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                                Pies, ¿para qué os quiero si tengo alas para volar?
                                                                       Frida Kahlo




revista literaria
de edición mensual y distribución gratuita



nº 33 - septiembre 2009

                                             Edición y dirección: Analía Pascaner

                                                    Suscripción y colaboraciones:
                                                      analiapascaner@gmail.com

                                             San Fernando del Valle de Catamarca
                                                         Catamarca – Argentina




                                   Un gran país
                 Vivo en un país tan grande que todo queda lejos
                                   la educación,
                                     la comida,
                                    la vivienda.

                              Tan extenso es mi país
                       que la justicia no alcanza para todos.
                                     Lina Zerón




      Ana María Shua
          El más inteligente
          -Cuento etíope-

               En su lecho de muerte, un hombre reunió a sus tres hijos.
               -Ojalá pudiera dividir entre los tres lo poco que poseo -les dijo-. Pero
          voy a dejar muy poco dinero y la porción de tierra que poseemos es
          demasiado pequeña para repartirla. Quiero que se lo quede todo aquél que
          sea el más inteligente de los tres, con la única condición de que el provecho
          que saque de su herencia sirva también para mantener a sus hermanos.
               Los hijos aceptaron lo que su padre les imponía. Todos se consideraban
          inteligentes y se dispusieron a probar cuál de los tres era el más capaz.
               -He dejado sobre la mesa una moneda para cada uno -volvió a decir el
          padre, con voz débil-. El que consiga comprar, usando únicamente esa
          moneda de plata, algo que alcance para llenar toda la casa, se quedará con
          la herencia. Y con la responsabilidad.
              El primer hijo pensó en comprar algo barato y que ocupara mucho lugar.
          Con la moneda de plata compró una gran carga de paja, pero sólo consiguió
          llenar la casa hasta la mitad.
               El segundo hijo había tenido una idea bastante parecida: compró bolsas
          de plumas. Pero con una sola moneda no le alcanzó para llenar de plumas la
          casa entera.
               El tercer hijo compró una vela. Esperó la noche, encendió la vela y
          llenó la casa de luz.


          De El libro del ingenio y la sabiduría, donde la autora ha reunido cuentos
          populares (anónimos y de transmisión oral) de diversos pueblos y culturas.




                                              * * *

                                                sequía
                                 el agua se ha retirado al cielo
                                          y llueve al revés
                               las nubes se mojan unas a otras
                                          pero ni una gota
                                     está destinada a la tierra
                               de vez en cuando un mensajero
                             con una bandera blanca en la mano
                                   sube allá arriba a negociar
                                      es casi una costumbre
                                la lluvia ofrece un vaso de agua
                                       a los que van a verla
                               siempre que lo beban allí mismo

                                Jean Portante (tomado de Aera)




Desde el hombre más noble al más humilde, todos tienen el deber de mejorar y corregir su
                                    propio ser.
                                      Confucio
                                          Hamlet Lima Quintana

                                          Testamento

                                          Para que no haya problemas con mi herencia,
                                          ni nombren abogados, pongan jueces
                                          que jueguen a la mancha en los estrados,
                                          yo dejo establecido el testamento,
                                          lego las cosas que me pertenecieron.

                                          Las pajaritas de papel, para los pájaros;
                                          los versos, es lo justo, para aquéllos
                                          que saben escuchar el canto de los pájaros;
                                          todo lo bueno mío será para mis hijos,
                                          los hijos de mis hijos y todos sus amores,
                                          mas, como en esto no hay cirujano responsable,
                                          se deberán llevar también todo lo malo;
                                          como no soy un desagradecido,
                                          para todos aquéllos que me amaron
                                          a pesar de mí mismo,
                                          les dejo, justamente, el amor que encendieron.

                                          Finalmente, como no tengo bienes ni riquezas
                                          de otro tipo de cosas,
                                          es decir que soy pobre de economía y finanzas,
                                          dejo mi cuerpo para quien lo merece
                                          por su propio derecho,
                                          para quien me abrazó todos los días:
                                          esta cálida entraña de mi tierra.

                                                            Del libro En distintas formas, 1981




                            No entiende nada de literatura,
          aquél que sólo toma en consideración a los autores consagrados.
      Un cielo sólo con estrellas de primera magnitud, es una aburrida patraña.
                                  No es el firmamento.
                                     Bertolt Brecht




Darío Leiva
Córdoba - Argentina

   Cuadragésimo

                   “Yo te conocía sólo de oídas,
                   pero ahora te han visto mis ojos”
                                          Job 42.5

   He visto emerger el sol en las lágrimas del ave
   deshilvanando la fronda
   en los aromas de sombra apetecibles del sauce.

   He visto morir la estrella ante brillos desafiantes
   apresando la hojarasca
   y partículas de nácar aproximarse al instante.
He visto flotar la lluvia con cascabeles errantes
y un son de amante piedad
con silencio de humedad entre miércoles y martes.

He visto llorar la luna por el crespón del oasis
intemperie castigada
y la flor de la araucaria en la piel del mestizaje.

He visto cúmulos rojos con rumbos septentrionales
letales magulladuras
y una inefable criatura profetizando mi clave.

He visto un mendigo hoy que no quería mirarme
iba cargando una cruz
hoy he cruzado a Jesús en el medio de la calle.


          Cuarto

                   “Como el lirio entre los cardos
                   es mi amada entre las doncellas”
                                   Cantares 2.2

          Soñé ser
          huésped de tu boca
          torbellino en tus laderas
          inhóspito suspiro
          clavel de hierba.

          Limítrofe custodio
          helecho de tus huellas
          materia imantada por tus ojos
          delirante atrapado en tus fronteras.

          Pero soy desagüe de lamentos
          sepultado nogal
          isla desierta
          poeta que se muere entre sus versos
          centinela de un amor que nunca llega.



Séptimo

        “Yo me acuesto y me duermo,
        y me despierto tranquilo porque el Señor me sostiene”
                                      Salmo 4.6

Me perdí en tu territorio
en la comisura de tus signos
en la magia de tus códigos no escritos.

Me llevas por la cornisa de tu sueño
experimento la metamorfosis
te apoderas de mis vísceras
tienes la voz azul oscura casi negra
hueles a silencio con música de arena.

Me haces conocer el colmillo de la luna
me muestras el rectángulo del sol
juegas con imágenes a piedra papel y tijera
y al sumergirme en tu mar de inspiración
    mi soledad esboza sus poemas.


