ENCUENTROS

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					          Número de asiento registral M—004552/2004



                                ENCUENTROS

Un guión a la venta de Jose Angel Pizarro y Jorge Curioca




1. INT. APARTAMENTO JOSÉ EUGENIO. SALÓN. NOCHE.

El salón de José Eugenio está dominado por una ventana amplia que da a la calle

junto a una librería bien surtida bajo un cuadro de Modigliani que lleva por título

“Mujer recostada”. Un mueble bar con todo lo imaginable, un sofá cama, un televisor

combi con vídeo, un aparato digno de la mejor música y dos bafles colgando del

techo completan la estancia de alguien que ha sabido sacar partido de la soledad.

Los dos hombres visten un conjunto trajeado: José Eugenio, de unos veintiséis años,

lleva un traje de terne azul ejecutivo, y Manuel, trece años mayor, lleva un conjunto

sport con corbata beige y dominantes verdes terrosas.

José Eugenio sirve una copa de Cien Pippers a su amigo mientras se escucha una

pieza de jazz de Miles Davis.

                   JOSÉ EUGENIO (PEDANTE)



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                    “El mejor militar ni siquiera es marcial”. Recuerdo el Zhu, en el

                    arte todo es una guerra, como en la vida, y el mayor desastre es

                    siempre subestimar al enemigo. El amor también es una guerra,

                    con sus bajezas, sus crueldades, sus bajas, sus pérdidas

                    admisibles y sus violencias innecesarias.

                      MANUEL

                    Ojalá pudieras ver mis cicatrices, tengo suturas que te

                    espantarían.

Valora el contenido alcohólico.

                    MANUEL

                    Excelente.

José Eugenio se sienta junto a él en el sillón.

                      JOSÉ EUGENIO

                    En este momento no me asombraría de nada.

José Eugenio sonríe ladinamente y le toca la pierna a Manuel. Se acerca al mueble

bar, trae la botella, le sirve más a su amigo y vuelve a sentarse trayendo consigo una

cubitera plateada con hielos y unas pinzas.

                    MANUEL (RESOPLANDO)

                    Estoy embriagado.

                    JOSÉ EUGENIO

                    Estoy harto de las mujeres, la mejor, ahorcada... Ay, disculpa, te

                    casaste. ¿Cómo te fue?

Se levanta y cambia el disco para poner algo melódico: Robbie Williams.

                    JOSÉ EUGENIO

                    Éste no me gusta.



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Da un trago a su vaso, se le nota un poco bebido. Cambia el disco por uno de Lionel

Richie y más a gusto se dirige a su compañero.

                   JOSÉ EUGENIO

                   Adoro la literatura, me gusta la música pero la literatura es algo

                   pasional en mí.

                   MANUEL

                   Me gusta la libertad que tenéis vosotros, los artistas...

José Eugenio se pone a bailar patéticamente, al son de la música, fingiendo cierto

afeminamiento. Suena el móvil de Manuel y éste lo coge haciendo un gesto a su

compañero para que quite la música.

                   MANUEL

                   Diga... No... No... No, cariño... Estoy en el tajo todavía, hay un

                   montón de papeleo sin ordenar, la gente es muy incompetente...

                   sí, sí, no te preocupes, me lo pasan en nómina como horas

                   extras. Adiós... sí... sí.

José Eugenio gesticula con amaneramiento fingido.

                   JOSÉ EUGENIO (HISTRIÓNICO)

                    ¿Tengo la peste? ¿Se me cae la piel a escaras? ¿Te

                   avergüenzas de mí?

Como ve que no contesta, se sienta y disimula leyendo en voz alta la etiqueta de la

botella.

                   JOSÉ EUGENIO

                   “Las materias primas para la fabricación de esta bebida han sido

                   rigurosamente seleccionadas”. Bah, no es para tanto, nosotros

                   llamamos bourbon al whisky bueno pero para los americanos



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                    todo es bourbon porque no conocen la existencia de un whisky

                    de peor calidad, es como si aquí en España todos los vinos

                    fueran Rioja. Pero admitámoslo, aquí tenemos whisky malo y

                    whisky bueno, pero del bueno yo tengo el mejor...

Se acerca al mueble bar ante la mirada abierta de su amigo que por fin se ha

recuperado del pequeño trauma que ha supuesto para él recibir la llamada de su

mujer. José Eugenio trae la botella.

                    JOSÉ EUGENIO

                    Para las ocasiones especiales.

                    MANUEL

                    Ponme a tono.

José Eugenio le sirve un whisky con un hielo de la cubitera y hace lo mismo para él.

                    JOSÉ EUGENIO

                    ¿Te gusta? Di, ¿te gusta? ¿Alguna vez has probado algo tan

                    bueno?

                    MANUEL

                    Beber está bien, pero si fumas está mucho mejor...

Saca un paquete de More mentolado y se enciende uno; echa el humo al aire con

delectación, haciendo aritos.

                    JOSÉ EUGENIO (CON SIMPATÍA)

                    Veo que disfrutas con los placeres de esta vida, ¿por qué

                    negarse a aquello que nos gusta?

                    MANUEL (TRISTE)

                    A veces lo que más nos gusta es lo que más nos perjudica.




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2. FLASHBACK. INT. HABITACIÓN MANUEL. NOCHE.

Manuel se encuentra recostado y desnudo junto al cuerpo de su mujer envuelto en

una sábana; la cama de matrimonio es amplia y blanca y sobre ellos gira un gran

ventilador de tres aspas. Ella lo abraza y apaga la luz dejando la habitación en

penumbra. Manuel mira al techo, mira girar las aspas del ventilador obsesivamente.



1b. INT. APARTAMENTO JOSÉ EUGNIO. NOCHE. CONTINUACIÓN.

José Eugenio toca el hombro de Manuel y éste sale de su letargo manteniendo

todavía unos instantes la mirada en lo alto.

Manuel da un amplio trago al bourbon y se le llena el pecho de amargor.

                     JOSÉ EUGENIO (CON MALICIA)

                     ¿Qué es lo que realmente más te gusta?

Manuel hace un silencio. Sonríe fingidamente y levanta la copa con una animación

postiza.

                     MANUEL

                     ¡Los pequeños placeres de la vida! Hay vicios pequeños y vicios

                     grandes... ¡Los pequeños me colman!

Se incorpora con el vaso en una mano y el cigarrillo en la otra y coge un CD con la

mano del cigarro y finge estudiar su contenido.

                     JOSÉ EUGENIO (CON SENTIMIENTO)

                     ¿Te colman?

José Eugenio ve asentir a su amigo y se incorpora para decirle muy cerca de su cara

y cual si fuera un diablo tentador:

                     JOSÉ EUGENIO

                     ¿Qué es lo que más te gustaría hacer en esta vida?



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3. INT. PIANO-BAR. NOCHE.

Marta, una atractiva rubia de unos treinta y pocos años, morena de rayos uva, y

Raquel, más o menos de la misma edad, pequeña y nerviosa, están sentadas frente

a frente en un elegante departamento de un piano-bar. Sobre la mesa, el cartel de

reservado.

Marta fuma aburrida echando humo distraídamente y exhalando pequeños suspiros

de disgusto a cada bocanada. Raquel está nerviosa, no quiere decepcionarla.

Marta observa el sitio reprobándolo con la mirada. De repente aparecen dos

hombres con la corbata ancha y corta, sujetada con un alfiler que es una perla

gorda. Marta pone cara de disgusto al verlos.

                    RAQUEL

                    No creas que siempre es así, debe haber una feria de ganado

                    cerca. ¿Qué te parece? ¿Qué te parece el sitio?

Marta apaga el cigarrillo con rabia y hace un esfuerzo para no explotar.

                    MARTA

                    ¿De verdad quieres que te conteste?

                    RAQUEL

                    Mira, te comprendo, pero tenemos que hacer una pequeña

                    concesión a este chico por el sacrificio que supone para él venir

                    aquí... ¡Pero bueno, vale la pena! ¡Ya verás lo guapo que es!

                    ¡Guapo de caerse de espaldas! Un pelín vulgar... ¿Pero eso no

                    te importa, verdad? ¡Si vieras qué brazos! ¡Cuando lo veas te

                    vas a quedar en estado patatónico!

Marta se queda “patatónica”; llega un camarero.



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                     CAMARERO

                     Buenas tardes... ¿Qué van a tomar?

Habla con un palillo en la boca, se lo quita y se lo guarda sacando un boli y una

libreta.

                     MARTA

                     Yo tomaré un Cabernet Sauvignon... oh... no... no... creo que voy

                     a tomar un vermú, no sé aquí qué marca tenéis, pero no lo

                     quiero ni dulce ni amargo, ni blanco ni rosado, lo quiero seco,

                     con una aceituna. ¡Y que el palillo esté limpio, por favor!

                     RAQUEL

                     Bueno, si tú no te vas a beber el vino, me lo tomo yo.

Se dirige al camarero.

                     RAQUEL

                     Tráigame el suaviñón.

Se vuelve a Marta y le coge la mano.

                     RAQUEL

                     Los vinos suaves me matan...

Marta mira cómo le coge la mano con desaprobación y mira acto seguido la hora en

su reloj Cartier, discreto y de oro.

                     RAQUEL

                     Tú comprenderás que este hombre desconoce las más simples

                     nociones de urbanidad... ¡Pero unos pantalones tan grandes

                     deben tener algo bueno que esconder!

Mientras Raquel dice esto vemos las hechuras de Raúl acercándose.

                     RAQUEL (EMOCIONADA)



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                     ¡Mira, mira! ¡Ahí viene!

Marta mira con curiosidad las caderas de un hombre fornido que avanzan.

                     RAQUEL

                     Raúl, nos tienes de-ses-pe-ra-dí-simas.

Raquel se levanta.

                     RAQUEL

                     Bueno, les dejo, que tendrán mucho de que hablar...

Raúl, más sano que nunca a sus cuarenta y dos años, señala a Marta con un dedo

largo y ancho. Ésta se queda impresionada de sus musculosos brazos sobresaliendo

de su camiseta roja sin mangas por la que afloran ramilletes de pelos negros. Sus

Lois negros remarcan su sexo.

                     RAÚL(CHULESCO)

                     ¿Con que ésta es mi cita?

                     RAQUEL (NERVIOSA)

                     ¡Sí, sí, sí!

Raquel coge su bolso de encima de la mesa y se dispone a irse.

                     RAQUEL

                     ¡Hala, adiós!

Raquel se aleja y se quedan Marta y Raúl en la mesa, mirándose. Raúl, con las

piernas separadas, desplomado en el asiento, sonríe con superioridad, Marta, por su

parte, intenta reprimir una maléfica sonrisa de satisfacción.



4. EXT. CALLE. NOCHE.

Raquel sonríe y enciende un cigarrillo sentada en la parada del autobús, donde

aparece una valla con la figura de Rambo.



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5. INT. PIANO-BAR. NOCHE.

De smoking, el pianista se levanta y saluda. La gente aplaude. Raúl mira hacia atrás

sorprendido y Marta aplaude sin ganas.

                   RAÚL

                   ¡Joer, esto es un coñazo! ¡Te voy a llevar a un sitio de puta

                   madre!



6. INT. PEÑA TAURINA. BARRA. NOCHE.

Marta y Raúl se encuentran en un bar perteneciente a una peña taurina. Una

inmensa cabeza de toro bien astado se refleja en el espejo de la barra del bar y ésta

se encuentra surtida de los mejores caldos, botellas de vino Rioja, Protos y Riberal

desentonan junto a los modestos Barrigón y Marqués de Vadillo; el gusto por lo

andaluz lo da el fino Laína y el Tío Pepe; este andalucismo se completa con una

toquilla sevillana en forma de abanico rematada con unas banderillas, y banderillas

son también, pero éstas gastronómicas, las que están preparadas en pequeños

platillos, dispuestas como tapas. Junto a la pared donde está la cabeza del toro se

encuentra una foto de Curro Romero y un póster memorial y antiquísimo del aceite

de oliva “La malagueña”, y más arriba, casi rozando el techo, una guitarra de diez

cuerdas firmada por el mismísimo Camarón. Raúl saluda al camarero con afecto.

                   RAÚL

                   Lucio... ¿Qué pasa, hombre?

Lucio sonríe y mira a Marta sin exageración mientras sirve sin mirar dos chatos de

tinto.

                   RAÚL



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                    Gracias, Lucio, pero yo había pensado en que nos pusieras el

                    vino ese que tú y yo conocemos...

Lucio se da la vuelta sin dejar de sonreír y busca detrás del mostrador.

                    MARTA

                    A mí me da igual, Raúl, de verdad....

Raúl sonríe, le agrada que por primera vez ella le llame por su nombre.

Marta se da la vuelta porque no quiere que el otro vea que por acto reflejo y simpatía

mutua sonríe también, y se da de bruces con la imagen de Curro Romero en traje de

luces y haciendo un pase de muleta elegante.

Raúl le pasa el vaso a ella y Marta señala con el vaso al torero.

                    MARTA

                    Parece muy chulo pero es un encanto.

                    RAÚL (SORPRENDIDO)

                    ¿Lo conoces?

Marta no se da ninguna importancia.

                    MARTA

                    Le conocí en una fiesta en el Conde Ansúrez, es un hotel, yo

                    había llegado de viaje y los de Loewe hacían el Leasing de una

                    nueva marca y quisieron promocionarse con gente de la jet.

Raúl habla con un mesurado deje de envidia.

                    RAÚL

                    Yo le vi torear en Las Ventas en San Isidro del 92. ¡Dios, qué

                    calor hacía!

Marta se pone alegre por la coincidencia.

                    MARTA



                                            10
                    Por eso los toros llegaron mansos y no entraban al trapo...

Raúl se encuentra feliz por la casualidad.

                    RAÚL

                    ¿Estuviste? Yo estaba en el tendido de sol, arriba.

                    MARTA

                    Yo en barrera y en sombra, por eso no pasé tanto calor... Sin

                    embargo a los toros hubo que acicatarles con castigo de baras...

                    RAÚL

                    Pero valió la pena... ¿Recuerdas la movida de Curro con el

                    quinto?

                    MARTA

                    ¡Cómo olvidarlo! Abrió muy bien la faena con unas trincherillas...

                    RAÚL

                    Con el capote adelantado...

                    MARTA

                    Como es su estilo... y luego con la derecha barrió el albero y ligó

                    con suficiencia...

Raúl se queda asombrado por el saber taurino de Marta.

                    RAÚL

                    ...Y no se acopló con la muleta plana sino que quebró en uve y

                    se arrimó valiente como un jabato...

                    MARTA (EMOCIONADA)

                    Ahí pasé miedo, pensé: “Lo coge”, pero para nada, volvió a

                    templar y con un par de series con la derecha logró que el

                    novillete perdiera las manos...



                                             11
                   RAÚL

                   Era un lote difícil. ¿Recuerdas el tercero?

                   MARTA

                   Sí, “El Cordobés” salió del patio de cuadrillas como entró,

                   cabizbajo... Pero no tenía la tarde buena.

