EL MILAGRO DEL FUTBOL URUGUAYO by Y7Nkt3s

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									                EL MILAGRO DEL FÚTBOL URUGUAYO


                                                                       Jorge da Silveira
                                               (Comentalista de la Asociación de Fútbol)


I. LOS COMIENZOS DEL FÚTBOL EN URUGUAY
     El fútbol fue introducido por los ingleses, en especial por quienes en todo el
territorio trabajaban en la empresa inglesa que era propietaria del ferrocarril. Al
principio lo hicieron solos, pero de a poco los uruguayos se interesaron por el que hoy
es el primer deporte del mundo. Al principio miraban, más tarde jugaron. Los ingleses
del ferrocarril fundaron el club que luego se transformó en el famoso Peñarol, el Central
Uruguay Ralway Cricket Club, instalado en la estación de trenes del barrio Peñarol. El
otro gran equipo uruguayo, Nacional, nació como la respuesta criolla y universitaria a
los ingleses, en 1899. Ambos se reparten las simpatías del 95% de los habitantes del
país, para dar una idea de su respaldo de afición. Ambos han sido siempre la base de las
selecciones uruguayas. Según el momento de cada uno ha sido la incidencia en los
planteles. Hoy, la exportación de futbolistas, cada día mayor, hace que muchos
jugadores que lleguen de instituciones del exterior. Pero de los que aun juegan en el
medio uruguayo, la gran mayoría son de los dos clubes mencionados. Otra muestra de
su grandeza la constituye la cantidad de títulos que en el orden internacional han
conseguido. Peñarol fue el primer Campeón de la Copa Libertadores de América, el
máximo torneo clubista del continente. Lo ganó cinco veces en 1960, 1961, 1966, 1982
y 1987. Nacional fue Campeón de América en tres ocasiones en 1971, 1980 y 1988.
Pero lo que revela la magnitud de sus hazañas internacionales es el hecho de que solo
tres clubes en el mundo fueron tres veces Campeones Mundiales, Peñarol, Nacional y
Milan de Italia. Ninguno de los otros poderosos, que tienen tantos millones de dólares
para invertir y tantos habitantes partidarios suyos, pudo ganar tres veces la Copa
Intercontinental, verdadero título mundial de clubes que desde 1981 se disputa en Japón
entre el Campeón de América y el Campeón de Europa. Las primeras confrontaciones
internacionales fueron entre uruguayos y argentinos. Estos comenzaron antes su práctica
por la llegada de los ingleses en fecha anterior. Por lo tanto los primeros partidos les
favorecieron. Pero ya en 1903 se dio la primera gran victoria uruguaya en Buenos Aires,
la capital argentina. Nacional asumió la representación del país y derrotó a Argentina 3 a



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2. Fue a partir de 1910 en que comenzó la gran época de Uruguay en selecciones, que
coincidió con la elección de su camiseta de color celeste, azul claro, plenamente
identificada con los cuatro títulos mundiales y los catorce sudamericanos. Un dirigente
uruguayo, Héctor Rivadavia Gómez, fue el fundador de la Confederación Sudamericana
de Fútbol, el órgano regional que dirige al fútbol del continente desde 1916, año en que
se llevó a cabo el primer Torneo Sudamericano en Buenos Aires, que ganó Uruguay. Al
año siguiente se instituyó la Copa América para el certamen disputado en Montevideo,
capital de Uruguay, vencedor por segunda vez.


