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									             CÁTEDRA DE PSICOPEDAGOGÍA CLÍNICA
             Tit: Prof. Silvia Schlemenson


Autora: Lic. Analía Wald



                 LA PROYECCION EN LA TEORÍA Y EN LA CLÍNICA



                                 "Sin límites el deseo se recrea"

                                        Jean- Louis Bedouin


                       Introducción


Este trabajo tiene por objeto desarrollar un concepto de
proyección que, articulado con la metapsicología freudiana,
permita fundamentar la interpretación de las pruebas proyectivas
en el marco del proceso psicodiagnóstico.


En efecto, la actividad proyectiva ha sido conceptualizada desde
múltiples enfoques, dando lugar a otras tantas maneras de
interpretar la producción. Tomaremos algunos aportes de Sami- Ali
en la medida en que su conceptualización metapsicológica de la
proyección posibilita entender la formación proyectiva como una
forma de producción que implica la puesta en relación de aspectos
subjetivos    con aspectos objetivos.


El concepto de    producción simbólica alude a la producción de
referentes sin la presencia efectiva de lo referido, forma de
actualización sustitutiva en el plano simbólico. Sin embargo,
podemos diferenciar distintos modos de producción de símbolos.
Hablamos entonces de producción simbólica en sentido estricto
cuando nos referimos a la actividad discursiva conforme a las
leyes del proceso secundario. En cambio , la actividad proyectiva
constituye     otra forma de producción en la cual        los aspectos
subjetivos desbordan el objeto, objeto cuyas características pasan
a ser interpretadas según el propio deseo.


El siguiente cuadro permite una visualización rápida de las
diferencias básicas entre producción simbólica en sentido estricto
y actividad proyectiva. A partir de situar las diferencias entre
estas dos formas de actividad interpretativa podremos jerarquizar
las líneas a desarrollar respecto del concepto que nos ocupa.


PRODUCCIÓN SIMBÓLICA                   ACTIVIDAD PROYECTIVA


* Percepción regida por el             * Percepción regida por el
proceso secundario o el proceso        proceso    primario    que
significación. Implica la              implica   la   realización
consideración del registro             simbólica de un deseo
socialmente acuñado del objeto



* Actividad interpretativa             * Actividad interpretativa
según el principio de                  según el principio de
identidad de pensamiento,              identidad perceptiva,
conservando la polaridad adentro-      búsqueda de percepciones
afuera.                                idénticas en el afuera
                                       cuya línea de demarcación
                                       queda abolida.


* Funcionamiento lógico objetivo       * Funcionamiento por
de acuerdo con criterios que           condensación y desplaza-
exceden la producción singular         miento de investidura
por haber sido consensuados            libidinal.
por decantación histórica.


* Reconocimiento de las                * Relación objetal de
diferencias y de la existencia         carácter narcisista en la
de diferentes puntos de vista.         cual el objeto es


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                                        capturado ncomo análogo
                                        especular del sujeto.


* Proceso progrediente que              * Proceso regrediente que
implica una tendencia a la              implica automatismo de
complejización a través del             repetición.
trabajo de comercio inter-
sistémico.




Para poder articular el concepto de proyección con              la
interpretación del material clínico del niño, es necesario
diferenciar entre la proyección en un aparato psíquico constituído
y funcionando a predominio del proceso secundario (orden
instrumental predominantemente defensivo) y un momento fundacional
que lo antecede y condiciona, donde la proyección no es una
defensa sino que abre la posibilidad de acceso al proceso de
simbolización.


 La proyección no defensiva es una función primitiva del aparato
en vías de formación coincidente con la "behajung" primordial por
la cual comienza a existir un adentro y un afuera dotado de todo
lo que el yo rehúsa reconocer de sí mismo. Este desconocimiento
primordial es condición de posibilidad del yo y el pensamiento.
Sólo luego de la constitución de los tres sistemas diferenciados,
la proyección se transforma en un mecanismo de defensa que el yo
utiliza para instaurar una represión secundaria apropiándose así
de un proceso que en sus orígenes apuntó a realizar la escición
entre el adentro y el afuera; y recreando regresivamente este
momento de diferenciación entre el yo y el mundo exterior.




