Naturaleza y Dinamismo
de la Vida Espiritual
Isaac Vidal Martínez
NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
OBJETIVOS
El objetivo de estos apuntes es dominar los conceptos de la vida espiritual.
Tema 1: ESQUEMA DE LA ASIGNATURA
o Vida Espiritual. Concepto abarcante de la vida espiritual.
o Amor. Los padres de la Iglesia se preguntan por lo esencial de la vida espiritual: el
Amor. El Amor de Dios es el que configura la vida espiritual.
o Humildad. No en cuanto a la virtud de la humildad, sino en cuanto concepto más
amplio que incluye también la virtud: disposición que tiene que tener el alma para
crecer en la vida espiritual. Los grandes santos, en resumen, hablan de Amor y de
humildad.
o Santidad. Concepto que con frecuencia se ha utilizado paralelamente con vida
espiritual. Aquí nos referimos a la meta y plenitud de la vida espiritual.
o Oración. En cuanto expresión y alimento de la vida espiritual. La relación de Amor con
Dios se expresa en la oración y se alimenta de ella. Santa Teresa de Jesús estructura
todo en la oración.
o Cruz. Como criterio de garantía de que todos los elementos anteriores de la vida
espiritual están sostenidos, que se apoyan en la cruz de Cristo, sin la cual no hay
santidad.
o Ascética. Pone el acento en el aspecto de ejercicio, esfuerzo, lucha de la vida espiritual.
Tiene una historia muy rica a lo largo de la espiritualidad cristiana.
o Mística. No lo desarrollará en esta asignatura sino en teología de la oración.
o Unidad de vida. Mostrar que todos los elementos anteriores marcan una unidad.
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Unidad de Vida
4
Santidad
8 7
Mística Ascética
1
Vida
5 espiritual 6
Oración Cruz
2 3
Amor humildad
La oración y la cruz han de estar íntimamente ligados al igual que el Amor y la
humildad. Si no se tiene en cuenta esto puede caerse en extremos.
Santidad
Mística Ascética
Via
espiritual
Oración Cruz
Amor humildad
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
Tema 2: INTRODUCCIÓN: ¿QUÉ ES LA VIDA ESPIRITUAL?
a. La vida espiritual es una relación entre Dios y el cristiano
b. Es un proceso de santificación del alma
c. Riqueza y simplicidad de la vida espiritual
d. Importancia de la experiencia y enseñanza de los santos
e. La vida espiritual personal y la teológica
Ahora desarrollamos los puntos anteriores:
La vida espiritual es una relación entre Dios y el cristiano
Todos los conceptos tienen un carácter relacional ¿Cómo me unen con Dios? Los
protagonistas son Dios y el Alma, aunque intervengan todos los Santos, la Virgen, etc.
Nadie nos puede sustituir aunque nos puedan ayudar.
La experiencia personal, íntima, única e irrepetible de cada cristiano con el Señor. La
vida espiritual es una tarea personal.
Toda la realidad espiritual gira en torno a esa relación íntima y personal entre el
cristiano y Dios.
La vida espiritual como proceso de santificación del alma
Es Cristo quien nos santifica. Nosotros, a través de la vida espiritual, nos santificamos.
En la vida espiritual hay un dinamismo, un crecimiento, un desarrollo. ‘Vida –inicio,
crecimiento’ y ‘Espíritu –viento, aire en movimiento, soplo, ruah, neuma-’, dos términos que
nos indican un inicio un desarrollo de la vida que Dios nos da, del Espíritu de Dios .
Muchas obras de espiritualidad clásica utilizan términos como: ‘itinerario’, ‘camino’,
‘subida’, etc. Es un lenguaje simbólico, pero gráfico, para expresar la idea de inicio y meta.
Todos los demás elementos de la vida espiritual deben ser vistos y estudiados
teológicamente desde esta perspectiva. En su dinamismo, en su evolución, en su desarrollo,
en su tendencia hacia el fin, hacia la meta.
Resumen: La vida espiritual tiene dos protagonistas –Dios y el Hombre- y dos
elementos esenciales: Relación y Desarrollo. Mientras que la relación incumbe a los dos –
Dios y el hombre-, el desarrollo no afecta a Dios.
Riqueza y simplicidad de la vida espiritual
La vida espiritual es una realidad unitaria y simple –con la simplicidad de Dios. Porque
participa de la simplicidad de Dios– pero no es pobre, pues contiene una enorme riqueza,
bien armonizada y bien unida. Dios es infinito en unidad de esencia. La persona más santa
es más rica y más simple.
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
La teología espiritual estudia un objeto bien determinado, del que nunca se separa. Al
mismo tiempo es un objeto desde perspectivas complementarias entre sí. Cada uno de esos
acercamientos teológicos dice mucho sobre la vida espiritual, pero, a la vez, se queda corto.
Sólo cuando se ha complementado con los demás, se puede valorar y admirar de verdad
toda la riqueza y profundidad de su maravilloso objeto. La vida del cristiano en Dios y
de Dios en el cristiano: Riqueza. La intimidad que se establece entre el alma y las tres
personas divinas. O las alturas sublimes que puede alcanzar la santidad cristiana.
Todos los aspectos de la vida espiritual tienen que verse desde el aspecto relacional. Y
también verlo en relación al fin: la santidad. El crecimiento. La vida espiritual es muy
sencilla, porque participa de la simplicidad de Dios, pero tiene una enorme riqueza, ya que
Dios es infinito, inabarcable, inagotable. Los santos, que están muy cerca de Dios, también
tienen aspectos inagotables.
Para hacer una teología espiritual bien hecha se tendría que conocer la vida interior de
todos los cristianos de todos los tiempos. Tendríamos todos los datos y la posibilidad de
realizar estadísticas de la vida espiritual. Esto es imposible, pero es importante profundizar
en la vida espiritual de los santos.
Cita de Benedicto XVI: “los santos son los verdaderos reformadores. Sólo de los santos,
sólo de Dios, proviene la verdadera revolución, el cambio decisivo del mundo”.
Importancia de la experiencia y enseñanza de los santos
La teología espiritual es dentro de la teología la parte más sapiencial (sabiduría) =
conocimiento que es fruto de la experiencia, del contacto con la vida, de la relación personal
con Dios. La palabra teología hasta el siglo XVI se ha entendiendo como sabiduría de Dios.
La relación personal con Dios es fuente importante de reflexión. La propia experiencia
es fundamental. Las auténticas experiencias de santidad tendrán un valor especial, porque
dan garantía de una verdadera relación con Dios.
Además, cuanto los santos están canonizados –acto del magisterio definitivo de la
Iglesia–. Esto es una garantía de que está en el cielo, de que la vida de esa persona ha sido
un verdadero itinerario de santidad. “La vida de este santo es una vida de santidad”. Otra
garantía de más categoría: los doctores de la Iglesia. El nombramiento de un doctor, no tan
sólo incluye la canonización, sino que la doctrina de la persona es especialmente
recomendable, es universal.
La vida espiritual personal y teológica
Cita de Clemente de Alejandría. Pone el conocimiento en función del Amor. Muestra la
necesidad de amar a Dios para conocerlo mejor.
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Cita de Evagrio Póntico. Muestra la relación entre la teología y la oración, de cómo se
implican mutuamente.
A medida que una persona sea más santa, mayormente podrá hablar de Dios. La teología
ortodoxa es mucho más sapiencial, es decir, más práctica. Son más conscientes del trato con
Dios para realizar una buena teología. El problema en occidente es la relación entre teología
y santidad. Hasta el XVII, recordemos que todos los grandes teólogos son santos. Tras el
siglo XVII no hay ninguno. Divorcio entre teología y espiritualidad.
San Buenaventura. Relaciona la actividad teológica con la vida espiritual.
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
Tema 3: TEMA 1: AMOR
Relación configurante de la vida espiritual
Donación y Respuesta se relacionan mutuamente. En la vida espiritual es más decisivo
lo que hace Dios, pues sin Dios no hay santidad.
Donación de Amor, punto de partida
Dios es Amor y me ama (a mí): punto de partida. Dios es Trino: ese Amor de Dios a mí
es trinitario. Por tanto es un Amor paterno, es un Amor Encarnado y Redentor, y es el
Espíritu Santo que como persona Divina es el don y Amor de Dios que se nos entrega. Es
además, un Amor de amistad, y Amor esponsal.
Dios es Amor y me ama
Recomienda repasar “Deus Caritas Est”, parte I.
“Dios es Amor” 1 Jn 4, 8; “en esto consiste el Amor: no en que nosotros hayamos
amado a Dios, sino que Él nos amó, y envió a su Hijo como víctima de propiciación por
nuestros pecados” 1 Jn 4 .9-10
“Y nosotros hemos conocido y creído en el Amor que Dios nos tiene. Dios es Amor, y
el que permanece en el Amor, permanece en Dios y Dios en él. Nosotros amamos, porque El
nos amó primero” 1 Jn 4. 16. 19
A la luz de estas frases otras frases del Antiguo Testamento cobran una fuerza especial,
por ejemplo:
“No temas que yo te he rescatado, te he llamado por tu nombre. Tu eres mío (…) eres
precioso a mis ojos eres estimado y yo te amo” Is 43. 1-4
San Agustín: «Aunque no se dijera absolutamente nada más en las páginas de las
Sagradas Escrituras, y solamente oyéramos de boca del Espíritu Santo que Dios es Amor,
nos bastaría»1 Bastaría tan sólo que la Sagrada Escritura dijera Dios es Amor. Lo que me
importa de verdad, realmente, es que Dios es Amor, que Dios me ama. En palabras de Santa
Teresa: “Sólo Dios basta”.
El gran mensaje del cristianismo es que Dios es Amor. La imagen que en la sociedad
hay de Dios es falsa, pues no se han enterado de esta verdad esencial.
Dios me ama desde sí mismo
Cita a Santa Catalina de Siena “el Amor inestimable con que contemplaste dentro de ti
a tu criatura”...”y te enamoraste de ella” Dios nos ha amado en sí mismo antes de la
1
San Agustín de Hipona, Comentario a la Primera Epístola de San Juan, 7
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
creación y nos dio el ser por Amor. Los buenos padres están enamorados de sus hijos antes
de que nazcan.
“luego la creaste y le diste el ser por Amor, a fin de que paladease tu sumo y eterno
bien”…””…””.
Desde toda la Eternidad Dios contempla en sí mismo esa criatura que va a crear y se
enamora de ella, cuando la crea el Amor está presente.
Dios ama a cada uno, sin acepción de personas
«Y vi que el Señor había creado el alma de un infiel con el mismo amor con que creó la
de su Madre Santísima, con la sola diferencia entre ambos que la Virgen cooperó a la gracia
e iba creciendo y aumentando en sí el don divino, y los infieles, en cambio, se hacen
indignos de ello »2
Hay un amor de Dios individual y singular por cada uno de nosotros. Dios ama por igual
a cada uno, pero cada uno responde de forma distinta a la gracia. Por ello unos crecen más
en santidad que otros. Si no, Dios hubiese sido injusto, puesto que habría amado a unos más
que a otros.
Dios me ama sin merecerlo
Dios lo hace todo por puro Amor. No tenemos méritos algunos para que Dios nos ame.
Cita a San Agustín: “fuíste amado primero para que te hicieras digno de ser amado” Dios
me ama primero, y somos dignos de ser amados porque Él nos ha hecho dignos. Todo es
pura benevolencia divina.
Lo más esencial de la vida cristiana es el Amor. Deus caristas est. El amor no tan sólo
explica la naturaleza de Dios, sino el amor singular por cada uno de nosotros, que brota
desde su más profunda intimidad, de su esencia. Además, es un Amor que no merecemos.
Dios me ama, sin necesitarme
Dios vuelca hacia afuera su Amor, y no porque lo necesite, pues no le falta nada para ser
plenamente amado. Sale de él por pura generosidad y no por alguna necesidad.
Principio filosófico: El Amor por sí mismo es difusivo. Dios es Trino esto hace que
el Amor de Dios se difunda de una Persona Divina a otra, sin necesidad de que salga hacia
afuera.
Cita de Santa Catalina de Siena, El diálogo, n. 25. Ideas que aparecen: Dios nos quiere
tanto que da la impresión de que no puede vivir sin el hombre; Por nuestras buenas obras no
crece Su Grandeza; De nuestro mal no se le sigue daño; Se pregunta quien le mueve a tanta
misericordia: “el Amor no forzado ni necesario que nos tienes”.
2
Santa María Magdalena de Pazzi, Los cuarenta días, n. 2
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Amor trinitario
Si Dios es Amor y ama desde su misma esencia, entonces Dios ama como es. El Amor
manifiesta su ser; Dios es Uno en Tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Un Amor en
tres amantes. El Amor de Dios es Trinitario, es un despliegue trinitario a través de las tres
personas divinas. Hay una unidad esencial pero hay algunas diferencias.
Fuentes bíblicas. Jn 15, 9 “Como el Padre me amó, así os he amado yo. Permaneced
en mi Amor”; Jn 17, 23 “…los has amado como me amaste a mí” Hay un Amor directo del
Padre hacia nosotros; Ef 2, 4-5 “…por el gran Amor con que nos amó,…, nos dio vida en
Cristo” El Amor de Dios que llega a nosotros a través de Cristo; Rm 5, 5 “El Amor de Dios
ha sido difundido en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que se nos ha dado”.
Despliegue trinitario del Amor divino
San Josemaría, “Es Cristo que pasa, n. 84”. “El Dios de nuestra fe no es un Dios
lejano… Es un Padre que ama a sus hijos hasta el extremo de enviar al Verbo…El mismo
Padre Amoroso que nos atrae suavemente hacia El, mediante la acción del Espíritu Santo”.
Santa Edith Stein, ‘Ciencia de la Cruz, Burgos 1989, pp. 207-208’. “…la vida divina es
una vida trinitaria tripersonal: es el Amor desbordante con el que el Padre engendra al Hijo y
le da su Ser, y con el que el Hijo recibe ese Ser y se lo devuelve al Padre, el Amor en que el
Padre y el Hijo son una misma cosa y que lo espiran ambos como su común Espíritu.” Aquí
se encuentra el misterio trinitario anunciado desde el Amor. “…mediante la gracia, este
Espíritu se derrama a su vez sobre las almas…ama en Él al Padre con el Amor del Hijo y al
Hijo con el Amor del Padre”.
Amor trinitario –Amor operante–
El amor se manifiesta con obras un amor operante, un amor en acción. Es tan
operante que Dios se encarna, nos redime, manda al Espíritu Santo, etc.
San Bernardo, ‘Tratado sobre los grados de la humildad y soberbia’. Cada Persona
tiene una forma de actuar en nosotros: “el hijo forma discípulos, el paráclito consuela a los
amigos, el Padre enaltece a los hijos”. Verdad también son el Padre y el Espíritu Santo: el
Hijo nos enseña como maestro, el Paráclito nos consuela como amigo, el Padre nos abraza
como a sus hijos. El misterio trinitario siempre está presente en todo.
Amor Paterno de Dios
1 Jn 3, 1. “Mirad que amor tan grande nos ha mostrado el Padre: que nos llamemos
hijos de Dios, ¡y lo somos!” Se trata de una filiación real: verdaderamente somos hijos de
Dios.
Is 66, 12-13, citado muchas veces por los santos. “Porque así dice Yahveh: Mirad que
yo tiendo hacia ella, como río la paz, y como raudal desbordante la gloria de las naciones,
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
seréis alimentados, en brazos seréis llevados y sobre las rodillas seréis acariciados. 13 Como
uno a quien su madre le consuela, así yo os consolaré (y por Jerusalén seréis consolados)”.
Is 49, 15. “¿Acaso olvida una mujer a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de
sus entrañas? Pues aunque ésas llegasen a olvidar, yo no te olvido.”
Amor paterno: el mejor Padre
¿Qué significa que Dios es mi Padre y que me quiere como Padre? Nuestros conceptos
son muy limitados. Nos encontramos ante el misterio de Dios. Está muy por encima de todo
lo que es un padre y una madre. Dios no tiene sexualidad.
Santa Teresa del Niño Jesús. “…Sólo cabe callar y llorar de agradecimiento y de
amor…”.
Santa Teresa de Jesús. “…forzado ha de ser mejor que todos los padres del mundo,
porque en El no puede haber sino todo bien cumplido”.
