Introducci�n by y12b8L8

VIEWS: 0 PAGES: 12

									Universidad Nacional de la Patagonia. San Juan Bosco.
Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales. Sede Trelew.




  Cátedra: PEDAGOGÍA (Comisión: Turno Tarde)
             Profesora Titular: Prof. y Lic. Norma Isabel Fuentes
             Profesora Adjunta: Prof. y Lic. María Consuelo Hernaiz
             Equipo de Cátedra: J.T.P. Pof. Zulma Araya
                               J.T.P. Prof. y Lic. Alejandra Carbajo
                               Aux. 1º Prof. y Lic. Stella Maris Corbalán
                               Aux. 1º Prof . Mariana Manríquez
             Asistente de Cátedra: Juan Ignacio González Mazziotti



  Trabajo Práctico Nº 1


  Tema: “Problemática educativa de nuestro tiempo. La realidad de la
             educación actual en nuestro país y en la región. Su abordaje socio-
             cultural”




  Integrantes del grupo: Antín, Julieta (Prof. en Letras)
                           Fernández Córdoba, Patricia (Prof. en Letras)
                            Rubio, Claudia (Prof. en Historia)




                                                       TRELEW, 20 de abril de 2004




                                                                                   1
Introducción



          En el presente trabajo, trataremos de analizar qué tipos de problemáticas socio-

culturales afectan al sistema educativo, centrándonos en el tema de la cultura juvenil y

rescatando su importancia en la sociedad. En este sentido, creemos fundamental resaltar

al lugar que ocupa la escuela en la vida de los jóvenes que concurren a ella, cuál es la

relación que establecen con los docentes, cuál es el rol que estos docentes deben cumplir

en medio de los cambios sociales, económicos y políticos que se dieron en nuestro país en

la última década.



Desarrollo


          Ni n g u n a a cci ó n e d uc ati v a p ue d e pr es cin d ir de u n a re f le xió n s o br e el h om b re y
          d e u n a n ál i s i s s o br e s us co n d icio n es cul t ur ales . No h ay e d u c ació n fu e ra d e las
          s oc ie d a des h um a n as y n o h a y hom bres ais la dos . El hom bre es u n se r de r aí ces
          t em p o -es p aci al es .
                                                                                                                      1
                                                                                                       Paulo Freire


          Esta cita nos hace reflexionar, en primer lugar, sobre la importancia de la función

sociabilizadora de la escuela, ya que esta se constituye en un espacio privilegiado para el

encuentro de diferentes sujetos. Es allí donde se produce el primer contacto social fuera



1
    Freire, Paulo; 1987. Educación y Cambio. Ediciones Búsqueda. Buenos Aires. Pág. 67

                                                                                                                    2
de la familia (entendiendo a la familia como una institución donde realizamos nuestra

primera sociabilización) y donde se establecen lazos de solidaridad a través de la

participación en un grupo de pares y se define la identidad propia en función de la de los

otros. En este sentido, los lazos de identidad grupal de los jóvenes, como señala M.

Urresti2, se construyen para diferenciarse de las generaciones precedentes y se

manifiestan, como veremos más adelante, a través de la música, la vestimenta, etc.

           Si entendemos a la cultura como “todo lo creado por el hombre”3 debemos pensar

a la escuela como una institución que está adentro de esa cultura y como un lugar donde

se reproducen valores a través de la apropiación de los bienes simbólicos y materiales de

la cultura. Desde la Pedagogía Crítica de Paulo Freire, esta apropiación debe servir para

la transformación, tanto social como individual, ya que la educación es una herramienta

política para el cambio hacia una sociedad más justa.



           Ni n g u n a a cci ó n e d uc ati v a p ue d e pr es cin d ir de u n a re f le xió n s o br e el h om b re y
           d e u n a n ál i s i s s ob re s us c o n dic io nes c ul tu r ales .