                         Definiciones



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La proyección   en su función defensiva tiene como condición la
constitución de la tópica psíquica.     Al respecto, dice Silvia
Bleichmar :"Pensar un yo, un interno-interno a partir del cual el
sujeto se sitúa y que implica que todo lo que provenga del
exterior (externo-exterior) como del inconciente (interno-externo)
le resulten extraños a sí mismo... El yo como límite englobante y
diferenciador establece ese universo de pertenencias que permite
la organización de ecuaciones simbolizantes de la realidad: lo que
está en el interior de ese límite me pertenece, es parte de mí..."


A partir de la represión originaria, se fundan dos espacios
radicalmente heterogéneos. La constitución de la posición de
sujeto se da por la constitución de un sentido que coloca al
sujeto como contrapuesto a su propio inconciente, constituído como
instancia ajena a un sí mismo.


La constitución   de la tópica psíquica   implica por lo tanto la
diferenciacion entre el yo constituído       como una totalidad
englobante y      "lo otro" como externo     en función de una
organización espacial y temporal.


La proyección en su función no defensiva es coextensa a        la
concepción freudiana según la cual la espacialidad se subordina a
las relaciones de un sujeto constituído en tanto yo a partir del
placer-displacer en sus relaciones con el objeto.


Genéticamente, al yo realidad primitivo que diferencia lo externo
de lo interno a partir de la posibilidad de fuga en lo real, le
sucede una modificación de la línea de demarcación ( yo placer
purificado) .


Aquí, la diferencia entre el adentro y el afuera se ubica bajo la
negación imaginaria de esa oposición primitiva mediante la
introyección de aquello que produce placer y la proyección de lo
que procura displacer. El mundo está dividido en dos: el placer

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incorporado al yo y lo que es extraño. El yo se ha separado de una
parte de sí mismo que arroja al mundo exterior y que siente
hostil. La polaridad sujeto-objeto responde aquí al principio del
placer, siendo los mecanismos de introyección y proyección los que
realizan la escición entre el adentro y el afuera en la
constitución narcisista.


De este modo, si bien dinámicamente la proyección es el medio para
desplazar hacia el exterior las excitaciones endógenas (función
defensiva) , la proyección es estructurante en la medida en que
crea una realidad arcaica.




              La proyección en su función defensiva




La relación de objeto narcisista se construye sobre el modelo de
los lazos que unen al sujeto con su propia imagen especular: el
otro (el mundo) es un espejo en el que el sujeto se reconoce.


En la proyección no se trata de que se percibe una realidad
"incompleta" a la que se agregan contenidos subjetivos, sino que
se percibe de entrada una realidad "contaminada" . No se trata de
dos   operaciones  sucesivas   (percepción   objetiva  de   datos
sensoriales y su posterior significación) sino de una percepción
que se presenta al sujeto como realidad. Se abandona el plano de
la percepción donde el objeto se revela en su diferencia y
alteridad   para pasar a ser captado como un analogon narcisista
del sujeto que pueden ser animales, vegetales o aun objetos,
representaciones del yo o de una imagen de este que mediatizan su
relación con el objeto ausente, disfrazándose de realidad extraña
al sujeto.




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El objeto es elegido como analogon en tanto representa al yo o a
una de sus facetas. Se trata de una forma relacional cuyo
contenido es la identidad perceptiva en función de ciertos rasgos
o matices. La relación del analogo con lo simbolizado no siempre
es   evidente sino que debe ser descubierta en las asociaciones
preconcientes que el sujeto ofrece como hilos conductores que
revelan la elaboración inconciente que debe sufrir la percepción
para llegar a ser el sustituto sensorial de un contenido interno.


Al igual que en el sueño, cuanto más intenso es el trabajo de
elaboración secundaria que lo enriquece con una forma lógica, más
se aleja de su verdadera significación. De modo que la identidad
perceptiva subyacente en toda proyección debe considerarse en
relación a la elaboración secundaria que sirve como instrumento
para un desconocimiento radical del sujeto respecto de sí mismo:la
conciencia capta un dato objetivo cuyo lazo con el sujeto está
cortado.


