Di�logo, met�fora de la vida

Document Sample
Di�logo, met�fora de la vida Powered By Docstoc
					Diálogo, metáfora de la vida
Contextos de democracia en el quehacer
educativo
                                  “La verdadera realidad de la comunicación humana consiste
                                    en que el diálogo no impone la opinión de uno contra la de
                                       otro ,ni agrega la opinión de uno a la de otro a modo de
                                    suma. El diálogo transforma una y otra(...) ello posibilita la
                                                  solidaridad moral y social. Gadamer, H.G.”(1)

Resumen
Habitamos en el lenguaje. El lenguaje nos habita. Al „apalabrar‟ el mundo, construimos el
sentido. Al darnos cuenta del lenguaje que usamos, que en su esencia es metafórico,
podemos descubrir cómo percibimos, cómo pensamos, cómo actuamos. El hablar, la palabra,
es camino del descubrimiento del sí mismo: el sentido se descubre por un efecto retroactivo,
de auto-revelación: caemos en la cuenta después de hablar.

Los pensadores que reivindican el „giro lingüístico‟, en contraposición al pensamiento
metafísico, explicitan la diversidad de léxicos y de mundos. Además, enfatizan el hecho de
que el lenguaje no es neutral.

El diálogo es el camino de la construcción interhumana, de la humanización. Es un decir:
„decirse y dejarse decir‟. Al asumir la vida, las relaciones, y la educación, como diálogo
estamos generando actitudes, conductas y mentalidades democráticas. La democracia no se
enseña. Se vive. Se gesta.

Palabras claves: Lenguaje, diálogo, metáfora, educación, democracia, humanización.

Abstract
We live in language .Language lives in us. In „wording‟ the world we are building the sense.
When we are conscious about the language we use-which is metaphoric in essence-we can
find how we perceive, how we think, how we act. The speech, the word, is the way to find out
the self. The sense appears by a feedback effect, by self revelation: we are aware of it after
the speech.

The thinkers that vindicate the „linguistic turn‟, in contraposition of the metaphysic thinking,
make explicit the diversity of lexics and of personal worlds. Besides, they stress the fact that
language is not neutral.

Dialog is the way to interhuman construction, and of humanization. Dialog is a saying: „to say
and to let it say‟. On taking up life, relationships and education as a dialog, we are generating
attitudes, behaviors and democratic mentalities. Democracy is not taught. It is lived. It is
generated. It is a gestation.

Key words: Language, dialog, metaphor, education, democracy, humanization

Introducción
El presente texto relaciona el diálogo y la comunicación humana con los procesos educativos.
Para que dichos procesos sean democráticos y siembren democracia, los seres humanos
tenemos la herramienta maravillosa de la palabra que se vierte para germinar como reflexión
interior y como diálogo y comunicación. Los temas están enunciados en cuatro puntos
conectados entre sí. En su orden:

1. Giro Lingüístico
2. Diálogo
3. Democracia
4. Educación

El diálogo es la experiencia de encuentro, descubrimiento, y... construcción -
deconstrucción - reconstrucción, de los sentidos y significados de vida y de mundo de
cada quien. Diálogo es también explicitar y reconocer los pensamientos contrarios y las
contradicciones. La tragedia griega ilustra sabiamente que los antagonismos y las paradojas
constituyen el mundo de lo humano; que son inevitables y dinamizadoras del crecimiento
personal y social. El diálogo es versión de la polisemia de pensares y sentires que nos
habitan.

El dia-logos es pues también, dia-ludens. Somos al mismo tiempo dialógicos y dialúdicos. Ello
significa camino y caminar; por el sendero de la razón y el pensamiento y simultáneamente
por el sentimiento, la emoción y la intuición. Los avances científicos en el estudio del cerebro
confirman el funcionamiento diferenciado y, a la vez simultáneo, de los hemisferios
cerebrales.

Es indispensable que el ejercicio educativo-dialógico sea democrático. El diálogo es la
democracia puesta en escena existencial. Equidad caminando, fluyendo...generando
solidaridad, comprensión, convivencia comprometida. Quizás conviene restituir a la palabra
diálogo su plenitud de sentido. El diálogo es característica humana. En cuanto humanos,
somos simultáneamente, seres de razón y de emoción, de pensamiento y fantasía, de
discurso y de mito.

La educación ha pretendido fundamentarse en la dimensión lógica, descuidando las
emociones, la fantasía, la sensibilidad que son fuente genuina de creatividad y sabiduría. A la
educación le toca un trabajo fundamental para avivar la sed de poesía, sueño e infinito,
constitutiva de lo humano. El aminoramiento de la sensibilidad ha producido un recorte del
significado de ser humano. Ello, quizás pueda explicarse al considerar los procesos históricos
de las ideas: la ciencia contemporánea nacida en el siglo XVII surge como un logro de la
razón frente al pensamiento metafísico y teológico. Luego, los intereses económicos de la
sociedad industrial y el desarrollo del capitalismo han propiciado el extraordinario desarrollo
científico-tecnológico y técnico de la segunda mitad del siglo XX, sin que ello represente
necesariamente la cualificación fundamental de la vida humana. La razón instrumental
proporciona avances, material, pero no sentido de vivir. Además, de dichos avances están
excluidos, de manera creciente, considerables grupos de población en todo el mundo. Ojalá
que en este despuntar del siglo XXI, se reivindique en la educación el sentido humano de la
vida personal y social, acogiendo todo cuanto la literatura, la poesía y el arte en general
pueden aportar. Representa un gran avance reconocer que “una teoría científica es
básicamente una metáfora”(2).