           Si tenemos en cuenta esta afirmación de Freire, no podemos pensar la realidad

educativa de nuestro país sin considerar la situación de marginalidad en la que viven

muchos de los jóvenes que concurren a las escuelas. Como sabemos, la marginalidad se

vincula con la pobreza, en tanto mantiene “al margen” de acceder a bienes materiales y

culturales de la sociedad mayoritaria por lo que se relaciona con el mercado y, por otro

lado, con el reconocimiento de derechos y la participación política ya que la marginalidad

también deja afuera de los espacios de toma de decisión.4.


2
    Urresti, Marcelo; 2002. “Culturas juveniles” (pp. 46 a 49) en Términos críticos de Sociología de la
Cultura.                       Carlos Altamirano (Comp.)
3
    Freire, Paulo. Op. Cit. Pág. 31
4
    Cf. Ghigliano, J. y Lorenzo, M.; 1999 “Miradas de los docentes acerca de la diversidad sociocultural”
(pp. 155                                 a 164) en De eso no se habla… Los usos de la diversidad sociocultural en
la escuela.                              M.R. Neufeld y J.A. Thisted (Comps)

                                                                                                                     3
           También los jóvenes sufren la marginación en dos direcciones, primero, en el

sentido que mencionamos antes: en tanto pobres y desprovistos de participación política

y, por otro lado, una marginación generacional en relación a las generaciones mayores:


           (…)El egocentrismo generacional, acentuado sobre todo en los sectores medios y las
franjas más politizadas sólo puede ver a los jóvenes como actores del propio escenario. Darles
           categoría de sujeto con identidad propia implicaría aceptar el implacable envejecimiento de
           las ideas o, al menos, su evidente limitación frente al surgimiento de otras distintas. (…)
                                                                                                         5




           Si estos jóvenes son pobres, peor aún: “(la sociedad) sólo se ocupa de esto

grupos como potenciales votantes y como consumidores de jeans y gaseosas” 6

           El tema de la marginalidad y la cultura juvenil no se da sólo a nivel social sino que la

escuela, que es parte de esa sociedad, refleja este tipo de situaciones. Los jóvenes de

sectores populares que llegan a la escuela, a diferencia de los que no tienen acceso a ella,

se ven provistos de derechos que los igualan a otros jóvenes, lo que posibilita el

reconocimiento social:

           (…) entrar a la escuela implica participar de un universo que nombra a los jóvenes como
           sujetos sociales y, por lo tanto, portadores de derechos7 (…) la escuela se presenta como
una        institución proveedora de derechos, del derecho a participar del progreso y a recibir la
           confianza del otro (…)
                                    8




           La escuela se ve, entonces, como un instrumento que supera la marginación y la

exclusión social a través de la integración e igualación de los miembros del cuerpo social

que concurren a ella. Pero esta intención se contrapone con los límites del Estado

neoliberal         que impone condiciones a las prácticas escolares. A pesar de esto, la

escuela no sólo se aboca a la enseñanza sino también a la contención. Esta situación

constituye un problema pedagógico: ¿cuál es la función que debe cumplir la escuela?

5
    Puiggrós, Adriana; 1995. Volver a Educar. Buenos Aires. Ariel Cap. 1. Pág. 30
6
    Puiggrós, Adriana. Op. Cit. Pág. 33
7
    Duschatzky, Silvia; 1999. La escuela como frontera. Buenos Aires. Paidós. Cap. 4 “La escuela como
frontera”                               Pág. 78.
8
    Duschatzky, Silvia. Op. Cit. Pág. 82.

                                                                                                             4
           Las políticas neoliberales de la década del ´90 generaron una gran exclusión social

a través, fundamentalmente, del cierre de fuentes laborales y la desaparición del Estado

benefactor, así la escuela se transformó en un espacio de contención social, afectiva e

incluso alimenticia de miles de jóvenes. Como consecuencia de esta crisis institucional y

estructural, muchos chicos concurren a la escuela para alejarse de problemas familiares,

para estar ocupados ya que no consiguen trabajo, para comer, etc. Será por eso que

Beatriz Sarlo afirma que:

           (…) la escuela media estatal se ha convertido en un hangar gigantesco frecuentado por
           los     jóvenes mientras transcurren los años que los separan de la Universidad o del
ingreso al         mercado del trabajo (…)9


Con respecto a esto, creemos que si bien la escuela se ha transformado en los últimos

años, no creemos que sea un `hangar´: la escuela no es, a pesar de la crisis, un `depósito´

de jóvenes sino un espacio que carga de significación se vida.