Amor Paterno: el mejor Padre… y Madre
San Josemaría. “nos ama más que todas las madres del mundo pueden querer a sus
hijos”. Estamos en una realidad que supera todo lo imaginable a la que tiene que llegar al
corazón humano.
Amor paterno y materno: ternura, dulzura, servicio
San Juan de la Cruz, cántico espiritual. “…no hay afición de madre que con tanta
ternura acaricie a su hijo…llega a tanto la ternura y verdad de amor con que el Padre
regala…se sujeta a ella –alma–… como si Él fuese su siervo y ella fuese su señor…¡tan
profunda es la humildad y dulzura de Dios ¡…regalar y acariciar al alma como la madre”.
Amor paterno: cercanía. Dios como Padre. Dios está dentro de nosotros
Camino n. 267. “Dios está junto a nosotros de continuo…como un Padre amoroso
Padre y muy Padre nuestro es el Señor que está junto a nosotros y en los cielos”.
Amor paterno: cercanía: “El cielo en la tierra”
Santa Teresa de los Andes, Cartas. N. 40 “Tan íntimamente lo siento unido a mí, que no
puedo desear más…me siento llena de Él…no hay separación entre nosotros…es mi cielo
aquí en la tierra.” Realmente hay un contacto con Dios.
Beata Isabel de la Trinidad, ‘El cielo en la tierra, Día noveno’. “pequeño cielo que El
se ha hecho en el centro de nuestra alma…seremos entonces hijas de Dios…la única
ocupación de Dios parece consistir en colmar al alma de caricias y pruebas de amor como
una madre cría a su hijo”
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
Amor “eterno”
San Francisco de Sales, ‘instrucción a la vida devota’. “…te llevaba presente en su
soberana bondad y te amaba desde el principio…te amó siempre, desde toda la eternidad; y
desde toda la eternidad te tenía preparados los favores y las gracias que te ha concedido”
Amor “eterno”
o ‘Amor Eterno’ sólo es el de Dios
o Para nosotros, la expresión ‘te amaré para siempre’, ‘siempre’ significa, como
mucho, de aquí en adelante; para Dios, significa desde siempre y para siempre.
Incluso aunque sea pecador, aunque le traicione. Dios me quiere siempre en el
sentido pleno de la expresión.
o Y significa, sobre todo, Eterno Presente: en todo momento, todo a la vez y con total
intensidad. No hay un instante de mi vida que no tenga la eternidad de Dios volcada
en mí. Otra cosa en que no lo aprovechemos por nuestra correspondencia. Basta un
instante para ser santo. Por ejemplo en un niño recién bautizado.
Dificultad: ¿Cómo vive Dios su amor por mí?
Dios ama de verdad y vive su amor por cada hijo y cada hija. Dios es inmutable, pero
también es vida. Dios es divertidísimo. Es Vida. Hay que entender bien los atributos
divinos, en concreto la inmutabilidad, que no significa que en Dios exista sea estático, sino,
al contrario, Dios es Vida, es dinámico. AMA Y VIVE SU AMOR POR CADA HIJO.
Por tanto, participa realmente en todas sus vicisitudes: Dios se conmueve con los
sentimientos, las necesidades y las inquietudes de sus hijos. Pero no cambia, no sufre nada
que suponga imperfección, no recibe ningún influjo negativo de su relación con nosotros.
¿Cómo se compaginan Paternidad y Omnipotencia, Providencia, etc?
o La Omnipotencia no es un poder que me domina y sojuzga, sino que está a mi
servicio. Dios pone su omnipotencia al servicio de sus hijos. La omnipotencia es un
poder del que participan sus hijos y herederos. Es por lo que los santos realizan
milagros.
o La Providencia de Dios no es la del “Gran Hermano –el ojo que me ve y observa–”
o la de un “titiritero –que mueve los hilos–”, sino la de un Padre amoroso, continua e
intensamente preocupado por el bien de sus hijos. Hay que ser muy cuidadoso a la
hora de aplicar los términos a Dios. Dios no puede hacer nada en su providencia que
no sea para acrecentar la libertad.
Amor encarnado y redentor
Algunas citas de interés:
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
Jn 15, 9: “Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en
mi amor.” El Hijo nos ama con el mismo amor del Padre.
Jn 17, 23: “yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectamente uno, y el mundo conozca
que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí.” El Padre nos
ama con el mismo amor que ama al Hijo.
Ef 2, 4-5: “Pero Dios, rico en misericordia, por el grande amor con que nos amo,
estando muertos a causa de nuestros delitos, nos vivificó juntamente con Cristo - por gracia
habéis sido salvados -”. Recibimos la vida por la misericordia de Dios, por el gran amor con
que nos amó.
Jn 1, 12-14: “Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a
los que creen en su nombre; 13 la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que
nació de Dios. 14 Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos
contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de
verdad.” Por el Hijo nos hacemos hijos de Dios. No se puede separar la Encarnación de la
filiación divina: El Hijo se encarna para hacernos hijos de Dios.
El amor, causa de la Encarnación
La Encarnación y la Redención son prueba del Amor
San Agustín. “la causa de la venida del Señor es mostrar el amor hacia nosotros” la
causa de la Encarnación es el Amor, no el pecado. Otra cosa es aprovechar la ocasión del
pecado para encarnarse.
Santo Tomás de Aquino. “ninguna prueba de la caridad divina hay tan patente como el
que Dios, creador de todas las cosas se hiciera encarnar, que nuestro Señor se hiciera
hermano nuestro, que el Hijo de Dios se hiciera hijo de hombre”
Santa Catalina de Siena, El diálogo n. 167:
Encarnación y Redención gran prueba del Amor de Dios. Se encarna por Amor y nos
redime porque nos ama. A través de la Redención descubrimos cómo es el Amor de Dios.
En el día a día nos encontramos con la humanidad de Jesucristo. Y es la forma en la que
podemos acceder a Dios.
El amor encarnado, muestra el Amor paterno (Jesucristo es el enviado por el
Padre) y el Amor trinitario
Conocemos a Jesucristo, y en Él descubrimos al Padre y a la Santísima Trinidad.
Santa Gema Galgani, escritos varios. “…que ver y conocer a la Santísima Trinidad
consiste precisamente en ver a Jesús con el rostro descubierto, es decir, el Verbo…”
Conocer al Verbo es conocer la Trinidad.
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
Jesús dice de sí mismo: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida; nadie va al Padre sino
por mí. Si me habéis conocido a mí conoceréis también a mi Padre; desde ahora le conocéis
y le habéis visto…Felipe, ¿tanto tiempo llevo con vosotros y no me has conocido?...no crees
que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí» El Amor de Jesucristo nos muestra el Amor
del Padre. Quien conoce al Hijo conoce el Amor de Dios.
Sólo se ha encarnado el Hijo, pero el Hijo y el Padre son inseparables. Los milagros que
va haciendo Jesús son para mostrar que Él es el Hijo de Dios, no tan sólo que es Dios, que el
Padre también está presente. Por tanto, en Jesucristo podemos decir que Dios nos ama
humanamente, además de divinamente: tiene corazón humano, sentimientos humanos,
cuerpo humano todos los aspectos del amor humano Dios los ha asumido.
¿El amar humanamente de Dios le añade algo?
Santa María Magdalena de Pazzi, Los cuarenta días, n. 4. La Trinidad en sí misma es
infinitamente perfecta. La encarnación no añade ninguna perfección a la Trinidad. Una vez
que el Verbo se ha encarnado, Dios ha asumido la naturaleza humana para siempre. Por
tanto, es algo nuevo en Dios, que antes no existía y ahora existe. La Encarnación añade una
nueva forma de amar de Dios. Podemos decir que también añade algo al Padre y al Espíritu
Santo.
Jesucristo nos muestra el amor paterno y el amor trinitario…, pero también nos
ama Él por pura generosidad
Hay un amor personal de Jesús por nosotros como Dios y como Hombre. Jesús
libremente con su voluntad humana nos ama.
San Juan Crisóstomo, Sermo I de Sancta Pentecoste, n. 3-4. Dios ama por pura bondad
sin que nosotros podamos exigirle ese amor. Amor de pura benevolencia. “Yo soy padre, yo
hermano, yo esposo, yo casa, yo manjar, yo vestido, yo paz…y sólo quiero contigo
intimidad…”
La contemplación del Amor humano de Jesús, camino para descubrir las
grandezas de Amor divino
¿Cómo puedo saber que Dios me ama? En Jesús. La Iglesia y los Sacramentos nos
vienen de Jesucristo.
Juan pablo II, Rosarium Virginis Mariae, n. 9. “contemplando este rostro (Cristo) nos
disponemos a acoger el misterio de la vida trinitaria para experimentar de nuevo el Amor del
Padre y gozar de la alegría del Espíritu Santo…”
Para contemplar el Amor humano de Jesús, ¿Qué camino tenemos? Juan Pablo II «la
contemplación de Cristo tienen en María su modelo insuperable. El rostro del Hijo le
pertenece de un modo especial…Su mirada, siempre llena de adoración y asombro no se
apartará jamás de Él.»
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
El Espíritu Santo como Don y Amor
No se puede hablar del Espíritu Santo como un segundo hijo de Dios. La persona del E.
S. en su misma personalidad divina es don y amor. Son dos términos propios del E. S.
San Pablo resume esto en Rm 5, 5 «El Amor de Dios ha sido difundido en nuestros
corazones por medio del Espíritu Santo que se nos ha dado» la tercera persona de la
santísima Trinidad se nos ha dado, no se ha encarnado. La paloma es sólo una figura para
representar al Espíritu Santo. Al espíritu Santo no se le puede representar como un hombre.
Esto no está bien visto por la Iglesia porque puede inducir a errores teológicos.
Don y Amor designan su Persona, su Procesión y su Misión.
Por eso, a través del Espíritu Santo nos llega el mismo Amor divino, con toda su
manifestación… incluida la Encarnación de Jesucristo que se realizó por obra del Espíritu
Santo.
Todo lo divino nos llega por la acción del Espíritu Santo
La santificación es obra del Espíritu Santo. Tienen el encargo de todo lo que signifique
esa tarea de santificación. Todas las obras son de la Trinidad. Cita de San Basilio, Tratado
sobre el Espíritu Santo: somos hijos del Padre por Jesucristo en el Espíritu Santo. Nos da la
adopción filial, la participación de la gracia en Cristo, el derecho de llamarnos hijos de la
luz, la plenitud de toda bendición, tanto en la vida presente como en la futura.
Entrega del Amor divino a través del Espíritu Santo
Por tanto, el Espíritu Santo es el Amor paterno-filial del Padre y del hijo, por el que soy
hecho hijo de Dios en Jesucristo.
Me hace participar en el mismo amor paterno filial.
Amor y unión en el Espíritu
Cita de San Bernardo de Claraval, Sermones sobre el Cantar de los Cantares.
El Espíritu Santo “completa” el “despliegue trinitario” del Amor
El Espíritu santo interioriza, vivifica y actualiza las “caricias” paternos-maternales de
Dios, humano-divinas de Jesucristo…
Comunión e intimidad, de inhabitación. Dios penetra en nuestras almas. Es necesario
que se complete la acción trinitaria para que haya verdadera donación de amor trinitario.
Es fundamental mantener el equilibrio y la armonía trinitaria en todo lo dicho: es
inseparable el Amor divino del Amor trinitario, el Amor de cada Persona del Amor de las
otras dos, etc.
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
Otros dos aspectos del Amor de Dios: Amor de amistad y Amor esponsal. Todo lo visto
hasta ahora está fundamentado en la relación paterno-filial con Dios. Dios nos redime y nos
santifica en Jesucristo por el Espíritu Santo.
En la sagrada escritura se pueden encontrar ideas para completar el amor divino:
relación de amistad y relación esponsal.
Amor de Amistad
Jn 15, 5
“la amistad y principalmente el amor de caridad hacen de Dios uno solo” santo Tomás
de Aquino
Caridad = Amor de amistad y predilección
San Francisco de Sales, Tratado del amor de Dios.
En definitiva: todos estos matices subrayan la igualdad en el amor entre Dios y el
cristiano.
Amor esponsal
Tema muy importante. Si no se entiende bien eso pueden interpretarse mal muchos
libros. Una aclaración terminológica: se puede entender de cuatro formas distintas: 1. la
virginidad consagrada (algunas monjas); 2. Celibato (sacerdotal, laical o religioso. En la
tradición, a veces, se ha comparado el celibato con un desposorio. Esto se hace para mostrar
que el celibato no es una renuncia al amor sino un enamoramiento con Cristo. Se tratan de
conceptos espirituales); 3. Los últimos grados de la mística (Muchos autores místicos, Santa
Teresa y San Juan de la Cruz, que designa los últimos grados de unión con Dios utilizan este
lenguaje. Distinguen entre desposorio y matrimonio. Para unos aspectos más concretos de la
vida espiritual); 4. La relación de cualquier alma con Dios (la gran mayoría de los textos
hablan en este sentido, pero hay que tener cuidado porque puede referirse a cualquier otro de
los anteriores).
El Cantar de los Cantares
Es el libro del antiguo testamento más utilizado –proporcionalmente a su tamaño- del
antiguo testamento. Es el libro que más ha sido comentado en la historia de la espiritualidad.
Siempre predominando el sentido que nos ocupa aquí. Todo el libro, desde Orígenes, siglo
II, es interpretado místicamente como la relación entre el alma y Dios. Otra interpretación es
la eclesial: la esposa es la iglesia y el esposo Jesucristo. Otra tercera interpretación, la menos
usada es la mariana, donde la esposa es María y el Esposos Dios. El sentido más frecuente,
sin duda alguna, es el primero.
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
Algunos ejemplos de lo que el cantar dice: expresiones fuertes, de tono muy directo:
¡que me bese con los besos de su boca! San Bernardo dedicará tres homilías en esta parte.
Temas que salen: Dios como el esposo que busca al alma porque está enamorado de ella. El
alma que busca a Dios. La unión entre los dos que se unen. Otra idea: esa unión hace felices
a los amantes incluido Dios.
Fundamentación teológica del Amor esponsal
¿Realmente se puede hablar de una relación esponsal entre Dios y el alma? Hay una
realidad que sostiene esto. Recordemos que esto es una opinión teológica.
“en el Espíritu del Hijo reconócete como hija del Padre y esposa o hermana del Hijo”
Texto de San Bernardo (Homilías sobre el Cantar) que trata sobre las características del
amor esponsal. ¿Qué es lo que aporta esta forma de amor al amor de Dios? Las ideas
principales que se recogen en este texto: subraya algunas características del amor paterno
que aquí (en el amor esponsal) quedan aclaradas; cuando en el lenguaje humano hablamos
de amor, lo primero que se piensa es en el amor hombre-mujer; la intimidad y la ternura del
amor: el amor esponsal refleja el refleja el amor íntimo y tierno de Dios; Dios nos ama con
las características propias del amor esponsal (totalidad, exclusividad, fidelidad); es la
entrega de lo más intimo y personal, y al mismo tiempo con sencillez e inmediatez, también
es propio del amor humano; “Ama desinteresadamente[…]con rectitud[…]ama con
ardor[…]con confianza[…] con libertad[…] y por tanto sin temor”.
Respuesta en el amor
Para responder de verdad al amor de Dios, lo primero es la conciencia del amor divino y
por tanto la necesidad que tenemos de responder. Sólo responde de verdad aquel que es
consciente de que Dios le ama.
Esa respuesta sólo es posible en y por el mismo Amor Divino: no respondemos con
nuestras propias fuerzas sino con el mismo amor que Dios nos da para responder. La
respuesta ha de manifestarse, realizarse a través de las obras, de los hechos. Dios lo ha
manifestado a través de la Encarnación. Estas son tres ideas en las que se apoya la vida
espiritual.
Conciencia del amor divino y necesidad de responder
¿Por qué los santos son santos? ¿Por qué no lo soy yo? Lo más esencial de un santo es
que ama a Dios con todas sus fuerzas, con todo su ser, que ama a Dios con locura. ¿Por qué
los santos aman a Dios con locura y otros no lo consiguen? La clave no está en que los
santos son los que más han amado a Dios, sino los que mejor se han dado cuenta de lo que
Dios les ama. Por tanto, no tienen más remedio que responder con locura al amor de Dios.
Dios se ha enamorado de mí, me está pidiendo su mano, y no puedo decirle que no: el santo
es una persona conquistada y seducida por el amor de Dios.
