La letra de cambio by 5K3Raye

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L a letra d e c a mb io
La letra de cambio es un efecto de comercio que involucra en
su creación a tres personas: el girador, el girado y el
beneficiario. El girador que crea el título le ordena a su
deudor, el girado, que pague una suma fijada en el efecto, a
fecha determinada, sea en provecho del beneficiario o a la
orden de este último.

La reglamentación aplicable a las letras de cambio está
constituida por los artículos 110 al 182 del Código de Comercio.
Contrario a lo que sucede en Francia, reglas no repr oducen la
“Ley uniforme sobre letras de cambio y pagarés a la orden”,
aprobada mediante la Convención Internacional de Ginebra, del
7 de junio de 1930.

En el presente capítulo   trataremos sobre la creación de la letra
de cambio (sección 1) y    las garantías de pago propias a la letra
de cambio (sección 2).     Los problemas de la transmisión y de
pago, que son comunes      a todos los efectos de comercio, serán
tratados por separado.

PARTE PRIMERA. La creación de la letra de cambio.

El  girador   crea   la  letra  de  cambio      escribiéndola   las
prescripciones legales y poniendo su firma.

La regularidad formal del título juega un rol primordial en la
emisión de la letra de cambio, por lo que estudiaremos de
entrada las condiciones de forma y después las condiciones de
fondo que rodean la creación de una letra de cambio.

§ 1. Condiciones de forma.

Tratándose de un título formal, la letra de cambio debe
contener,   para   ser  válida,  cierto  número    de  menciones
obligatorias; pero la práctica ha introducido, en la redacción de
las letras de cambio, además de las formalidades obligatorias,
ciertas cláusulas facultativas, respondiendo a necesidades
particulares.
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Primero: Menciones obligatorias.

Según el artículo 110    del   Código   de   Comercio,   la   letra   de
cambio debe contener:

  -    Lugar del giro y del pago.
  -    Fecha.
  -    La cantidad a pagar.
  -    Nombre de quien la debe pagar.
  -    “Época” de pago.
  -    El valor suministrado en dinero, mercancías, cuentas o
       de cualquier otra manera.
  -    Nombre del beneficiario.
  -    La cláusula “a la orden”.
  -    Debe expresar si se trata de la única o del primero,
       segundo, etc. ejemplar de la letra.

Si bien es cierto que la enunciación hecha por la ley de las
menciones indispensables convierte a la letra en un acto dotado
de cierto formalismo, y según algunos, cierta “solemnidad”, no
es menos cierto que la enumeración se queda corta frente a los
requerimientos de la legislación uniforme sobre letras de
cambio y pagarés a la orden, que instituye como menciones
indispensables, en los países signatarios de la Convención de
Ginebra de 1930, algunas de utilidad tan evidente como: la
firma del girador, la denominación de “letra de cambio”
insertada en el cuerpo del documento, el mandato puro y simple
de pagar la suma indicada.

Sin embargo, la carencia legislativa ha sido suplida, en algunos
casos por los usos y la costumbre. Por otro lado, existen
menciones facultativas que también serán objeto de estudio en
este curso. Según nuestro humilde entender, deben estar
presentes en toda letra de cambio las siguientes menciones
obligatorias:

a) La letra de cambio, en tanto cuanto es un título, debe
comportar:

1. La denominación de “letra de cambio” insertada dentro
del texto, prácticamente dentro del mandato dirigido al girado:
“Sírvase de pagar contra esta letra de cambio...”

Esta disposición inspirada en la legislación alemana tiene por
finalidad llamar la atención del portador sobre la naturaleza del
título y de evitar la confusión con el cheque, que en ningún
caso puede asimilarse a un título de crédito.
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En la práctica, sin embargo, el texto suele referirse a la
condición de la letra de cambio, según la cantidad de
ejemplares emitidos de una misma letra, a una “única de
cambio”, o “primera de cambio”, o “segunda de cambio”, etc.

2. El mandato puro y simple de pagar una suma de dinero.

La orden de pago no puede comportar ni condición suspensiva
ni condición resolutoria, pues de ser así no habría seguridad
para  el  portador.  Puede   ser  formulada   de  una manera
imperativa (Pague) o menos brutal (Sírvase de pagar).

3. La indicación de la fecha cuando la letra es creada. La
indicación de la fecha permite apreciar la capacidad del girador
al momento de la emisión del efecto, y determinar el término a
cuyo vencimiento la letra de cambio es pagadera a la vista o a
algún plazo (por ejemplo: a sesenta días a contar de su
emisión, o a treinta días a contar desde su presentación).

La fecha de la letra de cambio emitida bajo firma privada hace
fe por ella misma no solo entre las partes sino también frente a
los terceros.

4. La firma del girador. Aunque el artículo 110 no la
menciona, la necesidad de la firma se infiere de la lectura de
otros artículos.

Tal es el caso del artículo 113, lamentablemente abrogado por
legislación posterior (Ley 390 de 1940, sobre capacidad de la
mujer casada), que lee textualmente:

“Art. 113.- La firma de mujeres casadas y de solteras no
negociantes o que no ejerzan públicamente el comercio, en
letras de cambio, no tiene valor respecto de ellas, sino como
simple promesa”.

Visto lo anterior, debemos convenir en que la firma del girado r
es un elemento capital de la letra de cambio, porque el girador
es el creador del título, quien está obligándose al emitirlo, e
incluso podría comprometer su responsabilidad.
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La firma sola es suficiente; la ley no exige que se haga mención
del título, del nombre del girador ni de su dirección. En la
práctica,   los  comerciantes    utilizan  formularios  impresos,
contentivos de su nombre o su razón social, su dirección y,
raras veces, la referencia a su registro de comercio.

b) Las menciones relativas al pago del título conciernen a
los puntos siguientes:

1. El monto      a   pagar   representa   una   suma   de   dinero
determinada.

La ley no prohíbe expresamente la estipulación de intereses, lo
cual podría dar lugar a que se piense que los mismos pueden
consignarse en la letra de cambio, en virtud del principio
jurídico que dice que “lo que no está prohibido por la ley, está
permitido”.