Poemas del libro Equinoccio XXV (Córdoba, noviembre 2008)




  La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz
                   como lo son unas pocas palabras bondadosas.
                                  Sigmund Freud




         Francisco Garzón Céspedes
         Madrid - España

    La creación / El cuento del dragón que sueño

    Nunca he padecido de insomnio. Tampoco ahora. Se trata de que no debo dormirme.
    El dragón del cuento me espera en ese persistente sueño inacabado que cada noche
    suma nuevos sucesos. La primera vez que lo soñé era una imagen lejana, difusa.
    Pero una tras otra se ha acercado. Anoche desperté cuando la lengua de fuego del
    dragón que cuento casi me devora. Y lo que no puedo soportar es la certeza de que,
    al devorarme, devoraría la voz que lo reinventa.


    La visualización / El jadeo salvaje del cuento

    El narrador oral intentaba penetrar en el cuento tras las huellas del Gran León. Para
    poder contar esa historia, necesitaba visualizar internamente al león con tal
    minuciosidad que le olfateara la carne devorada, le palpara los músculos prensados
    de los flancos, le viera el acero contra la piedra de afilar de los ojos. Visualizarlo en
    detalle para elegir lo esencial y sugerirlo. Escucharle el rugido de incendiada
    madera. El narrador, concentrándose, olvidó las huellas y recordó aquella vez que
    del circo escapó un león enorme como una llamarada. Varios hombres con una red,
    él entre ellos, apoyándose unos a otros, lo atraparon. Entonces pudo el narrador
    regresar al cuento, imaginar al Gran León inmenso como aquella montaña de fuego.
    De pronto el narrador sintió por detrás un jadeo salvaje. Ásperamente cálido. No se
    volvió. No existía un circo en las proximidades, estaba solo y no tenía una red. Se
    inmovilizó. Requería tiempo para imaginar, a su espalda, una jaula.

                   Ambos cuentos pertenecen a la colección Cuentos del narrador oral escénico



    Trilogía del caballo

              Caballo sobre una pelota

          El caballo sube las cuatro patas sobre la pelota abandonada en el camino y
          hace equilibrios hasta ser estatua. El caballo añora el circo, cierra los ojos, y la
          carpa se levanta tensa y firme. Las yeguas, a lo lejos, para aplaudir, relinchan.


              Caballo sobre las llamas

          El caballo salta por encima de las llamas. Es tal su empuje, su precisión, su
          celeridad, que las llamas no llegan a tocarlo. Las yeguas quedan paralizadas. Y
          el caballo yergue la cabeza, agita la crin, relincha poderoso, oculta su temor
          cuando desearía compartirlo.
             Caballo sobre un trapecio

         Cuando el trapecio desciende, el caballo lo detiene con una pata. Después lo
         impulsa, y el trapecio, aparentemente vacío, algo del caballo lleva encima: el
         ansia de ascender, los deseos de volar, los ecos del viento en las montañas.


             La Trilogía pertenece a la Colección Gaviotas de azogue 13, Septiembre de 2007,
                                                                              Madrid, España




                                      ¿De qué sirve ganar
                                     si no ganan conmigo
                                    los que vienen detrás?
                                         Roque Narvaja




Cecilia Glanzmann
Poeta nacida en Córdoba. Reside en Trelew, provincia de Chubut - Argentina

    Aprendiz de pájaro

                 I

    ¿Soy el que dejó en la cuna
    el cortejo de lo impredecible

    o soy el que cargó en los hombros
    la conciencia,
    como un saco
    fragante de lavanda y de jazmines
    lacerado por cardos y espinillos
    para caminar lo impredecible?

                II

    Soy sueño en la vigilia
    en esta vigilia de humano

    sucio el pico de tierra
    de alada tierra suelta
    en mi soy,
    picoteo ciego
                dormido
                    desvelado
    los akásicos códices
    y en ellos
    saboreo gozoso el rocío del alba
    iluminada de símbolos.

    En el Árbol, soy aprendiz de pájaro.

             Primer Premio-Poesía-Concurso Abierto 2008 “María Inés Ure” GENTE DE LETRAS
         En golfo nuevo

         Navegan los flamencos
         como un velero
         en oro rubí centrando el rosa
         en el golfo de inefable azul.

         Navegan hacia ellas, las ballenas,
         que juegan con sabia maestría.

         El golfo es un hogar encendiéndose
         en su regazo bello
         en su entramado de oleaje y calma
         en su orden precioso de albedrío
         en esta Tierra en cuarentena.

         Navegan los flamencos como un arca
         y el horizonte es sólo espacio.

Segundo Premio Certamen Nacional Gonzalo Delfino 2009




                  Valor es lo que se necesita para levantarse y hablar;
              pero también es lo que se requiere para sentarse y escuchar.
                                    Winston Churchill




         Francisco Cenamor
         Leganés - España

    arte en movimiento

    dos adolescentes se miran
    de banco a banco en la estación
    ¿puede el pincel retratar ese momento
    un paisaje urbano un estallido de color?
    ¿es la poesía herramienta útil para
    contener los bellos borbotones de sus ojos?
    ¿puede un relato fiel sutil atrapar
    cada detalle de sus sentimientos?
    ¿puede la actriz rescatar de su recuerdo
    uno de aquellos momentos que vivió para interpretarlo?
    ¿tal vez pueda la danza bailar los anhelos
    cómplices de estos muchachos?
    o una foto
    ¿es capaz una foto de retener
    la inquietud de sus pechos encendidos?

    arte en movimiento
    efímero irrepetible
    nos proporciona la vida tantas veces


              Me faltas

              “Definitivo soy cuando me besas”
                              Victoriano Crémer
               Me falta una parte importante de mí.
               ¿Dónde la he puesto, Señor,
               dónde la he puesto?
               Esa parte de mí debes ser tú.
               Contigo yo descubrí
               que aún no estoy completo.


          inmenso azul

          hay un inmenso azul que surca
          tal vez mi vida cada noche
          me desea estrellas y me sueña
          las mismas locuras que yo sueño

          soñaba soñaba soñaba
          entre sus senos me mecía
          me rebelaba yo de mi suerte
          cómo sueña este alma mía inconformista


Estos poemas han sido escritos para Asamblea de palabras (Ediciones Vitruvio, Madrid, 2007) y no fueron
publicados.
Textos tomados de la página web del escritor: http://franciscocenamor.blogspot.com/




El mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del
                                       corazón.
                                  Autor desconocido




     Joan Mateu
     Escritor nacido en Girona. Reside en Barcelona - España

     La estrategia

     Llevaba más de tres semanas comiendo compulsivamente. Devoraba un desayuno
     copioso, a media mañana se sentaba a comer un plato de legumbres y algo de carne,
     sobre las dos hacía una comida fuerte, y llegaba a la cena después de haber pasado
     por una merienda de cuchillo y tenedor. Entremedio picoteaba cosas como
     chocolate, pistachos, regaliz y galletas.
     Había engordado de una forma escandalosa y no tenía hambre. Aún a así se forzaba
     a seguir comiendo, con una determinación a toda prueba y con un miedo que
     aumentaba día a día en consonancia con su peso.
     Faltaban pocas noches y seguía con su dieta de sobrealimentación, con la esperanza
     de que, de esta manera, podría hacer frente al problema.
     Llegó la noche temida. Otra noche de luna llena, otra maldita noche. Mientras se iba
     transformando y se le curvaba la espalda, le crecían los dientes y le salía aquel pelo
     áspero, empezaba a sentir hambre. Sentía hambre a pesar de haber comido como un
     cerdo durante todo el mes. La estrategia ha fallado.