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
Ejemplos tomados de algunos santos: Santa Catalina de Siena, Diálogo, “¿Cómo puede
haber un corazón que no se quiebre?” Los santos no comprenden que haya personas que no
amen a Dios. Santa Teresita del Niño Jesús “…tu amor llega hasta la locura… ¿cómo
quieres que mi amor no se lance a Ti?” San Josemaría “…y saber que tú me quieres tanto,
Dios mío, y no me he vuelto loco…” Santa María Magdalena de Pazzi “vi aquel amor tan
grande y sin medida que nunca jamás criatura alguna llegará a entender”. Santa Teresa de
los Andes: “ni aun nuestras propias madres pueden amarnos igual”.
La capacidad de asombro y de sorpresa de los santos ante el amor de Dios. Un santo no
es tanto aquel que ha sido capaz de amar a Dios con todo su ser, sino el que ha sido capaz de
descubrir cuánto le quiere Dios, dejarse llenar por su Amor, y luego responder con todo su
ser.
Sólo por ese camino es posible una respuesta plena de amor a Dios: sólo el que se
enamora y se deja enamorar puede amar de verdad.
Es importante la conciencia de la singularidad de ese amor. No sólo que Dios ama al
hombre y a la humanidad sino que me ama a mí. En el fondo la vida espiritual es una vida
personal: Dios y yo. Lo importante es darse cuenta de cómo Dios me ama. La persona que
no se dé cuenta de lo que Dios le ama personalmente no podrá responder al amor de Dios.
Dios puede mandarnos el mandamiento del amor porque antes nos ha amado Él. No
podría mandarlo si antes no fuese así, pues nos estaría pidiendo un imposible.
Un texto interesante sobre la singularidad del Amor divino, San Francisco de Sales,
introducción a la vida devota: « ¿No ves tú como el corazón de nuestro amado Jesús veía el
tuyo desde el árbol de la cruz y le amaba por cuyo amor te alcanzaba todos los bienes de que
gozas y gozarás, y entre otras, nuestras buenas resoluciones?» Realmente Dios ama a cada
uno como si no hubiese nadie más en el mundo. Si sólo hubiese existido Adán en el mundo,
Cristo hubiese muerto por él.
El Soneto a Jesús crucificado es un clásico reflejo de lo que estamos viendo:
«No me mueve mi Dios para quererte
el cielo que me tiene prometido
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte…»
Detrás de cada conversión está el darse cuenta de lo que Dios me ama.
Amar en y por el amor
El amor con el que correspondemos a Dios. ¿Cómo devolvemos a Dios el amor que nos
tiene? Ese amor no es nuestro. Dios se nos entrega, nos regala al Espíritu Santo. Somos hijos
suyos incorporados por Cristo, tenemos sus gracias, la asistencia del Espíritu Santo. La
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
iniciativa no sólo es imprescindible porque me motiva a responder, sino que es necesaria
para que pueda amar.
Cita de San Juan de la Cruz, Cántico espiritual.
Santa Teresita: “para amarte como tú me amas necesita pedirte prestado tu propio
Amor” si él no nos prestara su propio amor no seríamos capaces.
San Juan de la Cruz, cántico espiritual: “” el amor pide igualdad, sino queda frustrado,
en el amor humano a veces uno se ve indigno. Con Dios pasa algo parecido. Cualquier alma
desea amar como es amada. Sólo si Dios me transforma y me pone a su nivel puede haber
igualdad en el amor, no hay otra manera. Si Dios no me da su amor no puedo amar. Subraya
que nuestra voluntad no se pierde, pues, podemos amar al mismo nivel por el amor que Dios
pone en nosotros: nuestra voluntad se hace en voluntad de Dios, permaneciendo nuestra
voluntad. ‘si yo quiero someter mi voluntad no la pierdo’
Hoy en día hay un error muy grande con el concepto de libertad, pensando que
entregarse o comprometerse disminuye la libertad. La libertad que se entrega es más libre, es
más personal.
La respuesta al Amor de Dios es posible porque Él nos da el amor con qué amarle. Por
tanto, si Dios nos da el amor con qué amarle nuestra respuesta seguirá el mismo camino.
Santa Edith Stein “ama en Él al Padre con el Amor del Hijo y al Hijo con el Amor del
Padre”. Amamos al Padre con el amor del Hijo. Ella se atreve a decir ‘al Hijo con el Amor
del Padre’ porque el Espíritu Santo es el Amor de los dos.
Nuestra respuesta de amor a Dios es una respuesta en Jesucristo por el Espíritu Santo:
amar por Jesucristo y el Espíritu Santo
Cita un texto de santa Teresa de los andes, diario, n. 56. “Nuestro Señor me dijo que
fuera por Él a su Padre…”
“Amar en y por Jesucristo” Jesús es Dios y hombre verdadero. Por tanto, si nuestra
correspondencia se da en Jesucristo quiere decir que es una correspondencia humana y
divina. Dios no nos ha dado un camino alejado de lo humano, sino que Dios se ha hecho
hombre.
Toda espiritualidad cristiana es humano-divina. Jesús es Dios y hombre verdadero en la
unión hipostática, dos naturalezas en una persona. En la unidad de la persona se da la
divinización de la humanidad. La unidad en Jesucristo lleva a la unidad en nuestra vida
espiritual.
Otra consecuencia: si Cristo es verdadero hombre y es el Hijo de Dios, entonces a Dios
le gusta el amor humano, le gusta nuestra respuesta humana (lo humano para Dios tiene
mucho valor. El Señor ama nuestra naturaleza humana). Cristo ha redimido a todo el hombre
y todo lo humano es bueno delante de Dios.
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
Es el Hijo de Dios: hijos en el Hijo: nuestra respuesta es filial. El amor con el que nos
dirigimos a Dios es por el amor de Jesucristo.
Jesús es el Camino la Verdad y la Vida.
Amar en y por el Espíritu Santo. “la caridad es una participación en la caridad infinita
que es el Espíritu Santo”, Santo Tomás de Aquino. Anticipamos que siempre se puede
crecer en caridad, en santidad, pues no tiene límites. En el cielo también se crece en
santidad, pues Dios es infinito.
“Ama el alma a Dios, no por sí, sino por Él mismo; lo cual es admirable primor, porque
ama por el Espíritu Santo, como el Padre y el Hijo se aman”, San Juan de la Cruz, Llama de
amor viva, 3, 82.
Consecuencia: semejanza en la respuesta de Amor. El término ‘semejanza’ es más
correcto que decir ‘igualdad’.
San Bernardo, Sermones sobre el Cantar de los Cantares, 83, 4.
Obras de amor
Necesitamos el amor de Dios que se manifiesta a través de las obras. Cita un texto del
beato Juan Ruusbroec, “los siete peldaños de la escala del amor espiritual” que fundamenta
la respuesta a Dios con amor. Cualquier acto nuestro es obra de la gracia y obra de nuestra
libertad.
San Josemaría Escrivá, Forja, n. 45 expresa la misma idea: “El Señor –maestro de
Amor– es un amante celoso que pide todo lo nuestro, todo nuestro querer”.
De una forma más extensa glosa la misma idea en “Amigos de Dios, n. 28”: “el amor de
Dios es celoso; no se satisface si se acuda a su cita con condiciones: espera con impaciencia
que nos demos del todo que no guardemos en el corazón recoveco oscuros, a los que no
logra llegar el gozo y la alegría de la gracia y de los dones sobrenaturales”
Una especie de síntesis “esto es lo primero en la intención del amante; que sea
correspondido por el amado. A esto tienden, en efecto, todos los esfuerzos del amante, a
atraer hacia sí el amor del amado” Santo Tomás de Aquino, Suma contra los Gentiles, III,
151.
Corolario de esta tema: respuesta de Amor y… más generosidad de Dios
“Si me devolvieran al menos un poco de amor, me parecería poco lo que he hecho por
ellos y querría si fuera posible, hacer todavía más” Santa Margarita María de Alacoque,
Autobiografía, n. 55.
Tema 3: la Humildad (disposición básica de la vida espiritual)
a) La humildad es el fundamento de la vida espiritual.
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
b) No es un fundamento inerte sino como un motor de la vida espiritual, pues está
interviniendo continuamente en nuestras acciones. Está moviéndonos.
Valor e importancia de la humildad en la vida espiritual. “Andar en Verdad”, Santa
Teresa de Jesús define la humildad. La nada frente al todo; la nada criminal freten al
misericordia.
Valor e importancia de la vida espiritual
Tres ejemplos de textos breves o significativos:
1) San Agustín. Reincide en la importancia de la humildad para la vida espiritual
2) San Bernardo. No se puede mantener la vida espiritual sin el cimiento de la
humildad.
3) Fray Luís de Granada. Fundamento de todas las virtudes y disposición (otra forma
de ser fundamento) para recibir todas las gracias.
4) Santa Teresa de los Andes. Todo lo que tengo lo he recibido de Tí. El orgullo es
separación de Dios. Y sin la humildad el resto de las virtudes son falsas. Es
disposición para las gracias. Nos procura la paz del alma, la unión íntima con Dios.
En todas las épocas aparece como doctrina común.
La fundamentación teológica es Jesucristo.
Jesucristo dice de sí “aprended de mí que soy manso y humilde de corazón” Jesucristo
posee en perfección todas las virtudes, siendo la humildad muy destacada.
Himno de Filipenses 2, 5-11: «Tened entre vosotros los mismos sentimientos que Cristo:
6. El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios. 7. Sino que
se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres y
apareciendo en su porte como hombre; 8 y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la
muerte y muerte de cruz. 9.
Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre. 10. Para
que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, 11 y
toda lengua confiese que Cristo Jesús es Señor para gloria de Dios Padre». Esto nos dice que
la humildad (paso de anonadamiento) en Cristo va más allá de la justicia. Es con el
anonadamiento como Jesús es glorificado, exaltado y merece todo triunfo. En la
humildad está el triunfo.
San Clemente Romano, Epístola a los Corintios, 16. Cristo es conquista de los humildes.
Romano Guardini, El Señor. Que aconseja leer. En un capítulo trata sobre la humildad
de Dios. La encarnación de Jesucristo. “Dios es y seguirá siendo para siempre Dios hecho
hombre”. La idea que está detrás es que Dios es Amor y Humilde (dispuesto a abajarse a su
criatura). La humillación de la encarnación es espectacular.
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
Valor e importancia de la humildad: María
“He aquí la esclava del Señor” Lc 1, 38
Magnificat Lc 1, 48-19
“haced lo que Él os diga” es una puesta en práctica.
Un texto de San Bernardo, Homilías en alabanza de la Virgen Madre, 4, 9.
¿Qué es la humildad?
“Andar en Verdad”
Verdad sobre Dios. La humildad se apoya en la verdad sobre Dios, el punto de
referencia es la Verdad sobre Dios. Sólo desde la fe puede comprenderse cuál es la
verdadera humildad. En segundo lugar, a la luz de la Verdad de Dios encuentro la verdad
sobre mí. Profundizando un poco más: la humildad en la vida espiritual es la verdad sobre
mí en relación con Dios. En cada momento quien soy yo delante de Dios.
Esta es una verdad viva y práctica. Por ello usa la expresión andar en verdad=se
consecuente con esa verdad, actuar. No olvidemos que la humildad es una virtud.
La humildad es la verdad sobre Dios y sobre el alma espiritual. En un primer paso esa
verdad de mi relación con Dios es la nada frente al todo. “Sin mí, no podéis hacer nada”: la
santidad, las virtudes. Miro a Dios y una se da cuenta de que sin Dios no puede nada. No se
está refiriendo aquí a la nada metafísica. San Pablo: “todo lo puedo en Aquel que me
conforta”. Otro texto 1 Cor 1, 27 “Dios eligió la flaqueza del mundo para confundir a los
fuertes”.
La humildad es el equilibrio entre la verdad sobre uno mismo en Dios. Además, tiene la
capacidad de atraer hacia uno mismo al mismo Dios.
“Sin mí no podéis hacer nada” que es distinto a “sin mí no sois nada” y “todo lo puedo
en aquel que me conforta” aquí no estamos hablando en sentido metafísico, sino siempre
hablamos en sentido relacional.
Dios se apoya en lo necio en lo flaco para Él dar la fortaleza.
2 Cor 12, 9-10: “Él me dijo: Te basta mi gracia: […] por eso, con sumo gusto me
gloriaré más todavía en mis flaquezas […]pues cuando soy débil entones soy fuerte” la
humildad es una virtud que fuera del contexto cristiano no se entiende. Sin Cristo no puede
entenderse la virtud de la humildad. Pueden darse las dos cosas a la vez: la debilidad propia
y la fortaleza de Dios. Esto no engendra contradicción alguna.
Otro texto clave es 1 Pedro 5, 5: “Dios resiste a los soberbios, pero a los humildes da su
gracia”. Es muy difícil que en el Nuevo Testamento se repitan dos frases iguales. Esta frase
se repite. Parece ser que Dios rechaza a los soberbios, pero no es así, sino que son los
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
soberbios los que rechazan a Dios, pues, crea una barrera tal que no deja entrar al mismo
Dios. En cambio, si hay humildad entra Dios.
Ejemplos en el Evangelio: fariseos, sumos sacerdotes, escribas, que eran personas que
cumplían la ley pero estaban llenos de soberbia, frente a pecadores. Jesús hace muchos
esfuerzos para recuperarlos a todos. Todo el grupo de los pecadores, de grandes miserias,
tenían muchos defectos, baste recordar a San Mateo, pero, a los humildes da su gracia, pues
se apoyan en Jesucristo. El único impedimento que impide el crecimiento de la vida
espiritual es la soberbia.
La humildad es clave para todo el proceso de santidad. Santa Teresita se expresa así: “no
soy una santa […] soy un alma muy pequeña a la que Dios ha colmado de gracias. Lo que
digo es la verdad. Ya lo veréis en el cielo”. Eso es un santo, un alma muy pequeña a la que
Dios colma de gracias. En tiempos de Santa Teresita los santos estaban asociados a los
grandes fundadores. En otro momento se expresa así: “[…] pues no me apoyo en mis
méritos –que no tengo ninguno-, sino en Aquel que es la Virtud y la Santidad mismas.”.
Sólo la conciencia y el convencimiento de la realidad permiten que Dios pueda tomar
posesión en el alma. En el fondo nos está expresando la libertad humana, la correspondencia
a la gracia.
Otro texto de Santa Catalina: “únicamente Tú […] te puede agradar a ti en lugar mío …
yo soy la que soy nada. Si dijese que era algo por mí misma mentiría de pies a cabeza […] tu
eres el que es, mi ser, toda la gracia que me has otorgado la tengo de ti […]” los méritos no
son los míos sino los de Jesús.
La “nada criminal” frente a la misericordia
Un texto interesante de Santa Teresa de Jesús. Es un ejemplo de lo que podemos titulas
“los santos hablando mal de sí mismos”. conciencia que tienen: “vaso tan quebrado … le
torna a derramar … lo gastará mal gastado … tan cobarde alcaide … tan ruin, tan baja, tan
flaca y miserable, y tan poco tomo … tierra tan astrosa.”
Otro texto: “¡Bendito seáis, Señor mío, que así hacéis de pecina tan sucia como yo, agua
tan clara que sea para vuestra mesa! seáis alabado, oh regalo de los ángeles!”
Camino 592.
En los años sesenta aparece un artículo de un prestigioso teólogo criticando algunas
cosas de camino, en concreto el punto anterior. San Josemaría respondió: “Un sacerdote a
criticado a camino diciendo que él no es el cacharro de la basura sino que ha de resucitar.
Pero no se acuerda de lo que ha dicho San Pablo:”
Este buen hombre, con toda buena intención del mundo, que sabía del tema, que tenía
estudios muy interesantes sobre San Juan de la Cruz, Santa Teres, etc. pero estamos
hablando del pecado, de lo que es el alma ante Dios. Un lenguaje que no se puede sacar del
ámbito espiritual.
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
La clave está en la misericordia. Dios delante del pecado es misericordioso, no es juez.
Basta recordar la parábola del Hijo Pródigo. El hijo menor cuando vuelve hacia su padre va
buscando el perdón, pero lo que encuentra es algo mucho más profundo: el amor. El amor de
Dios que se vuelca en el alma. El hijo mayor no recupera a su padre, sino que se da cuenta
de que nunca lo ha perdido. Por el pecado no se pierde la filiación divina, nos convertirnos
sólo en malos hijos.