La elaboración secundaria elige entre todos los datos aquellos que
servirán para la formación de un análogon. El resultado de esto es
una ecuación adentro - afuera que fundamenta la identidad de
percepción que se logra por una serie de rodeos del contenido
manifiesto que deja filtrar por alusiones y sustituciones
sucesivas un contenido que intenta imponerse a la conciencia. El
objeto se denuncia por presentar ciertas características del doble
narcisista: resulta enigmático, fascinante, repugnante, asqueroso,
feo, o dotado de alguna propiedad que lo torna llamativo.


De este modo, durante la elaboración de una formación proyectiva,
el adentro se transforma en el afuera al convertirse en un
contenido manifiesto con un sentido descifrable (contenido
latente).


Si bien para el inconciente adentro y afuera son lo mismo, la
transposición de un contenido inconciente en el lenguaje de las
percepciones   del   mundo   exterior   implica   un   movimiento   que,

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partiendo de esta polaridad,       la desconoce en función de la
restauración de la relación        narcisista con el mundo cuyo
funcionamiento característico es   el del yo placer, a predominio de
desplazamientos y condensaciones   de energía pulsional.


Se trata de un contenido que, partiendo del inconciente sólo se
torna   perceptible en   la  medida   en  que  se   asocia  con
representaciones de palabras y de objetos depositados en el
preconciente (huellas mnémicas verbales ).


Se coordinan así dos series de fenómenos cuya equivalencia es tan
desconocida en el proceso proyectivo como en el sueño .Si bien los
medios son diferentes, ambos, percibir y alucinar, tienen por
función la realización simbólica de un deseo inconciente.


De este modo el desplazamiento no se sucede como una relación
entre el adentro y el afuera sino por el valor sensorial que
adquiere una representación ligada al deseo inconciente . El
objeto simboliza así un contenido inconciente al que queda
asociado en forma disfrazada por la censura.


La condensación implica la convergencia de varias representaciones
en una percepción privilegiada que las atrae y que se constituye
como cruce de sentidos a veces ligados a afectos antagónicos.




                    Precisiones metapsicológicas



El proceso proyectivo no implica una percepción errónea o
incompleta de la realidad sino que apunta a un desconocimiento del
sujeto respecto de sí mismo. Lo contrario de la proyección no es
la realidad sino lo verdadero, en tanto aparecen cortados los
lazos con la subjetividad. Se trata así de una actividad


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interpretativa espontánea resultado de la elaboración secundaria
que dirige la formación del análogon narcisista.


Es   decir que, a diferencia de lo que ocurre cuando la percepción
se   realiza en función de la organización preconciente-conciente,
la   proyección conlleva una imposibilidad de concebir otros puntos
de   vista en tanto la percepción está al servicio de la realización
de   un deseo.


Se trata así de un proceso inconciente a través del cual las
percepciones internas son ignoradas y toman la forma de una
realidad objetivada. Esta transformación implica la creencia de
que se trata de una realidad objetiva que posibilita la existencia
de un mundo perceptivo independiente del sujeto.


Queda abolida la línea de demarcación entre el adentro y el afuera
y se restaura una relación narcisista con el mundo. Dicha relación
se encuentra en la base del proceso proyectivo y cristaliza
alrededor de algunos trazos mnémicos: el objeto reenvía al sujeto
una imagen narcisista real, tal como es o fue en algún momento de
su historia o puede encarnar una imagen ideal.


Desde el punto de vista económico, la proyección está regida por
la necesidad de desconocer aspectos originariamente denegados que
resultan inaceptables para el yo. De modo que, una vez instaurado
el proceso secundario, la proyección adquiere un carácter
eminenentemente defensivo que subordina la percepción al proceso
primario en la búsqueda de equivalentes sensoriales que permitan
un cumplimiento sustitutivo de deseo que actualice las huellas de
los procesos de narcisización y libidinización. Se suceden así una
serie de transformaciones energéticas     por las cuales ciertas
percepciones reciben un refuerzo enérgetico inusual.