II. LOS CUATRO TÍTULOS MUNDIALES
     En 1914, la FIFA decidió que en adelante, y hasta tanto se jugaran los
Campeonatos Mundiales de Fútbol en forma independiente de los Juegos Olímpicos, los
ganadores de los mismos en fútbol serían los Campeones Mundiales, en la medida que
se respetaran las reglas de juego del International Board y las normas del amateur.
Como en 1916 no hubo Juegos Olímpicos por la primera Gran Guerra Mundial, el
primer Campeón del Mundo fue Bélgica, que ganó los Juegos de Amberes en 1920. En
1924 y 1928 el Campeón fue Uruguay. Las tres grandes conquistas mundiales de la
década del 20 tuvieron un formidable conductor, José Nasazzi, el gran capitán. Jugador
de gran físico, dueño de una personalidad muy firme y de un temperamento envidiable,
estuvo en Colombes en el 24, en Amsterdam en 1928, y en el primer Campeonato
Mundial independiente de los Juegos Olímpicos, realizado en Montevideo en 1930. Los
jugadores que protagonizaron dichas conquistas fueron denominados la generación
olímpica. Para la primera gran cruzada olímpica de 1924, fue necesario que el dirigente
Atilio Narancio hipotecara su casa para conseguir los recursos que hicieran posible el
viaje a Europa, dado que los participantes debían pagarse el viaje. Luego de varios
partidos de preparación en España, Uruguay derrotó a sus rivales con comodidad. Solo
Holanda, que puso ocho defensores, algo insólito para la época pudo evitar al goleada.
Perdió 2 a 1. Antes cayeron Yugoeslavia por 7 a 0, Estados Unidos por 3 a 0 y Francia,
el local, por 5 a 1. La final fue con Suiza y el 3 a 0 no sorprendió a nadie. Fue tan
grande la admiración por el Campeón, que la ovación de los franceses llevó a que los
celestes dieran una vuelta alrededor de la cancha, por la pista de atletismo, saludando a
los aficionados en muestra de agradecimiento por el apoyo brindado en todo el evento.
Así nació la vuelta olímpica, la forma en que todos los equipos que ganan un torneo lo



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festejan hoy en todas partes del mundo. A esa altura Héctor Scarone era considerado el
mejor jugador del mundo. Futbolista de Nacional, jugó después en España e Italia. Con
Uruguay ganó los tres títulos mundiales, en 1924, 1928 y 1930. En 1928, Uruguay
confirmó su condición de mejor del mundo en Amsterdam, Holanda. Fue mucho más
difícil, ya que todos sabían de la calidad de sus jugadores. De entrada debió enfrentar al
local, que opuso gran resistencia en Colombes. Ganó Uruguay 2 a 0. Posteriormente
derrotó a Alemania 4 a 1 y a Italia 3 a 2, lo que le permitió acceder a la final con
Argentina, su gran rival de siempre. Fue necesario disputar dos finales. En la primera se
disputaron dos alargues por igualdad en un tanto. Como no hubo un ganador, se fijó una
segunda final tres días después. Venció Uruguay 2 a 1. El gol de la victoria lo hizo
Héctor Scarone. Dos años más tarde tuvo lugar el primer Campeonato del Mundo que se
jugara en forma independiente de los Juegos Olímpicos. FIFA decidió en Barcelona que
se disputara en Montevideo, como reconocimiento al fútbol uruguayo. Hubo 13
participantes. Varios equipos europeos desertaron por lo largo del viaje en barco.
Uruguay ratificó su supremacía en el mundo. Derrotó a Perú 1 a 0, a Rumania 4 a 0, a
Yugoeslavia 6 a 1 y así llegó a la esperada final con Argentina, como en las Copas
América y los Juegos Olímpicos del 28 en Amsterdam. Al cabo del primer tiempo
ganaba Argentina 2 a 1, alimentando el sueño de sus parciales de destronar a los celestes.
Pero en notable reacción dio vuelta el partido Uruguay en la segunda etapa, para vencer
4 a 2. Una vez más Pedro Cea hizo el gol del empate cuando Uruguay perdía, como ante
Holanda en el 24 e Italia en el 28, por lo que se le conoció como el empatador olímpico.
Iriarte y Castro hicieron los dos restantes para la histórica conquista. En la década del 30
Uruguay no concurrió a defender su título, en represalia por la actitud de los europeos
que no concurrieron al Mundial del 30. Hubo que esperar hasta 1950, ya con otra
generación de futbolistas, para ver a Uruguay en un Mundial.


III. MARACANÁ, LA GESTA MÁS GRANDIOSA DEL MUNDO DE TODOS
     LOS TIEMPOS
     Luego de la Segunda Guerra Mundial se reanudó la disputa de las Copas del
Mundo. Italia obtuvo las dos disputadas en el 34 y el 38, en Italia y Francia
respectivamente. Uruguay venció a Bolivia 8 a 0 en Belho Horizonte, único partido en
ronda de clasificación por deserción a último momento de Portugal y Francia. Accedió
así a la serie final, que se jugaría todos contra todos en un cuadrangular por puntos entre