Dos comentarios a la parábola del hijo pródigo. San Ambrosio: “Tú temes todavía una
reprensión y el te devuelve tu dignidad; temes un castigo, y te da un beso; tienes miedo de
una palabra airada, y prepara para ti un banquete.”. el otro comentario de San Josemaría
breve: “éstas son las palabras del libro sagrado, de dio mil besos se lo comía a besos ¿se
pude hablar más humanamente? ¿Se puede describir de manera más gráfica el amor paternal
de Dos por los hombres?”
Un texto especialmente gráfico para darnos cuenta hasta donde llega la misericordia de
Dios. Juan Pablo I, Ilustrísimos Señores: Judas hizo un gran disparate el día en que vendió a
Cristo… pero cometió otro mayor al pensar que su pecado era demasiado grande para ser
perdonado. Ningún pecado es demasiado grande; una miseria finita, por muy enorme que
sea, podrá siempre ser cubierta por una misericordia infinita.
Hay personas que llegan al extremo, se ven tan malos que se creen que no tienen
remedio. Hay que recordar que las ofensas del hombre son siempre finitas.
Una frase de Santa Teresita: “”
La humildad es motor de la vida espiritual. Una importante cita de San Benito de
Nursia, Regla, 7: “todo el que se ensalza será humillado y el que se humilla será
ensalzado…” en la medida que uno se va humillando Dios lo va ensalzando. A medida que
se humilla es corazón.
Humildad y Sinceridad: la humildad que lleva a la sinceridad.
“Sólo Dios basta”: humildad, abandono y confianza.
Humildad y audacia
Humildad y sencillez: infancia espiritual.
Hemos definido la humildad como andar en verdad. Esto es una verdad práctica, no
consiste en una verdad teórica. Lo importante es reconocer la verdad, primera parte de la
virtud de la sinceridad. Y finalmente, de ese decir la verdad viene el actuar en consecuencia.
… Y esto hasta en las situaciones más adversas tiene que estar presente.
Santa Teresa de los Andes, Cartas, n. 109. “Así pues contempla tu miseria, tus flaquezas
e infidelidades. En una palabra, desconfía de ti mismo, pero no te quedes en tu nada: sube
hasta el Corazón Divino, arrójate a Él y su Amor misericordioso te fortalecerá”
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
De la nada se pude pasar al todo: del pecado a la santidad. Hay grande historias de
conversos.
Un caso particular es el de María Magdalena. A lo largo de la historia de la
espiritualidad no hay ninguna duda de que María de Betania, María Magdalena y la
pecadora arrepentida es la misma mujer, digan lo que digan los exégetas. Es posible pasar
del extremo del pecado al extremo de la santidad. Después de nuestra Madre, María
Magdalena ha sido la más pintada.
Santa Catalina de Siena, cartas, n 276.
San Francisco de Sales en introducción de la vida devota.
Otro texto de Santa Teresa de Jesús
“Sólo Dios basta”: humildad, abandono y confianza
Nada te turbe; nada te espante; todo se pasa, Dios no se muda; la paciencia tolo lo
alcanza, quien a Dios tiene nada le falta: sólo Dios basta.
La solución está en el abandono y en la confianza.
Importancia de las dificultades para entender y vivir esto
Fragmento de una carta de San Francisco Javier
“Sólo Dios basta”
¿Qué es realmente un santo? ¿Cuál es el secreto de los santos? La persona santa es aquella
que se da cuenta hasta tal punto que Dios le ama que no tiene más remedio que darse a Él.
Pero, ¿Por qué se dan cuenta de lo que Dios le ama?
Pilar Urbano, El hombre de Villa Tevere. Los años romanos de Josemaría Escrivá, Plaza y
Janés, Barcelona 195, pp. 155-156. Pilar Urbano se hace la siguiente pregunta: ¿Qué es lo
más importante en la vida de un santo? ¿Lo que él hace por Dios o lo que Dios hace por él?
Lo que hace el hombre resulta próximo e imitable. Lo que hace Dios pertenece al misterio
insondable de la gracia. Su comprensión se nos escapa. No hay nada en un santo que no
pueda alcanzar cualquiera. Dios a todo hombre da los favores de su gracia. Pero ¿Por qué a
los santos más? Sin duda, porque ellos piden más; porque insisten más; porque, hondamente
conscientes de su menesterosidad, pordiosean más: a toda hora, y en todo, lo buscan todo en
Dios... y en Dios lo encuentran. Al final, la musculatura de la santidad consiste en una boca
muy pedigüeña y unas manos muy recogedoras.
Un santo, concluye Pilar Urbano, es un avaricioso que va llenándose de Dios, a fuerza de
vaciarse de sí; es un pobre que hace su fortuna desvalijando las arcas de Dios; es un débil
que se amuralla en Dios y en Él construye su fortaleza; es un imbécil del mundo -stulta
mundi- que se ilustra y se doctora con la sabiduría de Dios; un rebelde que a sí mismo se
amarra con las cadenas de la libertad de Dios; un miserable que lava su inmundicia en la
misericordia de Dios; un paria de la tierra que planta en Dios su casa, su ciudad y su patria;
un cobarde que se hace gallardo y valiente, escudado en el poder de Dios; un pusilánime
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
que se dilata y se acrece con la magnificencia de Dios; un ambicioso que se satisface
poseyendo cada vez más y más ración de Dios. Un santo es un hombre que todo lo toma de
Dios: un ladrón que le roba a Dios hasta el amor con que poder amarle. Y Dios se deja
saquear por sus santos. Ése es el gozo de Dios. Y ése, el secreto negocio de los santos.
Un ejemplo tomado del Evangelio (Mateo 15, 21-28) es el pasaje de la mujer cananea:
21 Saliendo de allí Jesús se retiró hacia la región de Tiro y de Sidón. 22 En esto, una
mujer cananea, que había salido de aquel territorio, gritaba diciendo: « ¡Ten piedad de
mí, Señor, hijo de David! Mi hija está malamente endemoniada. » 23 Pero él no le
respondió palabra. Sus discípulos, acercándose, le rogaban: « Concédeselo, que viene
gritando detrás de nosotros. » 24 Respondió él: « No he sido enviado más que a las
ovejas perdidas de la casa de Israel. » 25 Ella, no obstante, vino a postrarse ante él y
le dijo: « ¡Señor, socórreme! » 26 El respondió: « No está bien tomar el pan de los
hijos y echárselo a los perritos. » 27 « Sí, Señor - repuso ella -, pero también los
perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. » 28 Entonces
Jesús le respondió: « Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas. » Y desde
aquel momento quedó curada su hija.
Pero ella dijo “Es verdad Señor (Esto indica la verdadera humildad: reconocer que ante
Dios no tenemos derecho a nada. Recordemos que la humildad es andar en verdad), pero
(no se queda ahí) también los perrillos comen de las migajas que caen de las mesas de
sus amos.”. Esto es un acto de fe espectacular. Hay una audacia enorme. Entonces Jesús le
respondió: “¡Oh mujer, grande es tu fe! Hágase como tú quieres. Y quedó sana su hija en
aquel instante”.
Una importante aclaración: la infancia espiritual es un camino espiritual concreto, pero
muy útil para expresar y entender todo lo que venimos diciendo sobre la humildad. La clave
está precisamente en la “sencillez” propia de la infancia: facilita mucho la realización
práctica de la humildad, del “andar en verdad”. Por ejemplo, lo último que hemos visto:
“Ser pequeño: las grandes audacias son siempre de los niños. ¿Quién pide la luna? ¿Quién
no repara en peligros para conseguir su deseo?, San Josemaría Escrivá de Balaguer, Camino,
n. 857” Dios concede auténticamente caprichos a los santos. Recordemos que en la toma de
hábito de santa Teresita nevó siendo primavera por deseo de ella.
Uno de los textos sobre la infancia espiritual contenido en “Historia de un alma”. Quiere
ser santa; no puede porque se considera miserable; busca el camino más directo; hacerse
niño en los brazos de Jesús; hacerse cada vez más pequeño para que Jesús la tome y la suba
al cielo.
Santo Tomás de Aquino dice que la humildad es el fundamento que quita los obstáculos para
que Dios pueda actuar. Otro ejemplo de San Agustín es el vaso que hay que quitarle el
vinagre para llenarlo de vino.
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
Tema 4: TEMA 4: SANTIDAD
Es uno de los temas más abarcante de toda la asignatura. De hecho la asignatura podría
llamarse teología de la santidad.
Naturaleza de la santidad
Nos hacemos la siguiente pregunta ¿Qué es la santidad? La palabra 'santidad',
etimológicamente tiene un doble significado: 1) indica pureza, limpieza moral; y 2) aquello
que se ha “separado para” Dios: consagrarse.
Dando un paso más, en la Sagrada Escritura y en la Tradición, el término 'santidad' en
sentido pleno y absoluto sólo se puede aplicar a Dios.
Siempre que hablemos en esta disciplina de santidad lo hacemos en sentido relativo (la
santidad humana). Es una santidad por participación. Matizando algo más, en el cielo, la
santidad de una persona o de los ángeles es plena pero no absoluta: los santos del cielo no
tienen una santidad como la de Dios, pues son criaturas. Si se puede decir que en cuanto a la
naturaleza suya ellos han alcanzado la santidad. Santo Tomás utiliza la imagen del
recipiente, que dependiendo del tamaño puede contener más o menos líquido, pero cuando
está lleno lo está. En la tierra, que es lo que nos interesa, no tan sólo es relativa sino que es
incompleta. En la tierra la santidad es relativa, el recipiente nunca está lleno, pues siempre
podemos crecer en santidad. En ninguno de los dos casos la santidad es absoluta. Santidad
absoluta, plena y relativa. Es por ello por lo que nunca se canoniza a nadie vivo, no tan sólo
porque puede pecar, sino porque no ha alcanzado la plenitud de la santidad. En el lenguaje
coloquial suele utilizarse el término para predicarlo de algunas personas. Nos centramos en
la santidad en la tierra.
Distinguimos varios aspectos de la santidad:
o Santidad ontológica. Cualquier cristiano es santo por la gracia recibida por el
bautismo. Nosotros somos santificados desde el momento en que somos cristianos.
o Santidad ética. Las obras de santidad que ha realizado la persona. El cristiano es santo,
pero puede o no actuar santamente. Este concepto se aplica a las acciones al
comportamiento en referencia al analogado principal: las obras que siguen el modelo
divino. Estos sentidos no son incompatibles sino que se relacionan mutuamente.
o Santidad espiritual. En el sentido de 'vida espiritual' (relación personal con Dios). En
la medida en que estoy más cerca de Dios, me uno más a Él. En este sentido se puede
hablar de una oración santa. Por ejemplo, la comunión de los santos, la relación de las
personas que están unidas con Dios.
o Santidad en sentido dinámico o equivalente a santificación, la santidad en
crecimiento. Los sacramentos, las buenas obras, etc. santifican. Cuando hablamos de
que el trabajo es santo se dice porque santifica a la persona. Son cosas santas porque
participan en el crecimiento progresivo de la vida espiritual.
o La santidad como meta. Es el fruto de todo el desarrollo de la vida espiritual. Aquello
a lo que tiendo a lo que busco, etc.
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
El hermano Rafael es santo porque ontológicamente lo es, porque ha hecho obras santas
(ética), porque tiene una relación íntima y personal con Dios, porque ha ido creciendo en
santidad y porque ha alcanzado el fin de su vida.
Es importante unir las cinco características porque si no se pierde siempre algo. Si uno se
centra en alguno de estos sentidos comete un grave error: algunos ponen el acento en lo
ontológico, y como consecuencia sostienen que las obras no tienen importancia. O poner la
santidad sólo en las obras es peligroso porque se quita valor a la gracia: santos laicos. Y así
sucesivamente. Cada uno de estos aspectos visto unilateralmente lleva a errores, a
desequilibrios sobre lo que es la santidad.
Por tanto, en particular, la santidad es a la vez una meta un camino y un estado. En la
práctica, en el planteamiento de la vida espiritual hay que tener en cuenta que la santidad
hay que conseguirla, pero sabiendo que en cierta medida ya soy santo desde el principio. Los
niños sin uso de razón van al cielo por la santidad del bautismo. Cuando Dios santifica a
alguien lo hace de verdad, no lo hace a medias. La palabra meta es peligrosa, en el caso de la
santidad cada paso es importante. La santidad en cuanto estado supone una conformidad con
la santidad en cuanto meta: con la santidad de Dios. La santidad es siempre participación de
la santidad de Dios. En la vida espiritual la referencia es siempre Dios.
Por tanto, se puede ver la santidad desde dos perspectivas: 1) alejamiento y purificación de
lo que no corresponde a dicho ideal. Porque Dios es el perfectamente puro y 2) lo santo es
realmente puro porque está unido a Dios, completamente separado de otros fines distintos.
Como consecuencia, el camino hacia la santidad siempre presentará estos dos aspectos: 1)
acercamiento hacia la meta y alejamiento de lo que aparta del fin; y 2) camino de unión y de
purificación a la vez; 3) aspecto 'positivo' y 'negativo' lo que tradicionalmente se llama
mística y ascética.
El término santidad resalta también los aspectos más divinos de la vida espiritual: nos
muestra cómo el hombre participa de la vida divina, subrayando ese aspecto que es esencial
en la vida espiritual. Otra expresión que se utiliza es “un hombre de Dios”.
Al mismo tiempo, el santo es alguien que perfecciona su propio ser, es decir, ser santo, el ir
ganando en intimidad con Dios lleva a un perfeccionamiento de la persona. La santidad
como perfección humana. Antropológicamente, un santo es más perfecto que los demás
hombres. Son desde el punto de vista del ideal humano las personas más atractivas: no es el
héroe, ni el poderoso. Famosa frase “sólo Cristo revela al hombre el propio hombre”. Ser
santo no significa renunciar a nada humano. La santidad perfecciona al ser humano.
Precisamente porque el fin del hombre es Dios. Y sólo en Dios está su plenitud personal. No
hay otra alternativa posible.
Otra aclaración: la santidad hace referencia tanto a la acción de Dios como al efecto de esa
acción en el hombre. El único santo es Dios, y el único que puede santificar es Dios. Cada
uno de nosotros recibe el efecto de esa santidad. Dios que va actuando en mí y el efecto que
esa santidad tiene en mí. La persona se va haciendo santa. La expresión “me hago santo” si
se toma en sentido absoluto es falsa.
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
La santidad se sitúa en lo más profundo del ser humano, no es algo superficial, no es un
barniz, sino que es esencial a la naturaleza humana, necesaria. Se trata de una santidad real y
ontológica y no una purificación formal externa. La santidad en el pueblo judío era legal,
externa. Y por tanto, desde lo más hondo, repercute en toda la persona, en todas sus
acciones.
Existe en la vida cristiana cierta obligación de crecer en santidad.
La santidad es un atributo divino, es decir, pertenece primeramente a Dios. Por tanto, tiene
un carácter trinitario. Todo lo que afecta a la naturaleza divina siempre es trinitaria. En la
Sagrada Escritura aparece esta idea bastante clara. Cuando Jesucristo, en el sermón de la
montaña, nos invita a la santidad (brota del Padre y tiende hacia Él): “sed perfectos como mi
Padre celestial es perfecto” Mt 5, 48. Las otras Personas divinas nos conducen hacia el
Padres.
Jesucristo en la escritura aparece designado como el Santo de Dios. Lucas 4, 34; jn… los
cristianos somos los santificados en Cristo Jesús, según San Pablo. La santidad puede verse
también como la plenitud del Espíritu Santo, que desde Cristo se derrama a todos los
cristianos, haciéndolos partícipes de la misma santidad divina.
Llamada a la santidad
Desde el punto de vista de la teología espiritual siempre nos interesa la parte dinámica
(el crecimiento). Recordemos que la santidad en esta vida nunca es completa. Principio
fundamental de la teología espiritual (hay muy pocos principios, pocas normas prácticas
universales): la llamada universal a la santidad, como principio básico de la vida espiritual.
No se trata de una utopía o concepto abstracto, sino de una realidad a la que Dios llama a
todos.
Seis referencias bíblicas que muestran esto:
1. Mt 5, 48: “sed pues perfectos como perfecto es vuestro Padre celestial”. Se está
dirigiendo a todos nosotros y nos está diciendo que tenemos que ser como el Padre. El
contexto es el sermón de la montaña, donde Jesús hace como un resumen de todo lo que
es la vida cristiana. Es sugerente que ponga al Padre como referencia. Jesús podría
haber dicho sed perfectos como yo. Algunos iluminados piensan erróneamente que el
sermón de la montaña no va dirigido a todos sino a un grupo selecto.
