, su anillito de plomo, Mamá.
ay, su anillito plomado! Yo quiero ser de agua.
Un cielo grande y sin gente Hijo,
monta en su globo a los pájaros. tendrás mucho frío.
El sol, capitán redondo, Mamá.
lleva un chaleco de raso. Bórdame en tu almohada.
¡Miradlos que viejos son! ¡Eso sí!
¡Que viejos son los lagartos! ¡Ahora mismo!
Federico García Lorca
¡Ay cómo lloran y lloran,
¡ay!, ¡ay!, cómo están llorando!.
Federico García Lorca
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17
Canción del jinete Canción
Córdoba.
Lejana y sola. LOS REYES DE LA BARAJA
Si tu madre quiere un rey,
Jaca negra, luna grande, la baraja tiene cuatro:
y aceitunas en mi alforja. rey de oros, rey de copas,
aunque sepa los caminos rey de espadas, rey de bastos.
yo nunca llegaré a Córdoba.
Corre que te pillo,
Por el llano, por el viento, corre que te agarro,
mira que te lleno
la cara de barro.
¡Ay qué camino tan largo!
Del olivo
¡Ay mi jaca valerosa!
me retiro,
¡Ay que la muerte me espera,
del esparto
antes de llegar a Córdoba!
yo me aparto,
del sarmiento
Córdoba. me arrepiento
Lejana y sola. de haberte querido tanto.
Federico García Lorca
La muerte me está mirando
desde las torres de Córdoba.
jaca negra, luna roja.
Federico García Lorca
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18
Antonio García Tejeiro
Volver
En un trozo de papel
con un simple lapicero
yo tracé una escalerita,
tachonada de luceros. Tenía una guitarra
Hermosas estrellas de oro.
De plata no había ninguna. Tenía una guitarra
Yo quería una escalera cansada, ya sin cuerdas.
para subir a la Luna.
Decía sus canciones
Par a subir a la Luna con la ronca madera.
y secarle sus ojitos, Yo le pedía flores
no me valen los luceros, azules que me diera.
como humildes peldañitos.
Ella, resquebrajado
¿Será porque son dorados su sueño de madera,
en un cielo azul añil? con lágrimas mojaba
Sólo sé que no me sirven mis manos ¡tan pequeñas!
para llegar hasta allí.
Alrededor volaban
Estrellitas y luceros, palomas de madera.
pintados con mucho amor, Antonio García Tejeiro
¡quiero subir a la Luna
y llenarla de color!.
Antonio García Tejeiro
Dos y dos son cuatro besos. . Tienes ojos embrujados
Seis y seis son muchos más. . que parecen de cristal;
Pero a ti, niña bonita, tienes labios de amapola
un ciento te quiero dar. que siempre quise besar.
Cinco y cinco son diez besos.
Diez y diez son muchos más.
Pero a ti, niña bonita,
un millón te quiero dar.
Antonio García Tejeiro
Volver
19
En medio del puerto,
con velas y flores, De ola en ola,
navega un velero de rama en rama,
de muchos colores. el viento silba
cada mañana.
Diviso a una niña
sentada en la popa: De sol a sol,
su cara es de lino, de luna a luna,
de fresa, su boca. la madre mece,
mece la cuna.
Por más que la miro,
y sigo mirando, Esté en la playa
no sé si sus ojos o esté en el puerto,
son verdes o pardos. la barca mía
la lleva el viento.
En medio del puerto, Antonio García Tejeiro
con velas y flores,
se aleja un velero
de muchos colores.
Antonio García Tejeiro
Yo quiero reír
No quiero llorar.
Yo quiero sentir
Hay una cometa el verde del mar.
A Susi
Hay una cometa El verde del mar
que flota en el cielo, y el azul del cielo.
muy lejos del suelo Yo quiero, yo quiero
ligera y coqueta. tal vez navegar.
Sí, sí, navegar
Hay una cometa arriba, en el cielo.
que imita a una nube: Tratar de volar
ya baja, ya sube, de espaldas al suelo.
jamás se está quieta.
Antonio García Tejeiro Un pájaro, un pez,
yo quisiera ser
y poder cruzar
las nubes y el mar.
Antonio García Tejeiro
20
Dos y dos son cuatro besos. . Mi abuelo compró una barca
Seis y seis son muchos más. . de madera de ciruelo.
Pero a ti, niña bonita, La echamos en el estanque
un ciento te quiero dar. donde se refugia el cielo.
Tienes ojos embrujados La barca no tiene remos
que parecen de cristal; ni velas, ni marineros.
tienes labios de amapola La empujan vientos de espuma,
que siempre quise besar. alegres titiriteros.
Cinco y cinco son diez besos. Las aguas surca la barca
Diez y diez son muchos más. de madera de ciruelo,
Pero a ti, niña bonita, la barca llena de vida
un millón te quiero dar. que un día compró mi abuelo.
Antonio García Teijeiro Antonio García Teijeiro
Mi árbol tenía
sus ramas de oro.
Un viento envidioso
robó mi tesoro.
Hoy no tiene ramas.
Hoy no tiene sueños
mi árbol callado,
mi árbol pequeño
Antonio García Teijeiro
21
Antonio A. Gómez Yebra Volver
El delfín El a v e
El delfín nada
por la bahía, Era un ave muy veloz
todos los niños y no le gusta el arroz,
van a la orilla. ni el centeno, ni el maíz,
ni el palo de regaliz.
El delfín salta,
da zambullidas, Es un ave que no canta
todos los niños porque no tiene garganta;
muertos de risa. aunque sin patas ni alas,
va siempre como las balas.
El delfín juega,
con las barquillas, Es un ave que ha venido
todos los niños de una estación, no de un nido,
corren y gritan. con sus ruedas, que son miles,
a través de los raíles.
¡Vaya alboroto,
vaya alegría, Es un ave, no avestruz,
todos los niños que lleva su propia luz.
en la bahía! Es un ave, aunque también ,
siendo un pájaro es un tren.
Antonio A. Gómez Yebra Antonio A. Gómez Yebra
El oso titiritero
¡Qué torpe, mamá, qué torpe,
el oso titiritero,
bailando sobre una pata
al compás de aquel pandero!
¡Qué poco garbo tenía,
qué poquísimo salero,
pero qué gracia nos hizo
a los niños del colegio!
Y qué tipo, si lo vieras
disfrazado de Rey Negro
arrojando a manotazos
montones de caramelos!
El sábado por la tarde
será la función de estreno;
si me porto bien, mamá,
¿me vas a llevar a verlo?
Antonio A. Gómez Yebra
22
Ángel González Volver
Sí, fue un malentendido.
Gritaron: ¡a las urnas!
y él entendió: ¡a las armas! -dijo luego.
Era pundonoroso y mató mucho.
Con pistolas, con rifles, con decretos.
Cuando envainó la espada dijo, dice:
La democracia es lo perfecto.
El público aplaudió. Sólo callaron,
impasibles, los muertos.
El deseo popular será cumplido.
A partir de esta hora soy -silencio-
el Jefe, si queréis. Los disconformes
que levanten el dedo.
Inmóvil mayoría de cadáveres
le dio el mando total del cementerio.
Ángel González
23
Nicolás Guillén Volver
LA MURALLA
Para hacer esta muralla, -¡Tun, tun!
tráiganme todas las manos: -¿Quién es?
los negros, sus manos negras, -El alacrán y el ciempiés...
los blancos, sus blancas manos. -¡Cierra la muralla!
Ay,
una muralla que vaya Al corazón del amigo,
desde la playa hasta el monte, abre la muralla;
desde el monte hasta la playa, al veneno y al puñal,
bien, allá sobre el horizonte. cierra la muralla;
al mirto y la yerbabuena,
-iTun, tun! abre la muralla;
-¿Quién es? al diente de la serpiente,
-Una rosa y un clavel... cierra la muralla;
-¡Abre la muralla! al ruiseñor en la flor,
abre la muralla...