Lucio interrumpe mientras sirve dos copas más del vino de las ocasiones.

                   LUCIO

                   Ése no ha tenido una tarde buena en su vida... miento, en San

                   Marcial en Ronda en el 85 estoqueó a una becerra de

                   Colmenarejo sin apariencia y le tocaron de regreso a toriles...

                   RAÚL (OFENDIDO)

                   Venga ya, no me seas criticón, Lucio.

Raúl se ha vuelto hacia la barra y en consecuencia Marta. Lucio les da dos nuevas

copas de vino.

                   LUCIO

                   ¡Que yo no hablo para alternar, Raúl, que sé lo que me digo!

Marta sonríe, aquel hombre le parece divertido, bebe mientras lo mira.

                   LUCIO

                   ¡Que “El Cordobés” es un manta, macho!... Id a verlo si no,

                   ahora están echando una corrida en el plus... pasad adentro...

Raúl escruta a Marta.

                   RAÚL

                   ¿Vamos?

Marta se encuentra disponible y se muestra dispuesta.

                   MARTA



                                         12
                      Venga.

                      LUCIO (OBSEQUIOSO)

                      Llevaros unas banderillas.

Raúl coge como puede los platillos y tira para el salón, Marta le sigue como un

perrillo. Se encuentra inusualmente animada.



7. INT. PEÑA TAURINA. TRASTIENDA. NOCHE.

En una trastienda con mesas de mármol unos hombres duros y mayores, con un

puro en la mano tipo Faria y sus carajillos y licores, observan la corrida en el

televisor. Atosigado de humo está el habitáculo, más pequeño de lo que parece a

simple vista y sin un sitio libre.

                      RAÚL (APREMIANTE)

                      Nos sentamos atrás.

Marta se queda un poco confundida, su rostro refleja extrañeza.

                      MARTA

                      ¿En el suelo?

                      RAÚL (DOMINANTE)

                      Claro.

Marta y Raúl se van hacia el fondo ante la mirada envidiosa de algún semi-anciano

que no supo vivir bien su juventud.

Eligen un rincón que les permite un ángulo decoroso para mirar la corrida, cuando se

sientan Raúl pega la espalda a la pared y Marta se siente excitada al ver

desplegarse su musculatura dorsal contra el muro; no se ha dado cuenta de que al

sentarse ella su falda se ha subido lo suficiente para que Raúl pueda mirar sus

bragas de encaje blanco. Raúl le mira con excitación repentina y ella se siente



                                            13
halagada sin saber por qué.



8. INT. EDIFICIO. PASILLO. NOCHE.

Patty, una chica veinteañera con una camiseta algo punki pero de marca, pelo corto

y teñido y un piercing en los labios, escucha detrás de una puerta una música de

violonchelo tristísima. La música se repite una y otra vez; se trata de una suite de

Bach de complicada ejecución. Patty escucha paciente y con aire melancólico. Se

aparta presurosa al escuchar que alguien sube por la escalera; espía desde un

rellano.

Aparece un hombre vestido con un traje azul, cuarentón bien conservado y en forma,

lleva una caja de cartón llena de botellas de tinto de crianza. En la caja se lee:

TORO. El hombre llama a la puerta y la música se detiene. La puerta es abierta por

una hermosa mujer que le sonríe con cariño, sin decir nada, y el hombre avanza

mirando sus intensos ojos azules que hacen juego con el suave y sedoso camisón

azul. La mujer, Sdenka, es una rusa en la treintena cuyas bragas se transparentan

en el camisón y que va descalza con un arco musical en la mano.

Patty aprieta los puños y los ojos con rabia desde su olvidado ángulo oscuro.



9. EXT. CAMPO. DÍA.

Rótulo con el título sobre la imagen de dos bucólicos riachuelos que confluyen.

                                 ENCUENTROS



10. INT. SEMISÓTANO. COMEDOR. NOCHE.

Una sucesión de personas terminan de comer en una mesa amplia. Raquel estudia a

sus invitados con la mirada, nerviosa por la tensión que percibe en el ambiente. A su



                                         14
lado por la izquierda está sentado José Eugenio, peinado con gomina y con una

impecable camisa de rayas de Emidio Tucci, mira de derecha a izquierda

contemplando repugnado al resto de los comensales; sostiene una copa de vino con

dos dedos. A su lado está Sdenka, que lleva una camisa blanca que le transparenta

un sujetador negro que se ve desbordado en el cumplimiento de su labor; chupa el

tenedor con sus labios en un movimiento reflejo por la costumbre, pero luego mira

hacia su plato como si contuviera un gran agujero negro dispuesto a engullirla.

Destacando sobre los demás por su corpulencia, al lado de la anterior nombrada, se

encuentra Raúl, con una camiseta abierta hasta el pecho que deja ver una medalla

de la virgen del Carmen y un tatuaje que se trató de borrar con el pico de una

plancha; se encuentra ante la mirada divertida de una graciosa mujer rolliza, Yoli,

veinticinco años; y en frente de ésta, Manuel, alto y delgado, lleva un traje hecho a la

medida; por encima de sus lentes observa comer con arrobamiento a José Eugenio.

Al lado de José Eugenio está David, un joven bajito y de mirada perspicaz cerca de

los treinta; viste una chaqueta de ocasión a la que no parece muy acostumbrado.

Frente a él, Marta, con un vestido de chinchilla y un collar con plumas, se toca la

frente, evitando cualquier mirada. La precariedad es la tónica en este semisótano de

paredes desnudas, insuficientemente iluminado y cuyo único detalle amable son

unas velas rojas encendidas.

Raquel toca con una cucharilla una copa llena y llama así la atención del grupo. Acto

seguido se dispone a leer unos folios mecanografiados con un aire burlón.

                    RAQUEL

                    ¡Señoras, señores, les ha gustado la comida, han comido bien,

                    qué tal se encuentran!

Todos los comensales la observan expectantes y Raquel prosigue con su discurso



                                          15
en un tono más serio.

                   RAQUEL

                   Bueno, como sabéis, hace un año se inauguró Encuentros, un

                   club de contactos liberales con un solo objetivo, el de conseguir

                   que todos podamos ser un poco más felices... Y no estaremos

                   todos pero sí los mejores. Bienvenidos, deseo que disfrutéis de

                   una magnífica velada.

Raquel junta las manos como pidiendo un aplauso y los demás aplauden

desganadamente, sólo Yoli palmotea alegremente.

                   RAQUEL

                   ¡A ver, a ver, chicos! ¿Ha salido alguna pareja de aquí?

Se miran los unos a los otros confundidos y como si algo les avergonzara. Al único al

que se le ve tranquilo es a David, que estudia a los demás comensales con aire

divertido. José Eugenio se pone de pie.

                   JOSÉ EUGENIO (IRÓNICO)

                   ¡Ya me estaba haciendo falta salir y pillar una buena juerga!

                   ¡Seguro que terminamos en un after! ¡Ya me veo bailando con

                   los calzoncillos encima de la cabeza!

Silencio.

José Eugenio se sienta todo aburrido y agobiante.

Raquel toca de nuevo la copa con el cubierto.

                   RAQUEL

                   ¿Qué pasa, os ha comido la lengua el gato? ¿Dónde está Patty?

Nadie contesta.

                   RAQUEL



                                          16
                   Venga, tú, Yoli... anda bonita, no te pongas nerviosa, qué te

                   pasa, por qué lloras...

Yoli lagrimea pero sus ojos parecen sonreír.

                   YOLI

                   ¡Estoy muy contenta! ¡Cuando llegué aquí, la verdad no me

                   imaginaba nada de esto!



FLASH-BACK

11. INTERIOR. DESPACHO RAQUEL. DÍA.

Una oficina con dos ceniceros de metacrilato sobre una mesa de plexiglás que

sostiene un ordenador del año del telaro, un archivo de latón y folios desperdigados

junto a un portalapiceros y una grapadora.

Un par de sillones de cuero completan la estancia cuya única iluminación proviene

de una exigua ventana que da a un patio de vecindonas que cuelgan la ropa que

luego manchan los gorriones.

Suena el timbre y Raquel, nerviosa, acicala a su Ayudante, un hombre alto y

afeminado vestido estrafalariamente, para que abra la puerta. Le da un cachetito en

el culo sobre sus pantalones de cuero y le coloca los cuellos gigantes de su camisa

fucsia.

                   RAQUEL

                   Hala, muy guapo... Abre la puerta.

                   AYUDANTE

                   Me pica la camisa...

Sale hacia la puerta y Raquel lo amonesta.

                   RAQUEL



                                          17
                     Cuando estés fuera haz lo que quieras, pero en mi negocio

                     ponte derecho por lo menos, que para algo te pago.

                      AYUDANTE

                     ¿Que me pagas a mí de qué? Si sólo me invitas a copas y me

                     dejas que te coma el chumino debajo de la mesa.

                     RAQUEL

                     Anda, camina y abre la puerta.

                     AYUDANTE

                     No puedo correr con estas botas.

Se señala unas botas de piel de serpiente con puntera puntiaguda. Luego se toca la

cara.

                     AYUDANTE

                     ¡No sé a dónde voy con estas patillas tan largas! ¡VOOY!

Mira por la mirilla y se da la vuelta.

                     AYUDANTE (A RAQUEL)

                     Es una gorda.

Raquel corre a su mesa de despacho y comienza a ordenar las cosas mientras el

Ayudante abre la puerta.

                     AYUDANTE

                     Pasa, no te cortes.

                     YOLI

                     Yo venía por lo del anuncio en el periódico.

Yoli muestra el periódico.



12. INT. CASA MANUEL. SALÓN/ COCINA. DÍA.



                                           18
Manuel subraya el anuncio de Encuentros en un periódico. La casa de Manuel es un

piso de clase media con todos los detalles pero sin lujos. Él está en el salón,

inclinado sobre la mesilla central. Su mujer sale de la cocina.

                    MUJER DE MANUEL

                    El café está hecho... No te lo he puesto muy negro porque luego

                    no duermes. Te recuerdo que mañana vamos a ver a mamá y

                    que es su cumpleaños, no quiero que se disguste y he hecho

                    tarta de manzana, no la toques, está en el horno, no vayas a

                    meter algo a calentar, utiliza mejor el microondas si tienes

                    hambre, porque yo me voy a llevar a los niños al cole, que ya

                    llegamos tarde... Te espero para comer.

La mujer sale del apartamento. Manuel se dirige a la cocina, se acerca al horno y

mira la tarta con los trozos de manzana derretidos desbordándose por los extremos;

coge el teléfono y llama a la agencia de contactos.



13. INT. DESPACHO RAQUEL. TARDE.

Suena el teléfono en la agencia de contactos y Raquel hace un gesto a su Ayudante

para que lo coja, pese a estar a su lado.

                    AYUDANTE

                    Encuentros, dígame... Sí, ahora le paso.

Le entrega el aparato a Raquel.



14. INT. BAR. TARDE.

En un bar de ambiente, detrás de la barra, Patty, muy escotada y algo colocada, se

encuentra con dos chicas de su edad que están muertas de risa de la ocurrencia de



                                            19
su amiga.

                   PATTY

                   ¿Tienes negros con la minga muy grande?



15. INT. DESPACHO RAQUEL. TARDE.

Raquel habla serena, con profesionalidad.

                   RAQUEL

                   Mira, yo te puedo ofrecer hombres muy completos, que no le

                   tienen que envidiar nada a nadie, pásate de cuatro a seis,

                   rellenas una ficha, y hablamos más tranquilas.

El reloj da las dieciocho horas digitalmente en la oficina de Raquel, una ficha está

sobre la mesa y una mano de hombre la está repasando con el lapicero...

Es la mano de David, que antes de escribir nada se levanta y se dirige a Raquel.

                   DAVID

                   Oye, que yo no sé cuáles son mis medidas.

                    RAQUEL (SEÑALANDO LA FICHA)

                   Trae, que yo tengo buen ojo, hombre.

Raquel roza con una mano la de José Eugenio, que le entrega una ficha llena.

                   RAQUEL

                   No ha tardado mucho.

                   JOSÉ EUGENIO (PEDANTE)

                   Nescio ipse, o, para que me entiendas: conócete a ti mismo.

                   RAQUEL

                   Pocas satisfacciones me produce esta vida como tratar con

                   clientes tan distinguidos como usted.



                                         20
                    JOSÉ EUGENIO

                    No te compliques y trátame de tú.

                    RAQUEL

                    Este negocio no me da mucho dinero, pero en días como hoy...

                    JOSÉ EUGENIO (DIDÁCTICO)

                    Inurias vitae patienta superamus, o, ya sabes, las injusticias de

                    esta vida las superamos con paciencia.

Raquel ríe divertida.

                    RAQUEL

                    Jo, jo, jo, ji, ji, ji... me matas con tus latinajos

                    JOSÉ EUGENIO

                    ¿Tienes un servicio aquí?

Raquel le señala una puerta, la abre.



16. INT. DESPACHO RAQUEL. LAVABO. TARDE.

Nos encontramos en un servicio con una taza, un espejo, y un lavabo con un grifo.

José Eugenio se hace un turulo con un billete de veinte euros y se mete la línea de

coca que ha partido con una de las fichas. Alucinado se mira en el espejo, sonríe y

se agacha para meterse otra línea.



17. INT. CLUB. LAVABO/ HABITACIÓN. TARDE.

En un lujoso cuarto de baño, sobre el lavabo, la cabeza de un hombre metiéndose

una raya se levanta, es un cliente de alto standing de Sdenka. Mira hacia la puerta.

                    CLIENTE (A VOZ EN GRITO)

                    Después de arriba, más arriba. Después de un buen polvo, otro



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                    buen polvo.

En la habitación del club de alterne, Sdenka mira hacia la puerta del servicio aledaño

y acto seguido vuelve los ojos hacia el periódico que estaba leyendo en la cama.

Sdenka coge el teléfono de la mesilla de noche tras encontrar el teléfono del anuncio

de Encuentros en la prensa. Marca un número y se coloca el auricular en la oreja. Se

escucha un tono.



18. INT. CASA RAÚL. SALÓN. NOCHE.

La casa de Raúl es un modesto apartamento sin apenas decoración: un cuadro de

una mujer mirando la luna de los que se compran con el marco de chapa, un torito

negro sobre el televisor que no está encendido y una mesa camilla con una radio

encima a medio tono con la habitación en penumbra. La mujer de Raúl escucha la

radio con unas gafas de invidente puestas.

Raúl coge el teléfono inalámbrico y sale al pasillo después de tocar el hombro de su

mujer, que le pone la mano en su mano.

                    RAÚL (EN VOZ MUY BAJA)

                    Al habla...

                    RAQUEL(OFF)

                    Tengo ya concertada una cita ideal para ti. ¡Ya verás! ¡No te vas

                    a arrepentir!

FIN DE FLASH BACK



10b. INT. SEMISÓTANO. COMEDOR. NOCHE. CONTINUACIÓN.

Yoli se enjuga las lágrimas.

                    YOLI



                                         22
                    ¡Qué ridícula me siento! ¡Habréis pensado que soy tonta!