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Brasil, Uruguay, Suecia y España. Brasil, que había construido en Río el estadio más
grande del mundo para doscientas mil personas, el Maracaná, tenía un equipo
excepcional que era el gran favorito para quedarse con el título. Ausente Argentina, que
no quiso arriesgar prestigio porque tenía a sus mejores jugadores en la Liga pirata de
Colombia y no podían jugar el Mundial, parecía quedar todo entre los dueños de casa y
Uruguay. Se habían enfrentado tres veces en mayo por la Copa Barón de Río Branco.
Uruguay ganó 4 a 3 en San Pablo y Brasil 3 a 2 y 1 a 0 en Río. La gran paridad de
fuerzas dio confianza a los uruguayos. Pero las campañas en las finales fueron muy
disímiles. Brasil goleó a Suecia 7 a 1 y a España 6 a 1. Uruguay apenas empató con
España 2 a 2, con gol de su capitán Obdulio Varela cuando perdía 2 a 1, y ganó a Suecia
3 a 2 luego de estar abajo 2 a 1 a trece minutos del final. El clima de euforia era
tremendo en Brasil antes de la gran final del 16 de julio de 1950. Carteles en las calles,
titulares en los diarios, discursos de políticos, promesas a los futuros campeones del
mundo. Los dirigentes uruguayos dijeron a sus jugadores que ya habían cumplido con
llegar ese día a enfrentar a Brasil. Obdulio les contestó que solo ganando la final
estarían cumplidos. Dicen que había doscientas veinte mil personas esa tarde apiñadas
en el Maracaná. Brasil sería Campeón del Mundo por primera vez en su historia con
solo empatar, pues Uruguay había igualado con España. Como se esperaba, Brasil
dominó el trámite y Uruguay jugó de contragolpe. El primer tiempo terminó sin goles.
Al comenzar el segundo tiempo Brasil se puso en ventaja con gol de Friaza. El delirio
ganó a los brasileños. Obdulio Varela, gran capitán y líder nato del grupo, se puso el
balón debajo de su brazo y fue a protestar a uno de los líneas la posición offside de
Friaza. Demoró la reinciciación del juego, serenó a sus compañeros, a los que alentó
luego, y frenó los festejos al generar nerviosismo en los asistentes con su actitud
decidida. Si con la posibilidad del empate a su favor era Brasil el gran favorito que decir
cuando vencía 1 a 0 y recibía el ensordecedor aliento de su público. Pero Schiaffino
enmudeció a Maracaná cuando igualó el encuentro a los 21 minutos de la etapa final.
Los celestes, que nunca se entregaron, crecieron tras ese tanto y fueron por la victoria en
la que el mundo no creía. A los 34 minutos, Ghiggia consumó la hazaña al batir a
Barboza tras recibir pase de Julio Pérez. De ahí en más los locales buscaron la igualdad
que les diera el título. No la consiguieron. Uruguay concretó así la más grande hazaña
del fútbol del mundo de todos los tiempos y conquistó su cuarto título mundial sin
perder ningún partido, desde 1924 hasta 1950.



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IV. LA DECADENCIA
     La última gran posibilidad para Uruguay fue en 1954, en el Mundial de Suiza.
Llevó un gran equipo, con muchos jugadores que estuvieran en 1950. Ganó a
Checoeslovaquia 2 a 0, a Escocia 7 a 1 y a Inglaterra 4 a 2. Pero esa tarde se lesionó el
gran capitán Obdulio Varela luego de convertir un notable gol, el tercero de Uruguay.
Dejó al equipo con diez hombres y quedó afuera de la semifinal ante el formidable
equipo húngaro en Lausana. En ese partido tampoco pudieron actuar Julio César Abadie
ni Oscar Míguez, figuras en ofensiva. En tarde lluviosa, remontó la ventaja húngara de 2
a 0 e igualó con dos tantos de Juan Eduardo Hohberg, para forzar un alargue en el que
ganó Hungría 4 a 2, luego que el barro frenó una pelota de gol por remate de Schiaffino.
Uruguay no clasificó para el Mundial de Suecia de 1958. Lo eliminó Paraguay. En Chile
62 quedó eliminado en la serie por Unión Soviética y Yugoeslavia. En 1966 lo eliminó
Alemania, tras empatar en la serie con el luego campeón Inglaterra 0 a 0 en el partido
inaugural, derrotar a Francia 2 a 1 e igualar con México sin goles. En 1970, en México,
se dio la última buena figuración. Pese a la lesión de Pedro Rocha en el primer partido
ante Israel, su mejor jugador, se llegó a la semifinal con Brasil. Se ganaba 1 a 0 pero se
perdió 3 a 1. El cambio de sede de México a Guadalajara, donde estaba Brasil, favoreció
al luego Campeón que tenía gran equipo. Uruguay quedó cuarto, tras perder
injustamente con Alemania. En 1974 quedó eliminado en la serie en la que solo empató
con Bulgaria y perdió con Holanda y Suecia. En 1978 fue eliminado por Bolivia y no
estuvo en Argentina. En 1982 fue Perú el que lo dejó afuera del Mundial de España.
Para México 86, formó un muy buen equipo que no respondió a las expectativas por
falta de conducción certera y de profesionalidad de algunos jugadores. Se perdió con el
luego campeón Argentina en cuartos de final. En Italia 90, se clasificó apenas en la serie
y se perdió con Italia en Roma. El empate con España en el debut afectó la campaña
posterior. Urguay no concurrió ni a Estados Unidos 94 ni a Francia 98 por sus opacas
actuaciones en las eliminatorias. Como ustedes saben, Uruguay fue el último clasificado
para Corea y Japón 2002. Tras ser quinto en la eliminatoria de Sudamérica debió
disputar la repesca con Australia, Campeón de Oceanía, con el que perdió 1 a 0 en
Melbourne y al que derrotó 3 a 0 en Montevideo.