-iTun, tun!
-¿Quién es? Alcemos una muralla
-El sable del coronel... juntando todas las manos;
-¡Cierra la muralla! los negros, sus manos negras,
los blancos, sus blancas manos.
-¡Tun, tun! Una muralla que vaya
-¿Quién es? desde la playa hasta el monte,
-La paloma y el laurel... desde el monte hasta la playa, bien,
-¡Abre la muralla! allá sobre el horizonte...
Los sapitos Hoy amaneció la luna
en el patio de mi casa;
Los sapos de la laguna
huyen de la tempestad; de filo cayó en la tierra,
los chiquitos dicen: tunga, y allí se quedó clavada.
y los grandes: tungairá. Los muchachos la cogieron
¡Sapito que tunga y tunga, para lavarle la cara,
sapito que tungairá y yo la traje esta noche,
Nicolás Guillén y te la puse de almohada.
NICOLÁS GUILLÉN
Volver
24
Miguel Hernández [Volver]
Tristes guerras
si no es de amor la empresa.
Tristes, tristes.
Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.
Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.
Miguel Hernández
José Hierro Volver
Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.
Grito «¡Todo!», y el eco dice «¡Nada!».
Grito «¡Nada!», y el eco dice «¡Todo!».
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.
No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)
Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada. José Hierro
Poema final de Cuaderno de Nueva York (Hiperión, 1998),
dedicado a su nieta Paula Romero.
25
Ballenas en Long Island
I
Las he visto varadas en la playa.
Los niños han abandonado
carruseles, montañas rusas,
nubes de azúcar, blanca o rosa, palomitas de maíz
y suspendidos de sus cometas de colores
han llegado a la orilla. Atrás quedó
la música crispada de los altavoces.
Ahora escuchan otra música más sosegada y misteriosa:
jadeo de olas, disnea1 de cetáceos agonizantes,
1
chillidos de las aves marinas, disnea: dificultad para
estremecedora polifonía2. respirar.
Los niños, desconectados de lo fabuloso,
saben que es imposible que a Jonás3 2
polifonia: conjunto de
se lo tragase una ballena, sonidos diferentes que
como cuenta la Santa Biblia, conforma un todo
porque al final de la caverna amenazadora armónico.
una garganta angosta permite solo el paso
3
de minúsculos pececillos, plancton, polen marino Jonás: personaje bíblico
que atravesaron las barbas filtradoras. [...] del que se dice que fue
tragado por una ballena.
II
4
hipótesis: suposición que
Son, desde luego, extraños, pero no infrecuentes se toma como partida para
estos suicidios colectivos. un razonamiento o para
Los biólogos, oceanógrafos, ecologistas una investigación.
nada pueden hacer por reintegrar a los cetáceos
a su hábitat, a su medio natural;
no solo por su peso y su volumen, sino
porque están decididas -resignadas -
a morir. (Se barajan hipótesis4. ..
diferentes y contradictorias: álguna,
tal vez, resolverá el enigma.)
Hay quienes atribuyen el suceso
a una avería, una desconexión
- por el momento indemostrable -
en el sofisticado sistema de radar
que utilizan en sus desplazamientos.
¡Quién sabe cuál será la causa
de esta agonía a la que asistí
en las arenas de Long Island! José Hierro
Cuaderno de Nueva York
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26
Tomás de Iriarte Volver
EL FLAUTISTA
Esta fabulilla, y dio un resoplido
salga bien o mal, por casualidad.
me ha ocurrido ahora
por casualidad. En la flauta el aire
se hubo de colar,
Cerca de unos prados y sonó la flauta
que hay en mi lugar por casualidad.
pasaba un borrico
por casualidad. ¡Oh! – dijo el borrico,
¡qué bien sé tocar!
Una flauta en ellos ¿y dirán que mala
halló, que un zagal es la música asnal?
se dejó olvidada
por casualidad. Sin reglas del arte,
burros hay
Acércase a olerla que una vez aciertan
el dicho animal, por casualidad.
Tomás de Iriarte
LOS DOS CONEJOS
Por entre unas matas, seguido de perros,
no diré corría, volaba un conejo.
De su madriguera salió un compañero y le dijo:
"Tente, amigo, ¿qué es esto?" "¿Qué ha de ser?", responde;
"sin aliento llego...;dos pícaros galgos me vienen siguiendo".
"Sí", replica el otro ,"por allí los veo, pero no son galgos".
"¿Pues qué son?" "Podencos." "¿Qué? ¿podencos dices?
Sí, como mi abuelo. Galgos y muy galgos; bien vistos los tengo."
"Son podencos, vaya, que no entiendes de eso."
"Son galgos, te digo." "Digo que podencos."
En esta disputa llegando los perros ,
pillan descuidados a mis dos conejos.
Los que por cuestiones de poco momento
dejan lo que importa, Llévense este ejemplo.
Tomás de Iriarte
27
EL RICOTE ERUDITO
Hubo un rico en Madrid (y aun dicen que era
más necio que rico>,
cuya casa magnífica adornaban
muebles exquisitos
«¡Lástima que en vivienda tan preciosa»,
le dijo un amigo,
«falte una librería!, bello adorno,
útil y preciso.»
Cierto», responde el otro. «Que esa idea
no me haya ocurrido!...
A tiempo estamos. El salón del Norte
a este fin destino.
Que venga el ebanista y haga estantes
capaces, pulidos,
a toda costa. Luego trataremos
de comprar los libros.
Ya tenernos estantes. Pues, ahora»,
el buen hombre dijo,
«¡echarme yo a buscar doce mil tomos!
¡No es mal ejercicio!
Perderé la chaveta, saldrán caros,
y es obra de un siglo...
Pero ¿no era mejor ponerlos todos
de cartón fingidos?
Ya se ve: ¿por qué no? Para estos casos
tengo yo un pintorcillo
que escriba buenos rótulos e imite
pasta y pergamino.
Manos a la labor.» Libros curiosos
modernos y antiguos
mandó pintar, y a más de los impresos,
varios manuscritos.
El bendito señor repasó tanto
sus tomos postizos
que, aprendiendo los rótulos de muchos,
se creyó erudito.
Pues ¿qué mas quieren los que
sólo estudian
títulos de libros,
si con fingirlos de cartón
pintado
les sirven lo mismo?
Juan Ramón Jiménez Volver
28
Abril Abril
Se vistió la nieve El chamariz en el chopo.
-¿Y qué más?
de vagos carmines. El chopo en el cielo azul.
¿Me quieres?, me dijo. -¿Y qué más?
¡Te quiero!, le dije. El cielo azul en el agua.
-¿Y qué más?
El agua en la hojita nueva.
Me besó en la boca -¿Y qué más?
La hojita nueva en la rosa.
con un beso inmenso.
-¿Y qué más?
Abril vino al mundo La rosa en mi corazón.
y yo quedé muerto. -¿Y qué más?
Juan Ramón Jiménez ¡Mi corazón en el tuyo!
(J. R. Jiménez)
ADOLESCENCIA EL VIAJE DEFINITIVO
En el balcón, un instante ... Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
nos quedamos los dos solos; cantando
desde la dulce mañana y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.
de aquel día, éramos novios.
Todas las tardes, el cielo será azul y
-El paisaje soñoliento dormía plácido,
sus vagos tonos, y tocarán, como esta tarde están tocando,
bajo el cielo gris y rosa las campanas del campanario.
del crepúsculo de otoño-.
Se morirán aquellos que me amaron,
y el pueblo se hará nuevo cada año,
Le dije que iba a besarla; y en el rincón aquel de mi huerto florido y
bajó, serena, los ojos encalado,
y me ofreció sus mejillas, mi espíritu errará, nostálgico...
como quien pierde un tesoro.
Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin
árbol
-Caían las hojas muertas
verde, sin pozo blanco,
en el jardín silencioso, sin cielo azul y plácido...
y en el aire erraba aún Y se quedarán los pájaros cantando.
un perfume de heliotropos-. Juan Ramón Jiménez
No se atrevía a mirarme;
le dije que éramos novios,. . .
y las lágrimas rodaron
de sus ojos melancólicos.