El lenguaje es componente privilegiado de la cultura. La cultura la gestan los grupos humanos
en su cotidianidad. Los seres humanos son tales en cuanto son seres de lenguaje. El
lenguaje ofrece oportunidades de renovación y transformación, como se reconoce en el
psicoanálisis y como se ha planteado en el giro lingüístico.

1. Giro lingüístico

La reflexión sobre el lenguaje, los léxicos, las palabras que usamos en la comunicación y el
diálogo, son herramientas privilegiadas de conocimiento y reconocimiento, de construcción y
reconstrucción tal como se concluye de los aportes de la hermenéutica y de los pensadores
comprometidos con el giro lingüístico: Nietzsche, Heidegger, Wittgenstein, Gadamer, Rorty y
otros.

El lenguaje no es neutral. El lenguaje genera la vida, abre mundo y abre „el mundo‟. El
lenguaje da existencia a las personas y a las cosas. Hasta donde llega el lenguaje, llega el
mundo de cada quien. La diferencia de léxicos evidencia la diversidad de mundos: aquí
radica la pluralidad. Cada ser es un mundo. Por eso mundo o verdad o realidad, planteadas
como algo completo o total, no existen.

         El léxico y los hábitos lingüísticos comprometidos con la metafísica, inducen a
         pensar que hay un orden del mundo, una verdad. No debe extrañarnos así que
         los protagonistas de las instituciones socio-políticas construídas alrededor de un
         centro, desde la monarquía dinástica hasta la primogenitura, pasando por el
         caudillismo y la educación confesional, no crean representar una verdad, sino la
         verdad, y menos aún que los individuos construidos a través de dichas
         instituciones no crean tener su verdad, sino la verdad.(3)

Gadamer en su texto ¿Hasta qué punto el lenguaje preforma el pensamiento? se refiere al
hablar. En él se pregunta si nuestro pensamiento y visión del mundo queda determinado por
el lenguaje, que mediante el proceso de socialización recibimos desde cuando nacemos, o si
por el contrario, con nuestra razón, nuestra capacidad crítica, y nuestra palabra... podemos
fermentar y potenciar procesos de cambio y transformación. Su respuesta es contundente:
nuestra experiencia del mundo no es un libreto a presentar como lo hace el actor. Es un
mundo a nombrar, a „apalabrar‟, a ser hablado, y en esta perspectiva, a reconstruir y
transformar:

         La base de la universalidad del acceso lingüístico al mundo es que nuestro
         conocimiento de él (...) no se nos ofrece como un texto interminable que
         aprendemos a recitar penosa y fragmentariamente. (...) Recitar es lo contrario de
         hablar. El que recita sabe lo que viene y no se concede la ventaja de la
         ocurrencia(...) El hablar implica afrontar el riesgo de poner algo y atenerse a sus
         implicaciones. (...)-(Tal como sucede en la experiencia psicoanalítica).

         (El lenguaje) no es un inventario contingente de palabras y frases, de conceptos,
         opiniones y modos de ver. El lenguaje es en realidad la única palabra cuya
         virtualidad nos abre la posibilidad incesante de seguir hablando y conversando y
         la libertad de decirse y dejarse decir(...). El lenguaje es la fuerza generativa y
         creadora capaz de fluidificar una y otra vez(...), las convencionalidades y el lastre
         de los esquemas previos que nos aplastan.(4) - negrillas agregadas-

La llamada realidad no es tal. Es una construcción de sentidos mediados por el lenguaje, por
las palabras; con la maravillosa equivocidad que la polisemia de cada una de ellas connota.
El diálogo es la puesta en común, la traducción compartida de los mundos de cada quien, a
partir de los cuales se definen acuerdos que serán siempre provisorios, tentativos, opciones a
reconsiderar y a engalanar con nuevas miradas y sentidos.

         No parece posible una mirada total, global, que lo viera todo(...) No puede haber
         un solo mundo sino tantos como sujetos-individuales o colectivos-miren y
         hablen.(5)

El lenguaje de la ciencia, regido por la racionalidad apodíctica, plantea el conocimiento y la
verdad como algo monolítico y total, desconociendo que es a través de las verdades de cada
uno de los sujetos, sus pasiones e intere-ses, como se construye la vida de cada quien, la
vida colectiva y la ciencia misma. Las posibilidades de dar cuenta de los matices y las
diferencias, de los seres y las circunstancias de su vida, se aumentan con la utilización de los
recursos del lenguaje poético y literario: la metáfora, el retruécano, la ironía, la paradoja y
todas las demás.

         No existe una realidad -ni una verdad-, pero sí múltiples realidades particulares,
         múltiples experiencias, de cuya puesta en común surge ese género de
         acuerdos que denominamos ‘verdades.’(...) Realidad objetiva no es sino un
         lugar común, un acuerdo intersubjetivo resultante del pacto entre las realidades
         subjetivas particulares (...) Nuestro conocimiento de esas realidades externas y
         de nuestras realidades internas es siempre un tropismo, un salto de sentido,
         una genuina e inevitable traducción.(6)

Se impone una cuidadosa revisión del lenguaje que cotidianamente usamos. Las palabras
dan vida y también muerte. No será por accidente que las mentalidades totalitarias buscan
silenciar las voces disidentes. En el trabajo psicoanalítico la persona rehace su vida, su
historia, por la mediación de la palabra. El poeta cubano Alberto Rodríguez Tosca embellece
con el poema que lleva su nombre, Las palabras:

                  Hay una línea imperceptible entre nuestras bocas
                  Y cualquier objeto: si aquéllas lo nombran,
                  éste quedará encerrado en las palabras, en una,
                  y ya no podría, si quisiera, ser otra.

                  Un río, desde que alguien dijo que se llamaba un río,
                  Ya no pudo ser, si quiso, un árbol :
                  Era un río, y los ríos no pueden ser más que eso
                  como los árboles, una vez nombrados,
                  no pueden ser sino árboles.