V. EL FÚTBOL Y LA SOCIEDAD URUGAYA



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     Es el fútbol la gran pasión de los uruguayos desde los albores del siglo XX. Un
buen resultado futbolístico de la Selección alegra al país y permite olvidar muchos
problemas. Es un bálsamo para los gobernantes pues atenúa la conflictividad. Los
triunfos de Nacional y Peñarol hacen feliz a media población. Para tener una idea de lo
que es el fútbol en Uruguay, cabe referir a lo ocurrido tras la ganar el título de
Vicecampeón del Mundo en la categoría juvenil Sub 20 en Malasia en 1997. Pese a
perder la final con Argentina 2 a 1 tras estar en ventaja 1 a 0, medio millón de personas,
del millón cuatrocientos mil que viven en Montevideo, salieron a las calles pese al frío y
la lluvia a recibir a los jóvenes. La clasificación para Corea 2002 generó festejos
grandes en todo el país.
     Para los chicos uruguayos no hay mejor regalo que una pelota de fútbol y en todo
el país es tema obligado el balompié en los lugares de trabajo, charlas en la calle o
cualquier tipo de reunión. Para gente de mi generación, que no tuvo en la infancia
televisión, ni computadora, ni juegos electrónicos, no había otra diversión mejor que
jugar al fútbol en las calles y los terrenos libres, de los que había muchos en todas las
ciudades. Casi todo el tiempo que quedaba libre tras concurrir a la escuela se destinaba a
jugar al fútbol con pelotas de goma o de trapo. Estas eran construidas con una media
rellena de diarios viejos. Las de goma eran muy saltarinas y exigían un gran dominio de
la técnica. La gran cantidad de horas de contacto de los chicos con la pelota permitieron
un gran domino de la técnica producto de la experiencia y la picardía, sin que se buscara
la explicación de porqué se hacía. Ese dominio de los fundamentos fue la causa
principal de los grandes triunfos de nuestro fútbol junto con la personalidad y el
temperamento de nuestros jugadores. La técnica y las muchas horas de práctica, así
como la forma de ser de los uruguayos, desarrollaron también la picardía, fomentada
por la capacidad técnica. La pasión que genera el fútbol provocó un fenómeno único en
el país, el baby fútbol, de gran impacto social. Antes de incorporarse a los clubes en las
divisiones menores, se da la participación en los clubes de baby fútbol. Se juega en
canchas de dimensiones más reducidas con siete jugadores por equipo. Hay canchas en
todos los barrios. Los clubes realizan función social muy importante en una sociedad en
la que la familia ya no cumple el rol trascendente de antes en la formación de jóvenes,
ya que los dos padres deben trabajar y no pueden destinar el tiempo que antes brindaban
a sus hijos. En el club encuentran el cariño y el afecto que les falta y el alimento que
necesitan para practicar deporte. La Organización Nacional de Fútbol Infantil tiene 68