Sin embargo, en todo el Código de Comercio, solo se menciona
la posibilidad de pago de intereses en los artículos 184 y 185
del Código de Comercio, que se refieren a letras de cambio que
han sido protestadas por falta de pago. Estos artículos leen
textualmente:

“Art. 184. El interés de la cantidad principal de la letra
de cambio protestada por falta de pago, se debe a contar
desde el día del protesto.

Art. 185. El interés de los gastos del protesto, recambio y
otros gastos legítimos, no se deben sino desde el día de
la demanda en justicia”.

Como la ley dice “el interés de la cantidad principal” podría
pensarse que la ley abre la posibilidad de que haya intereses
como accesorios de esa suma principal, pactados en el cuerpo
de la propia letra.

Sin embargo, parece que el artículo 185 se refiere de manera
limitativa, y no tan solo enunciativa, a todas las cantidades
accesorias posibles: “interés por los gastos del protesto,
recambio y otros gastos legítimos”.

A ésta posición abona el hecho de que el artículo 110 enuncia
que la letra contendrá la cantidad que se debe pagar, sin
hablar de intereses sobre esa suma. Además, toda la doctrina
está conteste en el sentido de que la suma a pagar es una
cantidad   “determinada”,  o   sea  fija,  y   no   tan  solo
“determinable”.
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En Francia, al adaptarse la legislación uniforme sobre letras de
cambio y pagarés a la orden, se modificó el artículo 112 del
Código de Comercio, haciendo posible la inclusión de una
cláusula de interés, aunque solo en las siguientes condiciones:

    -   Debe de tratarse de una letra de cambio pagadera a la
        vista o a cierto plazo a partir de su presentación.

La tasa de interés debe ser consignada dentro de misma letra.

Esta cláusula se reputa no escrita en toda letra de cambio que
no cumpla con una de las condiciones establecidas por la ley.

Por otro lado, es usual que la indicación de la suma se haga
dos veces en letras y una vez en números, p ero la ley no exige
esta doble mención. En caso de diferencias entre los números y
las letras, debemos de tomar partido por una de las siguientes
reglas:

    -   Aplicar el artículo 1162 del Código Civil, interpretando en
        contra del que haya estipulado y a favor de quien haya
        contraído la obligación.
    -   O acudir a la regla de que primará la suma escrita en
        l e t r a s s o b r e a q u e l l a e s c r i t a e n n ú m e r o s 1.

La letra precisa la moneda en la cual el pago debe ser
efectuado. Sin embargo, en la actualidad, debe tomarse en
cuenta que el comercio con divisas extranjeras está reservado a
los agentes de cambio, en virtud de resolución dictada por la
Junta Monetaria en el mes de Septiembre de 1996.

El Código de Comercio Francés, en su artículo 138, párrafo 4,
establece que si el monto es indicado en una moneda de la
misma denominación, pero de un valor diferente, en el país de
emisión y en el país de pago, se presume que la letra se refiere
a l a m o n e d a d e l p a í s e n d o n d e s e r á r e a l i z a d o e l p a g o 2.

Cuando el pago          se estipula en una moneda que no circula
oficialmente en el       lugar del pago, el monto debe ser pagado, en
principio, en la        moneda oficial del país, según la tasa de
cambio vigente al       momento del vencimiento del término.

1
  Esta regla está consignada expresamente en la Ley de cheques, y
en Francia, el art. 113 del Código de Comercio la consagra para el
caso de la letra de cambio y el pagaré a la orden.
2
  Por ejemplo, si una letra de cambio se gira en París sobre un
Girado domiciliado en Ginebra, Suiza, el pago tendrá lugar en
francos suizos (suponiendo que esto sucediera antes de la puesta en
circulación del Euro, como moneda común a todos los países de la
Unión Europea).
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2. El término, es decir, la fecha en la cual debe efectuarse el
pago.

El artículo 129 del Código de Comercio establece una variedad
“ininteligible” de fechas posibles para establecer el vencimiento
y el pago de la letra, por lo que trataremos de hacer un
esfuerzo    pedagógico   en   aras  de   hacer  el   asunto  más
compresible.

Las letras de cambio tienen dos puntos de partida para su
vencimiento: a) la fecha de su creación, y b) la fecha de su
presentación al girado.

Partiendo de esta realidad, tenemos que las letras de cambio
que toman en cuenta, como punto de partida del plazo, la fecha
de su creación, pueden ser emitidas:

    -   A fecha fija, por ejemplo: el 31 de mayo del año..., o a
        finales de mayo.
    -   A cierto plazo a contar desde su fecha, por ejemplo: a
        sesenta días o a tres meses de la fecha, a uno o muchos
        u s o s 3.
    -   A una feria, por ejemplo: durante la Autoferia Popular. En
        este caso la letra se hace exigible en la víspera de la
        culminación de la feria, o el día de la feria, para el caso
        de las ferias que solo duran un día.

Por otro lado, las letras de cambio cuyo pago                         se   cal cula   a
partir de su presentación, pueden ser emitidas:

-   A la vista, es decir, el día en que el tenedor la presente al
    girado. Sin embargo, cabe preguntarse qué sucede cuando la
    letra no es presentada al girado dentro de un plazo muy
    largo. En Francia, las letras de cambio pagaderas a la vista
    e s t á n s u j e t a s a u n p l a z o d e p r e s e n t a c i ó n d e u n a ñ o 4.