         Todo nombre encierra un límite, como todo límite encierra una esperanza-(7).

Es imprescindible hacer „aduana‟ al lenguaje. La transformación de los léxicos conlleva la
transformación del mundo interno de las personas. Los baches del lenguaje como los lapsus,
delatan las „grietas‟ o inconsistencias del sujeto. Su emergencia es a la vez, su oportunidad.
Esta es la comprobación cotidiana del quehacer psicoanalítico.
El diálogo como metáfora de la vida indica el indispensable fluir a que estamos convocados
los humanos. La vida concebida como torrente de energía en evolución, nos ilustra las
polaridades: así como la electricidad, los humanos, la vida, la historia... somos positivo y
negativo, polos contrarios e indispensables. O como el archipiélago: conjunto de islas unidas
por aquello que las separa. El lenguaje obtiene su manifestación humana plena en el diálogo.

2. Diálogo

 El diálogo es metáfora de la construcción de la vida comunitaria y social. La actitud dialógica
y democrática no es necesariamente una actitud conciliadora o armonizadora que desconoce
o niega las diferencias. Lo fundamental es que tales diferencias se expliciten, comprendan y
respeten. La actitud dialógica, si bien es una actitud comprensiva, de solidaridad y respeto, es
al mismo tiempo una actitud crítica, que sin agredir establece y aclara los puntos en común,
los consensos, así como los opuestos o antagónicos, los disensos. De lo que se trata es de
reemplazar la lógica de la guerra y la destrucción por la lógica del diálogo que es tanto
encuentro-desencuentro, como reencuentro para que afloren las afinidades o visiones
compartidas y también las perspectivas distintas y las divergencias. Este es el camino de la
convivencia humanizada.

         El comprender las circunstancias y las estructuras de nuestro mundo, el
         comprendernos unos a otros en este mundo, presupone tanto la crítica e
         impugnación de lo anquilosado o lo enajenado, como el reconocimiento o la
         defensa del orden establecido.(8)

Quiero entender “orden establecido” como las reglas, normas o contratos, acordados previa y
libremente, que rigen las relaciones entre las personas.

Lenguaje - diálogo: compartir-vivir.

Los humanos somos en lo físico-biótico y en lo psíquico–emocional, singulares. Al mismo
tiempo somos interdependientes. El sentido de vivir, es el de construir mundo compartido. El
diálogo es la opción humana maravillosa a través de la cual los hablantes identifican
afinidades y diferencias. Cada individuo expresa en su conducta una síntesis de las
congruencias y conflictos que moran en él, como producto de sus experiencias, su historia y
también sus afanes e intereses.

En su texto Hombre y lenguaje Gadamer caracteriza el lenguaje como constitutivo de lo
humano, del entorno de la convivencia y revelador de la cultura de las naciones:

         Podemos conocer en el espejo del lenguaje las cosmovisiones de los pueblos e
         incluso la estructura completa de su cultura.(...) El lenguaje es el verdadero centro
         del ser humano si se contempla en el ámbito que sólo él llena: el ámbito de la
         convivencia humana, el ámbito del entendimiento, del consenso siempre mayor, que
         es tan imprescindible para la vida humana como el aire que respiramos(9).

Adviértase la potencia de las metáforas usadas: el espejo del lenguaje y la convivencia y el
acuerdo humano, producto del lenguaje, como el aire que respiramos. Aprender a hablar es
acoger el mundo que sale a recibirnos:

         Crecemos, vamos conociendo el mundo, vamos conociendo a las personas y
         en definitiva a nosotros mismos a medida que aprendemos a hablar.
         Aprender a hablar(...) significa la adquisición de la familiaridad y conocimiento
         del mundo mismo tal como nos sale al encuentro(10).

La actitud dialógica es la disposición anímica, emocional y corporal, de sentirse caminante
con otros compañeros, en el quehacer de descubrir las afinidades, las diferencias y la
diversidad del mundo humano. La constatación de que son tantos mundos como sujetos,
manifestándose en la variada gama de momentos y situaciones.

El pensar metafísico plantea un centro como eje único y como totalidad, a través del cual gira
todo lo demás: el dios, la verdad, el mundo, el sujeto... El pensamiento metafísico ha
conllevado al divorcio entre ciencias y humanidades, entre filosofía y literatura, entre la razón
y la sensibilidad. Este divorcio se manifiesta como una crisis cultural que ha producido un
desarrollo científico técnico y simultáneamente una gigantesca infelicidad humana. La
superación de dicha crisis conlleva un cambio de referentes de vida, que pueden revelarse
como una nueva manera de: Percibir (percibirse) - sentir (sentirse) - pensar (pensarse) -
relacionarse - educar (educarse) - comprometerse - ser.
Diferenciemos diálogo y conversación. El diálogo se caracteriza:

        Por la actitud de encuentro, que es actitud abierta a la sorpresa, a lo que va a surgir,
         como cuando se prepara una torta a la que siempre se agregan ingredientes
         nuevos. La maravillosa complejidad humana hace que nunca seamos los mismos.
         Desde lo biótico-orgánico, así como desde lo psíquico-emocional, a cada instante
         somos „otros‟: cambiamos, nos transformamos segundo a segundo. Por ello es un
         despropósito, y hasta un irrespeto, afirmar que conocemos al otro. Las posibilidades
         de transformación personal y de las relaciones, se favorecen cuando aceptamos que
         las situaciones y las personas pueden ser „otras‟.