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Ligas afiliadas en todo el país, en las que participan 567 clubes que cuentan con 53.500
niños fichados, de los cuales sólo 30 son niñas. Hay 8 categorías en cada club que van
desde los 6 a los 13 años, cada una con el nombre de generación adecuado a la fecha de
nacimiento. Uruguay fue tradicionalmente un país reconocido por la educación de su
gente, la calidad de su enseñanza y una fuerte clase media, la que marcó con sus
costumbres el estilo de vida de la población. En las últimas décadas se operó un
deterioro en la economía que repercutió en la población. La Universidad, que concitó la
atención y al concurrencia de estudiantes de todas partes de América por su condición
de pública, gratuita, laica y el gran nivel de sus docentes ya no es la misma. Surgieron
las universidades privadas. Si bien el índice de analfabetismo sigue siendo el más bajo
de la América latina, 3.1%, el nivel cultural descendió. De la vieja clase media, cada día
menos numerosa, algunos pasaron a conformar la clase alta, la de mejores ingresos, al
tiempo que la mayoría se deterioró y pasó a integrar la clase con menores recursos. Por
esa razón cada vez más jóvenes ingresan a trabajar a temprana edad, lo que provoca el
abandono de los estudios y que se tenga menos tiempo para la práctica de los deportes.
También se incrementó mucho el ingreso de mujeres, lo que disminuyó la influencia de
la familia en la formación de los jóvenes, criados por empleadas o abuelas. Las razones
mencionadas repercuten negativamente en nuestro fútbol. Por un lado se cultiva menos
la inteligencia por falta de estudio. Hoy en día es necesario cada vez más tener una
mente cultivada para jugar fútbol. Se juega cada vez más en espacios reducidos y a
mayor velocidad. La velocidad mental producto del ejercicio diario del intelecto ayuda a
solucionar mejor y más rápido las situaciones que se generan en la cancha. De ahí que
se quiera incrementar los estudios por quienes ya juegan y dar posibilidades a jóvenes
de colegios, con más estudios realizados y mejor nivel intelectual.
     También se necesita hoy muy buena técnica. La velocidad del juego requiere
mayor precisión que antes. Si no, se pierden pelotas y situaciones de gol. La táctica está
subordinada a la técnica. Nada se puede hacer sin élla. De ahí que sea necesario que en
el fútbol infantil y mucho más en los clubes de fútbol profesional se cuente con
profesionales capacitados que trabajen a los niños en la adecuada fundamentación
técnica. Debe suplirse la sensible disminución de horas de contacto de los chicos con la
pelota con una precisa enseñanza que haga posible adquirirlos en menos tiempo y
repetir los ejercicios, ya que la precisión es hija de la repetición. Por esa razón se hacen
ahora cursos para la formación de técnicos que posean los conocimientos futbolísticos y



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pedagógicos necesarios para enseñar desde la más temprana edad. Es fundamental
asignar los mejores a trabajar con los menores para que crezcan con el adecuado
respaldo técnico. El deterioro económico provoca un déficit en la alimentación en
edades fundamentales para el desarrollo físico y psíquico. Hay también carencias
importantes en la educación física de los niños. En la escuela pública se carece de
profesores de educación física hasta cuarto año y de ahí en más no todos lo tienen. Por
más que los clubes intenten más tarde paliar esas carencias hay problemas
constitucionales que no se pueden superar con la vitaminización, la dieta y los trabajos
físicos posteriores. Otra razón que explica la decadencia del fútbol uruguayo es la falta
de líderes naturales que por su propia personalidad se erijan en los conductores y
referentes de los grupos que integran, Las generaciones victoriosas siempre los tuvieron.
Fue el caso de José Nasazzi en 1924, 1928 y 1930 y de Obdulio Varela en 1950,
capitanes de sus equipos, de espíritu indomable, que infundían enorme respeto a sus
compañeros y a sus rivales, los que en muchos casos les temían. Al tiempo que eso
ocurrió en nuestro fútbol, los rivales formaron a sus futbolistas desde el punto de vista
físico desde la niñez, en especial en el hemisferio norte. Los europeos enviaron durante
años camarógrafos a filmar muchas horas de partidos y entrenamientos para conocer a
fondo detalles de la técnica sudamericana. Sus entrenadores no solo supieron lo que en
América se hacía. También se preocuparon por desentrañar la explicación de porqué lo
hacían así, lo que en nuestro país nunca se planteó porque se hacía como algo natural,
producto de las muchas horas de contacto con la pelota y la experiencia que éllo
generaba. Mientras nuestro fútbol se deterioró en todos esos valores, los rivales
mejoraron en muchos aspectos. Ahí está la explicación de las diferencias actuales y de
la desaparición de Uruguay de los primeros planos en los torneos de mayores. Solo
excepcionalmente y en función del surgimiento de alguna generación extraordinaria se
da un caso como el de Malasia 97 en la categoría Sub 20, sin que se refleje enteramente
luego en mayores por falta de una mentalidad adecuada, de hábitos profesionales
arraigados y de técnicos y jugadores mayores que lideren y orienten con firme
personalidad y diario ejemplo.