3
  El art. 132 del código de comercio define “uso” como un período de
tiempo de treinta días, computable desde el día siguiente a la fecha
de la letra.
4
  Art. 132 Código de Comercio Francés.
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-   A un plazo determinado, a partir de su presentación, por
    ejemplo: a sesenta días de la vista. El punto de partida del
    plazo, en estos casos, está determinado, normalmente, por la
    fecha de la aceptación.

3. El nombre del girado y el lugar del pago. La letra de
cambio debe indicar, obligatoriamente, el nombre de la persona
que la debe pagar, es decir, del girado.

La ausencia del nombre del girado sería un obstácul o para la
validez de la letra de cambio.

A falta de otra indicación, el domicilio del girado indicado
sobre el título es el lugar en donde debe realizarse el pago, al
vencimiento.

4. El nombre del beneficiario, es decir, de la persona a cuyo
provecho o a su orden debe realizarse el pago.

El girador puede girar la letra a la orden de sí mismo, lo cual le
permite obtener la aceptación del girado antes de poner el
e f e c t o e n c i r c u l a c i ó n 5.

5. La cláusula “a la orden”.

En ausencia de la mención “a la orden...” que precede
generalmente el nombre del beneficiario, el documento no sería
transmisible por endoso. Esta cláusula no puede darse por
sobreentendida, y en ausencia de la misma se considera que el
documento no cumple con los requisitos para ser considera do
como una letra de cambio, aunque ello no implica que carezca
de todo valor jurídico como prueba de la existencia de una
obligación o como promesa de pago.

Esta situación impide la emisión de letras pagaderas “al
portador” o “únicamente a la propia persona del beneficiario”.

c) Sanciones de las irregularidades.

Es necesario distinguir, de una parte la omisión de una o varias
menciones obligatorias y, por otro lado, la inexactitud de
alguna de esas menciones.


5
  En doctrina se discute si la letra creada por el girador a la orden
de sí mismo debe considerarse como una letra de cambio desde su
creación o si sólo adquiere tal condición a partir del primer endoso,
que es el momento en que interviene una tercera persona. La
jurisprudencia parece optar por la primera solución (Cass. Com. 5
déc. 1949 D 1950.126)
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1. Omisión de una mención obligatoria.

La respuesta al problema que plantea el título de la presente
sección ya ha sido insinuada más arriba.

Simplemente, el título que carezca de una de las menciones
esenciales citadas anteriormente, carece de validez como
letra de cambio.

Lo anterior quiere decir que, tal como ya hemos dicho, el título
podría tener validez como promesa de pago, o bien como un
principio de prueba por escrito para demostrar la existencia de
la obligación principal que motivó el giro de la letra de cambio.

Esta regla ha sido consignada expresamente en el Código de
Comercio Francés (Art. 110, alinea 2).

En esos casos, el derecho cambiario no puede aplicarse; y, muy
especialmente, el girado podrá oponer al portador, aunque éste
lo sea de buena fe, la ausencia de causa de su obliga ción
(Cass. com., 23 nov. 1970, D. 1971.396).

Cuando se trata de una omisión voluntaria, por ejemplo, cuando
el girador ha dejado en blanco el nombre del beneficiario al
momento de la emisión, ésta letra de cambio puede ser
regularizada, incluso después de su aceptación por el girado.
La inclusión de la mención omitida regulariza la letra de cambio
r e s p e c t o d e t o d o s l o s s i g n a t a r i o s 6.

2. Inexactitud de una mención.

Si la letra de cambio contiene firmas inexactas (falsas o
imaginarias) ella permanece válida respecto de los otros
signatarios en virtud de la regla de la independencia de las
firmas, en la medida en que el título tenga apariencia de
regularidad.

En caso de alteración del texto de una letra de cambio, los
signatarios posteriores a esta alteración quedan obligados en



6
  El girado aceptante no podría invocar la nulidad de letras de
cambio   en  las  cuales   el   nombre   del   beneficiario  ha  sido,
originalmente, dejado en blanco, puesto que el portador no las ha
tenido en sus manos, sino después de la transformación de las
mismas en efectos regulares (Cass. Com. 28 mai 1968, D. 1968.762).
cuando una letra de cambio aceptada no contiene ni la indicación
del girador ni la del beneficiario, la persona que se sustituye al
girador verdadero sin el consentimiento de las partes en el contrato
de cambio, no regulariza la letra (C. de Paris 23 de février 1979).
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los términos del texto alterado; los signatarios anteriores lo
estarán en los términos del texto originario.

EL girado aceptante no es responsable frente al tenedor, de la
alteración del monto del efecto practicado por el girador
después de la aceptación. Él no está obligado más que por el
monto inicialmente consignado en el efecto.

Segundo: menciones facultativas.

Está permitido insertar dentro de la letra de cambio, además de
las  menciones    obligatorias, ciertas   cláusulas  faculta tivas
destinadas a completar o modificar los derechos del tenedor.
Salvo las cláusulas de “retorno sin gastos o sin protesto”, de
aval y de recomendación que serán estudiadas ulteriormente,
nos limitaremos a ver las que conciernen a la domiciliación y la
pluralidad de ejemplares.

a) Cláusula de domiciliación.

La domiciliación consiste en la indicación sobre la letra de
cambio7 que ella “será pagadera en el domicilio de un tercero,
sea en la localidad donde el girado tiene su domicilio, sea en
otra localidad” (Ver artículo 111 del C. com. Dominicano y del
C. com. francés).