        El diálogo connota actitud de decir y de escuchar, de dar y recibir. Aquí está la
         característica de la apertura: dejarse permear por las ideas y por las emociones y
         sensibilidad del otro. La genuina actitud de diálogo, asume de entrada que existen
         cosmovisiones distintas a las mías y de que es improcedente pretender mayor o
         menor pertinencia de unas u otras. Cada quien camina con los dogmas y verdades
         que sostienen su vida, sus „sentidos‟. Corolario de aquí es el no dogmatismo:
         comparto mis pensamientos, mi palabra y mis verdades; trabajo por descifrar y
         comprender las verdades de los otros, su mundo, sin pretender invalidarlos.

        El diálogo conlleva encuentros y desencuentros, consensos y disensos.

        El diálogo presupone una orientación caracterológica llamada por Erich Fromm
         orientación productiva contrapuesta a las caracterizadas como improductivas:
         receptiva, explotadora, acumulativa y mercantil.

La productividad es la realización de las potencialidades del hombre que le son
características; el uso de sus poderes(...) La capacidad de hacer uso productivo de sus
poderes es la potencia del hombre. La incapacidad es su impotencia. Cuando carece de
potencia, la forma de relación del hombre con el mundo se pervierte, convirtiéndose en un
deseo de dominar, de ejercer poder sobre otros como si fueran cosas(...). El dominio nace de
la impotencia y a su vez la acrecienta, pues si un individuo puede forzar a otro a que le sirva,
su propia necesidad de ser productivo se va paralizando gradualmente(...) El dominio está
ligado a la muerte, la potencia a la vida.

La orientación productiva de la personalidad se refiere a una actitud fundamental, a un modo
de relacionarse en todos los campos de la experiencia humana. Incluye las respuestas
mentales ,emocionales y sensoriales hacia otros, hacia uno mismo, y hacia las cosas.
Productividad es la capacidad del hombre para emplear sus fuerzas y realizar sus
potencialidades congénitas (11).(negrilla agregada).

La conversación tiene una característica monologal donde prioritariamente se habla y se
contesta a alguien, sin que la finalidad explícita sea establecer puntos de acuerdo o
desacuerdo. visualmenta las temáticas no son planeadas, aunque puedan programarse los
encuentros sobre todo si existen vínculos como en el caso de los hinchas de un equipo que
establecen relaciones de amistad; o las visitas sociales. El encuentro conversacional se
produce muchas veces de manera espontánea y circunstancial. Es característico de la
conversación ser pasatiempo sin una finalidad a concertar. Puede conducir a diálogo o no. La
conversación favorece las relaciones de amistad y ésta puede facilitar y favorecer el diálogo,
como es el caso de las parejas donde la amistad favorece el encuentro dialogal.

La actitud dialógica hace a un lado los velos y tapujos. Así entonces, puede verse el humano
sin máscaras. El poeta transmuta estas ideas en bellas y elocuentes imágenes:

         (...) las paredes invisibles, las máscaras podridas
         que dividen al hombre de los hombres,
         al hombre de sí mismo
         se derrumban
         por un instante inmenso y vislumbramos
         nuestra unidad perdida, el desamparo
         que es ser hombres, la gloria que es ser hombres
         y compartir el pan, el sol, la muerte, el olvidado asombro de estar vivos;
         amar es combatir...(12)

La vida y la experiencia humana está sostenida por una fuerza fundamental de doble
polaridad: AMOR-ODIO. Polos que se atraen y se repelen a la vez, y que por ello mismo
generan la paradójica vitalidad: la entrega, el compromiso, el riesgo, la alegría, el sufrimiento,
el dolor... que en ocasiones toma visos de heroísmo y otras de crueldad inconcebible.
Aunque no lo sepamos, aún más, aunque pretendamos desconocerlo, el amor-odio nos
constituye. La vida humana es , en esta perspectiva, el trabajo por conseguir que la fuerza
resultante, es decir la conducta concreta, se oriente productivamente: sentido de vivir y actuar
que conlleve el despliegue, generación y crecimiento del potencial humano, en los órdenes
material y espiritual, y a nivel particular y colectivo.

El diálogo como experiencia de encuentro consigo mismo y con los otros de la relación, es
camino e instrumento para la construcción de democracia.

3. Democracia

Al hablar de democracia voy a referirme al ámbito de las relaciones interhumanas; las
relaciones cara a cara tal como se presentan en la familia o los grupos de trabajo. La
democracia se constituye cuando en las actitudes y conductas de la vida de relación
intersubjetiva de cada día, cada miembro de la relación participa, en igualdad de derechos.
La democracia es un valor ético que se construye y que como la vida nunca está colmado,
realizado, cumplido plenamente. La democracia es construcción de hombres entre hombres.
Me refiero a la especie y no al género.

La vida humana es construcción conjunta. Los seres humanos somos espejos recíprocos: me
miro en el otro y el otro se mira en mí. Los conflictos de la relación interhumana explicitan y
ponen a prueba, a cada instante nuestras fortalezas y debilidades. Por ello, la diversidad de
cosmovisiones humanas, así como la multiculturalidad son una gran riqueza. La democracia
como un valor que se construye, a través del cual somos validados como seres humanos, da
sentido a la vida. Es el descubrimiento de sí mismo, del otro, y del carácter de la relación, a
través de los hallazgos y extravíos en un caminar incierto.

La concepción democrática es generadora de sinergia. Parte del reconocimiento y la
aceptación del derecho del otro a la expresión de su cosmovisión y sus ideas. Las actitudes y
procederes democráticos tienen en cuenta el pensamiento y el sentir de los otros implicados.
La aceptación del otro, aunque diferente a mí, evidencia la propia aceptación. En este
sentido, la democracia promueve y favorece la humanización.