J.R. Jiménez
29
Estaba echado yo en la tierra, enfrente
del infinito campo de Castilla,
que el otoño envolvía en la amarilla
dulzura de su claro sol poniente.
Lento, el arado, paralelamente
abría el haza oscura, y la sencilla
mano abierta dejaba la semilla
en su entraña partida honradamente.
Pensé arrancarme el corazón, y echarlo,
pleno de su sentir alto y profundo,
al ancho surco del terruño tierno;
a ver si con romperlo y con sembrarlo,
la primavera le mostraba al mundo
el árbol puro del amor eterno.
Juan Ramón Jiménez
CANCIÓN DE INVIERNO
Cantan. Cantan.
¿Dónde cantan los pájaros que cantan?
Ha llovido. Aún las ramas
están sin hojas nuevas. Cantan. Cantan
los pájaros. ¿En dónde cantan
los pájaros que cantan?
No tengo pájaros en jaulas.
No hay niños que los vendan. Cantan.
El valle está muy lejos. Nada...
Yo no sé dónde cantan
los pájaros -cantan, cantan-
los pájaros que cantan.
Juan Ramón Jiménez
30
Dulce María Loinaz (La Habana 1902) Volver
Cuando vayamos al mar
yo te diré mi secreto...
Mi secreto se parece
a la ola y a la sal.
Cuando vayamos al mar
te lo diré sin palabras:
Por bajo del agua quieta,
desdibujado y fugaz,
mi secreto pasará
como un reflejo del agua,
como una rama de algas
entre flores de cristal...
Cuando vayamos al mar
yo te diré mi secreto:
Me envuelve, pero no es ola.
Me amarga..., pero no es sal.
Dulce María Loynaz
SI ME QUIERES, QUIÉREME ENTERA...
Si me quieres, quiéreme entera,
no por zonas de luz o sombra...
Si me quieres, quiéreme negra
o blanca. Y gris, y verde, y rubia,
y morena...
Quiéreme día, quiéreme noche...
¡Y madrugada en la ventana abierta!...
Si me quieres, no me recortes:
¡Quiéreme toda... 0 no me quieras!
DULCE MARíA LOYNAZ
31
Antonio Machado
Volver
La plaza tiene una torre
La plaza tiene una torre,
la torre tiene un balcón,
el balcón tiene una dama,
la dama una blanca flor.
Ha pasado un caballero
-¡quién sabe por qué pasó!-
y se ha llevado la plaza,
con su torre y su balcón,
con su balcón y su dama,
su dama y su blanca flor.
Antonio Machado
Era un niño que soñaba
Era un niño que soñaba Quedóse el niño muy serio
un caballo de cartón. pensando que no es verdad
Abrió los ojos el niño un caballito soñado.
y el caballito no vio. Y ya no volvió a soñar.
Con un caballito blanco Pero el niño se hizo mozo
el niño volvió a soñar; y el mozo tuvo un amor,
y por la crin lo cogía... y a su amada le decía:
¡Ahora no te escaparás! ¿Tú eres de verdad o no?
Apenas lo hubo cogido, Cuando el mozo se hizo viejo
el niño se despertó. pensaba: todo es soñar,
Tenía el puño cerrado. el caballito soñado
¡El caballito voló! y el caballo de verdad.
Y cuando vino la muerte,
el viejo a su corazón
preguntaba: ¿Tú eres sueño?
¡Quién sabe si despertó!
Antonio Machado
32
Recuerdo infantil Volver
Una tarde parda y fría que lleva un libro en la mano.
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía Y todo un coro infantil
de lluvia tras los cristales. va cantando la lección:
«Mil veces ciento, cien mil;
Es la clase. En un cartel mil veces mil, un millón.
se representa a Caín
fugitivo, y muerto Abel,
junto a una mancha carmín Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
Con timbre sonoro y hueco estudian. Monotonía
truena el maestro, un anciano de la lluvia en los cristales.
mal vestido, enjuto y seco,
Antonio Machado
Las moscas
Vosotras, las familiares, inevitables golosas,
vosotras, moscas vulgares, me evocáis todas las cosas.
¡Oh, viejas moscas voraces como abejas en abril,
viejas moscas pertinaces sobre mi calva infantil!
¡Moscas del primer hastío, en el salón familiar,
las claras tardes de estío en que yo empecé a soñar!.
Y en la aborrecida escuela, raudas moscas divertidas,
perseguidas por amor de lo que vuela
-que todo es volar-, sonoras, rebotando en los cristales
en los días otoñales... Moscas de todas las horas,
de siempre... Moscas vulgares, de mi juventud dorada,
de esta segunda inocencia que da en no creer en nada,
de siempre... Moscas vulgares, que de puro familiares
no tendréis digno cantor: yo sé que os habéis posado
sobre el juguete encantado, sobre el librote cerrado,
sobre la carta de amor,
sobre los párpados yertos de los muertos.
Inevitables golosas, que ni labráis como abejas,
ni brilláis cual mariposas; pequeñitas, revoltosas,
vosotras, amigas viejas, me evocáis todas las cosas.
Antonio Machado. Hunorismos, fantasías, apuntes.
Volver
33
Soledades Volver
Anoche cuando dormía con las amarguras viejas,
soñé ¡bendita ilusión! blanca cera y dulce miel.
que una fontana fluía Anoche cuando dormía
dentro de mí corazón soñé ¡bendita ilusión!
Di: ¿por qué acequia escondida, que un ardiente sol lucía
agua, vienes hasta mí, dentro de mi corazón.
manantial de nueva vida Era ardiente porque daba
en donde nunca bebí? calores de rojo hogar,
Anoche cuando dormía y era sol porque alumbraba
soñé ¡bendita ilusión! y porque hacía llorar.
que una colmena tenía, Anoche cuando dormía
dentro de mi corazón; soñé ¡bendita ilusión!
y las doradas abejas que era Dios lo que tenla
iban fabricando en él, dentro de mi corazón.
Antonio Machado
Volver El tren
Yo para todo viaje siempre nos hace soñar;
-siempre sobre la madera y casi, casi olvidamos
de mi vagón de tercera-, el jamelgo que montamos.
voy ligero de equipaje. ¡Oh, el pollino
Si es de noche porque no que sabe bien el camino!
acostumbro a dormir yo, ¿Dónde estamos?
y día, por mirar ¿Dónde todos nos bajamos?
los arbolitos pasar, ¡Frente a mí va una monjita
yo nunca duermo en el tren, tan bonita!
y sin embargo, voy bien. Tiene una expresión serena
¡Este placer de alejarse! que a la pena
Londres, Madrid, Ponferrada, da una esperanza infinita.
tan lindos... para marcharse. Y yo pienso: Tú eres buena;
Lo molesto es la llegada. [ ... ]
Luego, el tren, el caminar,
ANTONIO MACHADO
34
LA SAETA Volver
¿Quién me presta
una escalera,
para subir al madero,
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?
SAETA POPULAR.
¡Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!
¡Cantar del pueblo andaluz,
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz!
¡Cantar de la tierra mía,
que echa flores
al Jesús de la agonía,
y es la fe de mis mayores!
¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!
Antonio Machado. Campos de Castilla.
35
Manuel Machado Volver
AUSENCIA
No tienes quien bese
tus labios de grana,
ni quien tu cintura elástica estreche,
dice tu mirada.
No tienes quien hunda
las manos amantes
en tu pelo hermoso, y a tus ojos negros
no se asoma nadie.
Dice tu mirada
que de noche, a solas,
suspiras y dices en la sombra tibia
las terribles cosas...
Las cosas de amores
que nadie ha escuchado,
esas que se dicen los que bien se quieren
a eso de las cuatro.
A eso de las cuatro
de la madrugada,
cuando invade un poco de frío la alcoba
y clarea el alba.