El domiciliatario podría ser una persona cualquiera, pero en la
práctica, casi siempre se trata de un banquero del girado.

Esta domiciliación presenta serias ventajas. En lo que concier ne
al girado, quien no tendría que guardar con él dinero líquido
para efectuar el pago. En lo concerniente al tenedor, quien
prefiere tener negocios con un banco, además de que se
encuentra en el domicilio del girado, para obtener su pago.
Siendo presentados al pago, la mayoría de los efectos de
comercio, por los bancos (efectos descontados o remitidos para
encaje), los arreglos entre los bancos se producen sin
intercambios   de   efectivo,  a   través   de  la   cámara    de
compensación.

El domiciliatario no contrae ninguna obligación       personal,   el
actúa en virtud de un mandato del girado.



7
  La indicación de domiciliación puede ser hecha por el girador, de
acuerdo con el girado, al momento de crearse la letra de cambio;
pero el girado puede “en la aceptación indicar una dirección del
lugar donde debe efectuarse el pago (Código de comercio francés,
art. 127, al. 2).
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Los   bancos  no   efectúan   el  pago   de   letras  de  cambio
domiciliadas, a menos que su cliente se lo haya ordenado a
través de un “aviso de domiciliación”, incluso en el caso de que
la mención del domiciliatario haya sido incluida en el efecto por
el girado al momento de la aceptación.

La domiciliación puesta sobre la letra de cambio designa el
lugar del pago. Es en ese lugar donde el tenedor debe dirigirse
al  vencimiento    para  obtener   el  monto    del   efecto  y
eventualmente levantar un protesto por falta de pago.

b) Pluralidad de ejemplares.

La letra de cambio puede girarse en múltiples ejemplares. Esta
solución puede ser útil, por un lado, en caso de envío hacia un
país lejano (en caso de pérdida de un ejemplar es posible
presentar otro), y por otro lado, para facilitar la circulación del
efecto (uno de los ejemplares puede ser enviado al girado para
su aceptación, mientras que el otro es conservado por el
girador y puede ser, en caso de necesidad, enviado a un banco
a los fines de realizar una operación de descuento). Pero el
legislador ha debido tomar precauciones para evitar que el
girador (o el beneficiario) no negocie fraudulentamente los
diversos ejemplares con personas distintas.

i) Cada ejemplar debe ser identificado por su número de
orden. A falta de esta indicación, cada ejemplar de la letra es
considerada como una letra de cambio distinta.

Si la letra de cambio se establece en doble ejemplar, deberá
decirse sobre el primero: “Contra esta primera letra de cambio,
no habiéndolo hecho por la segunda, sírvase de pagar...” . Sobre
el segundo ejemplar, la fórmula será: “Contra esta segunda
letra de cambio, no habiéndolo hecho por la primera, sírvase de
pagar...”.

Cuando uno de los ejemplares ha sido remitido para su
aceptación,    el  portador   debe   indicar  sobre los demás
ejemplares el nombre de la persona entre las manos de la cual
se encuentra este ejemplar. Esta persona está obligada a
remitirlo al portador legítimo del otro ejemplar.

ii) El pago hecho a presentación de uno de los ejemplares
es liberatorio y anula el efecto de los demás ejemplares, a
menos que uno de estos haya sido aceptado.

Sección 3: La presentación material de la letra de cambio.
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En   este  punto nos   apartamos   del modelo francés para
transcribir un modelo, basándonos en el que propone el
profesor Manuel Ubaldo Gómez hijo:

“La Vega, Rep. Dom.
Enero 29, 2003

POR RD$1,000.00

A treinta días de la fecha se servirán ustedes de pagar
por ésta única letra de cambio a la orden del señor JUAN
PÉREZ, de esa ciudad, la cantidad de MIL PESOS, valor
recibido en mercancías, que cargarán ustedes a la cuenta
de S.S.S.

Firmado: Fulano de Tal.

A los señores Domínguez, C. por A.
Santiago, Rep. Dom.”

En Francia, la forma material de la letra de cambio ha sido
objeto de regulación y unificación, tendiente a que el pago de
los efectos tenga lugar mediante compensación, bajo la
gerencia y supervisión del Banco de Francia.

Tercero: Condiciones de fondo.

El girador, para crear válidamente la letra de cambio, debe
llenar ciertas condiciones de capacidad y de poder. Además, no
debemos pasar por alto que, en derecho francés, la acreencia
del girador sobre el girado (la provisión) juega durante la
creación de la letra de cambio un rol considerabl e que conviene
estudiar.

Sección 1: condiciones relativas al girador.

De entrada, la fórmula misma de la letra de cambio: “sírvase de
pagar contra esta letra de cambio...” no se deduce claramente
que el girador se obliga frente al tenedor del efecto. Sin
embargo, al poner en circulación con su firma una letra de
cambio, el girador se obliga cambiariamente: “Art. 140. Todos
los que hubieren firmado, aceptado o endosado una letra de
cambio estarán obligados a la garantía solidaria hacia el
portador”. En tanto que signatario de un efecto de comercio, él
asume el compromiso de pagar el monto de la letra de cambio,
si el girado no paga al vencimiento.
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a) La emisión de la letra de cambio implica para su validez que
el  girador   llene  ciertas  condiciones   en  cuanto    a  su
consentimiento y a su capacidad jurídica.

i) El consentimiento del girador debe estar exento de vicio:
error, violencia o dolo.

Un vicio similar afectaría de nulidad relativa la obligación
cambiaria del girador, pero tal nulidad no le sería oponibl e al
portador de buena fe.

Cuando la letra de cambio no ha sido firmada por el girador
(falsificación de firma), este no puede estar sujeto a la
obligación cambiaria.