VI. EL NUEVO MINISTERIO DEL DEPORTE
     En medio de esta situación de deterioro del deporte uruguayo que repercute
obviamente en el fútbol, se creó en el año 2000 el Ministerio de Deporte y Juventud,



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llamado a tener un papel trascendente en la restructura del deporte. Tiene como
finalidad promover la actividad física, el deporte y la recreación en todas sus
dimensiones como hechos sociales, tanto en su forma libre y espontánea como reglada.
Hizo un diagnóstico de la situación del deporte al momento de su creación,
imprescindible para planificar su actividad futura. El mismo reveló que solo un bajo
porcentaje de la población realiza actividad física o practica deporte. También es bajo el
nivel competitivo a nivel regional e internacional de nuestro deporte. Consideró
anticuada, dispersa e insuficiente la legislación deportiva vigente. Se carecía de un
relevamiento a nivel nacional de la infraestructura deportiva y los recursos humanos
afectados al deporte. Tampoco había un registro de clubes e instituciones deportivas. No
estaban bien definidos los roles en el modelo de organización deportiva. Se supo que
hay en el país unos 2,750 clubes que se orientan al deporte de competencia, mantenidos
por voluntarios que en su mayoría no cuentan con formación adecuada desde el punto
de vista técnico o de gestión.
     Muchos necesitan asistencia técnica y de instalaciones. Se carecía también de un
marco adecuado para el desempeño de las federaciones deportivas. Falta tutela y
fiscalización del estado para su actividad, que impiden que haya planes que aseguren
una práctica deportiva libre y una representación internacional acorde con las
circunstancias. Cuentan con presupuestos muy limitados, baja cualificación de la
gestión, ausencia total de indicadores objetivos que permitan evaluar su trabajo, pocos
equipos y deportistas para ser considerados como tales. Sus actividades están muy
centralizadas en la capital Montevideo, aun cuando existe una mayoría de deportistas en
el Interior. El diseño, calidad y estado de las instalaciones deportivas presenta serias
deficiencias y su grado de utilización está muy por debajo de sus posibilidades por el
modelo de gestión y falta de programas estables de actividad que dinamicen los
equipamientos. El programa de formación de docentes y técnicos presenta limitaciones
a pesar de su alto nivel de calificación. Existe escasa diversificación en la formación y
debe actualizarse el contenido curricular, incorporando contenidos como rendimiento
deportivo, organización y gestión de actividades e instalaciones, animación y recreación
para el deporte comunitario. Faltan niveles básicos e intermedios de formación. La
financiación del deporte es escasa, dispersa, desordenada y carente de relación con
metas a lograr. Existen apoyos por distintos órganos del Estado por montos importantes
a actividades deportivas que se realizan sin coordinación con la política gubernamental.



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     La educación física y el deporte escolar presentan carencias grandes e insumen
importantes recursos. Solo el 35% de los escolares uruguayos reciben educación física
en condiciones adecuadas. No es una materia integrada en el sistema educativo. No
existen campeonatos escolares y estudiantiles para todo el país. El deporte infantil
prioriza la competencia sobre el desarrollo físico y mental del niño. Son en su mayoría
dirigidos por voluntarios sin preparación adecuada. La Universidad de la República, que
tiene 60.000 estudiantes, no posee un servicio de deportes que promueva y organice la
práctica y actividades para los alumnos. El deporte no es una actividad requerida en la
currícula universitaria. Hay un movimiento externo, dirigido por la Liga Universitaria
de Deportes, que nuclea a deportistas que estudian o finalizaron sus carreras que
promueve partidos de fútbol en torneos organizados en cuatro divisionales que se
disputan los domingos de mañana.
El nuevo Ministerio se propone como objetivos:
1) Facilitar la práctica de la actividad física y el deporte sin exclusiones de edad, sexo,
capacidad física o condiciones socio económicas.
2) Mejorar la competitividad del deporte de alto rendimiento que permita una
superación de la imagen del país e impulse a la emulación para dinamizar la actividad
deportiva.
3) Adaptar la organización y gestión del deporte para lograr más eficacia y eficiencia.
4) Incorporar la educación física formalmente al sistema educativo
5) Promover los valores éticos en el deporte con el combate a la violencia y al dopaje.
6) Dotar de un ordenamiento jurídico al Sistema Deportivo del país.
7) Planificar el deporte en todos sus niveles