Cuando yo me acuesto,
fatigado y solo,
pensando en tus labios de grana, en tu pelo
y en tus negros ojos...
MANUEL MACHADO
Volver
Arlequín
En la percha está colgado
el vestido de Arlequín,
que es, a cuadros, colorado,
verde, azul, blanco y carmín.
¿Y Arlequín...? ¡Se ha evaporado!
Manuel Machado
36
CUALQUIERA CANTA UN CANTAR
Hasta que el pueblo las canta, Procura tú que tus coplas
las coplas, coplas no son; vayan al pueblo a parar,
y cuando las canta el pueblo, aunque dejen de ser tuyas
ya nadie sabe el autor. para ser de los demás.
Tal es la gloria, Guillén, Qué, al fundir el corazón
de los que escriben cantares: en el alma popular,
oír decir a la gente lo que se pierde de nombre
que no los ha escrito nadie. se gana de eternidad.
Manuel Machado. Sevilla y otros poemas
Volver
CASTILLA
El ciego sol se estrella ojos azules, y en los ojos, lágrimas.
en la dura arista de las armas, Oro pálido nimba
su carita curiosa y asustada.
y flamea en la punta de las lanzas. -"Buen Cid, pasad... El rey nos dará
El ciego sol, la sed y la fatiga. muerte
arruinará la casa
Por la terrible estepa castellana, y sembrará de sal el pobre campo
al destierro con doce de los suyos que mi padre trabaja.
-polvo, sudor y hierro , el Cid Idos. El cielo os colme de ventura...
cabalga. En nuestro mal, oh Cid, no ganais
Cerrado está el mesón a piedra y nada...!
lodo... " Un sollozo infantil cruza la escuadra
Nadie responde. Al pomo de la espada de feroces guerreros
y al cuento de las picas, el postigo y una voz inflexible grita: "¡En
va a ceder... ¡Quema el sol, el aire marcha!..."
abrasa!
El ciego sol, la sed y la fatiga.
A los terribles golpes Por la terrible estepa castellana
de eco ronco, una voz pura, de plata al destierro, con doce de los suyos
y de cristal, responde... Hay una niña -polvo, sudor y hierro- el Cid
muy débil y muy blanca cabalga..
en el umbral. Es toda
MANUEL MACHADO
37
Jorge Manrique Volver
Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar
que es el morir:
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros, medianos
y más chicos,
allegados son iguales,
los que viven por sus manos
y los ricos.
5
Este mundo es el camino
para el otro, que es morada
sin pesar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nacemos,
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenecemos,
así que cuando morimos
descansamos.
38
José Martí Volver
Cultivo una rosa blanca,
en julio como en enero,
para el amigo sincero
que me da su mano franca.
Y para el cruel que me arranca
el corazón con que vivo,
cardo ni ortiga cultivo:
cultivo una rosa blanca.
José Martí
Yo soy un hombre sincero 54
de donde crece la palma
y antes de morirme quiero
echar mis versos del alma
Yo vengo de todas partes,
y hacia todas partes voy:
arte soy entre las artes,
en los montes, monte soy.
Yo sé los nombres extraños
de las yerbas y las flores,
de los mortales engaños,
y de sublimes dolores.
Yo he visto en la noche oscura
llover sobre mi cabeza
los rayos de lumbre pura
de la divina belleza.
José Martí Volver
Si ves un monte de espumas
es mi verso lo que ves:
mi verso es un monte, y es
un abanico de plumas.
Mi verso es como un puñal
que por el puño echa flor:
mi verso es un surtidor
que da un agua de coral.
Mi verso es de un verde claro
y de un carmín encendido:
mi verso es un ciervo herido
que busca en el monte amparo.
Mi verso al valiente agrada:
mi verso, breve y sincero,
es del vigor del acero
con que se funde la espada.
José Martí
39
VERSOS SENCILLOS
Si ves un monte de espumas,
es mi verso lo que ves:
mi verso es un monte, y es
un abanico de plumas.
Mi verso es como un puñal
que por el puño echa flor:
mi verso es un surtidor
que da un agua de coral.
Mi verso es de un verde claro
y de un carmín encendido:
mi verso es un ciervo herido
que busca en el monte amparo.
Mi verso al valiente agrada:
mi verso, breve y sincero,
es del vigor del acero
con que se funde la espada.
José Martí. Versos Sencillos.
Los dos príncipes Volver
El palacio está de luto
En los álamos del monte
y en el trono llora el rey, tiene su casa el pastor,
y la reina está llorando
la pastora está diciendo
donde no la pueden ver:
“¿Por qué tiene luz el sol?”
En pañuelos de olán fino
las ovejas, cabizbajas,
lloran la reina y el rey: vienen todas al portón
los señores del palacio ¡Una caja larga y honda
están llorando también.
está forrando el pastor!
Los caballos llevan negro
Entra y sale un perro triste,
el penacho y el arnés,
canta allá dentro alguna voz.
los caballos no han comido,
“Pajarito, yo estoy loca,
porque no quieren comer. ¿llévame donde él voló!”
El laurel del patio grande El pastor coge llorando
quedó sin hoja esta vez.
la pala y el azadón.
Todo el mundo fue al entierro
Abre en la tierra una fosa,
con coronas de laurel:
echa en la fosa una flor.
-¡El hijo del rey se ha muerto!
¡Se quedó el pastor sin hijo!
¡Se le ha muerto el hijo al rey! ¡Murió el hijo del pastor!
JOSÉ MARTÍ
Vicente Medina Volver
Archivo propio
40
Carlos Murciano Volver
Luna lunera
Luna lunera, Luna lunada,
cascabelera, semimojada,
rodando sola por el arroyo
sin compañera. nada que nada.
Luna lunilla, Luna luneta,
cabezoncilla, corniveleta,
toda la noche jugando al toro
brilla que brilla. por la glorieta.
Carlos Murciano
La bufanda de papel
La luna se puso anoche Cuando digo
Una bufanda amarilla. Cuando digo la una y pico
"Anda, si parece el sol. y pico de un albañil
¡Mira!" y pico de una montaña
El gallo se equivocó y el pico de un colibrí
Y despertó a las gallnas y el pico de mi pañuelo,
"¡Quiquiriquí! Perezosas, lo estoy diciendo por si
¡arriba!" picas y entras en el juego
Debajo de la bufanda y hallas algo que añadir.
la luna se sonreía.
Carlos Murciano Carlos Murciano
Volver
EL RÍO
El río baja, celeste,
sin prisa desde la sierra.
Se desliza por el prado,
se esconde entre las adelfas,
le da la vuelta al molino
y el molino le da vueltas,
se lleva el mugido de
los toros de la dehesa,
el reflejo de las nubes,
el pico de la cigüeña,
la campanada más sola
de la torre de la iglesia
y el oro de los limones
de la huerta.
Luego se mete en el mar
y se pone azul. Y sueña.
CARLOS MURCIANO
41
PATRICIA CON P El andarríos
y el andahuertas
Patricia pinta un palomo son dos pájaros
pillo, panzudo y pequeño: de cuenta.
le pone púrpura el pico,
le pone de plata el pecho. A veces
pasean
El palomo de Patricia juntos,
se ha posado en el perchero sin que nadie los vea,
y ella le peina las plumas por los naranjales
con la punta del pañuelo. o por las riberas,
buscando frutillos,
Pronto el palomo pasea, caracoles, moscas,
presumido y postinero, mosquitos, abejas.
mientras Patricia se prende
una petunia en el pelo. El andarríos
De "La bufanda amarilla", 1985 y el andahuertas
traman excursiones,
organizan fiestas,
se cuelan de incógnito
en las discotecas
PÁJAROS DE CUENTA
y luego se pasan la noche bebiendo
cerveza.
JILGUERO ENJAULADO
¡Menuda pareja!