No obstante, podría condenársele al pago de daños y perjuicios
si, si por su imprudencia, ha facilitado las actuaciones del
falsario.

ii) El girador debe tener capacidad          para   ejercer   el
comercio (capacidad comercial).

Siendo la letra de cambio un acto de comercio por su forma, el
girador, como todo signatario, debe tener la capacidad de
realizar actos de comercio.

Los menores, aún los emancipados que tengan 17 años
cumplidos, y que no estén habilitados para el ejercicio del
comercio; los alienados en tutela o puestos bajo la salvaguarda
de la justicia; los comerciantes en estado de liquida ción; no
pueden emitir letras de cambio.

Los individuos provistos de un curador y los comerciantes en
estado de quiebra no pueden emitir letras de cambio sin la
asistencia, según el caso, del curador o del síndico.

La excepción de nulidad por incapacidad puede ser opuesta
por el girador incapaz a todo tenedor, incluso de buena fe.

Aunque se haya emitido por un girador incapaz, la letra de
cambio sigue siendo válida en las relaciones entre los demás
signatarios en virtud de la regla de la “independencia d e las
firmas”.


b) Puede suceder que una persona gire una letra de cambio
en interés (o por cuenta) de otra persona; una letra de
cambio emitida en estas circunstancias es válida. Para saber
                                                                                                13


quien, del signatario o el “dador de la orden”, está obligado
frente al tenedor, conviene afrontar dos situaciones diferentes.

i) El signatario es un mandatario que actúa en nombre y por
l a c u e n t a d e l v e r d a d e r o g i r a d o r 8. S i e l m a n d a t o e s e j e c u t a d o
regularmente, las relaciones de derecho resultantes de la letra
de cambio, se forman a cargo del mandante o en su beneficio;
el mandatario no se obliga a sí mismo.

Quien estampa su firma sobre una letra de cambio como
representante de una persona por la cual no tenía poder para
actuar, queda obligado personalmente. Sucede lo mismo con el
representante que sobrepasa sus poderes. Esta regla de
derecho tiene carácter legal, en Francia (Art. 114, al. 2, C.
Com.). En República Dominicana una solución tan lógica como la
anterior, podría encontrar un valladar en el artículo 112 del
Código de Comercio, que reputa simples promesas las letras que
contengan suposición de nombre o de calidad. Esta situación
carece de lógica, por cuanto permitiría al girador beneficiarse
de la falta en que ha incurrido al suponer una calidad, y esto,
como saben ustedes, viola un principio fundamental del
derecho: nadie puede prevalecerse de su propia falta.

ii) En el caso de “giro por cuenta”, el girador que actúa por
cuenta de otro, no hace del conocimiento de los terceros la
orden que le ha sido otorgada y él se presenta como verdadero
librador de la letra de cambio que él firma a su nombre.

Respecto de los portadores sucesivos del efecto, “el girador por
cuenta” es el verdadero obligado; notoriamente, es él quien
soportará los recursos en caso de falta de pago por parte del
girado al vencimiento.

Entre el “dador de orden” y el “girador por cuenta”, son las
reglas del mandato las que se aplican; si el mandatario ha sido
obligado a pagar el monto de la letra de cambio, el podrá
repetir contra el dador de orden, para obtener el reembolso de
las sumas avanzadas.

Sección 2: condiciones relativas a la provisión.

Es porque el girador es acreedor del girado, o porque debe
serlo dentro de un breve plazo, que la letra de cambio puede
ser creada. Esta acreencia o provisión, si bien no es,

8
  No hay giro por mandatario cuando el órgano de dirección de una
persona moral (gerente, presidente del consejo de administración o
del directorio, etc.) gira una letra de cambio por ésta. Frente a los
terceros el órgano o el representante comprometen a la persona
moral sin obligar personalmente.
                                                                             14


propiamente hablando, una condición de validez de la creación
d e l a l e t r a , c o n s t i t u y e , s i n e m b a r g o , l a c a u s a 9.

Como ello resulta de la tradición francesa, la existencia o la
ausencia de la provisión, condicionan en gran parte l as
obligaciones del girador y del girado.

a) Condiciones de existencia de la provisión.

El artículo 116 del Código de Comercio Dominicano, establece:

“Art. 116.- Hay      provisión de fondos si, al vencimiento de la
letra de cambio,     aquel contra quien se ha librado es deudor al
librador, o aquel    por cuya cuenta se ha girado, de una suma a
lo menos igual al    importe de la letra de cambio”.

i) Caracteres de la acreencia de provisión.

La acreencia del girador sobre el girado debe ser válida; ésta
debe tener una causa lícita: una letra de cambio que sea
girado en pago de una deuda de juego carecería de provisión
regular pues la acreencia tendría una causa inmoral.

La acreencia debe ser cierta: una acreencia condicionada como
la de un acreedor contra la fianza no solidaria de su deudor, no
puede constituir la provisión de una letra de cambio.

La acreencia debe tener por objeto una suma de dinero, al
m e n o s i g u a l a l m o n t o d e l a l e t r a d e c a m b i o 10.

En un lenguaje corriente, se utilizan a menudo las expresiones:
“provisiones en mercancías”,      -“provisiones en efectos de
comercio”. En realidad, se trata de fórmulas incorrectas, pues
la provisión tiene por objeto una suma de dinero.

La mención “provisión en mercancías” significa que la acreencia
del girador tiene como origen una operación sobre mercancías.
Lo más común, es que esta letra de cambio se gire sobre un
acreedor comprador en pago del precio de las mercancías que le
han sido despachadas.