VII. EL FÚTBOL Y LA ECONOMÍA URUGAYA
     Uruguay posee una población total de 3.332.141 habitantes, de los cuales
1.406.169 viven en Montevideo, la capital. Tiene una densidad de 18,9 habitantes por
Km. El crecimiento demográfico por mil habitantes es de 6.7, la natalidad de 16.3 y la
mortalidad de 9.3. De la población económicamente activa, un 59.6%, el 3.4% se dedica
al sector agropecuario, caza y pesca, el 14.4 % a la industria manufacturera, el 7.8% a la
construcción, el 23.2% al comercio, el 5.2% al transporte y comunicaciones, el 8.7% a
banca, finanzas y servicios a empresas, el 37.5% a servicios de gobierno y otros
servicios. La tasa de desempleo es hoy del 15%. Tuvo un incremento sensible en el



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último año. De la población económicamente inactiva, el 22.4% se dedica a quehaceres
del hogar, el 15.5% son estudiantes, el 52.7% son jubilados y pensionistas, el 1% son
rentistas y otros rubros completan el restante 8.4%. El producto bruto interno per cápita
en dólares es de 6.006, solo superado en Sudamérica por Argentina, que tiene 7.500 a
fines del siglo XX. La esperanza de vida es de 74.3 años, la cantidad de KWH por
habitante es de 2184, el consumo de carne vacuna per cápita en kg por año es de 46.2, la
mortalidad infantil por mil esde 9.5, hay 330 teléfonos por cada 1000 habitantes, 5.8
habitantes por vehículo matriculado, 269 habitantes por médico, 197 habitantes por
cama en hospital y hay 2167 kms de red ferroviaria activa. Cuando retornó el régimen
democrático, en 1985, se produjo un cambio sustancial en la política económica luego
de un período de gran recesión. Hubo aumento de salarios para incrementar la demanda
interna y se difirieron los costos del endeudamiento externo por negociación con
acreedores. Aumentaron las exportaciones a Brasil y Argentina, disminuyó la tasa de
interés internacional lo que alivió pagos de deuda externa, se mantuvo la libertad de
movimiento de capitales, se sostuvo el sistema financiero y estabilizó el tipo de cambio
real. Así ingresaron capitales. En 1988 y 89 fracasaron los países vecinos en la
pretendida estabilización. Uruguay entró en recesión     pues se detuvo el crecimiento
productivo y de la inversión. Se perdió competitividad y se incrementó la inflación hasta
un 129% en 1990. En la década del 90 el objetivo fue abatir la inflación con medidas en
el ámbito fiscal y la política cambiaria. Se produjo déficit importante en la balanza
comercial y de pagos, solo financiado con ingreso de capitales del exterior. A partir de
1995 se profundizó lo anterior con el objetivo de   estabilizar los precios vía reducción
del déficit fiscal, aumento del comercio internacional y de la inversión extranjera. Debe
decirse que la reducción de la inflación también tuvo que ver con la apreciación del tipo
de cambio, la apertura comercial y el abaratamiento de productos como el petróleo.
     La pérdida de dinamismo de la economía se debió a dificultades de los vecinos y a
la disminución de ingreso de capitales. Se sufrió luego las consecuencias de problemas
internacionales de trascendencia, el efecto Tequila, la crisis del sudeste asiático, la
moratoria rusa, la devaluación de Brasil en 1999 que afectó enormemente al Mercado
Común del Sur compuesto también por Argentina, Uruguay y Paraguay. La devaluación
de Brasil provocó gran recesión en la Argentina y una pérdida de competitividad de los
productos uruguayos. Se rompió la armonía de las políticas cambiarias de los países de
la región. El colapso de la Argentina de diciembre de 2001 golpeó duro a Uruguay. La