           Otro problema que se presenta en la escuela es el de la diversidad cultural ya que

el aula se constituye en un espacio de encuentro múltiples culturas. Si bien la Escuela de

la Diversidad plantea la integración de todas las culturas que conviven en la escuela ya

que esto trae el enriquecimiento de cada una de ellas, la diversidad es vista por los

docentes (y el común de la comunidad escolar) como un obstáculo para el aprendizaje.10

Históricamente, la escuela argentina tendió a la homogenización cultural, “integrando” al

“diferente” en una dirección: la de la cultura mayoritaria.

           Dentro de estos grupos culturales debemos considerar a las culturas juveniles que

no se sienten atraídas por el discurso de la escuela ya que hay en ellas una resistencia a

todo lo que represente dominación. Esta resistencia se manifiesta también a través de los

gustos (musicales, estéticos en general), de la indumentaria, el lenguaje, es decir, los modos


9
    Sarlo, Beatriz; 2003. Tiempo presente. Notas sobre el cambio de una cultura. Buenos Aires. Siglo XXI
                               Editores. Cap. 3. “Transformaciones”. Pp. 101 a 110.
10
     Cf. Ghigliano, J. y Lorenzo, M. Op. Cit.

                                                                                                      5
de presentarse ante los demás y diferenciarse de ellos. Hay que tener en cuenta que esta

cultura juvenil no es homogénea:

           a través de estilos diferentes estos jóvenes procuran forjarse un espacio imaginario donde
           elaborar su identidad (…) su diversidad (…) nos lleva a optar por el concepto de subcultura
           juvenil.11




11
     Urresti, Marcelo. Op. Cit. Pág. 48

                                                                                                    6
Conclusión

           Como hemos visto hasta aquí, la institución escolar está atravesada por múltiples

problemas: económicos, culturales, sociales y políticos que traen consigo numerosas

dificultades pedagógicas, entre ellas definir cuál es la función de la escuela en una

sociedad en crisis: la enseñanza o la contención. En este sentido creemos que la escuela

debe ser superadora de los “malos tiempos” y que no debe educar para la “sociedad de la

miseria y el atraso”12 sino que debe ofrecer la ocasión del cambio de alternativas y debe

ser para los jóvenes un medio para alcanzar un proyecto de vida.




12
     Puiggrós, Adriana. Op. Cit. Pág. 32

                                                                                          7
Bibliografía



     Duschatzky, Silvia; 1999. La escuela como frontera. Buenos Aires. Paidós.
      Cap. 4 “La escuela como frontera” (pp. 75 a 105).
     Freire, Paulo; 1987. Educación y Cambio. Ediciones Búsqueda. Buenos Aires.
     Ghigliano, J. y Lorenzo, M.; 1999 “Miradas de los docentes acerca de la
      diversidad    Sociocultural” (pp. 155 a 164) en De eso no se habla… Los usos de
      la diversidad sociocultural en la escuela.   M.R. Neufeld y J.A. Thisted (Comps)
     Puiggrós, Adriana; 1995. Volver a Educar. Buenos Aires. Ariel Cap. 1.
     Sarlo, Beatriz; 2003. Tiempo presente. Notas sobre el cambio de una cultura.
      Buenos Aires. Siglo XXI Editores. Cap. 3. “Transformaciones”. (Pp. 101 a
      110.)
     Urresti, Marcelo; 2002. “Culturas juveniles” (pp. 46 a 49) en Términos críticos de
      Sociología de la Cultura. Carlos Altamirano (Comp.)