2. Tesalonicenses 4,3: “Esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación”. Dios quiere que
nos vayamos santificando.
3. Efesios 1,4: “nos eligió antes de la constitución del mundo para que fuésemos santos e
inmaculados ante Él en caridad”. Esta llamada es una elección divina antes de la
constitución del mundo. Desde siempre Dios nos ha querido felices, santos. Hay una
concreción a la santidad a la que Dios nos llama. El que es santo es el que no tiene
mancha ante Él. Insiste en Dios como analogado principal.
4. Efesios 4, 11-12: “hasta que alcancemos la unidad de la fe y el conocimiento de Hijo de
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
Dios, cual varones perfectos, a la medida de la talla que corresponde a la plenitud de
Cristo. Nuestra meta es ser varones perfectos”. Cristo aparece como analogado
principal.
5. San Pedro 1, 15-16: “conforme a la santidad del que os llamó, sed santos en todo
vuestro proceder, porque escrito está: sed santos porque santo soy yo”. Es clarísimo
insistiendo en el analogado principal. Aparece uno de los aspectos de la santidad: la
santidad en las obras, la santidad viva. Además, San Pedro trae una cita del Antiguo
Testamento. El Nuevo Testamento lleva a su plenitud, completa e ilumina el antiguo.
Recordemos que la interpretación que hacen los judíos de la santidad es distinta a la que
hacemos los cristianos. La llamada a la santidad viene desde siempre.
6. Apocalipsis 22,11: “El justo practique aún la justicia y el santo santifíquese más”. 'Justo'
en el lenguaje bíblico es equivalente a santo. Siempre hay un proceso de crecimiento.
Esta es la doctrina bíblica. Para fundamentar mejor lo que quiere decir qué es lo que es
la llamada a la santidad, repasamos el Concilio vaticano II: “el gran logro de este concilio es
la llamada universal a la santidad” dice Karl Rahner. Lumen Gentium trata sobre este tema.
LG, n. 11: los fieles todos...son llamados por Dios cada uno por su camino a la
perfección de la santidad por la que el mismo Padre es perfecto. Cita a la sagrada escritura.
Aparece la idea de la diversidad de caminos en la vida espiritual. Dos ideas muy unidas.
Otra cosa muy sugerente es “la perfección de la santidad”.
Capítulo V titulado “universal vocación a la santidad en la Iglesia”, L.G., n. 39: la
Iglesia...santo...el solo Santo. Todos en la Iglesia están llamados a la santidad.
n. 40 en el bautismo somos constituidos santos, hijos de Dios. Y en la vida tenemos la
responsabilidad de desarrollar aquello que somos.
Último párrafo. 41: una misma es la santidad en cualquier clase de vida y de profesión.
Y por medio de todo eso se podrán santificar de día en día.
n. 42. Quedan invitados y aun obligados todos los fieles cristiano a buscar la santidad y
la perfección de su propio estado. No se trata de una obligación moral sino espiritual. Un
principio espiritual no obliga como un principio moral.
Algunas frases de Juan Pablo II en Novo millennio ineunte, n. 30-31: empieza con una
llamada a la santidad.
A pesar de la precisión que realiza el Concilio Vaticano II sobre la llamada universal a
la santidad vamos a aclarar bien esto, porque muchos teólogos (minimalistas) lo interpretan
mal.
La expresión “Llamada universal a la santidad” contiene tres palabras claves: “llamada”,
“universal”, “santidad”. Es necesario precisar que: santa no es aquella persona que está
canonizada, sino toda aquella persona que está en el Cielo. Aclaramos los términos:
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
o Universal: todos sin excepción alguna: raza (cuando se beatificó el primer mulato
hubo algo de revuelo), enfermos de todo tipo (un loco, un neurótico, un histérico. Un
ejemplo números CEC de dedicados a la homosexualidad esas personas llamadas
a la santidad), sexo, edad (pueden ser santos los niños, los ancianos). No hay
excepción: todos.
o Santidad: con toda su radicalidad (sed perfectos como vuestro Padre Celestial es
Perfecto); todos estamos llamados a la santidad “de altar”; san Juan de Ávila tardó en
ser canonizado unos cinco siglos. Si decimos llamada a la santidad es llamada a la
santidad, a la única que hay, pues no hay otra.
o Personal: la llamada a la santidad es personal: todos y cada uno. Con esto queremos
decir que no es una llamada genérica. Dios, que es Amor, llama a todos y no a unos
pocos: llama personalmente a cada uno. Ahora bien, hay que entender bien el
concepto de vocación, la variedad de formas que presenta. Dios tiene muchos
caminos de llamar a la santidad. El problema es que mucha gente ha tenido varios
momentos privilegiados en su vocación. Esto puede llevar a confundir con el
concepto de vocación. La mayoría de los cristianos no son religiosos no son del opus
Dei no son nada de nada en ese sentido, son cristianos bautizados llamados por Dios.
La llamada puede ser progresiva, no explícita.
o Personalizada: cada uno en y a través de su estado, condición y circunstancias
personales. En la historia personal de cada uno puede existir mucha diversidad. En
consecuencia: la santidad no está vinculada a ningún estado, condición o situación en
la Iglesia. No hay estado privilegiados. La gracia sacramental del sacerdocio da la
gracia para el sacerdocio pero no es más santo el que es sacerdote: radicalmente no.
Cuenta el caso de la supernumeraria que tiene una tertulia con su hijo que se va a
ordenar sacerdote. El estado de un sacerdote, y está definido en Trento, es mayor,
pero no la persona. La santidad es única en su esencia pero no en su realización, no
se alcanza de manera uniforme. Hay muchas santidades en los caminos itinerarios.
Todos somos iguales pero no somos idénticos. Hay tantos caminos de santidad como
personas, en el fondo, cada persona tiene su camino de santificación.
Un ejemplo de la Edad Media: San Bernardo. Sale a la polémica de sobre quién era más
santo si los cirstincienses o los otros, yendo al fondo de la cuestión. Otro ejemplo de la
época moderna es San Francisco de Sales. Un texto de santa Teresita viene a decir que uno
no puede desear ser santo si Dios no ha puesto el deseo en él.
Cuando lleguemos al Cielo nos llevaremos muchas sorpresas: seguramente entre los
primeros mil santos encontraremos a muchos santos distintos de los que conocemos.
San Josemaría en llamada universal a la santidad. La santidad es progresiva, cada uno
tiene su ritmo. A algunas personas Dios les pide urgencia y a otros les da más tiempo.
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
Unidad y diversidad en el camino hacia la santidad
Expliquemos un poco más la diversidad. La llamada a la santidad universal comporta la
diversidad. La llamada a la santidad, en el fondo, se concreta en el día a día.
La diversidad de vocaciones o caminos a la santidad. El término vocación puede
entenderse en varios sentidos. La santidad única es la de Dios, que es máxima. Cada uno en
sus circunstancias, en su estado, puede ser santo.
Una primera división con respecto a la vocación en la
Iglesia: sacerdotes, religiosos y laicos. Hay que tener mucho
religiosos sacerdotes cuidado con esta división. El siguiente esquema es erróneo,
puesto que cualquier vocación puede participar de los tres.
No se puede encorsetar una vocación en un lugar únicamente.
laicos
Lo que se puede decir que cada una de las vocaciones marca
una diversidad.
El siguiente esquema sería el más correcto de todos:
Laicos
Vocación
Personal
Sacerdotes
Religiosos
También existe una diversidad de instituciones en la Iglesia. Por ejemplo, cada sacerdote
tiene su lugar dentro de la iglesia: unos son misioneros, otros se dedican a la enseñanza,
etc… Existe, por tanto, una gran diversidad que afecta al camino de santidad de cada uno.
Diversidad de estados de vida: solteros, célibes, casados, viudos. Diversidad de edad:
niños, adultos, ancianos. Diversidad de estados de salud: sanos o enfermos. El Concilio
Vaticano II se centra en los enfermos. La vocación de muchas personas es la enfermedad.
Diversidad de circunstancias nacionales, culturales, etc.
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
Y más en concreto, la diversidad de circunstancias personales: el carácter o
temperamento entre personas. Por ejemplo Santa Teresa y San Juan de la Cruz son
totalmente contrarios en el carácter.
Esto no son esquemas exhaustivos y no tiene porqué encajarse una persona aquí. La
vocación siempre está unida a la misión. Y todo se apoya en el ser.
Precisando un poco más. En el camino hacia la santidad de cualquier persona tiene tres
planos:
1) Un plano cristiano (universal). Cualquier santo es cristiano, y por tanto modelo para
todos los cristianos.
2) Un plano personal (la santidad es individual. Cada uno tiene que ser santo). Cada
uno es el responsable de su propia santidad. En la intimidad de la persona es donde
tiene lugar lo más importante de la persona. Hay momentos que son únicos e
irrepetibles para la persona.
3) Un plano vocacional. El que depende de circunstancias comunes a varios. Por
ejemplo, todos los célibes vivimos de determinada manera en forma general.
Existe el peligro de una imitación incorrecta de los grandes maestros de oración. Por
ejemplo: San Francisco de Asís es un cristiano santo. Todo lo que él vive es imitable para
cualquier cristiano; es el fundador de los franciscanos. Para los franciscanos y para la familia
franciscana todos tienen que seguirle e imitar por los que siguen a su fundador. Mientras que
los que no siguen a los franciscanos tienen formas de vidas distintas.
Todo esto forma parte del camino de santidad de cada uno. La santidad, en cuanto tal, es
la misma para todos, porque forma parte del primer nivel. Los grandes trazaos del camino de
santidad son comunes a todos, por pertenecer también al primer nivel: sacramentos,
oración, virtudes, ascética, etc.
Podemos definir la santidad también como fidelidad a la propia vocación al camino
personal de santidad previsto y querido por Dios.
El crecimiento en la santidad
San Gregorio de Nisa, la vida de Moisés.
San Agustín, Sermones. Lo que nos pide la llamada a la santidad es avanzar cada día,
aunque sólo sea un poquito. En el fondo toda la ascética cristiana es movernos a no parar.
Simeón el nuevo teólogo, hablando de la inhabitación de la Trinidad. El deseo de más y
más: los santos no se conforman, siempre quieren más y más. Lo que nos pide la llamada a
la santidad es desear siempre más, nunca estar satisfechos.
Otro texto de San Bernardo. Uno es más perfecto cuando aspira a una perfección mayor.
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
Llamada a la santidad = llamada a crecer en santidad. ¿Estoy creciendo? Esa llamada a
crecer es una llamada a tender a la santidad, porque es muy difícil valorar objetivamente la
santidad. Llamada al afán de santidad. Querer ser santo.
Tema 5: LA CRUZ
La cruz es el criterio del amor, de una vida santa intensa. Un artículo que casi va a
seguir en todo: “encuentro con la cruz”.
Estructura del tema que vamos a estudiar:
1) Misterio y paradoja
2) Bondad de Dios
3) La Cruz de Jesús, como fundamento dogmático
4) La Cruz del cristiano a la luz de la Cruz de Cristo
5) Las dos formas principales en las que se puede dar: cruz activa y cruz pasiva
6) La Cruz gloriosa. Idea de la espiritualidad clásica. La cruz como fuente de alegría.
Los santos no son los que aceptan la Cruz, sino los que desean fervientemente la
Cruz.
Misterio y Paradoja
Así habla Juan pablo II en Novo millennio ineunte. Estamos ante el misterio en el
misterio. Es un misterio paradójico. Hay muchas cosas del misterio de Cristo, que sólo
conocernos por fe, pero que tienen cierta lógica, por ejemplo la Encarnación. Ante la Cruz la
lógica humana choca: es algo que no entendemos sino que también llega a repugnarnos. En
la cultura actual, sobre todo en Occidente, es todavía más paradójica y misteriosa la Cruz.
En el ambiente hedonista y materialista en el que se vive se encuentra una dificultad más
grande ante la paradoja del misterio de la Cruz. La Cruz es el gran reto de la Teología y de la
filosofía en este momento, sostiene Juan Pablo II.
En la Sagrada Escritura, la idea de la paradoja está muy presente. Cuando Jesús hace
una de sus profecías sobre su Pasión, uno de sus apóstoles, Pedro, le reprende
durísimamente. Y Jesús le contesta: “apártate de mí Satanás”. Cualquier alusión a no morir
en la Cruz es la peor tentación diabólica hacia Jesús. En la lógica de Dios la Cruz es
imprescindible. Esto es muy serio.
Otro texto bien conocido es 1 Corintios 1, 22-24. San Pablo es consciente de lo difícil
que es aceptar la cruz. Los romanos tienen la impresión de que los cristianos están locos, por
el hecho de adorar a una persona crucificada. Un ejemplo de ello es la imagen, que todavía
se conserva, de un burro crucificado. Escándalo y locura.
Volviendo a Juan Pablo II que insiste en el misterio de la Cruz. La noche oscura que está
presente en los santos que hay que tener en cuenta a la hora de entender la cruz. Llama la
atención la experiencia de la Cruz de los Santos. Don Javier opina que no hay santo sin
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
noche oscura: algún tipo de noche oscura tiene que haber para que una persona sea santa. La
noche oscura es más terrible que cualquier tipo de enfermedad. Esa experiencia es
fundamental para entender el sentido de la Cruz. Pueden estar unidos a la vez felicidad y
dolor en la Cruz. A continuación, Juan Pablo II. Una cosa es vivir la noche oscura y otra
cosa muy distinta es saber que la vive (por ejemplo una forma de noche oscura son las
horribles tentaciones que una persona puede tener antes de la muerte). En el fondo el
purgatorio es lo que no se ha purificado en la tierra. La sensación de la noche oscura es que
Dios te ha abandonado. El purgatorio consiste en no ver a Dios, también se trata de una
noche oscura.
Un texto de Santa Catalina de Siena (es la única revelación privada que tiene un sello
magisterial) muestra que Jesús estaba en la Cruz Feliz y Doliente. La comprensión de esa
unión: dolor y felicidad.
Vemos un texto de Santa Teresita
La bondad de Dios
Tenemos que tener presente la luz de la Bondad de Dios. Dios es la misma Bondad.
Dios se identifica con el Amor, con el Bien, con la Bondad. Todo tiene que verse bajo esta
luz. Todo lo que hace referencia al hombre es bueno, pues, Dios todo lo que desea para el
hombre es para su propio bien. La gente sencilla, un cristiano bueno y normal, reaccionan
muy bien ante esto.
Matizando un poco más en la cuestión del Dios y el mal: ¿lo quiere? ¿Lo permite? Para
afrontar este tema hay que distinguir entre:
o Mal físico: imperfección (terremoto, diluvio, enfermedad). Se tratan de bienes
incompletos, relativos. Lo creado por definición es imperfecto. Dos cuestiones ¿por
qué Dios no hace un mundo mejor? ¿por qué Dios no evita los terremotos y
huracanes, etc.? si Dios está detrás de todo esto es precisamente porque detrás de
todo esto hay un bien superior, un bien espiritual. De una forma misteriosa Dios lo
permite, lo quiere, para un bien superior, que es el bien espiritual.
o El mal moral. Es muy distinto. No se puede decir en absoluto que Dios lo quiera. Lo
que Dios quiere es la libertad que es la que trae como consecuencia la posibilidad del
mal moral. Dios quiere la libertad y permite las consecuencias de la libertad. Si la
libertad se usa mal el problema es de la persona que la utiliza mal. De ese mal moral
también Dios, a través de su Misericordia, lo transforma en bien para la persona. Lo
que los santos contemplan en esa paradoja es la misericordia divina.
o Estamos ante un mal aparente. Hay una apariencia de mal. A la lógica humana nos
parece males. La lógica divina siempre lo ve como bienes.
Algunos ejemplos: Un texto muy conocido de Santo Tomás Moro.