                    JOSÉ EUGENIO

                    ¡Sí!

Todos le miran como diciendo “¿Tú qué dices?”.

                    RAÚL (DESAFIANTE)

                    ¿Qué has dicho?, que yo también estoy a punto de llorar.

José Eugenio, cortado, no dice nada, y Raúl se dirige a él recalcando su cobardía.

                    RAÚL

                    Eres un encanto, te invitaría a mi casa a dormir si no te mearas

                    en la cama.

                    JOSÉ EUGENIO (A RAQUEL)

                    Bueno, pero aquí hemos venido todos “a encontrar la felicidad”,

                    no a llorar, ¿verdad, Raquel?

José Eugenio le hace un gesto a Fede, un hombre de mediana estatura y de unos

treinta y cinco años vestido con un frak alquilado, para que le sirva una copa.

Cuando llega, Fede le toca el culo a Raquel; ella se agita con un reflejo, lo que

provoca que a Fede se le derrame un poco de vino en la mano de Raquel. José

Eugenio se la chupa en un gesto muy snob.

Llega el Ayudante, también de frak, con las raciones de tarta. Fede lo auxilia.

                    YOLI

                    ¡Me encanta la tarta de fresa, es mi favorita!

                    RAQUEL

                    No es de fresa, es de cherry, que no es lo mismo.

La gente prueba la tarta y Raquel observa algo preocupada.

                    RAQUEL



                                          23
                     Espero que os guste mucho porque la he hecho con mucho

                     cariño para vosotros.

                     MARTA (SARCÁSTICA)

                     ¡Sí que está buena! Tiene el mismo sabor que las de oferta de El

                     Corte Inglés.

Sdenka no come postre. Se levanta y en ese momento Patty viene del servicio; se

vuelve a sentar. Sdenka la mira con preocupación. Las pupilas de Patty están

dilatadas y sonríe entre nerviosa y otra cosa. Patty le guiña un ojo antes de sentarse;

echa vino en su copa de agua, obviando el vino que le queda en la otra, y retira con

confianza el plato de la tarta.

                     PATTY (HABLANDO ALTO Y DEPRISA)

                     ¡Pero qué apagados estáis, un poco de marcha!

                     JOSÉ EUGENIO (IRÓNICO)

                     ¡Creo que voy a ir al baño yo también!



FLASHBACK

19. INT. BAR DE PATTY. NOCHE

Dos chicas salen del baño cogidas de la mano, se acercan a la barra donde está

Patty atendiendo.

En “Tabú”, el bar de ambiente donde trabaja Patty, hoy es un día animado. La

amplia barra azul está muy limpia; es la fiesta de alguna marca alcohólica y todo

está decorado con motivos publicitarios junto a fotos en blanco y negro de actores

homosexuales como Rock Hudson o Monty Clifft. El espacio es íntimo, discreto,

escasamente iluminado con focos de luz azul. Sdenka viste un vestido granate y

lleva sombras azules de ojos. Está de incógnito observando cómo Patty sirve copas



                                             24
a la fauna cadavérica. Patty se pone los cascos y cambia una canción, Sdenka deja

sobre la barra las llaves de su auto y un paquete de cigarrillos importado.

Sdenka tarda un poco en reconocer a Patty.

                    SDENKA

                    ¿Tú eres Patty?

Patty mueve un orejero del casco.

                    PATTY

                    ¡Sdenka!

Sdenka asiente y Patty hace un gesto de que espere, termina de pinchar el disco y

va hacia ella.

                    PATTY

                    Estoy agobiada de trabajo... ¿Qué te pongo? Te gustará el

                    vodka, seguro... ¿Con naranja, solo? ¿Solo, seguro? Pues

                    seguro...

Ella se pone otro y brinda con ella.

                    PATTY

                    Prost.

Sdenka se queda un poco extrañada.

                    SDENKA

                    Yo me sé un brindis más bonito, mira: Lejaim.

Choca su vaso con el de ella.

                    PATTY

                    Lejaim... Por cierto, ¿qué significa?

                    SDENKA

                    Es judío, significa “por la vida”.



                                           25
Patty da un amplio sorbo.

                   PATTY

                   Pues eso, por la vida... Mira, éste es un poco más viejo, pero

                   vale: Por las nuevas amigas.

                   SDENKA

                   Por las nuevas amigas...

Sdenka da un amplio sorbo y se queda mirando con simpatía a su amiga...

                   SDENKA

                   Y como decimos en mi tierra: ¡Na zdrovye!

Patty brinda.

                   PATTY

                   ¡Nasdrovie!

                   CLIENTE BAR (INTERRUMPIENDO)

                   Oye muy bonito, pero cuando acabéis el curso de idiomas me

                   gustaría tomar una copa...

Las dos nuevas amigas ríen y Patty sirve su copa al cliente. Cuando regresa

pregunta directamente.

                   PATTY

                   ¿Llevas mucho tiempo en Madrid? Seguro que no.

FLASHBACK SONORO: Se escuchan las voces entrecruzadas de varios clientes de

Sdenka preguntándole lo mismo.

                   SDENKA (UN POCO TOCADA)

                   No me preguntes eso...

                   PATTY

                   En ese caso déjame ver tus manos...



                                        26
Sdenka cierra el puño bruscamente.

                    SDENKA

                    No creo en esas cosas...

Patty, confundida, enciende un cigarrillo.

                    PATTY

                    ¿Y en qué crees?

                    SDENKA

                    Soy de los que no creen... mucho.

Termina el disco que estaba sonando. Patty se acerca a la cabina.

                    PATTY

                    Un momento, que tengo que cambiar el disco, ¿Los Red Hot

                    está bien?

                    SDENKA (INDIFERENTE)

                    Vale...

Patty vuelve con la botella de vodka y llena de nuevo los vasos.

                    PATTY

                    ¿Al menos sabrás qué música te gusta?

Sdenka se acerca el vaso a la boca para no hablar y bebe.



20. EXT./ INT. CALLE/ COCHE SDENKA. NOCHE.

Patty está dentro del coche de Sdenka, un Opel Corsa de color amarillo. Sobre la

guantera tiene una guía mini de las páginas amarillas y otra de carreteras. Los

asientos son de felpa gris y hay una bolsa portátil portacedés de cuero junto a una

botella de litro de agua aplastada y vacía que Sdenka aparta al entrar, dándole el

portacedés a su amiga para que lo coloque dentro de la guantera, pero ella abre su



                                             27
cremallera y empieza a sacarlos barajándolos como si fueran un mazo de cartas.

                   SDENKA

                   ¿Qué prefieres, el aria de Nabuco de Verdi, Nina Hagen, los

                   conciertos para piano de Bela Bartók?

                   PATTY (ALUCINADA)

                   ¡Tienes Nina Hagen! Siempre he querido saber cómo suena...

                   SDENKA

                   Claro, tú eras muy pequeña...

                   PATTY

                   Pero una vez vi un clip de ella en la em ti vi, se quedó tocada el

                   día de su boda, su novio la dejó tirada y desde entonces ella

                   siempre canta con un traje de novia hecho una mierda.

                   SDENKA

                   ¿Y no te parece romántico?

                   PATTY

                   Me parece una suculenta gilipollez, si un tío te deja tirada lo

                   mejor es pasar de él, no te parece...

                   SDENKA

                   Claro, claro... No sé...

                   PATTY

                   ¿Y tú no tienes novio?

                   SDENKA

                   Lo detuvieron por rebelde, ya sabes, cuando la guerra: Estonia,

                   Lituania...

                   PATTY



                                          28
                      La puta guerra, siempre las putas guerras.

Sdenka echa los ojos hacia arriba y arranca el vehículo. Exhala el aire

profundamente dolida.

                      SDENKA

                      Tú no sabes lo que es eso.

                      PATTY

                      Mira tía, que también las he pasado putas, que no he nacido con

                      una flor en el culo.

                      SDENKA

                      Perdona , yo no quiero parecerte una persona amargada.

Tuerce hacia otra calle, pone un CD de Pau Casals. Se escucha una música

tristísima de Bach.

                      PATTY

                      De amargada nada, tú eres una tía que vale.

Coge un cigarrillo y lo prende nerviosa.

                      PATTY

                      Haces que me sienta bien pero qué quieres que te diga... No

                      sé...

Abre la ventanilla para echar la ceniza.

                      PATTY

                      No veo paz en ti y al mismo tiempo me haces sentir de una

                      manera que...

                      SDENKA

                      Mira Patty, no guardo el rencor a nadie pero ya no tengo

                      inocencia, soy una esclava.



                                             29
Patty no acierta a decir nada, se queda toda echa polvo mirándola.

Sdenka no dice nada, la mira de soslayo y le toca una pierna.

Hay un instante de silencio en el que ambas comparten un profundo sentimiento de

amistad. Sdenka acelera un poco y pone las luces cortas, van a entrar en un túnel.



21. EXT./ INT. TÚNEL/ COCHE SDENKA. NOCHE.

El túnel tiene pequeñas señales de balizamiento a los lados, son amarillas,

luminosas y escasas.

                    PATTY

                    Hay algo que quiero contarte que nunca le he contado a nadie

                    aunque no sé muy bien por qué...

Sdenka asiente sin dejar de mirar al frente.

                    PATTY

                    Cuando mi madre nos dejó, mi padre nos envió a casa de una

                    tía de la que nunca habíamos oído hablar... Tenía una piscina

                    horrible llena de hojas. Mi hermano y yo nos apostábamos a ver

                    quién aguantaba más sin respirar debajo del agua y que si

                    alguno llegaba a cien mamá volvería.

Salen del túnel.

FIN DE FLASHBACK



22. INT. SEMISÓTANO. BAÑO/ COMEDOR. NOCHE.

(La luz al final del túnel producida por los faros de los coches y el sistema de

iluminación de la carretera, en una relación de fundido, se convierte en la luz del

baño).



                                          30
Manuel se echa agua en la cara y se mira en el espejo. Sale del baño de regreso al

comedor.

Cuando Manuel regresa al comedor todo el mundo se ha ido y lo ha dejado todo

patas arriba, la comida y la bebida están encima de la mesa... ceniceros y colillas.

Manuel se acerca y agarra la pitillera de José Eugenio, con el escudo familiar de los

Pereda de Martos grabado en el anverso.

De fondo se escuchan las voces de la gente hablando en la habitación de al lado.

Patty mira a Manuel desde una zona de penumbra.

Manuel acaricia el escudo familiar, se sienta en el sitio de José Eugenio y con la

mirada perdida, suspira y coge los restos de un whisky; bebe con los ojos cerrados...



23. INT. SEMISÓTANO. SALA DEL ÁGAPE. NOCHE.

                    JOSÉ EUGENIO

                    ...Bueno, y más allá de consideraciones estéticas, ¿qué hace

                    una chica como tú en un sitio como éste, qué tipo de aventura

                    has venido a buscar...?

La zona es un espacio pequeño, semicircular y sin ventanas, decorado con

guirnaldas de papel amarillo. Todos han formado pequeños grupos: José Eugenio y

Marta; Raúl, Sdenka y David; Yoli y Raquel.

                    MARTA

                    ¿Y tú qué, vienes aquí como un corresponsal del “Qué me

                    dices”?

                    JOSÉ EUGENIO

                    No, pero si tu sueño es aparecer en la prensa rosa, sólo hace

                    falta que me lo pidas cariñosamente y hago un par de



                                         31
                    llamadas...

Marta le coge del moflete.

                    MARTA (SARCÁSTICA)

                    ¡Ah, el nene quiere cariño! ¿Cómo dijiste que te llamas, ricura,

                    que tu cara me suena?

José Eugenio le aparta la mano de su cara y la sostiene con delicadeza entre las

suyas. Continúa el duelo.

                    JOSÉ EUGENIO

                    ¿Me      reconoces?    ¡Siempre       creí   ser   el    genio   oculto   e

                    incomprendido de la honorabilísima y muy patética familia

                    Pereda de Martos, y me sorprende que con ese aspecto que

                    tienes    de   pija   insatisfecha,    sin    ofender,     hayas   podido

                    reconocerme... ¡Nunca creí que pudiera tener éxito entre los de

                    mi clase! Perdona, quizás te he juzgado mal... Entonces, ¿me

                    has leído?

Marta extiende los brazos.

                    MARTA

                    ¡Por supuesto!, me encantó tu libro “Cómo dejar de ser un hijo

                    de papá sin dejar de vivir de sus rentas”.

                    JOSÉ EUGENIO

                    ¡No sabes cómo me halagas! Pero creo que te gustaría más mi

                    poemario: “Follé en secreto con un camionero y nadie sabe lo

                    rojo que me dejó el agujero”.

José Eugenio señala con la vista a Raúl. A Marta se le enrojecen los ojos; mira a

José Eugenio con rabia.



                                            32
                     MARTA

                     Mira, lo que te estoy deseando a ti no debería deseárselo a

                     nadie.

José Eugenio mira su copa vacía, le sonríe y se va hacia la barra. Marta se queda

sola, se da la vuelta y mira hacia donde está Raúl, que sigue en otro grupo. Raúl le

esquiva la mirada.



FLASH-BACK

24. INT. COCHE RAÚL. NOCHE.

Raúl, en un Ford Taurus, con bolas de madera en el asiento del conductor, de esas

que dan masaje, conduce furioso. Mira por el retrovisor, aprieta los dientes; los

brazos tensos en el volante. Los ojos enrojecidos. Vuelve la vista al frente. Acelera.



25. INT. HABITACIÓN HOTEL. DORMITORIO. NOCHE.

En una habitación de un hotel de tres estrellas, Marta, sentada sobre la cama, cubre

su cuerpo con una colcha azul hasta el cuello, como si tuviera mucho frío. La tenue

luz que entra por la ventana alumbra su rostro y su ropa, doblada cuidadosamente

en una silla. La mirada de Marta fija, perdida en la puerta cerrada de acceso a la

habitación.

FIN DE FLASH-BACK



23b. INT. SEMISÓTANO. SALA DEL ÁGAPE. NOCHE. CONTINUACIÓN.

Los ojos de Marta miran a Raúl con rabia. Raúl responde: la mira temeroso. Marta

hace un gesto de negación con la cabeza y, afectada, abandona el lugar.




                                          33
26. INT. SEMISÓTANO. COMEDOR. NOCHE.

Marta cruza, casi corriendo, entre Patty y Manuel y se encierra en el baño. Raúl sale

apresurado de la sala del ágape. No ve a Marta. Sale veloz del comedor y del

semisótano.

Manuel tiene un conflicto interno y Patty está puesta hasta el ojo.

Patty se acerca a Manuel y se sienta a su lado; él no la ve, sumido en sus

pensamientos.

                      PATTY

                      ¿Te importa?

Le agarra la pitillera.

                      MANUEL

                      ¡Qué va, qué va!

Se la pasa.

Ella le da la vuelta para verla mejor y la pone en el lado plano. Saca de una bolsita

de plástico medio gramo de coca.

                      PATTY

                      ¿Tienes algo para cortarla?