     Hojas muertas

     Cuando amaneció, el bosque era un gran cementerio. Nadie sabía el motivo de tanta
     mortandad. Los árboles estaban caídos unos sobre otros en una informe montaña de
cadáveres. Hablaban de una guerra nuclear, algunos de un ataque con pesticidas,
otros simplemente se horrorizaban en silencio.
Sin embargo todo el mundo sabía que eso podía pasar porque año tras año, el
bosque iba avisando. Cada otoño las hojas caían de los árboles dejándolos desnudos.
Era el cementerio de las hojas muertas. Era el aviso. Sólo era cuestión de tiempo
que también los árboles murieran.


La Cenicienta

Cenicienta fue multada por dejar cristales en la escalera y calabazas en la calle. Se
la tachó de incívica por no reciclar y de impuntual, pero lo que nadie le perdonó es
que cambiara los delicados zapatos de cristal por una deportivas Nike.
A ella, eso no le importó porque cobró un porcentaje sobre las ventas.


Crítica literaria

Sus cuentos son sencillos, sugerentes y fáciles de leer. Tienen algunos errores
ortográficos que deben ser debidos a la prisa en escribirlos y algún defecto de forma,
pero eso no quita la calidad que subyace. El desarrollo de la historia a veces se
complica en cuanto que mezcla acciones actuales con cosas pasadas en tiempos
anteriores, pero debe tratarse de una licencia que adopta. A mí, personalmente me
gustan, aunque los personajes no son creíbles y se complica mezclando historias de
varios a la vez que son inconexos. Podría ponerle “peros” a los argumentos que a
veces pecan de poco cuidados y no se entienden del todo, pero en líneas generales
no están mal. Es cierto que parece que haya algún plagio en alguno de ellos, pero
sinceramente, a mí no me disgustan en general. Son leíbles. Bueno, que tampoco
hay que ser demasiado exigentes…



    Una vez terminado el juego, el rey y el peón vuelven a la misma caja.
                             Proverbio italiano




Horacio Laitano
Pergamino, provincia de Buenos Aires - Argentina

         Teléfono público

         Sólo alcanza
         para hablar unos minutos.
         Cae la ficha
         y el hombre se estremece.
         No recuerda
         el motivo del llamado
         ni el sentido del mensaje.
         Sin embargo sigue allí,
         endurecido por la pena,
         aterrado por olvidos
         que él mismo multiplica
         al mover sus labios temblorosos.


    Poema II

    En este silencio
           que almidona las palabras
           edifico otro silencio
           más severo.
           Más duro y cerrado
           que las piedras,
           más viejo
           que algunos pasatiempos.

           Sumergido en el agua
           de sus días
           sólo alcanzo a nadar
           cuando me duermo.


 Del libro Los años anteriores. Ediciones Botella al mar, julio 2009




Sin embargo, no son pocas las noches en las que sueño la libertad de mi propia ausencia.
                               David Fernández Rivera




      Betty Badaui
      Rosario, provincia de Santa Fe - Argentina

           Introspección

           No me conmueve dejar
               mi envoltorio.
           Sólo me preocupan
              el diamante –cuando vuele-
              y las raíces -que quedan-


      Hoy

      Cuando me llega la magia
         de Vivaldi
      desde su mansión sonora
        -me pregunto-
      cuántas constelaciones bajaron,
      cuántas flores maduraron,
      cuántas púberes desfloraron
      un grito de felicidad.
      Cuando me llega la magia
         de Vivaldi
      desde su mansión sonora
        -descubro que fui-
      estrella, flor y púber.
      Y me encierro a pensar.


           Nostalgia

           La playa nos invitaba
           y supe amar
           aún en la tristeza.
           Un jurel expiraba...
               La impermanencia de las cosas

               Un Templo Budista
               y las huelas de mis pies
               siguen siendo testigos
               de lo que fue y no es.


                    Tango

                    Pollera de escasa tela...
                    Talones elevados en la arrogancia
                          sin par
                          del par de tacos altos.
                    Un estremecimiento
                                   en las curvaturas.
                    Y las estrellas se encienden.


          Final

          El bálsamo de la oración
          apaga tempestades
          y aún yéndome
          he vuelto a nacer.



En un día semejante, pasearse sin una flor en la mano es un pecado, pensaba el estudiante
                                          Karsky.
Por eso blandía una rama perfumada, como si le hubieran encargado hacer propaganda a la
                                        primavera.
                                   Rainer Maria Rilke




      Alfredo Lemon
      Córdoba - Argentina

      Confesión en tiempo de lluvia

      La lluvia moja las ventanas de la casa.
      El tiempo agrava la soledad del suplicante.

      ¿Quién enhebra las notas de un violín melancólico
       en la noche más fría del invierno?

      La lluvia humedece los contornos del alma.
      La tierra entristece de sombras la luna.

      ¿No sería mejor
       recordar de una vez para siempre?

      Cartas que nunca llegaron,
      paraguas de pie en un rincón,
      sombreros ensimismados,
      tazas con borra de café,
     un baúl lleno de arrepentimientos
                                   y despojos.

     Siguen las gotas salpicando los postigos.

     Me llueven lágrimas por dentro
     y el amor no ha llegado todavía.


          Vigilia

          Hay días en los que sentado frente a la máquina de escribir,
          pienso que estoy delante de un piano.

          Los dedos se deslizan por el teclado intentando una pirueta.

          Quisiera lograrlo:
          ascender hasta la música y no caerme.

          Pero debo confesar: mi espíritu se esfuerza
          pero la virtud no llega.

          Todo sigue blanco sobre el pentagrama en blanco;
          pura vigilia bajo una luna estéril:

          carencia que pudo haber sido fiesta,
          promesa de ser lo que nunca podría,

          vocación intacta, talento impotente,
          pasión en fuga, lastimada.