La fórmula “provisión en efectos de comercio” es utilizada
cuando un comerciante gira una letra de cambio contra un
banquero al cual él ha remitido previamente efectos de

9
   La acreencia del beneficiario sobre el girador llamada “valor
provisto” constituye la causa de la transmisión del efecto al
beneficiario.
10
   Si la provisión es de un monto inferior al de la letra de cambio, el
girado o el tenedor pueden prevalerse de la provisión parcial.
                                                              15


comercio para que sirvan como garantía. En realidad, la
provisión  es  el  compromiso  hecho  por  el  banquero   de
suministrar cierta suma de dinero a su cliente (ap ertura del
crédito).

La acreencia del girador sobre el girado debe ser exigible al
momento del vencimiento de la letra de cambio.

No es necesario que la provisión exista el día en que se gira la
letra de cambio; pero al vencimiento, es necesario que el
girador sea acreedor del girado y, además, que la provisión
exista en ese momento.

ii) Suministro de la provisión.

Recordando el texto del artículo 115 del Código de Comercio,
antes descrito, el librador (o el dador de orden) es responsable
de la puesta en circulación de la letra de cambio; en esta
calidad él es garante de la aceptación y del pago, lo cual
supone que él haya suministrado la provisión. Si él no ha hecho
la provisión, está obligado a pagar el monto en caso de quiebra
del girado, incluso al portador negligente (que no ha hecho
constatar la negativa de pago en el plazo legal).

b) Prueba de la provisión.

Según el artículo 117 del Código de Comercio:

“Art. 117.- La aceptación supone la provisión de fondos; sirve
de prueba de ésta, respecto de los endosantes; haya o no
aceptación, el librador es el único que está obligado a probar,
en caso de denegación, que aquellos contra quienes estaba
girada la letra, tenía provisión de fondos al vencimiento; si no,
es responsable de su importe, aunque se haya formulado el
protesto, pasados los términos prefijados”.
                                                                16


i) En las relaciones entre el girado y los endosantes.

Si el girado no ha aceptado la letra de cambio, incumbe al
tenedor aportar la prueba de la provisión (Cass. Com. 29 janv.
1974. D. 1974. IR. 104).

Si el girado ha aceptado, entonces se presume la existencia de
la provisión.

Partiendo de una jurisprudencia anciana se trataba de una
presunción irrefragable (not. Cass. req. 13 février 1928, D.P.
1929.1.13). Pero la Corte de Casación parece co nsiderar
actualmente que se trata de una presunción simple, pudiendo el
girado demostrar la ausencia o la insuficiencia de la provisión
contra un portador de mala fe (Cass. com. 12 juillet 1971, Gaz.
Pal. 1971.2.759).

ii) En las relaciones entre el girado y el girador.

Si el girado no ha aceptado la letra de cambio,       incumbe   al
girador probar que él ha suministrado la provisión.

Si el girado ha aceptado o si él ha pagado sin aceptación
previa, él debe, si pretende que lo ha hecho “al descubierto”,
demostrar que no contaba con provisión o que la provisión era
insuficiente.

iii) En las relaciones entre el girador y el tenedor.

Si el portador es diligente, es decir, si él ha hecho constatar la
falta de pago en las condiciones previstas por la ley, el girado r
queda obligado cambiariamente y deberá pagar haya o no haya
provisión.

Si el portador es negligente (él no ha hecho constatar la
negativa de pago en los plazos legales) él no puede actuar
cambiariamente. El girador podrá hacer descartar los recursos
del portador negligente probando que él ha provisto una
provisión al girado.

c) Derechos del portador sobre la provisión.

En Francia, este punto se encuentra reglamentado por el
artículo 116, al. 3,  del Código  de Comercio,  que lee
textualmente:

“La propiedad de la provisión es transmitida de pleno derecho a
los portadores sucesivos de la letra de cambio”.
                                                               17


Sin embargo, partiendo de dos hechos incontrovertidos (la
inexistencia en nuestro país de una regla equivalente y el hecho
de que el crédito del girador frente al girado no tiene que
existir sino al momento del vencimiento de la letra); resulta
imposible afirmar que el portador pueda tener derecho a la
provisión por el simple hecho de recibir el título, cuando es
posible, y legal, que la provisión no haya sido suministrada por
el girador, sino meses después del giro, cuando se acerque el
vencimiento.

No obstante, se admite que cuando el girado ha aceptado la
letra antes del vencimiento, y cuando se trata de letras de
cambio documentadas (cuando el crédito ha sido especialmente
afectado al pago de la letra, o cuando ésta goza de una
garantía real), el girador puede disponer de la provisión antes
del vencimiento, caso en el cual sí se le puede reconocer al
portador un derecho exclusivo sobre el importe de la provisión.

En la primera hipótesis, la aceptación de la letra por parte del
girado implica la salida definitiva de dichos fondos del
patrimonio del girador, lo cual implica que éste último pierde la
facultad de disponer sobre ellos. De lo anterior se ded uce que:

-   Si el girador se encuentra sometido a la liquidación de
    bienes, el síndico de la quiebra no puede demandar el pago
    al girado porque este último no es, desde la aceptación de la
    letra, deudor del girador, sino del tenedor de la letra de
    cambio (el propietario de la provisión).
-   Los acreedores del girador no pueden practicar un embargo
    retentivo sobre la acreencia que posee el girador sobre el
    girado. Por el contrario, el tenedor de la letra de cambio
    puede válidamente oponerse a que el girado le pag ue a una
    persona distinta de sí mismo (Cass. com. 24 de avril 1972.
    Bull. Civ. IV, No. 119).