Por humanización entiendo el proceso de construcción de cada persona mediante el cual su
potencial de capacidades y habilidades se despliega, en forma tal que su vivencia de logro,
autocomprensión y bienestar le permiten, el sentimiento de alegría y a la vez de reto, en la
configuración de la red de significados y sentidos de su propia vida. La humanización se da,
paradójicamente, en virtud de los encuentros-desencuentros con los otros humanos que se
producen en el acontecer de la vida social, contextualizada espacial y temporalmente.
Las metáforas de la guerra

En el libro citado de Lakoff y Johnson, Metáforas de la vida cotidiana se analiza la metáfora
una discusión es una guerra, y se preguntan los autores qué pasaría si se cambia a una
discusión es una danza. Ser capaces de pensar la discusión como una danza puede ser
camino de superación de la insania.

Quizás hay algo equivocado en la manera de pensar y hacer las cosas, por parte de los
hombres contemporáneos: sentirse triunfante cuando el “otro” de la relación se lo considera
derrotado. Esta constituye una forma habitual en las relaciones entre personas, grupos e
instituciones, incluidos los gobernantes y dirigentes. El otro, necesariamente diferente en
cuanto es singular, es percibido como enemigo. La singularidad radica en que cada quien,
producto de su historia personal, familiar y cultural, posee una forma de sentir, pensar o
actuar que es „la suya‟ y que probablemente confronta los presupuestos de otras personas de
la relación en un área determinada. Es el afán de ganar, de vencer, de someter al otro, o
aniquilarlo. Es la lógica de la guerra, que ha llegado a reemplazar la lógica del encuentro, de
la construcción colectiva compartida, del diálogo entendido como puesta en común de
cosmovisiones para promover sinergia. Es la lógica monoteísta que proclama el Dios uno y
verdadero. Lógica a la vez maniquea en cuanto el otro es quien yerra y mi pensamiento es el
verdadero. Se absolutiza la verdad. Se niega la pluralidad de pensamientos y concepciones y
por ende la diversidad y la multiculturalidad.

¿Podrá concebirse irrespeto mayor que sentirse poseedor de la verdad? En esta actitud está
incubado el dogmatismo. Así es como proceden los regímenes y organizaciones políticas,
religiosas y filosóficas, cuyas concepciones se consideran acabadas, completas, totales: los
equivalentes del pensamiento metafísico.
         La metafísica-concepción del mundo que gravita alrededor de un centro(...). A los
         metaconceptos y a los hábitos intelectuales propios de la metafísica sería menester
         adicionar las actitudes que configuran la mentalidad metafísica tales como el
         individualismo, el autoritarismo, el maniqueísmo, el fariseísmo y el mesianismo,
         tendientes ellos a articular la experiencia en torno a un centro.(13)

Son quizás, estas concepciones de verdad total manifestada a través de ideologías, doctrinas
y sistemas de pensamiento, las que explican la gran paradoja del mundo que vivimos: por un
lado los extraordinarios avances en lo científico- técnico y simultáneamente el
empobrecimiento del sentido de la vida, que se evidencia con las guerras, la insolidaridad y
los crecientes desequilibrios en las condiciones de vida de muy numerosos grupos de
población de muchos países. Todo ello, agudizado por la globalización.

Las relaciones cotidianas están imbuídas de la lógica de la guerra, lógica que acompaña los
sectarismos y fanatismos. Los dogmatismos en las diferentes áreas política, religiosa o
económica, son expresiones de la no democracia. Las concepciones metafísicas plantean
“Verdad” con mayúscula. Como si la verdad fuese UNA. Esta consideración es rezago de la
influencia judeo- cristiana que planteó “ un solo Dios” en oposición a la variedad de “dioses” y
por ende de verdades existentes en la cultura griega. El pensamiento pos metafísico
abandona la verdad como totalidad para reconocer las verdades parciales, inacabadas y
siempre en construcción.

El mundo contemporáneo parece desmentir la caracterización que hizo Aristóteles del
hombre como ser político, ser racional y ser ético. Estos caracteres apuntan a la dimensión
que constituye precisamente lo humano. En lo político el hombre es ser social, ser de
comunidad, que construye con los otros. La cualidad racional lo lleva a un decir argumentado.
Y también, a escuchar los argumentos del otro. Su condición de ético refiere la finalidad de su
hacer y su decir, en concordancia con los principios que guían su vida y le dan sentido. Estos
atributos le marcan su singularidad como individuo perteneciente a la especie humana. A la
vez, le permiten reconocer y aceptar válidamente que son también atributos constitutivos de
sus congéneres.

Dos grandes desfases correlativos encontramos en el mundo que nos toca: un desarrollo
científico técnico que ha superado en menos de diez décadas los logros obtenidos por la
humanidad en toda su historia. Avances científicos que en ocasiones escapan al control
humano, y que también pueden ser utilizados con fines destructivos como lo evidencian los
atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, en Nueva York y Washington. Un
vaciamiento del sentido de la vida. Es la misma paradoja de quien en afán de acumular
entrega a jirones su salud y bienestar. Los hombres, los gobernantes, corren enloquecidos
tras el señuelo del castillo de papel: el poder. El poder económico y político a nivel mundial,
sometiendo, controlando, expoliando a naciones enteras y de manera creciente como lo
ilustra la pauperización que genera la globalización. Al mismo tiempo afectando la vida y
poniendo en riesgo la conservación de ella por la destrucción de sus mismas fuentes: aire,
bosques, ríos, mares.

El desarrollo de las ciencias evidencia también el desfase: los conocimientos y las
aplicaciones en ciencias sociales y humanas son casi insignificantes comparados con los
grandes logros técnicos y tecnológicos de las ciencias físico-naturales. Ello a pesar de los
extraordinarios aportes de la lingüística, la semiótica y del psicoanálisis en sus diferentes
vertientes (freudiana, junguiana, lacaniana con las variantes en cada una).