 Poemas tomados del Boletín Basta Ya




      Generalmente, se puede asegurar que no hay nada más terrible en la sociedad
que el trato de las personas que se sienten con alguna superioridad sobre sus semejantes.
                                  Mariano José de Larra




     Marié Rojas Tamayo
     La Habana - Cuba

     La inextricable esencia del bien y del mal

     - ¿Y... cómo te fue el día libre?
     - Fui al barrio de las prostitutas... como estaba corto de tiempo, cansado de tanta
     parranda, abordé a la primera que se atravesó en mi camino y le hice la propuesta.
     - Ajá... no omitas detalles, por favor.
     - Me dio una lista de precios, asequibles a todos los gustos y bolsillos, que iban
     desde el amor griego hasta las últimas fantasías de moda, látigos láser y cámaras
     digitales incluidos.
     - Vaya, ¡cómo anda el mundo!
     - Le insistí en que sólo quería saber el precio de su alma. Me abofeteó, llamándome
     pervertido, y se marchó mascullando que su alma era de Dios.
     - Mis caminos son cada vez más inescrutables - concluyó el Señor mientras sonaban
     las doce campanadas anunciantes del final del viernes santo.
 ADN

 Le correspondía analizar las increíbles muestras de ADN encontradas por la sonda
 espacial en una de las lunas de Júpiter.
 El ordenador lo sorprendió, no sólo aquellas pautas correspondían a un ser humano,
 sino que coincidían con su propio ADN...
 Comprobó una y otra vez, descartando cualquier posibilidad de contaminación.
 Lo aparentemente imposible saltó a su vista: todo margen de fraude era
 descartable; aquel era su mapa personal, pero reflejaba a alguien veinte años mayor
 que su edad actual.
 Sonrió.
 El viaje en el tiempo era un sueño realizable y un día llegaría a las estrellas.


 La cita

 Salía de su cita con el cardiólogo, había sido dado de alta, a pesar de su reciente
 infarto del miocardio. “Usted va a vivir cien años”, había dicho el galeno y él, feliz,
 iba a celebrarlo con un paseo hasta el mirador.
 Durante el viaje en taxi, disfrutó los aromas familiares, los parques, los viejos
 edificios, libre del peso que lo atenazó durante los últimos días.
 En el telescopio había una extranjera, lo supo por la capa oscura y el sombrero que
 resguardaba su pálido rostro; sus conciudadanos vestían de colores vivos y dejaban
 la cabeza al descubierto, exhibiendo la piel morena por el sol.
 Esperó con paciencia... La dama demoraba bastante y él estaba ansioso por saludar
 a su ciudad; en fin, bastaba asomarse a la baranda. Disfrutó contemplar la vida
 bullendo allá abajo, dejó la mente volar con fuerza renovada.
 -¿Todo bien, Francisco? – le sorprendió la voz de la desconocida.
 Se volteó, comprendiendo el porqué de su presencia.
 -Pero, hoy... el médico dijo... – balbuceó.
 -No confíes tanto en juicios de humanos – respondió ella con una sonrisa, dándole un
 leve empujoncito que lo hizo caer al vacío -, tu verdadera cita era conmigo.



                       Cuando nada es cierto, todo es posible.
                                Margaret Drabble




      Irene Marks
      Buenos Aires - Argentina

La constelación de las angustias

                “Se oyeron unos tiros anoche./Se oyeron del lado
                del Cementerio./Nadie sabe a quién mataron, o
                los mataron./Nadie sabe nada./Se oyeron unos
                tiros anoche./Eso es todo.” Ernesto Cardenal

Toca la constelación de las angustias - aún camina la nieve
sobre los soles de la sangre, aún el aire se disuelve en
gargantas de roca que se cierran donde ninguna voz resonaría:

Pero huella la voz, pero huella de huellas - nadie dice que el pan
avanza en el sendero donde toda esperanza se abandona.
Y hay un río, una luz de reflectores apagados sobre las burbujas
que levanta la respiración de los fantasmas.
Y qué de los que ya no lloras ni gritas ni recuerdas.
   ¿Y qué de todos los que anduvieron por el mismo camino y se
   dieron la mano y la piel y el amor de los ojos?
   Sólo huella la voz, sólo huella de huellas tan largamente uniendo
   los silenciosos gritos de su sangre, que viajan por senderos que
   se alejan después del estallido en las encrucijadas – un trozo de
   sus ojos es la muerte que canta en tu costado.
   Sin embargo, huella de huellas la senda de los ríos donde la
   sangre se estrellaba como cielo sin límites.
   Toco la constelación de las angustias y se transforma en
   círculos brillantes, en sonrisas hermanas que me besan la piel como
   también hay algo en mí que se desprende y acaricia los sueños
   de los que van por el camino rojo, los que atravesaron el centro
   de la noche cuando la voz se abría entre los brazos, ellos, los
   que se alejan luego del estallido de las encrucijadas.



          Entonces
                    a Michael Noble

          El viento tiene frío. Y es de noche en la mitad de mí.
          Sombras de grandes bestias
          y las llamas del fuego descubren las paredes de la cueva por ratos.
          Brillan tus ojos y estás, naturalmente,
          rodeado por la niebla, mirando desde el hueco de los tiempos las
          primeras estrellas.
          En un rincón cercano llora un niño que tal vez yo conozca.
          Y se cierra la puerta.

Del libro Origen. Ediciones Patagonia, 2009




     El amor es como Don Quijote: cuando recobra el juicio es que está para morir.
                                 Jacinto Benavente




Graciela María Casartelli
Unquillo, Sierras de Córdoba - Argentina

          Nadie…

          Perdí mi paso entre las malezas,
          de este monte árido.

          Sólo tu cariño me quedaba,
          cual jazmín del aire.

          Prendido entre las ramas
          de escuetos arbustos,
                             junto a un nido,
                             de golondrinas.

          Mi corazón está triste.

          Todas las angustias, apagaron mi canto.

          Te fuiste sin ver mi mañana,
                              como si no fueras nadie.
          Antorcha encendida en mi noche,
                                sendero perdido,
                                entre las colinas.


     Treinta años después...

     Desde mi ocaso y tu distancia.

     Pudieras comprender tantas cosas...

     Pudiera comprender y perdonar un infinito,
     en tu dimensión vacía.

     Pudieras concentrarte en la sombra de mi paso,
     iluminando mi existencia.

     Pudiera pensar que me quisiste,
     si me hubieras concedido lo que quise.

     Desde mi ocaso y tu distancia,
     ofrezco los vanos sentimientos
     de dos seres impotentes
     dominados por la naturaleza
     hasta el último escalón...

     ¡Sueñan el fin para hallar descanso por los siglos!
     ¡Cuántos seres repitiendo historias a la nada!

     Desde ti y desde mí,
                        tiempo gastado.
     Luchar, sobrevivir y naufragar...

     Desde ti y desde mí.
     sólo queda el adiós a los sueños.

     Los compases que juntos oímos,
     de aquella melodía;
     flor tibia,
     de nuestro encuentro...