                      MANUEL

                      ¿Qué?

                      PATTY (DESESPERADA)

                      ¡Para cortarla, para cortarla, tío! ¡UNA TARJETA, UN CARNÉ,

                      ALGO!

                      MANUEL

                      Voy a ver.

Coge la cartera y Patty se la quita. Ve una foto de una niña de 14 años.



                                           34
                    PATTY

                    ¿Qué, te gustan las niñas?

                    MANUEL

                    No digas tonterías, es mi hija.

Patty no dice nada y coge el carné de identidad y se hace una raya... de repente

levanta la cabeza y afirma.

                    PATTY

                    Ya sé, te gustan los niños.

Manuel esta todo flasheado.

                    PATTY

                    No, no, no, ya sé, los no tan niños.

Manuel en estado de shock.

                    PATTY

                    O te gustan más hechos como el pesao ése de José Eugenio.

Le coge un billete de 50 euros y comienza a enrollarlo.

                    PATTY

                    ¿Qué, no pudiste encontrar nada mejor?

Manuel no dice nada ante la verborrea imparable de Patty.

                    PATTY

                    Tú no eres nada feo, deberías venir al bar donde trabajo a

                    conocer un hombre de verdad, seguro que lo encontramos, uno

                    no elige de quién se enamora, ¿tú qué crees? ¿Piensas que

                    tenemos vidas tan distintas? No tío, a los dos nos están jodiendo

                    las mismas cosas, ¿pero sabes lo que no tenemos que hacer?

                    Esconder la cabeza en el hoyo. Deberíamos cruzar esa puerta y



                                          35
                      saber si nos van a querer o no. Fijo. A mí me cuesta quitarme a

                      alguien de la cabeza, pero nunca me había dado tan fuerte como

                      con esta tía.

Se da dos golpes sonoros en la frente y se queda mirándole con ojos estrábicos...

después se mete el turulo en la nariz para contener el aire antes de aspirarlo y

entonces Manuel le tira la coca.

                      MANUEL (IMPULSIVAMENTE)

                      Deja ya esa basura, te está volviendo estúpida.

Patty se levanta.

                      PATTY

                      ¿Sabes lo que cuesta esta basura?

Patty desenrolla el billete y se lo queda.

                      PATTY

                      Nos vemos ahí dentro.

Manuel se queda sentado sin decir nada, con mucha cara de gilipollas, mientras

Patty camina hacia el salón.

FUNDE A BLANCO



27. FLASHBACK. EXT. PARQUE PÚBLICO. NOCHE.

Patty y Sdenka, en un parque por la noche, se columpian juntas borrachas, riéndose

divertidas. Una botella de vodka en una mano de Patty. Las ilumina la luna llena. Los

columpios chirrían.



28. INT. SEMISÓTANO. SALA DEL ÁGAPE. NOCHE.

Suena una música marchosa. Patty se adentra bailando en la sala del ágape.



                                             36
Fede se encuentra junto a la puerta, servil en su actitud, con una bandeja de

chocolates Ferrero Rocher en la mano, tirándose un poco de la sisa del smoking que

le viene corto.

Patty se acerca con un vaso en la mano y toda alucinada a uno de los grupos:

Raquel y Yoli hablan entre ellas.

                    RAQUEL

                    Vaya marcha que tiene la niña, se ve que le ha sentado bien la

                    cena.

                    YOLI

                    Por cierto, qué rica estaba la cena...



FLASHBACK

29. INT. RESTAURANTE ITALIANO. NOCHE.

David y Yoli acaban de terminar de comer en un restaurante italiano. Yoli, algo

tímida, mira una pequeña quemadura que ha hecho David en el mantel, porque ella

no fuma.

David empieza a liarse un cigarrillo con papel de fumar y tabaco Drum.

                    YOLI (ASOMBRADA)

                    La primera vez que te vi liar pensé que te estabas haciendo un

                    porro.

                    DAVID (ALGO MOLESTO)

                    ¿Y por qué dices eso? ¡Tengo aspecto de fumarme un porro!

                    YOLI (FEMENINA)

                    Lo siento, perdona.

Yoli se coge una coleta.



                                          37
                   DAVID (CHULESCO)

                   El perdón a los curas.

Se queda escuchando mientras fuma una canción del hilo musical mientras ella

tamborilea con los dedos de su manita sobre la mesa.

David cambia de tema.

                   DAVID

                   Estoy cobrando el paro, me llevo casi 200.000 pesetas al mes.

                   YOLI

                   Por qué será que si un hombre se casa con una pobrecilla no

                   pasa nada, pero que si una mujer se casa con un hombre pobre

                   es tonta.

                   DAVID

                   Eso de que tanto tienes tanto vales, a mí no... que mi padre era

                   una persona muy trabajadora y le enterramos con una

                   subscripción popular.

                   YOLI

                   Lo he pasado muy bien aquí, cenando contigo, pero déjame que

                   pague yo.

                   DAVID

                   ¿Dónde se ha visto?, ni hablar...

Saca un fajo de billetes atados con una goma.

                   YOLI

                   No, pues pagamos entre los dos...

David pone la cantidad de dinero justa encima del plato.

                   RAQUEL (OFF)



                                           38
                    Hay afinidad pero no hay deseo, el ambiente es frío, pero de

                    repente ella se siente a gusto con él, es como un niño, y por eso

                    no hay deseo.

                    YOLI

                    Mi sueño es poder vivir en el campo o en una granja... ¿Por qué

                    emigraste a la ciudad? La gente dice que yo no entiendo muchas

                    cosas y quizás sea cierto... pero... ¿Qué buen rollo te puede dar

                    una ciudad?

                    DAVID

                    Sí, sí, ya... ese mundo idílico, tus vacas, tus cerdos, la caída del

                    sol a la tarde y los limpios amaneceres con el aire frío

                    hundiéndose en tus pulmones... Tú estás enamorada de un

                    cuento, la realidad no es una peli de rancheros.

                    RAQUEL (OFF)

                    David no soportará su inocencia, él está maleado, aunque es

                    sencillo no es ingenuo y no soportará que le hablen de las

                    maravillas de un ambiente del que ha huido.



30. INT. DESPACHO RAQUEL. NOCHE

Raquel ha despertado de su ensoñación y menea la cabeza con gesto de

desapruebo. En una mano lleva la ficha de David y en la otra la de Yoli; las deja caer

sobre la mesa del escritorio como diciendo “¿Qué voy a hacer con esto?”. Suspira

elevando la cabeza hacia el cielo que se ve desde la ventana: una luna brillante,

redonda como una moneda, parece tranquilizarla un poco, pero de repente suena el

timbre y ella se levanta a abrir muy agobiada...



                                          39
                     RAQUEL (CANSADA)

                     Vaa...

Raquel abre la puerta y aparece Fede, su novio, entrando como una exhalación y

cerrando la puerta con el tacón detrás de él. Fede es la mediocridad personificada:

ni alto ni bajo, ni guapo ni feo, ni gordo ni delgado... Lleva un polo de Green Coast

comprado en el Corte Inglés y unos pantalones de Zara. Intenta ocultar tras su

espalda una rosa plastificada que ha traído como presente.

                     RAQUEL (CONTENTA)

                     ¡Qué pronto has venido, culito de algodón! ¡Estaba agobiadísima

                     y deseando acabar!

                     FEDE (SONRIENDO)

                     ¡Toma!

Le da la rosa y ella le da un beso bien plantado.

                     RAQUEL (AGRADECIDA)

                     ¡Qué tonto eres!

Raquel lo abraza y se acerca a poner la rosa en el portalapiceros y él la sigue.

                     RAQUEL

                     Me vienes como agua de mayo, porque es que hoy no puedo

                     más...! ¡Hay gente a la que no hay forma de echarle una mano!

                     ¡Pero no puedo quejarme, las cosas están saliendo mucho mejor

                     de lo que me esperaba!

Fede la mira con arrobamiento, asintiendo muy deprisa con la cabeza y musitando

sí, sí, sí, atentamente.

                     RAQUEL

                     Hay gente fantástica, ojalá conocieras a José Eugenio y a Marta



                                          40
                    ¡Qué personalidad tiene esa chica! A ver si un día quedamos y

                    nos tomamos unas copas con ella.

                    FEDE (ANIMOSO)

                    ¡Sí, sí! ¡No te apures mi cupidín, que todo está marchando sobre

                    ruedas! ¡Si vieras la paliza que me he pegado esta tarde al

                    ordenar archivos sobre el plan hidrográfico del Duero, seguro

                    que no quisieras estar en mi lugar!

                    RAQUEL (CHINCHOSA)

                    ¡Ni tú en el mío, cielo! ¡Que en estos tiempos no es nada fácil

                    encontrar medias naranjas!

                    FEDE

                    ¡Qué sola está la gente!

                    RAQUEL

                    ¡Si pudieran verse por dentro descubrirían sus zonas erróneas,

                    utilizarían su inteligencia emocional!

                    FEDE

                    ¡Qué suerte tienen de que aún exista gente como tú!

Raquel asiente y él señala con los ojos la luna llena tras la ventana.

                    FEDE

                    ¡Eres como un ángel! ¿Me llevarías a la luna?

Trata de abrazarla y ella le agarra de los mofletes.

                    RAQUEL

                    ¡Pillín, pillín... pero si los ángeles no tienen sexo!

Él le muerde la mano al mismo tiempo que da gruñiditos:

                    FEDE



                                           41
                    ¡Arg! ¡Arg, arg, arg...!

Raquel, que al principio le divertía la broma y se reía, está un poco asustada porque

Fede la empuja con sus gruñidos hasta la ventana abierta.

                    RAQUEL

                    ¡Fede, Fede... Para!

Con gruñiditos más suaves lleva a Raquel hasta la misma ventana y se saca del

bolsillo del polo dos entradas con la boca, pero Raquel no entiende que son para ella

por más que las mueve, al final Fede opta por darle un golpecito con las mismas en

la nariz.

                    FEDE

                    Auuuuuuuuuuuu....

Aúlla mientras ella mira las entradas.

                    RAQUEL

                    ¿La Unión? ¿No se habían separado?

                    FEDE (EMPALAGOSO)

                    Se han vuelto a juntar por ti.

La da un mordisquito en broma al tiempo que hace “Ñam” “Ñam” y vuelve de nuevo

a atosigarla, esta vez a mordiscos. Raquel intenta zafarse.

                    RAQUEL

                    ¡Fede, que me haces daño! ¡Que me haces daño!

Fede la muerde de verdad y ella le aparta de un empujón.

                    RAQUEL (IRACUNDA)

                    ¡Cabrón, que me has hecho daño!

Lo empuja y un jarrón se rompe.

FIN DE FLASHBACK



                                               42
28b. INT. SEMISÓTANO. SALA DEL ÁGAPE. NOCHE. CONTINUACIÓN

Fede se está agachando a recoger un vaso roto. Patty, que esta cerca de Raquel y

Yoli, mueve a Yoli para que bailoteen, pero Yoli sigue la conversación con Raquel.

                   YOLI

                   Qué pena que se rompan unos vasos tan bonitos.

Raquel se muestra fría y distante, intentando evitarla, más preocupada por acercarse

a José Eugenio.

                   RAQUEL

                   Ya.

                   YOLI (ANIMOSA)

                   Hacían un juego precioso con los platos de postre, ojalá todas

                   las personas pudiéramos combinar así de bien. Yo cuidé mucho

                   mi juego de tacitas de té cuando era niña... me lo regaló la

                   abuela. Pobre abuela, papá la quería tanto, pero papa quiere a

                   todo el mundo, es tan bueno con mamá, a veces pienso que

                   aunque yo hubiera tenido un millón de hermanos y no hubiera

                   sido hija única le hubiera dedicado el mismo tiempo, siempre

                   trabajando tanto para nosotras...

Patty se acerca a José Eugenio y baila con él... luego baila en el centro de la pista

como una gogó extasiada... Después se acerca a Sdenka, que esta hablando con

David, y la música cañera cambia a una canción melódica del tipo “Bailar pegados

es bailar”, de Sergio Dalma, y Patty comienza a intentar bailar muy acaramelada con

Sdenka, medio en serio medio en broma. Sdenka la lleva de la mano hasta el sofá y

en ese momento se cruza Manuel, que se pone frente a José Eugenio con una



                                         43
botella de tequila medio llena. Por la puerta entra Raúl, buscando a Marta. Ella entra

instantes después. Manuel está todo nervioso y descamisado, visiblemente

borracho.

                    MANUEL (A JOSÉ EUGENIO)

                    Ahora te vas a enterar de lo que es una locura.

José Eugenio se encuentra expectante.



FLASH BACK

31. INT. APARTAMENTO JOSÉ EUGENIO. HABITACIÓN. AMANECER.

La habitación tiene un secreter de madera de caoba con su silla a juego

correspondiente; ahí está situado José Eugenio, frente al escritorio de su secreter

lleno de papeles emborronados y botellas vacías. Sobre la cama, amplia y

perfectamente hecha, se acaba de despertar Manuel, con el traje arrugado y

sudado. Los lomos rojos de “Los episodios nacionales” en cuero repujado, herencia

de alguna abuela, descansan sobre unos metros de estanterías.

Hay una luz dura como el sentimiento de culpa proveniente del flexo del escritorio.

José Eugenio se levanta de la silla que hay al lado de su secreter y sube la persiana

esquinándose contra la pared; Manuel está echado en la cama con la mirada ida,

parece soportar un peso que le atenazaba, mira de frente.

José Eugenio mira hacia él, se afloja aún más el nudo de la corbata y vuelve a

mirarle, estudiándolo. José Eugenio ha seguido bebiendo mientras el otro se estaba

recuperando; lo mira con sus ojos de borracho que está cargadísimo de beber.

Manuel mira la luz que entra por la ventana.

                    MANUEL

                    Voy a tener que irme... ¿Qué hora es?



                                          44
Mira su reloj y da un pequeño respingo por el susto.

                    MANUEL

                    ¡Mi mujer estará con el alma echa un Cristo!

José Eugenio, que sabe perfectamente lo que le ha dicho su amigo, corre a bajar las

persianas.

                    JOSÉ EUGENIO

                    Ya ves... ¡Todavía es de noche!

                    MANUEL (DESPEREZÁNDOSE)

                    ¡Se está tan bien aquí! ¡Pero tengo que irme!

Se incorpora sobre la cama.

Mira cómo le mira José Eugenio y cambia de tema.

                    MANUEL

                    Oye, ¿por qué no me enseñas algo de lo que hayas escrito?

Le pone una mano en la pierna a José Eugenio.

José Eugenio le mira la mano y hace que con ello Manuel se avergüence.

                    JOSÉ EUGENIO

                    Tengo algo mejor, ven.

José Eugenio dirige a Manuel hacia su biblioteca.



32. INT. APARTAMENTO JOSÉ EUGENIO. BIBLIOTECA. AMANECER.

En la biblioteca, José Eugenio tiene apilados un montón de libros y cuadernos como

una urraca; se siente bien entre sus posesiones intelectuales. José Eugenio coge un

álbum y se lo entrega a Manuel. Manuel lo abre y se queda asombrado de que esté

vacío: los espacios para las fotos están impolutamente vacíos.