No puede pensarse la democracia al margen del genuino bienestar humano. Si el progreso
material se hace a costa de los recursos de la vida, es eso progreso? Pienso en la vida
biológica -agua, plantas, aire- y en la vida emocional y psicológica -sentimiento de realización
personal y de vinculación e identidad con los otros humanos, los próximos de la relación, y
con la especie.

Colombia vive también una crisis de democracia, de humanidad. Con las particularidades que
marcan sus procesos histórico-culturales. En Colombia la politiquería y la corrupción se
engulleron las instituciones y las alternativas democráticas de ellas. Esto vivido durante
décadas ha conducido a la crisis de legitimidad del Estado, manifestada en el
desconocimiento y abandono de instituciones como la justicia, y el fortalecimiento de
organizaciones que con las armas desafían la institucionalidad estatal.

Las guerras - las grandes entre naciones - y las pequeñas - que se libran en la cotidianidad
de los grupos humanos - en familias e instituciones, ponen de presente la necesidad que
tiene el hombre de interrogarse sobre el sentido de su vida y de su hacer. El afán de poder,
de dominar y someter a otros quizás tenga sus raíces en el siquismo: es sabido que las
formas autoritarias e impositivas remiten a caracteres inseguros. Las corazas de fortaleza y
de grandeza son signos de lo contrario. A nivel macro social cabría preguntarse: ¿qué pasa
en la mente y en la sensibilidad de los hombres del común y también de los dirigentes y
gobernantes que hacen monstruosidades como las guerras? Las grandes y las pequeñas, ya
que en todas se procede con la lógica del exterminio del “contrario.” La lógica guerrera no se
satisface plenamente con la rendición. El triunfo completo es la eliminación o el sometimiento
total.

Para que la educación genere participación genuina, solidaridad y convivencia, es preciso
asumirla como un diálogo. Diálogo que compromete a las personas en sus saberes y su
pensamiento, y en sus sentires y su sensibilidad.

4. Educación

La educación es el conjunto de prácticas sociales, experiencias e influencias que acompañan
a una persona a lo largo de su proceso vital y que le proporcionan formación y aprendizajes
de contenidos teóricos y de valores, mediante los cuales da significado y sentido a su vida y a
sus acciones, para orientarse productivamente en su vida personal y profesional, en
confluencia con el bienestar de los demás. A la educación le incumbe propiciar la conciencia
ciudadana al favorecer el sentimiento de pertenencia tanto a una nación particular, como a la
especie humana.

Educación y universidad

La universidad es un elemento clave de la sociedad. Uno de sus compromisos es el de
aportar al conocimiento de lo que pasa en esa misma sociedad, en una perspectiva crítica,
que le permita plantearse opciones de transformación.

Uno de los cambios significativos que se precisa en las universidades estatales es el de
repensar y quizás rehacer las formas de interacción y comunicación dadas en la cotidianidad,
con miras a la construcción de una cultura de la democracia. Así se favorece la identidad, el
sentido de pertenencia, el compromiso ciudadano y la participación frente a las problemáticas
de la educación, la vida universitaria y la vida comunitaria y social. La universidad podrá ser
escuela de convivencia y solidaridad en medio del respeto a la pluralidad y las diferencias. La
universidad está llamada por su esencia a ser cantera de ciudadanos que saben de su poder,
lo recrean y vigilan para que no degenere ni tolere, formas de autoritarismo y opresión. El
contexto universitario puede ser, y ésta es también su vocación, escuela de democracia. La
universidad es ante todo, un espacio y una cultura propicios para la búsqueda incesante, para
la imaginación creadora, para la utopía de una convivencia pacífica y de una mejor calidad de
vida para todos, y no un terreno de certezas y de circulación de la cultura fosilizada.(14)

La educación tiene como una de sus tareas fundamentales la formación de hombres y
mujeres con sentido de identidad y pertenencia a su nación, en quienes prime el sentido de
responsabilidad consigo mismos, con los congéneres y con su sociedad. La educación en sus
diferentes niveles está llamada a generar actitudes y conductas democráticas. Ello a través
de formas equitativas para el ejercicio de los derechos de cada quien; estrategias para el
ejercicio del poder y la autoridad que promuevan y afiancen la solidaridad y la participación
en igualdad de oportunidades.

La democracia no es solamente una concepción organizativa y administrativa del Estado. La
democracia se vive y se gesta en las actitudes y conductas de las personas, a través de las
relaciones familiares, escolares e institucionales de diferentes tipos.

Las formas democráticas o no democráticas que llegan a hacer parte de los patrones de
conducta se insertan en la cultura de las personas y de los grupos e instituciones. La cultura
entendida como los marcos de referencia conceptuales y vivenciales, explícitos o implícitos,
conscientes o inconscientes, que sirven de soporte a los imaginarios, las valoraciones,
decisiones y actuaciones de las personas y de las entidades de todo orden que las personas
orientan y dirigen.

En la perspectiva del ser humano como individuo, resultado y síntesis cambiante de las
interacciones con los otros humanos y con el entorno, la democracia es una asunción de la
pluralidad de pensamientos y convicciones, dígase verdades, que posee cada ser humano en
sí mismo. Ello implica, aceptarse como un ser en proceso y en transformación; flexible, no
estático, no rígido. Alguien que es y no es, un ser en construcción, siempre inacabado.
Portador de energía e información y en permanente contacto con el entorno.
La construcción de la democracia pide pasar a la lógica del compartir, de la consideración de
la vida de relación no como una guerra, sino como una orquesta, una danza, una fiesta. La
vida es una fiesta. No una guerra. La tarea de los seres humanos es contribuir con la música
propia a la maravillosa sinfonía de la vida, que es la conjunción y sinergia de voces e
instrumentos con ritmos y tonos particulares que cambian segundo a segundo. Si la vida es
una danza podemos armonizar los ritmos y movimientos con el fluir de la vida que late en
nuestro interior. Así comprobamos que la energía se expande y que la alegría de la música
nos inunda y vitaliza.