     La melodía que no podremos compartir,
     aunque quisiéramos,
     ya nunca más...

Este último poema fue tomado de la página web de la escritora: http://webs.uolsinectis.com.ar/vida-reflexion/




 Una perla es un templo construido por el sufrimiento alrededor de un grano de arena.
¿Qué anhelo es el que están construyendo nuestros cuerpos, y alrededor de qué granos?
                                   Proverbio hindú




          Carina Ruggiero
          Eldorado, provincia de Misiones - Argentina

     Vocación
      Rosa Cedro Semillas vive en el campo y está orgullosa de su doble apellido.
      Rosa es tercera generación de una familia que por ciento cincuenta años
      ejerció la vocación agraria y la primera en intentar otros caminos.
      Por ser mujer, y por soñar un sueño diferente, ha sido cuestionada por sus
      ancestros muertos y vivos. “Somos gente de la tierra” le decía su padre cuando
      la descubría metiendo las narices en los libros, “Así fue siempre y siempre
      será”
      Pero Rosa no quiso mentirse y germinaba historias, personajes, y travesías
      fantásticas por el alto cielo, y las guardaba, para que nadie sepa, dentro del
      alma.
      Sin embargo, al cumplir veinte años, heredó, como la tradición manda,
      quinientas hectáreas de maíz y trigo. Ese día no pudo más, y fue a buscar
      consuelo donde su abuela.
      “Abuela, mi vocación es sembrar historias”, confesó.
      Y la abuela, que era muy sabia y la quería mucho le respondió:
      “Te entiendo, a tu edad sentía algo parecido”
      Rosa vio como las cansadas manos de la anciana, manchadas de lunares y
      resignación, tomaban vida mientras decía “Yo creía que plantando zapatillas
      iba a crecer un árbol repleto de “Adidas”, y tu madre sembraba monedas, con
      la ilusión de cosechar una fortuna.
       “No te preocupes, lo nuestro viene de familia”. Explicó por fin. Y Rosa
      encontró la respuesta.
      Corriendo fue en busca de una pala y cavó un hueco profundo en la tierra.
      Luego llamó a su padre y con él a la multitud que era el clan de los Cedro
      Semillas y muy convencida anunció: “Vean. Seguiré la tradición, así todos
      estamos satisfechos”
      Y plantó un libro.
      Desde entonces Rosa tiene en su haber, un prolífico y sorprendente vergel de
      cuentos.




Si piensas que todos están en tu contra, recuerda que los aviones se elevan en contra del
                                          viento.
                                   Autor desconocido




     Norma Etcheverry
     La Plata, provincia de Buenos Aires - Argentina

          Fotos de familia
               3-
          Me caso para divorciarme
          Y qué
          Les dijo mientras María
          se confundía
          con las cenizas del Ave
          y la guitarra
          de Pablo Milanés
          No ama quien quiere sino quien puede
          Elegir/se
          Con libertad
          Más tarde diría Spinetta
          Que buscar se parece a nada
          Pero buscar siempre es mejor
          Que morir de sed
          Adoro lavar, planchar y
    cocinar
    Pero todavía
    Sueño con bordear
    Lo marginal
    Correr
    El peligro de saber quién soy
    Me caso, y qué
    Les dijo y los hizo
    Testigos de que todo
    Futuro es imperfecto.


La fábrica de felicidad

El amparo de la sombrilla
(“Gorda, cuidado con la arena”)
Guarda vidas
Guarda costas
Al costo de juramentos de altar
Y atar
Colores y sombras
Que serpentean debajo
De los anteojos de no ver
Hablan de fútbol
Corvinas doradas
Pescan
Resignados el canto
De las sirenas que no
Sin brillo
Ni cuchillo
Ni espada en la cintura
Retan
al deseo que antes
les hinchaba
el pecho
Los niños milanesa no descansan
La sed, intacta.
(“Gordo, hay coca cola”)
Beber
Del cáliz que asoma
De la heladerita
El sol del mediodía
Perpendicular
El peor de todos
encara y seca
sus labios.




  Para que tú puedas beber vino en una copa que se encuentra llena de té,
  es necesario primero tirar el té, y entonces podrás servir y beber el vino.
                                Proverbio chino




Raquel Piñeiro Mongiello
Funes, provincia de Santa Fe - Argentina

Valijas
  Nuevos lenguajes
  van en valijas decididas a pactar
  en los cuatro puntos del mundo;
  todas las ideas de poemas
  que dicen tener moldes
  de una matriz que desbasta
  humedad de pañuelos.


      Licencias

      Voces memoriales
      desatan trenzas,
      porfían monólogos
      y juegan su batalla
      con aire de paz.

      ¿alguien escucha?


  Unipersonales

  Escribir se hace cuesta arriba;
  nadie lo sabe,
  por eso quise proyectarme
  en la algarabía que toca,
  insiste, descorre pieles
  y pide emergencias
  de sensaciones desparramadas
  en el oleaje de una resistencia,
  pero, olvidó quedarse
  y solamente pude soñarla
  en el rato de pupilas,
  que se iban durmiendo
  en detalles de un otoño.



Hay dos tipos de personas: las que hacen las cosas y las que hablan como los loros.
        Procura quedarte en el primer grupo: hay menos competición ahí.
                                  Indira Gandhi




  Sergio Borao Llop
  Zaragoza - España

  Blanca

  Me ocurrió algo extraño.
  En mi bandeja de entrada apareció un correo que me llamó la atención.
  Procedí a examinarlo. Decía: “Acabo de leer algo tuyo y te he reconocido. Nunca
  nos hemos visto, pero hace tiempo que te andaba buscando.” Venía firmado por
  Blanca.
  Como es natural, el escueto mensaje despertó mi curiosidad. Previsiblemente,
  respondí: “También yo te espero hace tiempo.”
  Su respuesta llegó al día siguiente: Un lugar y una hora. Era muy lejos, tuve que
  conducir toda la noche.
Cuando llegué al sitio, ella ya estaba allí. Un insignificante error de latitud nos
separaba: Yo me hallaba arriba del acantilado; ella, magnífica, aguardaba abajo,
entre las olas que rompían obstinadamente contra las rocas. Volé a su encuentro.


En días como hoy

En días como hoy, la verdadera dificultad estriba en levantarse de la cama.
Desayunar, ducharse, fumar un último cigarrillo, recibir la visita de un cura
desconocido, dejarse conducir mansamente hasta el patíbulo, apenas son
protocolos insignificantes.