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
Puntos del Catecismo en relación al mal moral y físico:
Pero ¿por qué Dios no creó un mundo tan perfecto que en él no pudiera existir ningún
mal? En su poder infinito, Dios podría siempre crear algo mejor. Sin embargo, en su
sabiduría y bondad infinitas, Dios quiso libremente crear un mundo "en estado de vía" hacia
su perfección última. Este devenir trae consigo en el designio de Dios, junto con la aparición
de ciertos seres, la desaparición de otros; junto con lo más perfecto lo menos perfecto; junto
con las construcciones de la naturaleza también las destrucciones. Por tanto, con el bien
físico existe también el mal físico, mientras la creación no haya alcanzado su perfección.3
Los ángeles y los hombres, criaturas inteligentes y libres, deben caminar hacia su
destino último por elección libre y amor de preferencia. Por ello pueden desviarse. De
hecho, pecaron. Y fue así como el mal moral entró en el mundo, incomparablemente más
grave que el mal físico. Dios no es de ninguna manera, ni directa ni indirectamente, la causa
del mal moral. Sin embargo, lo permite, respetando la libertad de su criatura, y,
misteriosamente, sabe sacar de él el bien: Porque el Dios Todopoderoso... por ser
soberanamente bueno, no permitiría jamás que en sus obras existiera algún mal, si El no
fuera suficientemente poderoso y bueno para hacer surgir un bien del mismo mal. [San
Agustín]4
Así, con el tiempo, se puede descubrir que Dios, en su providencia todopoderosa, puede
sacar un bien de las consecuencias de un mal, incluso moral, causado por sus criaturas: "No
fuisteis vosotros, dice José a sus hermanos, los que me enviasteis acá, sino Dios..., aunque
vosotros pensasteis hacerme daño, Dios lo pensó para bien, para hacer sobrevivir... un
pueblo numeroso" (Gn 45,8 Gn 50,20). Del mayor mal moral que ha sido cometido jamás, el
rechazo y la muerte del Hijo de Dios, causado por los pecados de todos los hombres, Dios,
por la superabundancia de su gracia, sacó el mayor de los bienes: la glorificación de Cristo y
nuestra Redención. Sin embargo, no por esto el mal se convierte en un bien.5
"Todo coopera al bien de los que aman a Dios" (Rm 8,28). El testimonio de los santos
no cesa de confirmar esta verdad: Así santa Catalina de Siena dice a "los que se escandalizan
y se rebelan por lo que les sucede": "Todo procede del amor, todo está ordenado a la
salvación del hombre, Dios no hace nada que no sea con este fin". Y Santo Tomás Moro,
poco antes de su martirio, consuela a su hija: "Nada puede pasarme que Dios no quiera. Y
todo lo que El quiere, por muy malo que nos parezca, es en realidad lo mejor". Y Juliana de
Norwich: "Yo comprendí, pues, por la gracia de Dios, que era preciso mantenerme
firmemente en la fe y creer con no menos firmeza que todas las cosas serán para bien... Tú
verás que todas las cosas serán para bien" ("Thou shalt see thyself that all manner of thing
shall be well").6
El sida es un ejemplo de mal físico puede ser consecuencia del pecado.
3
CEC n. 310
4
CEC n. 311
5
CEC n. 312
6
CEC n. 313
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
La Cruz de Jesús
Nuestra cruz es una participación de la Cruz de Jesucristo. Por ello, es importante
estudiar la Cruz de Jesús.
Primera aclaración: cuando hablamos de Cruz se hace referencia a la Pasión, Muerte,
Resurrección y Ascensión de Jesús. Que es lo que llamamos también Misterio Pascual de
Cristo. Los santos tienen esto muy claro, lo viven muy profundamente.
Cruz = Pasión + Muerte + Resurrección + Ascensión = Misterio Pascual de Cristo
Segunda Aclaración: es la gran manifestación del Amor de Dios por los hombres. 1 Jn
4, 9-10: «En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene; en que Dios envió al mundo a su
Hijo único para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros
hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por
nuestros pecados.»
Otro texto interesante es el de Rom 8,32: «El que no perdonó ni a su propio Hijo, antes
bien le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará con él graciosamente todas las
cosas?». Dios ha permitido el mal de su propio Hijo, ha permitido que una de las Personas
divinas se haga hombre para morir.
Por tanto, el misterio de la Cruz está relacionado con el misterio Trinitario: hay algo
misterioso en la Cruz que tiene que ver con que Dios es Trino en Personas. 1) Es el Padre
quien entrega al Hijo en la Cruz, como acto de amor y entrega; 2) El acto de obediencia del
Hijo al Padre; 3) El Espíritu Santo es fruto de la Cruz. Es algo muy misterioso, pero es así.
Todo esto forma parte del misterio Trinitario.
También hay un misterio cristológico. En la Cruz está la Trinidad, pero también está
Cristo. Filipenses 2, 5-11: «Tened entre vosotros los mismos sentimientos que Cristo. El
cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios, sino que se
despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres y
apareciendo en su porte como hombre; y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte
y muerte de cruz. Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo
nombre. Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los
abismos, y toda lengua confiese que Cristo Jesús es Señor para gloria de Dios Padre.». Y
todo esto porque Dios nos ama. Sin muerte no hay resurrección. La muerte es la causa de la
resurrección. La Cruz y la resurrección en Jesús están unidas. Jesús resucitado tiene las
marcas de la Pasión. Una teoría dice que los mártires estarán en el cielo con los signos de
su martirio.
Se trata de un misterio teológico-espiritual. Un texto de San Agustín de Hipona,
Confesiones, libro X, cap. 43.
En definitiva: se trata de un misterio de Amor. Lo que hay en la cruz de Jesús es un
misterio de Amor. Un texto de San Juan de Ávila, Tratado del amor de Dios.
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
La cruz del cristiano
En la teología espiritual es importante el estudio de la cruz del cristiano, pero siempre a
la luz de la Cruz de Cristo.
Algunas ideas: La Cruz es la ‘insignia’ (señal, distintivo) del Hijo de Dios. En los
catecismos de antes se respondía que la señal del cristiano es la Cruz.
Texto de San Luís María Grignion de Montfort, El amor de la Sabiduría eterna, n. 173.
La cruz pertenece a la esencia de la vida cristiana.
Romanos 8,17: «Y, si hijos, también herederos: herederos de Dios y coherederos de
Cristo, ya que sufrimos con él, para ser también con él glorificados.». La cruz sin Cristo es
completamente absurda.
No hay cristiano, hijo de Dios, sin Cristo. No hay cristiano sin Cruz (la de Cristo). Y por
tanto, no hay gloria (santidad) sin Cruz. La santidad necesita la cruz como algo esencial.
Un texto de la escritura que nos confirma estas ideas. Jn 12, 23-28: «Jesús les
respondió: «Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo de hombre. En verdad, en
verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da
mucho fruto. El que ama su vida, la pierde; y el que odia su vida en este mundo, la guardará
para una vida eterna. Si alguno me sirve, que me siga, y donde yo esté, allí estará también
mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre le honrará. Ahora mi alma está turbada. Y ¿qué
voy a decir? ¡Padre, líbrame de esta hora! Pero ¡si he llegado a esta hora para esto! Padre,
glorifica tu Nombre. » Vino entonces una voz del cielo: «Le he glorificado y de nuevo le
glorificaré.» El Padre que acepta los sufrimientos del Hijo.
El Padre quiere la Cruz para su Hijo y le glorifica en ella. El Padre quiere la Cruz para
cada uno de sus hijos, para nuestro bien: para santificarnos y glorificarnos. La Cruz es un
bien. Visto desde Jesús: Jesús toma la Cruz y triunfa en ella. El cristiano debe cargar la cruz
y por tanto se santificará en ella. Es decir, la Cruz es amor de Dios por mí y respuesta de
amor mío a Dios: esencial para ese Amor.
La cruz es algo esencial en el amor. Santa Gema Galgani, Éxtasis. “Me dices siempre
que quien sufre ama; entonces, esta tarde, he sufrido, te he amado, Jesús”
Cualquier sufrimiento del cristiano es un acto de amor del Padre, de Jesús a nosotros,
del cristiano a Dios. En el amor humano hay resto de esto: dar a luz es el ejemplo más claro
de que sufrimiento y amor van juntos.
Un texto de Santa Catalina de Siena: “”
Otro texto de la beata sor Isabel de la Trinidad. Los sacramentos son los medios por los
cuales Dios se nos comunica. La Cruz es también sacramento. Y la participación en la Cruz
de Cristo es un sacramento por el que Dios se comunica al alma.
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
Santa Edith Stein, Cartas, n. 320. La ciencia de la cruz solo se puede adquirir si se
experimenta a fondo la cruz. La cruz se convierte para ella la única esperanza.
Encarnación y Redención son inseparables.
La naturaleza humana le dio la posibilidad de padecer y morir, pues Dios no puede
padecer, por su naturaleza. Dios toma una naturaleza pasible. Cristo que es hombre no deja
de ser Dios: la combinación hombre-Dios es la que hace posible realmente el misterio. El
sufrimiento real de Cristo en cuanto hombre es realmente redentor porque es Dios. Si Dios
no se hubiese encarnado no tendríamos nada más.
La pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo se continúan en su cuerpo místico y en
cada uno de sus miembros. Nunca dejaremos de sufrir: la Iglesia será perseguida siempre.
La Iglesia como cuerpo místico de Cristo es sufriente. Todo hombre tiene que padecer y
morir, pero si él es un miembro vivo del cuerpo místico de Cristo, entonces su sufrimiento y
su muerte reciben una fuerza redentora en virtud de la divinidad de la Cabeza.
Esa es la razón objetiva de por qué los santos anhelaban el sufrimiento. Los santos
anhelan la cruz, la quieren, porque no se trata de un gusto patológico, que es masoquismo,
sino a la luz del misterio de la salvación es lo más razonable. Esto va a la línea de la fe y
razón: la cruz es razonable no es irracional porque la fe es razonable. La Cruz es razonable
porque es la Cruz de Cristo. Casi nadie entiende las matemáticas pero son perfectamente
razonables. Igual, la fe no todos la entienden, pero es razonable.
Los santos anhelaban el sufrimiento.
La Cruz Pasiva
Toda esta doctrina de la cruz se va aplicando a nuestros días ordinarios. Pinceladas de
las cruces que uno se puede encontrar. En la cruz pasiva:
- Física o dolor físico Dios lo permite para la purificación del cuerpo y lo sentidos
externos: enfermedad corporal, dolor físico, calor, frío, hambre, sed, etc. Muerte
((también afecta a lo psíquico y a lo espiritual)) es la última opción para unirnos a
Cristo, identificarnos con él. Es importante acompañar a los moribundos, decir
oraciones con ellos.
- Psíquica (purificación de los sentidos internos y la parte inferior del alma):
enfermedades psíquicas u otro tipo de dolores psíquicos: angustia, miedo, soledad,
etc.
- Espiritual (purificación de las potencias superiores del alma): calumnias,
difamaciones, traición, etc. la noche oscura del alma, sequedad interior, sensación de
estar “sin Dios”, etc. “pura fe” Esto tiene que ver mucho con el “¿Dios mío, Dios
mío por qué me has abandonado?” lo que Dios lleva a esas almas es a la pura fe.
Es importante que haya cruces de todos tipos.
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
Dos o tres observaciones:
- Hay muchas formas de cruz pasiva. Los esquemas son siempre pobres. Pueden ser
muy distintas de unos a otros.
- Especial atención a las enfermedades psíquicas, que son las más difíciles de
aceptar y comprender. Hay que ser muy comprensivo con las personas que tienen
este tipo de enfermedades. Lo que necesitan es alguien que les comprendan. Hay
mucha gente quemada porque ningún sacerdote les entendía, que les han hecho
sufrir mucho.
- Atención a la “contradicción de los buenos”: signo frecuente de santidad. Todo el
mundo ha tenido persecuciones muy cercanas.
- “No he sufrido casi nada en mi vida; todo me ha ido bien”: cruces pequeñas
(podemos reaccionar peor que ante una grande) una persona pude reaccionar peor
con una picadura de un mosquito que con un cáncer de piel. Cruces de otros: María
Santísima. A veces la cruz es las de otras personas: tu mujer, tu marido, tus hijos, tus
amigos.
La cruz activa (“mortificación”)
La palabra ‘mortificación’ también se entiende para las mortificaciones pasivas, pero en
sentido propio se utiliza para la mortificación activa.
El fundamento de la mortificación, una vez más, es la Cruz de Jesucristo. Jesús acudió
voluntariamente a la Pasión. Sus sufrimientos son pasivos, pues le dieron muerte otros, pero,
al mismo tiempo, es una Cruz activa porque acude voluntariamente a ella. Por tanto, la
mortificación voluntaria está unida necesariamente a la Cruz de Cristo.
Una observación importante: las mortificaciones se hacen de cosas que son buenas y
lícitas, no malas, ya que evitar el mal es evitar el pecado.
Una clasificación orientativa de las mortificaciones:
Un primer campo de la mortificación es la mortificación corporal. Afectan al cuerpo y a
los sentidos externos.
- Grandes (tomadas todas de la vida de Cristo): ayuno, vigilia, dormir en superficie
dura, cilicio, disciplinas, etc. Todo va unido a la oración. La imaginación de la gente
santa para la mortificación es grande. Los pastorcitos de Fátima buscan
mortificaciones para ofrecer al Señor.
- Pequeñas: san Josemaría utiliza en un punto la siguiente expresión “la tragedia de
la mantequilla”. Viene de un sacerdote que le encantaba, pero no todos los días
tomaba, pues la ofrecía, aunque siempre dudando de tomarla. Hay infinitas
posibilidades de mortificaciones pequeñas. El valor de toda mortificación es el amor
que se pone, y no el número ni el sufrimiento.
- La mortificación interior: la que afecta a los sentidos internos o parte inferior del
alma. Mortificación de la imaginación, de la memoria, etc. Hay mortificaciones
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
interiores que también tienen su manifestación interior, por ejemplo el callarse un
comentario o una broma.
- La mortificación espiritual: la que afecta a las potencias superiores del alma. Por
ejemplo las ideas y las opiniones. También se puede mortificar el corazón y los
deseos de voluntad.
San Pablo distingue en algunos momentos el alma y el espíritu.
La Cruz Gloriosa
Hay que amar la Cruz. En la Cruz, para que sea verdadera Cruz está presente la alegría.
No es un camino hacia la gloria, sino que dentro de ella está la Gloria.
Los santos encuentran la felicidad en la Cruz, primero, porque encuentran a Jesucristo.
A través de Jesucristo encuentran al Padre, como consecuencia de ese encuentro. Viene el
abandono en los brazos del Padre, la Confianza, la Serenidad, la Tranquilidad ante el terrible
sufrimiento. El dolor se convierte en amor y del amor brota la alegría. Es el amor el que
lleva a la alegría. El dolor no lleva a la alegría, pues esto es masoquismo. El dolor nunca
puede ir unido a la alegría. Esto también va unido a la mortificación.
Dolor Amor Alegría
La expresión “Cruz sin cruz” de San Josemaría: Cuando de verdad se ama la Cruz,
cuando se identifica uno con la Cruz de Cristo, aquellos aspectos que nos son propios de un
cristiano desaparecen, por ejemplo la desesperación de muchas personas ante el dolor. Lo
que es impropio de la Cruz es la falta de paz, de sosiego. El dolor no tiene por qué suponer
angustia, rebeldía, desesperación, intranquilidad. O dicho de otro modo: desaparecen los
componentes negativos del dolor. Un texto que puede aclarar lo que se dice:
“Montse encontró a Jesús en la Cruz; a un Jesús que se abandonaba en los brazos de su
Padre, diciendo: ‘en tus manos encomiendo mi Espíritu’. Y como ella confiaba en su Padre
Dios, y se sentía en sus manos, estaba serena, tranquila, feliz. Su Cruz fue muy dolorosa. A
veces me comentan, cuando la recuerdan tan alegre y tan feliz, que ella gozaba en medio del
dolor… No, eso no es cierto. Decir eso podría sonar a masoquismo, porque aquello no era
un dolor convertido en gozo; era un dolor convertido en amor, y en lucha, para poder seguir
siendo fiel a sí misma, a nosotros y a Dios, pero seguía siendo un dolor que la desgarraba,
que la destrozaba. Sufrió -yo lo vi- tremendamente: pero era una lucha enamorada, en medio
del dolor, por encontrar a Cristo Crucificado (…) Ésa es la raíz de aquella alegría suya que
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
tanto desconcertaba: en vez de ser esclava del sufrimiento, se convirtió, de alguna manera,
en dueña, en señora de su propio dolor. Le dio la vuelta al dolor. Lo convirtió en Amor”7.
Alegría se opone a tristeza, pero no se opone a dolor. Además, la cruz purifica: libera
del verdadero mal que es el pecado, y esto es alegría. El encuentro con Jesús en la Cruz es
purificador. La alegría que brota de la purificación.