Anteayer, lanzaba
De "La niña calendulera. Don
desde el viejo pino,
Abecedario", 2003
como desde un trono,
su treno y su trino. LUCILA CON L
Ayer le apresaron Lucila lame su helado.
la pluma y el vuelo El labio se le congela
y le dieron cárcel y la lengua se le hiela
a un palmo del suelo. con el hielo limonado.
Su abuelo mira alelado
La jaula es el aula cómo el barquillo vacío
donde aprende ahora destila un hilo de frío
a decirle al aire que corta como un serrucho
su pena sonora. mientras en el cucurucho
De "Duende o cosa", 1990 se cuela el sol del estío.
De "La niña calendulera", 1989
42
EL PEZ EL UNICORNIO
El pez está en su pecera. No está. Pero es hermoso.
En el silencio del agua Nunca fue. Pero existe.
gira como una peonza Pasa como una sombra.
solitaria. Como una lumbre vive.
De pronto, ya no se mueve. Galopa por mis ojos
Le digo que nade, y nada. y no lo veo, ríe
Y nada: se queda quieto cuando llora, relincha
como un cuchillo de plata. dulcísimo y terrible.
DE "Duende o cosa", 1990
Blanco. Luna en la nieve.
Gota de armiño. Cisne.
Cal en la cal. Relámpagos
LA HECHICERA sus patas y sus crines.
Rinocorcel esclavo.
En este bosque vive la hechicera. Caballeronte libre.
En los árboles bulle y en las ramas. Unicornio: fantasma
Como la luna, es cuatro veces bella posible e imposible.
y cabalga sobre una cierva blanca. De "Un ave azul que vino de las
islas del sueño", 1996
Por sus dedos resbalan las caléndulas
y por su cabellera las calandrias.
Tiene un nombre de música y cerezas
que no puede decirse con palabras.
Calma la sed. Enciende las estrellas.
Pone en el corazón la miel y el alba.
Quien la sabe buscar, siempre la
encuentra.
En este bosque vive, en esta página.
De "Un ave azul que vino de las
islas del sueño", 1996
Pablo Neruda Archivo propio
43
Amado Nervo Volver
El Barquito de papel
Con la mitad de un periódico
hice un barco de papel,
en la fuente de mi casa
le hice navegar muy bien.
Mi hermana con su abanico
sopla y sopla sobre él.
¡ Buen viaje, muy buen viaje,
barquichuelo de papel!.
Amado Nervo Volver
Si tú me dices ven
Si tú me dices ven, lo dejo todo...
No volveré siquiera la mirada
para mirar a la mujer amada...
Pero dímelo fuerte, de tal modo
que tu voz como toque de llamada,
vibre hasta el más íntimo recodo del ser,
levante el alma de su lodo
y hiera el corazón como una espada.
Si tú me dices ven, todo lo dejo...
Llegaré a tu santuario casi viejo,
y al fulgor de la luz crepuscular,
más he de compensarte mi retardo,
difundiéndome ¡Oh, Cristo! como un nardo
de perfume sutil, ante tu altar. Amado Nervo
La aradilla
La ardilla corre. Los sentidos
La ardilla vuela. Niño, vamos a cantar
una bonita canción;
La ardilla salta
yo te voy a preguntar,
como locuela. tú me vas a responder.
-Mamá, la ardilla -Los ojos, ¿para qué son?
¿No va a la escuela? -Los ojos para ver.
Ven, ardillita, -¿Y el tacto? –Para tocar.
tengo una jaula -¿Y el oído? –Para oír.
-¿Y el gusto? –Para gustar.
que no es muy bonita.
-¿Y el olfato? –Para oler.
-No, yo prefiero -¿Y el alma? – Para sentir,
mi tronco de árbol para querer y pensar.
y mi agujero. Amado Nervo
Amado Nervo
44
Jairo Aníbal Niño Volver
TU CABELLO ES UNA BANDA DE CHUPAFLORES
Tu cabello es una banda de chupaflores,
tu cara es un espejo mágico,
tu sonrisa es un gol olímpico,
tu mirada es un 5 en álgebra,
tus manos son un par de mariposas,
tus pies dos caballitos blancos.
Serías perfecta si tu corazón no fuera de piedra
ME HACES UN FAVOR COMO NO ME VAS A QUERER
¿Me haces un favor? Como no me vas a querer
¿Qué clase de favor? si soy un bombero heroico
¿Quieres tenerme mis avioncitos durante todo el que acaba de salvar a un gato
recreo? al que se le incendiaban
¿Durante todo el recreo? Seis de sus siete vidas.
Sí, es que tú eres mi cielo. Cómo no me vas a querer
AYER POR LA TARDE si soy el capitán de la nave
que se posa suavemente
Ayer por la tarde, en una América del sur
como te lo había prometido, de un planeta lejano.
jugué el mejor partido de fútbol de mi vida. Cómo no me vas a querer
En el primer tiempo si acabo de ganar
hice un gol a los quince minutos. -por amplio margen-
A los treinta y siete hice otro. la Vuelta a Colombia en bicicleta
En el segundo tiempo. y el Tour de Francia.
a los siete minutos, Y definitivamente
José Villegas, cómo no me vas a querer
el que cuando canta dice si soy capaz de soñar todos los sueños,
que le nacen mariposas en el pensamiento, incluso el más lindo de todos:
fusiló a nuestro arquero soñar que tú me amas.
con un taponazo sobre el ángulo izquierdo.
A los diecinueve minutos y quince segundos, Jairo Aníbal Niño
David. El que quiere ser aviador,
empató el partido
con un lindo gol de cabeza. LILIANA
A los cuarenta y cuatro minutos,
al estilo Castañito, -Liliana, me contaron
hice el gol más lindo del mundo que prefieres salir con López
Mi equipo ganó por el marcador de dos a tres, porque él es un niño muy rico,
pero yo sentí que había perdido propietario de muchas cosas.
porque tu no viniste. Para que lo sepas,
Me derrotaron los goles que me hizo tu ausencia yo también soy muy rico;
TRES NUBES GRISES tan rico, que una vez fui dueño
Tres nubes grises -una tras otra- de quince caballos de carreras.
al ser heridas por un tigre de viento, -Mateo, al verte es increíble pensar
cayeron que alguna vez fuiste dueño
-una tras otra- de quince caballos.
Dime...¿todos ellos corrieron
sobre los manzanos en flor
en el hipódromo de la capital?
y sobre tu recuerdo.
-No, Liliana.
Ellos jamás corrieron en el hipódromo.
Jairo Aníbal Niño Lo hacían cerca de Isla Grande,
en el golfo de Morrosquillo
Mis quince caballos eran de mar.
Jairo Aníbal Niño
45
POR PRIMERA VEZ EN MI VIDA ENVÍO UNA CARTA
¿QUÉ HACES AQUÍ?
Por primera vez en mi vida envío una carta
¿Qué haces aquí? Y es para ti.
y por qué tienes ese frasquito en la mano? Cuando la abras verás que contiene un hoja
-Es que he venido por un poco de tu saliva perfumada
para curarme una herida en la que no hay nada escrito.
que ayer -por estar mirándote- Tengo la esperanza de que sepas quién te la envía
me hice cuando jugaba béisbol. si recuerdas que el último día de clases
me confiaste el secreto
EL DÍA DE TU SANTO de que la flor que más amabas era el jazmín
El día de tu santo por lo blanca
te hicieron regalos muy valiosos: y por su aroma.
un perfume extranjero, una sortija, Jairo Aníbal Niño
un lapicero de oro, unos patines,
unos tenis Nike y una bicicleta.
Yo solamente te pude traer,
MIS LIMITACIONES
En una caja antigua de color rapé,
un montón de semillas de naranjo,
Colombia limita al norte con el mar Caribe,
de pino, de cedro, de araucaria,
al sur con Ecuador y Perú,
de bellísima, de caobo y de amarillo.
al noroeste con la República de Panamá,
Esas semillas son pacientes
al oriente con Venerarla y Brasil
y esperan su lugar y su tiempo.
y al occidente con el océano Pacifico.