                                                                                      8
Turno Mañana
Alumnas: Centeno, Carla
           Oyarzún , Angélica


Hoy la escuela se presenta “como frontera” (Duschatzky), como un horizonte donde
interactúa y se recrea la diversidad. Se trata de la construcción de un nuevo espacio.
Nuestra sociedad no se caracteriza por su homogeneidad, sino por su amplia diversidad
cultural (hijos de inmigrantes, hijos de nativos, mestizos), socioeconómico (de distintos
estratos sociales según sus recursos económicos), etc..
Todas estas diferencias sumadas a las estrategias neoliberales (a las que más adelante
nos referiremos), la falta de un paradigma pedagógico, repercuten en la educación; y es en
el aula donde se ve reflejada, tal como lo indica Paulo Freire: “el aula es la caja de
resonancia de la realidad social”.
Cada educando, cada educador, trae consigo “su propia realidad”, y es en la escuela
donde interactúan. Detrás de cada alumno hay toda una historia que comienza en su
hogar, con su familia, en el barrio, con sus amigos, y es más marcada aún la diferencia si
provienen de diferentes sectores sociales.
La violencia familiar y/o el circulo social, las drogas, el alcohol, el SIDA, la falta de
contención familiar, la prostitución, la mala alimentación, el abandono y los problemas
económicos, son algunas de las problemáticas que hacen a la realidad de los alumnos.
Es por ello que la escuela deja de ser un lugar donde solo se transmite cultura, sino que
pasa a tener una función contenedora, de igualación e integración. Se da entonces un
refuncionamiento del saber: la escuela, la educación es el “escape de la fatalidad social”
(Duschatzky). Los alumnos reivindican la educación desde la óptica permitida según sus
propias experiencias de vida, tratando de superar los limites de sus relaciones sociales.
“Asistir a la escuela impulsa el malestar de seguir buscando una alternativa” (Duschatzky).
La escuela representa una distracción de sus problemas, “es la respuesta” cuando
responde a las expectativas de los alumnos. En otras palabras, la cultura escolar otorga
un reconocimiento en la comunidad a diferencia del que no se educa. Es a través de la

                                                                                          9
educación que se puede tomar una postura critica ante la realidad y buscar el camino que
lleve al cambio de condición social de origen.
Desde su grupo social más próximo, la familia, los jóvenes se ven condicionados por el nivel
cultural alcanzado por sus padres; la importancia que estos le dan a la educación, la
intervención en la enseñanza de sus hijos, el apoyo, la contención, el afecto, etc. o la falta
de todo ello.
Ante todos estos condicionamientos los jóvenes ven en la educación la oportunidad de
proyectar a futuro, ya sea para una profesión o para facilitar el acceso al mercado laboral.
Representa un acceso al “mundo” donde el alumno es reconocido como “ser social” y
como “ser de consumo” (ciudadano consumidor) de bienes y de discursos mediáticos.
Desde los medios de comunicación hay un constante desprestigio de la educación
pública, que influye negativamente en los padres que ya no ven en la educación un camino
hacia el cambio social y optan por que sus hijos ingresen al mercado laboral y abandonen
sus estudios.
Esto último sumado a las problemáticas actuales llevan al fracasó y al bajo rendimiento
escolar, ambos ligados a la marginalidad.
El acceso a la educación esta restringido por la condición socioeconómica de cada sector
social. Los jóvenes provenientes de familias pobres13 presentan mayor deserción cuando
logran ingresar al sistema educativo, quedando marginados y excluidos del canal que
representa la educación formal y pública. Mientras que los jóvenes de familias
pauperizadas14 optan en algunos casos por la educación privada. En las familias
económicamente acomodadas15, muchas veces mandan a sus hijos a escuelas privadas y
cuando alcanzan el nivel terciario, optan por una educación en el extranjero, con
expectativas a volver a ejercer su título en el lugar de origen, esto provoca la llamada “fuga
de cerebros”, ya que estos jóvenes al volver no encuentran posibilidades de trabajo o
encuentran mejores en el extranjero. Con todo esto no queremos decir que la
marginalidad se da solo por factores socioeconómicos, sino que en una sociedad como la
nuestra, caracterizada por la diversidad cultural, también es marginado aquel que piensa
distinto, que tiene una cultura distinta, que recibe una educación distinta (educación
informal), que tiene distintos tipos de capacidades (como es el caso de los
discapacitados), etc..
El acceso al consumo y las prácticas culturales también son relevantes, tanto la de los
escolarizados como la de los que permanecen fuera de la experiencia escolar.