José Eugenio lo mira psicóticamente.



                                         45
                    JOSÉ EUGENIO

                    Yo he visto cosas tan hermosas que si pudiera trasladarlas a tu

                    cerebro caerías de rodillas y llorarías...

                    MANUEL

                    Cuéntame, creo que estoy preparado.

José Eugenio sonríe, por fin ha conseguido llevarlo a su terreno. Sirve algo de licor

en su vaso y se lo da a su compañero. Manuel bebe del vaso de su amigo como en

una extraña comunión y José Eugenio coge el vaso de Manuel y lo rebosa de tal

forma que, al beber, algunas gotas se resbalan por sus labios, pero él finge no darle

importancia al asunto. Se sienta, y cerca de él su nuevo amigo.



33.   FLASHBACK.       INT.    MUSEO.       ARCHIVO       BIBLIOTECA.   DÍA./   INT.

APARTAMENTO JOSÉ EUGENIO. BIBLIOTECA. AMANECER.

(José Eugenio se encuentra en un archivo de un museo o biblioteca, muy elegante y

con la madera dominando la decoración, infinidad de libros y legajos con polvo y

tiempo se encuentran diseminados por las anchas y largas mesas de consulta de lo

que podría ser una biblioteca nacional.)

(José Eugenio está con un muchacho negro y dos hombres con aspecto de

profesores. El muchacho negro le pasa un manuscrito.)

                    JOSÉ EUGENIO (OFF)

                    Me encontraba en el piso de unos amigos mirando una película

                    pornográfica.

(El negro le pasa el manuscrito y todos lo examinan.)

                    JOSÉ EUGENIO (OFF)

                    Éramos cuatro contándome a mí. Estábamos viendo una



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                    película sobre sexo anal titulada “Sodomía al límite de lo legal”.

(Los profesores y José Eugenio examinan el manuscrito en cuyo lomo puede leerse

que se trata de un ars amandi incunable.)

                    JOSÉ EUGENIO (OFF)

                    De repente el mayor de nosotros dijo:

(Un profesor hace un comentario sobre el códice.)

                    JOSÉ EUGENIO (OFF)

                    “Si alguno de vosotros quiere que se la chupe o darme por el

                    culo... sólo tiene que decírmelo...”.

(José Eugenio atiende a los comentarios del profesor, señala algo de la rotulación

con la patilla de sus gruesas gafas.)

                    JOSÉ EUGENIO (OFF)

                    Yo estaba muy cachondo así que dije “¿Y por qué no?”, y

                    entonces el muchacho negro que venía con nosotros me sacó la

                    minga y comenzó a mamármela...

Manuel está fuera de sí, su cara es un poema.

(El muchacho negro saca la pluma de José Eugenio y anota unas frases del libro

haciendo un comentario.)

                    JOSÉ EUGENIO (OFF)

                    Y luego me dijo: “¿Nunca has chupado una polla, jamás te has

                    preguntado a qué sabrá?”.

(El muchacho negro hace un comentario señalando con la pluma de José Eugenio

otros legajos cercanos al códice.)

                    JOSÉ EUGENIO (OFF)

                    “A almizcle”, respondí yo.



                                           47
(José Eugenio da una respuesta y todos a su alrededor hacen gestos de aprobación

mientras el mayor de todos sostiene el libro en sus manos.)

                   JOSÉ EUGENIO (OFF)

                   “A ratón”, me dijo otro.

(Uno de los profesores hace un sesudo comentario y pasa el libro a su colega.)

                   JOSÉ EUGENIO (OFF)

                   Así que, como el que no se aventura no pasa la mar, agarré la

                   pesada minga del negro y la sostuve entre mis manos...

Manuel está claramente excitado, los ojos de José Eugenio se clavan en él cuando

habla.

(José Eugenio coge en sus manos el pesado libro que el profesor había pasado al

muchacho negro.)

                   JOSÉ EUGENIO

                   Apenas me cabía en la boca.

(José Eugenio hace esfuerzos para sostener el pesado libro.)

Manuel empieza a toquetearse los muslos, está claramente excitado...

                   JOSÉ EUGENIO

                   Pero al final conseguí metérmela hasta los cojones.

(José Eugenio cierra el libro y se lo pasa a un compañero con una sola mano.)

Manuel está a punto de perder el control.

                   JOSÉ EUGENIO

                   Entonces dije:

                   MANUEL (INTERRUMPIENDO EMPALMADO)

                   ¡PROPÓNME UNA LOCURA! ¡PROPÓNME UNA LOCURA!

Manuel se ha incorporado hecho una loca y espera anhelante con ojos de cordero



                                            48
acribillado la respuesta de José Eugenio, que le mira esbozando una sonrisa

satánica.

FIN DE FLASHBACK



28c. INT. SEMISÓTANO. SALA DEL ÁGAPE. NOCHE. CONTINUACIÓN.

Manuel frente a José Eugenio se bebe la media botella de tequila de un solo trago y

cae desmayado.

FUNDE A NEGRO

                   JOSÉ EUGENIO (OFF)

                   No pasa nada, yo me encargo de él... ¡Que siga la fiesta!



34. EXT. PLANO INSERTO DE CIELO. DÍA

Un cielo azul intenso y nubes blanquísimas que cambian sus formas lentamente.

                   JOSÉ EUGENIO (OFF, CANTANDO CON VOZ DE MARIACHI)

                   “Y ahí, juntitos los dos, cerquita de Dios, será lo que soñamos...

                   Si nos dejan, te llevo de la mano corazón, y ahí nos vamos...”



35. INT. SEMISÓTANO. COMEDOR. NOCHE.

Sobre la mesa del salón se encuentra Manuel tumbado boca arriba mientras, frente

a él, sentado, lo observa José Eugenio.

José Eugenio juguetea con los cubiertos; coge un cuchillo y se divierte con él

haciendo círculos. Manuel empieza a recobrar el conocimiento.

                   JOSÉ EUGENIO (FINGIENDO ACENTO MEXICANO)

                   ¿Qué mi cuate, quisiste hallar el olvido al estilo Jalisco?

Manuel solloza tristemente.



                                          49
                   JOSÉ EUGENIO

                   ¡Pero no llores, nene! No te sientas mal por lo que hicimos... o

                   por lo que no hicimos... ¡Si yo lo que he querido es que no te

                   traicionaras a ti mismo! ¡Si lloras porque no puedes ver el sol, las

                   lágrimas te impedirán ver las estrellas!

Manuel pasa del lagrimeo a los gemidos lentos y ahogados.

                   JOSÉ EUGENIO

                   ¡No puedo creer que te fuera tan mal en aquel bar encantador

                   donde te dejé con esos hombres tan serios! ¿Es que no te

                   gustan mis amigos? ¿O es que sólo te gusto yo? ¡Si te dejé con

                   los más listos de la clase!

Manuel ha pasado de los gemidos a un sollozo difuso y casi imperceptible.

El Ayudante de Raquel pasa detrás, bailando con los auriculares de un walkman

puestos; da una pirueta y sale de escena a lo Michael Jackson, haciendo el paso

lunar.

                   JOSÉ EUGENIO

                   Pero no llores Manuel, Manu, que Dios... escribe derecho en los

                   renglones torcidos... ¡Si yo sólo hice lo que hace cualquier

                   madre amorosa cuando lleva a su niño al cole por primera vez!

                   ¡Qué mayor locura podríamos encontrar que poder iniciarte

                   compartiendo lecho y leche con tres efebos! ¡Nunca me dijiste

                   qué tal te lo pasaste, eh, pillín!

El llanto de Manuel se ha hecho una bola en su estómago.

                   JOSÉ EUGENIO

                   ¡Yo sabía desde el inicio que las clases no te las podría dar yo!



                                           50
                   A mí no me interesa el sexo con hombres... ¡manías! Nunca he

                   podido soportar la idea de tener que empujar la mierda de otro,

                   pero eso no impide que tenga queridos amigos míos que les

                   encante hacerlo. Y tú eres mi amigo, ¿no es cierto? Pero si

                   mentí fue por amistad ¡En cuanto te dejé con mis amigos y me

                   fui por ahí todo borracho me dije: “Eres el último boy-scout, José

                   Eugenio”.

Lo que era llanto ha mutado en rabia; Manuel cierra los puños; su respiración se

acelera.

                   JOSÉ EUGENIO

                   ¡No llores por la leche derramada que seguro que llegará el día

                   en que podrán comprenderte y unirse a ti como una gran

                   hermandad, fundirse en un solo canto tú y todos los elegidos de

                   la Obra!

Manuel está completamente enfurecido; reacciona violentamente y coge un cuchillo

lleno de migas de pan y de gran tamaño y lo persigue por toda la estancia. José

Eugenio corre alrededor de la mesa, riéndose divertido y recitando los

mandamientos.

                   JOSÉ EUGENIO

                   Amarás a Dios sobre todas las cosas.

José Eugenio se pone en actitud de crucificado. Manuel le tiene muy cerca y lo

persigue alrededor de la mesa.

                   JOSÉ EUGENIO

                   No jurarás el nombre de Dios en vano.

José Eugenio engola la voz llevándose una mano a la cara como si contuviera una



                                        51
máscara. Manuel está apunto de alcanzarle en el hombro pero su amigo se

escabulle.

                    JOSÉ EUGENIO

                    Santificarás las fiestas.

José Eugenio eleva las manos como en una plegaria. De no haberse vuelto y correr

rápidamente, Manuel le hubiera cogido.

                    JOSÉ EUGENIO

                    Honrarás a tu padre y a tu madre

José Eugenio se dibuja en el aire una corona santa. Manuel lo tiene frente a él, muy

cerca. Levanta el cuchillo con furia.

                    JOSÉ EUGENIO

                    No matarás.

Manuel le ha tirado un tajo en la cara pero él se ha defendido con el brazo,

llevándose un corte que le rasga el antebrazo y le hace brotar sangre.

Manuel tira rápidamente el cuchillo al suelo sintiéndose culpable y en estado de

shock y mueve la cabeza estúpidamente mientras toma asiento y tiene la vista fija en

nada. José Eugenio por su parte le mira burlón, sonríe con desprecio.

                    JOSÉ EUGENIO

                    NO FORNICARÁS.

José Eugenio coge la corbata de Manuel que estaba sobre la mesa y se hace con

ella un torniquete; acto seguido se da la vuelta y se dirige en silencio y

tranquilamente hacia el cuarto de baño.



36. REWIND. INT. SEMISÓTANO. SALA DEL ÁGAPE. NOCHE.

José Eugenio lleva a Manuel en brazos rumbo al comedor.



                                           52
                    JOSÉ EUGENIO

                    No pasa nada, yo me encargo de él... ¡Que siga la fiesta!

Patty, Sdenka, Raúl, Marta, Raquel, David y Yoli los siguen con la mirada.

Se hace un silencio tenso.

                    MARTA

                    Yo me largo de esta mierda.

Raúl la coge del brazo.

                    RAÚL

                    Todavía no, que tengo que contarte algo.

                    MARTA

                    Llevas queriéndome contar algo toda la noche...

Marta se suelta bruscamente de Raúl y lo mira con rabia.

                    MARTA

                     ...Te escucho...

Él la coge de un brazo porque quiere llevársela pero ella le aparta la mano y se va

hasta una esquina y allí le mira expectante, aguardándole.



FLASHBACK

37. INT. HABITACIÓN HOTEL. BAÑO. NOCHE.

Un cuarto de baño de un hotel de tres estrellas, blancos saneamientos, griferías

doradas, espejos con luces superiores y batientes y todo el repertorio de elementos

para la higiene que la gente se suele llevar de recuerdo a su casa y que no acaban

usando por pena.

Raúl se mira en el espejo del cuarto de baño del hotel, tiene los ojos enrojecidos y el

pelo pegado por el sudor. Se lava la cara con agua y se moja el pelo, vuelve a



                                          53
mirarse con la piel húmeda de quien no se ha secado. A través de un batiente

abierto del espejo observa a Marta esperándole, desvistiéndose a los pies de la

cama: elegante y sumisa, dobla su ropa para que no se arrugue y la coloca en el

asiento de la silla donde está colgada la cazadora de cuero negro de Raúl.

El rostro de Raúl se vuelve cada vez más duro, adquiere una súbita expresión de

rencor que pasa por la confusión, la duda, la rabia y el arrepentimiento; vuelve a

mirarse y a frotarse los ojos, se frota la cara y la oculta un momento en ese gesto

con sus manos, su piel está casi seca, pero sus ojos siguen húmedos y enrojecidos.



38. INT. HABITACIÓN HOTEL. DORMITORIO. NOCHE.

Un dormitorio con una sola cama grande y matrimonial de colcha azul, un par de

sillas, una mesa, un televisor, un mueble bar y una cesta con pequeñas frutas sobre

la mesa. Todo el conjunto es atractivo y discreto.

Raúl entra en el dormitorio y la mira fijamente con rabia; ella, que lo espera desnuda

metida dentro de la cama, sube su colcha hasta el cuello sorprendida, y él pasa de la

rabia al desconcierto, y ella, que ya ha pasado del deseo al desconcierto, se

encuentra sin quererlo en el mismo plano emocional que él y sin embargo la

comunicación no existe.

Raúl coge su cazadora, se la echa al hombro, da la espalda a Marta y se marcha sin

decir palabra y acelera el paso, abriendo la puerta de la habitación con suavidad.

Marta escucha la puerta que se cierra con los ojos abiertos y la mirada fija en el

punto en el que hace un momento estuvo Raúl.

Se escucha un motor de coche que arranca enfurecido.

FIN DE FLASHBACK




                                          54
36b. INT. SEMISÓTANO. SALA DEL ÁGAPE. NOCHE. CONTINUACIÓN.

Raúl se dirige hacia Marta.

En el momento en que Marta tiene cerca a Raúl, le suelta una bofetada que le voltea

la cara. Raúl se vuelve lentamente para mirar fijamente a Marta.

                    RAÚL

                    ¡No se te ocurra volver a tocarme!

Raúl respira hondo para calmar la rabia.

                    RAÚL

                    ¡Mira, soy injusto, he sufrido y te he hecho sufrir! ¡Pero hay

                    situaciones demasiado fuertes y contigo estaba jugando con

                    ventaja!

                    MARTA

                    ¿Pero qué me estás contando?

                    RAÚL

                    ¡Mira, no me comas la cabeza, que tengo unas movidas muy

                    gordas que me las estoy comiendo solo!

                    MARTA

                    ¡Que yo no te como nada, sólo quiero que me digas qué pasó!

                    RAÚL

                    ¿Tú sabes lo que es bailar con tu chica, cuando todos los demás

                    se han ido a casa y están cansados, y tú solo en la pista de baile

                    haciendo trompos con tu chorba? ¡Aquellos momentos fueron

                    increíbles! Y luego ya no te digo bailar...

                    MARTA

                    ¿Pero... de qué me estás hablando?