Yo no tenía dinero para comprarte algo lujoso.
Yo,
Yo simplemente quise regalarte un bosque.
al norte, al sur, al noroeste, al oriente y al
Jairo Aníbal Niño
occidente,
limito contigo.
Jairo Aníbal Niño
FUE ÉL ASTRONOMÍA VIVA
No, no estaba solo
castigado aquí ¿Qué solo tengo cero en astronomía?
a la hora del recreo pero. dígame maestra.
como siempre, él me acompañaba ¿qué más lecciones necesito aprender?
y no fui yo ¿no basta con que mi mirada se pase observando,
se lo juro, maestra durante todos los recreos
quien rayó las paredes del salón el universo oscuro de los ojos de Katinita,
¡y con tantos colores tan bonitos! nuestra compañerita del otro grado;
fue mi ángel de la guarda en ellos siempre descubro
¿O, es que a él todas las galaxias posibles
tampoco lo dejan divertirse? con sus planetas, estrellas y asteroides.
Jairo Aníbal Niño ¿no le parece a usted más importante
vivir la astronomía
AHORA que estudiarla?
Sólo porque al pasar
me miraste y sonreíste Jairo Aníbal Niño
mi corazón vuela
como un pajarito al viento TE HAS IDO
con una ramita de olivo
ahora Te has ido
inquieto me pregunto y una luna sucia flota sobre el agua.
¿qué será de el Te has ido
pobre pajarito asustado y sin olivo y ya no me queda nada por hacer;
cuando al pedirte solamente meterme al lago,
si quieres ser mi novia coger con cuidado a la luna sucia
me respondas que sí? y limpiarla con mi manga.
Jairo Aníbal Niño Jairo Aníbal Niño
46
AUSENTE, HOY
PODRÍA PERFECTAMENTE
Desde este pupitre doble con un tintero al centro,
sin importarme qué sucede en la pizarra, Podría perfectamente suprimirte de mi vida,
miro a través de la ventana no contestar tus llamadas, no abrirte la puerta de la
en el cielo azul sin nubes; casa,
veo pasar un avión no pensarte, no desearte,
que se aleja, dibujando no buscarte en ningún lugar común y no volver a
la prolongada estela de su vuelo verte,
¡qué triste y distante huella! circular por calles por donde sé que no pasas,
Y eso que no puede extrañar eliminar de mi memoria cada instante que hemos
el rumor suave de tus pasos, compartido,
el aroma a miel de tu sonrisa cada recuerdo de tu recuerdo,
y el dulce olor de tu mirada olvidar tu cara hasta ser capaz de no reconocerte,
ausentes hoy responder con evasivas cuando me pregunten por ti
sólo porque no viniste y hacer como si no hubieras existido nunca.
Jairo Aníbal Niño Pero te amo.
Jairo Aníbal Niño
LA GIOCONDA QUE DECIR???????????
Una vez en Barranquilla existió un hombre Cómo responder a un hada
que dedicó su vida a estudiar el fenómeno de la Que ha perdido una de sus alas
sonrisa de la Gioconda. Que quizás mañana crecerá nuevamente,
Luego de muchos años de estudio e investigaciones, Acaso crecen los brazos o las piernas
descubrió que Leonardo no pintó sobre el rostro Después que las has perdido?
de la mujer ninguna sonrisa. De su pincel Así que...........
surgió un rostro adusto Pequeña hada, sólo puedo decirte
con ojos del dulce color de las nubes del vino. Que cuando se pierde un ala
Es el espectador quien al mirarla y quererla sonríe Se aprende a caminar
primero. Y la magia está en hacerlo tan suave y
Ella lo hace después. delicadamente
Jairo Aníbal Niño Que ante los ojos de los demás
Siempre parecerás volar.
Jairo Aníbal Niño
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¿QUÉ ES LA DESPEDIDA?
MIRO LA LUNA LLENA
La despedida es una mano
que es un pañuelo Miro la luna llena
que es el corazón
y la distancia. y compruebo que la ausencia
La despedida es una mano tiene forma
que es un pañuelo
de una brillante y triste
que es una mano
en el corazón rueda de bicicleta
de la distancia.
Jairo Aníbal Niño
47
EL ENEMIGO VERDADERO
Un día me encontré cara a cara con un tigre y supe que era inofensivo.
En otra ocasión tropecé con una serpiente cascabel
y se limitó a hacer sonar las maracas de su cola y a mirarme pacíficamente.
Hace algún tiempo me sorprendió la presencia de una pantera
y comprobé que no era peligrosa.
Ayer fui atacado por una gallina, el animal más sanguinario
y feroz que hay sobre la tierra.
Eso fue lo que le dijo el gusanito a sus amigos.
¿CÓMO SE PASA AL OTRO LADO DEL ESPEJO?
Para pasar al otro lado del espejo,
se necesita del valor temerario de un niño de siete años,
de su facultad para convertir el azul en quetzal y la nube en garza.
El sabe que tiene que ascender por la vertiente más peligrosa
del espejo, trepar cuidadosamente para no tropezar con el brillo,
afianzar con firmeza el pie para evitar hundirse en la garganta de los reflejos,
y eludir el encuentro cegador con los ojos de su doble.
Entonces llegará a la cúspide y pasará al resplandor del otro lado,
descendiendo por la parte oscura de la luna.
LECCIÓN
Paula ¿Usted sabe qué es una oveja?
Si, una oveja es una nube con paticas.
¿Qué es el gato?
El gato es una gota de tigre.
¿Qué es la gaviota?
La gaviota es un barquito de papel
que aprendió a volar.
¿Si los enamorados vivieran en la luna?
Si los enamorados vivieran en la luna
en noches de tierra llena -cogidos de la mano-
contemplarían el océano azul de nuestro planeta
y lo verían lleno de estrellas de mar.
¿Qué es el silencio?
El silencio son seis cuerdas sin guitarra.
USTED
Usted
que es una persona adulta
- y por lo tanto-
sensata, madura, razonable,
con una gran experiencia
y que sabe muchas cosas,
¿qué quiere ser cuando sea niño?
Jairo Aníbal Niño
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48
¿Y a mí qué me importa que ya no me quieras?
¿Y a mí que me importa que ya no me quieras?
¿Es que acaso no oíste cuando hace seis meses,
dos días, cuatro horas, quince minutos y tres segundos
te dije: - Hágame el favor y me tiene mi cariño y mi bufanda
que dentro de un rato vengo por ellos?
claro que no estoy negando que hace seis meses, dos días y cuatro horas
me devolviste la bufanda.
AYER POR PRIMERA VEZ
Ayer por primera vez
supe lo que era la aritmética
cuando, sin que nadie se diera cuenta,
me besaste en los labios.
Ayer por primera vez
supe que 1 más 1 son 1.
CUANDO PASAS
Cuando pasas,
se cae un cuaderno
un pie tropieza,
se escurren unos anteojos,
se oprime una garganta,
un par de manos sudan,
se extravía una bufanda.
Lo que ocurre
es que el cuaderno,
el pie,
los anteojos,
la garganta,
el par de manos
y la bufanda
están locos por ti.
El enemigo verdadero...
Un día me encontré cara a cara con un tigre y supe que era inofensivo.
En otra ocasión tropecé con una serpiente cascabel
y se limitó a hacer sonar las maracas de su cola y a mirarme pacíficamente.
Hace algún tiempo me sorprendió la presencia de una pantera
y comprobé que no era peligrosa.
Ayer fui atacado por una gallina, el animal más sanguinario
y feroz que hay sobre la tierra.