13
     Pobres: nos referimos a aquellas categorías sociales, cuyos ingresos no exceden la línea de pobreza(LP).
Pobreza estructural (indigentes, carenciados, emergentes).
14
     Pauperizados o también conocidos como la “clase media empobrecida”.
15
     Económicamente acomodada o “clase alta”.

                                                                                                           10
El consumo como práctica presupone el deseo y el poder, el tener acceso o no, introduce
el conflicto entre ambos. El poder elaborar los productos culturales de consumo, aparece
entre los jóvenes como la “libertad de acción”, de expresión. Y aquí una vez más, esta la
ventaja de los escolarizados: estos llevan a cabo actividades extraescolares (centro de
estudiantes, elaboración de revistas,etc.) que se ejecutan en la comunidad expandiendo su
radio de interacción. “ La experiencia escolar actúa como motorizadora de proyectos, (...)
estimulando la red de intercambio” (Duschatzky).
Esto ultimo deja en evidencia que la escuela no es una imposición de significados sino que
brinda las herramientas para la expresión de los distintos “gustos” de los jóvenes; todos
los cuales contribuyen a marcar diferencias entre ellos, dando lugar a la existencia de las
subculturas16 .
Otro factor que marca deferencias es la “brecha generacional” esta se puede observar
cuando padres y educadores no pueden identificar su imaginario generacional con el de
los jóvenes. Ellos, en otro contexto social, político, económico, cultural, cargaron su vida
escolar con ideologías que correspondían a “su realidad” tratando de alcanzar
sus”utopías”, alimentadas por sus tradiciones y mitos.
“A través de estilos distintos estos jóvenes procuran forjarse un espacio imaginario donde
elaborar su identidad en oposición a las generaciones precedentes” (Marcelo Urresti).La
generación actual en busca de su propia identidad cambia, resignifica y/o abandona
aquellas “viejas formas” buscando y creando nuevas, que se ajustan a su realidad,
respondan a sus necesidades. Es justamente, la ruptura de dichas tradiciones y mitos de
los anteriores que abren la brecha entre las generaciones.
Todo lo dicho anteriormente es consecuencia de las políticas neoliberales, su aplicación
en una sociedad como la nuestra (en vías de desarrollo), y que por supuesto, tambien se
ejecutan en la educación. Las políticas que propone para esta última son: La reducción de
los presupuestos educativos y la restricción de los fondos destinados a políticas sociales
y salarios docentes, la introducción del argumento del arancel como forma de
financiamiento de los establecimientos educativos, es decir la falta de intervención del
Estado, entre otros.
Creemos que la educación como practica social, política y cultural debe despertar en el
hombre (no como ser individual, sino como ser social) una conciencia crítica que le permita
liberarse de las limitaciones y opresiones sistemáticas y tradicionales. Que no solo exista
la “Escuela como frontera”, sino también una sociedad con lugar para todos y cada uno
con sus diferencias. Que apartir de la postura crítica, el hombre se percate de que el
cambio de la realidad es posible.



16
     Subcultura: una parte de la cultura; códigos propios, normas, hábitos. Por ejemplo, las subculturas
adolescentes: usan elementos identitarios de un grupo.

                                                                                                           11
Creemos que muchas de las falencias de la educación actual responden a los intereses del
Estado: gobernar un pueblo ingenuo, acrítico, no participativo, que asegure el poder
absoluto y dominante. Afirmamos que el “saber es poder” y que “las naciones marchan a
su grandeza al paso de la educación”. Es responsabilidad del Estado, las instituciones
educativas, la sociedad y de nosotros mismos tomar conciencia de nuestra realidad, de
optar por un cambio que nos beneficie a todos por igual.




                                                                                     12

								
To top