Moebiana

Para verificar que venía siguiéndome, ensayé itinerarios imposibles. Así,
ejecutamos con precisión idénticos vaivenes, idénticas elipses, recortes y
tirabuzones. Recorrimos extraños vericuetos, laberintos y desiertos. Inventamos
rutas, estaciones y nombres de ciudades.
Como era previsible, nos perdimos; y lo que es peor: Después de tantas vueltas
inútiles ya ni siquiera sabemos quién es el perseguido y quién el perseguidor, ni
qué motivó esta situación, ni adónde nos dirigimos.

                                                                   *Moebiana. De Moebius.
 La banda o anillo de Moebius es una superficie de un sólo lado, donde envés y revés son la
                                                                               misma cosa.



Cine

Cuando entran en contacto el ojo del espectador y la imagen, se produce una
combustión.
Al terminar la película, algunos arrojan las cenizas al mar.
Otros las atesoran en una urna, para resguardarlas del olvido.
El sabio escoge unas pocas y esparce el resto.
Ajeno a ese trajín, el caminante aspira el humo y retoma el sendero.


Sombras

¿No veis, de vez en cuando, alguna sombra que cruza?
Sombras, sí, sombras que deambulan a nuestro alrededor; sombras sin nadie que
acaso sólo tratan de atraer nuestra atención para evadirse siquiera un instante a
su funesta condición de espectros dolientes, o esas otras, violadas por los dioses
de la decepción, que intentan rozarnos en su ciego tránsito para arrastrarnos a ese
mundo suyo de irrealidades, o de realidades intangibles que nunca seríamos
capaces de comprender. Pero en todo caso, sombras que habitan entre nosotros
sin desvelar su naturaleza, su nombre, su cifra; sombras que nos conocen y
escuchan los latidos de nuestros corazones, que en las noches insomnes se
acurrucan en los rincones; sombras que sólo toman cuerpo entre los pliegues del
sueño o en los incomprensibles recovecos del tiempo... Sombras que acaso sólo
estén mirándose en el espejo de nuestra inconsistencia, sombras como nosotros,
fugaces sombras que apenas existimos...



      Me encerré en la soledad. Fue una clausura dura en la que vivía.
    Decían de mí que soy orgulloso. Pero no es verdad, me entendían mal.
              La soledad es para mí una condición del trabajo.
                               Vladimir Holan
Martina Soto-Kohler
Poeta nacida en Entre Ríos, Argentina. Reside en Matran, Suiza

    Mis versos

    Cuando mis versos
    se me escapan,
    y a mí nadie me piensa,
    reaparece gris el cielo,
    se arrincona más
    mi pecho,
    tengo miedo
    que nadie venga
    a abrirme la puerta,
    que no haya el mate,
    de cada tarde,
    ni las tortitas negras,
    en la mesa de madera,
    ya sé, no es posible
    volver atrás.

    Voy aferrarme a mis versos
    de muchacha desterrada
    los llevaré
    cautelosa
    bajo el brazo.

    Contra mis palabras,
    no caerán los castigos,
    no las buscará la policía,
    van a sobrevivir
    a la lluvia, y al tiempo,
    ya no las va quemar el fuego.

    Voy a entregarle mis versos
    a todos mis amigos
    los que se han escapado
    de la jungla de cemento,
    ellos a veces me llaman,
    tienen miedo de perder
    sus sueños,
    y la ternura.
    Mis amigos
    no quieren perder
    las canciones,
    porque
    entre los murciélagos,
    ellos siguen siendo
    los poetas del pueblo.


Mi infancia

Yo crecí de golpe
en un país extraño
al sur de mi planeta.
En medio de un espacio
con playas calientes,
     calladas y hechiceras.

     En ese lugar parece
     que los Dioses se callaron,
     hace varios siglos.
     Quizás se quedaron silenciosos,
     hablando muy despacio.

     Yo escuché a veces
     sus voces embriagadas por el paisaje
     Y el olor ocre de arena y sangre.

     Yo nací allí,
     donde las olas adormecidas
     se llevan los secretos de pueblos antiguos,
     con los rostros de pocas palabras
     de mis abuelos ausentes.
     Ellos se callaron para siempre
     sin ver los capitanes con sus barcos anclados,
     y los títulos de nobles europeos.

     Mis abuelos se durmieron
     para no ver a sus Dioses vencidos.
     Allí donde se quedó mi historia,
     enterrada cerca de la playa,
     en un cuaderno sin memoria
     entre los muertos y el olvido.



Ten siempre presente que la piel se arruga, que el cabello se torna blanco, que los días se
                                   convierten en años,
                 pero lo más importante no cambia: tu fuerza interior.
                                    Teresa de Calcuta




          Pedro Sevylla de Juana
          El Escorial, Madrid - España

     Los obreros muertos en el tajo

     Uno, dos, siete, treinta y cinco,
     seis mil ochocientos cuatro,
     doscientos treinta mil trece.
     Es la estadística incompleta de los obreros muertos en el tajo
     el sumario de la necesidad humana
     la prueba del nueve de la sumisión.

     Las funciones lineales, los índices y los promedios
     nacen de un pacto entre el poder y los números,
     y los obreros muertos en el tajo
     pueblan la realidad bastarda de los análisis cuantitativos,
     de los diagramas de flujo, de las hojas de cálculo
     y de la probabilidad elemental.

     Pero dónde están los huérfanos
     dónde las viudas de los obreros muertos en el tajo,
     qué ocurre con los padres y hermanos
     qué hay de los familiares, de los amigos y compañeros,
y de cuantos amamos, aquí y allá,
a los obreros muertos en el tajo.

Multitud dispersa,
nos cierra su puerta la estadística;
quedamos fuera del cómputo de mutilados,
de los gráficos aritméticos,
de las hojas de cálculo y de las previsiones excedidas.

Miembro activo de esta sociedad desnivelada
trabajador de la pluma y de la difusión de ideas,
yo, Pedro Sevylla,
solidario con el segmento de población más desprotegido,
exijo mi entrada en el recuento de perjudicados,
en las curvas de frecuencias, en las fluctuaciones
y en el inventario de cifras
-uno, dos, siete, treinta y cinco
seis mil ochocientos cuatro
doscientos treinta mil trece-
junto a los obreros muertos en el tajo.