Jesucristo tiene dos momentos en que se ve de una forma especial este paso del
sufrimiento enorme al abandono en su Padre: Getsemaní (aparta de mí este cáliz...pero no se
haga mi voluntad sino la tuya “entrando en agonía”, Jesús estuvo a punto de morir de puro
dolor psíquico); (Dios mío, Dios mío por qué me has abandonado).
“La cruz, llevada dignamente, se convierte en fuente, alimento y testimonio de amor.
Enciende en los corazones el fuego del amor divino desapegándolos de las creaturas.
Mantiene y acrecienta ese amor, y así como la leña alimenta el fuego, la cruz alimenta el
amor. Comprueba del modo más claro que se ama a Dios. Porque es la misma prueba de que
Dios se sirvió para manifestarnos su Amor. Y la que Dios nos pide para demostrarle el
nuestro; es fuente abundante de toda suerte de dulzuras y consolaciones y engendra en el
alma la alegría, la paz y la gracia; por último, produce en quien la lleva una riqueza
incomparable de gloria para la eternidad”8.
“Aquélla fue otra clase de sufrimiento, muy íntimo, muy profundo (...) En una palabra,
mi cielo estaba cargado de nubarrones... Sólo el fondo de mi corazón seguía en calma y en la
paz”9.
“Mi corazón está lleno de la voluntad de Dios, y así, cuando se le echa algo encima, no
penetra en el interior: es como una nadería que resbala fácilmente, como el aceite, que no
puede mezclarse con el agua. Allá en lo hondo vivo siempre en una paz profunda, que nada
puede turbar”10.
Compatibilidad entre alegría y dolor
Los santos no saben explicar con la inteligencia la unión mística con Dios. Parece ser
que hay una dimensión muy profunda en el alma donde tiene lugar la unión con Dios: así
algunos santos hablan de centro del alma, esencia del alma.
Los textos de Santa Teresita sugieren que el alma santa se une íntimamente con Dios en
el fondo del alma. Pero, parece ser que en la cruz, aunque el centro del alma no sufra, el
resto del alma, el resto de las potencias, sí que sufren: dolor físico, dolor psíquico, dolor
espiritual. Recordemos que el ser humano es uno. Es fundamental la unión: es la misma
7
Testimonio de Enrique Grases, recogido en J.M. CEJAS, Montse Grases. La alegría de la entrega,
Madrid 1993, p. 481.
8
SAN LUIS MARÍA GRIGNION DE MONTFORT, El amor de la Sabiduría eterna, n. 176.
9
SANTA TERESA DEL NIÑO JESÚS, Manuscritos autobiográficos, Ms. C, 9 vº.
10
SANTA TERESA DEL NIÑO JESÚS, Últimas conversaciones, Cuaderno amarillo, 14.7.9.
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
persona la que sufriendo y está alegre. Es una felicidad, que por estar en el fondo afecta a
todo. Pensemos en Jesucristo: la oración en el huerto y la muerte en la Cruz.
“Existe otro amor a la cruz, que llamo razonable; radica en la parte superior, que es la
razón. Es un amor totalmente espiritual. Nace del conocimiento de la felicidad que hay en
sufrir por Dios. Por eso es perceptible y aun es percibido por el alma, a la que alegra y
fortalece interiormente. Pero ese amor racional y percibido, aunque bueno y muy bueno, no
es siempre necesario para sufrir con alegría y según Dios.
Pues existe otro amor. De la cima o ápice del alma, dicen los maestros de la vida
espiritual; de la inteligencia, dicen los filósofos. Mediante este amor, aun sin sentir alegría
alguna en los sentidos, sin percibir gozo razonable alguno en el alma, amamos y
saboreamos, mediante la luz de la fe desnuda, la cruz que llevamos. Mientras tanto, muchas
veces todo es guerra y sobresalto en la parte inferior, que gime, se queja, llora y busca alivio.
Entonces decimos con Jesucristo: ‘Padre, no se haga mi voluntad, sino la tuya’ (Lc 22, 42).
O con la Santísima Virgen: ‘Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra’
(Lc 1, 38). Con uno de estos dos amores de la parte superior hemos de amar y aceptar la
cruz”11.
Viene a decir que brota del fondo del alma esa aceptación de la voluntad. Esto es un
misterio muy grande. Por tanto:
Tener alegría en el fondo del alma es compatible con un dolor terrible. El dolor del
cuerpo y de las potencias superiores del alma no puede llegar a afectar al centro a quienes se
identifican con él.
Jesucristo en Getsemaní, en la Cruz, en toda su Pasión, dice Santo Tomás, gozaba de la
visión beatífica, por la unión hipostática. ¿Qué ocurría? Hay un fuerte dolor físico, psíquico
y espiritual que no llega a entrar en el fondo del alma. Si Cristo estaba gozando de la
divinidad continuamente entonces redundaba externamente: paz, serenidad. El cristiano que
se identifica con la Cruz de Cristo participa con lo que Jesús vivió en su propia Pasión.
Participa del equilibrio de la gloria beatífica y ese dolor. El alma que es santa desconcierta a
los demás ante el sufrimiento. Precisamente por ser hombre perfecto, Jesús tiene mayor
capacidad de sufrimiento. El hombre más fuerte de la historia hubiese muerto mucho antes.
Nadie como Nuestra Madre detecta la terrible injusticia al pie de la Cruz, a la vez que lo
lleva mejor.
Consecuencias que sacamos de esto:
¿Cómo afrontar mejor, cristianamente, la Cruz? Del fondo a la superficie. Lo que hay
que buscar en el fondo es la identificación con Cristo en el fondo de nuestra alma. En
cambio, la lucha ha de ser positiva: no una lucha a la contra. De dentro hacia fuera: buscar la
identificación con Cristo. Las personas con profunda vida interior son las que mejor afrontan
la Cruz.
11
SAN LUIS MARÍA GRIGNION DE MONTFORT, Carta circular a los Amigos de la Cruz, nn. 52-53.
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
Algún detalle interesante: “La vida en sí es cruz por la inestabilidad de nuestro corazón,
cuando no está con Dios; pues ya quiere, ya no quiere, deseando siempre lo que no tiene. El
que se da a Dios no está sin la cruz y a veces más pesada; pero Dios regulariza el peso del
que la lleva con fe viva, con confianza firme y con amor intenso. Jesús es el Cirineo del
hombre”12. Jesús carga con nuestra Cruz: Dios regulariza el peso. Sufrimos juntos.
Nos quedan dos temas: ascética y mística
12
SANTA GENOVEVA TORRES MORALES, Apuntes, n. 11.
43
NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
Tema 6: ASCÉTICA
Veremos los siguientes puntos: terminología; la ascesis desde distintas perspectivas,
centrándonos en el enfoque más correcto: el seguimiento e imitación de Jesucristo; otra
forma de enfocar es verlo como docilidad y cooperación con la gracia (hay que tener
cuidado de no caer en el voluntarismo. Es peligrosísimo. Y hoy en día hay muchos) y
crecimiento de las virtudes, como consecuencia; la lucha contra los “enemigos del alma” que
es el aspecto que más se suele subrayar en los últimos tiempos; finalizaremos con unos
criterios generales sobre los medios ascéticos. Esta es la parte más práctica de toda la vida
espiritual.
Terminología
Palabras griegas Askein, askesis que se usaban en el contexto de las olimpiadas para
hablar del esfuerzo, del ejercitarse.
San Pablo es el primero que utiliza la idea, aunque no utiliza la palabra. 1 Cor 9, 24-27:
¿no sabéis que los que corren en el estadio, todos, sin duda, corren, pero uno solo recibe el
premio?...
Cuando hablamos de ascética estamos hablando de la vida espiritual en cuanto esfuerzo,
ejercicio, práctica, etc. Se trata de un enfoque complementario al que estamos viendo. Por
ejemplo, dentro de la oración hay también esfuerzo, ejercicio y práctica. De hecho se habla
del “combate de la oración”.
Lo ascético enfoque todo lo que hacemos en la vida espiritual.
El seguimiento de Jesucristo. Toda la gracia de Dios viene a través de Jesucristo. En
Jesucristo, por y en él vamos al Padre.
Alter Christus + ipse Christus. Por una parte la imitación a Jesucristo nos lleva a ser
otros Cristos (imitación de toda su forma de ser, sentir), pero al mismo tiempo, eses
crecimiento nos va configurando con él. Esa imitación no es desde fuera sino que es desde
dentro. El peligro de la ascética es compararlo con otras formas de vida parecidas (los
estoicos tenían un estilo de vida parecido a los primeros cristianos. San Pablo añade que es
la Vida en Cristo la que nos une en seguir su vida. Un ejemplo actual es el deporte, por el
gran sacrificio y lucha que realizan, pero hay que destacar que si no se hace por Cristo no
llega a transformar a la persona interiormente.)
Lo propio de la vida cristiana es la configuración con Cristo institucional, que nos viene
por el bautismo. El obrar sigue al ser. En la predicación contemporánea han existido muchos
errores en este tema insistiendo mucho en una imitación externa.
La imitación está en el interior del hombre, en su corazón, y no está en una imitación
externa, como pueden hacer muy bien los actores.
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
Por una parte, la configuración de Jesucristo y su imitación comporta una divinización
del hombre. Jesucristo es hombre y Dios. La configuración con él nos humaniza más: “sólo
Cristo revela al hombre al propio hombre”. No hay nada más humano en esta vida que un
santo. No hay modelo humano más imitable que Jesucristo. La santidad perfecciona lo
humano. La ascética cristiana, vista desde las virtudes, perfecciona a la persona.
En Cristo, lo humano y lo divino están unidos en una Persona, el Verbo. El que sigue a
Jesucristo tiene la armonía entre lo humano y lo divino.
Armonía entre persona y misión en Jesucristo. Es importante en nuestra imitación pues
hay una armonía entre lo personal y el apostolado.
Observaciones importantes: en Cristo, a pesar de todo, hay aspectos no imitables,
porque Cristo es Dios y nosotros no lo somos. Cristo es la meta sabiendo que nunca
llegaremos. El modelo de la Virgen y de los santos son modelos asequibles que el propio
Dios ha querido que estén ahí. Por ejemplo, Jesucristo no tiene fe, por tanto no es modelo de
fe.
Durante algunos años, hubo una reflexión sobre la vida religiosa (hasta el Vaticano II se
fundamentaba en la pobreza, castidad y obediencia. A partir del Vaticano II muchos
teólogos se plantearon el “seguimiento radical de Jesucristo”, que es el propio de la vida
religiosa. Esta idea es peligrosísima.) Nunca se puede decir que una vocación es más en
santidad, en oración en Cruz que otra vocación. La santidad no se corresponde con ninguna
vocación. La santidad está donde Dios quiere de cada persona. “el estilo de vida de Jesús”
(no consiste en una imitación esencial, sino el celibato, la pobreza) también salió de entre
algunos teólogos. Error siguiente: sólo pueden ser santos los carpinteros de treinta años
nacidos en Belén de madre Virgen…
En definitiva: todo lo que a través de la figura de Jesucristo intentar diversificar se
presta a la confusión.
Cooperación con la gracia y crecimiento de las virtudes
En el bautismo recibimos la gracia santificante, y con la gracia una serie de virtudes. Ola
vida ascética consiste en el desarrollo de las virtudes.
La santidad crece “ex opere operato”: por la fuera intrínseca a la obra que se da en
concreto con la recepción de los sacramentos. Dan la gracia inicial y además aumentan la
gracia, y con la gracia las virtudes. Los sacramentos es lo esencial para la vida cristiana. Al
recibir los sacramentos nos estamos santificando.
Este crecimiento en la santidad se da por el propio poder del Sacramento, si no se pone
obstáculos. Si la persona no recibe el sacramento en condiciones no actúa en él: la comunión
recibida en pecado mortal no da la gracia, no alimenta. Si no se cumplen las condiciones del
sacramento puede no recibirlo. También los sacramentos ayudan al crecimiento en santidad
ex opere operantis: las buenas disposiciones ayudan a que el aumento de la gracia sea
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
mucho mayor. Si además comulga con devoción se recibe mayor gracia que si se comulga
despistadamente. Además del poder que tienen en sí los sacramentos.
Tiene mucha importancia el rezar digna, atenta y devotamente. En definitiva, dicho más
brevemente: la intensidad del Amor. Un sacramento muy bien recibido puede dar una gracia
enorme. Recordemos la primera comunión de Santa Teresita.
Hay sacramentos que se reciben pocas veces en la vida, por ejemplo la ordenación
sacerdotal. De ahí la importancia de la recepción. La confirmación, el sacramento del orden
(se puede repetir tres veces: diaconado, obispado), el sacramento del matrimonio, unción.
De ahí la gran importancia de una buena preparación.
Es de gran importancia: una buena preparación interior con el fin de aprovechar lo mejor
posible la gracia de aquellos sacramentos que sólo se reciben una vez en la vida. Algunos de
ellos: bautismo, confirmación, sacramento del orden, unción de enfermos.
Cualquier cristiano que quiere mejorar es imprescindible que vaya más a misa.
En la vida espiritual es importantísima la cooperación a la gracia. Se entiende por
‘mérito’ el crecimiento en santidad que se produce por la realización toda obra buena y libre
que se han realizado en estado de gracia. El mérito que se alcanza por una acción no está en
la acción externa, sino en el amor que se pone cuando se realizan obras buenas. Cualquier
obra por pequeña que sea puede adquirir grandes méritos delante de Dios. Esto no quiere
decir que Dios no pida obras grandes a algunas personas, las cuales requieren una gran
intensidad de amor para realizarlas, por ejemplo el martirio.
´mérito’ camino de crecimiento hacia nuestro bien espiritual.
Por el pecado mortal se pierde el mérito adquirido, pero al recuperar la gracia todos los
méritos adquiridos reviven. Signo claro de la misericordia de Dios.
En estado de pecado no se merece en sentido estricto, pero toda obra buena realizada
dispone para la conversión y el arrepentimiento.
Como conclusión: nada bueno se pierde. Todo acaba redundando en el bien del alma.
Hábitos y virtudes:
Importancia de arraigar los actos buenos en hábitos. Las obras buenas, hechas en gracia,
adquieren méritos. Además, con las obras buenas se crean hábitos buenos o los aumentan.
El crecimiento ascético no tan sólo es un crecimiento en el ser sino que también en el
obrar. Todo el ser humano formando una unidad crece. Más en concreto, las virtudes
sobrenaturales, por sí mismas, sólo pueden crecer con la gracia, con los sacramentos, pero
los actos buenos facilitan su crecimiento y arraigo.
En cambio, las virtudes humanas crecen con su ejercicio y ayudan a las sobrenaturales.
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
Cuanto más crece una virtud más facilita la realización de actos buenos, mejores y más
meritorios, etc.
Observación: un acto bueno no es menos bueno por ser “habitual” (virtuoso). Es al
revés. Y también, un acto malo no es menos malo por ser “habitual” (vicioso): ¡exactamente
al revés!
Valor impetratorio de la oración para el crecimiento en la santidad:
La oración tiene muchos aspectos, no sólo es oración de petición. Toda oración tiene un
valor impetratorio.
Dios escucha la oración de aquellos que no están en gracia, no asisten a los sacramentos,
no viven la virtud. Pedid y se os dará. ¡Dios promete escuchar las oraciones y no pone
condiciones. No es necesario el estado de gracia para hacer oración. Esto puede ser un
acercamiento a la fe, al arrepentimiento del pecado mortal. La oración tiene un valor por sí
misma.
Condiciones para que la oración de petición sea eficaz:
Dios concede siempre las gracias que se le piden si son necesarias para la salvación. El
problema es que no sabemos muchas veces lo que no es necesario para la salvación. Las
condiciones del alma: la humildad, la confianza, etc. La perseverancia (Parábolas del Señor),
signo de que uno quiere y de que está dispuesto.
La eficacia de la oración por otros depende de su liberta y disposiciones. El tema de la
libertad es decisivo
Lucha contra los “enemigos” del alma
En este combate de la vida espiritual hay combates, obstáculos, dificultades.
El primer gran enemigo es el Pecado, único enemigo del alma, de la santidad. No se
puede saltar, ignorar. Mortal: ante tal pecado el único remedio es la Confesión. Mata su
alma. Acto de contrición perfecta = Amor (incluye voluntad de recibir el Sacramento).