En Francia se ha dispuesto legislativamente, para proteger al
tenedor de una letra de cambio, que en caso de liquidación de
los bienes del girador (que es el deudor principal del efecto
mientras no sea aceptado), la letra se hace inmediatamente
exigible (ley del 13 de julio de 1967, art. 37). El derecho del
portador sobre la provisión se consolida en esta fecha,
escapando así el concurso de otros acreedores del gir ador.

d) Efectos de la falta de provisión.

Las consecuencias de la falta de provisión son diferentes, según
se trate de la actuación del girador solo (giro en el aire) o que
resulte de un fraude concertado entre el girador y el girado.
                                                               18


i) La falta de provisión es          la   consecuencia    de   las
actuaciones del girador sólo.

Él gira una letra de cambio contra una persona que no le debe
nada o contra una persona imaginaria.

El girador puede ser sancionado penalmente si ha cometido
maniobras fraudulentas (estafa), principalmente si el efecto ha
sido objeto de descuento por parte de una institución bancaria.

El girador responsable de la emisión de una letra de cambio en
estas circunstancias queda obligado, él solo, frente al portador,
incluso si este es negligente.

ii) La falta de provisión resulta de un acuerdo fraudulento
entre girador y girado.

El girador, para procurarse fondos mediante el descuento de la
letra de cambio, gira una letra contra un cómplice que la
acepta. Éste no tiene intención de suministrar l os fondos al
vencimiento de la letra, y se refiere a una operación financiera
efectuada antes del vencimiento, por el girador, para justificar
el monto.

Esta operación puede renovarse, proviniendo los fondos del
descuento de un nuevo efecto, que permite cubrir el importe
del precedente al vencimiento. Los dos cómplices pueden
también girar recíprocamente letras el uno contra el otro.

La provisión, puesto que no es una condición de validez de la
emisión de la letra de cambio, no hace nulos estos efectos en sí
mismos. Los portadores de buena fe de un efecto que se ajuste
a la descripción precedente, conservan todos sus derechos
contra los diferentes signatarios del título. Por el contrario, el
girador y el girado, a los cuales asimilamos los portadores de
mala fe, no pueden hacer valer sus derechos y sus recursos (La
nulidad del título obra en beneficio del descontador de mala fe
que no ha podido obtener el pago del efecto, dotándolo de una
de   una  acción   en   reembolso   que   no   está   limitada  al
enriquecimiento del girador (Cass. com. 21 juin 1977. D.
78.713).

En principio, el girado aceptante que ha pagado al vencimiento,
siendo cómplice, no puede ejercer ningún recurso contra el
girador que no le ha suministrado la provisión. No obstante,
ciertas decisiones han admitido que el girado actuar contra el
girado para hacerse rembolsar, al menos en la medida del
enriquecimiento procurado al girador.
                                                                     19


Es evidente que las prácticas que estamos analizando ahora son
ruinosas   para  los    comerciantes   que    en  ella  incurren,
regularmente con la intención de dilatar el momento en el cual
quedará en evidencia su estado de cesación de pagos. Es por
ello que, En Francia, la ley del 13 de julio de 1967 (art. 127 -3)
hace reos de bancarrota simple a los comerciantes que incurran
en ésta u otras prácticas ruinosas para agenciarse fondos a
corto plazo.


PARTE SEGUNDA.       Las   garantías   de   pago   de   la   letra   de
cambio.

En materia de pago de la letra de cambio, la ley establece a
favor de los portadores una garantía especial debida a la
obligación cambiaria asumida por el girado, y además las partes
pueden asegurar el pago a través de garantías convencionales:
el aval y la recomendación.

Sección 1. Aceptación de la letra de cambio.

Los  tenedores   sucesivos  de una   letra  de  cambio   están
vinculados por las reglas del derecho cambiario, a partir del
hecho de que ellos han estampado sus firmas sobre el efecto.

Pero estas reglas no obligan al girado sino desde que el mismo
estampa su firma sobre la letra de cambio. Mientras el efecto
no ha sido aceptado, el tenedor corre un doble riesgo:

-   De una parte, el de ver el pago rehusado por el girado al
    vencimiento, éste último contestando la existencia de la
    provisión, es decir, la acreencia del librador.
-   Por otro lado, la de verse oponer las excepciones que e l
    girado podría tener contra el girador.

La aceptación tiene por objeto despejar estas incertidumbres.
El girado posa su firma sobre la letra de cambio; lo cual hace
que le sean aplicables las reglas del derecho cambiario,
principalmente   en   lo  que  concierne  al principio  de  la
inoponibilidad de las excepciones.
                                                               20


§1. Condiciones de la aceptación.

a) Carácter facultativo de la aceptación.

En principio, los portadores de la letra de cambio no están
obligados, en ninguna medida, a remitirla al girado a los f ines
de aceptación. Incluso, al serle presentada, el girado puede, en
ciertas circunstancias, rehusarse a aceptar la letra de cambio.

Según el informe de la comisión Gilet (1967), el 60% de las
letras de cambio que circulaban en Francia, a la sazón, no
fueron objeto de aceptación.

i) El tenedor es libre, en principio, de presentar o no la
letra de cambio al girado, para su aceptación.

-   En   ciertos  casos,  los portadores   se  encuentran    bajo
    prohibición de presentar la letra para su aceptación. Es el
    caso de las letras de cambio pagaderas a la vista (la
    aceptación en este caso carece totalmente de utilidad) y para
    aquellas que portan la mención “no aceptable”.
-   El girador (o todo tenedor) puede estipular que la letra de
    cambio deberá ser presentada a la aceptación con o sin
    fijación de plazo.