                                           55
                    RAÚL

                    De mi mujer...

                    MARTA

                    Ajá, ¿y qué pasó?, ¿se le puso el culo gordo, le creció la tripa...?

                    RAÚL (IRRITADO)

                    ¿Que le creció la tripa? ¿Que le creció la tripa? Compramos un

                    perro negro precioso porque mi mujer perdió los ojos...

                    MARTA

                    Pues lo siento mucho, pero ¿yo qué tengo que ver en este

                    culebrón?

                    RAÚL

                    Conocimos a una doctora de los ojos, ¿sabes? Estirada y

                    perfumada igual que tú...

                    MARTA

                    ¿Tú eres subnormal? ¿Y qué pasó? ¿Que te enamoraste de

                    ella? ¿Creíste que merecías algo mejor? ¡Y conmigo que creíste

                    que podías haber tenido una oportunidad... y vas y te

                    acojonas...!

Marta hace un gesto de negación con la cabeza, a manera de reproche.

                    MARTA

                    ¡Qué valientes sois todos!

                    RAÚL

                    Cómo se nota que nunca has querido a alguien de verdad. No

                    sabes lo que dices...

Marta sonríe como diciendo “qué gilipollas”.



                                            56
                     MARTA

                     ¡Pues entonces!

                     RAÚL

                     ¿Tú sabes lo que es no poder ver a quien quieres? ¡Ni la cara de

                     tu madre! Un día tras otro y siempre igual... y que te dé igual

                     estar en tu casa con la luz encendida o apagada porque no ves

                     nada... ¡Pero todo fue por culpa de esta doctora!

Hacen un silencio.

Detrás pasa el Ayudante de Raquel y les mira con cara de sorpresa y susto fingido.

                     RAÚL

                     ¡Yo a mi mujer la amo, Marta!

Marta alucina a colores.

Tras un silencio, a Marta se le ilumina la lucecita, se da cuenta de todo.

                     MARTA

                     ¡Ya está! ¡Por no tener los huevos de joder a la doctora, que ya

                     hay que ser muy hijo de puta, viniste a joderme a mí, y ni

                     siquiera de eso fuiste capaz! ¿Qué clase de basura eres, Raúl?

                     ¡Y yo que pensaba...!

El Ayudante de Raquel acelera el paso y sale de la estancia antes de que la sangre

lo salpique.

Marta se da la media vuelta y se va, Raúl la sigue y la coge del brazo y ella se gira

muy decepcionada y furiosa.

                     MARTA (EXPLOTA)

                     ¡No se te ocurra volver a tocarme!

Los dos quedan frente a frente.



                                             57
                    RAÚL (CABIZBAJO)

                    Perdóname, por favor. Es normal que me odies pero déjame que

                    te explique algo antes de que te vayas.

Marta, tan rabiosa que no puede ni hablar, le mira con un odio capaz de destrozarlo.

                    RAÚL

                    Aquella noche cuando hablábamos en el bar me di cuenta de

                    que no quería hacerte daño y ya en el hotel estaba seguro del tío

                    mierda que era y de lo maravillosa que tú eres. ¡No te mereces

                    nada de esto, Marta! ¡No sabes la vergüenza que he sentido

                    desde que arranqué el coche y te dejé!

                    MARTA

                    Has sido un verdadero gilipollas...

                    RAÚL

                    Lo sé, por eso estoy aquí y te pido que me perdones...

                    MARTA

                    No lo sé, Raúl... ¡Si querías hacerme daño lo has conseguido!

A Raúl se le enrojecen los ojos y le brotan lágrimas, llora en silencio.

Marta toca el hombro de Raúl y lo mira penosamente.

                    MARTA

                    Cuida de tu mujer...

Marta se da la media vuelta sin despedirse de nadie y sencillamente se va...

Entonces Raúl mira a su izquierda y ve que lo está mirando Sdenka llorar, sobre el

hombro de Patty, las dos abrazadas. Raúl huye rumbo al baño.



39. EXT. PLANO INSERTO DE PRADERA. DÍA.



                                           58
Una verde pradera, vacas pastando, un horizonte limpio.



40. REWIND. INT. SEMISÓTANO. SALA DEL ÁGAPE. NOCHE.

                     MARTA

                     Yo me largo de esta mierda.

Raúl la coge del brazo.

                     RAÚL

                     Todavía no, que tengo que contarte algo.

                     MARTA

                     Llevas queriéndome contar algo toda la noche...

Marta se suelta bruscamente de Raúl y lo mira con rabia.

                     MARTA

                     ...Te escucho...

Él la coge de un brazo porque quiere llevársela pero ella le aparta la mano y se va

hasta una esquina y allí le mira expectante, aguardándole.

Raúl se dirige hacia ella.

Patty y Sdenka, que estaban juntas, se han quedado mirando la escena. Sdenka le

hace un gesto a Patty de sentarse en el sofá, dando palmaditas sobre el cojín. Patty

obedece y luego pone la cabeza en el regazo de Sdenka. Sdenka le acaricia el

cabello con suavidad maternal.

                     PATTY

                     ¡Qué manos tan suaves tienes!

                     SDENKA

                     ¿Estás bien?

                     PATTY



                                          59
                   Cuando me acaricias se me pone la piel de gallina.

                   SDENKA

                   ¿Te sientes bien, Patty?

Sdenka sigue acariciándola.

                   PATTY

                   Me podría quedar así toda la vida.

                   SDENKA

                   Tenía muchas ganas de verte. ¿Y tú?

                   PATTY

                   Yo te veo casi todos los días...

                   SDENKA

                   ¿Cómo que me ves todos los días si hace más de seis meses

                   que no nos vemos?

                   PATY (CANTA)

                   Cuando crees que me ves cruzo la pared...

Mueve las manitas como si fuera chinita.

Sdenka muestra su rostro perplejo pero sigue con las manos sobre la cabeza de su

compañera, ahora sin moverlas.

Suena una suite para chelo de Bach.

Patty la interpreta a intervalos y torpemente con la voz. Llega un momento en que la

melodía da una nota en falso.

                   PATTY

                   ¡Ñieeeek! No te preocupes, verás que acabarás tocándola como

                   un ángel...

Patty levanta la cabecita y establece contacto visual. Sdenka la mira como diciendo



                                           60
“cabrona, me has estado espiando”.

                     PATTY (CON SORNA)

                     ...que es lo que eres.

Sdenka se queda mirándola con cara de incredulidad por su confesión sutil de espía.

                     SDENKA

                     ¿Pero qué has estado haciendo?

                     PATTY

                     ¿Además de seguirte a todas partes?

Al fondo, el Ayudante de Raquel cruza como un fantasma la estancia, apresurado,

con la chaqueta al hombro.

                     SDENKA

                     ¡Tú no estás bien, Patty!

                     PATTY

                     Tú sí que estás bien, Cenicienta, la pobre puta rescatada por un

                     príncipe para llevársela a un palacio donde pueda ser feliz

                     tocando el chelo para siempre.

Sdenka se levanta indignada como para decir algo pero Patty se adelanta.

                     PATTY

                     ¡Oh, qué tarde es ya!...

Mira su reloj de muñeca.

                     PATTY

                     ...¡Tu carruaje se habrá convertido en una calabaza podrida!

Sdenka mira cómo le corre a Patty un hilito de sangre por un agujero de la nariz. Se

acerca a ella, le limpia con el pulgar el hilito de sangre y se lo muestra.

Patty echa mano a los bolsillos y busca un momento y saca unos papelillos de



                                              61
fumar... Se trata de limpiar varias veces y la pasta que se le hace la va tirando al

suelo. Vuelve a mirar a Sdenka.

                     PATTY

                     ¿Nunca me quisiste, verdad?

                     SDENKA

                     Sí, pero no de la forma que tu querías.

                     PATTY

                     ¿Y si lo sabías para qué seguiste haciéndome daño?

                     SDENKA

                     Si es lo que menos he querido, a mí me duele verte así.

Sdenka se sienta a su lado y saca un pañuelo y le intenta limpiar, pero Patty le quita

el pañuelo y se limpia ella sola.

                     PATTY

                     Si algo no necesito es de tu compasión, que para eso ya me

                     tengo a mí.

                     SDENKA

                     Sabes que puedes contar conmigo para lo que quieras.

                     PATTY

                     Para lo que quiera no.

Le devuelve el pañuelo.

                     SDENKA

                     ¿Para qué viniste a la cena?

Se guarda el pañuelo.

                     PATTY

                     ¿Y tú?



                                          62
                     SDENKA

                     Ya te lo dije, le pregunté a Raquel si vendrías y me dijo que sí.

                     PATTY

                     Pues aquí me tienes.

                     SDENKA

                     Tú eres importante para mí.

Le coge las manos.

                     SDENKA

                     ¡Me has hecho mucho bien!

Hay un momento de silencio y las dos se miran con los ojos semicerrados.

                     PATTY

                     Pues yo me estoy volviendo loca.

Le aparta la mano.

                     SDENKA

                     Me has hecho mucha falta, llegué al club de encuentros para

                     hallar a alguien como tú y es una pena...

Patty la corta.

                     PATTY

                     Sí, es una pena.

Patty mira a Sdenka con resignación y serena tristeza.

Se abrazan las dos y mientras están abrazadas, Sdenka mira a Raúl, que está

llorando.

                     PATTY

                     ¿Qué, la última y nos vamos?

Patty mira hacia la barra en la que están David y Yoli.



                                            63
41. EXT. PLANO INSERTO DE MANZANOS. DÍA.

En un huerto, las manzanas rojísimas brillan al sol. Unas cuantas sobre el césped.



42. REWIND. INT. SEMISÓTANO. SALA DEL ÁGAPE. NOCHE.

Raúl se dirige hacia Marta.

Patty y Sdenka, que estaban juntas, se han quedado mirando la escena. Sdenka le

hace un gesto a Patty de sentarse en el sofá, dando palmaditas sobre el cojín. Patty

obedece y luego pone la cabeza en el regazo de Sdenka. Sdenka le acaricia el

cabello con suavidad maternal.

Raquel aprovecha esa cascada de intimidad que de repente se cierne sobre ellas

para reunir a David y a Yoli.

                    RAQUEL

                    ¡Bueno, chicos, que no decaiga! ¡Voy a invitaros a un alcohol

                    que apuesto que no habéis probado en vuestra vida!

Yoli y David dudan como saliendo de una ensoñación.

                    RAQUEL

                    ¡Venga, Yoli, David, seguidme, que quiero que probéis una

                    bebida que es como las flechas de cupido!

Hace “clap” con la boca y suena como el corcho de una botella mientras hace el

gesto de lanzar una flecha con un arco invisible.

Yoli y David se quedan mirándose como diciendo: “¿Y ésta qué dice?”.

Raquel conduce a David y a Yoli hacia la cocina.



43. INT. SEMISÓTANO. COCINA. NOCHE.



                                          64
Nos encontramos en una cocina rudimentaria y funcional, compuesta de una mesa y

dos sillas, amén de los electrodomésticos anticuados pertinentes. Más aburridos que

una mona, el Ayudante y Fede están derrengados sobre las sillas. El Ayudante se

peina como para marcharse y se ajusta la camisetilla ceñida al cuerpo.

Raquel saca de un armarito una botella con una etiqueta que pone “Lágrimas de

diosa” y tiene unos motivos asiáticos con dibujitos de Shiva.

Raquel les da unos vasitos a sus invitados y les sirve.

                    RAQUEL

                    Cuenta la leyenda que en el río Ganges la diosa Visnú llegó a

                    sentirse tan sola que sus lágrimas desbordaron el río...

Las caras de abotargamiento de Fede y el Ayudante reflejan una impasibilidad total

ante las triquiñuelas a las que Raquel les tiene acostumbrados; sin moverse de sus

sillas escuchan como a la lluvia. Yoli y David se miran algo asustados. Ambos miran

sus vasos sin atreverse a beber. Ante el poco éxito de su estrategia, Raquel les

empuja levemente hacia el salón mientras les dice:

                    RAQUEL

                    Bueno, les dejo, porque estoy segura de que vosotros dos tenéis

                    muchísimo en común.

Raquel da media vuelta y, tras cerrarla, recarga la espalda en la puerta. Mira a Fede

y al Ayudante con expresión de “No puedo más”.



44. INT. SEMISÓTANO. SALA DEL ÁGAPE. NOCHE.

David y Yoli se ríen mirando los vasos de chupitos, un poco por la situación, un poco

por los gestos precipitados de Raquel.

                    DAVID



                                          65
                     ¿Tú te vas a beber eso?

                     YOLI

                     Para brindar... pero tiene un color... un color raro, ¿no?

                     DAVID

                     Ahí seguro que tendrá que haber algo mejor.

Señala la barra, un tablón sobre dos sillas donde hay botellas, un cubo con hielos y

vasos de plástico.

David y Yoli se acercan caminando y dejan sobre la mesa los vasitos del licor

Visnú...

                     DAVID

                     ¿Te gusta el whisky? Yoli, ¿verdad?

                     YOLI

                     Gracias, David. Prefiero ron con cola.

                     DAVID

                     ¿Te importa que coja los hielos con la mano?

                     YOLI

                     No, claro que no. Mi padre dice que ahí está el secreto de sus

                     cocktails.

David sonríe y sigue el juego.

                     DAVID

                     El mío no se cambia de ropa para que haya buena cosecha.

                     YOLI

                     ¿De dónde eres?

                     DAVID

                     Aquí tienes tu copa.



                                            66
Yoli le mira a los ojos mientras bebe.

                    DAVID

                    Soy asturianu...

David ríe su propia gracia tras exagerar el acento asturiano.

                    DAVID

                    ...de un pueblo pequeño a hora y media de Oviedo...

                    YOLI (ADMIRADA)

                    ¡Asturias! ¡Me gustaría mucho conocerla! En Oviedo la marcha y

                    en Gijón la playa.

                    DAVID (CON HUMOR AMARGO)

                    En mi pueblo si quiero marcha tengo que sacar la radio a la

                    terraza.

                    YOLI (FASCINADA)

                    ¡Qué maravilla, ojalá pudiera vivir yo en un lugar tan tranquilo!

                    ¿Es bonito?

                    DAVID

                    Todo lo bonito que puede ser un pueblo.

                    YOLI

                    ¿Y entonces por qué te fuiste?

                    DAVID

                    Porque hay muchas casas abandonadas y cuando atardecía y

                    sólo podía pensar en la muerte...

David va a decir algo pero en lugar de ello se echa un chorro más de whisky.

Al fondo pasa el Ayudante de Raquel, se detiene un momento a ponerse unos

walkman y sigue su camino.



                                          67
                   DAVID

                   Ya no queda gente joven.

                   YOLI (CURIOSA)

                   ¿Vivías con tus padres?

David asiente mientras bebe.

                   DAVID

                   Sí, son ya muy mayores. Mi madre me tuvo a los cuarenta, creía

                   que ya no iba a tener hijos y llegué yo de sorpresa.

                   YOLI (CARIÑOSA)

                   ¡Como un pequeño milagro!