    La razón y la pasión son el timón y la vela de nuestra alma navegante.
                                  Khalil Gibran




    Carmen Amaralis Vega Olivencia
    Puerto Rico

 Nadar en la eternidad

 Salté en caída libre y me hundí hasta lo más profundo. Fui bajando, bajando,
 bajando. Ya no tenía más aire en los pulmones y la presión del agua me hacía
 reconocer que perdía el sentido. Dejé de bajar y la fuerza boyante sumada a mi
 grito mental me devolvieron a la superficie. El agua me llamaba con fuerza,
 siempre lo hace, debo haber sido pez en otra vida. Yo puedo, pensé, y antes que
 la razón me contradijera, di el salto desde el puente del deseo.
 Ya a flote reconocí la distancia hasta la orilla, y nuevamente pensé que podría
 nadar hasta la arena dormida. A mitad de trayecto los brazos me dolían, las
 piernas se debilitaron y un calambre egoísta disparaba corriente en todas las
 direcciones de mi cuerpo. Supe que era imposible llegar a la orilla, y fue
 entonces que invoqué a los dioses del mar y no me escucharon, clamé a mi ángel
 de la guarda y se rió de mi osadía.
 -Nunca has sabido medir las consecuencias de tus actos.
 Fue el reclamo del ángel, mientras yo sucumbía a lo que más se puede parecer al
 pánico. Pero no, yo no me puedo morir ahora, aún me quedan lecturas por hacer,
 besos en la boca, y necesito sembrar la semilla de mango que espera su punto
 exacto sobre la mesa del jardín.
 El sol me nublaba la vista y la sal ardía como arde en una herida abierta, y yo ahí,
 revoloteando como pájaro herido, como loba en parto, o ninfa sin amor.
 -No puedo morir, me repetía con la poca fuerza que me quedaba. Y no pude.
 Simplemente me crecí aletas de tiburón, escamas de sirena y ojos de delfín, y
 con mi traje más azul, soplé la imaginación, las olas crecieron hasta que una
 avalancha de deseos vivos me trajo a la orilla.
 Ahora sé que puedo nadar eternamente.


 Desnuda y viva
     Se acabó el pudor. Ha decidido caminar desnuda en la noche, erotizando
     ensueños. Una fuerza mágica la mueve. Las sombras de las bocas que la besan y
     las lloviznas que la cubren de alfileres le provocan un delicioso cosquilleo de
     felicidad oculta. El cabello se le enreda en los brazos que se alargan en delirios.
     Entorna los ojos y la media luna aparece cristalina y transparente.
     Por el sendero surge un suave aroma a sexo voluptuoso, y se derrama el deseo en
     los cuerpos ajenos y en el propio.
     Sigue caminando a paso lento, mientras su cuerpo se roza con la piel del viento,
     y la libertad la cubre con su manto tibio.
     Está la noche a su favor. En las sombras se escuchan los suspiros de un fantasma
     enardecido y sus ojos brillantes se asoman al balcón del amado, dispuestos a ser
     iris en la entrega.
     Siempre caminó cubierta de desidia, del portal al umbral, asfixiando lo que el
     cuerpo le pedía. Ahora ya lo sabe, no dará marcha atrás, seguirá desnuda
     mientras viva.
     A lo lejos un anciano le hace el amor a sus recuerdos y una niña descubre de
     repente las aureolas de sus senos tiernos.



        Aprendí con las primaveras a dejarme podar para poder volver entera.
                                  Cecilia Meirelles




Emilse Zorzut
La Plata, provincia de Buenos Aires - Argentina

        El amor

        Es una cortina,
        una niebla densa,
        a veces espejo
        con cosas deseadas
        o estrellas fugaces
        que tocan montañas…
        Se nos van los miedos,
        brillan esmeraldas
        dentro del ensueño
        que dice “por siempre”.

        El tiempo implacable
        disipa la niebla,
        corroe el espejo
        que sólo refleja
        lo que más lastima;
        no hay piedras que brillen
        y crece el “nunca”.
        El amor no muere,
        se convierte en lluvia.


    Atardecer

    El atardecer juega con las sombras
    al ocultamiento de lo absurdo.
    En mi atardecer también juegan
    sombras y espejismos.
    Soy y no soy en esos juegos,
repito el fanatismo de lo opuesto
pero no me defino.
¡Poseo tantas formas, tantos matices!
Asciendo y desciendo desniveles
por partes, desmembrada
y dejo jirones de mi existencia
colgando en cada plano,
pero nunca logro la totalidad.



                  Vos ya fuiste usada, no permitas ser dominada.
                                  Isadora Duncan




Migé S. Aparicio
Málaga, Andalucía - España

    Es de locos
    estar loco
    enamorado de la brisa
    del aire que respiras
    del celeste cielo que te cobija

    Estar descuerdo
    cuando te miro y te poseo
    al momento y…
    al instante te volatizas

    Quedo descentrado
    te recuerda mi cuerpo
    más que mi cabeza

    Tu espíritu y…
    tu cuerpo sí van al unísono
    porque saben has abusado de mí




Alas dactilares
cada uno de ellos
acolchadas plumas
que cuerpo de madre llevas
a la búsqueda de un futuro

Mejor que pasado y presente
para que ese hijo en brazos
no padezca esas humanas catástrofes
de sus antecesores

Cinco corazones
cada pie tiene
para regar amoroso cerebro

Al objeto
de escoger futuro adecuado
que alimente el alma
    Si fuera mío
    ese bebé tuyo
    seguro es, él
    no te amó como yo
    aunque Libras Esterlinas tuviese

    Ya antes de conocerle
    en su caja fuerte
    tus sentimientos pusiste
    porque te quería yo

    Ni antes de conocerle
    ni sustituyéndome
    moriremos todos y él nunca será mejor

    Tórtola te equivocaste
    ni con el vestido de banalidades
    conseguirás olvidarme




               La tierra contiene en sí misma el mal y su remedio.
                                    John Milton




Ana María Godoy
Banfield, provincia de Buenos Aires - Argentina

Alguien más como yo

Alguien más como yo,
nacido opacamente de otra desesperanza,
de otro par de minutos entre un júbilo heroico,
como hacer el amor entre las balas,
como hacer el amor con las rodillas
enterradas en ciénaga sin fondo.

Alguien más como yo,
nacido dulcemente de una ilusión absurda,
de la vana lujuria del sol bajo los árboles,
como un pacto secreto
para ahuyentar a la melancolía,
como una paradoja de la sangre.

Alguien más como yo,
con estas manos amplias,
el pie inquieto, los ojos incansables
y la indómita boca
que no sabe mentir prudentemente.
Nacido en la tormenta o en la calma,
fatalmente nacido
entre estiércol o sábanas de seda,
arrojado en el mundo sin permiso
contra toda ilusión y toda lágrima.

Alguien más como yo sigue viviendo
cada minuto trágico y divino
con su obcecado corazón de ave,
con su fulgor de auroras en el pecho,
con la pena y el hambre y la alegría,
en el odio, en la furia, en el silencio…

El mundo nos separa y nos enfrenta.
La historia crece sobre nuestros huesos.
Ese hombre como yo pide justicia
frente al eterno giro de los tiempos.
Un ser hecho de amor y de armonía,
un milagro infinito y cotidiano
del cual nunca sabremos el secreto,
con la piel blanca, negra o amarilla,
con los ojos celestes o morenos.