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industria disminuyó un 29% y el sector primario un 5% en su incidencia en el PBI por la
reducción de los precios relativos y la competencia externa. Incrementa el sector
servicios, en especial los financieros. Pasó el sector servicios del 58 al 79%. Uruguay
reaccionó ampliando la banda de flotación del tipo de cambio y leve aceleración de la
pauta cambiaria para mantener nivel de exportaciones. El Presidente Jorge Batlle lideró
gestiones para incrementar el comercio con Estados Unidos y Chile ante las dificultades
que plantea el Mercosur por las decisiones unilaterales de Brasil y la grave crisis
argentina que demandará años para recuperar al país. Pero todo lleva su tiempo, más
allá de la buena voluntad del gobierno norteamericano, que considera a Uruguay como
el país más confiable y serio de la región, por la forma en que cumplió sus compromisos
internacionales. Se calcula que alrededor del fútbol se gasta alrededor del 0.5% del
Producto Bruto Interno. Brasil   gasta un 1.3%. Ingresan desde hace años al país divisas
por transferencias de futbolistas. En algunos casos son cifras significativas. En enero
pasó al Manchester United inglés Diego Forlán, hijo del famoso jugador de Peñarol de
la década del 60 Pablo Forlán, Campeón de América y del Mundo en 1966. Se pagó por
el pase diez millones de dólares. La prensa italiana difundió el año pasado que Alvaro
Recoba, formado en Danubio, luego jugador de Nacional y hoy defensor del
Internazionale de Milán es el futbolista mejor pago de Italia. La exportación de
futbolistas significa una fuerte entrada de divisas, lo que motivó la creación de un
impuesto del 10% a las transacciones. Las dificultades económicas de las familias
uruguayas hacen que las que tienen hijos con buenas condiciones apuesten a que
practiquen fútbol y dejen de lado los estudios con la esperanza de que si se destacan y
consiguen un pase a España o Italia salven a la familia por más de una generación. La
pobreza de los clubes de fútbol, cuyos presupuestos son casi siempre deficitarios, obliga
a que cada vez sean transferidos más jóvenes, y que cuando retornen ya estén cerca del
final de su trayectoria y sin posibilidades de competir con eficacia en el orden
internacional. Faltan espejos en los cuales se miren los más jóvenes que muchas veces
se van del país cuando no están preparados para enfrentar las tentaciones del primer
mundo con los bolsillos llenos de dinero. Se dejan llevar por las tentaciones y muchas
veces se malogran o demoran en concretar su aporte. La desesperación de los padres por
ver triunfar a sus hijos influye negativamente en su actividad, se entrometen en su
quehacer futbolístico, aconsejan en forma contraria y los confunden. De ahí que sea
necesario también educar a los padres para evitar su perniciosa actitud. Consecuencia de



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lo dicho es que los jugadores mayores no son los referentes ideales para los más jóvenes.
Lamentablemente hace tiempo que no se cita a Poyet, Fleurquin, Bengoechea, quienes
por su inteligencia, educación, profesionalidad y ubicación podrían ser excelentes
orientadores de sus compañeros. Mientras no se opere un cambio sustancial en la
formación técnica y mental de los jóvenes uruguayos y no se cuente con mayores que
ejerzan una positiva influencia, no será posible retornar a los primeros planos del fútbol
mundial y permanecer. En Selecciones, no se está desde 1970 en los Mundiales. En las
Copas América se ganaron en 1983 en Brasil y en 1987 en Argentina. La de 1995 fue en
Uruguay, con todas las ventajas que tienen los locales. En clubes no se gana desde 1988,
cuando Nacional fue Campeón de América y del Mundo. En 1989 obtuvo la Recopa y la
Copa Interamericana. Esperamos que nuestra Selección haga un buen papel, como lo
merece el pueblo coreano. Agradezco la invitación que se me formulara y la atención
que prestaron a nuestra oratoria. Quedo desde ya a sus órdenes por cualquier pregunta
que deseen realizar. Estoy muy feliz de haber conocido por primera vez este hermoso
país y deseo fervientemente que no sea la última. Que la Copa del Mundo les brinde
todos los éxitos y satisfacciones que se merecen y que la euforia que provoca sirva para
afianzar el progreso del fútbol en el país, que ha sido notorio en los últimos años.




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