Eso fue lo que le dijo el gusanito a sus amigos
49
Antonio Orlando Rodríguez Volver
Plan de trabajo
El lunes, "te quiero",
cortarles las uñas "regálame una sorpresa",
a los duendes. "¡vivan las lagartijas!";
el martes, el sábado,
llevar al dinosaurio ir de paseo
a su lección de música; en alfombra mágica
con todos los muchachos del barrio;
el miércoles,
escribir tres cuentos alegres y el domingo
y uno muy triste; echar alpiste,
mucho alpiste,
jueves y viernes, a los sueños.
dejar en todas las playas, Antonio Orlando Rodríguez
los ríos
y las lagunas del mundo
botellas con mensajes que digan:
Al jabón El museo de los cuentos
Melancólico, callado, Las botas de un gato.
siempre triste en su rincón. Una manzana envenenada.
Tímido y resbaladizo. El huso con que se pinchó una
¿No te da pena el jabón? princesa.
Se va poniendo flacucho, Un hacha que cortaba sola.
tan blandito, tan pequeño La olla donde se cayó el ratón
que por último no alcanza por la golosina de la cebolla.
ni para lavar un sueño. Una ventana de la casita de
Su historia es una de tantas: caramelos.
llega robusto y fragante, Dos de los tres pelos del diablo.
se transforma en una astilla
y lo echan al instante. Ahí están.
¡Pobre Señor de la Espuma! Entra. Míralos.
Ay, qué tristeza me da Pero recuerda que no se pueden
cada vez que entro y lo miro: tocar
se consume entre mis manos o se convierten en polvo,
y no deja ni un suspiro. en burbujas azules,
Antonio Orlando Rodríguez en un puñado de esa tristeza que
dejan los sueños
cuando se van.
Antonio Orlando Rodríguez
50
Félix Mª de Samaniego Volver
LA CIGARRA Y LA HORMIGA
Cantando la Cigarra
pasó el verano entero,
sin hacer provisiones
allá para el invierno;
LA ZORRA Y LAS UVAS los fríos la obligaron
a guardar el silencio
Es voz común que a más del mediodía, y a acogerse al abrigo
de su estrecho aposento.
en ayunas la Zorra iba cazando; Viose desproveída
del precioso sustento:
halla una parra, quedase mirando sin mosca, sin gusano,
sin trigo, sin centeno.
de la alta vid el fruto que pendía. Habitaba la Hormiga
allí tabique en medio,
Causábale mil ansias y congojas y con mil expresiones
de atención y respeto
no alcanzar a las uvas con la garra, la dijo: «Doña Hormiga,
pues que en vuestro granero
al mostrar a sus dientes la alta parra sobran las provisiones
para vuestro alimento,
negros racimos entre verdes hojas. prestad alguna cosa
con que viva este invierno
Miró, saltó y anduvo en probaduras, esta triste Cigarra,
que alegre en otro tiempo,
nunca conoció el daño,
pero vio el imposible ya de fijo.
nunca supo temerlo.
No dudéis en prestarme;
Entonces fue cuando la Zorra dijo: que fielmente prometo
pagaros con ganancias,
«No las quiero comer. No están maduras.» por el nombre que tengo.»
La codiciosa Hormiga
No por eso te muestres impaciente, respondió con denuedo,
ocultando a la espalda
si se te frustra, Fabio, algún intento: las llaves del granero:
«¡Yo prestar lo que gano
aplica bien el cuento, con un trabajo inmenso!
Dime, pues, holgazana,
y di: No están maduras, frescamente. ¿Qué has hecho en el buen tiempo?»
«Yo, dijo la Cigarra,
Félix María Samaniego a todo pasajero
cantaba alegremente,
sin cesar ni un momento.»
«¡Hola! ¿conque cantabas
cuando yo andaba al remo?
Pues ahora, que yo como,
baila, pese a tu cuerpo.»
Félix María Samaniego
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Alfonsina Storni Volver
GOTA
UN DÍA
Andas por esos mundos como yo: no me digas El día que te acerques
que no existes: existes, nos hemos de encontrar. vendrán mujeres muchas,
No nos conoceremos, disfrazado y torpes vendrán morenas bellas
por los mismos caminos echaremos a andar.
y vendrán dulces rubias
No nos conoceremos, distantes uno de otro
sentirás mis suspiros y te oiré suspirar. a disputarte; y ellas
¿Dónde estará la boca, la boca que suspira? harán, con donosura,
Diremos, el camino volviendo a desandar. tu elogio por lograrte,
sin acertar ninguna.
Quizá nos encontremos frente a frente algún día.
Quizá nuestros disfraces nos logremos quitar.
Y ahora me pregunto... -,Cuando ocurra, si ocurre, Y yo no tendré miedo
yo de suspiros, sabrás tu suspirar? de morenas ni rubias,
ALFONSINA STORNI pues cerraré los ojos
y te diré: Soy tuya.
ALFONSINA STORNI
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52
La caricia perdida
Se me va de los dedos la caricia sin causa,
se me va de los dedos... En el viento, al pasar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida ¿quién la recogerá?
Pude amar esta noche con piedad infinita,
pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida, rodará... rodará...
Si en los ojos te besan esta noche, viajero,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va.
Si no ves esa mano, ni esa boca que besa,
si es el aire que teje la ilusión de besar,
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,
en el viento fundida, ¿me reconocerás?.
Alfonsina Storni
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16 MIEDO (Alfonsina Storni)
Aquí, sobre tu pecho, tengo miedo de todo;
estréchame en tus brazos como una golondrina
y dime la palabra, la palabra divina
que encuentre en mis oídos dulcísimo acomodo.
Háblame de amor, arrúllame, dame el mejor apodo,
besa mis pobres manos, acaricia la fina
mata de mis cabellos, y olvidaré, mezquina,
que soy, ¡oh cielo eterno!, sólo un poco de lodo.
¡Es tan mala la vida! ¡Andan sueltas las fieras!...
Oh, no he tenido nunca las bellas primaveras
que tienen las mujeres cuando todo lo ignoran.
En tus brazos, amado, quiero soñar en ellos,
mientras tus manos blancas suavizan mis cabellos,
mientras mis labios besan, mientras mis ojos lloran.
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53
TU ME QUIERES BLANCA
Tú me quieres alba, me pretendes blanca
me quieres de espumas, (Dios te lo perdone)
me quieres de nácar. me pretendes casta
Que sea azucena (Dios te lo perdone)
sobre todas, casta. me pretendes alba!
De perfume tenue
corola cerrada. Huye hacia los bosques
Ni un rayo de luna vete a la montaña
filtrado me haya. límpiate la boca
Ni una margarita vive en las cabañas
se diga mi hermana. toca con las manos
Tú me quieres nívea, la tierra mojada
tú me quieres blanca, alimenta el cuerpo
tú me quieres alba. con raíz amarga
bebe de las rocas
Tú que hubiste todas duerme sobre escarcha
las copas a mano, renueva tejidos
de frutos y mieles con salitre y agua
los labios morados. habla con los pájaros
Tú que en el banquete y lévate al alba.
cubierto de pámpanos Y cuando las carnes
dejaste las carnes te sean tornadas
festejando a Baco. y cuando hayas puesto
Tú que en los jardines en ellas el alma
negros Del Engaño que por las alcobas
vestido de rojo se quedó enredada
corriste al Estrago. entonces, buen hombre,
Tú que el esqueleto preténdeme blanca
conservas intacto preténdeme nívea
no sé todavía preténdeme casta.
por cuales milagros,
Alfonsina Storni
54
Celia Viñas Volver
La escuela del fondo del mar.
¿Conoces la escuela del fondo del mar
donde los pescaditos se van a estudiar?
Todos los pescaditos ya saben sumar,
una concha más dos conchas, tres conchas serán.
Una perla más tres perlas, cuatro estrellas de cristal.
Signo de multiplicar, una rama de coral.
(Celia Viñas, frag.).
Nana de la niña mala
No quiere dormir, El Primer Resfriado
no quiere comer, Me duelen los ojos,
no quiere mi niña me duele el cabello,
no quiere crecer. me duele la punta
tonta de los dedos.
Y aquí en la garganta
- Señor Lobo, venga,
una hormiga corre
venga acá. con cien patas largas,
¡ay! mi resfriado.