Desde el punto de vista dinámico, la        proyección produce   una
identidad perceptiva que sustituye en       forma regresiva a    una
identidad de pensamiento.    Por lo tanto, la proyección está regida

                                                                   8
por la compulsión de repetición, que se dedica a obtener entre las
diferentes percepciones una identidad que suprime la diferencia.
Se recrea el contacto con una primera realidad correspondiente al
momento de diferenciacion entre el yo y el mundo que de este modo
puede ser reelaborada.




              Análisis de las pruebas proyectivas



El concepto de proyección, tal como lo venimos desarrollando,
puede ser aplicado al análisis de las pruebas proyectivas que
integran el proceso psicodiagnóstico.


En efecto, el análisis de dichas pruebas nos permite hipotetizar
acerca de la constitución subjetiva en la medida en que la
actividad proyectiva lleva las huellas del proceso psíquico del
cual surge, poniéndonos en la pista de un " pasado inmemorial" en
función del cual se sitúa a los objetos en el espacio y en el
tiempo investidos de un sentido que parece habitarlos.


En el caso del gráfico, el vacío de la hoja en blanco recrea el
momento de pérdida del objeto fusional que dio lugar al universo
narcisista donde subjetivo y objetivo corresponden no a dos campos
reales sino a dos grados de diferenciación del yo. De este modo lo
que se proyecta no es sino los aspectos anhelados y rechazados de
la propia historia infantil.


La actividad proyectiva produce representaciones que funcionan
según el modelo de un espejo : en las distintas partes del gráfico
el sujeto puede estar proyectando auténticos fantasmas que sólo
pueden ser descifrados a partir de las verbalizaciones que
acompañan el grafismo.




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El gráfico debe ser analizado a la manera del sueño: fragmentado
en sus componentes para obtener asociaciones que posibiliten
desandar los caminos de la elaboración secundaria y retomar así la
relación entre las representaciones obtenidas y las marcas
históricas constitutivas de la realidad psíquica de ese sujeto en
el marco de sus relaciones primordiales.


Estas marcas, siempre según el modelo del sueño, se expresan en
forma simbólica siguiendo los mecanismos de desplazamiento y
condensación que caracterizan al proceso primario. De ahí     que
sólo las asociaciones del sujeto y el conocimiento de su historia
vital nos permite acceder a la significación de representaciones
gráficas siempre enigmáticas.


Respecto al análisis del CAT , la presencia de personajes animales
estimula la organización de un relato que, al intentar dar cuenta
de la modalidad de relación         entre los personajes, va a
posibilitar la interpretación, a través de la alusión, la evasión,
la elipsis, las repeticiones significativas, etc, de las
representaciones subjetivas de las relaciones que cada lámina
convoca a reconstruir.


El ordenamiento temporal que la lámina requiere coloca al sujeto
en la necesidad de resolver un conflicto eligiendo alguna
situación futura en la cual proyectar aspectos identificatorios
deseados   no  realizados   que  informan   sobre   el  proyecto
identificatorio.



                        Síntesis



Partiendo de precisar y definir teórica y operativamente el
concepto de proyección, planteamos una modalidad de análisis del
material proyectivo que nos permite acceder a la interpretación y


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conocimiento de los    aspectos    significativos   de   la   realidad
psíquica del niño .


Poder correlacionar las hipótesis clínicas elaboradas a lo largo
de las entrevistas con los padres permite a la vez acceder al
sentido que ordena y caracteriza las producciones del niño en
diagnóstico.


De este modo, la articulación del análisis de     las producciones
del niño con el análisis del discurso parental, se permite
integrar las manifestaciones clínicas del niño a la reconstrucción
significativa de su historia.




                           Bibliografía



*Bleichmar Silvia. 1986.     EN LOS ORIGENES DEL SUJETO PSIQUICO,
Amorrortu Editores, Bs As.


*Sami-Ali. 1972. DE LA PROYECCION, Ediciones Petrel, Barcelona,
(1ª edición: 1970)




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