Hacia una universidad democrática

Es de la esencia de la universidad ser plural y democrática. Este es el proyecto, la utopía. En
cuanto institución social orientada y dirigida por humanos tal utopía estará siempre en
camino, en proceso, nunca lograda plenamente.

Los colombianos no hemos bebido en nuestra historia social la democracia y quizás por ello,
las instituciones están concebidas en el polo de la verticalidad, del poder centralizado, de
unos que supuestamente saben, piensan, dirigen y ordenan y otros que obedecen. De este
modo, se presenta una subestimación de las capacidades y posibilidades de los dirigidos.
Son los estilos autocráticos que en sus manifestaciones extremas generan totalitarismos. En
Colombia ha estado y está en crisis el sentido de la democracia y de la vivencia de lo público,
de la ciudadanía y de la identidad como nación.

En el proyecto de construcción de universidad, está implicada también la construcción de la
democracia y de la nación. Democracia como ejercicio compartido del poder y la autoridad.
Poder con los demás, no sobre los demás. La educación, sus aciertos o falencias, no es la
responsable única o completa de los males que afectan a Colombia. No obstante debemos
reconocer a la educación y al sistema educativo como una variable interviniente necesaria en
los procesos socio-culturales y político –económicos, y en gran medida determinante de los
resultados de dichos procesos. Importante aclarar que en la educación está comprometido el
Estado, la familia, los medios de comunicación y los entornos sociales de los barrios, las
comunidades y las urbanizaciones. Aunque sea doloroso, es sano reconocer que la
educación impartida y la formación y valores asimilados, requieren ser replanteados y
redireccionados, con miras a lograr ciudadanos, con sentido de lo público, guiados por la
cultura de la democracia que es necesariamente cultura del compartir y de la solidaridad.

        La democracia es ante todo un ethos, un modo de ser en construcción, con
        base en vivencias valorativas. No se puede pensar en ser demócrata cuando
        no se ha experimentado el valor de la solidaridad, del altruismo, de la
        responsabilidad social, del espíritu cívico, del respeto por los bienes comunes
        y ante todo, del respeto por la persona humana.(15)

Las actitudes y valores se construyen a partir de la vida. Si se plantea la construcción de la
democracia como un hecho cultural, al interior de las universidades es ineludible generar
contextos de relación democráticos, que conlleven a la vivencia de la democracia, el
reconocimiento de la propia sensibilidad y de la sensibilidad del otro. Es decir, ser capaz de
identificar y relacionar los sentimientos de bienestar o de frustración cuando se identifican
conductas y decisiones que bien pueden ser equitativas y ecuánimes o arbitrarias e injustas,
tanto para sí mismo como para el otro. La puesta en juego de la sensibilidad es un antídoto
frente a las formas antidemocráticas. Por ello la rabia y la indignación juegan un importante
papel en la capacidad de riesgo y compromiso cuando de combatir la injusticia se trata.

Las actitudes y conductas no democráticas que desconocen e irrespetan al otro, son también
formas de insania: revelan inseguridad a nivel profundo. De ahí la necesidad de los controles
excesivos, de acaparamiento v.gr. de la información, o el miedo a la diversidad de pensares,
a la pluralidad, a las opiniones contrarias, a las diferencias. La democracia precisa humildad.
El no demócrata, el autoritario necesita sentirse todopoderoso, ser el más reconocido, quien
mas elogios recibe. El psicoanálisis habla de narcisismo secundario. Es también, la
manifestación de un carácter heterónomo, en cuanto necesita la aprobación exterior.

5. Conclusiones

Somos seres sociales, argumentativos y éticos. Estas cualidades se actualizan y potencian a
través del lenguaje. El lenguaje asumido como diálogo, es fundamento y soporte de la
intersubjetividad. A partir del diálogo entendido como disposición de encuentro con el otro de
la relación, nos humanizamos. En la connotación de encuentro está dialécticamente incluido
el desencuentro. Son dos polos constitutivos, semejantes al positivo y negativo que generan
la corriente eléctrica.

La asunción del diálogo como actitud fundante, para la vida que se construye de manera
compartida, es referente e instrumento para la superación de la crisis de humanidad del
mundo contemporáneo, de Colombia, y de la universidad.

El compromiso fundamental de los humanos es humanizarnos. En esta tarea, es
indispensable el replanteamiento crítico de la vida de relación como una construcción
conjunta. La humanización requiere la disponibilidad para el encuentro con el otro:
experiencia de compartir los mundos internos y externos de cada quien, diálogo que pone en
común las cosmovisiones, con-flictos, rupturas, construcciones y deconstrucciones... el
inevitable camino de hacer humana la vida, personal y social.

La comprensión y reconocimiento de la democracia como una verdad y un valor éticos en
construcción, favorece la aceptación de la diversidad, la multiculturalidad, la complejidad, y la
transdisciplinariedad. El pensamiento metafísico que conlleva concepciones y verdades
acabadas o totales, acompaña actitudes y conductas no democráticas.

Podemos caracterizar al hombre diciendo que el hombre es un ser de lenguaje, de palabra.
Que el lenguaje lo inserta en la cultura. Que a través de la palabra, del diálogo... consigue
acuerdos-desacuerdos, negociación-ruptura, habla- escucha, responde, interroga, protesta,
hace tejido social o lo destruye.