¡Un hombre como yo me está aguardando
en las puertas del cielo
                         o del infierno!




               La mayor parte de los que se llaman caballeros
  son incapaces de arriesgar la vida o la fortuna para demostrar que lo son.
                                 Ricardo León




    Alejandro Emilio Carbia
    Capital Federal - Argentina

 Animula Vagula, Blandula *

 Sin duda, aquella tarde había sido hecha para ella, la novia del niño, por ese
 otoño melancólico; ese sol apagado y ese viento suave que levanta la alfombra
 de hojas secas, para acercarlas tal vez un poco más a ese dios que me abandonó.
 Seguí acurrucado en mi redil, como siempre lo hacía desde que vivía allí al
 servicio del señor; sólo salía para realizar mis tareas, que comenzaban al
 vislumbrarse las primeras gotas del día y nunca terminaban.
 Nunca antes había sentido la esclavitud como algo tan mío, como desde que la vi
 por primera vez, caminando de la mano del niño de la casa. Vera incessu patuit
 dea. Su piel trigueña, su sonrisa ingenua, sus ojos pequeños y aquella
 adolescencia que se negaba a abandonar.
 Comencé a acercarme para cumplir sus encargos caprichosos y por momentos la
 tuve tan cerca -las más de las veces agradeciendo con cortesía mi ayuda, con esa
 mirada tan profunda, capaz de hacer olvidar mi condición- que podía sentir su
 aroma, mezcla de algún perfume exótico, juventud y esa hierba que acariciaba
 su cuerpo al lidiar con sus aventuras infantiles.
 Cuando aprendí a leer clandestinamente -a un alto costo moral a favor de una de
 las señoras de la casa- lo tomé como un desafío a este injusto mundo y cada
 tarde que hurtaba un libro -la mayoría de ellos en latín e inglés- de aquella gran
 biblioteca prohibida para nosotros, la servidumbre, me preguntaba el porqué de
 aquella tamaña osadía de mi parte. Sólo lo supe aquella noche en que la sentí a
 mi lado recostada, exigiéndome con su inconciencia, le leyera aquel libro que
 guardaba entre sus faldas.
 Aquella misma noche sentí su mano rozar la mía, despedirse con un beso en la
 mejilla y hacer crecer dentro mío, con ese pequeño y mágico ritual, un universo
 imposible, impensado, desterrando de mis ilusiones la existencia del alma y
 confirmando al insomnio como la negativa de abdicar en favor de la divina
 estupidez de los ojos cerrados o de la sabia locura de los ensueños.
   Esporádicamente se repitieron a escondidas, las charlas y la lectura, sólo para
   que mi pena me inundara cada vez que la veía con aquel muchacho.
   No sé cuándo mi locura se transformó en amor, ni siquiera sé si lo era, lo que sí
   sé es que si mis deseos hubieran podido matar, hubiera extinguido la población
   del lugar, para abandonarnos a aquel ansia desconocida.
   Comencé a alejarme, evitando la lectura y escapando a sus pedidos y miradas,
   aunque la tristeza me llevara a recluirme aún más dentro de mi esclavitud, y
   cuando la vi partir aquella mañana sin haberle dicho cuánto la deseaba, aunque
   me hubiera costado la muerte, supe que arrepentirse hace que el mundo se
   achique, se haga más pequeño, tan pequeño como para robar un caballo y huir
   tras ella, encontrando una excusa para abandonar esta herencia forzada por mi
   raza y poder decírselo algún día.


       *Animula vagula, blandula: pequeña alma errante, dulce (Verso escrito por
       Adriano al morir, indicando su poca fe en la existencia del alma)
       *Vera incessu patuit dea: por su andar se conoce una diosa (Palabras de Virgilio)




Que sería de tu felicidad, radiante astro, si no tuvieras aquéllos para los que brillas.
                                  Friedrich Nietzsche



        Encuentros
  9 al 11 de octubre: V Encuentro Internacional de Literatura del Mercosur - II Encuentro
  Internacional de Poetas, Narradores, Declamadores y Académicos. En Goya, Corrientes
  (Argentina).
  goya.gutierrez@telefonica.net          -           gracielaenrico@hotmail.com         -
  http://www.sadegoya.blogspot.com

  9 al 11 de octubre: 48 Encuentro Internacional de Poetas “Oscar Guiñazú Álvarez”, en
  Villa Dolores -Capital de la poesía- Córdoba (Argentina). Organizado por el Grupo Literario
  Tardes de la Biblioteca Sarmiento y la comunidad de Traslasierra.
  http://grupotardesdelabibliotecasarmiento.bloqspot.com/ - remolinosdesal@hotmail.com

  26 al 30 de octubre: XIV Encuentro del Mundo de La Cultura 2009, en La Serena, Chile.
  Convocado por la Sociedad de Escritores de Chile (SECH), Filial Gabriela Mistral, Región de
  Coquimbo. Recepción de inscripciones: 16 de octubre.
  http://luiseaguilera.blogspot.com/2009/09/blog-post_16.html

  30 y 31 de Octubre: XII Encuentro Latinoamericano de Poetas y Escritores “Carmen
  Agüero Vera 2009”. Convoca S.A.L.A.C. Filial La Rioja, Sociedad Argentina de Letras, Artes y
  Ciencias, en la Ciudad de Todos los Santos de la Nueva Rioja -Ciudad de los Naranjos- Argentina.
  Inscripción gratuita.
  olgamira47@hotmail.com - magda-bo-54@hotmail.com - andolucas@hotmail.com




        Concursos
  Concurso Literario Anual de Poesía “Primo M. Beletti”, para escritores residentes en
  Argentina (Villa María, Córdoba).
  Cierra: 30 de septiembre. sadevillamaria@yahoo.com.ar

  Concurso de Cuento Corto “Babel” (La Falda, Córdoba, Argentina).
  Cierra: 30 de septiembre. babel@punillanet.com.ar

  Certamen Nacional Letras de la SADE 2009 – Cuento corto y Poesía, para
  escritores residentes en Argentina, convocado por SADE Córdoba (Argentina).
  Cierra: 30 de septiembre. sadecordoba.cultura@yahoo.com.ar

  Poesía Visual y Arte Correo América-Europa (Chajarí, Entre Ríos, Argentina).
  Tema: América-Europa.
  Cierra: 30 de septiembre. silvialissa@yahoo.com.ar
Tercera edición del Concurso Internacional de Microficción “Garzón Céspedes”
2009: Del monólogo teatral, el soliloquio y el monoteatro sin palabras hiperbreves
(Madrid, México).
Cierra: 20 de octubre. ciinoe@hotmail.com




Encontrás más información de Encuentros y Concursos
en:
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