Las letras de cambio “a cierto plazo de la vista”, deben ser
presentadas para su aceptación, porque es ésta la que hace
correr el plazo, fijando la fecha del vencimiento. En Francia, la
aceptación debe intervenir en un plazo de un año, a contar de
su emisión. En nuestro país, el asunto está reglamentado por el
artículo 160 del Código de Comercio, en el que se establecen
los siguientes plazos de presentación:

    Lugar del giro          Lugar del pago    Plazo presentación
Haití, las Antillas, USA.     Rep. Dom.            3 meses.
 Países del Continente        Rep. Dom.            4 meses.
 Suramericano, litoral
        Atlántico.
 Países del Continente        Rep. Dom.            5 meses.
 Suramericano, litoral
        Pacífico.
Europa y cualquier otro       Rep. Dom.            6 meses.
  punto de la tierra.


La anterior enumeración es poco clara, pues no ha mencionado
expresamente a la República Dominicana como lugar de giro y
pago, a la vez, de una letra de cambio. Es evidente pues, como
la República Dominicana está ubicada en las Antillas, y como el
plazo se aumenta en proporción a la distancia, que debemos
aplicar el plazo de 3 meses para la presentación, y no otro,
                                                                 21


como sería el de 6 meses aplicable a “cualquier otro punto de
la tierra”.

Más     interesante aún,    resulta   el  caso   de  los   países
mediterráneos del Continente Suramericano, que carecen de
salida al mar. Para este caso, por simple equidad, entiendo que
debe aplicárseles el plazo vigente para el litoral que les quede
más cercano: a Paraguay el plazo previstos para los países del
litoral   atlántico de   dicho    Continente,  y   a  Bolivia  el
correspondiente al litoral pacífico.

ii) El girado     es   libre,   en   principio,   de   rehusar   la
aceptación.

El librado, incluso si ha recibido la provisión, no está obligado
a aceptar la letra de cambio que le ha sido presentada. El
puede rehusar ese modo de pago.

La ley nacional es muda en cuanto este aspecto. Los artículos
124 y 125 del Código de Comercio Dominicano se limitan a
establecer que:

“Art. 124. La aceptación no pude ser condicional; pero puede
ser limitada en cuanto a la suma aceptada. En este caso, el
portador está obligado a protestar la letra de cambio por la
diferencia.

Art. 125. La letra de cambio debe aceptarse a su presentación,
o a lo más tarde, a las veinte y cuatro horas de la
presentación. Si después de las veinte y cuatro horas no se
devuelve aceptada o no aceptada, el que la ha retenido es
responsable de daños y perjuicios al portador”.

Sin embargo, la doctrina no considera justo que la negativa de
aceptación por parte del girado carezca de consecuencias
negativas para él, en caso de que haya provisión. Sobre este
particular, afirma el maestro Manuel Ubaldo Gómez:

“Algunos autores franceses se preguntan si la falta de
aceptación faculta al librador que ha hecho la provisión de
fondos a ejercitar una acción en daños y perjuicios contra el
girado, a nuestro juicio, no cabe duda de que sí lo faculta,
cuando el portador hace protestar la letra. Los eminentes
maestros Lyon-Caen y Renault invocan, a este respecto, la
existencia, en Francia, de un uso que autoriza tal acción .
Nosotros no podemos hacer lo mismo: pero eso importa poco:
entendemos    que,  en   materia comercial,  el  derecho  del
comerciante acreedor de girar contra el comerciante deudor, y
                                                                    22


la obligación de éste, de aceptar y pagar la letra, son valores
jurídicos sobreentendidos”.

Quizás no compartimos en un 100% la afirmación del extinto
maestro, dado el desuso que acusa la letra de cambio en el
país, aunque sí debemos reconocer que debe haber alguna
consecuencia jurídica para una negativa injustificada de aceptar
la letra por parte del librado. En tal sentido, me parece lógico
que el girado pierda el beneficio del término que le acordó el
vendedor para el pago de las mercancías suplidas.

En Francia, para esclarecer más la situación, el Decreto Ley del
2 de mayo de 1938 introdujo en el artículo 124 del Código de
Comercio, la obligación para el girado de aceptar la letra de
cambio, cada vez que se encontrasen reunidas las siguientes
condiciones:

-   Que se haya creado en ejecución de una convención relativa
    al suministro de mercancías.
-   Que sea entre comerciantes.
-   Que el girador haya cumplido con las obligaciones puestas a
    su cargo por el contrato.
-   Que el vencimiento sea fijado para un plazo conforme a los
    usos normales del comercio en materia de reconocimiento de
    mercancías.

b) Condiciones de fondo de la aceptación.

i) Capacidad y consentimiento del girado aceptante.

Para aceptar una letra    de   cambio   hay   que   tener   la   misma
capacidad que para emitirla.

El consentimiento del girado aceptante debe estar exento de
vicio. Si el girado no puede oponer la nulidad de su compromiso
a los tenedores de buena fe, él puede prevalerse del vicio de su
consentimiento para rehusar el pago al tenedor (generalmente
el girador) que ha sorprendido su consentimiento.

ii) Objeto de la aceptación.

Ya hemos visto que una aceptación condicionada se asimila a un
rechazo de la aceptación, y que se puede aceptar la letra por
una suma parcial.

c) Condiciones de forma.
                                                               23


i) La letra de cambio debe ser presentada en el domicilio del
girado por el tenedor o incluso por un simple detentador, en
un momento cualquiera antes del vencimiento.

La presentación en el lugar indicado sobre el título para la
domiciliación no es válida a menos que el domiciliatario tenga
calidad para obligarse a pagar el efecto de comercio.

El librado que no tiene la posibilidad de verificar sus libros de
inmediato para comprobar los compromisos asumidos frente al
librador, puede solicitar que la letra le sea presentada nueva
vez, durante el día siguiente.

								
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