Hace como si brinda por ello con la copa.

                   DAVID (MELANCÓLICO)

                   Sí, qué curioso, eso dice mi madre

                   YOLI

                   ¿Y qué es de ellos?

                   DAVID

                   Ahí están, en el pueblo... No es una vida fácil pero se han hecho

                   a ella.

David hace un pequeño silencio, se rasca la cabeza y cambia el tema algo pesaroso.

                   DAVID

                   ¿Y a ti qué tal te va?

Yoli encoge los hombros.

                   YOLI

                   Bien.

Sonríe.



                                            68
                   DAVID

                   ¿Y qué te trajo a este sitio?

                   YOLI

                   ¿Me pones otra copa?

David le sirve otra copa de lo mismo y él se pone también.

                   YOLI

                   A lo mejor te va a parecer un poco tonto, pero abrí el periódico

                   un día y vi un anuncio con un angelito rosa con alas de

                   algodón... yo creo que conocer gente está bien.

                   DAVID (DIVERTIDO)

                   Ya sé de qué anuncio me hablas.

                   YOLI

                   ¿Y tú?

                   DAVID

                   “Lo mejor de la soledad es poder salir de ella”, lo leí en un libro...

                   Mi profesor de bachillerato se fue del pueblo porque ya no había

                   a quién dar clase y me encontró una pensión donde podía estar

                   con mi perro, Argos, y un trabajo... ¿Conoces el Círculo de

                   Lectores?

Yoli asiente.

                   DAVID

                   Reparto libros y además puedo leerlos.

                   YOLI

                   Yo soy profesora de niños pequeños... apenas he empezado,

                   llevo casi dos años...



                                            69
Hace el gesto de la uve con sus manos y David la mira con afecto y aprobación.

                    YOLI

                    La verdad es que me siento muy afortunada.

                    DAVID

                    Yo también.



45. EXT. PLANO INSERTO DE SEMBRADÍO. DÍA

Un sembradío de espigas doradas movidas por el viento; el cielo azul claro.



46. REWIND. INT. SEMISÓTANO. COCINA. NOCHE.

Raquel empuja levemente a David y a Yoli hacia el salón mientras les dice:

                    RAQUEL

                    Bueno, os dejo, porque estoy segura de que vosotros dos tenéis

                    muchísimo en común.

Raquel da media vuelta y, tras cerrarla, recarga la espalda en la puerta. Mira a Fede

y al ayudante con expresión de “No puedo más”.

El Ayudante se dirige a los dos.

                    AYUDANTE

                    ¿Qué? ¿Cómo están mis chicos, cansados? Pues yo les dejo en

                    esta noche tan animada.

El Ayudante, como impulsado por un resorte, se dirige apremiante a Raquel.

                    AYUDANTE

                    Si no te importa, Raquel, yo me voy a ir a cantar, que ya he

                    acabado mi turno.

Raquel asiente.



                                         70
                   FEDE

                   ¿A cantar?

                   AYUDANTE

                   ¡A cantar bingo bajo las luces de colores!

Se echa la chaqueta al hombro y se va guiñando un ojo.

                   RAQUEL

                   ¡Qué desastre! ¡Qué desastre! ¡Esto es un verdadero horror!

Fede, para intentar consolarla, le pone dos vasitos de Visnú... y se acerca a ella

sonriendo. Raquel hace un gesto de rechazo con la mano y se enfada.

                   RAQUEL

                   ¿Pero tú crees que me voy a beber esa mierda de tres euros?,

                   ¡si me puedo quedar ciega!

                   FEDE

                   ¿Tranquila mi amor, qué quieres que te traiga?

                   RAQUEL

                   Nada, no quiero nada... ¡Lo que quiero es acabar con esto!

                   FEDE

                   No sufras, mujer, las cosas no están saliendo tan mal.

                   RAQUEL

                   ¡Qué no están saliendo tan mal! ¡Esto va a acabar peor que

                   cuando cocinaste tortuga para mis padres!

                   FEDE

                   ¡Pero verás que todo saldrá bien, aún queda mucha noche!

                   ¿Qué te preocupa tanto?

Se acerca como para hacerle una caricia y ella le hace un gesto de rechazo.



                                         71
                   RAQUEL

                   ¿Pero no ves? ¿No escuchaste lo que dijo Marta? ¡Tiene toda la

                   razón, esto es una mierda! ¡Sólo falta que tengamos que llamar

                   al Samur!

                   FEDE

                   ¡Y en qué buena fiesta que se precie no hay un borracho perdido

                   o una mujer ofendida!

Raquel se pone a reflexionar, ensimismada, dubitativa.

                   RAQUEL

                   ¡No entiendo tanto interés de Marta por Raúl! ¡Si es tan vulgar!

                   ¡O a lo mejor por eso, claro, no se sabe! ¡Pero qué te puedes

                   esperar de un hombre así! ¡Y José Eugenio, el pobre, que es un

                   santo!... Lo que no entiendo es por qué me llama preguntando si

                   viene Manuel, Manuel si viene José Eugenio, Raúl si viene Marta

                   y Marta que viene sólo si viene Raúl, y las otras dos igual. ¡Pero

                   qué es esto!

                   FEDE

                   Para, para...

                   RAQUEL

                   ¡Vamos, y son los únicos clientes que quedan, porque de todos

                   los demás ni el menor interés! ¡Si esto no funciona! ¡Si apenas

                   sale para cubrir los gastos!

                   FEDE

                   ¡Piensa en todos los corazones solitarios a los que has dado una

                   esperanza! ¡TÚ ERES SU RAYITO DE LUZ!



                                         72
                    RAQUEL

                    ¡Yo no soy la Madre Teresa! ¡Yendo de buena samaritana no se

                    pagan las letras del piso! ¿Para esto estuve cuatro años en

                    Empresariales? ¡Quieres que vivamos toda la vida como unos

                    pobres miserables con nuestra hipoteca y nuestras deudas! ¡Yo

                    no nací para deber dinero a los bancos! ¡Yo valgo mucho más...!

                    FEDE (ENTUSIASTA)

                    ¡Tú vales tu peso en oro! ¡No debes venirte abajo ahora! ¡Activa

                    el foco de tu energía positiva!

                    RAQUEL (RESIGNADA)

                    ¡La lucha es insufrible! ¡No sé qué karma estoy pagando! ¡Pero

                    tienes razón, no está en mí actuar como una persona fracasada!

                    FEDE

                    ¡Esta es la Raquel por la que palpita mi corazón!

Se lleva las manos al pecho como un trovador.

                    RAQUEL

                    ¡Dejémonos de tonterías! ¡Quiero verte animado y simpático...

                    haz un esfuerzo! ¡ESTA FIESTA VA A SALIR BIEN O DEJO DE

                    LLAMARME RAQUEL!



47. EXT. CALLE. NOCHE.

Marta está en la calle delante de su Volkswagen Golf color verde manzana último

modelo que tiene una nota puesta en el parabrisas. Una luz mortecina de una farola

aderezada con los débiles tubos de neón de un bar vecino son la única luminosidad

de una noche sin luna. Marta lee la nota.



                                            73
Nota:

Lo mío no son las palabras. No sé si habré sabido pedirte perdón. Me gustaría de

veras hablar contigo de toros otra vez.

                                  626 252 257

Marta arruga la nota y la arroja a la acera. Se mete en su coche y se dispone a

cerrar la portezuela, pero no acaba de hacerlo, reflexiona un momento, su rostro

parece cavilar algo, estira la mano hasta el suelo y coge la nota hecha una pelota, la

estira, la abre y esboza una sonrisa maliciosa.



48. INT. SEMISÓTANO. BAÑO. NOCHE.

Raúl golpea con el puño el espejo y lo cuartea. Su propia imagen se ve

distorsionada. Se mira el puño y lo tiene lleno de sangre. José Eugenio sale tranquilo

del váter con la corbata de Manuel haciéndole torniquete y papel higiénico en el

corte de su brazo empapado en sangre.

José Eugenio mira a Raúl con parsimonia y después le dice a través del espejo:

                    JOSÉ EUGENIO

                    Parece que nos estamos divirtiendo.

Raúl da media vuelta para enfrentar a José Eugenio. Suena el móvil de Raúl y él

extrae de su bolsillo un móvil y lo despliega.

                    RAÚL

                    ¿Sí?

Hay un silencio tenso en el que Raúl no dice nada y fija su mirada en José Eugenio.

Se guarda el móvil en el bolsillo de su pantalón y cuando saca la mano lo hace

cerrando el puño para inmediatamente golpear la cara de José Eugenio, que lo lanza

del impacto de nuevo hasta la taza del váter, abriendo, su cuerpo catapultado en su



                                           74
camino, la puerta de entrada. José Eugenio, con la cara entre las manos y sentado

indecorosamente, se da cuenta de que toda la sangre de su rostro, excepto un hilillo

de sangre de su fosa nasal derecha, pertenece al puño cortado de Raúl, que le mira

como diciendo “que te aproveche”, y sale por la puerta.

José Eugenio se levanta andando lentamente hacia el espejo, y sonriendo alegre y

feliz abre el grifo del agua; desprende de su brazo la pasta hecha con el papel

higiénico y su herida ha sanado milagrosamente; también ha sanado su fosa nasal, y

su cara, según corre el agua, se vuelve fresca y lozana. Su buen humor se hace

patente mientras canta “La interesada”, de Chava Flores.

                    JOSE EUGENIO (CANTANDO)

                    Si yo te bajara el sol, quemadota que te dabas....

                    si te bajara la luna, cómo diablos la cargabas...

                    si te bajaba una estrella, vida mía te deslumbrabas...

                    mejor no, no te bajo el sol, ni la luna, ni la estrella pa’ que no te

                    pase nada...

Repite silbando la melodía de la última línea.



49. INT. SEMISÓTANO. COMEDOR. NOCHE.

Manuel derrumbado en una silla en estado de shock, ausente por completo.



50. INT. SEMISÓTANO. SALA DEL ÁGAPE. NOCHE.

Raquel y Fede han salido decididos de la cocina. Éste último lleva una botella de

Chivas Regal de litro y medio del tipo regalo. A Raquel la sigue Fede como un

perrillo; se dirigen hacia la barra, Raquel luciendo su sonrisa de presentadora de

televisión y Fede obediente, obsequioso y dispuesto. En la sala del ágape se



                                          75
encuentran Sdenka, Patty, Yoli y David. Se escuchan risas animadas, el ambiente es

distendido y festejador.

                    PATTY

                    ...¡Pues yo me sé uno buenísimo!

Todos le hacen corro. Fede y Raquel se incorporan al grupo.

                    PATTY

                    Primer acto: Un chaval pajeándose en el baño. Segundo acto: El

                    chaval está a punto de correrse. Tercer acto: La madre del

                    chaval abre la puerta del baño y el chaval se corre... ¿Cómo se

                    llama la película?

Todos ponen cara de aprobación y sonríen.

                    PATTY

                    ¡Todo sobre mi madre!

Todos ríen menos David, que se encoge de hombros.

                    DAVID

                    No lo cojo...

                    RAQUEL

                    ¡Qué sí, que sí... que es una peli de Amenábar!

Se descojonan todos menos David y Raquel, y Fede se tapa la boca para no reírse.

                    PATTY

                    ¡Que no, tía, que es de Almodóvar!

David habla como para su camisa.

                    DAVID

                    ¿Almodóvar?

                    RAQUEL



                                         76
                    ¿Dónde están Marta y Raúl?

                    PATTY

                    ¡Y Manuel!

                    SDENKA

                    Se han ido.

Fede levanta la botella de Chivas con orgullo y alza la voz.

                    FEDE

                    Una copita de esto seguro que le vendrá bien...

                    DAVID

                    Una copita de esto nos vendrá bien a todos

Yoli coge dos vasos, uno para ella, otro para David.

                    PATTY

                    Vamos pa’ allá.

Patty encabeza el grupo, todos la siguen y Fede coge dos vasos vacíos de la barra.



51. INT. SEMISÓTANO. COMEDOR. NOCHE

Manuel está sentado, perdido, desplomado en la silla... Todos se sorprenden de ver

a Manuel así. Frente a él se pone Patty, que le da cachetitos.

                    PATTY

                    Tío, tío...

Manuel vuelve en sí, y entonces ella le pega por última vez.

                    PATTY

                    Tío...

Manuel revive, vuelve en sí desconcertado. Se lleva la mano a la cara y su expresión

es de mucha culpabilidad; todavía no sabe dónde está y de pronto reacciona



                                          77
desproporcionadamente.

                   MANUEL

                   ¡Lo he matado! ¡Lo he matado!

Manuel todavía está borracho, como delata su voz y sus movimientos torpes. A todo

esto, Fede se pone a hacer de camarero sirviendo copas a todo el mundo.

                   RAQUEL (GRITANDO)

                   ¿A QUIÉN? ¿DÓNDE ESTÁ JOSÉ EUGENIO?

Raquel mira a los pies de Manuel y recoge un cuchillo con sangre seca.

José Eugenio aparece, saliendo del cuarto de baño impecablemente vestido, con la

corbata de Manuel perfectamente anudada con nudo doble.

                   JOSÉ EUGENIO(SOLEMNE)

                   ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No temáis, soy

                   yo. Paz a vosotros.

El grupo queda en silencio, desconcertado.

                   MANUEL (A JOSÉ EUGENIO)

                   ¡Qué bien te sienta mi corbata!

                   JOSÉ EUGENIO

                   Al César lo que es del César...

José Eugenio se quita la corbata y se arrodilla para ponérsela a Manuel en su

camisa.

                   JOSÉ EUGENIO

                   ...Y a Dios lo que es de Dios...

Se coge un vaso que hay encima de la mesa y que debe ser de alguno de los

comensales y le da un trago.

                   RAQUEL (HACIENDO PAZ)



                                         78
                      Ahora que estamos todos juntos, deberíamos brindar... ¿No

                      creéis?

José Eugenio, puesto en pie, alza la voz y lanza su brazo con el vaso lleno de

bebida en un gesto político-teatrero.

                      JOSÉ EUGENIO

                      ¡Por la esperanza de que los débiles se encuentren y así dejen

                      de ser tan tristes!

Patty alza su vaso a José Eugenio y le dice a la cara.

                      PATTY

                      ¡Por José Eugenio, el más débil y triste de todos nosotros!

Patty se da la vuelta para brindar con los demás.

                      JOSÉ EUGENIO (DIRIGIÉNDOSE A PATTY)

                      ¡Pobre niñ...!

David, interrumpiendo, eleva la voz por encima de la de José Eugenio y éste se

calla. Para más inri, brinda delante de su cara.

                      DAVID (INTERRUMPE)

                      ¡Por José Eugenio...

Manuel se levanta mareado y Sdenka choca su copa con él y brindan todos. Nadie

brinda con José Eugenio, ni Raquel ni Fede, que han quedado al margen.

                      DAVID

                      ....nuestro salvador!

Todos ríen la gracieta de David menos Fede, Raquel y José Eugenio.