Pecado Venial: no mata el alma, pero el camino a la santidad pasa por evitar los pecados
veniales: Confesión + actos de penitencia (oración, mortificación, sacramentales, etc.). El
camino más seguro para el perdón de los pecados veniales es la confesión.
Los pecados casi siempre dejan un resto en el alma. Hay varios medios para librarnos de
estos restos: indulgencias, otras gracias especiales (escapulario del Carmen), purgatorio.
Otro tema clásico sobre el pecado es el tema de los pecados capitales: avaricia, gula,
lujuria, pereza, ira, envidia, vanagloria, soberbia. Los padres del desierto trabajaron mucho
este tema. Los pecados capitales son 8 aunque se haya perdido uno por el camino. Están
ordenados desde lo más externo a lo más interno.
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
Imperfecciones: En el fondo son actos que no llegan a ser pecado pero que dificultan el
camino de santidad. Todo lo que frene en el afán por ser santo causa un daño al alma.
Un tema que ha dado mucho de sí es la Tibieza. En el camino espiritual es un gran
obstáculo. Cuando los actos que retrasan la santidad se transforman en un hábito y por tanto
no se avanza en la santidad es la tibieza. En sí misma no es un pecado en sentido propio,
pero tampoco lleva a la santidad. Se opone a la lucha ascética en cuanto tal: falta de empeño,
de afán de santidad, de interés por las cosas de Dios, dejadez, etc. Entre otras cosas, el
estado de tibieza lleva a que el alma arraigue los pecados capitales. Por ello puede llegar a
ser pecado y pecado mortal. La tibieza tiene muchos grados. Los libros clásicos tienen
muchas técnicas para detectarla. Dificultad para detectarla, aceptarla y salir de ella.
Remedios: todos los medios ascéticos. (Valor especial del examen de conciencia).
Otros enemigos del alma:
La tentación. En sí misma no es pecado, pero puede ser peligrosa. Ni una marcha atrás
en la santidad. (Jesucristo tuvo tentaciones) prueba palpable de que la tentación no significa
nada (radicalmente) en el camino a la santidad. Sea del tipo que sea, lo persistente que sea.
Siempre las clasificaciones son orientativas, de ayuda. Las tentaciones vienen de tres
campos:
- Carne: “vulnera naturae”. Las heridas que causan en el alma el pecado original y los
pecados personales: concupiscencia (desordenada), debilidad, ignorancia (la
inteligencia pierde la capacidad para discernir lo bueno de lo malo), malicia. Todos
tenemos tendencia al mal por causa del pecado.
- Mundo o tentaciones externas: la expresión mundo no es muy adecuada, pues puede
entenderse mal. Es más propio llamar tentaciones externas. Pueden ser cosas malas o
buenas “desordenadas”. De ahí la importancia del desprendimiento, la mortificación,
etc.
- Personas malas que cometen escándalo o de personas buenas “equivocadas” que
tientan a alguien a hacer algo malo (los padres que no quieren que su hijo sea
sacerdote). Evitar el “escándalo”.
- Demonio. Puede utilizar siempre lo anterior, pero también puede tentar
directamente. Se puede servir de todo lo anterior o actuar directamente. Es el “Padre
de la mentira”: engaña, confunde, sugestiona, etc. El signo más claro de su actuación
es la ausencia de paz, inquietud, tensión. La actuación, en algunos casos extremos,
puede llegar a la posesión, que se puede dar en gente buena, pero es raro. La
posesión no afecta al alma, sino sólo al cuerpo. Ataques físicos, “accidente”, etc.:
frecuente en gente santa, con la que no consigue nada. Remedios: oración,
mortificación, crucifijo, María, Ángeles, agua bendita, etc.
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
Tema 7: LA UNIDAD DE VIDA
El objetivo de este tema es subrayar una idea: la vida espiritual forma una gran unidad.
Es importante la armonía y la unidad de todos los elementos. Si falla algún aspecto falla
todo.
Fundamentación teológica
Se fundamenta en la unidad de Dios: Dios es uno e infinitamente rico. Una unidad de
infinitas perfecciones. Aquel que es el más rico en perfecciones.
La unidad de Dios es también la unidad de las Tres Personas Divinas que son un solo
Dios. La unidad no significa simplificación, reducción, sino riqueza.
Unidad en la persona de Jesucristo: la unidad en la Persona de Jesucristo. Unión
hipostática de sus Naturalezas divina y humana. Es la unidad más fuerte que puede existir.
También se da una unión entre Persona y Misión en Jesucristo. Además de la unidad de
Dios y de Jesucristo, cabe hacer hincapié en una unidad antropológica humana. También se
pueden distinguir varios planos: la unidad alma-cuerpo, que a veces, en algunas visiones
filosóficas, no se han entendido adecuadamente. También el hombre ha sido creado a
imagen y semejanza de Dios. Armonía entre naturaleza y gracia.
Y finalmente, la fuerza unitiva del amor: el amor de Dios es unitivo en cuanto arrastra el
afecto del hombre de la multitud a la unidad…
Unidad de Vida
Unidad en la fe. La fe es fundamento sobre lo que se apoya todo lo demás. Un primer
peligro es un desequilibrio en las verdades de fe, que son las que fundamentan toda la vida
espiritual. Lo que se trata de creer en Dios, en la Persona de Dios, creer en su totalidad. Y
aceptar todo lo que Dios nos dice. Mucha gente dice que cree en Dios pero no en la Iglesia:
si crees en Jesús tienes que creer en todo lo que ha hecho Jesús: la Iglesia, la doctrina, etc.
muchas de las rupturas se producen por una ruptura en la fe.
Unidad entre fe y vida. La fe y las obras. La fe muerta es la fe que no tiene obras. La
vida espiritual y cristiana se fundamenta en la fe, y la fe tiene que fundamentar toda la
existencia humana, impregnar todos los planos de la vida del sujeto. Toda la fe y la luz de la
fe tienen que iluminar todos los aspectos de la vida.
Armonía de las virtudes entorno a la caridad. La caridad es la virtud que da forma
a todas las virtudes: une y da forma. La armonía se consigue a través de la caridad, a través
del amor. También los demonios creen y tiemblan. El cristiano puede tener muchas virtudes
pero si le falta la caridad son puramente materiales, sin forma, y por tanto muertas. Las
virtudes tienen que armonizarse entre sí, si no la vida espiritual flaquea. Algunas virtudes
son paradigmáticas: pobreza y magnificencia. Hay que vivir la pobreza cristiana, por tanto,
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
hay que ser miserables en el culto a Dios es falso. A Dios hay que darle lo mejor. La
magnificencia nos enseña que tenemos que dar lo mejor que tenemos a Dios. Otro ejemplo:
justicia y misericordia. El equilibrio entre ambas es muy difícil. Si un juez es muy
misericordioso es criticado. No siempre la armonía de las virtudes es fácil. Hay situaciones
difíciles.
Unidad de la piedad en torno a la Eucaristía. Ha de existir un equilibrio entre las
oraciones personales y la liturgia. La Eucaristía es el centro de la vida sacramental y de la
vida de oración. De aquí brota toda la vida litúrgica. La misa es el centro y raíz de la vida
interior.
Unión entre lo moral y lo espiritual. La experiencia demuestra la existencia de
algunas divisiones entre estos campos. Personas de gran vida interior y que tienen una vida
moral grave: trabajo laboral, política, etc. apariencia de buenos cristianos. La verdad. Puede
haber personas que están mintiendo y están llevando una vida de oración aparentemente
sana. Estas personas, muchas veces, no acaban de ser conscientes de ello. Esto surge por
falta de formación. Personas que tienen la conciencia deformada. Los sacerdotes pueden dar
por supuestas muchas cosas que la gente de calle no sabe.
Armonía entre ascética y mística. Tema clásica que ha aparecido en este curso. En
el siglo XVII hubo una ruptura en este caso. Se independizaron en dos vías: la mística y la
ascética, como si fuesen don vías distintas. Hoy en día hay una claridad en la doctrina de que
no son dos cosas separables. En buena parte de la vida lo que predomina es la ascética. Pero
esto no quiere decir que no hay muchos aspectos del Espíritu Santo movidos por el alma.
Por tanto, cualquier momento de la vida espiritual, independiente de la intensidad, es una
mezcla de estos dos elementos que son inseparables. No se pueden dividir, aunque
intelectualmente en el estudio puede ayudar. Esto no tiene nada que ver con los fenómenos
místicos extraordinarios.
Armonía entre oración y mortificación. En la tradición se habla de las dos alas para
mostrar que con una sola ala no vuela. Cuando no hay equilibrio la vida espiritual se
resiente. Las personas piadosas que no tienen la reciedumbre de la mortificación. Las
personas que son muy duras pero que no tienen vida interior.
Unidad entre vida interior y actividad apostólica. La naturaleza misma de las
cosas lo pide. El apostolado es sobreabundancia de la vida interior. Si uno tiene vida interior
influye en los demás. Hay que plantearse si la vida interior es sólida o no en el caso de que
no se vean frutos apostólicos, incluidos incluso de las personas que han entrado en un
convento. San Francisco Javier y Santa Teresa del Niño Jesús que no salió de su convento.
El convento de clausura donde mejor viven su vocación tiene más vocaciones.
Unidad de lo natural y lo sobrenatural. La vida espiritual no es algo que cae sobre
los aspectos de la vida humana, sino que está perfectamente armonizado, porque así lo hace
realmente Dios. La gracia entre en la naturaleza y la eleva, sin modificarla, sin cambiarla,
dándole la plenitud a las potencias y a las facultades humanas. Armonía entre las virtudes
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
humanas y sobrenaturales. Una persona que tenga virtudes humanas está predispuesta para
aceptar las virtudes sobrenaturales. Las virtudes sobrenaturales ayudan a potenciar las
virtudes humanas. La relaciones entre fe y cultura, fe y ciencia. La cultura no queda
tergiversado por su cristianización sino que queda elevada, sin dejar de ser cultura humana,
sino que adquiere más nivel. Lo mismo con la ciencia. Hay científicos que tienden a decir
que son ateos o por lo menos agnósticos para no mezclarlo con la ciencia. Introducir a Dios
en la ciencia no es algo… la ciencia moderna ha nacido de un ambiente cristiano. El
ambiente de búsqueda de la verdad. Sin el cristianismo el arte, la música y otras cosas no
serían lo que son. Unidad de vocación. La vocación cristiana incluye la vocación humana.
Es cierto que algunas vocaciones exigen renuncias, de gustos humanos y profesionales, pero
eso no rompe a la persona, no le crea un conflicto interior. No existe conflicto entre
vocación divina y vocación profesional. Vida espiritual y vida ordinaria. La vida ordinaria
y espiritual ha de estar armonizadas cada día de la existencia.
Acción y contemplación. Viene a ser como un resumen de todo lo anterior. Todos
tenemos ese aspecto activo y contemplativo que tienen que estar equilibrados. Un modelo es
el de las dos hermanas de Betania: Marta y María. Amor a Dios y amor al prójimo, pues la
caridad es una única virtud que da forma a toda la vida. Virtudes activas y virtudes
contemplativas. Incluso se aplican a los dones del Espíritu Santo.
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
Contenido
Objetivos ............................................................................................................................ 2
Tema 1: Esquema de la Asignatura .............................................................................. 2
Tema 2: Introducción: ¿Qué es la vida espiritual? ....................................................... 4
La vida espiritual es una relación entre Dios y el cristiano .......................................... 4
La vida espiritual como proceso de santificación del alma ........................................... 4
Riqueza y simplicidad de la vida espiritual ................................................................... 4
Importancia de la experiencia y enseñanza de los santos .............................................. 5
La vida espiritual personal y teológica .......................................................................... 5
Tema 3: TEMA 1: AMOR ............................................................................................ 7
Relación configurante de la vida espiritual ................................................................... 7
Donación de Amor, punto de partida ............................................................................. 7
Dios es Amor y me ama................................................................................................. 7
Dios me ama desde sí mismo ........................................................................................ 7
Dios ama a cada uno, sin acepción de personas ............................................................ 8
Dios me ama sin merecerlo............................................................................................ 8
Dios me ama, sin necesitarme ....................................................................................... 8
Amor trinitario ............................................................................................................... 9
Despliegue trinitario del Amor divino ........................................................................... 9
Amor trinitario –Amor operante– .................................................................................. 9
Amor Paterno de Dios ................................................................................................... 9
Amor paterno: el mejor Padre...................................................................................... 10
Amor Paterno: el mejor Padre… y Madre ................................................................... 10
Amor paterno y materno: ternura, dulzura, servicio .................................................... 10
Amor paterno: cercanía. Dios como Padre. Dios está dentro de nosotros ................. 10
Amor paterno: cercanía: “El cielo en la tierra” ........................................................... 10
Amor “eterno” ............................................................................................................. 11
Amor “eterno” ............................................................................................................. 11
Dificultad: ¿Cómo vive Dios su amor por mí? ........................................................... 11
¿Cómo se compaginan Paternidad y Omnipotencia, Providencia, etc?....................... 11
Amor encarnado y redentor ......................................................................................... 11
El amor, causa de la Encarnación ................................................................................ 12
La Encarnación y la Redención son prueba del Amor ............................................... 12
El amor encarnado, muestra el Amor paterno (Jesucristo es el enviado por el Padre) y
el Amor trinitario ................................................................................................................ 12
¿El amar humanamente de Dios le añade algo? .......................................................... 13
Jesucristo nos muestra el amor paterno y el amor trinitario…, pero también nos ama
Él por pura generosidad...................................................................................................... 13
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
La contemplación del Amor humano de Jesús, camino para descubrir las grandezas de
Amor divino ....................................................................................................................... 13
El Espíritu Santo como Don y Amor ........................................................................... 14
Don y Amor designan su Persona, su Procesión y su Misión. .................................... 14
Todo lo divino nos llega por la acción del Espíritu Santo ........................................... 14
Entrega del Amor divino a través del Espíritu Santo .................................................. 14
Amor y unión en el Espíritu ........................................................................................ 14
El Espíritu Santo “completa” el “despliegue trinitario” del Amor .............................. 14
Amor de Amistad ......................................................................................................... 15
Amor esponsal ............................................................................................................. 15
El Cantar de los Cantares ............................................................................................. 15
Fundamentación teológica del Amor esponsal ............................................................ 16
Respuesta en el amor ................................................................................................... 16
Conciencia del amor divino y necesidad de responder ................................................ 16
Amar en y por el amor ................................................................................................. 17
Tema 4: Tema 4: Santidad .......................................................................................... 26
Naturaleza de la santidad ............................................................................................. 26
Llamada a la santidad .................................................................................................. 28
Unidad y diversidad en el camino hacia la santidad .................................................... 31
El crecimiento en la santidad ....................................................................................... 32
Tema 5: La Cruz ......................................................................................................... 33
Misterio y Paradoja ...................................................................................................... 33
La bondad de Dios ....................................................................................................... 34
Puntos del Catecismo en relación al mal moral y físico: ............................................. 35
La Cruz de Jesús .......................................................................................................... 36
La cruz del cristiano..................................................................................................... 37
Encarnación y Redención son inseparables. ................................................................ 38
La Cruz Pasiva ............................................................................................................. 38
La cruz activa (“mortificación”) .................................................................................. 39
La Cruz Gloriosa.......................................................................................................... 40
Compatibilidad entre alegría y dolor ........................................................................... 41
Tema 6: Ascética ........................................................................................................ 44
Terminología................................................................................................................ 44
Cooperación con la gracia y crecimiento de las virtudes ............................................ 45
Hábitos y virtudes: ....................................................................................................... 46
Lucha contra los “enemigos” del alma ........................................................................ 47
Otros enemigos del alma: ............................................................................................ 48
Tema 7: La Unidad de Vida ........................................................................................ 49
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NATURALEZA Y DINAMISMO DE LA VIDA ESPIRITUAL
Fundamentación teológica ........................................................................................... 49
Unidad de Vida ............................................................................................................ 49
Armonía de las virtudes entorno a la caridad. ............................................................. 49
Unidad de la piedad en torno a la Eucaristía ............................................................... 50
Unión entre lo moral y lo espiritual ............................................................................. 50
Armonía entre ascética y mística ................................................................................. 50
Armonía entre oración y mortificación........................................................................ 50
Unidad entre vida interior y actividad apostólica ........................................................ 50
Unidad de lo natural y lo sobrenatural ......................................................................... 50
Acción y contemplación .............................................................................................. 51
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