- No venga, no venga, Chaquetas, bufandas,
ya se dormirá. leche calentita
y doce pañuelos
y catorce mantas
Ay, flor de naranjo,
y estarse muy quieto
ay, limpio claver, junto a la ventana.
ojillos de menta, Me duelen los ojos,
boquita de miel. me duele la espalda,
Venga por acá... me duele el cabello,
Me duele la tonta
punta de los dedos.
En los brazos de mi niña
Celia Viñas
el lobo dormido está.
Celia Viñas
55
Balcón frente a la escuela
Lorito real,
lorito español,
canta tu amarilla
tonada de sol.
-¡A real! ¡A real!
En mi jaula estoy
comiendo avellanas,
bebiendo sifón.
-Lorito real,
me sé la lección:
dos y dos son cuatro.
Aquí y en Japón.
La escuela del fondo del mar Geografía
Celia Viñas Pintaba un mapa mi niño,
¡qué color azul de mar!,
¿ Conoces la escuela ¡qué verde tierno en los valles!,
del fondo del mar ¡qué montes color de pan!
donde los pescaditos Pintaba un mapa mi niño
se van a estudiar? de un país... yo no sé cuál.
Vio que el mar era muy grande
Mañana no hay clase y casi se echó a llorar;
que mañana es fiesta. ¡oh los pobres marineros
Vamos a mirar sin un puerto do arribar!
desde la escollera Días y días y días,
el fondo del mar. sin ver color terrenal,
azules serán sus ojos
-Abuela, de tanto mirar el mar.
que no hay escuela. y si sopla el viento cruel,
sus labios llenos de sal
Y las olas altas, rubias besarán las frías olas,
dibujan sobre la arena naufragio en la soledad.
tablas de multiplicar. Si llegan a pisar tierra,
de andar no se acordarán,
-No llores, pescadito, como patos caminando
no llores ya más se burlará la ciudad.
en tu escuela Pero mi niño ahora es bueno
del fondo del mar. y se pone a dibujar
La rosa de los vientos un collar de islas pequeñas
vamos a dibujar que ahora acaba de crear.
sobre la pizarra azul ¡ ya podrán los marineros .
del mar. en las islas descansar!
Pintaba un mapa mi niño
de un país, yo no sé cuál!.
56
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La canción de los tres niños
Labriego, 3, /é.o/
labriego quisiera ser, 8, /é/
lanzar en ritmo a la tierra; 8, /é.a/
a la dorada semilla 8, /í.a/
con pulso que nunca yerra; 8, /é.a/
y la mirada sencilla 8, /í.a/
Labriego, labriego quisiera ser 10, /é/
para la siega y la trilla. 8 /í.a/
Marino, 3, /í.o/
marino quisiera ser, 8, /é/
y en la proa de la nave, 8, /á.e/
tendido en su duro suelo, 8, /é.o/
mirar la curva del ave; 8, /á.e/
en la mitad de su vuelo. 8, /é.o/
Marino, marino quisiera ser 10, /é/
en medio del mar y el cielo. 8, /é.o/
Gitano, 3, /á.o/
gitano quisiera ser, 8, /é/
amo y señor de un pandero 8, /é.o/
y de una verde carreta, 8, /é.a/
de un osezno bullanguero 8, /é.o/
y de una mona coqueta. 8, /é.a/
Gitano, gitano quisiera ser, 10, /é/
el rey de la pirueta. 8, /é.a/
Celia Viñas
María Elena Walsh Volver
Me dijeron que en el Reino del Revés
nadie baila con los pies,
que un ladrón es vigilante y otro es juez,
y que dos y dos son tres.
Vamos a ver cómo es
el Reino del Revés.
Un pasito para allí,
no recuerdo si lo di.
Un pasito para allá,
ay qué miedo que me da.
Un pasito para atrás,
y no doy ninguno más
Porque ya, ya me olvidé
dónde puse el otro pie.
57
María Elena Waslh
Así es
El cielo es de cielo,
la nube es de tiza.
La cara del sapo
me da mucha risa.
La Luna es de queso
y el Sol es de sol.
La cara del sapo me
da mucha tos. María Elena Wals
A ver Cosas
-A ver- dijo el grillo- El mono colgado del árbol,
quién corta la Luna cuando se caiga se caerá.
con este cuchillo.
El pájaro loco en el nido,
-A ver- dijo el perro- cuando se vuele ya no estará.
quién le pega el diablo
con vara de hierro. La vieja come manzanas,
cuando las coma no tendrá más.
-A ver- dijo el sapo-
quién trae la lluvia El caballo en la calesita,
envuelta en un trapo. cuando de vueltas se moverá.
-A ver- digo yo- El zapatero clava el zapato,
quién caza la sombra cuando lo clave terminará.
que ya se escapó.
María Elena W alsh El barco se va a la China,
cuando vuelva regresará.
Mª Elena Walsh
El mes de noviembre
Castañas, castañas castañas nos da,
Castañas, castañas, asadas, tostadas,
las puedes tomar ¡qué ricas están!
en un cucurucho
para merendar… ¡A las ricas castañitas,
asaditas, calentitas!.
Mª Elena Wash
Volver
58
La moneda.
Con esta moneda
me voy a comprar
un ramo de cielo
y un metro de mar,
un pico de estrella,
un kilo de viento
y nada más. María Elena Walsh
La bruja, la bruja
se quedó encerrada
en una burbuja.
La bruja, la boba
con escoba y todo
con todo y escoba.
Está prisionera
chillando y pateando
de mala manera.
Tiene un solo diente
orejas de burro
y un rulo en la frente.
Que llore, que gruña
que pique su cárcel
con diente y con uña.
Que salte, que ruede
que busque la puerta
que salga si puede.
¡Se quedó la bruja
presa para siempre
en una burbuja!
Mª Elena Walsh.
59
Canción del pescador
Pez de platino,
fino, fino, ven a dormir mi gorro marino.
Perla de día,
fría, fría,
ven a caer en mi bota vacía.
Feo cangrejo,
viejo, viejo,
ven a mirarte el perfil en mi espejo.
Flaca sirena,
buena, buena,
ven a encontrar mi palacio de arena.
Señora foca,
loca, loca,
venga a tocar el tambor en la roca.
Pícara ola,
sola, sola,
ven a jugar con tu traje de cola.
Mª Elena Walsh, fragmento
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Así es
Poema de María Elena Walsh
El cielo es de cielo,
la nube es de tiza.
La cara del sapo
me da mucha risa.
La luna es de queso
y el sol es de sol.
La cara del sapo
me da mucha tos.
60
En el país del Nomeacuerdo
Poema de María Elena Walsh
Ilustración: María Belén de Rienzo
En el país del Nomeacuerdo
doy tres pasitos y me pierdo.
Un pasito para allí,
no recuerdo si lo di.
Un pasito para allá,
ay qué miedo que me da.
Un pasito para atrás
y no doy ninguno más
porque ya, ya me olvidé
donde puse el otro pie.
REQUIEM DE MADRE
Aquí yace una pobre mujer
que se murió de cansada.
En su vida no pudo tener
jamás las manos cruzadas.
De este valle de trapo y jabón
me voy como he venido,
sin más suerte que la obligación,
más pago que el olvido.
Aleluya, me mudo a un hogar
donde nada se vuelve a ensuciar.
Nadie me pedirá de comer
61
en mi última morada
no tendré que planchar ni coser
como condenada.
Cantan ángeles alrededor
de la eterna fregona
y le cambian el repasador
por una corona.
No lloréis a esta pobre mujer
porque se encamina
a un hogar donde no hay que barrer,
donde no hay cocina.
Aleluya esta pobre mujer
bienaventurada,
ya no tiene más nada que hacer
y ya no hace nada.
María Elena Walsh
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62
Walt Whitman Volver
NO LA DEJES IR...
No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz,
sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tú puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo",
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
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y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros "poetas muertos",
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros
Los "poetas vivos".
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas...
Walt Whitman
Volver
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