Cuando todos callan, José Eugenio se ríe solo sardónicamente, mira hacia Raquel y

le guiña un ojo como diciendo “esto no tiene importancia”. Acto seguido brinda con

ella todo sonrisas.



                                              79
                   JOSÉ EUGENIO

                   ¡Por mi anfitriona!

Raquel accede a brindar con él nerviosa, y José Eugenio le habla al oído.

                   JOSÉ EUGENIO

                   Raquel, ¿podría hablar un momento contigo a solas?

                   RAQUEL

                   ¡Claro, claro!...

José Eugenio la coge del brazo y se la lleva rumbo a la sala del ágape. Fede y

Manuel los siguen inquisitivos con la mirada. Se oyen cuchicheos y risitas en el

grupo. Fede, que está aislado, se pone una copa a sí mismo con preocupación.

Manuel lo mira y le sonríe y le hace gestos con la mano para que se acerque, para

que se incorpore al grupo.



52. INT. SEMISÓTANO. SALA DEL ÁGAPE. NOCHE.

Raquel y José Eugenio, de pie y con las copas en la mano, se encuentran frente a

frente. Raquel está nerviosa y José Eugenio, maquiavélico y seductor.

                   RAQUEL

                   Lamento si notas un poco de tensión aquí, pero todos hemos

                   bebido y hay gente que no se sabe comportar cuando bebe.

José Eugenio la toca con unas maneras muy suaves y galantes.

                   JOSÉ EUGENIO

                   Tranquila, Raquel, si todos me parecen muy simpáticos... Sobre

                   todo ese chico, Raúl, que ha sido una pena que haya tenido que

                   abandonar la fiesta...

                   RAQUEL



                                            80
                   Espero que lo haya hecho en buena compañía, porque Marta

                   también se fue, ¿no?

                   JOSÉ EUGENIO

                   Seguro que se entienden muy bien, porque los dos son

                   excelentes personas... Raúl, un poco tosco...

Raquel afirma con la cabeza.

                   JOSÉ EUGENIO

                   ...pero es un tipo que me ha demostrado que tiene muy buena

                   mano izquierda. En cuanto a Marta, es una mujer que ha sabido

                   sacar lo mejor de mí mismo... Confío en que haga lo mismo con

                   Raúl...

José Eugenio ríe pícaramente.

                   JOSÉ EUGENIO

                   ...No creo que tenga muchos problemas.

Raquel ríe animada y hace con la mano un gesto de gatita juguetona:

                   RAQUEL

                   ¡Ay, cómo eres, José Eugenio!

                   JOSÉ EUGENIO

                   ¡Salieron con tanta prisa...! ¡Me gustaría mantener el contacto

                   con ellos! ¿Tienes sus datos?

                   RAQUEL

                   ¡Por supuesto, casi podría hacer un sinfín de novelas de todos

                   mis clientes...

Raquel le propina a José Eugenio un golpecito cariñoso en el hombro.

                   RAQUEL



                                          81
                   ...pero el escritor eres tú!

                   JOSÉ EUGENIO

                   Pues entonces ya quedaremos para intercambiar material.

                   Aunque yo no sé qué te podría dar...

Raquel ríe seducida y nerviosa.

                   RAQUEL

                   Eso ya lo hablaremos con más calma. Que no me cabe duda de

                   que recibiría mucho de ti.

                   JOSÉ EUGENIO

                   ¡Trato hecho!

Ambos chocan sus copas con un brillante “chin”. Cuando Raquel retrocede el brazo,

se da cuenta de que le tiembla la mano, haciendo entrechocar los hielos. Mira a

José Eugenio mientras bebe.

                   JOSÉ EUGENIO

                   ¿Y ahora qué se te ocurre para animar la fiesta?



53. INT. SEMISÓTANO. COMEDOR. NOCHE.

La botella de Chivas está casi vacía, todos en grupo ríen, rememorando felices

momentos de la noche. Fede está entretenido con las chanzas del grupo, y Manuel,

ya recuperado, vuelve de nuevo al bebercio.

                   FEDE

                   ...¡Y la cara de Manuel, y la cara de Manuel, y la cara de

                   Manuel...

                   PATTY

                   ...y la cara de Manuel cuando se vino al suelo!



                                           82
Patty mira a Fede como pidiendo su complicidad y se dirige directamente a él.

                    PATTY

                    ¿Aquí mezcláis con agua las botellas o es todo garrafa?

                    FEDE

                    ¡Aquí pura calidad!

Agarra la botella casi acabada de Chivas Regal.

                    PATTY

                    Pues échame un poco más. Que yo sí sé apreciar la calidad...

Patty guiña pícaramente un ojo a Sdenka.

                    PATTY

                    ...no como otros.

Patty mira con simpatía a Manuel

                    MANUEL (BROMEANDO)

                    ¡Nunca mais, nunca mais!

Fede le sirve a Patty.

                    FEDE (A PATTY)

                    Pero ten cuidado, que para ti ya no hay más vasos.

Fede le sirve las últimas gotas.

                    PATTY (LAMENTÁNDOSE)

                    ¡Vaya, ya no hay para los demás!

                    DAVID

                    ¡Siempre nos quedará el Visnú!

Yoli imita burlonamente a Raquel, haciendo befa y mofa de la misma.

                    YOLI

                    ¡Las lágrimas de la diosa!



                                          83
Risas entre Yoli y David.

                      DAVID

                      Es una bebida exclusiva de la casa que no sé si sirve para el

                      amor, ¡pero para desatascar tuberías no tiene precio!

Todos ríen menos Fede, que mira avergonzado la etiqueta de Chivas.

                      SDENKA

                      ¡Pues vayamos a buscar el desatascador!

                      FEDE

                      Vamos para allá.

Sdenka se dispone a salir rumbo a la sala del ágape y todos la siguen, pero antes de

entrar, aparecen en la puerta José Eugenio y Raquel; Raquel delante, con una caja y

con un micrófono inalámbrico.

                      RAQUEL (HABLANDO POR EL MICRÓFONO)

                      ¡Todos al escenario!, ¡llegó la hora de triunfar!

Raquel hace un gesto similar al logotipo de la serie televisiva “Operación Triunfo”, y

después se lleva las manos a los oídos por las reverberaciones del micro, que

suenan en la sala del ágape, donde está conectado el sistema de megafonía.

Entonces Raquel, azorada, baja el brazo, apaga el micro y mira al grupo como

diciendo “la jodí”.



54. INT. SEMISÓTANO. SALA DEL ÁGAPE. NOCHE.

Un sonido chirriante, similar al que produjo Raquel, suena en el interior de la sala.

En un televisor de color de 17 pulgadas vemos un primer plano de José Eugenio

diciéndole algo a Raquel al oído.

Fede está con una cámara; arrodillado al lado del televisor, David está sintonizando



                                            84
el karaoke. Fede baja la cámara, como si no se creyera la complicidad entre Raquel

y José Eugenio; Yoli y Sdenka hablan juntas de pie. Patty y Manuel están sentados

en el sofá. Patty señala hacia José Eugenio como insultándole. En el televisor, José

Eugenio hablando al oído con Raquel. David sigue sintonizando el karaoke; Patty y

Manuel siguen hablando y el sonido de fondo desaparece. En el televisor, la mano

de José Eugenio, que baja hasta la mano de Raquel, quitándole el micro y

rozándole los dedos con mucha suavidad. José Eugenio levanta el micro,

disponiéndose a hacer su discurso.

                   JOSÉ EUGENIO (SOLEMNE)

                   Alguien dijo hace muchos años: amaos los unos a los otros

                   como yo os he amado; yo os digo: Si no podemos permanecer

                   juntos amándonos, permanezcamos juntos cantando.

                   No soy orador, pero me gustaría contaros un cuento: es una

                   historia que me viene ahora a la mente y que me hace

                   reflexionar sobre quién soy, qué he hecho y cómo debe ser la

                   relación a partir de ahora con mis semejantes. Por favor, pensad

                   en ello....

José Eugenio hace un silencio.

                   JOSÉ EUGENIO

                   Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

Hace un nuevo silencio.

                   JOSÉ EUGENIO

                   Muchas gracias.

Todos han quedado desconcertados menos David, que suelta una risita. José

Eugenio le da el micro a Raquel. Se escucha un comentario de David en voz baja



                                         85
pero perfectamente audible:

                    DAVID

                    ¡Qué guasón es este hombre!

Raquel mira con aire reprobatorio a David.

                    RAQUEL

                    Gracias a ti, José Eugenio, estoy segura de que la gente

                    sensible sabrá entender tu mensaje.

David se encoge de hombros y la gente permanece callada.

                    RAQUEL

                    Antes de seguir la fiesta me gustaría tener una imagen de todos

                    vosotros juntos.

Se dirige a Fede, ordenándole.

                    RAQUEL

                    Fede, pon el modo foto.

Todos se juntan menos Fede, que no se agrupa porque lleva la cámara.

                    DAVID (DIRIGIÉNDOSE A FEDE)

                    Ven acá, hombre.

Fede busca la aprobación de Raquel y ella asiente resignada. Fede prepara la

máquina y la ajusta dejándola en el trípode.

Se agrupan de la siguiente manera: José Eugenio al lado de Raquel; Raquel al lado

de Manuel; Manuel al lado de Sedenka; Sdenka al lado de Patty; Patty al lado de

Yoli; Yoli al lado de David, y David al lado de Fede.

Cuando posan sus brazos los unos en los otros, José Eugenio pasa el suyo por

encima de Raquel y toca el brazo de Manuel, pero éste lo aparta.

La foto del grupo en el televisor: la cortinilla que cierra como claqueta y congela la



                                           86
imagen.

Todos se quedan en posición de foto por varios segundos. Se miran de reojo los

unos a los otros.

Patty baja los brazos.

                    PATTY

                    ¿Y ahora?

                    RAQUEL

                    ¡Todos a cantar! ¡Dale al play, Fede!

Empiezan a sonar los primeros acordes de la canción “Diez años después”, de Los

Rodríguez.

Poco a poco parece que el grupo recupera vida.

José Eugenio, con el micrófono en la mano, le canta a Manuel animado.

                    JOSÉ EUGENIO

                    Si diez años después te vuelvo a encontrar en algún lugar, no te

                    olvides que soy distinto de aquel, pero casi igual.

                    JOSÉ EUGENIO Y RAQUEL (A CORO)

                    Si la casualidad nos vuelve a juntar diez años después, algo se

                    va a incendiar, no voy a mostrar mi lado cortés.

                    PATTY (A SDENKA)

                    Aquello fue un gran punto de partida, pero a la vez qué fácil se te

                    olvida.

Patty abraza, de lado, frente al televisor donde se reproduce su imagen, a Sdenka.

En la parte baja de la pantalla, la letra de la canción se colorea al tiempo que cantan.

                    PATTY Y SDENKA (A CORO)

                    Diez años después quién puede volver atrás.



                                           87
Patty le pasa el micro a David.

                    DAVID

                    Estamos en la tierra cuatro días y el cielo no me ofrece

                    garantías.

Sdenka agarra el micro con David.

                    DAVID Y SDENKA (A DÚO)

                    Diez años después mejor volver a empezar.

David le pasa el micro a Yoli, que tiene una voz prodigiosa.

                    YOLI (A DAVID)

                    Si tu credulidad se deterioró en algún lugar, no te olvides que

                    soy testigo casual de tu soledad.

David le pasa el micro a Fede.

                    FEDE (A RAQUEL)

                    Si diez años después no estamos igual, qué le vas a hacer, otros

                    diez años más y luego a empezar juntos otra vez.

Raquel le quita el micro de forma brusca a Fede. Raquel se agarra a Manuel y éste

está un poco incómodo, pero canta con ella de todas formas.

                    RAQUEL Y MANUEL (A DÚO)

                    Aquello fue una linda primavera, pero fue solamente la primera.

                    Diez años después el tiempo empieza a pesar.

                    MANUEL (SOLO)

                    Me quedan balas en la cartuchera, pero te guardo siempre la

                    primera, diez años después mejor reír que llorar.



55. EXT. CALLE/ COCHE MARTA. NOCHE.



                                          88
La música sigue.

En un semáforo el disco pasa de rojo a verde.

Marta, dentro de su coche, se mueve al ritmo de la música; mueve la cabecita con

alegría mientras acelera.



56. EXT. COCHE RAÚL/ CALLE. NOCHE

Sin interrupción musical.

                    A. CALAMARO (OFF)

                    Una carta te di que nunca escribí que nadie leyó, hoy diez años

                    después todo sigue igual, nunca te llegó. Dentro del corazón, al

                    día de hoy, no queda lugar, si perdí la razón no fue por amor, fue

                    por soledad.

Mientras suena la letra, Raúl se mueve dentro de su coche. El semáforo en rojo.

Raúl saca de su bolsillo una carta estrujada y llena de tachones a la que le falta un

trozo, el mismo que apareció en el parabrisas del coche de Marta; la mira, la dobla

bien y la guarda. El semáforo pasa a verde.



57. INT. SEMISÓTANO. SALA DEL ÁGAPE. NOCHE.

La música y los cantantes improvisados continúan.

                    DAVID

                    La vida es una gran sala de espera, la otra es una caja de

                    madera...

                    TODOS

                    Diez años después mejor dormir que soñar.

David le cede el micro a Patty



                                         89
                    PATTY

                    No se puede vivir de otra manera, porque si no la gente ni se

                    entera.

                    TODOS

                    Diez años después quién puede volver atrás, diez años después

                    mejor decir que callar.

En el televisor, el grupo cantando. Parpadea la señal de batería agotada. La imagen

se pierde junto con la música.

Rótulo sobre el fondo negro:

                                      EPÍLOGO



58. INT/ EXT. CASA RURAL. HABITACIÓN/ CAMPO. AMANECER.

David, recargado en el cabezal de madera de la cama, en una habitación que es

casi toda madera, lee un libro. En la portada se puede leer: “Poesías completas de

Alberto Caeiro”. David levanta la vista. Yoli se dispone a abrir la ventana en un día

maravilloso. Otro paisaje bucólico: el sol asoma detrás de una montaña. Yoli mira a

David con ternura y le sonríe; camina hacia él.

Salimos por la ventana y sobre el paisaje, de abajo a arriba, aparece un texto

sobreimpreso.

Sobreimpresión:

Hablas de la civilización, y de no deber ser,

o de no deber ser así.

Dices que todos sufren, o la mayor parte,

con las cosas humanas puestas de esta manera.

Dices que si fueran diferentes, sufrirían menos.



                                            90
Dices que si fueran como tú quieres, sería mejor.

Escucho sin oírte.

¿Para qué querría oírte?

Oyéndote, terminaría sin saber nada.

Si las cosas fueran diferentes, serían diferentes: eso es todo.

Si las cosas fueran como tú quieres, serían sólo como tú quieres.

¡Ay de ti y de todos los que se pasan la vida

queriendo inventar la máquina de hacer felicidad!

                                                             A. Caeiro

FUNDE A AMARILLO Y LUEGO A NEGRO.




                                          91

				
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