Es fundamental reflexionar sobre el lenguaje y sobre el diálogo como elementos para la
construcción de la democracia, pensando en el ámbito de la educación universitaria. La crisis
de violencia que vive Colombia puede nombrarse como una crisis de la democracia, o mejor,
como de persistencia inveterada de situaciones y contextos de no democracia en los
diferentes ámbitos de la vida de las personas y los grupos. ¿Nos imaginamos siquiera lo que
es una auténtica convivencia en paz? Para nosotros, la paz y la democracia aun dentro de la
universidad, lo cual ameritaría investigaciones especiales, son en estricto sentido, apenas
anhelos, imaginarios, no experiencias(16)

Imprescindible el ejercicio de soñar una Colombia para todos, donde la vida y la alegría como
expresión de la justicia, sean un ingrediente cotidiano. En momentos de tanta confusión e
incertidumbre la poesía puede alimentar la esperanza. En días aciagos de su vida y de su
patria, cantaba Pablo Neruda, como quizás convenga ahora a los colombianos hacerlo:

                                Pero saldrás al aire, a la alegría,
                              saldrás del duelo de estas agonías,
                                 y de esta sumergida primavera,
                               libre en la dignidad de tu derecho
                              y cantará en la luz y a pleno pecho,
                             tu dulce voz, oh patria prisionera!(17)

Notas bibliografícas

1. GADAMER, Hans George.Verdad y Método.Vol. II. Salamanca: Ediciones Sígueme.
5ª.Edición, 2002.
2. LAKOFF, George. JOHNSON, Mark. Metáforas de la vida cotidiana. Madrid: Ediciones
Cátedra. 2001. p. 24.
3. SERNA, Arango Julián. Figuras literarias y discursos filosóficos. En: Revista de Ciencias
Humanas. Universidad Tecnológica de Pereira No. 25, Septiembre de 2000.
4. GADAMER, H. G. Op. Cit., p.201
5. HENAO, Luz Marina. Educación y lenguaje: Dilemas del presente, retos para el futuro.
Documento de trabajo. Doctorado en Ciencias de la Educación, Noviembre 2002. p.13
6 Idem p.16,17.
7 RODRÍGUEZ TOSCA, Alberto. De las palabras. En: Otros Poemas-La Habana, 1992. El
Espectador, Magazín Dominical No.477, junio 14, 1992.
8 GADAMER, H. G.. Op. cit. p.185
9. Idem. p. 146, 152. - negrilla agregada -.
10. Ibídem p. 148.
11. FROMM, Erich. Ética y Psicoanálisis. México,1971. Fondo de Cultura Económica.
7ª.reimpresión. p. 98. -101- negrilla agregada -.
12. PAZ, Octavio. VI Las máscaras. En Poetas de Hispanoamérica. Madrid: Clásicos literarios
Mc. Graw Hill p.172.
13. SERNA ARANGO, Julián. Los presupuestos de la metafísica. Ciencias Humanas, No.19,
marzo de 1999, p.7,11. Universidad Tecnológica de Pereira.
14. Gutiérrez Ruiz, Elio Fabio. Hacia una visión contextualizada para la historia de la
universidad colombiana. En: Soto Arango Diana (Ed.), Historia de la universidad colombiana.
TI, Tunja 1998. Rudecolombia. Editorial Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia,
UPTC. p. 216.
15. Herrera Restrepo, Daniel. La democracia: una verdad y un valor éticos en construcción.
Bogotá. Ediciones Foro Nacional por Colombia. Corporación S.O.S. Colombia- Viva la
Ciudadanía
16. Gutiérrez Ruiz, Elio Fabio. Lago de Vergara Diana. La universidad colombiana en el siglo
XXI: tensiones entre utopía y realidad. En: Revista Historia de la Educación colombiana,
No.3y4,2001.Rudecolombia. p. 190-191
17. Neruda Pablo. La patria prisionera (1947). En: Poetas de Hispanoamérica. Madrid:
McGraw Hill, 1997. P.88

Bibliografía

FROMM Erich. Ética y Psicoanálisis. México: Fondo de Cultura Económica. 7ª. reimpresión,
1971.
GADAMER, Hans George. Verdad y Método. Vol.II Salamanca: Ediciones Sígueme, 2002.
GUTIÉRREZ, Elio Fabio. Lago de Vergara, Diana. La Universidad Colombiana en el siglo
XXI: Tensiones entre utopía y realidad. En: Revista Historia de la educación colombiana No.3
y 4, Rudecolombia, 2001.
HENAO, Luz Marina. Educación y lenguaje. Dilemas del presente, retos para el futuro.
Documento de trabajo. Doctorado en Ciencias de la Educación. Noviembre 2002.
HERRERA Restrepo, Daniel. La democracia: una verdad y un valor éticos en construcción.
Bogotá: Ediciones Foro Nacional por Colombia. Corporación S.O.S. Colombia-Viva la
Ciudadanía.
LAKOFF, George .Johnson, Mark. Metáforas de la vida cotidiana. Madrid 2001.Ediciones
Cátedra.
NERUDA, Pablo. La patria prisionera. En: Poetas de Hispanoamérica. McGraw Hill, Madrid.
España.1997.
PAZ, Octavio. Las máscaras. En: Poetas de Hispanoamérica. Madrid: Clásicos literarios.
McGraw Hill, 1997.
SERNA ARANGO Julián. Figuras literarias y discursos filosóficos. En: Revista de Ciencias
Humanas. Universidad Tecnológica de Pereira- UTP- No. 25 Septiembre de 2000.
________ Los presupuestos de la metafísica. Revista Ciencias Humanas. UTP No.19, marzo
1999.

				
DOCUMENT INFO
Shared By:
Categories:
Tags:
Stats:
views:5
posted:12/4/2011
language:Spanish
pages:11